Ejercicios espirituales y comunidad-Padre Baena

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En este escrito número 10, una adaptación de una charla del padre Baena, SJ, se habla de los ejercicios de San Ignacio y de su práctica en pequeña comunidad

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Ejercicios espirituales y comunidad-Padre Baena

  1. 1. ESCRITOS DE FORMACIÓN Número 10 – Abril de 2005 EAS Ejercicios Espirituales y Comunidad Adaptación de un artículo de Gustavo Baena B., S.J.COMUNIDADES CRISTIANAS COMPROMETIDAS EAS DE COLOMBIACIUDAD DE MEDELLÍNCOMITÉ DE FORMACIÓN
  2. 2. Queridos compañeros EAS:En el presente boletín les estamos compartiendo un excelente artículo del PadreGustavo Baena, S.J. acerca de los Ejercicios Espirituales y la comunidad.Los Ejercicios Espirituales (EE) son el gran legado que recibimos de San Ignaciode Loyola y han permitido la transformación de miles de personas porque van alo esencial de nuestra vida nos permiten, como diría el mismo Ignacio ..."ordenar los afectos desordenados y después de quitados,... buscar y hallar lavoluntad divina" (Primera anotación de libro de los EE)... En otras palabras,tomar conciencia de esos desequilibrios que están en nuestro interior, nosseparan de Dios y que nos impiden captar con claridad que es lo que El quierede nosotros.El Padre Baena lo expresaba así en una conferencia: " Basta que me hagaconsciente de los afectos desordenados que me separan de Dios para que Diosobre en mi, quitando ese desorden. No soy yo, ni nadie el que quita esedesorden...sólo es Dios quién lo hace y para eso son los EE..."Cuando me hago consciente de que Dios habita en mí y de que me invita a hacerlo que El hace: a salir de mi para entregarme generosamente a los demás,inevitablemente me vuelco hacia mi comunidad (familia, trabajo, EAS...) y éstame revitalizará y estaremos trabajando conjuntamente por nuestra salvación.Les invitamos pues a leer, a saborear este artículo y especialmente aexperimentar asistiendo al próximo retiro del 21 y 22 de Mayo, y si te sientesimpulsado para profundizar un poco más y aventurarte nueve días en estapropuesta, ponte en contacto con el Comité de formación para informarte sobrelas fechas en que podrías hacerlo.Comité de Formación 2
  3. 3. El comité de Formación genera documentos periódicamente para beneficiode los EAS y su formación. Los invitamos a leer estos documentos yreflexionar sobre ellos, ojalá algunas veces en comunidad. Los invitamos acoleccionarlos y a divulgarlos.Estos escritos se basan en recopilaciones de documentos de diversosautores, incluyendo personas de los EAS, sometidos en algunos casos aadaptaciones que los hagan más afines y prácticos para los EAS, bajo laresponsabilidad del comité.Son bienvenidos los comentarios y los aportes.En la dinámicas de la pequeña comunidad se abren espacios para avanzarespiritualmente, los cuales pueden ser aprovechados por sus miembrospara enriquecer profundamente la experiencia comunitaria. Uno de estosespacios posibles es el tener una experiencia de ejercicios espirituales, ojaláen un ambiente comunitario. En el Comité de Formación tuvimos acceso aun documento del Padre Gustavo Baena, S.J., denominado EjerciciosEspirituales y Comunidad, el cual queremos compartir con las comunidadesEAS, con la esperanza de despertar en ellas la idea de tener unaexperiencia de ejercicios espirituales. El documento es ignaciano, como esignaciana la mayor parte de la experiencia que se tiene en la Iglesias deltema de los ejercicios espirituales. Nosotros hemos adaptado el documentopara los EAS, respetando los textos en buena parte y añadiendo algunoscomentarios en letra cursiva. Esperamos que les guste y que sea deutilidad. En el Comité de Formación se tiene el documento original,disponible para los que lo deseen consultar. 3
