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Con la creación de este último organismo, Centroamérica tiene indiscutiblemente elderecho de mayorazgo en la historia univ...
presidencia de sus respectivos países, posteriormente, con su actuación política decorosa,apegada a los principios democrá...
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Pero la nobleza de alma de esos dignísimos magistrados se puso de manifiestoposteriormente cuando pidieron la reforma del ...
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haya sido condenado por la Corte, sin que fuera oído y vencido en juicio. Esto sin duda tambiénquedaría como una curiosida...
verdadero epígono de Cincinato. ¡Que su memoria inspire, en esta crisis moral que vive laregión, a las nuevas generaciones...
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Que diferencia, por Dr. Alfredo Martínez Moreno

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Opinión de Alfredo Martínez Moreno.

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Que diferencia, por Dr. Alfredo Martínez Moreno

  1. 1. ¡QUÉ DIFERENCIA! Alfredo Martínez Moreno Siempre he creído que el mayor aporte que Centroamérica ha hecho a la comunidad denaciones es haber constituido el primer tribunal internacional permanente de justicia que existióen el mundo. Durante siglos, para mantener la paz y la seguridad internacionales, los grandespensadores, estadístas y líderes religiosos, trataron de encontrar los medios más adecuados pararesolver pacíficamente las disputas internacionales, sin lograr éxito alguno. En la época contemporánea, a finales del siglo XIX, en 1898, a propuesta del Zar deRusia, se aprobó en La Haya una convención al respecto, pero no fue sino hasta ocho añosdespués, en la Segunda Conferencia, que se creó la llamada Corte Permanente de Arbitraje, queno era un verdadero tribunal, sino una lista de árbitros de la que se podía escoger a unapersonalidad imparcial para conocer de un litigio determinado. En ese mismo año, en 1907, setrató de establecer una corte internacional de presas, que si bien la convención respectiva fueratificada por numerosos países, incluyendo a El Salvador, no llegó nunca a organizarse debido a“la oposición terminante de los Estados Unidos de América de someter a revisión de una corteinternacional las decisiones de su más alto tribunal federal”. En ese memorable año de 1907, para consolidar la paz en la región, afectada seriamentepor la guerra entre El Salvador y Guatemala un año antes, y cuando apenas había sido firmada lapaz en el barco “Marblehead”, surgió otra contienda bélica entre El Salvador y Honduras, poruna parte, y Nicaragua, por lo que con los buenos oficios de los gobernantes Teodoro Roosevelt,de Estados Unidos, y Porfirio Díaz, de México, se firmaron en Washington, D.C. dos pactos degrandes alcances: el fructífero Tratado General de Paz y Amistad y la Convención para elEstablecimiento de una Corte de Justicia Centroamericana. 1
  2. 2. Con la creación de este último organismo, Centroamérica tiene indiscutiblemente elderecho de mayorazgo en la historia universal. Al conmemorarse el cincuentenario de ese hechomemorable, en la sede de la ODECA, manifesté lo siguiente: “Defendemos, con orgullopatriótico, ese derecho de primogenitura, no por conservar simbólicamente el bíblico plato delentejas, sino por mantener incólume la verdad histórica”. Pero lo más admirable de ese trascendental acontecimiento, es que también por primeravez en el mundo, se reconoció al ser humano capacidad para demandar a los Estados, siempre ycuando se hubieren agotado previamente los recursos ordinarios y extraordinarios internos ohubiere habido denegación de justicia. La trascendencia fundamental de dicha disposición –dijeen aquella ocasión- es que reconoce al individuo la calidad de sujeto de derecho internacional,calidad que conforme a las doctrinas clásicas y ortodoxas estaba reservada únicamente a losEstados… Esto constituyó un anticipo de esa corriente vigorosa que en la actualidad aboga por elreconocimiento de la persona humana como tal. La mencionada disposición, según el criterio denumerosos tratadistas, abrió el camino para la Declaración Universal de los Derechos Humanos. He sostenido reiteradamente que esas transformaciones gloriosas en el campointernacional se pudieron dar por la calidad intelectual, patriótica y cívica de los representantesque asistieron a la Conferencia de Washington de 1907. Es bueno citar unos pocos nombresesclarecidos. El Salvador estuvo representado por el Doctor Salvador Gallegos, el creador, con elProfesor Luis Anderson Morúa, del proyecto del Estatuto de la Corte, por el Dr. SalvadorRodríguez González, el inspirador de la “Doctrina Meléndez”, que salvó a la región deconvertirse en una semicolonia ante la firma del Tratado Bryan Chamorro, que permitía elestablecimiento de una base naval en el Golfo de Fonseca, y el ilustre diplomático don FedericoMejía. Cito, por razones de espacio, sólo a dos egregios estadistas de la región, don PolicarpoBonilla, de Honduras, y don José Madriz, de Nicaragua, quienes llegaron a dignificar la 2
