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Abuso sexual infantil por parte religiosos y clérigos
 

Abuso sexual infantil por parte religiosos y clérigos

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Una revisión certera a este espinoso asunto

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    Abuso sexual infantil por parte religiosos y clérigos Abuso sexual infantil por parte religiosos y clérigos Document Transcript

    • ESCRITOS DE FORMACIÓN EAS Número 42 – Mayo de 2010 ABUSO SEXUAL INFANTIL POR PARTE DE CLÉRIGOS Y RELIGIOSOS CATÓLICOS P. José Rafael Prada Ramírez, Redentorista, Doctor en Psicología.COMUNIDADES CRISTIANAS COMPROMETIDAS EAS DE COLOMBIACIUDAD DE MEDELLÍNCOMITÉ DE FORMACIÓN 1
    • El comité de Formación genera documentos periódicamente parabeneficio de los EAS y su formación. Los invitamos a leer estosdocumentos y reflexionar sobre ellos, ojalá algunas veces encomunidad. Los invitamos a coleccionarlos y a divulgarlos.Estos escritos se basan en recopilaciones de documentos de diversosautores, incluyendo personas de los EAS, sometidos en algunos casos aadaptaciones que los hagan más afines y prácticos para los EAS, bajo laresponsabilidad del comité.Son bienvenidos los comentarios y los aportes.En este escrito queremos tratar el tema de ABUSO SEXUAL INFANTILPOR PARTE DE CLÉRIGOS Y RELIGIOSOS CATÓLICOS, basado en undocumento gentilmente compartido con los EAS por su autor, el PadreRafael Prada, provincial de los redentoristas de Colombia, paradistribución privada en las comunidades EAS. Se trata de un tema demucha actualidad en la Iglesia, fuente de desprestigio y de críticas, quedebe ser puesto en su real perspectiva, la cual no vamos a obtenerfácilmente de los medios de comunicación, muchas veces interesadosen el escándalo y en la novedad superficial. En cambio este documento,escrito con cuidado y rigor por una persona ilustrada, equilibrada y dementalidad investigativa y pastoral, nos aporte luces claras y criterios,para aclarar conceptos y situaciones, para que sepamos conversar conotras personas y tener igualmente opiniones formadas.Consideramos que el ambiente de pequeña comunidad es ideal paradesarrollar una visión ilustrada de las situaciones del mundo y de laIglesia y queremos proponerles que traten estos temas en susreuniones semanales. ABUSO SEXUAL INFANTIL POR PARTE DE CLÉRIGOS Y RELIGIOSOS CATÓLICOSP. José Rafael Prada Ramírez, Redentorista, Doctor en Psicología. El escáncalo de abuso sexual de menores por parte de clérigos y religiososcatólicos ha traspasado la frontera de los países anglosajones, donde hace algunosaños comenzó, y ha inundado los ambientes de casi todos los paísestradicionalmente católicos como España, Italia, y Latinoamérica. 2
    • El presente artículo quiere ser una aproximación crítica al tema. Unaprimera parte describirá el fenómeno patológico de la pedofilia diagnosticadocomo parafilia. Después se hablará de ella a la luz de la psicología. Una terceraparte presentará, a grandes líneas, el escáncalo mundial del abuso sexual demenores por parte de clérigos y religiosos. Finalmente, una cuarta parte darárecomendaciones, tanto psicológicas como jurídicas y religiosas, para afrontar lasituación y corregir esa conducta desviada. 1. Descripción de la pedofilia y del pedófilo Comúnmente se entiende por pedofilia el acto o la fantasía de establecerrelaciones sexuales con niños menores de edad, como método repetidamentepreferido o exclusivo, para lograr la excitación sexual. Algunos hablan de pedofiliacuando se trata de relaciones sexuales de un hombre con jovencitas o niñas, depederastía cuando las relaciones sexuales son de un hombre con muchachitosmenores de 14 años, y efebofilia cuando las relaciones sexuales son conadolescentes1. En el presente artículo utilizaremos primordialmentede los términospedofilia y efebofilia, entendiendo por pedofilia la relación sexual de un adulto conniños y niñas antes de su pubertad, y por efebofilia la relación sexual conadolescentes menores de edad. Como nos damos cuenta inmediatamente, no esfácil la distinción clara de todos los términos porque hay que tener en cuenta elproceso de maduración biológica (pubertad), psicológica (adolescencia) y las leyesque reglamentan, según los países y culturas, cuándo una persona ha llegado a sumayoría de edad2. El DSM-IV3 incluye un diagnóstico standard para la pedofilia con los siguientescriterios que se citan textualmente: “A. Durante un período de al menos 6 meses, fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican actividad sexual con niños prepúberes o niños algo mayores (generalmente de 13 años o menos). A. Las fantasías, los impulsos sexuales o los comportamientos provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. B. La persona tiene al menos 16 años, y es por lo menos 5 años mayor que el niño o los niños del criterio A.1 Las etimologías provienen del griego: paidòs: niño; filía: amor; erastés: amante; efebo:adolescente.2 La atracción sexual hacia niños muy pequeños se llama infantofilia y siempre escondeproblemas graves de personalidad.3 DSM-IV significa Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, en sucuarta edición. Y APA es la Asociación Psiquiátrica Americana. 3
