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Pensamiento abstracto

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  • 1. 1José Acevedo JiménezPensamientoAbstractoLa Verdad Oculta de un Matemático
  • 2. 2José Acevedo JiménezPensamientoAbstractoLa Verdad Oculta de un MatemáticoVersión Digital
  • 3. 3A José Acevedo, Mercedes María Jiménez, mis padres.A Danilka Hernández, mi esposa.A Mercedes y Ruth Ester, mis hermanas.A Shirley Idhalina, Laura Modesta y CristianAlexander, mis tesoros.Con todo mi cariño y afecto.
  • 4. 4Un matemático es alguien que al observar un cono nosólo ve la figura geométrica como tal, también adviertecuatro secciones..
  • 5. 5Capítulo I: Encierro VoluntarioSu deseo de sobresalir dentro de la comunidadmatemática, había convertido a Carlos Federico Garcíaen un hombre solitario, confinado a los siete por cincoy medio metros de su habitación.Inmerso en su trabajo, descuidando su aparienciapersonal y necesidades alimenticias, Carlos Federicosólo podía pensar en resolver uno de los problemas másdifíciles y llamativos de las ciencias exactas, ladenominada hipótesis de Riemann.De no ser por su dedicada y abnegada madre que seencargaba de llevarle alimentos y agua, sin dudaalguna Carlos Federico habría muerto de inaniciónantes de llegar a cumplir los cuarenta años de edad.La hipótesis de Riemann había invadido todo su ser, sumente estaba desconectada del mundo real; líneas traslíneas, iba borrando todas las ecuaciones para volver aempezar desde cero un círculo que se cerraba una yotra vez.Puede que estén pensando que el comportamiento deCarlos Federico no era nada atípico de alguien que sededica a los asuntos científicos, y más específicamente
  • 6. 6de aquellos que estudian entes abstractos, cosas que sóloexisten en la cabeza de quien las crea, algo muy alejadode la realidad, pues por muy difícil de creer que sea,Carlos Federico no siempre fue el hombre ermitaño ydescuidado que ahora era. Apenas dos años atrás,anteriores a su encierro, se le podía encontrar encompañía de amigos en algún bar de la ciudad o enalguna otra actividad que necesariamente requería delcontacto con personas; y es que era difícil resistirse a suapariencia encantadora, su perfecta sonrisa, casihechizante y su mirada penetrante, lo convertían enpresa fácil de eso que llaman popularidad. Las chicas sesentían atraídas por él, sin embargo nuestro Romeo sólotenía ojos para su Julieta, Susana Altagracia Martínez,una joven pueblerina estudiante de derecho.De personalidad risueña y amable, Carlos Federico,sabía cómo mantener el genio dentro de la botella, tantoasí que sus amigos, de intelecto menos afortunado,nunca o muy pocas veces se sintieron intimidados porél; cosa poco común en una persona cuyo coeficienteintelectual superaba por mucho la media.Aunque jamás conoció el amor de padre, eso no fue unobstáculo para no querer convertirse en uno; incluso,Carlos Federico y su amada Susana habían fijado fecha
  • 7. 7para unirse en santo matrimonio; a Federico lefascinaba la idea de algún día poder formar una familiadonde números niños corrieran por el hogar queformaría con su doncella. Pero su deseo de pasar a laposteridad y convertirse en un matemático de respeto,pudieron más que sus instintos naturales de convertirseen padre y una semana antes de la boda Federico tomóla decisión de aislarse y no salir de su autoencierrohasta no haber logrado su cometido, resolver lahipótesis de Riemann.
  • 8. 8Capítulo II: El Genio SolitarioBien parecido de un metro ochenta, aquel jovenparecía más un prominente atleta que un matemático.Lo único que revelaba su genialidad oculta era su grantalento en el tablero dicromático de ajedrez. Quienes leveían jugar notaban de inmediato su agudo intelectoque pasaba desapercibido por aquellos que no leconocían lo suficiente. A primera impresión, era difícildeducir que aquél joven con cuerpo de Adonis era unverdadero genio y no el simple estudiante que estudiapara obtener buenos resultados.La madre de Carlos Federico, Andrea Pilar, siempreestuvo orgullosa de él. Lo tuvo a una edad avanzada enla cual pocas mujeres conciben, ella decía que su hijoera un verdadero regalo de Dios y que su muchacho,estaba destinado a hacer grandes cosas. Y no era paramenos pensarlo, a los pocos días de Andrea Pilar haberquedado embarazada quien fue su marido, FedericoGarcía, había perdido la vida de forma trágica. Andreanunca se volvió a casar y sin ayuda, además de contarcon limitados recursos, salió adelante con su únicovástago.
