CUADRO SINÓPTICO DE TENER Y NO TENER<br />TÍTULOTener y no tenerDIRECCIÓNHoward HawksPAÍSUSAAÑO1944DURACIÓN100 min.GÉNEROT...
Ficha técnica de Tener y no tener
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Ficha técnica de Tener y no tener

  1. 1. CUADRO SINÓPTICO DE TENER Y NO TENER<br />TÍTULOTener y no tenerDIRECCIÓNHoward HawksPAÍSUSAAÑO1944DURACIÓN100 min.GÉNEROThriller.REPARTOHumphrey Bogart (Harry Morgan), Walter Brenan (Eddie), Lauren Bacall (Mary Browning), Dolores Morán (Helene de Bursac), Walter Szurovy (Paul de Bursac), Marcel Dalio (Frenchy), Hoagy Carmichael (Cricket), Dan Seymour (Capitán Renard), Walter Sande (Johnson), Aldo Nadi (Guarda espaldas de Renard), Paul Marion (Beauclere), Sheldon Leonard (Lt. Coyo).GUIÓNJules Furthman y William Faulkner basado en la novela de Ernest Hermingway.PRODUCTORAHoward Hawks para Warner Bros.FOTOGRAFÍASid Hickox (B y W).MÚSICAFranz Waxman.<br />ARGUMENTOHarry Morgan es un expatriado americano que, instalado en Fort France (Hotel Marquis) en La Martinica, sobrevive gracias a la pasta que saca llevando de pesca a turistas, desarraigados y sin escrúpulos, mar adentro con Eddie, alcohólico, fiel amigo y contrapunto del propio Morgan como Sam y Rick en Casablanca o salvando las distancias D. Quijote y Sancho Panza. En este marco, junio de 1940, La Martinica pertenece a la Francia ocupada dependiente de Vichy (Francia había firmado el armisticio con Alemania el 22 de junio de 1940). Morgan conoce a Mary Browning, una Lauren Bacall de 19 años que debuta en el cine con este film, la electricidad salta en chispas entre ambos, seis meses fuera de casa procede de Trinidad (Puerto España) y antes de Río. Intenta regresar a casa pero está sin blanca. Morgan la ayudará. Como consecuencia, se ve envuelto en un asunto político cuando presta su barco para transportar a Paul de Bursac y su mujer Helene a Fort France. Son miembros de la Francia Libre y llegan en misión secreta hacia la Isla de Diablo para rescatar a un líder de la resistencia: Pierre Villemars. El Capitán Renard, vil trasunto de Renault de Casablanca, intentará impedir que estos sediciosos logren sus objetivos.<br />EL TEMALa lucha por las causas perdidas. El desarraigo, los expatriados. El héroe y el antihéroe. Las personas que se ven envueltas en conflictos, entre dos fuegos, que no entienden y les sobrepasan y que aprenden a convivir con ellos.<br />¿CÓMO SURGE LA PELÍCULA?<br />En un viaje de pesca en 1939, el director Howard Hawks dijo a Hemingway: “Ernest eres un idiota. Necesitas pasta. No puedes hacer siempre lo que te dé la gana. Si gasto un dólar en una película, obtengo tres. Puedo hacer una buena peli de tu peor historia”. “¿Cuál es mi peor historia?” –pregunta Hemingway. “Ese montón de chatarra llamado Tener y no tener” –contesta el director; “De ahí no sacarás nada” –responde el escritor. “Sí puedo. Tienes el personaje Harry Morgan, y también al personaje femenino. Todo lo que tienes que hacer es escribir sobre cómo se conocieron”.<br />LA GENERACIÓN PERDIDA (LOST GENERATION)<br />El final de la guerra europea, fue en el mundo de las ideas y la literatura, un doloroso despertar a la decepción: el final de muchas farsas y palabrerías, pero también el de muchas esperanzas, cifradas en un término: el internacionalismo que ahora tendría un significado más comprometido y aun agresivo que en vísperas de la contienda. El período que va de 1919 a 1939 es un período de provisionalidad, desencanto y sobrevivencia que se puede dividir en dos subperíodos que separa la crisis del 29: los happy twenties, felices en descubrimientos vanguardistas, y los más hoscos thirties, que fueron de compromiso político y subordinación de la estética a la urgencia de la acción social. Si algo salió herido de aquella guerra fue la autosuficiencia de las naciones y aquellas razones imperiales que la habían sustentado las cañoneras de la época colonizadora y los grandes ejércitos de la guerra europea, a costa de la vida de tantos soldados anónimos. La evidencia era que cualquier gran idea armada se deshacía ante la realidad del sufrimiento de las retaguardias, la