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Kuzguners

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  • 1. KUZGUNERSNo sabéis lo que se siente cuando te quitan tu último aliento de vida… no sabéis lo quese siente al saber que todo termina y no puedes hacer nada para remediarlo… no sabéisnada… CAPÍTULO 1 – EL DESPERTARMe llamo Kasumi, a pesar de mi nombre no soy japonesa, soy americana. Dentro depoco cumpliré 18 años, y aunque para la mayoría de la gente eso significa ir a launiversidad, para mí es mucho más. Pertenezco a un grupo conocido como losKuzguners, nuestra misión es proteger el mundo mediante ciertas habilidades querecibimos a los 18 años gracias al Kuzgún, por eso esto es tan importante para nosotros.Las habilidades que presenta el sujeto al tener el Kuzgún en su cuerpo, depende delcarácter de este, ¿cuáles serán mis habilidades?- ¡Kasumi, date prisa o llegarás tarde al trabajo!- ¡Voy!Pero ahora no puedo pensar en eso, ya tengo suficiente con que mi madre no se enterede que estoy metida en esto. Tengo que vivir como una chica normal, tengo queempezar a trabajar.Pasan las horas y todo va según lo previsto, al terminar voy directa a casa, cojo algopara picar y me siento a leer uno de los libros que me ha recomendado la Organización,a pesar de que ya me lo he leído, lo vuelvo a leer prestando más atención a la mismapágina de siempre: “Habilidades Kuzgúnidas”, vuelvo a leerme todas las habilidadesuna y otra vez, pensando en cuáles tendré, pensando en lo que podré hacer con ellas… †††††Es increíble lo rápido que pasa el tiempo, hoy es el día, el día en el que me inyectarán elKuzgún en la sangre, el día en el que empezaré a entrenar para hacer misiones deverdad, el día en el que todas mis dudas se resolverán.Tras un día increíblemente largo, allí estaba, ante el Pabellón Kisa, centro de reunionesde la Organización, y en la puerta estaba esperándome Crow, mi guardián y mentor. Alllegar no me dijo nada, nunca dice nada si no es estrictamente necesario, me miró,esperó a que le mirara y me llevó hasta una habitación en la que nunca había estado.Parecía ser una especie de enfermería, en la mesa que había en frente de la puerta estabaSuyay, el médico más amable que he conocido.- Al fin llegas –dijo con una amplia sonrisa -¿estás nerviosa?- Un poco…- Tranquila, tienes a Crow contig… -la puerta se cerró detrás de mí. Suyay me dedicóotra sonrisa –Bueno, pues al lío.Me senté en una de las sillas mientras miraba cómo sacaba una jeringuilla del cajónjunto a un líquido negro bastante viscoso, el Kuzgún, el pinchazo no dolió, pero poco apoco empecé a notar cómo el líquido se movía dentro de mí, como si tuviese vidapropia. Al terminar, Suyay me llevó a una sala blanca, no había nada allí, sólo Crow,
  • 2. dos hombres y una mujer, a los que no conocía, estaban allí.- Hola, soy Kytzia y estos son Tirso y Dromit, estamos aquí para examinar tu evolucióncon el Kuzgún. ¿Te encuentras bien?- Sí, ¿tendría que sentir algo en especial?- No necesariamente, pero algunos de los sujetos empezaron a notar cómo fluye elKuzgún por su sangre, es bastante molesto… estás empezando a ponerte pálida, ¿seguroque estás bien?- S-sí, claro, perfectamente.Dromit empezó a mirarme raro, y antes de que me diese tiempo a preguntar nada, todosse asustaron, todos menos Crow. Miré hacia abajo, mi estómago se había vuelto negro yalgo se movía como si tuviese vida propia, empecé a sentirme mal, como si ya no mequedaran fuerzas ni para mantenerme de pie. Antes de caer al suelo cientos de púasempezaron a salir de mi cuerpo. Todo era borroso, las voces se distorsionaban. Ycuando caí, perdí el conocimiento.