    • Nota: no se debe incluir a individuos en las últimas etapas de la adolescencia, que se relacionan con personas de 12 o 13 años” (APA, 1995, 248). Más del 20% de los pedófilos son parientes de la víctima. Los hombresheterosexuales pedófilos buscan niñas de 8 a 10 años, desconocidas, cuyaconfianza van ganando poco a poco, y generalmente no van más allá de tocarlas yacariciarlas. Los homosexuales pedófilos buscan muchachos de 10 años enadelante. Algunos pedófilos son agresivos. La mayoría de los pedófilos son hombres, con edades que fluctúan entre 30y 40 años, inmaduros, solitarios, con complejos de culpa o sentimientos religiososcontradictorios, con baja autoestima y dificultades para establecer relacionesheterosexuales normales. Por lo general no presentan trastornos psicopatológicos,pero algunos de ellos ejercen los actos pedofílicos en momentos estresantes. Generalmente hablando la pedofilia es la parafilia que la sociedad ve con mayorhorror y ante la cual reacciona con mayor energía. Muchas veces la reacciónescandalosa y agresiva de los padres o familia del niño abusado, produce mayordaño que el acto pedófilo en sí, por cuanto se suscitan fácilmente sentimientos deculpa y de vergüenza en el niño, con baja de su autoestima y tendencia a larepresión. En las últimas décadas la permisividad hacia la pedofilia ha crecido.Scarlettari y Laggia (2003, 32-33) afirman que los sitios pedófilos en Internet hanaumentado en un 200%, hay 552 organizaciones bien estructuradas en el mundoque reinvendican los derechos pedófilos, existen partidos políticos y comités queluchan por defender esos derechos, por ejemplo en Holanda, y las mujerespedófilas se han organizado en 5 diversas organizaciones mundiales. La ONUpublicó en el 2006 un reporter donde afima que sólo en el año 2000 hubo 230millones de niños abusados sexualmente en el mundo (El Tiempo 2006, 1-23). Sin embargo, algunos de los practicantes de la pedofilia afirman que ellos, yen general los que practican las llamadas “desviaciones sexuales” (parafilias), sonseres muy evolucionados que forman ya el verdadero hombre del futuro,realizado en todas sus potencialidades (Cooper 1997, 256). Muchas publicaciones sobre pedofilia sostienen que un gran número depedófilos sufrieron abuso sexual cuando eran niños. Así, la Escuela SexoanalíticaCanadiense afirma que la mitad de los pedófilos que son tratados allí en terapia,han sufrido ataques sexuales cuando eran niños (Bouchard 2001, 127). Sinembargo, afirma Vittorino Andreoli, psiquiatra italiano, el pedófilo tiene capacidad deelección y es responsable de su acción; estas son sus palabras: “Definir al pedófilocomo enfermo no está en contradicción con retenerlo responsable de un crimen,porque a pesar de que aquella atracción sea un trastorno de la sexualidad, nocomporta incapacidad para dominarlo” (2004, 5). 2. La pedofilia a la luz de la psicología El psicólogo Helí Alzate (1987, 155) sostiene que los seres humanos llegan asu madurez sexual bastante antes que nuestras costumbres y leyes lo reconozcan. 4
    • Afirma que no parecen existir bases biológicas para considerar “anormal” laactividad sexual entre adultos y jovencitos, porque son frecuentes entre losanimales inferiores y en algunas culturas humanas. Y añade que en Occidente, estetipo de relación era bien visto en las antiguas Grecia y Roma, y hasta finales delsiglo XVIII la legislación al respecto no fue rígida: hasta el siglo XIX la edad legalpara el consenso sexual en muchas legislaciones anglosajonas era de 10 años, y enel estado norteamericano de Delaware hasta el año de 1895 era de 7 años. 2.1 El psicoanálisis Sigmund Freud consideraba la pedofilia claramente como una parafilia odesviación sexual. Para los psicoanalistas el pedófilo no ha resuelto su “complejo de Edipo”4 y deesa manera es un pervertido del amor padre/madre que asegura su energía sexualpara su propio placer. Incapaz de relacionarse sexualmente con un adulto, su sexualidadpermanece polimorfa como la de un niño. El niño es la salida a sus impulsosdescontrolados. Todo acto de abuso sexual con menores es edipiano, no sólo porsu naturaleza arcaica, sino por la desproporción entre los dos protagonistas(Stoller 1977, 109-214). Los terapeutas psicoanalistas tratan de desbloquear el trauma causado en lainfancia (superar el complejo edípico) para que el interesado adquiera formas másmaduras de expresión sexual (Goldeb 1998, 32). 2.2 El conductismo Los teóricos del comportamiento hablan de la pedofilia como aprendizaje deactitudes negativas hacia el sexo, experiencias de abusos sexuales durante la niñez,exposición a modelos de aprendizaje sexual desviado, sentimientos deinseguridad y autoestima baja, y dificultad en las relaciones interpersonales, loque facilita una relación sexual adulto-niño (Tollinson – Adams 1979, 16-112). Para ayudar en la cura de los pedófilos tradicionalmente se ha utilizado laterapia aversiva (acoplar fantasías parafílicas con estímulos aversivos) y ladesensibilización sistemática (relajación y condicionamiento imaginativo derelaciones sexuales adecuadas). 2.3 El cognitivismo Para los cognitivistas la sexualidad es uno de los sistemas motivacionalesinterpersonales (SMI). La pedofilia, como toda parafilia, sería el resultado de SMI’sinadecuados producidos en la relación con las figuras familiares importantes(Veglia 1999, 588-6394 Se trata de un drama griego compuesto por Sófocles hace más de 2.300 años, consimbología universal y para todos los tiempos. Edipo, sin saberlo, mata a su padre, llegaa ser rey de Tebas y se casa con Yocasta, su madre. Al saber la verdad, Yocasta seahorca y Edipo se saca los ojos y abandona la ciudad. Sigmund Freud utilizó la leyendapara identificar la atracción erótica del hijo hacia la madre (o de la hija hacia el padre)combinada con una actitud hostil hacia el padre (o de la hija hacia la madre). Losseguidores de Freud hablaron de “Conflicto de Edipo” para el niño, y “Conflicto deElectra” para la niña. 5
