Hernias paraestomales

1,781 views

Published on

Published in: Health & Medicine
0 Comments
1 Like
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

No Downloads
Views
Total views
1,781
On SlideShare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
4
Actions
Shares
0
Downloads
37
Comments
0
Likes
1
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

Hernias paraestomales

  1. 1. CLÍNICAS QUIRÚRGICAS DE NORTEAMÉRICA Aunque él nunca realizó este procedimiento, Littre introdujo en 1710 la idea de una colostomía como un procedimiento que tenía utilidad clínica. Más tarde, en 1793, Duret realizó la primera colostomía con éxito en un lactante que sufría una obstruc- ción del colon debido a un ano imperforado. Aunque las ostomías existían desde hacía tiempo, el conocimiento en este campo deriva sobre todo de informes clínicos retros- pectivos. La hernia paraestomal parece frecuente, hasta el punto de que se ha conside- rado casi inevitable algún grado de hernia paraestomal como complicación de la for- mación de la colostomía [1]. Se han intentado varias técnicas quirúrgicas para evitar la hernia paraestomal; a pesar de estos esfuerzos, la hernia sigue siendo un problema quirúrgico importan- te [2]. La hernia paraestomal es difícil de tratar con técnicas abiertas o laparoscópicas, y se ha comunicado una frecuencia alta de recidivas tras la reparación [2]. Definición de hernia paraestomal Una hernia paraestomal es una hernia incisional relacionada con un estoma en la pared abdominal [3]. La hernia paraestomal se ha clasificado en cuatro subtipos: 1) el tipo subcutáneo con un saco herniario subcutáneo, 2) el tipo intersticial con un saco herniario dentro de las capas muscular/aponeurótica del abdomen, 3) el tipo peresto- mal con el intestino que se prolapsa a través del saco herniario circunferencial que rodea al estoma, y 4) el tipo intraestomal en ileostomías con un saco herniario entre la pared intestinal y la capa intestinal evertida [4]. Esta clasificación no se ha usado en estudios clínicos, ya que es difícil distinguir estos tipos de hernias paraestomales durante la exploración física. La definición de hernia paraestomal usada en el seguimiento rara vez está presen- te en los informes clínicos. En dos de ellos, la hernia se definió como un defecto pal- pable o una protuberancia adyacente al estoma [5–7]. En un estudio, la hernia se definió como un «impulso tusígeno» palpable en la zona de la ostomía [8]. En otros estudios, la adición de una TC ofreció una definición radiográfica de cualquier conte- * Kirurgkliniken, Sundsvalls Sjukhus, SE-851 86 Sundsvall, Sweden. Dirección electrónica: leif.israelsson@lvn.se. Surg Clin N Am 88 (2008) 113–125 Hernias paraestomales Leif A. Israelsson, MD, PhDa,b,* aDepartment de Surgery y Perioperative Science, Umeå University, Umeå, Sweden bKirurgkliniken, Sundsvalls Sjukhus, SE-851 86 Sundsvall, Sweden QUIRURGICA (113-126).indd 113QUIRURGICA (113-126).indd 113 5/12/08 13:51:155/12/08 13:51:15
  2. 2. ISRAELSSON114 nido intraabdominal que sobresaliera a lo largo de la ostomía [5]. En otros informes clínicos no se dio ninguna definición de hernia paraestomal para el seguimiento. En algunos estudios se ha distinguido entre hernia paraestomal y prolapso estomal [9–15]. Sin embargo, ni una ni otro se definieron en estas presentaciones. En un infor- me reciente de la Cochrane sobre los estomas de asa, la hernia paraestomal se definió como la formación de una hernia junto al estoma; y el prolapso estomal, como una eversión del estoma a través de la pared abdominal [16]. No se ofreció ninguna guía sobre cómo diferenciarlos en la exploración clínica y después excluir la presencia de una hernia concomitante cuando hay un prolapso. Como el prolapso es una complica- ción no deseada de la formación del estoma, que no resulta fácil diferenciarlo de la hernia, muchos autores han considerado probablemente ambas como hernias paraes- tomales. La falta de una definición adecuada de hernia paraestomal en casos publicados dificulta comparar las frecuencias de hernias paraestomales entre diferentes series y calcular la frecuencia real de la hernia. De forma análoga a las hernias ventrales inci- sionales, la frecuencia de recidiva de las hernias paraestomales aumenta con el tiempo [17]. En términos generales, se está de acuerdo en que el seguimiento no debe ser menor de 12 meses después de la operación índice para detectar una hernia ventral por incisión [18]. En el seguimiento de futuros estudios, debe incluirse la definición de hernia paraestomal que no sea menor de 12 meses tras la operación índice. El presente autor propone que la hernia paraestomal se defina como cualquier defecto palpable o protu- berancia adyacente al estoma detectado cuando el paciente esté en decúbito supino con las piernas elevadas o mientras tosa o haga fuerza cuando el paciente está de pie [2,19,20]. Si se añade una TC a la exploración clínica, la hernia paraestomal debería definirse probablemente como cualquier contenido intraabdominal que sobresalga a lo largo de la ostomía (v. tabla 1) [5]. Incidencia de hernia paraestomal La frecuencia de hernia paraestomal varía entre