Sarmiento y sus mil afluentes
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×
 

Like this? Share it with your network

Share

Sarmiento y sus mil afluentes

on

  • 530 views

1° Premio ...

1° Premio

Conmemoración del Bicentenario del natalicio de Domingo Faustino Sarmiento

Llamado a concurso de escritos sobre: “Aportes al conocimiento de Domingo Faustino Sarmiento. Aspecto político-social-jurídico”

Statistics

Views

Total Views
530
Views on SlideShare
530
Embed Views
0

Actions

Likes
0
Downloads
1
Comments
0

0 Embeds 0

No embeds

Accessibility

Categories

Upload Details

Uploaded via as Adobe PDF

Usage Rights

© All Rights Reserved

Report content

Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
  • Full Name Full Name Comment goes here.
    Are you sure you want to
    Your message goes here
    Processing…
Post Comment
Edit your comment

Sarmiento y sus mil afluentes Document Transcript

  • 1. Universidad Nacional de San Juan Facultad de Ciencias Sociales ______________________________________________________________ Conmemoración del Bicentenario del natalicio de Domingo Faustino Sarmiento Llamado a concurso de escritos sobre: “Aportes al conocimiento de Domingo Faustino Sarmiento. Aspecto político-social-jurídico” Alumno: Emiliano A. Villalobo Navas Departamento de Ciencias de la Comunicación. Licenciatura en Comunicación Social Tecnicatura Universitaria en Periodismo. MU: 25188/9 Tel: (0264) 155657604 E-mail: time_fate_love@hotmail.comSarmiento y sus mil afluentes Página 1
  • 2. SARMIENTO Y SUS MIL AFLUENTESIntroducción Desde el pre-escolar y atravesando la extensión total del colegio primario-seguramente a más de uno le sucedió- se me ha inculcado grandezas ymagnanimidades hacia “El Padre del Aula”, también conocido como “El Maestrode América”. Asimismo puedo subrayar que la redundancia de traer a colación sunombre siempre se intensifica, y siempre ha sido así, cercano al aroma primaveralde septiembre. Más precisamente cada 11 de aquel mes llega a su punto cúlmine.Esto no ha de suceder por pura casualidad, sino que el origen de aquel fenómenonace, como acto conmemorativo, en 1943. Momento en que la ConferenciaInteramericana de Educación, celebrada en Panamá, recomendó celebrar el DíaPanamericano del Maestro. Todo ello en alusión a la fecha en la que falleceDomingo Faustino Sarmiento, en 1888, en Asunción del Paraguay. Frases como“Con la luz de tu ingenio iluminaste” o “Gloria y loor, honra sin par” suelencorearse en su propio himno tan enseñado, aprendido, cantado, recitado ybalbuceado en cada colegio de la República Argentina y demás países hermanos.No obstante, se me ha presentado la incógnita respecto a la figura de aquél míticoprócer que se presenta como símbolo de la educación y del saber, de la sapienciay del carácter, de la docilidad y la disciplina. Cabe destacar que los símbolospersuaden, pero no demuestran. Es por eso que sentimos, en la gran mayoría delos casos, horror ante los símbolos. En el campo de la ciencia no se pretendeconvencer ni hacer algo verosímil; por el contrario se prefiere suscitar la más fríadesconfianza, aunque no sea más que con la forma de expresión y la desnudez delas paredes, porque la desconfianza es la piedra de toque del oro de la certeza.Atento a ello, considero que nos encontramos frente a una gran complejidad,acorde a la multifacética y antinómica efigie y complexión sarmientina, lo que hade resultar un camino sinuoso, engorroso e incordiante a la hora de encontrarcertezas. Sumado a ello, la extensa, copiosa y abundante bibliografía escrita por ysobre el notorio y célebre sanjuanino, cuanto menos acorta el tiempo disponiblepara la presentación del presente trabajo. Retornando a la veneración de la figura de Sarmiento, resaltada en elprimer párrafo, es loable convenir que los hombres se comportan, en muchosSarmiento y sus mil afluentes Página 2
  • 3. aspectos, con su príncipe (Sarmiento Estadista) como con su Dios, puesto que porlo demás a menudo el príncipe fue el representante de Dios, o por lo menos, sugran sacerdote. El culto del genio es una reminiscencia de esta veneración de lospríncipes-dioses. Por todas partes donde se hagan esfuerzos por elevar a loshombres individualmente a lo sobrehumano, nace también la inclinación arepresentarse capas enteras del pueblo como más groseras y más bajas de lo queson en realidad. Si se quiere analizar mejor esta última consideración, lo quequiero decir es verbigracia muchas veces, cuando chico, me dijeron “Sarmientonunca faltó a la escuela, ni siquiera enfermo”. Es decir, con el mismo capricho yla misma confusión, atento a la frase citada, es como los pueblos inventaban susmitologías, y aún hoy los viajeros suelen observar qué inclinación hay, como diríaNietzche, “en el salvaje, a ¿olvidad?, cómo su espíritu, después de una brevetensión de memoria, comienza a titubear y cómo, por puro decaimiento, producela