  • 3. Todos nacemos para morir, es nuestro destino, pero lo que hacemos hasta que esemomento llegue, lo decidimos nosotros… CAPÍTULO 2 – CUERVOSTodo está borroso, intento acordarme de algo pero lo único que recuerdo es que todoestaba lleno de sangre y que las voces se distorsionaban, también recuerdo que todosparecían preocupados, todos menos Crow… ¿por qué está siempre tan tranquilo? Nuncahe llegado a comprenderle del todo, es tan serio, tan misterioso... -Veo que ya has despertado –dijo Suyay con una amplia sonrisa –nos tenías muypreocupados. -¿Qué fue lo que pasó? Me hice los análisis el día anterior y no encontraste nadaextraño, ¿por qué me ha pasado esto? -Sinceramente, no lo se. Te haré otro análisis para ver qué es lo que ha fallado, pero demomento no puedo hacer nada, ya has perdido demasiada sangre. Tómatelo con calma yno te muevas, ¿de acuerdo? -Supongo que no tengo otra opción… Oye, ¿dónde está Crow? -Está ocupado con una de esas carreras en las que siempre participa, le diré que ya tehas recuperado. –Dicho esto se fue.Crow es un gran piloto por aire, tierra y mar. Nunca ha tenido un accidente, y siemprequeda primero en las competiciones, eso sí, no son competiciones legales, no hay reglas,puedes tirar a los coches por un acantilado o pegar un tiro al conductor, pero pocasveces Crow necesita hacer cosas como esas, él simplemente va por su cuenta, como silos otros no estuvieran ahí...Por otra parte es un gran guerrero, siempre tan frío y calculador, tan rápido y eficaz. Mealegro de que haya sido mi mentor durante tanto tiempo y de que vaya a ser micompañero en mis misiones, con alguien como él seguro que estaré bien. †††††Tras unos meses de recuperación empezaron los entrenamientos, pero aún no sabíacuales eran mis habilidades, era como si todo ese sufrimiento no hubiera servido paranada, Suyay empezó a preocuparse, ya que si resultaba que me habían inyectado elKuzgún antes de que mi cuerpo pudiese asimilarlo, no tardaría mucho en morir.Los análisis de Suyay no eran demasiado concluyentes, no se apreciaba ningunaanomalía.Yo hacía lo que podía, daba el máximo en los entrenamientos y seguía todas las pautasque Dromit me dio para desarrollar mis habilidades, pero nada servía, seguía sin notarnada.Todo parece indicar que voy a morir, al menos Crow me ha dicho que ya puedoparticipar en misiones de verdad, empiezo hoy mismo. Estoy bastante preocupada, no sequé puedo hacer sin ninguna habilidad, ¿estoy realmente preparada? Después deentrenar durante tanto tiempo, no se si realmente he mejorado lo suficiente. He esperadodurante mucho tiempo este momento, pero me lo imaginaba de otra forma, pensé que yatendría alguna habilidad en mi primera misión.
  • 4. Al llegar, Crow me dio la información necesaria para completar la misión y me entregóun colgante con forma de cuervo, dijo que me ayudaría a sobrevivir. Al principio no lehice demasiado caso, ¿de qué me iba a servir un colgante en un momento de vida omuerte? Aunque no creía que el colgante me fuese a servir de mucho, confiaba enCrow, por eso decidí ponérmelo.Ya estamos en frente de la mansión donde se encontraba nuestro objetivo, no se lo queme espera ahí dentro, solo espero que todo termine pronto.
