Ángeles y Mariposas      Matías Zitterkopf      www.matiaszitterkopf.com.ar
Diseño de Cubierta:Sonia Nievas y Carolina Varela                                                                         ...
Agradecimientos                            A los blogueros que han prestado su gigante ayuda                              ...
Más allá de la ventana abierta, el aire de la mañana          está henchido de ángeles.              Richard Wilbur
ÍNDICEPrólogo ....................................................................5Capítulo Uno: Despertares ................
ÁNGELES Y MARIPOSAS                                Prólogo                                 dolor cortante, allí están ello...
ÁNGELES Y MARIPOSAS                    Capítulo Uno: Despertares                         mal, hacía que olvidara los peque...
ÁNGELES Y MARIPOSASayudarme o preguntarme si estaba bien, lo que me llevaba                          Siempre giraba sobre ...
ÁNGELES Y MARIPOSASrabia, porque otra vez alguien había interrumpido mi                             Salir a la calle era u...
ÁNGELES Y MARIPOSASpara empezar con mi rutinaria aburrida y antisocial vida, a             significaba ser adulta. Sabía q...
ÁNGELES Y MARIPOSASporque era distraída y torpe con mis movimientos,                    frasco de mermelada o una manzana ...
ÁNGELES Y MARIPOSASaún estaba en las paredes, contrastando con las blancas y                 ya que mi pelo era colorado t...
ÁNGELES Y MARIPOSASmis libros. Antes de salir, me aseguré de no olvidar nada,                      Mientras comía    una t...
ÁNGELES Y MARIPOSASsalto. Nos despedimos apresuradamente sin cruzar muchas                convertí en una adolescente cerr...
ÁNGELES Y MARIPOSASque terminaran las clases. Tampoco buscaba que los demás                  con el que el colectivero per...
ÁNGELES Y MARIPOSAS        Las “clases” de chicos estaban bien marcadas,                     cuerpos incrementara y por ga...
ÁNGELES Y MARIPOSAS        En el último lugar de todos, se encontraban los                            El llegar a mi clase...
ÁNGELES Y MARIPOSASHasta que la profesora le llamó la atención por estar                  blanco, moderno, con el que podr...
ÁNGELES Y MARIPOSASque indagar. Estábamos hablando más que de costumbre,                  no era un buen tema para romper ...
ÁNGELES Y MARIPOSAS        Miré a mi alrededor, al gran comedor del colegio.               alenté a mí misma, con metáfora...
ÁNGELES Y MARIPOSASatrevía a jugarme bromas por ser la “nuevita” del lugar y               de Augusto, el líder del equipo...
ÁNGELES Y MARIPOSAS        La mirada de Leo, aún irritante sobre mí, me hizo               dar oportunidades, poco a poco ...
ÁNGELES Y MARIPOSASde no decepcionarla, mientras leía el mensaje de respuesta                      “Bueno, iré y volveré a...
ÁNGELES Y MARIPOSAS        Había despertado a otra vida. A una nueva vida con                              Capítulo Dos: A...
ÁNGELES Y MARIPOSASimportante que viviera en el mundo real y no pareciera una               bromas de Alexis, a los abrazo...
ÁNGELES Y MARIPOSASEntonces recordé los abrazos despreocupados de su hija y               creí que era para que no se sint...
ÁNGELES Y MARIPOSAScon su apodo. Miró a Nadia y sacudió su cabeza indicando                 cuadros en el centro. Aunque e...
ÁNGELES Y MARIPOSAS        “Apuesto a que si le digo que te gusta mucho, te lo                      La habitación de Nadia...
ÁNGELES Y MARIPOSASreímos de forma cómplice. Mi amigo no entendió el                        Charlamos sobre todos los tema...
ÁNGELES Y MARIPOSAS        “Estoy muerto de hambre”, nos dijo, mientras me                 Siempre con mis estúpidas pregu...
ÁNGELES Y MARIPOSASa los ojos y supe que lo que decía era verdad. Lo que llevó            dicho, con su innata habilidad d...
ÁNGELES Y MARIPOSASparecían querer atraparlo. Seguramente así debía lucir el               nada más. No estaba bien pensar...
ÁNGELES Y MARIPOSAScocina. Siempre me habían gustado esas barras para                      privilegios por ella. Además, l...
ÁNGELES Y MARIPOSAS        Santa María era el triple de grande que Puerto Azul,                      “… que te pareces a R...
ÁNGELES Y MARIPOSAScabeza. ¿Qué hice yo? Me sonrojé como cuando me                                   “No es necesario que…...
ÁNGELES Y MARIPOSASalegre cara de su madre. Era un día de logros para mí. Más             me guiñó un ojo y supuse que no ...
ÁNGELES Y MARIPOSAS        Los miré a los ojos llena de sinceridad, porque era lo                     “Trato hecho”, dije ...
ÁNGELES Y MARIPOSASmirando con los ojos llenos de algo que no me pude                       algún día para que nos diera c...
ÁNGELES Y MARIPOSAS        Después de tanta charla subí las escaleras feliz.                        Ángel de la guarda, du...
ÁNGELES Y MARIPOSAS                    Capítulo Tres: Bastian                              habitantes del lugar y como era...
ÁNGELES Y MARIPOSASAdemás a Al, ya había comenzado a usar su apodo (así                   para seguirla bajando las escale...
ÁNGELES Y MARIPOSASmisma y no me vi para nada desagradable, es más, podía                 Empezó ella la charla antes de q...
ÁNGELES Y MARIPOSAS        “Además, les habrás caído más que bien. Clara te                         “Se llama Alexis, pero...
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Novela juvenil, muy linda con angeles de la guarda y demonios en medio de todo el Amor...

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  1. 1. Ángeles y Mariposas Matías Zitterkopf www.matiaszitterkopf.com.ar
  2. 2. Diseño de Cubierta:Sonia Nievas y Carolina Varela ISBN: 978-1-926828-05-3Depósito legal:Biblioteca Nacional de Canadá Derechos exclusivos de edición en castellano reservados para todo el mundo: © 2010, Ediciones MUZA Inc. Canadá www.tulibreriavirtual.net Ninguna parte de esta publicación, incluído el diseño de la carátula, puede ser transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya seaelectrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo del editor. Tampoco podrá ser reproducida o almacenada con fines comerciales.
  3. 3. Agradecimientos A los blogueros que han prestado su gigante ayuda desinteresada para lo que fue una campaña de promoción Antes que nada quiero dar gracias a Dios por muy buena.iluminar mi camino y hacerme sentir su presencia cada día En fin, gracias a los que siempre me apoyan porde mi vida. hacerme sentir bien con lo que hago y a los que no A mis padres, por darme la vida y apoyarme en mi creyeron en mí, por hacerme más fuerte.educación junto a mis maestros, pues nunca hubieseaprendido a leer y escribir. A mis hermanos y amigos, por ser muchas veces miscríticos literarios y soportarme cuando hablo de mis sueñose ideas. A los lectores, por seguir creyendo en la magia delos libros y ser tan pacientes. A mis dos amigas y colegas, Sonia Nievas yCarolina Varela, por haberme brindado su ayuda. Nosiempre se conoce a personas geniales y yo lo he hecho.
