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    Las familias Las familias Document Transcript

    • Índice<br />PortadaPág. 1<br />ÍndicePág. 2<br />Resumen Analítico Pág. 3<br />Funciones de la FamiliaPág. 3<br />El desarrollo psíquico Pág. 4<br />El proceso de socializaciónPág. 4<br />Principales CaracterísticasPág. 5<br />Análisis CríticoPág. 7<br />Definición de personalidadPág. 7<br />Los valoresPág. 8<br />Autores referentes en la socializaciónPág. 9 <br />ConclusiónPág. 10<br />Bibliografía y WebgrafíaPág. 12<br />RESUMEN ANALÍTICO<br />“Cada ser humano lleva en sí mismo un hombre ideal, lo mismo que cada trozo de mármol contiene en bruto una estatua…” (José Martí).<br />El desarrollo de la personalidad es un proceso muy vinculado al proceso de socialización. Ahora bien, en este último tienen una importante relevancia los agentes socializadores: la familia y la escuela, por este orden, por lo que nos vamos a centrar en el estudio del importante papel que tiene la familia en dicho proceso y por lo tanto, en el desarrollo de la personalidad.<br />La familia es considerada como el conjunto de personas unidas por lazos de parentesco, y como la mitad básica de organización social, cuyas funciones y roles son proporcionar a sus miembros protección, compañía, seguridad, socialización y principalmente ser fuente de afecto y apoyo emocional especialmente para los hijos, quienes se encuentran en pleno proceso de desarrollo. La familia, como hemos dicho antes es el principal agente a partir del que el niño desarrollará su personalidad, sus conductas, aprendizajes y valores.<br />El ambiente ideal para el desarrollo adecuado de estos elementos es aquel que brinde armonía y afecto entre los integrantes de la familia. Hoy en día sabemos que el tipo de relación que exista entre los padres y el niño va a influenciar en el comportamiento y en la personalidad del menor. Por ejemplo, si los padres demuestran actitudes y conductas rígidas, autoritarias y violentas, es casi seguro que los hijos se muestran tímidos, retraídos, inseguros o rebeldes y agresivos; un ambiente donde se perciba violencia y discusiones entre los padres serán factores que desencadenen problemas tanto en la conducta como en el rendimiento académico, así como en el desarrollo emocional y social de los niños. Por el contrario, las personas seguras de sí mismas, espontáneas, son aquellas que se les ha brindado la oportunidad de expresarse, de decidir y desarrollarse en un clima de afecto, confianza y armonía.<br />Podemos decir que la familia cumple las siguientes funciones:<br />Brinda la seguridad y los recursos necesarios que el niño necesita para desarrollarse biológicamente, el apoyo y cuidado que le brinden sus padres, como la alimentación y el vestido le permitirán gozar de buena salud, desarrollarse y aprender habilidades básicas necesarias para su supervivencia.<br />Brinda la educación, los patrones de conducta y normas que le permitirán desarrollar su inteligencia, autoestima y valores haciéndolo un ser competitivo y capaz de desenvolverse en sociedad.<br />Proporciona un ambiente que permitirá al niño formar aspectos de su personalidad y desarrollarse a nivel socioemocional.<br />El desarrollo no es algo privativo de niños y jóvenes, sino que se produce a lo largo de la vida del ser humano, desde que nace hasta la vejez. Según (Febles y Canfux, 2003), “desde la perspectiva histórico-cultural se destaca, el medio social como fuente del desarrollo, y la interacción e interrelación social como fundamentalmente determinante del desarrollo psíquico”.<br />El desarrollo psíquico ocurre como un proceso espontáneo, continuo, de automovimiento, de saltos hacia escalones superiores, que implica el paso a nuevas formas de pensar, sentir y actuar; es un proceso de cambio que conduce a que en cada período evolutivo nazca lo nuevo y a la vez lo viejo se reestructure sobre una nueva base. El desarrollo se produce en la relación con los otros, estos vínculos permiten explotar las capacidades y llegar a niveles de comprensión de la realidad y de sí mismos que solos es imposible de alcanzar, solo son en la comunicación con los otros y en el marco del desempeño o la ejecución de determinadas actividades.