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  • 1. El trilema minero: la gran minería sostenible y socialmente responsable es una falaciaECONOMIA Y SOCIEDAD Lunes, 29 de Agosto de 2011 00:07Ernesto Guhl Nannetti*¿Es posible equilibrar las tres dimensiones de la gran minería: lasocial, la ambiental y la económica? El gobierno ya optó poracentuar la dimensión económica sobre las otras dos. Los efectosnegativos comienzan a verse. ¿Tendrá control la locomotoraminera?Equilibrios inestables y subóptimosUn trilema es una situación con tres opciones de resultadoincompatibles entre sí, cuyo desarrollo obliga a renunciar, o al menos arelajar, una o más de ellas porque las tres no pueden coexistir,satisfaciendo totalmente sus exigencias.Es decir que la solución a un trilema implica buscar un equilibrio entrelas tres opciones posibles, reduciendo los planteamientos o exigenciasque las hacen incompatibles.La gran minería, en especial la que se realiza a cielo abierto y enzonas de ladera, conforma un trilema, cuyas opciones de resultadosdeseables abarcan tres dimensiones: 1. La dimensión social, que permitiría lograr importantes beneficios socioeconómicos regionales, locales y comunitarios en las zonas donde se desarrollan los proyectos. 2. La dimensión ambiental, que evitaría los severos e irreversibles impactos ambientales que causa esta actividad sobre el agua, la biodiversidad, el aire y el suelo principalmente. 3. La dimensión económica, que permitiría obtener importantes beneficios macroeconómicos de corto plazo, sobre todo en lo que se refiere al aumento de la inversión extranjera, de las
  • 2. exportaciones y de los ingresos del gobierno.El gráfico indica cómo el “espacio para la sostenibilidad” tiene sumayor tamaño cuando las opciones de resultado poseen unaimportancia similar, es decir cuando el peso de las opciones en unproyecto está balanceado. En la práctica el logro de esta situaciónideal es muy poco probable, ya que la mayoría de las veces predominaalguna de las opciones, generalmente la económica, reduciendo elespacio disponible para las otras dos.A continuación se exploran estas opciones para entender por qué labonanza minera que vive el país ha privilegiado la tercera dimensión,es decir la económica, ante la imposibilidad práctica de que puedacoexistir con las otras dos de manera equilibrada y armónica.Una tendencia globalEl auge de la gran minería en Colombia es parte de una estrategiatransnacional que busca aprovechar la alta demanda internacional porminerales, explotándolos en los países del tercer mundo para alimentarla industria de los países centrales o de la grandes economíasemergentes, que producen bienes manufacturados de alto valoragregado, primarizando las economías de los países mineros yocasionando en ellos un fenómeno de “desindustrialización”.Esta estrategia se ha extendido por el globo y en el caso de AméricaLatina se ha expresado con fuerza en Argentina, Perú, Panamá,República Dominicana, Guatemala, Nicaragua –y por supuestoColombia– entre otros.Esta situación se enmarca dentro de la llamada maldición de losrecursos naturales, según la cual los países que disponen deabundantes recursos naturales, en especial mineros y petroleros, se
  • 3. caracterizan por tener poblaciones pobres, gobiernos corruptos y pocodemocráticos, situaciones de violencia endémica y pérdida de sucapacidad productiva.Si bien es cierto que muchos países africanos, asiáticos ylatinoamericanos sufren de esta maldición, excepcionalmente algunospocos como Noruega, Botswana y Chile, han escapado de ella,controlando la entrada al país de las divisas abundantes que producela minería y restringiendo su uso a la atención de problemas yproyectos sociales prioritarios.En el caso de Colombia el gran interés de las multinacionales minerasse centra en el carbón, el ferroniquel, el coltán y el oro. El país es unproductor importante en el caso de los dos primeros: la producciónanual de carbón llega a 75 millones de toneladas y en níquel es delorden de 50 millones de toneladas al año. En ambos casos estascantidades tienden a aumentar significativamente.El coltán es un mineral estratégico de alto valor empleado en laindustria electrónica, del cual parecen existir yacimientos importantesen la Orinoquia y la Amazonia.En cuanto al oro la riqueza nacional es grande todavía, a pesar de queColombia fue el primer productor mundial durante largos períodos en laépoca colonial. Los primitivos métodos de explotación de los españolesllevaron a la extinción de grandes grupos de población indígena, a laimportación de mano de obra del Africa Occidental, a la consolidaciónde una economía esclavista, con el consiguiente desarraigo de losancestros de nuestros afrodescendientes, que hoy han logrado limitarla pérdida de sus valores culturales.El carbón, el níquel y el coltán se clasifican como materias primas. Eloro tiene una naturaleza diferente: es más un instrumento financieroque una materia prima y no tiene usos sociales o industrialesindispensables. Su gran demanda global obedece a la crisis de losmercados financieros. Su precio ha llegado a máximos históricos y loconvierte en un negocio fabuloso.