  • 9. 9Según Andrea Pilar, la numerología también leauguraba un buen futuro a su hijo, ella lo explicaba dela siguiente manera:Carlos Federico nació un 14 de marzo, 3.14.El padre nació un 15 de marzo, 3.15.Andrea Pilar, nació un 9 de marzo, 3.9 ó 3.09.El Abuelo, nació un 26 de marzo, 3.26.La abuela, nació un 4 de marzo, 3.4 ó 3.04.Al juntar las fechas siguiendo ciertas reglas, se obtieneel número que guiaría el destino de Carlos Federico,3.141594; coincidencia o no el número resultante es elpi, uno de los números más importantes de lasmatemáticas, con una precisión de cinco cifrasdecimales. Al ser la numerología una seudociencia, nopodemos afirmar ni refutar la creencia de Andrea Pilar,pero ¡vaya que resulta curioso! eso no se puede negar.Con menos de dieciocho años de edad, el joven Federicohabía iniciado sus estudios universitarios, gracias a labeca que recibió de parte del gobernador de la ciudad.A los diecisiete años de edad, Federico demostró, demanera parcial, un problema matemático pococonocido, la conjetura generalizada del postulado deBertrand en intervalos pares, que afirma que entre: y
  • 10. 10, existen por lo menos dos números primos tales que:y para valores de. Esta fue la primera de sus demostraciones, untrabajo completamente original. Fue gracias al mismoque Federico decidió estudiar matemáticas de maneraprofesional. Sin embargo y pese a su originaldemostración, Federico no obtendría la gloria quebuscaba y existía una razón muy simple que loexplicaba, él no había sido el primero en demostrar elteorema.Al igual que muchos hombres de ciencia, Federicosiempre se hacía acompañar de una pequeña libreta,que cuidaba con recelo, en ella anotaba las cosas que élconsideraba importantes. Por razones ya mencionadas,Federico mantenía embotellado su genio cuando seencontraba ante la presencia de sus amigos, no era tareafácil, imagínense tener que pretender estar interesadopor temas que no le importaban en lo absoluto. Ahoraque lo pienso, quizá el confinamiento de Federico a lascuatro paredes de su habitación le había dado lalibertad que no podía tener en el mundo exterior portemor a ser catalogado de loco, raro y tantas otras cosasque los mortales de pensamiento limitado vemos en
  • 11. 11aquellos que han sido bendecidos con el don de lagenialidad.Es bien sabido que: “cada cabeza es un mundo”, alromper las cadenas y liberarse de las cosas que loataban al mundo exterior, Federico pudo iniciar el viajehacia lo más profundo de su ser y llegar hasta el lugardonde convergen las ideas. Un lugar donde aquello quellamamos realidad no lo es más que las cosas abstractas,allá donde las leyes que gobiernan el mundo físicopueden ser quebrantadas con tan sólo concebir unanueva teoría que domine el cosmos y cuya únicafrontera es la imaginación de cada individuo. ¡Así esseñores!, pensándolo bien, Federico no se habíaencerrado, lo único que hizo fue abrir las puertas haciasu libertad.En el mundo exterior, Federico sólo podía ser él mismocuando se encontraba junto a su amada Susana y a unospocos amigos que lo aceptaban tal como era, ante ellos,no tenía que fingir. Susana, sobre todo, comprendía sugenio y lo alentaba para que dejara al descubierto sudon. Pero el temor de Federico de ser rechazado, por serdiferente, era más fuerte que las palabras de aliento desu amada y ni siquiera ella pudo cambiar su forma depensar.
  • 12. 12Aunque Federico pasó los primeros años de su vidarodeado de amigos y conocidos, se sentía muy solo;claro que contaba con el apoyo de su amada Susana. Ypese a que ella le comprendía, sus facultades cognitivasestaban muy por debajo de las de su amado, razón estápor la cual Susana se limitaba a escucharle. No es queSusana tuviera un bajo nivel de inteligencia, sucoeficiente intelectual estaba por encima de la mediapero muy por debajo del coeficiente de su Romeo, quiensuperaba la barrera de la genialidad. Pese a no conocersiempre el significado de las palabras de Federico,Susana le amaba incondicionalmente, sin conocermucho de las fuerzas físicas que gobiernan lanaturaleza, ella pensaba que los físicos se equivocabancuando afirmaban que sólo existen cuatro de ellas, puesel amor, según afirmaba Susana, es la fuerza másgrande que existe en todo el universo.Susana nunca dejó de amar a Federico, a pesar de que loconsideraba un cobarde por haber renunciado a la vidafamiliar que ella le había ofrecido.Oficialmente, Federico y Susana nunca terminaron surelación. Sin más ni nada Federico simplemente seguardó de llamarla y buscarla, en otras palabras rompió
  • 13. 13toda clase de contacto con ella. En un principio Susanallegó a pensar que su amado había caído en unaprofunda depresión y que por tal razón evitaba tenertrato con ella. Para Susana aquello no era más que unacrisis pasajera que juntos lograrían superar; pero seequivocaba, Federico no quería verle más y después demucho insistir, finalmente, Susana sucumbió ante eldeseo de su amado y en contra de su voluntad no levolvió a buscar.