  4. 4. Más allá de la ventana abierta, el aire de la mañana está henchido de ángeles. Richard Wilbur
  5. 5. ÍNDICEPrólogo ....................................................................5Capítulo Uno: Despertares ......................................6Capítulo Dos: Amigos...........................................23Capítulo Tres: Bastian...........................................39Capítulo Cuatro: Noticias......................................57Capítulo Cinco: Preguntas y Respuestas ..............84Capítulo Seis: Salvada.........................................102Capítulo Siete: Baile ...........................................120Capítulo Ocho: Pérdida Irreparable ....................134Capítulo Nueve: Alas ..........................................146Capítulo Diez: El Junco ......................................169Capítulo Once: Tiempo .......................................184Capítulo Doce: Palacio de Tul ............................193Capítulo Catorce: Confrontación ........................227Capítulo Quince: La Propuesta ...........................235Epílogo: Decisión Final.......................................242Acerca de.............................................................249
  6. 6. ÁNGELES Y MARIPOSAS Prólogo dolor cortante, allí están ellos brillando: tus amigos y amor prohibido. Ellos llenan ese vacío. Viví casi diecisiete años libre de problemas, sinprestar atención a los demás, porque estaba encerrada en Sabía que estaba pecando mortalmente aluna burbuja. enamorarme. Aunque sentía que a él le pasaba lo mismo. Me sentía aislada del mundo exterior, sin interés ni Me amaba, pero estaba rompiendo las reglas al hacerlo.ganas de cambiar ese estado. Tenía una coraza alrededor Entonces, sufría igual que yo: en silencio.que no me permitía ver que había algo más fuera delmundo que me había creado en mi habitación. Tal vez cuando uno siente que es verdad en cada Sin duda, haber venido a Puerto Azul cambió todo célula del cuerpo, ese amor no es tan prohibido. Porque alcompletamente, ya que hizo que mi antigua vida cambiara final de todo, es el amor el que nos lleva a tomar laspor completo. decisiones más difíciles. Al poner un pie fuera de mi mundo inventado,encontré a aquellos que estudiaban conmigo, la vida socialque se comenzaba a tejer, y con ésta, los dramas, laspeleas, la alegría y el amor. Cuando en el camino pierdes lo que más apreciascon el alma, cuando pareces quedarte sin respiración por elMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 5 www.tulibreriavirtual.net
  7. 7. ÁNGELES Y MARIPOSAS Capítulo Uno: Despertares mal, hacía que olvidara los pequeños problemas de adolescente solitaria que había tenido durante el día. Ángel de la guarda, dulce compañía, no me No tenía una imagen definida de mi ángel guardián,desampares ni de noche ni de día, no me dejes sola sino porque él jugaba a las escondidas y no se dejaba ver. Talme perdería… vez me estaba volviendo loca, pero las cosas se habían Anoche después de dar mil vueltas en la cama, en tornado demasiado reales para mí. Al menos yo sí creía enuna búsqueda interminable del sueño y cuando estuve él.cerca de dormirme, repetí cinco veces esa oración que mi El sueño de la noche de anterior fue igual de intensomadre me enseñó cuando era pequeña. que los demás. Siempre pasaba lo mismo; era casi una A pesar de que tenía dieciséis años, por alguna rutina que estaba obligada a vivir todas las noches, cuandoextraña razón que no comprendía, la seguía diciendo. el silencio se apoderaba del mundo.Rezaba esa plegaria cada vez que me iba a dormir, con mis Me veía parada cerca de la ruta, nerviosa y con unadedos entrecruzados sobre el pecho, porque me hacía fuerte idea en la cabeza. Los autos que pasaban a gransentir tranquila y protegida cuando las sombras de la velocidad eran borrosos frente a mis ojos. El vestidooscuridad se movían en la penumbra de mi habitación. blanco y liviano que llevaba puesto comenzaba a flotar El hecho de saber que en algún momento de la cuando la brisa proveniente de un bosque cercano llegabanoche él estaba ahí, de pie a mi lado y cuidándome de todo hasta mí, acarreando hojas secas. Nadie parecía quererMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 6 www.tulibreriavirtual.net
  8. 8. ÁNGELES Y MARIPOSASayudarme o preguntarme si estaba bien, lo que me llevaba Siempre giraba sobre mis pies lentamente, asustada,a la conclusión de que era invisible para ellos. para ver quién era el que estaba parado detrás de mí y allí En lo más profundo de mi ser estaba el sentimiento, estaba él, pero un tanto más lejos. Aunque no podíalas ganas de querer dar un paso adelante, cerrar los ojos y distinguir su cara ni sus ojos, sabía, porque lo sentía enesperar al primer automóvil que quisiera quitarme la vida. todo mi cuerpo que ya estaba acostumbrado a su presencia,Lo que no entendía era el motivo que me llevaba a tomar que era el mismo ser que me cuidaba por las noches.esa decisión. Yo sabía que nunca pensaba en esas cosas Entonces entendía que mis sentidos eran mejores, pero elhorribles. Era como sentirme tentada a cometer el error. de la vista me jugaba en contra cuando lo quería ver. Pero siempre en el instante en que estaba por tomar En el preciso momento en que me acercaba ala drástica decisión, alguien me tocaba el hombro acariciar y mirar su rostro, alguien de la vida real meizquierdo. Me dejaba completamente paralizada, como impedía hacerlo y me devolvía a la vida. Tenía lacongelada. Por un lado parecía estática, pero mis sentidos sensación de que era él quien no deseaba mostrarse, peroestaban más alerta que nunca. Podía oler los perfumes que cada vez estaba más segura de que era mi protector.el viento llevaba. Los ruidos que llegaban hasta mis oídos Me desperté dando un salto al escuchar los gritos deeran fuertes. Podía ver las cosas con mucha nitidez, a pesar papá, provenientes del piso de abajo.de que estaba oscuro. “Amelie, Amelie es hora de levantarse”. ¿Lo había dicho o gritado? Me puse la almohada en la cara, llena deMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 7 www.tulibreriavirtual.net
