Your SlideShare is downloading. ×
Atenas Siglo V
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×

Thanks for flagging this SlideShare!

Oops! An error has occurred.

×
Saving this for later? Get the SlideShare app to save on your phone or tablet. Read anywhere, anytime – even offline.
Text the download link to your phone
Standard text messaging rates apply

Atenas Siglo V

113
views

Published on

El Partenón, El Bouleuterion, El Hefestión, La Guerra del Peloponeso.

El Partenón, El Bouleuterion, El Hefestión, La Guerra del Peloponeso.

Published in: Education

0 Comments
0 Likes
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

No Downloads
Views
Total Views
113
On Slideshare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
3
Actions
Shares
0
Downloads
1
Comments
0
Likes
0
Embeds 0
No embeds

Report content
Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
No notes for slide

Transcript

  • 1. 1 ESCUELA DE LA HÉLADE Manuel González Riquelme El siglo de Pericles Pericles (495-429) es no sólo el representante de un corto período y de un Estado pequeño, la República Ática, incluso tampoco es sólo el representante más significado sino que es el representante más característico de la Grecia Clásica. Rara vez en la historia ha habido un Estado que haya sabido combinar su misión política con la realización de una elevada tarea cultural tan perfectamente como lo hizo Atenas en la generación anterior a la Guerra del Peloponeso. Cuando la madre de Pericles estaba embarazada de ocho meses supo que iba a tener un hijo extraordinario porque tuvo un sueño en el que daba a luz a un león. Para los griegos el león era un símbolo de liderazgo. Su visión permitió la ejecución de los proyectos de los arquitectos y artistas poniendo a disposición de ellos medios gigantescos procedentes de las cuotas de los aliados. Fortificaciones en el Pireo El aspecto urbano de la Atenas de Pericles fue configurado preferentemente por las poderosas fortificaciones en el Pireo, así como las edificaciones monumentales, sobre todo en la ciudadela, la Acrópolis. Fue inmediatamente después de que los espartanos reenviaran a casa desde Mesenia a las tropas de auxilio áticas en el 462 cuando se hizo realidad el plan de fortificación ideado por Temístocles. Atenas, unida al Pireo y al Falero por la llamada muralla del Norte y por la muralla del Falero, muros de 5 metros de ancho por 10 de alto y 14 kilómetros de longitud, Atenas se convirtió en una gigantesca fortaleza, inexpugnable para la técnica del asedio de entonces. Posteriormente, se añadió además un tercer muro, el “Mediano”, paralelo al del Pireo. Una cuña de 8 kilómetros de largo por tres kilómetros de costa. En caso de una invasión enemiga, permitía ahora el espacio entre los brazos de los Muros Largos entre la ciudad y el Pireo dar cabida a toda la población del territorio. Los muros tenían cinco metros de ancho por diez de alto con unos 14 kilómetros de longitud. La intención de Pericles es que fueran infranqueables. Habían pasado los tiempos en los que había que buscar refugio en Salamina o en Trecén, cuando tras quince años de construcción, quedaron terminados en 445 los Muros Largos. El Pireo con sus tres ensenadas fue firmemente fortificado, reforzado con bastiones y torres y dotado de cobertizos para el alojamiento de los trirremes con astilleros y arsenales; era el baluarte más fuerte del mundo griego, sólo Siracusa podía presentar algo semejante. El Partenón Para conmemorar la victoria sobre los persas en Maratón en el año 490, los atenienses decidieron construir un templo a Atenea sobre la colina sagrada de la Acrópolis. Diez años después en el 480, los persas se abren paso a través de las Termópilas, asaltan Atenas y arrasan los templos de la Acrópolis y el Pre-Partenón. Durante más de tres décadas, la Acrópolis permaneció en Ruinas hasta que Pericles inició la reconstrucción. En la acrópolis, como símbolo de Atenas, encontró su lugar propio el templo de Palas Atenea, el Partenón, construido por Ictino y Calícrates. El ingeniero romano Vitrubio, que escribió cuatro siglos más tarde, menciona un tercer arquitecto llamado Carpión del que no se sabe nada.Fidias tuvo a su cargo la supervisión de todos los edificios de Pericles pero es posible que Ictino fuera el verdadero proyectista. Las obras comenzaron después de la paz de Calias 449 hasta el 337,