  4. 4. Ejercicios Espirituales y ComunidadAdaptación de un artículo de Gustavo Baena B., S.J. Doctor en Teología,Pontificia Universidad Javeriana. Licenciado en Sagrada Escritura, ComisiónBíblica, Roma. Diplomado en Sagrada Escritura, Escuela Bíblica, Jerusalén.INTRODUCCIONLa expresión comunidad es muy extraña en los escritos de San Ignacio, solose encuentra en las Constituciones y muy pocas veces y solo para indicar yen forma muy genérica una congregación o agrupación de personas, comoun colegio o algún grupo de cierto nivel social. Pero esta extrañeza deltérmino no solo se da en San Ignacio sino en la misma Iglesia. Aún en elConcilio Vaticano II, tiene muy pocas incidencias para indicar célulaseclesiales católicas .Sin embargo, cuando se analizan los dos primeros capítulos de laConstitución Lumen Gentium, en la que se trata de identificar la Iglesiacomo Cuerpo de Cristo y pueblo de Dios o Iglesia de Dios como traduciríaSan Pablo, se puede descubrir allí una recepción de la identidad de laIglesia primitiva en la Iglesia de nuestro tiempo y que se autointerpreta enel Concilio Vaticano II como comunidad cristiana.Al leer estos comentarios podemos reflexionar en la enorme importanciaque tiene para la Iglesia la experiencia EAS, tan rica en significados yposibilidades, y en sentido casi pionero que tenemos en la era actual.Nosotros somos la interpretación real de lo que significa la pequeñacomunidad, somos novedad practicable y esperanzadora.¿QUÉ SON LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES?Una descripción generalSan Ignacio precisa cada uno de estos dos términos: Ejercicios son unconjunto de operaciones bien determinadas, a saber, examinar laconciencia, meditar, contemplar, orar vocal y mental y otras espiritualesoperaciones, que él mismo compara con otras acciones mecánicas y locales,como pasear, caminar y correr; para indicar con ello que se trata deprocederes humanos y además para decir con el término ejercicios,operaciones espirituales humanas como la memoria, el entendimiento y lavoluntad. 4
  5. 5. Con el término Espirituales se refiere a «todo modo de preparar y disponerel ánima para quitar de sí todas las afecciones desordenadas y, después dequitadas, para buscar y hallar la voluntad divina».Lo más original y efectivo de los Ejercicios se encuentra en el procedimientotáctico de todas estas operaciones, o de su estructura interna, en donde sedispone la condición del ejercitante para que se abra incondicionalmente aldinamismo que desata en él el Espíritu Santo.El trabajo de pequeña comunidad es también una experiencia táctica(ejercicio) que se basa en acciones de la vida normal: compartir, conversar,caminar juntos, mirarse a la cara, reunirse, escuchar, reír, llegar aacuerdos. Estas sencillas acciones de la vida diaria se pueden usar comoejercicios para preparar y disponer el ánimo y el alma para alejar denosotros todas las costumbres desordenadas y ya más abiertos yorganizados como personas, parejas y amigos, buscar y hallar la voluntaddivina. Es decir, para alcanzar la espiritualidad.Fenomenología de la orientación del Espíritu en el ejercitanteEl funcionamiento práctico de los Ejercicios y sus efectos son perceptiblesen toda su dimensión, cuando se considera el ejercitante, o el tipo depersona que se busca configurar con estos modos de proceder y cómo, enconcreto, las distintas operaciones pueden alcanzar sus efectos particulares.Para San Ignacio el punto de llegada de los Ejercicios es que el ejercitanteencuentre «la voluntad divina en la disposición de su vida para la salud delalma», sea en la elección de un determinado estado o bien en la reforma oenmienda del estado en el cual ya lo ha situado la voluntad de Dios.También cuando nos atrevemos a formar una pequeña comunidad en lacual Cristo es el centro, nos mostramos abiertos a que la voluntad divinaentre a nuestra vida, así dispuesta, para dar salud al alma del tejido social.Ahora bien, el problema humano y real que imposibilita o deteriora «elbuscar y hallar la voluntad divina», lo constituyen, según el mismo Ignacio,las afecciones desordenadas. Es precisamente en el afrontamiento de esteproblema, donde las operaciones o mecanismos internos espirituales, dentrode los procedimientos conducentes y tácticos, alcanzan su objetivoespecífico, «quitar de sí todas las afecciones desordenadas».A primera vista parecería que todo el proceder táctico de los Ejerciciosestaría justamente en eliminar los afectos desordenados; sin embargo, si se 5