  • 14. 14Capítulo III: La Superficial Inmortalidad de losHombresA sus treinta y ocho años de edad, CarlosFederico García había resuelto una cantidadconsiderable de problemas matemáticos; todos con uncomún denominador, ya habían sido resueltos por otrosmatemáticos. Eso no desanimaba, de ninguna manera,al peculiar personaje, pues iba tras el premio gordo yaunque sus demostraciones le habrían reservado unlugar en la historia de las matemáticas, considerandoque hubiese sido el primero, poco le importaba, pues lasambiciones de Carlos Federico iban más allá de lasaspiraciones que tenemos los simples mortales.“Newton habría pasado a la historia con unocualquiera de sus descubrimientos, su binomio porejemplo, pero fueron sus grandes descubrimientos,como el cálculo, los que lo convirtieron en el másgrande científico de todos los tiempos”. Las palabras deCarlos Federico lo decían todo, él jamás se conformaríacon aportar granos de arena, cuando había todo un marpor aportar, su meta era convertirse en uno de los
  • 15. 15grandes; que su nombre permaneciera indestructible alpaso de los años, como el de aquellos inmortales:Newton, Leibniz, Pascal, Arquímedes y tantos otrosgrandes nombres de las ciencias. Encontrar una pruebaque demostrara la hipótesis de Riemann, sin dudaalguna le proporcionaría la anhelada inmortalidad. Sunombre quedaría escrito con letras doradas en lahistoria de las matemáticas; así como lo había escritoGregory Perelman, años atrás, al demostrar laconjetura de Poincaré. Antes de lograr la gran hazaña ypese a ser un genio matemático, el nombre de GregoryPerelman era desconocido; el suyo habría pasado a lahistoria como el de muchos otros tantos, pero, aldemostrar la conjetura de Poincaré, Perelman colocó sunombre junto al de los grandes matemáticos de todoslos tiempos. Él no orbitaría más alrededor de unaestrella, pues su gran obra lo había convertido en unaque jamás dejaría de brillar.Desde tiempos inmemorables, el hombre ha tenido lanecesidad de dejar su firma a futuras generaciones. Esoexplica el porqué nuestros antepasados erigieronmonumentos colosales como las pirámides, losacueductos romanos, y las bellas obras arquitectónicas
  • 16. 16legadas por los antiguos griegos. La razón por la cualhan llegado hasta nosotros es porque sus creadoressintieron la necesidad de dejar una huella imborrableque advirtiera a las generaciones venideras la grandezade aquellos que la construyeron.¡Oh vana inmortalidad aquella de los hombres, pues alfinal cenizas y polvo sólo eso es lo que queda! y sinembargo, pese a no ignorar tales argumentos, nosafanamos por dejar una huella imborrable en lamemoria colectiva de los que aun viven.Carlos Federico García padecía de la fiebre que causa lainmortalidad, aquella banal que buscan los hombres.Sin embargo al renunciar a su amada, él habíarechazado la inmortalidad que da la naturaleza a todoser viviente, el derecho a dejar sus genes.
  • 17. 17Capítulo IV: La Hipótesis de Riemann“Los matemáticos han intentado en vano, hasta la actualidad,descubrir algún orden en la secuencia de números primos, y tenemosrazones para creer que se trata de un misterio que la mente humananunca resolverá.”Leonhard Euler, matemático suizo.Para poder dar un veredicto justo sobre la manera depensar de Carlos Federico se nos hace necesarioconocer, aunque sea un poco y sin los rigores exigidospor las ciencias exactas, la hipótesis de Riemann.En un artículo de 1859 que trataba sobre los númerosprimos menores que una extensión dada, el matemáticode origen alemán, Georg Friedrich Bernhard Riemann,hizo mención de la distribución de los ceros contenidosdentro de su función zeta ζ(s). La conjetura afirmaque:La parte real de todo cero no trivial de la función zetade Riemann es ½.Dicha hipótesis está estrechamente relacionada con ladistribución de los números primos dentro del conjuntode los números naturales. Dada esta conexión, la
  • 18. 18hipótesis resulta atractiva para los matemáticos, puespara nadie es un secreto que los números primos son elequivalente matemático a los átomos de la física, pues apartir de ellos se forman todos los demás números.Como sabemos, no existe una fórmula que nos generenúmeros primos de manera total o parcial, tales“indomables” parecen estar distribuidos de maneraaleatoria en el conjunto de los números enteros. Esdebido a esa aleatoriedad que los números primos sonutilizados para cifrar mensajes. Es gracias a los númerosprimos que podemos hacer una transacción bancariapor internet de manera segura. De ser cierta laconjetura de Riemann tal seguridad se vería altamentecomprometida, pues “los indomables” no lo seríannunca más. Si no consideran lo explicado una razónsuficiente para estudiar la hipótesis de Riemann, letenemos otra que de seguro les hará cambiar deopinión. En el año 2000, el Clay Mathematics Instituteofreció un premio de un millón de dólares a la personaque lograse dar una demostración de la hipótesis. Dehecho, existen siete problemas matemáticos noresueltos, bueno en realidad seis ya que uno fueresuelto, por los que el Clay ofrece una recompensa de
  • 19. 19un millón de dólares por problema, son losdenominados siete problemas del milenio.Pero más allá del dinero o la importancia práctica delproblema, el mismo era importante para CarlosFederico ya que representaba un desafío intelectualpara él. Sobre todo, Carlos Federico, era un matemáticoy si tiene importancia práctica un problema o no, paraun estudioso verdadero de las ciencias exactas eso esalgo de poca relevancia. En las palabras de CarlosFederico, nos damos cuenta de su sentir:“Al ser abstractas las matemáticas, su estudio no estálimitado a aquellas ramas que son útiles a los hombres,pues es en la no aplicadas donde encuentra suverdadera razón de ser.”Sus palabras claramente nos dicen que no buscabaresolver la hipótesis de Riemann por la utilidad prácticadel problema, sino por su importancia dentro de lasmatemáticas en sí.
  • 20. 20Capítulo V: La Visita de un Viejo AmigoHabía trascurrido más de un año desde aquel díaen que Carlos Federico decidió recluirse en su pequeñahabitación. Durante mucho tiempo, se negó a recibir lavisita de Susana o alguno de sus amigos, pero ahora lascosas habían cambiado, los esfuerzos del matemáticocomenzaban a florecer. Los siete por cinco metrosempezaban a agrandarse; ya se le podía ver rondandoen la cocina o leyendo un que otro libro en la sala.- Estoy cerca de dar con la solución del problema…sitan sólo pudiera, no, no, no, en definitiva la clave estáen la distribución simétrica de los números primos.- Sedecía así mismo Carlos Federico, y es que hablarconsigo mismo era la única manera de evitar los efectosque causa la soledad. Mas hoy no tendría que hablarsolo, un viejo amigo, Andrés Francisco Lagos, leesperaba en la sala de estar.- Federico, un viejo amigo te ha venido a visitar, esAndrés el hijo de doña Clara.- Enseguida salgo mamá, por favor dile que espere.
