La resurrección de Jesús
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La resurrección de Jesús Document Transcript

  • 1. La resurrección de Jesús “La buena suerte que los ha traído hasta Mí es algo que deben agradecer a los méritos que han adquirido en vidas anteriores.” Bhagavan Sri Sathya Sai Baba Había una pregunta que yo quería hacerle a Swami muy especialmente. Habíapensado mucho sobre ello, y la respuesta –si es que quería contestarme– sería de granimportancia para mí y obviamente también para muchos de los que, como yo, no seresignaban a aceptar los esquemas que la ortodoxia católica había establecido durante siglos.Nunca deberíamos tener miedo a la Verdad, sino al contrario, buscarla siempre, esté dondeestuviese. En abril de 1979 había escrito un artículo en Two Worlds titulado “¿Murió Jesús en lacruz?”. Había quedado fascinada por la lectura de un libro, Jesus died in Kashmir (Jesús murióen Cachemira), de A. Faber-Kaiser, y por otros libros sobre el mismo tema; también por elhecho de que muchos indios y paquistaníes se habían sorprendido ante nuestro asombro,cuando ellos afirmaban llenos de orgullo: “El amado Jesús murió en Srinagar, Cachemira. Sehacen peregrinajes hasta aquí, y muchas plegarias son escuchadas en tiempo de desgracia.Para nosotros es el Avatar del Amor”. También me llamó la atención el hecho de que muchoslectores cristianos de mi artículo me escribieran expresándome su interés y su alegría,diciendo que estaban “convencidos” de que Jesús no había muerto en la cruz. El peso de la evidencia, corroborado por el Sudario de Turín, de que Jesús sufrió unestado de catalepsia o “muerte clínica”, como se dice en términos médicos actualmente,después de tres horas de estar en la Cruz (la muerte por crucifixión sobreviene sólo despuésde cuatro días), es tan grande, que el 30 de junio del año 1960 el Papa Juan XXIII, en el diariodel Vaticano, “L´Osservatore romano” hizo el anuncio oficial de una enorme revelación,titulada “La completa salvación del cuerpo de Jesucristo”. En ella, el Papa les decía a los obispos católicos –quienes aceptaron y difundierondicha revelación– que la “salvación” completa de la raza humana se produjo gracias a lasangre de Jesús, y que su muerte no era lo esencial para ese fin. (Además, la palabra“salvación” no significa lo que mucha gente cree, es decir, salvados. Significa un “regreso” alcamino de la evolución, que conducirá finalmente a Dios mismo.)
  • 2. ¿Por qué el Papa proclamó tal revelación? ¿Por qué era necesario aclarar, en 1960 d.C.,que la muerte de Jesús no era esencial para la doctrina de la Iglesia? Porque el Vaticano estabaconvencido, después de años de la más minuciosa investigación y análisis y de usar las másmodernas técnicas, de que la ciencia había conseguido demostrar que: a) el Sudario de Turínera auténtico y b) que Jesús estaba todavía vivo cuando su cuerpo inconsciente fuedepositado en él. Incluso hoy, con los conocimientos actuales, ha habido personas a las que se les hacertificado la muerte y que luego “han resucitado” en el depósito. Es de sobra conocida lacapacidad de los yoghis de caer en trance de muerte a voluntad. ¿Y cuántas personas a lasque se les ha considerado “clínicamente muertas” han luego revivido, como se cuenta en ellibro del Dr. Raymond Moody Life after life (Vida después de la vida)? En 1969, el Vaticano formó una nueva comisión científica que siguió estudiando elasunto durante otros siete años y que, finalmente, confirmó los descubrimientos anteriores. Hay veintiocho manchas de sangre en el Sudario; sangre de la crucifixión, de azotes,de la herida producida por la lanza, de las laceraciones, de la corona de espinas. Heridastodas ellas, que continuaron sangrando. Incluso las llagas de la corona de espinascontinuaron haciéndolo después de que la hubieran quitado. Esto no sería posible a menosque el corazón siguiera latiendo, aunque fuera débilmente. Cuando el corazón se para, lasangre deja de circular, se retrae en las venas, los vasos capilares que hay debajo de la piel sesecan y aparece la