  6. 6. tiene en cuenta, no solo todo el texto de los Ejercicios, sino su acontecerpráctico en la persona del ejercitante, se vería que ese «quitar de sí todaslas afecciones desordenadas» no es un producto de los procedimientostácticos o pedagógicos, sino que es un efecto propio de la acción gratuita deDios por su Espíritu vivo en nosotros mismos; por lo tanto, las operacionesespirituales no apuntan a «quitar» tales afectos desordenados, sino adescubrirlos como tales, esto es como desordenados y hacerlos flotar connitidez, en todas sus dimensiones, en el plano de una experienciadiferenciadamente consciente, de tal manera que no sean justificados pornuestras racionalizaciones, disponiéndonos de este modo a una aperturaincondicional de fe, a la acción del Espíritu, que nos ordena, liberándonosgratuitamente del desorden de nuestra tendencias y afectos.El trabajo comunitario eventualmente va sanando nuestros desórdenes degrupo, mediante la acción del Espíritu en medio de nosotros, generando unariqueza de vida comunitaria y de compromiso.Para lograr este efecto San Ignacio encamina al ejercitante hacia una tomade conciencia de la experiencia de Dios concreta, con dos finalidades: laprimera consiste en que el ejercitante pueda distinguir a su vez laexperiencia del desorden de sus afectos, tomando como punto de referenciao criterio, la experiencia de Dios. Y la segunda finalidad apunta a que elejercitante descubra en la misma experiencia inmediata de Dios, cuál es suvoluntad.La primera pretensión de Ignacio está en que el ejercitante pueda confesar,la lógica del comportamiento de Dios en él, percibido por experienciainmediata, sintiéndose, por tanto, urgido a descubrir por sí mismo y llevaral plano de su conciencia diferenciada esta experiencia de Dios, o lo que eslo mismo, los toques de su misericordia, que lo hayan afectado en su vidainterior. A partir de esta experiencia ya interpretada y de alguna maneraobjetivada en su propio lenguaje, podrá el ejercitante discernir losdesórdenes profundos que se detectan en su interior.En otros términos lo que se descubre es la orientación de Dios en elhombre, y por lo tanto, su voluntad sobre él, a fin de discernir lasorientaciones opuestas que también se mueven en su interior y que tambiénpercibe por experiencia inmediata.La segunda finalidad de la experiencia de Dios consiste en que ella misma,la experiencia de Dios, es al mismo tiempo el conocimiento de la voluntadde Dios. 6
  7. 7. De aquí se puede ya deducir que Dios crea al ser humano habitando en él,por su Espíritu, comunicándosele, dándosele continuamente y enconsecuencia, lo propio de ese mismo ser humano debe ser, que tambiéncontinuamente y en cada momento, sienta o experimente, de algunamanera, ese actuar de Dios, silencioso pero perceptible, que lo vaconduciendo según el orden de su voluntad como creador.Por eso la voluntad de Dios se ofrece o se dice al hombre en ese mismoactuar de Dios en cada momento y a la vez se siente o se experimenta encuanto orientación divina al interior del mismo hombre. De allí la necesidadcontinua y apremiante de ponerse en condiciones de conocerla porexperiencia inmediata y llevarla a cabo en comportamientos coherentes conesa misma experiencia.Se comprende, entonces la necesidad de que el ejercitante se ponga encontacto inmediato con Dios, porque es solamente allí, donde él conoce yencuentra la voluntad de Dios sobre su vida.Las vivencias comunitarias permiten compartir experiencias y sentir cómose manifiesta en el otro la orientación divina. Podemos reconocer en el otrolos comportamientos coherentes y sentir así la presencia de Dios en él yllenarnos del deseo de la presencia coherente de Dios en nosotros.Ahora, ¿Si la voluntad de Dios se percibe en la experiencia inmediata deDios y si en esa inmediatez lo que se percibe es un actuar de Dios,entonces, qué es lo que en concreto se percibe por nuestra capacidadhumana, o qué es lo que, al menos, en términos ignacianos seexperimenta?Es aquí donde se descubre el proceder más fino y profundo de los Ejerciciosde San Ignacio. El eje de los Ejercicios, y que los recorre desde el principiohasta el fin es la petición y que en términos ignacianos se formula así:«Demandar (o pedir) lo que quiero…» y que jalona cada ejercicio decontemplación o meditación.Al principio de los Ejercicios, la petición es recogida con particular intensidaden un coloquio: «… para tres cosas: la primera, para que sienta internoconocimiento de mis pecados y aborrecimiento de ellos; la segunda, paraque sienta el desorden de mis operaciones… la tercera, pedir conocimientodel mundo…».Más adelante, se llega a «Demandar lo que quiero; será aquí demandarconocimiento interno del Señor, que por mí se ha hecho hombre, para quemás le ame y le siga». 7