el 5 y el 52%. Esta amplia varia- ción se debe probablemente a las diferentes definiciones de hernia usadas en el segui- miento y en su momento [5–8,11–15,17,21–34]. El uso de la TC puede haber contribui- do a la elevada frecuencia de hernias comunicada durante el último decenio, ya que permite detectar hernias paraestomales pequeñas [5,8,23–25]. Parece que una TC puede detectar más hernias paraestomales de las que pueden percibirse sólo con la Tabla 1 Estrategia aconsejada en el seguimiento de la hernia paraestomal Seguimiento 12 meses al menos Exploración clínica Cualquier defecto palpable o protuberancia adyacente al estoma con el paciente en decúbito supino y las piernas elevadas o de pie y tosiendo o haciendo fuerza TC Cualquier contenido intraabdominal que sobresalga a lo largo de la ostomía QUIRURGICA (113-126).indd 114QUIRURGICA (113-126).indd 114 5/12/08 13:51:155/12/08 13:51:15
  3. 3. HERNIAS PARAESTOMALES 115 exploración clínica [5,8]. El tiempo de seguimiento varía considerablemente en los informes clínicos y únicamente algunos estudios han seguido a los pacientes durante al menos 1 año o más y después han comunicado una frecuencia de hernias del 11 al 50% [7,12,14,24,25,35]. Las experiencias de estudios sobre la frecuencia de hernia incisio- nal indican que las frecuencias más altas de hernia publicadas son las más precisas [36]. Considerando que no se ha usado ninguna definición uniforme de hernia paraes- tomal en estos artículos y la variabilidad de tiempo de seguimiento, la verdadera fre- cuencia de hernia paraestomal es muy difícil de calcular, pero está probablemente entre el 30 y el 50% en la práctica quirúrgica general. Con ileostomías tras una desviación de Bricker, la hernia paraestomal parece pro- ducirse con una frecuencia similar que en otras ostomías (5–65%) [35, 37–42]. Se ha indicado que la frecuencia de hernia paraestomal es menor después de una ileostomía que después de una colostomía, pero esto es muy dudoso, ya que este no ha sido el caso en muchos estudios [8,14,38]. Probablemente, la frecuencia de hernia sea análoga en las ileostomías de asa que en las colostomías de asa [16,43,44]. Las frecuencias de hernia son difíciles de comparar entre estomas terminales y estomas de asa, ya que con los últimos se restaura a menudo la continuidad intestinal y el tiempo de segui- miento es, por tanto, diferente en los dos grupos [2]. Consideraciones quirúrgicas en la formación del estoma Varios artículos retrospectivos han ilustrado los resultados de varias técnicas qui- rúrgicas usadas en la construcción de un estoma. Parece haber una gran variación entre los cirujanos sobre cómo sacar a la luz un estoma [3]. Un enteroestoma nunca debe salir a través de la herida de la laparotomía debido a que esto ha ocasionado resultados desastrosos en cuanto a infecciones, dehiscencias de la herida y hernias [1,45–47]. En dos estudios retrospectivos, una construcción extraperitoneal del estoma se ha asociado a una menor frecuencia de hernia paraestomal que una vía intraperito- neal [1,24]. Por tanto, esta técnica la han aconsejado algunos cirujanos, aunque otros la han puesto en duda [48,49]. En los estomas que salen a través del músculo recto del abdomen se encontrará una menor frecuencia de hernia paraestomal que si salen laterales al músculo; en un estu- dio retrospectivo de 130 pacientes, la frecuencia de hernia fue menor con enteroesto- mas formados a través del músculo recto (3%) que laterales al músculo (22%) [30]. En otro estudio, de 93 pacientes, las frecuencias fueron parecidas con un 1 y un 19%, respectivamente [22]. Otros cuatro estudios retrospectivos no confirmaron estas observaciones y no disponemos de estudios aleatorizados en este campo [8,23,24,50]. Pero probablemente sea probablemente aconsejable sacar los enteroestomas a través del músculo recto del abdomen, pues esto no se asocia a ninguna desventaja [49]. Se ha recomendado que la abertura enteroestomal en la pared abdominal no sea demasiado grande, ya que las aberturas grandes pueden asociarse a un mayor riesgo de hernia paraestomal [1,12,29,47,49,51]. Pero no hay pruebas sobre qué abertura considerar «demasiado grande». Asimismo, se ha indicado que la abertura debe hacerse lo suficientemente grande para permitir al intestino pasar y que el diámetro de la abertura debe ser de alrededor de 2,5 cm [2,49]. No hay necesidad de fijar el QUIRURGICA (113-126).indd 115QUIRURGICA (113-126).indd 115 5/12/08 13:51:155/12/08 13:51:15