    • Basados en la “teoría del apego” de John Bowlby, aceptada por lospsicólogos cognitivistas, el pedófilo podría ser fruto de una relación con la “figuramaterna” de tipo inseguro-resistente. Dicha figura a veces ha respondido con cariño yamor y a veces no. De esa manera, se ha creado un niño que no ha aprendido acontrolar sus exigencias, que busca de manera compulsiva y obsesiva afectividady sexo y que no sabe poner límites a su deseo de posesión (Prada 2004, 83). Los terapeutas cognitivos usan técnicas de autocontrol, de gestión delestrés, de reestructuración cognitiva y de rehabilitación social. 2.4 Perspectiva social El abuso sexual de menores puede suceder dentro del cuadro familiar(incesto), en el ámbito comunitario (pederastía) o a nivel internacional(prostitución infantíl). 2.4.1 El incesto La sexualidad de los hijos puede ser motivo de conflicto para los padres.Así las manifestaciones púberes de ellos pueden despertar en los padresproblemas no resueltos de sus años adolescentes. El acto incestuoso es desestabilizador del orden afectivo y sexual tanto para lavictima, como para el agresor y el entorno familia. A esto hay que añadir el silencioforzoso que se impone. Se calcula que el 65% de las mujeres han sido víctimas,alguna vez en su infancia, de un abuso sexual incestuoso. El incesto, de mayor amenor número, se calcula así: padre-hija, entre hermanos, abuelo-nieta, entreprimos, madre-hijo. Desde este punto de vista, el mayor número de casos de abusosexual se realiza dentro de los muros de la casa paterna. Hay factores que facilitan el incesto: el hacinamiento y la pobreza extrema,la precocidad sexual de los niños, los problemas psicopatológicos de la familia, lasexualización de la vida social, la desintegración de los valores familiares, etc. 2.4.2 La pederastía El abuso sexual de pederastas en la calle o en otros ambientes fuera delhogar, es traumático pero ocasional. La mayor parte de los casos se realizan en losparques, a la salida de las escuelas, o en los predios de ruinas o descampados. El pederasta más peligroso es aquel en quien el niño confía naturalmente: uncriado, un amigo de familia, un profesor, un clérigo, un maestro, un policía, etc. Elescándalo y el interrogatatorio que se hace ante la policía, el juez o las autoridades,puede ser más perjudicial que el mismo abuso sexual, por la dramaticidad, laobsesión de detalles, la ira explosiva de los padres y la curiosidad malsana de losexpectadores. 2.4.3 La prostitución infantil El I Congreso Mundial contra la explotación de menores, celebrado enEstocolmo (Suecia) del 27 al 31 de agosto de 1996, llamó la atención sobre los más de 2millones de menores explotados sexualmente en todo el mundo y sobre la manerasofisticada de esta industria criminal. Asia es el continente más afectado, y los países 6
    • desarrollados de Occidente son los que más “turistas sexuales” tienen (Alemania,USA, Francia, Italia...). Los pedófilos de todo el mundo se comunican entre sí especialmente através de Internet. Entre las causas de la prostitución infantil tenemos: la pobreza que induce amuchos padres a prostituir a sus hijos para sobrevivir, la urbanización noplanificada, las migraciones, la desintegración familiar, el consumo de drogas y elmiedo al contagio del sida. Los defensores de la perspectiva social han recomendado terapias de tiposistémico y familiar para el control y cura del abuso sexual de menores, el uso desubstancias que disminuyan la producción de andrógenos en los pedófilos, lacastración química de los victimarios y la cirugía hipotalámica estereotáctica. Elresultado de todas estas terapias ha sido muy precario. 2.5 Efecto de la pedofilia en las víctimas Al introducir al niño/a en actividades sexuales que no son propias de suedad, se interfiere brutalmente en el desarrollo sano y normal de su sexualidad. El niño/apude albergar sentimientos de pérdida de confianza y seguridad en sí mismo/a,sentimientos de vergüenza y auto-menosprecio. Incluso la víctima puede sentirseculpable por lo que está viviendo. La gravedad de todos estos sentimientos y consecuencias dependerá demuchos factores: duración del abuso, apoyo emocional que la víctima encuentreen su familia o en otras personas, tipo de agresor (que sea familiar o no) y deabuso cometido, manera cómo la familia o los conocidos reacciones (conescándalo, violencia...), etc. No podemos dudar que las consecuencias negativas sobre los niños abusadosson muy serias y a largo término. Los niños no son capaces desde el punto de viustafísico y emotivo de soportar la prematura experiencia sexual, ya sea por lanaturaleza física y las consecuencias psicológicas de los actos de abuso en símismos, ya sea por las distorsiones que los abusadores les quieren imponer en sutentativo o afán de impedir que los abusos lleguen a la luz pública. Lasconsecuencias pueden extenderse desde lesiones e infecciones físicas en los niños,hasta la pérdida de autoestima, sentimientos de culpa, fobias sexuales, accesos depánico, cólera y sentimientos contra Dios, aislamiento, pesadillas y profundasdepresiones. Algunos expertos afirman que estos efectos negativos son peorescuando los culpables son sacerdotes o religiosos5 La pedofilia no es un fenómeno nuevo. Tal vez sea más notoria hoy por lapermisividad de la sociedad, la crisis de valores y por el desarrollo de los medios decomunicación. Pero es cada vez mayor el número de individuos, de grupos, y hastade familias que, inmersos en la promiscuidad de costumbres, son incapaces dedistinguir entre la proximidad afectiva y el respeto al otro, entre lo ilimitado del 5 Cfr. AA. VV. Broken Trust. Stories of Pain, Hope, and Healing from Clerical AbuseSurvivors and Abusers, editado por P. Leming, S. Lauber-Fleming & M. T. Matousek,Crossroad Book, New York 2007. 7
