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051 nóvita ciudad colonial 3 051 nóvita ciudad colonial 3 Document Transcript

  • NÓVITA CIUDAD COLONIAL, CON CASTAS OCULTAS EN LA RUTA DEL BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DE COLOMBIA Introducción Este trabajo tiene como propósito acercar un poco el lector a los hechos ocultos de la independencia, de tal forma que permita visibilizar los aportes de los afrodescendientes, mestizos e indígenas en las gestas independentistas, para que puedan ser incluidos en la historia nacional aquellos hechos del pasado que aún se desconocen o simplemente han sido ignorados por la historia de Colombia. Esto es un llamado a la comunidad científica nacional y especialmente a la Academia de Historia, para que procure reescribir la historia, porque la que nos han contado no es real o por lo menos no es la historia del pueblo; es un pasado con grandes ocultamientos y exclusiones. Resumen Para ubicar al lector en el contexto geográfico, es conveniente decir que en la República de Colombia, al norte de la región del Pacífico se localiza el Departamento del Chocó, en cuyo costado sureste se encuentra ubicado el Municipio de Nóvita, en la zona del San Juan con una extensión de 1.327 km2, temperatura promedio de 28°C y una altura promedio sobre el nivel del mar (a.s.n.m) de 724 metros, pero en su cabecera municipal sólo alcanza los 100m; limita con territorios de los siguiente Municipios, así: Por el norte Condoto, por el sur Sipí, por el oriente San José del Palmar, por el occidente con el Medio San Juan. Sus principales elevaciones son: los cerros de Torrá y Tatamá, la loma del Guacuco, Vota muchacho, Templado, Trujillo, Alto del Oso, Iparrá y Guanábano. Tiene un clima cálido – húmedo y una hidrografía conformada por el río Tamaná que nace en el cerro de Tatamá y desemboca en el río San Juan; recibiendo a su paso numerosos ríos y quebradas que en el tributan sus aguas, siendo los principales Ingará, las piedras, Irabubú, el Tigre, Agua Clara, Sesego, Mancamo, Chambo Caliente, Mampí, opogodó y el río Negro o Cajón, este último drena sus aguas al río Sipí, cerca a la desembocadura en el río San Juan. Luego de ubicar geográficamente al lector, es conveniente señalar que este trabajo es el resultado de un esfuerzo colectivo de un grupo de estudiantes y docentes acompañantes y de apoyo, en la búsqueda de información para responder ¿ porqué no hay una reseña histórica que hable de todos los que participaron nuestra independencia, incluyendo a los negros, mestizos e indígenas?, el grupo La Carimba, de la Institución Educativa Agroambiental Carlos Holguín Mallarino, recibió un impacto que le causo gran preocupación al darse cuenta que la historia de la independencia de Colombia y particularmente de Nóvita, es una historia de blanquísmo, que solo registra como protagonistas a los mestizos y ha mantenido oculto los hechos y actores afrodescendientes e indígenas; lo que constituye una vergüenza para un país que se auto define como
  • pluriétnico y multicultural; pero también alienta y “es la motivación de los grupos étnicos excluidos para indagar y buscar respuestas sobre los hechos ocultos de la verdadera historia”1 En la historia de Nóvita hay hechos protagonizados por afrodescendientes, indígenas, mulatos y zambos que no han sido tenidos en cuenta en la historia de la independencia que tradicionalmente se nos ha enseñado, siendo ellos entre otros el caso de los levantamientos de esclavos (negros) en el San Juan que fueron liderados desde Nóvita, la proclama de los hechos ocurridos en Nóvita y el Chocó, la liberación de esclavos (negros) en las minas del playón, la existencia de una pila en Yalí hecha por los esclavos, la llegada de los africanos de apellidos bibí a San José y las contribuciones que estos hicieron en relación con las artesanías y la construcción de túneles, Iglesias y Canalones en la Peña entre otros oficios en los que eran expertos; la participación de Luis Eduardo de Azuola, quien representó a Nóvita en el Congreso General del reino realizado el 10 de diciembre de 1810. Otro hecho importante fue que Bayer (miembro del ejercito chapetón) huyó después de acecinar a Miguel Busch; y posteriormente fue capturado a manos de la guerrilla del Negro Mariño y del zambo Nonato Pérez que se había unido con los indígenas de Macaguán y Betoyes. Son también hechos importantes que se han mantenido en el anonimato la declaratoria de Nóvita como ciudad autónoma e independiente del reino de España y del Virreinato de la Nueva Granada el 27 de septiembre de 1.813; siete (7) años antes de sellarse la independencia Nacional en Colombia; las municiones, hombres y 4.000 patacones que como ayuda le envió Nóvita para contribuir en la rebelión de los negros en las minas y haciendas de Cali que se llevó a cabo en 1772; y las grandes cantidades de oro extraído con el esfuerzo de los esclavos para ser enviadas a Popayán y Santafé, entre otros hechos no menos significativos que dan cuenta de los aportes de los afrodescendientes, zambos, indígenas y mulatos en la construcción de la sociedad Neogranadina y que se ha mantenido hasta el presente sin haber sido suficientemente reconocido y visibilizado. Lo oculto en la historia de la independencia de Nóvita, el Chocó y Colombia Comencemos por decir que la pregunta seleccionada para desarrollar esta investigación hace referencia al ¿porqué no hay una reseña histórica que hable de todos los que participaron en nuestra independencia, incluyendo a los negros, mestizos e indígenas?; la cual fue seleccionada porque en la historia que tradicionalmente se ha contado en las instituciones educativas del país , se ha invisibilizado grandes sectores de la población y por tanto es poco conocido el papel que han jugado en las gestas independentistas y en la construcción de la República Neogranadina, siendo uno de ellos el pueblo afrodescendiente. 1 Así lo expresaron algunos estudiantes como Yuri Johana Ibargüen, Luisen Luna Bonilla y Gerlin Asprilla Mosquera
