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Teorías De La Personalidad
 

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  • Para poder estudiar y analizar las teorías de la personalidad según las perspectivas psicodinámicas, es necesario conocer sobre qué tratan éstas. Las perspectivas psicodinámicas consideran que la personalidad es esencialmente inconsciente, es decir, que va más allá de la conciencia, y que la personalidad se desarrolla por etapas. La mayor parte de las perspectivas psicodinámicas enfatizan que las primeras experiencias dadas a temprana edad determinan la personalidad del individuo. Así mismo, los teóricos psicodinámicos suponen que el comportamiento es nada más que una característica superficial y que para entender y analizar la personalidad de una persona se tiene que descifrar los significados simbólicos que posee el comportamiento y el funcionamiento interno de la mente. Las teorías según las perspectivas psicodinámicas son las siguientes: La teoría psicoanalítica de Freíd y las teorías de los psicoanalistas neofreudianos
  • Sigmund Freud es uno de los pensadores más influyentes del siglo XX. Fue un médico especializado en neurología que desarrolló sus ideas acerca de la teoría psicoanalítica de su trabajo con pacientes psiquiátricos. Según Freud mediante el inconciente podemos entender la personalidad. Así pues, el inconciente posee pulsiones instintivas como los anhelos infantiles, necesidades, deseos y demandas que permanecen ocultos pues si estos se manifestaran causarían dolor y conflictos; además de que almacena aquellas experiencias desagradables y dolorosas para que no nos perturbe constantemente. Le teoría psicoanalítica considera que la mayor parte de nuestro comportamiento cotidiano es motivado por fuerzas inconcientes. Estas fuerzas poderosas que se encuentran en el interior de la personalidad son moldeadas por las experiencias de la infancia y desempeñan una función importante para activar y direccionar nuestro comportamiento cotidiano. De acuerdo con Freud, para comprender la personalidad es preciso esclarecer y exponer todo aquello que se encuentre en el inconciente, aunque no pueda ser observado directamente, pues toda aquella información está oculta en el inconciente por lo que se debe interpretar sus claves, como los lapsus linguae, las fantasías y los sueños, que según esta teoría son representaciones inconcientes que pueden ser captados concientemente y que normalmente no tienen sentido alguno, pero para los psicoanalistas estos tienen un sentido especial con el cual se pueda comprender los procesos inconcientes que dirigen el comportamiento. Tomemos como ejemplo el siguiente caso. Un muchacho quiere impresionar a una mujer guapa en una fiesta, por lo que se acerca mientras recuerda una frase que había escuchado en el cine y que estaba dispuesto a decir: “Creo que aún no hemos sido presentados adecuadamente”. Al llegar donde la mujer, le dice: “Creo que no hemos sido seducidos adecuadamente”. Aunque esta situación solo puede parecer un bochornoso error al hablar, según la teoría psicoanalítica de ningún modo es un error el cometer un lapsus linguae ya que al cometerlo se expresan emociones y pensamientos profundos que se encuentran en el inconciente. En este caso, según esta teoría, probablemente el lapsus linguae cometido por el sujeto sea una representación de sus deseos sexuales reprimidos. También Freud creía que los comportamientos triviales tienen significado especial cuando las fuerzas inconcientes detrás de ellas eran revelados. Los garabatos, los tics, las bromas, los gestos, todos estos, según Freud, pueden tener una razón inconciente para aparecer. Si nos enfocamos en los sueños, para Freud estos eran representaciones de conflictos y tensiones en nuestras vidas que eran demasiado dolorosos para manejarlos de forma conciente. Es necesario mencionar que Freud comparaba la personalidad con un iceberg porque así como loa mayor parte del iceberg se encuentra debajo del agua, la mayor parte de la personalidad se encontraba debajo del nivel de la conciencia, no expuesto a la realidad, y que el material que se encuentra en el inconciente sobrepasa la información de la que tenemos conciencia. Según el punto de vista de Freud, la parte inconciente de nuestra mente es vasta y extensa.