  4. 4. ISRAELSSON116 mesenterio ni suturar el intestino a la aponeurosis, ya que esto no ha reducido la frecuencia de hernias [2,14,24,25]. Algunos cirujanos han aconsejado la cirugía laparoscópica para la construcción de los estomas para la desviación fecal [52]. En 263 pacientes con estomas creados por vía laparoscópica, la frecuencia de hernia paraestomal comunicada fue del 0 al 12%, pero el tiempo de seguimiento fue menor de 12 meses [53]. Se han ensayado trépanos para la formación de estomas y en una serie clínica no hubo ninguna complicación en 18 pacientes en los siguientes 24 meses [54]. En otro estudio se encontraron dos pro- lapsos y dos hernias paraestomales en 17 pacientes en los siguientes 2 a 48 meses [55]. Otros factores de riesgo no técnicos de la formación de la hernia paraestomal que deben tenerse en cuenta son la obesidad, la infección de la herida, la edad avanzada, el consumo de corticoesteroides, las enfermedades respiratorias crónicas y la malnu- trición [1,4,50,56,57]. Tratamiento quirúrgico de la hernia paraestomal La reparación quirúrgica se indica del 11 al 70% de los pacientes con una hernia paraestomal [8,12,15,30,35]. La reparación aponeurótica local no es un modo acepta- ble de tratamiento porque provoca una frecuencia inaceptable de recidiva dentro de unos límites del 50 al 76% [1,4,49,57–61]. El cambio de localización del estoma a otro cuadrante de la pared abdominal es otra forma de abordar una hernia paraestomal. Suele exigir una celiotomía formal, pero se han intentado medios menores en pequeños números de pacientes [62–65]. Tras el cambio de localización, el riesgo de hernia paraestomal recidivante en un nue- vo lugar es al menos tan alto como después de la enterostomía primaria y se han publicado frecuencias de recidiva del 24 al 86% [4,57,58,60,62,66]. Si se cambia la localización del estoma en un segundo momento, la frecuencia de recidivas aumenta [57]. El estoma no debe cambiarse a un cuadrante en el mismo lado de la pared abdo- minal, ya que parece asociarse a un mayor riesgo de recidiva [60]. El defecto, a menudo grande, en la pared abdominal en la zona de la hernia paraes- tomal es, en efecto, una hernia incisional y requiere una reparación como tal [67]. Cuando el defecto en la zona original del estoma se sutura, es muy frecuente una her- nia recidivante, presente en 6 de 23 (26%) y en 11 de 23 (48%) pacientes en la explo- ración física y cuando se usó una TC para el seguimiento, respectivamente [5]. En otro estudio de 8 pacientes, el estoma se cambió al mismo lado de la pared abdominal y se realizó una reparación por dentro con malla del defecto de la pared abdominal; no se comunicaron complicaciones en los siguientes 15 meses [68]. Esta técnica viola el principio de que el cambio de localización debe estar en el lado contralateral del abdo- men. Además, la técnica de la malla por dentro se ha abandonado para la reparación de la hernia incisional debido a un resultado desfavorable. Como la frecuencia de recidivas es alta con estos métodos, se han ideado otras formas para la reparación de la hernia paraestomal. La estrategia que se ha elegido se basa en las similitudes entre la hernia incisional y la hernia paraestomal [69]. La reparación con malla es un método bien establecido para reparar hernias incisionales [67,70]. Las mallas pueden colocarse en una posición QUIRURGICA (113-126).indd 116QUIRURGICA (113-126).indd 116 5/12/08 13:51:155/12/08 13:51:15
  5. 5. HERNIAS PARAESTOMALES 117 por encima, por dentro, por debajo o por encima intraperitoneal (PEIP) [51,56,68,69,71–77]. Con una técnica por encima, la malla se sitúa sobre la aponeuro- sis anterior. Con una técnica por debajo, se coloca dorsal al músculo recto, anterior a la vaina posterior del recto. Con la técnica PEIP, la malla se coloca intraabdominal sobre el peritoneo. Estos procedimientos exigen colocar la malla con un solapamiento considerable y en todas las direcciones extendida 5 a 10 cm más allá del borde del defecto. Con una técnica por dentro, la malla se corta al tamaño del defecto de la pared abdominal y se sutura a los bordes de la herida (v. figura 1). La técnica de la malla en el interior se ha abandonado en gran medida en la cirugía de la hernia incisional debido a la elevada frecuencia de recidivas que se obtienen con ella. La técnica PEIP puede emplearse con las técnicas abierta y laparoscópica. Con la reparación con malla protésica de la hernia paraestomal se han comunicado frecuen- Figura 1. En la reparación de la hernia paraestomal, la malla puede colocarse en una posición por enci- ma, por dentro, por debajo o por encima intraperitoneal (PEIP). A. Malla por encima, colocada anterior a la aponeurosis anterior del recto anterior. B. Malla por dentro, colocada en el defecto de la pared abdominal y suturada a los bordes de la herida. C. Malla por debajo, colocada dorsal al músculo recto y anterior a la vaina posterior del recto. D. Malla por encima intraperitoneal, colocada sobre el perito- neo desde dentro de la cavidad abdominal. A Colocada anterior a la aponeurosis anterior del recto. Malla por encima. B Malla por dentro. Colocada en el defecto de la pared abdominal y suturada a los bordes de la herida. C Malla por debajo. Colocada dorsal al músculo recto y anterior a la vaina posterior del recto. D Malla intraperitoneal por encima. Colocada sobre el peritoneo desde dentro de la cavidad abdominal. QUIRURGICA (113-126).indd 117QUIRURGICA (113-126).indd 117 5/12/08 13:51:155/12/08 13:51:15