  9. 9. ÁNGELES Y MARIPOSASrabia, porque otra vez alguien había interrumpido mi Salir a la calle era un decir, ya que no era una de missueño, en el momento más importante. No tenía actividades preferidas, porque yo no era como las demásdespertador sobre la mesa de luz, porque con los gritos de chicas, no me interesaban las mismas cosas, porque lasmi familia tratando de despertarme todas las mañanas no consideraba banales.era necesario. Mis padres trataban de obligarme a que saliera a la “Ya voy. Sólo un segundo más”, traté de decir y me vida, pero a mí no me importaba demasiado. Tal vez sedi cuenta de que mi voz se escuchaba áspera, seca y reprochaban el hecho de que mi forma de ser tenía que vercansada, debido a que no había podido pegar un ojo la con el trabajo de papá. Una vez escuché a mi madrenoche anterior. Esos sueños eran tan reales que me culpándolo por mi personalidad. Hasta mi pequeñacansaban demasiado. Tomaban toda la energía que tenía. hermana tenía más amigos que yo. El sólo hecho de tenerLuego no podía hacer más que levantarme, con finas líneas uno, era más de lo que yo tenía. Llegué a plantearme si erarojas en mis ojos. Parecía salida de una película de terror, así cómo quería vivir y supuse que la respuesta era: no.una zombi, o algún monstruo de esa clase. Pero por suerte, Martina, mi hermana menor, entró corriendo y abriópapá siempre se acordaba de comprarme unas gotas, que las ventanas, porque sabía que era la única forma en quehacían que la irritación se fuera en minutos, porque ni loca podía despertarme. Los rayos de sol que ingresaban,saldría a la calle con esos ojos. quemaban mis ojos, que aún no habían sido expuestos a las gotas. Entonces, no tenía otra solución que levantarmeMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 8 www.tulibreriavirtual.net
  10. 10. ÁNGELES Y MARIPOSASpara empezar con mi rutinaria aburrida y antisocial vida, a significaba ser adulta. Sabía que había otras chicas que nola cual estaba demasiado acostumbrada. jugaban con sus hermanos, porque sus mentes estaban “¡Arriba remolona, es hora de levantarse!”, gritó mi ocupadas con otras cosas que no tenían que ver con niños.hermana, con la voz más aguda que haya podido escuchar A mí era lo que más me gustaba, pues los momentos queen una nena de seis años. A veces temía por los vidrios y compartía con Martina eran de lo mejor y también escasos,las cosas hechas de cristal que se encontraban en la casa. ya que me la pasaba casi todo el día en el colegio de dobleSabía que era de tonta, pero creía que los vidrios podían turno.estallar, como pasaba en las películas. ¿Todos tenían que “¡Amelie! Deja de hacerle cosquillas a tu hermana,gritar en mi familia? sabes que le hace mal”, era lo primero que decía mamá Luego de esa manera obligada de despertar, cuando nos escuchaba corretear por el living. Tenía la ideadábamos paso a una cacería, en la que la perseguía hasta el de que reír era perjudicial para la salud, pero yo pensabapiso de abajo. Las cosquillas eran su punto débil. Entonces todo lo contrario. Cuando estaba triste, que pasaba muy acuando la tenía entre mis manos, la hacía reír por un menudo, me acordaba de cosas graciosas y me alegraba alminuto completo y quedaba realmente agotada, dolorida de instante. Toda la mala energía se iba.tantas carcajadas que dejaba salir de su pequeño cuerpo. Mamá tenía un cerebro impresionante, al menos eso Tal vez si alguien lo veía de afuera, yo parecía un es lo que yo creía. Mucha gente decía que las mujerestanto infantil para mi edad, aunque dieciséis años no podían hacer varias cosas a la vez. Yo era la excepción,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 9 www.tulibreriavirtual.net
  11. 11. ÁNGELES Y MARIPOSASporque era distraída y torpe con mis movimientos, frasco de mermelada o una manzana grande por la cabeza,entonces era mejor hacer sólo una cosa bien (cuando me iba a arrepentir de atacarla. Y así eran y habían sidopodía). Mamá era diferente y pensaba que al crecer, tal mis despertares hasta ese día y pensaba, que así seguiríanvez, obtendría sus habilidades. A pesar de que estaba siendo.haciendo miles de cosas al mismo tiempo, estaba Luego frente al espejo del baño, mientras mependiente de cada sonido, se daba cuenta de todo lo que cepillaba los dientes con una pasta dental que papá nospasaba a su alrededor y siempre tenía una respuesta para obligaba a usar y que a mí no me gustaba, recordaba lotodo. sucedido minutos atrás y no podía evitar reír de las Después de atacar a mi hermana y recibir el reto, tonterías que hacía una chica, que ese año cumpliríaenseguida corría a la cocina donde estaba mamá, bajo la diecisiete.mirada cómplice de mi padre. Esperaba cautelosamente Mi habitación parecía brillar con la luz solar quehasta que tuviera mil cosas más que hacer, así la entraba por la ventana, abierta de par en par. Me quedéencontraba desprevenida y le hacía cosquillas por detrás. mirando todo, inmóvil, como si fuera la primera vez que loComo ella estaba preparando nuestro desayuno, lo que hacía.amaba hacer, utilizaba en su defensa los elementos a su Mi cuarto no había cambiado en nada, por variosalcance como armas para el contraataque. Generalmente meses. El color durazno, que todos confundían con rosado,eran tostadas, pero sabía que el día que me arrojara unMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 10 www.tulibreriavirtual.net
  12. 12. ÁNGELES Y MARIPOSASaún estaba en las paredes, contrastando con las blancas y ya que mi pelo era colorado también. Odiaba que melargas cortinas que llegaban hasta el suelo. dijeran: “ahí va la colorada”, aunque tan poca gente se Mi amor o devoción por las mariposas se notaba. acordaba de mí, o me prestaba atención, que no debíaTenía unos cuantos móviles de ellas en varios lugares. preocuparme por eso.Algunas eran metálicas, otras de vidrio pintado, pero Fue en ese momento, al sentir mi cabello reposarmariposas en fin. sobre el hombro, que me acordé de la mano tibia en el Al lado de la puerta estaba mi amada biblioteca, con sueño, y como siempre que eso me pasaba, movítodos los libros que había leído y los que me faltaba leer, lentamente los ojos hacia la ventana. Desde ella se podíadefinitivamente mi posesión más preciada, junto con las ver la parte superior de la catedral, las dos altas torres quemariposas móviles. La habitación era mi refugio cuando el querían tocar las nubes. No sabía por qué, pero el escucharaburrimiento constante de mi vida se hacía presente. las campanas sonar a cada hora me daba escalofríos. Me puse unos jeans gastados, una camisa blanca de “¡Amelie! ¿Qué te dicen las palabras DESAYUNOmangas cortas con pequeños botones y entallada. Até mi y COLEGIO?”, me gritó mamá desde el pie de laspelo ondulado en una cola, con una cinta azul y lo dejé escaleras, seguramente con mi taza de té ya en la mano,caer sobre mi hombro izquierdo. Tal vez la forma de enfatizando las dos primeras “obligaciones” de mi día.peinarme era anticuada, patética o “muy de princesa”, pero “Además de que odio escucharlas, me tengo queme gustaba. Me hacía recordar a Kate Winslet en Titanic, apurar”, le respondí en tono de burla, tomando el bolso conMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 11 www.tulibreriavirtual.net