  • 21. 21Las palabras de Federico habían sorprendido a AndreaPilar; y no era para menos ya que por más de un año suhijo se negó a recibir visita alguna.- ¡Andrés que grata sorpresa!- Lo mismo digo, viejo amigo.- Expresó Andrés mientrasabrazaba a su amigo ante la presencia de Andrea Pilar.Fue un encuentro muy emotivo, tanto así que, desde suautoencierro, era la primera vez que Andrea Pilar veía asu hijo sonreír.De haberse concretado la boda de Carlos Federico ySusana, sin duda alguna, Andrés Francisco hubiera sidoel padrino. Eso nos da una detallada idea de la estrecharelación existente entre ambos personajes.- Andrés, quiero que seas el primero en ver mi trabajo,aún no lo termino, pero modestia aparte, es el trabajode un genio.- Me halagas. No sé si está bien decirlo, pero siempreenvidié tu gran intelecto; no tienes que probartenada…eres la persona más inteligente que he conocido.- La genialidad no sirve de nada si no dejas un legado,algo que diga que estuviste aquí.- Perdona que te contradiga, pero no se necesita ser ungenio para dejar algo imperecedero, de hecho, hoy endía las cosas legadas por personas inteligentes parecen
  • 22. 22no servir de nada. Todos recuerdan las proezas de ungran deportista o los éxitos de un artista, pero nadierecuerda a los hombres y mujeres que han hechoaportes realmente valiosos, como el descubrimiento dela vacuna contra la poliomielitis por el Dr. Salk…lo quedigo es que no hay que ser un genio para anotar un gol,y sin embargo las multitudes los idolatran.- Lo entiendo perfectamente. Lo que dices es muy cierto,pero toda esa fama, glamur y hasta adoración son cosadel momento, algo pasajero… tan efímeras que susacciones estridentes son cosa natural, pues de otramanera no permanecerían ni por un segundo en lamemoria colectiva de los mortales. Por el contrario, sonlas ideas las que permanecen siempre, una vezconcebidas son inmortales, no necesitan del ruido delmundo para trascender pues la trascendencia es parteinmutable de su naturaleza…es muy cierto mi amigo loque dices, no hay que ser un genio para trascender,pues basta con una buena idea para vencer al tiempo.Que la liebre tenga ventaja sobre la tortuga no significaque vaya a ganar la carrera, pero ¿de qué sirve tener ungran cerebro si el cuerpo está en coma? Sin un legado lainteligencia no sirve de nada. – Terminó por decir
  • 23. 23Carlos Federico, mientras se dirigía con Andrés al lugardonde el matemático desarrollaba sus ideas.
  • 24. 24Capítulo VI: La Llave del DestinoAl igual que Carlos Federico, Andrés era matemáticode profesión, pero a diferencia del primero, Andrésostentaba un puesto en la cátedra de matemáticas deuna de la más prestigiosa, por no decir la más,universidad del país. Andrés poseía un granconocimiento en matemáticas, pero no se considerabaasí mismo como uno de tales pues, según él, existíantres y sólo tres clases de matemáticos:a) Los que conjeturan.b) Los que resuelven conjeturas.c) Los que conjeturan y las resuelven.Andrés no había hecho ninguna conjetura y muchomenos había dado solución a alguna de las existentes.Así, según su propia clasificación, Andrés se excluía deser un matemático, aunque en el fondo deseaba ser unode ellos, “no existe persona sobre la tierra que haya sidoseducida por los encantos de las ciencias exactas que noquiera darle aunque sea el más modesto de losteoremas.” Las palabras de Andrés claramentereflejaban su sentir, aunque era un hombre de temple
  • 25. 25difícil de descifrar, tales palabras bastaban para buenentendedor.Aunque Andrés no había contribuido, en nada, aldesarrollo de las matemáticas, ciencia a la que se habíadedicado por completo, poseía un gran conocimiento dela materia. De hecho pocas ramas, por no decirninguna, estaban fuera del alcance de tan doctopersonaje. Es aquí donde nos surge la pregunta, ¿cómoalguien con tanto conocimiento y dedicación a undeterminado campo del saber no había logrado darlealgún aporte?A decir verdad, no debemos ser tan duros con Andrés,después de todo la clasificación de matemáticos quedimos fue la suya no la nuestra. Y aunque él no lo vieraasí, lo cierto es que si había hecho su parte; comoescribir varios libros de matemáticas para jóvenesuniversitarios. Su peculiar manera de enseñar motivó amuchos estudiantes a seguir el camino de los números,como divulgador matemático no tuvo igual; incluso sepodría decir que fue él quien colocó nuestra diminutarepública caribeña en el mapa de los matemáticos.Gracias a las matemáticas, Andrés había logrado escalarciertos escaños en la pirámide social que nos impone lasociedad.
  • 26. 26A diferencia de Carlos Federico, que no tenía nada,Andrés poseía una buena casa, un buen auto, uncómodo salario, y todo se lo debía directa oindirectamente a las matemáticas. Pero, nada de eso,por lo general, le suele bastar al hombre de ciencia; ensu mundo las leyes son diferentes, un mundo donde laoriginalidad lo es todo.Andrés y Carlos Federico, se conocieron en un cálidoverano de 19.. cuando ambos ingresaron a launiversidad para estudiar matemáticas. Carlos Federicono tardó mucho para adaptarse al nuevo entorno,pronto sobresalió entre sus compañeros de facultad, esosí, siempre guardando la distancia entre inteligencia ygenialidad. Según contaba Andrés, la razón por la cualse hizo amigo de Carlos Federico fue porque loconsideró un joven especial; no se cansaba de repetirleque la vida le aguardaba grandes cosas, a lo que CarlosFederico respondía con una ligera sonrisa deincredulidad.Desde muy temprana edad Andrés Francisco soñabacon ser alguien importante. Nunca hablaba sobre eltema pues se consideraba hijo desafortunado, es deciruno de aquellos que le espera una vida sin gran
  • 27. 27trascendencia. Sin embargo, pese a su pensar, creía queel destino podía cambiarse y Carlos Federico era la llavepara cambiar el suyo.