  6. 6. ISRAELSSON118 cias de recidiva menores en comparación con la reparación con sutura o la recoloca- ción del estoma, sin embargo, carecemos de estudios extensos con la suficiente duración de seguimiento y de estudios aleatorizados [49,57,68,69,78]. Disponemos de varios tipos de mallas. Estas son mallas no reabsorbibles, reab- sorbibles [69], reabsorbibles en parte [69] y de matriz de colágeno acelular [79], todas usadas para la reparación paraestomal de la hernia. Las mallas de polipropi- leno y las ligeras pueden colocarse en un ambiente contaminado sin complicaciones importantes [6,80,81]. El uso de mallas entraña posibles peligros, como la forma- ción de fístulas, las adherencias, las complicaciones sépticas y la formación de seroma [10,81,82]. La colocación de mallas que inducen una respuesta tisular infla- matoria en contacto con el contenido abdominal conlleva un algo riesgo de forma- ción de fístulas, adherencias y complicaciones sépticas [83]. Una malla construida de dos capas suele usarse, por tanto, con la técnica PEIP. La superficie de la malla que mira a la pared abdominal suele ser de material no reabsorbible que induce una respuesta tisular y permite la integración de la malla dentro de la pared abdominal. En cambio, la superficie de la malla que mira al contenido abdominal es de mate- rial no reactivo, lo que da lugar a una respuesta inflamatoria baja o despreciable de forma que no se forman adherencias. La malla más usada es la de politetrafluoroe- tileno expandido (PTFEe). Un inconveniente del PTFEe es que la malla tiende a presentar infecciones en las zonas contaminadas; por lo que si se producen, deberá retirarse. La reparación de la hernia incisional con una técnica de malla por debajo obtiene buenos resultados y se ha propuesto como la técnica más ventajosa para la reparación con malla de las hernias paraestomales [4,69,71–73]. Teóricamente es atractiva, ya que permite una buena preparación anatómica y la presión intraabdominal no desplaza a la malla con facilidad. Con este método se usan con frecuencia mallas de polipropile- no. Disponemos de pocos estudios, sin asignación aleatoria, sobre el resultado de la reparación por debajo con malla de la hernia paraestomal [69,84–86]. Incluyen sólo entre 1 y 10 pacientes cada uno y únicamente en un estudio el tiempo de seguimiento superó los 12 meses. Cuando se agrupan los resultados de estos estudios, la incidencia de recidiva es de 2 por cada 27 reparaciones (7%). La reparación de la hernia paraestomal con una técnica de malla por encima se describió en 1981 [87]. En teoría, la presión intraabdominal tiende a desplazar la malla que, por tanto, debe anclarse a la aponeurosis anterior del recto, y esto exige una movi- lización extensa del colgajo. Sólo disponemos de algunos artículos sin asignación alea- toria sobre esta técnica [76,78,79,88–90]. Cada uno expone resultados de tres a nueve pacientes y en no más de tres estudios el seguimiento supera los 12 meses. Cuando los resultados de estos estudios se agrupan, la incidencia de recidiva es de 2 por cada 35 reparaciones (6%). En otros ensayos se ha empleado una mezcla de varias técnicas de malla para la reparación paraestomal de la hernia [10,51,57,58,81,91–97]. De este modo, disponemos de estudios retrospectivos que indican que la repara- ción con malla por encima y por debajo produce mejores resultados que la reparación con sutura o el cambio de localización del estoma, pero las pruebas clínicas no son particularmente fuertes, ya que carecemos de estudios aleatorizados y con segui- mientos largos. QUIRURGICA (113-126).indd 118QUIRURGICA (113-126).indd 118 5/12/08 13:51:155/12/08 13:51:15
  7. 7. HERNIAS PARAESTOMALES 119 La reparación de la hernia paraestomal con la técnica PEIP con un abordaje qui- rúrgico abierto se ha presentado en dos casos clínicos publicados [98,99]. También se usó en dos estudios sin asignación aleatoria, y cuando estos resultados se agruparon mostraron cuatro 4 recidivas de 36 reparaciones (11%) [100,101]. Hay pocos informes de casos que presenten la técnica PEIP laparoscópica [102–104]. Esta también se ha descrito en cuatro estudios sin asignación aleatoria que, cuando se agrupan, describen 7 recidivas en 72 reparaciones (10%) [105–108]. La técnica laparoscópica no es facti- ble en todos los pacientes y en un estudio este procedimiento tuvo que convertirse en una operación abierta en 8 de 55 pacientes (15%) [107]. La lesión intestinal es tam- bién un problema en la cirugía laparoscópica y se produjo en 13 de 59 operaciones (22%) en dos estudios [105,107]. La infección de una malla de PTFEe requiere extirpar la malla, lo que sucedió en un estudio en 4 de 47 (9%) pacientes, a los que se colocó una malla de PTFEe por vía laparoscópica [107]. Por tanto, todos los estudios que buscan una técnica PEIP son retrospectivos sin un seguimiento largo. Cuando se realiza por vía laparoscópica, la incidencia de lesión del intestino y de infección de la malla es alta. La malla de PTFEe, que se usa en estos casos, tiende a la infección y su uso debe considerarse con prudencia; además se des- conocen las consecuencias de su uso en un campo contaminado (v. tabla 2). Prevención Desde hace años disponemos de mallas protésicas con un gran tamaño de poro de unos 5 mm con una contenido bajo de polipropileno y una elevada proporción de material reabsorbible. Con una malla de peso bajo disminuye el grado de inflamación en la vencidad de la malla [109], lo que puede reducir el riesgo