palidez de la muerte. Las investigaciones demostraron también que la lanza atravesó el lado derecho de supecho, entre la quinta y sexta costilla, y salió por la parte superior del lado izquierdo deltórax, formando un ángulo de 29 grados. Esto significa que la lanza pasó cerca del corazón,pero sin dañarlo. La “sangre y el agua” de que nos habla Juan, que manaron de la herida quele causó la lanza, no surgían del corazón. Y si siguió saliendo sangre, eso significa que elcorazón continuaba latiendo, aunque fuera débilmente. Se tiene la sospecha de que no era el deseo de Pilatos matar a Jesús. Y además, apenashabía tiempo, ya que el Sabbath de los judíos empezaría al atardecer del mismo día. Los dosladrones estaban todavía vivos y hubo que matarlos. La muerte por crucifixión era larga y aveces se producía después de tres o cuatro días, y se debía al hambre, la sed, el agotamiento,la pérdida de sangre y a las aves de rapiña. Muy ocasionalmente, después de día y medio, seconsideraba que había sido suficiente castigo y las víctimas eran bajadas de la cruz. Si susheridas podían ser curadas, se recuperaban y seguían viviendo. Cuando José de Arimatea, un poderoso miembro del Sanedrín y devoto de Jesús,pidió permiso a Pilatos para tomar el cuerpo de Jesús, aquél se lo concedió, a pesar del hecho
  • 3. de que a los crucificados no se les permitía ser enterrados en sepulcros privados o porparientes, sino que eran echados a fosas comunes. ¿Acaso Pilatos confiaba en que Jesús siguiera aún con vida? Yo así lo creo, y así loconfirma la carta que Pilatos escribió al Emperador Tiberio en el año 32 d.C. El original seencuentra en la Biblioteca del Vaticano. Es posible adquirir una copia en la Librería delCongreso de Washington, D.C. Pilatos escribió: “Al César Tiberio. Un joven apareció en Galilea, y, en el nombre de Dios, que lo envió, predicó una ley nueva, la humildad. Al principio pensé que su intención era la de organizar una revuelta contra los romanos. Mis sospechas se desvanecieron al poco tiempo. Jesús de Nazareth hablaba más como un amigo de los romanos que de los judíos. Un día observé a un hombre joven que estaba con un grupo de gente, apoyado en el tronco de un árbol y les hablaba con dulzura. Me dijeron que ese hombre era Jesús. Era muy distinto a los que lo rodeaban. Su rubio cabello y su barba le daban una apariencia divina. Tendría unos treinta años y yo no había visto hasta entonces un rostro tan bello y apacible. ¡Qué diferente era, con su blanca tez, de los que escuchaban, de negras barbas! Como no quería molestarlo, seguí mi camino, diciendo a mi secretario, sin embargo, que se uniera al grupo y escuchara. Más tarde, mi secretario me dijo que nunca había leído en los libros de los filósofos nada que pudiera ser comparado a las enseñanzas de Jesús, y que no era un agitador, ni llevaba a las gentes por mal camino. Por esa razón decidimos protegerlo. El era libre para actuar, hablar y reunir a la gente a su alrededor. Esta libertad provocó la ira de los judíos, que estaban indignados; Jesús no irritaba a los pobres, pero sí a los ricos y poderosos. Más tarde, le escribí una carta a Jesús, pidiéndole que acudiera a una entrevista en el Foro. Vino. Cuando el Nazareno apareció, yo estaba dando mi paseo matinal y, cuando lo vi, quedé paralizado. Mis pies estaban como atados al suelo de mármol con cadenas de hierro, temblaba ante él como lo haría un culpable, aunque él estaba en calma. Sin moverme, observé a este hombre excepcional durante algún tiempo. No había nada desagradable en su aspecto ni en su actitud. Sentí por él un profundo respeto. Le dije que había un aura a su alrededor y que su personalidad lo elevaba por