muerte individual del combatiente y el dolor de un huérfano. Toda guerra era sucia por sí misma y aún lo fue la guerra que estancó a las tropas en fétidas trincheras, que usó a los mejores químicos alemanes en la obtención de gases venenosos y que sacrificó a millones por un empecinamiento anacrónico de los Estados Mayores o por una necesidad de propaganda. Una virtud tuvo a su pesar que su alcance fue planetario convirtiéndose en un gigantesco acelerador de las masas –su presencia será obsesión sociológica y política en los años siguientes. Entre éstas, Estados Unidos tuvo un protagonismo fundamental que ya no habría de abandonar en todo el siglo. Desde 1903 residía en París Gertrude Stein, que con el novelista Ford Madox Ford y T. S Elliot y Ezra Pound fueron los mentores de la nueva narrativa que vivió en el París de los veinte las consecuencias de la desmovilización. No resulta difícil determinar qué aprendieron de ellos Ernest Hemingway, Sherwood Anderson o Francis Scott Fitzgerald: quizá una sensibilidad para diseñar con veracidad y emoción los mínimos resortes de los comportamientos humanos. En lugar no menos importante, un firme propósito de organizar armoniosamente el relato; en el modo más aparente, un estilo hecho de simplicidad expresiva, pero a la par, elaborado y minucioso, fiel a aquella técnica que Stein denominba empezar una y otra vez hasta alcanzar lo que quiere narrarse. <br />ERNEST HEMINGWAY<br />Ernest Hemingway (Oak Park, 1899-Ketcum 1961). Cursó estudios secundarios en su ciudad natal. En 1917 trabajó como reportero en el Kansas City Star, enrolándose en la Cruz Roja para poder participar en la Primera Guerra Mundial, donde resultó herido. De vuelta a Estados Unidos, se dedicó al periodismo en Chicago y Toronto. En 1923 publicó tres cuentos y diez poemas y En este mundo que pasaron inadvertidos. En 1926 apareció su primera novela, Aguas Primaverales y Fiesta, sobre un grupo de turistas norteamericanos en Pamplona. Instalado en su residencia de Cayo Hueso publicó Adiós a las armas en 1929, una historia de amor y muerte en el marco de la Primera Guerra Mundial, novela que fue llevada a la pantalla por Frank Capra. Hemingway vino a España durante la Guerra Civil como corresponsal. Escribió en el Madrid asediado en noviembre del 36, instalado en el Hotel Florida, pasada la Telefónica, escribió La quinta columna en 1938 y, ya concluida la guerra, Por quién doblan las campanas en 1940. Corresponsal de guerra en Inglaterra, en el Hotel Dorchester coincidió con Robert Capa que lo llamaba “Daddy” (papá o papaíto), la mezcla de bebida, música, chicas asociada a Hemingway constituía un coctel explosivo. Tomó parte en el desembarco de Normandía el 6 de junio de 1944, Capa también desembarcaría con la primera oleada de soldados en la playa de Omaha. También estuvo en la liberación de París en agosto de 1944 junto con Capa. En 1952 publicó El viejo y el mar, una de sus mejores obras. Hemingway fue el creador de un estilo narrativo sencillo y directo. Fue premio nobel en 1954. El 2 de julio de 1961 murió en Ketcum disparándose un tiro con una escopeta. Como dijimos, Hemingway se alojaba en el Hotel Florida, en la esquina de Callao, acabaría por convertirse en un blanco visible para el enemigo. Antes de que esto sucediese, el hotel vivió varias noches salvajes. Frecuentado por prostitutas, tenía entre sus residentes a jóvenes aviadores, periodistas y una mezcla peculiar de traficantes de armas y espías. Los pilotos solían llevar encima navajas de un tamaño considerable y revólveres todavía más grandes. A la hora de la siesta, las prostitutas llegaban sigilosamente y, a partir de entonces, el ruido y el escándalo aumentaban, a primera hora de la mañana se producían peleas entre borrachos y los pasillos se llenaban de gente corriendo y gritando. Estas juergas desenfrenadas duraron poco. Una vez que llegaron las primeras columnas rebeldes y el hotel se convirtió en blanco destacado de la artillería, los corresponsales empezaron a marcharse hasta desaparecer por completo. A lo largo del mes de noviembre de 1936, muchos de los periodistas