  13. 13. ÁNGELES Y MARIPOSASmis libros. Antes de salir, me aseguré de no olvidar nada, Mientras comía una tostada con manteca yporque eso me ocurría con frecuencia. mermelada de frutilla, me acordé de la historia de mi Mientras bajaba, al ver a mi madre esperándome, me nombre: Amelie. No era por ser arrogante, pero mesentí como Rose en Titanic, bajando la gran escalera de encantaba mi nombre.madera. Sí, por segunda vez y en los pocos minutos de Al parecer, a mamá le gustaba mucho una bailarinaestar despierta, pensé en Titanic. ¿Qué tan patético podía que se llamaba así. Era bastante famosa, según decía.ser eso? No más patético que haberla visto cientos de Lamentablemente y en un mal salto, se rompió un tobillo yveces y conocer los diálogos de memoria, pero amaba esa nunca más pudo volver a bailar. Mi madre pensó que talpelícula. vez podría hacer un poco de justicia poniéndome a mí ese En la mesa de desayuno de la cocina, todo pareció nombre. Como era de esperar, también me obligó aser normal, la misma imagen de siempre. Papá estaba estudiar danza clásica, aunque no le resultó. El traje y lasabsorto en las noticias del diario y con la cara casi zapatillas especiales aún estaban guardados, ya que niescondida tras él. Mamá y mi hermana estaban hablando Martina quiso usarlos. Las dos preferíamos jugar a lade tarea escolar. Mamá también le daba respuestas a papá, pelota con papá, para decepción de ella y alegría de él, quesobre las noticias que él le comentaba. Otra vez, la vi no tenía un hijo varón.haciendo varias cosas al mismo tiempo. La miré y sonreí, El colectivo rojo hizo sonar su bocina fuertementeella también lo hizo. frente a la puerta de mi casa. Todos nos levantamos de unMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 12 www.tulibreriavirtual.net
  14. 14. ÁNGELES Y MARIPOSASsalto. Nos despedimos apresuradamente sin cruzar muchas convertí en una adolescente cerrada, protegida y quepalabras. Martina y yo nos subimos de inmediato, porque confiaba más en los personajes y héroes de libros que ensabíamos que al conductor no le gustaba esperar. las personas. Pero luego papá cambió, dejó de preocuparse Hacía casi un año nos habíamos mudado a Puerto tanto y despidió a los guardaespaldas, por lo que di graciasAzul, porque papá era político y consiguió ganar las a Dios y nos mudamos de inmediato a la nueva ciudad.elecciones como intendente en esta ciudad, la que parecía Esta era más chica, tranquila. Los colegios eran muyser la más conveniente en todos los aspectos. Tuvimos que buenos, y mis padres creían que nos llevaríamos bien condejar Santa María, en donde mi padre ejercía su cargo las personas porque estas eran amigables. Al menos eso,porque empezaron a llegar, y volverse cada vez más ellos le demostraban a papá, lo apreciaban mucho, pero yograves, amenazas y ataques por parte de sus opositores. El creía que amarían a cualquier intendente nuevo que nodía en que una nota en papel azul atado a una roca atravesó fuera un tirano como el anterior. Tuvimos que volver ala ventana de nuestro living rompiendo el vidrio en mil empezar. Otra vez me tuve que acostumbrar a las pocaspedazos, papá se puso paranoico con nuestra seguridad. La cosas que me alejaban de mi casa y mi habitación. Una denota decía: cuida mucho a tu familia. Llegué a odiar a los las más terribles era el colegio y en su dirección iba esetontos que hicieron eso, porque papá se obsesionó y día.contrató dos guardaespaldas que custodiaban la casa casi Todavía no lograba llevarme bien con nadie ni tenertodo el día y me seguían a todos lados. Y fue así que me mejores amigos, a pesar de que faltaban dos meses paraMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 13 www.tulibreriavirtual.net
  15. 15. ÁNGELES Y MARIPOSASque terminaran las clases. Tampoco buscaba que los demás con el que el colectivero perfumaba el transporte, nosse interesaran en mí. Estaba tan acostumbrada a ser quedamos atascados esperando a que ellos bajaran.solitaria que sólo necesitaba hablar conmigo misma. Pero Sentí la mano de Leo en mi espalda. Él iba a mitenía el presentimiento de que todo iba a cambiar pronto y curso, se sentaba cerca y se notaba que le interesaba, peroesa era una buena habilidad que tenía, porque estos nunca nos decíamos más que: “hola” o “perdón”, ensiempre resultaban ser verdad. momentos como esos en los que por un “descuido” suyo Todos los días me sentaba sola en el colectivo, cerca me tocaba. Le sonreí, escondiendo mi rabia, bajé delde la ventana. Martina ya tenía sus amigas, así que me colectivo, cerré los ojos dos segundos, respiré hondo yabandonaba. Pero bueno, no podía arrastrarla a mi mundo miré la puerta vidriada de entrada, como si fuese unade “bicho raro”. Ella se bajaba unos minutos antes en su guillotina en la que estaba a punto de perder mi cabeza.escuela y venía corriendo a darme un beso, para desgracia “A la selva otra vez Amelie, sé fuerte” me dije a midel conductor, que quería que se apresurara a bajar. misma, resignada y empecé a avanzar sin ganas, esperando Después de recorrer la misma calle, el colectivo se que ya llegara el final del largo día.detuvo en el lugar que se detenía todos los días. Los demás El colegio parecía un típico centro educativochicos de años inferiores, bajaron corriendo. Así que los norteamericano, sacado de una película, serie televisiva oque aún estábamos arriba, oliendo el perfume de naranja libro, porque no había visto en la ciudad otro igual.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 14 www.tulibreriavirtual.net
  16. 16. ÁNGELES Y MARIPOSAS Las “clases” de chicos estaban bien marcadas, cuerpos incrementara y por ganar el torneo de fútbol anual,visibles, todas estereotípicas, pero reales, lo que era difícil contra el Colegio Saint Mary’s, el enemigo eterno delde creer. Si uno no creía en estereotipos, con sólo vernos, nuestro, el Highland. ¿Quién habrá pensado en losse haría creyente al instante. nombres? Estaban las chicas populares, bellas, maquilladas Las populares y deportistas siempre se llevabancomo para una fiesta, con ropa de marcas conocidas y bien, era la naturaleza. Terminaban convirtiéndose encaras, usando celulares que ni siquiera estaban a la venta novios antes de graduarse y se iban a estudiar juntos a laen los negocios de la ciudad. Siempre caminaban rodeadas universidad. Tal vez compartían la única neurona quepor un séquito de otras chicas, que no les llegaban ni a los tenían, por eso se llevaban tan bien y soportaban sutalones, pero que de todos modos, trataban de alimentarse arrogancia compartida.de esa magia, que la realeza juvenil-estudiantil, parecía Después existían los estudiosos, hambrientos detener. No sabía cόmo muchas aprobaban las materias con desafíos, como de olimpiadas matemáticas para demostrarsus reducidos intelectos, pero había que darles el mérito cuánto sabían. No faltaban a ninguna clase, por más que elpor ello. mundo se estuviera destruyendo. AMABAN ser amigos de Luego estaban los deportistas, tal cual y como se sus profesores, trataban de conseguir sus teléfonos oveían representados en algunas películas o series direcciones de correo electrónico, para sentirse un pasotelevisivas. Preocupados por que la masa muscular de sus más cerca de ellos, de la inteligencia superior. ¡Dios Mío!MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 15 www.tulibreriavirtual.net