  8. 8. Luego «Demandar lo que quiero; lo cual es propio de demandar en lapasión: dolor con Cristo doloroso, quebranto con Cristo quebrantado,lágrimas, pena interna de tanta pena que Cristo pasó por mí».Y hacia el final «Demandar lo que quiero; y será aquí pedir gracia para mealegrar y gozar intensamente de tanta gloria y gozo de Cristo nuestroSeñor».Lo que pretende San Ignacio en todas las peticiones es el conocimientointerno, con algunas pequeñas variantes que fácilmente pueden reducirsea él. Ahora bien, tal conocimiento no puede ser otra cosa que unconocimiento por experiencia inmediata interna, y en todos los casos divina.Pero esta experiencia de dónde o por qué surge, o en fin, ¿A propósito dequé? San Ignacio es explícito: «La demanda ha de ser según subyectamateria; es a saber, si la contemplación es de resurrección, demandar gozocon Cristo gozoso; si es de pasión, demandar pena, lágrimas y tormentocon Cristo atormentado…» y en otra anotación dice: «…porque la personaque contempla, tomando el fundamento verdadero de la historia,discurriendo y raciocinando por sí mismo, y hallando alguna cosa que hagaun poco más declarar o sentir la historia».Ahora ya se descubre con claridad que el impacto o la moción o el afecto dela voluntad, es producido en el ejercitante por «el fundamento verdadero dela historia», materia, a su vez, de cada contemplación o meditación. Deallí, entonces, que el objeto propio de la contemplación o meditación sea endefinitiva, esa moción o afecto de la voluntad, que el ejercitante ha deconvertir en otra operación más dinámica para él, a saber, la petición. Esen este momento donde San Ignacio considera la oración, en cuantopetición, una definitiva disposición de apertura de fe humilde del ejercitantefrente a un contenido gratuito que le ofrece la acción transformante delEspíritu de Dios.El trabajo de pequeña comunidad ofrece abundantes espacios para lapráctica de la petición. Conociendo al otro, nos conocemos a nosotrosmismos y contamos con un camino para enriquecer el conocimientointerno que nos hace más sabios al pedir la presencia del Espíritu y másvitales al momento de sentir esa presencia.Los puntos que San Ignacio pone en sus Ejercicios inmediatamente despuésde la petición, son instrumentos prácticos que pueden ser muy útiles paraquien contempla o medita, en la tarea única de toda oración, «buscar yhallar la voluntad divina en la disposición de su vida». 8
  9. 9. La moción o afecto de la voluntad una llamada de Dios que el orante debeponer con claridad en el plano de su conciencia, como un toque de lamisericordia de Dios que se hace perceptible y lo interroga, lo invita y lomueve, para que indague y responda a lo que Dios quiere de él en términosque concreten esa llamada.Esto significa que la contemplación o la meditación deben llevar, guiadaspor el mismo hilo conductor y dinámico de la petición, a tomar decisionesmuy precisas que toquen las actitudes y los comportamientos concretos delejercitante, de forma que sea verdaderamente transformante.En suma, la oración de contemplación o meditación consiste propiamente entomar en serio y a nivel profundo las mociones o afectos de la voluntad queDios suscita con inmediatez en nuestro interior por medio del «fundamentode la historia» o de una palabra, que se deja sentir impactándonos omoviendo afectivamente nuestra voluntad.En comunidad los compromisos pueden llegar a ser verdaderamentetransformantes. Podemos llegar a tomar decisiones muy precisas quetoquen nuestras actitudes y comportamientos concretos. En grupo nospodemos reforzar mutuamente para llegar a la coherencia entrecompromisos y acciones. El otro nos puede ayudar.Al continuar con el trabajo de los ejercicios, se llega a una sutilmodificación; ya no es la figura de una formulación abstracta, para confesaruna larga experiencia de Dios, sino una realización práctica a la cual debeconducir la orientación del Espíritu, asumida incondicionalmente, hastasituar al ejercitante a una distancia cercana de la fascinante persona deJesús, más aún, hasta identificarse con el Jesús de la pasión.Ahora el tipo de persona que San Ignacio desea, como voluntad de Diossobre el ejercitante, llega a su más alta dimensión, a saber, identificarsecon el Jesús humillado y vaciado de sí mismo de la pasión. Dice el texto:«Los que más se querrán afectar y señalar en todo servicio de su rey eternoy señor universal, no solamente ofrecerán sus personas al trabajo, mas aúnhaciendo contra su propia sensualidad y contra su amor carnal y mundano,harán oblaciones de mayor estima y mayor momento, diciendo… que yoquiero y deseo y es mi determinación deliberada, solo que sea vuestromayor servicio y alabanza, de imitaros en pasar todas injurias y todovituperio y toda pobreza, así actual como espiritual, queriéndome vuestrasantísima majestad elegir y recibir en tal vida y estado». 9
