Cuaderno de CátedraSeminario de comunicacióny género
CUADERNO DE CÁTEDRASEMINARIO DE COMUNICACIÓNY GÉNEROIntegrantes de cátedraTitularLic. Florencia CremonaDocentesLic. Eleono...
ÍndicePrólogopor Dora Barrancos .................................................................Notas sobre el cuadernopo...
9SeminariodeComunicaciónyGéneroPrólogoEntre las dimensiones de la vida social en donde las relacionesestereotipadas de gén...
11SeminariodeComunicaciónyGénero10cuadernodecátedra-epcble naturalidad de los procesos injustos y de las indignidades qued...
13SeminariodeComunicaciónyGénero12cuadernodecátedra-epcconstrucciones binarias de lo “femenino” y lo “masculino”, queasign...
15SeminariodeComunicaciónyGénero14cuadernodecátedra-epcdesórdenes de conducta que implican faltas en la socialización).Est...
17SeminariodeComunicaciónyGénero16cuadernodecátedra-epcde compañeros y compañeras, hijos e hijas, en tanto diversas mo-dal...
19SeminariodeComunicaciónyGéneroCapítulo ILa dimensión de género en la formaciónde comunicación socialLa experiencia del S...
21SeminariodeComunicaciónyGénero20cuadernodecátedra-epcEmpezamos por considerar estudios que particularizan y equi-paran a...
23SeminariodeComunicaciónyGénero22cuadernodecátedra-epcLa posibilidad de realizar estudios de génerocomo emergente polític...
25SeminariodeComunicaciónyGénero24cuadernodecátedra-epcforma de vivir. “Para cambiar el sueldo, mejor me cuido yo a mishij...
27SeminariodeComunicaciónyGénero26cuadernodecátedra-epcunos parámetros culturales determinados, con lo cual, según But-ler...
29SeminariodeComunicaciónyGénero28cuadernodecátedra-epcnismo Federal). “Queremos que cada niño tenga una mamá y unpapá, no...
31SeminariodeComunicaciónyGénero30cuadernodecátedra-epccampaña con enfoque de género sobre salud sexual y reproducti-va y/...
33SeminariodeComunicaciónyGénero32cuadernodecátedra-epcPensar en el género supone pensar las formas de las relacionesde po...
35SeminariodeComunicaciónyGénero34cuadernodecátedra-epcde las noticias los cuestionan. En las noticias se identifica a las...
37SeminariodeComunicaciónyGénero36cuadernodecátedra-epcmovimientos feministas mostraron la importancia de consideraral gén...
39SeminariodeComunicaciónyGénero38cuadernodecátedra-epcCuando estoy desvinculando la noción de naturaleza y decultura como...
41SeminariodeComunicaciónyGénero40cuadernodecátedra-epcEl mayor impacto de la obra de Beauvoir consistió en la con-junción...
43SeminariodeComunicaciónyGénero42cuadernodecátedra-epcminismo de la Diferencia, representó una tendencia su-mamente signi...
45SeminariodeComunicaciónyGénero44cuadernodecátedra-epcdo a la revisión postmoderna de los supuestos de la Modernidad(Post...
47SeminariodeComunicaciónyGénero46cuadernodecátedra-epcButler critica la noción de sexo natural (pre-discursivo) y tam-bié...
49SeminariodeComunicaciónyGénero48cuadernodecátedra-epcDurante estas dos últimas décadas, los debates sobre las di-ferenci...
51SeminariodeComunicaciónyGéneroCapítulo IIIComunicación/género10Comunicación y género: una articulaciónnecesaria para la ...
53SeminariodeComunicaciónyGénero52cuadernodecátedra-epcLa comunicación con enfoque de género desde el Estado odesde las or...
55SeminariodeComunicaciónyGénero54cuadernodecátedra-epcLos “estudios culturales” al desmarcarse de anclajes dis-ciplinario...
57SeminariodeComunicaciónyGénero56cuadernodecátedra-epcde la acción (la multicausalidad: qué significa ser mujer enun ento...
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Unidad 1 - Comunicación y Educación Cát. II (FPyCS - UNLP)

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  1. 1. Cuaderno de CátedraSeminario de comunicacióny género
  2. 2. CUADERNO DE CÁTEDRASEMINARIO DE COMUNICACIÓNY GÉNEROIntegrantes de cátedraTitularLic. Florencia CremonaDocentesLic. Eleonora SpinelliLic. Belén RosalesAyudantesAna BormidaAlfonsina MurialdoLic. María Emilia Sambucetti
  3. 3. ÍndicePrólogopor Dora Barrancos .................................................................Notas sobre el cuadernopor Silvia Delfino ......................................................................Capítulo ILa dimensión de género en la formaciónde comunicación ....................................................................Capítulo IILos debates teóricos en torno al conceptode género: de la igualdad a la multiplicidadde las diferencias ....................................................................Capítulo IIIComunicación y género: una articulaciónnecesaria para la investigación y la acción .............................Capítulo IVObservatorio de medioscon perspectiva de género ......................................................Capítulo VEl género en la gestiónde la comunicación ................................................................Capítulo VIEl género en la participación política......................................Biblografía ............................................................................Cremona, FlorenciaCuaderno de cátedra comunicación y género. - 1a ed. -La Plata : Universidad Nacional de La Plata, 2011.135 p. ; 21x15 cm.ISBN 978-950-34-0741-71. Comunicación. 2. Cultura. 3. Sociedad. I.TítuloCDD 306Arte de tapa: Jorgelina ArrienDiseño de interior: Jorgelina ArrienRevisión de textos: Alcira MartínezDerechos ReservadosFacultad de Periodismo y Comunicación SocialUniversidad Nacional de La PlataQueda hecho el depósito que establece la Ley 11.723Queda prohibida la reproducción total o parcial, el almacenamiento,el alquiler, la transmisión o la transformación de este libro, encualquiera forma o cualquier medio, sea electrónico o mecánico,mediante fotocopia, digitalización u otros métodos, sin el permisodel editor. Su infracción está penada por la Leyes 11.723 y 25.446.La Plata, Provincia de Buenos Aires, República Argentina.Agosto de 2011ISBN 978-950-34-0741-79111935516583101119
  4. 4. 9SeminariodeComunicaciónyGéneroPrólogoEntre las dimensiones de la vida social en donde las relacionesestereotipadas de género alcanzan mayor intensidad se encuen-tra el de la comunicación. Las resistencias a las transformacio-nes en el complejo escenario mediático no pueden ser vistas sólocomo una rémora patriarcal, como un paisaje arcaico cuya con-dena se reduce, desde una perspectiva cuasi estética, a mostrar elenvejecimiento de una percepción. Debemos decirlo de maneracontundente: los medios infringen severamente los nuevos dere-chos y colaboran para el mantenimiento de la asimetría jerarqui-zada entre los sexos. En otras palabras, los medios contribuyen asocavar derechos humanos fundamentales.Un grupo de docentes de la Facultad de Periodismo y Comu-nicación Social de la Universidad Nacional de La Plata coordi-nado por Florencia Cremona comenzó, no hace mucho tiempo,actividades académicas articuladas centralmente por el punto devista generizado como una forma de contraponer esfuerzos paramodificar esa circunstancia, dando lugar al desarrollo del Semi-nario Género y Comunicación. Se trata de la asunción de uncompromiso desde diversos campos de trabajo comunicacionalque puede significar un contribución importante para removerlos vicios de nuestra democracia. Podría argumentarse, contribu-yendo con las ideas de Naom Chomsky, que si los medios hacenlo posible para fortalecer formas de “democracia disuasiva”, todavez que su performatividad intenta convencernos de la inexora-
  5. 5. 11SeminariodeComunicaciónyGénero10cuadernodecátedra-epcble naturalidad de los procesos injustos y de las indignidades quedeben ser soportadas, son especialmente eficaces en materia deheteronomía femenina. El desempeño de los medios es clamorosoen términos de objetivación de las mujeres, de exhibiciones gene-ralmente sexopáticas sojuzgadoras y humillantes de su condición.La cosificación femenina es un discurso entrañable de los medios.Este libro es el resultado de los impulsos intelectuales y éticosde ese grupo platense y me gustaría subrayar un aspecto decisi-vo de su propuesta al incorporar la perspectiva central de géne-ro, no apenas como una urgencia “políticamente correcta”. Ano engañarse, incorporar cuotas generizadas de comunicación,reduciendo el abordaje a las situaciones que viven más conspi-cuamente las mujeres —violencia doméstica, prostitución, trata,aborto-, no significaría otra cosa— tal como se expresa en estetexto— que disminuir los marcos de la intervención y contribuira sustentar los estereotipos. Las relaciones de género, que estánconstitutivamente forjadas por poder, son relaciones de base enuna sociedad. Todas las cuestiones, las materias y los procesosde la interacción humana están esencialmente construidas porlos vínculos derivados de la diferencia sexual. Se requiere, pues,de un nuevo estado comunicacional que justamente le recuer-de al Estado las garantías constitucionales de una vida digna, yque por lo tanto no puede sesgar, arbitrariamente, lo que parece“propio de un sexo” a menos que declare su beligerencia con elprincipio de igualdad.Celebramos la edición de este libro porque creemos que nosólo influirá sobre la naturaleza de nuestros medios, sus oficiantesy regentes. Se impone pensar con optimismo que el pensamientocrítico aquí volcado será una acicate para la construcción de unanueva conciencia social, y en rigor, ese desafío excede en muchoel abigarrado mundo de la comunicación.Notas sobre el cuadernoSilvia Inés Delfino*El libro de Florencia Cremona nos desafía a revisar una seriede problemas del campo de la comunicación desde la perspectivade género y sus alcances en nuestras prácticas políticas. Produci-do desde el Centro de Comunicación y Género de la Facultad dePeriodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacionalde La Plata, sitúa la producción de saberes y prácticas contra laexclusión y la discriminación por género tanto desde los usos delas teorías de la comunicación y de la cultura como desde losmodos de organización que proponen estrategias colectivas paraproblemas históricos pero permanentemente renovados. Estosproblemas incluyen, primero, la relación entre la extrema visibili-dad y producción de estereotipos degradantes de género en laindustria cultural y la invisibilización de las condiciones de subor-dinación social y política especialmente de las mujeres de sectorespopulares. Siguiendo argumentos claves del feminismo, Cremonamuestra cómo esos estereotipos no sólo reproducen el fetichismode imágenes y situaciones como mercancía de la cultura mediáti-ca sino que naturalizan los mecanismos de exclusión a través de*Investigación y activismo en el vínculo entre teorías de género, identidadde géneros y luchas políticas” en Revista Tram(66)as de la Comunicacióny la cultura. Comunicación y género Narrativas de la diversidad desigual.Año 8-julio-agosto 2009, Facultad de Periodismo y Comunicación Social dela UNLP pp. 36 a 54.
