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  • 1. HISTORIA DE MI VIDA<br /> Quien escribe tiene por nombres y apellidos Cristhian Fernando Bazán Nureña, (el mejor nombre del mundo). Nací un 28 de julio de 1993 a las 10:30 am en la ciudad de Cajamarca, pero mi domicilio actual se encuentra en el distrito de Baños del Inca, soy hijo de Don Juan Carlos Bazán Villanueva (Profesor de educación física) y de Doña Olga Marina Nureña Montenegro (Profesora de Educación Primaria), a quienes debo mi existencia y por los que, hoy estoy escribiendo y revelándote la historia de mi vida.<br />Me gustaría poder empezar mostrándote el modo en el que te voy a relatar mi vida, ya que de lo contrario, sería como encontrar el camino correcto en un laberinto y mi intención es poder hacer de ti mi cómplice en esta nueva experiencia, y como un buen amigo, contarte mis alegrías, penas, problemas y ¿amores?, tal vez. <br /> La forma de contarte “La historia de Mi Vida” será la siguiente:<br />Contarte lo más exacto posible en función a mis recuerdos, sobre todo, en las primeras etapas de mi vida, ya que no sé tú, pero mi memoria es algo “especial”. Por lo que contaré con los testimonios de aquellas personas que estuvieron en esos momentos de mi vida, así podré contarte por lo menos de mejor manera los detalles, lo cual no me sería posible si te contara sólo las cosas que recuerdo. <br />Y lo más importante: Contarte la verdad.<br /> Luego el esquema es simple ya que mi vida contempla cinco etapas las cuales son, a mi manera de decir claro: “Nadie culpe a Cristhian”, “La buena Vida”, “Porque yo”, “Vuelta yo” y por ultimo el “Al fin yo”. De las cuales empezaré a contarles una por una empezando por:<br />PRIMERA ETAPA: “Nadie culpe a Cristhian”. <br /> <br /> Esta etapa la puedo relacionar como aquella en la que una sola mirada basta para poner a cualquier persona de tu parte, el único trabajo a realizar es comer y dormir, y llorar si se te place, yo la llamo así pero otras personas la conocen como “recién nacido”.<br /> Ahora, no sé porque, pero la gran mayoría de las personas que he conocido a lo largo de mi vida (la mayoría de esa mayoría mujeres) coinciden en que los bebes son lo más hermoso que pudieran conocer, y aunque en algún momento me costó comprender, “la verdad exagero”, aun no comprendo, el poder que tienen es sumamente superior a la que algunos podamos aspirar a querer, porque basta el cómo lloran para ver como en ese momento le dan lo que sea con tal de callarlo.<br /> Pero, aunque a veces nos enoja la facilidad con la que consiguen las cosas, recordemos que alguna vez fuimos así, y a propósito, a continuación les contaré mi paso por esa hermosa etapa. <br /> Mis recuerdos de esta etapa de mi vida, como ya te dije, no son muy claros por eso le pedí ayuda a un testigo que me permitió poder contarte lo siguiente…<br /> Nací a las 10:30 am, a los nueve meses, un 28 de julio de 1993, y desde ese momento ya empecé a dar problemas a mi madre, ya que las contracciones del parto empezaron a las 3 de la mañana.<br /> Nací en el Hospital Regional, no tenía cabello, pero lo compensaba con la capacidad de llorar (ahora reemplazada por la capacidad de hablar), dormía 9 horas al día y no siempre en la noche, lo cual como se imaginarán, trajo serios problemas de insomnio a mi madre.<br /> Detallo aquí, que soy el mayor de los hermanos, por consiguiente, lo que mi mamá sufrió conmigo, yo lo sufrí con mi hermano menor, en el buen sentido de la palabra.<br /> Tenía a mi familia pendientes de mí, a cada persona (mayoría mujeres de nuevo) que mi mamá me presentaba, tenía su completa atención (lo cual ya no ocurre no sé porque), tanto así que me tuvieron que poner varios listones rojos para que no me “ojearan”.<br /> No puedo precisar más detalles sobre mi vida cuando aún era bebe ya que la gran mayoría de las cosas, ya se las dije y otras no estoy seguro si realmente pasaron por lo que no se las podría contar.<br /> Y aunque solo puedo orientarme con las fotos que tengo de esta etapa, estoy seguro de que la disfruté y a pesar de que algunos digan que quieren volver a vivir esa etapa, esa no es mi opinión, creo en que cada momento que paso en mi vida, debo de disfrutarlo, de esa manera no me siento ajeno e indiferente al presente, porque si pienso en aquello que no viví, me pierdo de las cosas que me ofrece la vida.<br />SEGUNDA ETAPA: “La Buena Vida”<br /> Esta etapa comprende mi niñez, lo cual abarca desde los 5 años hasta los 10, de esta parte si tengo recuerdos un poco más claros.<br /> Es en esta edad donde también empiezo a recordar mis primeros días en el jardín y por ende mi primera noción de centro educativo, el cual por cierto fue Ramón Castilla, en donde una de las grandes ventajas que tuve, fue el tener a mi madre como profesora, por lo que el momento en el cual los niños se separan de sus padres para entrar al jardín, los cuales son muy engorrosos en algunos casos, conmigo nunca sucedió.