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Organización en la accion
 

Organización en la accion

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    Organización en la accion Organización en la accion Presentation Transcript

    • Es importante:  Primero identificarse con Cristo, con su obra y con su doctrina: amor, Lealtad y Generosidad.  Virtudes que hacen de él , un ejemplar estudiante que tiende siempre a superarse
    • Metodología Cuatro aspectos fundamentales de la misma:  Organízate  Organiza  Delega  Supervisa.
    • ORGANIZATE
    • SERENIDAD DE ESPIRITU  Requisito indispensable para que el hombre pueda actuar con toda su capacidad es que se encuentre en pleno dominio de sus facultades; y nunca llegar a poseerlo si antes no ha logrado serenidad de espíritu.  En efecto, todo lo que perturba trae consigo confusión a la inteligencia, y por consiguiente, falta de precisión en sus juicios y apreciaciones.
    • SERENIDAD DE ESPIRITU  Condición general: poseer una visión clara de los medios adecuados a su ejecución y de las personas que deben intervenir en su realización.  Una voluntad victima de la pasión sufre mortal debilitamiento, desviaciones y aun puede llegar a adoptar actitudes y decisiones seriamente peligrosas e injustas.
    • SERENIDAD DE ESPIRITU  Recordemos como aun para Cristo es condición indispensable la paz interior a fin de poder actuar en nuestras almas.
    • Ejemplo de Jesús  Triunfó de todos sus enemigos, resucita glorioso y al querer reorganizar su Colegio Apostólico se encuentra con un obstáculo que ha de superar previamente: el terror, la inseguridad y aun la consciencia de culpabilidad que existía en algunos de sus apóstoles; en una palabra, carecían de serenidad de espíritu.  Por eso su saludo y consigna fue: "La paz sea con ustedes” Consigna que recogemos reverentemente y la transmitimos a nuestros jefes en el nombre del Señor.  Dueños de la paz de Cristo podemos ciertamente organizar nuestras ideas, organizar nuestra actividad, organizar nuestro tiempo.
    • ORGANIZA TUS IDEAS  El primer factor de organización interna ciertamente lo constituyen las ideas. Mas no nos referimos a la concatenación lógica que debe existir en ellas como seres racionales, sino mas bien a una reafirmación de nuestra escala de valores.
    • ORGANIZA TUS IDEAS  El primer factor de organización interna ciertamente lo constituyen las ideas. Mas no nos referimos a la concatenación lógica que debe existir en ellas como seres racionales, sino mas bien a una reafirmación de nuestra escala de valores.  Dar el lugar que les corresponde en nuestros juicios a personas, a cosas y acontecimientos
    • ORGANIZA TUS IDEAS  Se nos manifiesta a través de nuestra inteligencia y de nuestra fe.  Es indispensable una ponderada reflexión y un serio estudio en que descanse su escala de valores, buena no solo para si, sino para todos  Somos corazón y sensibilidad. Y para que una idea llegue a arrastrar, llegue a influir definitivamente, es preciso que sea sentida, mas aún, que sea amada.
    • ORGANIZA TU ACTIVIDAD  Gira en torno de dos grandes deberes: el deber de estudiantes y el deber del apostolado.  Su actividad, por consiguiente, ha de estar enfocada al cumplimiento de ambos deberes en forma armónica.
    • Como estudiantes:  Consideramos necesario recalcar que hoy por hoy nuestro deber profesional consiste en ser buenos estudiantes.  Creemos que un porcentaje elevadísimo de fracasos sufridos por estudiantes que comienzan y no terminan la carrera proviene precisamente de falta de entusiasmo, de entrega de cariño apasionado por sus estudios, consecuencia a su vez de su desestima por su vocación profesional.
    •  No creemos, en cambio, que los obstáculos y dificultades que presenta la vida estudiantil, aun en aquellas carreras las más laboriosas y largas, provengan de la incapacidad para realizar los estudios. Las defecciones y las fallas se deben en último termino a la falta de estima y por consiguiente de consagración al cumplimiento del deber estudiantil que poco a poco se transforma en verdadera tortura.  Pero al mismo tiempo que señalamos la falta de dedicación al deber estudiantil como consecuencia de la carencia de estima por nuestra vocación, insistiremos además, en otro grande obstáculo en la vida del estudiante: la desorganización de su actividad.
