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Novela juvenil, muy linda con angeles de la guarda y demonios en medio de todo el Amor...

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    Angeles.y.mariposas Angeles.y.mariposas Document Transcript

    • Ángeles y Mariposas Matías Zitterkopf www.matiaszitterkopf.com.ar
    • Diseño de Cubierta:Sonia Nievas y Carolina Varela ISBN: 978-1-926828-05-3Depósito legal:Biblioteca Nacional de Canadá Derechos exclusivos de edición en castellano reservados para todo el mundo: © 2010, Ediciones MUZA Inc. Canadá www.tulibreriavirtual.net Ninguna parte de esta publicación, incluído el diseño de la carátula, puede ser transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya seaelectrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo del editor. Tampoco podrá ser reproducida o almacenada con fines comerciales.
    • Agradecimientos A los blogueros que han prestado su gigante ayuda desinteresada para lo que fue una campaña de promoción Antes que nada quiero dar gracias a Dios por muy buena.iluminar mi camino y hacerme sentir su presencia cada día En fin, gracias a los que siempre me apoyan porde mi vida. hacerme sentir bien con lo que hago y a los que no A mis padres, por darme la vida y apoyarme en mi creyeron en mí, por hacerme más fuerte.educación junto a mis maestros, pues nunca hubieseaprendido a leer y escribir. A mis hermanos y amigos, por ser muchas veces miscríticos literarios y soportarme cuando hablo de mis sueñose ideas. A los lectores, por seguir creyendo en la magia delos libros y ser tan pacientes. A mis dos amigas y colegas, Sonia Nievas yCarolina Varela, por haberme brindado su ayuda. Nosiempre se conoce a personas geniales y yo lo he hecho.
    • Más allá de la ventana abierta, el aire de la mañana está henchido de ángeles. Richard Wilbur
    • ÍNDICEPrólogo ....................................................................5Capítulo Uno: Despertares ......................................6Capítulo Dos: Amigos...........................................23Capítulo Tres: Bastian...........................................39Capítulo Cuatro: Noticias......................................57Capítulo Cinco: Preguntas y Respuestas ..............84Capítulo Seis: Salvada.........................................102Capítulo Siete: Baile ...........................................120Capítulo Ocho: Pérdida Irreparable ....................134Capítulo Nueve: Alas ..........................................146Capítulo Diez: El Junco ......................................169Capítulo Once: Tiempo .......................................184Capítulo Doce: Palacio de Tul ............................193Capítulo Catorce: Confrontación ........................227Capítulo Quince: La Propuesta ...........................235Epílogo: Decisión Final.......................................242Acerca de.............................................................249
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Prólogo dolor cortante, allí están ellos brillando: tus amigos y amor prohibido. Ellos llenan ese vacío. Viví casi diecisiete años libre de problemas, sinprestar atención a los demás, porque estaba encerrada en Sabía que estaba pecando mortalmente aluna burbuja. enamorarme. Aunque sentía que a él le pasaba lo mismo. Me sentía aislada del mundo exterior, sin interés ni Me amaba, pero estaba rompiendo las reglas al hacerlo.ganas de cambiar ese estado. Tenía una coraza alrededor Entonces, sufría igual que yo: en silencio.que no me permitía ver que había algo más fuera delmundo que me había creado en mi habitación. Tal vez cuando uno siente que es verdad en cada Sin duda, haber venido a Puerto Azul cambió todo célula del cuerpo, ese amor no es tan prohibido. Porque alcompletamente, ya que hizo que mi antigua vida cambiara final de todo, es el amor el que nos lleva a tomar laspor completo. decisiones más difíciles. Al poner un pie fuera de mi mundo inventado,encontré a aquellos que estudiaban conmigo, la vida socialque se comenzaba a tejer, y con ésta, los dramas, laspeleas, la alegría y el amor. Cuando en el camino pierdes lo que más apreciascon el alma, cuando pareces quedarte sin respiración por elMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 5 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Capítulo Uno: Despertares mal, hacía que olvidara los pequeños problemas de adolescente solitaria que había tenido durante el día. Ángel de la guarda, dulce compañía, no me No tenía una imagen definida de mi ángel guardián,desampares ni de noche ni de día, no me dejes sola sino porque él jugaba a las escondidas y no se dejaba ver. Talme perdería… vez me estaba volviendo loca, pero las cosas se habían Anoche después de dar mil vueltas en la cama, en tornado demasiado reales para mí. Al menos yo sí creía enuna búsqueda interminable del sueño y cuando estuve él.cerca de dormirme, repetí cinco veces esa oración que mi El sueño de la noche de anterior fue igual de intensomadre me enseñó cuando era pequeña. que los demás. Siempre pasaba lo mismo; era casi una A pesar de que tenía dieciséis años, por alguna rutina que estaba obligada a vivir todas las noches, cuandoextraña razón que no comprendía, la seguía diciendo. el silencio se apoderaba del mundo.Rezaba esa plegaria cada vez que me iba a dormir, con mis Me veía parada cerca de la ruta, nerviosa y con unadedos entrecruzados sobre el pecho, porque me hacía fuerte idea en la cabeza. Los autos que pasaban a gransentir tranquila y protegida cuando las sombras de la velocidad eran borrosos frente a mis ojos. El vestidooscuridad se movían en la penumbra de mi habitación. blanco y liviano que llevaba puesto comenzaba a flotar El hecho de saber que en algún momento de la cuando la brisa proveniente de un bosque cercano llegabanoche él estaba ahí, de pie a mi lado y cuidándome de todo hasta mí, acarreando hojas secas. Nadie parecía quererMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 6 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASayudarme o preguntarme si estaba bien, lo que me llevaba Siempre giraba sobre mis pies lentamente, asustada,a la conclusión de que era invisible para ellos. para ver quién era el que estaba parado detrás de mí y allí En lo más profundo de mi ser estaba el sentimiento, estaba él, pero un tanto más lejos. Aunque no podíalas ganas de querer dar un paso adelante, cerrar los ojos y distinguir su cara ni sus ojos, sabía, porque lo sentía enesperar al primer automóvil que quisiera quitarme la vida. todo mi cuerpo que ya estaba acostumbrado a su presencia,Lo que no entendía era el motivo que me llevaba a tomar que era el mismo ser que me cuidaba por las noches.esa decisión. Yo sabía que nunca pensaba en esas cosas Entonces entendía que mis sentidos eran mejores, pero elhorribles. Era como sentirme tentada a cometer el error. de la vista me jugaba en contra cuando lo quería ver. Pero siempre en el instante en que estaba por tomar En el preciso momento en que me acercaba ala drástica decisión, alguien me tocaba el hombro acariciar y mirar su rostro, alguien de la vida real meizquierdo. Me dejaba completamente paralizada, como impedía hacerlo y me devolvía a la vida. Tenía lacongelada. Por un lado parecía estática, pero mis sentidos sensación de que era él quien no deseaba mostrarse, peroestaban más alerta que nunca. Podía oler los perfumes que cada vez estaba más segura de que era mi protector.el viento llevaba. Los ruidos que llegaban hasta mis oídos Me desperté dando un salto al escuchar los gritos deeran fuertes. Podía ver las cosas con mucha nitidez, a pesar papá, provenientes del piso de abajo.de que estaba oscuro. “Amelie, Amelie es hora de levantarse”. ¿Lo había dicho o gritado? Me puse la almohada en la cara, llena deMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 7 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASrabia, porque otra vez alguien había interrumpido mi Salir a la calle era un decir, ya que no era una de missueño, en el momento más importante. No tenía actividades preferidas, porque yo no era como las demásdespertador sobre la mesa de luz, porque con los gritos de chicas, no me interesaban las mismas cosas, porque lasmi familia tratando de despertarme todas las mañanas no consideraba banales.era necesario. Mis padres trataban de obligarme a que saliera a la “Ya voy. Sólo un segundo más”, traté de decir y me vida, pero a mí no me importaba demasiado. Tal vez sedi cuenta de que mi voz se escuchaba áspera, seca y reprochaban el hecho de que mi forma de ser tenía que vercansada, debido a que no había podido pegar un ojo la con el trabajo de papá. Una vez escuché a mi madrenoche anterior. Esos sueños eran tan reales que me culpándolo por mi personalidad. Hasta mi pequeñacansaban demasiado. Tomaban toda la energía que tenía. hermana tenía más amigos que yo. El sólo hecho de tenerLuego no podía hacer más que levantarme, con finas líneas uno, era más de lo que yo tenía. Llegué a plantearme si erarojas en mis ojos. Parecía salida de una película de terror, así cómo quería vivir y supuse que la respuesta era: no.una zombi, o algún monstruo de esa clase. Pero por suerte, Martina, mi hermana menor, entró corriendo y abriópapá siempre se acordaba de comprarme unas gotas, que las ventanas, porque sabía que era la única forma en quehacían que la irritación se fuera en minutos, porque ni loca podía despertarme. Los rayos de sol que ingresaban,saldría a la calle con esos ojos. quemaban mis ojos, que aún no habían sido expuestos a las gotas. Entonces, no tenía otra solución que levantarmeMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 8 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASpara empezar con mi rutinaria aburrida y antisocial vida, a significaba ser adulta. Sabía que había otras chicas que nola cual estaba demasiado acostumbrada. jugaban con sus hermanos, porque sus mentes estaban “¡Arriba remolona, es hora de levantarse!”, gritó mi ocupadas con otras cosas que no tenían que ver con niños.hermana, con la voz más aguda que haya podido escuchar A mí era lo que más me gustaba, pues los momentos queen una nena de seis años. A veces temía por los vidrios y compartía con Martina eran de lo mejor y también escasos,las cosas hechas de cristal que se encontraban en la casa. ya que me la pasaba casi todo el día en el colegio de dobleSabía que era de tonta, pero creía que los vidrios podían turno.estallar, como pasaba en las películas. ¿Todos tenían que “¡Amelie! Deja de hacerle cosquillas a tu hermana,gritar en mi familia? sabes que le hace mal”, era lo primero que decía mamá Luego de esa manera obligada de despertar, cuando nos escuchaba corretear por el living. Tenía la ideadábamos paso a una cacería, en la que la perseguía hasta el de que reír era perjudicial para la salud, pero yo pensabapiso de abajo. Las cosquillas eran su punto débil. Entonces todo lo contrario. Cuando estaba triste, que pasaba muy acuando la tenía entre mis manos, la hacía reír por un menudo, me acordaba de cosas graciosas y me alegraba alminuto completo y quedaba realmente agotada, dolorida de instante. Toda la mala energía se iba.tantas carcajadas que dejaba salir de su pequeño cuerpo. Mamá tenía un cerebro impresionante, al menos eso Tal vez si alguien lo veía de afuera, yo parecía un es lo que yo creía. Mucha gente decía que las mujerestanto infantil para mi edad, aunque dieciséis años no podían hacer varias cosas a la vez. Yo era la excepción,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 9 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASporque era distraída y torpe con mis movimientos, frasco de mermelada o una manzana grande por la cabeza,entonces era mejor hacer sólo una cosa bien (cuando me iba a arrepentir de atacarla. Y así eran y habían sidopodía). Mamá era diferente y pensaba que al crecer, tal mis despertares hasta ese día y pensaba, que así seguiríanvez, obtendría sus habilidades. A pesar de que estaba siendo.haciendo miles de cosas al mismo tiempo, estaba Luego frente al espejo del baño, mientras mependiente de cada sonido, se daba cuenta de todo lo que cepillaba los dientes con una pasta dental que papá nospasaba a su alrededor y siempre tenía una respuesta para obligaba a usar y que a mí no me gustaba, recordaba lotodo. sucedido minutos atrás y no podía evitar reír de las Después de atacar a mi hermana y recibir el reto, tonterías que hacía una chica, que ese año cumpliríaenseguida corría a la cocina donde estaba mamá, bajo la diecisiete.mirada cómplice de mi padre. Esperaba cautelosamente Mi habitación parecía brillar con la luz solar quehasta que tuviera mil cosas más que hacer, así la entraba por la ventana, abierta de par en par. Me quedéencontraba desprevenida y le hacía cosquillas por detrás. mirando todo, inmóvil, como si fuera la primera vez que loComo ella estaba preparando nuestro desayuno, lo que hacía.amaba hacer, utilizaba en su defensa los elementos a su Mi cuarto no había cambiado en nada, por variosalcance como armas para el contraataque. Generalmente meses. El color durazno, que todos confundían con rosado,eran tostadas, pero sabía que el día que me arrojara unMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 10 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASaún estaba en las paredes, contrastando con las blancas y ya que mi pelo era colorado también. Odiaba que melargas cortinas que llegaban hasta el suelo. dijeran: “ahí va la colorada”, aunque tan poca gente se Mi amor o devoción por las mariposas se notaba. acordaba de mí, o me prestaba atención, que no debíaTenía unos cuantos móviles de ellas en varios lugares. preocuparme por eso.Algunas eran metálicas, otras de vidrio pintado, pero Fue en ese momento, al sentir mi cabello reposarmariposas en fin. sobre el hombro, que me acordé de la mano tibia en el Al lado de la puerta estaba mi amada biblioteca, con sueño, y como siempre que eso me pasaba, movítodos los libros que había leído y los que me faltaba leer, lentamente los ojos hacia la ventana. Desde ella se podíadefinitivamente mi posesión más preciada, junto con las ver la parte superior de la catedral, las dos altas torres quemariposas móviles. La habitación era mi refugio cuando el querían tocar las nubes. No sabía por qué, pero el escucharaburrimiento constante de mi vida se hacía presente. las campanas sonar a cada hora me daba escalofríos. Me puse unos jeans gastados, una camisa blanca de “¡Amelie! ¿Qué te dicen las palabras DESAYUNOmangas cortas con pequeños botones y entallada. Até mi y COLEGIO?”, me gritó mamá desde el pie de laspelo ondulado en una cola, con una cinta azul y lo dejé escaleras, seguramente con mi taza de té ya en la mano,caer sobre mi hombro izquierdo. Tal vez la forma de enfatizando las dos primeras “obligaciones” de mi día.peinarme era anticuada, patética o “muy de princesa”, pero “Además de que odio escucharlas, me tengo queme gustaba. Me hacía recordar a Kate Winslet en Titanic, apurar”, le respondí en tono de burla, tomando el bolso conMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 11 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASmis libros. Antes de salir, me aseguré de no olvidar nada, Mientras comía una tostada con manteca yporque eso me ocurría con frecuencia. mermelada de frutilla, me acordé de la historia de mi Mientras bajaba, al ver a mi madre esperándome, me nombre: Amelie. No era por ser arrogante, pero mesentí como Rose en Titanic, bajando la gran escalera de encantaba mi nombre.madera. Sí, por segunda vez y en los pocos minutos de Al parecer, a mamá le gustaba mucho una bailarinaestar despierta, pensé en Titanic. ¿Qué tan patético podía que se llamaba así. Era bastante famosa, según decía.ser eso? No más patético que haberla visto cientos de Lamentablemente y en un mal salto, se rompió un tobillo yveces y conocer los diálogos de memoria, pero amaba esa nunca más pudo volver a bailar. Mi madre pensó que talpelícula. vez podría hacer un poco de justicia poniéndome a mí ese En la mesa de desayuno de la cocina, todo pareció nombre. Como era de esperar, también me obligó aser normal, la misma imagen de siempre. Papá estaba estudiar danza clásica, aunque no le resultó. El traje y lasabsorto en las noticias del diario y con la cara casi zapatillas especiales aún estaban guardados, ya que niescondida tras él. Mamá y mi hermana estaban hablando Martina quiso usarlos. Las dos preferíamos jugar a lade tarea escolar. Mamá también le daba respuestas a papá, pelota con papá, para decepción de ella y alegría de él, quesobre las noticias que él le comentaba. Otra vez, la vi no tenía un hijo varón.haciendo varias cosas al mismo tiempo. La miré y sonreí, El colectivo rojo hizo sonar su bocina fuertementeella también lo hizo. frente a la puerta de mi casa. Todos nos levantamos de unMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 12 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASsalto. Nos despedimos apresuradamente sin cruzar muchas convertí en una adolescente cerrada, protegida y quepalabras. Martina y yo nos subimos de inmediato, porque confiaba más en los personajes y héroes de libros que ensabíamos que al conductor no le gustaba esperar. las personas. Pero luego papá cambió, dejó de preocuparse Hacía casi un año nos habíamos mudado a Puerto tanto y despidió a los guardaespaldas, por lo que di graciasAzul, porque papá era político y consiguió ganar las a Dios y nos mudamos de inmediato a la nueva ciudad.elecciones como intendente en esta ciudad, la que parecía Esta era más chica, tranquila. Los colegios eran muyser la más conveniente en todos los aspectos. Tuvimos que buenos, y mis padres creían que nos llevaríamos bien condejar Santa María, en donde mi padre ejercía su cargo las personas porque estas eran amigables. Al menos eso,porque empezaron a llegar, y volverse cada vez más ellos le demostraban a papá, lo apreciaban mucho, pero yograves, amenazas y ataques por parte de sus opositores. El creía que amarían a cualquier intendente nuevo que nodía en que una nota en papel azul atado a una roca atravesó fuera un tirano como el anterior. Tuvimos que volver ala ventana de nuestro living rompiendo el vidrio en mil empezar. Otra vez me tuve que acostumbrar a las pocaspedazos, papá se puso paranoico con nuestra seguridad. La cosas que me alejaban de mi casa y mi habitación. Una denota decía: cuida mucho a tu familia. Llegué a odiar a los las más terribles era el colegio y en su dirección iba esetontos que hicieron eso, porque papá se obsesionó y día.contrató dos guardaespaldas que custodiaban la casa casi Todavía no lograba llevarme bien con nadie ni tenertodo el día y me seguían a todos lados. Y fue así que me mejores amigos, a pesar de que faltaban dos meses paraMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 13 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASque terminaran las clases. Tampoco buscaba que los demás con el que el colectivero perfumaba el transporte, nosse interesaran en mí. Estaba tan acostumbrada a ser quedamos atascados esperando a que ellos bajaran.solitaria que sólo necesitaba hablar conmigo misma. Pero Sentí la mano de Leo en mi espalda. Él iba a mitenía el presentimiento de que todo iba a cambiar pronto y curso, se sentaba cerca y se notaba que le interesaba, peroesa era una buena habilidad que tenía, porque estos nunca nos decíamos más que: “hola” o “perdón”, ensiempre resultaban ser verdad. momentos como esos en los que por un “descuido” suyo Todos los días me sentaba sola en el colectivo, cerca me tocaba. Le sonreí, escondiendo mi rabia, bajé delde la ventana. Martina ya tenía sus amigas, así que me colectivo, cerré los ojos dos segundos, respiré hondo yabandonaba. Pero bueno, no podía arrastrarla a mi mundo miré la puerta vidriada de entrada, como si fuese unade “bicho raro”. Ella se bajaba unos minutos antes en su guillotina en la que estaba a punto de perder mi cabeza.escuela y venía corriendo a darme un beso, para desgracia “A la selva otra vez Amelie, sé fuerte” me dije a midel conductor, que quería que se apresurara a bajar. misma, resignada y empecé a avanzar sin ganas, esperando Después de recorrer la misma calle, el colectivo se que ya llegara el final del largo día.detuvo en el lugar que se detenía todos los días. Los demás El colegio parecía un típico centro educativochicos de años inferiores, bajaron corriendo. Así que los norteamericano, sacado de una película, serie televisiva oque aún estábamos arriba, oliendo el perfume de naranja libro, porque no había visto en la ciudad otro igual.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 14 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Las “clases” de chicos estaban bien marcadas, cuerpos incrementara y por ganar el torneo de fútbol anual,visibles, todas estereotípicas, pero reales, lo que era difícil contra el Colegio Saint Mary’s, el enemigo eterno delde creer. Si uno no creía en estereotipos, con sólo vernos, nuestro, el Highland. ¿Quién habrá pensado en losse haría creyente al instante. nombres? Estaban las chicas populares, bellas, maquilladas Las populares y deportistas siempre se llevabancomo para una fiesta, con ropa de marcas conocidas y bien, era la naturaleza. Terminaban convirtiéndose encaras, usando celulares que ni siquiera estaban a la venta novios antes de graduarse y se iban a estudiar juntos a laen los negocios de la ciudad. Siempre caminaban rodeadas universidad. Tal vez compartían la única neurona quepor un séquito de otras chicas, que no les llegaban ni a los tenían, por eso se llevaban tan bien y soportaban sutalones, pero que de todos modos, trataban de alimentarse arrogancia compartida.de esa magia, que la realeza juvenil-estudiantil, parecía Después existían los estudiosos, hambrientos detener. No sabía cόmo muchas aprobaban las materias con desafíos, como de olimpiadas matemáticas para demostrarsus reducidos intelectos, pero había que darles el mérito cuánto sabían. No faltaban a ninguna clase, por más que elpor ello. mundo se estuviera destruyendo. AMABAN ser amigos de Luego estaban los deportistas, tal cual y como se sus profesores, trataban de conseguir sus teléfonos oveían representados en algunas películas o series direcciones de correo electrónico, para sentirse un pasotelevisivas. Preocupados por que la masa muscular de sus más cerca de ellos, de la inteligencia superior. ¡Dios Mío!MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 15 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS En el último lugar de todos, se encontraban los El llegar a mi clase era siempre satisfactorio, porquesolitarios, o sea yo, Nadia y Alexis (mis dos únicos el pequeño detalle de ver el cartel blanco que decía“especie” de amigos), la clase más rara e inferior de todo CUARTO AÑO, y saber que el aula del lado era el últimoel colegio. No sabía si estaba bien arrastrar a esos dos nivel, me ponía más que contenta. Sabía que era buenachicos a mi clase, de la que era la líder, pero como nunca alumna y aprobaría todas las materias.los veía hablar con nadie más que ellos mismos, pensaba “Sólo un año más en esta selva superficial y serásque esa era su clasificación. libre, Amelie”, me dije con una sonrisa gigante imposible Los de mi clase eran los que amaban las novelas, a de ocultar, mientras la señora Herrero con sus ojos fijos endiferencia de los otros que preferían los manuales, se mí, prometió borrármela con alguna pregunta complicadamovían en grupos extremadamente reducidos, no tenían que me haría durante la clase.vida social, pero sí disponían de tiempo de observación “Buen día”, le dije solamente, acomodé la cinta depara ponerse a hacer un profundo análisis de las clases mi cabello, dejé el bolso bajo el escritorio, que era todoexistentes en la escuela secundaria: Highland. mío en el fondo del aula y me dispuse a “disfrutar” de un Al final, entre miradas de envidia, celos y rabia nos día más, de mi cuarto año de escuela secundaria.movíamos todas las clases juntos, como una masa Como siempre, Leo estaba en el escritorio de la filauniforme por el pasillo, para ingresar a nuestras aulas a siguiente, sólo un delgado pasillo separándonos, pero élsoportar la cantidad de horas de estudio que nos esperaban. siempre estaba mirándome fijo, lo cual era MUY irritante.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 16 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASHasta que la profesora le llamó la atención por estar blanco, moderno, con el que podría lucir su hermosa figuradistraído. Me pregunté si no se animaba a decirme algo. O y él, en un perfecto traje negro, que haría resaltar lasea, no era una tonta, porque podía darme cuenta de la hermosa blancura de su rostro.forma obsesiva en que me miraba. Tal vez no se animaba a Luego de varias materias, mini recreos que tedecirme algo, porque sabía que con sólo verme la cara la dejaban con ganas de tener más tiempo libre, el timbrerespuesta sería: ¡NO! largo se hizo escuchar, para decirnos que era hora de Mis dos “amigos” se sentaban en el escritorio almorzar. “¿Qué sucede?”, pregunté intrigada ante la fijadelante del mío, pero no parecían verme ya que estaban mirada de Nadia. No entendía por qué ella y Alexismuy concentrados en su charla, bromas y risas cómplices. (empujado por ella) me miraban directo a los ojos, cuandoNo era que quería que me prestaran atención, pero tal vez ya estábamos ubicados en el comedor, con comida endecirme de lo que se reían hubiera sido gracioso. nuestra mesa.Igualmente no los culpaba, porque era yo la que no les “Tus ojos”, me dijo ella, mientras él seguía muyhablaba demasiado, a pesar de que nos sentábamos juntos entretenido en su sándwich de jamón y queso.en el comedor. “Olvidé ponerme las gotas”, fue lo primero que se No había que ser muy sensitivo para darse cuenta de me ocurrió, lo más inmediato que apareció en mi mente.que además de esa “amistad” indestructible que los dos Pero volví a la velocidad de la luz a ver las imágenes de mitenían, iban a llegar al altar. Ella, en un hermoso vestido día y SÍ las había usado, así que no me quedó otra opciónMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 17 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASque indagar. Estábamos hablando más que de costumbre, no era un buen tema para romper el hielo, me alegró que loeso se podía ver. hiciera. Las cosas estaban cambiando y yo estaba “¿Qué pasa con mis ojos?”, pregunté dudosa, empezando a sentirme bien al hablar con ellos.creyendo que tal vez no había lavado bien mi cara en la “Quedan perfectos en tu cara. ¿Nunca nadie, ademásmañana, o que me había rayado con un marcador como de tus padres, te dijo que eras linda?”, dijo Nadiasolía ocurrirme en mis descuidos. bromeando, como si supiera lo que yo estaba pensando. “No exageres, Amelie. Es que con Alexis…”, dijo Ella creía que yo era linda. Justo ella, que parecía laella, hundiendo su codo en el costado izquierdo de su muñeca barbie más hermosa que tenía guardada en uncuerpo, para que dejara su sándwich y asintiera. baúl. Tenía un cuerpo estupendo, sin necesidad de visitar “…Recién nos damos cuenta de que son muy lindos, el gimnasio, como otras hacían todos los días. Su pelo eraun color marrón o miel mejor dicho, un tanto más bello rubio, lacio y caía perfecto sobre sus hombros, ojos azulesque el color normal”, terminó acabando con todas mis y alta como una modelo de pasarela.tontas ideas. ¿Qué más podía hacer que decir gracias? “Sexy”, comentó Alexis lamiendo su dedo, en el que “Muchas gracias”, fueron las dos únicas palabras había quedado un poco de mayonesa. Nadia aclaró suque pude lograr emitir, ya que nunca me sorprendía con un garganta y a mí me pareció que el cometario, el adjetivocomentario así. Superficial sí, pero nadie más que mis “sexy”, de él hacia mí o al resto de mayonesa en su dedopadres se fijaba en lo bella que podía ser. A pesar de que (no estaba segura), no le agradó a ella para nada.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 18 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Miré a mi alrededor, al gran comedor del colegio. alenté a mí misma, con metáforas referentes a mis amadasHasta en eso parecía extranjero. Había una gran barra de mariposas.comidas, donde podíamos elegir con qué deleitarnos día a “Gracias”, dije usando un tono de voz más alto quedía. Y vi a todos los grupos, las clases que unas horas atrás el que debería haber usado. Los que estaban sentados en lapude distinguir con tanta claridad. Todos formando parte mesa cercana se dieron vuelta, miraron e hicieron una risade mi vida. Era extraño lo que estaba sintiendo, pero no se de burla, lo que no me importó, porque tenía que decirlo.sentía para nada mal pertenecer a algo, por más malo que “De nada. Pero, ¿a que viene eso?”, preguntóme pareciera. Alexis, mientras otra vez, los dos me miraban como un Observé a Nadia y Alexis, que hace unos pocos objeto de estudio, como una rareza. Pero tuve que darles lameses, y a pesar de conocernos ya casi un año, me seguían razón, porque ellos no estaban pensando lo mismo que yoa todos lados. Soportaron mi ignorancia e indiferencia todo en ese momento y no tenían ni una mínima idea del porquéese tiempo. ¡Que mala había sido! de mi agradecimiento. Los miré jugar y bromear del otro lado de nuestra “Expresarme abiertamente, no va mucho conmigo,pequeña mesa, cerca del gran ventanal con vista al bosque. pero… les agradezco el haberme aceptado, soportado estos “¿Por qué soy tan cerrada y egoísta? Les tengo que meses y ser mis amigos”, finalmente pude decirlo, MISdar la oportunidad. Es hora de salir de la crisálida, AMIGOS, que más que eso podían ser. Siempre habíanAmelie. Hay que experimentar la metamorfosis”, me estado conmigo, apoyándome y golpeando al que seMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 19 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASatrevía a jugarme bromas por ser la “nuevita” del lugar y de Augusto, el líder del equipo de fútbol, enroscado en suyo no reaccionaba. cuello. Iban a nuestro curso pero no los registraba, a menos La barbie inteligente y amante de los libros, que si que respondieran una tontería cuando algún profesortuviera sólo una neurona, les quitaría el trono a las preguntaba algo serio.populares, y el chico sin interés por los deportes pero con “Igual que tú”, dije para nosotros tres yhermoso cuerpo, que podía quitarle el puesto a los comenzamos a reír a carcajadas, mientras las fieras de lamusculosos deportistas, ERAN mis amigos, no había otra selva superficial se alejaron de sus presas.palabra que lo describiera mejor. La hora del almuerzo había terminado más rápido “Sabes que siempre estaremos para lo que nos que de costumbre, pero fue el almuerzo más diferente quenecesites. Sólo debes hablar un poco más”, dijo Nadia, había tenido.tomando mi mano izquierda y apretándola fuertemente. Las materias de la tarde transcurrieron igual queEso fue mucho más de lo que esperaba. siempre, nada que ya no supiera, pero para quedar bien “Sino, ¿para qué son los amigos?”, comentó Alexis ante los ojos de cada profesor pretendía tomar notas,y tomó mi mano derecha. Bueno, eso sí que fue más que mientras sin sentido, escribía mi nombre miles de veces endemasiado, pero lo tenía que soportar. una hoja. También dibujaba mariposas de alas complicadas “Patético”, dijo Gina, la chica más popular del y me tomaba todo el tiempo de pintarlas.colegio, al pasar con su séquito uni-neuronal, con el brazoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 20 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS La mirada de Leo, aún irritante sobre mí, me hizo dar oportunidades, poco a poco estaba saliendo a la vida.respirar hondo para calmarme y no levantarme a darle una Iba a responder positivamente.bofetada, así que bajé la vista a mis dibujos. “Claro. ¿Por qué no? Además necesito ayuda con la Luego mis deseos fueron escuchados. Había estado primera guerra mundial”, comenté, sacando el celular delpidiendo fuertemente y con todas mis energías, que la bolsillo de mi bolso negro, que llevaba cruzado en mitarde escolar terminara, cuando el sonido del timbre final hombro. Le mandé un mensaje a mamá.me dejó más que satisfecha, con una sensación de poder. Me voy a hacer un trabajo de Historia con Nadia yComo que si mis deseos se cumplían, si realmente así lo Alexis. Después vamos a comer algo en su casa. Vuelvoquería. más tarde. Enviar. Cuando estaba a punto de subir al colectivo, alguien “No te preocupes por la vuelta. Al tiene auto,tomó fuertemente mi brazo. Era Nadia y no sabía qué era nosotros te llevamos”, comentó ella abrazándome, como silo que me venía a decir. hace tiempo quería hacerlo. Y me sentí egoísta otra vez, “Hey, pensábamos con Al…”, y señaló a Alexis en porque siempre les había mezquinado afecto, así que tratéel estacionamiento, así que supuse que ese era su apodo o de apretarla un poco para que el abrazo fuera caluroso.diminutivo, “…que tal vez querías venir a casa, a hacer el Ella se rió de mi torpeza.trabajo de Historia y comer algo después. ¿Qué dices?”, “Gracias, pero no quiero molestar. Puedo volver enagregó ansiosa. Recordé que me había dicho que tenía que taxi, no hay problema”, le dije sonriendo un poco, tratandoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 21 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASde no decepcionarla, mientras leía el mensaje de respuesta “Bueno, iré y volveré a mi casa con ustedes. Ya sede mamá. los informé a mis padres, así que no hay vuelta atrás”, dije BUENISIMO. Decía con letras mayúsculas que amenazante mostrándole mi celular.denotaban sorpresa. Seguro estaba más que feliz, porque Nos acercamos a Alexis, quien abrió el baúl para mí,su hija estaba empezando a tener vida social. Empecé a indicándome que ese sería el lugar del auto que ocuparía.reír por lo que estaba pensando y le mandé el siguiente Saqué la lengua en su dirección y se apresuró a abrirme lamensaje: los chicos me llevan en su auto después, nos puerta trasera. Nadia le dedicó una mirada cómplice y sevemos, besos. sentó en el asiento del acompañante. Era un Fiat Uno, “¿Cuándo vas a entender que no eres una molestia negro que brillaba, “tuneado”, con llantas plateadas, supara nosotros?”, dijo ella con un tono de enojo en su voz, interior negro también y con un hermoso sistema depero tenía toda la razón. Hace unos minutos había música. Era más de lo que podía analizar técnicamente.entendido que nada que viniera de mí, era molestia para El celular sonó otra vez, un mensaje, esa vez deellos, porque realmente yo les agradaba. Tenía que dejar papá.de pensar en que yo no podía caerle bien a nadie, ya que BUENISIMO, SON DOS AMIGOS.ellos eran la prueba viviente. FELICITACIONES. No pude hacer más que tirarme en el respaldo del suave asiento, riendo y más relajada que nunca.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 22 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Había despertado a otra vida. A una nueva vida con Capítulo Dos: Amigosamigos que eran geniales y divertidos, en la que porprimera vez, me sentía parte de algo más que una Llegamos a la casa de Nadia con el volumen de lahabitación. música en el auto lo más fuerte posible, así que temí que Escuché a los chicos reír, uniéndose a mí y en algún momento me llegaran a sangrar los oídos o lacompartiendo mi felicidad. Cerré los ojos y le pedí a mi nariz. Los demás no creían en esa teoría alocada y a míángel que me brindara siempre esos bellos despertares. nunca me había pasado, pero sí tenía conocimiento de casos de chicos a quienes le había sucedido. “Amelie, es hora de bajar del auto. ¿Quieres quedarte allí toda la tarde?”, dijo Alexis un tanto impaciente, mientras Nadia me observaba fijamente. A eso sí que no me podía acostumbrar, a sus miradas penetrantes ante cualquier cosa que hacía o dejaba de hacer. Hiciera o no hiciera algo, nunca pasaría desapercibida ante sus ojos amistosos pero analizadores. “Es hora de bajar de la nube en la que estoy viviendo también”, pensé inmediatamente, porque si quería mantenerlos en mi lista de seres queridos, eraMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 23 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASimportante que viviera en el mundo real y no pareciera una bromas de Alexis, a los abrazos de oso de Nadia, pero noloca pensativa frente a sus ojos atónitos. podía ser tan terrible. Estaba acostumbrada a cosas malas “Ya sé que es hora de bajar, pero es que el asiento es de verdad. ¿Cuáles eran esas cosas? No sabía, pues nuncatan cómodo”, dije y en ese segundo pensé que no podía me pasaba nada “raro” en mi habitación, así que otra vezhaber dicho algo mas patético que eso. ¿A quién más que a me había mentido a mí misma pensando que sabía sobrela loca solitaria se le podía ocurrir una respuesta tan mala? experiencias de la vida.Aunque a pesar de mis juicios mentales, a Alexis le “Ah, ¿eres Amelie Roger no? Buen nombre yencantó que hablara bien de su auto. Sabía que había cosas apellido, me gusta”, comentó una mujer mientrasmás importantes que apreciar como el motor, el sistema de ingresábamos a la casa de color arena en su exterior.música y otras maravillas de la ingeniería, pero al fin y al Cuando la miré con detenimiento, sorprendida porquecabo eso fue lo único que pude decir. Todavía no conocía sabía mi nombre completo, me di cuenta de que era lala técnica de volver al pasado para revertir situaciones réplica de Nadia. Entonces ella debía ser su madre. Teníanembarazosas. la misma altura, color de pelo y la cara idéntica. Mi nueva También pensé que si tal vez podíamos reunirnos amiga era su copia, aunque mejor aún y eso ya era muchomás seguido, mi vida sería más fácil y menos aburrida. Por decir, porque su madre era hermosa.primera vez estaba contenta de haber empezado a vivir en “Soy Clara, la mamá de Nadia. ¿Cómo estas?”, meel mundo real. Me llevaría tiempo acostumbrarme a las saludó con un beso en la mejilla sin temor a mi reacción.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 24 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASEntonces recordé los abrazos despreocupados de su hija y creí que era para que no se sintiera mal después de haberconfirmé que se comportaban de la misma manera. dicho que su hija sólo lo tenía a él como amigo. Eso me Clara me cayó bien desde el principio y encima llamó la atención, pero era verdad. Nadia nuncasabía mi nombre. Supuse que la ciudad no era lo frecuentaba a más personas. En eso éramos iguales, las dosdemasiado grande, que todos debían haber estado pensábamos que los varones eran más comprensivos ycomentando sobre mi familia, los nuevos residentes y protectores como amigos, tenían menos problemas, nogobernantes de Puerto Azul. como las envidiosas mujeres que te sacarían los ojos si “Bien, mi nombre es Amelie, aunque ya lo sabe. vestías ropa mejor que ellas. Al menos, así eran las queEstoy bastante bien”, dije fingiendo una risa tonta, iban al colegio.mientras Nadia tiraba de mi mano para que subiéramos las “Deja de decir esas cosas mamá. Llámanos cuandoescaleras, como si no quisiera que me quedara a hablar con las pizzas estén listas”, exclamó su hija un tanto sonrojadasu mamá. y mordiéndose el labio inferior con los dientes superiores, “Me alegro de que mi hija tenga una amiga. Desde como si estuviera llena de rabia pasajera. Su madre siguióque es chica pasa todo el día con Alexis. Ya les dije que cocinando sin prestarle demasiada atención.van a terminar siendo novios”, comentó Clara mientras “No te preocupes, mis papás dicen lo mismo cuandopreparaba masa en la mesada de la cocina. Le dio una ella va a casa”, dijo Al. Sí, había comenzado a pensar en élmirada tierna a Alexis, tal vez la idea le gustaba, pero yoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 25 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAScon su apodo. Miró a Nadia y sacudió su cabeza indicando cuadros en el centro. Aunque este no es uno de los mejoresque era hora de seguir camino hacia el primer piso. que ha pintado, en mi opinión. No sé, me parece tan Atravesamos un pasillo para llegar a la habitación. sombrío”, comentó Nadia como crítica de arte, tomándomeLa casa era un tanto más chica que la mía, pero estaba de la mano con fuerza para llevarme al cuarto donde yabellamente decorada. Me preguntaba de quién sería el estaba Alexis. Al parecer no le gustaba decir que su mamábuen gusto, la elección de los bellos colores pastel de las hacía esos cuadros sorprendentes.paredes, las cerámicas de los pisos, cortinas y adornos. “¿Estás loca? Me parece que es muy bueno y no he Me quedé parada en medio del corredor, mirando un visto los otros. Es simplemente… her-mo-so”, dije, aunquegran cuadro en blanco y negro que llamó mi atención por sin querer que se notaran las sílabas tan separadas. Eracompleto. En él había un hombre joven, arrodillado en la sólo para poner énfasis, pues me parecía que la creación deplaya, con su cabeza hacia arriba y sus ojos cerrados. El su madre era maravillosa.furioso océano de fondo en forma de olas y un gran par de “Un cuadro digno de estar en museos de arte”,alas que salían de su espalda, así se completaba la imagen. acoté. Además de apreciarlo artísticamente, me recordabaCuando miré la base del mismo vi la firma del pintor. Era el sentimiento de protección al rezar mi plegaria al ángel Clara Herman.una pintora mejor dicho: Esa era su firma. de la guarda. Es más, eso era lo más importante que la imagen despertaba en mí, el recuerdo del ser en mis “Mamá lo hizo, es pintora desde hace mucho sueños.tiempo. Tiene un negocio donde expone y vende susMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 26 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Apuesto a que si le digo que te gusta mucho, te lo La habitación de Nadia no era en nada parecida a laenvuelve y regala. Es tan buena mi mamá”, dijo Nadia mía. Las paredes estaban pintadas de color blanco y sinmientras ingresábamos a su cuarto. adornos, excepto un gran espejo en una de las paredes. “No podría aceptarlo si así fuera. ¿Sabes cuánto Parecía el cuarto de una chica de universidad, madura.puede llegar a costar un cuadro así? Mucho dinero”, le dije Totalmente opuesto a mi aniñado espacio personal conpero pareció no escucharme. Al menos yo creía que esa mariposas móviles.pintura era costosa. En lo que coincidíamos era en el amor por los libros. Nadia se había quedado mirando a Alexis que estaba Ella también tenía una buena biblioteca que llegaba desdereposando en la cama en una manera rara. Tenía mitad del el suelo al techo, de dura madera marrón, repleta ycuerpo sobre la cama y la otra mitad en el suelo, lo que no alimentada por numerosos títulos. Allí habitaban clásicosme pareció nada cómodo, pero a él no le importaba y mundiales como también las últimas apariciones en lacantaba mientras tanto. literatura juvenil. Lentamente recorrí con mis ojos estante Apenas entré, hice una inspección del lugar que por estante, observé los lomos de diferentes colores y sabíaacababa de conocer, nunca había estado en habitaciones de que en algún momento tendría que pedirle algunosamigos, porque antes no tenía, así que quería ver las prestados, porque había muchos que no había leído.diferencias. “Si quieres alguno de mis libros, te lo envuelvo para regalo”, bromeó retomando el tópico “regalos”, las dos nosMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 27 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASreímos de forma cómplice. Mi amigo no entendió el Charlamos sobre todos los temas existentes en nuestraporqué. realidad, menos de las temibles armas usadas por los Luego Alexis comenzó a sacar los libros y países en la horrible guerra, no leímos una sola palabra quecuadernos de su mochila, mientras Nadia encendía la tuviera que ver con historia mundial.computadora que estaba en el gran escritorio, alrededor del En un momento tuve que controlar mentalmente acual había dispuesto tres sillas, para comenzar con el mi estόmago para que no me avergonzara ante ellos.trabajo de investigación sobre la primera guerra mundial. Supuse que mucho tiempo había pasado desde el almuerzo “Tienen que lucirse con este trabajo”, había dicho en el comedor escolar y lo que comí en el recreo de las tresel profesor de Historia. Al menos, haríamos lo posible. de la tarde. La manzana ya no me satisfacía más, su poder Entendí que tendríamos la preciada ayuda de había terminado y tenía hambre.Internet, ya que a pesar de tener tantos libros, ella no tenía “¡Chicos! Las pizzas están listas”, sonó la estridenteni uno de historia, más que el que Alexis había tomado de y oportuna voz de Clara Herman, llamándonos desde ella biblioteca del colegio y este no parecía tener mucha piso de abajo. Miré rápido un reloj negro que estaba sobreinformación sobre el tema. la mesa de luz. Noté que eran las ocho y treinta de la Las horas pasaron entre música, charla sobre noche, lo que significaba que había pasado más de trespelículas, libros, discos y… autos. Tuvimos que dejar que horas y media fuera de casa. Alexis corrió como un rayo,Alexis hablara sobre algo que también le gustaba. desapareciendo al instante ante el llamado.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 28 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Estoy muerto de hambre”, nos dijo, mientras me Siempre con mis estúpidas preguntas. Entendí que nointerpuse entre la puerta y Nadia. había tenido derecho a preguntarle eso. No sabía si con el poco tiempo de considerarnos “No, para nada. Disculpa, yo…”, traté de decir enamigas, ya tenía el derecho de preguntar lo siguiente, pero un tono de voz alto, nerviosa, pero la voz salía de mí enme animé y lo hice. Más que un golpe de ella no recibiría y forma de susurro, mientras el fuego en mi cara hizo queestaba dispuesta a arriesgarme. Después de todo, hacía casi me diera cuenta de que estaba sonrojada. COLORADA,un año nos conocíamos, no importaba que no hubiéramos mejor dicho.sido tan íntimas antes. “Es broma, nena. Mira cόmo te pusiste. Perdón por “Nadia. Disculpa que te pregunte esto, pero, ¿Alexis esta broma”, dijo en un tono de voz alto y riendo sin parar.y tu son novios?”, pregunté, mirando rápidamente al “La verdad es que hay algo más, mucho más quepasillo para asegurarme que él no estuviera detrás de mí. amistad entre nosotros, pero no queremos hacerNo estaba, ya había desaparecido. Ella se quedó viéndome declaraciones formales. Nos encanta la situación quecon un aire de sospecha en la cara. estamos viviendo. Sin rótulos ni etiquetas”, me dijo “No sé. ¿Por qué?, si lo quieres para ti, me aparto abrazándome para que se me fuera la cara de espanto. Yodel camino”, me dijo seriamente. El mundo pareció venirse aún no podía emitir sonido.abajo. ¡Había arruinado el mejor momento de mi vida! “¿Piensas que te lo regalaría tan fácilmente? Creo que lo amo más que a nada en el mundo”, dijo mirándomeMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 29 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASa los ojos y supe que lo que decía era verdad. Lo que llevó dicho, con su innata habilidad de dar apodos a lasa que mis palabras trataran de ser disculpas y salieran personas.rápido de mi boca, de una vez por todas. “Estás loca, el que me mira como obsesivo y “Me gusta la pareja que hacen. Hoy DECLARO aprovecha cada movimiento cercano para tocarme es él.FORMAL Y OFICIALMENTE que siempre, a pesar de Debería denunciarlo. Ah, por cierto ¿Amy va a ser mique nos conocemos hace un año, pensé en él como el apodo?”, le dije bromeando, mientras comenzábamos ahermano varón que no tengo”, dije bromeando, usando andar por el pasillo iluminado por pequeños focosalgunas de las palabras que ella había utilizado unos amarillos en las paredes.segundos atrás. Me miró desconcertada, seguro pensando “Definitivamente, así te voy a llamar todos los días”,en las tonterías que estaba diciendo. dijo caminando detrás de mí con sus manos en mis “Lo sé, Amy. Además yo sé que te gusta Leo, que hombros, como si me manejara.no haces más que mirarlo en el aula. Deseas que ese Cuando llegamos a la mitad del pasillo, hasta elangosto pasillo no existiera y que sus manos estuviesen cuadro que su mamá había pintado, me quedé paralizadajuntas”, comentó ella burlándose, con la voz de una actriz otra vez, porque bajo la tenue luz pude ver cosas que antessacada de una película de los años cincuenta. Un no había visto en el ángel.segundo… ¿Cómo me había llamado? Amy, eso había Observé su perfecto rostro relajado y su hermoso cuerpo. Las olas hechas de espuma blanca detrás de él,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 30 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASparecían querer atraparlo. Seguramente así debía lucir el nada más. No estaba bien pensar lo que había pensadode mi sueño, que no me mostraba la cara. unos momentos atrás. Eliminé esa idea de mi mente lo más “Hablando en serio, ¿tienes a alguien en vista?”. La pronto posible. Como en una computadora, apretépregunta de Nadia me trajo a la realidad al instante. Sí, rápidamente y sin dudar la tecla suprimir y luego lo borrétenía en ese preciso momento el ángel en mis ojos, “en también de la papelera de reciclaje, para que ni un rastrovista”, como ella había dicho. Repentinamente y sabiendo quedara.que estaba en pecado mortal por lo que estaba pensando, Antes de que pudieran vernos bajar, escuché la vozreprimí la idea que había abarcado todo el espacio de mi grave de un hombre diciendo: “Chicas, apúrense porque Alpecadora cabeza. Tal vez que mi abuela me haya obligado se va a comer todo”, supuse que era el padre de Nadia. Noa ir a misa todos los domingos cuando era pequeña y dejaría que Alexis se comiera todo, pues estaba muerta deescuchar al sacerdote diciendo en sus sermones que todo hambre. Tendríamos que pelear como dos perros por elera pecado, me habían afectado el pensamiento. último hueso, lo que no se vería muy bien frente a esas “No, sólo amigos”, dije continuando mi camino y personas que acababa de conocer.escuché a Nadia agradecerme. Cuando en realidad me “Ella es Amy, papá. En realidad se llama Amelie,refería a que podía ser sólo amiga del ser que estaba en mis pero yo le puse ese sobrenombre”, dijo riendo, siguiendosueños, con las mismas alas que el de la pintura. Supe que con las presentaciones. Luego se sentó en una altano podía tener otro sentimiento más que ese: AMISTAD, banqueta cerca de la mesada, que estaba en el medio de laMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 31 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAScocina. Siempre me habían gustado esas barras para privilegios por ella. Además, la suya era una carrera nodesayunar, almorzar o cenar, porque no había necesidad de muy bien vista por muchas personas. Por eso quería tenersentarse a una gran mesa en el comedor. Eran sólo ideas la menor relación posible con la política. La experienciaque tenía. que tenía ya había sido bastante mala y casi me había “Hola, es un gusto conocerte. ¿Eres hija de Darío transformado a una loca solitaria.Roger? ¿El nuevo intendente de Puerto Azul?”, expresó “Se ve que es bueno tu papá. La gente habla muysin preámbulos sus dos preguntas, mientras yo observaba bien de su mandato en Santa María. Seguro lo van aque ahora el cuadro estaba completo. extrañar, pero por suerte nosotros lo tenemos en nuestra Los tres eran igual de lindos. Héctor, como luego ciudad”, dijo él alegremente tocando mi hombro, mientrassupe que se llamaba, Clara y Nadia, quien tenía un Ken dejaba un plato en la pileta de la cocina. Me di cuenta depor novio. La familia de Barbie estaba completa, sólo que él y su mujer ya habían cenado. Seguro por estrictasfaltaba el auto último modelo en la entrada. Los padres de medidas establecidas por Nadia, para que no nosNadia eran muy jóvenes y eso se notaba en sus pieles, no molestaran.tenían ni una arruga. “Sí, seguro que sí”, dije completamente convencida “Sí, soy la hija del nuevo intendente”, dije bajando de que esos que lo extrañarían eran unos pocos y me sentémis ojos al suelo. Amaba a mi padre, pero no me gustaba junto a Alexis, pensando en la antigua ciudad en la queque me identificaran por su profesión o que me dieran habíamos vivido.