  • 5. Es más fácil el camino cuando vas al infierno… CAPÍTULO 3 – OBRAS DE ARTEEl ruido de la puerta al abrirse hizo que un escalofrío recorriera mi espalda. Algo no ibabien. La entrada era enorme, pero estaba vacía, lo único que había eran unos cuadrosque estaban tapados con unas telas, me dirigí hacia la que estaba en frente subiendo lasescaleras, lo destapé y lo primero que vi fue esa sonrisa malévola y esos ojos de locaque hicieron que se me quitasen las ganas de seguir destapando cuadros. En la imagense veía una mujer de pelo azul y ojos rojos llena de sangre con una guadaña en unamano y una cabeza en la otra.Intenté olvidar la imagen y me di la vuelta. Crow había desaparecido. Fui hacia lahabitación de la derecha, otra habitación vacía, crucé otra puerta más, y nada. Trasatravesar unas treinta habitaciones, miré a la izquierda y no me pude creer lo que vi, lasala de los cuadros estaba ahí, no había avanzado nada. Me dirigí hacia la habitaciónque estaba al otro lado de la de los cuadros. Otra habitación vacía… miré a través deuna de las ventanas y comprobé que el coche de Crow estaba ahí, por lo que él tenía queseguir en la mansión. Me di la vuelta y me encontré con un tío un tanto raro, estaba muypálido, parecía como si estuviera muerto.- Bienvenida forastera, ¿qué le trae a este lugar? – preguntó el extraño sujeto.- Vengo del pabellón Kisa, nos han informado de que estaban pasando sucesos extrañosen esta mansión.- ¿Qué clase de sucesos, Kasumi?- Pues… espera, ¿cómo sabes mi nombre?- Verás… es que yo lo sé todo… y tú no sabes nada…- ¿A qué te refieres?- ¡Nunca lo sabrás!Se abalanzó sobre mí, cerré los ojos instintivamente, y al abrirlos él seguía ahí, flotandoen el aire, sin moverse, esto debía de ser obra de Crow, ¿dónde estaba? Por más que lobuscaba con la mirada no lo encontraba.¡Crash! El ruido de un cristal rompiéndose en mil pedazos resonó en toda la habitación,el hombre atravesó la ventana, pero antes de llegar al suelo se transformó en óleo y semetió en uno de los cuadros. Me acerqué y vi que en la pintura se veía al chico conpintas de muerto. Destapé los otros cuadros pero no había nada, ni siquiera en el delcentro, pero yo recordaba perfectamente que antes había una chica ahí.Estuve un rato parada, pensando. “Tú no sabes nada…” esas palabras resonaban en micabeza. Era cierto, yo no sabía nada, me había metido en todo esto sin saber nada…Decidí seguir buscando a Crow, fui a la siguiente habitación, esta no estaba vacía, locual era una sorpresa. Era como la típica biblioteca de las casas de los ricachones quepiensas que solo la podrás ver en la tele. Miré en las estanterías y vi un diario, erabastante viejo y le faltaban muchas páginas y había partes que no se podían leer, aun asílo abrí por la primera página y me dispuse a leer.
  • 6. Cuando nos prohíben algo es cuando más lo deseamos. CAPÍTULO 4 – EL DIARIO DE ARTEMISA"Día 5Ya han pasado 5 días desde nuestro nacimiento. El señor Kenzo, nuestro padre, nos haentrenado para poder sobrevivir cuando él no esté entre nosotros, también nos haenseñado algunos fundamentos básicos sobre el Kuzgún, como que se alimenta delmiedo, es decir, si ni no eres capaz de vencer tus miedos, te devora desde dentro hastamatarte.Día 20Todavía recuerdo nuestro nacimiento, yo fui la tercera, al abrir los ojos él estaba ahí. Elseñor Kenzo me miró con ternura, me extendió la mano y me dio un nombre, Artemisa,como la diosa virgen de la caza de la mitología griega. Alargué el brazo alcanzando lacálida mano del señor Kenzo. Miré a mis hermanos, me sonrieron, recuerdo que despuésel señor Kenzo pintó otros dos cuadros a los que también les añadió algunos detallescon ese material negro y viscoso, que más tarde descubrí que se trataba del Kuzgún.Pensé que cualquiera con un