LITERATURA ESPAÑOLA: EDAD CONTEMPORÁNEA

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Presentación con información básica sobre literatura española, siglos XIX-XX

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  • 1. LITERATURA LA EDAD CONTEMPORÁNEA - SIGLOS XIX-XX- COSME HORNO MONTIJANO
  • 2. Se suele decir que con la Revolución Francesa de 1789 comienza la Edad Contemporánea de nuestra civilización occidental. El antiguo orden feudal y absolutista quedó definitivamente sustituido por las democracias burguesas, la religión pasa a un plano secundario y la economía se hace industrial y capitalista. Surgen las naciones estados y la prensa, el comercio, la educación, las costumbres cambian y se parecen mucho a lo que hoy estamos habituados. Podemos agrupar los siglos XIX y XX en esa misma etapa de la humanidad. En todo caso, los últimos años del siglo XX y comienzos del XXI en que nos hallamos apuntan a otro nuevo momento de la Historia, el de la globalización de una era digital y financiera que avanza a ritmo ciertamente frenético y difícil todavía de valorar.
  • 3. SIGLO XIX: EL ROMANTICISMO El artista romántico reivindica su nación, su individualismo y su libertad creadora. También su rebeldía, su inconformismo y el carácter renovador de sus creaciones, ajenas a las normas neoclásicas precedentes. Los escritores sufren profundos enamoramientos, y escriben obras en las que la pasión no es correspondida o resulta imposible. Ello les conduce al suicidio, bien del personaje creado, bien de ellos mismos, fruto de la amargura de vivir en un mundo que no les gusta y no les entiende. Junto al amor, la naturaleza cobra una gran relevancia en sus composiciones, y no es solo un marco para la acción, sino que adquiere auténtico protagonismo. Esta, como su espíritu, es confusa, oscura y dinámica. De ahí el gusto por las selvas umbrosas, los acantilados peligrosos o los cementerios, idóneos para su soledad atormentada. Autores como el alemán Goethe, el italiano Leopardi, el francés Víctor Hugo o la creadora de Frankenstein Mary Shelley fueron algunos de los más destacados románticos europeos.
  • 4. EL TEATRO ROMÁNTICO En nuestro país, el teatro romántico fue el género literario que más perduró. Son obras con una gran exageración de efectos y que, en su mayoría, muestran las debilidades artísticas de este movimiento literario. Así, los amantes sufren desgracias que los llevan a la muerte, las escenas ocurren en lugares inhóspitos y los diálogos, rápidos aunque poco creíbles, contienen a menudo ripios estilísticos por acomodar el verso al tema de una manera no siempre adecuada. Algunas de las principales obras teatrales románticas son Don Álvaro o la fuerza del sino, de Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, estrenada en 1835; Los amantes de Teruel, de Juan Eugenio Hartzenbusch; Macías, el enamorado, de Mariano José de Larra; y, sobre todo, Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, drama que aún hoy se representa en nuestros teatros, sobre todo el día de difuntos, ya que su trama se acomoda a esta fecha.
  • 5. DON JUAN TENORIO Esta obra cuenta la misma historia que El burlador de Sevilla y convidado de piedra, escrito en 1630 por Tirso de Molina. Don Juan, mujeriego y bravucón, promete conquistar a una monja por causa de una apuesta. Lo consigue, a cambio de condenar su alma tras matar en duelos a distintos personajes, incluido el padre de Doña Inés, la novicia enamorada. Pero se produce un suceso que cambia el rumbo de la obra original: don Juan se enamora realmente de su prometida, y este amor le salva en el momento final, cuando iba a ser condenado a los infiernos una vez muerto. Es decir, el amor, el sentimiento romántico por excelencia, alcanza su clímax en este drama, simbolizando su triunfo sobre cualquier otro devenir, incluso la muerte.
  • 6. LA PROSA ROMÁNTICA La prosa romántica tiene una vertiente didáctica, representada en el artículo periodístico, junto a otra más literaria. No obstante, tampoco está ausente la literatura en estos artículos de opinión. Mariano José de Larra (1809-1837) publicó numerosos artículos, agrupados según sus temas en históricos, literarios y de costumbres. En ellos juzgaba con gran originalidad el ambiente y las circunstancias que rodeaba su vida y la de sus conciudadanos. Mezclaba la crítica con la fina ironía, lo que hace que su estilo resulte muy actual. Es muy duro en los análisis que realiza de los españoles, señalando vicios que él considera incorregibles por ser productos de su propia naturaleza e idiosincrasia. Sobresalen entre estos textos Vuelva usted mañana, El Castellano viejo o Día de difuntos, escrito poco antes de su suicidio.