mentira y el absurdo”. Con esto no quiero decir que la memoria del prócer seao haya sido un equívoco o absurdo social, sino que intento remarcar que su figurasimbólica fue y es muy controvertida, discutida y proclive a críticas. Todas las disposiciones un poco fuertes, como Sarmiento, entrañan unaresonancia de impresiones y de disposiciones análogas: excitan del mismo modo ala memoria. A propósito de ellas, se despierta en nosotros el recuerdo de algo y dela conciencia de estados semejantes y de su origen. Así se forman rápidasasociaciones habituales de sentimientos y de pensamientos, que finalmente,cuando suceden con la rapidez del relámpago, no se perciben ya comocomplejidades sino como unidades. En este sentido, considero que se ha hablado,alabado y ensalzado a Sarmiento como si fuese pura unidad cuando en realidad loque tenemos que entender es que Sarmiento es un río con mil afluentes.Sarmiento Ideólogo Considerando lo escrito más arriba, en el párrafo anterior, y en unaprimera aproximación a la figura de Sarmiento, considero ventajoso hacerreferencia a una cita que Jauretche admite como la mejor definición, realizada porel General Roca, sobre Sarmiento Ideólogo: “Amaba a la patria, pero no a suscompatriotas; amaba a la educación, pero no a los maestros; amaba a lahumanidad, pero no a sus semejantes”. Esta exposición contrastante de blanco ySarmiento y sus mil afluentes Página 3
  • 4. negro, de claro y oscuro, de tesis y antítesis, parecen reflejar dos caras de unamisma moneda. En este sentido, admito lo fructuoso de la cita admitiendo a laantítesis como la puerta estrecha por donde el error se desliza más a gusto hasta laverdad. Del mismo modo, considero fructífero acercar la concepción que plantea“el príncipe Maquiavelo” acerca del quehacer político, admitiendo la conflictivarelación entre pensamiento y acción política. Ya aclara Sergio Albano en elEstudio Preliminar del libro citado: “Sin duda, el poder requiere defalsificaciones y adulteraciones para encubrir no sólo su origen, sino paraasegurar su continuidad. La ideología entonces, consiste en una de sus mayoresadulteraciones”. En este sentido, y como ya adelanté más arriba, admito queninguna corriente de agua es por sí misma ancha y caudalosa, sino por recibir yconducir tantos afluentes secundarios. Lo mismo sucede con la ideología deSarmiento y la grandeza de su espíritu. El prócer sólo marcó la dirección y luego los afluentes le siguieronnecesariamente. Y el dicho suele referir, representar y describir que el pensadorno necesita que nadie lo refute, sino que él mismo se encarga de hacerlo, en vistasde no soslayar a Sarmiento como su propia antítesis, destaco una serie de citasque hace en referencia al Facundo (Civilización o Barbarie: vida de JuanFacundo Quiroga), la gran obra de su trayectoria como escritor y polemista. Citasque, a su vez, evidencian su propia autocrítica: "Jovencito: no tome como oro debuena ley todo lo que he escrito contra Rosas" (Consejo dado a Ramos Mexía)."Los muchos errores que contiene son una de las causas de su popularidad" (LaCrónica, 26/12/1853). "Lleno de inexactitudes, a designio a veces" (Carta a Paz,22/12/1845). "Cada página revela la precipitación con que ha sido escrito"(Recuerdos de Provincia). "Sin documentos a la mano y ejecutado con propósitosde acción inmediata" (Carta a V. Alsina, 7/4/1851).Su formación Mediante este apartado reitero que Sarmiento es un río con mil afluentes.En este orden, lo primero que considero menester recordar, con motivo deaproximarnos a desentrañar y dilucidar el maniqueísmo sarmientino, es loreferido a su formación. Las circunstancias adversas que dificultaron su propiaeducación y el espectáculo siniestro que ofrecía Argentina como consecuencia dela penuria económica y cultural gestaron en Sarmiento, sin duda, una concepciónSarmiento y sus mil afluentes Página 4
  • 5. pedagógica de tipo social. Cabe recordar que Sarmiento fue un autodidacta. Nucaobtuvo un título, salvo el de Doctor que le entregaron en Michigan durante suvisita a Estados Unidos. Por eso mismo, resulta necesario destacar su constancia yperseverancia en torno a su propia educación. Más aún, debiendo sortearobstáculos y óbices como los que se recuerdan de 1821, cuando a comienzos deaquél año su padre lo lleva a Córdoba para hacerlo ingresar en el Seminario deLoreto; más tarde regresan ambos sin poder cumplir sus deseos. O los del 4 demarzo 1823, cuando José Clemente Sarmiento solicita lugar en el Colegio deCiencias Morales de Buenos Aires para su hijo Domingo Faustino, el que esdesplazado en el sorteo de becas. Sin embargo, avanzando en la lectura deSarmiento, se conoce su vida, sus anécdotas. Y, de esta manera, es comopaulatinamente uno a uno los mitos, según algunos, parecen desvanecerse. Elprimero a echar por tierra, en cuanto a que habría sido un niño modelo en laescuela, es el mismo Sarmiento quien escribe “La