  • 2. 2 sobre los cimientos del templo antiguo, con el mármol pentélico que resplandece en la distancia; en el año 438 hizo su entrada en el templo la estatua creada por Fidias, con un coste equivalente a unos 75 millones de euros y el empleo de 22.000 toneladas de mármol. Ictino extrajo el mármol del Pentélico a 16 kilómetros de Atenas. Este mármol destaca por su blancura uniforme, con un brillo dorado a la luz del sol. Era transportado con rodillos y calzos. Era un trayecto increíblemente largo hasta llegar a lo alto de la acrópolis. La parte más difícil del recorrido era la última que requería subir el mármol por una ladera de más de 90 metros. Tenían un sistema ingenioso para llevar los bloques hasta arriba. A un lado, un carro en el que colocaban un bloque y arriba tenían otro carro cargado de piedras unido al primero mediante una cuerda que pasaba por una gran polea. Hacían bajar los bueyes por la pendiente por el otro lado y así subían el bloque hasta la cima donde los descargaban. Entonces iniciaban el proceso pero en sentido contrario. Era un sistema de contrapesos. Los bloques eran inmensos. Tenían ocho grúas de madera colocadas alrededor del Partenón y así subían los bloques hasta la obra. Los más grandes pesaban 13 toneladas. 200 hombres trabajaban en el templo, pero en toda la ciudad miles más lo hacían de forma indirecta. Plutarco esboza una colorida imagen de la multiplicidad de oficios y clases de comercio que se ganaban la vida en las obras: carpinteros, escultores, picapedreros, vaciadores de bronce, tintoreros, orfebres, talladores de marfil, pintores, bordadores, grabadores, transportistas por mar y por tierra; los trabajadores de las canteras de mármol encontraron aquí una ocupación provechosa. Y cada oficio, poseía un general, su ejército compuesto por la masa de jornaleros y peones, y de este modo cada edad y oficio participaba en el trabajo y en el bienestar. Recientes investigaciones sobre los costes de la vida en la Antigüedad han dado como resultado que en ningún momento del mundo antiguo han sido más bajos que entonces. Incluso el esclavo-obrero del tiempo de Pericles se ganaba bien la vida, mejor que el funcionario “libre” de categorías inferiores y que el trabajador libre cualificado durante la Antigüedad posterior. Las piedras se unían con grapas de hierro que funcionaban como los “LEGO”, no utilizaban argamasa o pegamento para unir los bloques, encajaban como los juguetes de piezas montables. En el centro del rodillo de mármol había una pequeña barra de madera que permite encajar y alinear el bloque. Las piedras están colocadas a la perfección y sin juntas. No cabía ni una hoja de papel entre ambas partes. La estructura exterior necesitó 50 de estas columnas de 13 toneladas. Mide unos 30 por 70 metros de estilóbato. Excepto la madera de la techumbre, las grapas y las clavijas, era todo de mármol, incluso las tejas. Las columnas tenían unos 10,5 metros de alto. Soportaban un hastial en azul, rojo y oro. Había 92 estatuas. Un friso tallado en el mármol de casi 162 metros de largo que representaba la fiesta de las Panateneas. La superficie del Partenón es semejante a una alfombra sujeta por clavos sólo en las cuatro esquinas y levantada del suelo por una corriente de aire. Esta curvatura horizontal, que permite apreciar una diferencia de 10 a 15 centímetros de comba en el centro que en las esquinas y esto se da por todo el Partenón, es rara antes del siglo V pero aparece en la parte anterior y posterior del templo de Corinto. Resultado, ocho columnas delante, ocho detrás y una fila de 17 a cada lado. Cada columna estaba formada por diez o doce tambores. Al entrar al templo se atraviesa un porche, al este se encuentra una gran estancia de unos 100 pies áticos de largo que albergaba la estatua crisoelefantina de Atenea Parthenos obra de Fidias. La estatua fue destruida en el incendio del siglo III d. C. Recubierta de oro y marfil, sólo podía verse de cerca. Sobre un pedestal de metro y medio, la estatua alcanzaba unos 12 metros de altura. Sólo al alzar la cabeza podías advertir la dimensionalidad de la obra, su escudo, su cara, su casco con dos caballos dirigidos al monte Olimpo. Esta escultura cambio el estatuario de los templos del mundo antiguo pero también el cristiano.