<br /> No llegue a entender el porqué, pero en menos de un año me cambiaron de jardín y pasé a formar parte de la institución educativa privada de ciencias Isaac Newton, colegio que marcaría mi etapa comprendida desde los 5 a 10 años.<br /> Recuerdan que dije que tal vez comentaría acerca de mi vida amorosa, pues se podría decir que aquí empezó y esta parte de mi historia si la recuerdo muy bien.<br /> Fue en un día de clases en el que nos informaron de que habría una nueva compañera, lo cual en lo personal me agradaba, (y tocando el tema, aun no sé la razón por la cual, en esta etapa, tanto hombres como mujeres nos juntamos sin ningún problema o vergüenza y luego con el correr del tiempo, no podemos ni vernos).<br /> Bueno como seguía diciendo, entró al salón acompañada de la profesora, el recuerdo suyo me tranquiliza aun después de haberla conocido hace más de 12 años, en ese momento, la profesora la sentó a mi lado, cosa que hizo en mí hacer el primer cruce de palabras con una pregunta, la cual no demoró mucho en contestar, después de todo, su nombre no es muy largo, “¿Cómo te llamas?”, le pregunté, a lo que ella me respondió: “¡Me llamo Sara!”<br /> A partir de ese momento fuimos buenos amigos, no nos separábamos por nada, y aunque aún no tenía conocimiento acerca de la palabra “enamorados”, mucho menos “amor”, tenía cierta atracción hacia ella.<br /> Tal vez aquí entro en juego una de las palabras que ocupa el top 5 de las más repetidas en mi vida: Una “ilusión”, pero un niño de 5 años no va a entender el significado de esa palabra, ni siquiera sabía que existía, mi “extenso” vocabulario, no era tan ejercitado aún.<br /> “¿Te puedo contar un secreto?”, siempre que una mujer me gusta soy un poco tímido con ella, es decir, puedo hablarle normal, pero al momento que se acerca ella a mí, me pierdo completamente, y ella no fue la excepción, de hecho, aquí empecé a saber que tenía este “problema”.<br /> Nunca pude hablarle acerca del tema (el cual, aún me es difícil poderlo explicar, imagínate en ese entonces).<br /> Hasta que el día del baile de promoción, me dijo que regresaría a Lima, nunca más supe nada acerca de ella después de esa noche, pero siempre doy gracias a Dios por haberme permitido conocerla. <br /> Pero esta etapa significa mucho más que eso, y sin duda el colegio, mis juegos e ideas, significan ahora mucho más que en el momento en el que los viví.<br /> La percepción que tenia de la vida era muy diferente de la que tengo ahora, jugar era mi lema y tenía que cumplirla a como dé lugar, no importaba la hora ni el día, además con cada juego realizado, era un mundo visitado, en donde aprendí entre juegos y travesuras, la importancia de la frase “la imaginación es la fuente de toda meta”, y vaya que la es. <br /> Además, es en esta etapa de mi vida, donde llega al mundo una persona muy especial: Mi hermano, el cual tiene por nombres y apellidos Miguel Alexander Bazán Nureña, con el cuál, a pesar de los problemas, (que son normales entre hermanos), he aprendido poco a poco, a entenderlo y lo mejor de todo: creo que él a mí también. <br /> Hago en esta parte de mi relato una pausa para dedicársela a mi hermano, la personita que me hizo madurar a la mala, levantarme temprano para dejarlo en su jardín, preocuparme por él (aunque sepa que está bien), hacerme pasar a veces, malos ratos e incluso traerme problemas con las personas que conozco. Pero es la única persona que creo que me entiende,(incluso mejor que yo mismo), y ahora he comprendido, que lo que pensaba antes era un error, ya que creía que él me necesitaba, y la verdad es, que lo necesito yo a él más que él a mí. <br />Pero mi vida escolar no se queda atrás, y si hay algo que recuerda toda persona, es su colegio. Ese lugar al que acudes todas las mañanas temprano, a veces, despertando de un sueño en el cual uno puede hacer lo que sea, por ejemplo, yo soñaba que era uno de los personajes de” Dragón Ball ”, y que acompañaba a Goku en sus aventuras, de hecho, aún lo hago (pero no muy seguido).<br />O como diría mi hermano: “¿Cuál es el colmo de un niño?...Levantarse temprano e irse a la escuela” eso explica en resumen el cariño que le tenemos al colegio (por lo menos en ese momento)<br /> <br /> Pero, mi primaria me acompaña hasta el momento, aún sigo viendo a mis amigos de entonces, por eso digo que aún me acompaña, y cada vez que nos reunimos recordamos algo que se quedará por siempre en la memoria nuestra: “El viaje de promoción”<br /> Pero para poder tener este recuerdo, es necesario vivirlo, y poder llegar a hacerlo no fue tan fácil, ya que mi madre solo me dejaría ir de viaje si no sacaba “rojo” en la libreta, al principio no me gustaba la idea, pero así tenía un motivo fuerte por el cual estudiar.