  • 4. Dimensión socialEs evidente que en Colombia las zonas mineras han sido focos deviolencia y de pobreza, de pérdida de identidad cultural y decorrupción. Dinámicas como el súbito aumento de la población atraídapor la posibilidad de encontrar empleo y oportunidades mejores, hancausado problemas como la inflación, el aumento de la prostitución y laviolencia y déficits en la calidad y cobertura de los servicios públicos enlos municipios mineros.A estos impactos negativos se agrega el rompimiento del tejido socialpor la segregación de la población y sus actividades entre reciénllegados y nativos, y entre aquellos que se benefician de la mineríadando origen a los llamados “company towns” y aquellos que pierdensus tradiciones culturales, formas de vida, costumbres y economía porla llegada de la minería a la zona como actividad dominante.En América Latina se vive un momento de fuertes protestas depobladores, comunidades campesinas e indígenas en zonas mineras,que se sienten gravemente amenazados por la gran minería. Losmovimientos sociales en contra de la minería han existido desdesiempre, pero se han exacerbado con su reciente expansión, lo queincluso ha llevado a que empresas mineras desistan de sus proyectos,como acaba de suceder con la mina de hierro de Cerro Chato enUruguay.Esta realidad también se ha reflejado en movimientos socialesrecientes en contra de la gran minería en Colombia, como el que se hapresentado en Santander a raíz de la explotación de oro en el Páramode Santurbán y en el Tolima, en el caso de La Colosa.Las poblaciones locales temen, con razón, los impactos ambientales ysociales que van asociados con estos proyectos. La asambleadepartamental de Santander aprobó realizar una consulta públicasobre la declaratoria como “bienes públicos” de los ecosistemasesenciales para el funcionamiento del ciclo hidrológico como lospáramos, que deberá llevarse a cabo junto con las elecciones deoctubre próximo.Los ambientalistas, académicos y organizaciones sociales del Tolimahan realizado numerosos actos para difundir información sobre los
  • 5. efectos negativos de la minería de oro, pero no han logrado que lasautoridades departamentales sigan el ejemplo de la asamblea deSantander.El papel de los medios escritos ha sido fundamental en estos debates,tanto a nivel nacional como regional, y las comunicaciones electrónicashan difundido ejemplos de los perversos efectos de la minería a granescala en otros países y sobre los incumplimientos de las obligacionesy compromisos adquiridos por parte de las grandes compañíasmineras.Esta protesta social ha llevado a los órganos de control del Estado amanifestarse contra esta actividad:  La Contraloría General ha hecho un Control de Advertencia al Ministerio de Medio Ambiente y a Cortolima sobre sus futuras actuaciones en el Caso de La Colosa, en lo que respecta a su impacto sobre la cantidad y calidad del agua.  Por su parte la Procuraduría ha pedido la revocatoria del título minero para la explotación de oro en el Parque Yaigoje-Apaporis en la Amazonia.El gobierno nacional no ha otorgado la debida importancia a estasinquietudes y acciones populares e institucionales y continúa adelantea toda máquina con la “locomotora” minera, uno de los motores de supropuesta económica.Llama la atención otro conflicto muy frecuente en los denominadosmacroproyectos propiciados por los gobiernos nacionales y presenteen las cinco “locomotoras” del Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014:la incompatibilidad y las divergencias entre los intereses del nivelnacional y los de los niveles regionales y locales.Las decisiones que se toman sobre estos proyectos de gran escala enel nivel nacional muchas veces no se concertan con los gobiernos y lascomunidades de los territorios donde se ejecutarán, ni tienen en cuentalos efectos nocivos que producen sobre ellos.Los procesos de consulta previa y de concertación, limpios ydemocráticos, son complejos y lentos, pero no pueden ni debenobviarse puesto que además de ser un derecho constitucionalcelosamente vigilado, constituye la única manera de legitimar y hacersostenibles los macroproyectos, al lograr que los intereses regionales ylocales entren en juego y puedan armonizarse con los grandesintereses económicos y con los objetivos de desarrollo de la Nación.Dimensión ambientalNo existe actividad con mayor impacto ambiental que la gran minería,en especial si es a cielo abierto, en ladera y de metales.
