La Batalla del río Hydaspes

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La última gran Batalla de Alejandro Magno.

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  • 1. 1 ALEJANDRO, LA BATALLA DEL RÍO HIDASPES Produced by Four in Hand Entertainment Group Inc. For History 2009 Manuel González Riquelme Introducción El imperio de Alejandro se extiende desde Grecia hasta Egipto y el actual Afganistán uno de los mayores de toda la historia. Cinco años después de derrotar a los persas en la batalla de Guagamela del año 331, Alejandro contaba en esta ocasión de 25 años, Alejandro marcha con 32.000 experimentados soldados a lo largo de las orillas del río Indo listo para su próxima conquista: la India. No tiene treinta años y ya es emperador de Persia y faraón de Egipto. En Egipto ni siquiera tuvo que combatir. El problema para llegar a la India es cruzar dos grandes ríos: el Indo y el Hidaspes. Taxila Con dos años de antelación, ordena que viajen fabricantes de barcos desde las costas de Siria para construir las naves que permitirán a sus tropas cruzar el río Indo. Cuando cruce el Indo, deberá enfrentarse al rey Ambhi, gobernante de Taxila, capital del Punjab, un país situado entre los ríos Indo e Hidaspes. Ambhi tiene dos opciones: una es luchar, ver su ciudad aniquilada y probablemente ser ahorcado; la otra opción, es colaborar, salvar su ciudad e incluso conservar su trono. Ambhi decide evitar la confrontación. Alejandro cruza el río y se apodera fácilmente de Taxila convirtiéndola en una base de operaciones para la invasión de la India. El siguiente obstáculo es alcanzar y cruzar el siguiente río: el Hidaspes. El Hidaspes (Jhelam) El Hidaspes está a 160 kilómetros de distancia. Su ejército no puede transportar barcos enteros 160 kilómetros por la India hasta el Hidaspes, así que los desmontan y los transportan por partes. Eran una especie de embarcaciones plegables que permitían construir la estructura y transportar sus partes por separado. Así cuando quería cruzar un río podían ensamblarlas un par de días antes. Alejandro tarda dos meses en llegar al río Hidaspes. Su ejército se compone de 23.000 soldados de infantería, 9.000 de caballería. Muchos han combatido con Alejandro desde el principio, seducidos por su personalidad. Luchaban por el honor y la gloria individual. Todos sus mitos eran grandes guerreros como Agamenón, Aquiles y Hércules. Alejandro había convertido la condición del soldado en un estilo de vida. En la otra orilla le espera Poros de Paura, reino ubicado en el Panyab. Mide 1,80 de estatura, Alejandro intenta una conquista diplomática. Poros no sólo no se rinde sino que desafía a Alejandro a luchar: “Nos encontraremos pero en el campo de batalla”. Poros tiene bajo su mando a 30.000 soldados de infantería, 2.000 de caballería y 300 carros pero tiene algo que ni Alejandro ni los griegos han visto jamás: dispone de 200 elefantes de guerra, listos para el combate. El elefante era un elemento bélico muy desarrollado en el ejército indio. Se necesitaban diez años para adiestrar a un elefante y estaban muy bien entrenados. Respondían a sus nombres a toques de silbato y combatían. El planteamiento La situación es la siguiente: Poros está en la orilla este del río Hidaspes dispuesto a impedir que Alejandro lo cruce. En la orilla oeste se encuentra el ejército de Alejandro y entre ambos fluye un río profundo, ancho y rápido, el Hidaspes. El desafío de Alejandro es lograr que su ejército de
  • 2. 2 32.000 hombres cruce el río embravecido sin perder el factor sorpresa. Si se limita a cruzar justo delante de Poros, sus soldados serán blancos fáciles. Alejandro necesita un plan táctico y pone en marcha una increíble partida del gato y del ratón. En caso de duda, hay que engañar y fingir. El gato y el ratón Comienza encargando suministros de cereales y lo hace por una razón psicológica, estamos a finales de primavera o comienzos del verano. La conclusión es que no tiene ninguna intención de cruzar por ahora sino hacerlo cuando la corriente y la profundidad del río sean menores. Poros está convencido de que no cruzarán hasta la siguiente estación y Alejandro moviliza a sus hombres. Alejandro ordena a sus hombres que marchen por la orilla corriente arriba y abajo, arriba y abajo. En un principio, eso haría pensar a Poros que está buscando un lugar para cruzar, quizás sea para más adelante pero está buscando un lugar para cruzar. “Muy bien averiguaré por donde va a cruzar y desplegaré mis tropas contra él” –piensa Poros. De modo que Poros y su ejército comienzan a seguir a Alejandro por la orilla opuesta. Esto pudo prolongarse una semana o dos y Alejandro siempre regresaba al campamento. Poros piensa que esto no tiene mucho sentido. “Aunque esté buscando un lugar para cruzar, no hay necesidad de hacer marchar a todo mi ejército por la orilla, arriba y abajo”. Lo que hace es establecer vigías en su orilla del río. Eso es exactamente lo que Alejandro pretendía: encender hogueras, hacer ruido, atraer la atención cada noche para conseguir una ventaja táctica muy importante, esto es, la capacidad de mover