  • 28. 28Capítulo VII: La Naturaleza Oculta del Hombre- ¡Carlos, acaso me engañan mis ojos! Lo veo y no locreo, en verdad has resuelto la hipótesis de Riemann. -Dijo Andrés incrédulo.- He avanzado mucho, pero aún tengo que cubrirpequeños detalles.- Amigo, te dije que te esperaban grandes cosas en lavida, siempre supe que eras especial. Deja que sea elprimero que te felicite por tu trabajo. Pronto saldrás delanonimato, tu nombre se escribirá con letras doradas enla historia de las matemáticas. Muchos pueden decirque he sido un hombre de éxitos, pero comparado conlo que has hecho no sirven de nada. Mi nombre prontoquedará en el olvido. – Aunque no era muy notorio,Andrés empezaba a revelar su verdadera naturaleza.Por dentro los celos y la envidia le comían, pero debíaser prudente, después de todo, Federico era su mejoramigo.- ¡Qué cosas dices Andrés!; eres un gran matemático, ati también te esperan grandes cosas.- ¡No, no, nada me queda! – Gritó de manera alterada,dejando salir parte de su ira y frustración. – Lo siento
  • 29. 29mucho mi buen amigo, me deje llevar por misemociones, estoy algo cansado. Será mejor que me retirey te deje continuar, una vez más quiero felicitarte por tutrabajo. Sabes qué, tu nombre y el mío prontoaparecerán en la Wikipedia y en todas las revistascientíficas de prestigio, si así será.Los celos, esos malditos celos, se apoderaban de Andrés.En cualquier momento Carlos Federico anunciaría susprogresos a la comunidad científica, y cambiaría suestatus para siempre, sería recordado como uno de losgrandes matemáticos de todos los tiempos, mientras queel nombre de Andrés sería olvidado con el devenir delos años. Pero, si hay algo cierto es que no hay nadaseguro y la fortuna puede cambiar en un instante.Pasados unos días, Andrea Pilar, la madre de CarlosFederico, falleció de un infarto al corazón. Eldesafortunio de muchos es la fortuna de otros, pues latragedia que había golpeado a Carlos Federico legarantizaría a Andrés, conociéndole como lo conocía,que el genio no haría públicos sus avances en labúsqueda por resolver el gran enigma matemático.
  • 30. 30Capítulo VIII: Un Gran Día para lasMatemáticasHabía transcurrido casi un año de la partida delplano físico de Andrea Pilar y faltaban sólo unos díaspara que el ICM celebrara su prestigioso congreso.Nadie tenía la menor duda de cuál sería la atracciónprincipal, finalmente uno de los problemas matemáticosmás esquivos de todos los tiempos cedía al intelectohumano, la hipótesis de Riemann había sido resuelta.Meses antes, el documento de 135 páginas, había sidoenviado vía e-mail a los editores de la prestigiosarevista: the Annals of Mathematics, de la universidadde Princeton. Transcurrido el tiempo de revisión, elAnnals dedicó la edición completa a la hipótesis deRiemann y al hombre que había demostrado suveracidad.La noticia corrió como fotón en el espacio vacío. Enpoco tiempo, la buena nueva se podía leer en losencabezados de los más prestigiosos, y no solocientíficos, medios escritos del mundo.
  • 31. 31El más difícil de los problemas matemáticos final menteha sido resuelto.Se podía leer en muchos de los diarios hispanoparlantes.The Riemann hypothesis has been resolved.Decían los encabezados en inglésMathématicien Caraïbes résout lhypothèse de RiemannSeñalaban los medios en francés.Karibik löst mathematische Vermutung Deutsch.Resaltaban los diarios alemanes.Lipotesi di Riemann inafferrabile è finalmente statorisolto.Comunicaban los medios en italiano.Карибский гений решает гипотеза Римана.Apuntaban los medios en Rusia.Las noticias de carácter matemático, rara veztrascienden a nivel de los medios de informaciónpopulares, eso nos da una idea de lo trascendente queera la demostración de la hipótesis matemática. Sin
  • 32. 32dudas, una ocasión para celebrar, el intelecto humanosalía triunfante una vez más.Aunque muchos ni siquiera habían escuchado hablarde la hipótesis - perdón, teorema - todos se alegrabanpor la buena nueva. Como ya se ha dicho, había razonespara celebrar, sobre todo porque por primera vez unproblema moderno de gran importancia, por lo menosen matemáticas, considerado como uno de los sieteproblemas del milenio, había sido resuelto en un paísperteneciente al tercer mundo; una pequeña nación delCaribe poco conocida. La que sus nativos alguna vezllamaron Quisqueya, era la afortunada.A las 10:35 hora local, quedó inaugurado el másimportante congreso en la comunidad matemática, elICM Atenas 20..En la ceremonia de apertura fueron galardonadoscuatro matemáticos con la prestigiosa Medalla Fields,entre ellos el prof. Andrés Fco Lagos, por sudemostración de la hipótesis de Riemann.Andrés Fco Lagos, un profesor de matemáticas de laUniversidad Estatal de Santo Domingo, se convirtió enla primera persona de origen hispano en recibir laMedalla Fields.