<br /> El viaje tenía una duración de una semana y lo mejor “sin padres”, por consiguiente, era la mejor semana de mi vida, bueno, por lo menos hasta ese momento.<br /> Salimos una noche a las 10:30, fuimos a Chiclayo, Piura, Tumbes y finalmente Ecuador, mas especifico a Guayaquil.<br /> Es en este viaje, Regresando a Cajamarca una noche en la que los demás descansaban, donde empecé a darme cuenta que el tiempo pasa y no regresa, a valorar las cosas que tengo, y que el mayor regalo que te puede dar alguien es su amistad. Sin duda la mayor enseñanza que la primaria me dio. <br /> Luego claro siguió el tan temido baile de “promo”, que seamos sinceros, a esa edad conseguir pareja, es más difícil que sacar agua de una piedra. <br /> Pero luego de las vacaciones, faltando poco para iniciar la secundaria, sabía que mis padres me cambiarían de colegio, la verdad, nunca me quejé, sabía que me “alejarían” de mis compañeros de primaria, pero también sabía que podía tener nuevos compañeros además de ser una nueva experiencia que me ayudaría a madurar, y créanme, lo hizo.<br /> Me cambiaron al colegio privado “Juan Pablo II” colegio donde terminaría la secundaria y sería el lugar en donde empecé a sentir pasión por la carrera que elegí.<br /> ¿Por qué el primer día de clases siempre es difícil cuando estás solo?,” ¡Aún no lo sé!”, respondo con frecuencia, y la verdad no entiendo porque lo piensan, a mí nunca me pareció tan difícil, al contrario, si algo me gusta es poder conocer nuevas personas. <br /> Era el 3 de marzo del año 2005, todavía no me había despertado y ya estaba vestido con el uniforme de mi nuevo colegio (sí, me dormí con el uniforme puesto), no recuerdo bien si desayuné ese día, ya que estaba tan ansioso por llegar al colegio, el que tendría gran significado en mi vida.<br />Al llegar una enorme expectativa me abordaba, la cual se esfumó al ver el gran número de padres que bloqueaban la entrada al colegio, los cuales no me dejaban pasar. Aquello era como un entrenamiento del ejército.<br />“¡Pecho tierra!” era mi única solución posible para poder sortear los obstáculos de adelante, (en los hombres a los 10 años, el asunto de los soldados esta tan metido en tu mente que uno se alucina ser parte del batallón), pero no fue necesario tal muestra de “destreza” para poder pasar, ya que la misma directora abrió paso a los alumnos cuya “movilidad se demoró”.<br /> Ya adentro, y después de la primera de las tantas recomendaciones a lo largo de mi vida de estudiante de secundaria que me daría la directora sobre el asunto de la puntualidad, pude observar una gran cantidad de personas con el mismo uniforme que yo, no me fue tan difícil encontrar mi sección, ya que los profesores nos ubicaron por grado, lo cual, me ahorro el trabajo de preguntar. <br /> Durante la formación, puse más atención a los rostros de mis nuevos compañeros que al discurso de apertura por parte de la directora, y en verdad valía la pena prestar más atención a los rostros de mis nuevos amigos, ya que en algunos casos y sin exagerar, pagarías por verlos en el circo como la atracción principal.<br /> Así comenzó la” famosa” secundaria en mi vida, como también, terminaba la inolvidable etapa de mi niñez.<br />TERCERA ETAPA “¿Porque yo?”<br /> Este periodo en mi vida comprende desde los 11 a 14 años, escolarmente desde el 1° al 4° grado de secundaria, aquí es donde las grandes preguntas de la vida me invaden y todas de golpe, preguntas que estoy seguro que tú también te haz hecho en esta etapa, como los problemas con tus padres, el cambio de la voz, del cuerpo y el por qué la atracción al sexo opuesto. (Claro que en algunos casos este último no es así, y si tú eres uno de estos casos, recuerda que este es un país liberal, así que suerte)<br /> Hasta los 12 años esta situación me sorprendió, pero así como vino así se fue (los libros fueron mi mayor fuente de orientación en esta etapa).<br /> Fue también en este periodo donde ocurrió uno de los episodios más raro y anecdótico en mi vida el cual comienza así:<br />Cursaba el segundo grado de educación secundaria, y el tema del “noviazgo” me era aún desconocido en la práctica, ya que si algo aprendí de la boca de mi madre es el respeto a la mujer, aquel conjunto de letras tiene un significado muy complejo en mi ser, y esto provoca en mi cierta repulsión al tipo de personas (entre hombres y mujeres) que sólo encuentran en esta palabra una obligación, es decir, aquellas personas que buscan desesperadamente tener un enamorado(a), sin llegar a entender esta palabra de la manera correcta.