su ejército por la orilla del río sin provocar una respuesta táctica importante del enemigo. Básicamente, ha reducido el nivel de alerta, la capacidad de atención de Poros y su ejército. El Hidaspes Dos meses después y al amparo de la oscuridad, Alejandro conduce un contingente de tropas fuera del campamento, debido a la situación creada, Poros no presta atención. Alejandro nunca tuvo la intención de esperar para cruzar el río. Ha conseguido una situación para cruzar el río sin alertar al ejército indio y así logra una ventaja táctica. Lo que hace es remontar el río 27 kilómetros por la orilla con 10.000 soldados de infantería, 6.000 de caballería y 1.000 arqueros de caballería ligera. Poros no será el único sorprendido esa noche, el río Hidaspes reserva alguna sorpresa a Alejandro. Bactria y Sogdiana La batalla del río Hidaspes es del año 326, tres años antes los macedonios se enfrentaron contra los nómadas de Asia Central, la batalla se desarrolló cerca de Bactria y Sogdiana (Afganistán y Pakistán), las provincias más orientales del imperio de Alejandro. Su problema es que estas provincias no son verdaderas “naciones-estado” sino conglomerados de comunidades étnicas tribales que luchan entre sí. Algo muy parecido a la actualidad. Por lo tanto, se propone sofocar esas revueltas. Los habitantes del Asia Central son tribus nómadas de pastores que proceden del Mar Caspio. Son magníficos jinetes, expertos en tácticas de hostigamiento. Tanto Alejandro como sus tropas carecen del equipamiento y entrenamiento necesario para enfrentarse a este tipo de ataque. La formación hoplita consiste en moverse a la vez en una falange compuesta por varias filas de guerreros pero su nuevo enemigo cuenta con arqueros a caballo que son letales. Su táctica es hostigar al enemigo con una descarga de flechas o jabalinas y se retiran rápidamente. Para combatirlos, Alejandro reestructura su ejército e incorpora una caballería ligera de arqueros a sus tropas. Reconfigura su ejército de origen fundamentalmente persa para ser más ligero. Para ello utiliza infantería ligera persa y caballería ligera. Estas tropas más
  • 3. 3 rápidas y con experiencia en combate son las que conduce a la conquista de la India. Tras dos años de guerra de guerrillas en las provincias orientales y tras haber logrado la victoria, fija su mirada en la India. ¿Por qué la India? El plan brota del alma romántica del joven, quería alcanzar el extremo oriental de la ecúmene, esto es, la tierra habitada, la orilla del mar universal, del Océano, que pensaba que era el límite este de la India. Fue el impulso hacia la lejanía, hacia el infinito, lo que dio la dirección a su vida en un momento decisivo. El hecho de que la campaña de la India se convirtiera en un verdadero viaje de exploración es algo importante. En esta tierra, encontraron Alejandro y sus macedonios una civilización fantástica, totalmente ajena para ellos, una religión y un pueblo totalmente extraños. Los lazos del mundo occidental con la India estaban rotos desde hacía mucho tiempo, los dos mundos se habían hecho extraños el uno al otro y no había puente alguno que condujera de la religión de los griegos macedonios al bramanismo y al budismo. Como indica H. Oldenberg: “Para la India, Alejandro llegó demasiado tarde. Cuando él se presentó, el pueblo indio, vuelto sobre sí mismo durante mucho tiempo, se había convertido en una entidad original entre los pueblos, dominado por formas de vida y hábitos de pensamiento que no podían ser medidos por los que no eran indios”. La India El historial del rey Poros es largo y sangriento. La India se compone de 16 reinos regionales cada uno en constante lucha con los demás por el dominio. La guerra era la situación más habitual. La India tenía una tradición bélica de más de mil años que se remonta a la entrada de las tribus arias de Eurasia Central. Fue una de las mayores migraciones de la historia. Aquellas personas eran como las actuales tribus afganas. La población de esa región montañosa del norte no ha sufrido modificaciones genéticas desde el siglo XVIII. Ese es el aspecto que tenían los arios: un pueblo alto, moreno, con barba de ojos oscuros que tenía caballos y carros por lo que no tardaron en conquistar el subcontinente. Hitler se equivocaba en el perfil de los arios nada parecido al ideal nacionalsocialista. La India posee yacimientos de oro y otros metales enormemente atractivos para los pueblos arios. En el Ramayana, un poema épico del siglo III a. C. el villano Ravana es representado portando 18 armas diferentes en otras tantas manos: una jabalina, una espada curva, tres hachas de combate diferentes, todas las armas que podamos imaginar y ese arsenal es el que los ejércitos indios usaban en esa época. Poros era un maestro en esas armas. El engañador engañado Poros ha sido engañado. Alejandro está cruzando el Hidaspes 27 kilómetros río arriba con 10.000 soldados de infantería, 6.000 de caballería pesada y 1.000 arqueros asiáticos de caballería ligera. Esa noche hay tormenta. La oscuridad es total. Se lanzan a las embravecidas aguas casi a ciegas. La intensa corriente agita las endebles embarcaciones plegables de los griegos. Algunos soldados utilizan pieles de cabra llenas de paja para mantenerse a flote. Los caballos irán nadando delante de los soldados o tirarían de ellos por las riendas. La tormenta favorece a Alejandro, mantenía a los vigías de Poros a cubierto. Alejandro está seguro de haber elegido bien el lugar pero lo que él considera la otra orilla es, en realidad, una isla que divide el río en dos. Cruza el río, llega a la isla, la atraviesa por un estrecho desfiladero en el que puede ocultar sus tropas de Poros y descubre horrorizado que no está en la otra orilla, no es la orilla opuesta sino una isla. Descubre una isla oculta detrás de la primera. Los griegos han de cruzar