  • 33. 33El presidente de la República, Francisco DanielObregón, se reunirá en la tarde de hoy con elmatemático Andrés Fco Lagos. El matemático, ha ganadofama y prestigio internacional tras demostrar uncélebre problema. Por su logro, se le condecorará lamedalla Orden al Mérito, Duarte, Sánchez y Mella,división Comendador.La ciencia, como actividad del hombre, no es ajena a laimperfección humana y a sus vicios. Son muchos loscasos que podemos citar de personas que han logradofama, distinción y fortuna gracias a los trabajos deotros. El caso de Tesla es un buen ejemplo, otros comoCarlos Federico son menos afortunados, pues ni lahistoria les reconoce. En este mundo de imperfeccionesdonde no todo lo malo necesariamente se paga, la ley esmuy simple, el más hábil es quien gana. Andrés Fcohabía movido mejor sus cartas y eso le garantizó eléxito.
  • 34. 34Capítulo IX: La Muerte de Andrea PilarHay veces que tenemos la impresión de que parapoder alcanzar ciertos objetivos debemos pagar un altoprecio o dar algo a cambio. De cualquier manera, nadaes gratis en esta vida.Aquel fatídico día, Carlos Federico se levantó muchomás tarde de lo acostumbrado, soñó toda la noche.Había tenido una idea reveladora, una que pondría fin asu extensa labor. Minutos más tarde, un grito de júbilosalía de la habitación del matemático; la hipótesis deRiemann había sido resuelta. Finalmente el granproblema cedía a la genialidad de Carlos Federico,quien con ello lograba terminar el trabajo de su vida.Uno que le garantizaría el reconocimiento de toda lacomunidad matemática.- ¡Madre, madre, lo he conseguido, lo heconseguido!- Vociferaba por toda la casa sintener idea de donde se encontraba su queridamadre.Luego de buscar por toda la casa, salió al jardín. Losrayos del sol cegaban sus ojos, después de tanto tiempo,Carlos Federico, volvía a disfrutar de la libertad. Todo le
  • 35. 35parecía algo irreal, el olor de las flores, el cantar de lasaves, el susurro del viento, era como volver a nacer,pero con la capacidad para poder apreciar todo aquello.Por un momento había olvidado el porqué de su salida,luego caminó unos pocos metros hasta la parte traserade la casa; tirada próxima a una banca de madera avistóa Andrea Pilar, se dirigió hacia ella y notó que le faltabala respiración, aun tenía pulso cuando la encontró yaunque se esforzó por revivirla ya era tarde, a las 09: 15de la mañana Andrea Pilar había dado su último aliento.Como es irónica la vida, el día más importante en lacarrera profesional de Carlos Federico también era eldía más aciago de su existencia. No habría pompas niaplausos, en vez de alegría llanto. Aquel no sería el díaen que se daría a conocer la solución de la muyconocida hipótesis.Pocos fueron los que asistieron al funeral de AndreaPilar, entre los presentes se encontraban Andrés ySusanay unos cuantos vecinos de la fenecida.El dolor de Carlos Federico era inconsolable, habíaperdido lo que más le importaba en la vida. - ¡Malditahipótesis, malditas las matemáticas que me han causadoesta pena! – exclamaba, a su lado se encontraba Andrés,
  • 36. 36mismo que aguardaba paciente para poder sacarprovecho de la gran idea de Carlos Federico.
  • 37. 37Capítulo X: Maldito el Hombre que en elHombre ConfíaDespués de la muerte de Andrea Pilar, CarlosFederico se quedó totalmente sólo en el mundo. Lanaturaleza seguía su cauce, pues no es lo ideal que loshijos partan primero que sus padres, sin embargoCarlos Federico, sencillamente, no se había preparadopara enfrentar tal situación. Siempre estuvo bajo lafalda de Andrea Pilar, algo atípico para un hombre quecasi rondaba en los cuarenta años de edad.Había tenido una larga relación con Susana Martínez,pero decidió declinar a su amor por apego a las cosasabstractas, su deseo de querer ser recordado porsiempre como uno de los grandes matemáticos leapartaron del ciclo que debe seguir todo ser viviente,dejar una descendencia que continúe el linaje.Pese a la apatía que Carlos Federico había mostradoante Susana Martínez, lo cierto es que ella nunca lo dejóde amar. Por mucho tiempo sufrió en silencio un amorque le había sido arrebatado, no por otra mujer sino porculpa de las matemáticas. Y aunque lo amaba, Susana se
  • 38. 38juró así misma que nunca volvería amar, usaba sutrabajo, en una prestigiosa firma de abogados, comoexcusa o más bien como distracción para mantenersealejada de los asuntos del corazón. Pero, con la muertede Andrea Pilar todo había cambiado, quien fue algunavez su prometido ahora estaba totalmente solo en elmundo, y aunque Susana Martínez realmente trataba deolvidar el pasado sentía que debía estar junto a CarlosFederico, acompañándole en su dolor.Día tras día, sin falta uno solo, Susana Martínez visitabaa Carlos Federico para ayudarle en los quehaceres delhogar. ¿Qué habría sido de aquel pobre hombre sin laayuda de Susana? No podemos dar una respuesta cierta,lo que si podemos asegurar es que las matemáticas noayudarían a Carlos Federico a salir de aquella difícilsituación.Otro que no pudo negarse a ofrecer una mano amigafue Andrés Francisco, aunque sus intensiones nadatenían que ver con la amistad. Su teatro le habíapermitido acercarse cada vez más y más a sudesprevenida víctima. El negro café serviría comodisolvente para aquella tóxica sustancia que poco apoco haría lo suyo en el organismo de Carlos Federico.