    • Como estudiantes:  La vocación estudiantil exige, por consiguiente, dedicación, entusiasmo, trabajo perseverante y organizado que no solamente haga posible el esfuerzo continuado, sino que lo convierta en algo connatural y agradable para el estudiante.  Organizar nuestra actividad como estudiantes significa tanto como encauzarla al cumplimiento del deber profesional.
    • Como apóstoles Vida cristiana  Supone, en efecto, una intensa vida cristiana con una orientación eminentemente Cristocéntrica, es decir, haciendo girar todo en torno a Cristo, lo cual presupone el estado de gracia y el esfuerzo constante por aumentarla.  No puede haber actividad más fecunda ni mejor organizada que la que culmina en esta entrega y en esta adhesión a Cristo
    • Como apóstoles Formación integral  Nuestra actividad es eminentemente intelectual y humana. Debemos de pugnar por una formación integral que supere la limitación y mediocridad de programas oficiales.  Se logra a través de un espíritu de reflexión y actividades que además de ampliar nuestra integridad (física, cultural, emocional y social) profundicen sobre temas de especial interés que contribuyen de una manera notable al desarrollo de la personalidad.
    • Como apóstoles  No habrá dispersión de fuerzas, no existirán titubeos ni indecisiones que podrían restar eficiencia a nuestra acción, sino que gozaremos del fruto de experiencias y de una orientación firme que garanticen plenamente el rendimiento y organización de nuestra actividad apostólica.
    • Herramientas Virtudes a desarrollar:
    • Constancia  Un impulso entusiasta puede considerarse como el comienzo prometedor a nuestros estudios, pero de ninguna manera la culminación de una carrera.  Emprender la vida cristiana en plan de rectificación total y de lealtad a Cristo supone mucho; pero es sólo la perseverancia en este camino la que asegura el éxito final.
    • Constancia  Para ser buenos estudiantes, cristianos de una pieza, personalidades destacadas y genuinos apóstoles intelectuales , debemos poseer la virtud de la constancia que da estabilidad y eficacia a nuestra acción.  Es esto precisamente lo que buscamos al pretender organizarla.
    • Sentido de Responsabilidad  Afortunadamente la misma calidad e importancia de la actividad que hemos de realizar como estudiantes y apóstoles, es el fundamento para que surja ese sentido de responsabilidad, mediante un concienzudo examen de los valores de la sociedad, la Iglesia y Cristo ponen en nuestras manos.  Sentido de responsabilidad que en último término viene a dar consistencia, perseverancia y eficacia a nuestra acción integralmente considerada.
    • ORGANIZA TU TIEMPO  EL TIEMPO, DON INESTIMADO  El tiempo de la juventud es un don valioso porque es la época en que se siembra para el resto de la vida y cuya cosecha tiene proyecciones en la eternidad.  Al hablar de una organización del tiempo, consideramos que ocupa un lugar prominente el saber combinar el descanso necesario con la cultura y desenvolvimiento estético que es indispensable a un joven.
    •  Hay muchas diversiones que positivamente favorecen el descanso y salud corporal y al mismo tiempo cultivan y elevan el espíritu.  La falta de estima del tiempo se manifiesta frecuentemente en la impuntualidad, consecuencia a su vez de la imprevisión y la irresponsabilidad.
    • SUPREMACIA DE LOS DEBERES  Es preciso tener en cuenta que la calidad de buen estudiante no implica la preparación técnica simplemente, sino que hay que añadir a ella y por encima de ella nuestra preparación humana y moral, ya que antes de ser técnicos somos hombres y por encima de nuestra calidad de hombres y de técnicos, esta nuestra condición de cristianos.
    • SUPREMACIA DE LOS DEBERES  Necesitamos participar de la vida de Dios, requisito indispensable de fecundidad. Para logar esa recia espiritualidad y esa vida divina, es preciso consagrarle el tiempo necesario para su conservación y fortalecimiento.  Rechazamos enérgicamente todo tipo de catolicismo superficial que se reduzca a prácticas exteriores insustanciales de piedad fácil y engañosa. Debemos de exigirnos ese profundo sentido de vida cristiana que nos haga vivir íntegramente nuestra fe.