británicos y estadounidenses dormían en sus respectivas embajadas. Algunos escogieron el Hotel Gran Vía, que estaba frente a la Telefónica. Cuando pasó lo peor del asalto y el ataque rebelde se había apaciguado, los corresponsales regresaron al Hotel Florida y se reanudaron las fiestas. Hemingway tenía fama de armar escándalos allí donde fuese. La austeridad del Hotel Florida contrastaba con el Hotel Gaylord donde se alojaban los asesores rusos. En el verano de 1937, la hermosa corresponsal estadounidense Martha Gellhorn había ido con Hemingway a otra fiesta en la habitación de Mijail Koltsov. Hemingway armó un escándalo. Creyendo que el comandante comunista Juan Modesto había coqueteado con Martha, él le había retado celoso a un duelo de ruleta rusa. Después de que hubieran dado vueltas uno alrededor de otro, cada uno con un extremo de un pañuelo entre los dientes, fueron separados sin miramientos y se pidió a Hemingway que se marchara, seguido por su hambrienta Martha Gellhorn. Al igual que el edificio de la Telefónica, el Hotel Florida se encontraba en la línea de fuego de la artillería nacional, pero Hemingway aseguraba a sus invitados nocturnos que su habitación estaba en un “ángulo muerto” y que, por tanto, era invulnerable.<br />TENER Y NO TENER y CASABLANCA<br />Tener y no tener es la sexta novela de Hemingway. Aproximadamente de 200 páginas conducida por un diálogo y un protagonista inolvidable. Después del huracán que golpeó Cayo Matecumbe en Florida en 1935, contempló los cuerpos de muchos veteranos ahogados y la devastación, entonces advirtió: “Nadie tuvo la más puta oportunidad”. Este comentario se convirtió en el lema de Harry Morgan. Hemingway hizo suya la máxima del poeta británico John Donne “Ningún hombre es una isla”. Platón había escrito en La República “Ningún hombre es autosuficiente”, y la incorporó al personaje central de esta novela Harry Morgan. La novela es del año 1937, Hemingway escribe en el contexto de la Gran Depresión. Es problemático referirnos a Tener y no tener como novela ya que en realidad consta de dos cuentos cortos One trip across, y Tradesman´s return, y una novela sin relación con los anteriores. Los primeros constituyen las dos primeras partes del libro pero sólo un quinto de su extensión real. En el contexto de la Gran Depresión, Hollywood hizo una fortuna creando películas escapistas y grandes musicales de estudio con Fred Astaire y Ginger Rogers que cantaron y bailaron para liberar a los americanos de sus problemas al menos unas pocas horas. El Mago de Oz se estrena en 1939. Cuando el film Tener o no tener se produjo en 1944, la tendencia cambió. Hollywood se convirtió en un centro virtual para la propaganda a favor de los aliados. A destacar como ejemplo el film de Michael Curtiz de 1942 Casablanca. Casablanca no es sólo un clásico de la pantalla es también un clásico de la propaganda patriótica. La película juega con las emociones de una audiencia predispuesta e hizo hincapié en el valor frente a la maldad nazi. La escena más memorable de puro patrioterismo se produce cuando los clientes de la Francia-Libre en el bar de Rick cantan la Marsellesa contra los himnos patrióticos de los alemanes. Más importante, es el hecho de que Rick (Bogart) coloca las preocupaciones internacionales (antinazis/Víctor Laszlo) sobre los deseos personales (amor/Ilsa Lund). Hawks no sólo se dio cuenta de la necesidad de la propaganda proaliada en una película de 1944, comprendió el valor de la copia descarada, tan similares son los aspectos importantes de la historia: historia, personajes, diálogo, e incluso actores. Tener y no tener no puede ser separado de Casablanca. En muchos sentidos la película de Hawks es un calco de la de Curtiz. Bogart interpreta a un estadounidense en una zona de creciente control nazi, gasta gran parte de su tiempo en un bar que atiende un grupo multinacional, donde un pianista de salón canta (Cricket en lugar de Sam), música movida en lugar de melódica y finalmente, salva a un par de fugitivos de los nazis. La influencia del mercado de un mundo en guerra en busca de inspiración y justificación