Ecuador un paraiso fiscal rural
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Ecuador un paraiso fiscal rural Document Transcript

  • 1. ¿ECUADOR, UN PARAÍSO FISCAL RURAL?Por Michel Laforge Castro[1]Publicado por lalineadefuego el diciembre 23, 2011El Sistema de Investigación de la Problemática Agraria del Ecuador (SIPAE) presentórecientemente sus primeros hallazgos en materia de tributación y tierras rurales en elEcuador; lo que llama poderosamente la atención en este estudio es que, en lo relacionadocon la propiedad de la tierra, el Ecuador presenta todas las características de un paraísofiscal.En efecto, los impuestos en general tienen dos objetivos principales: ya sea redistribuir lariqueza generada, y así contribuir al bien común, o bien desincentivar prácticas que seconsideran indeseables para el país.De hecho, el Ecuador ha logrado en los últimos años un incremento importante de surecaudación tributaria, que le permite al país tener una mayor independencia de los ingresospetroleros, que han pasado de ser 43% de los ingresos totales del Estado en el año 2000 a26% en el año 2010 (los ingresos tributarios pasan de 50% a 62.5% de los ingresos totalesdel país en ese período).El impuesto predial, existente desde hace algunos años en el Ecuador, tiene característicasde impuesto redistributivo, ya que corresponde a un impuesto sobre el valor de la tierra, queestá íntimamente ligado a su capacidad productiva (pero también a la disponibilidad deagua de riego, a la cercanía de vías de comunicación, y otros factores). Sin embargo, segúnlas simulaciones efectuadas por el SIPAE, este impuesto aparentemente no logra tener unverdadero efecto redistributivo, ya que la tasa de imposición, que por cierto no puede variarmás allá de lo previsto en la ley[2], es muy baja, llegando a un impuesto que puederepresentar entre 0,5 y 2,5% del ingreso anual esperado en las fincas en las cuales se hizouna simulación. Probablemente sean necesarias más simulaciones, pero sólo en el caso deun gran productor ganadero muy extensivo (es decir, con muy poca productividad), elimpuesto afectó el 10% de su ingreso esperado.Por otro lado, el nuevo impuesto sobre tierras rurales, creado por la Ley de EquidadTributaria en 2007, que se anunció como un impuesto de desincentivo a la tenenciaimproductiva de tierras, y que, después de una serie de peripecias, entró realmente enaplicación en el año 2010, tiene una característica sorprendente: es meramenteproporcional. Es decir, que la misma tasa se aplica para los propietarios de 26 hectáreascomo de 2600 has, lo cual puede resultar proporcionalmente más pesado de soportar para elpropietario de 26 has que para aquel de 2600. Sin embargo, las simulaciones del SIPAEparecen demostrar que, con la tasa actual para este impuesto, este tipo de impuesto afectaríasolamente en un 3% el ingreso esperado de un gran propietario extensivo de más de 300 hasde cacao en la Costa, aunque llegaría a un 11% del ingreso del ganadero extensivo en lasierra. Es decir, un impacto bajo en relación con los ingresos esperados, y que no tendría unefecto de desincentivo en el propietario extensivo. Lo lógico en este caso, cuando se tratade instaurar un desincentivo, hubiera sido crear un impuesto progresivo, es decir, un
  • 2. impuesto con tasas de imposición cada vez más importantes a medida que se incrementanlos tamaños de las propiedades, para que resulte económicamente inviable para un granpropietario el mantener grandes áreas con bajo nivel de producción (o incultas, comodesgraciadamente todavía sucede en algunos predios).Las dos herramientas fiscales para hacer que la riqueza creada por las fértiles tierrasecuatorianas favorezcan a todos los ecuatorianos parecieran pues tener defectos de diseñoque les impiden tener un verdadero rol redistributivo o de incentivo a la productividad.Pero eso no es todo: los dos impuestos prevén exoneraciones que pudieran abrir fisuras porla cual ciertos grandes propietarios podrían intentar sustraerse a sus obligaciones tributarias,aduciendo por ejemplo que están reforestando grandes extensiones …sin hacerlo realmente.Hasta hace poco, los pequeños productores no tenían acceso a tales exoneraciones, aunqueactualmente, si leemos bien el COOTAD, pudieran tener acceso a exoneraciones sipractican la agroecología (aunque algunos productores me han contado que en la prácticalos municipios no tienen un dispositivo para concretar esta exoneración).Sin embargo, a los defectos de diseño y las fisuras posibles de las exoneraciones se sumaun defecto de mayor magnitud: ¡estos dos impuestos son incobrables!En efecto, la herramienta de base en cualquier país para cobrar este tipo de contribuciones,un catastro actualizado de las tierras rurales[3], simplemente no existe en el Ecuador.Existen catastros, pero generalmente no están actualizados, y, en la era del I-phone y deGoogle Earth, no tienen, en la mayoría de los casos, una relación con un verdadero mapa.Es decir que los cobros de estos dos impuestos se dan en base a estimaciones, o en base a labuena voluntad de los propietarios[4], los cuales saben perfectamente que el Municipio (enel caso del impuesto predial) o el Servicio de Rentas Internas no tienen manera de sabercuál es la extensión real de su propiedad[5].Es difícil evaluar el monto perdido por el Estado por causa de la evasión fiscal en materiaagraria pero una estimación rápida del aporte tributario potencial de los propietarios demás de 100 has[6], con una carga tributaria similar a la carga sobre otras actividadeseconómicas, nos lleva a una suma de más de 1.000 millones de dólares de aporte potencialal presupuesto del Estado.Esto se aleja mucho de los 49 millones de dólares estimados por el SIPAE comorecaudables por el impuesto a las tierras rurales y más aún de los 8 millones de dólaresefectivamente recaudados por el SRI para este rubro.La conclusión a la que nos lleva el estudio ya mencionado, es que si usted posee una granfortuna sobre la cual no quiere tener que pagar muchos impuestos, ¡invierta en la compra detierras en el Ecuador![1] Experto de Agrónomos y Veterinarios sin Fronteras[2]El Código Orgánico de Ordenamiento Territorial, Autonomía y Descentralización, en realidad ratifica latasa ya definida por la anterior Ley Orgánica de Municipios
  • 3. [3]Estos catastros están normalmente a cargo de los municipios.[4]Que además debe ser una buena voluntad al día con la tecnología, ya que el impuesto sobre tierras ruralesse cobra …por Internet.[5]Aunque la Transitoria Decimoséptima de la Constitución daba un plazo de dos años para hacer lacartografía geodésica del país, base para un catastro rural, el proceso de realización de este catastro avanza aun ritmo muy lento[6]Que suman más de 5 millones de hectáreas en el Ecuador.