  • 4. 4 el río dos veces más y el tiempo se agota. Alejandro acaba de cometer uno de los pocos errores tácticos de su carrera, no envió nadadores a la otra orilla, vio una isla y la orilla detrás de ella pero lo que él consideraba la orilla era otra isla. La recorren hasta que encuentran un lugar donde el agua les llega por el pecho y cruzan por allí, nadando y arrastrando sus equipos hasta alcanzar la otra orilla. Está amaneciendo, tienen hambre y frío, los soldados de Alejandro están exhaustos antes de empezar combate alguno. El dilema de Poros Poco tiempo después, los vigías descubren lo que pasa y un jinete informa a Poros de que Alejandro ha conseguido cruzar y avanza hacia él con sus tropas. Poros se enfrenta a un dilema: sus vigías dicen que Alejandro ha cruzado el Hidaspes pero enfrente de su campamento ve un gran número de tropas griegas. Alejandro, astutamente, había divido su ejército la noche anterior: unos 15.000 soldados cruzaron el río y otros 12.000 se quedaron en el campamento. Dejando esas tropas en la otra orilla impide que Poros se mueva porque ignora si Alejandro ha movilizado el grueso de su tropa o se trata de un señuelo. Si así lo cree, el grueso del ejército enemigo cruzará ante él y estará entre la espada y la pared o será aquél el ataque principal. Ante este dilema, Poros toma una decisión: envía sólo un destacamento para hacer frente a los griegos que han cruzado el río. Al no movilizar el grueso de sus tropas descubre su juego, cree que el grueso del ejército griego está frente a él al otro lado del río y lo que se aproxima hacia él es un contingente más pequeño. Poros envía sólo 2.000 de sus 4.000 soldados de caballería pesada y 200 de sus carros hacia el norte a enfrentarse al enemigo. Su comandante será el hijo de Poros, con el mismo nombre. Al mismo tiempo, Alejandro moviliza sus exhaustos hombres y marcha hacia el sur con su caballería pesada en cabeza, detrás de ellos van los arqueros asiáticos de la caballería ligera y detrás la infantería. 1ª parte de la batalla del río Hidaspes Tan pronto como Alejandro ve el avance de la caballería pesada y los carros del ejército de Poros, se detiene. La presión es máxima. Reconfigura sus tropas sobre la marcha. Alejandro es brillante, sabe cómo y cuándo modificar su defensa en un momento dado. Ve la configuración del ejército de Poros hijo y retira de inmediato la caballería pesada. Enfrentar su caballería pesada contra los carros y la caballería pesada del enemigo no es la mejor opción. Tácticamente sería mejor enviar su caballería ligera para hostigar y detener el avance del enemigo y eso hace. Envía a sus arqueros iraníes a caballo en un truco que aprendió a luchar contra ellos en los límites orientales del imperio persa. La caballería ligera de Alejandro se enfrenta al pequeño contingente del joven Poros. Es el comienzo de la batalla del río Hidaspes. La caballería ligera de Alejandro intenta impedir con sus flechas el avance de los soldados indios. Los arqueros griegos utilizan un arco compuesto muy sofisticado. Está hecho de cuerno y tendones de las patas de los antílopes salvajes. El modus operandi de los arqueros a caballo de Alejandro es atacar y huir, no llevan armadura, como no se acercan suficiente al enemigo, no la necesitan ya que no hay arqueros entre los indios. Protegen sus cabezas con gruesos turbantes de algodón y sus torsos con una armadura acolchada sorprendentemente resistente. Probablemente era como un chaleco antibalas compuesto de dos capas de algodón o incluso lana, entre esas dos capas había algodón sin procesar, las fibras de algodón en rama sin procesar bastan para parar una flecha. Los arqueros a caballo de Alejandro detienen a las tropas indias y las inmovilizan. Su objetivo es restar fuerzas al ataque de la caballería india e impedir que se dispersen y eso es exactamente lo que hace. Alejandro moviliza entonces sus escuadrones de caballería pesada griega que se abalanzan sobre la inmóvil caballería india. El kopis está diseñado para masacrar, tiene una hoja curvada hacia delante para el obtener el máximo impacto al golpear hacia abajo,