es el cambio más significativo de la novela de Hemingway pero ineludible para Hawks que esperaba ganar una amplia audiencia con la distribución de los derechos en el extranjero a través de la Oficina de Información de Guerra (OWI). El Morgan de 1937 no tenía cabida ahora en 1944. Ahora en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, aquellas palabras originales de Morgan se convirtieron en sumamente sediciosas. Casablanca pudo haber descrito los grandes cambios pero la Segunda Guerra Mundial los hizo obligatorios. El Harry Morgan de Hemingway recorrió las aguas de Cayo Oeste, Florida, Cuba en el punto álgido de la Gran Depresión. Se quejó de la incapacidad del gobierno de los EEUU para poner fin a la Gran Depresión y la dificultad de alimentar a su familia, Morgan actuó fuera de la ley para alcanzar este objetivo. En concreto, Morgan perdió un brazo en un tiroteo mientras pasaba ron de Cuba a Florida y perdió la vida mientras transportaba a unos revolucionarios ladrones de banco de regreso a Cuba. Incluso, podemos decir, que el gobierno estadounidense es responsable tangencialmente de estas actividades ilegales como del intercambio de fuego que se produce entre los contrabandistas de ron y los oficiales americanos que se resisten a un gobierno cubano apoyado por los Estados Unidos. En rescate del Morgan de Hemingway de su vida ilícita al sur de Florida, Hawks trasladó la historia de Cayo Oeste y Cuba a la isla francesa de La Martinica y de la Gran Depresión a los primeros tiempos de la Segunda Guerra Mundial. De esta manera, el director ha cambiado al villano, del gobierno americano a los nazis, un enemigo mucho más peligroso y comercial y jugó con el patriotismo y la conciencia de los estadounidenses en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Además, Morgan debe mantener ambos brazos. La explicación de este cambio es que Morgan es un representante de América capaz de luchar sin ningún hándicap físico. Esto era más importante que la exactitud de la novela. <br />HARRY MORGAN Y EDDIE<br />Otros cambios importantes se revelan, en primer lugar, en la relación entre Morgan y Eddie. Un episodio particular lo muestra bien, cuando Morgan se pone en marcha para llevar a un grupo de inmigrantes chinos que intentan pasar ilegalmente a los Estados Unidos. Morgan encuentra a Eddie debajo la cubierta. Al darse cuenta que Eddie se ha colado en el barco y que puede poner en peligro la misión de contrabando, Morgan decide que debe eliminarlo. “Sabía que me llevarías, Harry” –afirma Eddie. “Llevarte al infierno. No estás incluido en la lista de pasajeros. Podría tirarte por la borda” –responde Harry. “No bromees, Harry. Nosotros, los de los Cayos, debemos estar juntos cuando hay problemas” –sugiere Eddie. “Tú, ¿quién confiará en ti? ¿Cerrarás el pico cuando estés borracho?” –acusa Harry. “Soy un buen tipo, Harry. Ponme a prueba, no te defraudaré”. “Anda, trae dos botellas”. Estaba pensando en otra cosa. Las trajo y me pasó una abierta que puso delante del volante. Se quedó allí y le miré. Lo sentía por él y por lo que sabía que tenía que hacer. Joder lo conocía desde hace muchos años”. Como ocurrió con el hombre que lo contrató para el contrabando de chinos, el Morgan de Hemingway podía haber matado a Eddie por el simple hecho de no estar incluido en la lista de pasajeros. La única razón por la que el Morgan de la novela no mató a Eddie fue que podría ocasionarle problemas con las autoridades portuarias al sur de Florida. En la versión cinematográfica, la misión no es el contrabando ilegal de inmigrantes chinos hacia los Estados Unidos sino rescatar a Paul y Helene de Bursac, fugitivos de la Francia Libre. La escena es paralela pero el contenido del diálogo es completamente diferente. En el guión original advertimos que: “Sabía que me llevarías, Harry” –afirma Eddie. “Nada de eso. Ni siquiera estás en la lista de la tripulación. Tengo una buena razón para arrojarte por la borda” –contesta Harry. “Bromeas Harry. Nosotros los de Cayo Oeste debemos estar unidos cuando hay problemas” –sugiere Eddie. “¿Cómo sabes que tengo problemas?” –pregunta