  • Sigmund Freud desarrolló una amplia teoría para describir la estructura de la personalidad. Esta teoría afirma que la personalidad tiene primero dos partes: una que se encuentra en la mente conciente y otra, más extensa, en la mente inconciente. Luego de diferenciar las dos partes, esta teoría menciona que la personalidad está integrada por tres elementos que interactúan entre sí los cuales son los siguiente: el ello o id, el yo o ego y el superyó o superego. Para poder organizar y explicar la estructura de la personalidad, Freud diseñó un diagrama donde se muestra las tres estructuras y su relación con el conciente e inconciente. Sin embargo, hay que mencionar que, aunque Freud describió los tres componentes de una manera precisa, estos no son estructuras físicas que se encuentran localizados en alguna parte del cerebro, por el contrario, representan concepciones abstractas de un modelo general de la personalidad en la que se puede reconocer la interacción de los diversos procesos y fuerzas internas de la personalidad del individuo, aquellas que motivan su comportamiento. El ello (id) es un componente de la personalidad que consiste en deseos y anhelos primitivos además de ser el depósito de la energía psíquica del individuo. Es también la parte de la personalidad más primitiva, organizada e innata. Este componente está presente desde el momento del nacimiento y su única función es la de reducir la tensión generada por pulsiones primitivas relacionadas con el hambre, la sexualidad, la agresividad y los impulsos irracionales; es decir, el ello siempre busca la maximización de la satisfacción del placer evitando el dolor. Como se había mencionado antes, el ello contiene la energía psíquica, la cual fue llamado por Freud como el libido, que alimenta las pulsiones primitivas ya mencionadas. Según Freud, el ello es inconciente, no tiene contacto con la realidad. El yo (ego) es otro componente de la personalidad que amortigua las relaciones entre el ello y las realidades objetivas del mundo exterior. La realidad evita que se satisfagan en la mayoría de casos los deseos primitivos del ello por lo que siempre produce restricciones, sin mencionar el hecho de que si se satisficieran esos placeres, este mundo sería peligroso y escalofriante, ya que todas las personas harían lo que fuese (matar ,robar ,matar) para sentirse satisfechos sin considerar a los demás. Es por eso que el yo actúa en función del principio de la realidad, que reduce los instintos del individuo para que se sienta seguro y así pueda acoplarse a la sociedad. El yo intenta llevar el placer personal dentro de las normas de sociedad. El yo nos ayuda a ver hasta qué punto podemos satisfacer nuestros impulsos sin tener problemas y herirnos a nosotros mismos. En si, el yo permite los impulsos del ello pero de manera que no se produzca un conflicto entre el individuo y su relación con el medio externo. Mientras el ello es inconciente por completo, el yo tiene una parte conciente porque está en contacto con la realidad. De alguna manera, el yo es el “ejecutivo” de la personalidad pues toma decisiones, controla las acciones y permite el pensamiento y la solución de problemas de orden superior a las que no puede llegar el ello. El yo aloja nuestras funciones mentales superiores como el razonamiento, la solución de problemas, toma de decisiones, la inteligencia, la reflexión, el razonamiento y el aprendizaje. El superyó (superego) es la estructura de la personalidad que se desarrolla en último término, representa lo que se debe y no se debe hacer en la sociedad como lo enseñan los padres, los profesores y otras figuras importantes. Este componente se adquiere durante la infancia, cuando se distingue entre el bien y el mal, y se va desarrollando conforme las personas van estableciendo sus patrones morales según la sociedad en la que se desarrollan. Como rama moral de la sociedad, considera si algo es correcto o incorrecto, muy diferente del ello y del yo que no tienen moral, pues estos componentes no cuestionan si los deseos del individuo son correctos o no moralmente, sino tratan de satisfacer los placeres, como el ello, y de actuar a conveniencia propia al satisfacer los placeres dentro de los cánones sociales, como el yo. El superyó posee dos componentes: la conciencia y el yo ideal. La conciencia restringe realizar acciones que sean moralmente incorrectos; el yo ideal motiva a tomar acciones correctamente morales. El superyó ayuda a controlar las pulsiones del ello y que nuestro comportamiento sea menos egoísta y más virtuoso. Se puede suponer que el ello es diferente del superyó, pero ambos componentes poseen una misma característica: los dos componentes no toman en cuenta las realidades prácticas impuestas por la sociedad al momento de tomar acciones. Así pues, el superyó incita a la persona a una mayor virtud: si no es vigilado, el superyó crearía sujetos perfeccionistas incapaces de asumir los compromisos que implica la vida. Igualmente, si el ello no tuviera restricciones, generaría seres primitivos y desordenados que sólo buscan el placer. Es por eso que el yo toma importancia, ya que debe equilibrar mediante concesiones las exigencias del superyó y el ello, así la persona pueda conseguir alguna gratificación sin infringir los cánones morales.