  • En tal sentido los miembros del grupo investigador manifestaron su interés y estuvieron motivados porque el tema de estudio les permite despejar dudas al esclarecer las causas por las cuales no se ha tenido en cuenta en la historia de la independencia a los indígenas, zambos, mulatos y principalmente a los afrodescendientes de Colombia. Por eso se hicieron preguntas tales como: ¿porqué existía esa discriminación?, ¿es que no somos importantes, o no hacemos parte de esta sociedad?, o ¿es que acaso querían justificar el sometimiento y el esclavismo?; ello muestra el interés de saber porqué los antepasados nuestros y de los indígenas fueron esclavizados dicen Ernis Asprilla Martínez y Luisen Luna Bonilla; o como lo manifestó Daicy Suleivis y Yuri Johana Ibargüen ¿porqué se ensañaron contra los negros, los indígenas y sus descendientes, sabiendo que también llevaban la sangre de los españoles? Otros estudiantes manifestaron que la pregunta les llamó la atención porque está asociado con un proyectos de rescate de la identidad cultural del pueblo afrodescendiente que se ha venido trabajando desde un encuentro inter institucional de danzas que la I.E. Carlos Agroambiental Holguín Mallarino realiza cada año. Por estas razones, el aporte del grupo de investigación La Carimba, principalmente consiste en dejar al descubierto hechos, situaciones y personajes que han sido ocultados en la historia de la independencia de Nóvita, el Chocó y Colombia, especialmente aquellos que tuvieron como protagonistas a los afrodescendientes, a los indígenas, mulatos o zambos; fenómenos estos que al ser descubiertos seguramente entrarán a ser parte de la historia nacional y por tanto este proyecto aporta no solo a las prácticas pedagógicas de la historia y las ciencias sociales, sino también al enriquecimiento de los contenidos de la independencia y a la reducción de la exclusión en Colombia. Nóvita en los tiempos de la conquista y la colonización del río Tamaná Entendemos que la época de la independencia de Colombia, considerando sus antecedentes inmediatos, va desde 1774 hasta 1830; y que en realidad es la parte de la historia que interesa en esta ocasión; sin embargo para estudiar los hechos ocurridos en este período, se considera necesario hacer un breve comentario sobre la conquista y la colonización en el caso especifico de Nóvita, que permita darle sentido lógico a este escrito en lo referente a la secuencia de los hechos; lo cual se debe ubicar geográficamente señalando las principales características físicas del sitio específico donde se hace la investigación. Según registros notariales de esta ciudad y datos encontrados en documentos del Archivo Histórico Nacional de la Biblioteca Luís Ángel Arango de Bogotá, se encontró que el nombre de Nóvita se menciona por primera vez entre 1.600 y 1.605 en los informes de la primera visita de Melchor Velázquez Valdenebro; quien dice “…en las orillas del río Tamaná llegué a unas ricas minas de oro
  • llamadas San Francisco de Nóvita…”2; por las descripciones de su estructura, se cree que probablemente este real de minas debió conformarse entre 1572 y 1575. Después, “con la entrada de Arias Dasilva y Melchor Velásquez Fuenmayor, que estuvo en la zona hasta 1.628, se vuelve a nombrar a Nóvita”, esta vez refiriéndose al “real de mina de San Felipe de Nóvita”3; “se habla de muchas minas del oro y platino en zonas aluviales y ribereñas de Nóvita con la posterior llegada de Arias Dasilva, Sancho el Fuerte y Cristóbal de Quintero, tal como lo dice Rogerio Velásquez, apoyándose en los escritos de Castellano”4. Lo anterior demuestra que la colonización, exploración y explotación de minas de oro en el río Tamaná, comienza hacia 1572; así se confirma la presencia de africanos en Nóvita y el denominado Cantón del San Juan desde finales del siglo XVI, tal como lo afirma Ildefonso Gutiérrez Azopardo cuando dice “…el trabajo esclavo intervino en mayor escala en las minas a partir de 1580, siendo las regiones mineras más sobresalientes… las ubicadas en: la cuenca media y alta del Cauca, Cartago, Anserma, Popayán y Almaguer; en las tierras bajas del Pacífico: río San Juan y Tamaná…”5 algunos de los africanos y afrodescendientes esclavizados, permanecieron en la zona (Nóvita y lugares vecinos) hasta mediados del siglo XVIII; lo que también reafirma Gutiérrez Azopardo al expresar “así los negros esclavos se convirtieron en el grupo predominante entre los trabajadores mineros durante los siglos XVII – XVIII” 6 siendo Nóvita uno de los lugares en donde se llegó a conseguir minas con varias cuadrillas hasta de cien y doscientos esclavos, pues así lo señalan también los informes de Castellano para el caso del Chocó. Dominación colonial En Nóvita Teniendo como punto de partida lo que comúnmente se conoce como historia de Nóvita, se puede decir que en un principio Doña Tomasa de Ibargüen se instaló en un paraje hacia el sureste de la actual cabecera municipal, en el sitio hoy conocido como “Nóvita viejo”. Mientras que su hermana Hipólita se ubicó en el suroeste del Nuevo Nóvita, más exactamente en Yalí, localizado en el camino hacia Cajón, así tomaron posesión del territorio y d las minas de oro; y desde estos sitios estratégicos las hermanas Ibargüen, ejercieron dominación y control en toda la 2 Informe Publicado S.F. en Internet. Crónicas de América, en aventuras de Arias Dasilva y el Capitán Cristóbal de Quintero, Viajes al Chocó; Historia de Colombia precolombina, la Conquista y la Colonia. 3 Velásquez Murillo, Rogerio. Voces Geográficas del Chocó en la Historia y en la Toponimia Americana. Revista de Folklore, N° 6, Bogotá, 1961. 4 Velásquez Murillo, Rogerio. Voces Geográficas del Chocó en la Historia y en la Toponimia Americana. Revista de Folklore, N° 6, Bogotá, 1961. 5 Gutiérrez Azopardo, Ildefonso. Historia del Negro en Colombia. Segunda edición, editorial nueva América: por el despertar del pueblo latinoamericano. Bogotá D.C. 1986. Pág. 21 6 Gutiérrez Azopardo, Ildefonso. Historia del Negro en Colombia. Segunda edición, editorial nueva América: por el despertar del pueblo latinoamericano. Bogotá D.C. 1986. Pág. 21 – 22.