Harry. “No puedes engañarme. Siempre lo sé” –advierte Eddie. “Eres un bocazas. ¿Quién va a confiar en ti cuando estés bebido?” –pregunta Harry. “¿Qué sucede Harry? ¿A qué viene eso ahora?” –pregunta Eddie. “Era un acertijo sin respuesta” –afirma Harry. “¿Qué acertijo?” –pregunta Eddie. “Si vas a aguantar o no” –responde Harry. Ahora, Eddie mira el rifle y el arma sobre el volante. “¿Qué diablos pasa?” –pregunta Eddie. “Nada” –responde Harry. ¿Para qué son todas esas armas?” –pregunta Eddie. “Por si vemos un tiburón o al algo así” –responde Harry. “Un tiburón, un tiburón, de noche. ¿Qué está pasando aquí?” –insiste Eddie. En este punto, Eddie deja de hacer preguntas. Es difícil determinar el efecto Furthman-Faulkner. En el guión hay más preguntas que revelan la verdadera personalidad de Harry. “¿Sabes cómo manejar uno de estos?” –pregunta Harry. “Por supuesto que sé. Todo el mundo sabe cómo manejar un arma. Todo lo que hay que hacer es levantar el seguro y apretar el gatillo. Sabes que sé. Pero ¿para qué tengo que manejar un arma?” –pregunta Eddie. “Me preguntaba si podrías” –observa Harry. “Sabes que puedo. Harry pareces tonto, tonto de remate. A veces pienso que no prestas atención a nada de lo que digo… ¿Va a ser un asunto feo, Harry?” –pregunta Eddie. “Aún no lo sé. Todo depende de la suerte que tengamos” –afirma Harry. “Es por eso, por lo que no querías llevarme. Sabía que había una buena razón. No estabas enojado conmigo. Tenías miedo de que me hirieran. Estabas pensando en mí, Harry” –concluye Eddie. (Escena 1ª, Harry con Eddie en el barco).<br />MARY BROWNING<br />La segunda gran diferencia es la compasión de Morgan o la carencia de ella. Como un romántico, el Morgan de Hemingway ama a Mary, una exprostituta con poco cariño hacia sus tres hijos. El diálogo en el dormitorio revela el alcance de su atractivo físico y muestra la generosidad de Morgan y el aprecio por su esposa. Esta conversación es clave para la censura de la novela. El Monólogo de Mary al final del libro describe lo que la muerte de Harry significa para ella y constituye la parte más efectista del último tercio de la novela. Salvo con Mary, la relación de Harry con las mujeres pivota entre la indeferencia y la simple y pura grosería. La relación entre Morgan y “Slim” constituye una de las novedades más importantes que introduce la novela. La actitud de Morgan oscila entre la indiferencia hacia una carterista que roba a un borracho al principio de la película, a comprarle un billete de avión para abandonar la isla, hacia la mitad de la cinta y culmina, al final, cuando ya no es capaz de pasar el resto de su vida sin ella. Con el añadido de que Bogart y Bacall se enamoraron en el mismo set de rodaje, el film es, sobre todo, una historia de amor. Las relaciones de Harry con Eddie, y Mary/Slim revelan las diametralmente opuestas conexiones de los protagonistas de Hemingway y Hawks. El Morgan de Hemingway sólo trabaja para él mismo. Su relación con Eddie, su esposa y su familia se basan en intereses egoístas. Eddie puede ser de utilidad en su barco en determinados momentos y, y cuando no, es totalmente desechable. Mary aunque, sin duda, amada por Morgan, cumple con las necesidades emocionales y físicas de éste último. Sus hijos son irrelevantes. Sólo en el lecho de muerte el Morgan de Hemingway se da cuenta de cuán solo está. El Morgan de Hawks, por el contrario, comienza con la compasión de Eddie y extiende esta característica a Slim y los fugitivos franceses. El Morgan de Hemingway “podría volver loco a Eddie confiscándole la bebida. Tomar el pelo a un borracho que nunca ha hecho mal a nadie”. El Morgan de Hawks conoce la diferencia entre ayudar a un borrachín y torturar a un anciano alcohólico, respetar a una joven y maltratarla y lo más importante en 1944, conocer la diferencia entre la Francia Libre y la Francia de Vichy. Otras adaptaciones de las novelas de Hemingway al cine fueron más fieles al texto, se convirtieron en clásicos. Hemingway combinaba como ningún otro el diálogo, el carácter, la trama, la acción con una historia intelectual que sonó bien en Hollywood. De este modo, Hemingway como un precursor, irónico y revelador, más que cualquier otro autor representó el mejor y el único ejemplo que aunaba el éxito de crítica y el financiero, en el campo literario. Como Hawks dijo a Hemingway en ese viaje de pesca de 1939: “Puedo hacer una buena peli de tu peor novela”. A partir de ese momento, Hollywood pudo tildarse como “la casa de las peores historias”.