    • amor y los límites que dan el tiempo y el espacio, entre un amor oblativo querespeta dignidad y libertad y una posesión compulsiva que irrumpe y quecorrompe. 3. La pedofilia de los clérigos de la Iglesia católica En las últimas décadas del siglo XX se desataron escándalos de pedofilia declérigos de la Iglesia católica, especialmente en las naciones anglosajonas, paraluego extenderse a muchos otros países. Los medios de comunicación, los políticos, los intelectuales y el público engeneral han hecho diversas declaraciones sobre el tema, muchas de ellascontradictorias, parciales, exageradas o mentirosas, que no han ayudado a aclararlos hechos y a encontrar la verdad6. Últimamente hasta el mismo Papa BenedictoXVI injustamente ha sido atacado de no haber sido suficientemente estricto en eltema, cuando presidía el dicasterio de la Doctrina de la Fe. No podemos negar que lapedofilia de clérigos católicos existe y es un hecho gravísimo en la Iglesia católica. ManfredLütz (2010, 14) afirma: “El abuso sexual de menores por parte de sacerdotescatólicos es un delito especialmente repugnante, porque el sacerdote desempeñaun papel paterno respecto al menor y, por lo tanto, el acto tiene algo deincestuoso”. Por eso el problema debemos situarlo críticamente en la verdad, parabien de los niños/as víctimas, de la misma Iglesia y de la sociedad entera. 3.1 El escándalo pedófilo clerical a nivel mundial La Iglesia católica ha sufrido una crisis, tal vez la más fuerte desde elsurgimiento del protestantismo, a causa de los escándalos de clérigos y religiosos enrelación al abuso sexual de menores. 3.1.2 Algunos casos La Iglesia católica de Estados Unidos ha sido la más afectada y donde elescándalo ha llevado a soluciones jurídicas, psicológicas, eclesiales y económicas: - Más de 1.500 clérigos y religiosos estadounidenses han sido acusados de pedofilia desde el año 1950, incluidos algunos obispos y jerarcas que son pedófilos, o que los han encubierto. - El caso más escandaloso fue el del cardenal Bernard Law, de Boston, quien fue acusado de encubrir a varios sacerdotes pedófilos, entre ellos a John Goeghan quien abusó de más de 130 menores a lo largo de varios años (Sperry 2003, 148). - También el cardenal de Los Ángeles, Roger Mahoney, ha sido acusado de encubridor. Varias diócesis y congregaciones religiosas han debido pagar millones de dólares de indemnización por abusos sexuales y algunas de ellas se han declarado en bancarrota.6 Prototipo de esa actitud negativa y sesgada son las numerosas publicaciones delespañol Pepe Rodríguez, empeñado en una especie de cruzada contra la Iglesia católica ysus enseñanzas sobre la sexualidad. Aquí se aplica el refrán que “la peor mentira es laverdad a medias”. 8
    • En Europa tampoco han faltado los escándalos : - El obispo Brendan Comiskey de Irlanda renunció a su cargo en el 2002 y se disculpó públicamente por los múltiples abusos que cometió el P. Sean Fortune, quien se suicidó. La misma Iglesia católica publicó en octubre del 2005 el “Reporte Ferns” con todos los datos de abuso sexual de menores por parte de clérigos en la diócesis del mismo nombre (Moloney 2005, 4). - En Polonia, el obispo Juliusz Paetz, de Poznam tuvo que renunciar acusado de agredir sexualmente a varios clérigos en el seminario. - Casos parecidos se han presentado en España, Francia, Italia, Alemania y en otros países europeos. En América Latina los casos más sonados han sido: - Las acusaciones de pedofilia contra el fundador de los Legionarios de Cristo, el P. Marcial Maciel, a quien en el 2006 la Santa Sede prohibió toda acción litúrgica y presentación en público. - La condena en Brasil del P. Tarcisio Tadeu Spricigo por abusar de varios niños entre el 2001 y el 2002. - El escándalo de los últimos años en Colombia con la acusación contra el P. Efraín Rozo, famoso ciclista de otras épocas, sobre actos de pedofilia con un sobrino y con otros candidatos al sacerdocio. A eso hay que añadir el programa “Séptimo Día” de la cadena televisiva Caracol y su acusación contra dos sacerdotes religiosos pedófilos. Estos son algunos, solamente, de los muchos casos de pedofilia del clero yde los religiosos católicos que se han judicializado a lo largo y ancho del mundo,pero manifiestan claramente que la Iglesia católica sufre de un problema tremendo enalgunos de sus miembros y que debe dar una respuesta clara, humilde, valerosa yevangélica a los ojos de toda la sociedad, ya que ella ha sido guardiana universal de lamoralidad. Recientemente Monseñor Charles J. Scicluna, Promotor de Justicia para elDicasterio de la Doctrina de la Fe, que en la práctica es el público ministerio queindaga sobre los “delicta graviora” (los delitos más graves en la Iglesia católica),concedió una entrevista publicada en el diario italiano Avvenire el 13 de marzo de2010 y, entre otros puntos afirma lo siguiente (Gianni Cardinale, 2010, 9): - Entre los delitos más graves en absoluto (“delicta graviora”) la Iglesia católica considera aquellos contra la Eucaristía (“profanación”, por ejemplo), contra el Sacramento de la Penitencia (la “solicitud” en confesión, por ejemplo) y el pecado de castidad de un clérigo contra un menor de 18 años. - A la Iglesia no le agrada la “justicia espectáculo”, pero no se opone a las leyes civiles que defienden a los menores de edad y quiere que los clérigos acusados por pedofilia, además de la investigación y sanciones canónicas, se sometan también a aquellas. 9
    • - En la última década su oficina ha atendido, investigado y sancionado cerca de 3.000 procesos contra clérigos acusados de abuso a menores en los últimos 50 años. El 60% de esos casos se trataba de efebofilia (abuso de adolescentes del mismo sexo), el 30% de relaciones heterosexuales y el 10% de estricta pedofilia con niños que no han llegado a la pubertad. Se debe tener en cuenta que los sacerdotes en el mundo son poco más de 400 mil. - La Iglesia tomó medidas muy serias contra los que fueron encontrados culpables (a varios de ellos se les encontró inocentes y acusados falsamente), aún utilizando el “decreto de dimisión del estado clerical”. En algunos casos, por la avanzada edad de los culpables, se les prohibió celebrar en público, confesar, y se les obligó a una vida retirada entregada a la oración. 