plana (libreta escolar) eraabominablemente mala, tenía notas de policía (conducta deficiente, habíallegado tarde, me escabullía sin licencia y otras diabluras con que me desquitabadel aburrimiento” (“Mi defensa”, 1943). De todos modos, y volviendo a lo que compete a su formación, no es mipropósito ahora determinar si era o no buen alumno, o determinarsistemáticamente a los autores que inspiraron la doctrina de Sarmiento y menosprecisar en cada caso la medida de su influencia. Por ello, me limito a decir quesus influencias fueron Locke, Rousseau, Montesquieu, Tocqueville, Condorcet,Leroux, Guizot, Cousin y otros que siguieron las aguas de la Ilustración, delEnciclopedismo y del Romanticismo. Sin embargo, no puedo dejar de destacarcuánto significaron para la teoría y la práctica del “Maestro de América” las ideasde Condorcet sobre el deber del Estado de proveer a todos los individuos unainstrucción que a seguir su pleno desarrollo espiritual, político, económico ysocial mediante una efectiva igualdad de hecho y la institución del laicismo. Asícomo las de Guizot, principal propulsor de la educación popular en Francia con elauxilio de la gratuidad y la libertad de conciencia. También ejercieron unainfluencia considerable en su espíritu humanitario las ideas de Horacio Mann, elreformador de Massachusetts, en favor de la educación universal —obligatoria, nosectaria y gratuita—, orientada hacia la virtud cívica y la eficiencia social.Sarmiento y sus mil afluentes Página 5
  • 6. Sin embargo, fueron las observaciones hechas en los viajes de estudio losestímulos que más eficazmente gravitaron en la formación de Sarmiento. Loprueba el hecho de que las ideas que defiende en Educación Popular —informesobre los viajes de 1845 a 1847—constituyeron la esencia de los temasdesarrollados y repetidos posteriormente en su inmensa labor periodística, estataly didáctica. Su estancia en Europa donde visitó Francia, Prusia, Suiza, Italia,España e Inglaterra le permitió conocer y valorar nuevos métodos yprocedimientos didácticos, ensayos interesantes de enseñanza diferencial,instituciones avanzadas de formación, en fin, modernos sistemas de organización.Sus dos visitas a los Estados Unidos de América le proporcionaron la oportunidadde tomar contacto directo con un movimiento político altamente progresista,influido en apreciable medida por las ideas pestalozzianas y, por lo mismo,hondamente arraigado en la comunidad. Ante tanta amalgama ideológica, ante la posibilidad de una visóncosmopolita, por no haberse formado sistemáticamente y más allá de queSarmiento haya sido consciente o no, él, al parecer y como relata el sector delrevisionismo histórico concebido en sentido amplio, le entrega a los sectoresdominantes una herramienta poderosísima para hegemonizar ideológicamente alresto del país, especialmente a la clase media. En este orden se lo podría encasillara Sarmiento como reaccionario porque su concepción ideológica y políticapermite legitimar el orden semicolonial que contribuyó a reforzar y consolidar elmodelo de la Argentina agroexportadora subordinada al Imperio Británico. Através de sus ideas, la oligarquía “azonza” a los argentinos e implanta la“colonización pedagógica” (en el idioma usado por Jauretche), es decir, logra elconsenso, impone, como diría Gramsci, “el sentido común de la sociedadargentina” o, como diría Marx, logra que “las ideas de la clase dominante seanlas ideas dominantes de la sociedad”. Sin embargo, todos conocemos la claraposición y tendencia de Domingo Faustino hacia el sector político de tendencialiberal denominado “UNITARIOS”. En este orden es que el ex Presidentedeclama, estigmatiza y echa las cartas rápidamente sobre la mesa ante dos modosde ver y sentir la Patria, en el título Civilización (unitarios) o Barbarie (federales).Es así como Sarmiento vislumbra dos posiciones que, como todos sabemos, sonclaramente antagónicas. En este orden subrayo lo aportado por el Profesor DanielArias, “Sarmiento adhirió y perteneció a la generación del 37´ en la cual,Sarmiento y sus mil afluentes Página 6
  • 7. inspirados en Hegel, interpretan el momento en el cual van a actuar medianteuna visón ecléctica de la sociedad. Por eso, Juan Bautista Alberdi escribe elFragmento Preliminar al Estudio del Derecho, en el que pretendía hacer undiagnóstico de la situación nacional y sus posibles soluciones escribe. Luego deenterarse de la derrota de Rosas en La Batalla de Caseros, tardó solo dossemanas para escribir las Bases y Puntos de Partida para la OrganizaciónPolítica de la República Argentina. Del mismo modo es como Sarmiento, en susegundo exilio, al pasar por los baños de Zonda deja escrita en una piedra estafrase: On no tue point les idées, que luego traduciría como: "íBárbaros! Lasideas no se degüellan". De este modo, es como Sarmiento decía esto va venir, sio sí, porque se interpretaba el siglo histórico que se cerraba y el