<br />EL DIRECTOR<br />A lo largo de su vida profesional, Howard Hawks cultivó varios de los géneros con mayúsculas del cine americano: comedia, western y el Thriller. En todos los casos, alejado de influencias externas y especialmente europeas. Pere Gimferrer, ha escrito: “Su producción extensa, ininterrumpida y varia constituye la manifestación quizá más acabada del clasicismo cinematográfico americano”. Nacido en Goshen (Indiana) el 30 de mayo de 1896, estudio ingeniería mecánica en Cornell y quizá de esos años le vino la afición que siempre mantendría por los coches y los aviones, a los que dedicó, ya como director, algunas de sus películas. Desde los 16 años fue piloto y sirvió en la Army Air Corp durante la Primera Guerra Mundial y llegó a trabajar como diseñador y constructor de modelos de aviación en una empresa. Hacia 1922 vuelve a Hollywood y comienza su carrera como profesional y cineasta. Dirigió cuarenta películas y participó en una gran cantidad como productor, guionista, argumentista, supervisor o codirector. Se puede decir que es el inventor del cine de gánsteres al dirigir Scarface (Scarface, el terror del hampa, 1932), película inspirada directamente en la persona real y contemporánea de Al Capone. Alcanzó una absoluta perfección del género con El sueño eterno. Descubrió a Lauren Bacall para el cine y creó la pareja inolvidable de Bogart y Bacall, a los que dirigió en Tener y no tener. También le cabe el honor de haber alcanzado una notable altura literaria en el cine adaptando obras de grandes maestros de la novela como Hemingway, Anita Loos o Raymond Chandler y dando cabida como adaptadores y guionistas a escritores de la talla de William Faulkner (hizo cinco guiones para Hawks), además a algunos de los mejores guionistas de su tiempo como Ben Hetch, John Huston, Billy Wilder, Leigh Brackett y Jules Furthman. Mantuvo una fidelidad especial con sus actores favoritos: John Wayne para el western, Cary Grant para la comedia y Humphrey Bogart para los Thrillers. Consiguió algunas de las obras maestras del cine de todos los tiempos. Entre las comedias: La fiera de mi niña (Bringing up Baby, 1938), Sólo los ángeles tienen alas (Only angels have wings, 1939) y Luna nueva (His girl Friday, 1940), las tres protagonizadas por Cary Grant y Los caballeros las prefieren rubias (Gentleman Prefer Blondes, 1953). En el Western destacan Río Rojo (Red River, 1948), Río Bravo (1958) y El Dorado (1966). En el policial dejó su huella personal en Tener y no tener y El sueño eterno. También cultivó géneros diversos, como el cine de aventuras en ¡Hatari! o el histórico Tierra de faraones (Land of the Faraohs, 1955), con guión de William Faulkner. La Academia de Hollywood le tributó un homenaje en 1974 con un Oscar de honor a toda su carrera.<br />LAUREN BACALL<br />De joven la llamaban “la mirada” (The Look). Los menos amigos la llamaban “molino de viento” por su forma de mover brazos y piernas”. Betty Joan Weinstein Perske, nacida en New York el 16 de noviembre de 1924, llegó al cine y llegó a ser Lauren Bacall desde muy abajo: fue acomodadora en el Saint-James Theater mientras hacía unos cursos de interpretación en la New York Academy of Dramatic Art. Modelo publicitaria para Harper´s Bazaar y Miss Greenwich Village en 1943, pasaría un duro aprendizaje antes de ser contratada por la Warner Bros. Fue precisamente la aparición en la revista mencionada la que tuvo que ver con su contrato: la esposa de Howard Hawks vio su fotografía en la portada de Harper´s y convenció a su marido para que llamara a aquella modelo y le diera trabajo. Su gran oportunidad la obtuvo en 1944 con la película Tener o no tener, del propio Howard Hawks. De entrada, su papel en la película subía