  • 4. encima de los filósofos y maestros de su tiempo. Produjo una profunda impresión en todos nosotros, debido a sus agradables maneras, a su sencillez, humildad y amor. Estos, noble y soberano, son los hechos que conciernen a Jesús de Nazareth, y me he tomado mi tiempo para informaros con detalles sobre él. Mi opinión es que un hombre que es capaz de tornar el agua en vino, de curar a los enfermos, que resucita a los muertos y calma el mar embravecido no es culpable de acto criminal alguno. Como otros han dicho, hemos de admitir que realmente se trata del hijo de Dios. Tu obediente servidor, Poncio Pilatos.” El hombre que escribió esto después de que fueran levantadas calumnias contra lasactividades de Jesús y, a pesar de que no quisiera poner en peligro su posición frente al Césaro enemistarse con él, bien pudo, una vez que se sintió incapaz de salvarlo cuando lo llevaronante él, planear su ejecución de tal manera que, sin que sus enemigos se enteraran, Jesúspudiera sobrevivir a la muerte. Contrariamente a la costumbre usual entre los judíos, el cuerpo no fue enterrado enuna sepultura, sino que fue colocado en la espaciosa gruta excavada en una roca, que había enel jardín de la casa de José de Arimatea, y cuya entrada se cerró con una pesada piedra. (Se hadicho que había un túnel que conectaba la cueva con la casa de José, seguramente una salidasecreta para utilizar en tiempos de peligro.) Fuera así o no, Juan nos cuenta que el rico Nicodemo acudió llevando consigo “unascien libras” de mirra y áloe. Una cantidad enorme, ¿quizás para curar las heridas? Es curiosoel hecho de que en el siglo XVI, en Inglaterra, se hacía un hechizo cuando se recogía la salviay verbena, ya que se decía que estas hierbas habían crecido por primera vez en el Calvario yhabían curado a Jesús de sus heridas. Los científicos afirman que el perfecto negativo que ha quedado sobre el lienzo delSudario de Turín sólo ha podido “grabarse” debido a una poderosa radiación. Y pienso quese trata de la radiación cósmica que hizo que el cuerpo inconsciente de Jesús volviera a lavida. Parece que Jesús dijo a sus discípulos que levantaría el templo (de su cuerpo) en tresdías. Ellos no entendieron lo que quería decirles. Todos se dispersaron, excepto Juan, el únicoque presumiblemente vio cómo José de Arimatea y sus amigos se llevaban el cuerpo. Todospensaron que había muerto, y por eso, cuando Jesús se les apareció tuvieron miedo ycreyeron que se trataba de un espíritu.
  • 5. Pero Jesús les dijo que no era un espíritu, que los espíritus no tienen huesos y carnecomo él tenía. Les mostró sus heridas y, pidiendo algo de comer, tomó pescado hervido y unpanal de miel. En otra ocasión preparó una lumbre a orillas del lago para asar un pez. El hecho de que “apareciera” en la habitación donde estaban los apóstoles, cuando lapuerta estaba cerrada con candado, es algo que un maestro o un avatar puede hacer avoluntad con su cuerpo físico. Swami lo ha hecho innumerables veces; incluso ha estado conuna familia durante dos días, mientras seguía con sus actividades a millas de distancia. En una ocasión, Baba “apareció” y asistió al parto de una mujer efectuando todo lonecesario, lavando al bebé y arropándolo, antes de “desaparecer”. Los médicos de guardia,que pensaban que el bebé no iba a nacer todavía, se quedaron atónitos cuando la mujer lesdijo que la había ayudado en el parto “uno que llevaba una túnica anaranjada y tenía elcabello muy negro y rizado y cuya foto estaba en las paredes del hospital”. Me pregunto cuántas personas conocen, o han oído hablar, de los encuentros entre untal Lloyd Tester y un misterioso extranjero que decía llamarse “El Caminante”. La grabaciónde estas conversaciones, junto a una inusual y preciosa fotografía del extraño, que yo poseo,fueron difundidas hará unos cincuenta años, pero han sido de nuevo puestas en circulaciónrecientemente. Me siento tentada de reproducir aquí un breve extracto que explica cómo fue quitadala piedra de la gruta del sepulcro de Cristo: “Quiero que sepas, hijo, lo que ocurrió después de la Crucifixión del Maestro… No fue un milagro, a menos que llamemos milagro a que sus amigos más cercanos (que pidieron les fuera entregado el cuerpo para alejarlo de la furibunda multitud) estuvieran junto a él y esperaran pacientemente y confiados el retorno del espíritu al cuerpo, para luego conducirlo a través del pasadizo secreto que comunicaba al