  • 39. 39- Te he preparado café, está como te gusta, conpoca azúcar…bebe te hará bien.El café estaba limpio. Aunque lo había pensado, Andrésno se atrevió a disolver la nociva sustancia en el café.Pese a todo, él no era un asesino.- Gracias Andrés, tú y Susana han sido muyatentos conmigo, de no ser por ustedes no se quehabría sido de mí…debes pensar que soypatético, mírame aquí estoy sintiéndomederrotado…el hombre que resolvió la hipótesisde Riemann es derrotado por la vida, irónico note parece.- ¡Qué cosas dices! Sólo estas pasando por un malmomento, dale tiempo al tiempo. Ya verás,pronto todos conocerán el nombre del granCarlos Federico García, serás grande muygrande.- ¡Tiempo! el mejor amigo de losoptimistas…supongo que tienes razón, prontome recuperaré, hasta tanto la demostración de lahipótesis permanecerá desconocida para el restodel mundo…te lo pido de favor mi queridoamigo, nadie debe saber lo que he logrado. Nohasta que mi cabeza este de nuevo en su lugar.
  • 40. 40Maldito el hombre que en el hombre confía, resalta laSanta Escritura. Quedaba claro que Andrés no estabadispuesto a condenar su alma cometiendo homicidio,pero los celos y la envidia seguían latentes en él. Andrésno sólo se había ganado la plena confianza de CarlosFederico, también lo tenía a su merced.
  • 41. 41Capítulo XI: El Beso de los AmantesApenas recién salía Andrés de la casa de CarlosFederico cuando Susana entraba a ella. Como decostumbre llegaba con la cena que día tras día lepreparaba al matemático.- He preparado algo que te gusta. – Dijo sinmediar más palabra y mirando fijamente, comohipnotizada, el rostro de Carlos Federico.- Has sido tan atenta y,…yo…yo. - Indicó CarlosFederico, sin llegar a completar la oración yrompiendo el silencio. Ambos se mirabanfijamente y, nuevamente reinó el silencio. Nohacían falta las palabras para expresar lo quesus corazones sentían y poco a poco sus cuerposse fueron acercando hasta tener contacto. Eldeseo del uno por el otro pudo más que todo, yun beso selló la reconciliación de los amantes.Tanto Federico como Susana, creían que debían llegar almatrimonio sin haber consumado el deseo carnal. Pero,aquello que sentían era más fuerte que ellos, mucho
  • 42. 42mayor que sus convicciones y, simplemente se dejaronllevar.Aquella noche, los amantes, despertaron cariciasdormidas; se fundieron en un solo cuerpo hasta elamanecer.Aquella mañana, primaveral, se podía ver una sonrisade felicidad dibujada en los labios del matemático. Pormucho tiempo, se abstuvo al afecto de un semejante yahora había cedido para experimentarlo en su mayorexpresión.Por un momento había olvidado su deseo de convertirseen uno de los grandes matemáticos y, simplementequiso ser hombre, pero no cualquiera sino aquel queama a una mujer y es correspondido. De repente, CarlosFederico lo había entendido. La inmortalidad no está enel recuerdo de los hombres, sino en cada momento bienvivido.
  • 43. 43Capítulo XII: El Día de BodasEn manos de Carlos Federico estaba el santogrial que buscaban los matemáticos. Había logradoresolver el problema más difícil de las matemáticasmodernas, la hipótesis de Riemann. Pero aquellatrascendental demostración permanecía desconocidaante la comunidad matemática. ¿Qué pensaba elmatemático? ¿Por qué no había hecho público sudescubrimiento? Nunca lo sabremos con seguridad, locierto es que luego de su reconciliación con SusanaCarlos Federico Cambió. Las cosas abstractas,simplemente ya no le apetecían. O quizás, elmatemático simplemente aguardaba el momentooportuno. Carlos Federico y Susana, nuevamente,habían fijado fecha de boda y presentar unademostración de la hipótesis de Riemann le daría unagran notoriedad ante los medios, algo queprobablemente el matemático quiso evitar.Andrés Francisco, como buen observador, se había dadocuenta del poco interés que en los últimos meses CarlosFederico mostraba por las matemáticas. Para Andrés,Carlos Federico no era digno de la gran hazaña, y
  • 44. 44pacientemente aguardaba su oportunidad para alzarsecon la gloria, después de todo tendría a Carlos Federicomuy de cerca pues había sido el elegido para ser elpadrino de bodas.- Andrés, mañana por fin dejaré de ser un hombresolitario. Siento una felicidad que no puedodescribir; imagínate la tuve tan cerca y siemprele di la espalda. Creí que escudándome tras ideasabstractas iba alcanzar la verdadera felicidad,pero, ahora me doy cuenta que de nada le sirve aun hombre ser recordado por generaciones si nosupo valorar su vida e ir tras la felicidad a lacual todo ser humano tiene derecho, ahí miquerido amigo es donde radica toda la esenciadel ser. – Expuso Carlos Federico sonriente a lavez que le entregaba un folder sellado a suamigo.- ¿Qué es?- Es la demostración de la hipótesis de Riemann,quiero que la guardes hasta que regrese de miluna de miel… – le dijo mirándole a los ojos –…el que sale es quien hace el viaje y, uno nuncasabe lo que puede pasar. – Agregó como si
  • 45. 45supiera lo que iba a ocurrir en las horas porvenir.6 de julio de 20.. fue la fecha designada para efectuar elcasamiento. El día no pudo ser más propicio para elevento y, aunque fue una ceremonia sencilla, todo saliósegún lo planeado.A las 20:30, los recién casados abandonaban el lugar defiestas para dirigirse a su luna de miel. Veinte minutosmás tarde, el teléfono celular de Ernestina, la madrinade bodas, sonó. Le habían llamado del hospital paradarle una mala notica, Carlos Federico y su esposasufrieron un grave accidente que les arrebató las vidas.- ¡Ay Andrés!- exclamó Ernestina - ¡algo terribleha pasado! – añadió entre lagrimas.- ¿Qué cosa Ernestina?- ¡Tragedia, una tragedia! el, el…compadre y… lacomadre han sufrido un funesto accidente… –respondió la mujer, con voz entrecortada - …¿por qué lo has permitido, Dios mío?Andrés se acercó a Ernestina y le dio consuelo. Mientrasella lloraba en su hombro; Andrés, que no dijo una sola
  • 46. 46palabra, sólo pensaba en la oportunidad que le daba eldestino, haciendo lo que él no pudo.<< Esto es una señal del destino. Él ha querido que seami nombre, y no el de Carlos Federico, el que quedeescrito con letras de oro en la historia de lasmatemáticas. Mi nombre será recordado eternamente.>> Pensaba.Carlos Federico murió siendo un desconocido para laciencia, mientras que otro recibía todo el crédito por sugenial labor. Andrés recibió toda clase dereconocimientos y premios por un trabajo que no habíarealizado; podía engañar a todo el mundo, pero nuncaasí mismo.