que venía. Elmétodo concebido era la de dialéctica de tipo ascendente y no recurrente, al estilogriego y no marxista”. De este modo es como Sarmiento entiende y vislumbra ensu vasta literatura y su quehacer político a la civilización.Civilización o Barbarie Según Norberto Galasso, ensayista e historiador revisionista, Sarmiento“Supone que la “civilización” se encuentra en Europa y la “barbarie” enAmérica. Por tanto, la América bárbara no puede desarrollarse, crecer desdeella misma, porque es incapaz, iletrada, abúlica, racialmente inferior. Paraprogresar, debe importar lo europeo. Cuanto más importe de Europa, másciviliza, más destruye la barbarie. Civilizar es implantar lo europeo, destruir lopropio. LUEGO, CIVILIZAR ES COLONIZAR. En términos más concretos:aniquilar al indio, al gaucho, al negro, al mestizo; aniquilar las leyendas ytradiciones, las costumbres, las industrias propias, las experiencias, lasexpresiones de las multitudes autóctonas, los caudillos nacidos como expresióntambién de esa realidad bárbara”. Para reafirmar esta concepción es loablerevelar algunas de sus más controvertidas citas “¿Lograremos exterminar a losindios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sinpoderlo remediar” (Artículos de “El progreso”, 27/9/1844); “No trate deeconomizar en sangre de gauchos. Es lo único que tienen de humano. Este es unabono que es preciso hacer útil al país” (Carta a B. Mitre, 2/2/1867); “Inglaterrase estaciona en las Malvinas. Seamos francos, esta invasión es útil a laSarmiento y sus mil afluentes Página 7
  • 8. civilización y al progreso”. (“El progreso”, 28/11/1842). "Si el coronel Sandesmata gente (en las provincias) cállense la boca. Son animales bípedos de tanperversa condición (esos provincianos que defienden sus autonomías) que no sequé se obtenga con tratarlos mejor" (Informe a Mitre, 1863). Del mismo modo,Norberto Galasso, dispara tajante y expone otra crítica, “El bronce fabricado porla oligarquía se desmorona apenas se avanza en la lectura de Sarmiento, seconoce su vida, sus anécdotas. Uno a uno los mitos se desvanecen, Según la clasedominante, él sería EL GRAN EDUCADOR, el gran ejemplo de cultura, apóstolde magisterio, dechado de virtudes éticas, especialmente en lo formal, fabulandoun arquetipo, un modelo, que los niños deberían imitar, por su equilibrio ybuenos modales” En rotundo y perentorio contraste, y desde el punto de vista del Licenciadoen Filosofía, Derecho y Ciencias de la Educación, Héctor Félix Bravo, Sarmiento“Concibió la civilización con el carácter amplio que le asignaron losconstituyentes del 53 y no con el limitado que tuvo en el país después del 80.Civilizar era para él proveer lo conducente a la prosperidad del país y aladelanto de todas las provincias, dictando las leyes y reglamentos necesariospara crear un Estado de derecho y promoviendo la inmigración, la construcciónde ferrocarriles, la colonización de tierras de propiedad fiscal, la introducción yestablecimiento de nuevas industrias, la importación de capitales extranjeros,etc.; pero también era atender al progreso de la cultura, organizando laeducación nacional y asegurando el bienestar y la libertad de todos y cada unode los habitantes, tanto como la soberanía de la República, según lo establece laCarta Magna de Argentina” Además, agrega que el ex Presidente sanjuanino, ensu obra Conflicto y armonías de las razas en América explica el origen denuestros males sociales desde el punto de vista étnico. El catedrático asume queSarmiento expone en el relato que la ignorancia de nuestras masas y la anarquíapolítica con sus secuelas de corrupción de las instituciones democráticas, el lentodesarrollo económico y la penuria cultural, derivaban de dos factores: la herenciaespañola y la mestización indígena. De este modo, advirtió que el desierto estaballeno de barbarie. En este orden opina y concuerda con Sarmiento al proponerque frente a la civilización de las ciudades existía la barbarie de las campañas;“pues, si bien los promotores de la anarquía fueron militares, clérigos y doctores,hallaron en la gente perdida en el desierto la posibilidad y el aporte esencialSarmiento y sus mil afluentes Página 8