  17. 17. ÁNGELES Y MARIPOSAS En el último lugar de todos, se encontraban los El llegar a mi clase era siempre satisfactorio, porquesolitarios, o sea yo, Nadia y Alexis (mis dos únicos el pequeño detalle de ver el cartel blanco que decía“especie” de amigos), la clase más rara e inferior de todo CUARTO AÑO, y saber que el aula del lado era el últimoel colegio. No sabía si estaba bien arrastrar a esos dos nivel, me ponía más que contenta. Sabía que era buenachicos a mi clase, de la que era la líder, pero como nunca alumna y aprobaría todas las materias.los veía hablar con nadie más que ellos mismos, pensaba “Sólo un año más en esta selva superficial y serásque esa era su clasificación. libre, Amelie”, me dije con una sonrisa gigante imposible Los de mi clase eran los que amaban las novelas, a de ocultar, mientras la señora Herrero con sus ojos fijos endiferencia de los otros que preferían los manuales, se mí, prometió borrármela con alguna pregunta complicadamovían en grupos extremadamente reducidos, no tenían que me haría durante la clase.vida social, pero sí disponían de tiempo de observación “Buen día”, le dije solamente, acomodé la cinta depara ponerse a hacer un profundo análisis de las clases mi cabello, dejé el bolso bajo el escritorio, que era todoexistentes en la escuela secundaria: Highland. mío en el fondo del aula y me dispuse a “disfrutar” de un Al final, entre miradas de envidia, celos y rabia nos día más, de mi cuarto año de escuela secundaria.movíamos todas las clases juntos, como una masa Como siempre, Leo estaba en el escritorio de la filauniforme por el pasillo, para ingresar a nuestras aulas a siguiente, sólo un delgado pasillo separándonos, pero élsoportar la cantidad de horas de estudio que nos esperaban. siempre estaba mirándome fijo, lo cual era MUY irritante.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 16 www.tulibreriavirtual.net
  18. 18. ÁNGELES Y MARIPOSASHasta que la profesora le llamó la atención por estar blanco, moderno, con el que podría lucir su hermosa figuradistraído. Me pregunté si no se animaba a decirme algo. O y él, en un perfecto traje negro, que haría resaltar lasea, no era una tonta, porque podía darme cuenta de la hermosa blancura de su rostro.forma obsesiva en que me miraba. Tal vez no se animaba a Luego de varias materias, mini recreos que tedecirme algo, porque sabía que con sólo verme la cara la dejaban con ganas de tener más tiempo libre, el timbrerespuesta sería: ¡NO! largo se hizo escuchar, para decirnos que era hora de Mis dos “amigos” se sentaban en el escritorio almorzar. “¿Qué sucede?”, pregunté intrigada ante la fijadelante del mío, pero no parecían verme ya que estaban mirada de Nadia. No entendía por qué ella y Alexismuy concentrados en su charla, bromas y risas cómplices. (empujado por ella) me miraban directo a los ojos, cuandoNo era que quería que me prestaran atención, pero tal vez ya estábamos ubicados en el comedor, con comida endecirme de lo que se reían hubiera sido gracioso. nuestra mesa.Igualmente no los culpaba, porque era yo la que no les “Tus ojos”, me dijo ella, mientras él seguía muyhablaba demasiado, a pesar de que nos sentábamos juntos entretenido en su sándwich de jamón y queso.en el comedor. “Olvidé ponerme las gotas”, fue lo primero que se No había que ser muy sensitivo para darse cuenta de me ocurrió, lo más inmediato que apareció en mi mente.que además de esa “amistad” indestructible que los dos Pero volví a la velocidad de la luz a ver las imágenes de mitenían, iban a llegar al altar. Ella, en un hermoso vestido día y SÍ las había usado, así que no me quedó otra opciónMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 17 www.tulibreriavirtual.net
  19. 19. ÁNGELES Y MARIPOSASque indagar. Estábamos hablando más que de costumbre, no era un buen tema para romper el hielo, me alegró que loeso se podía ver. hiciera. Las cosas estaban cambiando y yo estaba “¿Qué pasa con mis ojos?”, pregunté dudosa, empezando a sentirme bien al hablar con ellos.creyendo que tal vez no había lavado bien mi cara en la “Quedan perfectos en tu cara. ¿Nunca nadie, ademásmañana, o que me había rayado con un marcador como de tus padres, te dijo que eras linda?”, dijo Nadiasolía ocurrirme en mis descuidos. bromeando, como si supiera lo que yo estaba pensando. “No exageres, Amelie. Es que con Alexis…”, dijo Ella creía que yo era linda. Justo ella, que parecía laella, hundiendo su codo en el costado izquierdo de su muñeca barbie más hermosa que tenía guardada en uncuerpo, para que dejara su sándwich y asintiera. baúl. Tenía un cuerpo estupendo, sin necesidad de visitar “…Recién nos damos cuenta de que son muy lindos, el gimnasio, como otras hacían todos los días. Su pelo eraun color marrón o miel mejor dicho, un tanto más bello rubio, lacio y caía perfecto sobre sus hombros, ojos azulesque el color normal”, terminó acabando con todas mis y alta como una modelo de pasarela.tontas ideas. ¿Qué más podía hacer que decir gracias? “Sexy”, comentó Alexis lamiendo su dedo, en el que “Muchas gracias”, fueron las dos únicas palabras había quedado un poco de mayonesa. Nadia aclaró suque pude lograr emitir, ya que nunca me sorprendía con un garganta y a mí me pareció que el cometario, el adjetivocomentario así. Superficial sí, pero nadie más que mis “sexy”, de él hacia mí o al resto de mayonesa en su dedopadres se fijaba en lo bella que podía ser. A pesar de que (no estaba segura), no le agradó a ella para nada.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 18 www.tulibreriavirtual.net
  20. 20. ÁNGELES Y MARIPOSAS Miré a mi alrededor, al gran comedor del colegio. alenté a mí misma, con metáforas referentes a mis amadasHasta en eso parecía extranjero. Había una gran barra de mariposas.comidas, donde podíamos elegir con qué deleitarnos día a “Gracias”, dije usando un tono de voz más alto quedía. Y vi a todos los grupos, las clases que unas horas atrás el que debería haber usado. Los que estaban sentados en lapude distinguir con tanta claridad. Todos formando parte mesa cercana se dieron vuelta, miraron e hicieron una risade mi vida. Era extraño lo que estaba sintiendo, pero no se de burla, lo que no me importó, porque tenía que decirlo.sentía para nada mal pertenecer a algo, por más malo que “De nada. Pero, ¿a que viene eso?”, preguntóme pareciera. Alexis, mientras otra vez, los dos me miraban como un Observé a Nadia y Alexis, que hace unos pocos objeto de estudio, como una rareza. Pero tuve que darles lameses, y a pesar de conocernos ya casi un año, me seguían razón, porque ellos no estaban pensando lo mismo que yoa todos lados. Soportaron mi ignorancia e indiferencia todo en ese momento y no tenían ni una mínima idea del porquéese tiempo. ¡Que mala había sido! de mi agradecimiento. Los miré jugar y bromear del otro lado de nuestra “Expresarme abiertamente, no va mucho conmigo,pequeña mesa, cerca del gran ventanal con vista al bosque. pero… les agradezco el haberme aceptado, soportado estos “¿Por qué soy tan cerrada y egoísta? Les tengo que meses y ser mis amigos”, finalmente pude decirlo, MISdar la oportunidad. Es hora de salir de la crisálida, AMIGOS, que más que eso podían ser. Siempre habíanAmelie. Hay que experimentar la metamorfosis”, me estado conmigo, apoyándome y golpeando al que seMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 19 www.tulibreriavirtual.net