  • Cuando Freud trataba a los pacientes, se dio cuenta que estos lidiaban con los problemas de orden práctico que generaban la ansiedad: una negativa e intensa experiencia emocional que para el yo es le es difícil o no puede controlar. Freud asumía que las personas desarrollaban una serie de mecanismos de defensa para enfrentar la ansiedad. Los mecanismos de defensa son estrategias inconcientes que son utilizadas para reducir la ansiedad al ocultar el origen de ésta, al deformar la realidad de manera inconciente. Freud formuló una lista extensa de mecanismos de defensa, de los cuales los más importantes se expondrán a continuación. El más importante de los mecanismos de defensa es la represión; mediante ella los impulsos inaceptables o desagradables provenientes del ello son devueltos al inconscien­te. La represión es el método más directo para tratar con 1a ansiedad; en lugar de manejar un impulso productor de ansiedad en el nivel consciente, lo que se hace, sencillamente, es ignorarlo. Por ejemplo, un estudiante universitario que experimenta odio hacia su madre podría reprimir estos sentimientos inaceptables desde el punto de vista personal y social. Por tanto, quedarían alojados en el interior del ello, puesto que reconocerlos le produciría ansiedad. Sin embargo, esto no significa que esos sentimientos carezcan de efectos: los verdaderos sentimientos pueden revelarse mediante sueños, lapsus al hablar o, de modo simbólico, en alguna otra forma. Por ejemplo, el estudiante podría tener dificultades al re­lacionarse con aquellos que representen autoridad como los maestros, y tener un mal de­sempeño escolar; o podría enrolarse en el ejército, donde podría impartir órdenes severas a los demás sin que éstos pudieran cuestionarle su actitud. Si la represión no es eficaz para controlar la ansiedad, pueden entrar en juego otros mecanismos de defensa. Por ejemplo, se podría utilizar la regresión, con la cual las per­sonas se comportan como si se encontraran en una etapa previa del desarrollo. Al actuar menos exigencias. Por ejemplo, un estudiante abrumado por los exámenes podría actuar de manera inmadura e infantil para escapar de sus responsabilidades. Quien se ha enfurecido en alguna ocasión por ser víctima de la injusticia de un maestro y después le ha gritado a un compañero suyo sabe en qué consiste e! desplaza­miento. Mediante el desplazamiento, la expresión de un sentimiento o pensamiento inde­seable se dirige de una persona amenazadora y poderosa a una persona más débil. Ejemplo clásico de este comportamiento es el jefe que da gritos a su secretaria después de que lo ha regañado el gerente. Otro mecanismo de defensa es la racionalización, ésta ocurre cuando deformamos la realidad al justificar lo que nos sucede. Elaboramos explicaciones que permiten prote­ger nuestra autoestima. Si alguna vez escuchó a alguien expresar su despreocupación res-' pecio a ser plantado en una cita argumentando que en realidad debía estudiar mucho en esa ocasión, es muy probable que haya presenciado un acto de racionalización. Mediante la negación la persona simplemente se rehúsa de inmediato a reconocer o aceptar la información que le produce ansiedad. Por ejemplo, cuando se notifica a un hombre que su esposa ha muerto en un accidente automovilístico, al principio puede tratar de negar la tragedia, asegurando que debe tratarse de un error. Pero más tarde, cuando la realidad se imponga, aceptará gradualmente de manera consciente que su esposa ha muerto. Existen casos extremos en que la negación perdura; el hombre podría seguir es­perando que su esposa regrese a casa. Mediante la proyección el individuo busca defenderse atribuyéndoles a otros sus impulsos y sentimientos desagradables. Por ejemplo, un hombre con un sentimiento de insatisfacción respecto a su desempeño sexual puede acusar a su mujer de ser ella quien tiene problemas sexuales. Por último, la sublimación es un mecanismo de defensa que fue considerado por Freud como saludable y aceptable en sentido social. Mediante la sublimación las perso­nas desvían impulsos no deseables hacia pensamientos, sentimientos o comportamientos que cuentan con la aprobación de la sociedad. Por ejemplo, una persona con fuertes ten­dencias agresivas puede convertirse en jugador de fútbol americano o instructor de karate. La sublimación no sólo les permite a las personas aliviar la tensión psíquica, sino que también les da la oportunidad de hacerlo de un modo socialmente aceptado. De acuerdo con la teoría freudiana todos utilizamos, en distinto grado, mecanismos de defensa que pueden servir para un propósito útil al protegernos de la experiencia conciente desagradable. Pero algunas personas los emplean en tal medida, que deben usar un alto grado de energía psíquica para ocultar y canalizar sus impulsos no aceptables. Cuan­do ocurre esto la vida cotidiana se dificulta. En estos casos el resultado es lo que Freud llamó "neurosis": un trastorno mental producido por la ansiedad.
  • Sigmund Freud tuvo muchos discípulos quienes fueron capacitados en la teoría freudiana tradicional pero que luego rechazaron algunos de sus tratados de mayor relevancia. Con el paso del tiempo, algunas de las ideas freudianas tuvieron que ser actualizados, revisados o desechados por completo. A estos discípulos se les conoce como los psicoanalistas neofreudianos. Estos discrepan con Freud en los siguientes puntos: • La sexualidad no es la fuerza penetrante detrás de la personalidad que Freud creía que era. Tampoco el complejo de Edipo era tan universal como Freud creía. Los con­ceptos de Freud estaban muy influidos por la situación en la que el vivió y trabajó, Viena de finales del siglo XIX, una sociedad que, comparada con la sociedad contemporánea, estaba reprimida desde el punió de vista sexual y era paternalista. • Los primeros cinco anos de la vida no son tan poderosos para formar la personali­dad adulta como Freud pensaba; las experiencias posteriores merecen más aten­ción. El yo y los procesos de pensamiento consciente desempeñan funciones más domi­nantes en nuestra personalidad de lo que Freud sostenía; él afirmaba que estába­mos esclavizados a las garras instintivas e inconscientes del ello. Además, el yo tie­ne una línea de desarrollo separada del ello, así que el logro, el pensamiento y el razonamiento no siempre están vinculados con los impulsos sexuales. • Los factores socioculturales son mucho más importantes de lo que Freud creía. Al dar énfasis al dominio del ello, Freud puso más énfasis en la base biológica de la personalidad. Las teorías de los tres neofreudianos, como Horney, Jung y Adler, han influído en el desarrollo de las teorías psicodinámicas como la sucesión de la teoría psicoanalítica de Freud.