  10. 10. En pequeña comunidad podemos imitar al Señor y pasar juntos todasinjurias y todo vituperio y toda pobreza. Todo para buscar el mayor servicioy la mayor alabanza de lo divino que hay en el otro y de Dios.Hasta esta altura de los Ejercicios, tal como suceden en el ejercitante, SanIgnacio siempre ha considerado la posibilidad de engaños e ilusiones sobrela legitimidad divina de las mociones o afectos de la voluntad, ya que nodesconoce que en el interior del hombre no solo se deja sentir la orientacióndel Espíritu de Dios, que habita en él, sino también otra orientación o afectodesordenado y que también habita en el hombre como si fuese unapersona, o como otro yo; por eso San Ignacio dice con sorprendenteprecisión: «Presupongo ser tres pensamientos en mí, es a saber, uno propiomío, el cual sale de mi mera libertad y querer, y otros dos, que vienen defuera: el uno que viene del buen espíritu, y el otro del malo».Igual como ocurre en nuestras vivencias comunitarias, a veces queremos, aveces nos dejamos llevar de la fuerza del espíritu, a veces nos derrota lamediocridad. A veces confundimos las cosas y perdemos un poco el rumbo.En grupo tenemos la opción de preguntarnos, en nuestra vida cotidianacomunitaria, ¿cuál es la voluntad de Dios, qué haría el Señor fiel? En grupose enriquecen las respuestas a estas preguntas.A esta altura de los Ejercicios San Ignacio presenta los criterios deldiscernimiento de las mociones. Estos tienen que ver con que el ejercitantese sienta como un ser humano tan ajustado a la voluntad de Dios, en ladisposición de su vida cotidiana, que se encuentre enteramente cerca delJesús pobre y humillado de la pasión, o sea, un ser tan fiel a la voluntad deDios, que pone esa fidelidad por encima de todas las cosas, aún sobre supropia vida e intereses, hasta la muerte. Y todo esto precisamente, porqueSan Ignacio pretende hacer del ejercitante un ser humano comprometido,como Jesús, en la salvación de las almas, o instrumento de salvación.¿Por qué el hombre ideal de la voluntad de Dios es aquel que sale de símismo incondicionalmente para darse sirviendo al otro?Por una sola razón, que se deduce del anuncio del Reino de Dios de Jesús ydel anuncio del Evangelio en la Iglesia primitiva, a saber, porque de hechoDios está creando continuamente a cada hombre saliendo Dios mismo desí mismo haciéndose hombre, esto es, Dios crea al hombre haciendocontinuamente comunión con él, dándosele, habitando en él por su Espíritu,para que también sea él capaz de salir de sí mismo sirviendo al otro, yconstituyéndose así en la imagen clara de Dios, es decir, hijo de Dios. 10
  11. 11. La experiencia de pequeña comunidad nos ofrece espacios parasalirnos de nosotros mismos para darnos sirviendo al otro. Lospodemos expandir y compartir aún más si tenemos una experienciafuerte de ejercicios espirituales, ojalá con participación de variosmiembros de la comunidad.¿QUÉ ES LA COMUNIDAD CRISTIANA?Ahora trataremos de identificar ¿Qué es la Comunidad deseada por Jesús yla Comunidad cristiana primitiva y además cuál es su función?La pretensión de Jesús con su anuncio del Reino de DiosEl objetivo propio de Jesús en su vida pública estaba centrado en el anunciodel Reino de Dios y su forma particular eran sus parábolas. Las parábolasde Jesús muestran la inmediata vinculación con su persona, cuyo punto dereferencia es su propia experiencia de Dios; las parábolas son las categoríaspropias de Jesús, por medio de las cuales y partiendo de su experiencia, élmismo se manifestó y dejó entender qué pretendía con aquellos que leescuchaban.El propósito de Jesús no era enseñar una doctrina abstracta ni un conjuntode verdades sobre el Reino de Dios. Jesús era eminentemente práctico, ibadirectamente a la persona, invitándola a que tomara conciencia de larealidad del Dios vivo en ella, sintiera esa misma realidad y la tomara enserio en sus