<br /> Pero mi historia me remonta a mi salón de clases, en donde me encontraba escuchando temas acerca de Historia Universal, por lo cual me encontraba con la mente en el tema ( y por si las dudas, no es broma), inesperadamente y sin saber el origen, llego a mi carpeta uno de los ya populares “mensajitos” en una hoja de papel (bien doblado por cierto), en cuyo contenido se encontraba la “declaración” de una de mis compañeras hacia mi persona, la verdad es que uno puede decir varias palabras de aquello que aún no lo vive, pero otra cosa bien distinta es poder experimentarlo, y en ese momento yo no sabía qué hacer, nunca me había ocurrido algo similar, sólo me quede sentado ahí en mi sitio, sin movimiento alguno, aquello era como si me hubieran robado el alma.<br />El tiempo pasaba y del tema acerca de historia pasé a pensar en el de la “carta”, miles de ideas se me cruzaron por la cabeza sobre como poder rechazar aquella confesión de mi compañera, ya que solo podía verla como una buena amiga, pero no me iba a quedar sentado toda la vida y eso el tiempo lo sabía muy bien, así que sonó la tan esperada campana que anunciaba el fin de las clases, por todos esperada menos por mí, era la prueba concreta de que el tiempo estaba en mi contra,<br />“¡Qué hago!” repetía en mi cabeza constantemente, sin encontrar solución me encontraba e inesperadamente, sentí una mano que me tocaba el hombro seguida de la pregunta: “¿Qué te pasa?”, era un buen amigo, más no un buen consejero, lo cual todavía no sabía.<br /> Tras la constante insistencia por parte suya de saber cuál era el origen de mi preocupación, accedí a contarle y posteriormente le enseñé la “carta”, a lo que él dijo muy suelto de huesos: “¿Nada más?,!No te preocupes, yo lo soluciono¡”, grave error, ya que solo vi que cogió un pedazo de papel y escribió unas palabras, nunca me las enseño , “¿ Qué dice?” , le pregunte , “¡No confías en mí!” , me contestó ante la interrogante, al mismo tiempo que partió a entregársela a mi amiga con la excusa de que se la enviaba de parte mía.<br /> Los nervios y la ansiedad me consumían, no sabía cuál sería la reacción de ella, más aun ignorando el contenido de aquella “misiva”, pero recordé las palabras de mi amigo, claro que confiaba en él, pero la sonrisa un tanto perturbadora por parte de mi amiga me hizo dudar por un momento.<br />“¡Todo arreglado, vamos ya!” me dijo, lo único que esperaba era que no se le hubiera pasado la mano con ella en aquel “mensaje”, después de aquello, sólo me fui recordando en mi mente el rostro de mi amiga luego de leer el contenido desconocido por mí.<br /> Dos semanas aproximadamente de aquel incidente pasaron, y en el transcurso de ese tiempo, aquella amiga me miraba constantemente lo que me hacía sentir en cierta forma perseguido, -¿Tal vez esté enojada conmigo? –, pensaba, así que creí oportuno el mantener mi distancia con ella, por lo menos hasta que las “aguas” se calmaran, y así lo hice, por todos lados traté de evitarla, cruzar miradas, sobretodo en la hora del recreo ya que no me sentía capaz de poder afrontar la situación.<br /> Ahora, un fin de semana mi sección tenía programada un paseo al Cumbe Mayo, lo cual resulto algo grandioso al principio, aunque todavía podía observar que mi amiga seguía con la misma mirada y gestos algo “dulces” lo cual me daba un poco de miedo y como te imaginarás, no me acerque en todo el paseo, pero ya de regreso a Cajamarca ocurrió lo siguiente:<br /> Estaba yo sentado en mi lugar un poco adormilado por el viaje, cuando sentí que alguien se sentaba a mi costado muy diferente a el amigo que en un principio me acompañaba, por lo cual giré el rostro hacia mi costado, “¿No te ha pasado que estas a punto de dormir y de pronto sufres una impresión tan fuerte que hace que te despiertes en un instante?” , pues eso es exactamente lo que me ocurrió, ya que con gran sorpresa, era aquella mujer causante de todas mis preocupaciones y con la que no me quería cruzar la que estaba sentada a mi costado.<br /> Yo pensé que me iba a gritar, y ya estaba resignándome a la idea, estaba a punto de cerrar los ojos para soportar las palabras que de su boca fluyeran, pero lo único que escuche fue: “¿Por qué tan asustado Amor?” , no puedo precisar la cantidad de preguntas que se me cruzaron en ese instante, dentro de las que más recuerdo están: “¿Qué, como, cuando, donde, ¿PORQUE YÓ?” , pero la única que pude llegar a vocalizar fue: “¿AMOR?“<br /> Fue cuestión de segundos el tiempo que me tomó analizar la situación en la que me encontraba, en eso pude divisar a mi “buen” amigo, (el cual por cierto se encontraba conversando de lo más relajado), me aparté de aquella amiga que ya se encontraba dispuesta a colocar su cabeza en mi hombro, pero antes de hacerlo, me puse de pié le pedí permiso de manera cordial, y me dirigí a conversar con mi amigo.<br /> Entre las muchas preguntas que le formulé, estaba aquella en la que le preguntaba sobe el contenido del mensaje del que yo nunca pude conocer, ante esta pregunta él se justificó diciendo de que yo era un malagradecido por no valorar su ayuda.<br />“¿Ayuda?”, “¡Cual?”, si tú prometiste solucionar mi problema -, le manifesté, a lo que él me respondió: “¡EXACTO!, te facilité poder estar con ella!”<br /> Yo estaba a punto de empezar una discusión sin sentido, fue entonces que recordé el momento en el que le enseñé la “carta” le expliqué mi situación, más nunca le dije lo que quería hacer al respecto.<br /> El pensar en esto me dio al principio cierto tipo de cólera, pero luego me causó gracia, además en el fondo, me di cuenta de que la culpa era mía por no haber sido capaz de manifestarle a aquella mujer que si tuvo mucho más valor en tratar de decirme aquello que sentía, y que la persona a la que yo estaba increpando, solo trato de ayudarme por más que haya empeorado las cosas.<br /> Lo primero que hice al darme cuenta de esto, fue pedirle disculpa a mi amigo el cual la acepto, y segundo, ser capaz de hablar y ser sincero con aquella mujer, la que en verdad, era la principal víctima de todo este mal entendido. No fue fácil, pero era lo correcto, y si tu pregunta es si se enojó, pues la respuesta es demasiado, lo cual provocó que ella no me hable por mucho, mucho tiempo, de hecho tardé dos años en poder cruzar una palabra con ella, y ¿sabes?, no me fue tan mal, al principio un poco por el temor a como reaccionara, pero luego, comenzamos a hablar como antes e incluso a salir, y hoy te puedo decir, que aquella mujer que luego del “incidente” no quería ni ver, es ahora una de mis mejores amigas, por cierto, su nombre es Rubí.<br /> De aquella experiencia pude aprender la importancia que tiene el que uno manifieste lo que piensa sin ningún temor, a tener carácter y una personalidad, cualidad que siempre trato de mejorar.<br /> Pero fue en las vacaciones antes de cursar el cuarto grado de secundaria, inicios del año 2008 para ser exacto, en donde pasó uno de los episodios más hermosos de mi vida así como también uno de los más tristes, que sin duda, es el punto de separación de un antes y un después en la historia de mi vida. <br />“¡Llegaron las vacaciones, ahora a descansar, relajarme…PLAYA!”, cuantas ideas tiene un estudiante, tanto en primaria como en secundaria, sobre aquellos dos meses que te dan como “recompensa a tu esfuerzo”, en donde puedes emplear tu tiempo como quieras sin la preocupación de que mañana tienes que asistir a la escuela, “¿Verdad?“<br /> Pero a mis los 15 años de vida, no podía contemplar estos lujos de pensamientos, ya que mi padre me había “informado” de que mis tan esperadas vacaciones, lo pasaría trabajando en el taller de mi abuelo, lugar en el que ya había estado trabajando con anterioridad, pero solamente los fines de semana (entiéndase por fin de semana míos en el taller al viernes en la tarde, sábados y domingos en la mañana), en conclusión, no podía “relajarme” y ahora mucho menos si mis vacaciones (que precisamente son eso “vacaciones”) las iba a pasar trabajando ¡TODA LA SEMANA!<br />Y aunque ahora puedo entender que aquel esfuerzo y tiempo dedicado fueron para mi bien, (porque siendo sincero, ahí aprendí a trabajar, a soldar en los diferentes tipos de soldadura que hay, a manejar carro, a relacionarme con la gente, a tener una mejor idea del esfuerzo que hacen las personas para conseguir el dinero, etc.).<br /> Pero claro que en ese entonces aún no lo entendía, es más, renegaba de mi suerte, ya que mis amigos podían jugar y lo que más cólera me daba, era cuando ellos me ofrecían jugar un sábado o un domingo, y yo les contestaba: “No puedo, tengo que trabajar”, era un tanto desesperante esa situación, aún más cuando veía a los jóvenes de mi edad jugar en las plataformas que se ubican justo delante del lugar donde trabajaba. <br /> Pero alguien dijo una vez: “Las cosas vienen por algo”, y es verdad, ya que si no me hubieran mandado a trabajar a mi abuelo, nunca hubiese conocido a la mujer que siempre ocupará un lugar especial en mí ser.<br /> Todo comenzó el primer día que llegué trabajar al taller de mi abuelo, y aunque él me decía que ahí aprendería a ser útil y no un “parásito” y que el estar ahí sería muy bueno para mí, la verdad, me sentía ofuscado en muchos aspectos, pensaba en como se deberían estar divirtiendo mis amigos y cosas por el estilo.<br /> Ese día mi hermano mayor (que en realidad es mi medio hermano, pero yo lo trato como hermano y él a mí también), me comentó que en la casa que queda al frente del taller donde trabajamos, vivía una señorita llamaba Priscila la cual, según su descripción, era hermosa.<br /> <br />Yo al principio le seguí la corriente, (como ya te dije, el hecho de estar ahí en mis vacaciones no me agradaba en nada), e incluso, llegué a decirle que había conversado con ella (lo cual no era cierto) en uno de esos ratos en los que mi hermano no se encontraba debido a las entregas que se debían hacer. Él se sorprendió al decirle esto, pero luego empezó a preguntarme cosas acerca de ella, cosas que no sabía, y tuve que decirle que aquello era una “broma”.<br /> No podría precisarte el día en que ocurrió, pero fue en temporada de carnavales, (los cuales nunca llamaron mi atención), en donde pude verla por primera vez, al principio no le preste la atención que se debía, ya que mi abuelo estaba a pocos metros de mí y él quería que no nos distraigamos por nada del mundo, pero al irse, pude observar más detalladamente su peinado y su rostro (fue lo que más me cautivo de ella), y si de algo estaba seguro era que no tenía menos de 15 años.<br /> Esa vez que la vi, no pasó nada “fuera de lo común” en mí, al contrario, sólo la vi pasar y posterior a eso me puse a trabajar.<br /> Pero te recuerdo que era temporada de carnavales, “podría decirse el que más me ha gustado”, ya que de un día para otro, empezaron a llover las “bombas de agua”, y en consecuencia, me comenzaron a perseguir, pero ya no estaba en la edad de ver todo un campo de concentración, entonces, me deje mojar (aparte, porque el calor ahí era insoportable, y una “bañada” no le cae mal a nadie).<br /> De esa manera comencé a verla más seguido, seguíamos la misma rutina todos los día, al medio día yo estaba de calor, ella salía con su balde y me mojaba, aquello era muy divertido, sobre todo las risas al final de cada bañada, momento en el cual, me preguntó mi nombre y aunque yo ya sabía el suyo, se lo pregunte de nuevo, ya que sonaría raro saber el nombre de alguien a la hora de presentarse, pensaría que la estoy siguiendo, espiando, etc. Por ese motivo, se lo pregunte.<br /> Es así como empezamos a hablarnos más seguido, a reunirnos con sus primos, a jugar (claro, después de trabajar), y sin darme cuenta, poco a poco, su forma de ser me empezó a cautivar.<br /> Me di cuenta de esto, cuando en los ratos libres o en pleno trabajo, no podía sacármela de la cabeza y si lo hacía, era cuando estaba en frente de ella.<br /> Pero yo me ponía a pensar en que yo, un joven de 15 años de edad no podía aspirar a tener una relación con ella, una mujer de 17 años de edad, además, no sabía si ella tenía una relación con alguien, (era más que seguro que sí).<br /> Ahora, si lo has notado, era la primera vez que comenzaba a pensar en la posibilidad de tener una enamorada, nunca antes lo había hecho, ya que nunca había conocido a una mujer como ella, y aquellos síntomas del nerviosismo que no había vuelto a tener desde la etapa de educación inicial, empezaron a revelarse de nuevo cada vez que ella se acercaba a mi.<br /> Era la segunda semana de febrero cuando todo esto me sucedió, y aunque no lo creas, el destino que siempre pensé que estaba en mi contra, comenzó a ponerse de mi lado, y a continuación te contaré como sucedió.<br /> Siempre nos sentábamos en una banca (a veces solos, a veces con sus primos), una banca que ella tenía al frente de su casa, a un costado del taller de mi abuelo, y a menudo, era en la noche los ratos que podíamos hacer esto, y algo que me había percatado en los últimos días, era la forma de saludarme y despedirse de mí, claro junto con la forma de tratarme eran muy “especiales”.<br /> Casualmente fue en una de esas tantas noches en la que estábamos sentados al costado de sus primos, cuando su madre le llamó desde su ventana para que suba un rato, ella al instante subió luego de disculparse, momento en el cual aproveche para poder hablar con sus primos (en cierta forma lo hice para pasar el rato), y en eso estaba cuando uno de ellos me comentó de que yo le gustaba a Priscila yo lo tomé en un principio como una broma, pero de pronto su prima corroboró aquello que había escuchado, y ella no jugaría con esas palabras.<br /> Ahora, yo no me iba a creer todo esto así como así (era demasiado bueno para ser verdad), por lo que mantuve la calma, y seguidamente pasé a retirarme del lugar pidiendo perdón y que me disculparan con Priscila.<br /> Nunca un segundo jamás duró tanto, y cada uno de ellos era una eternidad esperando que mi celular sonara, eso parecía una serie de televisión en el cual, uno está pendiente del teléfono y contesta de la manera más inquieta posible a cualquier persona que llame, nunca me imaginé vivir tal experiencia.<br /> Si algo recuerdo muy bien, era la hora en la que por fin sonó mi celular tras una angustiosa y desesperante espera, eran las 9 de la noche, deje sonar un rato el teléfono, tal vez para disfrutar el momento, pero luego de eso apreté muy nervioso el botón de contestar, y seguidamente escuché su voz, la cual me preguntaba el porqué de mi desaparición a la que tuve que inventar una excusa para poder evitar cualquier posible pelea, y así lo hice.<br /> Pero después de un rato hablando, me preguntó si podía verla dentro en unos minutos (Pensé estar soñando en algunos momentos de nuestra platica), nunca me sentí tan feliz, al menos en aquel entonces, por lo que (recalco que debía quedarme a dormir en el taller, por lo cual no podía dejar pasar la oportunidad de verla), así que salí lo más rápido posible, y de haber habido una carrera, sin duda hubiese llegado dentro de los dos primeros(Cual alma que se lleva el diablo corrí, así de rápido con tal de verla),<br /> Llegué a la hora acordada, esperé en la banca donde siempre nos sentábamos a conversar, ahí sin más, el tiempo transcurría y la expectativa crecía, eso, escuché la puerta cerrarse acompañado por unos pasos y finalmente, pude divisar su silueta en la oscuridad, todo parecía estar predestinado, después de eso, todo dependía de mí.<br /> Nunca sentí mi corazón latir tan fuerte, parecía salirse de mi pecho, al sentirla cada vez más cerca de mí, “¿si sabía lo que seguía en ese momento?, pues créeme que sí”, y eso me puso aún más nervioso de lo que de por sí ya estaba, pese a esto, sabía que no podía dejar pasar la oportunidad, creo que ella también lo sabía mas el primer paso debía darlo yo.<br /> Esa noche queda en mí recuerdo tan intacto como si hubiese sido ayer, todavía recuerdo sus ojos clavados en los míos, su aliento, su cabello todo su ser junto al mío, todo parecía un sueño aún no soñado.<br />Y tras una larga conversación, supe que era el momento, nadie tenía que estar, y nadie estaba, no debía haber bulla, y no había, la noche debía estar estrellada, y la estaba. Así que la miré a los ojos y le expresé todo lo que tenía en mi ser, luego de eso, le pregunté: -¿Quieres ser mi enamorada?-, y su respuesta no se hizo esperar la cual fue: - ¡Claro que sí!-.<br /> A partir de ese momento, me sentía capaz de hacer lo que sea, no importaba el esfuerzo realizado, todos los problemas que pudiese tener no importaban si ella estaba a mi lado.<br />Pero así como comenzó todo esto, así terminó.<br /> Esta parte siempre me fue difícil poder comentarla, aún después de tener 3 años ya de sucedido, pero todo comenzó luego del inicio de las clases, las cuales no me permitían poder visitarla, y así sin más, un día dejamos de hablarnos y aunque luego entendí por qué, terminamos nuestra relación (si te preguntas cual fue el motivo por el cual nos separamos, pues lee la obra “la fuerza de Sheccid” y entenderás de que te hablo).<br /> Y a pesar de saber la verdad, yo la tengo en mi ser ocupando un lugar muy especial, y es por eso que yo prefiero recordarla como la conocí, de la Priscila que me enamoré, aquella que me hacía reír, pensar, bailar, cantar y un sin fin de cosas y todas gracias a ella. Así yo la quiero recordar, después de todo, ella fue y será mi primera enamorada.<br />Así termina esta etapa, aquella que es hasta la fecha, la más problemática y satisfactoria a la vez.<br />CUARTA ETAPA: “¡Vuelta yo!”<br /> Esta etapa se refiere a la culminación de mi secundaria, hasta mí primer examen de admisión a la Universidad Nacional de Cajamarca, así que empezaré con mis últimos días de mi secundaria la cual ocurrió así:<br /> Cursaba el quinto año de secundaria, y se nos dio la loca idea a mi grupo de amigos formar una banda de “rock”, la cual en un principio no fue fácil sacar adelante, pero todas las tardes que podíamos, nos reuníamos en casa de mi amigo a ensayar y poco a poco nuestra “banda” empezó a tener apariencia de una “banda” propiamente dicha.<br /> Pero nunca tuvimos una experiencia de tocar frente a un público que no sean nuestras amigas del colegio o como ellas se autodenominaron: “Et fans”, ha por si no se los mencioné, nuestra banda se llama “Et Lux”.<br />Ante esta falta de experiencia, quisimos aprovechar la actuación por el día del maestro para darnos a conocer, por lo cual, solicitamos al subdirector nos incluyera en tal evento el cual acepto gustoso, además éramos la promoción del colegio, y creímos apropiada en que seamos la representación de nuestra sección.<br /> El día llego, y los nervios eran más fuertes con el pasar de tiempo, durante la actuación yo con mi compañero ensayábamos una y otra vez la letra de la canción “Auto Rojo” ya que sentíamos que no estábamos preparados del todo. Esa era la idea, pero en cuanto íbamos a comenzar, el “maestro de ceremonias” anunciaba nuestro número, y solicitaba nos presentásemos en ese instante.<br /> Lo que llegue a decir en aquel momento de nervosismo, fue un: “¿Por qué Dios, vuelta yo?” , estaba nervioso por la falta de práctica y además, todo el colegio estaba repleto, tanto padres como alumnos llenaban el local y seguía nuestro número, pero eso no podía derribarnos ya que era nuestro “debut” y no lo arruinaríamos, así que salimos y nos desenvolvimos de tal manera que perdimos el temor y tocamos mucho mejor que en las practicas, lo cual trajo como resultado un momentáneo “Bum” en el colegio por unas semanas, luego de eso, representamos a nuestro colegio en el “Pentagrama Musical” OCUPANDO NADA MAS Y NADA MENOS QUE EL TERCER PUESTO EN BANDAS Y PRIMERO POR LA MEJOR LETRA.<br /> <br />Pero en mi secundaria recuerdo muchas cosas, de entre las más importantes, mi viaje de “promo” y el baile de “promo”, en el viaje acordamos visitar Tumbes, y así lo hicimos pero sin duda lo mejor de aquel viaje fue Máncora, hermoso balneario de arenas blancas, atardeceres de ensueño, deliciosa comida, etc. Y si alguna vez tienes la posibilidad de viajar a este lugar, créeme, no te arrepentirás.<br /> Mi baile de promoción lo pasé muy pero muy bien, y lo mejor es que no llevé a mi prima de pareja, la recepción, la comida, el traje, todo estaba perfectamente calculado, así que fue una noche esplendida, pero otro gran problema mío es el de no poder mantenerme mucho tiempo despierto, por eso salí de aquella fiesta aproximadamente a la una de la mañana, lo sé, no soy de esas personas a las que les tienen avisar que ya se tiene que retirar de una fiesta.<br /> Pero la última fase de esta etapa, es mi examen de admisión del año 2010, postulé a la carrera de Medicina Humana, no llegué a ingresar, pero eso no significo que no lo quiera volver a intentar.<br />QUINTA ETAPA; “Al fin Yo”<br /> Tras el examen de admisión decidí que no podía detener mi futuro, así que estudié todo un año en la academia San Fernando.<br /> Conocí muchos amigos, pero claro, seguía hablando con mis amigos de la secundaria, esos “locos” en cierta forma son una familia más que tengo.<br /> El tiempo transcurre rápido, y el examen de admisión del 2011 se acercaba, dedique tiempo y esfuerzo en prepararme, esta era la decisiva, tenía que ingresar.<br /> Llegó el tan esperado día, y resolví por irme a las 7:30 am del 27 de febrero, fui caminando desde mi casa, y pude divisar a lo lejos una gran cola que se extendía hasta el límite de la Región de Educación, “pobre del que sea su fila”, me decía en mi cabeza, pero resultó que aquella cola era mi fila, así que no me quedó más remedio que esperar.<br /> Al llegar al fin a la reja de entrada, me percaté que ya era las 8:45, por lo que me apresuré en buscar mi aula para rendir mi examen, tras ubicar mi nombre en la pared, solicité ayuda de un trabajador para que me oriente en la ubicación del aula “ 1H – 208” el cual, según él, se encontraba pasando el campus, obedecí pero al no ubicar mi aula, pedí ayuda de nuevo y esta vez me dijeron que me había confundido y que mi aula se ubicaba delante de la pared donde encontré mi nombre en un inicio.<br /> Tenía que apurarme, faltaban cinco minutos para que empiece el examen, cuando llegué al pabellón, tenía que enfrentar otro problema, ubicar el aula, y solo me quedaba poco más de 5 minutos y pese a esto llegué justo cuando llegaban los docentes con unos sobres amarillos, al ver esto, corrí apresuradamente y me di una caída delante de todas aquellas personas, que como yo, eran postulantes.<br /> Luego del examen “el cual resolví de la manera más relajada posible”, esperé ansioso los resultados pero nunca llegue a escuchar mi nombre en la televisión, ya que sintonicé un canal que solo repetía los resultados de 5 carreras en forma continua, así perdía mi tiempo, además en la página de la Universidad todavía no se podía observar algo por la gran cantidad de personas tratando de averiguar, al igual que yo, los resultados.<br /> Fue por medio de los mensajes de mis amigos felicitándome por el ingreso que me enteré, pero lo que yo quería era escuchar mi nombre en la televisión, cosa que todavía intento por medio del internet.<br /> Y lo que recuerdo como algo satisfactorio, es el que luego de saber los resultados lo único que dije fue “al fin yo”.<br /> En fin, ya adentro, las clases empezaron, y nunca me he sentido más satisfecho en conseguir una carrera como esta con mi propio esfuerzo.<br /> Ahora tengo muy buenos amigos y amigas, entre los que puedo encontrar diferentes tipos de personalidades pues algunas son extrañas, graciosas, perfeccionistas y hasta un tanto mal humorados pero describirte cada cosa me pasaría un buen rato todo lo que mi Universidad me está mostrando. <br />Así que es aquí donde un día como hoy, me puse a escribir esta biografía, tratando de conocerme más en cierta forma, pero creo que lo más importante ya lo conseguí, haber conseguido en ti, una nueva amistad.<br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br />

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