  • jurisdicción del Tamaná, especialmente en la parte media – alta del y en la zona del río Negro, hasta los límites con San José del Palmar por un lado y Sipí por el otro. Primeras poblaciones fundadas en Nóvita Al reducir a los indígenas que al parecer por estrategia para no seguir siendo explotados, se hicieron los cansados, los conquistadores decidieron traer negros prisioneros de África y los hicieron esclavos en América, muchos de ellos llegaron a Nóvita, en su mayoría procedente de África accidental (Mauritania, Cabo verde, Costas de Oro, Sierra Leona, Santo Tomé, El Congo y Angola) perteneciente a los grupos lingüístico Bantú y Yoruba; los cuales fueron traídos a la fuerza para trabajar principalmente la minería, esto dio origen a los entables que luego se convirtieron en las poblaciones inicialmente creadas en Nóvita y en el río Tamaná. Así entonces los primeros poblados fundados en Nóvita en la época de la conquista fueron San Francisco y San Felipe, que inicialmente eran solo campamentos de minas; con el tiempo se fueron conformando otros reales de mina, y según testimonios, por conveniencia de los conquistadores que bajo el mando de Doña Tomasa de Ibargun acababan de llegar a estas tierras, San Francisco y San Felipe se unieron en 1709 para conformar un solo pueblo, en el lugar conocido como “Nóvita Viejo”. “Nóvita Viejo”, era una sociedad esclavista, creada y mantenida con el propósito de explotar y saquear la riqueza aurífera de la región, desde el momento de su creación, los españoles dirigidos por Tomasa de Ibargún, quienes fundaron este paraje lo estratificado por castas, ya para 1730 estaba organizado con capellanías, alcaides, cajas reales, siete (7) iglesias e igual número de cementerios. Era un pueblo con una ferviente vocación religiosa católica que deriva de la influencia española; por lo que en “Nóvita Viejo” y antes en el Nóvita de hoy se celebraban dos (2) fiestas patronales: las de San Jerónimo el 30 de septiembre, con la cual se engalanaban los Varones; y las mujeres lo hacían el 8 de octubre durante la celebración de Nuestra Señora del Rosario. También ha sido una tradición de antaño en Nóvita conmemorar la Hermandad carmelita, rindiéndole culto a la Virgen del Carmen el 16 de julio. Desde tiempos pasados en estas festividades se han hecho procesiones y para cargar los Santos en andas, los cargueros eran seleccionados, teniendo en cuenta tanto la pureza espiritual como la pulcritud y la buena presentación en el vestir; pues ningún hombre que no estuviera impecablemente vestido y libre de pecado podía cargar a los santos. Se estima que en 1777 Nóvita y el río Tamaná tenía una población cercana a los 19.000 habitantes; la cual según datos del censo de 1778 en el propio lugar que hoy se conoce con el nombre de “Nóvita Viejo” habían unos 2.500 habitantes, población conformada de la siguiente manera: blancos: 2%; indígenas: 37%; esclavos negros: 39% y libres: 22%.
  • La historia del Nóvita ha estado ligada a la explotación de oro y platino; a ello se debió la abundante presencia de los esclavos en la zona que siempre ha sido rica en recursos naturales y en metales preciosos, específicamente en oro, recurso indispensable para la economía de ese periodo de la historia de Colombia. Por esta razón, la mayor parte de los esclavizados en Nóvita eran originarios del occidente de África en donde habitaban cerca de la minas de oro de Sudan Occidental, Benín, Guinea y Costa de Oro, que eran zonas de gran desarrollo minero; lo que los convirtió no sólo en personas fuertes y con habilidades para el trabajo, sino que también poseían conocimientos ancestrales acerca del oro. En la época de la colonia, la aldea noviteña estuvo conformada por tres grupos poblacionales, los cuales son: el amerindio (indígena) que constituían la población nativa del San Juan y que huyendo de la invasión colonial se desplazaron hacia las cabeceras del río Tamaná; el blancoide o caucásico (los europeos), principalmente españoles quienes eran los colonizadores que desde finales del siglo XVI (hacia el año de 1.571) entraron a la zona y tuvieron predominio en estas tierras al iniciar la colonización y exploración de las orillas del río Tamaná; el negroide – africano, traído a la fuerza por los españoles y otros europeos, para luego esclavizarlo, sometiéndolo a la servidumbre durante el período comprendido entre los siglos XVI(año 1.572) y XIX (año 1.853) cuando según testimonios de testigos oculares que narran el relato del esclavo Ventura Viveros se liberaron los últimos esclavos de de la tenencia de Nóvita en las minas de Agua Clara, El Tigre, Sed de Cristo, El Playón, San Pablo y Quiadó, las dos últimas en el Istmo de Minas. En el siglo XVII, llegaron a Nóvita unos Negros Carabalíes, de Apellido Viví o Bibí, los cuales tenían experiencia en la elaboración de artesanías y eran hábiles constructores, que según relato de algunos mayores inicialmente los llevaron a Yalí, donde construyeron una pila y posterior mente los desplazaron a San José y Yalí en donde los ocuparon haciendo iglesias y un túnel que acortaba la distancia ente “Nóvita Viejo” y las minas del Playón, por este túnel dicen que se visitaban Tomasa e Hipólita quienes eran cargadas en sillas que llevaban en la espalda de sus esclavos y que a beses se encontraban en el camino y después de hablar hasta media hora sin bajarse de la silla, decidían irse para una de las casas sin importar cual estuviese más lejos. Levantamiento de negros esclavizados y formación de palenques en el Cantón del San Juan durante la colonia. Los negros Africanos y afrodescendientes que fueron esclavizados en el Chocó y en el Cantón del San Juan que incluye a Nóvita, así como en el resto del país y del territorio Americano no aceptaron pasivamente el sometimiento a la esclavitud; en ellos fueron permanentes las fugas en busca de la libertad y huyendo de la opresión para internarse en el monte. Al igual se dieron grandes sublevaciones o levantamientos en diferentes reales de mina. En 1688 se dio un levantamiento de los esclavizados negros en las minas de Neguá, a causa de los impuestos que tenían que pagar, el hambre, los duros castigos y las extenuantes jornadas de trabajo.