  6. 6. 13SeminariodeComunicaciónyGénero12cuadernodecátedra-epcconstrucciones binarias de lo “femenino” y lo “masculino”, queasignan rasgos y roles públicos o privados a mujeres y varonescomo características constantes, atemporales y ahistóricas su-puestamente “naturales” por lo tanto “evidentes” o “autoexplica-tivas”. Esto alude no sólo a las imágenes de géneros sino tambiéna situaciones que involucran lo etario, lo étnico, lo familiar o losroles laborales. En la medida en que los estereotipos son usadospara afirmar la aparente “regularidad” de una situación nos limi-tan a un espectro restringido de actuaciones o acciones o profe-siones que luego se naturalizan como “lo real”. En consecuencia,el sexismo -y el heterosexismo- como el racismo no sólo reprodu-cen el funcionamiento de la discriminación —la desigualdad declase enlazada con la estigmatización por géneros, orientaciónsexual, etnias o edad y capacidades diferentes— sino que consti-tuyen su forma más extendida a través de la construcción ideoló-gica de lo “normal” y lo “humano”. Por eso, por un lado, contri-buyen a la compresión ideológica de crisis y conflictos derivadosde la desigualdad en la distribución de la riqueza o en el acceso alos derechos y conforman, habilitan modos de identificación ypertenencia pero, por otro, convocan a actuar, incitan al controly la vigilancia garantizando que la violencia está siempre disponi-ble para perpetuar el sexismo, el heterosexismo y la xenofobia entanto categorias a la vez cognitivas y prácticas respecto de lo de-finido por el pánico moral y sexual. Sin embargo, nos aclara Cre-mona, y en esto constituye el segundo desafío del libro, los mediosno sólo actúan sino que son usados y contestados en el marco denuestras propias formas de acción y organización colectiva. Sonlas prácticas compartidas las que confieren a esas actuaciones laposibilidad de incluir­se en marcos de comprensión dentro de loscuales se define tanto los límites de la visibili­dad como la posibi-lidad de hacer inteligi­ble un conjunto de sentidos prefe­rentes dela experiencia del género y la sexualidad. En efecto, nos dice Cre-mona, el género es experimentado no sólo a través de las repre-sentaciones de los medios sino como posición política. Por eso noalcanza con relevar y diseñar a través de nuestras investigacionesun mapa o catálogo de los estereotipos de género en la industriacultural sino que es necesario politizar el vínculo entre investiga-ción y activismo al especificar la relación entre subalternidad y lasescenas admitidas, muchas veces, por nuestras propias institucio-nes. Entonces si bien verificamos en la vida cotidiana nuestrasautorepresentaciones como mecanismos de identificación respec-to de los roles de género adjudicados en la familia, la sexualidad,el erotismo, la reproducción desde el heterosexismo, el desafíonos involucra en tanto productores de comunicación y culturapara poner a la vista la trama de los medios y contestar desdenuestras propias prácticas y escenarios. Desde estas perspectivas,el análisis de la relación entre teorías de la comunicación y teoríasde la acción política afecta no sólo el funcionamiento institucio-nal de la comunicación sino también la constitución de distintosmodos de organización como conflicto, consenso o resistenciaque “generizan” las prácticas y experiencias en la medida en quelas instituciones son productoras de diferencias de géneros. Delmismo modo la ley actúa a través de estrategias “generizantes”que constituyen a los sujetos en tanto hombres y mujeres de la leyy pero también normalizan experiencias posibles de la sexualidad.Por eso la ley no sostiene ni propone una mera neutralidad. Alconstituir al sujeto legal en términos de géneros, los jueces perotambién los fiscales contravencionales, los inspectores, estable-cen prácticas ideológicas que tienen resonancia dentro de rela-ciones más amplias, como que la violencia física es algo naturalentre algunos sectores, por ejemplo, los jóvenes varones, o cuan-do se criminaliza la prostitución pero no se investiga la trata demujeres y niñas como uno de los negocios más lucrativos en elpresente. Entran aquí nociones como el “crimen normal” queayudan a entender los modos en que las prácticas simbólicas searticulan con la ley que normaliza la agresión por parte de hom-bres y produce, simultáneamente, la noción de que las mujeresacusadas de cargos penales son “anormales”. De hecho se elabo-ran distintas “explicaciones” respecto de la violencia (prostitu-ción, drogas, coquetería indebida, deseos de ascenso social como
  7. 7. 15SeminariodeComunicaciónyGénero14cuadernodecátedra-epcdesórdenes de conducta que implican faltas en la socialización).Estas asociaciones habilitan y refuerzan el control y el aislamientode esas personas como medidas “preventivas” ante sus sexualida-des “en constante actividad y descontrol”. La especificidad ideo-lógica de los discursos institucionales consiste en permitir queestos enun­cia­dos excluyentes y discriminatorios sean formuladossin explicitar los predicados excluyentes o discriminatorios en losque se apoyan que se vuelven incuestionables. Así enunciadoscomo “siempre hubo pobres”, “los extranjeros nos quitan el traba-jo”, “una vez que alguien comete un delito es irrecuperable parala sociedad” o “el estado debe ocuparse de la reinserción de los/asdelincuentes pero yo no emplearía a ninguno” adquieren unafunción explicativa tanto de la experiencia individual (pobreza,desempleo, prisión) como de las relaciones colectivas. Es en estostérminos que al transformarse estos prejuicios en acuerdos gene-ralizados del sentido común interpelan a actuar, incitan a la ac-ción discriminatoria y habilitan la violencia ya que aún las bro-mas más extendidas cumplen la función de recordarnos que laviolencia siempre está disponible para actuar sobre algunos gru-pos o sujetos en el marco de los conflictos sociales y políticos con-cretos como en el caso de los crímenes de odio de género o se-xual. Esas representaciones contribuyen a la producción de páni-co moral y sexual cuando el “descontrol”, “la promiscuidad” y el“crimen” se con­vierten en la explicación signi­fi­cante de la crisisconfigurada como inseguridad, riesgo permanente y crecimientodel delito. Esta concepción política del género y de la sexualidadretoma los debates feministas que proponen focalizar la relaciónentre estado y sociedad civil atacando el conjunto de las institu-ciones productoras de estigmas como los medios pero también laeducación, la medicina y las políticas de salud que tienen a sucargo el control institucional de las categorías de la sexualidad ydel géneros. Sin embargo, desde esta mirada de la comunicaciónel género como marca de lo subalterno, periférico o marginalnunca coincide de manera homogénea con el lugar que se le ad-judica en la medida en que no se superpone con ningún grupo oconjunto sino que intersecta una lucha de posiciones, institucio-nes y modos asociativos. En ese sentido, aclara Cremona, la in-vestigación universitaria como toda actuación institucional notrabaja en un vacío sino que dialoga con relaciones activas degénero, y al hacerlo, “generiza” experiencias, muchas veces, des-de condiciones de clase. Esta relación entre desigualdad y dife-rencia alude no sólo a su carácter económico y social (los efectosdistributivos y de regularización que garantizan la expansión delcapitalismo) sino a la posibilidad de especificar las condiciones enque se producen en términos de desplazamientos como espaciode experiencia y acción. Donde algunas investigaciones no veríanmás que la repetición de estereotipos, este libro, en tanto pro-puesta de organización, trata de discutir las ambivalencias, lasdisyuntivas pero también la experimentación. En efecto, el valorcrítico de las diferencias no existe como mera “representación” oformulación de identificaciones, sino como desafío a la articula-ción de luchas políticas en relación con condiciones materiales.La investigación pero también la intervención desde el género esentonces tanto específica como crítica. Aquí reside el tercer pro-blema propuesto por Cremona, en el último capítulo, en la medi-da en que la planificación organizacional plantea tanto posibili-dades de investigación como de la intensificación de la cultura entanto dimensión de luchas políticas. Postula entonces que no setrataba de analizar los conflictos como oscilación entre represen-tación e identificaciones colectivas sino, como el caso de las ideo-logías discriminatorias de las instituciones y materiales de la co-municación y la cultura, por la trama de la narra­ción en tantoimplica un vínculo con las condiciones de organización colectivaa partir de los conflictos de clase y diferencias vividos comoantagonis­mo. Destaca así el carácter territorial de las accionespolíticas en nuestro país a través de la resistencia histórica entanto relación temporal con los modos de participación. Puedenregistrarse esas multiples localizaciones de la cultura popular tan-to en lo territorial como en lo institucional: el barrio, el comedorcomunitario, la la salas de salud pero también la cárcel propia o
  8. 8. 17SeminariodeComunicaciónyGénero16cuadernodecátedra-epcde compañeros y compañeras, hijos e hijas, en tanto diversas mo-dalidades de relacionarse con los roles tradicionales que implicanalgún modo de experiencia del conflicto: la marginación, el clien-telismo como estigma, la proscripción política. Así, el conflictofocalizado como antagonismo respecto de la producción ideológi-ca introduce la lucha por la hegemonía no sólo como soporte demodos de autoridad concebidos como garantía de orden y previ-sibilidad económica sino como conducción y liderazgo en la rear-ticulación del dominio político en la relación entre estado y socie-dad civil. Cremona propone en este capítulo revisar la relaciónentre investigación y acción a partir de la financiación de organis-mos internacionales o fundaciones que han estado históricamen-te vinculadas a agencias de seguridad en nuestro continente yhoy estimulan o sostienen indagaciones en políticas de salud,asistencia social, reformas educativas e incluso campañas por losderechos de diversidad de géneros, mientras al focalizar el géneroo la identidad de géneros como objeto fetichizado, por un lado, sesostienen las formas de disciplinamiento de la tolerancia en lademocracia neoconservadora y, por otro, se elimina la reflexiónrespecto de las condiciones de pobreza, marginación y exclusión.No es sorprendente, por lo tanto, que estos debates resurjan ennuestro país, como es esperable, cada vez que las crisis económi-cas y políticas ponen en cuestión no sólo la pertinencia de esosespacios de formación sino nuestra capacidad de intervencióncolectiva en las condiciones que hicieron posibles esas crisis y,fundamentalmente, nuestras propias prácticas en tanto docentese investigadores como parte de esas condiciones.De hecho, que una acción sea considerada colectivamentecomo un acto discriminatorio cambia históricamente de acuerdocon la producción de políticas contra la discriminación e invo-lucra la acción de los agentes encargados de aplicarlas. En estesentido, la responsabilidad del estado y de las instituciones de lasociedad civil respecto de la discriminación y la exclusión incluyetodos los contextos de la vida pública y privada en la medida enque la discriminación constituye uno de los obstáculos más níti-dos en el acceso a derechos humanos como la salud, la educación,el trabajo pero también la posibilidad de organizarnos para trans-formar nuestras condiciones de existencia. Por eso el desafío máspolítico del libro de Cremona consiste en formular que nuestrasexperiencias del género y de la sexualidad no constituyen modosde subjetivación como atributo individual sino como politizaciónde formas organizacionales que reivindican la acción colectivapor una vida digna.
  9. 9. 19SeminariodeComunicaciónyGéneroCapítulo ILa dimensión de género en la formaciónde comunicación socialLa experiencia del Seminario Comunicacióny Género1Hace tres años se inició un proceso de investigación y produc-ción para componer la temática del seminario “Comunicación ygénero”, en el marco de la propuesta académica de la Facultad dePeriodismo y Comunicación Social.La selección bibliográfica para componer el programa nos de-safió al desarrollo de una variable de investigación, formación yproducción que no contaba con demasiados antecedentes.En ese marco, el objetivo del seminario fue aportar elementospara pensar el campo de la comunicación desde el género.Nuestro propósito es construir una epistemología de génerocomunicación. Si la comunicación es producción y circulaciónde sentidos sociales, el género: es decir el modo relacional de laorganización social que connotan los atributos políticos (esen-cialmente de poder) de la sexualidad, es una articulación indis-pensable para leer y trasformar el mundo.1Este libro fue producción de Florencia Cremona con la colaboración delequipo de cátedra. El seminario se dicta desde el 2008 con la colaboraciónde Eleonora Spinelli y Belén Rosales como docentes. Son miembros delcentro Ana Bormida Alfonsina Murialdo, María Emilia Sambuceti y MarianoDíaz Lozano. La recopilación de textos para la versión preliminar de estetrabajo fue realizada por Belén Rosales.