poco de Kuzgún podría dar vida a sus obras, pero el señorKenzo me explicó que sólo él podía hacerlo, que era su habilidad.Día 36Hoy el señor Kenzo nos dijo que él, junto a otros dos hombres, Ivo y Yamil,descubrieron el Kuzgún. Aún no nos ha dicho cómo lo descubrió ni cómo y de dónde seextrae, pero confío en que nos lo diga pronto…Día 50Hoy ha entrado un extraño en el castillo, no sé quién era, pero no me daba buena espina.Nos miró fijamente, por un momento pensé que se había dado cuenta de que no éramossimples cuadros, pero entonces se giró y se dirigió a la habitación del señor Kenzo. Nosé lo que pasó entonces, pero se escuchó una fuerte discusión, unos minutos más tardeel extrañó salió con una piedra verde en la mano.Día 57El señor Kenzo ha estado más distante desde el día en el que aquel extraño entró encasa…Día 73Hoy hemos descubierto una cosa, no podemos salir de la mansión, si lo intentamos, algotira de nosotros hacia los cuadros. Pregunté al señor Kenzo la razón por la que nopodíamos salir, a lo que este respondió que sus poderes con el Kuzgún tienen suslimitaciones… Cada vez que observo el exterior me entran ganas de salir y empezar aexplorar lo desconocido.Día 93El señor Kenzo ha enfermado, ojalá pudiera salir de esta mansión para buscar unacura…
  • 7. Día 108Hoy, consciente de que su muerte se acercaba, el señor Kenzo nos ha dicho todo lo quenos había ocultado. Entre todo lo que nos ha contado, lo que más me ha llamado laatención es que el Kuzgún en realidad es….”-¿No sabes que es de mala educación leer los diarios de otros?
  • 8. De la agonía de los muertos los vivos aprendemos a luchar… CAPÍTULO 5 – EL OJO DEL CUERVOEl diario se me resbaló de las manos, pero eso no me importaba, había alguien ahí. Aldarme la vuelta me encontré con una mujer joven de tez morena, pelo blanco y unaarmadura negra. - ¿Quién eres? –conseguí decir al fin. - Soy Artemisa. ¿Qué haces aquí? - Soy Kasumi, del pabellón Kisa. Me han asignado una misión de reconocimiento. -Me da igual quién seas o qué te hayan mandado, no puedes estar aquí, así que lárgatede una vez. -Lo siento, pero no puedo hacer eso hasta terminar mi misión, además, mi compañeroha desaparecido y no me iré hasta encontrarlo. -Creo que no me has entendido, no era una petición, sino una orden. -Aun así me temo que no puedo irme. -Tú lo has querido…Con un movimiento de manos hizo aparecer un arco y una flecha, y en un segundo yame estaba apuntando. La flecha empezó a brillar, y cuando brilló al máximo, la soltó.No me molesté en correr, sabía que sería inútil, me tapé el rostro con los brazos paraevitar una posible herida mortal. De repente apareció una intensa luz verde que seextendió formando un escudo delante de mí, la flecha no fue capaz de atravesarlo. Aldesaparecer la luz me di cuenta. El causante era el colgante que me había dado Crowantes de entrar en la mansión.Artemisa se quedó perpleja, miraba fijamente mi colgante, mi reacción tampoco eradistinta, no sabía qué había pasado.-¿De dónde has sacado ese colgante? –Preguntó aún aturdida.-Me lo dio mi compañero…Artemisa parecía más confusa aún, bajó la mirada y volvió a dirigirla hacia el colgante.-Eso es… -murmuró –ya decía yo que me resultaba familiar…-¿De qué estás hablando?No obtuve respuesta, con otro movimiento de manos hizo desaparecer el arco parasustituirlo por una espada.-Tendrás que luchar por tu vida.Se lanzó sobre mí, estaba harta de que me atacaran todos, así que decidí luchar de unavez. Salté sobre ella, desvié la espada golpeándola por el lateral y con mi otra mano ledi un puñetazo en estómago. Cuando caímos al suelo me abalancé sobre ella y empecé agolpearla hasta que paró mis puños y de una patada consiguió tirarme al otro lado.Hecho esto salió corriendo hacia la siguiente habitación.