  • En 1729 se dio una sublevación en Monte Carmelo y luego se extendió a las minas de sus alrededores; En el año de 1772 se revelaron los negros en las minas y haciendas de Cali, contra sus amos, revuelta que contó con el apoyo de esclavizados en diferentes asentamientos, adonde Nóvita envió hombres, municiones y monedas (4.000 patacones) de ayuda. En 1825, ya en tiempos de la Nueva República (Nueva Granada) se dio una nueva rebelión de los esclavizados en casi todo el San Juan, la cual fue liderada desde Nóvita y se llevó a cabo al mismo tiempo en el propio Novita, las parroquias de San Agustín, Noanama, Baudó, Tadó; al igual que en las viceparroquias de Juntas, Cajón, Caxón, Sociego, Aguaclara, Santa Bárbara de Iró, San Pablo, Viroviro, Raspadura, Santa Ana, Monte Carmelo, Opogodó, Yalí, San Lorenzo, El Tigre, Palestina, Sipí Cleorombirá y Cuellar; así se reafirma lo que muestra Jaime Jaramillo Uribe quien da a entender que los levantamientos promovidos por los negros drante la colonia no fueron planeados y no se llevaron a cabo de manera improvizada, pues al respecto dice “en los años comprendidos entre 1750 y 1790, la conflictividad fue tal, que se tiene la impresión que pudo existir un acuerdo entre los diferentes núcleos de esclavos para llevar a cabo una rebelión general”7 lo cual no se descarta por considerar que en esa época reinaba el descontento y en consecuencia en la tenencia de Nóvita se habían conformado los palenques en Monte Carmelo – Tadó, en viroviro, el del Bohió que cobijaba a Santa Rita y Santa Bárbara en Iró, al igual que Santa Ana en el Alto Condoto y por extensión a través de los ríos Tajuato y Andrápeda tenían dominio en Juntas y otros reales de mina del Alto Tamaná y el Palmar. En 1785 se descubrió en Cartago un movimiento de esclavos comandado por el Negro Prudencio que con la ayuda de algunos esclavos del Cauca, el valla y de Nóvita en el Chocó iba a conformar un palenque en las cabeceras del río Otún cerca a Cerrito. El levantamiento esclavista de 1825, fue cuidadosamente planeado en Nóvita, tubo conexión con otros movimientos de esclavizados en Citará, Cartago, Anselma y Popayán, esta revuelta tubo como aliados algunos blancos y mulatos criollos que hacían parte del gobierno colonial, por lo que se le crearon serias dificultades a sus opresores. A mediados del siglo XIX, se expide la ley del vagabundo; con el propósito de declarar cono vago, holgazán, o desocupado; persiguiendo así a los esclavizados que habían comprado su libertad y que no tenía tierras para trabajar, obligándolos a seguir unido mediante la celebración de contratos con los amos y señores esclavistas. Esta situación hizo que los africanos y afrodescendientes, al igual que los indígenas organizaran movimientos político-militares o se unieran a los criollos durante las luchas de independencia y los procesos de reconquista española. Los libertos en Nóvita se desempeñaron como obreros de oficios varios o como 7 Jaramillo Uribe Jaime. Ensayos sobre Historia Social Colombiana. Pág. 67.
  • artesanos para elaborar ajuares de tipo religioso como rosarios de pepas o semillas vegetales, cruces en chonta de palmas o en madera de palo fino. Nóvita en la independecia de Colombia El periodo de la independencia de Colombia, que de manera amplia se extiende desde 1774 hasta 1830 se caracterizó por una serie de hechos comunes y que tuvo las mismas causas en todos los pueblos y que en términos generales se relacionan con la escasa participación de los criollos en el gobierno, los altos impuestos o tributos que se les obligaba a pagarle a la corona, los duros castigos, el trabajo pesado que se les impuso durante largas jornadas permitió la toma de conciencia de los esclavizados y planteó la necesidad de hacer alianzas entre los inconformes para unir diversas fuerzas de lucha buscando derrotar al enemigo común de la época que era el régimen colonial. Si bien estas luchas y alianzas tuvieron unas causas comunes, no hay que desconocer que en cada región sucedió de manera diferente; así por ejemplo Idelfonso Gutiérrez Azopardo y Jaime Uribe Jaramillo, dejan ver que en Nóvita desde 1772 cuando deciden apoyar a Cali en los levantamientos de negros en Minas y haciendas, no se paró de hacer alianzas, acuerdos, reuniones clandestinas operaciones militares, asaltos en caminos, fustigaciones en las minas y convencimiento a quienes estaban siendo víctimas de maltrato y opresión, hasta 1827 cuando terminó el proceso de reconquista en esta región. Refiriéndose al caso Jaime Jaramillo escribe “La Independencia, que asumió un carácter de guerra civil en los primeros años de su declaratoria, desató entre la sociedad instintos de revancha, defensa y venganza. Para lograr sus objetivos, los sectores dirigentes no vacilaron en invitar a las castas a solidarizarse con su causa” en la que “movidas por un mayor resentimiento, al haber sido víctimas, durante siglos, de maltratos, opresiones e injusticias. Así, la guerra fue envolviendo… a cuanto hombre, mujer y niño fue encontrando a su paso, que se afiliaron a banderas reivindicatorias” cargadas “de promesas de igualdad, justicia y libertad” para todos; y continúa diciendo “Los negros esclavos, los indios, los mestizos y los libertos marcharon con los ejércitos en contienda o recibieron el apoyo para que pudieran levantar las banderas de la rebelión y la resistencia armada”8. En Nóvita se dieron una serie de hechos encaminados a la búsqueda de la independencia; siendo los más relevantes los siguientes: En 1808, Simón Bolívar al pasar por Nóvita unió a su ejército Muchos esclavos indígenas, mulatos y libertos, al parecer se reunió con los organizadores de la insurrección y nombró a Don Ignacio de Herrera y Vergara como auditor de Guerra para el Cantón del San Juan. El 22 de septiembre de 1810 se hace la proclama de lo ocurrido en Nóvita y en la provincia del Chocó, a consecuencia de las rebeliones y los actos de Santafé y el 27 del mismo mes y año se conformó la Junta Suprema en Nóvita, presidida por Miguel Antonio Moreno. 8 Jaramillo Uribe, Jaime. La Economía del Virreinato (1740-1810) Capítulo II. En www.lablaa.org
  • El 11 de octubre de 1810, en reunión dirigida por Francisco Antonio Caicedo como Vicepresidente de la Junta Suprema; Nóvita nombró a Luis Eduardo de Azuola y a Ignacio de Herrera y Vergara como delegados al Congreso General del reino que se hizo el 10 de diciembre de 1810. El 17 de Marzo de 1811, la Junta Suprema de Nóvita le envió a Cali 4.000 patacones de ayuda y le escribió: “…esta Junta está pronta a prestar cuantos auxilios le sean posibles y cedan en defensa de aquel valle y de la justa libertad que hemos recuperado para poder defender este suelo patrio del tirano opresor de la Europa”; en este mismo año (1811) Nóvita, conducida por Francisco Antonio Caicedo de la Llera, (otro miembro de la Junta Suprema) se declaró autónoma y en un acto de rebeldía renuncia a cumplir órdenes que vinieran del reino o del virreinato de la Nueva Granada. El 2 de febrero de 1813, Tomás Pérez encabezó la revuelta que da origen a la independencia de Nóvita. El 7 de mayo de 1816, Julián Bayer a órdenes de Pablo Morillo, derrotó en el "arrastradero de San Pablo" (hoy, perteneciente al municipio de Istmina) a los chocoanos que continuaban luchando por la independencia de la tenencia de Nóvita y capturó a Miguel Buch, un combatiente aliado del Ejercito patriota. Tras la arremetida de refuerzos del ejército de los criollos que se había unido con guerrillas y palenques; Bayer salió del Chocó para Casanare, a donde fue perseguido y en 1817 lo capturó y asesinó en tierras de Venezuela la guerrilla del dominico Mariño y del zambo Nonato Pérez que se había unido con los indígenas de Macaguán y Betoyes, según los informes de Pablo Morillo, quien acusó al fraile guerrillero Mariño de su muerte. En 1825 se lleva a cabo de manera generalizada y simultánea en varios lugares la denominada sublevación del Cantón del San Juan; que se cobijo a casi toda la provincia de Nóvita. Nueve (9) años después de haber terminado el período de la independencia en Quibdó hubo un incendio y por esta causa Nóvita fue capital de la provincia del Chocó de 1.839 hasta 1.840, cuando retornó nuevamente a San Francisco de Quibdó. La historia registra que de Nóvita han salido tres presidentes de Colombia, siendo ellos Manuel María Mallarino Ibargüen, Carlos Holguín Mallarino y Jorge Holguín Mallarino; sin embargo hay que precisar que los ancestros de ninguno de ellos son chocoanos y mucho menos noviteños, pues son descendientes de esclavizadores y que además algunos datos biográficos sobre la vida de estos personajes señalan que Manuel María Mallarino Ibargüen, Jorge Holguín Mallarino fueron nacidos en Cali y no en Nóvita como dicen algunos historiadores. En 1854 el pueblo de Nóvita se le traslado al lugar que hoy ocupa con el nombre de san jerónimo de Nóvita.