  10. 10. 21SeminariodeComunicaciónyGénero20cuadernodecátedra-epcEmpezamos por considerar estudios que particularizan y equi-paran al género con periodismo no sexista o el tratamiento me-diático de situaciones fuera de agenda, por ejemplo la trata demujeres, el femicidio, el aborto no punible, etc. Encontramos queexiste escasa bibliografía de periodismo no sexista y trabajos inspi-rados desde los Cultural Studies sobre revistas femeninas y otrosproductos culturales pero que tienen al género como variable deanálisis. Todo, sin duda, ha contribuido como antecedente y es untrabajo necesario. Sin embargo este proceso académico político seha preocupado no solamente por el abordaje del tema de género,sino del género como punto base para hacer comunicación.Como acción, la variable de género, es una mirada crítica so-bre las relaciones de poder, siempre incómoda.El alcance pretendido por el seminario fue y es analizar desdelos sentidos sociales la construcción del poder, las políticas públi-cas y principalmente los medios de comunicación, para ensayar,producir y problematizar las estructuras de significación que atra-viesan dichas prácticas.Los sentidos sociales sobre el género presentes en los mediosde comunicación, fueron el nodo más enriquecedor del dictadodel seminario, porque aportaron al diálogo entre los textos, losalumnos y los miembros del equipo de trabajo. También hizo quesurgiera la pregunta sobre si hacer periodismo con perspectiva degénero es “solamente hablar” del aborto, de la ley de Violencia yde educación sexual: ¿eso no es acaso reproducir el discurso que elEstado tiene para hablar de las mujeres, que solamente reaccionay legisla ante la evidencia de la mujer como ciudadana víctima?Cuándo se habla de la construcción semiótica de la mesa dedebates políticos que presenta la televisión, ¿qué imagen tienenlas niñas de ser una periodista exitosa, o una mujer exitosa, lade una vedette voluptuosa devenida conductora de un programaperiodístico?¿Cuáles son los lugres habilitados para la verdad conferidos alas mujeres: el caño, la amante novia de alguien, la “renuncia” ala maternidad a causa/por el éxito, la mujer quelohacetodo to-mando vitaminas? ¿Con qué pueden soñar las mujeres cuandoven televisión? ¿Cómo se es por fuera de los papeles femeninos,cómo se es “para el otro” qué espera, en relación, actuaciones fe-meninas? ¿Cómo se ejerce el poder que administra, crea y sostieneinstituciones sociales desde una perspectiva de género? Demasia-das preguntas surgen de mirar una propaganda o una telenovelao leer un programa de género y desarrollo. Preguntas que ademásson motivadoras para otro tipo de trabajo, por ejemplo estudiosde recepción, estudios de audiencias o investigaciones sobre losmitos que trabaja la narrativa de las telenovelas, trabajo realizadoen distintos puntos de Latinoamérica décadas atrás.Lo que se propuso el seminario, es identificar en la multipli-cidad de los relatos públicos, las sutiles formas con las que losmedios y los discursos sociales producen y reproducen los lugarescomunes de enunciación de como forma de poder político.Mirar esto y nutrirlo con lecturas críticas del campo de lacomunicación, revisar los diarios incorporando lecturas de es-tudios de género, queer y de la mujer, fue nuestro modelo deaprendizaje y enseñanza.El Centro de Comunicación y GéneroEl Seminario es parte de una serie de actividades nucleadas enel Centro de Comunicación y Género, un centro de extensión dela Facultad de Periodismo y Comunicación Social.La actividad extensionista está abocada a la articulación géne-ro y participación política en el territorio. Este trabajo, que ya secomentará en otro capítulo del cuaderno, permite indagar cómolos estereotipos de género, en este caso el de mujer, se reproducecondicionando la acción política.En la actividad de investigación, también vinculada a nues-tro espacio de trabajo, realizamos el Observatorio de Medios conPerspectiva de Género, cuyo informe fue tomado en parte comoaporte de estos artículos.
  11. 11. 23SeminariodeComunicaciónyGénero22cuadernodecátedra-epcLa posibilidad de realizar estudios de génerocomo emergente políticoGénero no es sinónimo de mujeres, hablar de género es inda-gar la construcción cultural de las sexualidades.Nosotros elegimos mirar cómo los medios hacen género yocuparnos principalmente de las mujeres como construcción se-mántica. Como la identidad de género es relacional, mirar lasmujeres y lo femenino implica inevitablemente mirar a los varo-nes y lo masculino, lo gay, lo trans, lo lésbico, que por oposicióno ausencia aparecen.En cualquier momento que se prenda la televisión en primetime, veremos interpelaciones al consumo, al gusto y al estilo devida ideal, en el que las mujeres lavan felices los platos, o las sába-nas, sonríen frente a un baño desinfectado y se ocupan de la aten-ción cuidado de su familia. Por oposición los varones están siem-pre en una actitud de aventura, de conquista, de mundo exterior.En esta propuesta, lo gay, lo trans lo lésbico no se ve o, si seve, aparece bajo los estereotipos de otredad que asigna la hetero-sexualidad compulsiva: el gay bailarín, la lesbiana deportista o elpeluquero travesti (Elizalde, 2004).Con variaciones en el mismo sentido, la mujer va a trabajarhermosa y a la última moda, y toma vitaminas para cumplir contodas sus obligaciones que, aunque agobiantes, la colman de fe-licidad. La familia prototipo papá mamá y dos hijos es la de lapropaganda de cereales.Cuando miramos, los alumnos y alumnas dicen “esto ya fue”.A pesar de ello, habría que pensar cómo es que si ya fue, (inclusopara él o la publicista que diseñan el trabajo) sigue proponiéndosecomo modelo. Que persiste, aúnque en crisis, como modelo deinterpelación hegemónico.La mujer que se hace mujer cuando es madre o el varón quese libera y llega a la verdad de sus ser cuando atraviesa caminosen una pick up, pareciera que renueva la vigencia del planteo deSimone de Beauvoir, en el que arriesgar la vida vale más para lacultura occidental que conservarla. Habría que pensar de todosmodos, cuales serían aquí las metáforas de conservación y ries-go. Este planteo, sigue estructurando el sentido de la hegemoníasexual que los medios presentan como lo verdadero y en defini-tiva lo deseable.La moratoria social (licencia temporal para experimentarantes de dedicarse a actividades relevantes, concepto asocia-do con los permisos a los jóvenes varones de clase media) quepresenta el discurso mediático también vale para el género. Pa-reciera que mientras se es joven y no se tomo como identidadpermanente, es posible tener prácticas de sexualidad no conven-cionales. Sin embargo si en la adultez continúan, serán margi-nales o alternas.Todavía la familia heterosexual con una casa en los suburbioses el must have de la publicidad argentina.El discurso de las instituciones, comparado con el discursopublicitario ha hecho enormes avances en los últimos 30 años.Existen en Argentina oficinas públicas que el Estado destinaexclusivamente a la atención de las mujeres como Consejos, Se-cretarias Nacionales y Provinciales (indispensables por cierto)que se ocupan de saldar una deuda histórica del Estado (¿qué noson las mujeres?) con las mujeres (¿qué no somos el Estado?) enrelación a la violencia, la salud sexual y las garantías de crianzapara niños pequeños. Sin embargo, pareciera que solamente pue-de hacerse lugar a políticas en las que las que la mujer es víctimade la violencia doméstica o de los dolores de la maternidad. Setoman como transgresión, en cambio, otros debates como el delaborto, la igualdad de oportunidades de trabajo, la profesiona-lización, la compatibilidad del horario escolar con el laboral, latrata de mujeres, la pauta cultural que sostiene el consumo deprostitución, por citar y mezclar solo algunas.Sería interesante realizar una investigación de cómo el dis-curso de género y feminista fue perneando (y se fue haciendo endiálogo con estas voces) hasta convertirse en afirmaciones comoestas que reconocen otra posibilidad de ser pero legitiman una
  12. 12. 25SeminariodeComunicaciónyGénero24cuadernodecátedra-epcforma de vivir. “Para cambiar el sueldo, mejor me cuido yo a mishijos”, o frente a la imagen de mujeres superpoderosas de propa-ganda, encontramos jóvenes que en el barrio dicen que trabajanpara “colaborar en la economía del hogar”.Este trabajo de rastreo y análisis de sentidos sociales (comuni-cación y género) respecto del género los géneros ha sido tambiénparte del trabajo de estos cuadernos de cátedra: mirar mil veceslas razones que los otros dicen tener para hacer lo que hacen ysituarlo en la trama social.En la Facultad de Periodismo hay por lo menos tres espaciosque problematizan desde diferentes enfoques esta temática, desdelos estudios queer y hasta los que lo trabajan desde una perspec-tiva de derechos humanos.Que esto ocurra en la Universidad pública es parte de la co-yuntura promovida por históricas luchas del movimiento de mu-jeres, el movimiento gay, travestis, lesbianas. De las prácticasculturales emergentes, de las comunidades de comunicación quefueron y hacen visible producciones alternas y entran en la luchadel campo, pero también del ejercicio efectivo de algunas mujeresde jerarquía pública como por ejemplo que nuestro país tenga auna mujer presidenta desde el año 2007 con toda la revolturadiscursiva que trajo consigo.2Algunas aproximaciones teóricas al campode la comunicación/géneroSiguiendo estos argumentos, se organizó la propuesta pedagó-gica en tres grandes módulos: la comunicación en crisis y el géne-ro como emergente; el género en los medios de comunicación y lagestión de la comunicación con perspectiva de género.Como se menciona en la introducción, el seminario no tuvocomo tópico central los estudios de género, sino que toma la li-teratura clásica de la teoría de género y la pone en diálogo con elcampo de la comunicación.Como docentes, el objetivo fue generar nodos de esa arti-culación en construcción que es comunicación/género teniendocomo punto de partida el paradigma de la complejidad, que abar-ca a todas las ciencias. Este tiene múltiples teóricos y empieza agestar en las crisis que afectan al conocimiento en nuestro siglo.Desde este modelo se acepta “que el único conocimiento que valees aquel que se nutre de incertidumbre y que el único pensa-miento que vive es aquel que se mantiene a la temperatura de supropia destrucción” (Morín, 2004).3Para una profundización conceptual en relación al género co-menzamos con una selección del “El Segundo Sexo” de Simo-ne de Beauvoir, siendo el inicio para problematizar en torno ala dimensión de género y la inclusión de esta perspectiva en lapráctica comunicativa.Se incorporó la lectura de Butler con El género en disputa en elque se dice que también el sexo es algo culturalmente construido(no natural) ya que solo podemos acceder a lo natural desde locultural.4Butler retoma de Foucault la idea de que no hay doselementos que puedan distinguirse: el sexo como lo biológico y elgénero como lo construido. Lo único que hay son cuerpos cons-truidos culturalmente. No habría posibilidad de un sexo natural,porque cualquier acercamiento teórico, conceptual, cotidiano otrivial al sexo se hace a través de la cultura y de su lengua. Aldescribirlo, al pensarlo, al conceptualizarlo, ya lo hacemos desde3E. Morín es Director Emérito del Centro Nacional para la InvestigaciónCientífica. Paris, Francia.4Según Judith Butler, la identidad sexual de las personas “está haciéndoseindefinidamente” y puede tomar una o varias direcciones. Tal como señalaGarcía Canclini (2001) no se puede hablar de identidades como si se tratarade un conjunto de rasgos fijos o de una esencia inmutable.2Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de la República Aregntina,2007-2011.