  • 9. En momentos de vida o muerte nadie puede juzgarnos por nuestros actos. CAPÍTULO 6 – MATA O MUEREAl principio tuve que pensarme si seguirla o no, al fin y al cabo ni siquiera sabía qué meesperaba al otro lado de la puerta. Por otra parte, no podía quedarme allí eternamente.Al final decidí seguir adelante. En la siguiente sala no había nada en el suelo, sinembargo, las paredes estaban cubiertas por armas. Era una habitación bastante amplia,parecía una sala de entrenamiento o algo así. Artemisa estaba esperándome. -Escoge un arma –dijo con ese tono de militar que me estaba empezando a cansar. -¿Cómo dices? -La pelea no sería justa si sólo yo tengo armas.No cabía en mi asombro, cualquier enemigo habría aprovechado para matarme, peroella no, ella quería ganar una pelea de iguales. Por un momento empecé a admirar aaquella joven, luego recordé que no era humana y que quería matarme.Recorrí toda la sala con la mirada, hasta que encontré un par de katares, mis armasfavoritas. Los empuñé y observé mi reflejo en las cuchillas, estaban totalmente limpiasy afiladas.Escuché un ruido que me hizo mirar hacia atrás. Era la oportunidad perfecta para que mirival me diese un puñetazo, y así lo hizo, los guantes de hierro se hundieron en miestómago lanzándome al otro lado de la habitación. Al chocar contra la pared se mecayeron los katares, estaba anonadada, ¿dónde estaba el juego limpio del que antespresumía? Me levanté como pude, nada más recuperar el equilibrio otro puñetazo meempujó contra la pared. “Concéntrate”. La voz de Crow resonaba en mi cabeza. “Miradafija en el oponente, adelántate a sus movimientos”. Me di cuenta de que para lo pocoque hablaba Crow, merecía la pena escucharle.Recordar los entrenamientos me ayudó para devolver el golpe, un puñetazo directo a lamandíbula hizo que mi oponente perdiera el equilibrio. Me agaché y cogí los catares,salté y la hice una herida en la mejilla, nada grave. "Mata o muere" una voz desconocidasonó en mi mente, ¿quién era? Me quedé un rato quieta, sorprendida. Tiempo suficientepara recibir otro puñetazo, esta vez en la cara. Caí al suelo, ella impidió que melevantase poniendo un pie sobre mi pecho.-Si te he traído aquí es porque pensaba que eras más fuerte, pero ya veo que meequivoqué, –hizo una breve pausa –tranquila, te mataré tan rápido que ni te enterarás.Transformó sus guantes en una espada, la elevó y justo cuando el filo iba a atravesarmela cabeza el ojo del cuervo de mi colgante empezó a brillar creando un escudo verde querompió la hoja de la espada. Artemisa dio un paso atrás incrédula. "Mata o muere". Lavoz volvió a sonar dentro de mi cabeza, y esta vez la hice caso. Me levanté de un salto,agarré uno de los katares con fuerza y de un movimiento le corté la cabeza. Antes decaer al suelo, se transformó en óleo y volvió a su cuadro.Decidí descansar unos segundos antes de adentrarme en la siguiente habitación.
  • 10. -Bienvenida –dijo una voz nada más abrir la habitación –te estaba esperando.