de que esta erosione el intestino [69]. En un estudio prospectivo aleatorizado, a 27 pacientes se les practicó una enterostomía tradicional a través del músculo recto del abdomen, y a otros 27, el mismo procedimiento con la adición de una malla ligera colocada en posición por debajo. La malla no se asoció a infecciones ni a otras complicaciones tempranas [6]. A los 12 meses de seguimiento, la frecuencia de hernia paraestomal fue significativa- mente inferior con la malla (5 frente al 50%) [6,7]. No disponemos del seguimiento a largo plazo de este estudio [110]. En un estudio sin asignación aleatoria se usó una malla profiláctica en posición por debajo en 18 pacientes y no se observó ninguna reci- diva en los 6 a 28 meses siguientes [111]. La hernia paraestomal se produjo en los 2 a 26 meses siguientes en 2 de 24 pacientes que recibieron la malla profiláctica en una posición por encima [112]. La colocación de una malla de poro grande con un menor contenido de polipropi- leno y una elevada proporción de material reabsorbible en una posición por debajo en la operación primaria es todavía el único método que ha reducido la frecuencia de hernia paraestomal en un estudio aleatorizado [113]. Aunque no se han detectado hasta ahora, no pueden excluirse efectos adversos tardíos hasta que se complete el seguimiento a largo plazo. La técnica de la malla profiláctica ofrece una nueva forma de tratar la hernia paraestomal. El cambio de localización del estoma a otro cuadrante con una malla profiláctica en el nuevo sitio, combinado con una reparación por debajo con malla en QUIRURGICA (113-126).indd 119QUIRURGICA (113-126).indd 119 5/12/08 13:51:155/12/08 13:51:15
  8. 8. ISRAELSSON120 el defecto de la pared abdominal en la zona del estoma primario, podría reducir la frecuencia de recidivas [110]. El defecto en la pared abdominal se repara entonces de la forma estandarizada [20]. La malla profiláctica puede producir un riesgo bajo de hernia en el nuevo sitio [7]. Hasta la fecha sólo se ha publicado una pequeña serie sin asignación aleatoria de 13 pacientes sin ninguna recidiva detectada en el segui- miento a los 12 meses [110]. Resumen Las hernias paraestomales representan un problema quirúrgico importante y su incidencia es probablemente del 30 al 50%. Por ello, se han ensayado varias técnicas quirúrgicas para evitar su aparición. Una malla de poro grande con un bajo contenido en polipropileno y una elevada proporción de material reabsorbible colocada en una posición por debajo en la operación primaria es, por ahora, el único método que ha reducido la frecuencia de hernia paraestomal en un estudio aleatorizado. Tabla 2 Métodos usados para la reparación de la hernia paraestomal Reparación con sutura Frecuencia muy alta de recidiva Recolocación del estoma Frecuencia muy alta de recidivas: sumamente alta si el estoma no se mueve al otro lado de la pared abdominal Un riesgo alto de hernia incisional en la zona de la hernia primaria Una malla profiláctica podría mejorar los resultados Reparación con malla por encima/por debajo Ha obtenido menor frecuencia de recidivas que la reparación con sutura el cambio de localización No disponemos de estudios aleatorizados, sólo series pequeñas Carecemos de seguimiento a largo plazo PEIP; cirugía abierta Ha obtenido una frecuencia de recidivas similar a otras reparaciones con malla No disponemos de estudios aleatorizados, sólo series pequeñas Carecemos de seguimiento a largo plazo Un problema es la infección de la malla Volver a entrar en el abdomen puede ser un problema PEIP; cirugía laparoscópica Ha obtenido una frecuencia de recidiva similar a otras reparaciones con malla No se dispone de estudios aleatorizados, sólo series pequeñas Falta de seguimiento a largo plazo La lesión intestinal es un riesgo Un problema es la infección de la malla Volver a entrar en el abdomen puede ser un problema PEIP, posición por encima intraperitoneal. QUIRURGICA (113-126).indd 120QUIRURGICA (113-126).indd 120 5/12/08 13:51:155/12/08 13:51:15
  9. 9. HERNIAS PARAESTOMALES 121 Para la reparación de la hernia paraestomal se han ensayado varios procedimientos quirúrgicos y se han publicado pequeñas series clínicas con un seguimiento corto. Las frecuencias de recidiva son altas con la reparación con sutura y el cambio de localiza- ción del estoma; las frecuencias de recidiva han sido menores con la reparación con malla. En la cirugía abierta y laparoscópica se usan varias técnicas de este tipo. Sin embargo, necesitamos estudios aleatorizados y seguimiento largo para obtener prue- bas más sólidas. Bibliografía Goligher JC. Surgery of the anus, colon and rectum. 5th edition. London: Baillière Tindall;[1] 1984;p. 894. Carne PW, Robertson GM, Frizelle FA. Parastomal hernia.[2] Br J Surg. 2003;90(7):784–793. Pearl RK. Parastomal hernias.[3] World J Surg. 1989;13:569–572. Devlin HB, Kingsnorth A. Parastomal hernia. In: Devlin A, Kingsnorth A editor. Management[4] of abdominal hernias. 2nd edition. London: Butterworths; 1998;p. 257–266. Cingi A, Cakir T, Sever A, et al. Enterostomy site hernias: a clinical and computerized tomo-[5] graphic evaluation. Dis Colon Rectum. 