<br />Estos sistemas de actividad y de comunicación constituyen las condiciones externas del desarrollo, las que unidas, y en especial combinación con las propias particularidades psicológicas del individuo, describen la dinámica de cada una de las etapas del desarrollo y permiten el salto a una etapa superior, es lo que se conoce como Situación Social del Desarrollo y que se entiende como la “combinación o relación única e irrepetible entre las condiciones internas y las condiciones externas que caracterizan al sujeto en cada etapa evolutiva, lo que determina el surgimiento y el desarrollo de nuevas actividades, formas de relación, de comunicación y por tanto, el surgimiento de nuevas acciones psicológicas y nuevas formaciones” (Bozhovich,, 1976).<br />El ser humano nace y en la interacción social desarrolla las particularidades que lo distinguen como tal. “La naturaleza del desarrollo cambia de lo biológico a lo sociocultural…” (Vigotsky, 1998). Así el hombre vive relacionándose con diversos grupos que ejercen determinada influencia sobre él, esta es mediatizada por las propias características psicológicas que caracterizan a dicho individuo.<br />El proceso de socialización consiste en la apropiación por parte del individuo de toda la experiencia social, lo cual le proporciona la posibilidad de integrase a la vida en sociedad, a la vez que influye en el desarrollo de la personalidad. Este proceso transcurre a lo largo de toda la vida y es de carácter bidireccional, es decir, por un lado se encuentra toda la influencia que ejercen los grupos y por otro, la recepción activa que realiza el individuo. La personalidad es el principal filtro que media la relación de los sujetos con su entorno. La socialización, entonces se da mediante diferentes agentes socializadores: como la familia, la escuela, el grupo informal o grupo de amigos, el centro laboral y la comunidad, que son los más tradicionales, como novedad, podríamos añadir la TV.<br />Sin embargo, el desarrollo no siempre implica estabilidad, sino que en este a veces se plantean crisis, existen momentos en que el equilibrio en la constante interrelación que se establece con el entorno puede romperse, es decir, las demandas del medio no pueden ser satisfechas con las posibilidades actuales del individuo y es aquí cuando aparece la crisis, que desde el sentido común puede entenderse como negativa, juegan un papel importante en el desarrollo de la personalidad, permiten el surgimiento de características psicológicas superiores que hablan de una mayor madurez de la personalidad y de la entrada a una nueva etapa del desarrollo.<br />Ninguna persona es la misma a lo largo de la vida y esas peculiaridades que se distinguen en determinados momentos, son precisamente las características de cada una de las etapas por las que atraviesa el desarrollo de la personalidad. Vamos a analizar, por tanto dicho desarrollo a lo largo de los diferentes períodos evolutivos y la influencia que ejercen los agentes socializadores en este proceso para la comprensión de cada una de las etapas por las que atraviesa el individuo en su desarrollo. Se describe el papel que juegan los agentes de socialización en la lactancia, la edad temprana, la edad preescolar, la edad escolar, la adolescencia, la juventud, la madurez y la adultez mayor.<br />Vamos a describir las principales características propias de cada etapa del desarrollo basándonos en los sistemas de actividad y comunicación, los logros alcanzados por los sujetos y la crisis que se observa en los individuos.<br />Lactancia (De 0 a 12 meses).<br />En el momento del nacimiento el niño puede ejecutar movimientos involuntarios, impulsivos y espontáneos, en este momento el niño depende completamente de sus padres para satisfacer sus necesidades fisiológicas. Al finalizar el primer año de vida, el niño ha logrado el desarrollo de los órganos de los sentidos, ha desarrollado las bases para el desarrollo del lenguaje, y es capaz de manipular intencionalmente los objetos con un perfeccionamiento de la acción prensil y puede mantenerse parado sin apoyo. Todos estos logros, gracias al fuerte vínculo emocional con la madre, que realizará la estimulación temprana, favorecerá el desarrollo.<br />Edad temprana (aprox. desde finales del primer año hasta los 3 años).