Reunidos en el nombre del Señor
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El hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y
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punto de vista del otro, estar dispuestos a servir, tener paciencia con los defectos
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Oh, Dios, que en la Sagrada Familia
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ORACIÓN 2013 11 semana de la familia

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  1. 1. Reunidos en el nombre del Señor Reunidos en el nombre del Señor, que nos ha congregado ante su altar, *celebremos el misterio de la fe bajo el signo del amor y la unidad. (Bis) Tu Señor das sentido a nuestra vida tu presencia nos ayuda a caminar tu palabra es fuente de agua viva que nosotros sedientos a tu mesa venimos a buscar. Como el Padre me amó Como el Padre me amó, Yo os he amado. Permaneced en mi Amor, permaneced en mi Amor. fruto daréis en abundancia, mi amor se manifestará. Si guardáis mis palabras y como hermanos os amáis compartiréis con alegría el don de la fraternidad. Si os ponéis en camino sirviendo siempre a la verdad, No veréis amor tan grande como aquel que os mostré. Yo doy la vida por vosotros, amaos como yo os amé. Si hacéis lo que os mando y os queréis de corazón, compartiréis mi pleno gozo de amar como Él me amó. No adoréis a nadie No adoréis a nadie, a nadie más que a Él. No adoréis a nadie, a nadie más que a Él. No adoréis a nadie, a nadie más, no adoréis a nadie, a nadie más. No adoréis a nadie, a nadie más que a Él. No busquéis a nadie... No pongáis los ojos en nadie...
  2. 2. El hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontraba ninguno como él que lo ayudase. Entonces el Señor Dios dejó caer sobre el hombre un letargo, y el hombre se durmió. Le sacó una costilla y le cerró el sitio con carne. Y el Señor Dios trabajó la costilla que le había sacado al hombre, haciendo una mujer, y se la presentó al hombre. El hombre dijo: «Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne.» Su nombre será Mujer, porque ha salido del hombre. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. Sólo hay una cosa importante Sólo hay una cosa importante, sólo hay una cosa mejor: conocer el Amor y el Amante, conocer al que te conoció. Sólo hay una cosa importante, sólo hay una cosa mejor: al final contemplar su semblante y escuchar al oído su voz. Sólo hay una cosa importante: escuchar la palabra de Dios; caminar porque Él va delante y llevar esa cruz que Él llevó. Sólo hay una cosa importante y es buscar siempre el Reino de Dios; lo demás se nos da por sobrante; todo es gracia de Él, todo es don; todo es gracia de Él, todo es don. El proyecto de Dios sobre la pareja humana encuentra su plenitud en Jesucristo, que elevó el matrimonio a sacramento. Queridos esposos, Cristo, con un don especial del Espíritu Santo, os hace partícipes de su amor esponsal, haciéndoos signo de su amor por la Iglesia: un amor fiel y total. Si, con la fuerza que viene de la gracia del sacramento, sabéis acoger este don, renovando cada día, con fe, vuestro «sí», también vuestra familia vivirá del amor de Dios, según el modelo de la Sagrada Familia de Nazaret. Queridas familias, pedid con frecuencia en la oración la ayuda de la Virgen María y de san José, para que os enseñen a acoger el amor de Dios como ellos lo acogieron. Vuestra vocación no es fácil de vivir, especialmente hoy, pero el amor es una realidad maravillosa, es la única fuerza que puede verdaderamente transformar el cosmos, el mundo. Ante vosotros está el testimonio de tantas familias, que señalan los caminos para crecer en el amor: mantener una relación constante con Dios y participar en la vida eclesial, cultivar el diálogo, respetar el
  3. 3. punto de vista del otro, estar dispuestos a servir, tener paciencia con los defectos de los demás, saber perdonar y pedir perdón, superar con inteligencia y humildad los posibles conflictos, acordar las orientaciones educativas, estar abiertos a las demás familias, atentos con los pobres, responsables en la sociedad civil. Todos estos elementos construyen la familia. Vividlos con valentía, con la seguridad de que en la medida en que viváis el amor recíproco y hacia todos, con la ayuda de la gracia divina, os convertiréis en evangelio vivo, una verdadera Iglesia doméstica (cf. Exh. ap. Familiaris consortio, 49). Quisiera dirigir unas palabras también a los fieles que, aun compartiendo las enseñanzas de la Iglesia sobre la familia, están marcados por las experiencias dolorosas del fracaso y la separación. Sabed que el Papa y la Iglesia os sostienen en vuestra dificultad. Os animo a permanecer unidos a vuestras comunidades, al mismo tiempo que espero que las diócesis pongan en marcha adecuadas iniciativas de acogida y cercanía. Hay un Corazón que mana Hay un corazón que mana, que palpita en el Sagrario, un Corazón solitario que se alimenta de amor. Es un Corazón paciente es un Corazón amigo el que habita en el olvido el Corazón de tu Dios. Es un Corazón que ama un Corazón que perdona que te conoce y que toma de tu vida lo peor. Que comenzó esta tarea una tarde en el Calvario, y que ahora desde el Sagrario tan sólo quiere tu amor. Decid a todos que vengan a la fuente de la vida que hay una historia escondida dentro de ese Corazón. Decidles que hay esperanza que todo tiene un sentido que Jesucristo está vivo, decidles que existe Dios. Es el Corazón que llora en la casa de Betania el Corazón que acompaña a los dos de Emaús. Es el Corazón que al joven rico amó con la mirada el que a Pedro perdonaba después de su negación Es el Corazón en lucha del huerto de los olivos que amando a sus enemigos hizo creer al ladrón. Es el Corazón que salva por su fe a quien se le acerca que mostró su herida abierta al apóstol que dudó.
  4. 4. Oh, Dios, que en la Sagrada Familia nos dejaste un modelo perfecto de vida familiar vivida en la fe y la obediencia a tu voluntad. Ayúdanos a ser ejemplo de fe y mor a tus mandamientos. Socórrenos en nuestra misión de transmitir la fe a nuestros hijos. Abre su corazón para que crezca en ellos la semilla de la fe que recibieron en el bautismo. Fortalece la fe de nuestros jóvenes, para que crezcan en el conocimiento de Jesús. Aumenta el amor y la fidelidad en todos los matrimonios, especialmente aquellos que pasan por momentos de sufrimiento o dificultad. Unidos a José y María, te lo pedimos por Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor. Amén. Majestad Majestad, adora a su Majestad. A Jesús, sea honra gloria y poder. Majestad, reino y autoridad. Luz y esplendor, manda a su pueblo. ¡A Él cantad! Aclamad y proclamad el nombre de Cristo. Magnificad, glorificad, a Cristo el Rey. Majestad, adora a su Majestad. Cristo murió, resucitó y de reyes es Rey. Salve, Regina, Mater misericordiæ, vita, dulcedo, et spes nostra, salve. ad te clamamus exsules filii Hevæ, ad te suspiramus, gementes et flentes in hac lacrimarum valle. Eia, ergo, advocata nostra, illos tuos misericordes oculos ad nos converte; et Iesum, benedictum fructum ventris tui, nobis post hoc exsilium ostende. O clemens, O pia, O dulcis Virgo Maria

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