  • Caminos ancestrales para llegar a Nóvita y unir los reales de mina en la provincia Durante la época de la conquista, la colonización y la independencia de Colombia las vías de transporte eran los ríos y los caminos duros y ásperos que se convirtieron en medio por donde los españoles llegaron y recorrieron al Chocó. ataques a los que continuamente eran sometidos los colonizadores principalmente por parte de los indígenas; entonces todo se debía introducir por caminos para comunicar a Popayán con Nóvita se abrió el camino de Cartago al pueblo de las Juntas (Juntas del Tamaná) y de allí a Nóvita; uniendo esta ruta con la de Cartago – Popayán. Pedro Fermín de Vargas, deja ver en sus escritos que el Camino de Ita (Nóvita – las Juntas – Cartago – Popayán) era un camino malo por el que “…sólo se anda a espalda de hombres que suplen allí por caballerías a causa de lo impracticable de él; el camino de Ita, una ruta comercial que en 1800” después de 120 años de existencia “era todavía una bóveda sombría de cincuenta centímetros de ancho, cuyo suelo estaba anegado por lodazales perpetuos y la techumbre por las entrelazadas ramas de árboles seculares, albergue de ofidios y toda clase de sabandijas” por allí entraba a Nóvita no solo lo que venía de Popayán, Cartago e Ibagué, sino también lo que salía de la villa de Ibarra en Ecuador. Internamente existían caminos que unían los reales de mina de Nóvita, el más conocido, y que unía más cantidad de de minas en la provincia, era el camino del Perdón, que en un mapa de 1781 muestra la red que tejía Nóvita con la bodega de Tamaná a través del reconocido puente de Ingará, los Reales de Minas como Santa Rita de Iró o Santa Ana de Condoto y el pueblo de Tadó. Lo que hoy se conoce con el nombre de Departamento del Chocó, desde los tiempos de la colonia, estuvo dividido en dos provincias, así: Nóvita con capital de su mismo nombre y Citará con capital Quibdó; las cuales se unían por el istmo del Arrastradero de San Pablo, el trayecto más corto por tierra, por donde se pasaba del río San Juan al Atrato en un tiempo no inferior a seis (6) días. Hay otra ruta ancestral que todavía se usa para la comunicación interna, Partiendo de “Nóvita Viejo” (antiguo poblado de gran importancia histórica para esta región, fundado en 1709 por un grupo de colonos españoles al mando de Doña Tomasa de Ibargüen) siguiendo por la playa y por deshechos se llega a la quebrada de la Má que desemboca a Río Negro; cogiendo el camino grande para llegar a Chiriquí y de allí a Yalí en la ruta hacia el Nóvita actual y en dirección opuesta se llega a San José y de allí camino hacia Cajón, en una distancia de 3Km. que aproximadamente se recorren en 30’ (minutos) a pié por el camino grande hoy ramal carreteable en construcción, allí se localiza la loma del Playón; y luego por un desvío de poco más o menos ½ Km está la orilla del Río Negro en donde se estableció la ranchería o campamentos de las minas del Playón, lugar en el que junto a otros sitios, en un acto simultaneo entre los años de 1847 y 1853 se liberaron los últimos esclavizados que tuvo la tenencia de Nóvita.
  • Auge y decadencia de la minería en Nóvita El auge de la explotación minera en Nóvita y el río Tamaná comienza hacia 1654, lo que junto a otras minas de oro que en grandes proporciones ya se explotaban en otras minas del río San Juan y del Atrato aún que en menor cantidad, duro hasta 1774, tiempo en el cual el Chocó fue considerado el “Potosí Neogranadino” 9 y Nóvita no podía ser otra cosa que el emporio minero en el Chocó Neogranadino. Ya en 1780 la minería había decaído bastante en esta ciudad; y según lo dice Rogerio Velásquez por la escasez sobrevinieron “Tiempos de Calamidad”10 para esa época Nóvita el antiguo epicentro de la minería estaba pobre, por la explotación sin misericordia, el oro había ido a parar a Popayán, Santafé y a manos de la Corona en España; los indígenas que ya eran poquitos y los negros explotados, se habían unido a los criollos que buscaban poder y/o participación en la Junta de gobierno y hacían protestas contra la discriminación social y económica; debido a que el color de la piel era un impedimento legal para aspirar a un puesto en el gobierno y era más difícil en cuanto más negro fuese, porque estaba más cerca del esclavo lo cual era considerado una bajeza o una indignidad. Al respecto Idelfonso, escribe “las disposiciones de ese tiempo tienen en cuenta el color de la piel para ser aspirante a un cargo o empleo público; el certificado de “limpieza de sangre” no solo se refería… a la vida y costumbres, sino también al mestizaje más o menos lejano con esclavos”11 Conclusiones Lo anterior permite concluir que a pesar de los grandes aportes hechos por los grupos étnicos, no hay una reseña histórica que hable de todos los que participaron en la independencia de Colombia, incluyendo, negros o afrodescendientes, mestizos e indígenas por varias razones, siendo las principales las siguientes: 1. La ausencia de representación en las instancias de poder. La normatividad expedida en la época a favor de la esclavización y de la opresión, en la misma proporción que se hizo en contra de la libertad, conllevaron a que los africanos esclavizados en América, al igual que los indígenas y sus descendientes estuvieran ausentes de sus representaciones en las instancias de poder, para luchar contra la dominación europea; pues sus intereses estaban en mano de los criollos que eran otros esclavistas dado que representaban los ideales de la clase dominante; prueba de ello es la designación de los mestizos caleños Luis Eduardo de Azuola e Ignacio de Herrera y Vergara como representantes de Nóvita en el Congreso General del 9 Hidalgo T. Edgar. ¿Qué Sabe Usted del Chocó? 10 Velásquez Murillo Rogerio. El Chocó en la Independencia de Colombia. Editorial Hispana, Bogotá, 1965. 11 Gutiérrez Azopardo, Ildefonso. Historia del Negro en Colombia. Segunda edición, editorial nueva América: por el despertar del pueblo latinoamericano. Bogotá D.C. 1986. Pág.74