  21. 21. ÁNGELES Y MARIPOSASatrevía a jugarme bromas por ser la “nuevita” del lugar y de Augusto, el líder del equipo de fútbol, enroscado en suyo no reaccionaba. cuello. Iban a nuestro curso pero no los registraba, a menos La barbie inteligente y amante de los libros, que si que respondieran una tontería cuando algún profesortuviera sólo una neurona, les quitaría el trono a las preguntaba algo serio.populares, y el chico sin interés por los deportes pero con “Igual que tú”, dije para nosotros tres yhermoso cuerpo, que podía quitarle el puesto a los comenzamos a reír a carcajadas, mientras las fieras de lamusculosos deportistas, ERAN mis amigos, no había otra selva superficial se alejaron de sus presas.palabra que lo describiera mejor. La hora del almuerzo había terminado más rápido “Sabes que siempre estaremos para lo que nos que de costumbre, pero fue el almuerzo más diferente quenecesites. Sólo debes hablar un poco más”, dijo Nadia, había tenido.tomando mi mano izquierda y apretándola fuertemente. Las materias de la tarde transcurrieron igual queEso fue mucho más de lo que esperaba. siempre, nada que ya no supiera, pero para quedar bien “Sino, ¿para qué son los amigos?”, comentó Alexis ante los ojos de cada profesor pretendía tomar notas,y tomó mi mano derecha. Bueno, eso sí que fue más que mientras sin sentido, escribía mi nombre miles de veces endemasiado, pero lo tenía que soportar. una hoja. También dibujaba mariposas de alas complicadas “Patético”, dijo Gina, la chica más popular del y me tomaba todo el tiempo de pintarlas.colegio, al pasar con su séquito uni-neuronal, con el brazoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 20 www.tulibreriavirtual.net
  22. 22. ÁNGELES Y MARIPOSAS La mirada de Leo, aún irritante sobre mí, me hizo dar oportunidades, poco a poco estaba saliendo a la vida.respirar hondo para calmarme y no levantarme a darle una Iba a responder positivamente.bofetada, así que bajé la vista a mis dibujos. “Claro. ¿Por qué no? Además necesito ayuda con la Luego mis deseos fueron escuchados. Había estado primera guerra mundial”, comenté, sacando el celular delpidiendo fuertemente y con todas mis energías, que la bolsillo de mi bolso negro, que llevaba cruzado en mitarde escolar terminara, cuando el sonido del timbre final hombro. Le mandé un mensaje a mamá.me dejó más que satisfecha, con una sensación de poder. Me voy a hacer un trabajo de Historia con Nadia yComo que si mis deseos se cumplían, si realmente así lo Alexis. Después vamos a comer algo en su casa. Vuelvoquería. más tarde. Enviar. Cuando estaba a punto de subir al colectivo, alguien “No te preocupes por la vuelta. Al tiene auto,tomó fuertemente mi brazo. Era Nadia y no sabía qué era nosotros te llevamos”, comentó ella abrazándome, como silo que me venía a decir. hace tiempo quería hacerlo. Y me sentí egoísta otra vez, “Hey, pensábamos con Al…”, y señaló a Alexis en porque siempre les había mezquinado afecto, así que tratéel estacionamiento, así que supuse que ese era su apodo o de apretarla un poco para que el abrazo fuera caluroso.diminutivo, “…que tal vez querías venir a casa, a hacer el Ella se rió de mi torpeza.trabajo de Historia y comer algo después. ¿Qué dices?”, “Gracias, pero no quiero molestar. Puedo volver enagregó ansiosa. Recordé que me había dicho que tenía que taxi, no hay problema”, le dije sonriendo un poco, tratandoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 21 www.tulibreriavirtual.net
  23. 23. ÁNGELES Y MARIPOSASde no decepcionarla, mientras leía el mensaje de respuesta “Bueno, iré y volveré a mi casa con ustedes. Ya sede mamá. los informé a mis padres, así que no hay vuelta atrás”, dije BUENISIMO. Decía con letras mayúsculas que amenazante mostrándole mi celular.denotaban sorpresa. Seguro estaba más que feliz, porque Nos acercamos a Alexis, quien abrió el baúl para mí,su hija estaba empezando a tener vida social. Empecé a indicándome que ese sería el lugar del auto que ocuparía.reír por lo que estaba pensando y le mandé el siguiente Saqué la lengua en su dirección y se apresuró a abrirme lamensaje: los chicos me llevan en su auto después, nos puerta trasera. Nadia le dedicó una mirada cómplice y sevemos, besos. sentó en el asiento del acompañante. Era un Fiat Uno, “¿Cuándo vas a entender que no eres una molestia negro que brillaba, “tuneado”, con llantas plateadas, supara nosotros?”, dijo ella con un tono de enojo en su voz, interior negro también y con un hermoso sistema depero tenía toda la razón. Hace unos minutos había música. Era más de lo que podía analizar técnicamente.entendido que nada que viniera de mí, era molestia para El celular sonó otra vez, un mensaje, esa vez deellos, porque realmente yo les agradaba. Tenía que dejar papá.de pensar en que yo no podía caerle bien a nadie, ya que BUENISIMO, SON DOS AMIGOS.ellos eran la prueba viviente. FELICITACIONES. No pude hacer más que tirarme en el respaldo del suave asiento, riendo y más relajada que nunca.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 22 www.tulibreriavirtual.net
  24. 24. ÁNGELES Y MARIPOSAS Había despertado a otra vida. A una nueva vida con Capítulo Dos: Amigosamigos que eran geniales y divertidos, en la que porprimera vez, me sentía parte de algo más que una Llegamos a la casa de Nadia con el volumen de lahabitación. música en el auto lo más fuerte posible, así que temí que Escuché a los chicos reír, uniéndose a mí y en algún momento me llegaran a sangrar los oídos o lacompartiendo mi felicidad. Cerré los ojos y le pedí a mi nariz. Los demás no creían en esa teoría alocada y a míángel que me brindara siempre esos bellos despertares. nunca me había pasado, pero sí tenía conocimiento de casos de chicos a quienes le había sucedido. “Amelie, es hora de bajar del auto. ¿Quieres quedarte allí toda la tarde?”, dijo Alexis un tanto impaciente, mientras Nadia me observaba fijamente. A eso sí que no me podía acostumbrar, a sus miradas penetrantes ante cualquier cosa que hacía o dejaba de hacer. Hiciera o no hiciera algo, nunca pasaría desapercibida ante sus ojos amistosos pero analizadores. “Es hora de bajar de la nube en la que estoy viviendo también”, pensé inmediatamente, porque si quería mantenerlos en mi lista de seres queridos, eraMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 23 www.tulibreriavirtual.net