<br />Ejerce actividad con los objetos por medio del adulto posibilitándole la función simbólica de la conciencia, además asimila elementales reglas y normas sociales. Domina la marcha erecta, el desarrollo del lenguaje y la aparición de la autoconciencia. El adecuado manejo de la crisis por el adulto, sentará las bases para un eficaz desarrollo de la personalidad futura. Según Mujina, Cherkes-Zide, y Rechtnikok (1981). Las transformaciones cualitativas en los 3 primeros años de vida son tan consideradas que se pudiera decir que el niño se encuentra en el punto medio de desarrollo del hombre.<br />Preescolar (aprox. de 4 a 6 años).<br />Destaca el papel de los adultos en la preparación para el ingreso en la escuela, ya que es fundamental. La inserción en un mundo desconocido, con nuevas exigencias, puede generar crisis de adaptación en los niños preescolar.<br />Edad escolar (aprox. de 6 a 11 años).<br />Destaca el surgimiento del pensamiento conceptual, como una importante adquisición de la personalidad en esta etapa, que permite incrementar el carácter consciente y voluntario de los procesos psíquicos. Los intereses en esta etapa están estrechamente vinculados con el estudio como actividad fundamental. El interés por el conocimiento científico de los objetos, se da fundamentalmente en las relaciones escolares con el maestro y sus compañeros, sin que la familia deje de jugar su importante e insustituible papel como agente de socialización.<br />Adolescencia (aprox. de 11 a 20 años).<br />Se consideran logros de la adolescencia: la actitud activa en la búsqueda de conocimiento, el desarrollo de formaciones superiores como la autovaloración, los ideales y la motivación profesional, que se dan fundamentalmente en las relaciones con sus amigos, pero siempre como resultado de la influencia de la familia y los maestros en etapas anteriores y del manejo adecuado de las situaciones críticas que generan los cambios de esta etapa. De ahí la importancia de dirigir conscientemente las influencias educativas de todos los agentes socializadores.<br />Juventud (aprox. de 20 a 35 años).<br />En este período, la familia de origen ya no ocupa el lugar fundamental que tenía en las etapas anteriores. El joven es más independiente, y el papel que juega la familia es de consejero y orientador. Ya el joven está en capacidad de tomar sus propias decisiones y responsabilizarse con su propia vida. El incremento de la madurez y el autocontrol en esta etapa, se expresa en relaciones más activas y afectivas. En la juventud se profundiza la formación de la personalidad. Los motivos dirigidos a la superación profesional, posibilitan una regulación interna de la personalidad basada en la autodeterminación consciente; que garantiza la madurez y responsabilidad necesaria en la proyección futura (Fernández, 2003).<br />Madurez o adulto medio (aprox. de los 35 al comienzo de los 60 años).<br />La influencia de los agentes socializadores en esta etapa es menos directa, aunque continúan contribuyendo al desarrollo de la personalidad. Así la familia, el grupo de amigos y la comunidad se comportan de forma similar a como incidían en la etapa juvenil, pero exigiéndole una mayor responsabilidad social. En el caso de la familia, el adulto además de recibir las influencias de la familia de origen, es el encargado de cumplir funciones educativas y de sostén económico de su pareja y su descendencia. El centro laboral es importante para el desarrollo de la personalidad porque, en función de la satisfacción con la realización de la actividad y la valoración social de sus resultados, el individuo se empeñará en la constante autosuperación. La decisión de permanecer o no en el trabajo puede depender del crecimiento intelectual y personal que éste aporte. Es aquí donde el adulto medio establece las relaciones sociales más sólidas.<br />Adultez mayor.<br />En esta etapa la familia y la comunidad son los máximos responsables de mantener al adulto mayor activo socialmente. La familia es aún la fuente primaria de apoyo emocional. En ella el adulto satisface una necesidad muy importante que aparece por primera vez en esta etapa y que es la necesidad de autotrascendencia; esta necesidad viene dada porque el anciano hace consciente la cercanía de la muerte y por lo tanto busca quedar en los otros, sentir que su vida no ha sido en vano y que ha hecho cosas importantes y por lo cual será reconocido. La familia juega un papel fundamental, porque es dentro del hogar donde el adulto va a desarrollar sus actividades. Es necesario crearle un ambiente que favorezca el crecimiento personal. Esto se puede lograr dando oportunidades para que continúe manteniendo una activa participación en las decisiones familiares, se pueden sentir útiles y para que continúen fortaleciéndose los vínculos afectivos.<br />ANÁLISIS CRÍTICO<br />Podemos comenzar el análisis crítico haciendo hincapié al concepto de personalidad. Ésta se puede definir como el modo habitual y propio de responder a situaciones diversas en virtud de la especial estructuración de las características individuales.<br />Existe una evolución en la personalidad, ésta se produce de forma regulada, progresiva y automática confluencia de factores psicofisiológicos y ambientales. Los primeros años son vitales para el desarrollo de las capacidades intelectuales y afectivas como base de una personalidad armónica.<br />La familia es el núcleo fundamental donde el niño empieza a conformar su personalidad, nada ni nadie puede reemplazar el papel esencial de los padres en la educación de los hijos. Varias teorías psicológicas pretenden explicar el origen de la personalidad. Somos mucho más que una teoría, estamos invitados al reto de hacer realidad el ser imagen y semejanza de Dios y favorecer para que cada niño pueda tener mayores posibilidades de crecer en el seno de su familia que favorezca este ideal.<br />La actitud de los padres es fundamental en los primeros años de vida del niño, porque influye enormemente en el desarrollo de la personalidad. <br />Todos sabemos que en la etapa infantil los niños necesitan un apoyo o un modelo a seguir para adquirir sus conocimientos. Este modelo suele ser prioritariamente los padres y en el mismo nivel los iguales (otros niños con los que interactúan). En un segundo término se encuentran los abuelos y otros adultos cercanos, (estos últimos comienzan a tener mayor relevancia ya que cada vez más son ellos los que cuidan a los niños). <br />Diremos que la familia es considerada como el conjunto de personas unidas por lazos de parentesco, como la unidad básica de organización social, cuyas funciones y roles son proporcionar a sus miembros protección, compañía, seguridad, socialización y principalmente ser fuente de afecto y apoyo emocional especialmente para los hijos, quienes se encuentran en pleno proceso de desarrollo. La familia es el principal agente a partir del cual el niño desarrollará su personalidad, sus conductas, aprendizajes y valores.<br />La familia es una de las instituciones básicas que existen en la sociedad y además se puede considerar la más importante en los primeros años de nuestra vida; es en la cual nos refugiamos, donde estamos más a gusto y desde donde empieza nuestra socialización y el aprendizaje de nuestro papel dentro de un grupo. Para crear la personalidad el individuo pasa por ciertas fases que hemos explicado anteriormente, las cuales son: la infancia, adolescencia, adultez y vejez la primera es en donde se destaca el desarrollo de la personalidad. <br />Teniendo en consideración la influencia que tiene la familia en el desarrollo integral del niño, es fundamental propiciar un ambiente libre de tensión y violencia, donde exista un equilibrio y se logre brindar las pautas y modelos adecuados que permitan a los hijos actuar adecuadamente, desarrollar las habilidades personales y sociales que perdurarán a lo largo de su vida y que serán reflejados más claramente en ellos cuando formen sus propios hogares.<br />La familia cumple diversas funciones que permiten el buen desarrollo de la personalidad del niño, como ya hemos comentado anteriormente en el resumen analítico. <br />La influencia de la familia en el desarrollo del niño es vital ya que si este se forma dentro de una estructura familiar adecuada esto facilitará sus relaciones con las personas de su edad y su posterior integración dentro de la sociedad adulta donde deberá asumir nuevas responsabilidades.