  • 3. 3 La otra estancia por la que se accedía a través del pórtico trasero, era mucho más pequeña. Cuatro columnas jónicas sostenían el techo. Esta sala guardaba el tesoro de la ciudad, era la que recibía el nombre de Partenón, “cámara de las doncellas”, por ser, en principio, un espacio destinado a las jóvenes que cumplían un importante papel en el culto a Atenea. Ya en el siglo IV este hombre pasó a designar todo el edificio en su conjunto. El templo, con la estatua en el interior, se inauguró en el festival de las Panateneas del año 438 cuando aún faltaban las esculturas de los frontones. Por entonces, Fidias fue acusado de apropiarse de parte del oro destinado a la efigie de Atenea y de haberse representado en el escudo que portaba la diosa, por lo que tuvo que marchar al exilio. Los frontones se terminaron sin contar con su mano, aunque, sin duda, se siguieron los modelos que había preparado, y se colocaron en el año 432. El Partenón se convirtió en iglesia bizantina con Teodosio en el año 395 de nuestra era y en el año 1460, el templo fue convertido en mezquita cuando Grecia cayó bajo el dominio de los turcos otomanos y se conservaba cubierto y casi íntegro hasta que en el año 1687 una bomba veneciana hizo estallar la pólvora que en templo había almacenado la guarnición turca. Un artillero veneciano, Giacomo Verneda, registró la terrible explosión. Todo el centro voló por los aires y a partir de entonces se convirtió en una ruina. Su estado en ruinas, entre 1801 y 1805, cuando Grecia formaba parte aún de Turquía, proporcionó a Lord Elgin la justificación necesaria para trasladar a Inglaterra una gran parte de los frisos y casi todo lo que quedaba de las esculturas de los frontones que se exponen en el British Museum. Apogeo cultural Correspondiente a la preponderante posición política y económica de Atenas, avanzado el siglo V, y debido a las creaciones de los autores dramáticos áticos, ganó terreno el dialecto ático frente al jonio, hasta entonces predominante en los campos de la historiografía y la ciencia, por ejemplo, la medicina. Se impuso el ático como lengua escrita sólo cuando el esplendor de Atenas llegaba a su fin. El documento más antiguo dela prosa ática es La constitución de los atenienses del Pseudo-Jenofonte, un pequeño tratado anónimo, probablemente de los primeros años de la Guerra del Peloponeso. Del mismo modo que el escultor del Partenón Fidias (500420), autor de la estatua sedente del Zeus de Olimpia y de la estatua de la Atenea Prómaco, imprimió el sello de su genio en el arte de esta época, así también la escena ática fue dominada por Sófocles, que por primera vez desde las Grandes Dionisias de 468, en virtud del arbitraje de Cimón, alcanzó la victoria sobre el viejo Esquilo. En tanto que la vida de Esquilo (muerto en el 456) apenas entra en la época de Pericles, es Sófocles el representante teatral de la misma. Del mismo modo que el historiador Heródoto de Halicarnaso, el filósofo Anaxágoras de Clazomene, el urbanista Hipódamo de Mileto, creador del primer Estado ideal, pertenecen también Sófocles y Fidias al círculo de Pericles y Aspasia, que, jonia de nacimiento, tomó parte activa en las realizaciones del político ático. La cultura de la Atenas de Pericles fue compartida por amplios sectores de su población. La mayor parte de los atenienses sabían escribir. Los muchachos de las clases acomodadas acudían a los gimnasios. En la escuela, el ateniense aprendía de memoria en su primera juventud a Homero, a Hesíodo y a los líricos; los versos de Homero eran modelos para la enseñanza elemental de la escritura. Sófocles sabía que tenía delante de sí a un público refinado que sabía apreciar las finuras de la técnica dramática e igualmente las alusiones literarias. Y, sin embargo, la sociedad ática se distinguía fundamentalmente en un punto de la del Renacimiento: la mujer ática no tenía participación en ella, aunque Eurípides describiera su alma con la más fina intuición.