  • 5. 5 se trata de una antigua herramienta de carnicero. Los carros de arqueros indios lanzan una lluvia de flechas contra la infantería de Alejandro pero el hoplón los protege. Las condiciones del campo de batalla favorecen a Alejandro. La lluvia caída en la noche anterior ha convertido el campo de batalla en un barrizal. Los carros son muy pesados y sus ruedas cubiertas de hierro, no pueden maniobrar, son totalmente inútiles en el barro. Los indios son superados numérica y tácticamente. Mueren casi 500 jinetes indios. Según parece, los carros no llegaron a entrar en combate o si lo hicieron fueron totalmente ineficaces sobre todo porque la caballería podía maniobrar más fácilmente. El joven Poros es uno de los caídos. Alejandro ha destruido y barrido la tropa de reconocimiento que Poros ha enviado. Los supervivientes se retiran al campamento base. Comunican a Poros que su hijo ha muerto y que, sin duda, es Alejandro quien dirige el grueso de su ejército y que se dirige al lugar donde están. Poros reacciona Poros comprende que el objetivo del contingente griego de la otra orilla no es otro que mantenerlo en ese lugar. El comandante indio sigue sufriendo la amenaza de un ataque a través del río, así que deja allí un contingente de retaguardia para hacer frente a un posible ataque. Hace salir al resto de su ejército del campamento y se dirige río arriba al encuentro de Alejandro. Unas tres horas más tarde se detiene en un campo de batalla favorable. Poros desplegó su ejército en el primer lugar que encontró el terreno seco. ¿Por qué lo hace? Dos razones: la primera porque tenía 200 carros a su disposición; la segunda son los elefantes, muy pesados y no sirven de nada si se resbalan continuamente. Poros posiciona su ejército. Por qué no sigue avanzando. De haberlo hecho se hubiera encontrado con un segundo contingente griego que intentaba cruzar el Hidaspes inadvertidamente. Segundo movimiento de Alejandro Antes de cruzar el Hidaspes, además de dividir su ejército había situado refuerzos a mitad de camino entre su campamento principal y el lugar por el que cruzaría el río. Por lo tanto, durante la noche no había dividido su ejército en dos contingentes sino en tres y estos refuerzos, unos 4.500 soldados de infantería y 3.000 de caballería son tropas frescas. Han dormido algo, han recorrido la mitad de la distancia que el grupo de Alejandro y todavía no han entrado en combate. Los refuerzos cruzan el río y se unen al contingente de Alejandro. Alejandro está ahora al frente de unos 8.000 soldados de caballería y aproximadamente 15 o 16 mil soldados de infantería. Pero los hombres de Alejandro están demasiado dispersos. La caballería va delante y la exhausta infantería le sigue con varias horas de retraso. A medida que Alejandro se acerca al campo de batalla ve a Poros y dada la situación se ve obligado a retrasar la batalla y lo hace ordenando avanzar a sus arqueros iraníes a caballo que comienzan a hacer pasadas ante el enemigo lanzando flechas. Poros debería haber atacado en ese momento, tal vez no estaba preparado, no lo sabemos pero parece que estaba dispuesto a aceptar la batalla que Alejandro tenía en mente. Una batalla de caballería Poros ha dado tiempo a Alejandro para que llegue su infantería y pueda analizar la formación de las tropas enemigas. Ve ante sí una línea de 200 elefantes de guerra con experiencia en combate. Detrás de los elefantes, una línea aún más larga de 30.000 soldados de infantería y en cada ala una brigada de 1.000 soldados de caballería para proteger los flancos. La infantería de Alejandro es la mitad de la del enemigo así que su intención es que se libre una batalla de caballería en lugar de una batalla de infantería pero hay un problema: los elefantes. El historiador
  • 6. 6 romano Curzio describe así la escena: “las bestias situadas entre las líneas de hombres armados parecían torres a cierta distancia y el propio Poros superaba la estatura humana. La altura de la bestia que montaba parecía sumarse a la suya”. Los macedonios nunca habían visto tantos elefantes. Para los soldados no representaban un gran problema pero sí para los caballos. Los equinos no estaban acostumbrados a los elefantes y su olor, su sonido y su aspecto aterraron a los caballos macedonios. Alejandro debe revisar su estrategia para aprovechar su caballería o perderá esta batalla. La caballería de Alejandro es cuatro veces mayor que la de Poros, la clave reside en evitar una batalla de infantería. Por lo tanto, despliega su escuadrón de 4.000 jinetes de caballería hacia el flanco izquierdo de Poros. El gigante indio sólo dispone de 2.000 soldados de caballería, un millar en cada flanco. El error de Poros, la destrucción del flanco izquierdo donde estaba concentrada la caballería india Poros comete un error: ordena a la caballería del flanco derecho abandonar su posición, cabalgar por detrás de la línea de combate y reforzar el flanco izquierdo. Alejandro ordena que Coeno, uno de sus comandantes y 2.000 de sus soldados de caballería que se dirigían hacia el flanco izquierdo de Poros cambie de dirección y ataque el indefenso flanco derecho. Los dos mil jinetes llegan al flanco derecho donde no hay nadie con quien luchar, giran a la derecha y cabalgan hasta situarse tras las posiciones indias, es una situación extraña que se debe a la brillantez táctica de