  25. 25. ÁNGELES Y MARIPOSASimportante que viviera en el mundo real y no pareciera una bromas de Alexis, a los abrazos de oso de Nadia, pero noloca pensativa frente a sus ojos atónitos. podía ser tan terrible. Estaba acostumbrada a cosas malas “Ya sé que es hora de bajar, pero es que el asiento es de verdad. ¿Cuáles eran esas cosas? No sabía, pues nuncatan cómodo”, dije y en ese segundo pensé que no podía me pasaba nada “raro” en mi habitación, así que otra vezhaber dicho algo mas patético que eso. ¿A quién más que a me había mentido a mí misma pensando que sabía sobrela loca solitaria se le podía ocurrir una respuesta tan mala? experiencias de la vida.Aunque a pesar de mis juicios mentales, a Alexis le “Ah, ¿eres Amelie Roger no? Buen nombre yencantó que hablara bien de su auto. Sabía que había cosas apellido, me gusta”, comentó una mujer mientrasmás importantes que apreciar como el motor, el sistema de ingresábamos a la casa de color arena en su exterior.música y otras maravillas de la ingeniería, pero al fin y al Cuando la miré con detenimiento, sorprendida porquecabo eso fue lo único que pude decir. Todavía no conocía sabía mi nombre completo, me di cuenta de que era lala técnica de volver al pasado para revertir situaciones réplica de Nadia. Entonces ella debía ser su madre. Teníanembarazosas. la misma altura, color de pelo y la cara idéntica. Mi nueva También pensé que si tal vez podíamos reunirnos amiga era su copia, aunque mejor aún y eso ya era muchomás seguido, mi vida sería más fácil y menos aburrida. Por decir, porque su madre era hermosa.primera vez estaba contenta de haber empezado a vivir en “Soy Clara, la mamá de Nadia. ¿Cómo estas?”, meel mundo real. Me llevaría tiempo acostumbrarme a las saludó con un beso en la mejilla sin temor a mi reacción.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 24 www.tulibreriavirtual.net
  26. 26. ÁNGELES Y MARIPOSASEntonces recordé los abrazos despreocupados de su hija y creí que era para que no se sintiera mal después de haberconfirmé que se comportaban de la misma manera. dicho que su hija sólo lo tenía a él como amigo. Eso me Clara me cayó bien desde el principio y encima llamó la atención, pero era verdad. Nadia nuncasabía mi nombre. Supuse que la ciudad no era lo frecuentaba a más personas. En eso éramos iguales, las dosdemasiado grande, que todos debían haber estado pensábamos que los varones eran más comprensivos ycomentando sobre mi familia, los nuevos residentes y protectores como amigos, tenían menos problemas, nogobernantes de Puerto Azul. como las envidiosas mujeres que te sacarían los ojos si “Bien, mi nombre es Amelie, aunque ya lo sabe. vestías ropa mejor que ellas. Al menos, así eran las queEstoy bastante bien”, dije fingiendo una risa tonta, iban al colegio.mientras Nadia tiraba de mi mano para que subiéramos las “Deja de decir esas cosas mamá. Llámanos cuandoescaleras, como si no quisiera que me quedara a hablar con las pizzas estén listas”, exclamó su hija un tanto sonrojadasu mamá. y mordiéndose el labio inferior con los dientes superiores, “Me alegro de que mi hija tenga una amiga. Desde como si estuviera llena de rabia pasajera. Su madre siguióque es chica pasa todo el día con Alexis. Ya les dije que cocinando sin prestarle demasiada atención.van a terminar siendo novios”, comentó Clara mientras “No te preocupes, mis papás dicen lo mismo cuandopreparaba masa en la mesada de la cocina. Le dio una ella va a casa”, dijo Al. Sí, había comenzado a pensar en élmirada tierna a Alexis, tal vez la idea le gustaba, pero yoMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 25 www.tulibreriavirtual.net
  27. 27. ÁNGELES Y MARIPOSAScon su apodo. Miró a Nadia y sacudió su cabeza indicando cuadros en el centro. Aunque este no es uno de los mejoresque era hora de seguir camino hacia el primer piso. que ha pintado, en mi opinión. No sé, me parece tan Atravesamos un pasillo para llegar a la habitación. sombrío”, comentó Nadia como crítica de arte, tomándomeLa casa era un tanto más chica que la mía, pero estaba de la mano con fuerza para llevarme al cuarto donde yabellamente decorada. Me preguntaba de quién sería el estaba Alexis. Al parecer no le gustaba decir que su mamábuen gusto, la elección de los bellos colores pastel de las hacía esos cuadros sorprendentes.paredes, las cerámicas de los pisos, cortinas y adornos. “¿Estás loca? Me parece que es muy bueno y no he Me quedé parada en medio del corredor, mirando un visto los otros. Es simplemente… her-mo-so”, dije, aunquegran cuadro en blanco y negro que llamó mi atención por sin querer que se notaran las sílabas tan separadas. Eracompleto. En él había un hombre joven, arrodillado en la sólo para poner énfasis, pues me parecía que la creación deplaya, con su cabeza hacia arriba y sus ojos cerrados. El su madre era maravillosa.furioso océano de fondo en forma de olas y un gran par de “Un cuadro digno de estar en museos de arte”,alas que salían de su espalda, así se completaba la imagen. acoté. Además de apreciarlo artísticamente, me recordabaCuando miré la base del mismo vi la firma del pintor. Era el sentimiento de protección al rezar mi plegaria al ángel Clara Herman.una pintora mejor dicho: Esa era su firma. de la guarda. Es más, eso era lo más importante que la imagen despertaba en mí, el recuerdo del ser en mis “Mamá lo hizo, es pintora desde hace mucho sueños.tiempo. Tiene un negocio donde expone y vende susMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 26 www.tulibreriavirtual.net
  28. 28. ÁNGELES Y MARIPOSAS “Apuesto a que si le digo que te gusta mucho, te lo La habitación de Nadia no era en nada parecida a laenvuelve y regala. Es tan buena mi mamá”, dijo Nadia mía. Las paredes estaban pintadas de color blanco y sinmientras ingresábamos a su cuarto. adornos, excepto un gran espejo en una de las paredes. “No podría aceptarlo si así fuera. ¿Sabes cuánto Parecía el cuarto de una chica de universidad, madura.puede llegar a costar un cuadro así? Mucho dinero”, le dije Totalmente opuesto a mi aniñado espacio personal conpero pareció no escucharme. Al menos yo creía que esa mariposas móviles.pintura era costosa. En lo que coincidíamos era en el amor por los libros. Nadia se había quedado mirando a Alexis que estaba Ella también tenía una buena biblioteca que llegaba desdereposando en la cama en una manera rara. Tenía mitad del el suelo al techo, de dura madera marrón, repleta ycuerpo sobre la cama y la otra mitad en el suelo, lo que no alimentada por numerosos títulos. Allí habitaban clásicosme pareció nada cómodo, pero a él no le importaba y mundiales como también las últimas apariciones en lacantaba mientras tanto. literatura juvenil. Lentamente recorrí con mis ojos estante Apenas entré, hice una inspección del lugar que por estante, observé los lomos de diferentes colores y sabíaacababa de conocer, nunca había estado en habitaciones de que en algún momento tendría que pedirle algunosamigos, porque antes no tenía, así que quería ver las prestados, porque había muchos que no había leído.diferencias. “Si quieres alguno de mis libros, te lo envuelvo para regalo”, bromeó retomando el tópico “regalos”, las dos nosMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 27 www.tulibreriavirtual.net