  • 4. 4 Política Desde la caída de Cimón y la muerte violenta de Efialtes en el 461, fue Pericles el centro del Estado ático. Después del ostracismo en el 443 de su rival Tucídides, hijo de Melesias, fue elegido estrategoaño tras año. El cargo de estratego era el fundamento formal de su situación preeminente. El fundamento real era su autoridad ante el pueblo ático. La naturaleza de su posición la ha captado Tucídides en las frases famosas: el régimen de Atenas era una democracia sólo de nombre, pero en realidad era el gobierno de su primer ciudadano. Pericles conducía al pueblo en la Asamblea gracias a sus excelentes dotes oratorias. La política expansiva de la Liga de Delos favoreció la creación de colonias, apoikías y cleruquias. En tanto que las apoikías estaban constituidas por comunidades autónomas con derecho de ciudadanía propio, según el antiguo modelo de la época arcaica, las clerucos conservaban su ciudadanía ática, su terreno era una parte del Estado ático. El área de expansión fue el oeste y el norte del mundo griego. Competidora de Corinto que había considerado monopolio propio el mercado occidental, encontramos en esta rivalidad y manifiesta enemistad, un antecedente de la Guerra del Peloponeso. Con la expedición del Ponto (mitad de los años treinta), avanzó Pericles hasta el reino del Bósforo, que controlaba la exportación de grano desde el sur de Rusia. Las relaciones comerciales de Atenas y las variadas mercancías de importación las describe en los Formóforos (representada antes del 425) el poeta cómico Hermipo: Desde Cirene nos traen los barcos tallos de silfion y pieles de buey; del Helesponto, atún y pescados salados de todo tipo; de Italia, cebada sin cáscara y lomo de vaca. Siracusa suministra cerdo y queso; Egipto, velas de barco y rollos de papiro; Siria, incienso; Creta, madera de ciprés para los dioses; en Libia se puede comprar mucho marfil; de Rodas vienen pasas e higos secos; de Eubea, peras y ovejas cebadas; de Frigia, esclavos; mercenarios de Arcadia; criados inútiles de Págasas; Paflagonia suministra castañas y almendras; Fenicia, dátiles y fina harina de trigo; Cartago, alfombras y almohadas de colores”. En dos puntos la política de Pericles iba a resultar negativa: en la política de derechos de los ciudadanos y en la administración de las finanzas. Cuanto más radical se hacía la democracia ática tanto más intolerable con los grupos de gentes que no tenían derechos ciudadanos. Esto provocó un aislamiento del estrato que gobernaba el Estado que los distanció de los intereses auténticos de la ciudad en un afán por mantenerse en el poder. El paso de un Estado de producción a un Estado de asistencia y beneficencia constituyó dietas y distribuyó trigo entre los más pobres de los ciudadanos con el único interés de ser favorecidos en la votación anual para los cargos de gobierno. Así, una ley de Pericles del año 451/450 excluyó del círculo de los ciudadanos de plenos derechos a los hijos de matrimonios con mujeres no áticas, medida que había sido impensable e irrealizable en un Estado nobiliario. En segundo lugar, la fuerte carga de los gastos por la actividad constructora continuamente creciente hizo imposible, sobre todo en los años 454 a 434, crear unas reservas adecuadas en el tesoro del Estado. El Decreto de Calias 434/433 intentaba, con la propuesta de una entrada de 3000 talentos en la caja de Atenea Poliade (El Tesoro Público del Estado en el Erecteion), formar una reserva inmóvil a la que se pudiera recurrir en caso de necesidad, es decir, la guerra. Cuando comenzó la Guerra del Peloponeso había 6000 talentos en el Tesoro de Atenea). En las disposiciones del Decreto de Calias hay que ver también una estrategia de Pericles para cubrirse de la posible inculpación de negligencia. El Hefestión El ágora era el corazón de la ciudad: mercado, centro político y social, 120 mil metros cuadrados. Probablemente estaba lleno de stoas, galerías cubiertas de planta rectangular alargada dispuestas con columnas para resguardarse del sol y la lluvia, solían estar llenos de gente. El Hefestión a la entrada del ágora y la sede del Senado son los dos edificios más sobresalientes