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 32 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Santa María era el triple de grande que Puerto Azul, “… que te pareces a Rose”, acotó. Me quedépero no sabía si era debido a la felicidad que sentía en ese mirándolos fijamente, tragando apresuradamente el trozomomento por pertenecer a algo, que la nueva ciudad me de pizza y tratando de digerirlo con un sorbo de agua fría.pareció más bella. Me habían dejado completamente perdida. No sabía a lo En Santa María dejamos a mi abuela Lucía, con sus que se referían y tenía que responder algo que no sonaracosas y sus perros. Tenía una vida de la que no quería del todo tonto, lo que era difícil siendo yo.desprenderse, amigos, lugares conocidos y pertenecía a esa “Como Rose de Titanic, dice Nadia que te gusta esaciudad. película”, comentó Clara con su brazo sobre los hombros “Definitivamente le debemos una visita”, pensé de Héctor.mirando a mi alrededor, los muebles que decoraban la “Ah. Sí, Rose Dawson, Kate Winslet... pelirroja.casa. En realidad sentía que debíamos rescatarla, por si Somos parecidas”, fueron las palabras que logré hacer saliralgo llegaba a pasarle por ser madre de mi papá, pero no de mi boca, mientras todos sonreían ante mi desconcierto.había caso, ella no quería irse. “Es hermoso como te atas el pelo con esa cinta y lo “Decíamos con Clara antes que bajaran…”, comentó dejas caer sobre tu hombro izquierdo. Te ves hermosa,Alexis terminando de comer el hilo de queso que se había como ella. No, más linda aún. Te da presencia y elegancia.estirado desde la porción de pizza hasta su boca. Podría usarte como modelo en uno de mis cuadros”, dijo ella mirando a su marido, mientras este asentía con laMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 33 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAScabeza. ¿Qué hice yo? Me sonrojé como cuando me “No es necesario que…”, fui interrumpida, mientrasconvertía en el centro de atención, entonces recordé Alexis y Nadia se reían de mí.porque no me gustaba serlo. “Tengo otra copia en el negocio”, dijo con un grito “Por cierto, le conté a Amy que eras pintora, porque apresurándose al piso de arriba. No sabía si era verdad quese quedó como hipnotizada mirando el cuadro del pasillo. tenía una réplica o solo trataba de convencerme, pero sabíaLa pintura del ángel”, dijo Nadia, otra vez dejándome sin que me iría con un hermoso regalo. Ya hasta habíapoder hablar, aunque la vergüenza había pasado un poco. pensado en esos segundos, en ponerlo en el espacio vacío “Es her-mo-so, digno de estar en un museo de arte. sobre la cabecera de mi cama. Lugar que nunca había sidoEsa fue su declaración oficial y formal”, dijo Nadia ocupado, ya que nunca había encontrado un cuadro que mebromeando, haciendo que me sonrojara otra vez más y gustara. Bueno, la búsqueda había terminado sólo conlogré propiciarle un codazo en su lado derecho. conocer a una persona. “No lo puedo creer. Esta nena tendría que ser mi “Te dije que te lo iba a regalar. Nunca la vi tanhija. Que no se hable más. Héctor, ayúdame a envolverlo feliz”, comentó Nadia comiendo otra porción de pizza alpara que se lo lleve”, propuso Clara feliz por las palabras igual que yo. Alexis jugaba con el control remoto,que su hija le había dicho, que YO había dicho. Se acercó haciendo un gran zapping de canales.y me besó en la frente. Yo había hecho feliz a alguien más según las palabras de mi amiga. Aunque lo pude comprobar en laMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 34 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASalegre cara de su madre. Era un día de logros para mí. Más me guiñó un ojo y supuse que no lo había hecho, lo que mede lo que me esperaba cuando me levanté enojada por el dejó mas tranquila.sueño interrumpido. Cuando estábamos dentro del auto, Clara salió por la “La pasé genial. Gracias otra vez y perdón por no puerta principal corriendo con el gran cuadro que me habíahaberles prestado tanta atención durante todo el año. Justo olvidado en el sofá del living y temí que se le fuera a volarcuando falta poco para que las clases terminen”, dije de sus manos delicadas. Me lo dio lentamente, estabamientras juntaba mis cosas, realmente arrepentida por todo envuelto en un fino y suave papel rosado e hice lo posibleel tiempo perdido que ya quería recuperar. para colocarlo a mi lado en el asiento sin estropearlo. “No importa, Amy. Este es el mejor momento para “Esperamos verte pronto, eres muy buena y meser amigos, justo cuando van a empezar las vacaciones. alegra que seas amiga de Nadia”, dijo Clara besando miNos divertiremos a lo grande, HERMANA”, dijo Alexis frente, me quedé congelada. No esperaba tanto amor deapretándome la cabeza con su gran mano. Me di cuenta en una familia a la que recién conocía.el instante de que Nadia le había hablado de nuestra charla “Conduce con cuidado, Al. Mira que llevas a la hijaen algún momento, cuando subí a buscar mis cosas a su del intendente”, bromeó Héctor y por primera vez no mehabitación. Rogué que no le hubiera dicho más que eso, importó que mencionara el trabajo de mi papá. Me parecíanada sobre mi interrogatorio acerca de su noviazgo. Ella que las bromas quedaban bien viniendo de él, así que no podía reprochárselo.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 35 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Los miré a los ojos llena de sinceridad, porque era lo “Trato hecho”, dije contenta por lo que evitaría en elque sentía y lo que estaba corriendo por todo mi cuerpo transporte escolar. No me preocupaba Martina, porque ellaesa noche. ya tenía sus amigos y se sentiría igual de protegida que yo. “Pasé la mejor noche de mi vida fuera de casa. Acepté la propuesta sin remordimientos.Gracias por hacerme sentir parte de su familia. Nos Durante el trayecto a casa no hicimos más quevemos”, saludé ante sus miradas agradecidas. hablar de cosas que sucedían en la escuela. Alexis imitó a “Siempre serás bienvenida aquí”, dijo Clara. Luego varios profesores y compañeros demostrando que eralos dos se marcharon hacia el interior de la casa. realmente bueno con las imitaciones. Me reí como nunca “Bueno, después de tantos hasta luegos, es hora de antes lo había hecho, en grupo esta vez.irse. Mañana tenemos que estar temprano en la escuela”, El auto se detuvo frente a mi casa. Enseguidadijo Alexis encendiendo el motor y apretando el acelerador distinguí las figuras de mis padres y hermana, sus sombrasvarias veces. tras la cortina de la ventana del living, expectantes. Bajé “Ah, por cierto, mi hermana no tendrá que soportar con mi cuadro y me acerqué a la ventana del lado demás a Leo en el colectivo. De ahora en adelante te Nadia.buscaremos con Nadia por tu casa”, siguió diciendo “Declaro oficial y formalmente que somos a-mi-mientras ella se reía y lo besaba en la mejilla. gos”, dije con énfasis, separando la palabra en sílabas. Los dos se rieron y Nadia me dio un beso, se me quedóMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 36 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASmirando con los ojos llenos de algo que no me pude algún día para que nos diera consejos con la nuestra.explicar. Pero entendí que decían: “Por fin te animaste a Porque desde que Nadia dijo que su mamá era pintora,hablar, a vivir en la realidad y ser nuestra amiga” supe que era ella quien estaba detrás del buen gusto y “Nos vemos mañana en este mismo lugar, her-ma- magnífica decoración de su hogar.na”, dijo Alexis imitando mi voz y el auto se marchó de “Así que ahora eres amiga de la hija de Héctorrepente. Herman. Mi amigo y segundo en mando en la Caminé con una felicidad enorme llenándome el municipalidad”, papá dejó fluir las palabras. Salió de micorazón, por el pequeño sendero con flores a ambos lados, garganta un grito de sorpresa que ni yo me esperaba.hasta llegar a la puerta. Sin duda el día había sido largo, Héctor no había dicho nada. Con razón hablaba asíestaba cansada y casi no podía creer todo lo que había de papá, eran amigos también. Nadia tampoco había dichopasado. nada y en ese momento sentí que era más igual que yo de Apenas abrí la puerta, mamá, papá y Martina lo que pensaba. Seguramente, tampoco quería que losgritaron: “Felicitaciones, ya tienes amigos”, no pude demás se acercaran a ella porque alguien en su familia erahacer más que resignarme y escuchar sus bromas. importante. Definitivamente era alguien con principios, Los tres se quedaron sorprendidos con el regalo de que siendo tan linda como era, con MUCHAS neuronas,Clara. Mamá pensó en visitar su negocio para comprar un padre político y con dinero, podía ser la Queen Balgunos y decorar nuestra casa. Tendríamos que llamarla americana o la reina de las populares argentinas.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 37 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Después de tanta charla subí las escaleras feliz. Ángel de la guarda, dulce compañía, no meColoqué el cuadro sobre la cabecera de la cama tal cual y desampares ni de noche ni de día. No me dejes sola, sinocomo había pensado en casa de Nadia. Lo miré por varios me perdería…minutos con ojo crítico, lo recorrí con mis dedos parapoder sentir la textura del óleo. Luego me cubrí la cabeza con la sábana y pensé quedesde ese momento la palabra “amigos”, que tanto habíaestado repitiendo en voz alta y en silencio en mi mente,tenía sentido de verdad. Ellos eran mis amigos, los que me brindaron apoyodesde el primer día en que me vieron. Los que reíanconmigo y se reían de mis torpezas. Los que con todahumildad me ofrecieron a su familia desinteresadamente.En ese instante, entendí el real y her-mo-so significado dela palabra: AMIGOS. Cerré mis ojos, pensé en el cuadro ydije:MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 38 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Capítulo Tres: Bastian habitantes del lugar y como era mi primer verano allí, no tenía cόmo probarlo. El día me sorprendió con su claridad cuando aún Seguí dando vueltas en la cama unas veces más, lasestaba en la cama. Las mariposas móviles que colgaban sábanas me producían una linda clase de escalofríos alcerca de la ventana producían una bella melodía metálica rozar mi piel. Aún estaba feliz por lo ocurrido ayer.al ser agitadas por la brisa fresca que ingresaba. En un momento traté de recordar mi sueño, entonces “¿Ventana abierta?”, me pregunté desconcertada. abrí los ojos para mirar hacia arriba. El cuadro que ClaraNo recordaba haberla abierto antes de irme a dormir. me había regalado me confirmó que otra vez había tenidoRecordé cada uno de los pasos que había hecho antes de el mismo sueño. Había soñado con él una vez más. Estacubrirme la cara con la sábana y no tenía imágenes de mí vez le pude poner una cara, ese bello rostro que la madreabriendo la ventana. Seguramente, había quedado sin de mi amiga había pintado. Tenía presente en la mente sustraba, entonces el viento la empujó por la noche. O lo que ojos cerrados y esas alas gigantes que tanto me habíanera más probable, era que en sueño, sonámbula, me haya llamado la atención.levantado a dejar ingresar el aire. Tal vez la habitación De repente recordé que los chicos pasarían ahabía estado más caliente que de costumbre, ya que buscarme. Miré el reloj, eran las siete y cinco de laOctubre se había tornado sumamente caluroso, como mañana. Comenzábamos las clases a las ocho, así quenunca antes se había visto. Al menos eso decían los tenía tiempo de sobra para prepararme y desayunar algo.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 39 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASAdemás a Al, ya había comenzado a usar su apodo (así para seguirla bajando las escaleras, donde la encontré ycomo me acostumbraba a que el mío era Amy), no le comenzó nuestro ritual de risas.gustaba andar despacio en su auto tuneado, así que supe “Te atrapé pequeña asesina”, le dije soltándola, yaque nunca llegaríamos tarde. que no paraba de reírse y mamá volvió con su teoría sobre Volví a esconderme bajo las sábanas, esa vez no fue las cosquillas malignas. Ese día no quise atacarla, porquepara refugiarme de los rayos del sol que inundaban el estaba cortando finas rodajas de pan con un cuchillo.cuarto, sino para tenderle una trampa a la pequeña “Ya vas a ver lo que le va a pasar a tu cuadroMartina. Me quedé allí, inmóvil, pretendiendo estar nuevo”, me dijo amenazante la pequeña, como siempredormida y mirando hacia la puerta con ojos expectantes. hacía. Le saqué la lengua mientras ella se dirigía aUnos minutos después pude ver su figura ingresando, lista desayunar.para comenzar con el ataque de cosquillas. Luego de terminar de vestirme, me volví a peinar en Se acercaba lentamente, con sus dos pequeñas pero la forma que siempre hacía, usando la cinta. Si a variosmortales manos estiradas. Cuando estuvo a punto de más que a mí les había gustado mi forma de peinarme, notocarme, salté dando un grito: “BUUUU”. No supe cόmo debería alejarme de lo seguro y hacerme cualquier otrahizo para salir corriendo tan deprisa y desaparecer de la cosa ridícula en mi cabello. Me miré en el espejo, esa vezhabitación, pero se esfumó en un segundo. Tomé velocidad más segura que nunca, por lo que no me reconocía a míMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 40 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASmisma y no me vi para nada desagradable, es más, podía Empezó ella la charla antes de que yo pudiera decir algo.llegar a decir que era “linda”. Seguro estaba más que intrigada por el cambio de su hija. Volví a bajar las escaleras para sentarme a “No sé. Fue MUY raro, pero me sentí MUY bien,desayunar en la cocina. Papá ya no estaba, supuse que como en casa, eso es lo extraño. No me preocupó que metenía una reunión y mucho trabajo en la municipalidad, vieran comer, ni las tonterías que pude haber llegado aporque se había marchado más temprano que de decir. Me aceptaron tal cual soy”, respondí tomando uncostumbre. El diario que leía todos los días estaba doblado poco de té y con la vista todavía puesta en Martina que sesobre la silla que siempre ocupaba. limpiaba la boca. Las tres mujeres de la casa desayunamos solas esa “Amelie, me alegro por ti, hija. No sé por quémañana. Aún eran las siete y media, así que había tiempo piensas que eres rara. ¿Cómo no te van a aceptar? Erespara una conversación sobre la noche anterior. Todavía no igual que los demás”, me dijo ella, untando una tostadame conocía. ¿Yo queriendo contar lo que pasaba en mi con mermelada de frutilla, luego me la alcanzó. No supevida? Definitivamente estaba cambiando o qué decir, porque lo que mamá había dicho me dejó sindefinitivamente, cosas estaban sucediendo, porque antes habla. Era obvio que las madres siempre amaban a susnunca había tenido nada para contar. hijos y para ellas eran los mejores, pero fue tan sincera y “¿Cómo te fue con la vida social ayer?”, preguntó amorosa cuando lo dijo, que no creí que hablaba de mí: lamamá mirando a mi hermana y haciéndole una mueca. tonta, antisocial y aburrida Amelie.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 41 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Además, les habrás caído más que bien. Clara te “Se llama Alexis, pero le decimos Al. Es el hijo delregaló un cuadro. Eso es mucho para ser que apenas te dueño del taller, creo. Muy buena persona también.conoce. ¿No te parece?”, acotó, mordiendo una tostada. ¿Sabes?...”, dije llevando mi taza a la pileta de la mesada.Pensé en el bello rostro de Clara y supe que era igual de “Ahora somos hermanos. Él dice que va a cuidarbuena que mi madre. que ningún chico con malas intenciones se me acerque”, “Sí. Bastante, eso me dejó sorprendida. Y no sentí dije entre risas y recordando cόmo Alexis me habíaque lo hicieran para quedar bien con la hija del intendente, empezado a decir: hermana.ni nada de eso. El ambiente ayer fue muy genuino, como si “¿Por qué haría eso?”, interrogó mamá al lado mío,siempre nos hubiésemos reunido a comer”, comenté con algo más escondido en el tono de su voz. Reformulé surecordando la cantidad de besos y abrazos que había pregunta en mi cabeza, transformándola en la siguienterecibido, a los que por cierto debía empezar a oración afirmativa: “si quiere protegerte, es porque estáacostumbrarme. No dejaba de recordármelo. celoso, te quiere solo para él”, pensé. Eso NO era así, “¿Cómo se llama el chico que estaba con ustedes? para nada. Además yo no estaba interesada en nadie.El que manejaba el auto”, preguntó Martina, parada al lado Ningún chico me llamaba la atención. Bueno, al menosde la silla y poniéndose el guardapolvo. Era tan nadie real, sino uno que vivía en la “realidad” de misobservadora esa niña. sueños. Enseguida vino a mí ese malestar, así que alejé la idea otra vez como ayer. Me sentía tan mal por pensar esasMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 42 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAScosas y tenía vergüenza de que Dios supiera, porque “Tocan bocina y no es el colectivo”, gritó Martinaseguro podía leer mi mente. desde la ventana del living. Entonces, apresuradamente “Primero: no me gusta él, ni NADIE. Segundo: me tenía que contarle a mamá que ellos serían mi nuevoparece…”, aunque lo sabía, pero por respeto a mi amiga no transporte escolar. Me daba lástima dejar que Martinapodía decirlo, “…creo que entre él y Nadia hay algo más viajara sola, pero se acostumbraría. Además, nunca meque amistad. Y por último, pero no menos importante, ayer prestaba atención en el colectivo cuando iba con susnos declaramos oficial y formalmente hermanos”, dije amiguitas.mirándola a los ojos, asintiendo con la cabeza. Diciendo “Ah, por cierto, ellos me pasarán a buscar para ir alpalabras que sólo tenían sentido y provocaban gracia entre colegio de ahora en adelante”, le dije en un tono que no eranosotros tres solamente, porque era una clase de broma de petición de permiso, sino de afirmación.interna. Recordé a Gina diciendo “patético” un día atrás y “No hay problema. Martina tiene a sus amigas. Enesperé a que mamá lo dijera también, pero ella jamás eso te ganó”, comentó ella sonriente.pensaría que éramos patéticos. Las tres salimos de la casa. Subí al auto mientras mi “Dejando de lado cualquier cosa que hayas pensado, madre y hermana miraban desde la puerta.me alegra saber que forman parte de tu vida”, comentó ella “Hola señora. ¿Cómo está?”, saludó Nadia a mamá,acariciándome el hombro. acomodando su cabellera rubia con la mano. Estaba más Barbie que nunca antes.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 43 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Muy bien. Díganle a su amigo que maneje con le pasaba a todos los que la escuchaban hablar, su mentecuidado”, gritó mamá olvidando que él era hijo del evolucionaba más rápido que su cuerpo.mecánico. No había duda que era uno de los chicos que ¿Había escuchado bien? ¿Le había dicho hermano?mejor y con más responsabilidad manejaba en Puerto Me sonrojé inmediatamente.Azul. Aunque le gustaba la velocidad y tal vez a eso se “Sorry”, me disculpé y aprendí que tendría querefería mamá, él conocía tanto su auto que nada podía cerrar la boca delante de ella, porque no hacía más quepasarnos. Desde que tenía un año andaba sobre ruedas. repetir todo lo que escuchaba a su alrededor y eso podría “Todo bajo control señora. Chiquita, ¿no querés que causar problemas. ¿Y si se hubiera animado a preguntar site llevemos a la escuela?”, ofreció Alexis, cosa que nunca él y Nadia eran novios? Me puse más roja. Al pudo vermese me hubiera ocurrido pensar. En mi visión y por más que por el espejo retrovisor. ¿Cuándo dejaría de sonrojarme?amaba a Martina, era suicidio social tenerla hablando por “No te preocupes. Me cae bien la mocosa. Así queunos minutos frente a mis amigos. ¿Cuándo inventé la ahora tengo dos hermanas. ¿Quién lo hubiera pensado?”,regla? No sabía. dijo con una risa en sus labios como si la idea le gustara, “No, gracias, prefiero ir con mis amigas. Nos ya que él era hijo único.vemos, hermano”, dijo ella saludando, mientras corría Nadia me estaba mirando, mientras sacudía suhacia el colectivo que se había estacionado detrás del auto. cabeza como diciendo: “no puedes ser más tonta yHabló con tal madurez que los chicos se sorprendieron, eso vergonzosa”.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 44 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Amy, deja de pedir perdón por tonterías”, me dijo podíamos volar. ¿Podría mi ángel volar tan alto? Seguroconfirmando lo que creí que ella estaba pensando. Aunque que sí.no lo dijo en tono agresivo. Esbozó una sonrisa y volvió su A medida que avanzábamos, los rastros decara hacia el frente. civilización comenzaban a perderse. El colegio quedaba El auto comenzó a alejarse. Las ventanas estaban alejado de la ciudad, porque era tan grande que no habíanabiertas, el aire golpeaba mi cara, pero no me importaba. encontrado un lugar en el centro para edificarlo. Por esoEra una linda mezcla de felicidad y de sentirme viva lo que estaba retirado, cerca del bosque.atravesaba mi corazón. Gracias a Dios las populares y deportistas eran tan La calle estaba más visible que nunca, porque el sol superficiales que no habían ejercido su poder para sacarnosse hacía más fuerte a medida pasaban los minutos. Las de los ventanales del comedor. Almorzar allí, pudiendopersonas, cada una de ellas, estaban haciendo lo que apreciar los pinos verdes y las aves sobrevolándolos, era lohacían día a día, así que pensé que no era la única con más mágico que había visto en la ciudad. A lo lejosrutinas. Los negocios comenzaban a abrir sus puertas. Los también se veía un cerro que no era tan alto. Me dije queniños caminaban hablando fuerte, algunos cantando, algún día tenía que ir a conocerlo de cerca y tomar unasvestidos con guardapolvos blancos. Los pájaros planeaban fotos desde arriba.en lo alto del cielo, como mirándonos a los que no El Highland era un colegio privado y bastante caro por cierto. Acudíamos allí no por decisión propia, sino porMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 45 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASdecisión de mis padres. Para nada estaba de acuerdo con la intentando en voz alta, a pesar de que la profesora ya habíaidea de ir a un lugar tan caro, habiendo colegios públicos cambiado de tema. Como tratando de mostrar unaen el centro que no tenían doble turno. Pero en ese habilidad con el idioma que no poseía.momento no me importó, ya que estaba feliz de ir al lugar Cuando sonó el timbre a las doce, todos nosen el que había conocido a mis dos mejores amigos. levantamos apresurados de la misma manera, sabiendo que La mañana pasó lenta, monótona y sin ninguna era hora de visitar el comedor. Una vez cada tanto sesituación fuera de lo común. Sin duda, escuchar a Leo escuchaba el rugido de algún estómago vacío y yo dabaqueriendo pronunciar la palabra father con el acento gracias de que no era el mío. Por suerte ese día no sentíabritánico que la profesora de Inglés tenía, había sido lo tanta hambre.mas gracioso de la clase. Todos se habían reído de eso, Cuando llegamos mas distraídos que de costumbre,pero él no se avergonzaba y menos se sonrojaba. Ya todos estaban ocupando sus lugares. Aunque algo medeseaba yo tener esa habilidad. llamó la atención, un tumulto de chicas hablando en voz “¡Qué mal!”, exclamó Nadia, dándose vuelta para alta y tratando de parecer interesantes, me hizo ponerme amirarme y golpeando a Alexis por la espalda, para que analizar la situación.dejara de reírse. No lo había dicho con intenciones de La mayoría de los que estaban ubicados eran losofender o porque nosotros pronunciáramos mejor, cosa que varones que miraban con sus caras sorprendidas. Giré minunca podríamos hacer, sino por el hecho de que seguía vista hacia la barra de comidas y me di cuenta de que ahíMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 46 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASestaban todas. Se veían indecisas, haciendo pedidos chicas?”, dijo indignada su pregunta retórica. Pero fue unainnecesarios, como si tuvieran ganas de estar dos segundos reacción muy de ella. Mariana era ABSOLUTAMENTEmás en el lugar, porque había algo que querían seguir feminista y no podía entender que las mujeres seviendo. desesperaran de esa manera por un chico nuevo, le parecía Gina y Augusto, pasaron con la bandeja plástica de degradante. En cambio a mí me parecía reacción femeninacomida y ni siquiera me miraron. Parecía que él, la había adolescente.obligado a salir de la barra, por lo que podía apreciarse en “Con razón. ¿Qué más podía ser? Si esas no comensu cara. nada, no se iban a desesperar así por un nuevo plato de “¿Qué está pasando aquí?”, preguntó Alexis comida”, dijo Alexis sacudiendo su cabeza y sonriendo. Altotalmente desconcertado. Seguro creyó que alguien se parecer, era un comportamiento común en las chicas de lahabía desmayado, o algo trágico había sucedido, como ciudad o de todas las chicas del mundo, como ya habíasolía pensar en esa clase de situaciones. pensado antes, aunque yo no me creía así. Mariana, una chica de quinto año, venía con su Nos acercamos a la multitud lentamente, tratando debandeja cargada de alimentos y escuchó la pregunta de Al. atravesarlas como si fueran paredes de piedra, pero ellas “Doris se jubiló ayer. Juan pasó a ser el dueño de la oponían resistencia.barra y hay un nuevo ayudante. Es HOMBRE, por eso el “Permiso chicas. Sólo queremos pedir comida yrevuelo de las mujeres. ¿Dónde está nuestra dignidad retirarnos a nuestro lugar. Así que por favor, den lugar yMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 47 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASno las molestamos más. Después, pueden seguir mirando No se podía negar porque se habían quedadocomo tontas al chico nuevo”, dijo Nadia con la voz tan mirándolo, hasta yo, que un segundo atrás creí no ser lafuerte que todos se quedaron mirándola. Nunca creí que típica adolescente enamoradiza, me quedé observándolofuera capaz de eso, pero sólo teníamos media hora para detenidamente.comer y descansar, esperando el viernes que era el único Era como si hubiera salido de una revista dedía que no teníamos doble turno. Entonces entendí sus modelos, pero era más perfecto. Era alto, su pielrazones. Las demás se sonrojaron como yo hubiera hecho, extremadamente blanca, más que la de Alexis y eso ya erase retiraron protestando por lo bajo y matando a mi amiga mucho decir. Tenía el cabello muy negro, lacio y fino. Uncon la mirada, pero a ella no le importó. El chico nuevo no corte de pelo actual y moderno: no tan corto, irregular, conpodía hacer más que reírse complicemente con Juan, sólo un flequillo desmechado que caía sobre su ojo izquierdo.podía escucharlo porque todavía había unas chicas altas Eso lo diferenciaba de todos los chicos del lugar, ademásfrente a él. de otras cualidades. Cuando el tumulto se dispersó, algún magnetismo Sus ojos, eso era lo que me había quedado viendo.extraño hizo que mi cabeza se levantara, que una rara Ellos eran demasiado verdes, nadie parecía notar unsensación se apoderara de mi corazón por completo, que se extraño brillo que tenían, pero yo sí. Era como si hubieraagitara mi respiración y me quedara viéndolo. usado un delineador sumamente negro en sus estilizadas yMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 48 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASlargas pestañas, porque los ojos resaltaban como dos Fue ahí que recordé su risa y luego una miradaesmeraldas. cómplice hacia su compañero de trabajo y me di cuenta de Estaba vestido con jeans gastados, una remera negra que yo no le daría el gusto a ese nuevo, arrogante,que le quedaba ajustada. O realmente su cuerpo era ayudante del comedor, de que pensara que yo era como lasmusculoso como para hacer que le quedara pegada al otras.cuerpo. Bueno, si uno miraba sus brazos se daba cuenta “Ya estamos listos, te esperamos en nuestra mesaque la remera no era ajustada, su cuerpo era grande. cerca del ventanal”, dijo Nadia tocándome el hombro, Sus labios eran rojos, perfectos y simétricos, al igual volviéndome a la realidad. Me di cuenta de que variosque sus dientes extraordinariamente blancos, y que minutos habían pasado mientras hacía mi observación delcombinados hacían la sonrisa más maravillosa que había recién llegado, porque Alexis ya tenía la bandeja llena. Losvisto en mi vida. dos se alejaron bromeando. Pude escuchar a Al imitando a Parecía tener diecinueve años más o menos. Por eso Leo.las chicas habían estado tan interesadas, ya que siempre “Father, father…”, decía, mientras ella le pedía quebuscaban chicos más grandes y sus pobres compañeros se siguiera con la imitación.desilusionaban al no tener oportunidad, cuando un nuevo Rogué no decir una tontería, ahora que me habíangalán como estos aparecía. Pero era la regla general de las dejado sola frente a él. Rogué que no se hubiera dadomujeres, no había nada que hacerle. cuenta de mis ojos analizándolo unos segundos atrás,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 49 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASmientras él les servía comida a mis amigos. Nunca pensé sacaban los ojos de encima. ¡Qué mal! Me había incluidoque el sólo hecho de mirar a alguien podría afectarme en el grupo superficial.tanto. “No, Dios me libre de ese castigo. Es sólo que… no “¿Qué quieres comer?”, dijo humedeciendo sus tengo hambre hoy”, dije ajustando la cinta en mi cabelloperfectos labios, trayéndome nuevamente a la realidad, colorado. Sonrió por lo que yo había dicho.porque ya me había perdido en su belleza otra vez. Esperé Luego tomó un poco de pollo caliente y lo colocó enno haber tenido mis ojos abiertos como lechuza un plato. Puso un envase de jugo de naranja y la manzanasorprendida. Su voz era atrayente, tan dulce, pareja y sin que era lo único que le había pedido.ninguna vibración horrible o característica particularmente “No, está bien…”, quise decir pero me interrumpió,mala que pudiera llegar a irritar. Era todo perfecto. dándome la bandeja. Tuve que tomarla porque era obvio “Sólo una manzana. Gracias”, pude decir que la iba a dejar caer. Ya se había puesto arrogante o algofinalmente, cuando recuperé la respiración. Traté de quitar por el estilo. No me gustaba para nada la idea de que memis ojos de su blanco rostro, pero era como un llamador diera órdenes silenciosas.que hacía que mis ojos miraran a una sola dirección, hacia “Shhh”, me dijo para que no terminara la oracióndonde estaba él. anterior, me quedé estática acatando su reto y esperando “¿Nada más que una manzana? Ya veo, estas a dieta saber lo que estaba por decir.como ellas”, dijo indicándome a las populares, que no leMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 50 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Me gustan los desafíos y acaba de surgir uno. Me sonriera. Sentí las ganas de desaparecer bajo la tierra. Mevoy a proponer que te alimentes bien, al menos de lunes a senté rápidamente entre el vidrio y Alexis, ya que al menosjueves, durante el almuerzo. El fin de semana no puedo quedaba menos expuesta que antes.controlarte, es una lástima, pero espero que no comas “¿Dónde esta nuestra dignidad chicas?”, bromeócomida chatarra”, me dijo usando su sonrisa mágica, que Nadia, repitiendo la pregunta retórica de Mariana. Alexisparecía convencerme de hacer lo que NO quería hacer. no pudo contener la risa y devolvió al vaso el jugo queDecidí alejarme de una vez por todas. recién había bebido. Ya era tan amiga de ellos que, A medio camino di media vuelta para volver a primero, no me iba a enojar por la broma de Nadia y,mirarlo. Allí estaba, con el fondo oscuro de la pared segundo, no sentiría asco por los malos modales de Alexis.haciéndolo resaltar como una figura brillante. “Shut up”, dije y me concentré en tratar de comer la “Gracias”, le dije, imprimiendo en mi tono de voz porción de pollo que… el chico sin nombre, me habíauna sensación que decía: TE ODIO. obligado a comer. Sería parte de su desafío, eso había Llegué a la mesa donde estaban mis amigos, con dicho.todas las miradas del colegio puestas en mí. Seguro “¿Planeaba engordarme como la bruja en Hansel yestaban tratando de matarme o deseando producir rayos Gretel para luego comerme?” ¡Que tonterías estabaaniquiladores con sus ojos, para castigarme por haber pensando!tenido el “privilegio” de que el nuevo me hablara yMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 51 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Le podrías enseñar a pronunciar a Leo. El inglés es ayudante en la misa los domingos, por eso le dan unalo tuyo amiga”, me dijo ella. Muy en el fondo o no tanto, habitación en la casa de los curas”, comentó Alexis,sabía que Nadia estaba tratando de que me interesara en habiendo liquidado la completa y gigante hamburguesa dealgún chico. Ella seguramente se imaginaba salir en pareja: su plato, más las papas fritas. Mi amigo nunca engordaba acomidas y cine. Y por un momento, sentí que el repentino pesar de todo lo que ingería, así que podía comer feliz.interés que ¿tenía?, en el chico nuevo, no estaba del todo “Y después las que hablamos de más somos lasmal. No era que quisiera darle el gusto a mi amiga y mujeres. Definitivamente el taller de tu papá es el mejormenos al arrogante, pero al menos, él era alguien real que lugar para obtener información”, dijo Nadia, recostándoseme alejaría de esa rara sensación de malestar. Ni quise en el respaldar de la silla. Bebió su gaseosa y dirigió suacordarme del ángel en mi habitación, en el cuadro mejor vista al bosque.dicho. Eso sonaba mejor. Pero, ¿qué hacía pensando en ese “Bueno, no es rumor. Él mismo estuvo hace unosmisterioso chico como posible novio? Si él sólo me había días allí. Llevó a reparar su auto viejo y le contó todo ahablado. Me estaba volviendo loca, mucha vida social me papá. No sé, algunos se creen que papá es psicólogo y losestaba afectando. Además él era tan… arrogante. tiene que escuchar. Seguramente ganaría más plata “El nuevo se llama Bastian. Tiene un nombre raro. escuchando que arreglando”, dijo Al, abollando mi caja deEs huérfano y vive en la casa al lado de la catedral. Ayuda jugo de naranja vacía. Nadia lo miró sonriente. Por algunaal padre Tomás con la limpieza de todo el lugar y es suMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 52 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASrazón le festejaba todas sus bromas o descabelladas ideas. Antes de salir del comedor di una mirada hacia laEso era amor realmente. barra de comidas y confirmé mis sospechas. Sabía que su “Tiene lindo nombre”, se me escaparon las palabras. mirada penetrante había estado posada en mí durante todoDe ninguna manera había querido hacerlas públicas. El el almuerzo. No era que eso me alegrara, porque detestabacalor subió por mi cara y sabía que estaba ROJA. esa repentina insistencia suya, esa manera educada de “¿Solo su nombre amiga?”, preguntó Nadia hacerme comer cosas que no quería, que se creyera elmoviéndose como una víbora, sentada en su silla y modelo perfecto que realmente era, pero me hacíatratando de molestarme. preguntarme el porqué de esa mirada tan profunda sobre El timbre sonó de repente. El ruido de sillas mí.arrastradas por el suelo fue estremecedor. Todos Él sonrió, levantó su mano rápido y la dejó caer. Mevolvíamos a la normalidad, por suerte. saludó, a mí, solo a mí. Ya no había más nadie en el lugar. “Hora de volver a clases”, dijo Alexis guiñándome Fingí una sonrisa y apuré el paso para alcanzar a misun ojo y sacándome del compromiso de dar una respuesta, amigos. Por más que tratara de callarla, mi cabeza noa la no-retórica pregunta de Nadia. Es por eso que la llevó dejaba de repetir: Bastian, Bastian, Bastian…unos pasos delante de mí imitando a Leo en la clase deinglés, para distraerla del tópico anterior. Así se Las horas de la tarde pasaron más rápido que decomportaban los hermanos mayores, eso logré entender. costumbre, ni siquiera tuve que desear que el timbre sonaraMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 53 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASporque este ya lo había hecho y ni cuenta me había dado. podido dejar de pensar en su cara unas horas atrás en clase,Tampoco parecí entender que estaba en el estacionamiento después del almuerzo. Por eso había pasado rápido elunos minutos después. Últimamente estaba tan perdida, tiempo, porque no dejé de pensar en él. Y así de distraídacomo si apareciera en diferentes lugares por arte de magia. para quien me viera desde afuera, pero completamente “Hey. ¿Vienes a casa hoy o dejamos la excusa de la pensativa en mi interior, viajé todo el camino a casa.guerra mundial para mañana?”, preguntó Nadia haciendo “¿Quién era ese chico?”. Ahora sería parte de suchasquear sus dedos fuertemente ante mis ojos. Alexis ya reto, yo formando parte de su vida. Además, vivía cerca deestaba al volante. La verdad era que decíamos que íbamos la catedral, a unas pocas cuadras de mi casa. Recordé lasa hacer el trabajo de Historia, pero nos poníamos a charlar campanas y los escalofríos volvieron.y divertirnos. Algún día lo tendríamos que hacer bajo “¿Segura que no quieres venir?”, preguntó Alexispresión y cerca del límite de tiempo. mirándome por el espejo, esperando la respuesta. “Sí, dejémoslo para otro día. Hoy tengo que hacer “Segura, nos vemos mañana, como chofer de mialgunas cosas: como ayudar a Martina un rato con la transporte escolar”, dije bromeando, cuando logré recobrartarea”, fue mi excusa para decirle que no sentía la mis sentidos. Besé a los dos rápidamente y bajé del auto.necesidad de ir a su casa. No podía creer que el recién “A la misma hora y en el mismo lugar”, gritó Al yllegado me hubiera dejado fuera de mí. Definitivamente se alejaron a toda prisa. Le pedí a Dios que mantuvierame llamaba la atención algo en él, o sólo él. No habíaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 54 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASintacta la habilidad de buen manejo de mi amigo, que nada Luego hice lo que había estado posponiendo. Abríles sucediera y que llegaran a salvo a sus hogares. Google y en la casilla para buscar escribí: Bastian. Tal vez Entré a la casa, donde todo estaba silencioso. No con la inocente idea de que iba a encontrar una foto ohabía nadie más que yo y mi respiración. Sólo el gran reloj información suya. Algo que lo hiciera más real.del comedor se escuchaba andar. La atmósfera era Detenidamente seguí con mis ojos los resultados detenebrosa, sin ruidos, ni voces. búsqueda, hasta que llegué a uno azul que decía: Bastian. Subí las escaleras y tiré el bolso sobre la cama. Significado del nombre. Hice clic sobre el título y meSeguro había estado haciendo planes en mi cabeza, planes mandó a una página negra, con letras blancas que solode investigación por los cuales había mentido por primera decía: Venerado por sobre los demás (Honoured above allvez a mis amigos, porque me dirigí a la laptop sobre mi others) agregaba en inglés. De inmediato mi mente trajoescritorio de vidrio. Impaciente le daba golpecitos para que recuerdos de las chicas a su alrededor. ¿No era eso unase apurara. Cuando todo había cargado, abrí primero el especie de veneración por sobre los demás chicos que ibanprograma de correo y Chat. Agregué a Nadia y Alexis a al colegio? Estaba claro que sí. Pero, ¿por qué?mis contactos, ya que me habían escrito sus mails en la ¿Realmente estaba tan loca que podía creer que uno eracarpeta durante matemática, marqué la cruz para cerrar el igual a la descripción de su nombre?programa. Me paré para pensar, caminé y me acerqué a la ventana para ver la catedral, como si pudiera verlo a él. DeMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 55 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASrepente apareció una ventana de Chat en mi computadora Era raro el hecho de que nos conocíamos tanto.portátil. No había cerrado la sesión. Habíamos visto algunas fotos de cada uno nada más, pero No era ni Nadia ni Alexis, seguro no me habían sólo eso bastaba para saber que existíamos en la vida delaceptado todavía. Era mi amigo: Nando de Venezuela, que otro.me estaba hablando. Rápidamente me senté a charlar con Cada tanto le prometía visitarlo en Venezuela. Élel en inglés un rato, ya que estudiaba para ser profesor y a decía que no había problema, que me esperaba con losmí me gustaba practicar. brazos abiertos. Entendí que tenía un amigo más, que eran Siempre era bueno hablar con él. Yo le contaba de tres y no dos, como papá había escrito en el mensaje. Lasmi realidad y él de la suya. Ya hacía un año nos distancias no nos importaban en lo mas mínimo.conocíamos gracias a una sala de Chat en la que se podía De todos modos e innegablemente esa tarde por máspracticar el idioma, hasta que nos dimos cuenta de que los distracciones que me quise crear, tal cual y como habíados hablábamos español. pasado a la salida del comedor, mi cabeza no hacía más Su nombre era Daniel Fernando y tenía dos que repetir: Bastian, Bastian, Bastian…apellidos que no me acordaba en ese momento. Siempre ledecía que sonaba a nombre de galán de telenovela, por esoel prefería que lo llamara Nando, ya que sus amigostambién lo molestaban con eso.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 56 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Capítulo Cuatro: Noticias cuenta de que en verdad estaba más fresco que ayer, debía empezar a creer más en los pronósticos locales que en los El miércoles me encontró desprevenida porque no lo nacionales, que siempre erraban.estaba buscando. Habían pasado tantas cosas los días Entré al auto colocando mi bolso en el asiento alanteriores que parecía que el tiempo volaba, escapándose lado mío. Nadia y Alexis se estaban besando, así quede mí. Eso nunca sucedía en mi ex solitaria y aburrida pretendí no ver y tratar de que la situación fuera menosvida. En esa vida que había dejado atrás podía contar uno a incómoda, pero nunca sucedía eso cuando uno así louno los segundos, minutos y horas, siguiendo las quería. De inmediato se ubicaron en sus lugares al sentirinterminables vueltas de las agujas del reloj. Los días mi presencia. Igualmente me alegraba de haberlos visto depasaban más lento que para las demás personas, pero eso esa manera, porque ya no aguantaba más todo ese misteriotambién había comenzado a cambiar. que querían crear y los besos en la mejilla. Con cada Volví a despedir a mi familia al escuchar la bocina segundo que pasaba, me podía dar cuenta de que sede mi nuevo transporte escolar, que era más puntual de lo amaban de verdad. Eso me llevó a pensar si algún día haríaque esperaba de mi amigo. Tomé el bolso apresuradamente lo mismo. Eliminé mis pensamientos una vez más, puessin fijarme si llevaba las cosas necesarias. Después me era muy temprano como para preguntarme cosas a mípuse una campera liviana de algodón, pues parecía que el misma.calor se había alejado por unos días de la ciudad. Faltabanquince minutos para las ocho y al salir de mi casa me diMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 57 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “¿Tengo una pregunta Amy?”, dijo Nadia girando “Buen día”, agregó, ya que no nos habíamospara mirarme. Ella me haría las preguntas al final. Sus ojos saludado como correspondía. Seguramente lo que la habíaazules estaban completamente abiertos. Alexis seguía llevado a ese planteo fue mi incomodidad al verlos besarsemirando hacia el frente, por lo que daba gracias. Muchas cuando subí al auto, no había otra opción más que esa.veces por no perderse la conversación, giraba para verme “Para nada, sólo tenía cosas que hacer. Hoy metambién. El miedo de chocar era inminente en mi cuerpo, tendrán con ustedes para seguir el trabajo de investigación.una defensa natural ante el peligro, suponía yo. Ahora somos la triple alianza, así que no me siento como “Adelante. Estoy preparada para lo que sea, puedes la tercera desubicada”, dije devolviéndole el beso, tocandopreguntar”, dije segura por fuera, aunque dudando mucho la cabeza de Alexis y usando sus propias palabras en formaen mi interior. de broma. “¿Qué quería saber que todavía no le había “La triple alianza… eso me gusta. Buen nombredicho?”. Si a esas horas de la mañana mi amiga ya tenía para nuestro grupo. No en el sentido destructivoganas de pensar, era digno de admiración. obviamente”, comentó Al sonriente. Me pareció que tenía “Ya te dije que no exageres. Sólo quiero asegurarme razón, era un buen nombre.de que ayer no nos evadiste, para darnos tiempo para estar Volví a mi clasificación mental de las clasesjuntos y no ser la tercera desubicada”, comentó ella, habitantes del Highland y pensé que de ahora en adelanteestirándose para besarme la frente. debíamos desaparecer de esa lista de solitarios, para ser laMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 58 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAStriple alianza, crear una clase nueva a la que sólo los tres éste era igual al que mi amigo había descrito: el color, laperteneciéramos, como algo de exclusividad VIP. ¿forma?, el modelo. “Bueno, mis aliados. Ayer por la tarde los agregué a “Ese es el auto que arreglamos con papá. Del chicomis contactos, así que más les vale aceptarme”, dije, nuevo de la cafetería”, las palabras de mi amigo nocuando de repente mi vista giró hacia la izquierda. hicieron más que confirmar mis sospechas. Estábamos pasando frente a la catedral, no sabía por “Ese chico es lo mas arrogante que haya visto en miqué pero Alexis condujo más lentamente o tal vez me lo vida. Lindo, sí. Pero con esa personalidad lo arruina todo”,estaba imaginando. comentó Nadia pintándose las uñas de color rojo, sin La catedral era inmensa, monstruosa y gótica, como importar que al lado suyo estaba su novio. Tranquilamentesacada de tiempos antiguos y puesta allí, en nuestra había hecho el comentario de que otro hombre que no erarealidad. Las campanas se movían en lo alto, las palomas SU Alexis, era lindo. Yo, como no podía ser de otravolaban por todo el lugar dejando caer alguna que otra manera, me sonrojé esperando la reacción de Al. El sólopluma. Pasamos por la casa de al lado y estacionado frente me miró por el espejo retrovisor y cerró un ojo. Con esea ella, estaba el auto de él. Tenía que ser de él, era el gesto, me confirmó que todo estaba bien, que habíamismo del que había hablado Alexis, no estaba haciendo demasiada confianza en ellos como para preocuparse porsuposiciones. A pesar de no entender nada sobre mecánica, un comentario así.