2006;49(10):1559–1563. Jänes A, Cengiz Y, Israelsson LA. Randomized clinical trial of the use of a prosthetic mesh to[6] prevent parastomal hernia. Br J Surg. 2004;91:280–282. Jänes A, Cengiz Y, Israelsson LA. Preventing parastomal hernia with a prosthetic mesh: a ran-[7] domized study. Arch Surg. 2004;139:1356–1358. Williams JG, Etherington R, Hayward MW, et al. Paraileostomy hernia: a clinical and radio-[8] logical study. Br J Surg. 1990;77(12):1355–1357. Hasegawa H, Yoshioka K, Keighley MR. Randomized trial of fecal diversion for sphincter[9] repair. Dis Colon Rectum. 2000;43(7):961–964. Steele SR, Lee P, Martin MJ, et al. Is parastomal hernia repair with polypropylene mesh safe?.[10] Am J Surg. 2003;185(5):436–440. Arumugam PJ, Bevan L, Macdonald L, et al. A prospective audit of stomas–analysis of risk[11] factors and complications and their management. Colorectal Dis. 2003;5(1):49–52. Kronborg O, Kramhohft J, Backer O, et al. Late complications following operations for cancer[12] of the rectum and anus. Dis Colon Rectum. 1974;17:750–753. Abrams BL, Alsikafi FH, Waterman NG. Colostomy: a new look at morbidity and mortality.[13] Am Surg. 1979;45(7):462–464. Makela JT, Turko PH, Laitenen ST. Analysis of late stomal complications following ostomy[14] surgery. Ann Chir Gynaecol. 1997;86(4):305–310. Burns FJ. Complications of colostomy.[15] Dis Colon Rectum. 1970;13(6):448–450. Guenaga KF, Lustosa SA, Saad SS, et al. Ileostomy or colostomy for temporary decompression[16] of colorectal anastomosis. Cochrane Database Syst Rev. 2007;1:CD004647. Scarpa M, Barollo M, Keighley MR. Ileostomy for constipation: long-term postoperative out-[17] come. Colorectal Dis. 2005;7(3):224–227. Ellis H, Gajraj H, George CD. Incisional hernias: when do they occur?.[18] Br J Surg. 1983;70 (5):290–291. Abcarian H. Peristomal hernias. New York: Igaku-Shoin; 1995.[19] Cengiz Y, Israelsson LA. Parastomal hernia.[20] European Surgery. 2003;35:28–31. Burgess P, Matthew VV, Devlin HB. A review of terminal colostomy complications following[21] abdominoperineal resection for carcinoma. Br J Surg. 1984;71:1004. Eldrup J, Wied U, Bishoff N, et al. Parakolostomihernier. Incidens og relation till stomiens plac-[22] ering. Ugeskr Laeger. 1982;144:3742–3743. Ortiz H, Sara MJ, Armendariz P, et al. Does the frequency of paracolostomy hernias depend on[23] the position of the colostomy in the abdominal wall?. Int J Colorectal Dis. 1994;9(2):65–67. Londono-Schimmer EE, Leong AP, Phillips RK. Life table analysis of stomal complications[24] following colostomy. Dis Colon Rectum. 1994;37(9):916–920. QUIRURGICA (113-126).indd 121QUIRURGICA (113-126).indd 121 5/12/08 13:51:155/12/08 13:51:15
  10. 10. ISRAELSSON122 Leong AP, Londono-Schimmer EE, Phillips RK. Life-table analysis of stomal complications[25] following ileostomy. Br J Surg. 1994;81(5):727–729. Birnbaum W, Ferrier P. Complications of abdominal colostomy.[26] Am J Surg. 1952;83:64–67. Cevese PG, D’Amico DF, Biasiato R, et al. Peristomal hernia following end-colostomy: a con-[27] servative approach. Ital J Surg Sci. 1984;14(3):207–209. Cheung MT. Complications of an abdominal stoma: an analysis of 322 stomas.[28] Aust N Z J Surg. 1995;65(11):808–811. Pearl RK, Prasad ML, Orsay CP, et al. Early local complications from intestinal stomas.[29] Arch Surg. 1985;120(10):1145–1147. Sjodahl R, Anderberg B, Bolin T. Parastomal hernia in relation to site of the abdominal stoma.[30] Br J Surg. 1988;75(4):339–341. Baslev A. Kolostomitilvaerelse.[31] Ugeskr Laeger. 1973;135:2799–2804. Stelzner S, Hellmich G, Ludwig K. Die versorgong der Parakolostomiehernie nach Sugarbaker.[32] Zentralbl Chir. 1999;124(Suppl 2):13–17. Everingham L. The parastomal hernia dilemma.[33] World Council of Enterostomal Therapists Journal. 1998;18:32–34. Tretbar L. Kirurgi vid stomikomplikationer.[34] Stomijournalen: nordisk tidskrift för stomi vård. 1988;2(4):10–11. Singh G, Wilkinson JM, Thomas DG. Supravesical diversion for incontinence: a long-term[35] follow-up. Br J Urol. 1997;79(3):348–353. Cengiz Y, Israelsson LA. Incisional hernias in midline incisions: an eight-year follow up.[36] Her- nia. 1998;2:175–177. Ho KM, Fawcett DP. Parastomal hernia repair using the lateral approach.[37] BJU Int. 2004;94(4):598–602. Marshall FF, Leadbetter WF, Dretler SP. Ileal conduit parastomal hernias.[38] J Urol. 1975;114 (1):40–42. Bloom DA, Grossman HB, Konnak JW. Stomal construction and reconstruction.[39] Urol Clin North Am. 1986;13(2):275–283. Fontaine E, Barthelemy Y, Houlgatte A, et al. Twenty-year experience with jejunal conduits.[40] Urology. 1997;50(2):207–213. Farnham SB, Cookson MS. Surgical complications of urinary diversion.[41] World J Urol. 2004;22 (3):157–167. Wood DN, Allen SE, Hussain M, et al. Stomal complications of ileal conduits are significantly[42] higher when formed in women with intractable urinary incontinence. J Urol. 2004;172(6 Pt 1):2300–2303. Tilney W, Sains P, Lovegrove R, et al. Comparison of outcomes following ileostomy versus[43] colostomy for defuntioning colorectal anastomoses. World J Surg. 2007;31:1142–1151. Edwards DP, Leppington-Clarke A, Sexton R, et al. Stoma-related complications are more fre-[44] quent after transverse colostomy than loop ileostomy: a prospective randomized clinical trial. Br J Surg. 2001;88(3):360–363. Hulten L, Kewenter J, Kock NG. [Complications of ileostomy and colostomy and their treat-[45] ment]. Chirurg. 