3.1.3 Posibles aclaraciones y causas de la pedofilia entre el clero A. Aclaraciones Es conveniente redimensionar con la verdad el alcance y las proporcionesdel problema pedófilo en la Iglesia católica, porque, como hemos anotado, al ladode la verdad se han dicho muchas mentiras y exageraciones con motivacionesantirreligiosas, anticatólicas, intereses económicos y actitudes revanchistas degrupos y asociaciones que no participan de las enseñanzas y actitudes delcatolicismo. - No es verdad que la pedofilia sea una “pandemia” entre el clero y losreligiosos católicos. La mayoría de los abusos constatados se han hecho no conniños sino con adolescentes (efebofilia) y la proporción ha oscilado entre el 2% ó3% del clero y religiosos7. Esta es una cifra inferior a la pedofilia entre los hombrescasados y al de los clérigos de otras confesiones religiosas. Porcentajes más altos depedofilia los encontramos entre los maestros, los policías, los médicos, lospsicólogos y otras profesiones. - También otras confesiones no católicas han reconocido porcentajes másaltos de pedofilia entre sus clérigos que entre los clérigos católicos8. La verdad esque todas las instituciones relacionadas con niños y jóvenes atraen a personas quebuscan un contacto ilícito con los menores. Esto vale para las asociacionesdeportivas, para las instituciones de asistencia a jóvenes y, naturalmente, tambiénpara las Iglesias (M. Lütz 2010, 14). - No es verdad que el celibato lleve a la pedofilia o a otras desviacionessexuales. El ambiente donde mayor número de casos pedófilos se presenta es lafamilia; y son personas heterosexuales casadas y con relaciones sexuales, las quemayormente abusan de los menores o manifiestan conductas sexuales desviadas.7 Ver el libro de Philiph Jenkins Pedophilia and Priests. Anatomy of a ContemporaryCrisis, Oxford University Press, New York 1996. El autor no es católico y es una de losgrandes historiadores estadounidenses actuales.8 Amedeo Cencini, sacerdote italiano, psicólogo y formador, en su obra Por amor, conamor, en el amor. Libertad y madurez afectiva en el celibato consagrado, Sociedad deEducación Atenas, Madrid 1998, 74-77, trae datos concretos al respecto. 10
    • La discusión sobre si el celibato deba ser obligatario para el sacerdote católico latinose ha de plantear aparte del problema pedófilo y de las conductas sexuales desviadas. Escuestión de discusión teológica, de régimen de la Iglesia, de conviccionesespirituales y de ejercicio de la libertad. Mezclar los argumentos no ayuda a nada,sino que causa mayor confusión. - No es verdad que la homosexualidad no está conectada con la pedofilia.Es tres veces más probable que los homosexuales sean pedófilos que los hombresheterosexuales. Un tercio de varones homosexuales sienten atracción por losadolescentes (Jenkins 1996, 65) y la mayoría de los abusos de clérigos pedófilos serealizan no con niños/as, sino con adolescentes (efebofilia), manifestando esosclérigos claras tendencias homosexuales (Hudson 2002, 2). B. Causas Una vez aclarados estos puntos, podemos arriesgar algunas causas posiblesde la pedofilia en los ambientes clericales católicos y del escándalo suscitado en lasúltimas décadas. - La Iglesia Católica ha considerado gravemente pecaminosa la actividadsexual deleberada fuera del matrimonio. La actividad sexual desviada seconsideró no sólo gravemente pecaminosa sino contra naturam,es decir contra lanaturaleza humana, intrínsecamente mala, esto es, moralmente mala en sí mismaindependientemente de las circunstancias particulares. De este modo se estudió yse concentró la energía en el acto mismo sexual y se produjo una ciertainsensibilidad (también en la sociedad civil) por la experiencia y el sufrimiento delos niños que eran abusados sexualmente. Solamente hacia la década de los 60 delsiglo pasado se comenzó a estudiar desde la psicología y las ciencias delcomportamiento, y después desde la reflexión teológica, el sufrimiento concreto ylas consecuencias terribles del abuso a los menores. - En la Iglesia Católica ha primado un exagerado clericalismo que hasupuesto una superioridad moral e intelectual de los clérigos sobre los laicos. Nosiempre los clérigos hemos sido “humildes servidores del pueblo de Dios”, sinoque muchas veces nos hemos dejado llevar de privilegios, búsqueda del poder yegocentrismos, y esta actitud, a la larga, favorece la hipocrecía y el abuso del poder(O’Conaill 2006, 5-6). No olvidemos que en psicología social (recordemos losestudios de sobre la personalidad autoritaria de T. Adorno) el autoritarismo escortina de humo que esconde graves problemas de sexualidad. - La Iglesia católica (como la sociedad en general) no ha logrado acertar conuna buena educación sexual y afectiva de los candidatos al sacerdocio y a la vidaconsagrada. Este es, tal vez, el aspecto más débil y frágil en la formación dada enlos seminarios. Fácilmente se presentan actitudes de negación de la sexualidad, derepresión de la misma, o de sublimación sin haberla antes asumido como parteintegral del ser humano. Una dirección espiritual impuesta y no asumida favoreceel que el candidato niegue o esconda sus dificultades de tipo sexual, para queluego, después de la ordenación sacerdotal (que se presenta como el mayor“refuerzo” que incrementa la conducta anterior), se manifiesten en el ministeriosacerdotal. 11
    • - También la Iglesia católica a lo largo de los siglos ha exagerado el“secretismo” a todos los niveles, y una sociedad actual abierta y que busca la noticia(la “chiva”) a cualquier precio, no es amiga de dicha actitud. La Iglesia debe sertransparente y diáfana en sus ministros, admitiendo aún sus debilidades, si quierecontinuar defendiendo los valores morales de una sociedad ordenada. Si a todaslas personas se les pide “coherencia” y “transparencia”, con mayor razón al clérigoque predica y debe ser modelo de moralidad. - La Iglesia católica del postconcilio ha debilitado los controles y exigenciaspara el ingreso a los seminarios y casas de formación. En algunos países ha sidodemasiado condescendiente con el ingreso de homosexuales a los seminarios(Cozzens 2000, 136-138)9, y la exclusión, por parte de la APA10, de lahomosexualidad como trastorno psicológico ha influenciado ciertos sectorescatólicos, haciéndolos más permisivos. Sin embargo, y esto hay que decirlo, en losúltimos años la Santa Sede ha impartido normas y ha hecho visitas a diversoscentros de formación clerical, tratando de