  • 9. para la formación de las montoneras”. Al mismo tiempo asume al prócer comohombre de acción, realizador y constructor que se preocupó y luchó por traduciren obras su doctrina, pero sin mengua de la moral y los valores del espíritu. A loque agrega, en primer término, su fundamental interés por los problemas de laeducación; luego, su propia vida, que lo consagra como paradigma de la elevaciónhumana; finalmente sus claras definiciones. Planteadas estas dos tendencias tan contrastantes, contradictorias,opuestas, discordantes y paradójicas, tan disímiles entre sí, me pregunto el porqué del maniqueísmo en torno a Sarmiento. Como es sabido, en la actualidad, estetérmino ha trascendido el plano religioso originario, surgido en Irán en el siglo IIIcomo gnosticismo dualista que opone dos principios, el Bien y el Mal, colocadosen un mismo plano. En este orden considero que hoy en día se lo utiliza paradesignar aquellas posiciones que, en forma sistemática, interpretan las situacionespolíticas-sociales en función de la oposición bueno y malo. Para estemaniqueísmo, no existen posiciones intermedias, por lo que éstas son aceptadas orechazadas radicalmente. No obstante, el nuevo juego democrático implica lacoexistencia y alternancia de ideas opuestas en su esencia, pero que se aúnan en elobjetivo de la construcción política en forma dialéctica. A modo de ejemplo esmuy usual que en la actualidad se escuche tan recurrentemente la idea deizquierda socialista y derecha liberal como ideologías muy elaboradas ycomplejas. Sin embargo, en estos paradigmas políticos opuestos tampoco existeuna homogeneidad interior absoluta y, por diversas valoraciones, coyunturales ode cierta estabilidad, suelen conectarse con otras ideologías que pueden resultarser muy disímiles a sus ideales esenciales. En ese juego dialéctico expongo que escomo los autores Norberto Galasso y Félix Bravo, si bien en su claras tendenciasexponen lo bueno o malo de Sarmiento, a su vez evidencian cierta contradicciónen sus aportes. El primero, por un lado, afirma que el nacionalismo de derechajuzga a Sarmiento como un enemigo, no por darle ideología a la clase dominante,sino por haber sido abanderado de la ley 1420 de enseñanza laica en detrimentode la escuela confesional. A lo que agrega que, si bien Jauretche formula la críticamás profunda a Sarmiento, también le reconoce algunas virtudes en otros terrenoscomo el literario. El segundo, por otro lado, considera que hoy resultaincuestionable que el enfoque dialéctico de Civilización o barbarie contenía, entreotros, un grave error consistente en explicar las luchas civiles argentinas como unSarmiento y sus mil afluentes Página 9
  • 10. alzamiento de las campañas contra las ciudades y en afirmar que los caudillossurgen de un medio rural. Atentos a lo expuesto, considero que si bien los dosautores marcan notoria posición dejan traslucir, aunque sea en una forma vaga,yerra o parva las semillas de verdad que se pueden encontrar en lo más íntimo dela figura de Domingo Faustino Sarmiento.Sarmiento ¿Mito Político? Con la denominación de “mito político” se designa a una de las formasque adquiere en su manifestación la actividad política, la que en sudesenvolvimiento transcurre en una constante confrontación, pero también de unintercambio entre racionalismo e irracionalismo. Para algunos, los mitosrepresentan un conjunto de símbolos, alegorías y fábulas expresados de un modocoherente, por lo que se constituyen en creencias que tienen la finalidad deexplicar la realidad, pero que en los hechos no hacen más que encubrirla. Esteconcepto, para la finalidad del análisis político de Sarmiento, es parcialmenteexacto, aunque se adapta con mayor justeza en lo que se refiere a las creenciasque pretenden sustituir al conocimiento científico en general. En este orden, opinoque es más apropiado definir como mito, a un conjunto de creencias elaboradascon cierta vaguedad y ambigüedades, con fuertes connotaciones irracionales, yestructuradas con una combinación de componentes ficticios y reales, queexplican la realidad y prescriben cursos de acción. Sin embargo, los mitos, por susfuertes connotaciones irracionales, dominan los sentimientos, por lo que es pocomenos que imposible que los cuestionamientos lógicos sean admitidos por loscreyentes. En lo que se refiere al cometido del mito, en lo vinculado alenmascaramiento de la realidad, es decir, su elaboración para disimular losaspectos negativos de la sociedad, en este caso de Sarmiento, y hacerlos aceptarsin oposición, los mitos son un instrumento de mucha eficacia, sus creencias sonutilizadas para movilizar a las masas, ya sea a favor o en contra del poder. Realeso no, estas creencias transmitidas sobre el prócer, al ser importante su componenteirracional y al manejarse con sentimientos, implican el mantenimiento de formastradicionales, desvinculan a sus creyentes de la conciencia política y los sumergenen prácticas arcaicas como el caudillismo y el paternalismos, determinando elmantenimiento de mentalidades irreflexivas, proclives a admitir sin análisisSarmiento y sus mil afluentes Página 10