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 59 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Tal cual. Es de-tes-ta-ble”, separé en sílabas otra las había dicho todas en un sólo minuto, así como así yvez, como nena de primer grado. Pero quería dejar bien en pintándose las uñas. Alexis no paraba de reírse. ¿Mis dosclaro cuánto odio le tenía. Si es que era eso lo que aliados se habían complotado?realmente sentía por él. “Bueno…”, traté de decir y que sonara natural, sin “Del amor al odio hay un solo paso dicen”, exclamó rabia o enojo.mi hermano sonriéndole a Nadia. No podía creer lo que “… le pedí solo UNA manzana y dijo que estaba aestaba escuchando. Era obvio que debido a mi dieta comparándome con las populares. Eso es lo quecomportamiento, él decía esa frase hecha y trillada. hablamos”, les dije cruzando mis brazos sobre el pecho.Entonces, trataría de no mostrar mi ira hacia Bastian, “¡Auch! Eso debe haber dolido”, comentó Alexisporque Alexis pensaría que sentía lo opuesto al odio por él. estacionando el auto en el lugar de costumbre, frente alY si mi odio aumentaba, él con toda razón creería que mi colegio. No tenía agrado por esa clase de chicas y seramor era más grande. comparada con ellas no era un cumplido para mí. “No te molestó su arrogancia ayer… parece. Porque “Obvio, con lo que las detesto. Además se propusose quedaron hablando. ¿No es así? Bueno, tú estabas como el reto de alimentarme mejor. Al menos de lunes a jueves ytonta sin decir nada y mirándolo fijo, como las otras. El durante el almuerzo ¿Pero quién se cree que es?”, dije,que habló fue él. ¿Se puede saber que te dijo?”, preguntó imitando su voz para que sonara como tonto, cuando enNadia, dejándome completamente sin palabras, pues ellaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 60 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASrealidad era el ser más dulce que había escuchado grado y que no me parecía una de las siete maravillas delhablando alguna vez. mundo. Pero bueno, algunos eran felices con poco. Sin “Sí que es terrible. No le prestes atención Amy. Ya dudas había habido mucho cambio de personal ese año.se le va a pasar cuando vea que lo ignoras”, me aconsejó “¿Los estarán cocinando en la cafetería? ¿LosNadia. Me pareció que el sólo hecho de ignorarlo era darle servirán en nuestro almuerzo?”, pensé, haciendo que lasmás importancia dentro de mi vida de lo que tenía. ridiculeces jugaran dentro de mi mente. Me fue inevitableAbandonamos el tema de conversación ante mi ascendente sonreír.ira. “Hola Amelie”, saludó una voz áspera. Sin darme No estaba equivocada, los demás también se habían cuenta había llegado hasta mi lugar en el aula.percatado del frío. Todos vestían sus camperas. Las voces ¿Quién se sentaba en el escritorio de al lado? Noeran estridentes, fuertes y parecían llenar mis oídos. Luego era difícil saberlo. Ah sí, Leo, chico de mirada fija enos dirigimos hacia el interior del colegio, sin ganas y con irritante.tristeza en la cara por tercera vez en la semana. “Hola, ¿cómo estás? Es linda tu campera… me Cuando entramos al aula, el profesor nuevo de gusta”, le dije tres frases más que el típico: hola. ParecióGeografía estaba desplegando su nuevo mapa, muy quedarse mudo, definitivamente lo había sorprendido concontento de mostrarnos su adquisición todo color. Una mi nuevo buen humor.nueva versión del mismo mapa que veíamos desde primerMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 61 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Bien…gracias, la tuya también”, dijo mirando a mi “¿Desde cuando queridos?”, susurró Alexis viendo asimple y blanca campera de algodón que nada de linda o Nadia, lo pude escuchar también. Los tres nos tuvimos queespecial tenía. No lo culpé por su respuesta, porque yo morder los labios para no soltar una carcajada. Pues eranerviosa emitía oraciones peores que esa. verdad, nunca nos hablaba y menos reconocía, pero en ese Me ubiqué en mi lugar y Nadia levantó su pulgar momento éramos sus “queridos”, algo venía a pedir, esosobre el hombro para que yo lo pudiera ver, pero siguió era más que seguro.mirando hacia el frente, al gran mapa sobre el pizarrón. No “Como algunos de ustedes saben, el veinte desé a que se debió su apoyo, pero me alegró. Diciembre será el baile de graduación de los alumnos de La directora irrumpió en el aula, justo cuando el quinto año…”, comentó sonriente y pude entender de quéprofesor llevaba varios minutos hablando sin parar, sobre se trataba todo.su fascinación por la arquitectura de los países del “Ustedes, como es tradición de esta institución,continente europeo. serán los encargados de organizar la decoración y demás. “Hola, mis queridos alumnos de cuarto año. Tengo Sin olvidar que el dinero recaudado, será utilizado pornoticias…”, saludó la pequeña mujer regordeta, arreglando ustedes, el año que viene en su viaje de egresados”, logrósus anteojos. Llevaba un rodete mal hecho en su cabeza y decir cuando todos gritaban y aplaudían contentos. Metono de directora en la voz. alegré, pero no mostré mis sentimientos tan abiertamente. Ya estábamos a un paso de abandonar la tortura, eso era loMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 62 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASque más feliz me hacía, aunque igualmente no me puse a valioso tiempo de descanso. Entonces, abandoné los planessaltar como los demás. de gastar minutos sin razón que no me salvarían. Decidí La directora comenzó a realizar gestos graciosos con poner mi mejor cara y sonrisa e ignorar, como Nadia habíasus manos para que los gritos terminaran. El profesor dicho. Eso era precisamente lo que iba a hacer.nuevo la ayudaba, tratando de calmar a mis desaforados Entramos por la gran puerta de vidrio que siemprecompañeros. Luego de unos segundos, las fieras se me costaba abrir cuando ya todos estaban en sus lugares.quedaron silenciosas. El reto que mi amiga les había dado ayer, les había hecho “Muchas gracias. Que tengan un lindo día y sigan aprender la lección de que cada minuto de descanso era tanestudiando”, dijo ella muy entusiasta y se marchó, dejando valioso como nuestras vidas, cuando ibas a un colegio deque las horas corrieran en el reloj. doble turno. ¡RING! Era hora de almorzar otra vez, tiempo de Mis ojos, como atraídos por su magnetismo, sevisitar el comedor o cafetería, como Alexis le decía, dirigieron al único lugar que en el aula me había estadomomento de soportar a mi segunda nueva tortura: Bastian. diciendo que no debía mirar. Traté de prolongar la caminata hacia nuestro lugar Él estaba allí, detrás de la barra de cristal dede almuerzo lo más posible o desviarme a la biblioteca, comidas coloridas. No había faltado a su trabajo como yopero los chicos se darían cuenta de que algo estaba deseaba. Al parecer, no le importaba que el ambientepasando. Sumado a eso, me matarían por perder nuestro estuviera más fresco, porque no estaba abrigado, sólo teníaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 63 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASuna musculosa blanca, mostrando otra vez su cuerpo inspeccionar a mi lado, que sería lo que comeríamos eseperfectamente tallado. Me imaginaba que era duro como día. Definitivamente no tenía nada de hambre, así queuna roca o metal. ¿Cuántas horas pasaría en el gimnasio? rogaba que Juan me sirviera para pedirle sólo una manzanaNo eran de esos músculos horribles y excesivos, pero si se y esfumarme del lugar, sin ser obligada a comer cosas quenotaban. ¿Qué hacía yo mirando eso? Me avergoncé de mí no quería ni había pedido.misma. “En la mesa te cuento, ¿OK?”, le dije, con ganas de Estaba vestido de blanco de pies a cabeza, como si ahorcarla frente a todos por decir mi nombre, mejor dichosu piel ya no fuera lo suficientemente blanca. Era raro que apodo, en voz alta.no se le pudieran ver venas azules en sus brazos, con lo La cabeza de Bastian giró en nuestra dirección. Metransparente que era. Lentamente, nos acercamos hasta él alejé al extremo del exhibidor, observando las extrañasque parecía no vernos, ya que estaba sirviendo comida a comidas que había para elegir. Otra vez me había perdidootros estudiantes que por suerte lo mantenían ocupado. pensando, porque mis amigos con la bandeja en la mano seEstaba comenzando a sentirme nerviosa y no quería que se alejaban de mí. Me quedé mirándolos sin entender ynotara, porque mis amigos me torturarían todo el tiempo esperando que volvieran a buscarme, pero no lo hicieron,con eso de la poca distancia entre el amor y el odio. así que me tendría que enfrentar yo sola a él, otra vez. Sus “¿Amy, qué hiciste ayer cuando te dejamos en tu labios iban a empezar a moverse, me quedé mirando locasa?”, preguntó Nadia agachando su cabeza paraMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 64 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASlindos que eran, tan rojos, como rubíes que resaltaban cinta en mi cabello fuertemente, odiándome, porque élsobre su piel blanca. Me estaba sintiendo poética esos días. siempre había sido educado conmigo, entrometido sí, pero “¿Qué vas a comer hoy, Amy?”, sonó su dulce y nunca me había hablado de esa manera.preciosa voz. Lo miré, sus ojos estaban más verdes que “Discúlpame tú, de verdad. No quise hablarte así,ayer, más brillosos aún. Parecía estar contento de saber mi soy una tonta maleducada. Me llamo Amelie, pero menombre, lo que no me gustó para nada. Juan se había ido dicen Amy, así que me puedes llamar así. Espero que node su lugar de trabajo, así que sería imposible hacer un estés enojado”, dije cambiando mi voz completamente yescape rápido como tenía pensado. sonriendo para que su cara volviera a ser la de antes. Eso “Mi nombre es Amelie, ¿OK?”, le dije sin ganas de sucedió de inmediato, así que suspiré fuerte. Estabaser ruda, pero lo había hecho. Se había escuchado como la demasiado aliviada de haber borrado la tristeza de supersona más mala y descortés del mundo, como una tirana. perfecto rostro, sus ojos volvieron a mí.Sus ojos cambiaron por completo, su sonrisa desapareció “Quiero pizza, jugo de naranja y una manzana, poral instante. favor”, pedí educadamente, esperando que mi voz fuera “Disculpa. Amy, es sólo para tus amigos, soy un más suave. Él me miró contento de que no sólo pidiera unaentrometido”, comentó en voz baja, buscando una bandeja. cosa para comer y llenó la bandeja, no muy convencidoNo me volvió a mirar mientras hacía su trabajo. Me sentí con lo de la pizza, pero accedió. En ese momento, pude vercomo la peor persona sobre el planeta tierra. Ajusté laMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 65 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASque tenía un anillo dorado en el dedo índice de la mano molestando y ocupando lugar, así que decidí marcharmederecha. de una buena vez. “¿Comprometido o casado? Pero, ¿tan joven?”, “Mi nombre es Bastian. Adiós Amy”, saludó, conpensé. Bueno, al menos eso era un recordatorio para que los ojos más hermosos que antes. No pude enojarmeno se metiera conmigo, algo a mi favor. Seguro no quería porque usara mi nombre. Se escuchaba demasiado bien endesilusionar a su novia. ¿Qué hacía yo pensando en eso? su voz y dicho con sus labios. Me dijo su propio nombre,¡Como si él estuviera interesado en mí! como si no lo supiera, como si este no estuviera grabado “Vamos mejorando. Veo que estas poniéndole en mi mente desde ayer, cuando Alexis lo dijo.comida a la dieta”, bromeó sonriente, haciéndome sonreír “Lo tendré en mente”, dije en voz alta. Fue lo mástambién. Su cara volvió a cambiar, se puso más serio tonto que podía haber dicho, ahora le había dado razóncuando alguien se acercó a pedir algo. Obviamente nos para pensar que YO estaría pensado en su nombre, esestaba interrumpiendo y eso no pareció gustarle. decir: en ÉL. Pero tendría que dejar de creer eso al mirar el “Sí, obligadamente la estoy cambiando. Vas a lograr anillo dorado en su dedo. Si tanto quería a su novia, esposatu objetivo. Gracias”, le dije tomando la bandeja, tratando o lo que fuera, tendría que respetarla y no metersede que nada se cayera, pues mis manos temblaban un poco. conmigo.El chico al lado mío estaba impaciente, yo estaba Al llegar a la mesa donde estaban mis amigos, sacudí la cabeza para que esas ideas que me estaba creandoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 66 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASse alejaran de una vez por todas. Nada me daba derecho a gracias que no se mencionara en la conversación a quiencreer eso de él. estaba al otro lado del gran salón, mirándome fijamente En un momento recordé la frase de Alexis en el auto todo el tiempo. Tuve que recordar la pregunta de mi amigapor la mañana: “Del amor al odio hay un solo paso”. porque obviamente mis pensamientos no estaban en suGracias a mi amigo, ahora tenía algo más en la cabeza para lugar en ese momento.atormentarme, como si no hubiera demasiadas cosas ya. “Solo busqué información sobre Bastian, esperandoRespiré hondo, apreté mis dientes y me senté dispuesta a encontrar alguna foto de él. Su nombre tiene unresponder de la mejor manera lo que sea que tuvieran para significado muy lindo”, me dije a mí misma.preguntarme. Sabía que desde ese momento los dos Definitivamente eso no sería lo que iba a responder.estarían analizando mí día a día con el chico de la barra de “Lamentablemente no busqué nada sobre el trabajola cafetería. Dudaba si habían hecho alguna apuesta sobre de historia, sorry”, me disculpé saboreando la deliciosamí y el chico nuevo. No era que creyera a mis amigos porción de pizza. De todas maneras no era tan rica como lacapaces de eso, pero nunca digas nunca, decían las de Clara. Luego me pregunté si Bastian cocinaba algo depersonas. nuestra comida, si con sus manos preparaba nuestros “Dijiste que ayer nos agregaste a tus contactos. alimentos. Recordé algo que les quería contar.¿Qué más hiciste en Internet? ¿Encontraste más material “Ah, estuve chateando con mi amigo venezolano,interesante para nuestro trabajo?”, preguntó Nadia y di practicando mi inglés. Tantos años de clases deben servirMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 67 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASpara algo”, agregué mirando los pinos verdes que me Leo, sino de…”, inevitablemente la verborragia de millamaban con su color. Tenía ganas de salir en algún amiga Barbie fue más fuerte y lo tuvo que decir, tuvo quemomento, de escaparme durante alguna materia aburrida, recordármelo.pero sola, para pensar y respirar aire puro, fresco y “Shhh… no digas tonterías, ni siquiera sé quién es yperfumado por el aroma de los árboles. no sé qué hacemos hablando de él”, exclamé agachando la “¿Es como tu novio del Chat, no?”, interrogó cabeza, pues al pensar su nombre no pude evitar levantarAlexis, haciendo sonar las últimas gotas de su gaseosa con mi mirada. Nuestros ojos se encontraron en el mismoel sorbete en el fondo de la botella, mientras sus grandes momento. Allí seguía, perfecto, calmo y esperandoojos se posaban en mí. eternamente. Nadia y Alexis se miraron dando una de esas “¿Qué? Ustedes tienen una fijación con querer que irritantes miradas de complicidad que yo no entendía.tenga novio. Les informo que por ahora estoy muy bien “Bueno, cambiando de tema, hermana. Tenemos quesola y nadie me interesa más que mi familia y ustedes”, les pensar algo para el baile de graduación, alguna temáticadije, remarcando las últimas palabras para que se dieran para decorar el salón de fiestas, no sé. Va a ser difícil quecuenta de que ellos eran lo más importante en mi vida. todos nos pongamos de acuerdo”, comentó Al estirándose “Mmm, bueno, qué dulce eres. Pero, ¿estás segura y colocando su brazo en el respaldo de la silla de su novia,de que nadie te importa? ¿Ni siquiera el que te está quien con el dedo pulgar le limpió la esquina de su labio,mirando fijo hace veinte minutos? Y no estoy hablando de que tenía restos de salsa de la pizza.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 68 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Genial, el baile…”, dije tratando de sonar obsesivo y por mi experiencia, Puerto Azul no era el mejorentusiasmada, pero que también se dieran cuenta de que la lugar para buscar novio.idea no me agradaba demasiado. Era muy irónica mi forma “Es que justo el veinte de Diciembre es mide ser, así que no les costó mucho ver mi falta de interés. cumpleaños y…”, dije retomando el tema anterior. Sí, eso “Bueno, con esas ganas ya sabemos la respuesta”, era lo que no me ponía contenta. Que mi cumpleañoscomentó Nadia mirando a Alexis, esa vez acomodando su número diecisiete fuera el mismo día del baile, porquecabello. ¿Tenía que estar todo el tiempo haciendo eso? sabía que Nadia se encargaría de decirle a TODO el¿Tratándolo como a un niño? Es decir, arreglándolo, mundo. La atención no iba estar centrada en los egresadoslimpiándolo y peinándolo como si fuera su madre. A él sino en mí, la hija del intendente de Puerto Azul (terriblesparecía no molestarle para nada. Todo lo contrario, noticias).aprovechaba para dormirse mientras ella le acariciaba “Esas son fantásticas noticias”, gritó mi amiga ysuavemente el cabello. Me quedé mirándolos algunos se dieron vuelta para verla, seguro pensando quedetenidamente, se veían felices y eso me hacía feliz a mí algún profesor había faltado, pero cuando ella no aclaró eltambién. porqué de su alegría volvieron a su comida desilusionados. “¿Seré así yo cuando tenga novio?”, me pregunté. “Dos fiestas en una. Esta va a ser la mejor despedidaBueno eso sólo el tiempo lo diría, cuando encontrara a de año”, agregó y Alexis se despertó de su corto sueño. Talalguien real que no fuere entrometido, arrogante u cual y lo había pensado Nadia haría de mi cumpleaños laMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 69 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASmejor fiesta de la historia. Tendría que ser fuerte para “Muy bien, pero el pacto anterior se rompe. Esta vasoportarlo. a ser la fiesta MÁS fuera de lo normal que nunca”, “OK, aprecio tu entusiasmo. Pero nada muy fuera de comentó Alexis, acentuando sus palabras. Parecía haberlo normal, ¿entendiste?”, la miré fijo para que me lo escuchado todo mientras dormitaba.prometiera. Por alguna razón creía que ella no quería nada “Entendido”, dije animadamente, sin saber lo queordinario. era una fiesta fuera de lo normal y el timbre se dejó “Entendido”, dijo más que feliz aceptando el tratado escuchar en todo el Highland.de paz. No pude negar que amaba verla de esa manera. “Hey Amy. Ese loco te sigue mirando, no ha paradoAdemás durante el año había sido su cumpleaños y el de desde que entraste al comedor. ¿Quieres que le digaAl, pero yo con mi coraza cerrada a la vida social no lo algo?”, ofreció mi amigo llevando su puño a su pera.había registrado, por lo que me odiaba al cien por ciento. Entendí que “hablar” en su lenguaje de hermano protectorAsí que no podía negarles nada de lo que me pidieran con significaba: golpear.respecto a eso, tenían ventaja sobre mí. Decidí condenarme Nadia se había quedado mirando fijamente a Bastiana mi misma en su favor. que se alejaba del lugar, pues la cafetería había cerrado. “Entonces festejaremos los tres cumpleaños. El mío “No es necesario que te tomes el trabajo Al, ya sey el de ustedes, atrasado, por lo que pido mil perdones”, fue. Gracias por defenderme hermano, pero tal vez yoles dije, ofreciendo mis disculpas más sinceras. exagero bastante. Él no me molesta para nada”, comenté,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 70 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASrecordando lo mal que le había hablado cuando estaba “Debes ser la única persona que escapa de clases enpidiendo comida. Los dos se quedaron mirándome, el mismo colegio. Con Nadia solíamos irnos en la hora dediciendo con la expresión en sus caras que era hora de matemática a…”, contó Alexis siendo interrumpido porvolver a clases. Fue ahí que recordé que quería respirar Nadia, que quería mantener frente a mí su imagen deaire puro por un momento al menos. alumna ejemplar. Pero no me engañaba. “¿Saben? No voy a entrar a clases ahora. Tengo “Shhh… no tienes que contar todo, nene. Vamos aganas de respirar un poco de aire fresco. Me duele la clase ya. Que te diviertas donde sea que vayas. Nos vemoscabeza y no estoy de ánimo para aguantar al profesor de en el próximo recreo”, comentó mi amiga tironeando oquímica con todas sus fόrmulas. Espero no les moleste”, mejor dicho arrastrando a su novio por el pasillo deles dije buscando su aprobación, balanceándome de un cerámica blanca.lado al otro mientras todos los alumnos se iban a sus aulas. “Está bien. Nosotros te cuidamos las cosas, no vaya Al fin me había quedado sola, así que tenía tiempoa ser que Leo tenga ganas de investigar tu bolso tratando de pensar, acomodar ideas, respirar un poco y volver ade encontrar algo para recordarte”, bromeó Nadia imitando pensar cuantas veces quisiera.la mirada de mi poco querido compañero de clase. No De verdad creía que estaba siendo un pocopude hacer más que reír. exagerada, pero no sólo con el chico nuevo, sino también con lo de Leo, la selva superficial (escuela), con todo. TalMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 71 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASvez si trataba de divertirme más como mis dos amigos, situaciones de exploración y no sabía si había animalestodo sería más natural, calmo y no lo sentiría como una peligrosos o algo por el estilo. En mi cabeza la suma decarga o tormento. Amelie más bosque que no conocía, daba por resultado, Salí por la gran puerta del comedor. Afuera aún mejor dicho resultados: peligro y problemas.estaba un tanto fresco, así que me puse mi blanca campera Dejé fuera de mi mente todos los pensamientos parade algodón. La cerré a la altura de mi pecho y atravesé el dedicarme a relajarme como había pensado. Caminé unospatio rápidamente para que ningún directivo, profesor o pasos más, mirando todo a mí alrededor, pisando conalumno delator me viera. No deseaba que me llamaran la cuidado. El aroma de los pinos era fuerte, pero para nadaatención, menos que mis padres se enteraran. Antes nunca desagradable. Era como que destapaba mis fosas nasales yhabía pensado en meterme en problemas. Sentí que mi me llenaba de energía positiva, de vida.vida realmente había cambiado. Había a mí alrededor flores de todos colores, plantas Por suerte no había cercas que me impidieran que colgaban de algunos árboles de los que ni siquieraatravesar el bosque, así que apenas puse un pie en él y sabía su nombre. El pasto parecía húmedo, ya que el sol nocrucé algunas líneas de pinos que me escondieron, me podía entrar con facilidad, por más que sus rayos eransentí salvada e invisible. fuertes. No tenía pensado adentrarme tanto. El lugar no era Los pájaros cantaban desde lo alto de las ramas,tan grande, pero yo tampoco era de lo más inteligente en emitiendo un sonido que era ensordecedor, pero agradable.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 72 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASNo como el sonido de las voces de mis compañeros en la Ese fue el primer momento en el que dudé sobre lomañana, festejando las noticias que la directora nos había que sentía. ¿Qué significaba soportar? Para eso había dosdado. Eso sí había herido mis oídos. respuestas. Algo que vi me sacó de la gran concentración que RESPUESTA UNO: soportar la presencia de algohabía logrado crear. Recostado a un árbol de tronco grueso que no te gustaba, te desagradaba y que te hacía mal, peroy agrietado estaba él: Bastian. Tenía los ojos cerrados y igualmente tenías que lidiar con ello.parecía dormido. Su cara estaba toda relajada con lo que se RESPUESTA DOS: soportar las ganas de estarveía aún más tierno. Los suaves y tibios rayos del sol que cerca de algo que te llamaba la atención, que te atraía, quepodían atravesar las abundantes copas de los árboles, te tenía pensando tonterías. Soportar el deseo de tocarloacariciaban su rostro haciéndolo brillar como oro puro. Sus cuando estaba tan cerca, porque estabas muy… enamoradagruesos brazos estaban cruzados sobre su pecho, el que yo a primera vista, que era algo que antes no habías sentido.creía ser más duro que una roca o estar hecho de metal. ¿Cuál era mi respuesta? Al verlo tan hermoso ¿Por qué justo ahí lo tenía que encontrar? ¿Tenía durmiendo, me inclinaba por la número dos, pero como noque estar siempre fastidiándome? Estaba arruinando mi tenía ganas de pensar más, sacudí la cabeza y las preguntasbello momento de tranquilidad y soledad. Hasta en el lugar se fueron al instante.más solitario, en el que nunca pensé verlo, tenía que Si él estaba dormido, aprovecharía para hacer elsoportar su presencia. gran escape, lo que me costaría porque no era habilidosa yMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 73 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASera muy probable que terminara en el suelo. Trataría de Levantó sus brazos por sobre la cabeza y su remerahacerlo para volver a clase e inventar la excusa más tonta se subió un poco por el lógico movimiento hecho. No pudeque existiera, para que igual el profesor de química me evitar mirar y definitivamente comprobar que su cuerpollamara la atención por haberme salido. era tallado, sus abdominales eran cubos marcados bajo su Di vuelta lentamente, haciendo el menor sonido piel. Quité mis ojos antes de que abriera los suyos.posible. Un paso, dos, tres… ruido a mis espaldas. “Ehh… estaba tratando de respirar aire fresco. De “Hey Amy… Amelie. ¿Qué haces aquí? ¿No que el dolor de cabeza se vaya. No digas nada a ladeberías estar en clases?”, preguntó con su voz suave, directora, por favor. Me metería en problemas”, comentépreciosa. Se había corregido al usar mi nombre. Aún cruzando mis brazos sobre el pecho y respondiendo al findudaba al nombrarme, seguro se esperaba que le hablara lo que me había preguntado hacía unos segundos.mal otra vez. Él se movió un poco de su lugar, dejando respaldo “Maldición. ¿Ahora que hago?”, eso fue lo que libre en el tronco del árbol. Dio unos golpes en el pasto apensé mientras giraba para verlo. Él se estiró para su lado. ¿Me estaba invitando a sentarme junto a él? ¿Quédesperezarse, así que comprobé que en verdad estaba iba a hacer? Mi cabeza daba vueltas sin saber qué decisióndurmiendo. No tenía intenciones de pararse o alejarse del tomar.lugar. ¿Qué hacía durmiendo allí? “Siéntate, por favor. No te preocupes, no soy un delator. Sé que hoy no debí usar tu nombre tan libremente.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 74 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASPero… no soy malo. De verdad te digo”, me dijo con sus para hacerte ver que no te quiero dañar o hacerte sentirojos verdes brillantes, extendiendo una mano para mal”, me dijo. Sus ojos estaban igual que en el momentoinvitarme y usando ese tono de voz de niño que imploraba en el que le hablé tan horriblemente en la cafetería. El odioperdón, eso era irresistible. a mí misma volvió en un segundo. Bueno, recordé que no tenía excusa para dar si “Mira… Bastian. No sabes cόmo me detesto a mívolvía al aula, así que decidí quedarme con él. Además, no misma por haberte hablado así. Yo exageré demasiado. Túsería tan malo esperar el timbre para el recreo. Sólo eres el que me tiene que perdonar”, dije respirando hondo,faltaban unos minutos, unos cuantos minutos en realidad porque nunca había pensado que iba a estar tan cerca de unpero yo preferí pensar que era menos. chico y de él menos, hablándole tan abiertamente de mis Me acerqué despacio, me senté no tan cerca de él, sentimientos.un tanto nerviosa. El pareció entender y se rió. “Para nada has sido malo conmigo, es todo lo “¿Qué pasa?”, pregunté mirándolo directo a los ojos. contrario, YO fui mala al no permitirte usar mi nombre.¿De que se reía? Él se acercó, hasta que nuestros brazos Soy una tonta”, agregué, sin saber que más decir.estaban a un milímetro de tocarse. ¡Qué situación “Está bien. Eso significa que te defiendes muy bien,incómoda! que no dejas que cualquiera se meta contigo. Me gusta “Yo sé que te conozco hace unos días, muy pocos eso”, me dijo sin quitarme la vista de encima. Sus ojosdías para ser más exacto. Pero… no sé cómo comportarme parecían quemarme mientras me inspeccionabaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 75 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASlentamente. Tuve que mirar hacia arriba para no “Yo sé que no me vas a permitir formar parte de tusonrojarme. vida. Pero al menos, prométeme que me vas a dejar estar “Disculpa… yo tampoco tiendo a comportarme así. cerca”, me dijo mirando para arriba también. ¿Por qué meEs sólo que no sé qué hacer. Hay algo que me esta pasando decía eso? No tenía ganas de cuestionarlo tampoco.desde que me hablaste”, comentó pensando y jugando con Mi cansancio no me permitía pensar claramente.sus manos. Tres días sin poder dormir como se debía, aunque nunca “¿Qué es lo que te está pasando?”, pregunté dormía bien. Más horas cargadas de cosas que nunca meintrigada y tragando fuerte, deseando escuchar su habían pasado, estaban empezando a influir en mi cuerpo.respuesta. Demasiadas películas románticas me hacían Mis ojos se iban a cerrar en cualquier momento, eso erapensar en posibles respuestas. más que seguro. Pero primero tenía que responder, “Es que… siento la fuerte necesidad de querer estar prometer y después no sabía que haría con mi sueño.en tu vida”, me dijo con la voz llena de dulzura. No podía Nunca pensé que fuese tan fuerte, pero comprobando quecreer lo que estaba escuchando. Hace dos días nos él era una persona confiable, no me importaba caerconocíamos y ya estábamos hablando de sentimientos tan dormida allí mismo.gigantes, de palabras como: pertenecer. ¿Eso era a lo que “Nunca le voy a negar a alguien entrar en mi vida.las personas se referían cuando hablaban de amor a Pero esto está yendo demasiado rápido”, comentéprimera vista? pensando en el día en que nos declaramos amigos oficialesMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 76 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAScon Nadia y Alexis. Nos había llevado mucho más tiempo, Finalmente, como había temido, mi cabeza cayó encasi un año. Pero, ¿por qué no ser amiga de él también? su hombro, mis ojos se cerraron por más que traté de “¿Cuál es tu decisión?”, preguntó con su cara mantenerlos abiertos y supe que el sueño me había ganado.iluminada. Esperando una respuesta positiva. Creí escuchar los pájaros cantando, como una “Es raro, pero bueno, por ahora te prometo que te canción de cuna para que me durmiera. Por primera vez,dejaré estar cerca y decirme Amy”, le dije tratando de no tuve vergüenza de dormirme frente a alguien a quiensonar amigable y graciosa, pero había recordado su anillo apenas conocía, ni miedo de estar tan cerca de él, porquey eso no me gustaba para nada. Luego analizaría esa por algún motivo me sentía protegida a su lado.situación, pero en ese momento estaba feliz de saber queno era un arrogante como yo había pensado y mucho Bastante tiempo debía haber pasado, pues tenía frío.menos un psicópata. ¿Cómo no me iba a enamorar de él? Él se dio cuenta y luego sólo pude sentir dos brazos fuertesEra tierno, dulce, educado, caballeroso, hermoso y y cálidos enredados en mí, lo que me hizo sentir mejor,protector. cómoda y tibia. Me moví aún más hacia él, sobre su pecho, “Está bien, eso ya es mucho. De verdad, significa como queriendo que todo su cuerpo me cobijara. Él memucho para mí que me dejes estar cerca, gracias”, dijo él abrazó aún más fuerte.feliz, sus ojos brillando más que nunca y esas ganas Soñé que estaba sola en el bosque, perdida ymisteriosas de estar cerca de mí. agitada. Alguien me estaba persiguiendo. Era una personaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 77 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASvestida de negro, con capa larga que llegaba hasta el suelo “¡No! Al, Bastian. No pasa nada ¿OK?”, dijey una capucha que tapaba sus ojos, pero dejaba ver sus parándome y frotando mis brazos. Se sentía más frío ahoralabios pintados de rojo. Era una mujer y me estaba que él no estaba abrazándome. Nadia mirabaalcanzando rápidamente, sus pasos se acercaban a toda desconcertada.velocidad, eran cada vez más fuertes. Estuvo a punto de “Estábamos hablando y nos quedamos dormidos.tocarme… Eso es todo, no piensen tonterías. Deja que se vaya y “Acá estabas, casi nos morimos de los nervios. Las nosotros vamos a hacer el trabajo de Historia”, propuseclases terminaron hace media hora”, gritó Nadia cerca de tratando de dar explicaciones simples que no sonaranmí, cargando mi bolso. Abrí los ojos de repente, asustada como excusas tontas.esperando encontrar a quién me perseguía en el sueño. “¿Seguro que no le hiciste nada, loco?”, preguntó Bastian quitó sus brazos de mi cuerpo de inmediato. Alexis mirándolo muy serio, como si realmente le hubiera¿Cómo se vería esa imagen ante los ojos de mis amigos hecho algo a su hermana. Y lo de loco se debía a lasque creían que lo odiaba? No era momento de pensar. miradas obsesivas de Bastian en el comedor.Problemas y más problemas, eso era lo que se acercaba. “NUNCA podría hacerle algo malo, no me lo Bastian se paró apresuradamente para enfrentarse a perdonaría. Espero que eso te quede claro. Sólo quieroAlexis que lo miraba fijo, como un perro rabioso, estaban estar cerca para ayudarla. Les pido que escuchen a sulistos para pelear. amiga y la entiendan. Esto no va a volver a pasar. AdiósMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 78 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASAmy”, dijo él completamente serio, pasando frente a mi que trataba de impedir que los chicos se le acercaran.enfurecido amigo y viéndome a los ojos. Ese adiós no me Quise dejar en claro que le había dado permiso, así que nohabía gustado para nada. ¿Qué significaba eso? ¿Qué todo era de su incumbencia.había terminado? ¿Qué es lo que había terminado después “¿Estás segura de que no se propasó? Porque sinode todo? podría ir a hablarle”, dijo otra vez llevando su puño a la “Promesa”, grité en su dirección. Él se había alejado pera. Nadia me tomó fuerte de la mano y sonrió. Esobastante, así que no supe si logró escucharme. Mi palabra quería decir que estaba contenta por lo que había pasado.pasó desapercibida en los oídos de mis amigos. Sólo quería Seguro ya estaba creando teorías, ¡como no lo iba a hacer!hacerle saber a Bastian que no lo quería fuera y lejos de mi Si ella había visto a Bastian irse del comedor y luego yovida. Ahora tenía que enfrentarme a mis amigos. les dije que me iría dirigiéndome hacia el mismo lugar. No “¿Desde cuándo eres Amy para él?”, preguntó Nadia me había dado cuenta hasta el momento.poniéndome el bolso sobre el hombro. Alexis esperaba “Definitivamente la guerra mundial podrá esperarrespuestas, estaba más calmado. unos minutos. Hay cosas más importantes que debemos “Desde hoy…”, fue la respuesta obvia que no le saber por su propia seguridad. ¿No es así Al?”, comentóhizo gracia a nadie. ella entusiasmada. Traté de ser fuerte, pues sabía que la “Desde que yo se lo permití”, agregué mirando a mi hora de contar lo sucedido en el encuentro con Bastianamigo celoso, como una hermana miraría a su hermano llegaría apenas estuviéramos en la habitación de Nadia.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 79 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Seguro. Ahora salgamos de acá. Este lugar es En un momento vino a mí la imagen de los dostétrico”, comentó Alexis. Ante sus palabras saqué la durmiendo juntos. La posterior cara de horror de Alexislengua, ya que desde ese día, el bosque era el lugar más pensando que él se había propasado. Entonces me toméhermoso en el que había estado. Me encantaba, con su unos minutos para reflexionar de verdad.estremecedor silencio interrumpido, sus misteriosos ruidos A pesar de haber estado durmiendo, recordaba losimperceptibles, la tenue luz del sol tratando de iluminar, el brazos de Bastian protegiéndome, su cabeza sobre la mía.murmullo de las hojas de los árboles cuando el viento las Él nunca había excedido los límites, me había abrazado tanhacía temblar, el canto de las aves y mi perfecto Bastian. inocentemente como un hermano lo haría, o el mismoNo supe desde cuando había pasado a ser MI Bastian. Alexis. No se había aprovechado tampoco de la situación,Seguro desde el momento en que yo era Amy para él. O tal del hecho de tener a una chica a su lado y entre sus brazos.vez mucho antes, cuando había tratado de esconder mis No podía estar enojada con él. ¿Por qué había sido tansentimientos diciendo que era odio lo que sentía por él. negativa cuando pensaba en él anteriormente? En el auto de camino a la casa de mi mejor amiga, Definitivamente del amor al odio había un solo paso.no pude hacer más que pensar. Si hubiera tratado de nohacerlo habría perdido, porque los recuerdos del bosque “¿Qué fue todo eso en el bosque, Amy? La verdadjunto a él eran muy fuertes y destruían los muros mentales es que no te entiendo. Si te entiendo, Bastian es hermoso,que ponía. pero… ¿no lo odiabas?”, preguntó Nadia con los ojosMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 80 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASabiertos y sus labios tratando de esbozar una sonrisa. Ya dormidos”, mentí, ya que no habían sido cosasestábamos en su cuarto. irrelevantes. Habíamos hablado de pertenecer a la vida del “Ah… con que es hermoso. Otra más que se suma a otro, de estar cerca si eso no podía llegar a ser verdad.la lista de admiradoras” comentó Alexis dejando un plato “Durmieron…abrazados. Amiga, si las tontas delleno de sándwiches sobre el escritorio. Luego se dio Gina y sus amigas supieran, seguro te colgaríanvuelta para mirar a su novia. públicamente frente a la vista de todas las envidiosas”, dijo “No es más hermoso que tú, eso es obvio. No seas Nadia, saltando de la cama. Se acercó hasta mí bailando yceloso, amor. Digo que es lindo para Amy. ¿No te me tomó de las manos para que me uniera a la danza.parece?”, dijo ella tratando de buscar su aprobación. “Aunque Al ahora sienta que es tu hermano y tieneAlexis se quedó pensativo, mirándome. que ser sobre protector, yo te doy mi apoyo. Sigue “Chicos, la verdad es que fue sólo eso. No sabía que hablándole, porque me encanta la pareja que hacen.él estaba en el bosque y tampoco iba a volver para que el Además ese chico está interesado en ti. ¿Has visto como teprofesor me retara por entrar tarde. Charlamos…”, traté de mira?”, agregó entusiasmada. Alexis se tiró sobre la camadecir, ante los interesados ojos que querían saber todo con dando un fuerte suspiro de derrota. Nos quedamoslujo de detalles. mirándolo y esperando su veredicto. “Hablamos de cosas sin sentido como trabajo, “Bueno, creo que cuentas con mi apoyo también,estudio, cosas de la vida y nos quedamos simplemente aunque me pese. El loco no parece ser malo”, dijo sinMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 81 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAScompartir la misma alegría que Nadia, ya que le costaba “¿Ven lo que digo? Ni pensemos en eso, ni en él. Sibastante expresar sus sentimientos. va a traernos problemas, dejemos todo como está”, dije “Esperen los dos un segundo. ¿De qué estamos clavándome un cuchillo imaginario en el corazón, porquehablando?... NO”, dije cuando pude pensar que todo estaba yo lo quería cerca de mí, pero tenía que decir lo siguienteyendo demasiado lejos, que a pesar de que yo lo pensara, para que las cosas no fueran más lejos de lo debido.de que Bastian podía ser mi novio, era imposible hacerlo Lo que iba a decir me condenaría, me enterraría a mírealidad porque ni él había dicho algo del tema. misma. A Nadia tal vez no le molestaría, pero Alexis no lo “Ni siquiera deberíamos estar hablando de él. Por iba a aprobar por nada del mundo.favor, no estoy enamorada y él menos. Cuento con su “¿Vieron la mano derecha de Bastian? Tiene unapoyo para que se sume a nuestro grupo de amigos, pero anillo dorado. Al igual que los que se comprometen. Onada más”, acoté parada frente a los dos con mis manos en igual que el que usan nuestros padres. Tiene novia, esla cadera. casado, tal vez tenga hijos… no sé, pero anillo de “Entonces dejaríamos de ser la triple alianza, compromiso tiene”, dije tomando un sándwich, esperandotendríamos un aliado nuevo”, comentó Alexis no muy la reacción de ellos. Mi amiga se había quedado sin habla.convencido con la idea. Nadia golpeó su espalda, “¿QUÉ? Entonces ni pensarlo. No es que me refierarespirando nerviosamente. al amor entre ustedes, pero ni amistad Amy. Porque si con apenas días de conocerte te abraza, si fuera tu amigo,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 82 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS¿qué? Eso no está bien si ese anillo significa lo que diceshermana”, me dijo Alexis mirándome a los ojos. A pesarde que las palabras parecían enterrar el cuchillo másprofundo aún, tenía toda la razón del mundo, pensábamosigual. Por más que quisiera, Nadia no abrió la boca. Habíacosas que los tres sabíamos que no se debían hacer comodestruir familias o parejas. “Olvidado. ¿OK?”, pregunté a los dos que seacercaban al escritorio dudando de mí, para comenzar conel trabajo de Historia que debíamos entregar la semanasiguiente. “Olvidado”, repitieron los dos a la misma vez. Elcuchillo terminó por destruirme, haciéndome recordar lapromesa de no negarle la oportunidad de entrar en mi vida,o al menos mantenerse cerca. Nunca me olvidaría de él,por más que lo hubiera dicho en voz alta unos segundosatrás.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 83 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Capítulo Cinco: Preguntas y Respuestas repente en ese instante. ¿No era bastante con estar en cada lugar al que mirara en el colegio? ¿No era suficiente con El jueves pasó rápido, pero la semana se negaba a sólo estar cerca? ¿Tenía que arruinar mi sueño perfectoterminar. El comienzo de mi día fue de lo más horrible, también? ¿Por qué?porque mi sueño de todas las noches había cambiado. El Seguro ese ser al que yo esperaba ver todas lasángel que aparecía era otro. noches ya no sería el mismo, porque ahora tenía la cara de Había llegado otra vez a la parte en la que me alguien que abrazaba a otras chicas, estandoacercaba hasta él para ver su rostro, cuando me di cuenta comprometido. Alguien que, por más educado que fuera,de que un auto se había sumado al paisaje. Un auto con rompería la triple alianza con mis amigos, cosa que noluces fuertes pasó por la ruta detrás de mí y alumbró por podía permitir. Mi ángel ya no iba a ser el mismo y eso meun segundo la cara del misterioso personaje alado. La pude llenaba de tristeza. Comencé a lanzar gritos de rabiaver nítida como si fuera de día. Era blanca, demasiado mientras miraba la catedral y sus grandes campanas ablanca, sus ojos verdes y el cabello negro cayendo sobre la través de la ventana.parte izquierda de su cabeza. Luego la vista cambió y me Mamá subió corriendo las escaleras, seguida porvi en el comedor escolar, parada frente a alguien que no Martina. No podía parar de llorar.me dejaba comer sólo una manzana. “Amelie. ¿Qué pasa hija?”, preguntó con la voz “¡BASTIAN!”, grité llorando. El odio hacia él, que preocupada, mientras mi hermana me miraba como sise había apagado en un segundo hace unos días, volvió deMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 84 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASestuviera viendo a una loca. Logré calmarme apenas mi abrazo. La imagen quedaría por siempre en mis recuerdos,mamá me abrazó, siempre me tranquilizaba cuando ella solo faltaba papá para completar el cuadro familiar.estaba cerca. Si ayer no supe cómo iba a hacer para evitar la “No es nada… ¡Qué tonta!”, dije para comenzar a presencia de quien había pasado a ser “el chico nuevo”fingir una sonrisa, sabiendo que era demasiado mala para otra vez en mi mente, esa mañana con el odio que tenía porfingir o mentir, pero lo hice para que no pensaran nada su intromisión en mi más hermoso sueño, no sería difícilmalo. Además mi drama sería insignificante a la vista de ignorarlo. Era lo que debía haber hecho desde un principio.otros. ¡Qué cambiante era mi personalidad! “No puedo creer que esté llorando por una pesadilla, Cuando la hora del almuerzo llegó, solo le dije:como cuando era chica”, agregué mirándola y mordiendo “Hola. Una manzana” No lo miré, tomé la bandeja casimis labios. Martina había saltado a la cama para abrazarme vacía y me alejé rápidamente. Ni siquiera esperé a ver sutambién. Sí, había dicho pesadilla, porque no era el sueño reacción.hermoso que me gustaba soñar todos los días. Nos reímos media hora sin parar con los chistes de “Eres mi chiquita aún. Tienes todo el derecho de Alexis durante el almuerzo, entonces ni tiempo tenía parallorar”, comentó. No supe si después de varios minutos dar una mirada descuidada hacia la barra de comidas. Perotodo fue una excusa, pero nos quedamos las tres abrazadas sabía que sus ojos estaban en mí, penetrantes como elen la cama, como si lo necesitábamos y queríamos ese primer día, eso lo podía sentir por más que no lo viera.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 85 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS¿Estaba yo exagerando otra vez? La respuesta seguro era: que no era), él no era el responsable. Era yo la que lo habíasí, pero estaba ciega como para reconocerlo. puesto en mi sueño, porque sentía el mismo amor por los “Parece que está perdido, desconcertado. Se ve un dos. Al no poder verle la cara a uno, le había dado el rostropoco triste comparado con nosotros. Apuesto a que le del otro que era igual de importante. YO y nadie más queencantaría estar en esta mesa, riéndose con nosotros y… YO era la responsable o culpable. No sabía cómo pedirleabrazándote”, comentó Alexis torturándome e indicando perdón por hacerlo sentir tan triste.con su cabeza hacia donde estaba él. “Él se lo pierde…”, dijo Nadia al ver mi cara de Levanté los ojos y el corazón se me hizo pedazos al decepción y preocupación.verlo. Sus ojos verdes que siempre tenían una chispa de “Eso le pasa por olvidar que tiene un anillo”, agregómagia, estaban apagados, demasiado tristes y sin vida. ella, que lo primero que había hecho al entrar a la cafeteríaComo no los había visto en cuatro días, ni siquiera cuando fue mirarle la mano para comprobar que era cierto. Nole hablé tan mal. Bajé mi cabeza reprochándome mi propio supe si estaba mal darle tanta importancia a un anillo quecomportamiento. ¿Por qué me empeñaba en hacerlo sufrir? podía ser un regalo, o él mismo haberlo comprado, peroCualquiera me llamaría histérica y no estaría equivocado, algo significaba.porque hasta yo misma creía estarlo. El primer timbre de salvación sonó. Me alejé Había sido tonta por culparlo de arruinar mi sueño, rápidamente con mis amigos dejándolo realmenteporque si lo pensaba de verdad, como chica madura (cosa desconcertado, pero no iba a volver a disculparme o aMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 86 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASexplicarle, porque sabía que haría la situación aún peor. debía actuar conforme a ellos. Cosa que no había hecho niTal vez era mejor que todo terminara allí. No podía creer una sola vez en cuatro días.que en días de conocerlo, lo detestara y lo amara tanto almismo tiempo, sin saber por qué. Era algo que nacía en El viernes llegó nublado, caluroso y estaba mástodo mi cuerpo, me llenaba cada célula y no me lo podía húmedo que de costumbre, no había escondite del calor.explicar. Mis sentimientos hacia él eran muy cambiantes y Hasta la cerámica de toda la casa se veía cubierta porfuertes. pequeñas gotas de humedad. Lo que siempre sucedía en Luego de un tiempo rogué, deseé con todas mis todos lados, sin importar si la construcción era muy nuevaganas y la magia volvió a ser real. El timbre que indicaba o demasiado vieja.el final del día retumbó en los pasillos. Me levanté de la Volví a dar las rutinarias vueltas en la cama. Esa vezsilla victoriosa, creyendo que era yo la que con mi fuerza mi cuerpo no sentía dolor al girar, así que supuse que habíamental, lo había hecho sonar. dormido bien por unas cuantas horas, ya que cuando Esa tarde no quise ir a lo de Nadia, tenía que pensar, dormía poco me dolía todo el cuerpo por el cansancio.descansar y estar sola. Me despedí de mis amigos al bajar Las mariposas de la ventana estaban estáticas, comodel auto en mi casa y caminé decepcionada de mí misma, esperando ver qué me pasaría ese día, qué locura se meporque recordé que papá siempre me había enseñado que ocurriría o qué sorpresa se iba a llevar la chica que habíano debía engañar a mis sentimientos. Él decía que unoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 87 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASdecidido cambiar su condición de solitaria y salir a la luz alumbraran rostros que no quería ver. Mi querido ángeldel mundo “normal”. había vuelto a ser el que era antes y el del cuadro, aún En un momento quise que mi vida volviera a ser la estaba allí en la pared, cuidándome y me servía parade días atrás, la aburrida, solitaria, que no hiciera más que recordar mi sueño.estar encerrada en mi casa, sin amigos y nada en que Me di cuenta de que el ignorar ayer, hizo que mipensar. Pero no, después supe que había conocido a sueño volviera a ser el mismo. Entonces eso significabapersonas maravillosas, a las que no estaba dispuesta a que ignorando todo estaba bien, así que lo seguiríaolvidar. Tal vez a una de ellas pero a las demás no. Porque haciendo. No sabía por cuánto tiempo, pero me arriesgaríapor más que antes no tenía problemas, tampoco tenía a intentarlo.amigos con los que divertirme, a los que contarles cosas y Era viernes y eso me decía que no tendría que ir aleso no lo cambiaria por nada. comedor, desaparecería ni bien termináramos la última La verdad era que debía experimentar la vida clase. Luego tenía dos días: sábado y domingo, que seríanadolescente, animarme a ser como los demás, cosa que más que suficientes para distraerme, para olvidarrealmente era. Entonces, al final me alegré de haber definitivamente. Bueno, al menos eso era lo que yo creía ypinchado la burbuja en la que me había propuesto vivir. creyendo era muy buena. El sueño por la noche había estado intacto, No tuve ganas de correr con Martina, de lo que semisterioso, pero igual que siempre. No hubo luces que dio cuenta de inmediato y se fue a hacer otra cosaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 88 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASsorprendida, ya que era la primera vez en mucho tiempo Amy, así que por cansancio de escucharlo tenían queque me negaba a jugar con ella. decirlo también. Me vestí con una remera azul que me encantaba. “No me pasa nada. Debe ser el día. Todo se sienteCasi todo lo que me gustaba era de ese color, debido a mi tan pesado, difícil de soportar”, comenté suspirandofascinación por las mariposas imperiales azules. Estas hondo. Recordé lo que había pensado ayer. Lo de latenían la extraña característica de vivir sólo un día. Eso era decepción al no ser fiel a mis sentimientos. Tomé la tazarealmente triste, así que no quise ponerme a pensar con mis dos manos, porque me gustaba sentir su calor endemasiado. Peiné mi cabello como de costumbre y bajé las los dedos.escaleras. “Sí, eso suele suceder en días como estos. Bueno, Papá estaba sentado a la mesa con el diario en su tengo que irme a trabajar”, nos informó. Nos saludó a lascara. Apenas me senté en la silla, lo quitó de sus ojos para tres, sus tres mujeres. Me besó la frente y me miró dosmirarme. segundos con algo en sus ojos que su boca no decía. “¿Te sucede algo, Amy?”, preguntó usando mi Definitivamente él podía darse cuenta de que era la vidaapodo. Nadia los había convencido, OBLIGADO a usarlo. social y no el clima, lo que había influido en mi ánimo esaSeguramente, cuando yo les contaba en la cena lo que me mañana. Pero no dijo nada, siempre me daba tiempo yhabía pasado durante el día, me refería a mí misma como luego yo acudía a él, cuando sentía que estaba a punto deMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 89 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASestallar para que me dijera: “sabía que eso mismo te estaba acordara de Leo tratando de pronunciar con acentopasando”. británico. Hice un esfuerzo sobre humano para no reírme. Cuando la bocina del auto de Alexis me avisó de su Pensé que iba a explotar por contener la risa.llegada, mi ánimo cambió por completo. Salí corriendo “Very Good, Amelie. Thank you”, dijo ellacon mis cosas y me despedí gritando a lo lejos. salvándome de hacer el ridículo frente a toda la clase. Cuando subí al auto, los chicos estaban cantando Cuando llegué a mi lugar golpeé la cabeza de mi amigouna canción que pasaban en la radio y de la que no sabían disimuladamente. Escuché una voz que hacía mucho nomuy bien la letra. me hablaba cerca de mi oído. El vehículo empezó a recorrer las calles, bajo la fina “Excellent”, comentó Leo estirándose de su silla.llovizna que comenzó a mojar todo lo que había en vista. Seguramente había quedado fascinado con mi lectura, paraCuando terminaron de cantar los aplaudí y tuvieron que haberme felicitado de esa manera, aunque me festejabareírse. Estar con ellos siempre me alegraba, era una buena todo lo que hacía, así que no era muy objetivo.medicina contra mi tristeza. “Thank you”, respondí solamente, con las risas de La primera materia del día fue inglés. La profesora mis amigos de fondo.me hizo leer el principio de un cuento para niños. Llegué a Durante la penúltima materia, Nadia empezó auna parte donde decía: father y Alexis desde el fondo sentirse mal, le dolía la cabeza y estaba descompuesta.aclaró su garganta, como si era necesario para que meMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 90 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASEntonces Alexis, con permiso de la directora, la iba a “Gracias. Mejor recupérate primero. Nos vemos elllevar a su casa. fin de semana, de todos modos. Mañana seguramente”, les “Segura que tienes con quien volver, ¿no?” me dijo dije. Luego se alejaron por el largo corredor, él tomándolaAlexis. Obviamente no querían que me perdiera la última de la cintura.materia que era literatura, porque me encantaba. Me quedé sola, volví a sentirme una solitaria. Mi amiga debía estar sintiéndose pésimo de verdad, Entonces supe que el cuestionamiento en la mañana, el deporque amaba literatura al igual que yo, así que nunca se volver a mi anterior vida, había sido otra tontería más enhubiese ido. mi cabeza. Ahora que conocía lo que era tener amigos, no “Sí, no se preocupen. Mamá sigue pagando el quería volver a mi antigua forma de vivir.transporte por situaciones imprevistas como éstas”, dije La última hora se hizo interminable. El pensar quetratando de hacerles saber que todo estaba más que bien. tendría que soportar a Leo en el colectivo una vez más,Aunque en realidad no sabía que iba a hacer sin ellos esas hizo que quisiera perderme por un rato en el laberinto deúltimas horas. mis ideas alocadas, para alejarme de la realidad. “En cuanto tome algo y me sienta mejor te llamo, Escuché el ruido de los truenos, vi las luces de losasí Al te busca para que pases la tarde con nosotros”, relámpagos y la lluvia cayó torrencialmente afuera delpropuso Nadia que estaba un tanto pálida. aula, empapando las galerías.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 91 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS No sabía exactamente cuánto tiempo había estado “Genial”, pensé y respiré hondo experimentando elpensando, pero el timbre me asustó, me hizo saltar de la silencio del lugar, pues casi todos ya se habían marchado.silla. El día escolar había terminado. ¡Fin de semana! Me quedé mirando a través de la puerta de vidrio Me apresuré a salir del aula, caminé rápido como llovía, pensando preocupada en que era lo que iba aacelerando mis pasos. Cuando toqué la puerta de entrada, hacer. Solía ahogarme en un vaso de agua por más queme di cuenta que en mi alegría de escapar del colegio tuviera la salida en frente.había olvidado algunas de mis cosas bajo el escritorio. De repente, mis oídos percibieron algo. Escuché¡Solo a mí me podía pasar! unos pasos sonar en el pasillo destruyendo el silencio. Se Miré rápidamente hacia fuera, el colectivo aún acercaban a mí, su delicioso perfume se acercaba, eraestaba, pero sólo faltaban algunos chicos por subir. Volví imposible no reconocerlo.corriendo a mi clase. Algunos libros se cayeron de mis “Mas que genial”, volví a pensar, me di vuelta paratorpes manos e intenté colocarlos a todos en el bolso, tarea comprobar que era Bastian, perfectamente vestido con unaque se me hizo imposible con mi innata inhabilidad de camisa blanca entallada. Llevaba las mangas arremangadasmovimientos y eso me tomó varios minutos más. hasta los codos y unos botones desprendidos que dejaban Volví a correr por el pasillo cuando ya estaba lista, ver el comienzo de su pecho.escuchando el ruido de un motor alejarse. Me había “Hey, Amy. ¿Cómo estás?”, preguntó sin muchaquedado sin transporte. alegría en la voz. Más frío y distante que antes, ya que deMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 92 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASseguro mi comportamiento le había dado mucho en qué “Mmm, está bien, la verdad es que no traje dinero,pensar. Sobre todo en cómo dirigirse a una chica tan así que si no es molestia…”, dije mordiendo mi labio ycambiante. dando el paso que me había estado negando a dar. “Bien, aunque perdí el colectivo y mis amigos…”, Podría haber llamado un taxi igualmente y usar ladije señalando a la puerta cuando me interrumpió. ¿Por frase: “Soy hija del intendente”, pero, ¿por qué seguir conqué tenía que contarle todo? Me producía tanta confianza la farsa del ignorar? Si le había prometido dejarlo estarque no importaba nada y tenía que decirle lo que me estaba cerca. Tenía que cumplir mi promesa de una vez por todas.pasando. “Parte de la promesa de estar cerca es ayudarte “Te llevo a tu casa, no te preocupes”, ofreció con los cuando lo necesitas. Bueno, no te lo dije el otro día en elojos brillantes, esperando dudoso mi respuesta que se hizo bosque, así que supongo que es la letra pequeña delesperar. contrato” comentó sonriente. Odiaba cuando las personas “Mi auto no es tan nuevo como el de tu amigo, pero parecían saber lo que estaba pensando.al menos no te vas a mojar ni gastar en taxi”, comentó El miró la campera que traía en sus manos, la colocósonriente. Su risa había vuelto a iluminar su cara. ¿Por qué suavemente sobre mis hombros, sus manos se quedaron unyo entonces me empeñaba en borrársela portándome tan rato en mí, mi respiración se tornó irregular y luego lasmal? ¡Qué tonta! quitó.