Han transcurrido 22 años desde que Estados Unidos destruyó con su arsenal El Chorrillo para derrocar alexdictador Manuel A...
2Los Stealth lanzaron impunemente sus bombas de 1900 kilogramos sin el riesgo dealguna cortina de fuego que les hiciera re...
3Lluvia de balasCrítica, 20 diciembre 2011Justino González | Especial para Crítica /Crítica en LíneaUn joven Justino Gonzá...
4Media hora después, los tanques y vehículos blindados del ejército gringo estabanapostados en la entrada principal de los...
5En los diarios de la época se nos incluyó en una lista de los más buscados y las tropas deEU se tomaron nuestra residenci...
6Permanecimos dentro de las celdas custodiados por los soldados estadounidenses hastael amanecer. En la mañana fuimos saca...
7“Luego nos metieron en túneles oscuros, aislados y con aire acondicionado en la base dela UESAT, en Naos, que se convirti...
8Nadie del PRD ni comunistas quedaron presos. Luego supimos que los „ñangaras‟tuvieron protección de la URSS, antigua Unió...
9“Tema tabú”Crítica, 20 diciembre 2011El sacerdote Conrado Sanjur asegura que no se sabe a ciencia cierta cuántos muertos ...
10La invasión causó daños materiales por la acción militar y una crisis económica,producto de las acciones de saqueo al co...
11El ingreso de los soldados estadounidenses al barrio El Chorrillo dejó como resultadoque este fuera particularmente ince...
12“Es también difícil determinar exactamente quién o cuál fue la causa real de los daños ala propiedad. Pero sí lamentamos...
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Testimonios de la invasión Panamá 1989

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Después de 22 años de la cruenta invasión de diciembre de 1989, algunos protagonistas hablan sobre ella.

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Testimonios de la invasión Panamá 1989

  1. 1. Han transcurrido 22 años desde que Estados Unidos destruyó con su arsenal El Chorrillo para derrocar alexdictador Manuel Antonio NoriegaLa "Causa Justa" más injusta en la historia de PanamáCrítica, 20 diciembre 2011Las tropas de Estados Unidos destruyeron el aeropuerto de Punta Paitilla, el Cuartel Central en El Chorrillo, el de Tinajitas, el dePanamá Viejo, el de Los Pumas, la base militar de Río Hato (donde funcionaba el Instituto Militar Tomás Herrera,) y la Base Navalde Coco Solo, entre otros muchos.Redacción | Tomado de Prensa Latina /Crítica en LíneaLa noche, despejada y poco calurosa, como sucede con la entrada de la corta época deseca en el Istmo, transcurría tranquila y en el laboratorio de la Universidad de Panamánada hacía presagiar alguna tragedia natural ese 19 diciembre de 1989.Pero unos 30 minutos antes de la media noche, la luz roja del sistema de alerta sísmicase disparó, segundos después de una ensordecedora explosión a la que siguierondecenas, cientos de otras más hasta perderse la cuenta, en medio de un atronador ruidode turbinas.El sismógrafo registró un temblor de 5 grados de intensidad en la escala de Richter,pero quienes estaban de guardia descartaron un movimiento telúrico cuando vieron conclaridad sobre las instalaciones del complejo universitario oleadas de aviones queatravesaban la ciudad de este a oeste en vuelo rasante.Nadie sabía que eran cazabombarderos F117-A Stealth, los cuales el presidente deEstados Unidos, George H. W. Bush, estrenaba en ese momento en el bombardeo aáreas densamente pobladas de El Chorrillo y otros lugares, como parte de un complotcon la clave secreta "Cuchara Azul", irónicamente bautizado "Operación Causa Justa".El sismógrafo registró 417 detonaciones desde la primera, en los minutos finales del día19, hasta la última, varias horas después en la madrugada del 20, cuando ya El Chorrilloestaba en ruinas y sus vecinos, sorprendidos en el reposo familiar, no daban crédito aaquella desolación y muerte que los sepultaba.