  • 47. 47Capítulo XIII: Demonios InternosAndrés Francisco Lagos, de la noche a lamañana, se convirtió en el matemático más prestigioso yafamado del planeta. Era un héroe para muchos, peroun villano para sí mismo.El peso que cargaba su conciencia era demasiadogrande, pero debía soportarlo. Sus demonios internos leatormentaban y pensamientos impuros rondaban por sucabeza.En Atenas, le fue entregada la medalla Fields. El premiomás prestigioso que se les otorga a los mássobresalientes matemáticos menores de cuarenta añosde edad. Se había burlado de todos, y recibía un premioque no se había ganado; así es la vida, no siempre esjusta.No dijo mucho al recibir la medalla, sólo se limitó a darlas gracias. Muchos de los presentes percibieron en elacto humildad, pero sólo había remordimiento yangustia.
  • 48. 48- ¡Mis felicitaciones, un excelente trabajo! –Decían muchos de sus colegas. Andrés respondíaasintiendo con la cabeza y apretando los labios.Quería desaparecer de allí, trataba de convencerse deque aquello sólo era un mal sueño, pero era real. Susdemonios internos seguían atormentándolo cada vezmás.Después del acto, Andrés recorrió sin rumbo fijo laciudad. Pensativo, siempre pensativo, no podía liberarsede sus propios demonios, que controlaban suspensamientos.<< ¿Por qué lo hiciste? >>- ¡Déjame en paz, estás muerto! – gritaba por lascalles concurridas de Atenas.Pobre del hombre que trata de ganarse la admiracióndel mundo con méritos ajenos. La luz de la verdad estan intensa que es imposible que se pueda ocultar trasun escudo forjado de mentiras.<< ¿Por qué lo hiciste?... no hay donde esconderse, ¡nopuedes escapar de ti mismo! >>- ¡Cállate, cállate, ya no me atormentes!
  • 49. 49Deambuló sin rumbo, tratando de liberarse de su propiodemonio, pero sólo la muerte o la demencia podíanliberarlo de tal pena.<< Confiesa la verdad, no es tarde para que tearrepientas. >>- ¡Cállate, cállate! – seguía diciendo – prefieromorir antes que decir la verdad.Se hacía tarde y Andrés se encontraba perdido en unaciudad que no conocía. Gracias a la ayuda de un buensamaritano, el matemático pudo regresar al hotel dondese encontraba hospedado.Una vez en el hotel, el matemático recordó las palabrasque alguna vez dijo Nikola Tesla; sabía que el presentele pertenecía, pero tarde o temprano, de una manera uotra, la verdad saldría a flote. Entonces le quedó claroque el futuro conspiraría a favor de Carlos Federico. Losmatemáticos son dueños de cuerpos mortales yteoremas eternos. El teorema de Riemann no lepertenecía y, por un momento saboreó el dulce néctarque le conceden los dioses a unos cuantos afortunados,ese que los hace inmortales e idolatrados por el resto delos mortales de menor dicha; pero también habíaprobado el sumo amargo de la vergüenza, esa quesentía al saber que no era merecedor de aquello que se
  • 50. 50le acreditaba y, con la esperanza de acallar susdemonios internos, decidió escribir un libro dondeconfesaba toda la verdad.El libro, por deseo de su autor, fue publicado diez añosdespués de su muerte. La memoria de Carlos FedericoGarcía, finalmente, había sido reivindicada, dándole ellugar que le correspondía en la historia de lasmatemáticas.
  • 51. 51ÍndiceCapítulo I: Encierro Voluntario...........................................5Capítulo II: El Genio Solitario....................................................8Capítulo III: La Superficial Inmortalidad de losHombres.........................................................................................14Capítulo IV: La Hipótesis de Riemann.................................17Capítulo V: La Visita de un Viejo Amigo............................20Capítulo VI: La Llave del Destino..........................................24Capítulo VII: La Naturaleza Oculta del Hombre.............28Capítulo VIII: Un Gran Día para las Matemáticas.........30Capítulo IX: La Muerte de Andrea Pilar.............................34Capítulo X: Maldito el Hombre que en el HombreConfía..............................................................................................37Capítulo XI: El Beso de los Amantes.....................................41Capítulo XII: El Día de Bodas..................................................43Capítulo XIII: Demonios Internos.........................................47

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