  13. 13. 27SeminariodeComunicaciónyGénero26cuadernodecátedra-epcunos parámetros culturales determinados, con lo cual, según But-ler, no es posible distinguir sexo y género. La autora utiliza de maneraalternativa sexo o género o sexo/género como si fuera un continuo.Judith Butler permite abordar y problematizar la noción denaturaleza, para quien es una proyección de la cultura que pres-cribe y tiene una fuerte carga valorativa. Esto hace que no seaun término descriptivo ni neutro sino fuertemente disciplinario yque implica censura.Esta noción ayuda a entender que la naturaleza, lo naturalnombra lo antinatural, es decir, del desvío de la norma. Los signifi-cados y significantes que se construyen en los medios y en la vidacotidiana sobre las representaciones de el/la Otro/a subalternodesde una perspectiva de la disciplina de lo natural.La perspectiva de género en la comunicación se plantea comoposibilidad para mostrar (más y mejor) la posición de desigualdady subordinación de las mujeres en relación a los varones, perotambién permite denunciar los modos de construir y pensar lasidentidades sexuales desde una concepción de heterosexualidadnormativa (y también permite proponer otros modos).Otro eje de trabajo fue tomar a las normas de género que fun-cionan como un dispositivo productor de subjetividad en diálogocon la perspectiva comunicación/cultura. Siguiendo a Butler yen diálogo con las teorías de comunicación se avanza sobre laidea de que las mujeres son un significante político que se poneen diálogo con las miradas que otras feministas tienen de estaafirmación y sus resultados, efectos, aportes en la indispensablereivindicación de derechos de las mujeres.Los medios de comunicación: el género comoperspectiva de cambioEn estas últimas décadas, ha tenido lugar una explosión dela comunicación que ha generado nuevas formas de operar e in-terrelacionarse en los humanos. El desarrollo tecnológico de lasindustrias de mensajes y de los medios de comunicación se hatransformado en uno de los fenómenos más significativos en elámbito de las relaciones sociales, acelerando y cambiando rápi-damente las formas colectivas de informarse, comunicarse y vivir.Uno de los impactos más importantes es la primacía que ad-quieren los medios de comunicación frente al repliegue de otrosreferentes públicos, instalándose como “los espacios de conversa-ción colectiva”. Producto de este proceso, se ha ido conformandoun relato social definido, sobre todo, por los objetivos económicosy orientaciones ideológicas que movilizan a los medios.Sin embargo, estas transformaciones tecnológicas sobre lascomunicaciones han tenido como resultado desarrollos divergen-tes, la manera de presentar las minorías (de género), proyectarlas,representarlas o usarlas, puede potenciar o disminuir no sólo sumarginación, sino también las inequidades. Por otra parte, inter-net ha posibilitado también redes de relaciones, el surgimiento demovimientos, encuentros e intercambios. Habría que profundizartrabajos de investigación para averiguar si las nuevas tecnologíasfortalecieron o no las luchas reivindicativas de género.Durante el transcurso del Seminario, prestamos especial aten-ción a las discusiones y construcciones mediáticas en torno a laLey de Matrimonio Igualitario. Esto permitió ampliar el registrodesde los estereotipos de género ligados a los roles de lo feme-nino y lo masculino, hacia las construcciones discriminatorias ydemonizantes que se realizan hacia “lo otro” y la forma de vivirla sexualidad.En el debate legislativo se escuchó sobre el casamiento civilentre personas gays, opiniones de legisladores ancladas en un dis-curso naturalista que inevitablemente cae en un reduccionismobinario y excluyente: “El matrimonio establece no sólo roles degénero de hombre y mujer, sino también de parentesco, dado porla descendencia. Constatar una diferencia no es discriminar. Lanaturaleza no discrimina cuando nos hace hombre o mujer. Lasconvenciones internacionales no discriminan cuando exigen elrequisito de hombre y mujer” (diputado Mario Merlo de Pero-
  14. 14. 29SeminariodeComunicaciónyGénero28cuadernodecátedra-epcnismo Federal). “Queremos que cada niño tenga una mamá y unpapá, no un papá y un papá o una mamá y una mamá” (diputadaex Pro Cinthia Hotton de Valores para mi País).Estas afirmaciones connotan los sentidos del estado que enun-cia al varón como medida de todas las cosas y que nombra y or-dena lo otro, entre lo que están las mujeres, los niños, los gays ytodo lo que no es hombre y heterosexual.El análisis mediático sobre estos puntos contribuyo a desarmarel discurso de género que se fue articulando desde diversos ángu-los, y en su alcance/consecuencias en el discurso público.Luego de abordar las dimensiones conceptuales y la articula-ción entre género y comunicación, se pudo analizar y deconstruirla perspectiva de género en los medios masivos de comunicacióncomo parte del discurso público.Aquí se generaron las condiciones para propiciar una miradacrítica de los medios y ensayar también como sería producir des-de el género. Planteo que se basó en la importancia de abordar,repensar y complejizar la mirada acerca de la comunicación comouna práctica que necesariamente debe incorporar la dimensiónde género si es que pretende contribuir con una sociedad másjusta e igualitaria. Esto se hace desandando estigmas y diferenciasculturalmente construidas que han profundizado las desigualda-des no sólo en relación a las mujeres sino a todas las formas devivir la sexualidad que no representan al statu quo.Las diversas formas de discriminación encuentran en los me-dios de comunicación espacios donde producirse y reproducirse.Por eso se reflexionó con alumnos y alumnas la disputa por lossentidos en relación al matrimonio basados en la naturaleza di-vina anclada en discursos que planteaban el agotamiento de laraza humana, instalando en la discusión argumentos del ordende las creencias religiosas por sobre los derechos de las personas.Se observó también las redes de relaciones de poder y las alianzasque apuntaron a sostener un modelo de familia que pareciera in-variante y fijo y que vuelve a situar y a asociar lo femenino con lodoméstico, con lo privado, con lo instintivo y lo natural de su rol.En definitiva, desde este módulo se puso foco en el objetivode entender a los medios de comunicación como espacios defuerte formación subjetiva en tanto se constituyen en agentesde interpelación desde los cuales los sujetos se reconocen, mo-difican, reafirman y transforman sus prácticas cotidianas.5Deahí la importancia de poder desanudar esos sentidos que pare-cieran ser fijos, naturales, neutros e inmanentes y que no hacenmás que reproducir desigualdades y profundizar la exclusión yla discriminación.El género en la planificación y gestiónde procesos comunicacionalesEl módulo tres del Seminario fue la gestión de la comunica-ción con perspectiva de género. La importancia de trabajarla seacrecienta por la incorporación de profesionales de la planifica-ción en la gestión pública y el creciente reconocimiento de laespecificidad de la práctica.Uno de los aspectos que enfatizamos en la formación de losestudiantes, fue que si bien existe una mirada crítica y desnatu-ralizadora de las prácticas, discursos y representaciones que porejemplo los medios de comunicación construyen en relación alos estereotipos de género, cuando se sitúan en la producciónde mensajes y en la gestión de la comunicación se reproduce nosólo del género vinculado a las “cosas de mujeres” sino tambiénen la reproducción de las mismas lógicas sexistas que desde losdiscursos se denuncian.Hicimos, entre otros, un ejercicio de gestión de la comuni-cación dónde se propuso a los alumnos y alumnas realizar una5Buenfil Burgos, Rosa Nidia. Análisis del discurso y educación. Publicadopor el Departamento de Investigaciones Educativas, Centro de Investiga-ción y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional. DIE 26,México, 1992.
  15. 15. 31SeminariodeComunicaciónyGénero30cuadernodecátedra-epccampaña con enfoque de género sobre salud sexual y reproducti-va y/o erradicación de la violencia contra la mujer.Durante las clases, a partir de sus producciones revisamospor qué creían ellos y ellas, que nosotras como equipo docen-te habíamos elegido esas propuestas de campaña pública: saludsexual y erradicación de la violencia. Preguntamos también,por qué creíamos que las políticas públicas en torno a géneroestaban dedicadas a mujer y además de estar dedicadas a la mu-jer, tenían temas de mujer que las “narraban” como víctimas ocomo “madres”.Habría que profundizar cómo se asocia en nuestra cultura“madre víctima”, “víctima madre” y se compone asociacionessemánticas que despojan a la mujer del poder público.Este debate abrió a otros temas que fueron trabajándoseen clase como la situación que de hecho viven las mujerescomo minoría enunciadora de ley social. Aunque este tipo desentido público pone de manifiesto que el estado que enunciadesde un yo masculino, se preocupa por temas que podríanponer en riesgo la mirada hegemónica de lo femenino, comoes la violencia domestica y sexual o la salud sexual y tambiénsu condición de madres.Lo que las expone como victimas del sistema que a su vezgenera compasión y solidaridad publica Muy distinto es cuandoesta disrupción es decir la aparición de las mujeres en el debatepublico contiene signos y símbolos de sexualizacion de la mujer,como al mujer que debate por el aborto, por el derecho al lasexualidad o se la presenta como amenazante objeto de deseo.Aquí lo que genera no es solidaridad sino pánico social ante laamenaza de que la transgresión se convierta en norma.Si bien es imprescindible que el discurso mediático contri-buya a un abordaje decisivo de esta temática que tenga comoconsecuencia la actualización y aplicación de las leyes de género,es importante problematizar toda la constitución y reproducciónde la vida cotidiana desde esta misma perspectiva.Los nuevos interrogantes surgidos de la experienciaEn este hipertexto que fuimos armando juntas, la primeraproblematización surgida de la experiencia del Seminario es laimportancia de situar el tema de género trascendiendo lo perso-nal, el caso particular, para identificarlo como problema político.Como decían las primeras feministas lo personal es político.En este sentido es necesario señalar que los estudios de génerosiempre tuvieron una doble trinchera, la producción científicay la militancia de base. Luego se analizó la propuesta instituidaen las instituciones sociales a partir de una premisa de génerodónde estaban claramente establecidas las normas, los roles eincluso las posibilidades de pensar y vivir el futuro.El sentido primero que se fue creando en las clase en torno agénero tuvo que ver con los roles, con la distribución de tareas ycon la particularidad de las relaciones.Luego con el aporte de las lecturas, con la mirada sobre lasprácticas comunicacionales en los medios y en las organizacionesy los trabajos de producción planteados, se puso eje en el podery la incidencia pública de los sentidos aparentemente íntimos.Pudieron hacerse nuevas preguntas e incluso a mirar la di-mensión de género en otras experiencias formativas y profesio-nales. Fue posible entonces pensar esta relación entre comuni-cación y género como una herramienta de cambio social.A lo largo del camino quedaron planteados diversos inte-rrogantes que valen la pena mencionar: ¿Cuál es la lectura quehacen los medios sobre los casos donde se plantean otras rea-lidades que rompen con el patrón de “lo natural” y se enfilandetrás de “lo diferente”, “lo anormal”? ¿Cómo evitar la repro-ducción de un modelo social que excluye y discrimina? ¿Cuál esel camino para hacer comunicación donde puedan expresarselos diversos sujetos y sus múltiples maneras de ser y estar enel mundo? ¿Esto es posible, puede la comunicación dialogar ytrasformar los sentidos culturales de género?