  2. 2. 2Los Stealth lanzaron impunemente sus bombas de 1900 kilogramos sin el riesgo dealguna cortina de fuego que les hiciera resistencia en los 27 objetivos atacadossimultáneamente, y lograron su propósito de sembrar el pánico y la desorientación entrelos sorprendidos militares panameños y los civiles.La aviación destruyó aeropuertos como el de Punta Paitilla, el Cuartel Central en ElChorrillo, el de Tinajitas, el de Panamá Viejo, el de Los Pumas, la base militar de RíoHato (donde funcionaba el instituto militar Tomás Herrera,) y la Base Naval de CocoSolo, entre otros muchos.No medió ninguna declaración de guerra previa y el crimen fue condenado por laAsamblea General de ONU y la Organización de Estados Americanos, pero sin ningunaconsecuencia para los agresores. El masivo y sorpresivo ataque aéreo preparó lascondiciones para el despliegue de 26 mil hombres armados hasta los dientes, quienes,no obstante, su aplastante superioridad numérica y en armas, encontraron unaresistencia popular inédita.H. W. Bush, el mismo que en 1991 arrasaría también con parte de Irak antes de que suhijo W. Bush la acabara de destruir en 2003, usó el mismo argumento de siglos pasadospara justificar la invasión: proteger la vida de ciudadanos norteamericanos que residíanen Panamá. Por supuesto, nunca estuvieron amenazados.Ante esa gastada y jamás creída justificación en todos los países que han atacado, Bush-padre- dijo que la invasión era para detener a Manuel Antonio Noriega y combatir eltráfico de drogas, objetivo que hubiera podido cumplir cualquier comando“rambolesco” sin necesidad de matar a miles de civiles, en un país con desbordantepresencia militar estadounidense desde 1903.El tercer argumento, en cambio, era el más satánico y cínico de todos: "defender" elTratado Torrijos-Carter sobre el Canal, como si Panamá lo hubiese repudiado o puestoen peligro.Los analistas panameños lo han repetido cientos de veces a lo largo de estos años y nohay nada que añadir a sus conclusiones: el objetivo real del ataque fue destruir lasfuerzas panameñas que tendrían que ocuparse en solitario de la vigilancia del Canal apartir del 2000, gracias al Tratado Torrijos-Carter.Una vez eliminado el ejército local, las tropas norteamericanas se quedarían en la zona yse buscaría un gobierno favorable a la anulación de los acuerdos que reconocían yaceptaban la soberanía panameña del Canal. Eso no llegó a suceder porque el pueblopanameño defendió lo suyo.
  3. 3. 3Lluvia de balasCrítica, 20 diciembre 2011Justino González | Especial para Crítica /Crítica en LíneaUn joven Justino González entrevista al exGeneral NoriegaEl cielo estaba teñido rojo y las estruendosas bombas, provenientes de los helicópteros“Apache” y “Black Hawk” del Ejército de Estados Unidos, que caían sobre el barrio deEl Chorrillo, nos mantenían atrapados en el piso 1 de la Torre 2, del edificio 24 deDiciembre, en la calle 26 oeste El Chorrillo.Las balas trazadoras de las ametralladoras estadounidenses M-16 y los fusiles rusosAK-47 de los soldados panameños se cruzaban y atravesaban nuestro débil refugio porencima de nuestras cabezas.El horror y el olor a muerte nos acechaban.PREVIO A LA INVASIÒN.Yo trabajaba como reportero de los Servicios Informativos de la emisora Onda Populary vivía en el apartamento de mi madre en El Chorrillo.Era por eso que recibía llamadas por “beeper” de mis amigos Juan Pritsiolas y AlfonsoZamora, corresponsales de la agencia de prensa alemana DPA, sobre movimientosinusuales de tropas de las extintas Fuerzas de Defensa y los denominados Batallones dela Dignidad, que habían instalados trincheras de sacos de arena sobre las aceras delpopular barrio.Observaba que las tropas panameñas corrían desde y hacia al Cuartel Central, gritandoque se había dado la clave Chácara y pidiendo armas… De repente un silbido y unestallido. La luz se fue, hubo un silencio sepulcral y acto seguido, estallidos y másestallidos. La invasión había empezado. Mire mi reloj y eran las 12.02 minutos del 20de diciembre de 1989.