  • Karen Horney insistía en que las hipótesis de Freud fueran apoyadas con datos observables antes de ser aceptadas co­mo un hecho y que sé consideraran las influencias socioculturales en el desarrollo de la personalidad. Tome el concepto de "envidia de pene" de Freud: él atribuía algo de! comportamiento de sus pacientes femeninos a su deseo reprimido de tener un pene. Horney señaló que, durante !a época de Freud, los hombres eran los que describían a las mujeres, los que influían y representaban a la cultura y los que determinaban los estándares- para la maduración y desarrollo adecuados. Ella se opuso a la noción de envidia de pene con la hipótesis de que ambos sexos envidian los atributos del otro, con los hombres quienes ambicionan las capacidades reproductivas de tas mu­jeres. También argumentó que las mujeres que sienten envidia de pene están deseo­sas sólo de la condición que tienen los hombres en la mayor parte de las sociedades Horney también creía que la necesidad de seguridad, no de sexo o agresión, era el motivo principal en la existencia humana. Ella sugería que la gente por lo gene­ral desarrolla una de tres estrategias en su esfuerzo por afrontar la ansiedad. Algunos individuos pueden acercarse a la gente, para buscar amor y apoyo. Otros indi­viduos pueden alejarse de la tiente, y volverse más independientes. Y otros aún pueden moverse contra la gente, volviéndose competitivos y dominantes. El indivi­duo seguro usa estas tres formas para afrontar con moderación y equilibrio, mientras que el individuo inseguro con frecuencia usa una u otra de esas estrategias en una forma exagerada, volviéndose muy dependiente, muy independiente o muy agresivo.
  • El contemporáneo de Freud, Carl Jung te­nía una apreciación diferente acerca de la teoría psicoanalítica. Jung compartía el in­terés de Freud en el inconsciente, pero creía que Freud infravaloraba la función de la mente inconsciente en la personalidad. De hecho, Jung creía que las raíces de la personalidad se remontaban al amanecer de la existencia humana. El inconsciente colectivo es la capa impersonal más profunda de !a mente inconsciente, compartida por todos los seres humanos debido a su pasado hereditario común. Las experiencias de un pasado común han dejado una impresión profunda y permanente en la men­te humana. El inconsciente colectivo se expresa a través de lo que Jung llamó arquetipos, ideas e imágenes con una carga emocional que tienen un significado rico y simbóli­co para toda la gente. Jung creía que estos arquetipos surgían en el arte, la religión y los sueños.
  • Alfred Adler fue otro de los contemporáneos de Freud. En la psicología indivi­dual de Adler, las personas son motivadas por propósitos y metas. Son creadoras de sus propias vidas. Al contrario de Freud, quien creía en el poder abrumador de la mente inconsciente, Adler sos­tenía que la gente tenía la capacidad para supervisar en forma consciente sus vidas. También creía que los factores sociales eran más importantes que la motivación sexual en la formación de la personalidad Adler pensaba que todos se esforzaban por la superioridad, buscando adaptarse, mejorar y dominar al ambiente. Esforzarse por la superioridad es nuestra respuesta a los sentimientos de inferio­ridad incómodos que todos experimentamos cuando somos bebés y niños pequeños cuando interactuamos con gente que es más grande y más poderosa. La compensación es el término de Adler que expresa el esfuerzo del individuo para superar las inferioridades o debilidades imaginarias o reales al desarrollar otras capacidades. Adler creía que la compensación era normal. Por ejemplo, una per­sona puede ser un estudiante mediocre, pero puede compensarlo al distinguirse en atletismo. L a sobrecompensación es el término de Adler para el intento de! individuo de negar en lugar de reconocer una situación real o para el esfuerzo exagerado de ocultar una debilidad. Adler describió dos patrones desobrecompensación: complejo de inferioridad es su término para los sentimientos exagerados de incompetencia; complejo de inferioridad es su termino para la vanidad exagerada invocada ¡tara enmascarar sen­timientos de inferioridad.  
  • A través del tiempo, siempre hemos tratado de describirnos a nosotros mismo y a los demás en función a rasgos básicos. Un rasgo es una característica perdurable de la personalidad que tiende a conducir ciertos comportamientos. Según estas perspectivas, se puede conocer la personalidad que tiende a conducir ciertos comportamientos. Según estas perspectivas, se puede conocer la personalidad mediante los rasgos. Como bienes sabido, parte de nuestra existencia de cada día implica descubrirnos a nosotros mismos y aotros en función de rasgos.