Alejandro. Coeno y los 2.000 soldados de caballería se sitúan detrás de las líneas indias y Alejandro ordena que sus arqueros a caballo descarguen sus flechas sobre la caballería india una y otra vez. Entonces, Alejandro ordena a su brigada de élite de 2.000 jinetes que superen a galope tendido por la derecha el flanco izquierdo de Poros. El rey de Paura hizo lo que cualquier comandante había hecho, intenta desplegar su flanco izquierdo. Ordena a su flanco izquierdo que cambie de posición hacia la izquierda, lo que implica abandonar sus posiciones, forman una columna de marcha y comienzan a moverse hacia la izquierda para evitar ser superados. A medida que los indios comienzan a marchar hacia la izquierda y con Coeno también en movimiento, Alejandro vuelve a cambiar de dirección. En lugar de rodear el flanco izquierdo e Poros, ordena un movimiento hacia el interior y logra dividir el ala izquierda del grueso del ejército enemigo. Al mismo tiempo, Coeno que ha rodeado todo el campo llega al punto decisivo de la batalla y ataca el flanco izquierdo del ejército de Poros. La situación de Poros es exactamente la que Alejandro quería. Su ala izquierda está destrozada y su caballería destruida. Alejandro parece siempre alcanzar en cada batalla un punto crucial en el que cambiar de táctica. Un punto crucial en el que en lugar de dirigirse hacia el exterior, lo hace hacia el interior. Se dirige hacia una brecha en lugar de rodearla. La infantería Alejandro lanza ahora su infantería pesada contra el centro del ejército indio pero Poros no está dispuesto a rendirse y ordena atacar a sus arqueros. El arco indio mide 1,80 metros y está hecho de bambú resistente y flexible. Para extenderlo totalmente el arquero debe anclar el arco en el suelo y sujetarlo con un pie. Su enorme tamaño le proporciona una potencia incalculable a sus flechas con punta de hueso o metal pueden penetrar cualquier armadura. Sin embargo, debido al mal tiempo, los arcos son ineficaces. La noche anterior había llovido y aquellos miles de soldados, caballos y elefantes convirtieron el terreno en barro. El ejército indio no estaba acostumbrado a luchar durante la temporada de lluvias. Sus arqueros no podían anclar sus arcos. Poros perdió una de sus armas más poderosas. Con su flanco izquierdo destruido, el ejército de Poros se reduce a su infantería, sus poderosos elefantes de guerra y sus arqueros. Los elefantes transportaban una plataforma para soldados con arcos o lanzas, a su lado
  • 7. 7 marchaban 13 soldados de infantería como los que protegen hoy los tanques; pero los elefantes tienen un punto débil: sus ojos. La infantería griega intenta alcanzar su objetivo. Si un elefante pierde un ojo, se vuelve loco y un elefante es un animal enorme. En medio del caos, Alejandro ataca el centro del ejército indio y pulveriza su flanco. A pesar de estar atrapado en un doble ataque mortal, Poros continúa luchando. El centro se colapsa, es un enorme caos de 10 o 12 mil hombres, animales burros, caballos de todo. No pueden moverse. La infantería sigue presionándolos también la caballería desde el flanco. El problema de la batalla del Hidaspes fue la falta de escapatoria. Es un brutal combate cuerpo a cuerpo. Los animales son neutralizados. La batalla del Hidaspes es espantosa. El final Alejandro ordena a lo que queda de su caballería avanzar alrededor de esa masa de hombres temblorosos y asustados. El ejército de Poros está atrapado en una trampa mortal: no puede maniobrar. 10.000 soldados presionados unos contra otros 8.000 en una carnicería. Los gritos de los animales, el ruido de un elefante herido, el relincho de dolor de los caballos. Si un caballo resbala o caía herido o un soldado caía y recordemos que no usaban sillas de montar, morían aplastados. Seres humanos heridos por espadas, lanzas o hachas, el ruido y los gritos. El campo de batalla se cubre de sangre, vísceras y trozos de carne humana y el olor. Siete horas después, Poros ha perdido ¾ partes de su ejército. Él mismo sigue luchando malherido. Alejandro admira su valentía y su determinación por seguir luchando pese a una derrota segura. Alejandro ve en Poros un espíritu afín. No quiere matar a un guerrero que ha llegado a respetar. Así que envía a un mensajero para ofrecerle un encuentro. El historiador griego Arriano recoge aquella conversación: “¿Cómo debo tratarte?” –pregunta el heleno; “Como a un rey” –responde Poros; Alejandro queda tan impresionado por la dignidad y el porte de Poros que le permite seguir siendo rey y conservar sus territorios y súbditos. La última gran batalla En el Hidaspes libró Alejandro su última gran batalla campal de su vida, contra el rey indio Poros mayo/junio del 326. En recuerdo de la victoria fundó el macedonio las ciudades de Nicea y Bucéfala. En la continuación de marcha hacia el Este atravesó el Ascenises (Chenab), el Hidroates (Ravi) hasta llegar al Hifasis (Beas), éste es el punto más oriental que Alejandro alcanzó en su vida. Desde su partida de Macedonia, sus soldados habían dejado atrás, en ocho años y medio, un total de dieciocho mil kilómetros, marcha gigantesca