  4. 4. 4Media hora después, los tanques y vehículos blindados del ejército gringo estabanapostados en la entrada principal de los edificios donde estábamos.También se incendiaron los caserones de madera adyacentes y empezamos a correr anteel peligro de morir asfixiados por el humo. Junto a unos vecinos bajea fuego graneado yarrastrándome por el piso a la planta baja…El Contraluz de una linterna nos sorprendió y quedamos con cañones de fusiles sobrenuestras cabezas. Explicamos que vivíamos en el edificio y que había varios centenaresatrapados en medio del fuego. A las 5 de la mañana empezó el desalojo. Primero niñosy mujeres. De último salimos los hombres… El escenario era dantesco. Observe frenteal edificio un hombre muerto atrapado entre los escombros de un auto al que unblindado le pasó por encima.Al llegar al sector de “El Límite” vi a dos mujeres batalloneras tendidas y bañadas ensangre contra los sacos de arena. Otro batallonero estaba llorando en el suelo herido debala. Nadie lo quería ayudar por miedo. Lo arrastramos hasta donde íbamos.La presencia de soldados norteamericanos invadiendo la patria, era una espina mortal enel corazón. Pero peor aún, la excusa de Noriega, inaceptable. Miré hacia atrás, el cieloestaba negro. -0-0-Testimonio Gaspar “Toty” Suárez cuenta su historia sobre la invasiónUn asilo de platanitos y té de limónCrítica, 20 diciembre 2011Luis Gaspar “Toty” Suárez recuerda que horas antes de la invasión estuvo en la antiguaCasa del Periodista en un acto de celebración de los palestinos. Allí coincidió con LuisGustavo Torreglosa, el entonces representante de El Chorrillo que se convirtió en elprimer muerto de la llamada Operación Causa Justa.“Toty”, quien para entonces era el presidente del Partido Panameñista Revolucionario,se fue a su casa y allá escuchó los primeros bombazos y notó un movimiento extraño enel hotel Marriot (hoy Sheraton), que era donde se hospedaban la mayoría de loscorresponsales extranjeros.Con un grupo de copartidarios, tomó rumbo a su emisora Radio Soberana y comenzó aarengar a las masas, miembros de las Fuerzas de Defensa y a los Batallones de laDignidad. Recibía llamadas y reportaba para emisoras de Rusia, Colombia y RepúblicaDominicana.Cuando amaneció se nos alertó que venían las tropas invasoras y optamos por salir endos autos hacia el área de Vista Hermosa, donde se trataba de orientar a la gente en lascalles. En eso se estuvo día y medio, pero luego cuando la gente que tenía el primerdeber de resistir, que eran los jefes de cuarteles de las Fuerzas de Defensa, se rindieron,nos dimos cuenta de que no había nada que hacer.
  5. 5. 5En los diarios de la época se nos incluyó en una lista de los más buscados y las tropas deEU se tomaron nuestra residencia, por lo que iniciamos a contactar con las embajadaspara buscar refugio.Al final fueron los hermanos cubanos los que nos recibieron en la casa del embajadorLázaro Mora. Vengan, pero apúrense, nos dijeron. Media hora después de llegar,soldados norteamericanos se apostaron en las afueras de la residencia y luego llegó unoque gritaba de todo.Los días de asilo fueron duros. No había muchos alimentos y la comida se componía deun té de hierbas de limón con plátanos a “puñetazo” cosechados de un tallo que estabaen el patio de la casa. Luego, no sé cómo, el embajador logró unos enlatados y el asuntomejoró.Una semana después nos enteramos de que en la residencia también estaban la señoraFelicidad de Noriega y sus hijas Sandra y su bebé de 8 meses, Lorena y Thays.Al cabo del tiempo, el canciller y pariente Julio Linares otorgó los salvoconductos ypudimos viajar a Cuba. Una caravana de 15 autos salió al aeropuerto de Tocumen. Yoera el primero en pasar en la terminal, donde había una turba esperando. A mí merespetaron, pero a las muchachas Noriega las vejaron y hasta un tipo intentó arrebatarleel niño a Sandra, pero intervino la esposa del embajador Mora, quien se le plantó firme.Yo estaba algo acostumbrado a los exilios, era el tercero para mí. En el avión vi ungesto bonito. Un joven de la tripulación se le acercó a la señora Felicidad paraagradecerle que lo había ayudado a estudiar. Era un alivio frente a esos momentos durospara todos. -0-0-Militar: Una noche tranquila se transformó en zozobraYo estaba preso para la invasiónCrítica, 20 diciembre 2011Edgardo Falcón era teniente de las Fuerzas de Defensa cuando se produjo la invasiónnorteamericana. Había sido detenido el 16 de marzo de 1988 por estar vinculado a laasonada golpista de ese año contra el general Manuel Antonio Noriega.Falcón recuerda que la noche transcurría igual que todas, como lo es para cualquierdetenido. El mayor Santiago Fundora mantenía prendido un radio pequeño que losmantenía informados sobre lo que estaba pasando en el resto del país.De repente, en El Renacer hubo un bombardeo por fuego de helicópteros,principalmente a los puestos de mando y las garitas de vigilancia. El estallido rompiólas tuberías de agua potable. El sector de la galería donde estaban los militares golpistasse comenzó a inundar. De inmediato nos dimos cuenta de que se trataba de unainvasión, pues los soldados americanos --que no hablaban español-- se tomaron elCentro Penitenciario.