  • Las teorías de los rasgos mencionan que la personalidad consiste en disposiciones amplias, perdurables, que tienden a conducir a respuestas características. En otras palabras, la gente puede describirse en función de las formas básicas en que se comportan, como si son sociables y amigables o si son dominantes y asertivos. La gente que tiene una fuerte tendencia a comportarse en ciertas formas se describe como alta en esos ras­gos; aquellos que tienen una tendencia débil a comportarse en ciertas formas se des­criben como bajos en esos rasgos. Aunque los teóricos de los rasgos a veces difieren sobre cuáles rasgos forman la personalidad, todos están de acuerdo en que los rasgos son los fundamentos de la personalidad.  
  • Gordon Allport creía que cada in­dividuo era un conjunto único de rasgos de personalidad. Sostenía que si podíamos determinar los rasgos de una persona, podíamos predecir el comportamiento de! in­dividuo en varias circunstancias, Al revisar un diccionario no abreviado, Allport identificó más de 4500 rasgos de personalidad. Para imponer alguna organización en el vasto número de tér­minos que pueden usarse para describir la personalidad de un individuo, Allport agru­pó los rasgos en tres categorías principales: • Los rasgos cardinales son los más poderosos y penetrantes. Cuando están presentes, do­minan la personalidad de un individuo. Sin embargo, de acuerdo con Allport, poca gente posee en realidad rasgos cardinales. Podemos describir a algunos individuos famosos por sus rasgos cardinales (el deseo de poder de Hitler, el altruismo de la Madre Teresa). Pero la mayoría de la gente no se caracteriza sólo por uno o dos rasgos. • Los rasgos centrales son de número limitado. Allport creía que la mayoría de la gente tenía alrededor de 6 a 12 rasgos centrales que por lo general son adecuados para describir su personalidad. Por ejemplo, la personalidad de un individuo puede describirse como amigable, tranquila, amable, humorística, desordenada y nostál­gica. • Los rasgos secundarios son de frecuencia limitada y menos importantes para enten­der la personalidad de un individuo. Incluyen actitudes y preferencias particula­res, como el tipo de comida o música que le gusta a la persona.
  • Hans Eysenck también abordó la tarea de determinar los rasgos básicos de la personalidad. Aplicó pruebas de personalidad a un gran número de personas y analizaba las respuestas de cada una de ellas. Eysenck (1967) decía que se necesitaban tres dimensiones para ex­plicar la personalidad: • Introversión/extroversión. Una persona introvertida es callada, reservada, pasiva y cui­dadosa; una persona extrovertida es activa, optimista, sociable y simpática. • Estable/inestable, una persona estable es tranquila, ecuánime, despreocupada y ca­paz de ejercer liderazgo; una persona inestable es irritable, ansiosa, inquieta y sus­ceptible. Psicotismo. Esta dimensión refleja el grado en que las personas están en contacto con la realidad, controlan mis impulsos y son crueles o cuidadosos hacia otros.
  • Los psicólogos aún tienen considerable interés en determinar cuáles son en verdad los factores clave de la personalidad. Numerosos estudios apuntan hacia un puñado de factores como las dimensiones más importantes de la personalidad. Los cinco grandes factores de la personalidad, los "súper rasgos" que se cree describen las dimensiones principales de la personalidad son: apertura a la experiencia, escrupulosidad, extroversión, agradabilidad y estabilidad emocional.
  • Las perspectivas conductual y cognoscitiva social enfatizan la importancia de las experiencias ambientales y el comportamiento observable de la gente para entender sus personalidades. Dentro de este amplio marco de referencia, los conductistas se enfocan en el comportamiento, los teóricos cognoscitivos sociales también examinan los factores cognoscitivos de la personalidad.
  • . Para Skinner, la personalidad no es nada más que el comportamiento observado, visible, del individuo, el cual es determinado por el am­biente externo; la personalidad no incluye rasgos y pensamientos internos. Skinner creía que no tenemos que entender los procesos biológicos o cognoscitivos para ex­plicar la personalidad (comportamiento). Los conductistas responden que no pueden precisar dónde está la personalidad o cómo se determina; sólo pueden observar lo que la gente hace. Por ejemplo, el obser­var a Sam puede revelar que tiene comportamientos tímidos, cuidadosos y orientados a los logros. De acuerdo con Skinner, estos comportamientos es su personalidad. Ade­más, Sam es de esta forma debido a recompensas y castigos en su ambiente que lo formaron como una persona tímida, cuidadosa y orientada a los logros. Debido a las interacciones con los miembros de la familia, amigos, maestros y oíros, Sam ha apren­dido a comportarse de esta forma. Skimmer enfatizó que nuestro comportamiento siempre puede cambiar si encon­tramos nuevas experiencias. Por ejemplo, Sam el tímido, cuidadoso y orientado a lo­gros puede desinhibirse la noche del sábado con amigos en un bar, no estar motivado a sobresalir en la clase de inglés y en ocasiones ser desagradable con su hermana. Los skinnerianos creen que la consistencia en el comportamiento viene sólo de la consistencia en las experiencias ambientales: si un patrón de comportamiento es recompen­sado en forma consistente, es probable que será consistente. Debido a que los conductistas argumentan que la personalidad es aprendida y con frecuencia cambia de acuerdo con experiencias y situaciones ambientales, se des­prende que, al reestructurar las experiencias y las situaciones, la personalidad del in­dividuo puede cambiar. Para el conductista, el comportamiento tímido puede cambiar a un comportamiento sociable; el comportamiento agresivo puede cambiarse por un comportamiento dócil; y el comportamiento letárgico, aburrido, puede cambiarse por un comportamiento entusiasta, interesado.