  • 11. Cuando no se puede asegurar que algo es real, es mejor ser desconfiado. CAPÍTULO 7 – JUGUEMOSEntre la oscuridad de la siguiente habitación pude distinguir una silueta. ¿Podría ser…?- ¿Crow? ¿Eres tú?- ¡Error!Las luces se encendieron y el que antes era Crow ahora era un hombre pelirrojo con unasonrisa que no daba demasiada confianza.- Las niñas buenas no entran en las casas ajenas sin invitación.- Ya, y las casas abandonadas suelen estar vacías.- Oh, nos salió contestona la niña.- Deja de llamarme niña.- Entonces dime tu nombre.- Kasumi.- Un nombre vulgar para una niña vulgar.- ¡Deja de llamarme niña! ¡Y no soy vulgar!- Oh, la niña se enfada.- Idiota…- No hables así niña.- No me llames niña y dime tu nombre.- ¿Qué se dice?- No hablarás en serio.- Con esos modales no irás a ninguna parte, niña.- Está bien… maldito idiota…- ¿Qué has dicho?- Que si me puedes decir tu nombre, POR FAVOR.- Mucho mejor, a que no ha costado tanto.- ¡Que me lo digas!- Vale, vale, qué niña tan impaciente… soy Loki.- …- Buscas a un tal Crow, ¿verdad?- Sí, ¿lo has visto?- Solo te lo diré si juegas conmigo.- Mpf, ¿quién es el niño ahora?- ¿Juegas o no?- Si no hay más remedio… ¿qué tengo que hacer?Loki volvió a sonreír se dio la vuelta y se cogió algo de un cajón.- Juguemos.
  • 12. “El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.” William Shakespeare CAPÍTULO 8 – EL JUEGOTodo se volvió oscuro. Sentía que caía, pero el suelo nunca llegaba.- Escoge una carta.- ¿Carta?De la nada aparecieron cuatro naipes. Cogí uno y le di la vuelta. El jocker.- Oh, perdiste. ¡Qué aburrido!En ese mismo momento caí al suelo. Poco a poco empezaron a encenderse unasantorchas que iluminaban lo que parecía ser la entrada a un laberinto.- ¿Quieres encontrar a Crow? Entonces llega al final del laberinto.- ¿Cómo sé que estará allí y que no me estás mintiendo?- Sólo hay una forma de averiguarlo. – dijo mientras se desvanecía.Cogí una de las antorchas y entré. En el primer cruce paré y me agaché para hacer unamarca en el suelo. Al levantarme escuché un ruido y al bajar la mirada la marca habíadesaparecido.- Nada de trampas. – advirtió Loki.No tenía más remedio que escoger uno de los lados. Tomé el camino de la derecha. Eraextraño, no había más caminos que tomar, todo era recto. Pensé que me habíaequivocado de dirección pero cuando me di la vuelta el camino de vuelta habíadesaparecido.- Cada decisión tiene sus consecuencias, asúmelas.No quedaba más remedio, había que seguir. Después de un tiempo caminando encontréotro cruce. En el centro había una señal en la que ponía: “recto: truco, derecha: trato,izquierda: salida”.Estuve a punto de ir a la izquierda pero paré en seco. Había que pensarlo bien, una veztomase una decisión no habría vuelta atrás. Además, eso era demasiado obvio, seguroque era una trampa. Decidí ir a la derecha.Después de caminar un tramo comprobando cada poco tiempo que el camino se ibacerrando a mis espaldas me encontré con Loki.- Así que trato…- Sí.- Ja ja ja, qué tonta, no ha escogido la salida. Ja ja ja.- Entonces, ¿no era una trampa?
  • 13. - No.- Vaya, esto sí que no me lo esperaba. En fin, ¿qué tengo que hacer?- Muy fácil, dame tu colgante y te llevaré al otro lado.- No.- ¿No?- No puedo dártelo.- Tsk, estos jóvenes de hoy en día… se comprometen a hacer un pacto y lo rompen.- ¿Qué pasará ahora?Loki me miró con una sonrisa burlona y con un movimiento de manos hizo aparecerotras cuatro cartas, pero esta vez eran de tarot.- Serás tú quien decida eso.Cogí una, “The fool”.- Hay que ver qué mala suerte tienes.Me empecé a marear y cuando desperté estaba en otro cruce con otro cartel: “Ningunadirección es la correcta”.