  6. 6. 6Permanecimos dentro de las celdas custodiados por los soldados estadounidenses hastael amanecer. En la mañana fuimos sacados de la celda y llevados a la cancha de fútbol,sentados sobre el césped esperamos hasta que sobre las 10 de la mañana nos subieron auna lancha que nos llevó a Fuerte Davis, en el Atlántico. Permanecimos en una casa deseguridad, sin saber qué estaba ocurriendo en el resto del país. Después nos trasladarona otra residencia, pero esta vez en la ciudad de Panamá, siempre escoltados por lasFuerzas Especiales de los Estados Unidos.En horas de la noche nos reunimos en Clayton con el general Marc Cisneros, así comocon el mandatario Guillermo Endara y los vicepresidentes Ricardo Arias Calderón yGuillermo Ford. Después de esa reunión, cada uno se reintegró a su hogar. -0-0-Interrogatorios post invasiónCrítica, 20 diciembre 2011El ex ejecutivo del G-2, mayor Felipe Camargo recuerda que tras la invasión de hace22 años, a los oficiales de las Fuerzas de Defensa los aislaron en la cárcel de la PolicíaMilitar de Fuerte Clayton y eran sometidos a interrogatorio las 24 horas por personal deinteligencia del ejército de EE.UU., la DEA y la CIA .“A cualquier hora te sacaban de las celdas para interrogarte y con acusaciones parallevarte a Estados Unidos. Hubo presión psicológica y usaban todas las tácticas deinterrogatorio que yo conocía y manejaba.“La comida era una ración de combate y nos uniformaron de verde olivo, viejos, rotos ysucios; botas sin cordones. La idea era degradar y humillar.
  7. 7. 7“Luego nos metieron en túneles oscuros, aislados y con aire acondicionado en la base dela UESAT, en Naos, que se convirtió en un Guantánamo en menor escala.“Ese centro de inteligencia o centro de interrogatorios era continuo, fuerte, sin derecho allamadas o comunicación externa. Por allí pasaron Marcos Justines, Nivaldo Madriñán,Pascual González, Marxio Herazo, Rafito Cedeño, Ramón Díaz, entre otros.“Nos daban 30 minutos de patio nocturno para caminar y sin ver el sol hasta el 1 defebrero de 1990, cuando se produce el fin de las hostilidades.“Los únicos civiles presos fueron Rigoberto Paredes, que se comportó como todo unvarón en la cárcel de Clayton y „puteaba‟ a los gringos todos los días. Bélgica deCastillo también estuvo en Clayton.
  8. 8. 8Nadie del PRD ni comunistas quedaron presos. Luego supimos que los „ñangaras‟tuvieron protección de la URSS, antigua Unión Soviética, y pasaron „agachaditos‟.“A la tropa la metieron en los campamentos de prisioneros de guerra en NuevoEmperador. Todos teníamos este estatus y así lo reconoció la Cruz Roja Internacional“Luego estando preso en La Modelo y El Renacer por casi dos años, iban los gringos ainterrogarnos o nos sacaban y nos llevaban al centro en la isla de Naos.“En todo ese tiempo de 1990 y 1991, el gobierno post invasión presionaba conenviarnos a EE.UU, pero esa era la guerra y como militar, estoy preparado para esto ymás. No lloro… primera vez que hablo de esto… sólo había que soportar.”