que todavía supera a la del ejército de Napoleón, e incluso a la de la infantería de la Segunda Guerra Mundial. Pero en el Hifasis, la lluvia tropical de setenta días de duración, el clima húmedo y caluroso, inhabitual para los europeos, y el temor paralizante para los macedonios de ser conducidos a una lejanía infinita llevó al ejército a una depresión insuperable. Ante ella, se rindió Alejandro por primera y única vez en su vida. Renunció a su objetivo de alcanzar el Ganges y el Océano Oriental y regresó. El regreso Tras su regreso al Hidaspes, aceleró Alejandro la construcción de la escuadra gigantesca del Indo que confió a Crátero. Una escuadra gigantesca compuesta de buques de guerra, de transporte y de carga, flanqueada por numerosos barcos menores y equipada con súbditos de los pueblos marítimos del Imperio de Alejandro, griegos, carios, chipriotas, fenicios y egipcios, zarpó al mando de Nearco en noviembre del 326, curso abajo del Hidaspes hacia el Acesines y de aquí hacia el Indo. Fuertes contingentes del ejército (bajo el mando de Hefestión y de Crátero) acompañaban por tierra el curso de la escuadra; se trataba de la más potente demostración de
  • 8. 8 fuerza de Occidente que la India había visto nunca. Tras violentos combates en el territorio de los malos –en ellos fue herido Alejandro por un tiro de flecha-, llegó en julio del 325 a Patala, en el delta del Indo (Haiderabad): la India, es decir, el país de los Cinco Ríos, estaba a sus pies. Los sacrificios ofrecidos por Alejandro en la desembocadura del Indo fueron la expresión simbólica del fin de la expedición a la India. El vivo interés por las exploraciones y los descubrimientos geográficos se puede deducir del encargo que hizo a Nearco y al “piloto superior” Onesícrito de encontrar con la escuadra una ruta desde el delta del Indo al Golfo Pérsico y a la desembocadura del Éufrates y del Tigris (Septiembre del 325). Hasta Ormuz siguió Nearco la ruta que Escilax de Carianda había seguido por encargo de Darío I. Nearco escribió un diario de a bordo de este viaje de exploración. Arriano utilizó esta información para su Indiké. En tanto que parte del ejército bajo el mando de Crátero regresaba por el camino del norte atravesando Aracosia, Alejandro con terribles privaciones y grandes pérdidas humanas atravesó, cerca de la costa, el árido desierto de Gedrosia (Beluchistán). En las proximidades de Ormuz pudo el almirante Nearco restablecer el contacto en el hijo de Filipo (diciembre del 325). Su encuentro significa el final de las conquistas de Asia. Nuevos planes Alejandro tenía nuevos planes: la conquista del ecúmene occidental. La línea de estos planes se encuentra en los llamados Hypomnémata de Alejandro que la Asamblea del Ejército Macedonio canceló tras la temprana muerte del rey. Después de construir una escuadra gigantesca y de llevar a cabo una expedición de circunnavegación de la Península Arábiga, tenía Alejandro la intención de someter a toda la costa del norte de África, pasar a España e incorporar al Imperio la zona costera de la Galia y de Italia hasta Sicilia. Todo esto significaba, ni más ni menos, que unificar bajo su soberanía toda la ecúmene. A principios del 324 entró de nuevo Alejandro en Pasargadas, la ciudad de las tumbas de los reyes persas. Se había cerrado el gran círculo de su vida. Habían pasado más de cinco años desde que el rey se había detenido en este mismo lugar. Entre entonces y ahora, todo un mundo: los duros combates en el este del Irán, la conquista del territorio indio de los Cinco Ríos y la marcha a través del árido desierto de Gedrosia. Su imperio se extendía ahora desde el Adriático hasta el Océano Índico, desde el curso inferior del Danubio y las montañas del Cáucaso, hasta la Nubia arrasada por el sol. Y en su espíritu se formaban nuevos planes para la conquista del Occidente. El fin En Babilonia hizo el rey preparativos para la gran expedición arábiga que debía constituir el preludio para los planes de Occidente. Era importante tras la circunnavegación del sur de Arabia, encontrar de nuevo la ruta marítima a Egipto y establecer por mar la comunicación entre Babilonia y Alejandría. Con interés, seguía Alejandro los trabajos para la construcción de canales de Babilonia y así inspeccionó personalmente la construcción de diques en el canal de Palacotas. En medio de una infatigable actividad, el joven rey se sintió enfermo, después de participar en un banquete, probablemente de paludismo endémico, pero quizá una pulmonía; después de una enfermedad de unos diez días se lo llevó la muerte el 10 de junio de 323. La vida y las obras de Alejandro quedaron incompletas, sin embargo esa obra incompleta fue imponente. La inmortalidad que le negó la naturaleza se la concedió la posteridad. La figura de Alejandro que murió en Babilonia en la flor de su vida ha activado la fantasía de algunos hombres: Escipión el Africano el Viejo, Pompeyo, César, Trajano, Constantino y Juliano lo tomaron como modelo y el nombre de Alejandro seguirá viviendo en tanto exista la cultura europea que en buena parte es consecuencia de su obra.