  • 11. cualquier dogma, como el racismo hitleriano o la herencia del espíritu del imperiomanipulado por Mussolini. Pese a lo expuesto, los mitos políticos pueden ser base de una futuraelaboración racional, siempre que las condiciones sociales permitan el desarrollode una continuidad reflexiva y las estructuras que las contienen sean el resultadode un proceso de modernización. Por el contrario, en las sociedades tradicionalesno cabe esperar la transformación positiva de los mitos. Antes bien, elloscumplen, en estos casos, una función conservadora aunque algunas veces sedisfracen con un ropaje revolucionario, que a lo sumo puede conducir a laadopción de medidas gatopardistas. De todos modos, los mitos han constituidouna de las formas principales a las que el hombre ha acudido para explicarse elmundo que lo rodea, por lo que pueden ser considerados como fuente deconocimiento, aunque éste no se fundamente en la reflexión y en el pensamientosino en el sentimiento. Junto a esta forma de conocimiento se ha ido desarrollandoprogresivamente una mucho más reflexiva, con datos extraídos de la experiencia,pero corroborados por el pensamiento o viceversa que constituye un saberracional. Por ello considero que estos modos de conocer no son compartimientosestancos, pues ambos se interpretan, interfluyen en una relación dialéctica de laque, previsiblemente, alguna vez tiene que surgir el conocimiento racional puro.A lo anterior agrego que Sarmiento es y fue parte de una realidad social, queintrodujo nociones determinantes en la actividad política, que pueden serconcretas como su figura humana o abstractas como sus conceptos de patria,igualdad de clases, socialismo, democracia liberal, libertad de sufragio, etc. Estasnociones elevadas a la categoría de mito, por su carácter impreciso, pero al mismotiempo movilizador, permiten –en relación con otros conceptos producidos por lareflexión como es el funcionamiento institucional, el comportamiento económicode una sociedad, etc.– comprender la función de ciertos mitos políticos. Si bien la función de la figura de Sarmiento sirvió para mantenertradiciones, y cuando éstas entraron en crisis surgieron nuevos mitos queinvolucraron a los miembros de la sociedad y controlaron sus conductas (como elde Eva Perón, Raúl Alfonsín, Carlos Ménem, Néstor Kirchner, etc), del mismomodo su figura puede implicar posibilidades de cambio (la figura del CheGuevara o de Nelson Mandela son un ejemplo) y proporcionar ideas que puedenser fuentes de la reflexión política.Sarmiento y sus mil afluentes Página 11
  • 12. El verdadero (Un punto de vista nietzcheneano) Sarmiento no está tan lejos de ser lo que quería hacer creer que era y loque él quería creer también: si se lo cataloga como un gran pensador, entiendoque no era un adelantado, un renovador. Pero tenía olfato y sabía anticiparse a lascosas, encontraba primicias antes que los demás y los demás creían que él lashabía producido. Su espíritu oscilaba entre lo claro y lo oscuro, lo antiguo y lomoderno. Como sabio, y para llegar a ser sabio, tuvo que querer que le sucedanciertas cosas en la vida, es decir y como lo expone su larga obra y trayectoria, setuvo que arrojar en la boca de los acontecimientos. Cierto que fue muy peligrosopor la simple y misma razón por la que muchos “sabios” como Sarmiento hansido devorados por ello. <<La sabiduría sólo se alcanza por la desgracia propia ysólo se llega a la bondad por la desdicha de los demás>> Así lo dice esa singularfilosofía que deduce de la soledad humana toda la moral de la compasión y toda laintelectualidad. De este modo intercedió la sabiduría del prócer,inconscientemente tal vez, a favor de todas las degradaciones, porque lacompasión necesita sufrimiento, y la soledad, el desprecio de los demás. Subrayando que algunos de los pasajes de sus textos dejan traslucir unpensamiento, en mi opinión, contraventor, entiendo que en el caso de que hayaocultado sus cualidades y sus vicios o que los haya confesado con franqueza, suvanidad deseó siempre, en uno y otro caso, hallar una ventaja: solo obsérvese conqué astucia él distinguió ante quién ocultó sus cualidades y ante quién fuehonrado y franco. Tan sólo cuando la buena opinión de los hombres tiene valorpara alguien, prescindiendo de su ventaja o de su deseo de agradar, es cuandohablamos de vanidad. En este caso, Sarmiento quiso causarse placer a sí mismo,pero a expensas de los demás hombres alcanzando así un grado de “buenaopinión” que hizo rabiar a todos los demás, incitando su envidia. De esta manerasupo desear por medio de la opinión ajena acreditar y robustecer la mirada quetiene de sí mismo; pero el poderoso hábito de la autoridad –hábito tan viejo comoel hombre– lleva a mucha gente a apoyar incluso en la autoridad su propia fe en símismos y, por tanto, a no recibirla más que de mano ajena. Para analizar mejoreste párrafo me apoyo en lo expuesto por el Profesor Daniel Arias, “Sarmientodice: para criticarme basta citarme a mí mismo, y Juan Manuel de Rosas, que esSarmiento y sus mil afluentes Página 12