  • Algunos psicólogos creen que los conductistas están en lo correcto cuando dicen que la personalidad es aprendida e influida de manera intensa por experiencias ambien­tales. Pero piensan que Skinner fue muy lejos al declarar que las características de la persona son irrelevantes para entender la personalidad. La teoría cognoscitiva so­cial declara que el comportamiento, el ambiente y los factores cognoscitivos son im­portantes para entender la personalidad. Al igual que el enfoque conductual de Skinner, la visión cognoscitiva social se basa en la investigación empírica al estudiar la personalidad. Pero esta investigación se ha fijado tanto en el comportamiento ob­servable como en los factores cognoscitivos que influyen en lo que somos como per­sonas. Albert Bandura es el arquitecto principal de la versión contemporánea de la teoría cognoscitiva social. Por medio del aprendizaje por observación nos formamos ideas acerca del comportamiento de otros y es posible que después nosotros mismos adoptemos este comportamiento. Por ejemplo, un jo­ven podría observar los arranques agresivos e intercambios hostiles de su padre con la gente. Cuando el chico está con sus compañeros, interactúa en una forma muy agresiva, mostrando las mismas características que el comportamiento de su padre. Los teóricos cognoscitivos sociales creen que adquirimos un amplio rango de com­portamientos, pensamientos y sentimientos a través de la observación del compor­tamiento de otros; estas observaciones forman una parte importante de nuestras personalidades. Los teóricos cognoscitivos sociales también difieren de los conductistas al enfatizar que podemos regular y controlar nuestro propio comportamiento, a pesar de nues­tro ambiente cambiante. Imagine que alguien intenta persuadirlo de unirse a un club en particular en el campus. Considera sus intereses y creencias y decide no unirse. Su cognición (sus pensamientos) lo conducen a controlar su comportamiento y resistir la influencia ambiental en este caso. Bandura asigna especial importancia a la función que desempeña la autoeficacia: las expectativas aprendidas respecto a que uno es capaz de realizar un comportamiento o producir un resultado deseado. La autoeficacia subyace a la fe de las personas en su capa­cidad para comportarse dé manera particular. Cuanto mayor sea el sentido de autoeficacia de una persona, más persistente será y habrá más probabilidades de que este individuo tenga éxito. Por ejemplo, los estudiantes con un alto sentido de autoeficacia con relación a los logros académicos tendrán más probabilidades de alcanzar éxitos en ese campo. La autoeficacia también determina las clases de metas que establecen las personas para sí mismas y el esfuerzo que pondrán en tratar de cumplirlas. La autoeficacia elevada conduce a aspiraciones superiores y a prever el éxito futuro. Si se comparan con otras teorías del aprendizaje de la personalidad, los enfoques sociales cognitivos se distinguen por su énfasis en la reciprocidad que existe entre los individuos y su ambiente. No sólo asumen que el entorno afecta la personalidad, sino que suponen que los comportamientos y las personalidades de la gente "retroalimentan" y modifican su ambiente, lo cual a su vez afecta la conducta en una red de recipro­cidades. Bandura sostiene que el determinismo recíproco es la clave para comprender el comportamiento. Con determinismo recíproco se refiere a la forma en que la interacción existente entre el ambiente, el comportamiento y el individuo, a fin de cuentas, provoca .que las personas se comporten del modo en que lo hacen (Bandura, 1981, 1986). Por ejemplo, un hombre con tendencias agresivas puede involucrarse en una pelea durante un partido de fútbol. Puede ser que posteriormente busque los partidos de fútbol en parte pa­ra poder satisfacer su gozo por pelear. Al mismo tiempo, su impulso agresivo puede au­mentar como consecuencia de sus peleas. En resumen, el ambiente de un partido de fútbol, el comportamiento de pelea y las características del sujeto interactúan en forma re­cíproca.