notablemente de nivel al ser incluida en el reparto como protagonista; a continuación, estaba el prestigio del director, uno de los grandes de Hollywood y el gran guión de la película basado en una novela de Ernest Hemingway y adaptado por otro peso pesado de la literatura, William Faulkner. Por si fuera poco, su compañero de rodaje era Humphrey Bogart, un actor que venía de rodar el Sam Spade de El halcón maltés y el Ricki de Casablanca. El broche de oro de este acontecimiento laboral y artístico fue la relación sentimental que comenzó entre ambos protagonistas y que duraría 13 años, hasta la muerte de Bogart en 1957. Aún haría dos películas más con su marido: La senda tenebrosa (Dark Passage, 1947) de Delmer Daves, y Cayo Largo (Key Largo, 1948), de John Huston. La actuación conjunta de Bacall y Bogart ha pasado a la antología de las parejas con química en Hollywood y los diálogos y las réplicas entre ambos, en general, provocativos, están en la mitología del cine. Especialmente recordado es el famoso: “Si quieres algo, no tienes más que silbar. ¿Sabes cómo se hace?” de Tener y no tener. (Escena 2ª, ¿sabes silbar?).<br />HUMPHREY BOGART<br />Hijo del doctor Belmont de Forest y de la pintora Maud Humphrey, el futuro actor nació en Nueva York, el 25 de diciembre de 1899. Trató de ser cirujano como su padre pero fue expulsado de la Facultad de Medicina de Andover (Massachusetts) por su carácter “agitado e incontrolable”. Su éxito en el teatro fue El bosque petrificado (The Petrified Forest), una obra del autor Robert Sherwood que representó primero en Boston y luego en Nueva York. Su amigo Leslie Howard hizo todo lo posible para que la productora Warner Brothers, que había comprado los derechos para el cine, incluyera a Bogart en el reparto, y precisamente en el mismo papel que había hecho en el teatro: el gánster Duke Mantee. No fue tarea fácil ya que la Warner prefería a Edward G. Robinson (que luego haría un papel muy similar en Cayo Largo), y Howard tuvo que amenazar con retirarse del proyecto si Humphrey no trabajaba. Al fin, Bogart, a las órdenes de Archie Mayo, compartió protagonismo nada menos que con Betty Davis y Leslie Howard, obteniendo su primer éxito en 1936. El segundo hijo con Lauren Bacall, se llamó Leslie Howard Bogart. La gran oportunidad le llegó de la mano de su amigo John Huston, un guionista, hijo de un actor, que quería iniciarse en la realización. La ocasión para ambos llegará con la adaptación al cine de El halcón maltés, la famosa novela de Dashiell Hammett, dirigida por Huston en 1941 e interpretada por Bogart en el papel del detective Sam Spade. En esa película, el actor realiza su estilo propio cuya imagen la resume el crítico Ephraim Katz: “solitario, seguro de sí mismo, reflexivo, sardónico, escéptico y cínico”. La película obtuvo un gran éxito y la crítica la elevó a la categoría de obra maestra. Pero lo mejor estaba por llegar, y eso fue la película Casablanca, de Michael Curtiz, estrenada en las mismas fechas en las que se produjo el desembarco aliado en el norte de África y con un público sensibilizado por la guerra y que acudió masivamente a ver la película. Después, Tener y no tener y El sueño eterno, ambas de Howard Hawks. En la primera de estas dos últimas películas conocería a una debutante, Lauren Bacall, de la que se enamoró aunque aún seguía casado con Mayo. En enero de 1945 se estrenó Tener y no tener y en marzo Bogart consiguió el divorcio. Bogart y Bacall se casaron en la granja Malabar el 21 de mayo de 1945 y un año más tarde, en agosto de 1946, se estrenó El sueño eterno que consagró a la pareja. Después de la guerra, tanto Bogart como Bacall entraron en una etapa de discusión con su productora, la Warner Brothers. Estas diferencias terminarían con la marcha de ambos en 1951 y con la creación de una productora propia llamada Santana. También en esos tiempos llegó la vergonzosa puesta en marcha del Comité de Actividades Antiamericanas. Bogart y Bacall formaron parte de los 10 de Hollywood que fueron a Washington a protestar del mencionado comité. Aún vendrían algunas de las mejores películas de Bogart: El