    • SUPREMACIA DE LOS DEBERES  Ecuanimidad de espíritu, escala de valores clara y definitiva, actividad inteligentemente organizada y el aprovechamiento metódico y perseverante del tiempo, son los elementos indispensables para llegar a ser un gran estudiante, profesionista y un gran apóstol.
    • ORGANIZA
    •  Después de haber logrado un orden interno fundamentado en la serenidad de espíritu, en la organización de ideas, de la actividad y del tiempo, es preciso estudiar dos factores esenciales : capacidad organizadora y la organización del trabajo en si.
    • CAPACIDAD ORGANIZADORA  Aun cuando la capacidad de organización sea considerada habitualmente como manifestación de un talento eminentemente práctico, sin embargo nos parece que un organizador ha de estar dotado de las siguientes cualidades: magnanimidad, agilidad, comprensión y caridad, equilibradas todas ellas con un equilibrado espíritu de prudencia.
    • Magnanimidad  Supone un grande espíritu y una confianza en Dios, en los demás y en si mismo que lo impulsan a la aventura de abrir nuevos derroteros, de superar dificultades y ensanchar los horizontes de la Organización que Cristo le ha confiado.
    • Agilidad  Cualidad que lo hace salir adelante en la organización y triunfar en la batalla. Agilidad mental, verdadera intuición que lo lleva a descubrir la solución más fácil y adecuada al problema que se presenta. Agilidad mental que además le permite ver y presentar de tal manera sus puntos de vista que llega a convencer fácilmente a quienes le son contrarios, en verdaderos colaboradores.
    • Comprensión  La mente no solo esta despierta como centinela de la fortaleza a su cargo para observar los movimientos o modificar tácticas , sino que sobre todo percibe fácilmente el esfuerzo, el éxito las limitaciones de sus compañeros para ser verdaderamente hermano
    • Prudencia  Son tantos los elementos y circunstancias que intervienen en la acción, que para que haya una justa apreciación s llegue a determinaciones realizables y todavía más, las mejores en cada caso, es preciso que un gran espíritu de prudencia.  Hablamos de prudencia como la virtud que regula a los demás , que modera audacias, que elimina timideces, dando como resultado una acción armónica en la que todos los elementos intervienen a su tiempo y en el lugar que les corresponde.
    • Caridad  Caridad que se manifiesta en la alegre y total entrega de sí mismo a la causa de Cristo; en perder de vista todo interés personal para identificarse con los intereses de Cristo; en llegar en esta entrega hasta el sacrificio heroico de sí mismo si es preciso.  En ocupar las posiciones más difíciles; en ser el primero en el trabajo y el último que abandona el frente de batalla; en asumir las responsabilidades inherentes al mando y no pretender responsabilizar a otros de los fracasos.
    • Caridad  Caridad que se traduce en la grande estima con cada uno de los compañeros; en el trato digno, sí, pero afable y caritativo; en el profundo respeto que siente por la libertad y dignidad de sus personas, al mismo tiempo que los dirige en los combates por la causa de Cristo.
    • ORGANIZA EL TRABAJO  Tres son los factores que nos parecen básicos en la organización del trabajo por realizarse: jerarquización, planeación, y coordinación del mismo.
    • Jerarquización  El punto de partida para la organización de cualquier proyecto o trabajo que ha de realizarse debe ser necesariamente el estudio detallado del valor e importancia de la obra que tenemos entre manos.  Es preciso establecer una jerarquía entre dichos elementos para darle a cada cual su valor propio y por consiguiente prestarle la atención y supremacía que le corresponde.
    • Jerarquización  La urgencia con que se presenta la consecución de determinadas labores, por causas muchas veces de verdadera emergencia o por razón de táctica, para evitar mayores daños o para preveer dificultades que bien pueden surgir de un sin número de factores difícilmente previsibles.
    • Planeación  Una vez que se ha logrado una idea, la más exacta posible de la naturaleza e importancia del trabajo que se le ha confiado, se sigue de inmediato la planeación encaminada a la ejecución de la obra.  La planeación, en efecto, supone una visión de conjunto en la que después de apreciar todos los factores que intervienen los organiza, armónica y jerárquicamente. Pero al mismo tiempo sabe penetrar en el detalle valorándolo de tal manera que sin perderse en ‚l lo destaca dentro del conjunto.