  • 9. 9 Su legado El imperio de Alejandro recibió su particular estructura triádica de la conjunción de tres componentes esencialmente diferentes: el Reino Macedónico, el Imperio Asiático y la Liga Helénica. Ciertamente, en Macedonia, como sucesor del rey Filipo, era Alejandro el titular de una monarquía militar patriarcal, poco más que un primus inter pares frente a sus hetairos. En Asia como sucesor de los soberanos Aqueménidas, era soberano absoluto; frente a los griegos de la madre patria era el hegemón y el “estratego plenipotenciario” para la guerra de venganza proclamada en Corinto. Jamás trató Alejandro de fundir en un todo estos tres componentes de su reino. Fue su persona la que mantuvo unido el “Imperio” y fue el ejército macedónico el que conquistó Asia y el que tuvo en jaque a los griegos amantes de la libertad. En su composición popular y en su organización el ejército fue el mejor espejo de la política de Alejandro. El ejército Fue transcendental el gran proceso de transformación y refundición del ejército, que comprendió tanto la infantería como la caballería y que tuvo lugar en Asia poco después de 330. Las filas de pezhetairos se completaron con mercenarios y con asiáticos, la caballería de hetairos fue transformada en su base desde el 329. Desde el año 326 fueron instruidos en la táctica macedonia mil iranios. Con ellos, bajo el nombre de epígonos (“los llegados más tarde”), se formó un antitagma, es decir, un equivalente de la falange macedonia. En Opis, 324, les concedió el título de pezhetairos que fue un golpe demoledor contra los macedonios que se consideraban superiores. La prematura muerte de Alejandro puso término a la posterior transformación del ejército. La organización del imperio Muestra una progresiva fusión de elementos macedonios e iranios. Mientras que en los primeros años (hasta el 331) respetaba el principio de confiar sólo a oficiales macedonios la administración de las satrapías conquistadas (a excepción de Ada y Sabictas) conservando, sin embargo, la satrapía como unidad administrativa junto al título de sátrapa, el cuadro cambió después de Gaugamela (Octubre 331). El nombramiento del persa Mazeo como sátrapa de Babilonia central (con la concesión de acuñar moneda) fue un importante precedente, y el nombramiento en Partia, Tapura y Bactriana de personas de confianza del último Aqueménida asesinado permite percibir la continuidad de la dirección hacia lo iranio. Por lo demás, jamás fue quebrantado el principio de que las tropas de ocupación macedonias estuvieran subordinadas sólo a jefes macedonios. El libertador Cuando Alejandro proclamaba que venía como liberador de los pueblos oprimidos por el Imperio Aqueménida, no era sólo propaganda. Su buena voluntad respecto a lidios, carios, egipcios y babilonios lo demuestra. A medida que penetraba más en el Imperio Aqueménida tanto mayor era su estimación por la obra de los persas y sus grandes soberanos, Ciro, Darío I. Cuanto mayor se hacía el territorio que iba conquistando, menos podía renunciar a la colaboración de los persas: en su oración a Opis, en el último año de su vida, suplica el Rey a los dioses la armonía entre macedonios y persas como presupuesto necesario para su soberanía común. No se puede hablar aquí de una “fraternidad universal”, ni de que Alejandro como creador de la antigua idea de “humanidad”. El comportamiento de Alejandro con los persas estuvo determinado por condicionamientos de política realista. Las consideraciones racistas de cualquier tipo se
  • 10. 10 encuentran muy lejos de Alejandro. En los Hypomnémata de Alejandro se encuentra el proyecto de un traslado de hombres de Asia a Europa y viceversa. Las ciudades Las fundaciones de ciudades introdujeron una época nueva en la historia del mundo griego y del Asia anterior. Ellas son el signo externo del comienzo de la tercera época de la colonización griega. Puede ser que para la fundación de las nuevas ciudades, presuntamente más de setenta, muchas veces hayan sido decisivos, en primer lugar, puntos de vista militares (pacificación del territorio bárbaro, seguridad de las comunicaciones de regreso) pero la importancia de la colonización trasciende ampliamente la esfera de lo militar. Desde el mismo comienzo, el elemento de peso en las nuevas ciudades no fue el macedonio, sino el helénico, los colonos eran con frecuencia mercenarios griegos que por su parte aumentaban constantemente por la afluencia de otros desde Europa y Asia Menor. Las costumbres, la cultura y las creencias griegas se transmitió a estas ciudades pero aquí nació un espíritu más libre que en las comunidades de la reducida madre patria. Gracias a la visión de Alejandro, muchos de estos nuevos asentamientos estaban llamados a un gran futuro. Además de la Alejandría egipcia, ciudades con el nombre de Alejandro en el este de Irán, Alejandría de Area (Herât), Alejandría de Aracosia y Alejandría del Yaxartes (Khodjend), alcanzaron un alto florecimiento. Los efectos de la colonización del este rebasaron en muchos siglos la corta vida de Alejandro, y si el helenismo ofreció en el siglo II en la lejana Bactria y en la India un nuevo florecimiento tan fabulosamente rico, esto se debió al macedonio. El griego Sólo por medio de la helenización del Este, se convirtió el griego en una lengua universal (en la forma de Koiné). En el Este ocupó el puesto del Arameo, que había sido la lengua de