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 93 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Ahora espera a que acerque el auto a la puerta, no respetando a la poseedora del anillo que era igual al suyo yte vayas”, exclamó muy cerca de mi cara. De todos modos que yo era la que pensaba en segundas intenciones.no iba a poder irme a ningún lado. No respondí nada, me Nervios, nervios y más nervios. En un momentohabía quedado paralizada después de su gesto de caballero tuve que acordarme de respirar para ventilar mi cerebro.para que yo no me mojara. Él me puso su campera y ni Dejé la vista fija en la calle adelante, aunque no se podíagracias le había dicho. ver mucho porque la lluvia torrencial hacía que se redujera Cuando el auto estuvo en vista, lo vi estirarse para la visibilidad.abrir la puerta. Corrí rápidamente bajo las frías gotas “Creo que voy a tener que estacionar, hasta que nogordas, hasta que sentí el calor del interior del auto. Cerré llueva tan fuerte. Es imposible ver” dijo él, haciéndolo sinla puerta fuertemente. esperar mi respuesta. Por mucho que detestaba prolongar “Gracias por prestarme la campera”, dije casi el tiempo de estar a su lado, la verdad era que esa ruta quesusurrando, él me miró y sonrió. En verdad estaba feliz de comunicaba el Highland y la ciudad, era bastante trágicapoder ayudarme, eso estaba a la vista. Eso era lo que no los días así. Entonces preferí morir por mis palabras aentendía, al igual que el día en el bosque. No hacía las hacerlo estrellada por otro auto.cosas con una doble intención, para aprovecharse, era todo “Si es necesario que nos quedemos, hazlo. Parecetan inocente. Entonces pensé que realmente estaba que nunca va a parar de llover”, dije con la vista aún fijaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 94 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASen el exterior. No, nunca iba a parar. ¿Qué iba a hacer? “Mira, yo sé que me porté como una nena¿Cuánto tiempo iba a pasar junto a él en el auto? malcriada. Que no te hablé ayer en el comedor después de “Cuando menos te imagines vas a estar en tu casa. lo que pasó en el bosque”, expresé, cargando misCréeme, no te preocupes”, comentó con las manos sobre el pulmones de aire para dejar todo salir de mi, realmentevolante. Un auto pasó por la ruta haciendo que el agua necesitaba decir lo que iba a decir. Ni mis amigos sabíanestancada llegara hasta el vidrio, salpicándolo. eso con tanto conocimiento. “Mmm, desde ayer hay algo que te quiero “Ehh… la verdad es que hace muy poco salí alpreguntar…”, comenzó. Supe inmediatamente que mundo exterior, hace cinco días para ser exacta. Patéticoestaríamos jugando a las preguntas y respuestas. Por como suena, pero… yo nunca sentí la necesidad de teneralguna razón me imaginaba cuál iba a ser su pregunta. La amigos, de vivir como una adolescente normal. Entonces,lluvia golpeaba con fuerza el techo del auto. con todo lo que ha pasado en estos días, no sé cómo “Amy, quiero que me digas que es lo que estoy comportarme o que sentir”, dije recordando las tonteríashaciendo mal contigo. Porque un día todo está bien y al que había hecho. Él clavó sus ojos verdes en mí para tratarotro no me hablas. No es tu obligación hablarme pero…”, de entenderme.dijo otra vez con esa voz que no podía resistir. Tuve que “¿En serio puede llegar a ser tan difícil? Digo, todointerrumpirlo. lo que has vivido esta semana. Yo no quería sumarte masMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 95 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASpresión o problemas, yo…”, dijo con su voz otra vez nuevas cosas que me había llegado demasiado rápido,perfecta, arreglando su flequillo. apenas había puesto un pie fuera de mi burbuja. “Esto esta mal. ¿No te das cuenta? Tu eres lo más “Me gusta el color de tu pelo”, comentó mirándomebueno que vi en mi vida, pero siempre te terminas a los ojos, lo cual hizo que me sonrojara y que él se dieradisculpando, cuando soy YO la responsable de crear estas cuenta al instante.situaciones en las que los demás parecen ser los malos”, “Disculpa. No fue mi intención. Aunque tu eres lacomenté poniendo énfasis para que se diera cuenta de que culpable de tener el color de pelo que me gusta”, comentóno era una carga. Yo y mi estúpida teoría del ignorar casi volviendo sus manos al volante. Había dicho “gustar” doshabíamos arruinado todo. veces. ¿Qué significaba eso en verdad? ¿Qué yo le “Igualmente. Entiendo que te sientas así. Porque si gustaba? No podía estar hablando sólo de mi cabello.es tan difícil haber salido a la vida como dices, es lógico De repente, vi que se mordió los labios y cerró susque no sepas comportarte en ciertas ocasiones. Además, ojos fuertemente. Como si lo que estuvo a punto de decircon un loco mirándote desde la barra de comidas es peor”, no estaba para nada bien. El anillo en su mano derechabromeó dejándome ver sus blancos dientes. Luego brilló, eso era lo que le pesaba, como a mí, porque lasextendió su mano para tocar mi cabello. Otra vez me cosas serían muy diferentes si ese anillo no existiera.quedé congelada, pensando en que el amor era una de las “Es mi turno para tratar de saber algo…”, dije viendo su expresión. ¿Le gustaría que yo le hicieraMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 96 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASpreguntas personales? Al final no me importó, ya que de por lo que acabo de decir. Es que hay cosas que no teuna vez por todas quería aclarar la situación. De todos puedo contar”, comentó abriendo la caja del misterio.modos el interrogante que vino a mí, no estaba relacionado Ahora sí que me tenía intrigada y cuando eso pasaba, noen realidad con la primera pregunta que tenía en mi mente, iba a parar un segundo hasta saberlo todo.encabezando la lista. “¿Qué es lo que no me puedes decir? Mira, si eres “Lo que quieras”, dijo confiado y dispuesto a un empleado de papá, guardaespaldas o eso, desde ya teresponder. Giró un poco su cuerpo para mirarme mejor. Su digo que me bajo del auto y me voy caminando por másforma de mirarme me puso un tanto nerviosa. que llueva”, amenacé tomando el picaporte, pues mi “OK. Quiero saber porqué, si yo no te dejo entrar en suposición no era del todo descabellada, ya que antes ymi vida igualmente tienes ganas de estar cerca. A parte de gracias a mi padre había tenido a dos gigantesla promesa que rompo a cada rato. Es decir, con lo mal que siguiéndome por todos lados tratando de protegerme y casite trato a veces, aún así me hablas bien y sigues a mi lado”, atacando a cualquier persona que se me acercara. Dedije humedeciendo mis labios, esperando su reacción. repente esos recuerdos se esfumaron cuando sentí su cálidaBastian suspiró hondo antes de responder. mano en mi muñeca. Bastian estaba tratando de retenerme. “La verdad Amy, es que siento la fuerte necesidad Pero realmente no iba a permitir que papá contratara ade cuidarte. La obligación de protegerte. No te asustes, no alguien para cuidarme.soy loco, psicópata u obsesivo. Aunque parece que lo soyMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 97 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “¡NO! Nada que ver. Nunca hablé con tu papá, no de mi boca con la fuerza del agua cayendo de una catarata.pienses eso. Yo sé que es difícil de entender y no te lo Mis ojos estaban fijos en su anillo.tendría que haber dicho, pero quiero que sepas que NO me Lo único que se escuchó fue una gran carcajada porvoy a alejar más de ti. Ya te di la posibilidad, como se varios minutos. Levantó la mano derecha y me miró comodebe, pero a pesar de la promesa me ignoraste…”, esas diciendo: “dijiste una gran tontería”, pero supe que loúltimas palabras me atravesaron el corazón como pedazos había hecho.de vidrio, que lo cortaban profundamente. “Ya veo. Por eso tu comportamiento en estos días ha “Ahora lo haré sin darte elección. Tú no vas a elegir sido así. Si estás pensando que estoy casado,dejarme estar cerca. YO elijo y decido estar cerca de ti. No comprometido o algo por el estilo, lamentopuedo permitir que nada te pase, ¿entiendes?”, dijo con sus decepcionarte…”, dijo sonriente, algo que no eraojos convincentes, su cara a milímetros de la mía. Su decepcionante en lo mas mínimo. Es más, era alentador lorespiración era fresca y perfumada. ¿Por qué sentía esa que decía.necesidad de cuidarme? La verdad era que no lo entendía. “La verdad eso es algo que tampoco te puedo decir, “¿Y a tu novia o esposa no le importa eso? ¿No le pero…”, comentó hasta que lo interrumpí. Más misterioimporta que estés cerca de otra chica?”, pregunté por fin lo me hacía estar más intrigada y enojada porque no meque tanto estaba posponiendo. Las palabras se escaparon contaba muchas cosas.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 98 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Entonces si no puedes contarme nada me voy nada, como si siguiera rompiendo reglas, así que cambiaríacaminando, ya está parando de llover”, amenacé otra vez. mi actitud.Con un movimiento lleno de gracia, su mano flotó hasta “OK, entiendo. Pero entonces, estas son las nuevasmi brazo. Sus dedos se enredaron en él. Me di cuenta de condiciones. Hasta que no me cuentes por qué me tienesque me estaba comportando como una nena caprichosa que proteger y qué significa ese anillo, sólo vas a estarotra vez, pero si eso servía para que me dijera mas cosas, cerca, sin formar parte de mi vida”, propuse burlándomelo seguiría haciendo. de él y cruzándome de brazos, pues no obtendría las “Amy. Te pido disculpas. Hay cosas que no te respuestas que quería. Él sabía que esas condiciones eranpuedo contar, por más que quisiera, pero…”, dijo muy más difíciles para mí que para él, pues me moría porsincero y se quedó pensativo unos segundos. dejarlo entrar en mi vida, por saber que él estaba en “Este anillo significa un compromiso, pero nada cualquier parte adonde yo miraba.tiene que ver con la forma en que tú o las demás personas “Muy bien. Eso es más que suficiente por elpiensan de un compromiso. Para mi es distinto. Es como momento. Ahora a casa. ¿Ves? Ya dejó de llover”, dijoun compromiso con mi padre, algo de familia”, dijo sonriente, arrancando el motor. Fue ahí que deseé quemirándome sin expresión alguna, pero con énfasis en la volviera a llover, para pasar un rato más con Bastian. Noultima palabra. De verdad entendí que le era difícil la había sido tan malo como había pensado. Bueno, nuncasituación. Que por más que quisiera no me iba a decir había pensado que era malo estar con él.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 99 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Me iba llena de dudas, pero me sentí importante y instante, como siempre que yo necesitaba algo. El abrigofeliz de que alguien como él tuviera la extraña necesidad que me había dado se había caído cuando estábamosde protegerme. hablando. El auto estacionó frente a la casa. Las luces del “Toma mi campera. Te vas a mojar hasta que entres,interior aún estaban apagadas, lo que me hizo recordar que aún llueve un poco”, dijo cruzando un brazo por detrás demamá y Martina irían al negocio de Clara a ver sus mi espalda para acomodar el abrigo en mis hombros. Mecuadros. acordé de haber estado durmiendo en esos brazos. De “Quiero que sepas que vivo al lado de la catedral. Si repente, sus labios suaves, húmedos y perfectos se posaronnecesitas ayuda, queda a cuatro cuadras de aquí”, comentó en mi mejilla fría sorpresivamente. ¿Cuál fue mi reacción?mirando las torres de la gran iglesia. Me hizo volver a mi Ni una. No pude hacer nada, ni pensar, hablar o moverme,idea de que no me gustaba el sonido de las campanas. Pero siempre me pasaba lo mismo cuando me tocaba. Pero unahora con él allí, todo era diferente. ¿Me vería desde lo beso había sido aún más que eso. Era imposible describiralto de las torres dar vueltas en la cama? Bueno, eso en la sensación de sus labios tocando mi piel, no era como losrealidad era un tanto vergonzoso. besos de otras personas. “Si… ya sé. Cuando necesite algo, allí estaré”, dije Él se me quedó mirando fijo, observándome,sin ganas de bajar. Froté mis brazos, la lluvia había hecho analizándome. Seguro mi cara estaba fuera de lugar y misque todo se sintiera fresco. Bastian se dio cuenta al ojos abiertos, al igual que mi boca.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 100 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Creo que no voy a volver a hacer eso. Tengo que primera vez fue él quien se había quedado paralizado.acordarme que hace poco tienes vida social, así que Seguro que lo había sorprendido con mi beso. Luego se rióimagino que no estás acostumbrada a estos saludos”, dijo y se marchó a toda velocidad.bromeando, hasta que al fin pude recuperarme. Subí a mi habitación y me tiré sobre la cama. Me “No… está bien. Bueno, nos vemos el lunes”, dije. quedé mirando las formas del techo, pensando en todo loEso sería una eternidad. ¡Qué ironía! Por la mañana, el fin que había pasado. No pude hacer más que reírme conde semana sería un tiempo para olvidar. MENTIRAS. felicidad.Tenía que dejar de mentirme a mí misma. Sabía que aún había cosas que tenía que saber, pero ¿Qué más podía hacer? Ya sentía más que confianza no me importaba. ¿Estaba enamorada de Bastian? Sí, nocon él. Me acerqué lentamente y le devolví el beso en la era tonta como para no darme cuenta y seguir negándolo,mejilla, cerrando mis ojos. Luego, sin que me viera pasé porque mi corazón se paraba cuando él estaba cerca.mi lengua por mis labios, para ver si había quedado el Dejé que la computadora se encendiera. Me acerquésabor suyo, de su perfume. Era dulce. a la ventana, la abrí a pesar de que llovía y salí al balcón “Bastian es rico”, pensé y sonreí. donde las flores estaban mojadas y el perfume se hacía “Adiós Bastian. Nos vemos”, saludé cerrando la más fuerte. Miré la catedral con la esperanza de que lopuerta detrás de mí. Corrí hasta la casa. El auto no se vería en alguna de las dos torres, pero no fue así.movió ni un centímetro. Observé por la ventana y porMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 101 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS El sonido de una ventana de Chat abriéndose en la Capítulo Seis: Salvadacomputadora indicó que alguien me estaba hablando. EraNadia. La mañana del sábado amaneció extremadamente Hablamos por un rato de cosas sin importancia y de calurosa. El sol que había empezado a brillar en el perfectocómo había terminado mi día. Ella se sentía mucho mejor, cielo azul lleno de nubes blancas, hacía que toda el aguapero igualmente le dije que no iría a su casa, que nos que había caído el día anterior se evaporara. La misma severíamos el sábado. Al mismo tiempo chateaba con mi iba desprendiendo de las superficies, subiendo otra vez alamigo de Venezuela. cielo para formar más nubes. Sólo con ver las cerámicas Me di cuenta de que la conversación que estaba del baño, me di cuenta de que iba a ser otro día húmedo,teniendo con él era la que debía estar teniendo con mi “pesado”.amiga, pues le estaba contando todo lo sucedido con Lo que en realidad me despertó esa mañana, a lasBastian. No sabía por qué era más fácil con él. Tal vez ocho para ser exacta, fue mi celular que sonó sobre la mesaporque estaba lejos o porque era más fácil decir cosas de luz con terrible puntualidad. Después de tres intentos dedetrás de una pantalla, realmente no lo sabía. llegar a él y que mi mano cayera sin tomarlo, finalmente lo Igualmente pensé, que el tiempo de charla, de conseguí. Traté de abrir mis ojos que parecían estarpreguntas y respuestas también llegaría para mis amigos el pegados, para ver el nombre de quien me enviaba undía siguiente. mensaje. Era Nadia. ¿Quién más que ella podía enviarme mensajes temprano? Nunca me levantaba a esa hora losMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 102 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASsábados y domingos, pero ella me había despertado. ¿Qué sin muchas variaciones. Pero cuando el ángel posó surazones tendría? mano en mi hombro para hacerme cambiar de decisión, Apronta una mochila con cosas de playa, todo lo pude ver algo más. Brillante en su dedo llevaba un anillo,necesario, en una hora te buscamos. Vamos a Playa idéntico al de Bastian. Otra vez entrometiéndose en miCalma. Así decía el mensaje que me tomó por sorpresa, sueño. Pero por algún motivo que no estaba dispuesta aporque no entendía muy bien sus planes. resolver en ese momento, no me molestó para nada. No me “¿Playa? ¿A fines de Octubre?” pensé sentándome enojó que estuviera en mis sueños, es más, tal vez me sentíen la cama, tratando de ordenar mis ideas. En realidad el un tanto feliz de haber soñado con él. Supuse que el hechocalor justificaba la invitación, porque hacía MUCHO de haber estado bastante tiempo con él la tarde de ayer, fuecalor. Tal vez las preguntas que yo me hice tenían que ver la causa de su aparición nuevamente. Cuánto más tiempocon que nunca me había gustado mostrarme en la playa, pasaba con Bastian, más aparecía en mis sueños.porque me daba vergüenza. Esa sería otra cosa más a la Miré todo a mí alrededor. Los libros estaban en laque tendría que acostumbrarme. biblioteca, las mariposas flotando en el aire, el cuadro de De repente mi visión se nubló por completo. Un Clara sobre mi cama y el reloj marcando las horas. Se merecuerdo de la noche anterior me invadió la mente. estaba haciendo tarde, así que me apresuré a aprontar unRecordé el sueño muy claramente, reviví la frescura del bolso con todo lo necesario. ¿Qué tenía que llevar? ¿Quépaisaje que había soñado. Había sido el mismo otra vez, era todo lo necesario?MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 103 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS El traje de baño que nunca había usado estaba alguna clase del colegio, en la que yo me había puesto anuevo. Lo habíamos elegido con mamá hace unos meses dibujar mariposas de colores.en Santa María y mi cuerpo aún parecía ser el mismo, así “Buen día. Tengo que pedirles permiso oque estaba segura de que me quedaría bien. Anteojos para comunicarles algo mejor dicho”, dije dirigiéndome ael sol, porque a pesar de no ser fanática de ellos ya que ni buscar una taza para tomar algo. La verdad era que todoun modelo me quedaba bien, el sol me molestaba y me estaba listo, el bolso preparado en el living, así que lo dehacía llorar los ojos. No iba a tolerarlo. Sandalias para pedir permiso era algo protocolar solamente. Estabacaminar sobre la arena, pues cuando era pequeña me había confiada en que obtendría un sí, ya que últimamente mequemado andando descalza, así que me quedé aterrada dejaban hacer todo lo que quería, porque tenía amigos quehasta ese día. Encontré protector solar y demás cosas que me acompañaban, cosa que nunca hubiera sucedido antes.pensé que iba a necesitar. “¿De que se trata?”, interrogó papá Bajé las escaleras salteando algunos escalones inspeccionándome, mientras yo me miraba en la ventanasorprendida de mi destreza física, ya que siempre solía que parecía un espejo. Me había puesto una remera detropezar y caer. Mis padres estaban en la cocina, charlando color blanca, ajustada al cuerpo, jeans gastados y habíasobre cuestiones económicas que no entendí, aunque peinado mi cabello como los otros trescientos sesenta yalgunas palabras me parecieron haberlas escuchado en cuatro días del año.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 104 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Bueno, resulta que Nadia y Alexis me invitaron que era una tradición de los adolescentes o algo por elhace un rato a ir a la playa… Calma… Playa Calma creo estilo, eso significaba que me diría que sí.que se llama”, comenté tratando de recordar el mensaje. “Está bien. Ve con tus amigos y diviértete. Lleva elMamá me miró con los ojos desorbitados pensando de celular para llamar si pasa algo. ¿Tienes todo listo?seguro que nunca había ido a un lugar como ese, porque no Protector, maya…”, empezó a decir mamá haciendo lame gustaba la exposición de la playa. lista, aunque logré interrumpirla. “¿No deberían esperar el verano para ir a nadar?”, “Todo listo y en orden en el bolso”, dije sin saberdijo mamá mirándome por sobre la taza porque estaba que más hacer para que los minutos pasaran.bebiendo café. Papá se movió en su lugar dispuesto a La bocina no se hizo esperar. Apresuradamentehablar, con su cara que me decía que iba a obtener saludé a mis padres y les dije: “los quiero”, mirándolos a“permiso”. los ojos. Martina aún estaba durmiendo, así que no quise “A mí me parece bien. Es una costumbre de los despertarla. Siempre sentía que era necesario saludar,chicos de Puerto Azul la de ir a nadar en primavera. decirles a mis familiares que los quería y darles un beso.Además hoy hace un calor terrible, yo mismo iría si no Tal vez, por si algo llegara a pasarme algún día.tuviese cosas que hacer”, comentó mi padre. Él había Borré los pensamientos feos, tristes y corrí para verestudiado la ciudad un tiempo antes de venir y si le parecía a mis dos amigos que estaban usando lentes negros queMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 105 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAScubrían sus caras. Se veían geniales los dos, como una Cada vez nos alejábamos más de la ciudad. Supusepareja de famosos. que ya estábamos cerca de Playa Calma, aunque no Después de mis saludos con Nadia y los golpes con conocía el camino, sentía que estábamos llegando. La rutaAlexis (nuestra forma de saludo), el auto, del cual conocía comenzaba a cerrarse a ambos lados por los troncos deel ruido de su motor más que otro auto en el mundo, altos árboles verdes. Las ventanas del auto estabancomenzó a avanzar lentamente. abiertas, entonces el viento acarreaba el perfume de flores A mi lado, en el asiento trasero pude ver una gran y todos los aromas de los alrededores lograban ingresar.nevera portátil. La abrí sin que mis amigos se dieran Cuando ya habíamos avanzado unos minutoscuenta, usando mis torpes dedos. Estaba repleta de comida cercados por árboles a ambos lados, como paredesy bebida por suerte, porque yo en eso no había pensado, gigantes, los troncos fueron desapareciendo. Un kilómetropero los tenía a ellos para hacerlo por mí. más adelante, se podía apreciar cómo el agua se unía al Pasamos por el colegio que se veía espeluznante. El azul del cielo. Pero antes, había una gran extensión degran Highland, monstruoso, estaba desolado, muy solitario arena que parecía brillar bajo los fuertes rayos del sol,y apagado sin las voces de sus alumnos. Di gracias cuando como pequeños diamantes esparcidos por todo el suelo.pasamos rápido por allí, ya que no me gustaba la sensación El lugar no le hacía honor a su nombre, porque nadade andar cerca de éste cuando era fin de semana. era calmo. Las voces que habían desaparecido del colegio ahora se encontraban en la playa. Una a una las personas,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 106 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASlos chicos, muchos de ellos conocidos, estaban llegando al El ambiente estaba realmente caluroso y cuando piséigual que nosotros. la arena, el calor pareció subir por mis pies, a pesar de que Ingresaban al lugar autos de todas las marcas, jeeps, tenía las sandalias puestas.camionetas. No faltaban los que llegaban caminando, Caminé unos pasos con dirección al mar paraarrastrando sus refrigeradores y con mochilas en la quedarme inmóvil al ver que el agua era azul transparenteespalda. y se podía ver todo a través de ella. Parecía como esas Poco a poco Playa Calma perdió el silencio por fotos de las playas de Hawái que siempre creí que erancompleto y se vio abarrotada de adolescentes dispuestos a retocadas digitalmente, para que parecieran másdisfrutar de un verano anticipado. Todas las clases estaban maravillosas. La naturaleza me decía: “No Amy, esallí, todas las que había podido distinguir aquel lunes en la verdad. No hay trucos”. Comencé a reír.selva superficial. “La mejor playa de Puerto Azul y sus alrededores Alexis estacionó el auto bajo la sombra de una ¿No, hermana?”, me preguntó Al esperando que le dijerainmensa sombrilla. Una más en la larga hilera de que sí, mientras todos ocupaban sus lugares elegidos.sombrillas diseñadas para cumplir la función de “Ge-nial”, dije todavía boquiabierta observandoestacionamiento, lo que le daba un toque caribeño. todo a mi alrededor. Después descubrí puestos de comidas que antes no había visto. Algunas tiendas cruzando la calle. HabíaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 107 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASvarios biombos de color violeta, que cumplían la función “Tienes un cuerpo espectacular amiga”, observóde cambiadores donde las chicas se ponían sus trajes de Nadia mirándome parada frente al espejo donde nosbaño. Nunca había sido una fanática ferviente de las playas estábamos cambiando. Por suerte había traído un pareoantes, pero no sólo me parecía la mejor de la ciudad y sus para atarlo en mi cintura, ya que no me sentía muy cómodaalrededores, en ese momento pensé que era la mejor del en bikini. Y en lo que a la parte superior de mi cuerpo semundo. refería, haría mucho uso de la técnica de cruzado de “Bueno, ahora a elegir un lugar para tomar un poco brazos. Mi pecho estaba grande y eso siempre llamaba lade sol”, propuso Nadia mientras Alexis, ya en sus atención.pantalones cortos y sin remera, buscaba la sombrilla, “Gracias. Es mucho viniendo de ti, que eres unareposeras y también la nevera portátil. Al ser el único barbie”, le dije ayudándola a atarse el pelo. Nadia se rió,hombre, todo el trabajo forzado estaría a su cargo. porque yo le había contado sobre mi idea de que ellaIgualmente le ayudé con las sillas de playa. Traté de no parecía una muñeca.mirarlo tanto, porque a pesar de ser amigos, me daba un Cuando llegamos a la sombrilla de color naranja,poco de vergüenza verlo más desnudo que de costumbre Alexis estaba reposando con la música fuerte en unfrente a su novia. Pero definitivamente comprobé que mi reproductor de música que habían llevado. Realmenteamigo no tenía nada que envidiarles a esos deportistas. debía ser una costumbre, como papá había dicho, porque se habían preparado con todos los elementos que yo habíaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 108 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASolvidado, como si lo hubieran hecho toda la vida. O tal vez “¿Te fuiste en colectivo del colegio ayer?”, preguntótenían de sobra del sentido común que a mi me faltaba. Esa Nadia poniéndose protector solar. Alexis seguía comiendoteoría, pensé, era más que aplicable. sin prestar demasiada atención. La hora del almuerzo llegó bajo el calor abrasante. “Mmm, perdí el colectivo y no tenía para pagar unNadia había preparado unos sándwiches de jamón y queso taxi…”, dije mirando a los chicos dormidos al ladoque estaban deliciosos y frescos. Se notaba que estaban nuestro. Deseaba que las preguntas no siguieran.sabrosos en la cara del hambriento Alexis. “Entonces, ¿caminando?”, cuestionó Al que se A lo lejos, podía verse una isla llena de verde incorporó a la conversación en un segundo, después devegetación que la cubría como un abrigo. El color era casi devolver la pelota roja a un niño que la lanzó hacia dondeapagado y borroso. También había una balsa mecánica que estábamos. Tenía doble carga, más presión para contar lotransportaba a la gente para visitar el lugar. Cerca de sucedido. Mi cara se encendió, pero no por el calor del solnosotros había un conjunto de altas y grandes rocas sino por la vergüenza, que siempre me dejaba colorada enblancas que encerraban el agua cristalina, como un esas situaciones en las que debía confesar.acantilado. Estas creaban un lugar muy privado donde se “La verdad…eh… Bastian justo estaba saliendo,podía nadar sin ser molestado, aunque nadie iba allí. Todos entonces se ofreció a llevarme y considerando la situación,preferían el bullicio y la compañía. le dije que sí”, dije la verdad mirándolos con los ojosMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 109 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASentrecerrados, como esperando una violenta reacción. Lo “Eso sí que es raro. ¿Compromiso con su padre? ¿Esque no se hizo esperar. de la mafia o de una secta? Me suena a excusa Amy”, “¿Qué? ¿Te fuiste con ese lunático comprometido?”, comentó Alexis dirigiendo su vista al mar.exclamó mi hermano enojado, como había empezado a ser “¿Te gusta Bastian entonces?”, dijo antes de alejarsesu costumbre. Nadia lo calmaba para que todos en la playa a buscar leña para la fogata de la noche.no escucharan nuestros problemas. “Si fuera así, ¿cuál es tu problema?”, grité en su “Miren, yo sé que me propuse ignorar y demás dirección desafiándolo, pero no respondió. Las personastonterías. Pero la verdad es que no puedo seguir con eso. que dormían cerca de nosotros me hicieron callar.Él no me hizo nada malo, soy yo la que lo ha tratado mal. “No le hagas caso a Alexis. A mí me parece queAdemás, se rió a carcajadas cuando le pregunté si era tienes que hacer lo que sientes. Y si estar con él es lo quecasado. Dijo que no era así, como nosotros pensábamos. quieres, para mí también es así. Ya vamos a convencer aQue su anillo era como un compromiso con su padre”, Al”, dijo mi amiga alentándome. Nos miramos ycomenté viendo sus caras. Mi amiga no podía creer lo que suspiramos fuertemente. Ella también había dicho algoescuchaba. Seguro le parecía imposible que yo me animara sobre ser fiel a los propios sentimientos, como papá. Dosa preguntarle eso a Bastian y se veía contenta ante la personas a las que quería mucho me habían dicho loposibilidad de que él no tuviera novia. mismo, entonces tenían razón.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 110 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS El almuerzo había pasado y varias horas más Cuando llegamos, la espuma que arrastraban las olastambién. Nadia se había quedado dormida junto a su estaba a centímetros de nuestros pies. Pude ver un letreronovio, que volvió a hablarme, luego de nuestra pequeña que decía: CUIDADO CON LOS POZOS.charla sobre las cosas que le habían sucedido a su padre en “¿Qué pozos? No vi ninguno en la arena” dijeel taller mecánico. Cuando él también se quedó dormido, creyendo en arenas movedizas o algo por el estilo, dandocomencé a leer un libro que nunca había terminado y me gracias de no haber caído en uno de ellos.perdí en sus páginas por completo. Luego de unas horas “Eh, no, porque no están en la playa sino en el agua.más, cuando los personajes actuaban en mi mente, mis Cerca de lo profundo. Por eso no se alejen ¿OK? Laamigos se despertaron, así que otra vez la tarea de terminar corriente suele llevarte sin que te des cuenta”, dijo Alexis,de leerlo quedó inconclusa. pero no me provocó ni una reacción su información. Ni “Hey, aún no hemos entrado al agua. Ya debe estar susto ni miedo, nada. No era buena nadadora, perotibia. ¡Vamos!”, propuso Alexis y todos nos pusimos de tampoco era aventurera, así que me quedaría donde mispie en un instante para seguirlo. Yo no estaba muy segura, pies aún tocaran la arena bajo el agua y me aferraría alpero no me quedaría a leer, debía aprovechar. Lo difícil cuello de quien fuere si algo llegara a pasarme. Los tresfue dejar el pareo en la reposera. Me sentía tan nos quedamos parados con nuestras manos acariciando ladesprotegida. superficie del líquido, el agua nos hacía ir y venir, tenía que reconocer que la corriente era fuerte.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 111 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Alexis y Nadia quisieron nadar hasta el acantilado traté de apoyar mis pies pero no podía, estaba en un…de rocas blancas, pero yo no quise acompañarlos. No ¡pozo!, que parecía querer succionarme para arrastrarme aquedaba muy lejos, pero no tenía ganas de mostrar lo mala lo más hondo.que era nadando. Preferí quedarme parada en el agua que “¡Ayuda, pozo!”, fue lo único que pude gritar,ahora llegaba a mi pecho, lo que significaba que la marea porque mi boca se había llenado de agua salada.me había arrastrado mas adentro. Lo último que vi en la superficie fue a mis amigos Cada tanto hundía mi cabeza con los ojos abiertos correr por la arena para zambullirse al rescate, peropara ver algunas algas y piedras de colores en el fondo. Así estaban demasiado lejos, eran como hormigas. Unosque seguí con ese juego, dando unos cuantos pasos más segundos después, al no poder ver con claridad ni respirarhacia la playa. Bueno, eso creí yo, cuando me di cuenta de bien, supe que estaba bajo el agua, haciendo fuerza paraque no estaba apoyando los pies y que había estado yendo salir, lo cual me cansaba aún más. Traté de nadar, pero misen la dirección contraria. Lo cual me llenó de terror y piernas sintieron un gran calambre que no me dejabacomencé a desesperarme, ya que no había nadie cerca. mover. Me estaba hundiendo lentamente, el agua me “¡La va a tapar la ola!”, escuché a alguien gritar. llevaba mar adentro. Sentía que iba a morirme de momentoCuando levanté mi cabeza, vi que venía hacia mí una a otro.pared movediza que arrasaba con todo a su paso y que lo Me quedaba poco aire en los pulmones e hice unharía conmigo también. Me llené de adrenalina y miedo, gran esfuerzo para contenerlo, pero no aguanté más. AbríMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 112 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASmi boca, dejando salir el poco aire que me quedaba y “Ponla en la manta”, dijo Alexis y yo sin poderpermitiendo que el agua ingresara en mí. Miré como reaccionar. Estaba como inconsciente, pero escuchaba lashipnotizada los rayos del sol atravesando el agua cristalina. voces de mis amigos que retumbaban en mis oídos juntoLuego todo se puso negro y los segundos pasaron. Mi con un zumbido molesto.cuerpo bajaba a un ritmo lento, esperando llegar hasta el “Amy, resiste por favor. No te vayas de mi lado, nofondo. me dejes”, dijo la voz de él, con gran preocupación, Sentí o tal vez imaginé que dos brazos me tomaban tristeza y llena de impotencia. Alguien me presionaba elfuertemente, arrastrándome hacia la playa. Gracias a Dios pecho con toda su fuerza. Esas manos, esas cálidas manosAlexis podía nadar, me estaba salvando. Al menos eso no podían ser de otra persona más que de él.pensaba yo que no podía abrir los ojos. O tal vez me “Ni se te ocurra hacer eso”, gritó mi amigo con laestaba yendo al otro lado y era mi ángel que me voz que ponía cuando me defendía. Le estaba hablando aacompañaba. La verdad era que no podía ver ni respirar, alguien más.pero escuchaba miles de voces aterradas. “Entonces, si ustedes saben de primeros auxilios, “Apártense, váyanse, no sean morbosos”, lloró una háganlo, pero rápido, porque se muere. Por favor Alexis,chica. Sin duda era la voz de Nadia. Escuché que las voces déjame hacerlo”, suplicó Bastian, tenía que ser él. Seguíase alejaban. Algunos decían: “Pobre chica”. apretando mi pecho. Algo discutían, pero no sabía qué.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 113 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASAlguna práctica para salvarme con la que Al no estaba de pulmones. Empecé a respirar con dificultad, como unaacuerdo. recién nacida. Yo no podía luchar más, estaba demasiado cansada. Pude ver todo nuevamente, pero sin importar quiénMe quería desprender, soltarme de sus manos, estaba estaba alrededor, enredé mis brazos en su cintura y apoyérealmente exhausta y a punto de decir adiós. Por suerte mi cabeza en su duro pecho. Lo único que pude hacer fuehabía saludado a mis padres por la mañana, qué lastima quedarme abrazada a él, con mis ojos aún cerrados, porqueque Martina no estaba levantada para despedirme de ella eso calmaba mi miedo. Después de unos minutos, Alexistambién. aclaró su garganta varias veces y me trajo a la realidad. Sus dos manos abrieron mi boca suavemente. De “Está bien. Amy, ya estás a salvo. Abre los ojos yrepente, sentí los mismos labios húmedos de ayer, pero dime que estás bien”, me dijo con su voz suave,esta vez sobre los míos. Una bocanada de aire ingresó por acariciando mi espalda para tranquilizarme. Cuando al finmi boca con gran fuerza, mientras dos manos fuertes pude mirar, lo pude ver.seguían apretando mi pecho. Su rostro era blanco y perfecto. Sus ojos verdes, a El aire era refrescante, me daba esperanza para tratar los que la vida les había vuelto, me miraban tiernamente.de volver. Sabía a menta y miel mezcladas. Otra vez más. Sus labios rojos esbozaban una hermosa sonrisa. Era él:Y sin darme cuenta abrí los ojos, el sol naranja se estaba Bastian. Mi Bastian. Tuve ganas de sentir sus labios otraponiendo y dejé salir al final toda el agua de misMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 114 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASvez, pero la realidad era otra. Había gente en el lugar y no tiempo”, dijo Al y le dio la mano, Bastian la aceptó. Nadiapodía hacerlo. me guiñó el ojo. Me di vuelta para ver la situación. “Ya está bien. Se pueden ir, gracias por su ayuda”, Allí estaba, con su pantalón corto negro empapado,informó Nadia irónicamente a los espectadores. Todos su cabello aún estaba goteando. Su cuerpo era fuerte, nivolvieron a sus lugares, hablando y dando miradas en una asimetría se podía ver. Era más alto que mi amigo, susnuestra dirección. Seguro iba a ser el comentario de varias músculos un tanto más grandes y tensos. Parecía unasemanas en el colegio. Pero nada me importó, porque escultura hecha por el mejor artista del mundo.estaba viva. “Sexy”, susurró Nadia en mi oído, mientras los otros Me solté de Bastian y abracé a mis amigos dos hablaban de algo que no pude escuchar. Me pusefuertemente. Nadia había dejado de llorar, estaba feliz, colorada al instante y supe que tenía que agradecerle, peropero un tanto nerviosa. Alexis no dejaba de mirar a mi no con ellos dos observándome.salvador. Me sorprendió que no lo hiciera con rabia o Me senté en la silla de playa. Mi voz se habíadesprecio, sino con ojos de agradecimiento. Bastian se escuchado áspera. La garganta me molestaba un poco,había ganado su respeto al parecer. entonces les pedí a mis amigos si me podían comprar agua. “Gracias por rescatarla. De verdad. Yo nunca Por suerte en la nevera portátil no había más, así que loshubiera podido nadar contra semejante ola y llegar a dos se alejaron y cruzaron la calle, adonde se encontraban las tiendas. Al fin podíamos hablar.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 115 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Muchas gracias. Yo sé que son sólo palabras, pero “Estoy feliz de haberte salvado. Me moría si algo teno sabes lo agradecida que estoy contigo”, dije mirándolo pasaba. Estuve a punto de enloquecer cuando te vi tana los ojos para que se diera cuenta cuanto apreciaba lo que pálida e inconsciente. Cuando abriste los ojos y supe quehabía hecho por mi. todo estaba bien, me quedé tranquilo al fin”, dijo “De nada. Es parte de nuestro pacto. Tengo que acariciando mi rostro con el revés de su mano. Se sentíaprotegerte”, comentó sentándose a mi lado. El sol parecía tan bien estar a su lado que quería prolongar el momentohundirse en el horizonte para apagar su color naranja, su para siempre.fuego rabioso en el mar. “Entonces, ¿esto no cuenta como puntos extra para “Es que fue mucho lo que hiciste. En un momento… dejarme entrar en tu vida? Podría salvarte de peores cosas.sentí que me iba de verdad, no tenía mas ganas de Hoy estaba cerca de ti, pero si fuese parte, si fuese tuaferrarme a la vida, de seguir luchando y después con tu amigo…” dijo él sonriente. Pero no sabía cómo iban arespiración me sentí… salvada”, le dije. No sabía que reaccionar mis amigos a todo esto. No quería arriesgarme asignificarían esas palabras para él. Pero el ser salvado era arruinar las cosas con ellos. Además, ¿qué era eso decomo volver a la vida. Él no me la había dado, pero hizo formar parte de mi vida? Sentía que iba más allá de serque la recuperara y eso era mucho más de lo que cualquier amigos, al menos en mi mente.persona había hecho por mí. “Dame tiempo para pensarlo. Supongo que vas a tener que irte ahora. No creo que los chicos quieran queMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 116 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASandes cerca. Ellos… bueno, especialmente Al, a pesar de “Miren… lo del anillo, no es lo que ustedes piensan.que te agradeció recién, no cree en lo de tu anillo”, dije Yo no quiero hacerle daño a Amy, sólo ayudarla, aunquecon mi cara triste. La de él había cambiado bastante. sé que los tiene a ustedes. Y querer ayudarla no significaEstaba mirando detrás de mí, como si hubiera alguien. que tengo interés en ella como novia, nada de dobles “Genial. Mis amigos están detrás de mí y intenciones. Tal vez me gustaría ser amigo de ustedes, seescucharon todo. Perdiste, Amy”, pensé. Giré para ver y ven divertidos”, comentó él mirándome. Eso me llenó deallí estaban ellos. dolor, porque me hizo creer las palabras que había dicho. “No hay problema, le dije que puede quedarse a Se comportó como ayer en el auto, como si enamorarse decompartir la fogata”, comentó Alexis entrecerrando los mí no estuviera permitido, como si estuviera rompiendoojos y sacudiendo la cabeza como diciendo: “Te voy a alguna clase de regla que yo no conocía.golpear por haberle dicho eso”. Luego entendí que eso era Mi corazón se partió en pedazos, luego era como silo que estaban hablando, cuando mi amiga me susurró en no lo tuviera o no lo pudiera sentir. Una vez que yola oreja. Al lo había invitado a quedarse. reconocía que él me gustaba, él había dicho eso, era “¿Cómo hizo Bastian para estar en la playa justo en doloroso. Pero bueno, tal vez significaba que el tratoese momento? ¿Me estaba siguiendo?”, las preguntas seguiría siendo el mismo. Sólo lo dejaría estar cerca.quedaron retumbando en mi mente. No tenía ganas de El fuego iluminaba nuestros rostros. Comimos,responderlas. bebimos y escuchamos música. Nos reímos, yo no muyMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 117 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASanimada, contándole todo lo que pasaba en nuestra aula. No sé qué más quiere”, dijo mi amiga en el cambiador,Las ganas de Leo de pronunciar en inglés y la imitación de haciendo una lista de mis cualidades. No pensé tenerAl fueron lo más divertido de la tarde. Yo seguía pensando tantas, pero no acoté nada a lo que había dicho. Eraen que Bastian no estaba interesado en mí, sin poder bastante difícil la situación como para hablar de ella.concentrarme en la conversación. Bastian cada tanto me Todo ya estaba equipado en el auto. Alexis lemiraba sonriente. preguntó a Bastian si necesitaba que lo llevaran, pero él Luego Alexis con un palo, golpeó las leñas señaló su auto en el estacionamiento. Cuando los chicosencendidas y pequeñas cenizas naranjas volaron por los estuvieron dentro, nos quedamos solos unos segundos.aires cubriéndolo todo. Se esfumaron al instante, como mis Él estaba de espaldas al auto, cubriéndome, así queesperanzas en el amor de Bastian. no podían ver nuestras caras. Entonces decidí arriesgarme Las estrellas titilaban en lo alto y la redonda luna de una vez por todas. Tenía que saber si era cierto que yoplateada se podía ver sobre el agua, como un espejo. no le interesaba. Lo iba a poner a prueba.Cuando se puso fresco volvimos a vestirnos. Los chicos no “Gracias, gracias, gracias…”, dije susurrando en sulo hicieron, permanecieron tal cual y como estaban. oído. Puse mis manos a los lados de su rostro, como “Definitivamente es sexy. Qué lastima que no quiere sosteniéndolo. Me levanté un poco en la punta de mis piesnovia. Ya lo dije una vez, él se lo pierde amiga. Él te y llegué a su boca. Otra vez sentí sus suaves y frescospierde, porque eres hermosa, graciosa, inteligente y buena. labios. Su respiración con aroma a menta y miel se quedóMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 118 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASen mi boca luego del beso robado. Él permaneció inmóvil, había sido el mejor de mi vida. Di gracias a Dios porpetrificado. haberlo puesto en mi camino, porque Bastian con su sola Me apresuré a subir al auto sin mirarlo. Los chicos presencia me hacía sentir salvada.no se dieron cuenta de nada, sino ya hubieran dicho algo.No me conocí a mi misma en ese momento, pero mealegraba haberlo hecho, porque sentí en ese beso que élestaba conteniendo sus ganas. Ya averiguaría el porqué. El auto hizo marcha atrás, así que mis amigos lopudieron ver sin moverse todavía, allí parado bajo la luzblanca de la luna. “¿Qué le dijiste para que se quede así?”, preguntóAlexis. Nadia saludó a Bastian con un grito desde suventana abierta. “Nada. Le agradecí por haberme salvado la vida”,dije humedeciendo mis labios. Recordé haber estado abrazada a él, protegida entresus brazos. Luego él trayéndome a la vida y ese beso queMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 119 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Capítulo Siete: Baile Pensaba que al final sería doloroso para mí, seguir hablando con él como amiga cuando realmente quería Los días pasaron silenciosos pero apresurados, como sobrepasar ese nivel. De todos modos, para mi suerte, contratando de que no me diera cuenta de que huían de mi. todo lo que el fin de año traía consigo, lograba olvidarmeLas horas se iban entre trabajos finales, miradas de él por momentos. Pero apenas me distraía, Bastiandescuidadas y charlas interminables sobre cosas sin aparecía de nuevo en mi cabeza y se hacía sentir en misentido. Hablaba mucho con Bastian, pero nunca decíamos corazón.lo que en verdad queríamos decir, igualmente me Muchas otras veces, el fin de semana se hacíaencantaba estar junto a él. invisible y eso no me gustaba, al menos hasta que lo veía Cada tanto me escapaba al bosque a charlar de otra vez, con sus luminosos ojos color esmeraldanuestro día, a ver su rostro, sus ojos y a oler su delicioso viéndome desde el otro lado del comedor. Ahí volvía a serperfume. Nunca dijo nada sobre el beso en Playa Calma y real.volví a sentir su inocencia al estar en contacto conmigo. En noviembre con mis amigos y compañerosEntonces me quedó claro que realmente no estaba dedicamos mucho tiempo al diseño de la decoración.interesado en mí. Era algo realmente difícil de entender, Comenzamos con los preparativos para la gran fiesta deestar tan cerca de él y no poder tocar su blanca piel o besar diciembre, porque queríamos que fuera espectacular, nosus refrescantes labios. Era complicado estar enamorada y por agradar a los del último año, con quienes casi noque la otra persona no te correspondiera.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 120 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAShablábamos, pero para que no fuera una fiesta aburrida resignación, seguramente odiándose, porque a ella no se lecomo solían ser. También para que todos vieran lo que había ocurrido nada.éramos capaces de lograr. Los deportistas ayudaron con las tareas pesadas, El gran salón donde el baile y nuestros cumpleaños pues para algo debían servir tantos músculos y lastendrían lugar, había quedado más que perfecto. Fue aún populares, lideradas por Gina, su abeja reina, sólo mirabanmejor de lo que todos los alumnos de cuarto año de la o alcanzaban una u otra cosa que al final no usábamos ensecundaria Highland nos imaginábamos. la decoración. Habíamos decidido que la decoración se remontara a Finalmente, unas varias semanas antes del gran día,cientos de años atrás. Con Nadia habíamos pensado y ya el salón quedó terminado para alegría de todos.propuesto a los demás, en transformar el inmenso espacio Cuatro arañas de cristal, que no sabía quién habíaque teníamos en la mansión del señor Bingley, donde las conseguido, pendían majestuosamente del techo. Lashermanas Bennet solían tener fantásticos bailes. Y al ser paredes estaban cubiertas por lienzos blancos en sulas únicas que habíamos leído Orgullo y Prejuicio, el libro mayoría, que imitaban las cortinas de grandes ventanales.de Jane Austen y visto la película también, los demás En ambos laterales, había tres cuadros pintados por Claraconfiaron en nuestra decisión. Les mostramos un día en el Herman que le daban un toque especial y de elegancia.televisor de la escuela, las imágenes de la película y a Pero lo más importante: el gran escenario era lo que nostodos pareció gustarle. Gina nos miró con cara de había dejado con la boca abierta. Logramos construir laMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 121 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASfachada de un palacete inglés para imitar la casa del señorBingley. Por la gran puerta saldrían los egresados en Ya en diciembre, unos días antes del baile, Nadiapareja, para que todo el mundo los pudiera ver. Bajarían planificó un sábado en el que iríamos a elegir la ropa en lasuna escalinata, donde se tomarían la foto de recuerdo. tiendas.Unos pasos más adelante, colocamos una fuente de agua “A las mejores tiendas de Puerto Azul”, había dichoque estaría iluminada y funcionaría esa noche tan especial. ella. Definitivamente la necesitaría, porque hacia muchoLuego, había una gran pista de baile y en los laterales bajo no compraba vestidos para ocasiones tan especiales comolos cuadros, largas mesas de manteles blancos donde esa. Una fiesta que a pesar de significar la graduación deestaría la comida. los chicos de quinto año, también me hacía sentir que Ese día habíamos quedado más que satisfechos con estaba a un paso de la mía, a poco tiempo de terminar ella tarea realizada, porque a pesar de las diferencias, colegio.hicimos un buen trabajo de equipo. Cuando la directora Tomé bastante dinero que tenía ahorrado paraentró a ver, mejor dicho, inspeccionar, porque antes le comprar varios libros, que postergaría obviamente. Mamáhabíamos prohibido hacerlo, casi se desmayó al ver la me dio un poco más y salí cuando el auto estacionó en elmagnitud de la decoración de sus queridos alumnos de lugar de siempre. Pensé que Alexis no nos iba acuarto año. Lo que era todo un mérito, ya que el colegio no acompañar, pero siendo novio de mi amiga, era más quehabía puesto un solo peso para el logro del objetivo. obvio que le elegiría la ropa a él también.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 122 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Cuando vi su cara en el auto no parecía muy cosas excéntricas. Nunca había mirado más que la libreríaanimado. Seguro le daba vergüenza andar de compras con cuando iba al centro, que era mi refugio.chicas. Pero primero: una de esas chicas era su novia y la Como era de imaginar, el trámite no sería para nadaotra su amiga. Y segundo: nadie tenía mejor sentido y corto. Nadia nos llevó de una tienda a la otra, haciéndonosgusto que Nadia, cuando de vestir se trataba. Para mi probar miles de prendas, lo que al final se tornó cansador.tampoco era una de las mejores actividades, pero lo “Es mejor saber lo que todas ofrecen, así despuéstomaría con calma, como si fuera un corto trámite y volvemos a la tienda que tenía la mejor ropa”, dijopondría lo mejor de mí, así que los dos mostramos una guiñando su ojo, como una experta en eso de las compras.cara de “resignación alegre”. Como si nos hubiera develado un gran secreto. Nunca le había prestado atención al centro de la El traje de Alexis fue lo primero que compramos, lociudad, porque siempre que pasaba por allí iba distraída, vimos en el espejo con todos los accesorios: corbata,pero ese día me tomé un tiempo para observar. zapatos que combinaban y parecía un modelo de verdad, La gran avenida estaba llena de autos que circulaban seguramente opacaría a cualquier egresado de quinto año.a poca velocidad. Las veredas estaban repletas de personas Si de esa forma nos vestía para un baile ajeno, no meindecisas. Las madres tiraban a sus hijos pequeños del imaginaba como nos iba a vestir mi amiga el día debrazo, alejándolos de las tentadoras jugueterías. Las nuestro propio baile.grandes vidrieras tenían ropa muy a la moda y tambiénMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 123 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS La segunda en elegir fui yo, no tardé para nada. Fue a las siete de la tarde, para prepararnos hasta las diez de lala ropa que vi en la segunda tienda. Me compré un vestido noche, que era cuando la celebración tendría lugar.y zapatos, nada más. La ultima en decidirse fue Nadia, por Obviamente ese día era mi cumpleaños también, asísupuesto. Tenía la difícil tarea de elegir entre tres vestidos que recibí regalos y saludos todo el día. Me mandaronigual de hermosos. Pero finalmente y después de mensajes de texto muchos de mis compañeros, que nocombinarlo con los zapatos que se había comprado, se pensaba que lo harían y, bueno, Leo también. Nando medecidió por uno de ellos. escribió un mail y le adjuntó una tarjeta que me gustó El trámite había terminado cuando la caja mucho. Hasta mi abuela había venido a visitarnos desderegistradora sonó para cobrarnos lo que habíamos Santa María. Se quedaría unas semanas hasta después decomprado. las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Nunca antes había Miré la hora, ya era cerca de la una de la tarde, tenido un cumpleaños así, ese había sido completamenteentonces fuimos a comer a un lugar con vista hacia a la diferente a los anteriores.calle. En el podíamos ver todo lo que pasaba en el exterior. Salí del baño acalorada a pesar de haberme bañado,Teníamos una cierta fascinación por los comedores de con la bata blanca puesta y mi amiga ya estaba aprontandograndes ventanas. todo su equipo de maquillaje, su material de trabajo. La Así como una semana antes mi amiga se había ropa estaba sobre la cama y ella la protegía con sumaadelantado para comprar ropa, el día del baile llegó a casa delicadeza para que no se arrugara.