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Más allá de los sueños

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Con este film, tenemos la oportunidad no sólo de crear un buen debate, sino de hablar con los alumnos a partir de lo que la FE profesa... la escatología.

Con este film, tenemos la oportunidad no sólo de crear un buen debate, sino de hablar con los alumnos a partir de lo que la FE profesa... la escatología.

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    Más allá de los sueños Más allá de los sueños Presentation Transcript

    • Claudia Sánchez R.
      • Según la fe cristiana la humanidad tiene un solo fin, la salvación. En el Nuevo Testamento aparece el siguiente texto: “ Dios quiere que todos los hombres se salven y conozcan la verdad ”. (1 Tim 4, 8). Otros textos resaltan la figura amorosa de Dios, por ejemplo el Padre misericordioso, las parábolas del perdón, la oveja perdida etc. En el cuarto Evangelio, Jesucristo se presenta como el Salvador (Jn, 3, 17.12, 46-47).
      • Se van a salvar los que obren el bien y reconozca a Jesucristo como el Camino, la Verdad y la Vida. Pues éste se presenta como la puerta del redil. Sin embargo, Karl Rahner, un teólogo del S. XIX, menciona que todos los que no conocen a Jesucristo y no logren conocerlo y obren el bien con justicia, lograran salvarse cuando Jesucristo logre plenificar al ser humano por completo. A ellos Rahner les llama los “ cristianos anónimos ”.
      • En el Nuevo Testamento se menciona la resurrección de los muertos (Jn, 11,24; Mc 12, 18-27; He 23, 6-8). Esto debe comprenderse no como la resurrección del cuerpo físico, sino como la continuidad de la conciencia de la estructura humana con un alma inmortal. La mejor explicación antropológica al respecto la dio San Agustín en el libro X de Las Confesiones, donde se repasa los niveles del propio ser destacando a la memoria.
    • Gracias a la memoria podemos liberarnos de nuestro propio ser y tener conciencia de otros seres y cosas que recordamos (cf. tiempo físico y tiempo de la memoria).También recordemos que para la visión cristiana el ser humano es un espíritu encarnado, tenemos conciencia de las cosas porque vivimos en un cuerpo que las siente. No somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales teniendo una experiencia humana. (Teilhard de Chardin.)
      • Del cielo (o paraíso) sólo podemos hablar con imágines. En el Nuevo Testamento hay una analogía bastante fuerte entre “ir al cielo” (Lc 24, 51) e “ir a Dios” (Jn 16, 10). Las figuras que aparecen para describir el cielo en el Nuevo Testamento son: La bosa, el banquete, el paraíso (Lc 23, 42; Gen 2, 8-25; Is 11, 7). Otras figuras son: Ciudad Nueva, El Reino.
      • La vida en el cielo, no se trata de otra vida biológica, sino del sentido del término vida que le otorgan los judíos, por ejemplo: salud, bienestar y felicidad en grado máximo. Metafóricamente esta vida suele compararse con la luz, la verdad, la paz, etc.
      • Algunos escritos del magisterio de la Iglesia nos dicen al respecto: “seremos semejante a Dios, porque lo veremos tal como es” (LG 48; además los que ya están en la gloria contemplan claramente a Dios mismo, uno y trino, tal como es”(LG 49). “Los elegidos de Dios al terminar la vida eterna entrarán con él a las bodas para reinar con Cristo glorioso”(LG 48); así pues, los bienaventurados están en el cielo íntimamente unidos a Cristo.
      • Una de las más fuertes convicciones del Antiguo testamento es la bondad de Dios y de sus obras: “y vio Dios que todo era bueno” (Gen 1). En el Nuevo Testamento Dios se define como Amor (1Jn 4,8). Sin embargo, La Sagrada Escritura Contempla otra posibilidad, la de que el hombre fracase en su destino de alcanzar la salvación y se hunda en un horror que sobrepase todo lo imaginado: la condenación.
      La figura que se usa en el Antiguo Testamento es el “sheol” (37,35; Sal 28,1;Job 7, 9-10; Is 66,24). En el Nuevo Testamento la condenación eterna se encuentra formulada por una serie de expresiones que significan la negación de aquella comunión con Dios(Mc 8,35; Lc 13,28-29; Mt 25, 10-12; Jn 3,61 Cor 6, 9-10). Este estado de la muerte es tan definitivo e irrevocable como el de la vida eterna.
      • El infierno no es creación de Dios porque la voluntad divina no puede crear ni querer el pecado, ni su fruto que es la muerte eterna. Por eso en Jn 3, 17ss se habla de que la muerte eterna brota de las profundidades de la opción humana, de modo que el juicio de condenación será más bien auto-juicio.
      Para que el infierno exista no es necesario que Dios lo haya querido, basta con que el hombre libre y conscientemente haya optado por una vida sin Dios. En todo caso, si la condenación eterna no existiera, tampoco existiría la libertad humana para escoger entre la salvación de vivir al lado de Dios y la condenación de vivir eternamente alejado de él.
      • Como ya dijimos antes, el hombre es un espíritu encarnado, sin embargo, San Pablo destaca la importancia del cuerpo como medio de glorificación (1 Cor 6, 19-20) de ahí que se deduce que suicidarse es un acto de condenación , pues el espíritu es liberado de manera involuntaria.
      Esto también es asociado a la actitud de cobardía de quién se suicida, actitud condenada en el libro del Apocalipsis 21, 8: “pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago de fuego y de azufre, que es la muerte segunda”.
    • El Catecismo de la Iglesia Católica en el numero 2283 dice: “ No se debe desesperar de la salvación eterna de aquellas personas que se han dado muerte. Dios puede haberles facilitado por vías que él solo conoce la ocasión de un arrepentimiento saludable. La Iglesia ora por las personas que han atentado contra su vida.”
    • El enigma más grande de la condición humana es la muerte. Es una cosa muy dolorosa que muera una persona a la que amamos, y sentimos la necesidad de rezar, con la fe de que “las almas de los justos están en manos de Dios”: la vida no se acaba con la muerte, tan sólo se transforma, y cuando termina la estancia aquí en la tierra empieza otra eterna en el cielo.
    • 1027 Este misterio de comunión bienaventurada con Dios y con todos los que están en Cristo, sobrepasa toda comprensión y toda representación. La Escritura nos habla de ella en imágenes: vida, luz, paz, banquete de bodas, vino del reino, casa del Padre, Jerusalén celeste, paraíso: "Lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman" ( 1 Co 2, 9). 1028 A causa de su transcendencia, Dios no puede ser visto tal cual es más que cuando Él mismo abre su Misterio a la contemplación inmediata del hombre y le da la capacidad para ello. Esta contemplación de Dios en su gloria celestial es llamada por la Iglesia "la visión beatífica": «¡Cuál no será tu gloria y tu dicha!: Ser admitido a ver a Dios, tener el honor de participar en las alegrías de la salvación y de la luz eterna en compañía de Cristo, el Señor tu Dios [...], gozar en el Reino de los cielos en compañía de los justos y de los amigos de Dios, las alegrías de la inmortalidad alcanzada» (San Cipriano de Cartago, Epistula 58, 10). 1029 En la gloria del cielo, los bienaventurados continúan cumpliendo con alegría la voluntad de Dios con relación a los demás hombres y a la creación entera. Ya reinan con Cristo; con Él "ellos reinarán por los siglos de los siglos" ( Ap 22, 5; cf. Mt 25, 21.23).