  9. 9. 9“Tema tabú”Crítica, 20 diciembre 2011El sacerdote Conrado Sanjur asegura que no se sabe a ciencia cierta cuántos muertos dejó la invasión.El padre Conrado Sanjur es el jefe de COPODEHUPA (Coordinadora Popular deDerechos Humanos de Panamá), una organización que apoya una denuncia ante laComisión Interamericana de Derechos Humanos, en la que 270 familias panameñassolicitan compensación a las autoridades por los efectos de la invasión.Sanjur, en una entrevista a la BBC, dijo que se ha jugado con cifras de 7000, 5000 y2000 muertos, pero no se sabe a ciencia cierta cuántos son.Repercusiones económicasCrítica, 20 diciembre 2011
  10. 10. 10La invasión causó daños materiales por la acción militar y una crisis económica,producto de las acciones de saqueo al comercio en general por parte de la poblacióntemerosa de un desabastecimiento de alimentos y artículos de primera necesidad.El barrio de El Chorrillo, constituido principalmente por viejos caserones de maderaedificados en la época de construcción del canal, fue destruido casi en su totalidad,debido en parte a los incendios producidos por el bombardeo al Cuartel Central.No obstante, existen versiones de que algunos grupos organizados por Noriega,conocidos como los Batallones de la Dignidad, incendiaron parte de El Chorrillodurante los enfrentamientos.Siendo la Policía un componente de las Fuerzas de Defensa, se dejó sin autoridadpolicial a la ciudad de Panamá, permitiendo el ataque a edificios públicos, escuelas,comercios y hasta viviendas particulares, por parte de delincuentes comunes, hasta quese restaurara la fuerza policial.Los objetivos de la operaciónCrítica, 20 diciembre 2011El objetivo del ataque era anular cualquier respuesta del ejército panameño. Elbombardeo destruiría aeropuertos y bases militares como el Aeropuerto Marcos A.Gelabert en Punta Paitilla, el Cuartel Central en el barrio de El Chorrillo, el Cuartel deTinajitas, el Cuartel de Panamá Viejo, el Cuartel de Los Pumas, la base militar de RíoHato (donde funcionaba el instituto militar Tomás Herrera, que no era en realidad unaescuela de formación castrense) o la Base Naval de Coco Solo.La Fuerza Aérea de los Estados Unidos probó un armamento de última generación,como los aviones furtivos F-117 Nighthawk o los helicópteros de combate AH-64Apache contra un ejército muy poco equipado. A pesar de la alta tecnología delarmamento estadounidense, se produjeron numerosas muertes civiles al ser alcanzadosmuchos edificios no militares 5.
  11. 11. 11El ingreso de los soldados estadounidenses al barrio El Chorrillo dejó como resultadoque este fuera particularmente incendiado y masacrado.Resultados Números en blancoDaño colateralCrítica, 20 diciembre 2011No hay claridad sobre cuántos civiles murieron en la invasiónBBC | Mundo /Crítica en LíneaVeinte años después de la invasión a Panamá, uno de sus legados más persistentes ycontrovertidos es el que tiene que ver con el impacto que tuvo sobre la población civildel país.Hay disputa acerca del número de civiles muertos durante y después de los combates enel barrio céntrico de El Chorrillo.Voceros de las fuerzas armadas estadounidenses le insistieron a BBC Mundo que sehizo todo lo posible por evitar daños a los civiles.“Daño colateral”En declaraciones a BBC Mundo, Robert Appin, vocero del Comando Sur del Ejércitoestadounidense, señaló que “ante todo, lamentamos cualquier tipo de daño colateral, seapérdida de vida o daño a la propiedad”.Appin agregó que en cualquier operación de combate su país “toma en consideraciónminimizar el daño colateral” y añadió que no conoce el número de muertes civiles queocurrieron en la Operación Causa Justa, ya que “la cifra de supuestas víctimas varíasustancialmente según la fuente” y no hay manera de confirmarla.
  12. 12. 12“Es también difícil determinar exactamente quién o cuál fue la causa real de los daños ala propiedad. Pero sí lamentamos cualquier muerte civil o daño a la propiedad queocurrió durante la operación. Lo que sí puedo confirmar es que perdimos a 23 valientesmiembros del servicio durante esta misión”, concluyó.

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