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 124 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “¿Cómo piensas peinarte?”, dijo mirándome “OK, pero más te vale que no quede espantosa”,seriamente, como si mi cabello fuera unproblema amenacé, cuando la vi tomar unas tijeras, un tanto asustadanacional. por lo que iba a hacer. ¿Qué estaba pensando? Pronto lo “Como siempre. ¿Por qué? ¿Qué tiene de malo?” iba a descubrir.dije sentándome a su lado. Las mariposas de vidrio “No te preocupes, soy una Barbie y sé cómo peinar.sonaban, la brisa que entraba por la ventana las hacía Además tu pelo es hermoso, todo se adapta a tu cara, te vamover. a quedar bien. Te lo aseguro”, afirmó bromeando con lo de “¿Por qué?, preguntas. No tiene nada de malo, pero ser una muñeca.peinarlo como siempre está bien para todos los días y Me sentó en un banco frente al espejo, como si fueseentiendo que ames el peinado de Rose Dawson, pero es tu una peluquería. Mi pelo ya estaba seco, entonces comenzócumpleaños. Esto es una gran fiesta y tú eres Amy, no a plancharlo. Lentamente iba quedando lacio, cayendoKate Winslet”, dijo agachándose. No entendí lo que hacía, sobre mis hombros y espalda, era bastante largo. Mi carasólo revolvía cosas en un bolso negro buscando algo. fue cambiando de a poco, pero no para mal. Era diferente,Finalmente tomó una plancha para el pelo y me dio una pero se veía demasiado bien. Cuando ya estuvo todosonrisa, como una desquiciada que me amenazaba con un planchado, hasta mi flequillo que caía sobre mis ojos, conarma. dificultad pude verla tomar las tijeras. Sólo cerré mis ojos,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 125 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASrespiré hondo y escuché las filosas hojas sonar. Unos ella me daba. Siendo ella la que realmente había acertadominutos pasaron. con el nuevo “look”, no estaba confiada de mi elección de “Ya está. Mejor que en la revista que vi por la la ropa.mañana”, dijo mi amiga sacudiéndome para que me mirara Decidí cambiarme en el baño para que no me viera oen el espejo. me diera instrucciones. Detestaba que la gente me No lo podía creer. Esa definitivamente no era la estuviera diciendo qué hacer y no quería pelearme con ella.típica yo. Era… cómo decirlo… LINDA, en verdad. Cuando estuve lista decidí mostrarle cómo habíaConfirmé que según el corte de pelo las caras de las quedado. Salí del baño mordiéndome los labios esperandopersonas cambiaban. Mi cabello colorado estaba ver la reacción en su cara. Ella era demasiado expresiva,espectacular con ese corte, que era sólo mi pelo planchado así que sólo bastaba verle la cara para darse cuenta si lay un flequillo recto sobre la frente. respuesta era negativa o positiva. “Genial. Gracias amiga. Es fantástico”, agradecí “Es-pec-ta-cu-lar. Definitivamente tienes queabrazándola. confiar más en tu instinto. Mírate en el espejo, estás “Thank you”, dijo riéndose. Limpiamos todo porque preciosa. Leo va a enloquecer”, bromeó y golpeé suera hora de vestirse. Bueno, esa parte no estaba segura si hombro.saldría tan bien, porque yo había elegido mi ropa una Me demostró con su cara que era verdad lo quesemana atrás sin hacerle caso a las recomendaciones que decía, la respuesta había sido positiva.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 126 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Me paré frente al espejo grande, que estaba al lado segundos sentí algo frío sobre la parte de mi pecho quede la biblioteca. Aún no me terminaba de convencer. Lo quedaba descubierto y una cadena rodear mi cuello.que hacía un corte de pelo y ropa linda era increíble. “Feliz cumpleaños”, exclamó Nadia. Cuando abrí Había elegido un vestido de encaje negro, corto, que los ojos, vi la cadena de plata que había sentido antes. Estasólo me cubría desde el pecho hasta por encima de la terminaba en un colgante. Era la hermosa silueta de unarodilla. Era ajustado y denotaba mi cuerpo, que mi amiga mariposa plateada con las alas abiertas. El mejor regalohabía elogiado aquel día en la playa. Las sandalias eran de que me había hecho hasta el momento.taco alto y se ajustaban con una hebilla plateada por La vida me estaba dando tanto que temía elencima de los tobillos. Estaba realmente bien, más de lo momento cuando me quitara cosas, porque siempre penséque me había imaginado y unos centímetros más alta. que debía haber un equilibrio. Luego faltaba el maquillaje. No me puse en exceso “Gracias. No sé qué más decir. Todo lo que hacesya que no me gustaba. Nadia me delineó los ojos para que por mí es mucho. Gracias”, dije tomando su mano. Esaresaltara mi color “miel especial”, como ella decía. mariposa había costado mucho seguramente. “Cierra los ojos”, dijo cerca de mi oído. No sabía “De nada amiga. Es un regalo de Al y mío. Mecuál era el motivo, pero lo hice sin dudar. Escuché el ruido alegro que te guste. Bueno, ahora ayúdame a vestirme. Tede papel, como si estuviera desenvolviendo algo. A los tengo que dar crédito por la elección de ese vestido y zapatos”, comentó buscando su ropa.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 127 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Nadia había quedado perfecta cuando terminamos. de otra manera que seguramente su novia le habíaLe ayudé a rizar su pelo para que quedara ondulado y con recomendado. Podía ver en él la misma sorpresa que tuvemás volumen. Se puso un vestido rojo, corto, que cubría al quedar “linda” frente al espejo.uno de sus hombros y el otro quedaba al descubierto. La Él bajó del auto corriendo para abrirnos la puerta.fina y suave tela caía perfecta sobre su cuerpo. Eligió Mamá, Martina, la abuela y papá nos miraban sonrienteszapatos de taco alto en el mismo color, se maquilló un desde la entrada. Apenas me habían visto bajar laspoco más que yo resaltando aun más su belleza y se puso escaleras, pensaron que Nadia me había cambiado por otra.aros y un collar que combinaba perfecto, por fin la muñeca “Muchas gracias caballero. Estás muy lindo,estaba lista. hermano”, dije después de bromear con Alexis y dándole Nos despedimos de mi familia cuando Alexis pasó a un beso.buscarnos. El auto brillaba porque había sido recién “Usted también, señorita Bennet. Felizlavado. En un momento pensé que de verdad íbamos a cumpleaños”, bromeó él usando el apellido de Elizabeth deopacar a las estrellas del baile que eran los de quinto año, Orgullo y Prejuicio, el personaje que más me gustaba enpero no me importó. esa novela. En esos meses me habían llegado a conocer Mi amigo estaba hermoso en un traje de corte demasiado. Realmente eranmis verdaderos amigos,moderno y negro al igual que sus zapatos y corbata, la porque en poco tiempo pudieron conocerme entera, talcamisa azul le quedaba muy bien. Hasta se había peinado cual y como era.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 128 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Los tres estamos geniales. Ahora a divertirse”, Gina y Augusto pasaron al lado nuestro y ni siquierapropuso Nadia. El auto se alejó hacia la magnífica fiesta nos miraron, pero tenía que reconocer que estabanque nos esperaba en el Highland. maravillosos los dos, como una pareja de actores. Al bajar del auto estaba un poco nerviosa. Desde Cuando entramos al salón magníficamente decoradolejos ya se podía escuchar el apagado retumbar de los e iluminado, la directora ya estaba hablando. Dándonos laparlantes. La música debía estar a todo volumen en el bienvenida a todos, saludando a los padres de losinterior. egresados y comenzó con un aburrido discurso, que me di La entrada al colegio era digna de una entrega de cuenta de que acortó, porque nadie la escuchaba.premios internacionales. Todos estaban tan bien vestidos Luego, las luces se apagaron y los reflectorespara la ocasión. Largos vestidos que llegaban al suelo, iluminaron solamente la fachada del palacete queotros cortos, de todos colores. Los chicos se veían tan habíamos construido. Hubo risas y aplausos mientras laselegantes en sus trajes. Era difícil creer que éramos esa parejas comenzaron a descender la escalinata para tomarsediferente masa uniforme de ropa desalineada, que se movía fotos. Algunos preferían hacerlo al lado de la fuente depor los pasillos del colegio cuando sonaba el timbre de agua, en la que el líquido cristalino no dejaba de moverse.entrada. Luego bailaron el vals tradicional. Las mujeres con sus padres, hermanos y novios. Los varones con sus madres, hermanas y novias. Nunca me habían interesadoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 129 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAStanto esas costumbres hasta el momento, pero pensé que atónitos en la pista de baile. Ese no podía ser Leo, porqueera el mundo en el que vivía y de esa manera había que yo sabía perfectamente quién era.hacer las cosas. “Amy. ¿Quieres bailar conmigo?”, dijo con su voz Los tres estábamos mirando como los demás suave y calma. Seguí mirando a mis amigos. Nadia haciabailaban. Otras parejas se sumaron, entonces Nadia le miles de muecas, movía su cabeza sin disimular para quepidió a Alexis que lo hicieran también, así practicaban el me diera vuelta, así que lo hice.vals para el año siguiente. Los animé a hacerlo, rogando ¿Quién más iba a ser? Bastian, por supuesto. Estabaque Leo, quien estaba frente a mí del otro lado de la perfecto y alto parado detrás de mí, con una manomultitud, no se animara a venir. Lo había visto dar unos extendida como si supiera que mi respuesta seríapasos indecisos hacia donde estaba yo, pero luego desistió afirmativa, que iba a bailar con él. No podía dejar dey volvió a su lugar. mirarlo. Su cabello cayendo lacio sobre su ojo izquierdo. De repente me alejé del mundo, de la muchedumbre, Vestido con un chaleco negro de moda, camisa blanca,de todo lo real. Un perfume delicioso y conocido abarcó corbata negra y fina, pantalón y zapatos del mismo color.mi sentido del olfato. Luego dos manos inocentes y cálidas La ropa ajustada a su cuerpo hacía parecer que esta estabase posaron en mi cintura e hicieron que los escalofríos diseñada especialmente para él. Su piel blanca brillaba,corrieran por mi espalda. Mis amigos estaban congelados y pero no tanto como sus ojos.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 130 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “¿Qué dices? ¿Bailamos?”, preguntó con su mano natural. No era para nada difícil, realmente estabaaún extendida. Respiré hondo y puse mi mano en la suya bailando.sin dudarlo. Nadia guiñó un ojo y Al se reía. Los minutos pasaban y nos habíamos quedado en “Por supuesto caballero”, bromeé, seguro por los silencio. Ni uno de los dos se animaba a decir algo. Alnervios que tenía. Me dejé llevar entre la gente, bajo la menos yo no lo haría. Hasta que el silencio se rompió.tenue luz de las arañas de cristal, mientras la banda seguía “¿Sabes? Pensé que iba a recibir una bofetadatocando. El momento no pudo ser más mágico. cuando te invité a bailar”, dijo mirándome con su mejor “Te advierto que no soy muy buena bailando”, sonrisa en los labios.comenté mirando para ver cómo los demás lo hacían “¿Por qué? Soy rara pero no loca. Igual tengo que¿Cómo saber si era buena? NUNCA había bailado. admitir que me tomaste por sorpresa”, dije riéndome. No “No importa, yo tampoco, pero lo importante es entendía de qué estaba hablando.compartir la música y dejarse llevar”, dijo. Me hizo poner “No es eso. Es que… por un momento pensé quesuavemente mi mano izquierda sobre su hombro, colocó eras otra. Estás MUY hermosa, tu pelo me gusta, bueno…una de sus manos en mi cintura, lo que volvió a ya te lo había dicho, todo me gusta de ti”, comentóproducirme escalofríos y luego nos tomamos la mano humedeciendo sus labios y pensé que me iba a desmayar.libre. Nos pusimos de acuerdo, él contó hasta tres ¿Por qué me hacia esto? Me hablaba de esa formamirándome sonriente y todo comenzó a fluir de formaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 131 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASenfatizando que estaba tan linda, pero no le interesaba y ni “¡No puedes estar haciendo esto!”, me dije, pero yase acordaba de mi beso. era muy tarde. Sabía lo que mi amiga se traía entre manos. “Tú estás MUY lindo también. Me gusta cómo te “Hola a todos. Quiero pedirles que juntos cantemosvistes, siempre. Y tus ojos son… preciosos. Tú eres… para festejar el cumpleaños de una chica que hace un añoperfecto”, dije bajando mi mirada y sonrojándome. Me está con nosotros: Amelie Roger. Nuestra querida Amy,había dicho que no iba a seguir con esto, pero no podía quien pensó la idea para la hermosa decoración queevitarlo. Lo tenía tan cerca y él había empezado el juego pueden ver”, gritó Nadia con voz estridente. El color rojodel coqueteo, así que debía seguir. invadió mi cara, todos se dieron vuelta para mirarme. “Gracias. Tú eres la perfecta aquí”, dijo levantando Mejor dicho, miraban algo que había detrás de mí. Algomi cara con sus dedos, para que lo pudiera ver. Y el que estaba pasando y yo no me daba cuenta.momento en el que sus labios casi tocaron los míos fue Mi familia, abuela incluida, que habían estadointerrumpido, cuando todas las luces brillantes que nos misteriosos toda la tarde, Clara y Héctor también, veníancegaban se encendieron a la vez. con una torta llena de velas encendidas. Todos “¿Qué pasa ahora?”, pregunté mirando a mi comenzaron a cantar, no sabía si me conocían, me querían,alrededor y vi que todos miraban hacia el palacio. En el me odiaban, o era sólo la hija del intendente, pero cantaronúltimo escalón se encontraban Nadia y Alexis. Mi amiga a viva voz. ¿Puede ser que haya sentido ganas de llorar?con un micrófono en la mano, iba a hablar.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 132 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Nadia y Al volvieron a mi lado. Todos me risas, sus abrazos y su amor, quedaría impresa en mi mentesaludaron, besaron y abrazaron. Luego se pusieron a hablar para siempre.entre ellos. No sabía si estaba madurando, creciendo, más Sus dos manos se instalaron en mi cintura otra vez, sentimental o, ¿por qué no?, más patética. Pero las luces, lamientras los otros estaban distraídos aprontando la mesa de música, el brindis con champagne en copas finas de cristalcomidas. Su fresco aliento se posó en mi cuello y su voz que nunca había probado y mi amor imposible alejándosedulce en mi oído. de mí hicieron que una lágrima rodara por mi mejilla. “Feliz cumpleaños. Espero que esta sea la noche La sequé inmediatamente, esperando que elmás especial y mágica de tu vida. Te quiero mucho. maquillaje no se hubiera arruinado. Además, Nadia seAdiós”, dijo solamente y me dejó estática otra vez, como acercaba a hablarme y no debía verme así.acostumbraba a hacer. Quise darle las gracias, pero me “Amy. ¿Dónde está Bastian? Fue genial verlosquedé unos segundos pensando que él había dicho que me bailar”, preguntó mirando en varias direcciones, tratandoquería y cuando giré a ver ya no estaba, se había ido, de encontrarlo.esfumado a mis espaldas. “Sólo tuvo que… irse”, comenté tratando de estar Martina me tomó de la mano y me llevó hacia la más alegre, pero no podía. Me reincorporé a la fiesta quemesa de comidas donde estaban mis seres amados. Todos mi familia y amigos habían preparado a mis espaldas.éramos una familia. La imagen de ellos, el sonido de susMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 133 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Al final de la noche ya en mi habitación, me quedé Capítulo Ocho: Pérdida Irreparablemirando las estrellas y las torres de la catedral a través demi ventana, deseando con toda mi alma ver de nuevo a Los días pasaron más rápido que de costumbre,Bastian. Por alguna razón, a pesar de que él me había como últimamente estaba sucediendo en mi nueva vida.dejado en claro que siempre estaría cerca, sentí que se Tal vez no tenía tiempo ni ganas de darme cuenta porquehabía despedido de mí para siempre. pasaba tantas horas con los chicos divirtiéndome, que perdía la noción del tiempo. Cuando estaba sola por la mañana, me aburría mucho, esperando que llegara la tarde. Miraba por la ventana mientras las nubes se movían lentamente por el cielo, hasta que veía estacionarse el auto negro. Luego pasaba toda la tarde con ellos, siempre cenábamos juntos, así que volvía cuando ya era demasiado tarde por la noche. En casa no me veían mucho la cara en esos días, pero al menos tenían a la abuela con quien entretenerse, mientras yo no estaba. La llevaban a recorrer lugares y enseñarle las atracciones de Puerto Azul, tratando de convencerla de que se mudara a vivir con nosotros, peroMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 134 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASella se oponía, decía que ya extrañaba mucho a sus perros, Mi presentimiento de aquella noche después delsus flores y todas sus cosas. baile se hizo realidad, pues no había vuelto a ver a Bastian Las fiestas: Navidad y Año Nuevo junto con las ya casi por un mes, así que realmente se había despedidovacaciones, fueron momentos en los que sentí la misma de mí, tal vez para siempre.felicidad enorme que había experimentado el día del baile A veces hasta inventaba excusas para andar cerca deen el colegio. la catedral o ir a misa, cosa que nunca había hecho en Nadia comenzó a insistir con su idea de vestirnos años, pero ni noticias de él. No quería llegar al punto decomo “estrellas” para salir a bailar, a lo que mis padres preguntarle al Padre Tomás que había sido de su ayudante,accedieron, por haber aprobado el año y haberme porque eso se vería muy raro ante los ojos del sacerdote.comportado tan bien. Pero dentro de todo lo maravilloso Pero a pesar de mostrarme feliz por fuera, me estabaque estaba viviendo algo estaba faltando. Mis ojos querían muriendo por dentro, marchitándome en silencio sin laencontrar a esa persona, mi nariz quería respirar su presencia de él.perfume, mis labios querían sentir la frescura de los suyos Con tristeza, a medida que los días transcurríany mi corazón lo necesitaba para latir y sentirse aún más empecé a olvidarme de cómo era. Se alejaba de mí sualegre. Tal vez me podrían llamar obsesiva, pero cuando perfecto y bello rostro. Se iba su perfume, con el que meuno amaba alguien y tan fuertemente, no se rendiría tan daba cuenta de que estaba detrás de mí, a pesar de nofácilmente. verlo. Me estaba olvidando de sus manos calidas, susMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 135 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASlabios frescos, su aliento con aroma a menta y miel, y de Cuando papá me dijo que llevaríamos a la abuela desus brillantes ojos verdes. La ausencia de su figura en cada regreso a Santa María, me sentí bien, creí que eso no podíarincón al que volteaba me atormentaba, porque tenía que ser tan malo. A pesar de que no vería a mis amigos porreconocer que Bastian ya no estaba cerca de mí. Entonces unos cuantos días, sabía que debía darles tiempo parami felicidad no era para nada completa. Llegué al punto de respirar y estar juntos también, no quería ser una cargatemer por mi salud mental cuando creí verlo saludándome para ellos, por más que me dijeran que no lo era y que lesdesde una de las torres de la catedral, sonriente como encantaba estar conmigo.siempre. Solía dejar las ventanas abiertas por la noche, Creí que el estar lejos de Puerto Azul, el volver acomo si él pudiera escalar hasta el alto primer piso de mi recorrer las calles de Santa María, me ayudaría a superar lacasa para verme, protegerme y abrazarme otra vez. tristeza de no ver a Bastian, pero no creía en recetas ni Hasta mis sueños lo habían eliminado, ya que el soluciones mágicas. Sabía que lo amaba profundamenteángel había vuelto a ser el mismo y no tenía su cara. Era con todo mi ser y que no podría sacármelo de la cabeza, aotra vez un misterioso, alguien que no quería darse a pesar de alejarme de la ciudad.conocer. Así, entre alegría y ausencia unos días más Tal vez en marzo, pensé, cuando las clasespasaron. comenzaran otra vez lo volvería a ver detrás de la barra de comidas. Él estaría sonriente, hermoso y me hablaría, si aún quería hacerlo.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 136 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Me despedí de los chicos por la tarde, al igual que Martina estaba cantando canciones que habíade Clara y Héctor. Los padres de Nadia eran como unos aprendido en la escuela, los demás se sumaron, así que lotíos muy queridos para mí, más que eso aún, así que no hice también. Era más divertido de lo que había pensado.podía irme sin despedirme. Me había acostumbrado tanto a Eran mi familia, no podía aburrirme con ellos.tenerlos cerca esos últimos meses, que fue difícil verlos El calor de los primeros días de enero fue tremendo,saludándome mientras la gran camioneta roja familiar se lo que me hizo pensar que algún día el sol lo quemaríaalejaba. Los cuatro se quedaron mirando con los ojos todo. Sin importar que el aire acondicionado estuvieravacíos hasta que no pude verlos más. ¿Qué extraño era encendido, bajé el vidrio, porque me encantaba sentir elquerer a alguien? Extrañar también lo era y sabía que lo viento golpeando mi cara. Era una de esas cosas que meiba a hacer. Seguramente los llamaría para que me encantaba. Además podía apreciar mejor los paisajes y losrescataran del aburrimiento. Ya tenía ese plan en la cabeza, campos verdes que pasaban frente a mis ojos.no me importaba que mis padres se enojaran por ello. Luego de un tiempo de viaje, el sol poco a poco Teníamos que recorrer unos doscientos kilómetros comenzó a desaparecer. Nos habíamos alejado bastante depara llegar a la casa de la abuela. No era demasiado lejos, Puerto Azul cuando los autos comenzaron a encender suspero a papá no le gustaba manejar rápido, así que el viaje luces, lo que indicó que la noche estaba llegando.tomaría varias horas. Después de varios juegos a los que me había unido para pasar el rato, como decir rápidamente las patentes deMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 137 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASlos autos, Martina y la abuela se quedaron completamente algún motivo quise que esas imágenes me quedaran paradormidas. Me dejaron sola para pensar, cosa que no quería siempre.hacer, porque siempre que lo hacía su rostro venía a mi Una luz brillante que atrapó la esquina de mi ojomente. Mamá y papá escuchaban atentamente un programa derecho, me sacó de la concentración. Mi cabeza girósobre política en la radio y no quise interrumpirlos, así que rápidamente y me quedé sin respirar, aterrada. Los demásme había quedado mirando al frente, inmóvil en mi lugar. no reaccionaban y no importaba que yo gritara para alertar Estaba contenta de que ellos estuvieran conmigo, no a papá.sabía el porqué, pero sentí la necesidad de guardarme sus Vi dos luces amarillas, brillantes y en mediorostros. Los miré por varios minutos. Mi madre con esa distinguí la placa de la patente. DIA 666. Esa era. Con elligera sonrisa dibujada en sus labios todo el tiempo me extraño número que muchos atribuían al señor del mal.hacía sonreír y pensar siempre en cosas agradables. Mi El vehiculo salió de la calle que atravesaba la rutapadre tenía unos ojos llenos de sabiduría, por eso siempre principal, por la que íbamos nosotros. Nos embistió con sume los quedaba mirando fijamente, como si estos pudieran lado izquierdo en una maniobra para esquivarnos, lo cualdecirme algo de mi futuro. Martina y mi abuela eran finalmente pudo hacer. A pesar de habernos impactado separecidas, tenían rostros hermosos y ojos inocentes. Pero a fue a gran velocidad, escapando, por suerte para él, de unveces en ellos se encendía la chispa de la travesura. Por destino fatal.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 138 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Papá perdió el control y se desvió hasta el centro de Luego de varios minutos, horas o lo que fuere, sólola ruta. Comenzamos a gritar cuando casi chocó a un hubo silencio. Nada de ruidos que llegaran hasta mí. Miscamión que venía de frente. Logró sacarnos del medio lo ojos tardaron un poco en abrirse, la penumbra eramas rápido posible, cruzándose frente al gigantesco aterradora. Sentí mi cabeza mojada, entonces llevé mitransporte. mano a la frente para tocar mi piel húmeda y pude ver que El terreno no era para nada llano, estábamos en una mis dedos estaban rojos, manchados con sangre.gran elevación, así que la camioneta empezó a sacudirse. Primero pensé que ya era de día, porque una luzPapa trató de frenar, lo que hizo que las cosas empeoraran, amarilla me alumbraba los ojos, pero no era el sol. Era laempezamos a rodar cuesta abajo a toda velocidad. luna la que me iluminaba. Sólo pude oír los vidrios estallando, el débil metal Había varias personas a mí alrededor, los ruidos porretorciéndose y Martina gritó con su aguda voz, hasta que fin se dejaron escuchar. Eran voces preocupadas, nerviosasse apagó en un segundo. Mamá y papá se tomaron de la y pasos apresurados. Unas luces giraban sobre un vehículomano y yo cubrí mi cara para que los cristales no me blanco, que supuse era una ambulancia. Miré hacia arribalastimaran el rostro. Después no recordé más nada de ese cuando cuatro llamas de fuego parecieron consumirse en elhorrible momento en el que la camioneta se hizo pequeña. cielo. Definitivamente mis ojos no estaban bien, ya que -0–0–0- todo era borroso frente a ellos.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 139 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Después bajé la mirada, para ubicar a mis familiares. Me quedé mirando las estrellas en el cielo negro,Entre las personas que no dejaban de moverse, me pareció tapada con una manta que uno de los enfermeros habíaver la cara de Bastian por un segundo, luego giró y se fue. puesto sobre mí. Me pareció estar flotando sobre unEstaba enloqueciendo, pero deseaba con toda mi alma que océano frío de aguas negras que mi mente había creado.estuviera allí, cosa que nunca pasó. Realmente lo No quise hablar, llorar o sentir. Si lo hubiera intentado,necesitaba en ese momento de gran confusión. hubiese sido completamente en vano. No quise pensar más Volví a tratar de buscar a mis seres queridos, y mis ojos se cerraron.cerrando y abriendo varias veces mis ojos para poder vermejor. Solo vi que una mujer rubia cerraba la última de Cuando volví a mirar a mí alrededor, todo habíacuatro bolsas plásticas, donde había cuerpos que no se cambiado. Traté de encontrarlos a mi lado, pero no habíamovían. No tuve que pensar mucho para entender lo que tenido una pesadilla esa vez. Sabía que no los iba ahabía pasado. encontrar y pensé que sería menos doloroso si no les veía Me quedé allí tendida en el piso, congelada a pesar la cara.de que era verano, con mi frente ensangrentada, un leve Pude oler el aroma a limón, de un producto paradolor en mi cuerpo y siendo la única sobreviviente del limpiar el piso que era bastante repugnante y me dio ganasaccidente, por desgracia. de vomitar, pero por suerte me contuve. Las cerámicas blancas estaban relucientes, como en muchos hospitales,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 140 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASasí que supuse que allí estaba. Sobre la puerta había un estaba cansada, pero no quería moverme o hablar. Eracartel que decía: HOSPITAL DE PUERTO AZUL, al como si no quisiera vivir, pero aún en ese momento tanmenos había vuelto a la ciudad. difícil, verlos a ellos encendía una chispa de optimismo en La cama era suave, el ambiente caluroso y el sol mí.empezaba a alumbrar el mundo, haciendo que sus rayos “Al, se despertó. ¡Al!”, gritó ella haciendo doler misllegaran hasta mí a través de la ventana. Un ventilador oídos. Mi amigo corrió a nuestro lado. Definitivamente megiraba lentamente sobre mi cabeza, me quede mirándolo hacía sentir bien el saber que ellos estaban allí.por varios minutos. El vacío que sentía era impresionante. El dolor, lo Luego me di cuenta de que alguien sostenía mi más fuerte que alguna vez había sentido, no era corporalmano y que la cabeza de esa misma persona, estaba sobre sino del alma. Era como que cortaba cada parte de mi ser,mi estómago. El cabello rubio de muñeca, no podía ser pero me di cuenta de que en realidad no podía sentirlo, eraotro que el de Nadia, que lloraba casi en silencio sobre mí en vano, no existía nada en ese momento. Me habíatratando de no despertarme. quedado despojada de sentimientos, no había risas ni Alexis estaba dormido en un sofá, cerca de la cama. llantos. Creía que si pudiera meter mi mano en mi pecho,Intenté decir algo pero no pude, las palabras no querían no encontraría mi corazón, porque estaba completamentesalir. Sólo logré apretar con un poco de fuerza la mano de destruido, invisible y ausente. Ausencia y más ausencia.mi amiga que enseguida reaccionó. No sentía dolor, no La vida me había dado tantas cosas unos meses atrás, peroMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 141 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASpareció cobrárselo otra vez. Esa revancha, era lo que había “Si, los vi, no es necesario que me lo digan. Noestado temiendo. quiero pensar en eso ahora, porque me derrumbaría. Sólo No lloré, ya que no pude, no sabía qué decir, aunque quiero recordar que pasamos un hermoso momento en elentendía que toda mi familia había muerto. Quería que me auto antes del accidente. Fue una buena despedida”, dijehablaran de otra cosa para no recordarlos, al menos por un con la garganta seca. Recordé haber mirado sus rostrossegundo. para dejarlos en mi memoria. Ahora sólo eran eso: “¿Cómo estás? Sé que es una pregunta estúpida, recuerdos y alguna que otra fotografía.pero… dime que no te duele nada. Lamento mucho todo “Mis padres están en la entrada haciendo unosesto amiga. Es tan triste”, dijo Nadia mirándome y secando papeles. Te vamos a llevar a casa. El doctor dice que no essus lágrimas. Traté de sonreír para que supieran que no me nada. Sólo un pequeño corte en la frente, así que ya tedolía nada. Era extraño, nada más que un pequeño corte en puedes ir”, confirmó mi amiga la idea que yo tenía, que ala frente del cual me repondría demasiado rápido. Que mí no me había pasado nada en semejante accidente.injusto había sido para mis padres, abuela y hermana, yo “Muchas Gracias”, fue lo único que pude decir.sólo con un rasguño y ellos habían perdido la vida. Ahora sería una carga para todos ellos. Para Clara y Héctor “Sabes que tus…”, comentó Alexis con su vista en también. Tendrían que lidiar con mi mal humor, misla ventana. Su novia le dio un golpe para que no terminara miedos, mis llantos en la oscuridad, así que decidí serla oración. La terminé en mi mente. fuerte. Tenía que tratar de volver a ser la misma que antes,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 142 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASaunque fuera muy difícil tan pronto. Mi familia lo hubiera sentó al lado mío y tomó mi rostro con sus manos paraquerido así. besar mi mejilla. “Unos meses antes tu… papá, hizo prometer a “Mi amor. Amy, nosotros te vamos a cuidar ahora.Héctor que se haría cargo de ti si algo les pasara a ellos. Y Yo sé que es difícil, pero te vamos a ayudar a superarlo”,eso es precisamente lo que van a hacer. Somos tu familia dijo con los ojos llenos de ternura. No supe si fue su besoahora”, comentó Alexis dudando al decir la palabra maternal, su mirada, Héctor formando parte de mi familia“papá”. Me encantó que haya dicho que ellos eran mi o si me había estado conteniendo, pero sentí explotar mifamilia porque me hacía sentir mejor contar con su apoyo. corazón. Este volvió de inmediato a su lugar y mis ojos “Mmm… voy a ser tu hermana por siempre, de los lloraron cataratas incontrolables. No paré de hacerlo pordos”, dije fingiendo una pequeña sonrisa. Nadia me abrazó unos cuantos minutos, hasta que el pecho me molestaba. Elcon cuidado y Alexis acomodó mi pelo. dolor parecía irse mientras el agua corría por mi rostro. “Tengo sed. ¿Pueden traerme agua?”, pregunté. Los Entonces decidí seguir llorando, hasta sentirme mejor, si esdos salieron apresurados. Me quedé viendo la puerta que aún podía hacerlo.porque no quería que me dejaran sola por mucho tiempo. Los chicos volvieron con agua y bebí como siDe repente, el espacio libre en el marco fue cubierto por hubiera estado bajo el sol en un desierto, caminando porClara, seguida de Héctor. Ella se acercó lentamente, se días. Me senté en la cama, porque a pesar de que era pronto quería dejar de sufrir. Miré a los cuatro: mi nuevaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 143 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASfamilia. Por un segundo sentí alegría de verdad y enojo de ellos, como siempre lo hacía. Sería una egoísta si no loconmigo misma, pues parecía estar reemplazando a mis hacía.cuatro seres queridos por otros, demasiado rápido. “Está bien, ayúdame a vestirme. Terminemos con “Quiero irme ya de este lugar”, dije decidida. Los esto como se debe”, dije viendo el cielo nublado afuera. Lademás no se opusieron. ropa ya estaba lista en una silla. En minutos nos habíamos alejado del hospital, con Era un típico vestido negro y no entendí por quérumbo a mi nuevo hogar: a la casa de color arena. Sabía siempre había que vestir ese color oscuro en esosque ahora venía una parte difícil también. Había que momentos. De todos modos, la gente estaba acostumbrada.organizar todo para el funeral y recibir los saludos que Así lo confirmé más tarde al llegar al cementerio. Todostanto me molestaban. Por suerte, Clara y Héctor se harían vestían en ese color formando una gran nube negra.cargo de todos los arreglos. Yo sólo quería dormir, seguir No quise desayunar unos minutos antes, pues no medurmiendo para no sentir el dolor cortante. sentía muy bien, aunque las ganas de llorar no habían vuelto. Héctor me miró, asintió con la cabeza y supe que “Amy, es hora de levantarse, tenemos que ir al… era hora de irnos.funeral”, dijo Nadia tocando mi hombro suavemente. Estaba lleno de personas sobre el césped verde.Primero había pensado en no ir, pero tenía que despedirme Muchas de esas caras eran las que veía cuando íbamos enMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 144 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASauto al colegio. La de todos los ciudadanos que querían a Luego las personas dijeron adiós, nos quedamosmi padre. solos. El sacerdote me besó la frente y me dijo algo que no El auto ingresó lentamente ante la atenta mirada de pude escuchar. Arrojé una rosa sobre cada ataúd ytodos. Había estatuas de vírgenes, ángeles regordetes con lentamente los vi descender. Los empleados delrizos amarillos, muy diferentes al de mi cuadro, cruces de cementerio los cubrieron con tierra. Estaban tantodos los tamaños y humedad en las paredes. acostumbrados a su tarea que no parecía ser nada difícil Todos me respetaron por suerte, ya que no me para ellos. El dolor era ajeno.abrumaron con llantos y las vacías expresiones: “lo siento Respiré hondo, me quedé pensando en sus rostros,mucho” o “mí más sentido pésame”, que no tenían valor risas, abrazos y besos, el día del baile y me sentí mejor depara mí. verdad. El sacerdote empezó a recitar sus versos de “Es hora de irnos”, propuse mirándolos a la cara,costumbre. Estuve con la cabeza sobre el hombro de Clara tratando de hacerles saber que ya estaba lista para partir.todo el tiempo, porque ella me hacía sentir bien. Héctor, “Sí, ya es hora hija”, comentó Clara en voz baja.quien sería el nuevo intendente, estaba detrás de mí con Nos alejamos del lugar a paso lento, pero nos alejamos,sus manos en mis hombros. Muy cerca estaban Nadia y pues ya había enterrado a mis muertos y les había dichoAlexis tomados de la mano. adiós.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 145 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Las nubes negras se dispersaron misteriosamente del Capítulo Nueve: Alascielo, la claridad comenzó a volver lentamente. Los meses siguientes fueron más calmos, al menos para mi salud mental. Todos trataban de hacerme sentir bien, me daban el espacio que quería para estar sola. Tampoco me hablaban cuando se daban cuenta de que no tenía ganas de escuchar y me abrazaban cuando realmente lo necesitaba. En el colegio nadie mencionó nada sobre el accidente, ni siquiera Leo se acercó a decir: “lo siento”. Pude ver en las miradas y sonrisas buenas de los pocos que me saludaron, que lo hacían de corazón. Hasta las populares dejaron de molestar por un tiempo. Luego todo era normal para ellos y para mí porque la vida seguía su curso como si nada hubiera pasado. No podía creer que terminaría el secundario ese año, ya estaba en quinto, la última etapa.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 146 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS A pesar de las cosas malas que podían llegar a Ese día tenía que empacar todo para llevármelo, sólodeprimirme, iba a hacer todo lo posible para poder quería fotos, regalos, libros y algunas cosas de valorfinalizar mi último año en la selva superficial. importantes o que habían pertenecido a la familia por Un día tuve ganas de volver a mi antigua casa, pero generaciones. Los demás muebles serían vendidos juntosola, no quise que nadie me acompañara, pues era uno de con la casa.esos momentos que sentía que debían ser sólo míos. Quise Apenas puse un pie en el living que estaba enseguir manteniendo la casa en mi posesión por un tiempo penumbra, el vacío desolador me azotó, comomás. No estaba dispuesta a ponerla en venta todavía, empujándome hacia afuera. No había risas provocadas porporque allí estaban todos mis recuerdos, pero Héctor y cosquillas, olor a tostadas, ni ruidos. Sobre el sofá estabaClara me habían convencido de hacerlo. Decían que sería la muñeca que Martina había olvidado y por la que seuna prueba, una forma de cerrar esa historia y creí que había estado lamentando en la camioneta. La tomé sintenían razón. Además ya había dos compradores muy pensar, apretándola fuertemente sobre mi pecho.interesados que no querían esperar más. Llegué a la cocina, encontré el diario que ya era De la casa de la abuela en Santa María se harían viejo doblado sobre la mesa donde papá lo había dejado.cargo mis tíos, así que era un problema menos para mí. Quité las fotografías que estaban pegadas en la heladeraNunca pensé que siendo tan joven iba a tener que hacer con imanes; no quise verlas por mucho tiempo. Encontréesos trámites, pero me tuve que acostumbrar.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 147 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASsobre la mesada una caja blanca que aún tenía el perfume Me levanté apresuradamente y miré hacia la gran catedral.de mamá y las guardé allí dentro. Sus torres estaban vacías. Fue allí que me acordé de quien Luego subí las escaleras viendo más fotos familiares hace seis meses no veía, puesto que se despidió de mí en elde épocas felices, en portarretratos de marcos dorados, los baile de diciembre y ya era junio.cuales quité de la pared también. Después de pensarlo entendí que él, cuyo nombre La puerta de mi habitación chirrió al abrirse, me era difícil hasta ya pronunciar, también formaba partedándome la bienvenida a mi viejo mundo inventado, el que de mi lista de pérdidas irreparables. Su bello rostro ya nohabía permanecido intacto y del que tal vez no debía haber era perfecto en mis recuerdos, porque estaba casisalido nunca. desdibujado, borroso, como la isla lejana en Playa Calma. Me acosté en mi cama y me propuse recordar por Bastian había renunciado a su trabajo comovarios minutos, para no olvidar mi antigua historia. Todo, ayudante en la cafetería del Highland y no lo veía nuncadesde mi primer recuerdo de niña, hasta ese momento. Las en la ciudad. Supuse que se había marchado para siempre.imágenes comenzaron a pasar frente a mis ojos, las cosas Me tendría que olvidar de sus dulces labios y de sus manosse mostraban en mi mente sin que hiciera el menor cálidas. Aunque era doloroso, de alguna manera con granesfuerzo. tristeza lo haría, porque había comprobado que yo era En un momento me debí haber dormido, porque demasiado fuerte y que siempre era mejor superar lasdesperté asustada, vi el reloj y dos horas ya habían pasado. cosas malas.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 148 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Nadia estaba tratando de que consiguiera novio, así antes, la que había dejado de ser solitaria, aburrida yque se pasaba horas hablándome de un tal Lucas, que una cerrada. El duelo ya estaba hecho.amiga de ella, Zaira, se lo había presentado. Me lo pintaba Después de varias horas de pensar en los díascomo un “príncipe azul”, cuando las dos habíamos dejado anteriores, dejé muchas cajas repletas con todas mis cosas.de creer en cuentos de hadas hacía mucho tiempo ya. El cuadro con el ángel que Clara me había dado y mis Algo me llamó la atención. Un día mientras ella mariposas quedaron encima de todo, para que no sehablaba sin parar en el almuerzo, me pareció raro que estropearan. En cualquier momento mis nuevos padresnombrara a esa chica: Zaira, porque ella no tenía más pasarían a buscar mis pertenencias, para llevarlas a miamigos, al menos que yo conociera. Cuando le pregunté nueva casa.por ella me dijo que era una amiga lejana, a la que veía Bajé despacio las escaleras, sintiendo que mimuy poco. corazón se seguía aferrando al lugar. Sabía que era hora de Luego pensé en Lucas, a quien prácticamente cerrar la historia, como Clara y Héctor me habían dicho.conocía de tanto que me hablaban de él. Decidí que algún Recorrí las barandas con mi dedo y noté que el polvo deldía y si él lo sentía también, le daría una oportunidad, ya tiempo ya empezaba a cubrirlo todo. Pasé por lasque no podía seguir esperando a alguien que nunca habitaciones una última vez para despedirme, cerré lavolvería a ocupar su lugar. Además, era hora de volver a puerta principal detrás de mí, para nunca volver a una vidareír y divertirme. Era tiempo de ser por fin la Amy de que tampoco volvería a mí.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 149 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Mamá cree tanto en ti, amor, que todo lo que le El sábado decidimos salir a bailar con mis amigos. dices la deja conforme”, bromeó Nadia y todosNadia y Alexis estaban convencidos de que me haría bien, comenzamos a reír. Pensé que realmente había sido buenoyo lo creía también o me convencía de eso. Ya varios volver a la vida, porque me estaba sintiendo mejor demeses habían pasado, así que, ¿por qué no intentarlo? verdad. Por la mañana fuimos a comprar ropa, elegí un “Es mi suegra, no le queda otra opción más quevestido blanco que me había gustado bastante. Cuando el creerme”, dijo Al besándola en los labios. Recordé el díasol se puso, comenzamos a prepararnos con mucha en mayo, en el que mis dos amigos convocaron a susanticipación, como mi amiga acostumbraba, unas cuantas padres para informarles que eran novios. Fue una lindahoras antes hasta que Alexis nos pasó a buscar. cena en nuestra casa y todos dijeron: “ya era hora de que lo “No vuelvan tan tarde. ¿Llevan sus celulares y dijeran”.abrigo?”, gritó Clara desde la puerta, preocupada. Alexis El lugar al que fuimos estaba lleno de gente,bajó el vidrio de inmediato. adolescentes que se reían y bailaban. Había humo de “No se preocupe suegra, que yo las cuido. Volverán cigarrillo que no me agradaba para nada y luces quea casa sanas y salvas”, respondió Alexis, encendiendo el brillaban en lo alto del techo.motor.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 150 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Pude ver a Gina y Augusto en el centro de la pista, príncipe azul”. Entonces la misteriosa debía haber sidobailando pegados y mostrándose como siempre, como si Zaira. ¿Quién más podía ser?fueran el centro del universo. “Está bien. Lo intentaré, aunque no soy buena con Nadia me había obligado a tomar unos tragos estas cosas”, dije en voz alta, porque la música era muyfrutales que tenían alcohol y por alguna razón supe que eso fuerte.no me haría bien. Ella decía que tenían sólo jugo de frutas, “Te voy a hacer caso, pero no esperes que estopero no le creí, aunque Alexis seguía trayendo más vasos. funcione”, agregué aún más fuerte y los dos se rieron. En un momento entre las risas, tragos, música y Cuando llegué hasta él abriéndome paso entre labaile, una chica alta, de pelo negro y labios demasiado multitud un tanto mareada y con miedo de caerme, puderojos, dijo algo en el oído de Nadia. No pude distinguir verlo con mas detenimiento. Era realmente lindo, su caraquién era, porque no había podido ver bien su rostro. agradable, estaba muy bien vestido, pero no era miLuego se alejó, caminando llena de gracia, tal cual y como perfecto Bastian. No tenía su cabello fino, sus verdes ojoshabía llegado. mágicos, su cuerpo que me protegía. Pero tenía que darle “Hey Amy, Lucas está en la barra, invítalo a bailar. una oportunidad a alguien más, como me había dicho.Vamos”, propuso Nadia indicándome con la cabeza donde De seguro Bastian ni se acordaba de mí y si se habíaestaba él. Cuando lo vi, Lucas estaba mirándome y levantó ido por algo era. ¿Me habría mentido con lo del anillo?su vaso, como llamándome o diciendo: “soy yo, tu ¿Era sólo una excusa como decía Al? En ese momentoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 151 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASpensé que sí, que él había vuelto con su novia, porque no “Está bien. Te sacaré de aquí si es lo que quieres”,iba a arruinar su vida con una chica a quien recién había exclamó él, me tomó con su mano fría y me llevó a travésconocido. de la multitud que no se movía cuando intentábamos “¡Fuera de mi mente, Bastian!”, me dije a mi caminar.misma y él desapareció. Cuando llegamos a la puerta de salida, me sentí “Hola, soy Lucas. Supongo que eres Amy. Nadia y realmente aliviada, dejando atrás el ambiente sofocante.Zaira me han hablado de ti, así que quería conocerte”, Respiré hondo, llenando mis pulmones de aire limpio,comentó sonriente. Le devolví una sonrisa hecha con fresco y nuevo.esfuerzo y comprobé que Zaira era la misteriosa. “¿Quieres pasear por la ciudad? Tengo el auto en el “¿Quieres bailar o tomar algo? Este trago es bastante estacionamiento. Además, es mejor que todo ese ruido”,dulce para mi gusto, pero está genial”, dijo sin parar de propuso hablando más que yo. No supe porque, pero lahablar. Mi cabeza estaba dando vueltas y vueltas, me idea no pareció tan mala en ese momento. Además, élsentía mareada. Definitivamente no iba a tomar nada más, aparentaba ser bueno, sino Nadia no me lo habríaya que las cosas iban a empeorar. presentado. “La verdad es que quisiera respirar un poco de aire “Definitivamente me gusta la idea”, respondí.fresco, si no te molesta”, comenté masajeando mi cuello. Mientras se fue a buscar el auto, escribí un mensaje deDespués giré para irme sola. texto a mi amiga, porque Alexis no me lo habría permitido.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 152 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS¿Qué pensarían de mí sabiendo que me marchaba con un presentimiento y con eso nunca me equivocaba. Luego dechico? unos minutos de andar, el auto estacionó frente a una gran Mi celular sonó segundos después, abrí el mensaje y casa que era desconocida para mí.leí: OK. Diviértete mucho. Ya sabía a qué se refería con “Esta es mi casa. Vamos adentro, te conseguiré uneso. Hace unos días habíamos estado hablando de esos abrigo, algo de mi hermana que puedas usar”, dijotemas que me daban vergüenza, pero NO era eso lo que tomándome de la mano. Yo nunca le había dicho que teníapasaba por mi cabeza cuando accedí a irme con Lucas. frío, así que no sabía qué decir. No estaba acostumbrada a Él me mostró muchos lugares que no conocía, a salir con chicos, lo que hacía difícil dar respuestaspesar de haber pasado bastante tiempo en Puerto Azul. Me correctas o comportarme de una manera en que no diera areí de sus constantes bromas, pues era divertido. Me contó entender cosas erróneas. Con Bastian era todo tancosas que hacía cuando era un niño y yo, algunas de mis diferente, porque no había doble sentido cargado en el aire,anécdotas. El viento fresco de junio me estaba congelando como esta noche.la cara pero no me importaba, no tenía ganas de cerrar la “Mis padres no están en casa, si quieresventana, porque eso me mantenía despierta. podemos…”, dijo acercándose y besando mi cuello, en el No me había dado cuenta de que nos habíamos living. DEFINITIVAMENTE no era nada inocente laalejado un poco de la ciudad, no entendía a dónde íbamos, situación. Menos iba a dar un paso tan importante con él, apero tampoco pregunté nada. Aunque tenía un mal quien acababa de conocer. El día que decidiera dar eseMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 153 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASgran paso, sería con alguien a quien de verdad amara y izquierdo de la camioneta abollado y la luz rota. Llena decuando estuviera lista. rabia volví donde estaba Lucas, pero no lo encontré. Salí “Basta, estás loco. Si es para esto que me trajiste afuera enfurecida, estaba cerca del auto con sus brazoshasta aquí, estás muy equivocado. No necesitas llevarme cruzados, hacía un poco más de frío, de eso pude darmede vuelta, me voy caminando”, dije agresivamente. Él se cuenta a pesar de la furia que llevaba conmigo.quedó parado sin hacer nada, sonriendo, lo cual me “Ah, ahí estas. ¿Cambiaste de opinión?”, dijo con sumolestó aún más. voz arrogante, aprontándose para acercarse con esa En mi desesperación por salir de allí había horrible sonrisa de acosador en los labios.confundido la puerta, porque ingresé a un garaje y no salí “No seas patético, por favor. Quiero que me digasal exterior como pensaba. Había dos autos: uno blanco y lo YA qué es esa camioneta destruida en tu garaje”, amenacéque parecía ser una camioneta, cubierta con una gran tela con una mano extendida para detenerlo si decidíade color verde. Me quedé pensando en lo tonta que era por acercarse. Igualmente no lo iba a poder parar, pero mehaber fallado en mi escape, hasta que algo llamó mi daba más confianza.atención en el vehículo cubierto. “¿Qué? Ah… de un accidente que tuve, por unos La tela no lograba cubrir la patente. Entonces me idiotas que no me vieron subir a la ruta. No sé qué lesagaché para comprobarlo, pude ver: DIA 666. Me paré pasó, porque no iba a volver a averiguarlo. Por suerte a mímás segura que nunca, quité la cubierta para ver el costado no me sucedió nada más que la abolladura en la camioneta.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 154 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASSeguro se llevaron un buen susto”, dijo el maldito, riendo amenazándome y me sentí un tanto satisfecha. Luego nocontento de haber escapado y ni siquiera volver a paré de correr aliviada de que él no iba a poder seguirme.ayudarnos. No pude dejar de llorar, sabiendo que él había sido “¿De qué susto estás hablando? Se murieron todos, el causante de mi desgracia y el destino me lo había puestomenos yo. Eres un asesino, muchas gracias por el dato. Ya cerca. ¿Por qué la vida me quería hacer sufrir? Primero setengo las pruebas suficientes”, dije llorando de rabia, con llevó a mi familia y ahora me había puesto en unadolor y comencé a volver caminando por el costado de la situación horrible, incómoda y peligrosa.ruta. Decidí que no iba a permitir que más cosas me “Hey, si vas con la policía, me las vas a pagar caro. pasaran, que por mi culpa mi nueva familia se muriera¿Entiendes?”, dijo cínicamente siguiéndome, como si no también. No podía ni pensarlo. Todo el dolor suprimidoera poco haber matado a cuatro personas. El chico rico con volvió a mí. Este no solo cegó mi vista sino el pensamientosu camioneta nueva haciendo locuras había asesinado a mi racional, ya que sabía que iba a hacer algo terrible.familia. Cargada de ira me di vuelta, lo tomé por los Me vi parada al borde de la ruta y supe en el instantehombros y con toda mi fuerza le di un rodillazo entre las lo que tenía que hacer. Varios autos pasaron haciendopiernas, como Alexis me había enseñado. Se quedó volar mi vestido liviano blanco. Entendí que mi sueño setendido en el suelo gritando de dolor, llorando, aún estaba volviendo realidad, así que era hora de cerrar la historia de una vez por todas.