  • 5. 5 de esta área. El Hefestión está dedicado a Hefesto, el dios de la metalurgia y a Atenea Ergané la diosa de la cerámica griega y la artesanía. Había muchos talleres metalúrgicos y talleres ceramistas en la proximidad del templo. De ahí su culto. Situado al noroeste del ágora sobre la colina llamada Colonos Agorero. Es llamado Teseion en griego debido a una creencia de que los restos de Teseo reposaban allí. La construcción del templo comenzó en el 449 y no se concluyó hasta el 416/415. Es el mejor conservado externamente de todos los templos dóricos. Recuerda al Partenón en una escala más pequeña. Mide unos 14 por 32 metros en el estilóbato y las columnas tienen una altura de unos seis metros. Hay un friso jónico, con relieves a cada extremo de la nave. El bouleuterion El primer Senado fue construido hacia el 500. Al este del ágora. El Senado fue la cuna de la democracia. Paredes de ladrillo y una fachada de columnas dóricas orientada al sur. Una antecámara rectangular llevaba al gran salón principal; cinco columnas, con la letra griega Pi sostenían el tejado; en el interior asientos de madera para los 500 atenienses que eran seleccionados para senadores cada año entre los ciudadanos mayores de 30 años. No había políticos profesionales. Se esperaba que en algún momento de su vida, todo ciudadano sirviera como senador. La mayoría de las democracias son representativas, Atenas disponía de una democracia directa, podemos compararla con un consejo de ciudadanos. Lo más parecido a una democracia directa es la elección al Congreso de los Estados Unidos donde se elige a la persona, no a un partido ni a una lista. Pericles obtuvo el respaldo de la Cámara durante más de treinta años. Corcira y Corinto Si hay algo seguro es que Pericles no buscó la guerra pero tampoco se apartó de ella. La guerra se originó por las desavenencias de las potencias comerciales de Corinto y Atenas. Corinto tenía en la isla de Corcira un importante apoyo intermedio desde el que el comercio corinto-corcirio abarcaba casi todo el occidente: Sicilia, Italia Meridional y toda la península de los Apeninos. Corinto encontró un serio competidor, ya después de las grandes victorias sobre los persas, el floreciente comercio de Atenas con el Occidente. En la llamada Primera Guerra del Peloponeso se colocó a Corinto al lado de los enemigos de Atenas, en tanto que otorgó su apoyo abierto a los eginetas, como más débiles. Atenas respondió con su alianza con Acaya y, sobre todo, con su establecimiento en Naupacto, el “Gibraltar ateniense” en el Golfo de Corinto. Con ello, había puesto Pericles el cuchillo en la garganta a Corinto. A diferencia de Corinto, amenazada en sus intereses vitales, estaba Esparta, la potencia hegemónica dela Liga del Peloponeso muy poco inclinada a la guerra. El retroceso de su movimiento demográfico, el fantasma a un nuevo levantamiento hilota, los escasos recursos financieros y económicos, la debilidad de la organización de la alianza en el Peloponeso en comparación con la consistente Liga Marítima Ática, todo esto entorpeció la iniciativa de Esparta. No eligió la guerra sino que fue forzada a entrar en ella precisamente por Corinto y sus aliados. Corinto y Atenas se enfrentaron por Corcira. En el verano del 433 se enfrentaron en las islas Síbota (en el estrecho entre Corcira y el continente) 150 trirremes corintias y 110 corcirias. La ayuda de una flotilla ática privó a los corintios de la victoria. Potidea También en la Calcídica, en Potidea, se enfrentaron los Atenas y Corinto. Como colonia corintia fundada por Periandro se había mostrado Potidea como salvaguarda de la libertad griega en el
  • 6. 6 norte frente a la autoridad ateniense. Había entrado en la Liga Marítima Delo-Ática sin renunciar a Corinto que enviaba cada año magistrados a Potidea. Cuando el conflicto de Corcira estaba en su punto culminante en el verano dl 433, Pericles dirigió a Potidea la exigencia de que expulsara a los epidamiurgoicorintios y que derribara la muralla que cruza el sur de la Península de Pallene. Potidea apoyada por el rey de Macedonia Perdicas II, respondió al desafío ateniense con la separación abierta en la primavera del 432 a la que se unieron también los botieos y los calcídicos. El punto grave del conflicto lo marcó el pséphisma (decreto) de Megara; con él Pericles cerró a los megarienses, aliados de Corinto y competidores de Atenas, todos los puertos