  16. 16. 33SeminariodeComunicaciónyGénero32cuadernodecátedra-epcPensar en el género supone pensar las formas de las relacionesde poder. Se establece qué es lo femenino, qué lo masculino y quees lo gay, trans, lésbico y esto se traduce en prácticas, formas y es-tilos. En las operaciones simbólicas se definen los comportamien-tos socialmente legitimados y lo que esté por fuera se denominailegítimo, anormal, desvío. Así estos “otros” se enmarcan en elorden de la subalternidad y aunque es creciente la visibilizaciónde quienes están por fuera del modelo heterosexual masculinoesto no implica una real inclusión.Hacer género/comunicación es preguntarse por los sistemas derepresentación de la sociedad en la que vivimos. Por eso es o quécreemosnecesarioincorporarlaperspectivadegéneroalacurrículaacadémicayelPlandeEstudiosenlasFacultadesdeComunicaciónDe las reflexiones generales surgidas a lo largo del seminario se re-marca la necesidad de que los medios de comunicación sean másacordes con la realidad político-social para que logren adaptarsea los cambios y puedan comunicar con perspectiva de género. Lamirada informativa se ha deshumanizado, sólo importan las ci-fras, y se ve afectada, además, por el rápido ritmo de los medios decomunicación que impide detenerse a pensar en la mejor manerade decir las cosas. El lenguaje incluyente no es solo el uso de unlenguaje no sexista, es un reto para los medios de comunicaciónpero no se trata de reemplazar la O por la A, es un asunto detransformación cultural aún más profundo.Por otro lado, hay un crecimiento perturbador en la cantidadde contenido de los medios que abiertamente hipersexualiza alas mujeres (hecho a la medida de las fantasías y deseos de losvarones). Con frecuencia esta dotación es vendida como un signodel poder de la mujer. Un poder que encarna y que la habilita paraentrar en la palabra pública a partir del efecto que ejerce o puedeejercer en los varones a partir de su belleza. Porque hay que saberque en el discurso público las mujeres entran como enunciadorassiempre en casos excepcionales. Es un intercambio permitido.De modo clásico, digo por que es un esquema que con distintas va-riacionesvienedesdelanochedelostiempos,seconstruye…continua.Se construye este estereotipo violento que se basa en la viejaidea de chicas buenas (sin sexualidad o con una sacrificada en-trega en función de los deberes reproductivos) y chicas malas hi-persexualizadas. Este esquema de las buenas y malas se reproduceen la imagen pública de las mujeres deseantes ambiciosas quepromueven su carrera, que ocupan cargos políticos que piensanen la trasformación social y esas otras que se conforman con sudestino y prefieren no transgredirlo acomodándose a las pequeñasdelicias de la vida doméstica (las buenas, las no peligrosas).Otro relato que sigue contribuyendo al mapa antedicho, esel del relato de la telenovela. Este relato antiguo y vigente quese redibujar con variaciones temporales año a año, compone yexpresa los sentidos sociales en torno a los derechos y deberes delas mujeres.Todavía son plenamente vigentes las conclusiones de Beijingsobre el hecho de que los medios de comunicación no son unsimple reflejo de las desigualdades sociales, sino que también sonagentes activos en la construcción de asimetrías y desigualdadesde género (Plataforma de Acción Beijing, 1995. IV ConferenciaMundial sobre la mujer).El Proyecto de Monitoreo Global de Medios de la WACC del20106, destaca que las mujeres han alcanzado casi una paridadcomo aportadoras de opinión popular en las noticias. Pero menosde una en cada cinco personas expertas entrevistadas son mujeres,mientras que los hombres predominan considerablemente comotestigos y aportadores de experiencias personales en las noticias.Según el informe, casi la mitad (48 por ciento) de las noticiasrefuerzan los estereotipos de género, mientras que 8 por ciento6La Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC) publicó elinforme preliminar 2010, que mide el impacto en las relaciones de géneroy la representación de mujeres y hombres en los medios noticiosos delmundo, el 2 de marzo de 2010 en la 54 Sesión de la Comisión de NacionesUnidas sobre el Estatuto de la Mujer en Nueva York. Disponible en: www.whomakesthenews.org
  17. 17. 35SeminariodeComunicaciónyGénero34cuadernodecátedra-epcde las noticias los cuestionan. En las noticias se identifica a lasmujeres a través de sus relaciones familiares (esposa, madre, hija)cinco veces más que a los hombres.En general, el estudio revela que las mujeres siguen seriamen-te subrepresentadas en la cobertura de las noticias en contrastecon los hombres. Muestra una escasez de perspectivas y opinionesde las mujeres en comparación con las perspectivas masculinasque aparecen en los noticieros, lo que resulta en una visión delmundo centrada en lo masculino donde las mujeres están, engran medida, ausentes.En este contexto, el diálogo entre la comunicación y el géneropuede orientar la mirada sobre las prácticas de producción comu-nicativa, de planificación y gestión de la comunicación en distin-tas organizaciones y en los espacios de formación y capacitaciónen comunicación. Es un gran desafío que la dimensión de génerose transforme en un eje transversal que atraviese nuestras prácti-cas como comunicadores y comunicadoras, como productores decontenidos y planificadores sociales.Capítulo IIRecorridos conceptuales en tornoal géneroLos debates teóricos en torno al conceptode género: de la igualdad a la multiplicidadde las diferenciasEl recorrido sobre las teorías de género en el Seminario “Co-municación para la transformación social y perspectiva de género”se orienta a brindar herramientas para poder mirar con enfoquede género las prácticas comunicativas y los procesos sociales, asícomo promover una mirada crítica para el debate y el análisis dela temática de género en relación con las políticas públicas y losproyectos que procuran la transformación social. Se trata de pro-ducir sentidos en torno a la temática de género para la gestión dela comunicación en el contexto social, cultural y político actual.En los últimos cuarenta años ha surgido un fenómeno impor-tante que se ha constituido en el centro de interés, tanto de la ac-ción como de la investigación, tal es el caso de Los Estudios de laMujer. Ellos son el punto de arranque de los estudios posterioressobre el género. Esta posición tuvo muchas críticas centradas enla no consideración de la dinámica de la relación entre los sexos,en la asignación a ambos de tareas diferenciales y a atribuirles,consecuentemente, diferentes significados y posiciones, las cualesson jerarquizadas y valorizadas otorgándoles mayor valor a las ac-tividades públicas o extradomésticas, que serán desarrolladas porlos hombres. La constatación de estos hechos y la presión de los
  18. 18. 37SeminariodeComunicaciónyGénero36cuadernodecátedra-epcmovimientos feministas mostraron la importancia de consideraral género como una categoría indispensable en el análisis social.Tras varios lustros de luchas de organizaciones de mujeres ydebates teóricos al interior de la academia, el concepto de géneroaparece hoy vinculado a “un modo de organización de las normasculturales pasadas y futuras y un modo de situarse uno mismo conrespecto de dichas normas” (Butler, 1995).Estas reflexiones significaron una ruptura de la conciencia in-genua y el paso hacia una visión más crítica que condujo a lanecesidad de organizarse para intentar superar las desigualdades,entendiendo que las discriminaciones, cualquiera sea su tipo yorigen, no tienen por qué seguir siendo datos cotidianos.Los estudios de género enArgentinaArgentina tiene una larga tradición de reivindicación de losderechos de la mujer que podemos ubicar desde finales del SigloXIX . Para dar cuenta de ello, Dora Barrancos en Mujeres enla sociedad argentina. Una historia de cinco siglos, realiza unalectura sobre la posición de las mujeres en el hogar, en el trabajoy la cultura. La autora avanza desde un recorrido que parte de lasituación de las mujeres indígenas en el territorio latinoamerica-no hasta la actualidad.El trabajo de la historiadora permite recorrer las multiples re-laciones entre los varones y las mujeres como marcas de la orga-nización social, la distribución del poder y la consolidación delpatriarcado como estructura.En una entrevista realizada en el mes de febrero de 2011 ala doctora María Luisa Femenías , la investigadora especialistaen género señaló que los estudios de género y los estudios de lamujer, aparecen fuertemente después de la democracia por tresmotivos: el primero de ellos fue porque muchas mujeres volvierondel exilio que, al estar en el exterior, tuvieron contacto con biblio-grafía que era novedosa y aquí estaba vedada. Segundo, porquede manera subterránea las mujeres que estábamos aquí seguíamostrabajando estos temas aunque nos los pudiéramos difundir; y ter-cero, porque la noción misma de democracia significaba demo-cratizar las relaciones entre varones y mujeres dentro de los par-tidos políticos. En general, las mujeres no formaban parte directade las estructuras partidarias, por lo menos no mayoritariamenteni de manera estructural, sino como apéndice o voluntariado, sindarle mayor importancia en las grandes estructuras partidarias nien la democracia misma.Surgen entonces muchas tensiones: por un lado, la necesidadde hacer una articulación teórica de los derechos de la mujer. Porotro, la necesidad de hacer una ley de divorcio que no había, delegalizar a los hijos llamados naturales porque eran hijos productosde segundas parejas. La teoría surge a partir de la necesidad políti-ca de tener argumentos para este tipo de reivindicaciones sociales.Todos los reclamos necesitan de teoría para solventarlos por-que cuando van a debate en el espacio público o en las cámarashay que argumentar, sino se argumenta pierde solidez.Este primer momento, entonces, está anclado a lo que fue elfeminismo de los años 60 y toda la historia de las reivindicacionesde igualdad en la Argentina que datan de finales del Siglo XIXy que incluyen el reclamo por igual herencia, derecho al voto,igualdad en los salarios, que se fueron cristalizando en distintosmomentos de la historia.Cuando comienzan a introducirse seminarios en la academia,empieza a aparecer bibliografía extranjera, porque lo que aquíexistía era menor en cantidad y en densidad. Comienza a darseel abandono de la noción de feminismo que parecía un términopolémico y comienza a introducirse en los primeros seminariosen Psicología y Sociología de la Universidad de Buenos Aires(UBA), con el nombre de Teoría de género.Desde el punto de vista conceptual y teórico, la desarticula-ción de la relación necesaria que se suponía o que se presuponíaantes entre biología, naturaleza y elección sexual, es desarticula-da por la noción de gender. Según Femenías:
  19. 19. 39SeminariodeComunicaciónyGénero38cuadernodecátedra-epcCuando estoy desvinculando la noción de naturaleza y decultura como una relación no necesaria y causal enton-ces estoy entrando dentro del espacio de gender. Por eso,cuando digo violencia contra la mujeres no es violenciade género, no es lo mismo. Porque cuando yo quemo auna mujer estoy quemando a una mujer, pero cuando dis-crimino a una persona que tiene una elección sexual nomayoritaria, estoy haciendo gender, sea varón o sea mujer.Los estereotipos de hombre y de mujer son constructos,lo que significa que no hay una relación causal con la na-turaleza, tampoco hay una vinculación causal con el objetode deseo; por lo tanto, se hizo necesario otro término quepudiera abrir el espectro y mostrar matices que la concepciónoriginaria no mostraba.Hay una ampliación, una profundización teórica. Género yestudios de mujer no son exactamente lo mismo “mantendría eltérmino feminismo para ciertas reivindicaciones y el término degénero para otras”, explica Femenías.De la misma manera que aparece en el tapete en los 80 lanoción de estudios sobre la mujer. Esta noción, de estudios de lamujer, puede no ser feminista y puede no reivindicar el género,puede hacer una lista de mujeres que se visibilizan pero sin reivin-dicar igualdad por ejemplo, pero sí reivindicar derechos.Entonces, género, mujer y estudios de la mujer son tres varia-bles distintas y no merecen contraponerse o despreciar a ninguna.Los propios mecanismos de la historia han invisibilizado elprotagonismo y el ejercicio patriótico de la mujer en la construc-ción de lo público, por lo tanto, hacer historia de las mujeres re-sulta de suma importancia.Para este punto se retoma el trabajo de Dora Barrancos His-toria de las mujeres que da cuenta de la participación y acción dela mujer en los destinos de la patria y a la vez el ocultamiento yel control sistemático que produjo y produce el ocultamiento y lasubalternidad. El feminismo, en cambio se hace presente cuandoaparece el reclamo por los derechos igualitarios.Según Femenías resulta importante a fines políticos distin-guir, complementar el género, los estudios de la mujer y los es-tudios feministas.El todo lo mismo es una voluntad de indistinción dondealguien gana. Cuando alguien genera un todo homogé-neo donde hay muchas diferencias, alguien gana, no sabe-mos quién pero algún sector triunfa. Se tendría que poderdesmembrar esto, mostrar las diferencias, las sutilezas, losmatices y a partir de ahí promover debate.Aportes del movimiento de mujeres al debateacadémicoPara comprender mejor las formulaciones y resignificacio-nes de los postulados teóricos en torno al concepto de génerodebemos remontarnos a la primera ola del feminismo que seproduce en Estados Unidos y ciertos países de Europa a partirde los años 60.En esta época el tema central fue la liberación de la mujerde las ataduras impuestas por la sociedad patriarcal y su ingresocon pleno derecho al mundo del trabajo y de la economía, acom-pañado por una nueva visión de la sexualidad femenina. Por lotanto, esta corriente propone la equiparación de ambos sexos enel mundo público.La ola del Women´s Lib, “surge como respuesta a la necesidadde asumir un nuevo sujeto colectivo, no sólo de demanda, sino ensujeto de crítica y de producción teórica” (Amorós, l994).La segunda ola se ubica a comienzos de los 70 y se extiende has-ta los 80. Su plataforma política fue El segundo sexo de Simone deBeauvoir (1949). El texto plantea la intersección sexo-clase, la críticaal psicoanálisis freudiano, el feminismo como reivindicación existen-cialista-humanista, la importancia del cuerpo sexuado, el sexo comoexperiencia vivida, la noción de “situación” (López-Pardina, 1998).