  • 6. De la larga lista de impactos ambientales que producen las accioneshumanas sobre el agua, la biodiversidad, el aire y el suelo, no hayninguno que esté ausente en esta actividad extractiva. Por esta razónvarios países han tratando de aminorar sus impactos, bien seaprohibiendo completamente la actividad minera de gran escala yreemplazándola por otras formas sostenibles de desarrollo como enCosta Rica, o mediante decisiones menos drásticas, negando lalicencia de algunos proyectos por sus grandes impactos previsibles.También se han vetado técnicas muy peligrosas para los ecosistemasy la salud pública, como lo hizo recientemente la Unión Europea alprohibir el uso del cianuro para el beneficio del oro en su territorio.La cantidad de agua que requiere un macroproyecto minero es enormey esto también conlleva conflictos con otros usos del agua, como elconsumo humano y el uso agrícola, que tienen una prioridad muchomayor. Esta inquietud llevó a la Contraloría a advertir a las autoridadesambientales sobre el conflicto que afectaría la disponibilidad y lacalidad del agua para la zona arrocera del Tolima, en particular en eldistrito de riego Uso-Coello. Situación que se vería agravada por lasevera contaminación que produce la minería de oro.Los impactos de la gran minería sobre el agua no paran ahí. Las aguassubterráneas también se afectan por la infiltración de aguascontaminadas y por la alteración de los acuíferos, con excavaciones,perforaciones, explosiones y otras intervenciones propias de estaactividad. Los reservorios de aguas residuales altamentecontaminadas con materiales tóxicos y sedimentos, presentan un altoriesgo para la población, en especial en zonas potencialmentesísmicas de alta montaña, por el severo impacto que pueden teneraguas abajo en caso de un derramamiento o rotura por fallas humanaso naturales.El cambio climático puede aumentar la vulnerabilidad a desastresoriginados por estos impactos, debido a los efectos sobre los caudalesy los suelos, derivados de los aumentos en la intensidad y la cantidadde precipitación que puede generar.Los impactos sobre los cursos de agua y sus rondas también son muyfuertes y a menudo irreversibles, al dragarlos alterando suscaracterísticas hidráulicas y aumentando la cantidad de sedimentosque arrastran. Los materiales estériles que depositan las dragas en loscauces y rondas hidráulicas también afectan gravemente elfuncionamiento hidráulico de los ríos y la biodiversidad acuática yterrestre.El país ha tenido un ejemplo dramático de esta situación, con el casodel río Dagua, donde en forma incontrolada grupos ilegales arremetencon dragas de gran capacidad contra el río para extraer orodestruyendo su ecosistema de manera salvaje y muy probablementeirreversible.Algo similar ocurre en la Amazonia donde grupos ilegales, muchos de
  • 7. ellos extranjeros, extraen de manera incontrolada y primitiva oro de losríos como el Inírida, o de los montes como ocurre desde hace variasdécadas en la Serranía de Taraira.Además de los impactos sobre el agua, la gran minería en altamontaña produce impactos muy fuertes sobre el aire, la biodiversidad yel suelo, en especial en zonas de alta pendiente, en páramos, ennacimientos de agua y zonas de recarga de acuíferos.La remoción y disposición final de grandes cantidades de suelo, roca yotros materiales, produce grandes emisiones de partículas queproducen afecciones pulmonares a los mineros y a los habitantes delas zonas, en especial los niños y los de tercera edad.Toda esta compleja gama de posibles impactos ambientalesinterrelacionados, hace extremadamente incierta y difícil la tarea deprever los riesgos de un gran proyecto minero pues la zona de impactopuede extenderse mucho más allá de los límites del proyecto.La actitud arrogante, tecnocrática y poco respetuosa con lasautoridades ambientales que asumen algunos representantes degrandes empresas mineras, que consideran que el Estado tiene laobligación de otorgar licencia a sus proyectos argumentando que nohay la suficiente evidencia científica para no permitirlos, deberesponderse por parte de estas como guardianas y defensoras delinterés público, haciendo uso del Principio de Precaución conforme alcual “ …cuando exista peligro de daño grave o irreversible, la falta decerteza científica absoluta no deberá utilizarse como razón parapostergar la adopción de medidas eficaces para impedir la degradacióndel medio ambiente”.En el escenario institucional no dejan de presentarse conflictos entrelas posiciones de las Corporaciones Autónomas Regionales (CARs)como autoridades