Las hamacas encantadas

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Cuento perteneciente al Proyecto "PEQUEÑOS GRANDES ESCRITORES DE ARGENTINA Y MÉXICO. Con Alas para Escribir... 8000 km de cuentos.
Proyecto realizado entre la Escuela Nº11 "Isidoro Suárez" de Villa Domínguez - Entre Ríos- Argentina y el Instituto "José Levy", México DF.

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Las hamacas encantadas

  1. 1. Las hamacas encantadas AUTORES: Camila, Juli, Agus, Leo 5º grado. Escuela Nº 11 “Isidoro Suárez” – Villa Domínguez - Argentina ILUSTRACION: David Edmundo alumnos de 4º año del (Instituto José Levy- Distrito Federal- México)
  2. 2. Había una vez una niña que se llamaba Cariné y vivía en Estado Unidos, sus padres eran muy ricos, y decidieron mudarse a la Argentina. Se mudaron a una casa en la que, al frente había una placita, donde hacia aproximadamente dos años había fallecido una niña que se llamaba Lucia. Un dia Cariné fue a la placita, se sentó en una hamaca y escucho un ruido. Cada vez más fuerte era el ruido. Cariné estaba muy asustada, empezó a mirar para todos lados, y en eso las hamacas comenzaron a moverse. Cariné llamó a sus padres: ¿Qué pasa hija?- preguntaron sus padres sorprendidos. -¡¡¡Se mueven las hamacas!!!!- gritaba Cariné -No se mueve nada hija, es tu imaginación- Le respondieron sus padres Los padres de Cariné no creían lo que ella decía. Pero cada vez que Cariná iba a la placita, las hamacas se movían. Un dia los chicos y las chicas que iban a jugar a la placita dijeron: -Cariné tenemos que decir algo. Ese espíritu que aparece en la placita y mueve las hamacas es tu hermana.
  3. 3. -¡¡¡¿Qué?!!!. ¡Dejen de mentir, no les creo nada! Cariné se fue a la placita y se encontró con el espíritu y llorando le dijo: -¡Aléjate de mí, espíritu raro, tú no eres mi hermana, yo no tengo hermana! -Sí, soy tu hermana- le decía furioso el espíritu. Y así pasaron los días, las semanas y los meses y Cariné no salía de su cuarto. Estaba con su hermana. Sus padres estaban muy preocupados porque no sabían que le pasaba a su hija. Hasta que un día Cariné decidió salir de su cuarto, sus padres la miraron pero no la reconocían, no entendían lo que pasaba. Esa noche, el espíritu de su hermana había entrado al cuerpo de Cariné. El espíritu quedó para siempre en el cuerpo de Cariné.

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