  20. 20. 41SeminariodeComunicaciónyGénero40cuadernodecátedra-epcEl mayor impacto de la obra de Beauvoir consistió en la con-junción de un número incierto de factores que se resolvieron, apartir de finales de los 70, en el concepto de género (Nicholson,1999). De Beauvoir denunció el papel preponderante en que losmodos de socialización intervienen en la distinción biológica de“mujeres” y “varones”.A raíz de ello en Estados Unidos se acuñó la palabra gen-der (género) para designar lo culturalmente construido sobre ladiferencia sexual (palabra que también motivó discusiones enlas teóricas feministas que cuestionaron y cuestionan desde ellenguaje y la cultura: “que cosa significa diferencia sexual”), su-brayándose una clara oposición entre el sexo en tanto dato bio-lógico, natural y el género, entendido como sexo vivido y socio-culturalmente construido.Ante la pregunta: ¿Qué es una mujer? (de Beauvoir, 1987), lafilósofa francesa responde “La mujer no nace, se hace”; y deve-nir mujer -según de Beauvoir- acontece socialmente según unadialéctica, donde lo masculino se define por los privilegios quealcanza como sexo que mata y lo femenino como el sexo que davida (de Beauvoir, 1987). Así, de Beauvoir pone de manifiestoque el poder atraviesa la psicología de los sexos: uno traba rela-ciones de dominio y agresión y el otro, de cuidado y cooperación.A partir de aquí, se construyó la analogía: “el sexo es al génerocomo la naturaleza a la cultura”, que en sus comienzos fue exten-samente desplegada y sumamente fructífera.A partir de la década del 50, las sociedades modernas se pro-ponen abolir manifestaciones discriminatorias contra lo dife-rente, intentando instalar el principio de igualdad de derechos.Llegado este punto debemos resaltar que, el feminismo de laigualdad, en sus actitudes fundamentales, no dispone de res-puestas para las diferencias reales étnico-culturales, económico-sociales, políticas y sexuales al interior de esa supuesta reflexivi-dad universal femenina.Volviendo a de Beauvoir, la novedad de su teoría consistió enseñalar que para el ser humano lo natural también era en buenamedida cultural, aplicándose género a esto último. Esa nociónse extendió a todo el campo académico hasta sustituir con ladenominación Estudios de género al área de estudios e investiga-ciones que originariamente se denominaba Estudios de la mujero Estudios Feministas (Santa Cruz, 1994).El género como categoría de análisis socialA partir de aquí, género funciona como una herramienta teó-rica útil para el análisis conceptual de un conjunto de problemasvinculados, en principio, a la situación de segregación y discrimi-nación de las mujeres y más adelante, como pivote sobre el quese desarrollan las teorías de la identidad sexual.Entonces, por género puede entenderse a “la forma de losmodos posibles de asignación a seres humanos, en relacionesduales, familiares o sociales, de propiedades y funciones imagi-nariamente ligadas al sexo” (Santa Cruz y otros, 1994). Es decir,como construcción social que define y da sentido a la sexualidady reproducción humana, el género conforma un sistema de poderque se realiza por medio de operaciones complejas, a través denormas escritas, tradiciones, prácticas, valores, estereotipos, etc.Además del objetivo científico de comprender mejor larealidad social, estas investigadoras tenían un objetivo polí-tico: distinguir que las características humanas consideradasfemeninas eran adquiridas por las mujeres mediante un com-plejo proceso individual y social, en vez de derivarse natural-mente de su sexo. Suponían que con la distinción entre sexoy género se podía enfrentar mejor el determinismo biológico yse ampliaba la base teórica argumentativa a favor de la igual-dad de las mujeres (Lamas, 1998).En esta época surge también el Feminismo de la Diferencia quereivindica como positiva la existencia de un mundo separado de ypara las mujeres, afirmando valores diferenciales (menos compe-titividad y agresividad, mayor sensibilidad y afectividad) y recha-za la posible integración en el mundo masculino (Paramio, l989).Si bien la corriente interna del movimiento, llamada Fe-
  21. 21. 43SeminariodeComunicaciónyGénero42cuadernodecátedra-epcminismo de la Diferencia, representó una tendencia su-mamente significativa para la época, no era la única sinoque coexistía con el Feminismo de la Igualdad y el Radical.El Feminismo Radical comienza a desarrollarse a partir de losaños setenta, esta corriente centra su atención en la esfera de loprivado localizándose en una perspectiva política de lo personal.Este nuevo discurso feminista se asienta en un análisis crítico dela situación de la mujer en el ámbito doméstico como espacioprimordial de la dominación masculina. “Radical”, en palabrasde Celia Amorós, significa tomar las cosas por la raíz y, por lotanto, ir a la raíz misma de la opresión.Estas tres tendencias básicas (Feminismo de la Diferencia,Feminismo de la Igualdad y el Radical) no constituyen bloqueshomogéneos, sino que conforman toda una variedad de visio-nes, las cuales se superponen o se oponen de acuerdo a las estra-tegias, metodologías y lemas que debe formular el movimientoen su conjunto.Más adelante, ya en la década siguiente, en parte de-bido a las críticas que apuntaron al modo en que se natu-ralizaba binariamente a los sexos, se rechazó esta distin-ción de sexo-género y comenzó a utilizarse sólo género.Esta posición fundamentalmente estadounidense considera alos géneros mismos constructos culturales que instituyen loscuerpos. Es decir, los cuerpos mismos se modifican o constitu-yen por la acción normativa socio-cultural de estereotipos enuso (Nicholson, 1998). Lo que derivó en un extenso y, por mo-mentos, ríspido debate en torno a las nociones de esencia, denaturaleza humana y de los límites de la biología (Nicholson,1998). En efecto, las cualidades esenciales de la mujer (inclui-da la maternidad) y de el varón fueron puestas en entredichoy, por tanto, sus disposiciones naturales en términos de rasgosde carácter, perfiles psicológicos, maneras y estilos de sensibili-dad, capacidad de cuidado y de agresión, etc. (Femenías, 2000).Se sumaron al debate estudios históricos y antropológicosque mostraban cómo los géneros adquieren determinaciónhistórica y son variables (Nicholson, 1992). Sin embargo,ninguna de esas posiciones rechazó por completo alguna for-ma de distinción entre la materialidad biológica de los cuer-pos y lo que las socio-culturas hacen históricamente con ellos.Paralelamente, en la región latinoamericana, a fines de los no-venta la antropóloga mexicana Marta Lamas publica El género:la construcción cultural de la diferencia sexual, y postula que“el género facilita un modo de decodificar el significado que lasculturas otorgan a la diferencia de sexos y una manera de com-prender las complejas conexiones entre varias formas de inte-racción humana”.Lamas, retoma a Joan Scott quien propone una definiciónde género como un elemento constitutivo de las relaciones so-ciales basadas en las diferencias que distinguen los sexos, comouna forma primaria de relaciones significantes de poder. Por elloScott señala que el género es el campo primario dentro del cualo por medio del cuál se articula el poder.A partir de Foucault, se resignifica la noción de poder,excediendo las explicaciones marxistas tradicionales que loligaban jerárquicamente a los aparatos ideológicos del Estado.Conceptualizado como una red, permeó el lenguaje, la on-tología y los procesos de subjetivación. Metodológicamente,hubo un desplazamiento del análisis a la deconstrucción, ensus diversas variantes. El resultado fue un renovado interéspor el cuerpo y las categorías sexuales, que hasta entoncesse habían aceptado acríticamente como un dato biológico-natural. Se abrió así un espacio que desafió la estabilidaddel binarismo sexual y del concepto mismo de naturaleza.Sin embargo, hacia mediados de la década del 80 (aunqueotros planteos muy anteriores contenían este germen comopor ejemplo el de Adrianne Rich con la heterosexualidadobligatoria o el de la italiana Clara Lonzi con su afirmaciónsobre la falsa complementariedad de los sexos) comenzó adesestabilizarse la categoría de “diferencia sexual” a raíz, porun lado, de las teorías francesas del discurso7y, por otro, debi-
  22. 22. 45SeminariodeComunicaciónyGénero44cuadernodecátedra-epcdo a la revisión postmoderna de los supuestos de la Modernidad(Postestructuralismo).8A ello se sumó una relectura del psicoa-nálisis freudiano desde el “giro lingüístico”9y la crítica a lo quese denominó “la institución de la heterosexualidad obligatoria”.La poeta y ensayista norteamericana Adrianne Rich escribe en1980 un texto muy importante para la teoría feminista que esHeterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana.El giro categórico de la propuesta de Rich consiste en haberdesmontado la sexualidad femenina de la trampa de la hete-rosexualidad compulsiva, releyendo la experiencia lesbiana enclave política (Gamba, 2009).Otros autores y autoras retoman este concepto como hete-ronorma, heterosexualidad compulsiva y es muy esclarecedorpara comprender el estado y los sentidos sociales que siguenlegislando y construyendo una hegemonía donde todo, inclusola lesbiandad y la gaycitud, solo pueden ser ordenadas teniendocomo teoría base a la heterosexualidad.La performatividad del géneroEn 1986, la filósofa norteamericana Judith Butler publi-có Sexo y género en el Segundo Sexo de Simone de Beauvoir,asumiendo una posición contraria a la distinción sexo-género ytomando los aportes teóricos de de Beauvoir como polo de con-frontación (Femenías, 1998).La academia, en general, se inclina por llamar postfeminis-mo a la reconceptualización de la noción de género que llevóa cabo Judith Butler (1990), como ella misma sugiere. Por unlado, Butler parte de un conjunto de supuestos gracias a los queanuda de modo original algunas líneas teóricas en torno a lanoción de deseo. Por otro, gracias al giro lingüístico y a la nega-ción de la dicotomía sexo-género como natural, concluye quenada más allá del discurso y de sus significados determina elsexo-género.Para Butler–mujer (también varón) funciona como una fuer-za de control político-social que regula y legitima ciertas prácti-cas y experiencias a la par que deslegitima otras. Se produce así,compulsivamente, lo que considera una parodia del estereotipomujer como modelo a alcanzar, cerrando de ese modo las posi-bilidades del ejercicio realizativo de género y aceptando que loscuerpos tienen un sexo ontobiológico fijo.En El género en disputa, la misma autora, sostiene que losdebates recientes sobre los significados de género desemboca-ban una y otra vez en callejones sin salida (Butler, 1990). Con-sidera necesario desestabilizar conceptos como mujer y varónpara mostrar de qué manera la realidad socio-cultural los cons-triñe discursivamente, produciendo sus cuerpos en y dentro delas categorías del sexo binario, originario y naturalizado.Para ella es preciso desarticular esa ilusión indagandocómo ha llegado a configurarse un sujeto mujer real y cómo esposible desafiarlo. Problemas sobre los que vuelve en Cuerposque importan (1993).Según Butler, el género se constituye como un productoparódico que va más allá de los límites convencionales de lasteorías constructivistas. Asume de ese modo una posición con-traria al sentido común y opuesta a importantes líneas teóricasen desarrollo, que van desde de Beauvoir a Fraser, pasando porDelphy, Irigaray, Amorós o Braidotti.El género es performativo (realizativo) y se produce a par-tir del lenguaje como un acto de habla (en tanto significan-te) que instaura realidad y delimita la frontera del objeto entanto lo define como tal (Butler, 1993: 22-30). De ese modo,el cuerpo es una inscripción narrativa, histórica, que soportatodos los modos institucionalizados de control. Esto es así so-bre todo a partir del disciplinamiento del deseo: desear lo queno se es, desear aquello de lo que se carece (Casale, 2006).7H. Cixous, M. Wittig, entre otras.8J. Derrida, J.F. Lyotard, G. Deleuze, M. Foucault.9J. Lacan, J. Kristeva, L. Irigaray.
  23. 23. 47SeminariodeComunicaciónyGénero46cuadernodecátedra-epcButler critica la noción de sexo natural (pre-discursivo) y tam-bién la noción de identidad estable. No hay nada, para Butler,más allá o más acá de la performatividad. Por eso, sostiene quenadie nace con un sexo-género ya dado, sino que siempre es unaperformatividad que se resignifica constante y paródicamente.Asimismo, Butler critica también la noción de representación.A su juicio, representación funciona como el término operativo deun proceso que da visibilidad y legitimidad a las mujeres como sujetopolítico (Butler, 1990), que, al mismo tiempo, impone los requisitosnormativos prefijados que conllevan la representación, ocultando onegando quiénes quedan irrepresentadas o negadas como mujeres.El examen y la crítica de todas esas nociones tienen para But-ler el objetivo de contribuir a la conformación de una democraciaradical, que evite las exclusiones y los términos disciplinantes. Enefecto, esos términos involucran construcciones prescriptivas yprácticas confirmatorias, es decir, aceptación de mandatos cultu-rales que dan significado a la materialidad (Butler, 1990).Las relaciones de poder-discurso fabrican cuerpos, cuyapersistencia (sus contornos, sus distinciones y sus movi-mientos) constituye materialidad. Deconstruir en todoslos órdenes a los sujetos y a su materialidad implica de-construir también la singular relación sexo/género/deseoy promover la ruptura de cadenas de determinacionesdiscursivas para que se resuelvan en cuerpos dinámicose inconstantes, producto de la fantasía entendida comolibertad (Butler, 1990).Vemos, entonces, que Butler niega el dimorfismo y la distin-ción sexo/género proponiendo su subversión.Es entonces, a partir de los 80, que los debates del feminismo cen-tral cambian fundamentalmente por el ingreso de otras voces de mu-jeres que intervienen fuera de la visión occidental, blanca, europea yheterosexual: son las mujeres inmigrantes, negras, judías, lesbianas,islámicas, orientales, latinoamericanas. En esta discusión se quiebra elconsenso feminista sobre el orden injusto dominante.Muchas teóricas rechazan teorías como las de Butler (segui-da y radicalizada por Beatriz Preciado) sobre bases político-es-tratégicas e históricas. Por ejemplo, tanto Nancy Fraser (1997)como Rosi Braidotti (2000), desde posiciones teóricas diversas,consideran que perder la distinción del binarismo sexual con-traviene la actitud del “sentido común” y los modos en que lamayoría de las sociedades están organizadas, incluyendo sus sis-temas legales y de opresión. El feminismo multicultural, si bienrecoge buena parte de las críticas de Butler a nociones como lade “sujeto” o “representación”, también advierte que convienemantener la denominación tradicional “varón”/“mujer” en tantoésta es comprensiva y abarcativa, aunque se sepa que no cons-tituye posiciones “naturales” o “esenciales” sino en buena partepolíticas. Incluso, el atravesamiento con la variable de “etnia” hadado nuevas complejidades a la distinción varón/mujer, ponien-do de manifiesto solidaridades y alianzas étnicas que exceden loscanales del colectivo “mujer” (Femenías, 2007), lo que favoreceel análisis desde una pluralidad de dimensiones que, si bien noagotan, enriquecen de modo relevante el tratamiento de estostemas. Castells afirma que:Lo femenino, como lo masculino, dentro de la misma re-lación dinámica de poder entablada entre hombres y mu-jeres, se cruza con otros referentes simbólicos en la cons-titución de la propia subjetividad. Este anti-esencialismo,contrario a la uniformidad de la feminidad como nuevaforma de dominación cultural, se abre a la libre expresiónde las diferencias reales entre las mujeres, permitiendo re-combinaciones diversas como la encarnada, por ejemplo,en una feminista lesbiana negra. Hace posible, en suma,el análisis deconstructivo crítico del carácter complejode las diversas relaciones de poder que nos atraviesan ahombres y mujeres, atendiendo no sólo a cuestiones degénero y sexualidad, sino también, de etnia, cultura, reli-gión, lengua, nacionalidad e, incluso, de situación econó-mico-social particular” (Castells, 1998).
  24. 24. 49SeminariodeComunicaciónyGénero48cuadernodecátedra-epcDurante estas dos últimas décadas, los debates sobre las di-ferencias y las identidades atraviesan momentos de envergadu-ra, tal como lo plantea Nancy Fraser el primer momento abarcadesde los finales de los setenta hasta mediados de los ochenta ycentra su atención en la diferencia de géneros. El segundo llegahasta los inicios de los noventa y el nudo rector será la diferenciaentre las mujeres. El último, es el momento en que nos encontra-mos hoy, y su cuestión central es el de las múltiples diferencias(Fraser, l992).Hoy no existe un modelo único de lucha contra la desigual-dad, pero sí una multiplicidad de luchas que pueden ser dife-rentes entre sí, como diferentes son las mujeres de acuerdo a sucondición de clase, etárea y cultural.La teoría Queer: hacia la multiplicidad de diferenciasEsta posición ha recibido la denominación de “teoría queer”.Todavía en el Oxford Dictionary puede leerse que queer signifi-ca “raro, degradado, insólito, extraño”. Coloquialmente se apli-caba a personas de sexualidad no normalizada.Como consecuencia de esta resignificación, el término haperdido su carga peyorativa, al punto de designar actualmenteun área completa de estudios: los Queer Studies.Las y los teóricos de esta perspectiva argumentan que las iden-tidades son siempre múltiples y compuestas por un infinito nú-mero de instancias: orientación sexual, raza, clase, género, edad,nacionalidad, etc. Toda identidad es una construcción inestable,arbitraria y excluyente. Su configuración es dependiente de un“exterior constitutivo”. Apelando a las categorías de la lógicatradicional: todo ser implica un no ser. Por la exclusión, las iden-tidades son resultados de relaciones de poder, de un centro y deuna periferia.La Queer Theory embate contra la noción de “identidadunitaria” (minoritaria, individual y colectiva) con una ba-tería conceptual forjada en las críticas a lo que denomi-namos, tanto para el caso del feminismo como para el delesbianas y gays, como solipsismo blanco de clase media;crítica iniciada por el propio movimiento de mujeres y elde la negritud. Entre sus presupuestos teóricos encontra-mos la crítica postestructuralista a los modelos represen-tacionales del lenguaje, como modo de deconstrucción delas pretensiones de fundación de un sujeto homosexual,considerado pivote del proyecto de emancipación por lasteorías gay-lésbicas afirmativas. Para la crítica queer, elfundacionismo de estas perspectivas da lugar a un bina-rismo que refuerza las operaciones de dominación, ex-clusión y asimetría socio simbólica dominante, cerrandotodo concepto de justicia para con los que Derrida carac-teriza como los no presentes (Bellucci y Rapisardi, 1997).Según Butler, ello obedece a la reapropiación en clave positi-va de las condiciones contextuales y de los performativos impli-cados, ejercitándose nuevas cadenas de significados y de campossemánticos y rompiendo con aquellas a las que originariamenteel término género estaba atado (Butler, 1993). Como conclu-sión, el género se constituye en un producto paródico e inesta-ble; es decir, en un término no normativo.De este modo, la crítica queer articula distintas formas deconfrontación y conflicto contra las maneras de distin-ción jerarquizante en la dinámica sociocultural de sexua-lización de los cuerpos, los deseos, los actos, las relacionessociales e institucionales. En este sentido es que el so-ciólogo queer Steven Siedman considera a estos estudioscomo una teoría social que completa lo que Max Weberdenominó como “desencantamiento del mundo”, en tan-to se propone un crítica a una aspecto de la vida, dimen-sión considerada como íntima, que se resiste a develar suconformación socio-histórica, es decir, una deconstruc-ción y enfoque de la sexualidad humana y de los modosde sexualización como procesos simbólicos, sociales, cul-turales y estéticos (Bellucci y Rapisardi, 1997).
  25. 25. 51SeminariodeComunicaciónyGéneroCapítulo IIIComunicación/género10Comunicación y género: una articulaciónnecesaria para la investigación y la acciónEn la planificación y gestión de la comunicación, tanto comoen la práctica periodística y en la formación de educadores, elgénero es indispensable como perspectiva epistemológica desdela cual hacer comunicación.La propuesta del recorrido teórico y práctico del seminario“Comunicación para el cambio social desde una perspectiva degénero”, es actualizar y construir un debate sobre la dimensióntrasformadora de la comunicación, sobre el significado del cam-bio y sobre las condiciones políticas y económicas de producciónde los mismos.Interesa reflexionar con esta historia presente, de qué se está ha-blando cuando se habla de comunicación para el cambio social, ¿cuá-les son los modos de producir y difundir la información o los modos degestionar la comunicación con objetivo de transformación?10El observatorio de género y comunicación funciona desde marzo de 2009.La directora es la Lic. Florencia Cremona. Lo coordina Lic. Belén Rosales yhan participado de la primera etapa: Ana Clara Bormida, Mariano Díaz Lo-zano, Elizabeth Gobbi, Alfonsina Murialdo, Emilia Sambuceti, Vanesa Odinoy Eleonora Spinelli.