regionales de orden departamental y el Ministerio deAmbiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (MAVDT).En el caso de La Colosa, por ejemplo, ha sido notoria la diferenciaentre los enfoques y las posturas del ministerio y de la CorporaciónAutónoma Regional del Tolima (Cortolima) o, en otros campos, comoen el caso del Puerto Brisa donde el ministerio otorgó la licencia,desconociendo los conceptos negativos de los institutos deinvestigación del Sistema Nacional Ambiental (SINA) sobre el proyectoy los derechos de las comunidades.Existen otros casos de conflictos similares donde está involucrada laUnidad de Parques y el ministerio, como el del Puerto de Palermo queobtuvo la licencia ambiental, haciendo una sustracción al área delParque Nacional de Salamanca.Son recurrentes los conflictos de las autoridades ambientales con otrasinstituciones del gobierno por la concesión de permisos mineros enpáramos y reservas forestales, como en los casos ya citados de
  • 8. Santurbán y La Colosa o áreas protegidas. En los parques nacionalesse han otorgado 37 permisos mineros, principalmente durante elgobierno anterior.Como se ha denunciado repetidamente, el área concesionada conpermisos mineros ha crecido de forma desmedida en los últimos años,pasando de 1.047 millones de has en 2002, a 4.771 en mayo de 2009y a 8.444 en octubre del mismo año. Este crecimiento se realizó sinconsideración a las características y condiciones biogeográficas de laszonas concesionadas, ni a los planes de ordenamiento territorial y hadado origen a un mercado especulativo de estos títulos que deformasu sentido original. Como consecuencia afortunadamente el gobiernoha congelado este irracional “carrusel”.Dimensión económicaEsta dimensión de la gran minería es la más divulgada, pues crea unaimagen que el público en general asocia con el desarrollo. Es tambiénla más fácil de cuantificar, aunque muchas cifras son poco claras y aveces contradictorias.Los datos que se presentan como bondades de la actividad incluyenrubros como el aumento de la inversión extranjera directa en minería,que según Guillermo Rudas pasó del 20 por ciento del total en 2001, al40 por ciento en 2009 [1]. En 2010 se redujo al 30 por ciento. Tambiénseñala el mismo investigador cómo la participación del sector minería ehidrocarburos en el PIB pasará del 6 por ciento en 2007 al 8,9 porciento en 2014.Por el contrario la participación del presupuesto ambiental bajó del0,31 por ciento del PIB en 2005 a 0,27 por ciento en 2008, y aún no seconoce la asignación para el nuevo Ministerio de Ambiente yDesarrollo Sostenible, que debe iniciar operaciones antes del fin delaño.La compensación que reciben los entes territoriales de las zonas conactividad minera mediante regalías ha sido ineficaz para mejorar lascondiciones y la calidad de vida. Muy por el contrario, presentanelevados índices de necesidades básicas insatisfechas y las regalíasque reciben se han usado con frecuencia de manera ineficiente ycorrupta, como lo demostró Mauricio Gómez en sus recientes crónicaspara el Noticiero CM&.El caso de los municipios de la zona carbonífera del Cesar es unejemplo dramático de pobreza y bajísima calidad de vida, en medio deuna multimillonaria explotación minera para la exportación.El mal manejo de las regalías y las prácticas corruptas llevaron algobierno a reformar el Fondo Nacional de Regalías para que estoscuantiosos recursos, que serán mayores cada año, se apliquen conmayor eficacia y transparencia y se irriguen sobre todo el territorio
  • 9. nacional, aminorando las diferencias regionales.Adicionalmente, la aparente magnitud de las regalías pagadas por lasmultinacionales de la minería es un espejismo [2]: así por ejemplo, en2009 se recibieron por concepto de regalías 1,93 billones de pesos,pero el gobierno otorgó a las compañías exenciones tributarias porvalor de 1,44 billones, con lo que el saldo neto llega apenas a 0.44billones, algo menos de una cuarta parte del total.ConclusiónResulta evidente que para resolver el trilema que conforman lasopciones de resultado de la gran minería legal en el país, el gobiernonacional ya hizo su elección: privilegiar la dimensión económica decorto plazo, recortando, reduciendo o sacrificando las expectativas yexigencias de las dimensiones social y ambiental, con lo cual la granminería sostenible se confirma como una falacia.* Ambientalista, profesor universitario, autor de libros y artículosy conferencista sobre temas ambientales, exviceministro delmedio ambiente, consultor internacional, actualmente director delInstituto Quinaxi..: