Felix Ormeño Flores El Sílabo

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Felix Ormeño Flores El Sílabo

  1. 1. EL SÍLABO: ALGO MÁS QUE UN MODELO ÚNICO Mg. Félix Ormeño Flores En la Facultad de Educación durante los últimos años una preocupación constante de las autoridades ha sido definir un modelo único de sílabo, desconectado de las bases y modelos sociales y pedagógicos no sólo del contexto actual sino de lo propiamente establecido en el Diseño Curricular de la Escuela Académico Profesional y en cada una de las especialidades de formación profesional. Veamos algunos aspectos que permitan delinear una postura al respecto: 1. El sílabo academicista, artesanal y tecnologista desconectado de las demandas y necesidades de la sociedad Una Primera Ley de la Pedagogía y la Didáctica es la articulación sociedad, educación y desarrollo. Sólo en este contexto podemos evaluar con mayor objetividad la validez y utilidad de un sílabo. En este sentido, en la Facultad de Educación, los docentes, partiendo desde sus concepciones y tendencias sociopedagógicas, han venido abordando la elaboración de los sílabos. Es necesario también señalar una premisa antes de ingresar al análisis de cada una de las concepciones enunciadas en el subtítulo respectivo. El Siglo XXI, prioriza la relación pedagogía–sociedad dando énfasis a los procesos sociopedagógicos en contextos determinados, donde el perfil del educador se define como un analista simbólico e investigador que pueda posibilitar alternativas de solución a los grandes problemas de la humanidad. El paradigma y currículo holista es un planteamiento básico que responde a esta orientación. Aquí se restablecen las relaciones vitales individuo– sociedad–naturaleza sobre las cuales se desarrollan los procesos sociales y pedagógicos. El siglo XX significó el paso del modelo tecnológico propio de la sociedad industrial al modelo cognitivo con sus diferentes versiones constructivistas. El modelo tecnológico pone el énfasis en el currículo y la tecnología educativa. El modelo cognitivo en el aprendizaje y el desarrollo de los procesos mentales reposicionándose la didáctica que había sido desplazada
  2. 2. por la tecnología educativa hasta en los propios planes curriculares de formación docente. El reposicionamiento de la didáctica y la pedagogía es una tendencia de fines del siglo XX en crecimiento contradictorio con las tendencias opuestas durante la primera década del siglo XXI. Este avance ha llegado a impregnar a la propia Ley General de Educación Nº 28044 y el Reglamento de Educación Básica Regular D.S. Nº 013 – 2004 – ED, siendo este último preciso en su Artículo 25º donde define el proceso pedagógico como el conjunto de hechos, interacciones e intercambios que se producen en el proceso de enseñanza aprendizaje, dentro o fuera del aula. En sus demás incisos destacan su carácter abierto, diversificable, investigativo y participativo. Si hago mención a estos dispositivos legales es para hacer notar no sólo el avance de las tendencias sociopedagógicas ante la agudización de las crisis sociales y educativas, sino también hacer notar las contradicciones en el propio discurso oficial del MED que sigue priorizando los procesos de aprendizaje desvinculados de los procesos sociopedagógicos. Al respecto Walter Peñaloza Ramella había hecho una distinción importante entre educación (pedagogía) y aprendizaje (Didáctica). La educación es una categoría más amplia que comprende las dimensiones de la Hominización (desarrollo humano), la culturación (asumir la diversidad sociocultural), la socialización (vinculación a los procesos sociales) y la enseñanza – aprendizaje (desarrollo del PEA). Ahora se trata de formar, desarrollar la condición humana en una dimensión cósmica y planetaria en sus diferentes niveles y esto significa educar, orientada por la pedagogía y la didáctica en contextos determinados y generalizable a nuevos contextos. Esbozados estos fundamentos previos, paso al análisis de las tendencias en los profesores respecto al sílabo.