  • 7. En cuanto a narrativa romántica, acaso lo más relevante sea la afición por la tradición medieval y el misterio, que se recogen en muchas leyendas publicadas entonces. En este terreno, las escritas por Bécquer tal vez sean las más conocidas y logradas. Sabe mezclar el misterio con la historia, la realidad con la fantasía, y crear un mundo mágico y sobrenatural, con personajes arquetípicos, pero a los que sabe dotar de vida. Sin duda, su magnífico estilo literario ayuda en este logro, como en la sobrecogedora El monte de las ánimas o las no menos misteriosas Maese Pérez, el organista, Los ojos verdes o El rayo de luna, por citar solo algunas de las más conocidas.
  • 8. POETAS ROMÁNTICOS José de Espronceda representa el ideal romántico. Liberal en política, murió joven, sin gozar del gran amor de su vida, Teresa Mancha, a cuya muerte dedicaría una de sus mejores composiciones, el Canto Teresa, que incluyó en su poema de tipo filosófico El diablo mundo. Otro gran poema narrativo que compuso fue El estudiante de Salamanca. En él trata la leyenda romántica de un libertino que bien puede considerarse antecesor inmediato del don Juan de Zorrilla. Sus composiciones cortas, que él llamó Canciones, son las que más se recuerdan de él. Esto puede deberse al ritmo de sus versos, vivo y dinámico al mezclar sabiamente los de arte mayor con los de arte menor; al lenguaje, muy plástico, atento a los sentidos; y a los personajes y ambientes marginales a los que las dedica, configurando un mundo sensual y libertario. Los títulos de las mismas son reveladores: A Jarifa en una orgía, El mendigo, El reo de muerte, y la más popular de todas, Canción del pirata.
  • 9. GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER Sus versos los agrupó con el título El libro de los gorriones, pero hoy se conocen como Rimas, ya que así aparecieron tras su muerte, logrando en seguida un éxito que no ha remitido hasta nuestros días. En total se conservan cerca de noventa Rimas de Bécquer. Se suelen ordenar, según su temática, en rimas dedicadas a la inspiración y al propio genio creador; rimas que cuentan una historia amorosa desde su inicio a su final desgraciado; y rimas que hablan de la muerte, sus misterios y sus miedos. Son poemas por lo general breves, con un estilo lleno de lirismo íntimo y sincero, lo que le acerca a la modernidad. Los versos tienen una cadencia suave, con rimas casi siempre asonantes y metros poco usados, como el eneasílabo y el decasílabo, lo que le dan originalidad y sencillez a la vez, y lo alejan de los tonos grandilocuentes con que algunos románticos adornaban excesivamente su lírica. La de Bécquer, en cambio, gusta incluso hoy por su naturalidad.
  • 10. EL REALISMO El siguiente movimiento literario importante que se produce en el siglo XIX es el Realismo, que destacará en la novela, donde encuentra su vehículo natural de expresión. El realismo tiene este nombre por las características que defiende, siendo la principal de ellas la de propugnar una representación lo más exacta posible de la realidad con todos sus detalles. Lejos del sentimentalismo romántico, el realismo quiere alejarse del individualismo en beneficio de la sociedad. Esto resulta de especial relevancia, pues se convertirá en el arte de los movimientos sociales -burgueses y obreros- que sacuden el viejo continente durante la segunda mitad del siglo XIX. Algunos de los mejores novelistas europeos y que mejor retrataron a sus respectivas sociedades fueron Charles Dickens, Víctor Hugo, Gustave Flaubert, Fiedor Dostoyevski y Leon Tolstoi.
  • 11. Sin duda, el siglo XIX fue el de la novela. Pocas veces se escribieron tantas y de tan gran calidad. Son obras extensas, modélicas en su concepción, con narradores omniscientes, dueños absolutos de sus creaciones; los espacios son muy variados, descritos en toda su extensión y minuciosidad; los personajes se desenvuelven y hablan según su mundo, ya sean burgueses o nobles, obreros o sirvientes, campesinos o amos. En definitiva, verdaderos universos propios dentro de las páginas de estos libros, cuya lectura invita a trasladarnos a épocas muy reales, en concreto a lo que era Europa durante el siglo XIX. Como una extensión al realismo, surge a finales de siglo el movimiento conocido como naturalismo. Trataba de incorporar los avances científicos y técnicos -estadísticas, genética, prensa- y los ambientes más lúgubres y convulsos a la literatura. El mejor representante de esta corriente fue el francés Emile Zola.
  • 12. JUAN VALERA Diplomático y académico, ejerció siempre de andaluz culto, irónico y amante del buen vivir. Sus dos novelas más conocidas tienen a la mujer como centro de la trama, y aun del título. Pepita Jiménez cuenta, en formato epistolar, las tribulaciones que padece un seminarista al sentirse irremediablemente atraído por la belleza de la protagonista. Juanita la larga, a su vez, habla de las peripecias de una hombre mayor, viudo adinerado que no cesará hasta conseguir el amor de la más bella moza de la villa donde se desarrolla la acción, a pesar de la oposición de sus respectivas familias por las diferencias de clase y de edad. En ambas novelas, el ambiente y la psicología femenina están sabiamente descritos, creando una atmósfera de cierto tipismo andaluz, si bien el estilo es culto y de una elaboración refinada.