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 155 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS A lo lejos, vi las luces de un gran camión encima de mí. Detrás de su espalda no estaba la nada, sinoaproximarse. Tomé coraje, respiré hondo y me puse en su dos gigantes alas de color oscuro.camino. Aún estaba demasiado lejos, así que cerré mis En ese momento, me di cuenta de algo que eraojos para esperar. El corazón me latía cada vez más fuerte, verdad. Volvió a mí una idea en la que nunca pensaba,pero no me importó. De repente, escuché un sonido que en porque la reprimía fuertemente cuando venía a mi cabeza.mi vida había oído. El ruido de ¿alas? batiéndose en el Mi Bastian, que estaba allí precioso sobre mí, era mi…aire. Algo me embistió con toda su fuerza tirándome al ángel guardián.piso, al otro lado de la calle. No había sido el camión, No entendí que pasó, pero mis ojos se llenaron deporque este pasó varios segundos después haciendo un lágrimas que no me dejaban ver, enredé mis brazos a suruido completamente diferente. ¿Qué estaba pasando? Abrí cintura, porque era imposible más arriba con sus enormeslos ojos inmediatamente para poder ver. alas. Me sentí tan bien de tenerlo de vuelta que me dormí Allí estaba él, respirando deliciosa menta y miel al instante, como siempre me pasaba cuando sabía quesobre mi rostro. Sus ojos verdes abiertos, estaban estaba a salvo con él.preocupados y cargados de dolor. Su piel era aún másblanca bajo la luz de la luna. Su torso estaba desnudo, sus Después de un tiempo volví a abrir los ojos demanos tibias sobre mi pecho y todo el peso de su cuerpo repente, pensando en que todo había sido un sueño bastante real, pero no. Me asustó el sonido de mi celular yMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 156 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASel hecho de que estaba en movimiento. Estaba en un auto En algún momento se enterarían, porque pensabaque ya conocía, en el que había pasado una tarde de lluvia hacer que Lucas pagara por lo que había hecho. Su familiacuando él se ofreció a llevarme a mi casa. era igual de culpable, pues estaban encubriendo un Bastian estaba manejando, con sus ojos fijos en la asesinato. Esperaba que la ley se hiciera cargo de ellos,ruta poco iluminada. El cielo era un manto negro con pero por el momento mis amigos no lo sabrían.pequeñas gemas brillantes. Su perfume inconfundible “Estoy bien. No fue buena idea salir con ese…llegaba a mi nariz y me hizo despertarme aún más. No chico. Por suerte Bastian me encontró. Repito, estoy bien.volteó ni una vez a mirarme, parecía muy enojado. Los quiero mucho”, dije y corté, porque mi hermano El irritante teléfono no paraba de sonar, lo que me empezaría a darme el sermón de mi vida si lo dejabahizo sentir ganas de arrojarlo por la ventana, pero no lo continuar.hice. Era Alexis que debía estar furioso, así que me apuré a En ese instante no supe qué hacer, era como quecontestar, pensando muy rápido en lo que iba a decirle. Bastian ni siquiera me registraba, me ignoraba y eso no me “Amy, ¿Dónde te metiste? Son casi las tres de la gustaba para nada.mañana. Hace dos horas que no sabemos nada de ti. ¿Estás Luego en un ataque de ira, bajó de la ruta y condujobien?”, vociferó, casi haciendo estallar el pequeño parlante hasta un acantilado. Estacionó el auto haciendo volardel celular. No le iba a decir lo que había pasado, tenía que polvo por todos lados. Dejó las luces encendidas, salió delmentirle. vehículo y empezó a ir y venir con sus brazos en la cintura.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 157 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASTemerosa, salí también, me acerqué lentamente, pues no dejarte sola”, exclamó golpeando fuertemente la rueda delquería enfadarlo aún más. Sabía que el sermón que mi auto con su pie. Nunca lo había escuchado hablar así yamigo no había podido darme, me lo daría él. menos comportarse de esa manera. Realmente le “Tu estás loca ¿No? ¿Qué estabas pensando? Vas a molestaba lo que yo había tratado de hacer. Se habíamatarme de preocupación, de tristeza, Amy. ¿Es eso lo que puesto muy sobre protector.quieres?”, dijo mirándome seriamente a los ojos, “Entonces… ¿Por qué me abandonaste? Con todo loplantándose frente a mí. Parecía estar lleno de dolor por lo que me pasó, te necesitaba de verdad”, susurré conque estuve a punto de hacer, como si no pudiera ni siquiera lágrimas en los ojos. Las palabras hicieron que su cara seconcebir la idea, pero al menos dijo mi nombre otra vez y pusiera triste, como si de verdad se reprochara el hecho deme estaba hablando. haberse alejado. Se acercó, me abrazó con sus brazos “No sabía lo que estaba haciendo, yo…”, dije fuertes en los que me sentía cómoda y besó mi frentemirando el suelo realmente arrepentida de haber caído tan dulcemente.bajo. De haber sido tan débil, de querer… suicidarme, “Nunca me alejé de ti. Sólo no dejé que me vieras,porque eso era lo que había intentado hacer. Entonces, no pero estaba en Puerto Azul. No quise formar parte de tuera tan fuerte como había pensado. vida o estar demasiado cerca, porque lo que estaba “Eso es exactamente lo que pienso. No sabes lo que haciendo no estaba bien. Estaba…”, se interrumpió. Meestas haciendo. Fue una pésima, mala y estúpida ideaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 158 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASaparté de su cuerpo, sequé mis lágrimas y me dispuse a por sorpresa, aunque estaba segura de que yo era esaterminar su oración. mujer. “Porque estabas rompiendo las reglas. ¿No es así? “Perdón, perdón, perdón…”, me disculpé besandoEntonces, ¿porque me dijiste que no tenías novia? Porque varias veces su mano. ¿Pero entonces qué era en realidad?la verdad es que no veo otra manera de romper las reglas “Está bien, no pidas perdón. Por un momento penséestando cerca de otra chica. Dímelo de una vez y que no estar cerca de ti era lo correcto. Pero cuando te vi aterminemos con este juego del protector”, logré decir de punto de hacer esa locura, supe que tenía que volver auna vez por todas. Su sonrisa perfecta volvió a sus labios salvarte, cuidarte y protegerte como siempre. Prométemeque tanto me gustaban. Otra vez le hizo gracia que pensara que nunca, NUNCA más vas a pensar en hacerte dañoque tenía novia. siquiera”, dijo abrazándome otra vez. Mi cabeza ejercía “Está bien cuando dices lo de romper las reglas, eso presión en su duro pecho. Estaba apretada entre el auto yes cierto. Aunque son otras las razones, no es una mujer. su cuerpo de roca. Puse mis manos en su espalda y alBueno, no una que ya tenga. Es otra la que me está instante recordé lo que había visto cuando me salvó de lacausando problemas”, dijo sonriente mirándome. Su enojo muerte. Dejando la investigación de las “reglas rotas” parase había ido, esfumado. Me di cuenta de que le costaba otro momento, me dispuse a hablar.estar enfadado conmigo. Ese último comentario me tomó “Espera un momento. ¡No lo puedo creer! Ríete si quieres o llámame lunática, pero… tenías alas hace unosMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 159 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASmomentos”, dije buscando con mis manos en su espalda romper las reglas…”, comenté como una investigadora quesin parar. Él no dejaba de reírse ante la supuesta tontería llegaba al fin del misterio, dejando salir miles de palabrasque yo estaba diciendo. en un segundo. “Amy, seguro te golpeaste la cabeza muy fuerte. “Amy, yo…”, trató de hablar, pero su cara habíaAdemás estabas asustada, nerviosa. No digas tonterías”, cambiado por completo. Estaba sorprendido, un pococomentó él aún sonriente. Me alejé nuevamente de Bastian nervioso, como si nunca le hubiese pasado o le hubieseny me puse a pensar. Yo había visto sus alas, las había dicho lo que le estaba diciendo. Para cualquiera sería untocado, así que no me gustó para nada que me tratara de disparate, lo parecía en verdad, pero estaba demasiadoloca, porque sabía la verdad. Era demasiado verdadero segura de lo que estaba diciendo.como para no haberlo visto antes. Se alejó dando unos pasos hacia los pinos que “Yo sé tú secreto… ¡Dios mío!, era tan real, siempre crecían cerca del precipicio, respiró hondo y se dio vueltafrente a mis ojos”, exclamé casi sin aliento entendiendo un para mirarme. La luna lo hacía ver plateado y hermoso.par de cosas más. “No puedo mentirte por más que quisiera. Sería “Es demasiado obvio. Eres mi ángel guardián, por pecar también. Es verdad lo que viste, todo lo que dices eseso tienes la necesidad de protegerme. Ni hablar de amor, cierto. No te asustes por favor, pero… soy tú… ángelporque un ángel no puede enamorarse de su protegida, guardián. No se supone que las personas se dan cuenta deporque sería un pecado terrible. Es eso, ¿verdad? Lo de eso o que vean las alas que viste. ¿Por qué eres diferenteMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 160 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASAmy?”, dijo mirándome, analizándome, como si algo cantar una melodía hermosa donde decía todas las vecesestuviese mal conmigo. que había estado tan cerca de mí. “Espera un segundo, esto es…”, no pude terminar de “Estuve en Enero cuando tuviste el accidente, lo quehablar. Me tuve que sentar en el suelo porque mis piernas lamento mucho. En la casa de Lucas escondido ytemblaban y estaba a punto de caerme. Estaba segura de la salvándote esta noche”, pronunció sus palabras con la vozverdad, pero era demasiado fuerte que él me lo estuviera más dulce que había oído. Se sentó sobre el pasto frente aconfirmando. mí y tomó mis manos en las suyas que eran cálidas. “He estado a tu lado desde que abriste los ojos, Entendí que nunca se había alejado de mí. Había estadodesde que te reíste por primera vez. Cuando te caíste de la desde el principio a mi lado, invisible sí, pero junto a mí.bicicleta y te lastimaste las rodillas en la casa de tu abuela. Había tantas cosas que no entendía.Todas las noches cuando decías mi plegaria te observaba Luego pensé en lo que había dicho. Él había estadodesde la catedral. Cuando me animaba entraba por la el día del accidente también. Fue ahí que recordé por quéventana y me quedaba cerca de tu cama, porque me gusta solamente había tenido un rasguño en la frente.verte dormir”, dijo recordando a medida que yo lo hacía Cuando la camioneta comenzó a dar vueltas y mitambién. Entendí el porqué de las misteriosas ventanas ventana estalló en pedazos, vi que algo venía girando aabiertas. Mis ojos se llenaron de lágrimas, su voz parecía toda velocidad, como un torbellino en forma horizontal. Era Bastian que entró en la camioneta. Sin saber cómo loMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 161 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAShizo se sentó detrás de mí, enredó sus piernas en mi cielo fueron los ángeles de ellos. Y que si lo había vistocintura, sus brazos formaron una cruz sobre mi pecho y su entre la multitud de médicos y enfermeras que memejilla se pegó a la mía. Él había estado protegiéndome rodeaban cuando estuve tendida en el suelo.como un caparazón, un escudo, por eso no me había “Está bien. Creo que ya estoy recuperada depasado nada y yo bloqueé esa imagen de mi mente o tal semejante golpe, no es necesario que midas tus palabrasvez Dios lo hizo para que no lo descubriera. cuando hablas de mis familiares”, dije sabiendo que no era “¿Dónde estaban los ángeles de mis familiares? ¿Por verdad. El dolor seguía prendido en mi corazón. Tambiénqué tuvo que morir mi familia?”, pregunté tratando de que me había quedado dando vueltas eso de que Dios disponía.no sonara como un reproche, porque era sólo una duda que ¿Había dispuesto que yo me quedara viva entonces? ¿Portenía. qué yo y no mi hermana? Sentí la necesidad de cambiar de “Porque es Dios quién dispone esas cosas, por más tema.que tengas un ángel que te cuida. Ni yo sé cómo pude “Pero entonces, creciste junto conmigo. No mesalvarte Amy. Ellos desaparecieron, porque cuando el acuerdo de haberte visto antes”, dije tratando de volver aprotegido muere nosotros nos esfumamos a proteger a las antiguas imágenes de mi niñez.otras personas”, dijo eso con un poco de tristeza. Entendí “Siempre fui así. He tenido dieciocho años por unque sentía mucho lo que les había pasado a mis familiares. largo tiempo. Un año más que tú, me estás por alcanzar”,También supe que las cuatro llamas que vi apagarse en el dijo sonriente mirando mi cara de sorpresa.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 162 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “¿Entonces nunca vas a envejecer? ¿Cómo te sentir bien. Pobre Bastian, me sentí una persona horribleconvertiste en ángel? ¿Dios los crea?”, arremetí con mis en ese momento.preguntas. Era todo un misterio, pero comprobaba que “Hace treinta años, cuando tenía dieciocho yo perdíhabía algo más, una fuerza superior que nos había creado. a mi familia, igual que tú. El problema es que no tenía aDios existía porque Bastian existía. nadie a quien recurrir. Pronto me quedé sin casa, no tenía “Está bien. Considérate una privilegiada, porque te trabajo ni dinero. Pasé días sin comer tirado en un callejón.voy a decir algunas cosas que nadie sabe y me van a Hasta que estuve cerca de la muerte por falta decastigar por esto. Pero como tu protector no puedo evitar alimentación”, comentó con sus ojos brillantes.tus preguntas, ni mentirte. Además, esto nunca ha pasado, “Fue ahí que apareció un hombre muy extraño,que una humana se dé cuenta de quién es su ángel; es algo porque producía un sentimiento indescriptible en mí. Eraque muy rara vez sucede. De seguro serás un caso de como si llenara todo mi cuerpo de energía y de paz. Élestudio para Dios”, comentó a punto de darme la sentía un amor tan inmenso por todo lo que lo rodeaba queinformación que yo quería. Cuando dijo que no podía era difícil de creer. Entonces me dijo que si estabamentirme o que siempre debía contestar mis preguntas, dispuesto, había un par de alas para mí. A pesar de quesentí que era lo mismo con su comportamiento. Por algo sonó extraño, no lo dudé ni un momento, le creí porqueno se había enojado cuando lo trataba mal el año pasado, era convincente. Y cuando me convertí en un ángel,cuando lo odiaba, porque era su deber estar ahí y hacerme realmente me di cuenta de que estaría mejor así que siendoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 163 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAShumano”, dijo. Acaricié su cabello y él cerró sus ojos. siempre sería ángel. Un error habría sido seguirHabía vivido un gran dolor cuando era humano, eso se involucrándose conmigo sentimentalmente. Yo casi habíanotaba en su voz. arruinado su felicidad, su trabajo y su relación con Dios. “Esto es tan extraño, pero creo en todo lo que me Entendí que debía olvidarme de él, que no debía pensar endices. Si sólo los demás supieran”, dije con mis manos en Bastian como un posible novio. En ese momento pareciósu mejilla. fácil, pero tendía a mentirme a mi misma. “Igualmente sé que no puedo decir ni una palabra. “Es difícil de creer todo esto, ¿verdad? No me gustaConfía en mí, este es nuestro secreto”, aseguré, porque era alardear, pero una prueba más no estaría mal. Además túimposible que los demás supieran de eso. Él me lo me descubriste. Yo no te dije nada, esa es una regla en tuconfirmó con su cabeza. favor”, comentó parándose. “Así que vas a ser siempre joven. ¡Que envidia!”, Se quitó la remera dejándome ver su hermosocomenté sonriente. cuerpo de músculos duros. Aparté un poco la vista porque “Sí, el tiempo no pasa para nosotros, no crecemos. A me volví a sentir pecadora, sabiendo que ahora no podíamenos que cometa un error, pierda mis alas y vuelva al pensar en él de esa manera. Se paró frente a las lucesmundo de los humanos. Ahí sí, mis años comenzarían a delanteras del auto que alumbraban su magníficacorrer otra vez”, comentó riéndose. Había algo en su voz, estructura y los pinos verdes al borde del acantilado. Meen esa risa que me decía que nunca perdería sus alas, que dio la espalda por unos segundos.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 164 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS De sus omoplatos en la espalda se abrieron dos “Son plumas de ángel”, comenté en voz alta. Bastiangrietas, grandes cortaduras. Finos hilos de sangre muy roja no paraba de reírse ante mi comentario.bajaron por su piel. Luego las cerró, se escondieron. Miré su espalda, “No te asustes. No duele nada y desaparece rápido”, recorrí el lugar donde habían estado con mis dedos y suexclamó sonriente. Me paré frente a él. Bastian estaba piel estaba sana, no había ni una cicatriz. Él tembló ante elentre el auto y yo. De repente, dos alas hermosas se toque de mi mano y se alejó rápidamente a ponerse laabrieron completamente detrás de él. Eso era precisamente remera.lo que había visto. Pero no eran como las que se veían en “Perdón, voy a dejar de hacer eso”, dije con unalos dibujos o pinturas. Estas eran oscuras, negras en la gran tristeza que no mostré. No quería hacer más queparte superior y luego se degradaban hasta llegar a un tocarlo, pero sabía que eso no estaba bien. Él me habíacolor gris en la parte inferior. salvado tantas veces que tenía que ser una “protegida” “Son hermosas de verdad. Es maravilloso ver esto. buena y agradecida. Así que no le complicaría las cosas.¡Dios!”, dije acercándome lentamente con la mano Pero en mi corazón, a pesar de que él no lo decía y sufríaextendida. Cuando posé mi mano sobre ellas, una suavidad en silencio, yo sabía que me amaba con la mismainmensa se hizo sentir en mi piel. Estaban hechas de capas intensidad y más fuerza aún, porque había estado siemprede plumas superpuestas. Pero no eran plumas comunes, a mi lado.que haya visto antes o simples plumas de aves.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 165 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS El celular sonó otra vez interrumpiendo el bello “Si sólo no fuera un ángel…”, dijo en voz bajamomento junto a mi ángel guardián, lo tomé rápidamente rompiendo el silencio. Fueron las únicas palabras en eladivinando quién era. Era Nadia. viaje de regreso. Sabía a lo que se refería, eso me Te estamos esperando fuera de casa. Apúrate así confirmaba que me amaba, no en el sentido ángel-entramos juntas. Eso decía el mensaje. Mi respuesta fue: protegida, pero me quedé en silencio para no hacerle másYa voy. complicada su situación. “Es hora de irnos. Ha sido una larga noche”, dijo Cuando llegamos, vimos el auto de AlexisBastian y me abrió la puerta del auto, encendió el motor estacionado a la vuelta de la esquina. Bastian paró detrás.para alejarnos del lugar. “Bueno, yo Amy te prometo que NUNCA más me Estaba feliz de tenerlo de vuelta conmigo. Sabía voy a hacer daño a mí misma, pero prométeme quecuáles serían las restricciones de estar cerca de él, pero NUNCA te vas a hacer invisible otra vez”, dije con ganasresistiría. No sabía cuánto tiempo duraría eso, pero no me de tomar su mano, pero no lo hice.importaba. ¿Qué tan extraño se vería que una anciana sea “Trato hecho. Nunca me podría alejar de ti ahoraamiga de un chico joven? ¿Qué sentiría él cuando yo no que lo sabes. Es un placer para mí cuidarte, no lo sientoestuviera? No quise pensar más en eso porque era triste, como un deber. Ahora anda, tus amigos te esperan. Noshabía tanto en mi cabeza que pensé que iba a estallar. vemos pronto”, dijo y se acercó para besar mi mejilla. ParaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 166 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASél parecía ser más fácil controlarse, porque realmente “Sólo que el degenerado de Lucas trató dedeseaba ser lo que era, no lo iba a abandonar por mí. propasarse”, acoté acordándome, con ganas de agregar la “Sí, tendré que dar un buen par de explicaciones. palabra asesino también.Algo voy a inventar, pero el secreto está salvo. Adiós”, “¿Estas bien? ¿Qué te hizo?”, preguntó mi amigosaludé y bajé del auto de una vez, porque si seguía allí no desesperado, listo para salir a buscarlo.bajaría nunca más. Era tan difícil el hecho de recuperarlo y “Tranquilo. No pudo hacer nada. Use mi rodilla endejarlo ir por unas horas otra vez. su entrepierna como me enseñaste, con toda mi fuerza. El tocó bocina en forma de saludo y se alejó. Luego Seguro que no se va a olvidar de eso”, dije sonriente.caminé decidida y alegre hasta el auto, cuando los chicos Nadia me abrazó desesperadamente.bajaron. “Perdón amiga. No te lo tendría que haber “¿Que pasó? ¿Dónde andabas? Con quién ya está presentado. Pero no sabía nada. Nunca le hubiese tenidoclaro”, preguntó Alexis tranquilo. Por suerte no sabían que hacer caso a Zaira. Que bueno que Bastian andabanada de nada, así que todo sería más fácil, mentir sería mas cerca”, comentó tomándome de las manos.fácil. “Si, él volvía a la ciudad y justo me encontró “No pasó mucho”, mentí descaradamente. caminando al borde de la ruta”, mentí otra vez. Ni me quería acordar de la locura que estuve a punto de hacer.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 167 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Por suerte siempre parece estar en el momento nuevo de mi amigo Nando de Venezuela. Decidí leerlojusto. Me alegro de que te haya encontrado”, dijo Alexis cuando me levantara, pues estaba cansada.aliviado. Pensé que necesitaba un tiempo para asimilar todo “Ahora vayan a dormir, yo voy a hacer lo mismo”, lo que me había pasado desde el trágico Enero. Necesitabaexclamó mi hermano. Se despidió de mí y de su novia con tiempo para mí sola, para estar aislada de lo que conocía,un apasionado beso antes de marcharse. para entender que iba a ser de mí. Qué postura debía tomar Las dos entramos a la casa, abrazadas. Eran casi las frente a la vida y otras cuestiones más. Por suerte, lasseis de la mañana, el sol débil comenzaba a salir. Nos vacaciones de invierno empezaban en dos semanas, sentídeseamos buenas noches a pesar de que el día empezaba ganas de irme a algún lugar a descansar.para los demás, cada una se fue a su habitación. Después de un momento recordé el aroma de Seguramente Héctor y Clara habían buscado mis Bastian, su cuerpo sobre el mío protegiéndome ycosas mientras no estábamos, porque mi habitación ahora salvándome. Estaba feliz porque mi ángel perfecto habíasí parecía mía. Las mariposas estaban colgadas cerca de la vuelto. Y aunque ya no pudiera ver la catedral desde miventana. El cuadro estaba ubicado sobre mi cama, con el ventana, sabía que desde algún techo él me estaba mirandoángel que me haría recordar a Bastian. Mis libros estaban para cuidarme.en una biblioteca nueva y mi computadora encendida sobre Ángel de la guarda, dulce compañía, no meun escritorio. En la pantalla decía que tenía un mensaje desampares ni de noche ni de día, no me dejes sola sinoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 168 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASme perdería… Dije la plegaria y me quedé profundamente Capítulo Diez: El Juncodormida, segura de que lo vería en mis sueños, como todaslas noches desde que tenía uso de razón. Al día siguiente, cuando me desperté no sabía bien qué hora era. De lo único que tenía certeza, era que el domingo había llegado y estaba lloviendo. Me levanté escuchando las gotas de lluvia golpear furiosamente contra el techo. Di unas vueltas en la cama tratando de recordar el sueño que había tenido y me sentí vacía al instante. Por primera vez en mis diecisiete años no lo había tenido, no había soñado nada. Lo atribuí a que había superado mis locuras de lastimarme, otros traumas o porque ya sabía que Bastian era mi ángel y había vuelto a mi lado. Me senté en la cama, vi que la luz en la computadora seguía encendida, me había olvidado de apagarla cuando llegué. El aviso del nuevo mensaje seguía titilando y llamando mi atención. Me apresuré a ver qué era, porque Nando no acostumbraba a mandarme mails, ya que chateábamos seguido, así que eso tenía seguramenteMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 169 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASalgún grado de importancia. Lo abrí para leer en letra de Espero que puedas hacerlo. ¿No sería chévere quecolor azul lo siguiente: nos conociéramos? ¿Recuerdas que hablamos de eso Hola Amy. ¿Cómo estas? Por aquí todo bien y con una vez? Bueno, espero tu respuesta.calor. Hace días que no te conectas y chateamos. Yo sé ¡Qué oportuno! Nunca me había aventurado tantoque debe ser difícil lo que te ha pasado, pero espero que como irme al extranjero, pero era lo que realmentevuelvas. Por más que ya varios meses han transcurrido, necesitaba si quería alejarme a pensar un poco sobre mino debe ser nada fácil recuperarse de una pérdida vida. ¿Por qué no irme por unos días? Tenía que planificarirreparable como esa. bien las cosas antes, pues había mucho en lo que pensar. Te quería contar que mis padres y hermana saben Nando vivía en Venezuela, en un pueblo llamado Elde tu existencia. Prácticamente te conocen, porque Junco. Me había enviado unas fotos y parecía el lugar másestán aburridos de escucharme contarles cosas sobre ti y mágico que había visto en toda mi vida, aún más fantástico que Puerto Azul. Además el distraerme y conocer gentede tu vida en Argentina. Además les mostré la foto que nueva me haría bien, estaba segura de ello. El hecho deme mandaste. Espero que no te enojes. respirar nuevos aires para aclarar mi mente no me vendría Bueno, me dijeron y aquí vienen las grandes nada mal. El tema sería comunicarlo a mi familia. Recénoticias, que puedes venir a visitarnos cuando quieras. para que todo saliera bien con ellos.Siempre que tengas los documentos necesarios y dinerosuficiente.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 170 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Tenía algunos de los papeles en regla, ya que con “¿Puedo viajar en dos semanas hacia allá? Espapá nunca se sabía cuando podríamos viajar al exterior. cuando terminan las clases aquí. Me iría mañana, pero meEn una caja tenía bastante dinero ahorrado, así que nada falta un permiso”, propuse. Sólo faltaban dos semanas paramás me faltaba. Sabía que aún había trámites qué hacer, las vacaciones de invierno y todo se estaba dandoasí que no podía irme tan pronto como yo quería, debía perfectamente. Era buena alumna y volvería con energíaesperar un tiempo más. para ponerme al día con las tareas que de seguro los Puse responder justo cuando Nando se conectó. En profesores nos darían para acordarnos de ellos, en nuestrosu país era más temprano, pero él ya estaba a la “tiempo de descanso”. Además, no tenía pensado molestarcomputadora, como siempre. a la familia de mi amigo por tanto tiempo. Minutos “Hey amigo. Recibí tu mail, lo leí recién”, escribí pasaban y Nando no contestaba. Empecé a mover miansiosa esperando que conteste, deseando que pudiera ser pierna nerviosamente.lo antes posible. No supe porque tenía la urgente necesidad “Acabo de preguntar. Dicen que no hay problema.de irme. Ya van a comenzar a prepararte un cuarto. Aquí están “Hola Amy. Qué bueno. Y… ¿Qué piensas hacer?”, ansiosos de recibirte”, escribió. Me di cuenta de que lesescribió él. Apronté mis dedos para dar la respuesta, había hablado mucho de mí como para que estuvierantratando de que no sintiera que estaba desesperada, lo cual ansiosos de verme.era verdad.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 171 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Bueno, te cuento que vas a llegar al aeropuerto “Yo estoy bien de verdad. Es que justo son lasSanto Domingo. Allí te estaremos esperando con mi vacaciones y mi amigo me invitó. No tienen quefamilia. Nos mantenemos en contacto, como siempre”, fue preocuparse, es de confianza”, expliqué lo que sonaba rarolo último que escribió. Le dejé un saludo, pero no en oídos ajenos.respondió. “No sé, Amy. ¿Hace cuánto se conocen? Tenemos Me apresuré a arreglarme y vestirme, estaba que estar seguros de que es alguien serio y de confianza,contenta. Bajé las escaleras corriendo, estuve a punto de como dices”, preguntó Clara preocupada mirando a sutropezar. El mediodía ya había pasado, pues Clara me marido y sentí que las cosas se iban a complicar un poco.ofreció comida que había sobrado. Realmente no tenía “Lo conozco hace un año ya, he visto fotos suyas yganas de comer así que sólo tomé una manzana a la que le del lugar donde vive. Dice que su familia va a empezar adi un gran mordisco. prepararme una habitación. Sé que van a decir que son Junté valor y di el aviso cuanto antes. No dijeron excusas, pero no es así, yo lo siento. Realmente necesitouna sola palabra, parecían sorprendidos con mi noticia. Ni hacer esto”, supliqué adelantándome un paso a ellos,Nadia sabía bien qué decir, lo que era raro, porque casi porque sabía que iban a decir que él podía estarsiempre tenía algo para decir. Les di el argumento más mintiéndome y dándome excusas para parecer confiable.convincente, para que no se preocuparan por mí. Seguí “Alguien debería acompañarte, creo que es máshablando al no obtener respuestas. seguro”, insistió Héctor, pero no pudo ganarme la peleaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 172 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAScuando lo tomé de las manos y lo miré a los ojos. No les la ventana. Mis padres me miraron de tal manera, que supequedó otra opción que aceptarlo, porque les pedí con toda que contaba con su apoyo.el alma que me dejaran tener ese tiempo lejos, para El lunes por la mañana estuve nerviosa, porque noreflexionar. Fueron lo suficientemente buenos como para sabía cómo decirle a Bastian lo que iba a hacer. Teníaentender mi decisión, sabiendo lo que implicaba que una miedo de que él hubiera escuchado algo, porque siempremenor viajara sola. Héctor se encargaría de tramitar la andaba tan cerca y yo no lo veía. Pero a pesar de que loautorización en la capital, lo que llevaría una semana, así busqué en todos lados, a donde miraba no estaba, no loque sólo debía esperar a las vacaciones, como había podía encontrar. Supuse que tenía que rendir cuentas conpensado. su jefe, porque no apareció tampoco los días siguientes. “Si quieren llamamos a su casa para que hablen con No podía creer cuánto lo extrañaba, pero era mejor quesus padres o les muestro las fotos, es un chico bueno tener que darle explicaciones que no le gustarían y lorealmente”, dije lista para lo que quisieran hacer. Nadia me harían enloquecer.miraba sonriente. “¿Quieres matarme de tristeza?”, había dicho una “Amiga, confiamos en ti. Nunca harías algo de lo vez, lo que me hacía sentir mal, pero traté de no pensar enque no estás segura y estás tan convencida, que ellos te él de esa manera, porque me odiaba cuando Bastian estabadejarán hacerlo”, comentó mi amiga mirando la lluvia por triste por mi culpa.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 173 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Nadia y Alexis no querían perder ni un segundo a mi “Son unos pocos días, una semana como mucho. Yalado, como si me fuera a ir para siempre. Les dejé bien en voy a volver para hacer todas las tareas con ustedes otraclaro que volvería para ser su “carga”, como bromeábamos vez, amiga”, bromeé besando su frente.a menudo. “Espero que este tiempo te sirva para estar mejor”, Dos semanas después, los papeles estaban listos, el dijo Héctor con las manos en los bolsillos de un gran saco.equipaje hecho, el dinero y mis ganas conmigo. Nada me Me acordé que Nando había dicho que donde vivíafaltaba para emprender el viaje. Mi amor imposible no no había estaciones. ¡Que extraño era eso! Decía quehabía hecho aparición pública, así que seguí pensando que nunca hacía frío, así que no había empacado ropa deestaba ocupado. Muy en el fondo de mi corazón, temí por invierno, sólo algún abrigo por las dudas.una nueva invisibilidad de parte suya, pero él me había “Te quiero mucho Amy”, exclamó Clara conprometido que nunca más se alejaría. Eso me ponía un lágrimas en los ojos, como una mamá de verdad se veríatanto tranquila. en ese momento. “Te vamos a extrañar. No te olvides de escribir “Espero que el venezolano no se propase. ¿Semails, porque no creo que tu celular funcione allá”, dijo entiende no?”, amenazó Alexis sonriente completando laNadia por la noche en el aeropuerto de la capital. Me despedida temporal. Le pegué en el hombro y le di unabrazó como si nunca más me volvería a ver. fuerte abrazo.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 174 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Los saludé desde lejos, en la escalera mecánica que imposible pensar que era yo la que no quería estar cerca deme llevaba. Luego no los tuve más a la vista. él, pero la situación me lo exigía, por mi propio bienestar. Las horas pasaron bastante rápido a pesar de que El avión era inmenso, típicamente blanco, pero no le miraba el reloj cada diez minutos. La gente estabatenía miedo. Además, no podíamos tardar tanto en llegar, inquieta, hablaban y reían. Los niños lloraban porqueno quise ponerme a calcular porque seguro mis cuentas no estaban aburridos y la señora a mi lado estaba tan dormida,serían correctas. Me pondría a leer o escuchar música para que había comenzado a roncar. Entonces dejé de leer elque el tiempo pasara más rápido. libro que tenía entre manos, en el que se describían bellos El transporte de alas gigantes despegó haciendo paisajes e historias de amor y me puse a escuchar música,demasiado ruido, abajo quedaron los miembros de mi porque era insoportable tratar de concentrarse en la lecturanueva familia, mis problemas, mis tristezas y mi amado con los ronquidos de la mujer.Bastian. Con quien por suerte no había tenido que Me quedé dormida y volví a abrir los ojos cuandoenfrentarme, pero él sabría que estaría bien, que no era una nos pedían que ajustáramos nuestros cinturones, porquelocura esta vez. Además, necesitaba olvidar que lo amaba íbamos a aterrizar. Eso si me dio un poco de miedo, por eltanto, porque era un amor prohibido y él también sabía ruido de las ruedas al tocar el suelo de la pista y eleso. Ese era uno de los motivos de mi alejamiento. Era movimiento brusco. Pero cuando el avión se detuvo unos minutos después, supe que había llegado a Venezuela sanaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 175 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASy salva. Ya estaba lejos de las nubes blancas que había nos conocíamos mucho, demasiado, pero era muytenido tan cerca, así que todo estaba bien en tierra firme. diferente tenerlo en frente. Caminé por el gran salón vidriado entre un mundo Luego de presentarme con su familia buscamos elde gente que acarreaba equipajes, buscando entre la equipaje. Afuera del edificio, el sol parecía azotar todo y elmultitud esa cara que había visto en las fotos. Hasta que lo calor se hacía sentir de verdad en el lugar. No estabavi allí, con su piel bronceada, su blanca sonrisa y de la acostumbrada a esa clase de calor, pero no se sentía delforma en que me había dicho que iba a estar vestido. Lo todo mal.acompañaban sus padres y una hermana menor que tenía “Aquí no pasaras frío, Amy, eso es seguro” dijo elun cartel con mi nombre, más una carita feliz que ella le papá de Nando cargando mis bolsos en la parte trasera dehabía dibujado. Pensé que eso sólo ocurría en las películas, un jeep. Dijo mi nombre como si estuviera acostumbrado apero la realidad me sorprendió. decirlo o a escucharlo en la boca de su hijo. Cuando todos “Hola. Bienvenida. Por fin nos conocemos, esto estuvimos listos, comenzamos a andar por la calle.es… raro. No sé qué decir”, dijo Nando feliz acercándose a La hermana de mi amigo parecía estar contenta desaludar. Rápidamente lo abracé, aunque no sabía si eso tener visitas y me miraba sonriente, así que yo le devolvíestaba bien o si eran sus costumbres, pero pareció no una gran sonrisa.importarle. Lo hice porque estaba feliz de verlo, de por fin Luego de unas horas de viaje, pasamos por unasaber cómo era en persona. Habíamos chateado tanto que ciudad hermosa que me dijeron se llamaba San Cristóbal.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 176 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “San Cristóbal es un valle. Le dicen la ciudad de la decía: El Junco y supe que habíamos llegado al pueblo decordialidad, aunque noto a las personas un tanto Nando, la espera había terminado.indiferentes estos días”, comentó Nando y sus padres Las casas estaban protegidas por montañas y la granempezaron a reír. Fue cuando pude apreciar su acento. Me cantidad de vegetación parecía querer devorarse lospareció raro, diferente a la forma de hablar en Argentina edificios. Miré las caras de la gente, todos tenían la pielobviamente. tostada y de color caramelo, como Nando. Les quedaba El jeep avanzó bajo el sol ardiente. Me di cuenta que atractivo ese color que era producto de una constanteni el aire acondicionado sería suficiente para aplacar el exposición al sol, más el viento cálido que corría por lascalor abrasante, así que estaba bien que el vehículo fuera calles y rincones de El Junco. Al ver la gente del pueblo,abierto, porque el viento golpeaba contra tu cuerpo y era creí que eran mas cordiales que en San Cristóbal, que miun tanto placentero sentir el calor. amigo tenía razón. A medida que avanzábamos, las casas parecían Cuando el jeep se detuvo frente a la casa observéesconderse entre los grandes valles, entre los altos árboles mejor el panorama, me encantó el contraste de lade copas verdes. Había ríos de aguas blancas que surcaban residencia de mi amigo, sobresaliente entre la verdelas inmensas selvas. Tomé unas cuantas fotos para tener de vegetación y las flores rojas. Su construcción era moderna,recuerdo. Luego de otras horas pasamos un cartel que para nada típica y colonial como las otras que había visto en el lugar. La casa se encontraba cerca de la base de lasMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 177 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASmontañas, que formaban altas paredes unos metros más “En El Junco puedes tener el sol mas radiante, perolejos. Era completamente blanca y tenía grandes ventanas de pronto, una lluvia torrencial te deja empapado, ¿raropor todos lados, para apreciar el bello paisaje. Lo cual era no?”, volvió a decir con la vista en el cielo. El olor a tierralógico cuando se tenía semejante belleza natural para ver mojada comenzó a ingresar por debajo de las puertas ytodos los días al despertarse. ventanas abiertas a medida que llovía con más intensidad. “Si no se quieren mojar, mejor se apresuran a “Chévere”, dije en tono de pregunta buscandoentrar” comentó la mamá de Nando sin querer que sus aprobación y tratando de no sonar estereotípica. Todos sepalabras rimaran, con su mano extendida, esperando que rieron, así que estaba bien empleada la palabra.las pequeñas gotas le tocaran la mano. ¿Yo, viendo cosas raras? Ya nada me sorprendía. Ella le lanzó la llave a mi amigo, que nos abrió Saber que podía ver a mi ángel guardián lo superaba todo,apresuradamente. Su padre ingresó con el equipaje y luego pero igualmente era un extraño fenómeno natural lo de lase fue a guardar el jeep. Todos corrimos al interior de la lluvia inesperada. También pensaba que era un alivio paracasa, yo por reacción y siguiéndolos porque no me había ellos, como una recompensa por el calor que tenían quedado cuenta de que iba a llover. soportar todos los días. “Mira esto Amy, es como un fenómeno”, me llamó “Hijo, ayúdame a llevar las cosas de Amy a suNando cerca del cristal de la gran ventana. Su hermana me cuarto”, propuso su papá acarreando mis bolsos. La niñallevó de la mano. estaba contenta de poder ayudar también, así que le diMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 178 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASgracias tocando su cabeza. Los demás subieron las “Sí, es bueno, pero digo… que siendo reservado, meescaleras porque las habitaciones quedaban en el primer alegra que hayan podido concretar esto, a conocerse mepiso. Me quedé sola con la madre, que me miraba desde refiero. Cuando nos comentó la idea pensamos que erauna gran cocina donde ya se había puesto a lavar algunas sólo una idea loca nada más, pero veo que hay verdaderaverduras para empezar a cocinar. amistad entre ustedes. No les importan las distancias, eso “¿Sabes que es más raro que la lluvia?”, preguntó y es bueno. Eres más que bienvenida aquí, quería que lome acerqué para que me develara el misterio. supieras”, dijo poniendo sobre la mesa todo lo que tenía en “La verdad, no lo sé”, respondí pensando en las las manos. Cuando comentó que mi amigo era reservado,grandes alas oscuras de Bastian. Pero ella no podía saber me acordé de mí misma al principio del año pasado, quesobre eso, al menos que fuera vidente o algo por el estilo. más que reservada era cerrada. “Fernando, Nando, él es reservado. Es un estudiante “Gracias, me siento muy bien de estar aquí. Teníamuy convencido de lo que hace, por eso es tan bueno”, muchas ganas de conocerlo y a ustedes también”, comentécomentó. No sabía a qué venía lo que me estaba diciendo. sonriente. De repente sentí una mano en mi brazo. Era laAlgo más debía seguir esa oración. de Alexandra, la hermana de Nando que venía a mostrarme “Eso es bueno, a mi también me gusta estudiar”, dije la habitación.sintiendo que no era eso a lo que la conversación se Atravesamos un pasillo en el primer piso que merefería. hizo recordar el de la casa de Nadia, mi nueva casa. ÉsteMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 179 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASestaba muy iluminado, el techo parecía ser de cristal y la pensar porque no quería arruinar mi estadía en este país.claridad ingresaba por el. Definitivamente el día que Además, no podía estar triste, ya que había conocido porcomprara una casa sería así, igual a la de mí amigo fin a mi gran amigo. Parecería una desagradecida con suvenezolano. familia, que me había permitido venir, si andaba “Hey, espero te guste. Mira lo que pudimos lamentándome y llorando por los rincones.conseguir”, dijo él mostrándome varios cuadros con “Casi nunca tenemos visitas especiales y menos demariposas que habían colgado en la pared de color rosado. un amiga como tú. Así que todo lo que hagamos paraLa habitación parecía recién pintada. hacerte sentir mejor es necesario”, comentó Nando con sus “Genial. No puedo creer todo lo que están haciendo manos al bolsillo, apretando sus labios.por mí, muchas gracias. No era necesario”, exclamé “Hay alguien que requiere tu atención, se desesperamirando las preciosas mariposas. Él sabía cuánto me por conseguir tu atención mejor dicho”, dijo mirando agustaban, pero no esperaba ese detalle. En ese momento Alexandra que estaba impaciente por mostrarme sume sentí como en casa de verdad. Aunque aún había algo habitación.que se metía en mi cabeza, por más que trataba su rostro “Entonces allá vamos”, exclamé sonriente, lo toméinsistía con aparecer en mi mente. de la mano para que me siguiera. Cuando llegamos al “¿Qué estaría pensando al no verme en la dormitorio de la pequeña, que me hacía recordar ahabitación? ¿Estaría enojado conmigo otra vez?”, dejé de Martina, me mostró todas las muñecas que tenía sobre laMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 180 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAScama. Sus juguetes, fotos de cuando era bebé y demás El aroma a carne asada, mezclado con loscosas especiales que me dijo a nadie se las había mostrado condimentos que habían usado y las verduras comenzó aantes. Así que me sentí especial. subir al primer piso. La mariposa había quedado lista y “Cuando te canses dime y ya”, exclamó él maravillosa, como Alexandra había dicho y cuando respiréguiñándome un ojo. Nos sentamos en la alfombra, porque hondo para llenarme del rico olor a comida, la voz delAlexandra quería que la ayudara a dibujar una mariposa. papá de mi amigo dijo desde abajo: “El almuerzo estáNando se sentó también, pero con un libro que tenía que listo”. Esa frase no cambiaba en ningún país del mundo,leer para la universidad. Estaba estudiando para era igual de satisfactoria en todos ellos.convertirse en profesor de inglés, así que leía mucho, Nos pusimos de pie al instante, como bestiasamaba los libros y había leído todos los que yo también hambrientas que no habían comido en mucho tiempo. Mehabía devorado. avergoncé de mí misma, pero no había probado nada Varios minutos habían pasado mientras hacíamos la sustancial desde que dejé Argentina. En el avión sólo comímisma actividad. Estaba realmente concentrada ayudando algunos bocados, sándwiches y golosinas de los que solíana pintar el dibujo de la niña, a quien le encantaba mi servir.compañía. Nando estaba con sus ojos aún puestos en las Aún no había visto el comedor, pero al entrarpáginas de un libro sobre teoría del aprendizaje, que observé que era uno de los mejores cuartos de la casa. Losparecía ser complicado. muebles: mesa y sillas eran de color negro. Había un granMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 181 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASplato ondulado, pintado verde oliva en el centro de la como cuando había conocido a la familia de Nadia, todo semesa. En vez de pared, había un gran vidrio que ocupaba iba dando naturalmente.el lugar donde en cualquier casa habría ladrillos y Ellos me contaron mucho sobre el pueblo y estabancemento. Se podía ver a través de él un patio de grandes muy interesados en saber donde vivía yo. El padre deproporciones. Nando quería saber sobre la economía, de lo que había Había una gran galería afuera, con asientos leído bastante y demás cosas sobre política en lo que noreclinables y una enorme piscina enterrada en el pasto. podía ayudarlo, porque no tenía la más mínima idea.Más lejos, había árboles de tronco fino que decoraban un Cuando comenzó con un discurso negativo sobre eljardín y luego se podía apreciar un inmenso bosque que gobierno en su país, los demás lo hicieron callar.llegaba seguramente hasta las montañas. El lugar no podía “Siempre dice lo mismo. Hablemos de cosas másser más fantástico, era realmente mágico. lindas. No queremos asustar a Amy”, dijo su esposa y tocó La casa no tenía mucha ornamentación, pero era su mano para que se calmara. Luego la conversación giróelegante con las cosas que poseía, creí que lo simple sobre el día a día de la familia y anécdotas quesiempre era mejor. incomodaban a mi amigo, aunque no podía distinguir si se Pensé que me iba a sentir incómoda durante el ponía colorado bajo su linda piel color caramelo.almuerzo, que haría o diría alguna tontería, pero fue todolo contrario, porque era como estar en mi propia casa oMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 182 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Después de la comida ayudé a Ana a lavar los Recordé a mi madre y eso me produjo tristeza. Elplatos, para dejar todo en orden como cuando había vacío aún era grande, no sabía si algún día lo llenaría.llegado, a pesar que ella se negó rotundamente. Tenía una nueva familia, pero sabía que esa herida tardaría “Pero si siempre te quejas de que nadie te ayuda, mucho en sanar o tal vez nunca lo haría. Así que debía sermamá”, bromeó Nando con su espalda en la pared, fuerte y a pesar de que Ana no me había hecho nada malo,comiendo una manzana demasiado roja. sentí que tenía que alejarme para no llorar. “Ella es la invitada, no debería trabajar. Tú tendrías “Cantas hermoso, de verdad, fue un placerque ayudarme, hijo”, dijo ofreciéndole un plato lleno de escucharte. Voy con Nando ahora. Nos vemos luego”, dijeespuma. Mi amigo se escapó a la galería, donde me sinceramente tocando su hombro, escabulléndome por laesperaría para mostrarme el bosque. puerta trasera hacia el patio, como mi amigo había hecho Ana comenzó a cantar y me quedé escuchando su unos minutos atrás.voz hipnotizante. Definitivamente podría ser cantante, Cuando lo vi esperándome, la vida pareció volver asonaba tan dulce y apasionada cuando cantaba. Era como mi cuerpo junto con una sensación de alegría. Allí estabasi los demás no existían mientras lo hacía, porque estaba mi amigo, que a pesar de la distancia siempre me habíamuy compenetrada. Se movía, ondulando su cuerpo casi escuchado o mejor dicho leído, todo lo que tenía paracaribeño con bellos movimientos, Alexandra la miraba con decirle. Nuestra amistad era muy grande, “extraña” enlos ojos brillosos y llenos de amor. cierto modo para los demás, pero me sentía bien sabiendoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 183 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASque lo tenía cerca. Entonces, entendí que había sido una Capítulo Once: Tiempobuena idea haber venido a El Junco. El aroma de las flores y plantas silvestres de los alrededores era muy fuerte. La lluvia de las horas anteriores había refrescado el ambiente. A medida que nos adentrábamos más y más en el bosque, los rayos del sol se hacían menos visibles, ya que a la gran bola naranja en el cielo se le hacía difícil iluminar. Le costaba traspasar las tupidas copas de los altos árboles de grueso tronco. Por un momento, recordé imágenes de un bosque que conocía bien en mi país, uno en el que había dormido abrazada a Bastian. Pero no quería seguir pensando en él por el momento, bastante difícil sería volver y tenerlo siempre a mi lado sin poder besarlo y amarlo. Nando me invitó a sentarme cerca de unas flores de color lila, de las cuales tomé un puñado. Cuando ya estuve más acostumbrada a los sonidos del lugar, pude escuchar el agua de un arroyo cercano que corría chocando contraMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 184 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASlas piedras. Me senté a su lado sin saber qué decir, ya que rápido? Seguro pensaba que sentía algo por él para hacerera la primera vez que estábamos solos en persona. Por semejante viaje. Se estaba confundiendo, al igual que…suerte, él hizo la tarea de comunicarnos más fácil y rompió yo. Sí, al igual que yo. Desde que había llegado, no supe siel hielo. fue el nuevo clima, la simpatía, la alegría de conocerlo o “Me pregunto qué pensarán los demás de todo esto. qué, pero estaba un uno por ciento confundida. El otroLo imagino, creo. ¿Tú qué piensas?”, comentó sonriente noventa y nueve por ciento de mi corazón ya pertenecía ajugando con una ramita seca que había caído de un árbol. alguien que tenía alas, pero que no podía amarme.Empezó a escribir su nombre sobre la tierra. “Mira, somos amigos y podemos visitarnos, eso es “¿Qué pienso sobre qué? No entiendo…”, dije normal, aunque vivimos bastante lejos. Y si a los demásdudando, porque el tono de su voz y lo que había dicho, les parece extraño, ese es su problema. Nosotros noera lo mismo que todos hacían cuando pensaban en amor. deberíamos pensar en ello”, traté de dejarlo en claro, pero “Me refiero a que alguien no vuela de un día para el mi voz no sonó muy convincente. ¿Era posible que meotro a un país diferente, aunque esté en el mismo estuviera creyendo lo que mi amigo decía? ¿Estabacontinente. Deben pensar que hay algo entre nosotros”, olvidando a Bastian tan rápido? ¿Estaba tratando derespondió riendo, lanzando lejos la rama y borrando con el interesarme en alguien que si me pudiera amar?pie lo que había escrito. Luego me miró y entendí que “Al menos mi familia tiene otra teoría sobreestaba en lo cierto. ¿Por qué los chicos se confundían tan nosotros. Y no es la amistad”, comentó mordiéndose unMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 185 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASlabio. La tenue luz trataba de tocarnos pero era débil, todo no duró más que un segundo, hasta que nos apartamos. Mese sentía más fresco en la profundidad del bosque. Entendí sentí mal de haberlo hecho, porque estaba traicionando ael porqué de la alegría de su madre, seguro eso era lo que Bastian, a mis sentimientos y haciendo que Nando sepensaba: que éramos novios. confundiera aún más. “Espera, yo no quiero que te confundas o creas “NO”, dijimos los dos en voz alta, luego nos reímos.que…”, seguí explicando, hasta que su cara se acercó Habíamos tratado de crearnos otra realidad, eso estaba másdemasiado y no pude hablar más. La confusión seguía que obvio. El beso no había estado mal, pero no significójugando en mi cabeza, no opuse resistencia a lo que iba a nada para ninguno de los dos, porque no estábamossuceder, aunque sabía que me odiaría luego. enamorados, así que sólo sería un secreto. “Déjame intentar algo. Tienes derecho a golpearme La verdad era que los dos amábamos a otraspor lo que voy a hacer”, comentó acercándose aún más personas y por más que quisiéramos mentirnos a nosotroslentamente, esperando mi reacción. No se lo impedí, cerré mismos, esa realidad que queríamos inventar se disolvía enmis ojos y me dejé llevar. Recordé lo de dar oportunidades la brisa cálida, porque era sólo una mentira.a otros, ya que mi verdadero amor era imposible. “Perdóname, soy un tonto y un atrevido. No debíEntonces, ¿por qué no intentar? haber hecho esto sin tu permiso, qué vergüenza”, se Sus labios eran suaves, húmedos y se movían disculpó agachando la cabeza. Yo no estaba enojada parasuavemente, pero no eran los que yo quería besar. Por esoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 186 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASnada, porque me había ayudado a dejar de estar casi siempre estamos juntos, pero…”, dijo mirando haciaconfundida. las copas de los árboles con cara de resignación. “Hey, está bien. No pensaba que esto iba a suceder “¿Has sentido que por más de que todo está bien conentre nosotros, pero me sirvió como prueba. Aun sigo la persona que amas y a pesar de que estás a su ladoenamorada de Bastian y por lo que veo, tú de Laura”, dije siempre, es imposible?”, preguntó y se quedó esperandoy sus ojos se iluminaron, porque sabía que todo estaba mi respuesta.bien. “Definitivamente sí, amigo. Estamos en la misma “¡Qué memoria tienes! Si, la sigo amando a pesar de situación. Es bastante doloroso, pero creo que debemostodo, de su indiferencia ¿Cómo te acordaste de ella?”, seguir intentando, porque eso es lo que sentimos enpreguntó sonriente. verdad”, dije sonriente tomando su mano, que me levantó “Me hiciste escribirle un poema, ¿te acuerdas? Se del suelo.puede saber cómo va esa relación, ¿va mejorando?”, Comenzamos a caminar hacia la casa, a alejarnos decomenté cruzando mis pies y jugando con mis manos. los aromas, los ruidos, la tranquilidad y la frescura. En el “Laura no es amante de la literatura, así que el camino pensé que estábamos pasando por lo mismo y odiépoema le pareció… lindo, nada más. Le gustan otra clase la palabra “imposible” junto con todo lo que esode chicos y cosas más superficiales. Pero la verdad es que significaba.me siento muy bien junto a ella, nos divertimos mucho,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 187 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Se podía ver luz entre los árboles, supuse que Hola amiga,estábamos bastante cerca de la salida. Nando tomó mi Llegué bien al pueblo. Es maravilloso, mágico, lasbrazo de repente y no entendí porque lo había hecho. montañas están a unos metros solamente, voy a sacar “Hora de correr otra vez. Tendrás que acostumbrarte fotos así les muestro. Tienes que ver para creer estosa esto”, exclamó. Entendí que era la lluvia, eso había hermosos paisajes.estado viendo cuando miró al poco cielo que se podía ver Nando y su familia son realmente buenos y cálidosentre las hojas en el bosque. Corrimos riendo sin parar. como el clima (que diría que es MUY caluroso) Llegamos a la galería del patio en un segundo, la ¿Puedes creer que me consiguieron cuadros delluvia torrencial azotó todo lo que tenía a su alcance y mariposas? Eso me emocionó bastante.estaba al descubierto. Me di cuenta de que nunca tendría Ah, no son secuestradores, psicópatas ni asesinos,ese sentido natural de saber cuándo iba a llover, ellos para que se queden tranquilos mis padres.estaban tan acostumbrados. Sólo con una conversación que acabo de tener con Nando fue a ducharse y no había nadie más en la Nando, obtuve las respuestas que había venido a buscar.casa que requiriera mi atención, así que me dirigí al cuarto Los extraño demasiado a todos, así que cuandoa usar la computadora que había traído. Tenía un mail deNadia, que quería saber todo lo que estaba haciendo. menos lo esperes, muy pronto, estaré de regreso.Entonces decidí contestarle. Besos. Amy.