    • Planeación  De allí que otro de los elementos esenciales de la planeación de nuestras obras consista en ese triple análisis (social, intelectual y apostólico) del todo del que formamos parte, del medio en que hemos de actuar y de la necesidad o propósito a que debe encaminarse nuestra acción.
    • Coordinación  Un último paso de excepcional importancia consiste en la coordinación de las labores y del elemento humano entre sí.  Existe una concatenación interna en el proceso de cualquier obra que es preciso respetar a todo trance.  De dicha concatenación se seguir el orden de como debe de ser ejecutada.
    • Coordinación  Pretender comenzar por un quinto piso sin haber colado los cimientos, es un absurdo de tal magnitud, que al ingeniero o arquitecto que lo intentase no habría más remedio que descalificarlo.  Desgraciadamente no es raro encontrarse en la realización de obras semejantes errores, por falta de una visión clara de este orden interno de las obras que se nos confían.
    • Elemento Humano  Su rendimiento en el trabajo depende fundamentalmente de factores de carácter moral, siendo uno de los más importantes la simpatía y la facilidad de acoplamiento entre sí.  Otro factor importantísimo para el que coordina a sus elementos consiste en descubrir afinidades de iniciativa, de métodos y ejecuciones entre sus colaboradores.
    • DELEGA
    •  Uno de los mayores enemigos que pueden salir al paso de una Organización y aun condenarla al fracaso es la "Centralización de actividades y funciones".
    •  Por más eficaz que resultase de momento que un solo individuo acapare y aun personifique la actividad de su organización, muy pronto se nota el aislamiento que en torno suyo se crea y el desaliento o indiferencia que ciertamente se propaga aun entre los mejores elementos, al comprobar que les es materialmente imposible actuar con responsabilidad y oportunidad a su iniciativa, frente a alguien que todo lo quiere hacer por sí mismo.  El espíritu de grupo y el sentido de cooperación entre los socios de la Organización puede sufrir n un rudo golpe, destruyéndose de inmediato el trabajo de equipo.
    •  A fin de lograr una metódica exposición de este tema trataremos en primer lugar de la responsabilidad que compete al que delega en cuenta para delegar; finalmente, de la transmisión del pensamiento y del entusiasmo del jefe hacia su delegado.
    • Responsabilidad de quien delega  La consideración de la magnitud de la obra que se ha confiado a un dirigente, así como la presencia de compañeros generosos que le brindan su colaboración, los induce poderosamente a que los haga participes de su responsabilidad y de su trabajo.  Mas esta situación por sí sola no basta para justificar el acto de delegar responsabilidades.
    • Responsabilidad de quien delega  Puede ser que existiendo la preparación conveniente a quien se delega, se debe tener suficiente sentido de responsabilidad para hacerse cargo de una situación difícil.  El fracaso o el triunfo se atribuye sustancialmente al que delega.
    • Capacitación para la acción  De todo lo cual hemos de concluir la necesidad imperiosa de preparar a nuestros elementos capacitándolos a la acción, bajo un triple aspecto: preparación teórica adecuada, iniciación sistemática en los trabajos por realizar y robustecimiento de su espíritu de responsabilidad.
    • CRITERIO PARA DELEGAR Espíritu que debe animar a quien delega  No se trata de escoger al compañero con que vamos a asistir a un partido de futbol o a pasar un fin de semana a algún lugar de veraneo: ni siquiera del compañero de estudios, del amigo habitual y confidente.  Pretender convertir el equipo de trabajo en un círculo cerrado de amigos y de simpatizadores, es eliminar de la a otros que tienen pleno derecho y obligación de participar.
    • SELECCION DE LOS COLABORADORES Animado de un profundo respeto hacia la persona humana y a la vocación especial de cada uno de los compañeros, se debe tener como norma para delegar su actividad y funciones, en primer lugar, las cualidades de los mismos; en segundo lugar, la preparación que han recibido y finalmente el trabajo por desarrollar .
    • En función de las aptitudes  La razón por la cual proponemos en primer termino las aptitudes de nuestros compañeros como criterio para delegar, o todavía mejor, para situarlos dentro de la Organización y confiarles determinadas responsabilidades es doble.