  • 13. su reconocido enemigo cuando el es un joven periodista, dice ante la publicaciónde El Facundo, ojala mis defensores me defendiesen como este joven me ataca”. Un nuevo paso hacia la independencia es atreverse a expresar opinionesque pasan por avergonzar a quien las propaga. Este es un fuego por el que debepasar toda independencia bien dotada; luego es más dueña de sí misma. Nadiehabla más apasionadamente de su derecho que quien, en el fondo de su alma,tiene alguna duda acerca de su derecho. Poniendo la pasión de su parte, Sarmientoquiso aturdir la razón y disparar sus dudas; así es como gana la buena concienciay con ella, el éxito ante los demás hombres. Puedo decir que Sarmiento quiso, enalgún punto, chocar y desagradar. Deseó lo mismo que los que quieren no chocary agradar, sólo que en un grado mucho más elevado e indirectamente, por mediode una marca intermedia mediante la cual se alejó aparentemente de su objetivo.Deseó la influencia y el poder y por esta razón mostró cierta superioridad. Inclusocausó una impresión desagradable pues sabía muy bien que, una vez en el poder,todo lo que hizo y dijo, incluso allí donde desagradó, pareció a pesar de todoagradar.La Gran Tarea Haciendo referencia al modo de combatir de los príncipes —entendiendo aSarmiento como príncipe— Maquiavelo dice que existen dos maneras: una, conlas leyes; otra, con la fuerza. La primera distintiva del hombre y la segunda, de labestia. Como a menudo la primera no basta, es forzoso recurrir a la segunda. Eneste sentido se podría admitir que Sarmiento supo comportarse como bestia ycomo hombre. Eso es lo que los antiguos escritores enseñaron a los príncipes deun modo velado cuando dijeron que Aquiles y muchos otros de los príncipesantiguos habían sido confiados al centauro de Quirón para que los criaran yeducasen. Lo cual significa que, como el preceptor es mitad bestia y mitadhombre, un príncipe debe saber emplear las cualidades de ambas naturalezas yque una no puede durar mucho tiempo sin la otra, de manera que, ya que se veobligado a comportarse como bestia, conviene que el príncipe se transforme enzorro y león, porque el león no sabe protegerse de las trampas ni el zorro de loslobos. Sarmiento tuvo entonces, que ser zorro para conocer las trampas y leónpara espantar a los lobos. Sin embargo tuvo que disfrazar bien esta condición dezorro y ser hábil en las artes de la simulación y la disimulación. Por eso es queSarmiento y sus mil afluentes Página 13
  • 14. reconozco a Sarmiento como el zorro de los zorros, quien no sólo dijo que estabanverdes las uvas que no pudo alcanzar sino también las que alcanzó y no quiso quese las quiten. Y aquí hago referencia a algo en lo que estoy muy de acuerdo yagradecido con Sarmiento: su imperiosa y contundente perseverancia, tenacidad ypersistencia en torno al poder emancipatorio de la educación. Aunque, claro está,atento a que las civilizaciones desde la edad más remota vienen describiendoparábolas que siguen direcciones uniformes: vienen corriéndose de Oriente aOccidente, considero que la visión europeizante sarmientina –a falta de unaideología latinoamericanocéntrica- rindió tributo a la ideología imperante en suépoca, aunque hoy en día admito que la onda concéntrica enarca su curva haciaAmérica Latina. Ya pronunciaba José Ingenieros en 1914 en su corto artículo, “Elsuicidio de los bárbaros”, “la civilización feudal, imperante en las nacionesbárbaras de Europa, ha resuelto suicidarse, arrojándose al abismo de la guerra.Este fragor de batallas parece un tañido secular de campanas funerarias. Unpasado, pletórico de violencia y superstición, entra ya en convulsiones agónicas.Tuvo sus glorias; las admiramos. Tuvo sus héroes; quedan en la historia. Tuvosus ideales; se cumplieron”. El fracaso se suscita en que Europa reincide en suserrores encarnando la organización que aplasta la libertad y asfixia al mundosiendo el gran obstáculo para la unidad espiritual del mundo. En esta línea seexpresó Saúl Taborda a sus oyentes en La Plata, “Hasta ahora los regímenessociales, tanto aquellos que invocan como razón de ser la delegación divina,como los que invocan la voluntad del pueblo, sólo han visto en la política docenteun instrumento adecuado para asegurar la persistencia indefinida del ordenestablecido. De ahí que “la ciencia oficial” al atisbar en las escuelas elnacimiento de las jóvenes inteligencias, aprovecha la oportunidad propicia paradocenarlas en un sentido favorable al orden de cosas establecido, a la estructurasocial que la costea y paga”. Aquél destino histórico de Latinoamérica con quesoñaba la juventud romántica del ´18 seria realizado según Deodoro Roca yTaborda por la Nueva Generación Americana especialmente los universitarios,por estar armados con los nuevos ideales, que se alzarían por encima del nivel desu ambiente para la gran tarea que la hora demandaba. No obstante ello, considero que la educación pregonada por Sarmiento noestaba para nada errada y, quizá, sentó las bases para las teorizaciones expuestasen el párrafo anterior. Esa quizá sea “la uva” que nadie le podrá quitar al “MaestroSarmiento y sus mil afluentes Página 14