  • 14. El final de un juego no llega hasta que no quedan oponentes. CAPÍTULO 9 – FIN DEL JUEGO, COMIENZO DEL FIN- Ninguna dirección es correcta… ¿significa que todas llevan a puntos muertos? No, no puede ser eso. Es un laberinto, tiene que haber una salida.Miré hacia atrás. Esta vez no había desaparecido el camino. Era lógico, al fin y al caboaún no había tomado ninguna decisión.Respiré hondo. Tenía que haber algún truco. Tras un tiempo pensando di con lasolución. El cartel estaba hecho para los que venían del camino que estaba detrás de mí,así que se refería a las otras tres direcciones, por lo que la opción correcta era volver porese camino.Me di media vuelta y al poco tiempo me encontré con otro cartel. Estaba orientado haciael otro lado, así que tuve que rodearlo. “Recto: muerte, derecha: vida, izquierda:resurrección”. Estaba claro que este cartel no tenía ninguna intención de engañar, lamuerte implicaba que todos los caminos a partir de ahí eran incorrectos. Lo deresurrección me intrigaba, pero aun así decidí escoger el camino de la derecha.- Jo, así no es divertido. Haz caso a tu instinto y arriésgate.- Ni hablar. – dije con una amplia sonrisa. Sabía que había escogido bien.Seguí caminando por un tiempo hasta que me encontré con una puerta enorme. Di unospasos hacia delante y cuando me dispuse a abrirla, apareció un cerrojo.- Algo me dice que vas a tener que ir por el otro camino para encontrar las llaves jeje.- ¡Maldita sea! ¡Loki, eres un tramposo!- ¿Y cómo sabes eso si ni siquiera conoces las reglas?- Tengo razón y lo sabes.- Vamos, que no vas a ir por el otro camino, ¿no? – Loki apareció de nuevo.- Está claro que no.- No eres nada divertida, ¿sabes?- No me importa, déjame pasar de una vez.- Bueno, tú te lo pierdes.Con un leve gesto abrió la puerta. No podía creer lo que había al otro lado. Había vueltoal principio, era la entrada de la mansión.- ¿Qué es esto?- Ya te dije que escogieras el otro camino.- Serás…- Toda acción tiene su consecuencia.- ¿A qué viene eso ahora?- Adiós, niña.Loki me empujó y cerró la puerta. Intenté abrirla de nuevo, pero era imposible. Me di lavuelta y vi los cuadros. Las telas que antes los cubrían ahora estaban en el suelo y lospersonajes permanecían cada uno en su cuadro. Sólo quedaba un cuadro tapado. Me
  • 15. acerqué y retiré la tela. Era un retrato de un hombre que no parecía tener nada enespecial, no se parecía a ningún dios que conociera.- ¿Te gusta el cuadro?Al girarme vi a una mujer de pelo azul y ojos rojos. No cabía duda, era la misma queaparecía en el primer cuadro que vi.- ¿Quién eres?- Me llamo Morrigu, pero eso no importa. Es hora de la prueba final.
  • 16. Caer está permitido. Levantarse es obligatorio. Proverbio ruso. CAPÍTULO 10 – PRUEBA FINAL- ¡Estoy harta de vuestras malditas pruebas! Sólo quiero saber dónde está Crow.- Así que es eso… está bien, te lo diré.- ¿En serio?- Claro. – Morrigu movió su mano derecha e hizo aparecer la cabeza de Crow. - ¿Contenta?- No… no puede ser… él… ¡no puede estar muerto!Me fallaron las piernas, caí de rodillas. Crow… era imposible, pero su cabeza… Estabaconfusa. Confusa y enfadada.- Si te sirve de consuelo, luchó como el mejor de los guerreros. Fue un placer decapitarle.Levanté cabeza y observé con odio a la que había matado a mi mentor. Puse mi mano enmi cintura para alcanzar uno de mis katares y me abalancé sobre ella. Lo esquivó confacilidad. Intenté atacarla varias veces más, pero ella me evadía sin esfuerzo. No podíamás, las fuerzas me fallaban. Caí al suelo. Era imposible, no podía vencerla.