intercomunicación del Imperio Aqueménida. Sólo la conquista del Imperio por Alejandro creó las premisas para la formación de unas comunicaciones y un comercio mundiales, que el mundo antiguo no había conocido nunca antes en esta medida e intensidad. Todo el espacio desde el Estrecho de Gibraltar hasta el Indo se aglutinó paulatinamente en época posterior hasta convertirse en un único y gigantesco círculo económico. Se ha comparado la apertura de Oriente por Alejandro con el descubrimiento de América por Colón. Más que en cualquier otro lugar de la historia es perceptible aquí la iniciativa de una gran personalidad; ésta fue la que dio al mundo un rostro nuevo. Las expediciones al Sudán para la investigación de las causas de las inundaciones del Nilo, el viaje de Nearco y de Onesícrito desde el delta del Indo hasta el Estrecho de Ormuz y desde allí a las desembocaduras del Tigris y el Éufrates, el plan del circunnavegación de Arabia en que se ocupó ya mortalmente enfermo en Babilonia, los trabajos en la red de canales de Mesopotamia, el propósito de colonizar la costa del Gofo Pérsico –todas las empresas y proyectos dan testimonio de la extraordinaria amplitud de la planificación económica del Rey que abre camino a unos tiempos nuevos Moneda El requisito previo en el orden material para el comercio mundial abierto por Alejandro fue la creación de un nuevo sistema monetario en su imperio. Con claro conocimiento de sus consecuencias económicas rompió la política de atesoramiento de los Aqueménidas, que habían almacenado en sus residencias cantidades gigantescas de metal noble no amonedado, tanto en barras como en montones sin fundir. Especialmente a través de los soldados mercenarios, que recibían su sueldo en el nuevo dinero de Alejandro, tomaron las monedas el camino de la
  • 11. 11 economía y colocaron ésta sobre una base nueva. Fue abandonado el sistema de los dos metales, la coexistencia de la moneda de oro y plata que estaba establecida en el Imperio Persa y en Macedonia en tiempo de Filipo II; la plata se convirtió en el fundamento de la nueva moneda del Imperio. Al pasar al tipo monetario ático, eliminó Alejandro el caos existente en Asia y sobre todo en el mundo griego. El enorme crecimiento de la circulación de la moneda se reflejó en la vida económica de Grecia; se creó una época de posteridad que, en adelante, eliminó el estancamiento de los decenios precedentes. Imperio universal “El Imperio de Alejandro fue el primero y único imperio universal que conoce la historia, si por imperio universal entendemos aquel a cuyo lado no existe una segunda gran superpotencia” (K. J. Belosch). Esta frase es correcta aunque se tenga en cuenta que Alejandro no desarrolló sus planes para Occidente. Sin Alejandro no hay Julio César, no hay Imperio Romano, comenzando por los diácodos, el modelo del macedonio ha inspirado a muchos. La Imitatio Alexandri tiene una historia de muchos siglos, que alcanza desde Demetrio Poliorcetes hasta el fin de la Antigüedad, hasta Constantino y Juliano y hasta la Edad Moderna (Carlos XII en Suecia, Napoleón I). Creación de la monarquía absoluta Lo más importante es que Alejandro creó en su corta vida de soberano fue la monarquía absoluta basada en la veneración del Rey, en el culto al soberano. Sin duda Alejandro estaba alejado de la apoteosis del Rey fundada en el culto imperial característica del helenismo maduro. Sin embargo, una distancia grande separa la apoteosis de Alejandro en las ciudades de la madre patria al culto helenístico del soberano que desarrolló la segunda generación de los diácodos. Que Alejandro estaba dispuesto a dar un paso atrás lo muestra su intento del año 327 en Bactria de introducir la proskýnesis también para los macedonios y los griegos, intento que abandonó enseguida, cuando chocó con la enérgica resistencia de los macedonios y de Calístenes. La proskýnesis no tiene nada que ver con la adoración divina del soberano reinante; si Alejandro quiso introducirla, ello es un signo característico de cuán fuertemente había impresionado al Rey el ambiente oriental. La influencia oriental La influencia del mundo extranjero del Antiguo Oriente es visible en todos los aspectos de la vid de Alejandro. La tienda para las audiencias de Susa, levantada según el modelo persa, el plan de erigir a Hefestión (muerto en Ecbatana en octubre del 324) un mausoleo imitando las torrestemplo (zigurat) babilonias, el proyecto de construir a Filipo II en Egas un monumento funerario de la altura de la pirámide de Keops –influencias de la antigua cultura oriental. Es cierto que las ideas griegas, en especial las sofísticas, prepararon el concepto de fusión de Alejandro; aunque en principio sus actuaciones estaban condicionadas a la política (la manera de tratar con los bárbaros y la protección de las religiones extranjeras), no se puede negar la profunda impresión del ambiente oriental en el alma flexible del joven conquistador. En su pecho se levantó la poderosa antítesis entre Oriente y Occidente que, tras la muerte prematura, se convirtió en el tema fundamental de la historia helenística. Alejandro había mostrado el camino para superar la antítesis. Sin Alejandro no es pensable el Imperio Romano, ni la progresión victoriosa del Cristianismo (cuyas comunidades abarcaban al fin de la Edad Antigua el amplio espacio que va de Irlanda hasta la India), ni el Imperio Bizantino ni, finalmente, el Islam.