  3. 3. presidencia de sus respectivos países, posteriormente, con su actuación política decorosa,apegada a los principios democráticos y al respeto a las libertades públicas. Es oportuno mencionar que el insigne Presidente de Costa Rica, don Cleto GonzálezVíquez, propuso luego que en un protocolo adicional al Convenio se incluyera un artículo, quedebería estar esculpido con letras indelebles en el pórtico del santuario cívico de loscentroamericanos. Decía así: “Se recomienda a los Gobiernos de Centro América, procurar, porlos medios que estén a su alcance, en primer término, la reforma constitucional en el sentido deprohibir la reelección de Presidente de la República, donde tal prohibición no exista, y ensegundo, la adopción de todas las disposiciones necesarias para rodear de completa garantía elprincipio de la alternabilidad en el poder”. En un anterior ensayo me permití expresar: “¡Era tan noble el contenido democrático de la propuesta del gran repúblicocostarricense y tan afin al auténtico sentimiento de los pueblos, que tuvieron que otorgarle suaprobación Estrada Cabrera, en Guatemala y Zelaya, en Nicaragua!”. En la Asamblea Legislativa de le región se esforzaron por designar “a jurisconsultoscuyos dotes intelectuales sólo tenían paralelo con sus elevadas prendas morales, por lo que lajurisprudencia de la Corte… denota una valiosa riqueza doctrinaria, por una parte, y un estrechoapego a la justicia y la equidad, por la otra”. En anterior oportunidad cité con respeto los nombres de los compatriotas que, al igualque sus colegas de los otros países miembros, dignificaron con su actuación de juecesintegérrimos al organismo en que se desempeñaron, los doctores Salvador Gallegos, ManuelInocente Morales y Francisco Martínez Suárez, durante su primer periodo, y el doctor ManuelCastro Ramírez, durante el quinquenio siguiente: ¡La diosa Temis no pudo estar mejor servida!. En una conferencia conmemorativa me he referido en detalle a la jurisprudencia de laCorte, en la que sobresalen, con caracteres áureos, las dos sentencias en los juicios sobre el 3
  4. 4. tratado Brayan Chamorro, en lo que se habían presentado demandas y réplicas de indiscutiblevalía doctrinal y hubo debates de gran altura “iusinternacional”. Esos fallos tuvieron unatrascendencia histórica de grandes alcances. Por la pertinencia del tema deseo referirme brevemente a una sentencia que demuestrael alto sentido de responsabilidad de aquellos magistrados, que tuvieron que reconocer suincompetencia para tratar el caso, por no cumplirse uno de los requisitos exigidos por el Estatuto,pero dejando constancia de que de haberse llenado ese trámite indispensable, el caso sí hubierasido de su ministerio judicial o competencia. Se trataba de la demanda interpuesta por elciudadano nicaragüense doctor Andrés Fornos Díaz contra el Gobierno de la República deGuatemala, por el trato arbitrario y la detención ilegal de que había sido víctima al habérseledespojado de sus bienes y lanzado, durante varios meses, a una mazmorra de la tiranía de EstradaCabrera, acusándosele de ser espía del gobernante de Nicaragua, José Santos Zelaya. Al salirdeportado varios meses después, presentó la demanda, alegando que había sido imposiblerecurrir previamente a los tribunales guatemaltecos, pues éstos no gozaban de la más mínimaindependencia judicial. El fallo declaró inadmisible la demanda, por no haber agotado previamente los recursosordinarios internos, como lo exigía expresa y terminantemente el Estatuto, pero con alto sentidode responsabilidad judicial, en uno de los considerando de la sentencia, la Corte estimó que dehaber llenado los requisitos exigidos, la demanda sí hubiera sido de su ministerio judicial ocompetencia, “puesto que las facultades primarias de la personalidad humana en la vida civilestán colocadas bajo el amparo de los principios que rigen la comunidad de los Estados comoderechos internacionales del hombre y es evidente que los hechos acusados en el libelo,constituyen ofensa a la libertad, daño a la salud y atentado contra la propiedad del quejoso”.“Este considerando –agregué modestamente yo- pareciera haber salido de la DeclaraciónUniversal de los Derechos Humanos, aprobada casi cuarenta años más tarde.” 4
  5. 5. Pero la nobleza de alma de esos dignísimos magistrados se puso de manifiestoposteriormente cuando pidieron la reforma del Estatuto, a propuesta del magistrado CastroRamírez, para que únicamente se necesitara comprobar la presentación, o el intento depresentación, de un recurso de hábeas corpus, en vez de agotar todos los recursos ordinarios oextraordinarios internos, para que una demanda fuera luminosamente admitida. Para no seguir extendiéndome sobre las lecciones de civismo que esos juecesintegérrimos de la primera corte regional, dieron al mundo, deseo simplemente expresar queellos responsablemente cumplieron a cabalidad con los términos prometedores del Estatuto, deque la Corte realmente encarnaba “la conciencia nacional de Centro América”. ---------------- El Estatuto de la segunda Corte Centroamericana de Justicia hace, en la exposición demotivos, la historia del tribunal. Acaso lo más importante es que en una reunión de las CortesSupremas de Justicias Centroamericanas, celebrada en Tegucigalpa en 1991, se designó “alrelevante jurisconsulto hondureño don Roberto Ramírez”, uno de los gestores del proceso deintegración económica regional, “para que elaborara los estudios preliminares que determinaríanla factibilidad del establecimiento de la (nueva) Corte Centroamericana”. El Doctor Ramírezpresentó estudios posteriores para el Proyecto de Convenio de la Creación de la Corte y de suEstatuto, y al firmarse el llamado “Protocolo de Tegucigalpa”, que reformó la Carta de laOrganización de Estados Centroamericanos (ODECA) y constituyó el Sistema de IntegraciónCentroamericana (SICA), creó como órgano de éste a la Corte Centroamericana de Justicia. Esindiscutible que el propósito medular al establecerse dicho tribunal era la de resolver losconflictos atinentes a la integración regional. 5
