BENITO ACOSTA




HABLEMOS DE JESÚS

 CONVERSACIONES CON CANDELA
BENITO ACOSTA



 HABLEMOS DE JESÚS
CONVERSACIONES CON CANDELA
Primera edición, abril de 2009




© Benito Acosta, 2009

© SEPHA Edición y Diseño, SL., 2009
  Biedmas, 4
  29008 Málaga
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   Mis pequeños amigos: Os he escrito estas 36 conversa-
ciones. No es para que las leáis todas seguidas, sino des-...
y hay cosas que se aprenden jugando. ¡Mejor que mejor!
Pero sabéis muy bien que no todo es un juego. También os
gustan los...
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  Antes de hablarte de Jesús, te tengo que contar algo.
Pon atención.

   Han pasado 2.000 años desde que él vivió ...
Por eso es muy difícil saber cuántos cristianos hay.
Jesús nunca pensó en una masa humana tan numerosa de
cristianos; quis...
Esta historia la cuenta un poeta llamado Ezequiel, uno
de los profetas de la Biblia:

  Dios sacará el brotecito de un ced...
[4]


  Dijo Jesús:
  Voy a comparar el reinado de Dios
  con una semilla de mostaza.
  Aunque sea tan pequeñita cuando se...
Con estas historias te he querido decir que, cuando
oigas la palabra “Iglesia” o “comunidad de Jesús” no pien-
ses en un g...
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Hablemos de Jesús