tesoro de Sierra Madre (The Treasure of Sierra Madre, 1948), Cayo Largo (Key Largo) ambas con su amigo John Huston y, sobre todo, La reina de África, también de Huston, con la que gana un Oscar de interpretación y aún conseguirá una candidatura por su papel en El motín del Caine (The Caine Mutiny, 1951), de Edward Dmytyk. Su última película antes de fallecer de un cáncer de esófago en 1957 fue Más dura será la caída (The Harder They Fall, 1956), de MarK Robson, en la que comparte protagonismo con Rod Steiger. La revista Hollywood Reporter dijo a propósito de esta actuación: “Bogart es quien domina la película, dando más de lo que da el guión, consiguiendo su mejor interpretación desde El bosque petrificado”. (Escena 3ª Harry lo resuelve todo).<br />WALTER BRENNAN<br />Walter Andrew Brennan es uno de los mejores secundarios de la historia del cine. Nació el 25 de julio de 1894 en Swampscott (Massachusetts). Estudiante de ingeniería quedó impresionado con el teatro. Tras actuar en diversas compañías universitarias, giró con varias compañías de vodevil al tiempo que se ganaba la vida de leñador o empleado bancario para llegar a final de mes. Participó en la Primera Guerra Mundial, a su regreso, en 1923 apareció en alguna película de extra o especialista. Sus interpretaciones en la década de los treinta lo consagró como uno de los mejores: Ley orden (1932), de Edward L. Kahn, Noche nupcial (1935) de King Vidor, Furia (1936) de Fritz Lang, Rivales (1936) de Howard Hawks y William Wyler, Las aventuras de Tom Sawyer (1938) de Norman Taurog, Corsarios de Florida (1938) de Cecil B. De Mille y Kentucky (1938) de David Butler, El explorador perdido de Henry King o La historia de Irene Castle (1939) musical de Frend Astaire y Ginger Rogers dirigido por H. C. Potter. Fue galardonado con dos Oscars por Rivales y Kentucky. Imprescindible actor de la década de los 30 y 40 se casó en 1920 con Ruth Wells, la feliz pareja estuvo unido hasta el fallecimiento de Walter en 1974. En la década de los cuarenta consiguió un tercer Oscar con Gary Cooper por su actuación en El forastero film de William Wyler de 1940. Además sus mejores películas de esta etapa son Juan Nadie (1941) de Frank Capra, El sargento York (1941) de Howard Hawks, El orgullo de los yanquis (1942) de Sam Wood, Tener y no tener (1944) de Howard Hawks, Pasión de los fuertes (1946) de John Ford y Río Rojo (1948) de nuevo dirigido por Hawks. Brenan es célebre por su frase en Tener y no tener “¿te ha picado alguna vez una abeja muerta?”. El 23 de septiembre de 1974 murió de un enfisema a los 80 años. (Escena 4ª ¿Te ha picado alguna vez una abeja muerta?)<br />CONCLUSIÓN<br />Es muy grande la distancia que separa 1937 año de la publicación de la novela Tener y no tener de 1944, año de producción de la peli. De la época de la Gran Depresión a la Segunda Guerra Mundial. Mucho se ha especulado por lo que significa el título Tener y no tener: tener dinero, tener poder, tener cabeza, tener “huevos”, tener suerte, pero sobre todo tener sentido común, tener, en definitiva, compañeros de viaje porque “un hombre sólo no tiene la más puta oportunidad”. Hemingway denuncia tanto el individualismo feroz como la mascarada social; Tener y no tener es una tragedia moderna clásica, hay que reinventarlo todo o sólo nos queda la muerte. Harry Morgan no es un modelo, un Mesías, se trata de un antihéroe, el pequeño hombrecito, como Chartot “El vagabundo”, como Sam Spade, como Harry Marlowe. No es el gran hombre, sino el que subsiste, sin más bandera que la vida. La peli y la novela son dos piezas fundamentales, aunque la primera desvirtúe la segunda (mero instrumento propagandístico y burda imitación de Casablanca), merece la pena visitar o revisitar pues siempre saldrá a la luz, un aspecto o un matiz, un ejercicio de complicidad entre Mary y Harry, un chiste de Eddie que nos ha pasado desapercibidos. En el inicio del siglo XXI, un mundo que ha perdido referentes, Hemingway y Hawks son dos banderas. Y si no os convence, como decía la canción de Aute: “queda la música…”.<br />

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