    •  Ante todo, consideramos que se ha estado en contacto directo con sus compañeros y ha cultivado su amistad , puede fácilmente descubrir cuales son las aptitudes de sus colaboradores, bien sea por experiencias anteriores o también por afirmaciones que manifiestan.  En efecto la afición o gusto para realizar determinada actividad acusa siempre facilidad para ello, simpatía y gusto especial en desarrollarla.  Si Dios ha dado esos talentos, es precisamente para que se trabaje con ellos y dentro de su providencia ordinaria ese trabajo específico ha de desarrollarse formando parte de de la Organización.
    • En función de la preparación Pero no basta descubrir las aptitudes y encontrar las aficiones.  Son muy pocos los artistas y una muy buena voluntad y afición no garantizan por sí mismas el éxito de la obra. Es preciso que además se tenga en cuenta la prepacaci¢n que se ha recibido.  Cuando las aptitudes y aficiones han llegado a una madurez tal, se puede confiar en la preparación.  Descubre en tus compañeros sus aptitudes y aficiones y haz que den su máximo rendimiento.
    • En función del trabajo a realizar  Habiendo precedido una formación adecuada no es difícil encontrar elementos preparados para la obra especifica.  Por consiguiente, tan solo se requiere ese juicio práctico para encontrar entre muchos o varios elementos a aquel que más conviene de acuerdo con el trabajo por desarrollar.
    • TRANSMISION DEL PENSAMIENTO Y ENTUSIASMO AL DELEGADO  La primera conquista que se debe realizar es la conquista de la inteligencia de su colaborador. Por ello es preciso una mente abierta y una mente clara.  Mente clara que sepa exponer, si es posible, hacer evidencia sobre la bondad e importancia de la obra. Mente abierta que no tiene recovecos, que no sabe de vicios, que no oculta nada de lo que debe saber su compañero.
    • SUPERVISA
    • NATURALEZA DE LA SUPERVISION  El deseo de precisar con la mayor claridad posible este tema nos induce a presentaros en primer término el aspecto negativo del mismo, o sea, lo que no es una legitima supervisión. A saber: no es espionaje, ni una coacción externa, ni mucho menos una mera observación de lo que se está efectuando.
    • PRESENCIA INTELIGENTE  Hemos dicho que nada como en la planeación de una obra y en la organización del trabajo encaminado a realizarla, es donde con más claridad se descubre el talento .  Pues bien, ese talento y esa clarividencia deben subsistir durante toda su realización.  Una presencia inteligente, es decir una continua y discreta vigilancia sobre la manera como va desarrollándose punto por punto el programa.
    • SIMPATIA HACIA QUIENES COLABORAN  Es importante una colaboración efectiva en la simpatía que se despierta con los colaboradores.  Efectivamente, donde hay esta igualdad de sentimiento - que esto significa simpatía - esta comprensión mutua, la estima surge de inmediato como consecuencia necesaria.  Lo que antes era difícil ahora es agradable; lo que antes parecía imposible, ahora es posible; más aún, lo que en si es un sacrificio se transforma en una prueba de confianza, en una oportunidad para mostrar nuestra generosidad.
    • INTERVENCION OPORTUNA La intervenci¢n puede darse de cuatro maneras:  Sosteniendo el plan general de la obra  Aceptando, si es necesario, variantes circunstanciales que favorezcan lo fundamental  Cuidando del detalle  Inyectando entusiasmo en momentos de desaliento o de crisis.
    • ROBUSTECIMIENTO DEL TRABAJO DE EQUIPO: COORDINACIÓN  Si bien la multiplicidad de actividades y de elementos que intervienen en una obra le dan una grandiosidad extraordinaria, sin embargo, existe el peligro de que la unidad de conjunto desaparezca.  Para que el ritmo de trabajo y esa unidad no sufran detrimento, es indispensable la presencia que siguiendo el desenvolvimiento de cada parte, vigile al mismo tiempo la uniformidad de conjunto.
    • UNIDAD Y FUERZA EN LA ACCION Finalmente hemos de precisar la condición indispensable para que toda acción de conjunto tenga éxito: el espíritu de unión que debe de reinar entre los diversos elementos.  Para lograrlo se ha ahondado en el fundamento teológico y psicológico de toda actividad : hemos asimismo concentrado toda nuestra actividad en torno a Cristo de quien dimana la autoridad a fin de que sobre bases tan solidas descanse y se desarrolle una disciplina y obediencia tales que den como resultado una inteligente, alegre y fecunda acción organizada.