  • reino, realizado el 10 de diciembre de 1810; otro ejemplo claro del desinterés de los criollos por la suerte de los afros e indígenas esclavizados y libertos fue la traición del ejercito Patriota comandado por Bolivar, quien los une a sus filas bajo el argumento de otorgarles la libertad si derrotaban a los Chapetones, como en efecto sucedió, pero la anhelada ley de abolición de la esclavitud solo se logra en 1.851, y no fue en cumplimiento a lo pactado sino que llega motivada por otros hechos y situaciones. 2. La falta de oportunidades y de acceso a la educación. Los afrodescendientes e indígenas que durante la colonia y la independencia habitaron en Colombia y particularmente en Nóvita estuvieron sometidos a la negación de su ser como persona, al margen de la educación y de otros derechos que le son inherentes a la condición humana, puesto que eran considerados seres inferiores y sin alma que solo eren tenidos en cuenta para la servidumbre y el trabajo pesado; en consecuencia solo eran valorados como fuerza de trabajo por su estado físico, por su capacidad sexual y reproductiva. La educación que tradicionalmente se le ha ofrecido al pueblo “afrocolombiano” presenta un enfoque generalizado a la nacionalidad colombiana que impide visualizar las particularidades regionales, se desarrolla en contravía a la realidad histórica local que no hace parte integral del currículo. Contrasta con la realidad y la pertinencia social, que reclama este sector de la sociedad colombiana y por consiguiente el proyecto educativo generalizante es lesivo para los intereses de la comunidad afrodescendiente, porque estimula la propagación de la discriminación étnica y los prejuicios raciales fundamentados en el “blanquísmo” (en el hecho de pensar que lo blanco es mejor y más bonito que lo negro) conducente a la perdida de la identidad y a la enajenación de los valores culturales; por lo que Uribe Hermosillo ha considerado que nuestra historia es de “conquista, colonización y resistencia”12. Por consiguiente la educación que tradicionalmente se le ha impartido a los afrocolombianos e indígenas es conservadora (mantiene prejuicios racistas), aún con ligeras excepciones se les sigue contando una “historia ajena”, se le da más importancias a otras realidades que al propio contexto geográfico, la filosofía es occidentalista, al estilo colonialista niega la cosmovisión y los referentes epistemológicos tradicionales que fundamentan los saberes populares; la religión es castrante y ortodoxa, no acepta algunas de las manifestaciones culturales especialmente las mágico-religiosas, pues, las considera como supersticiosas; y la ciencia positivista es psicorrígida en tanto que acepta una sola lógica y niega la pluralidad de sistemas de conocimiento. Se considera entonces que la educación ofrecida a esta población invisibiliza y/o niega su realidad histórico-cultural y por ello se deduce que su historia también 12 Uribe Hermosillo Julio Cesar. El Chocó: Una Historia permanente de Conquista, Colonización y Resistencia, Gráfica Aurora, Quibdó – Chocó, 1998.
  • ha sido de negación e invisibilidad, que junto a la imposibilidad de acceso a la educación en la época colonial y el período independentista se convirtieron en el elemento justificable de la ausencia de oportunidades y la falta de presencia en las estructuras de poder, pues así no se podía reclamar ni el respeto a los derechos y crear oportunidades para mejorar la calidad de vida y por el contrario, estaban siempre condenados a vivir en condiciones inhumanas. En el caso particular de los africanos y sus descendientes, esta situación, unida al hecho de haberlos separado para evitar que mediante el congenéo lograran crear códigos de comunicación para armar rebeliones contra sus opresores los separaron formando una diáspora africana no solo en Colombia, sino en todo el continente americano, lo que ha hecho que actualmente el pueblo afrocolombiano esté presente en 800 municipios del territorio nacional; siendo los principales territorios con asentamientos afrocolombianos: las regiones del Pacífico y el Atlantico, los valles medio y bajo de los ríos Magdalena y Cauca, el Urabá, el norte del Cauca y los centros urbanos de Bogotá, Medellín, Barranquilla, Santa Marta, Cali, Turbo, Riohacha, Montería, Buenaventura, Quibdó, Tumaco y Guapi. 3. La cosificación y negación de la dignidad humana. En la búsqueda desmesurada del oro, para fortalecer su imperio económico, los invasores se enriquecían, mientras los indios morían; cuando estos en acto de resistencia y estrategia para mantener la supervivencia, se hicieron los cansados, por hombres y mujeres negras fueron remplazados en el trabajo pesado; fue entonces cuando se revivió “el macabro sistema de la esclavitud”; en tal sentido, el grupo editorial de Wikipedia afirma que “en 1502, llegaron los primeros esclavos negros de África a América. Fueron traídos para reemplazar la mano de obra indígena, que iba disminuyendo ostensiblemente en las colonias españolas. Desde ese momento y hasta comienzos del siglo XIX, unos 60 millones de africanos fueron sacados por traficantes europeos de sus tierras, de manera violenta, para ser utilizados como mano de obra esclava en América, llegando con vida sólo unos 12 millones”1. De esta manerase expresa que hombres y mujeres negras, en África fueron cazados como animales, con cadenas y grillos en barco a América trasportados para luego ser esclavizados; en la travesía, de diferentes maneras eran muchos los que morían. La crueldad, el trato desigual e infrahumano, con la negación de su alma, sus culturas, creencias y en general su dignidad, de manera errónea quisieron justificar. Indio y negro, eran categorías estigmatizadas y degradadas a lo más bajo de la existencia, a tal punto que se llegó a considerar las personas indígenas y negras o afrodescendientes como “la escoria de la humanidad”