sepulcro con la casa de su dueño, José de Arimatea. Ahí se encontraron con el más miserable de todos los hombres, el pobre Judas, que en su desesperación pensó que estaba viendo al fantasma del Maestro al que había traicionado y que volvía de la muerte y se apoyaba en dos hombres que pensó iban a acusarlo. En este momento de insoportable angustia, Judas perdió la razón. Con un grito enloquecido se precipitó a través del pasadizo que conducía a la tumba y con la anormal fuerza de un maniático, se lanzó contra el obstáculo que impedía escapar. Con terribles gritos y maldiciones y la fuerza de diez hombres, forzó
  • 6. sin ayuda la pesada lápida que sellaba la entrada al sepulcro y, con el terrible aullido de un loco, se precipitó fuera, donde encontró su propia destrucción. Te digo esto para tu propia iluminación. No es que hubiera necesidad de guardar ningún secreto, excepto para los amigos fieles que temían que volviera a caer sobre él el poder de las autoridades, pero sí era cierto que Jesús quiso apartarse por algún tiempo del lugar del conflicto. Su espíritu se alejó de su cuerpo durante unos instantes, pero luego volvió a la escena de su existencia terrenal. Una y otra vez se apareció a sus elegidos, mostrando incluso a los más escépticos las marcas que le habían dejado sus asesinos, probando que era el mismo cuerpo, la misma forma que ellos habían conocido y amado tanto.” ¿Y qué decir de la historia de su desaparición final en medio de una nube? Hay datosque no concuerdan. Mateo ni siquiera nos habla de ello. Otro evangelio dice que la“desaparición” ocurrió el mismo día de la Resurrección. Mientras que otro afirma que Jesúsestuvo a menudo con sus discípulos, dándoles instrucciones para el futuro, durante cuarentadías. Al principio de su ministerio, cuando sus enemigos lo amenazaron con apedrearlo, sedice que desapareció delante de ellos, es decir, se volvió invisible. Lo que es evidente, sinembargo, es que Jesús dejó a sus discípulos y se fue a algún otro lugar. ¿Pero a dónde? Existe la evidencia por crónicas de la historia antigua, de que Jesús continuó sumisión viajando, por etapas, hacia el este, con el fin de encontrar las tribus perdidas de Israel,desparramadas por el mundo. Después de la destrucción del Imperio Asirio, sólo unos pocos regresaron a Palestina.Las otras diez tribus se dispersaron hacia el este y se establecieron en Persia, Bactria(Afganistán) y más allá de los Indus, en Cachemira, la bellísima región de los Himalayas, aloeste del Tibet, conocida como “el paraíso en la tierra”. Aún en nuestros días hay quienes allí se llaman a sí mismo Ben-e-Israel, hijos deIsrael. Hay numerosos estudios, antiguos y modernos, que demuestran el origen israelita delos afganos y los cachemires. Algunas narraciones muy antiguas, tales como el Bhavishya Mahapurana, escrito ensánscrito, cuentan que Jesús, acompañado por María, su madre, y Tomás, después depermanecer durante algún tiempo en Damasco, recorrieron el largo camino de caravanas queatravesaba el norte de Persia, donde predicó, convirtiendo a muchos. Lo llamaban “el que
  • 7. cura a los leprosos”. Este peregrinaje duró varios años, mientras seguían dirigiéndose hacia eleste. Por los “Hechos de Tomás” y también por otras fuentes, se sabe que Jesús, María yTomás estuvieron en Taxila (ahora Pakistan), desde donde siguieron su camino hastaCachemira. Pero María, incapaz de resistir las privaciones del viaje, murió en lo que es ahorala pequeña ciudad de Murree, llamada así en su honor, a unos 50 kilómetros de Rawalpindi.Su tumba, en Pindi Point, es todavía hoy un famoso templo. En 1950, el sepulcro fuereparado, gracias a Khwaja Nazir Ahmad, autor del libro Jesus in heaven on erath (Jesús en elParaíso en la Tierra). Jesús llegó a Cachemira a través del valle conocido como “la Pradera de Jesús”. Estehermoso y fértil valle, con sus laderas llenas de bosques, está todavía habitado por la razaYahudi, descendiente de la tribu de Israel. Desde aquel momento, al traducirlo significa “ellugar donde descansó Jesús”. Y después fue a