  • 13. BENITO de nuestra literatura tras Cervantes. En sus novePÉREZ GALDÓS Es el novelista más importante las podemos distinguir varios grupos: Los Episodios Nacionales son una colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas en distintas series que recogen, de forma novelada y mezclando realidad con ficción, algunos de los hechos más relevantes de la historia de España del siglo XIX. Abarcan desde 1805 a 1880, y entre sus títulos más conocidos están Trafalgar, La corte de Carlos IV y Zumalacárregui. Las novelas de tesis tienden a defender ideas religiosas convencionales, pero con un sentimiento sincero hacia la fe. Citaremos Doña Perfecta y Marianela. Las novelas españolas contemporáneas forman la parte central y más lograda de su producción. Presentan una gran historia, con personajes bien definidos y enmarcados en el ambiente de la burguesía madrileña. Destacan Miau, Torquemada y, sobre todo, Fortunata y Jacinta, su mejor obra. Las novelas espirituales cierran la obra de Galdós, donde la crisis espiritual que sufre la traslada a las mismas, como ocurre en Nazarín, El Abuelo o Misericordia.
  • 14. LEOPOLDO ALAS CLARÍN Su libro La Regenta es considerado la novela más importante de nuestra literatura de no existir El Quijote. Se desarrolla en Vetusta, nombre con el que se refiere a la ciudad de Oviedo y que se convierte casi en un personaje más de la trama novelesca por el detallismo de sus descripciones. Aunque el libro tiene casi mil páginas, su argumento principal se puede resumir brevemente. Ana Ozores, protagonista femenino que da título a la obra, está casada con el antiguo regente de la Audencia, Víctor Quintanar. Pero, mayor que ella, Ana se siente poco realizada sentimentalmente, por lo que acepta el galanteo de Álvaro Mesía, un donjuán provinciano. Cierra el círculo don Fermín de Pas, magistral de la catedral de Vetusta y confesor de Ana, de la que también se enamora y rivalizará por este amor con los otros personajes. La historia es sobre todo un magnífico tratado psicológico de unos personajes muy bien creados. Y, junto a ellos, el estilo es el otro gran descubrimiento del libro dada la enorme calidad del mismo.
  • 15. SIGLO XX: EL MODERNISMO El modernismo literario fue sobre todo poético, aunque también se dio en la prosa, como en el caso de Valle-Inclán, e incluso en otras artes, entre las que destaca la arquitectura de la mano de Gaudí. Apareció en América del Sur gracias a un escritor genial: el nicaragüense Rubén Darío. Se dio entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Influenciados por estilos europeos como el parnasianismo -vuelta a lo clásico, concepción del “arte para el arte”- o el simbolismo -elementos como el cisne como máximo exponente de la belleza-, los modernistas buscan en su literatura un mundo artificial, culto y refinado, exótico y distante, formalmente impecable, en el que la naturaleza y la idealización de la historia, el paisaje o la mujer invitan al goce sensual y erótico. La musicalidad será otro de los rasgos de sus obras. Así mismo rechazan el presente, que les parece anodino e insustancial, y por eso se sienten a veces melancólicos, o incluso angustiados.
  • 16. LA GENERACIÓN DEL 98 Este grupo de escritores fue coetáneo al modernismo. Le interesa más los aspectos temáticos que los formales y, aunque marcado por el subjetivismo, su estilo quiere ser llano y realista, en el sentido de querer mostrar la realidad de España, sus gentes y sus paisajes. Así, identifican Castilla con el alma española, que quieren regenerar para sacarla de su secular atraso. Se les conoce de esta manera por sus posturas críticas hacia el llamado desastre del 98, cuando España perdió sus últimas colonias de ultramar. Aunque no son un grupo homogéneo, pues eran escritores con una gran personalidad que siguieron evoluciones propias en sus obras, presenta rasgos comunes que le hace formar un grupo generacional: son escritores de parecida edad cuando publican sus primeros libros, firman manifiestos en la prensa de manera conjunta y les preocupan asuntos similares, relacionados con la idiosincrasia española y con sus propias angustias existenciales. Los principales autores noventaiochistas fueron Unamuno, Baroja, Azorín, ValleInclán y Antonio Machado.
  • 17. MIGUEL DE UNAMUNO Unamuno es uno de los escritores más representativos de esta generación. Intelectual vasco comprometido con los problemas del país, no dudó tratarlos en sus artículos periodísticos o en su producción literaria, que incluye poesía, teatro, ensayos y novelas, desde una perspectiva crítica hacia los problemas sociales y morales que le preocupaban. En sus obras -como en las de todo el grupo del 98- se entrecruzan la filosofía y la ficción, los temas existenciales con la realidad de España. Dos eran las inquietudes vitales que más le obsesionaban: el sentido de la existencia, con una fe cristiana de inmortalidad del alma que defendía pero que él mismo no tenía, y la concepción de la vida como una novela -que Unamuno llamaba Nivolas, por su brevedad y densidad temáticaen la que los personajes se rebelan a veces contra su autor, metáforas del hombre y Dios. El título de sus dos nivolas más conocidas giran sobre esos aspectos: San Manuel Bueno mártir y Niebla.
  • 18. RAMÓN MARÍA DEL VALLE-INCLÁN Valle-Inclán era un escritor gallego que, si bien destacó a comienzos del siglo por sus novelas modernistas -entre las que destacan sus cuatro Sonatas (de primavera, verano, otoño e invierno) sobre la vida azarosa del Marqués de Bradomín, “un donjuán feo, católico y sentimental” según sus propias palabras-, es recordado principalmente por su aportación al teatro de su época. Creó una fórmula teatral nueva que dotó al género de un mayor relieve: el esperpento. Consiste en una deformación caricaturesca de la realidad, que da a sus personajes un matiz irónico y cínico con lo que se consigue una feroz crítica de la sociedad española contemporánea. Su mejor obra, Luces de Bohemia, nos presentará este mundo amargo. En ella, unos personajes tragicómicos recorren en un paseo alucinante por Madrid sus calles y lugares más simbólicos de su decadencia cultural, moral y social. La obra termina de forma trágica con la muerte del protagonista.
  • 19. PÍO BAROJA Se le considera el mejor novelista español de la primera mitad del siglo XX. Autor de más de cincuenta novelas, a veces agrupadas en trilogías, demuestra en ellas una aguda observación de la realidad, tamizada por su propio subjetivismo. No es extraño por eso que su pesimismo y misantropía recorran buena parte de su producción, en la que inserta tanto su dura crítica social como su particular filosofía existencialista. Tras una primera etapa caracterizada por títulos donde la acción y la aventura son sus principales elementos (Zalacaín el aventurero), Baroja escribirá pronto sus obras más emblemáticas, como La busca y, sobre todo, El árbol de la ciencia. Todas giran en torno a un personaje central, que se enfrenta a la vida, la cual le provoca una angustia que combate mediante una actitud rebelde o displicente, sin solución concreta. El estilo es ágil, con frase cortas y rápidas en los diálogos y minucioso en las descripciones, pero ausente de elementos retóricos.
  • 20. ANTONIO MACHADO Es uno de los poetas más importantes del siglo XX. Tiene diversas etapas en su obra: Soledades, Galerías y otros poemas recoge sus creaciones más modernistas. Es una poesía rítmica y simbolista, pero que inicia ese tono personal e inconfundible lleno de melancolía con elementos del paisaje muy característicos de toda su obra. Campos de Castilla supone un acercamiento a la idiosincrasia de la Generación del 98: junto a poemas descriptivos sobre el paisaje y la realidad de España, hay un extenso poema narrativo (La tierra de Alvargonzález) en la que aparece el tema del cainismo, presagio de la lucha fratricida entre los españoles. Por último, se habla también del recuerdo enamorado de su joven esposa fallecida Leonor, y hay algunos poemas breves, preludio de su último periodo. Proverbios y Cantares cierra su etapa poética. Son textos sentenciosos, de contenido filosófico y existenciales, fruto de la experiencia, la madurez y las vivencias de sus últimos años.
  • 21. LAS VANGUARDIAS Durante el primer tercio del siglo XX, se produjo un movimiento artístico en Europa que tuvo una profunda repercusión en España: se trata de las vanguardias. Su denominador común fue la ruptura con toda la literatura y el arte anterior, sobre todo con la tradición realista. Fue un momento donde se pusieron las bases para el arte actual, transgresor e innovador, con figuras de renombre mundial en todos los campos, como el aragonés Luis Buñuel en cine o el pintor malagueño Pablo Picasso.
  • 22. Las vanguardias surgieron en un clima de malestar ante el presente agudizado por la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Tienen rasgos comunes, como el antirrealismo, el irracionalismo inconsciente o el afán de originalidad, cuya muestra poética más evidente pueden ser los caligramas, que eran figuras gráficas realizadas con las palabras y los versos ideados por el francés Apollinaire. Los principales movimientos de vanguardia de la literatura europea son el futurismo, el dadaísmo y el surrealismo. En España, se considera a Ramón Gómez de la Serna el impulsor de las vanguardias debido a sus greguerías. Estas son enunciados breves e ingeniosos que se caracterizan por usar metáforas insólitas o juegos de palabras con gran sentido del humor no exento de cierta hondura casi filosófica.
  • 23. JUAN RAMÓN JIMÉNEZ Este poeta onubense fue Premio Nobel de Literatura en 1956. Su poesía es sin duda una de las cimas literarias del siglo XX, que pasó por diversos momentos hasta dotarla de su propio estilo. Si en un primer momento se dejó influir por las modas y estilo modernistas (Arias tristes, Platero y yo, texto escrito en prosa poética), tras la publicación de Diario de un poeta recién casado (1916) evoluciona hacia una poesía pura, con la que quiere encontrar la esencia de las cosas, separando la realidad material de la intangible que quiere plasmar en sus libros. Son poemas breves, de verso libre, que se acomodan a esa sustancialidad que describe (Eternidades). Finalmente, presintiendo su cercana muerte, el poeta desemboca en escritos metafísicos, donde se funde con el cosmos en una unidad creativa total (La estación total, Espacio).
  • 24. LA GENERACIÓN DEL 27 Un grupo de poetas geniales supieron aunar lo mejor de la tradición española con la vanguardias europeas y autóctonas hasta conseguir una obra artística pocas veces igualadas. Se trata de la llamada generación del 27, conocida de este modo porque la mayoría del grupo se reunió en 1927 en el ateneo de Sevilla para conmemorar el tricentenario de la muerte de Góngora, poeta al que simbólicamente reivindican y que, junto a Juan Ramón Jiménez, consideran su maestro. La nómina de los escritores de la generación del 27 es amplia. Los más conocidos son Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Luis Cernuda y Vicente Aleixandre (Premio Nobel en 1977).
  • 25. Su línea poética siguió en general el siguiente camino. En primer lugar, el neopopularismo, que consiste en la incorporación de recursos y formas métricas de la poesía popular española -Romancero gitano de Lorca, y Marinero en tierra de Alberti son los libros más destacados en esta estética-. En paralelo se desarrolla una poesía pura que, en la tradición de Juan Ramón Jiménez, postula la existencia de una realidad esencial y oculta que solo la poesía más profunda puede resaltar -La voz a ti debida de Pedro Salinas o Cántico de Jorge Guillén siguen esta corriente-. A partir de 1929, con la publicación de Poeta en Nueva York de Federico García Lorca se instala el surrealismo definitivamente en nuestra poesía. Los libros que destacaron fueron, además del citado, La realidad y el deseo, de Luis Cernuda, Sobre los ángeles, de Rafael Alberti y La destrucción o el amor, de Vicente Aleixandre. Son obras que, mediante la irracionalidad de sus propuestas, desafían la moralidad establecida y expresan de forma angustiada la rebeldía y la angustia vital de quienes las escriben. Finalmente, tras la Guerra Civil, los poetas que sobrevivieron siguieron su propio destino, aunque casi todos marcados por la nostalgia y la desazón que España les producía.
  • 26. El más famoso escritor de ese grupo fue Lorca, pues su fusilamiento por los partidarios de Franco nada más iniciarse la Guerra le marcó universalmente. Además, fue un gran dramaturgo, con una de las obras teatrales más importantes y renovadores de nuestra escena. De su producción destacamos especialmente sus tragedias, con la trilogía sobre la mujer Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba entre lo mejor de todo el teatro español del siglo XX. Podemos destacar también al poeta alicantino Miguel Hernández (1910-1942). Si bien no fue el poeta más representativo del grupo, pues se le considera epígono del mismo, no por ello su obra es menor. Su injusta muerte en la cárcel da una medida de la tragedia que, como él, tuvieron que pasar muchos españoles en esos años.
  • 27. LA LITERATURA EXISTENCIAL A principio de los años cuarenta, tras la Guerra Civil española (1936-1939), se publicaron varios libros que tuvieron una gran importancia en el panorama literario español. En el ámbito de la novela, Nada de Carmen Laforet y La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela tuvieron un profundo impacto ante el pasaje literario desolador de aquellos durísimos años. Ambas se inscriben en una corriente existencialista paralela a la europea, aunque la segunda de ellas dio pie al tremendismo, particular versión hispana de una desazón vital extrema. En estos dos libros, seres marginados e insatisfechos buscan en su vida alguna razón amable que les anime a seguir, pero sus esfuerzos se truncan finalmente.
  • 28. En cuanto a la poesía, Dámaso Alonso dio la primera gran obra tras la guerra civil. Se trata del libro Hijos de la ira, de un estilo profético y vehemente próximo al de otro gran poeta exiliado, León Felipe. Se trata de un extenso texto escrito en vero libre -más bien, versículos- en los que el poeta clama en un tono de gran malestar existencial contra la injusticia en medio de la que la humanidad habita, tomando simbólicamente a las personas de Madrid como representantes del género humano. El género dramático estuvo especialmente condicionado por las circunstancias, dado su carácter de espectáculo comercial sobre el que se sustenta. Por eso, el teatro que triunfa y puede llevarse a los escenarios es, básicamente, la comedia comercial y burguesa, en la línea de Jacinto Benavente. Más interés tiene la obra de otro autor cómico, que pudo representar entonces piezas como Tres sombreros de copa, sin duda la más conocida entre su producción. Se trata del dramaturgo Miguel Mihura que se especializó en lo que se ha llamado teatro del absurdo. Este teatro se caracteriza porque, mediante situaciones inverosímiles, muestra de manera crítica aspectos de la sociedad que pretenden mostrar lo absurdo de la existencia.
  • 29. CAMILO JOSÉ CELA Cela es considerado uno de los mejores novelistas de la segunda mitad del siglo XX en español, motivo por el que se le concedió el Premio Nobel de Literatura en 1989, así como el Premio Cervantes en 1995. Además de la novela citada anteriormente, una de sus más conocidas fue La colmena. Siempre renovador (aspecto que acentuaría con obras posteriores como San Camilo 1936 o Mazurca para dos muertos, esta escrita ya en los ochenta), La colmena supone el inicio de lo que se llamaría en la década de los 50 novela social. Se trata de un ejercicio realista pero con características propias, donde una crítica social y existencial sobrevuela al personaje colectivo que retrata, los habitantes derrotados del Madrid de la época. El narrador omnisciente tradicional se transforma en un realizador objetivo que, a la manera de una cámara de cine, se limita a elegir escenas que después cuenta y describe, sin implicaciones aparentes. Los personajes y sus vidas son como pinceladas sueltas de un gran óleo que conforman la gran colmena que habitan.
  • 30. LA LITERATURA SOCIAL La novela es el género que más se desarrolla en los años cincuenta. Aparece una auténtica generación de narradores de gran prestigio. Entre los nombres y obras que podemos destacar están Rafael Sánchez Ferlosio (El jarama), José Manuel Cabellero Bonald (Dos días de septiembre), Juan Goytisolo (Duelo en el Paraíso), Carmen Martín Gaite (Entre visillos) o Ignacio Aldecoa (Gran Sol). Se les conoce como la generación de los 50 o de la novela realista social. Emplean un lenguaje prosaico, alejado de cualquier recurso y refinamiento ornamental, con dos propósitos fundamentales: acercar sus obras al gran público e imitar, en la medida de lo posible, la forma de hablar de los personajes que retratan, la mayoría obreros o campesinos. También quieren mostrar en cortos periodos de tiempo hechos puntuales que caractericen a las clases sociales más desfavorecidas. Y todo ello mediante una técnicas que se ha dado en llamar behaviorista o conductista: el narrador es un mero observador de la realidad que cuenta y describe de un modo que sea lo más preciso y objetivo posible.
  • 31. La poesía y el teatro siguieron parecidos derroteros que la novela en cuanto a las características de los temas y la manera de tratarlos. Las injusticias y desazón debido a las duras condiciones de la vida de la mayoría de los españoles de entonces dieron paso a creaciones comprometidas que, burlando en lo posible a la censura, mostraran la cruda realidad y sirvieran de acicate y crítica social. Algunos de los poetas que destacaron en aquellos años, muchos de los cuales siguieron, al igual que pasó con la novela, propuestas particulares, son José Hierro, Gabriel Celaya o Blas de Otero. En cuanto al teatro, sin duda el autor más importante, no sólo de de esos años sino de toda la segunda mitad del siglo XX fue Antonio Buero Vallejo, cuya obra más conocida es Historia de una escalera. En ella, unos personajes intentan escapar de su duro destino -humilde y lleno de penurias económicas, pero también morales- sin poderlo conseguir.
  • 32. MIGUEL DELIBES Este novelista merece una mención especial por la calidad y trayectoria de su obra. Esta se inició en la década anterior, con el libro La sombra del ciprés es alargada, donde se trata el tema de la guerra civil de un modo amargo y angustiado. Pero se asienta como novelista en los años 50 con su novela El camino. En ella cuenta unos momentos de la vida de Daniel, el Mochuelo, un niño de una aldea rural que va a marchar a la ciudad para seguir estudiando. La forma entrañable como es tratado el campo y sus gentes, así como el acierto en los seres que habitan sus libros, será una constante de toda su producción, entre la que podemos señalar Los santos inocentes o Cinco horas con Mario, donde la técnica renovadora del monólogo interior tan de moda en los años sesenta es llevada a sus últimas consecuencias: casi todo el libro lo forman los pensamientos de la viuda de Mario en el momento íntimo del velatorio tras su muerte. Su última novela fue El hereje, una gran obra histórica sobre el siglo XVI y las luchas religiosas entre erasmistas y ortodoxos que se sucedieron en nuestro país bajo los reinados de Carlos I y su hijo Felipe II.
  • 33. LA LITERATURA RENOVADORA Durante las décadas siguientes (años sesenta y primeros setenta), la literatura se abre a Europa e Hispanoamérica desde donde llegan cambios alejados de la técnica realista y social, por otra parte, ciertamente agotada. En la novela fue el momento de lo que se conoce como boom de la narrativa latinoamericana, con la difusión de autores de la talla de Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar o Mario Vargas Llosa. Otras influencias europeas -Kafka, Joyce, Mann- y estadounidenses -Faulkner- también fueron asimiladas por los novelistas españoles, deseosos de innovar hasta el límite creativo. De este modo, asistimos a todo un nuevo lenguaje narrativo. El Discurso se aparta de lo vulgar y se complica a veces de modo excesivo: monólogo interior, argumentos mínimos o inexistentes, tramas complejas, saltos espacio-temporales (flash back, flash Forward), distintos puntos de vista para un mismo acontecimiento...
  • 34. Lo cierto es que, lo que comenzó siendo un soplo de aire fresco y cosmopolita frente al cansancio de la naturalidad extrema del realismo social anterior, terminó agotado por su propio extremismo, pues hacía ininteligibles muchos textos. Algunas de las novelas más destacadas de la década fueron escritas por autores que se dieron a conocer en los años cincuenta, como Juan Goytisolo (Señas de identidad, Reivindicaciones del conde don Juilián) o Gonzalo Torrente Ballester (Los gozos y las sombras, La saga-fuga de JB); otros comenzaron entonces su fructífera carrera literaria, como Juan Marsé (Últimas tardes con Teresa); y hubo quien, con solo una novela importante publicada antes de su temprana muerte, apuntaba a ser uno de los grandes escritores españoles de la época: Luis Martín Santos (19241964), que escribió Tiempo de silencio, donde cuenta las tribulaciones de un médico e investigador en Madrid, durante los años 60, con técnicas renovadoras.
  • 35. La poesía también vivió cambios con respecto a la etapa anterior. Se incorporan al género los llamados “niños de la guerra”, pues los recuerdos de su infancia son retratados en sus poemas y tratan de esa época. Esto los emparenta con la etapa anterior y de hecho algunos, en su personalísima evolución, escribieron sus primeros poemarios entonces -como José Hierro, Claudio Rodríguez y José Ángel Valente, autores de una obra próxima al misticismo-. Ahora son burgueses, universitarios, cuyo estilo es menos sencillo que el de los poetas anteriores. También los temas no son tan colectivos, sino sentimientos individuales enfrentados a la cotidaneidad. Destacaron Ángel González y Jaime Gil de Biedma. Del género teatral, sólo citaremos algún nombre (Fernando Arrabal, Francisco Nieva) que tuvieron éxito de crítica pero no de público, pues sus obras vanguardistas, en líneas con la corriente rompedora de entonces, no consiguen atraer a un espectador que sigue prefiriendo pagar por asistir a comedias más “fáciles” y comerciales, aunque sean de dramaturgos menos contemporáneos.
  • 36. LOS NOVÍSIMOS Uno de los movimientos que más fama tuvieron a finales de la dictadura y comienzos de la democracia es el conocido como el de los novísimos. Se llamó así por la publicación de una antología con el título Nueve novísimos poetas españoles que recogía las composiciones de estos escritores, los cuales querían romper de manera radical con todo lo anterior con nuevos estilos y letras a sus poemas. Recogían temas de la cultura popular, del cine, de la música pop y rock, de los mas media, de las drogas, de la guerra fría, es decir, de la más reciente actualidad; también del arte clásico y refinado, pero de un modo muy esteticista y decadente. Su estilo es vanguardista, personal y transgresor, pues defienden ante todo la libertad individual creadora. Pertenecieron a este grupo escritores como Félix de Azúa, Leopoldo María Panero, Père Gim Ferrer, Luis Antonio de Villena, Manuel Vázquez Montalbán -posteriormente más conocido como novelista- o Ana María Moix.
  • 37. LA LITERATURA ACTUAL Tras la llegada de la democracia, ha habido muchas corrientes literarias. En la poesía, hubo quienes no renegaron del todo del pasado literario, sino que lo adoptaron con su propio punto de vista. En esta corriente es donde podemos situar la conocida como poesía de la experiencia. Se creó en torno a un grupo de poetas andaluces -Javier Egea, Felipe Benítez Reyes, Luis García Montero- que, adoptando como maestros a la poesía sentimental de Ángel González o Gil de Biedma, le dieron un nuevo enfoque (la nueva sentimentalidad ) para unir el romanticismo con lo cotidiano, matizado con reivindicaciones sociales o incluso políticas izquierdistas.
  • 38. Más recientemente, y dentro de una línea que podíamos llamar ecléctica, común por otro lado a otras manifestaciones artísticas, la lírica se está adaptando al uso de las nuevas tecnologías. De este modo, el uso de internet y sus aplicaciones asociadas -webs, foros, chats, redes sociales, blogs...-motivan cambios que, en general, inciden en dos aspectos básicos: su inmediata y aleatoria difusión y la brevedad de los planteamientos, y en ocasiones, los propios textos. De hecho, una de las formas poéticas actuales más extendidas es una imitación o adaptación de los conocidos como haykus, breves composiciones japonesas que, a modo de destellos aparentemente espontáneos, presentan infinidad de interpretaciones, en ocasiones de gran hondura.