  • Al respecto el Profesor Isnel Alecio Mosquera Rentería dice: “Eran indio como negro términos homogenizantes, querían decir lo más bajo, por tanto eran degradantes. El negro era asimilado a categoría de mulo, también animalizado el indio sin disimulo”; lo que quiere decir que de la degradación intencional que le fue dada a los términos indio y negro, deriva las peyorativas denominaciones dadas al producto del mestizaje intensamente vivido en la época colonial, incluso fueron discriminatorios los nombres que los españoles dieron a sus propios descendientes, así por ejemplo, analicemos las tres (3) categorías principales de denominaciones que se le dio a los descendientes directos: La mezcla de español con indígena, fue llamada mestizo (za) que en su versión original se equipara a un animal o vegetal que resulta del cruce de dos razas distintas. Al hijo de español con negro o afrodescendiente se le llamó mulato, lo que comprende dos (2) dimensiones diferentes pero igualmente peyorativas y animalizadas: pues en primer lugar se deriva de la raíz mula = animal que resulta del cruce de asno y yegua o de caballo y burra y la interjección to = que indica extrañeza y que en ocasiones se utiliza para llamar a los perros, de donde se infiere que el hijo de español con negra, era un mulo extraño, digno de ser apodado como se le llama a un perro. En la segunda interpretación de esta denominación el resultado de las relaciones sexuales entre español y negra – mulato, como categoría integrada y/o compuesta tienen un significado diferente, que en síntesis condujo a que el nuevo ser de piel oscura y cobriza, fuera considerado por sus mismos ascendentes esclavizadores como un crustáceo de diez (10) patas, con tentáculos desiguales (decápodo), con abdomen corto y deformación en el tórax. Zambo se le llamó al cruce de indio con negro, el término zambo, es una categoría de la clasificación taxonómica que en la época se había dado a una especie de mono americano que tiene unos seis decímetros (60 cm.) de estatura, la cola prensil y tan larga que es casi del tamaño de su cuerpo, la vellosidad es de color pardo amarillento, el hocico negro y presenta además una mancha blanca en la frente, rudimentos en las manos, muy aplastadas, abiertas las narices, con uñas fuertes y acanaladas. De esa clasificación se derivan otras denominaciones siendo entre otras castizo el resultado de cruzar mestizo y español, y morisco el resultado de la unión de español con mulato; morisco con español dio origen al chino y saltatrás era el hijo de indio con chino. El saltatrás con mulato originaba el lobo, era llamado jíbaro el resultado de la china con el lobo, del jíbaro con mulato salía el albarrazado, y de albarrazado y
  • negro cambujo era llamado; del cambujo con el indio se generaba el zambaigo y se le llamaba calpamulazo al hijo de lobo y zambaigo. Del calpamulazo y cambujo resultaba el tentenelaire y notentiendo era el resultado de mulato y tentenelaire. En general tanto estos nombres como las otras denominaciones dadas a los descendientes de indios, negros y españoles, son marcas que degradan y deshumanizan porque crean “carimba13” en el alma y en las estructuras epistémicas de hombres y mujeres que conforman distintas sociedades de Colombia y del continente americano, de donde derivan concepciones erróneas y procesos clasistas y discriminatorios que han sido rechazados por la ONU en la declaración 2106 de 1948, en el pacto de San José y en otros tratados nacionales (de diversos países americanos) e internacionales. Pero, no se trata de quedarnos en las lamentaciones, ni mucho menos de ver aquí un problema, sino una oportunidad para corregir los errores del pasado; es por eso que en este contexto, no solamente se reclama la participación en la elaboración de una historia incluyente y resignificada, que pretenda visibilizar a los sectores excluidos y que sea contada por sus propios actores; sino que también el grupo de investigación “la Carimba” presenta la siguiente propuesta para la enseñanza de la historia y en general las Ciencias Sociales: UNA PEDAGOGÍA CONTEXTUALIZADA PARA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA EN COLOMBIA Esta propuesta surge de la idea que tiene el Ministerio de Educación Nacional de reescribir la historia de Colombia, a fin de hacerla más pertinente e incluyente; a partir de la cual se le ha ofrecido un espacio de participación a la Institución Educativa Agroambiental Carlos Holguín Mallarino del Municipio de Nóvita, que tuvo a bien aceptar la oportunidad que se le brindara, asumiendo así el reto de vincularse a la línea historia hoy: aprendiendo con el bicentenario de la independencia, que se desarrolló con la metodología del programa ONDAS – COLCIENCIAS; así como también del deseo de buscar respuesta a la pregunta ¿porqué no hay una reseña histórica que hable de todos los que participaron en nuestra independencia incluyendo a los negros, mestizos e indígenas? Igual que de la necesidad de promover una enseñanza de la historia contestualizada, interpretativa y a menos que parta de la problematización y mantenga viva la motivación durante toda la clase. por consiguiente se hace necesario pensar ¿de qué manera es posible la construcción de identidad cultural, sentido de pertenencia y el fomento del proceso enseñanza – aprendizaje de la historia en el marco de las actividades de docencia, investigación y extensión que se realizan a partir de la recuperación e incorporación a los estándares de calidad de la educación, los contenidos de una historia que no excluya a los afrodescendientes e indígenas y que además sea interpretada y contada por desendientes de sus 13 Sergio Antonio Mosquera. La Carimba, la Carimba candente, la Carimba sobre la piel. Antroponimia afrochocoana; Serie Ma’Mawu, Vol. 8. Producciones matices Medellín. 2003.