en el ámbito de la Liga Marítima asestando un duro golpe a Megara en el 432. Podemos considerar este decreto como la causa principal de la guerra. Ante la queja de Megara, la apélla espartana primero y después la Asamblea de la Liga del Peloponeso declararon la ruptura por parte de Atenas del tratado de la Paz de Treinta Años. La guerra se hizo inevitable. Cuando en el invierno del 431 Esparta pidió la expulsión de los Alcmeónidas, es decir, de Pericles, así como la restitución de la autonomía a los miembros de la Liga Ática, se estaba moviendo ya en el campo de la propaganda de preparación de la guerra. Pericles se mantuvo firme frente a las exigencias de la Liga Peloponesia. Cuando los enemigos rechazaron el arbitraje ofrecido por Pericles sobre la base del tratado de paz 446/445, se interpretó como un acto de guerra. Fueron Corinto y sus aliados los que arrastraron a Esparta a la guerra. 429 La guerra fue una guerra de desgaste del 431 al 404. Casi todo el mundo griego desde Jonia hasta Sicilia, estaba dividido en dos campos de guerra. Al ejército de la Liga Peloponesia con una fuerza de cuarenta mil hombres opuso Atenas sólo unos trece mil hoplitas, además de mil doscientos jinetes y mil seiscientos arqueros, éstos de escasa eficiencia militar. La reserva ática de dieciséis mil hombres era aplicable sólo a tareas defensivas y como tropas de ocupación. La situación en el mar era completamente distinta. La gran escuadra de trescientas naves, que fue reforzada además con naves de guerra de Quíos, Lesbos y Corcira, no tenía igual en el Mediterráneo. Disponía de dotaciones suficientes entre los thetos, metecos y esclavos de Atenas así como de remeros contratados dentro del territorio de la Liga. Mientras que la Liga Peloponesia no disponía de ninguna clase de reservas financieras, ni siquiera tenía una caja para la guerra, más bien dependía de las aportaciones de dinero y en especie de los aliados, tenía Atenas unos firmes recursos financieros en los tributos que llegaban regularmente así como en el tesoro de reserva creado a propuesta de Calias, aunque el tesoro ático por los grandes gastos de las suntuosas construcciones de Pericles hubiera rebasado sus altas posibilidades. En la diversidad de las fuerzas militares de los dos rivales por mar y por tierra se basaba el plan de guerra de Pericles. En la historia de Grecia jamás había tenido lugar una guerra defensiva como la ideada por Pericles. Lo más normal era que un ejército avanzara sobre territorio enemigo hasta que la formación rival saliera al combate y se entablara una batalla a campo abierto. Pericles, en cambio, decidió rehuir el enfrentamiento directo y resguardar su infantería en la ciudad dejando que los espartanos saquearan a voluntad la campiña Ática. Toda la población de la campiña ática debía recogerse en el espacio entre los Muros Largos. Un asedio de la gigantesca fortaleza doble que formaba Atenas con el Pireo tenía que ser de hecho completamente ineficaz mientras la bandera de Atenas dominara soberanamente el mar. Como represalias se habían proyectado desembarcos de fuerzas navales áticas de combate en el Peloponeso. La guerra comenzó en la primavera de 431 con un golpe de mano de los tebanos contra Platea. Esta ciudad estuvo estrechamente ligada a Atenas. Dos meses más tarde la invasión del territorio ático por el ejército Peloponeso bajo el mando del rey espartano Arquidamo. A pesar de la desmoralización de la población ática hacinada en el espacio ente los Muros Largos, mantuvo Pericles una defensa estricta, con el resultado de que los peloponesios
  • 7. 7 se retiraron pasado un mes. Pericles fue el encargado por la ciudad de homenajear a los jóvenes atenienses muertos en el primer año de la guerra, en su famoso Discurso fúnebre (Lógos epitafios) que nos ha legado el historiador Tucídides II 35-46 que por sí solo expresa el carácter de esta personalidad poliédrica. “Nuestro sistema político no compite con instituciones que tienen vigencia en otros lugares. Nosotros no copiamos a nuestros vecinos, sino que tratamos de ser un ejemplo. Nuestra administración favorece a la mayoría y no a la minoría: es por ello que la llamamos democracia. Nuestras leyes ofrecen una justicia equitativa a todos