  • Los enfoques humanistas de la personalidad destacan la bondad básica de los seres humanos, así como su tendencia a crecer para lograr niveles más altos de funcio­namiento. Es esta capacidad consciente y automotivada para cambiar y mejorar, junto a los impulsos creativos únicos de la persona, lo que constituye el núcleo de la personali­dad. El principal exponente del enfoque humanista es Carl Rogers . Este autor su­giere que las personas tienen una necesidad de aprecio positivo, reflejada en la necesidad universal de ser amadas y respetadas. Debido a que son los demás quienes brindan este aprecio, positivo, generamos dependencia hacia ellos. Comenzamos a vemos y juzgarnos a través de los ojos de los demás y a confiar en sus valores. De acuerdo con Rogers, una consecuencia de importancia determinante sobre las opiniones de los demás es la posible existencia de un conflicto entre las experiencias rea­les de una persona y la impresión que tenga de sí misma o su autoconcepto. Si las discre­pancias son menores, también lo serán las consecuencias; pero si son grandes, generarán perturbaciones psicológicas en el desempeño cotidiano, como experimentar ansiedad en forma frecuente. Rogers argumenta que una forma de superar la discrepancia entre te experiencia y «1 autoconcepto es la obtención de aprecio positivo incondicional por parte de otra perso­na: un amigo, la pareja o un terapeuta. El aprecio positivo incondicional se refiere a la actitud de aceptación y respeto de un observador, independientemente de lo que haga o diga una persona. Desde el punto de vista de Rogers, esta aceptación le brinda a las personas la oportunidad de evolucionar y crecer en lo cognitivo así como en lo emocional y desa­rrollar autoconceptos más apegados a la realidad. Para Rogers y otros teóricos humanistas de la personalidad como Abraham Maslow, una meta final del creci­miento de la personalidad es la autorrealización. La autorrealización es un estado de sa­tisfacción individual que permite a las personas alcanzar su máximo potencial. De acuerdo con Rogers, dicho estado se alcanza cuando existe una correspondencia estrecha entre su experiencia cotidiana y su autoconcepto. Las personas autorrealizadas se aceptan tal como son en realidad, lo cual les permite alcanzar la felicidad y la satisfacción.
  • Los enfoques biológicos y evolutivos de la personalidad cuales sugieren que importantes componentes de la personalidad son heredados. Considerando el trabajo de los genetistas conductuales, los investigadores que emplean enfoques bioló­gicos y evolutivos afirman que la personalidad está determinada, al menos en parte, por combinaciones particulares de genes, así como nuestra estatura, que es determinada en parte por contribuciones genéticas de nuestros antepasados. La importancia de los factores genéticos en la personalidad ha sido ilustrada por estudios con gemelos. Por ejemplo, el psicólogo de la personalidad Auke Tellegen y sus co­legas, en la Universidad de Minnesota, examinaron los rasgos de personalidad de pares de gemelos que eran genéticamente idénticos pero que habían sido criados de manera se­parada . En el estudio, a cada uno de los gemelos se le aplicó una batería de pruebas de personalidad, incluyendo una que medía once rasgos esenciales de ésta. Los resultados de las pruebas de personalidad indicaron que en los aspectos impor­tantes los gemelos eran bastante similares en cuanto a personalidad, a pesar de haber sido criados aparte desde una edad temprana. Además, ciertos rasgos fueron más influidos por la herencia que otros. Por ejemplo, la potencia social (el grado en que una persona asume funciones de dominio y liderazgo en situaciones sociales) y el tradicionalismo (la tenden­cia a seguir a la autoridad) tuvieron componentes genéticos fuertes en particular, mientras que el logro y la intimidad social tuvieron componentes genéticos relativamente débiles Las investigaciones actuales están buscando identificar si genes específicos se relacionan con la personalidad, y se están logrando procesos significativos siguiendo estas líneas. Por ejemplo, estudios recientes han encontrado que las personas con una variedad más larga de un gene receptor de dopamina-4 tienen mayor probabilidad de ser buscado­res de emociones fuertes que quienes carecen de dicho gene. Estos buscadores de emo­ciones fuertes tienden a ser extrovertidos, impulsivos, irascibles y siempre en búsqueda de emoción y situaciones novedosas. ¿La identificación de genes específicos vinculados con la personalidad, junto a los temperamentos que existen desde el intímenlo de nacer, significa que estamos destinados a tener ciertos tipos de personalidades? La respuesta es difícil. En primer lugar, es poco probable que cualquier gene aislado esté vinculado con un rasgo específico. Por ejemplo, el receptor de dopamina-4 sólo explica alrededor de 10% de las variaciones en la búsque­da de novedad entre individuos diferentes. El resto de la variación se explica por otros ge­nes y por factores ambiéntales, según Dean Hamer, uno de los investigadores que identificaron el gene receptor de dopamina-4. Es de gran importancia saber que los genes y el ambiente nunca trabajan aislados. Es imposible separar por completo los factores genéticos de los ambientales. Aunque los estudios con gemelos idénticos criados en ambientes diferentes son útiles, no son definitivos, debido a que es imposible evaluar y controlar por completo los fac­tores ambiéntales. Además, las estimaciones de la influencia de la genética son sólo eso: estimaciones, y se aplican a grupos, no a individuos.