<br />Los valores son otros patrones de conducta y actitudes que se forman en el niño desde edades muy tempranas. La solidaridad, el respeto, la tolerancia son valores que surgen en el seno familiar, el niño observa de sus padres y aprende de sus conductas, si percibe que son solidarios, ayudan a los demás o que cumplen con sus responsabilidades, ellos asimilarán estos patrones y hará que formen parte de su actuar diario . En la escuela esto sólo se reforzará puesto que la familia es y siempre ha sido el principal agente educativo en la vida del niño.<br />Estos valores junto con los de la solidaridad, el respeto, la tolerancia son valores que surgen en el seno familiar, ellos asimilarán estos patrones y hará que formen parte de su actuar diario. En la escuela esto sólo se reforzará puesto que la familia es y siempre ha sido el principal agente educativo en la vida del niño<br />El psicoanálisis dice que los primeros años de vida del niño son de una importancia fundamental para la formación de su personalidad, y sin duda es así. El niño que crece en un ambiente tranquilo, rodeado de amor, pero no asfixiado, sino con libertad para descubrir el mundo que le rodea y estimulado en su curiosidad, reúne las premisas positivas para convertirse en un adulto seguro de sí mismo, con confianza también en los demás, activo y optimista. Por el contrario, el niño poco amado o amado mal, de forma posesiva y egoísta, el niño frustrado en sus intentos de autonomía, no adquiere esa seguridad y esa confianza indispensables para madurar una personalidad abierta a los demás porque confía en sí mismo, capaz de establecer relaciones auténticas y constructivas con los demás. Si es verdad lo que Freud dice del niño, es decir, que es “el padre del hombre que será”, el periodo infantil es una importante inversión sobre la vida adulta. <br />Hagámonos una pregunta ¿Cómo se forma la personalidad de los niños? Por mucho tiempo se ha creído que la personalidad, única y exclusivamente es un producto de la herencia, de tal manera que existen refranes que hoy en día son famosos como: “De tal palo, tal astilla, o sea que, si así era el papá, así es el hijo porque eso lo tienen en los genes”.<br />El espacio óptimo para ayudar al niño en este proceso de conformación de la personalidad es una familia sana e integrada, la cual a pesar de sus momentos de dificultad y crisis que pueda pasar, sigue siendo el mejor ambiente donde el niño(a) va aprendiendo, descubriendo y experimentando aquello que en forma progresiva hará de ella una persona sana, segura y equilibrada<br />El hombre se somete desde su nacimiento a una educación que, desde sus comienzos, cultiva sólo algunos de sus atributos, concretamente aquéllos de los cuales la sociedad espera extraer una utilidad posterior. El individuo aprende lo que el sistema requiere y, de esta manera, es inducido a organizar lo que Gouldner denomina su sí mismo y su personalidad, de acuerdo con las normas operativas de la utilidad. <br />Autores como Bronfenbrenner, Kohn, Broom y Selznick, han señalado que efectivamente existen diferencias en las prácticas de socialización, según sea la clase social a que pertenezca la familia, y que, en consecuencia, el proceso de socialización adquiere características distintas dependiendo de la clase social de la familia. <br />Desde un punto de vista psicológico se consideran fundamentalmente dos concepciones distintas: Una considera el desarrollo moral como una elaboración de juicios universales sobre lo bueno y lo malo. Esta posición ha sido especialmente defendida por autores como Piaget o Kohlberg. <br />Según esta concepción, el niño va a adquirir una serie de juicios, valores u opiniones a lo largo de su proceso evolutivo, que van a ser universales, es decir, el niño sabrá que una conducta es buena, no porque aprenda que dicha conducta es correcta en un entorno determinado, y por tanto buena, sino porque es objetiva y universalmente buena. La otra concepción sin embargo, considera el desarrollo moral como un proceso de interiorización de normas y prohibiciones socialmente sancionadas.<br />A partir de entonces y hasta la fecha, múltiples estudios e investigaciones han revelado las potencialidades de desarrollo del niño desde que nace y se ofrecen variadas formas para su estimulación desde el seno del hogar, mas también se ha corroborado el papel decisivo de la familia en las primeras edades, en lo referente a la formación o asimilación de hábitos de vida y de comportamiento social en sus pequeños hijos. Este período se considera “sensitivo” hablando en términos de L.S. Vigotsky, para la formación de los mismos.