  6. 6. Dentro de su competencia se establece que puede conocer de los litigios que puedan surgirentre los Poderes u Órganos Fundamentales de los Estados y cuando de hecho no se respeten losfallos judiciales. Es evidente que puede conocer de disputas entre los poderes de diferentesEstados, pues al discutirse la competencia de la primera Corte, se propuso que el tribunal pudieratambién resolver los conflictos entre los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, pero esto fueterminantemente desechado por Costa Rica y eliminado de su competencia. Lo que sí puede lanueva Corte es conocer “cuando de hecho no se respeten los fallos judiciales”, o sea, si porejemplo la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador demandara ala Asamblea Legislativa nacional por no cumplir un obligatorio fallo de aquélla. No conozco en detalle la jurisprudencia de esta segunda Corte Centroamericana, pero sídebo referirme a dos hechos increíblemente singulares de este Tribunal en los últimos días. El primero es que según su práctica, supuestamente de acuerdo a su Reglamento, queno tengo a la mano, al recibirse una demanda para conocer si se admite o no, se designa a unmagistrado para que analice la pretensión del demandante y luego de un estudio meditado, variosdías después, debe presentar su análisis y su razonamiento al Pleno, pero en el caso de lademanda presentada por diputados de El Salvador, en contra de la Sala de lo Constitucional, conuna celeridad sospechosa, en un solo día, el Tribunal admitió la demanda y dictó medidascautelares para incumplir el fallo judicial. Se tiene conocimiento, además, según afirmanabogados nicaragüenses, que los magistrados, que no han resuelto la querella presentada poragraviados organismos cívicos de El Salvador en contra de los diputados incumplidores, sefusionaron en abrazos con éstos. De ser ciertas esas afirmaciones, considero que en la historiajudicial de América esto quedaría como un acto bochornoso de un tribunal internacional. Pero lo más grave aún es la resolución dictada por esta Corte contra un Estado queno ha reconocido la jurisdicción de ella, y por ende, no puede ser parte de un litigio que no haaceptado voluntariamente y que, además, no ha participado en defensa de sus derechos vitales, 6
  7. 7. haya sido condenado por la Corte, sin que fuera oído y vencido en juicio. Esto sin duda tambiénquedaría como una curiosidad inaudita en la historia de los tribunales judiciales del orbe. Con esas actuaciones, difícilmente podría sostenerse que la actual Corte regional encarnala “conciencia nacional” de Centroamérica. En cuanto a su calidad ética y profesional, desconozco las dotes intelectuales de losmagistrados de Honduras y Nicaragua, pero tengo respeto por los salvadoreños. Uno de ellos fueun talentoso alumno universitario mío y buen funcionario público, y el otro, inteligente exCanciller de la República, pertenece, por línea materna, a una familia muy vinculada con la mía.No soy persona autorizada para juzgarlos, aunque creo que se han equivocado. Ellocorresponderá al juicio de la historia. ------------------ Basta de comparaciones. Es momento de buscar los ejemplos, y para ellorecurro al recuerdo del egregio estadista costarricense, don Cleto González Víquez, citadoanteriormente, de quien se decía, para ilustrar su origen humilde, “que había nacido descalzo”,pero este servidor, al redactar un discurso que un alto funcionario salvadoreño iba a pronunciaren el Congreso de Costa Rica, se atrevió a enmendar esa frase, manifestando que el prócer nonació descalzo, sino calzado con las sandalias de San Francisco de Asís. Gobernó con unCongreso hostil y respetó todas las libertades públicas. Fue un sabio jurista y un eruditohistoriador, acaso el mejor genealogista de su patria. Se interesó sobremanera en que laselecciones fueran transparentes y entregó el poder al jefe de la oposición, don Ricardo JiménezOreamuno, otro prócer. Pero el signo realmente diamantino de su fecunda existencia fue suinmaculada probidad. Entró pobre al poder y salió todavía más pobre, con la casa hipotecada,pero enriquecido con la gratitud nacional, que lo ha declarado “Benemérito de la Patria”: un 7
  8. 8. verdadero epígono de Cincinato. ¡Que su memoria inspire, en esta crisis moral que vive laregión, a las nuevas generaciones centroamericanas!. San Salvador, 4 de julio de 2012.- 8

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