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 188 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS y dormía unas horas en un árbol que era mi preferido. Me No quise preguntar nada sobre Bastian, su estado o sentaba en el pasto escuchando a las aves cantar, deseandosi estaba enojado conmigo. No sabía si mi amiga aún que los fuertes brazos de mi protector estuvieranseguía con la idea de que nada iba a pasar entre nosotros, abrazándome.porque él se los había dicho en Playa Calma, pero tampocole pondría ideas en la cabeza. Así que decidí no La segunda semana en ese país había comenzado, lapreguntarle nada. Sólo dejaría que el tiempo solucionara última de vacaciones en Argentina. Conocí a algunos delas cosas para mí. los amigos de Nando que no paraban de decirse “pana”, -0–0–0- que significaba amigo y me causaba gracia, pero era tierno Días, horas y segundos. Más tiempo del que tenía al mismo tiempo. Salimos a caminar por el pueblo conpensado transcurrió conmigo como invitada en Venezuela. todos ellos, así que me divertí mucho. Varias personas meMe había acostumbrado a la rutina de todos, a sus horarios miraban, porque sabían que no era de allí, que venía dede trabajo. Le preparaba el desayuno a mi amigo tratando otro país, así que los saludaba cuando se me quedabande que me saliera lo mejor posible y él me agradecía por mirando fijamente.cualquier cosa que le cocinara. Esa misma noche, había abierto las ventanas para Al estar sola, cuando Nando se iba a la universidad, que la brisa fresca llenara mis pulmones. Me habíame adentraba en el bosque para tomar fotografías, pensabaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 189 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASquedado mirando las estrellas que titilaban y escuchaba a sentía, que lo amaba con todas mis ganas y fuerzas.los grillos cantar en lo profundo del bosque. Cuando terminé, lo besé y lo guardé en mi bolso. Comencé ¿Qué hice? Pensé en Bastian, sólo en él, como hacía a sentir frío y miedo por alguna razón. Eran las sombrastodos los días. En un momento creí verlo escondiéndose que jugaban en las paredes, bajo la cama y en todos losentre las ramas de los árboles. Aunque tal vez no era él, rincones. Sabía que había algo malo cerca, algo que estabasino una sombra. Había algo en el ambiente, una extraña a punto de atacarme. De repente escuché tres golpes en lasensación en todo mi cuerpo, como si la creciente puerta que me tomaron por sorpresa.oscuridad se fuera apoderando de las cosas que me “¿Puedo pasar?”, preguntó la voz inconfundible derodeaban. Terminé pensando que no había sido nada mi amigo y suspiré fuertemente aliviada.relacionado con Bastian lo que había visto, sino algo “Sí, seguro”, dije y giré para verlo entrar. Caminómaligno, perverso. Ese algo que siempre estaba al acecho, unos pasos y se sentó en mi cama.esperando el momento oportuno. “Amy, ¿no te enojas si te digo algo?”, interrogó en La inspiración llegó a mí pensando en todo lo que voz baja. Pensé que volvería al tema que habíamos estadohabía vivido junto a él. Entonces, tomé un papel celeste conversando, que me haría una declaración de amor o algoque tenía en la mesa de luz y comencé a escribir algo para por el estilo. Habíamos estado muy juntos esos últimosél, algún día se lo daría. No borré ni una sola vez, no tuve días, así que se podía haber confundido otra vez. Peroningún error, porque lo que escribí era lo que realmenteMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 190 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAShabía algo diferente en su forma de hablar, no era lo que “Me parece, al verte tan contenta estos días que yayo pensaba. conseguiste tus respuestas. Que lo que amas de verdad está “Por supuesto, pana”, bromeé sentándome a su lado en Puerto Azul. Como amigo es mi deber hacerte ver quey una sonrisa iluminó su rostro. estos días que has extendido tu visita, no son más que una “Mira, no es que te quiera echar ni mucho menos, realidad falsa, como mi beso” comentó acariciando miporque me alegro con el alma de haberte conocido. Yo mejilla. Lo miré sonriente, porque gracias a lo que habíaespero poder ir un día a Argentina y que tú vuelvas. dicho dejaría de postergar la vuelta a mi ciudad, lo quePero…”, lo interrumpí, porque el preludio me estaba venía haciendo desde el día que puse el primer pie encansando. Venezuela. Pero me había servido para ver las cosas con “¿Puedes ir al grano, amigo?”, pregunté ansiosa por mayor claridad, así que no me lo reprochaba. De todossaber qué era lo que iba a decirme. modos sabía que sólo había ido allí como una forma de “Bueno. ¿No te parece que ya has pasado bastante escapar a mis problemas.tiempo lejos?”, dijo con toda sinceridad. Nunca lo sentí “No te enojes conmigo, por favor”, dijo. Se paró ycomo una forma indirecta de decirme que me fuera. Todo caminó con rumbo a la puerta.lo contrario, él tenía razón. No supe qué decir, porque “Espera, no estoy enojada. Es que siempre me dejassiempre las charlas con él me dejaban pensando. Parecía pensando con cada cosa que dices, porque es verdad. Medarse cuenta de lo que yo sentía, de lo que debía hacer. alegra haberte conocido, sé que vamos a seguir viéndonos,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 191 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASpero es hora de volver. Gracias por ser mi amigo, por pinturas y la casa de cristal. La hora de irme fue anunciadahacerme ver las cosas como son”, dije sonriente y él me por los parlantes.devolvió la sonrisa. Los grillos no dejaban de cantar “Nos vemos pronto por Chat, amiga. Tal vez el añoafuera. que viene vayamos a Argentina”, dijo Nando en voz alta, Al día siguiente compré mi pasaje de regreso, feliz y mientras me alejaba después de haberlos despedido. Me dicon muchas ganas de volver. Cuando todo estuvo listo, el vuelta para verlos una vez más con el corazón lleno dejeep hizo el mismo recorrido que al llegar. Cuando nostalgia.salíamos de El Junco, uno de los amigos de Nando iba “Chévere. Los voy a estar esperando”, grité a locaminando cerca de la ruta y nos reconoció. lejos feliz de haber visitado El Junco, del cual nunca me “Adiós, pana”, gritó saludándonos, yo lo saludé con olvidaría.un grito de la misma manera y levantando mi mano en lo El avión despegó haciendo mucho ruido otra vez.alto. Volví a tomar el libro, sólo me faltaban unas hojas, pero En el aeropuerto hubo besos, abrazos, regalos y hacía meses que no podía terminarlo. Suspiré al llegar a lapromesas de volver a vernos. Nunca me olvidaría de sus última línea. No sabía si aún era lo suficientemente madurarostros color caramelo, su hospitalidad, cordialidad, alegría para leerlo, pero entendía sobre amores imposibles, que aly sonrisas blancas. Tampoco sacaría de mi mente el igual que en el libro esperaba poder concretar. Sabía queespectacular bosque, los bellos paisajes que parecíanMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 192 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASdespués de tanto esfuerzo y pelea obtendría mi Capítulo Doce: Palacio de Tulrecompensa. Antes de llegar a mi país, me quedé reflexionando Lo primero que vi en el aeropuerto cuando llegué almientras los demás bajaban del avión. Sentí que muchas país fueron las caras de ansiedad de mis amigos. Los dosveces las historias que otros escribían, nos enseñaban me esperaban a lo lejos reteniendo las ganas de corrercosas. hacia mí. No dudaron ni un instante y se acercaron a pasos Aprendí gracias a la lectura de esa novela y mi agigantados por el resbaloso piso.experiencia en Venezuela, que era siempre el tiempo el “Hola hermanita. Al fin llegas. Estábamos cansadosque tenía la razón y que mi tiempo de ser feliz y amar, de esperar”, saludó Alexis tomándome de la cintura. Mellegaría algún día. levantó en el aire y empezamos a dar vueltas ante las risas de mi amiga. Cuando por fin me dejó, Nadia me abrazó fuertemente casi impidiéndome respirar. Nunca hubiera esperado esas reacciones de mis amigos, mucho menos que Al fuera tan expresivo. “Hey, por lo que veo me extrañaron de verdad”, dije sonriente acomodando mi ropa arrugada por sus saludos. La gente alrededor caminaba sin dejar de hablar.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 193 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Obvio que te extrañamos, nena, tenemos sabía cómo había tomado el hecho de mi partida.sentimientos, eres nuestra amiga. Por fin regresaste. Ya Seguramente estaría furioso, pero al ser mi ángel no podíanos estábamos aburriendo sin ti”, comentó ella estarlo por mucho tiempo, siempre correría con esaayudándome con el equipaje más liviano, puesto que lo desventaja y yo me aprovechaba de él.más pesado lo llevaba Alexis, como siempre. Durante el camino hacia Puerto Azul, Alexis “Tus padres están trabajando. ¿No?”, pregunté al no encendió la calefacción del auto porque estábamos en julioverlos allí, porque realmente necesitaba mirar sus caras y era invierno. Las vacaciones estaban por terminar, asíesperándome, ya que los míos no lo harían nunca más. No que tendría que ponerme a recuperar el tiempo perdido.había pensado en ellos por varios días. Supuse que la gente Hacer todas las tareas y leer un gran libro que apenas subíse acostumbraba a vivir luego de esas feas situaciones. al auto, los chicos me recordaron que la profesora deAunque el dolor era más leve, seguía en el mismo lugar, literatura había indicado. En ese momento, a pesar de quenunca se iba. amaba los libros no quise pensar en estudio ni en “Sí… como siempre. ¿Dónde más estarían?”, dijo obligaciones. Cerré los ojos y al instante estaba sumida enNadia no muy interesada en el asunto. Subimos al auto, al un profundo sueño. El viaje me había cansado bastante porfin estaba en casa con todo lo que conocía a mi alrededor. lo visto.Donde vivía Bastian, eso era seguramente lo que más El sueño que tuve, que volvió a aparecer después decontenta me tenía. Tendría que prepararme, porque no tanto tiempo sin soñar, fue de lo más horrible. Estaba en elMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 194 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASbosque de Puerto Azul cerca del colegio, aunque algunas dolor. Veía que la mujer movía los labios, así que saquécosas pertenecían a otro bosque que había conocido hace mis manos de donde estaban para oír lo que ella estabaunos días, como sus flores y arroyos de agua fresca. Los diciendo.dos lugares se superponían creando una imagen alterada. “Qué triste, ¿no? Supongo que era su hora de morir. Estaba parada en el medio de un claro sin saber por Como la de ellos, mira”, dijo con una sonrisa malévolaqué estaba allí. Tenía puesto un vestido rojo, gigante y señalando a dos personas colgadas por el cuello en unantiguo, como de una reina. También llevaba un gran árbol. Eran Nadia y Alexis, estaban muertos.sombrero, que no hacía más que comprobar que la época No podía creerlo, era desesperante, porque queríano era actual. acercarme a comprobar que eran mis amigos, pero esa Empecé a girar tratando de encontrar lo que estaba extraña ejercía una clase de poder sobre mí que mebuscando. Varias mariposas imperiales azules volaban paralizaba y no podía moverme. Cuando estuvo a punto decerca de mí, las quería seguir pero no podía caminar. acercarse, apareció Bastian agitando sus inmensas alas y la De repente, entre las sombras apareció una mujer arrojó con todas sus fuerzas contra el tronco de un árbol.extraña, alta, de pelo negro y ojos de color rojo. Las Él rodó por el suelo, pero se levantó enseguida, ellamariposas se incendiaron, gritaban de forma aguda al caer parecía inconciente. Bastian empezó a caminar en mial suelo y eso hacía que me dolieran los oídos. Entonces dirección dándole la espalda. Inmediatamente, la mujer seme llevé las dos manos a las orejas para no escuchar su paró sin que él la viera, con una lanza de plata brillante deMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 195 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASpunta fina y afilada en su mano. Lo atravesó sin “Pobrecita, Amy. ¿Por qué dijiste Bastian? ¿Quémisericordia. La punta del arma salió por el pecho, sus soñaste?”, interrogó, mientras Al me miraba por el espejoojos quedaron blancos y sin vida, mientras que su sangre retrovisor expectante.carmesí bañó mis pies. “No sé. No quiero acordarme de eso, fue espantoso. “¡BASTIAN, NO!”, grité llorando con una dolorosa Además ustedes no la estaban pasando demasiado bienopresión en el corazón que no me dejaba respirar. tampoco”, dije sabiendo que el fallecimiento de mis “¿Qué pasa Amy? ¿Dónde está Bastian?”, preguntó familiares estaba jugando con mi mente. Los dos meNadia preocupada, cruzándose en una maniobra hasta el calmaron al instante con sus palabras.asiento trasero. Aún estábamos en el auto y no podía parar El auto por fin se detuvo frente a mi nueva casa.de sollozar. Me moriría si eso hubiera sido realidad, verlo Entonces me tranquilicé, limpié mi cara, porque no queríasin vida era una idea que no podía permitirme tener. que mis amigos me vieran de esa manera, tan fuera de mí. “Dios, qué pesadilla horrible. ¿Por qué son tan Hacía mucho frío afuera, Nadia me había dado unareales?”, exclamé llorando como una tonta sobre el campera que se había acordado de llevarme. Fuera delhombro de mi amiga. Pude ver que estábamos a punto de garaje estaban estacionados los dos autos de sus padres, asíestacionar. que era obvio que no estaban en el trabajo. ¿Podrían haber vuelto ya? Pero no era largo el viaje de la capital a PuertoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 196 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASAzul. ¿Tan rápido había pasado el tiempo? Tenía un molestaba. Era increíble cómo me terminabanpresentimiento de que algo estaba sucediendo. convenciendo de todo. Además, eso era muy diferente a Alexis abrió la puerta dejando todo el equipaje, pude una fiesta. Era algo íntimo, familiar y sin invitados.ver que Clara corría con cosas en la mano hacia el Durante el almuerzo no pude comer mucho porquecomedor que en raras ocasiones usábamos. querían saber todo acerca de mi viaje, los lugares que “Nos atrapaste. Bienvenida”, dijo Héctor había visto, personas y demás. Entonces les mostré lasabrazándome fuerte y me guió hacia el comedor. Habían fotos que tenía, se quedaron maravillados con el paisaje.preparado un magnifico almuerzo de bienvenida, con la Les dije que me había hecho muy bien haber ido, porquevajilla fina que nunca se utilizaba. Sobre una de las me había dado cuenta de muchas cosas importantes. Todosventanas había un cartel que decía: BIENVENIDA AMY. se alegraron de que hubiera encontrado las respuestas que “Me alegra que estés de vuelta, hija. Te extrañamos necesitaba.mucho”, saludó Clara dándome un beso. En un momento, Clara se levantó de la mesa y pude “Voy a la cocina, no queremos comer carne escuchar que subió corriendo las escaleras. Los demás nosquemada”, agregó sonriente y desapareció por la puerta quedamos expectantes, aunque otro presentimiento meque comunicaba las dos habitaciones. decía que yo era la única que no sabía nada. Esa clase de cosas, como las fiestas sorpresas, no Bajó con algo cuadrado, casi plano, envuelto en uneran de mi agrado; pero nada que viniera de ellos me papel color crema y un gran moño. Haciendo uso de miMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 197 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASpoco sentido común, pude darme cuenta que era un para que lo pongas junto al ángel”, dijo sonriente. Para unacuadro. ¿Qué otra cosa podía ser? ¿Con qué me artista como ella era más gratificante la reacción de lasorprendería esa vez? gente al recibir sus cuadros, que el dinero. “Ábrelo ahora y dime si te gusta”, dijo Cuando dijo “ángel”, me acordé de Bastian y de lasalcanzándomelo. Cuando logré quitar todo el papel ganas inmensas que tenía de verlo. Era un sentimiento tanrompiéndolo, porque decían que traía suerte, vi que lo fuerte, un amor tan profundo que se había apoderado de mitenía al revés. Lo giré para mirarlo, en verdad me dejó corazón, de mi alma y de todo mi ser, que lo único quesorprendida nuevamente. Había una bella y gigantesca quería hacer era tenerlo cerca.mariposa azul, posada sobre una hoja de color verde vivo.Era espectacular, lo que era de esperar viniendo de Los pocos días de vacaciones que quedaban pasaronsemejante pintora. volando, entre libros, trabajos prácticos y tareas que habían “Gracias, es hermoso. Tengo que empezar a pagarte quedado pendientes. Nadia me puso al tanto de todo lo queestos cuadros. Muchas gracias, de verdad”, dije había sucedido en la ciudad, las nuevas peleas de nuestrosacercándome a ella para darle un beso. compañeros de clase, los amores más recientes. Por suerte “No es nada. Cuando Nadia me contó que te habían no tenía que preocuparme porque alguna popular medecorado el cuarto con cuadros de mariposas en robara a Bastian, pues era imposible que él se enamorara.Venezuela, supe que no podrías traerlos, así que lo pinté Tenía la idea de que ni sabía lo que era ese sentimiento.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 198 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS El primer día de vuelta en la escuela volvió a mí la mirándome dar vueltas en la cama hasta que lograbasensación horrible del año anterior, al ver el colegio, su dormirme.fachada, sus puertas abiertas invitándonos a ingresar para “De vuelta a clase, Amelie. Espero que lasencontrarnos con la sabiduría. Un sentimiento que me vacaciones te hayan hecho muy bien”, saludó Leovolvió a repetir que no me agradaba para nada la idea de sinceramente y mi desagrado por él, lo que había sentidopasar horas allí. hacia unos segundos, se fue de repente, al igual que por El hecho de saber que mis compañeros eran Leo, todos los que estaban en el aula. Recordé que me habíaGina y Augusto, hacía las cosas menos tolerables aún, pero dicho que no debía pensar en el colegio como un drama.sacaría paciencia de algún lugar para soportar sus Tenía que estar sonriente y divertirme, para así hacerlocomentarios. todo más tolerable. Además de todos mis problemas, ahora había un “Muchas gracias Leo. Espero que te hayas divertidovacío que yo sabía muy bien qué era. No lo había visto en tus vacaciones”, me acerqué y le di un beso en lahacía más de dos semanas. Sentí ganas de acariciar su mejilla. Se quedó inmóvil pero sonriente, pensé que era elcabello y robarle un beso. Seguramente se había enojado y único beso de parte mía que obtendría toda su vida, así queno quería hablarme. Me estaría cuidando escondido entre lo dejé disfrutarlo. Nadia y Alexis se reían en suslas sombras para que no lo viera o tal vez, desde los techos escritorios. Nuestros lugares nos habían estado esperando,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 199 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASel mío estaba vacío de un lado, ya que hacía dos años me observando atónita, porque no entendía lo que estabasentaba sola. sucediendo. Los profesores no nos preguntaron si habíamos “Hola profesora, perdón por llegar tarde. Tuve unhecho los trabajos prácticos o habíamos leído en las dos problema con mi auto”, dijo una voz conocida, que hizosemanas libres, porque sabían que éramos buenos alumnos que saltara de mi banco. ¡No lo podía creer!y suponían que habíamos estudiado. Menos tenía que decir Como en cámara lenta se dirigía hacia donde yoel de Historia, que se había quedado maravillado con estaba, con todas las miradas puestas en él. Era Bastian,nuestro trabajo sobre la guerra mundial el año pasado. vistiendo una camisa escocesa de hermosos colores. TeníaAhora lo usaba de ejemplo para los alumnos de cuarto año jeans negros y zapatillas del mismo color, se acercaba a míy nosotros: la triple alianza, estábamos más que orgullosos. sonriente sin mirar a nadie más que a mí. Mientras la profesora de literatura llenaba planillas y Aún pensaba que era más perfecto que modelo deformularios atrasados, lo que le llevó unos diez minutos, revista, con su piel blanca, sus ojos verdes, cabello negro yuna brisa pareció ingresar por la puerta de la nada. Eso flequillo sobre su ojo izquierdo. Estaba como siempre lollamó mi atención de inmediato. Varias hojas de papel había recordado en esas semanas de ausencia, pero aúnvolaron pero nadie registró el hecho. Alguien ingresó con mejor. Mis pensamientos en el extranjero no le habíanun cuaderno más dos libros bajo el brazo y me quedé hecho justicia a su belleza.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 200 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Se sentó en la silla al lado mío sin decir nada. Yo “¿Desde cuándo lo habían sumado a nuestraestaba con la espalda hacia la pared, mis pies sobre el alianza? ¿Me estaba volviendo loca? ¿Qué estabasoporte de su silla y mirándolo como loca, como si fuera pasando?”, las preguntas no tardaron en invadir mi mente.una visión, sin entender si era verdad o estaba soñando Pensé que iba a explotar de alegría.otra vez. “Perdón por no haberte saludado antes, pero tenía Nadia y Alexis se dieron vuelta, sonrientes, uno de cosas que hacer, así que esperé hasta hoy”, susurróellos dijo: ¡Sorpresa!, pero no supe quién fue, porque ni mostrándome el dedo con el anillo. “El trabajo”, Dios eravoces podía distinguir en ese momento. lo que lo había mantenido ocupado. Ese anillo si Bastian se acercó despacio para besar mi mejilla significaba que tenía un compromiso con su “padre”, consuavemente, cerré mis ojos, porque sus besos eran mejor Dios nada más ni nada menos.de lo que recordaba. Sus labios eran reales y frescos, “No entiendo Bastian. ¿Qué haces aquí? No es justoentonces todo era verdad, no estaba soñando. Su voz me lo usar tus poderes para entrar al último año. Yo me matécomprobó en el instante en que la escuché, aún mejor de lo estudiando para llegar aquí”, bromeé hablando en voz baja,que siempre sonaba. por suerte estábamos al fondo del aula, así que si éramos “Bienvenida Amy. ¡Sorpresa!”, saludó bromeando y prudentes podíamos conversar toda la clase sin serempezaron a reír con mis dos amigos. La profesora los descubiertos. Mis amigos tampoco estaban escuchándonoshizo callar dándoles una mirada aniquiladora. porque estaban concentrados en el ejercicio que laMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 201 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASprofesora había indicado. Eso era realmente bueno porque “Es raro Bastian, porque tienes que aprobar lano quería que supieran de que hablábamos y menos de primaria para estar hoy aquí. Hiciste trampa igual”,nuestro gran secreto. Comenzamos a susurrar. comenté sonriente. “Todo en regla Amy. Sabes que no puedo mentir. “Bueno, mi viejo diploma de primaria no sirve paraMi jefe no lo permitiría”, comentó escribiendo lo que la estas épocas, así que el jefe hizo una excepción con eso.profesora decía, con una letra estilizada y hermosa en su Pero la primera semana de vacaciones, para distraer micuaderno. enojo por tu partida, rendí todas las materias, aprobé los “¿Entonces? ¿Por qué no te vi estudiando antes?”, exámenes y aquí estoy. En realidad es sólo un pretextopregunté contenta de no estar más sola en mi escritorio y para cuidarte de cerca, para que no te vayas más”, dijo yque fuera él, quien ocupaba la silla vacía. todo sonaba tan real. Dios existía, Bastian hablaba con él. “Hace tiempo terminé el cuarto año y luego También se había enojado conmigo por haberme ido,abandoné. Se pone aburrido después de varios años. como yo pensaba.Bueno, siempre hice la secundaria porque siempre tuve “Perdón, realmente lo necesitaba para encontraresta edad. ¿Me imaginas en guardapolvo a los dieciocho?”, respuestas. Gracias por no interponerte y seguirme”,rió. Era verdad entonces, si había usado su influencia. comenté tocando su mano. “¿Estas segura de que no te seguí?” dejó las palabras flotando en el aire. Miré a Bastian casi cerrando los ojos,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 202 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASpara que vea que ahora estaba enojada. Entonces no habían no, él nunca se los diría y yo tampoco. Tal vez algún díasido sombras malignas, había sido él entre los árboles. cuando vieran que él seguía siendo igual, sin envejecer, se “Obvio que te seguí, no pienses que te iba a dejar preguntarían cosas.sola otra vez. Hice mi mejor intento para que no me veas, Los cuatro recorrimos el pasillo ante las miradas depero tienes una especie de radar para captar ángeles. Ah, los demás que seguían analizándonos. Pero nada mepor cierto, no me gustó mucho el beso que te dio tu importó en ese momento, sólo seguía a mis amigos y noamigo”, comentó y me puse roja. Había visto eso, hablaba dejaba de ver a mi ángel.como si estuviera celoso, lo que me ponía feliz. “¿Sabes una cosa? Nadia y Alexis me ayudaron a “Perdón. Deja de mirarme así, Bastian. No fue nada estudiar unos días. Me dieron todos sus apuntes y libros”,más que una prueba, para saber lo que quiero de verdad”, comentó él con su sonrisa tan característica.dije y lo miré fijamente a los ojos. Él no dijo nada porque “No fue difícil ayudarlo, es muy buen estudiante ysabía que eso nunca ocurriría, a pesar de que estábamos tiene una memoria espectacular”, dijo Alexis mientras nosjugando demasiado a coquetear, había cosas que nunca sentábamos en nuestra mesa, donde las cuatro sillas habíanpodrían ser. sido ocupadas. Miré hacia la barra de comidas, donde una El timbre sonó, así que la situación incómoda no chica nueva ayudaba a Juan.duró más que un segundo. Me quedé pensando si mis “¿Sería un ángel también?”, empecé a reír de miamigos sabían la verdad sobre Bastian, pero entendí que idea.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 203 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Recordé que Al una vez había dicho que Bastian hamburguesa, papas fritas y gaseosa. Cambió mi menú portenía ganas de estar con nosotros, en la mesa, riendo y pollo, como siempre, una ensalada de verduras más unabrazándome. La última parte obviamente no se cumplió vaso de agua. Lo miré sin poder creerlo, hasta que estuvocomo mi amigo había dicho. Lo que era triste para mí y de nuevo ocupando su lugar.supuse que para Bastian también. Había podido ver en sus “Conmigo eso no, hermano ¿OK?”, dijo Alexisojos en el aula, cuando lo miré insinuando que era él lo protegiendo su “fast food” de todos los días y por la queque quería de verdad, que de veras tenía ganas de amarme. daba gracias a Dios.También había mostrado celos, lo que era otra cosa más a “¿Desde cuándo es hermano para ti?”, dijemi favor, pero su trabajo era más importante y con sorprendida ya que no pensaba que tantas cosas habíansemejante jefe no iba a abandonarlo. No podía culparlo por pasado entre ellos.eso. “Desde que yo se lo permití”, imitó mi voz, la que “Supongo que ahora no me vas a obligar a comer lo usé aquel día en el bosque cuando me encontraronque no quiero”, dije mirándolo con una risa burlona. Mi abrazada a Bastian. Aquel día, cuando él me dijo “Amy”,bandeja estaba repleta de grasosa comida chatarra. como si nos conociéramos desde siempre. Pensé en ese “No te voy a obligar, pero puedo aconsejarte comer momento por unos minutos. Tenía muchas ganas de volveralgo más sano”, exclamó sonriente. Tomó la bandeja, se a él. De que el tiempo no pasara nunca para poderparó y caminó sin mirarnos. Llegó a la barra, devolvió mi quedarme por siempre en sus brazos cálidos.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 204 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Los chicos se estaban riendo de algo, pero no sabía “No… nada, sólo te miraba. Eres tan hermoso”,de qué, porque no había escuchado. Igualmente me uní comenté volviendo mi vista hacia el maestro, que no era lopara no quedar fuera de la diversión. Así pasó el almuerzo, mismo que mirar a quien tenía a mi lado. Todavía no podíalleno de sorpresas, novedades y risas. Me sentí feliz creer que lo tenía tan cerca, después de casi haberloporque tenía todo lo que quería a mi lado y por primera perdido. Sentí en ese momento que el vacío que mi familiavez no me importaron las miradas “asesinas” de todos los había dejado, el hueco en mi corazón, se iba llenando de además, era como si no existieran. poco. A paso lento, pero de todas formas se iba cerrando la La clase por la tarde fue de lo más aburrida para herida. Entonces pensé que no quería que NUNCA letodos, pero en vez de unirme a la masa de aburridos, me pasara algo malo a mi nueva familia por mi culpa. Noquedé analizando cada centímetro de la cara de Bastian, podría perdonármelo por el resto de mi vida. Y extrañasrespirando su perfume. Él estaba concentrado en lo que el ideas se iban formando despacio en mi cabeza, comoprofesor decía, pero en un momento me miró a los ojos. tormentas oscuras. Ideas que no eran del todo “¿Te pasa algo?”, preguntó. Y si, casi siendo descabelladas, al menos para mí.atravesado por mi mirada, era obvio que se iba a dar RING. Otra vez y como siempre que estabavuelta. Era un tanto molesto cuando la gente hacía eso, distraída, el timbre me asustó. Mis amigos se rieron alpero no me importaba hacérselo a él. verme dar el salto. Todos salieron corriendo, como si noMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 205 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASpudieran aguantar un segundo más, lo que era entendible ángel pudiera hacerme algo malo, no necesitaría usar eldespués de un largo día de estudio. teléfono. “Quiero pedirles algo, si no se enojan”, dijo Bastian. “Entonces. ¿Cuál es la sorpresa?”, dije ansiosaNo tenía idea de qué sería pero miraba a Alexis y a Nadia, poniendo mis manos en los bolsillos traseros de mis jeansasí que no era un pedido para mí. gastados. “Sí. ¿Qué cosa?”, dijo Alexis buscando las llaves del “Ya verás. Ahora vamos a jugar a ser como espías.auto en su mochila que era un gran lío de cosas que nunca Vamos al bosque sin que nos vean los directores”, propusoiba a ordenar. tomándome de la mano y arrastrándome rápidamente por “Eh… quiero llevar a Amy a un lugar. Es una el patio, hasta que nos internamos en el bosque.sorpresa, luego la llevo hasta su casa sana y salva. Lo Mi respiración estaba un tanto agitada con laprometo”, comentó ahora mirándome a mí con sus ojos aventura, pero era muy divertido. Además, escuchar amaravillosos. Era yo lo que él les estaba pidiendo. Bastian reírse en voz alta, mostrando los dientes blancos “Muy bien. Ahora es tu carga, puedes llevártela”, era espectacular, me contagiaba su alegría.bromeó Nadia guiñándome un ojo mientras se alejaban. Caminamos unos pasos, el silencio era “Cualquier cosa, usa el celular”, gritó Al levantando estremecedor. A medida que avanzábamos todo se hacíala mano en la que tenía la llave para saludar. Como si mi un poco más oscuro. Las hojas secas que cubrían el sueloMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 206 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAScomo gruesas alfombras, crujían cuando las pisábamos. Nos quedamos sin hablar por un momento, sóloBastian se detuvo y soltó mi mano. escuchando los ruidos que gradualmente se hacían notar. Conocía ese árbol, allí era donde nos habíamos “Aquí hicimos un pacto hace tiempo. Quiero saberquedado dormidos aquel día en el que confundí odio con cómo es ahora, que lo digas. ¿Soy parte de tu vida o sóloamor. debo estar cerca?”, preguntó lanzando una piedra a lo “Hey, gracias por la sorpresa. Es… muy linda”, lejos.sonreí esperando que fuera otra la sorpresa, pero ese lugar No supe cómo o de dónde tomé coraje. No mesignificaba mucho para los dos igualmente. Los importó que él se enojara y me tirara al suelo, pero crucésentimientos de aquella tarde todavía podían respirarse en una pierna por sobre las suyas que estaban extendidasla brisa. sobre el pasto húmedo. Moví más mi cuerpo y me senté “¿Qué? No, esta no es la sorpresa. Falta un poco sobre él, mirándolo a los ojos. Acomodé su flequillo,para eso, que el sol se oculte más. No seas impaciente, nuestras caras estaban cerca. Él respiraba fuertemente,Amy”, dijo y nos sentamos cerca del árbol. Era peor si me irregularmente, como nunca antes lo había hecho. Estabadecía que no esperara, pues más me desesperaba por saber nervioso de verdad.de qué se trataba. Me senté a su lado respirando hondo, “Eres parte de mi vida. Creo que eso está más quetratando de ocultar mi ansiedad. claro”, comenté contenta de que no me alejara. ¿Y si Dios estuviese viéndonos? No me importaba, porque me habíaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 207 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASpropuesto convencerlo de lo que sentía. Él sólo estaba nadie. No me había puesto roja como siempre, ladudando y quería que se diera cuenta de lo que en realidad vergüenza se alejó de mí.sentía por mí. Pero si Bastian me confirmaba que no me “Es más difícil aún que me pidas eso. ¿Sabes lo queamaba, no lo molestaría nunca más. es para alguien que nunca sintió lo que sienten los Luego su respiración se calmó. Levantó su mano humanos cuando aman? Nunca me había enamorado antes,para acariciarme la mejilla. ni aun cuando fui humano”, comentó sacudiendo su cabeza “¿Por qué tienes que hacer esto tan difícil, Amy?”, y riendo.me preguntó con los ojos llenos de dolor. Los cerró y me “El hecho de temblar cuando me tocas, tener ganasaproximé para besarle los parpados. Su reacción fue un de estar siempre a tu lado, no porque es mi deber, sinotemblor fuerte, como si escalofríos corrieran por su cuerpo. porque quiero. Desear que tus labios estén sobre los míos “Porque quiero que me digas que sientes lo que yo todo el tiempo. Es mágico todo eso. Los envidio en esesiento por ti. Te amo con toda el alma y eso es poco. sentido y no puedo mentirte. Te amo más que a nada en losPorque es mucho, mucho más lo que te amo”, dije dos mundos que conozco y eso es poco comparado con lomirándolo seriamente, al fin dejando salir la verdad a la que te amo”, comentó con su voz llena de dulzura y por finluz. El nudo que me oprimía el corazón se desató. Ni yo supe que era verdad. La electricidad al estar juntos corríame conocía, nunca me hubiese animado a decirle eso a por nuestras almas de la misma manera. Se producíanMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 208 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAScortocircuitos al tocarnos, ya que nuestros corazones latían “Un gran riesgo de que en la transformación olvidea la par. todo. Todo lo que siento por ti o que aparezca en cualquier “Aprecias mucho trabajar para Él, ¿no? Mucho, lugar del mundo. Pero eso no es tan malo como olvidarmecomo para no dejarlo todo por mí”, dije triste. Traté de de ti. Si me alejaran de tu lado, haría hasta lo imposiblelevantarme pero él me sujetó. Una lágrima cayó de mi ojo por encontrarte otra vez, pero si no me acordara de nuestroen sus labios. Sacó su lengua lentamente para sentir su amor, nunca te buscaría, ¿entiendes?”, dijo lleno desabor a sal. Luego sin pensarlo me besó en la boca para tristeza y comprendí sus porqués. Una lágrima pequeñaque dejara de sollozar. Me quedé sin aliento, no sabía rodó por su cara. Cuando puse el dedo para detenerla, sedónde estaba. Tenía sus manos en mi cintura y sus convirtió en un pequeño cristal transparente que brillaba.carnosos labios en los míos. Era algo diferente, excitante y Me quedé alucinada con lo que había visto, pues asíparalizante. Esa vez no fue un beso robado, él realmente lloraban los ángeles.quiso besarme. Luego dejó de hacerlo. Cada vez el bosque “Guárdala. Eso es todo lo que me haces sentir y loestaba más oscuro. que provocas en mí. Me pasan cosas sorprendentes que “Traté de dejarlo todo miles de veces, pero no es nunca antes había sentido. Te amo”, comentó abriendo mifácil. Si vuelvo a ser humano hay un riesgo…”, comentó. bolso para que guardara mi regalo.Sus palabras hicieron que volviera a pensar de verdad en “Gracias por reconocer que me amas. Somos unalos problemas de la realidad. pareja rara, Bastian. Todo ha sido diferente con nosotros.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 209 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASNo debía saber que eras un ángel y tú no debías nosotros nos comuniquemos con él, no va a hacer nada sienamorarte de mí. Tal vez podamos cambiar las cosas otra no se lo pedimos”, comentó quitándome suavemente devez”, le dije tratando de darle esperanzas. Tal vez sólo era encima de él. Pensé que era bueno que nos diera tiempo decuestión de intentar y si él en la transformación me pensar bien las cosas.olvidaba, me borraba de sus recuerdos, la que sufriría sería “Ahora, caminemos un poco hacia la sorpresa”, dijoyo. sonriente, me tomó de la mano para guiarme a través de las “Sí que somos raros. Un ángel y una humana. No plantas y árboles. Caminamos sin parar un buen tiempo, elpensemos en esa decisión todavía”, agregó jugando con mi sol se había escondido. Luego, las estrellas iluminaron elcabello. cielo oscuro. “¿Y qué dice Dios a todo esto? ¿No debería haberte Llegamos a la base del cerro que siempre habíaquitado las alas ya al vernos besándonos?, porque seguro querido conocer. Pude ver luz en la cima, pero no entendíanos ve y nos escucha”, pregunté intrigada. Su cara se el porqué.iluminó con el cambio de tema. Por suerte, porque odiaba “¿Cómo se supone que vamos a llegar hastaverlo sufrir por mí. Otra vez volvían esas ideas feas a mi arriba?”, pregunté ya que él sabía que la destreza física nocabeza. era mi fuerte, que me sería imposible escalar. “Él es justo, Amy. Nos está dejando elegir y tomar “Puedo volar Amy, voy a ser tu transporte, otrolas decisiones tranquilamente, con tiempo. Hasta que privilegio más que tendrás”, se rió en voz alta.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 210 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Quitó la ropa que cubría su torso para que salieran y a lo lejos, si uno seguía la ruta con la mirada, lalas grandes alas que tanto había extrañado. Después, hice luminosidad de Puerto Azul.un lazo con mis brazos alrededor de su cuello, él me rodeó Sobre los arbustos secos, Bastian había colocadola cintura con su brazo izquierdo y me levantó unos miles de lucecitas amarillas que no se apagaban o titilabancentímetros, como si yo no tuviera peso, como si no le nunca, estaban siempre prendidas. No quería nicostara. preguntarme cómo había hecho para que se encendieran en “Espero que estés lista, porque vamos a despegar un lugar en el que no había electricidad.ahora”, indicó. La sensación nunca la podría explicar. Se Me llevó de la mano por el sendero. Se había vueltoescuchaba el ruido de las alas oscuras que aleteaban detrás a poner la ropa ya que sus alas estaban cerradas ede su espalda. Elevarnos mientras el viento acariciaba mi invisibles. A unos pasos se podía ver una especie de carpapelo, producía una sensación rara en mi estómago. Había construida con una red de agujeros muy pequeños. Dentro,que experimentarlo para saber lo que era. Él no paraba de se veían plantas y una tenue luz blanca, iluminando areír al ver mi cara desconcertada, asustada mejor dicho. pequeñas criaturas que volaban de aquí hacia allá. Al¿Alguien me creería esa historia alguna vez? Todas esas llegar no parecía más una carpa, sino un palacio de tul, asícosas que me habían pasado no serían normales para nadie. me gustó llamarle. El cerro no era tan alto como una montaña, pero sepodía ver bastante desde arriba. El gran colegio, el bosqueMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 211 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Esta es la sorpresa, espero que te guste”, deseó mariposas”, comentó sonriente. Las seguí observando,corriendo un poco el tul de la entrada para dejarme movían sus alas al igual que él, igual que los ángeles. Noingresar. pude evitar besarlo, él no se opuso, al parecer se estaba Cuando entré, comprobé que había flores de todos acostumbrando a la idea.colores y plantas de varias especies que ni sabía que “Te tengo que decir gracias, pero especiales, no depodían existir. Se podía respirar un perfume delicioso en el las que sólo lo dices. Esto es demasiado”, expresé mirandoaire. Había cientos de mariposas azules volando por todas todo a mi alrededor. El silencio abrumador, las luces sobrepartes. Era un gran regalo el que me había hecho, el cerro, las flores, las mariposas aleteando y sobre todo élmaravilloso. ¿Mariposas en invierno? Tampoco iba a al lado mío.seguir preguntándome eso. “¿Cómo es eso de gracias especiales?”, preguntó “Me encanta, es muy bello. ¿Ves? Tú lo haces más sonriente pero intrigado, esperando mi explicación. Lodifícil para mí haciéndome estos regalos. Después esperas miré a los ojos.que no te bese por esto”, bromeé extendiendo un dedo para “Primero: dijiste que me amabas, eso es más de loque una mariposa se parara en él. Esta movía sus alas muy que pensaba escuchar en mi vida. Segundo: las mariposasdespacio. son mi ser favorito después de ti y ahora las tengo aquí. “No me voy a oponer más a tus besos. Son Tercero: tengo una lágrima de cristal que lloraste por mí”,irresistibles, como la sustancia dulce que atrae a las le dije abrazándolo sin dudar. Empezó a reírse.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 212 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Por esto es que te amo. Porque eres tan especial, nunca tomáramos la decisión. No me molestaría seguirdiferente y hermosa. Pero, ¿te gusta que llore por ti?”, dijo viviendo junto a él de esa manera. Pero seguro Dios se ibay pensé que era broma. Pero me di cuenta que él nunca a cansar de esperar a que decidiéramos y lo haría porsupo lo que era llorar, al menos no lo recordaba de su vida nosotros. Además, yo seguiría envejeciendo, pero él seríaanterior. Me había visto a mí hacerlo tantas veces, llorar de joven por siempre. Esa idea me asustaba demasiado, noalegría, que tal vez quería ponerse a llorar para que yo me quise pensar más porque por el momento estaba feliz consintiera feliz. Hasta en eso tenía que consentirme. lo que estaba pasando. No me iba a permitir arruinarlo. “No seas tonto, Bastian. Lo que más detesto es verte “Bueno, es hora de llevarte a casa. Deben estarsufrir, tu cara se pone tan triste. Como el día en que te preocupados porque no los llamaste. Primero liberemos lashablé mal en la cafetería, que te dije que Amy me decían mariposas”, dijo él volviendo a ser el protector quesólo mis amigos. No sabes cuánto me odié por eso”, siempre había sido y lo amaba por eso también, quecomenté con un poco de rabia aún. ¿Cómo había sido siempre estuviera cuidándome.capaz de tratar así a lo que más amaba? Él besó Nos paramos fuera del palacio que me habíadelicadamente mi frente. construido. Hizo un movimiento en alto con su mano y el “Eso es porque eres una chica mala. Pero igual te tul voló por los aires. Ya nada me sorprendía. Lasamo”, bromeó y volvió a decirme que me amaba. ¿Qué mariposas salieron volando todas juntas a la vez. Sepasaría si tuviéramos todo el tiempo para estar así? SiMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 213 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASalejaron, azules, hermosas y brillantes bajo la blanca luz de Capítulo Trece: Nochesla luna. El auto se detuvo frente a la gran casa. Las luces Bastian me tomó fuertemente en sus brazos, estaban encendidas en varias habitaciones y de seguro meconfiado en la oscuridad y en lo lejos que estaba el lugar esperaban para cenar. No tenía ganas de alejarme dede la gente, así que me llevó volando hasta el auto. Esa vez Bastian, no ahora que habíamos dicho lo que nos pasabano tuve miedo, porque sabía que en sus brazos siempre abiertamente. También sabía que no lo podíamos vivirestaría a salvo. como un noviazgo de verdad, como yo quería, porque tenía que ser un secreto. Él pensaba que había veces que Dios no escuchaba lo que hablábamos, que eso nos daba más tiempo, aunque yo no creía que fuese así. Amar a un ángel me hacía estar en falta con Dios, pero realmente amaba a mi ángel de la guarda y no iba a negarme la oportunidad de ser feliz a su lado, no me importaba si al Creador la idea no le gustaba. “¿Me vas a cuidar esta noche?”, pregunté con tristeza en la voz, ya que no quería bajar del auto. LosMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 214 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASvidrios se estaban empañando, afuera debía hacer mucho lámpara blanca, sobre una mesa que estaba cerca de lafrío. puerta. “Sí, como todas las noches desde que naciste. No te Nadia se acercó corriendo hasta mí. Los demáspreocupes, voy a dejar que me veas para que te sientas hablaban en el comedor, se habían acostumbrado a usarlotranquila”, respondió dulcemente y me besó en los labios. y estaban reunidos en él. También se podía escuchar el¿Qué más le faltaba para convencerse? Nuestro amor era sonido que provenía del televisor encendido.tan fuerte que tenía la idea de que si él dejaba de ser ángel, “¿Qué sucedió Amy? Pasaron tanto tiempo juntosno pasaría nada de lo que suponía que iba a suceder. No se ¿Adonde te llevó?”, interrogó ella ansiosa, esperandoolvidaría de mí ni aparecería en China o en algún lugar todos los detalles. Tendría que resumir lo más posible pararecóndito del planeta tierra, porque los dos nos atraíamos desgracia de mi amiga, porque si nos quedábamoscomo inmensos imanes, siempre estaríamos juntos. hablando los demás vendrían a buscarnos para cenar y no “Entonces nos vemos. Te voy a estar esperando”, quería que nadie más se enterara de lo que había pasadocomenté y bajé del auto reprimiendo las ganas de besarlo, entre Bastian y yo.pues eso lo hacía mas difícil para mí. “Me dio una gran sorpresa, miles de mariposas, de Miré el vehiculo hasta que no estuvo más a la vista, las que me gustan. Pero lo mejor es que me ama, me locon la esperanza de que regresara, pero no lo hizo. Ingresé dijo amiga. Fue tan…” traté de decir, pero ella merápidamente a la casa dejando el bolso al lado de una interrumpió con su voz que se transformaba en risa.