1976;47(1):16–21[in German]. Pearl RK, Prasad ML, Orsay CP, et al. A survey of technical considerations in the construction[46] of intestinal stomas. Ann Surg. 1988;51:462–465. Todd IP. Intestinal stomas. London: Heinemann Medical Books; 1978.[47] Devlin H. Management of of abdominal hernias. London: Butterworths; 1988.[48] Martin L, Foster G. Parastomal hernia.[49] Ann R Coll Surg Engl. 1996;78(2):81–84. Marks CG, Ritchie JK. The complications of synchronous combined excision for adenocarci-[50] noma of the rectum at St Mark’s Hospital. Br J Surg. 1975;62(11):901–905. de Ruiter P, Bijnen AB. Successful local repair of paracolostomy hernia with a newly developed[51] prosthetic device. Int J Colorectal Dis. 1992;7(3):132–134. Liu J, Bruch HP, Farke S, et al. Stoma formation for fecal diversion: a plea for the laparoscopic[52] approach. Tech Coloproctol. 2005;9(1):9–14[discussion: 14]. Carne PW, Frye JN, Robertson GM, et al. Parastomal hernia following minimally invasive stoma[53] formation. ANZ J Surg. 2003;73(10):843–845. Resnick S. New method of bowel stoma formation.[54] Am J Surg. 1986;152(5):545–548. QUIRURGICA (113-126).indd 122QUIRURGICA (113-126).indd 122 5/12/08 13:51:155/12/08 13:51:15
  11. 11. HERNIAS PARAESTOMALES 123 Anderson ID, Hill J, Vohra R, et al. An improved means of faecal diversion: the trephine stoma.[55] Br J Surg. 1992;79(10):1080–1081. Leslie D. The parastomal hernia.[56] Surg Clin North Am. 1984;64(2):407–415. Rubin MS, Schoetz DJ, Matthews JB. Parastomal hernia. Is stoma relocation superior to fascial[57] repair?. Arch Surg. 1994;129(4):413–418. Rieger N, Moore J, Hewett P, et al. Parastomal hernia repair.[58] Colorectal Dis. 2004;6(3): 203–205. Cheung MT, Chia NH, Chiu WY. Surgical treatment of parastomal hernia complicating sigmoid[59] colostomies. Dis Colon Rectum. 2001;44(2):266–270. Allen-Mersh TG, Thomson JP. Surgical treatment of colostomy complications.[60] Br J Surg. 1988;75(5):416–418. Horgan K, Hughes LE. Para-ileostomy hernia: failure of a local repair technique.[61] Br J Surg. 1986;73(6):439–440. Baig MK, Larach JA, Chang S, et al. Outcome of parastomal hernia repair with and without[62] midline laparotomy. Tech Coloproctol. 2006;10(4):282–286. Botet X, Boldo E, Llaurado JM. Colonic parastomal hernia repair by translocation without for-[63] mal laparotomy. Br J Surg. 1996;83(7):981. Nomura T, Mimata H, Yamasaki M, et al. Repair of ileal conduit parastomal hernia by transloca-[64] tion of the stoma. Int J Urol. 2003;10(12):680–682. Kaufman JJ. Repair of parastomal hernia by translocation of the stoma without laparotomy.[65] J Urol. 1983;129(2):278–279. Pearl RK, Sone JH. Management of peristomal hernia: techniques of repair. In: Greenburg AG[66] editors. Nyhus and Condon’s Hernia. 5th edition. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins; 2002;p. 415–422. Cassar K, Munro A. Surgical treatment of incisional hernia.[67] Br J Surg. 2002;89:534–545. Stephenson BM, Phillips RK. Parastomal hernia: local resiting and mesh repair.[68] Br J Surg. 1995;82(10):1395–1396. Kasperk R, Klinge U, Schumpelick V. The repair of large parastomal hernias using a midline[69] approach and a prosthetic mesh in the sublay position. Am J Surg. 2000;179(3):186–188. Schumpelick V, Klinge U. Incisional abdominal hernia: the open mesh repair.[70] Langenbecks Arch Surg. 2004;389:1–5. Rives J, Lardennois B, Flament JB, et al. [The utilisation of a dacron material in the treatment[71] of hernias of the groin]. Acta Chir Belg. 1971;70(3):284–286[in French]. Rives J, Pire JC, Flament JB, et al. [Treatment of large eventrations. New therapeutic indications[72] apropos of 322 cases]. Chirurgie. 1985;111(3):215–225[in French]. Stoppa R, Petit J, Abourachid H, et al. [Original procedure of groin hernia repair: interposition[73] without fixation of Dacron tulle prosthesis by subperitoneal median approach]. Chirurgie. 1973;99(2):119–123[in French]. Rosin JD, Bonardi RA. Paracolostomy hernia repair with Marlex mesh: a new technique.[74] Dis Colon Rectum. 1977;20(4):299–302. Abdu RA. Repair of paracolostomy hernias with Marlex mesh.[75] Dis Colon Rectum. 1982;25(6): 529–531. Venditti D, Gargiani M, Milito G. Parastomal hernia surgery: personal experience with use of[76] polypropylene mesh. Tech Coloproctol. 2001;5(2):85–88. Bayer I, Kyzer S, Chaimoff C. A new approach to primary strengthening of colostomy with[77] Marlex mesh to prevent paracolostomy hernia. Surg Gynecol Obstet. 1986;163(6):579–580. Amin SN, Armitage NC, Abercrombie JF, et al. Lateral repair of parastomal hernia.[78] Ann R Coll Surg Engl. 2001;83(3):206–208. Kish KJ, Buinewicz BR, Morris JB. Acellular dermal matrix (AlloDerm): new material in the[79] repair of stoma site hernias. Am Surg. 2005;71(12):1047–1050. Kelly ME, Behrman SW. The safety and efficacy of prosthetic hernia repair in clean-contami-[80] nated and contaminated wounds. Am Surg. 2002;68(6):524–528. Geisler DJ, Reilly JC, Vaughan SG, et al. Safety and outcome of use of nonabsorbable mesh for repair[81] of fascial defects in the presence of open bowel. Dis Colon Rectum. 2003;46(8):1118–1123. Aldridge AJ, Simson JN. Erosion and perforation of colon by synthetic mesh in a recurrent[82] paracolostomy hernia. Hernia. 2001;5(2):110–112. QUIRURGICA (113-126).indd 123QUIRURGICA (113-126).indd 123 5/12/08 13:51:155/12/08 13:51:15