Srinagar, la capital flotante de Cachemira,construida entre los lagos que hay al pie de los Himalayas. Estaba, de hecho, rehaciendo la ruta por la que había vuelto a Palestina después desus largos viajes y estudios en India y en otros lugares, durante sus años jóvenes, cuando sepreparaba para su ministerio, tal y como se afirma en los manuscritos del monasterio de losHimis, donde permaneció durante algún tiempo en aquel primer viaje. El rey, el Rajá Shalevahin, quedó muy impresionado por la elegante y pálida figuravestida de blanco. Al ser preguntado, Jesús dijo (según el Bhavishya Mahapurana), que habíaproclamado su ministerio en un país lejos de los Indus y que había venido a este mundo asufrir. Predicó el amor, la verdad y la pureza de corazón, y por eso fue llamado el Mesías. Dijo que su misión era la de “purificar la religión”. El Rajá le mostró su amistad demuchas maneras y prometió ser obediente a sus enseñanzas. Hacia el final de su vida terrena,Jesús vivió sencillamente, junto al lago Dal, y las multitudes iban a él para escuchar sumensaje y para ser curadas. Se ha dicho que a muy avanzada edad, Jesús le pidió a Tomás que continuara con sulabor y colocara una tumba en el lugar exacto donde él iba a morir. La modesta sepultura estáorientada hacia el este-oeste, en la cripta de un templo llamado “Rozabal”, que significa “laTumba del Profeta”, en el centro de Srinagar. En la antigua lápida tallada se indica el lugar exacto de las llagas de la crucifixión. Eltemplo es visitado por personas de todas las religiones, y los miembros de una misma familiahan sido sus custodios durante 1900 años.
  • 8. También está escrito en las antiguas crónicas que Tomás hizo lo que le fue ordenado.Después de volver a Taxila y visitar la tumba de María, viajó hacia el sur de la India,predicando y fundando comunidades en Kerala; por fin llegó hasta Madrás, donde se erigiríamás tarde sobre su tumba la Catedral de Santo Tomás. Aún hoy, los hindúes, musulmanes, budistas y los Ben-e-Israel veneran al granprofeta de piel blanca que, con las cicatrices de la crucifixión, llegó desde Palestina, en ellejano oeste; curaba a los enfermos y reunía multitudes, ya fueran reyes o mendigos, y dijohaber venido para “purificar la religión”. Se entenderá, por lo tanto, en vista de todo lo anterior, que yo estuviera impacientepor hacerle a Baba una pregunta. Así que le dije: “Swami, hay algo que he querido saber durante mucho tiempo. ¿Fue el cuerpo físicode Jesús el que volvió en sí en el sepulcro de la gruta? Quiero decir, ¿no se trataba del cuerpomaterializado del espíritu, como ocurrió cuando el maestro de Yogananda se apareció a sudiscípulo tres meses después de haber sido enterrado?” Swami replicó: “No. Era el cuerpo físico. No la materialización de su espíritu. Sucuerpo físico”. “¡Ah!”, dije. “Entonces, ¿es verdad que se fue al este, para continuar su misión, y llegóa Cachemira?” “Si, y también estuvo en Calcuta y en Malasia.” “Entonces, ¿es el cuerpo de Jesús el que está enterrado en el templo de Rozabal enSrinagar, Cachemira?” Swami asintió y dijo “Si”, con gran sencillez y dulce acento, como esperando lasiguiente pregunta, sin apartar sus ojos de los míos, lleno de ternura. Naturalmente, más tarde deseé haberle hecho más preguntas. Pero ya habíacontestado a lo que yo realmente quería saber y me sentía satisfecha. Y contenta de que fueraasí. Al pensar sobre ello, muchas preguntas que afloran a la mente en relación con hechos delpasado son de interés puramente intelectual comparados con el aquí y el ahora, y con larealidad viva del Principio Divino Encarnado en este período crucial de la historia de laevolución del planeta. Sabía que Ron también tenía una importante pregunta de interés trascendente parahacerle a Swami, y dejaré que él mismo la explique en el Libro Segundo. Sólo diré quesalimos de aquella entrevista como flotando…
  • 9. Texto seleccionado del libro publicado originalmente en 1982: “SAI BABA, La Encarnación del Amor”. De PeggyMason – Ron Laing. Págs. 50 a 59. (Esta parte la escribe Peggy Mason)5