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Hablemos de Jesús

  1. 1. BENITO ACOSTA HABLEMOS DE JESÚS CONVERSACIONES CON CANDELA
  2. 2. BENITO ACOSTA HABLEMOS DE JESÚS CONVERSACIONES CON CANDELA
  3. 3. Primera edición, abril de 2009 © Benito Acosta, 2009 © SEPHA Edición y Diseño, SL., 2009 Biedmas, 4 29008 Málaga www.editorialsepha.com pedidos@editorialsepha.com Dirección editorial: Gonzalo Sichar Moreno Ilustración de portada e interiores: Cerezo Barredo Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o trans- formación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titu- lares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra. ISBN: 978-84-96764-58-3 Depósito legal: Imprime Publidisa Printed in Spain - Impreso en España
  4. 4. [1] Mis pequeños amigos: Os he escrito estas 36 conversa- ciones. No es para que las leáis todas seguidas, sino des- pacito. No paséis nunca a la siguiente sin haber entendido bien la anterior. Los dibujos son de Cerezo Barredo, que es un gran pin- tor sudamericano que ha decorado muchas iglesias por su tierra. Cuando hayáis entendido muy bien una conversa- ción, podéis pintar su dibujo con alegres colores y veréis cómo al final os encontraréis con un libro muy bonito. Trata sobre Jesús. Hablar de él es lo que más me gusta en el mundo, pero no sé si me resultará fácil, porque quiero conseguir dos cosas: 1- que ahora lo comprendáis y os guste y 2- que cuando seáis mayores lo recordéis, lo leáis y tam- bién os guste y os ayude. ¿Y por qué os digo esto? Porque muchas veces a los niños se les enseñan tonte- rías y una niña no es una “personilla”, sino una persona que necesita saber. Ya vais siendo mayorcitos. Os gusta jugar
  5. 5. y hay cosas que se aprenden jugando. ¡Mejor que mejor! Pero sabéis muy bien que no todo es un juego. También os gustan los cuentos y hay cosas que se aprenden con cuen- tos. Pero hay que distinguir muy bien lo que es un cuento de lo que es la vida… ¡A propósito de los cuentos! Los buenos cuentos son poesía, imaginación, y, cuando tienen un mensaje, su ense- ñanza se nos graba fácilmente. Pero algunos no han sabido leer bien los buenos cuentos. Unos se quedan sólo con la historieta y viven de cuentos y fantasías toda su vida, hasta cuando son grandes. Otros, cuando crecen, piensan: “esto era un rollo para niños” –y desechan el cuento con su mensaje… ¿Sabéis a quién se parecen éstos últimos? A una mamá que dijo: “¡Qué sucio y qué viejo está el vestidito de mi niña! Lo voy a echar a la basura” –y tiró el vestido con la niña dentro. Este libro lo dediqué a una niña, sobrina nieta mía, que se llama Candela, con motivo de su bautismo. Por eso, estas conversaciones son un diálogo con ella, pero, cuando las leáis, podéis cambiar su nombre por el vuestro, porque quiero que sea para todos los niños a los que pueda llegar.
  6. 6. [2] Antes de hablarte de Jesús, te tengo que contar algo. Pon atención. Han pasado 2.000 años desde que él vivió en un pequeño país asiático al Oriente del Mediterráneo, llamado Palestina. En 2.000 años da tiempo a ocurrir muchas cosas, buenas y malas. Muchos se hicieron cristianos. Hubo grandes invasiones de pueblos extraños. Se bautizaron gente muy violenta. Obligaron a otros a bautizarse. Hubo más guerras… Total, que ahora, de cada 10 hombres que vemos en el mundo, 3 se llaman “cristianos”. Fíjate bien, Candela, por- que 2.135 millones de cristianos son muchos millones. Por eso, nos tenemos que hacer una pregunta: ¿Es Jesús lo más importante para toda esta gente? La respuesta es: ¡Ni mucho menos! La mayoría están bautizados porque nacieron en un país donde la gente bau- tiza a sus niños.
  7. 7. Por eso es muy difícil saber cuántos cristianos hay. Jesús nunca pensó en una masa humana tan numerosa de cristianos; quiso que un pequeño grupo trabajase desinte- resadamente en hacer un mundo como Dios quiere. Te voy a contar dos historias que tienen cierto parecido… [3]
  8. 8. Esta historia la cuenta un poeta llamado Ezequiel, uno de los profetas de la Biblia: Dios sacará el brotecito de un cedro, lo plantará en la cima de una alta montaña, crecerá, se llenará de piñas y llegará a ser un cedro impresionante. En sus ramas buscarán cobijo toda clase de aves. Ahora, Candela, vamos a aprender a interpretar este “enigma”. Ezequiel era un patriota. El pequeño brotecito del que habla significa su pequeña nación de Israel. La cima de la montaña y el crecimiento del árbol significa que Israel se iba a convertir en una nación muy poderosa. Las aves buscando cobijo en sus ramas significan los pueblos vecinos pidiendo la protección de aquel poderoso imperio. Jesús conocía muy bien este poema. Y todos sus paisa- nos. Pues bien: verás cómo Jesús le da un pellizco al cuento y lo transforma.
  9. 9. [4] Dijo Jesús: Voy a comparar el reinado de Dios con una semilla de mostaza. Aunque sea tan pequeñita cuando se siembra, va creciendo más que las verduras de la huerta, se hace un arbusto y hasta los pájaros vienen a anidar en sus ramas. ¿Interpretamos el “enigma” de Jesús? ¿En qué se parece al anterior? - El origen de los dos es pequeñito: un brotecillo, una semi- llita… Los dos crecen y crecen. Los pájaros vienen a los dos… Pero observa las diferencias: - Ezequiel habla de su pueblo Israel; Jesús habla del Reinado de Dios, que es para todos los pueblos. El cedro es un gran árbol que puede pasar de los 40 metros de alto; el mostazo llega a ser, todo lo más, un arbusto, y difícilmente pasa de los 3 metros de altura. Jesús no lo coloca en una montaña, sino en una humilde huerta. Por eso, las aves que vienen a anidar en el mostazo, no son gente que se acerca a una nación poderosa, sino al amor de una familia.
  10. 10. Con estas historias te he querido decir que, cuando oigas la palabra “Iglesia” o “comunidad de Jesús” no pien- ses en un grupo de 2.135 millones de bautizados con hom- bres importantísimos en cabeza. Eso se parecería al gran cedro del poeta Ezequiel. Piensa en un pequeño mostazo, donde los más humildes y los que más sirven a los demás son los primeros… Y ahora sí que podemos empezar a hablar de Jesús.

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