  • protagonistas?; contrarrestando así la tradicional resistencia al cambio, que historicamente le ha permitido a los establecimientos educativos de algunos Municipios y Departamentos de Colombia continuar siendo instrumentos de reproducción de los diversos tipos de intereses de la ideología dominante, para así formar seres humanos, quietos y acríticos, que tan solo se dedican a repetir lo que han aprendido. Al sentarme con los estudiantes que integran el grupo de investigación y preguntarles ¿cómo les gustaría que se enseñara la historia en la institución y en otros contextos del ámbito nacional?, me dieron respuestas que permitieron organizar una propuesta pedagógica consistente en promover una enseñanza de la historia partiendo de preguntas problematizadores que genren debate, movilicen el pensamiento de los estudiantes y respondan a hechos y situaciones de su propia realidad o entorno social, para luego relacionarlos con sucesos regionales y/o nacionales; ello permite hacer de la enseñanza – aprendizaje de la historia una actividad dinámica y participativa, que puede ser complementada con la elaboración de tiras cómicas, en donde cada imagen y cada frase tenga una interpretación y un significado que conlleve al conocimiento y comprensión del fenómeno. La enseñanza–aprendizaje se desarrolla mediante el análisis e interpretación de textos, la narración lúdica, amenizada con bromas que derivan de los mismos hechos históricos, en forma anegdótica, haciendola agradable, fácil y divertida; utilizando juegos, rondas, canciones, trovas, versos, coplas, ritmos tradicionales, juveniles y de moda como el reggaetón, incorporandolos a los procesos de evaluación para posibilitar la fijación y comprensión significativa; también se podran elaborar crucigramas, sopas de letras, mapas conceptuales, ensayos relacionados con lostextos estudiados y con la historia local, estimulando el hábito de escritura y articulándo de manera transversal el conocimiento de diferentes áreas, a lo que no es ajena la informática, razón por la cual se acompañará la enseñanza de la historia con carteleras y diapositivas ceativas. Se realizan trabajos en grupos y se plantean discusiones en plenarias para socializar los contenidos, aclarar dudas, hacer precisiones y unificar criterios; lo cual facilitará el desarrollo de competencias interpretativas, argumentativas, propositivas, en general cognitivas y actitudinales; se hace necesario además recrear los hechos del pasado con dramatizados. El fundamento teórico que orienta esta propuesta, es el resultado de la transversalización de la teoría crítica de la enseñanza, el enfoque histórico cultural y la pedagogía activa, con elementos rescatables de la pedagogía autoreflexiva, las tics y la teoría cognoscitiva. En donde la teoría crítica de la enseñanza, el enfoque histórico cultural y la pedagogía activa, constituyen la base fundamental de las referencias teóricas, en tanto que permiten la orientación de un proceso formativo dinámico, investigativo, constructivista y creativo; pues aquí el educador desempeña un rol social dentro de la escuela con extensión a la comunidad, lo
  • que exige del estudiante compromiso y dedicación para convertirse en "forjador de las transformaciones sociales"14. La combinación de estas tendencias pedagógicas, posibilita la formación integral, el desarrollo de valores y competencias (de tipo interpretativa, argumentativa, propositivas, cognoscitiva y ciudadanas), así como la contextualización del proceso enseñanza-aprendizaje, teniendo en cuenta las preferencias y aspiraciones de los estudiantes, para que sea placentero, ameno y agradable. Garantizando así al individuo en formación, más y mejor apropiación de los contenidos que se imparten de manera lúdica y surgen de la interacción entre el conocimiento científico y el saber tradicional originado en la problematización y la investigación. Esta fusión de tendencias es en esencia facilitadora de un aprendizaje desarrollador, en la interacción del sujeto cognoscente con su entorno social, de manera tal que se establece y desarrolla una acción sinérgica y consustancial llamada a promover cambios cuali-cuantitativos en el sujeto que aprende, el cual es parte de la sociedad donde se desenvuelve; por lo que aprende a conocer su entorno, generando así sentido de pertenencia y construyendo identidad cultural. El papel fundamental de la escuela es formar un ser humano integral, capaz de transformar su entorno, siempre y cuando que al estudiante se le proporcionen los elementos necesarios para interactuar cambiando así su realidad física y social. En tal sentido, las Instituciones Educativas, tienen la responsabilidad de transformar la sociedad a través de la formación de un ser humano independiente, reflexivo dotado de las herramientas requeridas. Lo anterior permite estar de acuerdo con Hernández, cuando afirma que organizar este tipo de enfoques "es potenciar a los alumnos para que ellos mismos se impliquen en su propia formación, a partir de sus autorreflexiones, valoraciones críticas y con ello modificar características de la sociedad que hacen necesaria esa intervención"15 Lo que para Libaneo es privilegiar la adquisición de saber, y del saber vinculado a las realidades sociales". La relación docente – dicente se realiza de forma horizontal, puesto que se concibe al estudiante como sujeto activo del proceso enseñanza-aprendizaje, sin dejar de presuponer que es objeto del mismo; al docente se le atribuye un papel de orientador y guía, de cierto modo directivo, pero no autoritario, debido a su experiencia, conocimientos y formación. Es en este contexto que Libaneo afirma “…en la relación de intercambio alumno-medio, el docente juega el papel de mediador”. En cuanto al estudiante expresa que “…este posee experiencias inmediatas en un contexto cultural, participa en la búsqueda de la verdad al confrontarla con los contenidos y modelos explicitados por el docente"16. 14 Horkheimer, Max. “Teoría Crítica”. Universidad de Frankfort, Alemania 1968. 15 Hernández G. Tecnología de la enseñanza o didáctica. Revista Cubana de Educación Superior 1986 16 Libaneo, José Carlos. Tendencias Pedagógicas en la Práctica Escolar; en Revista ANDE N°6 año3 Saopablo – Brasil 1982. OREALC – proyecto principal de Educación en América.
  • Otra opinión al respecto es la de Adela Hernández en cuanto al profesor que es "…un intelectual transformativo que tiene tres tareas fundamentales: • La enseñanza como práctica transformadora • La escuela como esfera pública y democrática • El fomento de un discurso público común unido a imperativos democráticos de igualdad y justicia social". Continúa diciendo la autora, "…los alumnos tienen libertad para expresar sus ideas y defender sus puntos de vistas, los que se discuten en el seno del grupo escolar, quien sugiere nuevas formas de trabajo y de evaluación." Es por eso que "se considera la institución escolar como un mecanismo emancipador de los estudiantes, en tanto ellos se proponen la transformación de la educación y el análisis crítico de sus métodos y procesos, de ahí que se valora como el método principal, el de la autorreflexión crítica, a partir de una concepción dialéctica de la realidad y el pensamiento”17. Por lo tanto no se trata solamente de unir a la historia nacional contenidos relacionados con la participación de los afrodescendientes en la independencia de Colombia; sino también en ¿cómo enseñar esa historia? en tanto que “la renovación es interesante, aun que muchos docentes usan los nuevos métodos de modo tradicional”18, por lo que se deben preparar docentes en didáctica de la enseñanza de la historia y particularmente de la historia de los afrodescendientes. Es necesario además comprender que la imagen, la música, los juegos y el contexto local no remplazan el libro, ni al docente, pero se debe tener en cuenta que las nuevas generaciones de estudiantes, comprenden mejor lo que está asociado con los ritmos musicales, las tecnologías informáticas, la lúdica y las imágenes que ven en los medios audiovisuales que con el tablero y eso hay que aprovecharlo para la enseñanza; y en este caso particular de la historia. 17 Hernández Díaz, Adela. “Tendencias Pedagógicas Contemporáneas”; Universidad de Frankfort, Alemania 1968. 18 Suriano Juan. Nueva Historia Argentina, volumen XIII, sudamericana. Buenos Aires –Argentina, 1997