  26. 26. 53SeminariodeComunicaciónyGénero52cuadernodecátedra-epcLa comunicación con enfoque de género desde el Estado odesde las organizaciones para el cambio social tiende a pensaren acciones comunicativas orientadas por clásicos estereotiposde género: mujer madre, mujer víctima. Basta ver cuáles son lascampañas nacionales e internacionales que en su mayoría estánrelacionadas con temas como violencia doméstica, salud sexualy reproductiva y la interpelación al clishé materno como actorsocial indispensable.Cuándo nos proponemos reflexionar sobre género, quere-mos separarnos de igualar género a mujer y hablar de la mul-tiplicidad de identidades que surgen de las diferentes manerasde vivir la sexualidad.Si asociamos género solamente a mujer y llamamos la aten-ción solo para resolver los conflictos en torno a la, quitamos ladimensión relacional que el género tiene y extraemos al proble-ma de sus condiciones de producción. De este modo, además, serefuerza el modelo heterosexista excluyendo y marginalizandotodas las demás formas de vivir la sexualidad que están por fuerade la norma.En esta línea el género en la comunicación es una dimen-sión de análisis indispensable, no solamente para la produc-ción en los medios sino también en los procesos de gestióncomunicativa.Se propone entonces, la problematización de los sentidos so-ciales presentes en los discursos públicos como también los pre-sentes en la gestión de la comunicación en torno al género.Al partir de la perspectiva de género es posible proponer mo-dos de gestionar la comunicación que tiendan a problematizar elmodelo hegemónico de toma de decisiones y de representaciónpública de estas a través de los medios.Los estereotipos de género como sustrato temático según seantratados en los medios o en la vida cotidiana, son una reproduc-ción semántica que se perpetua de manera redundante. Del mis-mo modo, el Estado y el tercer sector recrea políticas públicas asis-tenciales que terminan siendo reparadoras pero no trasformadorasdel lugar de subalternidad que efectivamente tienen las mujeres,los gays, las personas transgénero, transexuales y las lesbianas.Problematizar el tema de género desde la comunicación so-cial, puede ayudar a los y las decisoras a tomar nuevas opcionesque apunten a que el Estado sea garante de los derechos sociales,de los derechos sexuales. Con el doble propósito de brindar ele-mentos para contribuir a una lectura de los procesos comunica-cionales desde una perspectiva de género e identificar desde lacomunicación los sentidos que se producen en relación al géneroen los procesos sociales, una pregunta que nos moviliza a la horade iniciar este seminario es ¿cómo es abordada la articulacióngénero/comunicación?El género como emergente en los estudios culturalesLos Estudios Culturales, perspectiva teórica de la cual parti-mos, surge en el campo comunicacional, como resultado de unatensión que se relaciona con un acercamiento de la atención teó-rica a las estructuras sociales y al contexto histórico como facto-res esenciales para comprender la acción de los medios. Esta líneaanaliza y describe las interrelaciones del conjunto de las prácticasa partir de un concepto de cultura como amalgama de significa-dos, valores y prácticas sociales.Este enfoque permite indagar y percibir, por ejemplo, las arti-culaciones que se producen entre los diversos productos o mensa-jes que circulan en una sociedad y en un momento dado; permiteplantearse cuestiones tales como la modelación histórica de losgustos y las opiniones; permite indagar el sistema de relevo conque operan diversas instancias de producción de mensajes y lamanera en que ellas constituyen la trama discursiva –la trama desentidos– de una sociedad.Los estudios culturales hacen posible el cruce de las teorías fe-ministas, coloniales y postcoloniales, sociosemióticas, de la críticaliteraria, de teorías críticas de la recepción y de una nutrida repre-sentación de la antropología simbólica, entre otras importantesposiciones que confluyen en este ámbito. Según Rossana Reguillo:
  27. 27. 55SeminariodeComunicaciónyGénero54cuadernodecátedra-epcLos “estudios culturales” al desmarcarse de anclajes dis-ciplinarios van a constituirse como una “comunidad dehablantes” que traen a la escena de la discusión marcosdiferenciales desde los cuales hacen visible las interseccio-nes entre tres asuntos que van a resultar claves: la impor-tancia central del sujeto que actúa en un marco constre-ñido por el poder; la necesidad de “deconstruir” los pro-cesos de normalización que históricamente construidoshan definido como “naturales” los procesos de exclusión,marginación, dominación; y, la vinculación clave entrelos “productos” de la cultura y sus productores, de don-de viene el énfasis que se pone en ciertas perspectivas delos estudios culturales en el análisis cultural situado. Estastres dimensiones o ámbitos, pueden ser leídos desde tresópticas conceptuales: la subjetividad (el sujeto), el poder(la política) y la cultura (lo simbólico) (Reguillo, 2004).Para los estudiosos de la comunicación resultan de particularrelevancia los aportes de los estudios de la cultura y el poder, pro-ducidos desde América Latina; las categorías para pensar el consu-mo y la economía política de los intercambios simbólicos; las per-tenencias culturales como mediaciones claves para la recepción/interpretación del mundo; los medios de comunicación como dis-positivos de poder e instituciones culturales, las identidades comocategorías socio-culturalmente construidas y la gestión cultural.Jesús Martín Barbero en su obra De los medios a las mediacio-nes plantea que: “la cultura es la gran mediadora de todo procesocomunicativo”, y propone el concepto de mediación, desde don-de se otorga sentido al proceso.Los estudios culturales y los estudios de género tienen unconjunto amplio de planteamientos comunes, entre los mismospuede destacarse: los cuestionamientos sobre la identidad comoesencia sustancial y estática, las relaciones de la cultura con elpoder, el empoderamiento que surge desde los márgenes, la inter-culturalidad y el multiculturalismo, la transversalidad de las disci-plinas (o de las antidisciplinas), la hibridación, las fragilidades delsujeto moderno y su desgarramiento contemporáneo.Puede decirse que en los últimos años, es innegable el cuadrode reflexión teórica de las ciencias sociales y humanas y la evi-dencia de una progresiva y sistemática desconfianza en relacióna cualquier discurso totalizante y de un cierto tipo de monopoliocultural de los valores e instituciones occidentales modernas.El falogocentrismo, como dominación no sólo logocéntricasino también sexual, abrió perspectivas de estudios interesantes ynovedosas. Semejante fue la influencia de Michel Foucault y susanálisis sobre el poder y la crisis de la representación.Los postulados de Foucault sobre el anuncio de la muerte delHombre implica no solamente la desaparición de un ser que hadominado en el campo del pensamiento sino también en el ámbi-to de lo genérico , y los estudios sobre la sexualidad como discursonormalizador (Foucault, 1994: 80).Judith Butler señala que la articulación entre etnias, sexos yeconomías, “implica todavía continuar planteando la cuestión dela ‘identidad’, pero no ya como una posición preestablecida nicomo una entidad uniforme”; sino como “un mapa dinámico depoder en el cual se constituyen y/o suprimen, se despliegan y/o separalizan las identidades” (Butler, 2002: 176).Sin embargo, en relación a los estudios culturales, la comu-nicación y su intersección con la cuestión del género, RossanaReguillo advierte un foco problemático en las denominadas “po-líticas de reconocimiento”:Aceptado más o menos de manera generalizada que nin-guna identidad es una esencia inmutable (lo que ha lle-vado a algunos autores a hablar más de “identificaciones”que de “identidades”), el problema persistente en los es-tudios de la cultura en su interface con la comunicaciónes cómo hacer hablar de manera productiva y creativa alas “diferencias”, es decir, los procesos de pertenencia di-versa no como constitutivos de la acción (la causa-efecto:se actúa así porque sé es mujer, o pakistaní, joven okupao indígena u homesexual); sino estos procesos de diferen-ciación y pertenencias como mediaciones y dinamizadores
  28. 28. 57SeminariodeComunicaciónyGénero56cuadernodecátedra-epcde la acción (la multicausalidad: qué significa ser mujer enun entorno androcéntrico, qué significa y qué papel jue-ga en la dinámica social la pertenencia étnica como filtrocultural para la acción). Hay en este nivel un conjunto detareas pendientes y lagunas peligrosas. El discurso críticode la comunicación con respecto por ejemplo del géneroes una ausencia lamentable (Reguillo, 2004).El terreno del discurso social, el terreno de la cultura y la co-municación es, consecuentemente, terreno de modelación so-cial y, por ende, terreno de disputas y negociaciones, conflictosy acuerdos del orden del sentido. Reconocer lo que hegemonizaese campo no impide proponer alternativas, emprender el caminodel cuestionamiento.Los medios son parte de la cultura masiva. Pero ella es muchomás que una suma de la producción industrial de bienes cultura-les que, incluso, excede a los medios masivos. La cultura masivapuede definirse como un conjunto de comportamientos operan-tes. Es decir, como una verdadera matriz que, siendo resultado deuna lógica económica y social global es, a su vez, modeladora dela acción cultural.Esa perspectiva nos pone en camino de pensar la cultura y lacomunicación masivas como espacios clave para la producciónde los sentidos predominantes del orden social y la relación, eldiálogo, la producción que se hace en torno a los géneros y a lassexualidades, por si fuera indispensable seguir diciendo que hayque hacer comunicación desde el género.En marco de la cursada, se dieron dos debates importantes: elde la Ley de Matrimonio y el de la despenalización del aborto.11En ese marco lo que resultó evidente fue cómo la Universi-dad, consideraba el tema del aborto como un tema secundarioen agenda. También se desataba el pánico frente a la posibilidadde que se institucionalice o se trasforme en norma el derecho aabortar. Es decir que mientras las prácticas de aborto sean (comoson) clandestinas, o aceptadas y cobijadas por los hogares con po-sibilidades económicas de realizarla en forma segura, no resultantan amenazantes como la posibilidad otorgada por la legalidadque el Estado confiere.Lo que desató el debate fue justamente que se tome como temapúblico, que emerja como problema político. En este punto tam-bién es clave como problematizar y retomar desde la comunicaciónlos llamados estudios de la mujer que desde distintas disciplinascomo la historia, las ciencias jurídicas y la psicología muestran lasubalternidad y el dominio del patriarcado en todo lo referente a lavida publica y privada de las mujeres en nuestro país.De este modo, hacer comunicación y género, es no solamenteconmemorar las efemérides del caso, léase día de la mujer, díade la no violencia, gay parade, si no que también es necesarioque se produzca y se revisen los sentidos sociales que se tomancomo variables para hacer comunicación para la trasformación.Es preciso debatir sobre qué idea de género, sexualidad se hacepolítica, se proyectan expectativas y se diseña las currícula de laeducación pública.La comunicación para el cambio socialLa comunicación para el cambio social es una práctica co-municativa que pretende trabajar a favor de la transformaciónsocial: que reconoce y se ocupa de la dimensión política de lacomunicación. Sus orígenes teóricos y epistemológicos puedenleerse en la literatura de la comunicación que enuncia la posi-bilidad de transformación a partir de la producción de sentidossociales distintos a los hegemónicos y a través de la difusión decomunicación/educación e información.11El 30 de agosto de 2010 el Consejo Directivo de la Facultad de Periodismoy Comunicación Social de la Universidad de La Plata aprobó por unani-midad una declaración a favor de la despenalización del aborto y decidióelevar el documento al Consejo Superior para conseguir que trate el temay se expida al respecto, tal como se hizo en su momento con la discusiónsobre el matrimonio igualitario.

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