- Necesitarás algo más que eso para derrotarme. ¿Por qué no muestras tu habilidad, Kuzguner? ¿Acaso no puedes? Eres patética.- Cállate…- Hay que ver, con lo fuerte que era tu maestro no sé cómo puedes ser tan débil…- ¡Que te calles!- ¿Qué demonios…?El colgante empezó a brillar con un verde más intenso que las otras veces hasta que elojo del cuervo estalló. Se formó un extraño círculo brillante en el suelo y empezaron asalir rayos de él. Noté cómo algo se movía dentro de mí. El Kuzgún empezó a salircubriéndome las manos y los pies formando unas garras negras metálicas, de mi espaldasalieron unas alas robóticas y una cola de placas de hierro. Noté cómo una pequeñaporción de Kuzgún salía de mi cuello hacia los ojos.Me abalancé sobre Morrigu. No recuerdo lo que pasó, cuando recuperé la conscienciaella estaba ensangrentada y por primera vez me miró con una sonrisa llena decomplicidad. Escuché unas palmadas a mi espalda. Me giré.- Prueba superada – dijo Crow.- Pero… ¿tú no estabas…?Dirigí la mirada hacia la cabeza que estaba en el suelo. Esta empezó a arder y de lasllamas surgió Loki.- Niña… no deberías creerte todo lo que ves.- Pero… pero… - no podía creerlo – entonces… todo esto sólo era…
  • 17. - Una prueba, – interrumpió Morrigu – como bien te hemos dicho desde el principio. Y la has superado.Miré a Crow incrédula. Él se limitó a asentir con la cabeza y me hizo una seña para quele siguiera. Cogimos los cuadros y los llevamos al pabellón Kisa, donde se convirtieronen unos compañeros bastante importantes en muchas misiones.
  • 18. “El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla.” Manuel Vicent CAPÍTULO 11 – LA DESPEDIDASi estás leyendo esto supongo que mi final ya ha llegado. Sabías que estedía llegaría, lo sabías mejor que nadie. Desde el preciso momento en elque me inyecté el Kuzgún sabías cuántos días me quedaban. Por eso teescribo esta carta, para que sepas que no te guardo rencor.Espero que te haya gustado ver mi primera “misión” desde mi punto devista. Las cosas cambiaron mucho desde aquel día, ¿verdad? Yo tambiénhe cambiado mucho, ya no soy tan ingenua, ya conozco toda la historia.El Kuzgún, un líquido negro y viscoso que se inyecta directamente en lasangre para obtener ciertas habilidades. Eso es lo que les dicen a losnovatos, lo que me dijeron a mí. Lo que nadie sabía, nadie excepto tú, esque el Kuzgún, como bien dijo Artemisa en su diario, es el camino másdoloroso hacia la muerte.El efecto empieza cuando te lo inyectan, ahí empieza la carreracontrarreloj, si eres valiente, lo asimilas, si no, mueres. Si lo asimilas teotorgará un gran poder, pero al mismo tiempo irá sustituyendo poco apoco la sangre de tu organismo. El proceso es tan lento como doloroso,sobre todo en las últimas fases. El oxígeno empieza a faltar, pierdes elcontrol de tu cuerpo, sientes cómo tu vida se desvanece día tras día,hasta que finalmente mueres.Pero esto último a ti no te pasará, ¿no es así? Sabía que a parte de podervolar, podías controlar el tiempo, pero no sabía lo que esto implicaba.Eres inmortal, tu tiempo biológico se paró hace años, y por eso elKuzgún no puede matarte, la sangre ya no corre por tus venas.Fuiste uno de los que descubrieron el Kuzgún, y también de los que másinvestigaron. Entonces, si sabías lo que podía pasar, ¿por qué no avisastea nadie? ¿por qué dejaste que toda esa gente muriese? Me gustaría saberla razón, la razón por la que no evitaste mi muerte. Pero ya es tardepara los dos.Pese a todo, no te guardo rencor, ni me arrepiento de nada. Fuiste ungran mentor, Crow. ¿O debería decir Yamil?Kasumi

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