<br />Como dice “Alvaro Marchesi, un niño puede aprender cumplir unas normas en casa pero no en el colegio y viceversa, a respetar unas prohibiciones pero no otras, o incluso a cumplir unas normas delante de unas personas y a infringirlas delante de otras”.<br />Los valores, actitudes y expectativas que de esta forma se transmiten constituyen lo que algunos autores (Cremin, 1976; Bloom, 1981) han llamado "currículum del hogar". Este currículum del hogar no está escrito (a diferencia del escolar) pero cuenta con objetivos, contenidos, "metodologías" que determinan la seña de identidad de cada familia, y contribuyen a generar aprendizajes en sus miembros. <br /> “Las familias se diferencian entonces no sólo por los contenidos sino también en los estilos con que transmiten estos contenidos” (Martínez, 1996).<br />“Las familias, como las personas atraviesan diferentes etapas, recorriendo un ciclo evolutivo” (Vidal, 1991).<br />El concepto de familia va asociado a una serie de valores que tengan relación con el bienestar familiar, la gran mayoría de ellas señalan como importante el valor de la seguridad, seguidos por los valores de respeto, tolerancia, solidaridad, responsabilidad, etc (Salcedo, 1992; Orizo, 1996;García y Ramírez, 1997 en García, Ramírez y Lima, 1998)<br />Bajo nuestro punto de vista y para terminar con este análisis podemos decir que la familia, por tanto, será un elemento fundamental que hay que tener en cuenta en relación con la educación de los pequeños, donde el docente procurará la relación continua con ella, atendiendo al día a día que se desarrolla en el aula.<br />CONCLUSIÓN<br />Esta investigación señala que la personalidad es la manera única y relativamente consistente de cómo una persona siente, piensa y se comporta, y más aún, que las primeras horas o días de vida constituyen un periodo crítico en la formación del vínculo madre – hijo, ya que los niños necesitan amor y cariño como también cuidados físicos de las personas (padre, hermanos, etc.) que los atienden y por tanto satisfacen las necesidades básicas que tiene un niño. <br />Las diferencias fisiológicas y de comportamiento solo aparecen después de la infancia. No obstante, desde el nacimiento los padres tratan a sus hijos de forma cariñosa y en consecuencia, estos desarrollan diferencias en su personalidad; es por ello que se recomienda que el niño crezca en una familia bien constituida, que se sienta el afecto entre sus miembros para así, obtener un hijo con un alto nivel de autoestima y una personalidad bien desarrollada.<br />Jugar en familia es la mejor manera de reforzar las relaciones entre los miembros del hogar, a través del juego expresamos emociones, sentimientos, afecto y fortalecemos los lazos de unión entre las personas que participan. Es uno de los principales hilos conductores del amor entre padres e hijos además de cumplir una función educativa.<br />Como se sabe, la familia es el referente de vida de toda persona, donde todo ser humano establece los primeros vínculos afectivos y donde se forma la personalidad, los valores y los patrones de conducta del ser humano, la dinámica familiar será la guía que se tendrá para establecer las relaciones sociales con los demás y brindará las pautas que seguiremos luego con nuestras propias familias.Considerando el importante rol que cumple la familia es que debemos procurar que exista un ambiente adecuado que proporcione los elementos necesarios para lograr el bienestar y el desarrollo óptimo de cada uno de sus miembros, para ello es necesario que existan relaciones familiares armoniosas caracterizadas por la comunicación, la confianza, apoyo y unión entre todos. Para muchas personas, esto puede resultar importante y necesario pero difícil de ponerlo en práctica; los cambios en nuestra sociedad, la modernidad, la rutina de trabajo y estudio que tienen los miembros de la familia hace que se consideren algunas cosas más importantes que otras, los padres se ven obligados a trabajar durante muchas horas para satisfacer las necesidades básicas de sus hijos y en consecuencia se pasa menos tiempo con los niños.