  • 39. La novela, como ocurre prácticamente desde finales del siglo XIX, es el género que más éxito de público ha tenido durante la Transición y también en nuestros días. Si bien sufrió un cierto desapego popular por el excesivo barroquismo formal de finales de los sesenta y primeros setenta, apareció en 1975 una obra que volvió a muchas de las tradiciones narrativas abandonadas, como un argumento y una trama interesantes y bien desarrollados, lo que revitalizó el género: se trataba de La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza. En ella, además de una historia policíaca ambientada en la convulsa Barcelona de principios del siglo XX, se sigue apostando por cierta renovación formal, pero sin los excesos de antes y manteniendo solo aquellas características mejor asentadas: distintos puntos de vistas narrativos, alternancia de géneros en la misma obra -epistolar, histórico, socio político, detectivesco-, flash back, etc. Lo más importante fue que gustó tanto al público como a la crítica, y supuso sin duda el inicio del renacer del género narrativo que sigue hasta nuestros días.
  • 40. Al ser la novela un marco tan extenso y abierto, Hay multitud de tendencias que incluyen verdaderos subgéneros según las preferencias de los autores y lectores actuales. Por señalar algunos de los más conocidos, auténticos superventas o bestsellers hispanos, tenemos la novela histórica, donde hechos reales se confunden con los ficticios, la mayoría de las veces imbricados con tramas sobrenaturales, sobre todo medievales -podemos destacar a Ildefonso Falcones y su Catedral del mar-; la novela fantástica, con ínfulas mitológicas, muy del agrado del público juvenil -Laura Gallego y su saga Memorias de Idhún-; las novelas de terror, como las centradas en el mundo de los vampiros trufado de romanticismo seudogótico – Carlos Ruiz Zafón, Marina-; las novelas detectivescas, sentimentales -María Dueñas, Tiempo de costuras-, relatos cortos, minirrelatos en internet...
  • 41. En definitiva, un campo en continua expansión y creatividad, que convive al lado de autores menos populares, pero quizá más importantes desde el punto de vista de la historia literaria, pues pretenden obras que perduren en la memoria. Estas suelen compartir su curiosidad y preocupación por la historia reciente de nuestro país -la Guerra Civil, la Transición, las sucesivas crisis económicas-, lo que se traduce en su participación como articulistas en distintas publicaciones. En este sentido, la distinción entre periodista y escritor o intelectual se hace difícil, si es que alguna vez estas actividades han estado del todo separadas. Aunque es imposible nombrarlos a todos, podemos señalar entre muchos de los novelistas actuales a los siguientes: Almudena Grandes -Te llamaré Viernes-, Antonio Muñoz Molina -El jinete polaco-, Javier Cercas -Soldados de Salamina-, Rosa Montero -Historia del Rey Transparente- y el más joven Andrés Neuman -El viajero del siglo-.
  • 42. El género dramático ha sido el que más se ha visto afectado por los cambios habidos en la época más reciente. Tras la muerte de Franco, surge una gran eclosión de grupos que, iniciados muchos de ellos en las universidades en años anteriores, toman los escenarios de un público ávido de nuevas experiencias. Se caracterizan por crear y dirigir sus obras de manera colectiva por lo que, más que de autores, haya que hablar de grupos teatrales, donde sus miembros no son siempre los mismos. Es cierto que en ocasiones el director, uno de sus fundadores, se mantiene durante toda la trayectoria (como el caso de Salvador Távora y el grupo sevillano La Cuadra) y llegan a tener una longeva producción -muchas veces con el apoyo institucional-. Pero, en la mayoría de los casos, no sobrevivieron a las necesidades comerciales, o quedaron reducidos a circuitos poco convencionales -teatro en la calle, salas pequeñas, centros educativos...-. Quizá la excepción la constituye Els Joglars, dirigido desde hace casi cincuenta años hasta 2012 por el catalán Albert Boadella. Ha sido un grupo innovador, crítico con las circunstancias políticas en las que se ha desenvuelto y que ha sabido inculcar en sus obras aspectos teatrales atractivos para los espectadores.
  • 43. Otros grupos innovadores y de gran éxito son Els Comediants, especializados en pasacalles espectaculares, y La Fura dels Bauls, muy vanguardista en todas sus representaciones. También hay autores, algunas veces también directores o intérpretes de sus propios textos o de otras adaptaciones, que difunden este género literario con bastante éxito, a pesar de las dificultades económicas en los que suele desenvolverse esta actividad creadora. Podemos citar a Antonio Gala, representante de un teatro mucho más tradicional y comercial -Anillos para una dama-; Rafael Álvarez, El brujo, magnífico monologuista -San Francisco, Juglar de Dios-; o José Luis Alonso de Santos, que supo atraer a los jóvenes a las salas por los asuntos de sus dramas -Bajarse al moro-. COSME HORNO MONTIJANO