  • 15. de América”. En este orden, resalto lo dicho por el Senador Eric Calcagno, en suvisita a la Fa.C.So en el 2011, “la universidad tiene que formar las élites que sevan hacer cargo de la conducción del estado a medida que vaya avanzando eltiempo. Sobre todo las universidades nacionales. De algún modo, no puede haberdistribución del ingreso si no hay distribución de la palabra y del conocimiento.Por lo tanto La Universidad Pública, que en Argentina es gratuita desde elfamoso decreto del General Perón, es parte de nuestro sueño nacional. Es unacuestión que va más allá de las discusiones de si La Universidad tiene que serpaga, como dicen algunos por ahí con gran sentido del humor. Para nosotros, LaUniversidad es parte de nuestro patrimonio genético nacional, una universidadabierta cuya autonomía sirve para articularse con fuerza en la sociedad y nopara estar en una torre de marfil. Como decía el psicólogo norteamericano KurtLewin “no hay nada más práctico que una buena teoría”, en este sentido losestudiantes universitarios pueden empaparse de teorías que les permita ilustraruna práctica, de eso se trata”. Trasladado a los que nos incumbe, es como queríaSarmiento elevar el nivel social de la comunidad con la acción educativaimpulsada por el Estado. Pero esta acción, dirigida principalmente a promover elaumento de la capacidad intelectual por medio de la ciencia, debía proyectarsesobre la masa, el grueso del pueblo —desposeído o ignorado— dejando deconstituir un privilegio de los grupos dominantes. “Lo que necesitamos primero—dijo— es civilizarnos, no unos doscientos individuos que cursan las aulas, sinounos doscientos mil que no cursan ni en las escuelas”. He aquí el fundamento dela pasión de Sarmiento por la escuela primaria, a la que llamó “educaciónpopular”, “educación nacional” o también “educación común”. “La igualdadque proclaman nuestras instituciones no consiste, como absurdamente se loimaginan algunos, en una quimérica igualdad de instrucción y capacidad entodos los asociados, ni en la igual distribución de la propiedad; consistesolamente en que la ley no establezca diferencias entre hombre y hombre,dejando a la naturaleza y a la fortuna ese cuidado: consiste en que todas lasinstituciones tengan por objeto la mejora moral, intelectual y física de la clasemás numerosa y más pobre de la sociedad”. La gran tarea de Sarmiento consistió pues en erradicar el individualismo ydemás males sociales como condición imprescindible para el desarrollo de unavigorosa conciencia nacional. Sin embargo, este ideal comunitario al que élSarmiento y sus mil afluentes Página 15
  • 16. retornó tras sucesivos fracasos de sus antecesores, no constituía una utopíairrealizable sino una misión posible. Las decepciones de Moreno y de Rivadaviaen sus esfuerzos por formar un espíritu nacional no se repitieron con Sarmientoporque éste estaba profundamente arraigado en la realidad de su pueblo. Así, lejosde operar con esquemas abstractos, inadaptables a las peculiaridades de lasociedad, metió las manos en el barro y fue construyendo la nación con la realidadviva de su tiempo y de su medio, bajo la inspiración de un espíritu profético.Pleno de pujanza y brío Sarmiento admitió, con un pensamiento renovador ynovedoso, que la escuela no tiene deber más importante que dar rigor alpensamiento, prudencia al juicio, consecuencia al razonamiento; debe, pues,prescindir de todas las cosas que no tienen valor para estas operaciones, porejemplo, la religión. Debe intentar producir lo que es más esencial y característicoen el hombre: “razón y ciencia, la más elevada de todas las fuerzas humanas”por lo menos a juicio de Goethe. De esta manera, estimo que los hombrespudieron decidir con plena conciencia desarrollarse según una cultura nueva,mientras antes se desarrollaban inconscientemente y al azar: ahora pueden crearmejores condiciones para la producción de los hombres, de su alimentación, de sueducación, de su instrucción, organizar económicamente toda la tierra, pesar yordenar las fuerzas de los seres en general con respeto a otras. Esa nueva culturaconsciente mató a la antigua, que considerada en su conjunto, llevó una vidainconsciente de bestia y de vegetal; mató también la desconfianza al progreso:éste fue posible.BIBLIOGRAFÍA • Bravo, H.F. 1993. Domingo Faustino Sarmiento. Paris, Perspectivas: revista trimestral de educación comparada (París, UNESCO: Oficina Internacional de Educación), vol. XXIII, nos 3-4, 1993, Págs. 808-821. • Galasso, N. 2003. Sarmiento, ¿Civilizado o bárbaro? Buenos Aires, Cuadernos para la Otra historia, Centro Cultural “Enrique S. Discépolo”. • Nietzche, F. 1984. Humano demasiado humano. Buenos Aires, Biblioteca Edaf. • Nietzche, F. 2006. El caminante y su sombra. Buenos Aires, Gradifco. • Maquiavelo, N. 2008. El Príncipe. Buenos Aires, Gradifco. • De la Vega J.C. 1988. Diccionario consultor político. Buenos Aires, Librex. • Ferrero A.F. 2005. Deodoro Roca y La parábola del pensamiento reformista. Buenos Aires, Ediciones Cepen.Sarmiento y sus mil afluentes Página 16