  12. 12. ISRAELSSON124 Morris-Stiff G, Hughes LE. The continuing challenge of parastomal hernia: failure of a novel[83] polypropylene mesh repair. Ann R Coll Surg Engl. 1998;80(3):184–187. Hopkins TB, Trento A. Parastomal ileal loop hernia repair with Marlex mesh.[84] J Urol. 1982;128(4):811–812. Egun A, Hill J, MacLennan I, et al. Preperitoneal approach to parastomal hernia with coexistent[85] large incisional hernia. Colorectal Dis. 2002;4(2):132–134. Longman RJ, Thomson WH. Mesh repair of parastomal hernias–a safety modification.[86] Color- ectal Dis. 2005;7(3):292–294. Leslie D. The parastomal hernia.[87] Aust N Z J Surg. 1981;51(5):485–486. Franks ME, Hrebinko RL. Technique of parastomal hernia repair using synthetic mesh.[88] Urol- ogy. 2001;57(3):551–553. Kanellos I, Vasiliadis K, Angelopoulos S, et al. Repair of parastomal hernia with the use of[89] polypropylene mesh extraperitoneally. Tech Coloproctol. 2004;8(Suppl 1):s158–s160. Kald A, Landin S, Masreliez C, et al. Mesh repair of parastomal hernias: new aspects of the[90] Onlay technique. Tech Coloproctol. 2001;5(3):169–171. Helal M, Austin P, Spyropoulos E, et al. Evaluation and management of parastomal hernia in[91] association with continent urinary diversion. J Urol. 1997;157(5):1630–1632. de Ruiter P, Bijnen AB. Ring-reinforced prosthesis for paracolostomy hernia.[92] Dig Surg. 2005;22(3):152–156. Tekkis PP, Kocher HM, Payne JG. Parastomal hernia repair: modified thorlakson technique,[93] reinforced by polypropylene mesh. Dis Colon Rectum. 1999;42(11):1505–1508. Tekkis PP, Kocher HM, Payne JG. The continuing challenge of parastomal hernia: failure of a[94] novel polypropylene mesh repair. Ann R Coll Surg Engl. 1999;81(2):140–141. Byers JM, Steinberg JB, Postier RG. Repair of parastomal hernias using polypropylene mesh.[95] Arch Surg. 1992;127(10):1246–1247. Saclarides TJ, Hsu A, Quiros R. In situ mesh repair of parastomal hernias.[96] Am Surg. 2004; 70(8):701–705. Devalia K, Devalia H, Elzayat A. Parastomal hernia repair: a new technique.[97] Ann R Coll Surg Engl. 2005;87(1):65. Abaza R, Perring P, Sferra JJ. Novel parastomal hernia repair using a modified polypropylene[98] and PTFE mesh. J Am Coll Surg. 2005;201(2):316–317. Ballas KD, Rafailidis SF, Marakis GN, et al. Intraperitoneal ePTFE mesh repair of parastomal[99] hernias. Hernia. 2006;10(4):350–353. van Sprundel TC, Gerritsen van der Hoop A. Modified technique for parastomal hernia repair[100] in patients with intractable stoma-care problems. Colorectal Dis. 2005;7(5):445–449. Stelzner S, Hellmich G, Ludwig K. Repair of paracolostomy hernias with a prosthetic mesh in[101] the intraperitoneal onlay position: modified Sugarbaker technique. Dis Colon Rectum. 2004;47(2):185–191. Gould JC, Ellison EC. Laparoscopic parastomal hernia repair.[102] Surg Laparosc Endosc Percutan Tech. 2003;13(1):51–54. Dunet F, Pfister C, Denis R, et al. Laparoscopic management of parastomal hernia in transileal[103] urinary diversion. J Urol. 2002;167(1):236–237. Deol ZK, Shayani V. Laparoscopic parastomal hernia repair.[104] Arch Surg. 2003;138(2):203–205. LeBlanc KA, Bellanger DE, Whitaker JM, et al. Laparoscopic parastomal hernia repair.[105] Hernia. 2005;9(2):140–144. Kozlowski PM, Wang PC, Winfield HN. Laparoscopic repair of incisional and parastomal her-[106] nias after major genitourinary or abdominal surgery. J Endourol. 2001;15(2):175–179. Hansson BM, de Hingh IH, Bleichrodt RP. Laparoscopic parastomal hernia repair is feasible and[107] safe: early results of a prospective clinical study including 55 consecutive patients. Surg Endosc. 2007;21:989–993. Safadi B. Laparoscopic repair of parastomal hernias: early results.[108] Surg Endosc. 2004;18(4):676–680. Schumpelick V, Klosterhafen B, Müller M, et al. Minimized polypropylene meshes for preperi-[109] toneal mesh plasty in incisional hernia. Chirurg. 1999;70:422–430. Israelsson LA. Preventing and treating parastomal hernia.[110] World J Surg. 2005;29:1086–1089. Marimuthu K, Vijayasekar C, Ghosh D, et al. Prevention of parastomal hernia using preperito-[111] neal mesh: a prospective observational study. Colorectal Dis. 2006;8(8):672–675. QUIRURGICA (113-126).indd 124QUIRURGICA (113-126).indd 124 5/12/08 13:51:155/12/08 13:51:15
  13. 13. HERNIAS PARAESTOMALES 125 Gogenur I, Mortensen J, Harvald T, et al. Prevention of parastomal hernia by placement of a[112] polypropylene mesh at the primary operation. Dis Colon Rectum. 2006;49(8):1131–1135. McGrath A, Porrett T, Heyman B. Parastomal hernia: an exploration of the risk factors and the[113] implications. Br J Nurs. 2006;15(6):317–321. QUIRURGICA (113-126).indd 125QUIRURGICA (113-126).indd 125 5/12/08 13:51:165/12/08 13:51:16

×