los hombres por igual, en sus querellas privadas, pero esto no significa que sean pasados por alto los derechos del mérito. Cuando un ciudadano se distingue por su valía, entonces se lo prefiere para las tareas públicas, no a manera de privilegio, sino de reconocimiento de sus virtudes, en ningún caso constituye un obstáculo la pobreza... La libertad de que gozamos abarca también la vida corriente; no recelamos los unos de los otros, y no nos entrometemos en los actos de nuestro vecino, dejándolo que siga su propia senda... Pero esta libertad no significa que quedemos al margen de las leyes. A todos se nos ha enseñado a respetar a los magistrados y a las leyes y a no olvidar nunca que debemos proteger a los débiles. Y también se nos enseña a observar aquellas leyes no escritas cuya sanción sólo reside en el sentimiento universal de lo que es justo. Nuestra ciudad tiene las puertas abiertas al mundo; jamás expulsamos a un extranjero... Somos libres de vivir a nuestro antojo y, no obstante, siempre estamos dispuestos a enfrentar cualquier peligro... Amamos la belleza sin dejarnos llevar de las fantasías, y si bien tratamos de perfeccionar nuestro intelecto, esto no debilita nuestra voluntad... Admitir la propia pobreza no tiene entre nosotros nada de vergonzoso; lo que sí consideramos vergonzoso es no hacer ningún esfuerzo por evitarla. El ciudadano ateniense no descuida los negocios públicos por atender sus asuntos privados... No consideramos inofensivos, sino inútiles, a aquellos que no se interesan por el Estado; y si bien sólo unos pocos pueden dar origen a una política, todos nosotros somos capaces de juzgarla. No consideramos la discusión como un obstáculo colocado en el camino de la acción política, sino como un preliminar indispensable para actuar prudentemente... Creemos que la felicidad es el fruto de la libertad y la libertad, el del valor, y no nos amedrentamos ante el peligro de la guerra... Resumiendo: sostengo que Atenas es la Escuela de la Hélade y que todo individuo ateniense alcanza en su madurez una feliz versatilidad, una excelente disposición para las emergencias y una gran confianza en sí mismo”. Durante el verano del 430 se declaró, contagiada de Asia Menor, una terrible epidemia en la ciudad, repleta de gente, y en la escuadra ateniense: la peste. En cuatro años se llevó la epidemia no menos de un tercio completo de la población. Bajo la acusación de haber malversado fondos públicos, Pericles fue depuesto en el otoño del 430, con desprestigio, de su cargo de estratego que había ocupado sin interrupción durante quince años. El proceso y la condena de Pericles marcan una fase nueva de la guerra. Si hasta entonces se había llevado la guerra en Atenas sólo con energía moderada, ahora se trataba de existir. La intensificación de las directrices de la guerra por ambas partes fue la consecuencia. Mataban los peloponesios a todo ateniense que caía en sus manos para que se cumpliera la cuarentena. Atenas seguía estrangulando con el bloqueo marítimo el Peloponeso, los precios subían, no llegaba el trigo de Sicilia, de modo que no sólo los corintios sino todos los peloponesios se dieron cuenta de los estragos de la guerra. En las elecciones de la primavera del 429 fue rehabilitado Pericles, sin embargo, su energía estaba quebrantada; a causa de la peste había perdido a sus dos hijos Jantipo y Páralo, igualmente, su hermana mayor y su amante Elpinice. Tuvo que ver morir a varios amigos; sentenciado por ella murió él mismo pocos meses después. Reunidos sus amigos en su lecho de muerte, hablaban sobre sus méritos y sus gestas creyendo que él ya no podía escucharles. Pero Pericles prestaba atención, y en un momento dado los interrumpió para decirles que se extrañaba de que elogiaran tanto sus éxitos militares, que no eran excepcionales y se debieron en buena medida a la fortuna, y olvidaran lo que para él era lo más importante: “Nadie, de todos los atenienses, se ha tenido que poner un vestido de luto por mi culpa”. Se refería a que, pese a su gran poder, nunca había actuado por odio o por ira, y no había tratado a ningún enemigo personal como adversario irreconocible”. Atenas sufrió un duro golpe que iba a marcar el desarrollo y el desenlace de la guerra.

×