controlar al máximo y asegurar unabuena educación de la sexualidad y del celibato voluntario entre aquellos quequieren recibir las sagradas órdenes. - Dos estudiosos del tema nos dan su parecer: Patrick Carnes (1989, 36) retiene que la “dependencia sexual” es la dinámicafundamental del abuso sexual. Ésta es un comportamiento sexual repetitivo eincontrolable que se extiende de la pedofilia a las relaciones extraconyugales y alexhibicionismo. La persona sexualmente dependiente considera la actividadsexual como la necesidad más importante y el único modo de satisfacer el deseohumano fundamental de amor y cuidado. Si lo aplicamos a los clérigos y religiosospedófilos nos damos cuenta que la mayoría de ellos provinene de familias caóticasy abusivas que han hecho que sus miembros se perciban indignos y necesitadosdel afecto y aprobación inmediata de los demás, no viven la intimidad comoamistad/valoración/respeto y aprecio de la unicidad de la persona sino que laconfunden con intimidad sexual. Generalmente los acompaña la verguenza y laculpa. Se sirven, entonces, del “ministerio pastoral” para dar satisfacción a esadependencia sexual, olvidando su verguenza y negando su culpa. Fácilmente esosclérigos y religiosos, además de la dependencia sexual, tienen otra dependencia: ladel alcohol, la de la conducta alimentaria, la de la exagerada dedicación al trabajo,etc. Len Sperry (2007, 50-51) hablando de los ministros sexualmente atraidos porniños o adolescentes, presenta el “tipo de fijación” y el “tipo de regresión”. Losprimeros tuvieron una fijación psicosexual en un trauma de infancia, fácilmenteabusaron de chicos y chicas, iniciaron esa clase de abusos en la adolescencia y9 En esas páginas Cozzens manifiesta su preocupación por el desmesurado aumento dehomosexuales en los seminarios diocesanos y casas de formación de congregacionesreligiosas de USA.10 Desde 1973 en la tercera edición de DSM, la Asociación Psiquiátrica Americana noclasifica la homosexualidad como trastorno de la sexualidad. El director de esa IIIedición, Robert Spitzer, sin embargo, presenta ahora terapias de su propia invenciónpara la “reorientación de la homosexualidad”. 12
    • huyeron del compromiso matrimonial. Los segundos, los de regresión, se sientenatraídos sexualmente por adultos y por niños y muestran preferencias porvíctimas del sexo femenino. Es probable que éstos últimos hayan iniciado susabusos sexuales ya en la edad adulta, coincidiendo con el ejercicio del ministeriosacerdotal y hayan comenzado su comportamiento desviado a raíz de unaexperiencia frustante significativa. Tanto los unos como los otros probablementehayan sufrido de abusos sexuales cuando eran niños. 4. ¡Qué hacer ante la pedofilia clerical? En este apartado trataremos sobre las medidas que ha tomado la IglesiaCatólica en el caso de la pedofilia del clero, y qué podemos hacer nosotros,católicos comprometidos, para ayudar tanto a las víctimas como a los abusadores,de manera que la Iglesia siga prestando un servicio humilde, coherente y de valor,por el bien del ser humano y los principios morales que lo dignifican. 4.1 ¿Qué hace la Iglesia católica? Sin temor a equivocarnos podemos afirmar que la Iglesia considera la pedofiliacomo un crimen horrendo y lo castiga con las penas más severas que ella posee. Jesúsfue tremendo contra quien escandaliza a los pequeños: más les valiera que se lescolocara una piedra de molino al cuello y los tiraran al mar (Lucas 17, 1-2). Tantopara el derecho canónico como para la ley civil el abuso sexual de menores es undelito y fruto de una patología o trastorno psíquico. Según el “Motu Proprio” Sacramentorum Sanctitatis Tutela del Papa JuanPablo II, fechado el 30 de abril del 2001, se considera grave delito (“delictagraviora”) el crimen cometido por un clérigo contra un menor de 18 años11. Estosignifica que este crimen se pone a la par de la violación del secreto de Confesión,la profanación de la Eucaristía, y otros, y debe ser remitido a la Congregación de laDoctrina de la Fe para su solución. Esta clase de delito puede ser directo (abuso ocontacto físico) o indirecto (mostrar pornografía al menor, o poseer pornografíainfantil bajada de Internet). Si la acusación es “creíble”, el obispo o superior mayor religioso debe actuarinmediatamente tanto en los casos actuales como en los que han pasado hacemuchos años. Presumiendo inicialmente la inocencia del clérigo acusado, noobstante se debe proceder tanto a una investigación interna de la Iglesia, como auna civil según las leyes del país, y el superior canónico debe apartar temporalmentede toda actividad pastoral y del ejercicio del ministerio al acusado. Éste, a su vez, nopuede tener ningún tipo de contacto con su acusador (es) o con la víctima (s)mientras dure la investigación. El superior debe dar apoyo adecuado (psicológico,legal etc.) para el acusado y para la supuesta víctima. A ésta, de manera especial,hay que darle la oportunidad de expresarse y apoyarla junto con su familia demanera práctica y emocional12.11 En el caso de abuso sexual cometido por un formador de seminario o casa deformación contra un formando, no hay límite de edad para que se le considere como“delito grave”.12 Mayores detalles al respecto los podemos encontrar en el Derecho Canónico de laIglesia, cánones 620, 695, 1319, 1717, y en la praxis canónica de la Iglesia. 13