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 215 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Sorprendente. ¿Qué le dijiste? Ya me imagino, “Wow. Hermana, ya me preguntaba cuándo sería elpero quiero escucharlo”, interrogó con sus ojos puestos en día en que lo iban a decir, fueron lento de verdad. A mí nolos míos, exigiendo más respuestas. me engañan, ustedes se gustan desde aquel primer día en la “Que sí, que lo amo con toda mi alma. Ni yo me cafetería”, comentó Al diciendo palabras que nunca habíareconocí por la tarde, porque estuvimos en el bosque todo esperado escuchar de él. Ahora la felicidad era completa,el tiempo cerca, besándonos. Créeme, fui yo amiga”, porque lo podía compartir con quienes más quería, perorespondí sonriente. Nadia se prendió a mi cuello y me hizo tampoco deseaba que las cosas se hicieran tan grandes, quegirar gritando. se me escaparan de las manos, porque mi relación con “¡Que alegría! ¿Qué pasó para que estén tan Bastian era un tanto mas difícil. ¿Alexis había dicho quecontentas?”, dijo Alexis que llevaba una jarra con agua fuimos lentos? Justo él que tardó años en confirmar sudesde la cocina al comedor. No iba a ocultarle nada a mi relación con mi amiga.hermano, sería peor, así que también se lo tenía que decir. “Bueno, es pronto para decir que somos novios, pero “Amy y Bastian son novios, desde hoy”, dijo Nadia si admitimos que estamos enamorados”, dije cruzando losfeliz, sin permitirme hablar, buscando la aprobación de su brazos sobre mi pecho, con ganas de contarles lonovio que se quedó paralizado por un segundo. Eso fue lo “especial” y problemático que era amar a un ángel.que me asustó, pero luego su cara cambió. Luego pensé en lo que había dicho. Para mí éramos más que novios. ¿Qué quería decir esa palabra después deMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 216 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAStodo? Lo que yo sentía era demasiado fuerte como para Luego de cenar, nos reunimos un rato en laponerle un simple rótulo. Seguramente, igual a lo que habitación de Nadia, Alexis ya se había marchado, así queNadia sentía por Alexis, por eso no formalizaron las cosas podíamos hablar más tranquilas. Ella me apoyó en todotan rápido, porque ella una vez había dicho que no le momento, diciendo que si era lo que sentía debía seguirgustaban las etiquetas, porque las palabras muchas veces adelante, pelear por lo que realmente quería. Mientras yono podían definir los sentimientos. hablaba, le acariciaba el cabello y después de tanto “Tengo hambre, necesito comer, vamos al comedor. conversar se quedó dormida. La cubrí con una frazada,Ah… sólo para estar seguros, ni una palabra de esto a apagué la luz y me alejé silenciosamente para noClara y Héctor”, agregué mirándolos con los ojos despertarla.entrecerrados, como cuando les quería dejar las cosas en Me cepillé los dientes frente al espejo, pensandoclaro. feliz en todo lo que me había pasado, en cuánto extrañaba Durante la cena no se pronunció el nombre de mi a Bastian a pesar de que se había despedido de mí hacía unángel, los chicos respetaron mi decisión. Cada tanto se par de horas. Me puse mi remera de dormir, mi pantalónreían y bajaban la vista al plato, cosa que llamó la atención blanco de algodón y caminé hasta la habitación llena dede mis padres, pero no entendían nada y tampoco energía.preguntaban. Sólo me sonrojaba, porque sabía de lo que se Me acerqué a la ventana para comprobar si élestaban riendo. cumpliría su promesa. Lo vi parado inmóvil, en laMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 217 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASoscuridad varios techos lejos de mi balcón que no tenía balcón, el viento que produjeron sus alas, hizo que miflores como el de mi antigua casa. Abrí la ventana, tomé el cabello volara. Él me lo arregló como de costumbre, sobresoporte del balcón y el frío me penetró los poros mi hombro izquierdo. Las alas desaparecieron y lo arrastréhaciéndome temblar. Agosto fue un mes demasiado frío, hasta adentro porque me estaba congelando.mas que otro invierno que hubiera vivido. Cerré la puerta con llave, para que nadie nos Con la poca luz que lo iluminaba, pude distinguir sorprendiera. Me moriría si alguien nos veía, por más queque se quitó la camisa y extendió sus alas que casi se fuese Nadia que ya lo sabía. Él, otra vez movió su mano,perdían en la oscuridad de la noche porque eran negras. como poniendo un escudo invisible sobre la habitación oInspeccioné bien todo el lugar, la calle, los alrededores, haciendo dormir profundamente a mi familia, no sabíapara que nadie lo descubriera. No sabía si los demás lo bien qué había hecho, pero algo para protegernos seguro.verían de la misma manera en que yo lo hacía. Tal vez la Siempre pensé que sus poderes venían acompañadosgente lo podía ver sin alas, lo que era extraño de todos de luces o cosas raras, pero no, no había nada demodos. Un chico volando era raro en cualquier parte del espeluznante en ellos, eran de lo más común.mundo y ante los ojos de cualquiera. Le indiqué que el No iba aguantar pasando frío un segundo más, asícamino estaba seguro. que bajo su mirada analizadora me metí en la cama y me Voló a toda velocidad hacia mí con su sonrisa tapé con la frazada, tratando de que mi cuerpo se calentara.perfecta y nada más que yo en sus ojos. Bajó hasta elMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 218 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Ven aquí, al lado mío. Tengo frío, te necesito”, “Espera un segundo, ¿eso quiere decir que nuncapropuse, sabiendo que su cuerpo cerca me daba calor. duermes?”, exclamé sorprendida. Él comenzó a reírse.Todo era cálido junto él, por eso no tenía frío cuando se Entonces, sólo había fingido aquella vez en el bosque, paratenía que sacar la ropa para volar. De todos modos se parecer un chico normal.volvió a poner la camisa que traía en una mano. “Creo haber dormido hasta las dieciocho años, pero “No te propases Amy, no abuses de mi confianza. ahora no lo necesito Amy, porque los ángeles nunca nosVeo que te gusta hacer las cosas difíciles. Aunque con cansamos. Me parece interesante, me gustaría saber quetodo gusto me acostaré junto a ti, no puedo negarme a tus pasa por tu cabeza cuando duermes. Es hermoso vertepedidos”, comentó sonriendo. Se acercó despacio, le hice dormir. Siempre das muchas vueltas en la cama, como silugar para que se acostara sobre la frazada. estuvieras soñando, aunque no dices nada así que no se “Por más que quisiera no voy a hacerte las cosas con que sueñas”, comentó cruzándose de brazos.mas difíciles. Pero puedes taparte si tienes frío”, bromee “Siempre sueño contigo. Bueno, soñaba, cuando noporque yo sabía que nunca tenía frío. te podía ver la cara. Después que supe lo que eras, el sueño “Y… ¿Cómo es eso de dormir? A mí me parece de no volvió nunca más. Ese cuadro sobre la cama me hacelo más extraño, ya ni recuerdo cómo era”, preguntó recordarlo cada tanto”, dije señalando la pintura que Clarainteresado y me di cuenta de que si siempre me cuidaba, de me había dado. La vio unos segundos y volvió a mirarme.día, de noche y a toda hora, nunca dormía.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 219 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Las alas son bastante parecidas a las mías, pero Volteó un poco su cuerpo y empezó a hacermeesas parecen plumas de pájaro. Por suerte no las hizo cosquillas. Por varios minutos no dejé de reír, hasta que miblancas. No hay ángeles con alas blancas. Me pregunto a estómago comenzó a doler. La teoría de mamá era cierta,quién se le habrá ocurrido”, bromeó sacando la mirada del la pobre Martina se aguantaba mis cosquillas diarias, máscuadro. el dolor producido por ellas. Sus rostros aún eran muy “Bueno, Clara debería estar orgullosa de al menos claros para mí. Pensé que se borrarían algún día, pero no,haber hecho una buena versión de un ángel. Y por lo de las siempre estaban allí en mis recuerdos. Luego Bastian dejóalas blancas Bastian, si no podemos verlos como quieres de hacerlo para que me repusiera.que sepamos. Somos inferiores a ustedes, obviamente”, “Te amo. Ya te lo dije, pero te amo. No puedo creerdije en tono de burla. que por fin estemos viviendo esto, desearía que no “Yo no lo creo así, eso de que sean inferiores terminara nunca”, dijo y se acercó para besarme. Sentí¿Sabes? Los ángeles tienen cierta envidia de los humanos, ganas de saltear unos pasos, de abusar de su confianzaporque pueden soñar, amar y llorar. Poseen más pero él me sujetó en mi lugar de la cama.sentimientos que nosotros y por eso voy a vengarme ahora, “Te amo. Esto no tiene porque terminar. Pero teen nombre de todos ellos”, amenazó tratando de parecer amo, lo voy a seguir diciendo aunque te aburras”, le dijemalévolo pero no lo consiguió, su cara era demasiado yo besándolo otra vez.dulce.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 220 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Bastian… ¿Cómo es Dios? ¿Es una luz o una voz? “Si me lo pides de esa manera, con todo gusto y¿Qué es?”, pregunté intrigada, me miró y sabía que se iba como todas las noches. Pero hoy no voy a verte desdea reír. afuera, me quedo aquí junto a ti, para que no tengas frío”, “¿Una luz? No, nada de eso. Él es como ustedes y prometió apoyando sus labios en mi frente.como nosotros. Parece persona, pero tiene alas, además del Puse mi cabeza en su pecho de roca, una mano en supequeño detalle de que gobierna todo lo que existe con su estómago y él me abrazó. Respiré hondo y me dormí feliz.poder. No te creas que es tan original, sólo copió su propiaforma para crear a los humanos”, comentó acariciando mi Muchas noches pasaron de la misma manera. Llenasmejilla. Yo sólo asentí con la cabeza. Todavía era difícil de de risas, charlas sin sentido que terminaban conmigocreer todo lo que me decía. dormida sobre su pecho sin que nadie se enterara. Todo era El sueño, el cansancio, mas las emociones fuertes demasiado romántico.vividas ese día me estaban por poner a dormir, pero antes A pesar de que la primavera había empezado y nosquería que me confirmara lo que ya sabía. sorprendió con grandes flores que habían crecido en los “¿Te vas a quedar a cuidarme? Aunque es injusto jardines, Bastian tuvo que darme una mala noticia. Todoque yo duerma y tú no. Por favor…”, supliqué usando voz dejó de ser lindo y bueno.de nena para hacerle el pedido. Su jefe se había comunicado con él unos cuantos días atrás para confirmarle unas sospechas que tenían haciaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 221 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASalgún tiempo. Esa noche, hizo que me sentara sobre la porque necesitaba saberlo. Asintió con la cabeza y tomócama mientras en el exterior los relámpagos iluminaban el mis manos entre las suyas.cielo oscuro, siendo el preludio de una tormenta causada “Así como Dios nos tiene a nosotros: los ángeles, elpor el calor agobiante que no era normal. Maligno también tiene sus enviados. Es como un balance “¿Qué pasa amor? ¿Qué es lo que confirmaron? que existe en nuestro mundo. Nosotros protegemos a losEstoy preocupada, nunca te vi así”, pregunté intrigada. Él humanos y ellos los tientan”, comentó Bastianestaba demasiado serio, así que debía ser algo grave. mordiéndose los labios, como preocupado de verdad. YoRogué para que no tuviera que ver con nuestro amor, que no entendía muy bien las cosas hasta ese momento. El vioeso le hubiera provocado problemas. Peor aún era la idea mi cara de desconcierto, pero prosiguió.de que Dios se había cansado de esperar nuestra decisión. “Amy, el día que te paraste en la ruta esperando elNo quise pensar en eso. camión, no lo hiciste porque así lo sentías, no tenías ganas “Primero tienes que saber algo que no es muy de suicidarte. Alguien estuvo tentándote a hacerlo debueno”, dijo creando más suspenso aún y sabía que eso me alguna manera. Ha sido muy cuidadosa por sermataba. principiante. Se escapó muy rápido el día que trataste de “OK. Empieza a hablar y no pares hasta haberlo matarte. Estaba escondida entre los árboles”, agregódicho todo, porque me voy a morir de la intriga”, propuse, pensando, viendo imágenes en su mente para tratar de saber quién era. Era una mujer, eso había quedado claro,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 222 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASya que dijo que había sido “muy cuidadosa”. Pensé en “Es regla que cuando una persona queda sola en elGina, pero descarté la idea al instante, no era tan mundo, puede pasar a formar parte de los ejércitos.inteligente y su maldad sólo se aplicaba a las clases Nosotros lo hacemos bien, esperamos hasta el día de laestudiantiles inferiores del Highland. muerte natural de las personas o casos especiales, como el “¿Pero por qué quiere tentarme a hacer eso? mío. Ellos los incitan a cometer locuras, así obtienen elEntiendo que sea su trabajo pero…”, pregunté sin poder derecho a sus almas”, dijo tratando de hacer simple paraterminar la siguiente oración. Bastian se sonrojó por mí la idea de una batalla invisible que llevaba miles yprimera vez en su larga vida. miles de años librándose. “Me avergüenza un poco decirlo, pero… todos “Entiendo. Al menos eso creo”, dije, porque ennosotros: ángeles y demonios queremos agradar a nuestro realidad una chispa de inteligencia se encendió en mijefe. Día a día sin que ustedes se den cuenta, se libra una cerebro.batalla entre el bien y el mal. Y… necesitamos más “¿En serio? Dime”, preguntó Bastian desconcertadoaliados, así que quien los consigue obtiene más favores”, al ver que estaba tan pensativa.comentó mirándome. En ese momento empecé a entender “Por supuesto. Suicidio, quitarse la vida sin quealgunas cosas, pero no dije nada, para que Bastian siguiera Dios lo haga es pecado. No iría al cielo, si es que así leexplicándome. llaman ustedes. Los malos tendrían derecho a mi alma, pasaría a ser una aliada de ellos, para la batalla”, comentéMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 223 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASabrazándolo, temblando de miedo, porque pensé en la de rabia, pensando en que el peligro empezaba alocura de aquella noche. relacionarse con mi nueva familia que tanto amaba y que “Exacto. No dudes que Zaira se haya metido en tu no iba a permitir que fueran lastimados por estar cerca devida en algún momento, para llevarte a tomar esa mí, que era un imán para atraer problemas.decisión”, dijo y luego besó mi cabeza para tranquilizarme. “¿Cómo es que sabes eso? ¿La conoces?”, interrogó “Es que eso era lo que soñaba todas las noches él, desorbitado, sacudiendo mis manos para que hablara deBastian, tal cual y pasó ese día. Hasta que aparecías a una vez.salvarme. Desdeahí me controlaba ella. Espera un “Sí, porque ella a través de Nadia me presentó asegundo… ¿Cómo la llamaste?”, pregunté, casi no pude Lucas. Cuando supe que él fue quien causó el accidente yrespirar porque había escuchado muy bien el nombre. Más trató de propasarse conmigo, decidí pararme en la ruta.chispas de inteligencia encendiéndose en mi cabeza. Estaba cegada, en verdad no lo quería hacer. Fue ella todo “Zaira, es lo único que sabemos de ella. Ni siquiera el tiempo”, dije temblorosa, pensando en que si podíasé cómo es, si la hemos visto en el colegio o en la ciudad. hacerme actuar como ella quería, entonces era muyNo sé cómo es su aspecto”, comentó mientras me alejé de peligrosa.su pecho para mirarlo. “Con razón me parecía raro que Nadia tuviera una “Yo sí sé cómo es esa maldita. Es alta, pelo oscuro amiga de la que nunca había escuchado”, dije hablando decomo la noche, blanca y tiene ojos de gato”, exclamé llenaMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 224 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASalgo diferente. Recordando todas las veces en las que había “¿Qué? No… Bastian, no vas a pelear, no quieroestado en “contacto” con la empleada del Diablo. que nada te pase. Prométeme que no lo vas a hacer. Ella ha “No lo puedo creer. Pero es una novata, recién la desaparecido, ya no anda más cerca. Por favor, no loiniciaron porque ha cometido un error”, dijo Bastian hagas” rogué aforrándome a él, a punto de llorar.alegrándose por algo y sabía que vendrían más “Amy no te lo puedo prometer. Son las reglas, tieneexplicaciones. No fue necesario preguntar para que me las que haber una pelea. Ella nunca va a esfumarse, es sudiera. trabajo como es el mío destruirla para cuidarte. Además es “Ella sólo tiene que poner la tentación en el camino una novata y me ofendes ¿Crees que no puedode los humanos. No debe meterse en sus sueños, ni aniquilarla?”, dijo él acariciando mi mejilla. Que mesiquiera relacionarse con las personas a las que trata de importaba que fuera nueva y él más fuerte. Las mujeresreclutar, menos con familiares o amigos y lo ha hecho. Así eran peores, más tramposas que los hombres a la hora deque ahora como tu protector, tengo derecho a una batalla pelear. Recordé mi pesadilla al llegar a Puerto Azul luegocon ella, cuerpo a cuerpo”, comentó como si hubiese de mi viaje. Cuando vi a Bastian siendo atravesado por unaestado esperando el momento hace bastante tiempo, el lanza, sacudí mi cabeza para que esa horrible imagen seterror se apoderó de mi corazón. La tormenta se desató con alejara.toda su furia. “Estoy cansada de tantas reglas. Al final son tantas que creo que fueron hechas para ser rotas”, dije enojada,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 225 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASya que me enfurecía el hecho de que siempre había que Luego acordamos el día y el horario, pero yocumplirlas. cambiaría un poco ese plan. Nadie más iba a sufrir por mí. “Ten mas confianza en mí, amor. Este es el plan…”, Yo sola me debía enfrentar a esa bruja. Sabía bien que nocomenzó a preparar la estrategia. No le presté demasiada iba a poder vencerla, eso era más que seguro, pero alatención porque el miedo y el dolor de perderlo eran muy menos convertirme en una de ella, era mejor que quedarmefuertes. a seguir causando problemas y ver morir a todos los que Él pensaba que yo debía ser la carnada, atraerla amaba.hasta un lugar. Que tenía que ir otra vez a esa ruta y él “¿Confías en mi Amy?”, me preguntó abrazándomeestaría escondido en el bosque. En cuanto ella tratara de fuerte. Estábamos acostados, su respiración en mi cuelloherirme, él aparecería para hacer su trabajo. Estaba muy me daba escalofríos.convencido de que iba a ganar, pero había algo en el plan “Sí, confío en ti”, respondí mintiendo, por lo que meque no me convencía. Zaira no era tonta como para no odiaba. Por suerte no debía decirle toda la verdad, como élsaber si él venía conmigo. Me hizo recordar a las películas a mí.cuando el secuestrador dice: “si traes a alguien lo sabré y La lluvia comenzó a caer torrencialmente sobre miempeorarás las cosas”. Era obvio que ella se iba a dar de mundo. Los truenos me asustaron un poco, más la idea decuenta que no estaba sola. Zaira acechando en la oscuridad con su cara iluminada por los relámpagos.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 226 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Estábamos acostados en la cama, yo con la vista a la Capítulo Catorce: Confrontaciónventana y Bastian detrás de mí con una mano en micintura, respirando aún su refrescante aliento sobre mi Varios días pasaron. El plan seguía en marcha, sólocuello lo que me hacía sentir segura. Finalmente me dormí, faltaban cuarenta y ocho horas para que ocurriera elpero para nada feliz como las otras noches. desastre, lo cual me llenaba de sensaciones que eran imposibles de describir. Lo único que sabía era que todas ellas, más el aroma a peligro en el aire, terminarían por desequilibrarme completamente. Nadia y Alexis no se habían dado cuenta de mis nervios así me comportara de manera hiperactiva, dando respuestas incorrectas a todas las preguntas que me hacían. De seguro pensaban que era el amor lo que me tenía así. Las notas en los exámenes eran buenas así que gracias a eso no levantaba demasiadas sospechas. Al menos, en lo que se refería al estudio, porque mi vida en esas pocas horas que me quedaban era un caos. El miedo de no seguir los planes que Bastian me había indicado se había instalado en todo mi cuerpo, peroMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 227 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASestaba decidida a ponerle fin a todo lo que pudiera hacerle Lo peor de todo, lo que me atormentó una noche,mal a mi nueva familia. Entendí que esas eran las horribles fue pensar que Dios sí sabía lo que estaba pasando por miideas que se formaban como tormentas en mi cabeza unos cabeza, pero Bastian me había dicho una vez que Él sólomeses atrás, yo me sacrificaría por todos los que amaba. veía cómo nos comportábamos, lo que hacíamos y no loBastian podría seguir cuidando a otra persona, porque lo que pensábamos, así que me sentí un poco mejor.haría tan bien como lo había hecho conmigo. No podía ser Ese día soleado, me desperté sabiendo que eltan egoísta de negarle a alguien más su protección. momento estaba a punto de llegar. Me iba adelantar un Rogaba para que mi ángel amado no tuviera el poder poco a lo planificado. No esperaría hasta el día siguiente,de leer mi mente y descubriera mis nuevos planes. Aunque que era el que Bastian había dicho.me conocía ya hacía diecisiete años, así que no le era Supuse que si Zaira podía meterse en mis sueños, sinecesario tener esa clase de poder para saber en lo que era realmente su trabajo hacerme su aliada, me encontraría,estaba pensando. No me había dicho ni una palabra porque aprovechando que andaba sola por el bosque. Seguro miestaba seguro de que íbamos a hacer lo acordado. Sólo se perfume la atraía, así que me hallaría rápidamente.limitaba a mirarme en forma dudosa en clase, pero no me Por la mañana traté de pasar todo el tiempo posiblepreguntaba nada cuando estábamos solos. Tal vez suponía con mis dos mejores amigos. Antes de ir a la escuelaque estaba nerviosa, ya que no era común que los humanos saludé a Clara y Héctor con dos besos efusivos que decíanse enfrentaran con criaturas malignas. simplemente “gracias por haberme querido y ayudadoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 228 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAStanto”. Supe que si llegaba a hablar comenzaría a llorar y seguía viviendo y me dijo que me vería más tarde.no quería que ellos se preocuparan, entonces me tragué las Entonces, antes de alejarme en el auto de mis amigos, lepalabras. dije que lo amaba y lo besé por última vez. No quise En el colegio durante el almuerzo, miré los rostros hacerlo con mucho entusiasmo, con la emoción que mede todos los que conocía, para llevármelos donde sea que dominaba, porque se daría cuenta de que algo me estabame fuera. De forma disimulada y para que no sospecharan, pasando. Eso fue terrible, el hecho de saber que moriría sinvolví a agradecer a Nadia y Alexis por ser mis amigos, haberme despedido de él como quería en realidad.como aquel día en cuarto año. Pensé durante las materias No hablé durante todo el viaje con mis amigos.de la tarde con mi ángel al lado, en todo lo que me había Apenas llegué a mi cuarto me encerré a llorar porquepasado hasta el momento. A pesar de que muchas de las perdería a Bastian y a los demás para siempre. Era más quecosas no fueron buenas, di gracias de haber venido a obvio que iba a morir aniquilada por esa bruja. Pero estabaPuerto Azul, porque hizo que me pasara lo que a cualquier segura de lo que iba a hacer. Si Bastian hubiera dejadoadolescente como yo le sucedería. Eso había sido lo más todo por mí antes, nunca habría pensado en morir, pero yaimportante, porque logré pinchar mi burbuja y me animé a era demasiado tarde.vivir. El dolor por lo que iba a dejar atrás era muy grande, Todo se había dado mejor de lo esperado, a mi amor pero sabía que me encontraría con mi familia en algúnimposible le habían pedido ayudar en la catedral, donde lugar. Los que quedaban en la tierra no serían acechadosMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 229 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASpor fuerzas oscuras por mi culpa y esperaba no hacerlo yo dormidos en el sofá. Se habían quedado mirando unamisma cuando fuera maligna. Rogaba con todo mi corazón película. Se veían enamorados como siempre. Aprovecheno convertirme en una despiadada que sólo quisiera tentar la oportunidad para escapar de la casa. Caminé unasa la gente que conocía. cuadras bajo la noche oscura y tomé el primer taxi que Cuando la hora llegó, no tomé nada, me fui vestida pasó cerca.como estaba, antes dejé el papel celeste que había escrito “Hasta el puente viejo, por favor”, indiqué alpara Bastian sobre la cama. Cerré mi cuarto con llave, para conductor. Este me miró desconcertado, porque ya nadieque nadie entrara y lo encontrara antes que él, que entraría iba a ese lugar y menos a esa hora de la noche. El puentepor la ventana. Pasé por la habitación de Nadia y me viejo estaba cerca del bosque, así que nadie nos vería allí,detuve, porque se escuchaban las risas de ella y Alexis. por eso lo había elegido, porque no quería testigos.Sentí ganas de ir a abrazarlos, pero supe que las cosas se Por suerte Bastian no me había encontrado antesharían más difíciles aún. Entonces seguí mi camino, para detenerme. Pensé en su bello rostro por un momento,silenciosa por el pasillo tratando de no ser escuchada. para sentirme tranquila.Pensé en ellos todo el tiempo, en sus caras sonrientes y Le pagué al taxista que me miró sin decir nada, peroalegres que siempre habían estado conmigo. sabía que quería preguntar: “¿Esta segura de que quiere Cautelosamente empecé a bajar las escaleras, bajar aquí?”, Respiré hondo, cerrando la puerta detrás deescalón por escalón. Clara y Héctor estaban allí, pero mí. Empecé a caminar, pensando si estaba bien o no lo queMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 230 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASiba a hacer. Traté de convencerme de que sí, pero estaba para que se apurara a concluir la tarea. No supe cómo hizo,dudando y ya era demasiado tarde. porque no la pude ni ver. Pero en un segundo, estuvo Puse un pie en el puente metálico que tenía grandes frente a mí con sus dientes blancos apretados y sus ojosbarrotes de hierro a sus costados y la pude ver del otro clavados en mi cara. Supuse que la velocidad era uno delado, a unos metros de mí esperando, como si hubiera sus poderes.sabido mis planes. “Lo haré yo misma con gusto”, exclamó con una Bajo la luz de la luna la pude ver mejor. Tenía voz hermosa, pero maligna. Comenzó a caminar a mípuesta una capa negra, con la capucha en su espalda. Su alrededor, respirando fuerte, lo que me ponía nerviosa. Mepelo era largo, negro y sus ojos de gato brillantes. Tenía estaba acechando como una fiera antes de comer a susus dos manos en la cintura, lo que dejaba ver largas uñas presa. Luego se detuvo frente a mí. Levantó su mano, asípintadas de rojo. Al verme, una sonrisa espeluznante se que pensé que me iba a aplastar la cabeza. Cerré los ojosdibujó en su cara blanca. El terror me invadió y supe en de inmediato.ese momento que me había engañado otra vez, estaba “Ángel de la guarda, dulce compañía…”, recé lohaciendo las cosas definitivamente mal. Junté valor para más rápido que pude.hablar. En el silencio de la noche y en la tardanza de Zaira “Ya estoy aquí, bruja. ¿Quieres que salte al vacío o al matarme, escuché el silbido de dos alas agitándose en elvas a terminar el trabajo tu misma?”, le grité desafiándola viento. Me arrojé al suelo antes de que ella me atravesaraMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 231 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAScon sus uñas filosas y Bastian voló sobre mi cabeza “Basta de hablar y acabemos con esto”, le gritó, losembistiéndola, tirándola hacia el otro lado del puente, músculos de su cuerpo se pusieron rígidos. Ladonde había estado parada unos segundos atrás. Él se confrontación iba a comenzar.acercó a mí, con la cara llena de preocupación. “Tú lo pediste, angelito”, sonrió ella malvadamente. “No debiste hacerlo. ¿Quieres que me muera de Hizo de su manos de uñas rojas una garra y Bastiandolor? ¿Por qué no confías en mí? Todo iba a estar bien”, empezó a elevarse sin quererlo. Comenzó a azotarlo contrapreguntó besando toda mi cara desesperadamente. los costados de hierro, mientras yo no paraba de sufrir por “Lo sé, es que soy una tonta, más que eso todavía. los golpes que él recibía. Zaira se reía porque le estaba¿No te has dado cuenta aún? Pero ella no iba a aparecer si ganando. Le provocaba cortaduras por todos lados que sesabía que estabas escondido”, expliqué devolviendo los curaban en segundos. Pero si ella lo seguía controlando, élbesos. nunca tendría la oportunidad de atacarla. “Tu protegida tiene razón. Es más inteligente que tú, La malvada corrió a la velocidad de la luz, al ladoeso está mas que claro”, bromeó Zaira incorporándose, del ángel que estaba tendido en el suelo luego del azotesacudiendo su capa llena de polvo. Bastian me puso detrás que le había dado. Extendió su mano y una daga de platade su espalda, haciendo de escudo. brillante, apareció en ella. Cuando menos se lo esperó, a punto de dar la puñalada final, Bastian puso sus dos manos en el pecho de ella, lo que la hizo volar y chocarseMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 232 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASestruendosamente contra las barras de metal. Cayó al suelo Los ojos de mi ángel se pusieron blancos, levantó sucasi inconsciente y sin poder moverse. mano derecha con el anillo dorado hacia el cielo mientras Mi amando caminó hacia mí, porque yo no paraba Zaira se desesperaba porque no podía levantarse.de llorar arrodillada en el suelo duro. Vi que ella se paraba, “Deus lux mea est”, dijo él en voz alta y firme. Mirése acercaba rápidamente a enterrarle la daga en la espalda, hacia arriba tratando de saber lo que iba a pasar. Uncomo en mi pesadilla había hecho con la lanza. pequeño objeto, del tamaño de una gota en la altura, caía a “¡Bastian!”, di un grito desgarrador. Él sonrió y voló toda velocidad haciéndose más grande. Luego aterrizó ena la velocidad de la luz cayendo detrás de Zaira que estaba su mano finalmente.un poco desconcertada, porque no se dio cuenta del Sus uñas fuertes se clavaron en mi pierna izquierda,movimiento. lo que me hizo gritar de dolor. Ella no se daba por vencida. Bastian puso sus dos manos fuertemente en la Bastian la apuntó con la bola de cristal.espalda. Ella cayó cerca a de mí, arrastrándose con los “Es ahora o nunca, Dios”, dijo el ángel. La cara delabios sangrantes. El viento hizo volar mi cabello y me di Zaira comenzó a desfigurarse, era aterradora junto con suscuenta de que no eran sólo golpes, sino una gran fuerza quejidos. Las puntas de sus pies se hacían borrosas, comoque la empujaba. Una fuerza que Bastian ejercía sobre su si estuvieran diluyéndose en el aire. Se iba transformandocuerpo. en humo poco a poco, estaba siendo atraída por la esfera de vidrio.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 233 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “¡Maldición!”, gritó decepcionada de ella misma y “Gracias amor. Te amo. Perdón por todo, por ser tanse convirtió toda en aire oscuro. La bola de cristal se tornó desobediente”, supliqué para que me disculpara, para quenegra y el humo quedó flotando en ella como gotas de perdonara todas mis tonterías.tinta en un vaso de agua, Zaira estaba encerrada. “Está bien, ya sé que eres desobediente. Por eso me Bastian la lanzó con toda su fuerza hacia arriba, ésta gustas. Porque crees que todo es posible”, comentódesapareció sin volver a caer a la tierra. Entonces supe que acariciando mi mejilla.todo había terminado por fin. “¿Qué dijiste cuando cayó la bola de cristal en tu Me caí sobre las rodillas otra vez. Él se acercó mano? Eso sí que fue extraño”, pregunté intrigada.volando lentamente, me levantó del piso y me abrazó. “Ah, eso. Era latín. Dije: Dios es mi luz. Más reglas,Luego besó mi frente. Amy” comentó sonriendo, porque sabía cuanto odiaba las “Ya está, amor. Una menos de ellos, y tú que no reglas.confiabas en mí”, dijo contento con la victoria obtenida. De repente, una fuerza misteriosa lo elevó en el aire “Te amo”, agregó besándome. Me puso en el suelo, frente a mí, apartándolo por completo, haciendo que suscolocó su mano en mi pierna y las heridas que me había alas quedaran extendidas con mucha fuerza, como paracausado la malvada se curaron. Me había sanado. que no las pudiera usar. No entendía que estaba pasando, pues Zaira había muerto. Alguna fuerza invisible lo estaba atacando. ¿Qué le sucedía a Bastian?MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 234 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Capítulo Quince: La Propuesta lo tomé entre mis brazos y besé su rostro unas cuantas veces. Estaba llena de nervios, miedo y terror. ¿Qué más “¿Qué pasó? ¿Qué fue todo eso? ¿Estás bien,nos tenía que pasar? ¿Qué culpa teníamos de habernos amor?”, pregunté intrigada casi en susurros. Él noenamorado? Traté de alcanzarlo con mi mano, llorando, respondió, se me quedó mirando y sabía que había algopero me era imposible llegar a él. Temía que el jefe de que no me quería decir, pues conocía de sobra sus ojos.Zaira se estuviera tomando una revancha, mostrándonos su Ellos sabían algo, Bastian sabía algo, pero lo estabavenganza por haber eliminado a su servidora. callando. De repente, descendió en forma lenta hasta que sus “¿Sabes? Creo que es una gran desventaja no poderpies estuvieron en el piso. Sus ojos eran blancos y mentirte. Siempre te tengo que decir todo”, dijo sonrienteaterradores. Supuse que estaba hablando con Dios, porque y resignado, porque era su deber contestarme con la verdadsiempre que lo hacía sus bellos ojos se quedaban vacíos. cuando yo le preguntaba algo. Movía la cabeza en movimientos que no eran “Dime lo que tengas que decir. Ya nos han pasadonormales, casi robóticos, de un lado al otro tocando los tantas cosas que no tengo miedo. A menos que te quieranhombros. Luego sus ojos volvieron a él, a ser verdes, cayó llevar lejos de mí”, le dije acariciando su cabello. Meestrepitosamente de rodillas en la tierra. Por primera vez lo volvió a mirar, humedeció sus labios y se aprontó paravi cansado. Me acerqué corriendo ya repuesta de mi llanto, hablar.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 235 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Eh… no es nada malo, no te asustes. No estoy de bandos buscaban aliados, pero nunca sentí que él me hayaacuerdo con esto, pero debo comunicártelo. Dios tiene… usado para transformarme en miembro del ejército deuna propuesta para ti”, comentó con su voz no muy Dios.convencida. Yo quedé demasiado sorprendida. ¿Dios Me quedé completamente fuera de mí. Dios mequería proponerme algo? ¿Qué? Si los demás supieran proponía ser un ángel, pero por la mirada de Bastian supetodo lo que me estaba pasando, el mundo creería más en que él me quería convencer de lo contrario, que no leÉl, hasta los ateos empezarían a tener fe. gustaba la propuesta de su jefe. ¿Significaba eso que lo “¿Qué es, Bastian? Me matas con todo este dejaría todo por mí? Entonces, si él lo hacía no seríamisterio”, dije apresuradamente, mordiéndome los labios. necesario que me convirtiera en un ángel. Pero como “Bueno. Visto y considerando que tu familia siempre, no dijo nada, aún seguía dudando y eso me poníabiológica lamentablemente ya no está, mas lo que ha triste.sucedido con Zaira… Dios te propone convertirte en… “¿Por qué había que dar la respuesta en el cerro?”,ángel, para que dejes de sufrir y para que no hieran a tus me pregunté, pero supuse que tenía que ver con mas reglasamigos. Dijo que lo pienses, que muy pocas veces hace de las que no quería saber.estas ofertas. Cuando estés lista, debemos ir al cerro a Nos alejamos en silencio de ese horrible lugar, haciacomunicar la respuesta”, comentó con los ojos tristes y la comodidad de mi cuarto. Cuando llegamos, antes de quealejándolos de mí. Recordé que me había dicho que los dos él pudiera darse cuenta, escondí lo que había escrito, puesMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 236 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASaún estaba el papel doblado sobre la cama, así que no lo creyó que había sido una estrategia arriesgada pero eficaz.había leído. No entendí porque no quise darle el escrito en Además, era más que obvio que ya se había acostumbradoese momento, decidí hacerlo unos días después, cuando a mis ganas de desobedecer.estuviera lista. Esa noche dormí junto a mi ángel nuevamente, La vida no hacía más que ponerme a prueba. sobre su pecho cálido y desnudo. Podía respirar suPruebas que no eran nada fáciles y siempre se trataba de perfume y llenarme de él.decisiones difíciles de tomar. En ese momento, no supe Pensé que era incómodo para él tener que estarqué pensar, qué contestar o qué decirme a mí misma. Me quitándose la ropa a cada rato para poder volar, pero era lotomaría el tiempo que Dios había dado para analizarlo con que tenía que hacer si quería parecer humano, usar ropacalma, ya que algo así no debía decidirse a la ligera. como los demás. ¿Qué harían las mujeres ángeles cuando Otra vez estaba en una situación que tenía que ver querían abrir sus alas? Me daba vergüenza preguntárselo,con abandonar las cosas que más quería, pero también para tal vez yo misma lo iba a descubrir. Me imaginé a míprotegerlas. Me sentí en una encrucijada, parada frente a misma con gigantes alas, la idea no era mala, parecía másun callejón sin luz ni salida. bella. En ese momento, en mi habitación estaba feliz, Lo escuché cantarme una hermosa canción de cunaporque los dos estábamos a salvo y vivos. Bastian no me cada vez que despertaba de mis pesadillas, provocadas porregañó por la estupidez que había cometido, porque luego lo que había vivido. No había sido fácil ese día, pero comoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 237 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASsiempre en el final de mis noches, estaba junto a él, lo que Octubre había llegado a su mitad otra vez y losamaba más que todo lo que existía en el universo entero. preparativos para el baile de fin de año, el viaje de egresados y demás. Ni eso logró sacarme del estado en el Los días siguientes me encontraron más pensativa. que estaba, porque tenía cosas más importantes en quéEn cualquier lugar que estuviera me quedaba con la mirada pensar. Hasta me había cuestionado si era necesario seguirperdida. Entonces los chicos comenzaron a preocuparse, el colegio, porque hacía unos días pensaba que laporque casi no les contaba nada de lo que me pasaba, propuesta de Dios era lo mejor.aunque Bastianme obligaba a hacerlo cuando Una noche cuando Nadia me susurró “te extraño”almorzábamos en el colegio. Al menos me decía que les frente a Alexis, Héctor, Clara y Bastian, que había sidodijera cosas inventadas o superficiales, porque invitado a cenar, me di cuenta de que me estaba haciendocomenzarían a indagar si yo seguía comportándome de esa mal y a ellos también.manera extraña. No sabía qué pensaban mis padres de Bastian, Varias veces organizamos actividades como salidas porque no les dije nada, aunque entendían de sobra queen pareja, pero seguía igual de perdida en mis había más que amistad entre nosotros.pensamientos, porque el tiempo pasaba y debía tomar mi Después de lo que mi amiga dijo, tomé su mano ydecisión. no la solté hasta que todos se fueron. No dijimos nada, ella se levantó de la mesa enojada y subió a su cuarto. NoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 238 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASpodía culparla, yo era una zombi que no le prestaba “Primero y antes que nada, quiero que sepas queatención. tienes una familia en la tierra, no es biológica, pero es más Comprendí que Bastian no me cambiaría por su que eso, porque realmente te aman. Ya no estás sola en eltrabajo y yo no permitiría que a mi nueva familia le pasara mundo, así que la regla no aplica en este caso. Si sóloalgo, así que decidí no esperar más, porque estaba esperaras más tiempo”, dijo él dándome su idea, la que eralastimando a todos. Además sería un ángel, buena y no como jugar sucio porque Nadia, Alexis, Clara y Héctormaligna, como casi me pasó unos días atrás. eran demasiado importantes como para abandonarlos. Un viernes por la tarde, cuando ya tenía las cosas “Lo sé. Pero van a seguir con sus vidas. Ademásmás que claras, le pedí a mi amado que me llevara al cerro estoy cansada de esperar. ¿Qué debo esperar Bastian? Noa dar mi respuesta. Bastian comenzó a indagar, porque estoy obteniendo una cosa ni la otra. Ya lo decidí, quieroquería saber si estaba segura de mi decisión. ser un ángel, así puedo cuidarlos”, comenté tomando sus “Lo voy a hacer Bastian. No puedo permitir que mi manos. Él no dijo nada por unos instantes, porque sabíafamilia, que hicieron todo a su alcance después del que mi respuesta era buena.accidente, siga estando herida por mi culpa”, dije “Hay algo más, Amy. Cuando seas ángel, te vas aacomodando algunas cosas en el escritorio. Quería dejar olvidar del amor, de la forma en que lo sientes cuandotodo ordenado antes de irme. estás conmigo, puede ser que te olvides de mí y de todos los sentimientos humanos, de cómo se duerme, de cómoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 239 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASllorar…”, dijo él. La tristeza se apoderó de mí, porque eso para ti. Tanta lectura y amor por los libros tenían que sacarsería perder mi esencia, pero la decisión estaba hecha. ¿Por algo bueno de mí”, dije dándole la hoja celeste perfumada,qué no me decía que lo iba a dejar todo de una vez? ¿Tanto que tanto había guardado, escrita con mi letra y conle costaba? Pero ya casi no quedaba más arena en el reloj. mariposas de papel pegadas. “Te dije que somos una pareja rara Bastian. Estoy Él se quedó leyéndolo detenidamente. Terminó y losegura de que nada de eso va a pasar. Al menos, si olvido volvió a hacer. Sus ojos se llenaron de lágrimas portodo, igual voy a estar a tu lado trabajando para siempre”, segunda vez en su existencia, pero esta vez no cayeron.comenté sin alegría. Él me besó en los labios y supe en ese Luego lo leyó en voz alta, casi cantándolo con suinstante que extrañaría sus besos. voz dulce y perfecta que lo hacía sonar maravilloso, más “¿Estas segura de esto? Tienes que estar muy segura aún de lo que yo creía que era:para hacerlo”, preguntó, deseando que me arrepintiera, “Búscame en el cielo, durante el hermosopero no iba a cambiar de opinión y él no me daba unargumento fuerte que superara al mío para que cambiara atardecer naranja. Toca mi rostro y hazmede parecer. No decía aún lo que yo quería escuchar. creer que hay un mañana. “Estoy muy segura. Pero si llego a olvidarme detodo, escribí esto hace mucho y hace unos días lomodifiqué, pensando en todo lo que vivimos. Toma, esMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 240 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS Cántame canciones. Que sea tu bella Cúbreme con tus cálidos brazos, mientrascanción de cuna, así puedo dormir feliz me miras con esos ojos color esmeralda que losabiendo que estás a mi lado. hacen todo mejor. Enséñame a abrir las alas, para volar Y si por un momento, sin quererlolejos de las cosas que puedan herirme. Te llegara a dormirme junto ti, a tu lado soñaríaseguiré todo el camino sin dudar. con despertar. Si muero, tráeme a la vida bajo la lluvia Te amo. Amy”fría o el sol, que hace al agua del inmenso “Yo te amo también. Este regalo es mucho más deocéano brillar. lo que esperaba. Más de lo que yo te regalé. Es simplemente hermoso, recuerdo cada imagen de nuestras vidas”, dijo besándome, su respuesta no se hizo esperar. Estaba feliz y eso me ponía contenta a mí. Seguro nadie le había hecho un regalo así en su larga vida. Dobló el papel y lo guardó en el bolsillo de sus jeans. ¿Por qué noMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 241 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASpodíamos amarnos para siempre de esa forma tan intensa? Epílogo: Decisión FinalDefinitivamente aprendí que los amores imposibles noeran buenos, aunque te permitían soñar en grande. Cuando abrí la puerta de mi cuarto, vi los rostros de “Vamos. Ya tengo mi respuesta, no hagamos esperar mis amigos: Nadia y Alexis. No sabía qué hacían ahí,al jefe un minuto más. Ya lo ha hecho bastante. Admiro su tampoco creía que hubieran estado escuchando, pero mepaciencia”, propuse bromeando y tomé su mano. Nos pondrían las cosas más difíciles aún. Realmente mepreparamos para salir de mi cuarto. sorprendieron sus caras, su amistad en los ojos y las ganas Esa noche iba a enfrentar mi destino y tenía miedo, de entender qué era lo que le pasaba a su amiga, que seporque otra vez pensé en todo lo que abandonaba en el había puesto “rara” otra vez.mundo. También sentí dolor, ya que creí que todo no podía “Hola. Amy… ¿te pasa algo? Yo te entiendo, porquesalirme siempre bien, a eso ya lo sabía y como Bastian te han sucedido muchas cosas malas, pero casi no noshabía dicho, seguro me olvidaría de él. Al menos le había hablas como antes. ¿Estas enojada con nosotros?”,escrito lo que sentía, para que me recordara siempre, tal preguntó a punto de llorar, cuando la interrumpícual yo había sido. Pero por sobre todas las cosas, que abrazándola y trayendo a Alexis para incluirlo también.recordara cuánto lo amé. Me había estado guardando ese abrazo hacia tiempo, definitivamente no me quería desprender de ellos. Cuando los solté estaban aún más sorprendidos, porque no esperaban eso de mí. Bastian sólo miraba, tal vezMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 242 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASentendiendo lo que significaba la amistad, porque había Por suerte no tenían conocimiento de que habíallegado a ser un gran amigo de ellos. tratado de matarme, porque las palabras que les había “Chicos, ustedes no son el problema. ¿Cómo podría dicho, sonarían como un segundo intento, como unaenojarme con quienes siempre han estado a mi lado? Los despedida, que realmente lo era. Esperaba visitarlos en susquiero con toda, toda, toda mi alma. Les pido perdón si los sueños, pararme a su lado, invisible y cuidarlos de susestuve ignorando, pero he tenido cosas en que pensar”, pesadillas todas las noches que iban a venir.comenté tratando de que me entendieran. Subí al auto llorando, mientras Bastian me miraba “Ahora con Bastian vamos a salir un rato, a pensar diciendo: “No tienes que hacerlo”. Éste arrancó y no podíaen eso. Pero estén seguros de que siempre voy a estar a su dejar de llorar. Fue ahí que él aprovechó, para hacer sulado. Somos la triple alianza y somos sobre todo her-ma- argumento en contra de mi decisión final mucho másnos”, agregué separando en sílabas, lo que los hizo sonreír. convincente.Les di un beso y nos fuimos. No quise mirar hacia atrás. “Amy. No estás lista para esto, eso está más que “OK. Los esperamos. Espero solucionen todo lo que claro en tus lágrimas. Lo vas a terminar lamentando. Lohaya que resolver y que se diviertan también”, deseó Nadia lamentarás por la eternidad y eso no es para nada bueno”,sonriente. No sería para nada divertido lo que íbamos a dijo mirándome a los ojos, muy seguro de lo que estabahacer, pero ella no sabía de eso. diciendo.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 243 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “¿Por qué? A ti te cambió la vida ser un ángel. tomando mi mano. Si me amaba tanto, ¿por qué noAhora eres más feliz que antes”, dije en mi defensa, él cambiaba de opinión?apartó su mirada. “Y si las cosas se ponen feas otra vez, los dos nos “Es diferente. Porque yo no tenía familia ni amigos, arreglaremos para salir adelante, eliminando el mal anada. Además puedo ver que amas a tu nueva familia nuestro alrededor y de nuestro camino, como lo hicimos¿Estás dispuesta a abandonarlos así como así? Pensé que con Zaira”, comentó acariciando mi mejilla, cuando el autoeras mas fuerte, que lucharías”, comentó cuando ya había estacionado. Pero eso no fue lo que más me llamóestábamos llegando al bosque cerca del Highland. Sus la atención, sino lo que dijo después.palabras me atravesaron como una daga, porque en A parte de su convincente argumento, subió larealidad yo le estaba escapando a mis problemas. apuesta un tanto más. A pesar de que estaba seguro de que “Si, los abandonaré, porque creo que es lo mejor los resultados serían malos, me dio una alternativa que mepara todos. Estoy dispuesta a dejarlos, para que no sean dejó más que contenta y quería volver a decirles a misheridos por mi culpa”, respondí, tratando de mostrar amigos, aunque no sabían nada, que nunca me iría, que noconvicción en mis palabras. los abandonaría. “Pienso que no debes desprenderte de tu vida. Un mundo de posibilidades se abrió ante mí. El solAdemás yo te amo tal cual y como eres ahora. Con tus imaginario logró alejar las nubes negras, porque por fin yproblemas, divertida y sin poderes”, bromeó sonriente,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 244 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASdespués de pensarlo, él tomó su decisión final, la que yo “Sí, estoy lista”, respondí segura, porque lo quehabía estado queriendo escuchar hacia tiempo ya. estábamos haciendo era lo que más queríamos los dos. La En la base del cerro se quitó la remera y me tomó hora por fin había llegado.entre sus brazos. Sus alas se abrieron y empezamos a volar Bastian se alejó un poco y volvió a decir algo encomo tantas otras veces. El viento se sentía fresco, latín. Sus ojos se pusieron blancos y se elevó del sueloacarreaba el perfume de flores silvestres que crecían en las lentamente. Empezó a girar y girar, lo que me dio un pocorocas. de miedo. Seguía hablando, estaba discutiendo. Esperaba Luego de unos momentos, nos tomamos de la mano que Dios no se enojara y nos castigara.fuertemente, parados donde había estado el palacio de tul, Cuando hubo silencio, bajó hasta el piso con los ojosen la cima del cerro. cerrados. Sentí que iba a desmayarme de los nervios, “¿Lista?”, preguntó mirándome sonriente. Respiré dudaba si acercarme a él o no. Cuando estuve a punto dehondo pensando en las consecuencias y en todos los dar un paso, volvió a abrir sus ojos que ya no estaban másmomentos vividos junto a él. Deseé con toda mi alma, vacíos.como lo hacía para que el timbre sonara en el colegio, que De repente, sus alas gigantes se extendieron y senada malo pasara en la transformación. prendieron fuego de la nada. Se desprendieron de él, como cenizas de color naranja encendidas que volaron por elMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 245 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASaire, como cuando Alexis golpeó la leña de la fogata en Despacio caminó hacia mí, con su torso desnudo,Playa Calma. aún envuelto en cenizas que volaban y sonriente como Él se quitó el anillo y lo lanzó fuertemente hacia el siempre. Había dejado de ser un ángel porque me amaba,cielo, éste no volvió a caer. Ahora el miedo de saber si me pero aún recordaba su trabajo anterior, ya que Dios erarecordaba me invadía por completo, aunque por suerte lo justo. Le daría lo que él más quería y deseaba, perotenía cerca. No había aparecido en otra parte del mundo también le recordaría que una vez había trabajado para Élcomo pensaba. Sólo lo tendría que hacer recordarme. y lo había dejado por mí. Ese era el regalo más grande que “Hola. ¿Te acuerdas de mí? Soy Amy y tu eres podía haberme hecho.Bastian, nosotros…”, dijecasi tartamudeando y Me tomó fuertemente de la cintura sin darme tiempopreocupada, porque me miraba como si estuviese viendo a a decir nada. Me besó con todo su amor, de forma humana,una extraña. Sus labios comenzaron a moverse completamente diferente a las veces anteriores. El cielolentamente. sobre nosotros estaba oscuro, pero lleno de estrellas que “Búscame en el cielo, durante el hermoso atardecer brillaban cada vez con más intensidad.naranja, toca mi rostro y hazme creer que hay un “Te amo, desde siempre y para siempre”, dijemañana…”, recitó lo que yo le había escrito y mi corazón sonriente volviéndolo a besar, porque no podía creer quese llenó de una felicidad tan enorme que pensé que iba a todo había terminado tan bien.estallar.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 246 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSAS “Te amo. Desde el principio, desde tus sueños y sobre todas las cosas lo vi a él: mi Bastian, siempre al ladohasta el fin de nuestros días” exclamó sonriente también. mío, como desde que tenía uso de razón.Sus años habían empezado a correr desde ese día, ese sería Me sentí completa y más que feliz. Recordé a misu cumpleaños. Aún seguía siendo mayor que yo, lo que familia en el cielo y a la nueva en la tierra. Entendí que erame alegraba un poco. No me agradaba la idea de ser más bueno reventar burbujas para vivir en el mundo real.grande que él. Me acercó a su cuerpo sin dejarme pensar, a lo que Miré sus ojos verdes que ya no eran mágicos sino no opuse resistencia y me volvió a besar lleno de pasiónhumanos. Pero estos no habían perdido su color ni su otra vez. Festejamos nuestra victoria.brillo. Y por primera vez, al ver sus hermosos ojos, supe A nuestro alrededor, misteriosamente volabanque mi vida había retomado su curso al fin. millones de mariposas imperiales azules. Formaban una Pude ver en ellos el baile de diciembre, a los dos ronda cerca de nuestros cuerpos y nunca se cansaban debailando el vals bajo luces blancas. El divertido viaje de girar. Estábamos parados en el centro de un tornado deegresados también apareció. El compromiso de Nadia y alas azules, nos miramos y sonreímos, porque sabíamosAlexis, Héctor y Clara acompañándolos al altar. Observé que todo estaba bien. Ambos tendríamos la vida quemi propio casamiento, más un hermoso bebé esperando habíamos elegido vivir.nuestras caricias y besos en una cuna celeste. Pero por Para cualquiera que lo hubiera visto, eran sólo mariposas. Pero yo creí que eran ángeles, pequeñosMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 247 www.tulibreriavirtual.net
    • ÁNGELES Y MARIPOSASángeles guardianes que cuidarían nuestro amor porsiempre. Al menos eso pensé mientras por mis venas corríasangre envenenada…MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 248 www.tulibreriavirtual.net
    • ACERCA DE: MATÍAS ZITTERKOPFARGENTINA. 1987. Desde pequeño desarrolló interés por la lectura y escritura dehistorias.En el año 2008 se graduó como Profesor de Inglés y actualmente estudia para convertirseen Licenciado en Lengua Inglesa.Matías publica relatos en su blog personal, que es leído y seguido por personas de variospaíses. www.matiaszitterkopf.com.arÁngeles y Mariposas es el primer libro de la trilogía juvenil, fantástica y románticallamada: Amor con Alas.Sus influencias son escritores como: Virginia Woolf, Edgar Allan Poe, C.S. Lewis yStephenie Meyer, entre otros. »»»»»