  3. 3. Desde la perspectiva academicista, la esencial son los conocimientos de la especialidad, de la disciplina que enseña que debe trasmitir las verdades certeras establecidas. Aquí la pedagogía, la didáctica, el sílabo, el currículo deben ser materia de los especialistas “tecnólogos” o “curriculeros” que pasan a un segundo plano, incluso se les considera superficiales e innecesarios. Reclaman libertad para hacer sílabos centrados en contenidos terminales y no en la investigación y desarrollo de los mismos. El magister dixi es la voz de mando (El maestro lo dijo). En la perspectiva práctico–artesanal considera que la enseñanza aprendizaje se debe aprender en la práctica cotidiana de las instituciones educativas, y de lo que se trata es de reproducir los conceptos, hábitos útiles de enseñanza. Aquí se ubican los que se la pasan buscando reproducir sílabos de otros colegas haciendo modificaciones mínimas. En la perspectiva tecnológica, antes centradas en los objetivos conductistas, ahora centrados en las competencias neoconductistas, ponen el énfasis en la planificación rigurosa de un modelo único de sílabo, que sea eficiente y medible, donde el currículo y la tecnología educativa son los elementos centrales a los cuales debe subordinarse el resto de factores y elementos del proceso educativo. En esta orientación, desde mi punto de vista, se ubican las acciones y diseño de sílabo últimos en la Facultad de Educación. Todo esto se complementa con la concepción de un sílabo rígido, que tiene que presentarse en una versión definitiva mucho antes del inicio de las clases académicas. 2. El Diseño Curricular de la EAP Científico Humanístico Dual, la Concepción Curricular y de Sílabo El Diseño Curricular de la Escuela en sus fundamentos doctrinarios plantea como principio la integración teoría– práctica, a fin de garantizar la inserción en el mercado de trabajo y de la producción. En tanto sus lineamientos políticos curriculares, el currículo es previsto en términos de proyecto de experiencias y estrategias, como proceso de desarrollo de actividades significativas para la vivencia de la experiencia y adquisición de competencias previstas. Asimismo propugna un currículo como logros en términos de capacidades desarrolladas, susceptibles de ser evidenciadas en el desempeño personal, social y profesional. En su objetivo curricular general establece el desarrollar una formación integral, coherente con el desarrollo
  4. 4. científico, tecnológico y demandas de la educación y sociedad peruana con un alto nivel de eficiencia y eficacia. A esto debemos sumar los objetivos específicos, cómo formar profesionales de la educación que practiquen la investigación como estrategia de adquisición de conocimientos y como método de enseñanza – aprendizaje. Asimismo plantea formar profesionales de la educación como orientadoras del aprendizaje a través del modelo didáctico constructivo – interaccionista y proyectante. En sus principios curriculares, señala la autonomía profesional que garantice la gestión pedagógica creativa, incubadora y proyectante de nuevas propuestas tecnológicas siguiendo más o menos el modelo israelí. El principio de interdisciplinariedad que busca la convergencia de contenidos e interacciónes entre dos o más disciplinas próximas se suma a ello. A este marco doctrinario – educativo de los objetivos y principios se articula el perfil profesional, a los que se suma las competencias finales, las competencias generales y específicas de la especialidad. Se trae a colación este marco teleológico de objetivos – capacidades – competencias para no caer en el reduccionismo de un sílabo por competencias o sólo por objetivos, sino de articularlos haciendo uso también de la herramienta del marco lógico utilizado en los proyectos y la concepción de currículo como proyecto social, que es el caso nuestro. Siguiendo con el deslinde frente al reduccionismo las capacidades superiores, no pueden ser parte de una competencia por muy general que sea, por ello en el Diseño Curricular se enfatiza la capacidad. Tampoco los valores y actitudes pueden ser reducidos a ser parte de una capacidad, porque en esencia son conductas y comportamientos orientadas por una concepción axiológica y ética frente al mundo y la sociedad.
  5. 5. Las competencias pueden englobar un conocimiento funcional, operativo (el Know How), una capacidad o habilidad operativa (procedimiento) y una disposición específica frente al aprendizaje. El propio reglamento académico indica la elaboración de los planes académicos y los planes didácticos, siendo el sílabo un elemento conformante de dicho Plan no un elemento aislado, y a futuro debe estar articulado en los y proyectos de investigación y proyección social de la universidad y la facultad.

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