    • La Iglesia recomienda en estos casos consultar sobre el tema a expertostanto del derecho canónico como del civil, a superiores y obispos con experienciajurídica y práctica y a personas competentes. Los castigos de la Iglesia, si el clérigo o religioso es hallado culpable, puedenllegar hasta el impedimento permanente para el ejercicio del ministerio pastoral sacerdotal,la salida de la Congregación si es religioso, además de las penas que le imponga laley civil. Terminemos este apartado con las palabras de Benedicto XVI a los Obisposirlandeses en su visita “ad limina” (L’Osservatore Romano, 29 Octubre 2006, p. 5):En vuestros continuos esfuerzos por afrontar de manera eficaz este problema (elabuso de menores), es importante establecer la verdad de lo que ha sucedido en elpasado, tomar todas las medidas aptas para evitar que se repita en el futuro,asegurar que los principios de justicia sean plenamente respetados y, sobretodo,curar las víctimas y todos aquellos que han sido golpeados por estos críminesabnormales”.· 4.2 ¿Qué podemos hacer nosotros? En este apartado nos referiremos a los sacerdotes y laicos católicos engeneral. Todos debemos colaborar para que brillen la verdad y la justicia y paraque todo se haga desde un ángulo evangélico y al mismo tiempo legal. 4.2.1 En cuanto a la víctima Debemos prestarle toda la ayuda posible, psicológica, jurídica, ecoómica, etc.,evitando en lo posible el escándalo y las apreciaciones que puedan disminuir laautoestima del niño o incrementar sus posibles sentimientos de culpabilidad. La reacción negativa de familiares y adultos puede causar gravísimo daño.No olvidemos que los expertos en traumas y dificultades infantiles afirman que lacultura (familia, escuela, ambiente, sociedad) puede volver a los niños“resilientes”13 si acoge o ayuda a concluir “el relato inconcluso” del trauma yofrece los medios para cicatrizarlo (Cyrulnik 2001, 27-108). Los especialistas recomiendan a los padres tratar con sus hijos el tema de unposible abuso sexual, enseñarles a cuidar su cuerpo, distinguir cariciasinapropiadas y exigir respeto al espacio personal y privacidad. Además,recomiendan creer a los niños que acuden a sus padres refiriéndoles abusossexuales o comportamientos sexuales inapropiados de parte de otras personas. Es indispensable ofrecer al niño abusado terapia psicológica para superar el estréspostraumático que adquiere el 50% de ellos. Con los niños más grandes se puedeutilizar la terapia de la palabra, con los más pequeñines la terapia de la fantasía yel juego14.13 La “resiliencia” es la capacidad del ser humano para superar traumas y dificultades ytomar energía de los mismos para seguir adelante y triunfar.14 La revista irlandesa Reality durante todo el año 2005 publicó una serie de artículos“Who protects our children?”, de Anne Marie Lee, sobre el abuso físico, sexual psicológicoetc. de los niños. La autora nos explica cómo los niños pueden ser maltratados, cuálesson los efectos en ellos y en sus familias, cómo se reconoce el maltrato, cómo ayudar a 14
    • 4.2.2 En cuanto al victimario Ya hemos hablado del procedimiento canónico y del proceso jurídico porparte de la autoridad civil. Pero no olvidemos que también el pedófilo tiene susderechos y como persona humana que es, merece respeto y consideración. Y sisomos creyentes católicos, nuestro proceder debe ser según el Evangelio. Laaplicación de penas y castigos en la Iglesia debe tener un sentido salvífico: no setrata de ensañarse con el pecador y humillarlo, se trata de recuperarlo para el bieny la verdad. Para el Evangelio la justicia debe ser con misericordia y ésta debe ser sincomplicidades. De lo contrario no se rescatarían la verdad y la justicia y daríamosrienda suelta a la ira y a la humillación (Mateo 9, 13). El pedófilo debe ser ayudado psicológica y espiritualmente. La psicología le ofrecediversas terapias para controlar su tendencia pedófila: terapia individual,psicoterapia focalizada, farmacoterapia, psicoterapia de grupo, tratamientohospitalario o ambulatorio. Se discute el éxito de todos estos tramientos, algunoslos critican porque afirman que muchos de los clérigos no los hacensuficientemente motivados y les falta la necesaria “compliance” o actitud decolaboración del paciente al tratamiento terapéutico. La religión y laespiritualidad, con un buen asesoramiento y el control de un director espiritual, leofrecen medios para evitar los “estímulos discriminativos pedófilos”, ser humilde,acudir a la oración y aumentar su capacidad interior de toma de decisiones desdesu conciencia, que es el sagrario de la persona. Si no hay acompañamiento espiritual yformación de la conciencia, no hay ayuda espiritual que sirva. Indiscutiblemente la ayuda y control del psicólogo especializado, la ayuday control de un director espiritual y la ayuda y control del superior inmediato delclérigo culpable, forman una tríada indispensable para la rehabilitación del clérigopedófilo. Sin esas tres ayudas y controles, cualquier tratamiento queda débil. Aeste proceso triple lo podríamos llamar “mecanismo formal de monitoreo” paramantener los beneficios de la rehabilitación terapéutica/espiritual y prevenir lasrecaídas. 4.2.3 En cuanto a nosotros, la sociedad en general Todos estamos incluidos en este proceso de amor, respeto y ayuda por laniñez y juventud. Jesús amaba a los niños y los defendía (Marcos 10, 13-17). Todosdebemos estar empeñados para ofrecerles una sociedad más limpia y feliz, que les permitamanifestar todas las inmensas cualidades que Dios les dió. Para ello presentamosalgunas sugerencias: - Hacer una sociedad y una cultura menos pansexualista. Por desgraciapermitimos que los medios de comunicación, la publicidad, los juegos, la escuela,y aún la familia etc., se conviertan en vehículos no de “formación sexual”, sino de“información sexual”. Si no hay formación en valores, no hay auténtica formación dela sexualidad. De esta manera hipócrita, permitimos en el aprendizaje de la vida loque luego prohibimos en el abuso de los niños y adolescentes.prevenir, cómo se puede ayudar a un niño abusado, cómo reintegrar al abusador ensociedad, y cómo romper el “secretismo” que rodea muchos de estos casos. Los objetivos,el enfoque teórico y el lenguaje de estos artículos, nos pueden ser de gran utilidad. 15