comportamientos cotidianos; es decir, para que por su propialibertad asumiera o no una vida coherente con el Dios vivo que habita en lapersona oyente.Jesús experimentaba con absoluta nitidez la orientación de la inmediatez deDios en él y en esa inmediatez fue donde se dio la gran revelación de Dios aJesús mismo. Por eso es en esa inmediatez donde, a su vez se nos revelaque Dios crea la humanidad de Jesús, uniéndose a ella, trascendiéndose enella por su Espíritu, haciendo comunión con ella, comunicándoleenteramente su divinidad, haciéndole así su Hijo.El modo de proceder de Jesús en su anuncio: la ComunidadQuien lea con algún detenimiento los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas,y observe particularmente las preocupaciones de Jesús, descubrirá latendencia de los evangelistas a mostrar a un Jesús, quien, en el anuncio delReino de Dios, centra su actividad en la formación de una comunidadintegrada, no solo por los doce, sino también por algunas mujeres. 11
  12. 12. Los pequeños discursos e instrucciones o son especialmente dirigidos a losdiscípulos. También los grandes discursos de Jesús son dirigidosparticularmente a los discípulos. En numerosas ocasiones los discípulos seacercan a Jesús para pedir alguna explicación. La preocupación de Jesús conrelación a sus discípulos no es solo en el plano de la enseñanza o de lapredicación, sino que se extiende a otras actividades: le acompañan en suoración, en sus comidas, en sus correrías por el mar. En muchos de losmilagros diferenciados que se narran en los Sinópticos, los discípulos estánpresentes. Parece, pues, a primera vista, que la intención de los tresprimeros Evangelios es mostrar a un Jesús que centra en la formación de ungrupo de discípulos más cercanos, los doce, el anuncio del Reino de Dios,pero no solo por medio de sus discursos, sino con sus modos de proceder.Ciertamente no era el propósito de los tres primeros Evangelios, pero sesuele interpretar de esa manera, que la preocupación de Jesús fuese formarespecialmente los líderes o autoridades de la Iglesia, pero es obvio que éstano era la intención de los evangelistas, ni menos aún, la del propio Jesústerreno.Ahora bien, se puede decir con certeza que el Reino de Dios anunciado porJesús, está formulado por él mismo en términos de hacer la voluntad deDios, su Padre por encima de todas las cosas, asumiendo desde estaposición todo lo que en su existencia concreta se iba presentando; o enforma aún más práctica, obediencia incondicional al actuar de Dios, comoPalabra de Dios, actuar que él percibía en la experiencia inmediata de laorientación de ese mismo Dios que habitaba en él a plenitud por su Espíritu.El llamamiento de los doce discípulos más cercanos tiene como punto dereferencia esta manera de Jesús al hacer su anuncio, esto es, Jesús mismohaciendo comunión con cada uno de los doce, sirviendo, dándosehumildemente.La comunidad es entonces un efecto de la comunión de Dios o Palabra deDios en las personas, que las hace capaces, por esa misma comunicación dela divinidad, de comportarse como Dios mismo, esto es, saliendo sí mismasen forma incondicional y en función de los demás.La comunidad es por lo mismo, el lugar o el espacio donde realmente Diosacontece en las personas; de allí, que para Jesús el real anuncio del Reinode Dios es la comunidad así entendida, es decir, lugar donde Dios mismo,aconteciendo (reinando) se anuncia por sí mismo.Dios crea hombres por medio de hombres aconteciendo en ellos y es éste elsentido profundo de la comunidad, ser un espacio terreno donde los 12
  13. 13. hombres se hacen capaces de salir de sí mismos, como Dios mismo lo hacecon los hombres, servidores incondicionales de los demás, comoinstrumentos de creación de sus hermanos, y este es precisamente elhombre ideal de la voluntad de Dios revelada en Jesús, el hombre perfecto.Pensamos que la pequeña comunidad EAS tiene todo el potencial paraaproximarse a estos bellos planteamientos, de forma que nosotros nosayudamos en el compartir comunitario a ser servidores incondicionales delos demás, instrumentos de creación de nuestros hermanos.El anuncio del Evangelio en San Pablo y la ComunidadLo específico del anuncio de Pablo se percibe muy claramente luego de susalida de Antioquía. Su primer intento misionero fue el anuncio delEvangelio a los judíos y por eso predica sistemáticamente en las sinagogasdel