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  • Teorías de la personalidad Fabiola Rivera Velarde Teorías de la personalidad
  • Tabla de Contenido
    • Teorías según las perspectivas psicodinámicas.
    • Teorías según las perspectivas de los rasgos.
    • Teorías según las perspectivas conductual y cognitiva social.
    • Teorías según los enfoques humanistas.
    • Enfoques biológicos y evolutivos
  • TEORÍAS SEGÚN LAS PERSPECTIVAS PSICODINÁMICAS
    • Consideran que la personalidad:
      • Es inconsciente
      • Se desarrolla por etapas
      • Determinada por las primeras experiencias.
    • Se es necesario descifrar el comportamiento.
    • Representantes:
      • Sigmund Freud (Psicoanálisis)
      • Los psicoanalistas neofreudianos:
        • Karen Horney
        • Carl Jung
        • Alfred Adler
  • Teoría psicoanalítica de Freud
    • Nuestros comportamientos son motivados por fuerzas inconscientes: pulsiones instintivas que son moldeadas por la experiencia de la infancia.
    • Se puede analizar al inconsciente mediante sueños, lapsus linguae, tics, garabatos, etc.
  • Estructura de la personalidad
  • Yo Superyó Ello Consciente Inconsciente
  • Desarrollo de la personalidad por etapas
    • Etapa oral
      • Edad: Del nacimiento a los 12 meses
      • Características: Interés en la gratificación oral al chupar, morder o comer.
    • Etapa anal:
      • Edad: Desde los 12 – 18 meses hasta los 3 años
      • Características: Gratificación al expeler y retener las heces fecales; aceptación de las exigencias sociales al control de esfínteres.
    • Etapa fálica:
      • Edad: De los 3 hasta los 5 -6 años
      • Características: Interés en los genitales; solución del complejo de Edipo; identificación con el progenitor del mismo sexo.
    • Etapa de latencia:
      • Edad: De los 5 – 6 años a la adolescencia
      • Característica: Preocupaciones sexuales casi sin importancia.
    • Etapa genital:
      • Edad: Desde la adolescencia hasta la edad adulta.
      • Característica: Resurgimiento de los intereses sexuales y establecimiento de relaciones sexuales maduras.
  • Mecanismos de defensa
  •  
  • Los psicoanalistas neofreudianos
    • Discrepan con Freud en 3 puntos:
      • La sexualidad no es la fuerza penetrante detrás de la personalidad.
      • Los primeros 5 años de vida no son tan poderosos para formar la personalidad.
      • El yo y procesos de pensamiento desempeñan funciones más dominantes en la personalidad.
      • Los factores socioculturales son mucho más importantes.
  • Karen Horney
    • La necesidad de seguridad como motivo de la existencia humana.
    • Desarrolló la primera crítica feminista a Freud
  • Carl Jung
    • Conceptos:
      • inconsciente colectivo
      • arquetipos
  • Alfred Adler
    • Deseo de superioridad como motivo de la existencia humana
  • TEORÍAS SEGÚN LAS PERSPECTIVAS DE LOS RASGOS
  • Teoría de los rasgos
    • Busca identificar los rasgos básicos necesarios para describir la personalidad.
    • Rasgos: Dimensiones perdurables de características de la personalidad.
  • Teoría de Rasgos de Allport
    • Cada persona tiene un conjunto único de rasgos
    • Tres categorías básicas de rasgos:
          • Cardinales
          • Centrales
          • Secundarios
  • Teorías de Cattell y Eysenk
    • Análisis factorial de la personalidad
    • Cattell:
        • 46 rasgos superficiales
        • 16 rasgos originales o primarios
    • Eysenk: Tres dimensiones
    • - Extroversión
    • - Neurotismo
    • - Psicotismo
    • Perfiles de la personalidad efectuados por Cattell
    • Dimensiones de la personalidad según Eysenk
  • Cinco grandes factores de la personalidad
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  • TEORÍAS SEGÚN LAS PERSPECTIVAS CONDUCTUAL Y COGNITIVA SOCIAL
  • Conductismo de Skinner
    • Personalidad = comportamiento observable
    • Comportamiento determinado por el ambiente
    • La personalidad varía
    • La personalidad es aprendida
  • Teoría cognitiva social de Bandura
    • Comportamiento, el ambiente y los factores cognitivos son importantes para determinar la personalidad.
    • Concepto de autoeficacia
  • TEORÍAS SEGÚN LOS ENFOQUES HUMANISTAS
  • Perspectivas humanistas
    • Bondad básica del ser humano y su tendencia a crecer para lograr niveles altos.
    • Carl Rogers : Necesidad de aprecio positivo
    • Abraham Maslow : meta final del crecimiento de la personalidad es la autorrealización
  • ENFOQUES BIOLÓGICOS Y EVOLUTIVOS
    • Importantes componentes de la personalidad son heredados.
    • Personalidad determinada por la combinación de genes
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