    • - Aprender a poner límites y controles en nuestras relaciones. “Buenos límitesproducen buenos vecinos”. Toda profesión que tenga que ver con los demás, yespecialmente las profesiones que inspiran confianza (sacerdotes, médicos,psicólogos, maestros...) deben insistir y enseñar estrategias preventivas queayuden al respeto y valoración de los demás, especialmente de los menores deedad. En USA ya se dan cursos de “boundaries”, o fijación de límites, porquetodos somos débiles y la humildad y reconocimiento de nuestras tendencias einstintos, y cómo controlarlos, es esencial para la formación de una sociedadhumana (Macke 1993, 23-25). - Las diócesis y comunidades religiosas deben establecer protocolos realistasde comportamiento en forma escrita, que definan las actitudes sexuales apropiadas yno apropiadas. Estos protocolos deben incluir screenings (exploración de laconducta pedófila) apropiados, control y establecimiento de límites, yorientaciones específicas sobre el problema pedófilo - Buscar siempre la verdad y coherencia en nuestras relaciones. Estoimplica encontrar la verdad de un posible abuso sexual de los clérigos y llevar al implicadoa la justicia eclesiástica y civil; y también ayudar al menor de edad, para que ponga enejecución toda la capacidad de resiliencia que Dios le ha dado. 4.2.4 En cuanto a nosotros los que formamos la Iglesia católica - Promover una Iglesia menos autoritaria y más dialogante a todos los niveles.Todos somos débiles, todos somos pecadores, pero en nuestras relacionesfraternas, con la ayuda de Dios, con humildad y tolerancia mutuas, podemosformar una Iglesia más auténtica. Normas tenemos muchas15 nos falta ponerlas enpráctica personalmente, antes que exigirlas orgullosamente a los demás. - Dar mayor importancia y cuidado a la promoción vocacional de clérigos yreligiosos y a su formación humana y espiritual. No es posible recibir “cualquier jovenque toque a nuestras puertas sin un profundo exámen psicológico y espiritual”. Esnecesario, también, que los jóvenes seminaristas y religiosos aceptos en las casasde formación y seminarios reciban una mejor formación sobre la sexualidad, loslímites de sus comportamientos y la opción libre del celibato o voto de castidad.Lamentablemente las ciencias de la conducta humana todavía no han sabidodesarrollar un método de screening o exploración, que permita identificar a laspersonas con tendencias pedófilas. Un screening eficaz, dice L. Sperry (2007, 54)requiere una cuidadosa entrevista del profundo hecha por un experto sobre la base deun protocolo que incluya entrevista estructurada de la organización de lapersonalidad del candidato a clérigo o religioso, y de su historia evolutiva,familiar, escolástica, lavoral y social. Hay que echar mano de la psicología y de lasciencias humanas, pero también de la ascética y mística cristianas. 15 Ya en la antigüedad, hace 1.700 años, el mismo Concilio de Elvira en el año309, canon 71, afirmaba: “Las personas que abusan de jovencitos no deben ser admitidosa la comunión, ni siquiera en el momento de la muerte”. Citado en el discurso deapertura del año académico 2009-2010, de la Academia Alfonsiana de Roma, en lapersona del P. Sean Cannon. 16
    • - Debemos desarrollar una “ética profesional” para el clero. Es verdad que eltrabajo pastoral de clérigos y religiosos es un carisma, un don de Dios, unavocación, pero también es “una profesión” que debe ser regulada éticamente y tenercomo mínimo de exigencia, según S. Cannon (2009, 42) los siguientes 4 requisitos:. un códice de conducta profesional que traiga continuamente a la mente de losclérigos y religiosos la responsabilidad que implica su labor pastoral;. la formación contínua en relación a sus obligaciones profesionales, de modo particularlas que miran a su conducta sexual, poner limites en sus comportamientos yguardar las debidas distancias;. desarrollar estructuras para sostener psicológica y socialmente al clero y al personalreligioso;. formar profesionalmente en lo que se refiere a administración y dirección a los quetienen responsabilidades en la Iglesia. El actual escándalo mundial de la pedofilia de los clérigos es ocasión depurificación que Jesucristo da a su Iglesia para que sea más auténtica, humilde,servidora y transparente ante un mundo que cada día necesita más del amormisericordioso del Señor. BIBLIOGRAFÍAALZATE Helí, Sexualidad humana, Temis, Bogotá 1997.ANDREOLI Vittorino, “Quando la violenza prende il nome di amore”, en Mente & Cervello 10 (2004) 5.AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION (APA), DSM-IV. Breviario. Criterios diagnósticos, Masson, Barcelona 1995.BOUCHARD Rouch, “Quelques significations des conduits sexuelles délictueuses”, en Crépault C. – Lévesques G. (eds), Éros au féminin au masculin. Nouvelles explorations en sexoanalyse, Presses de l’Université du Québec, Québec 2001, 127.CANNON Sean, “Questo è il momento di agire. La priorità della Chiesa nella tutela dei minori”, in Inaugurazione Anno Accademico 2009-2010, Accademia Alfonsiana, Roma 2009, 21-45.CARDINALE Gianni, “Intervista: Il «pm» vaticano: «Chiesa rigurosa sulla pedofilia»”, en Avvenire, 13 de marzo de 2010, p.9.CARNES Patrick, Contrary to Love: Counseling the Sexual Addict, Comp-Care Publishers, Minneapolis 1989.COOPER William, Sesso estremo, Castelvecchi, Roma 1997.CYRULNIK Boris, La maravilla del dolor. El sentido de la resiliencia, Granica, Barcelona 2001.HUDSON Deal, “Diez mitos sobre la pedofilia de los sacerdotes”, en CRISIS-Magazine, 4 de abril del 2002.JENKINS Philip, Pedophilia and Priests. Anatomy of a Contemporary Crisis, Oxford University Press, New York 1996.JENKINS Philip, “The Myth of the Pedophile Priest”, en Pittsburgh Post-Gazette, 2 marzo 2002.LEE Anne Marie, “Who protects our children”, en Reality 70 (2005) nos. 1-12.LÜTZ Manfred, “La Iglesia y los niños”, en L’Osservatore Romano, domingo 21 de febrero de 2010, p. 14.MACKE Paul, “Boundaries in Ministerial Relationships”, en Human Development 14 (1993) 23-25“Malos hábitos. La crisis mundial de la Iglesia Católica por abusos sexuales llega a Colombia”, en Semana 1274 (2006) 56-60. 17
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