Asia Menor y Grecia; pero, como lo atestiguan los Hechos de losApóstoles, no tuvo éxito, en efecto, él y sus seguidores fueron expulsadossucesivamente de las sinagogas. Pablo, entonces, recurrió a otro escenario,a saber, las familias de paganos «temerosos de Dios», en las cuales seinsertaba, haciendo comunión con ellos y contagiándolos por medio de supalabra y de su testimonio caracterizado por la ausencia de cualquierinterés personal y mundano. De esta manera Pablo transformó familias depaganos o de judíos de la diáspora, en comunidades cristianas, es decir,espacios de auténtica solidaridad o comunión, por la fuerza del poder delresucitado, o sea el poder del Evangelio.El modo de proceder de Pablo en ese incansable afán por evangelizar ysalvar lo más posible, en un contexto apocalíptico de fin del mudo, no fueevangelizar poco a poco hasta cubrir toda una región, sino que en cadaregión o país creaba una comunidad, pero que tuviera capacidad y pasiónmisionera, de tal manera que se responsabilizara de evangelizar la región,también insertándose en espacios familiares y creando así nuevascomunidades; entre tanto, Pablo continuaba pasando de la misma maneraa otras regiones creando comunidades misioneras. La tendencia de todocristiano en la Iglesia primitiva era la responsabilidad evangelizadora,precisamente porque esta era la orientación que operaba el Espíritu delresucitado vivo en ellos.Por eso Pablo no deja estas comunidades ya marchando en cada región opaís con el propósito de que se perpetuaran en un largo período de tiempo yen determinado lugar; en este momento aún la Iglesia no se habíainstitucionalizado y solo se había independizado, de alguna manera, de lasinagoga, adquiriendo alguna identidad local en las casas de familiascristianas. Por eso el objetivo de Pablo al crear tales comunidades no era 13
  14. 14. otro que el anuncio del Evangelio y la comunidad era el medio necesariopara evangelizar.La comunidad es, pues, la comunión del Cristo resucitado dándose,encarnándose en cada miembro de la comunidad, para hacer por el Espíritudel mismo Resucitado, o Palabra de Dios, seres humanos capaces decomunión con sus hermanos.Se sigue, en consecuencia, que no es posible la evangelización sino creandocomunidades, donde una real solidaridad sea la responsabilidad de todossus miembros y esto solo puede ser real y efectivo en comunidadespequeñas. Por eso la comunidad es el medio absolutamente esencialpara el anuncio real del Evangelio y la razón es clara, comunidad es elEvangelio que al acontecer allí, se anuncia por sí mismo. Por eso seentiende que cuando Pablo habla del Señor, en varias ocasiones, se estarefiriendo a la comunidad.Es clara la misión evangelizadora que tienen las comunidades EAS.Una conclusiónCuando ya tenemos una comprensión de las dos realidades, Ejerciciosespirituales y Comunidad cristiana, en cuanto espacios vitales del acontecerde Dios creador de seres humanos según su voluntad, ahora podemosestablecer mejor la relación que se da entre tales realidades.Toda comunidad cristiana, debe ser, por su misma naturaleza unacomunidad de formación o de edificación de seres humanos concapacidad de comunión y por tanto, todo miembro de la misma debe tomarla responsabilidad consciente de edificar a su hermano dándosele, haciendocomunión con él.Por su parte, los Ejercicios espirituales como espacio de apertura de fetáctica y sistemática al acontecer de Dios en el ejercitante, logran el mismoresultado que pretende la comunidad cristiana, a saber, un ser humanovaciado de toda búsqueda de intereses y por lo tanto capaz de salir de símismo y comprometido en una entrega salvadora como el Jesús pobre,humilde y fiel, inclusive hasta la muerte violenta, esto es, una persona decomunión sirviendo como el Jesús humilde de la pasión, con quien terminapor identificarse.Por eso se puede concluir, con razón, que la relación que existe entreEjercicios ignacianos y Comunidad cristiana es una relación de identidad, no 14
  15. 15. solo por el procedimiento interno que se desata en el interior de ambasrealidades, sino por su efecto último, a saber, la edificación de sereshumanos auténticos, o personas volcadas incondicionalmente a favor delotro.Como se menciona en la introducción, el camino ya está abierto ydisponible. Es cuestión de animarse. 15

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