<br />Como hemos venido diciendo anteriormente en nuestro trabajo y a lo que damos mucha importancia y tiene por tanto mucha relevancia es que la familia es una de las instituciones básicas que existen en la sociedad y además se puede considerar la más importante en los primeros años de nuestra vida; es en la cual nos refugiamos, donde estamos más a gusto y desde donde empieza nuestra socialización y el aprendizaje de nuestro papel dentro de un grupo. Para crear la personalidad el individuo pasa por ciertas fases que hemos explicado anteriormente, las cuales son: la infancia, adolescencia, adultez y vejez la primera es en donde se destaca el desarrollo de la personalidad. <br />La realidad actual nos exige reconocer que cuando hablamos de familia no nos referimos solo a un sistema nuclear, sino más bien, a un conjunto de maneras de concebir a la familia desde nuevas estructuras.<br />Si bien, la presencia de ambos padres en la educación de los hijos es vital, sin embargo, los nuevos tipos de familia como la mono-parental, se ve enfrentada a desarrollar esta tarea con reales desafíos no menos importantes para la sociedad.<br />Los modelos rígidos de educación por parte de los padres se ven cada vez más cuestionados ante la mirada cuestionadora de los/as hijos/as que, sin duda alguna, no participan de estructuras familiares autoritarias, por el contrario, son partícipes de espacios democráticos intrafamiliares que los hace crecer y madurar armónicamente como personas.<br />La familia, es el principal agente a partir del que el niño desarrollará su personalidad, sus conductas, aprendizajes y valores.<br />Y para finalizar con nuestro trabajo resumiendo de manera muy concreta y locuaz: “Más allá de la estructura, la historia, la cultura, la composición de la familia sus funciones primeras siguen siendo las mismas: favorecer lo mejor posible a nivel de las relaciones, las condiciones necesarias y suficientes de un dispositivo que permita favorecer la capacidad psíquica de cada uno de sus miembros para producir sentido a fin de inscribir su existencia en su historia y la de los otros. La relación padres-hijos, a través de la educación en valores, constituye la primera y fundamental escena de una meta a lograr”. (Lefebvre, 2000)<br />BIBLIOGRAFÍA<br />Papalia, Diane E., "Desarrollo Humano". Editorial Mc Graw – Hill, sexta edición, 1997.<br />Alonso García, José; Alonso García, Ángel; Balmori Martínez, Alfonso; Carvalho Tovares, Juliaria, Grupo "Gappa": "Psicología". Editorial Mc Graw – Hill, primera edición, 1997<br />Bozhovich, L.I. (1976). La personalidad en la edad infantil. La Habana. Editorial Pueblo y Educación.<br />- Colectivo de Autores. (1988). Problemas teóricos de la psicología de la personalidad. La Habana. Editorial Pueblo y Educación.<br />Colectivo de Autores. (2003). Selección de lecturas sobre psicología de las edades y la familia. La Habana. Editorial Félix Varela.<br />Cruz, L (2003). Psicología del desarrollo. Selección de lecturas. La Habana. Imprenta Alejo Carpentier.<br />Febles, M. E. (2003). La concepción histórico cultural del desarrollo. Leyes y principios. En Cruz L (Comp), Psicología del desarrollo, selección de lecturas. La Habana. Editorial Félix Varela.<br />-Fernández, L. R. Pensando en la personalidad. Selección de lecturas. La Habana. Editorial Félix Varela. (2003).<br /> Mujina, T. K., Cherkes-Zide, N. & Rechtnikok, V. (1981). Conferencias sobre psicología pedagógica. La Habana. Editorial Libros para la Educación.<br /> Pérez, S. N. (1975). Selección de lecturas pedagógicas. La Habana. Editorial Pueblo y Educación.<br />Petrovski, A. (198). Psicología evolutiva y pedagógica. Moscú Editorial Progreso.<br />Vigotsky, S. L. Capítulo IV Las raíces genéticas del pensamiento y el lenguaje. Pensamiento y lenguaje. Ciudad de la Habana. Editorial Pueblo y Educación. Segunda Edición. 1998.<br />Webgrafía:<br />www.esperanzaparalafamilia.com/Rev/Articulos/PDFs/PDF0107.pdf<br />www.csi-csif.es/.../nivel_infantil_titulo_el_papel_de_la_familia_en_la_educacion_autora_mari_paz_quintero_fernandez.pdf<br />http://mail.ups.edu.ec/utopia/publicaciones/utopia41/contenidospdf//lafamilia.pdf<br />http://www.psicocentro.com/cgi-bin/articulo_s.asp?texto=art54001<br />