  29. 29. ÁNGELES Y MARIPOSASreímos de forma cómplice. Mi amigo no entendió el Charlamos sobre todos los temas existentes en nuestraporqué. realidad, menos de las temibles armas usadas por los Luego Alexis comenzó a sacar los libros y países en la horrible guerra, no leímos una sola palabra quecuadernos de su mochila, mientras Nadia encendía la tuviera que ver con historia mundial.computadora que estaba en el gran escritorio, alrededor del En un momento tuve que controlar mentalmente acual había dispuesto tres sillas, para comenzar con el mi estόmago para que no me avergonzara ante ellos.trabajo de investigación sobre la primera guerra mundial. Supuse que mucho tiempo había pasado desde el almuerzo “Tienen que lucirse con este trabajo”, había dicho en el comedor escolar y lo que comí en el recreo de las tresel profesor de Historia. Al menos, haríamos lo posible. de la tarde. La manzana ya no me satisfacía más, su poder Entendí que tendríamos la preciada ayuda de había terminado y tenía hambre.Internet, ya que a pesar de tener tantos libros, ella no tenía “¡Chicos! Las pizzas están listas”, sonó la estridenteni uno de historia, más que el que Alexis había tomado de y oportuna voz de Clara Herman, llamándonos desde ella biblioteca del colegio y este no parecía tener mucha piso de abajo. Miré rápido un reloj negro que estaba sobreinformación sobre el tema. la mesa de luz. Noté que eran las ocho y treinta de la Las horas pasaron entre música, charla sobre noche, lo que significaba que había pasado más de trespelículas, libros, discos y… autos. Tuvimos que dejar que horas y media fuera de casa. Alexis corrió como un rayo,Alexis hablara sobre algo que también le gustaba. desapareciendo al instante ante el llamado.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 28 www.tulibreriavirtual.net
  30. 30. ÁNGELES Y MARIPOSAS “Estoy muerto de hambre”, nos dijo, mientras me Siempre con mis estúpidas preguntas. Entendí que nointerpuse entre la puerta y Nadia. había tenido derecho a preguntarle eso. No sabía si con el poco tiempo de considerarnos “No, para nada. Disculpa, yo…”, traté de decir enamigas, ya tenía el derecho de preguntar lo siguiente, pero un tono de voz alto, nerviosa, pero la voz salía de mí enme animé y lo hice. Más que un golpe de ella no recibiría y forma de susurro, mientras el fuego en mi cara hizo queestaba dispuesta a arriesgarme. Después de todo, hacía casi me diera cuenta de que estaba sonrojada. COLORADA,un año nos conocíamos, no importaba que no hubiéramos mejor dicho.sido tan íntimas antes. “Es broma, nena. Mira cόmo te pusiste. Perdón por “Nadia. Disculpa que te pregunte esto, pero, ¿Alexis esta broma”, dijo en un tono de voz alto y riendo sin parar.y tu son novios?”, pregunté, mirando rápidamente al “La verdad es que hay algo más, mucho más quepasillo para asegurarme que él no estuviera detrás de mí. amistad entre nosotros, pero no queremos hacerNo estaba, ya había desaparecido. Ella se quedó viéndome declaraciones formales. Nos encanta la situación quecon un aire de sospecha en la cara. estamos viviendo. Sin rótulos ni etiquetas”, me dijo “No sé. ¿Por qué?, si lo quieres para ti, me aparto abrazándome para que se me fuera la cara de espanto. Yodel camino”, me dijo seriamente. El mundo pareció venirse aún no podía emitir sonido.abajo. ¡Había arruinado el mejor momento de mi vida! “¿Piensas que te lo regalaría tan fácilmente? Creo que lo amo más que a nada en el mundo”, dijo mirándomeMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 29 www.tulibreriavirtual.net
  31. 31. ÁNGELES Y MARIPOSASa los ojos y supe que lo que decía era verdad. Lo que llevó dicho, con su innata habilidad de dar apodos a lasa que mis palabras trataran de ser disculpas y salieran personas.rápido de mi boca, de una vez por todas. “Estás loca, el que me mira como obsesivo y “Me gusta la pareja que hacen. Hoy DECLARO aprovecha cada movimiento cercano para tocarme es él.FORMAL Y OFICIALMENTE que siempre, a pesar de Debería denunciarlo. Ah, por cierto ¿Amy va a ser mique nos conocemos hace un año, pensé en él como el apodo?”, le dije bromeando, mientras comenzábamos ahermano varón que no tengo”, dije bromeando, usando andar por el pasillo iluminado por pequeños focosalgunas de las palabras que ella había utilizado unos amarillos en las paredes.segundos atrás. Me miró desconcertada, seguro pensando “Definitivamente, así te voy a llamar todos los días”,en las tonterías que estaba diciendo. dijo caminando detrás de mí con sus manos en mis “Lo sé, Amy. Además yo sé que te gusta Leo, que hombros, como si me manejara.no haces más que mirarlo en el aula. Deseas que ese Cuando llegamos a la mitad del pasillo, hasta elangosto pasillo no existiera y que sus manos estuviesen cuadro que su mamá había pintado, me quedé paralizadajuntas”, comentó ella burlándose, con la voz de una actriz otra vez, porque bajo la tenue luz pude ver cosas que antessacada de una película de los años cincuenta. Un no había visto en el ángel.segundo… ¿Cómo me había llamado? Amy, eso había Observé su perfecto rostro relajado y su hermoso cuerpo. Las olas hechas de espuma blanca detrás de él,MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 30 www.tulibreriavirtual.net
  32. 32. ÁNGELES Y MARIPOSASparecían querer atraparlo. Seguramente así debía lucir el nada más. No estaba bien pensar lo que había pensadode mi sueño, que no me mostraba la cara. unos momentos atrás. Eliminé esa idea de mi mente lo más “Hablando en serio, ¿tienes a alguien en vista?”. La pronto posible. Como en una computadora, apretépregunta de Nadia me trajo a la realidad al instante. Sí, rápidamente y sin dudar la tecla suprimir y luego lo borrétenía en ese preciso momento el ángel en mis ojos, “en también de la papelera de reciclaje, para que ni un rastrovista”, como ella había dicho. Repentinamente y sabiendo quedara.que estaba en pecado mortal por lo que estaba pensando, Antes de que pudieran vernos bajar, escuché la vozreprimí la idea que había abarcado todo el espacio de mi grave de un hombre diciendo: “Chicas, apúrense porque Alpecadora cabeza. Tal vez que mi abuela me haya obligado se va a comer todo”, supuse que era el padre de Nadia. Noa ir a misa todos los domingos cuando era pequeña y dejaría que Alexis se comiera todo, pues estaba muerta deescuchar al sacerdote diciendo en sus sermones que todo hambre. Tendríamos que pelear como dos perros por elera pecado, me habían afectado el pensamiento. último hueso, lo que no se vería muy bien frente a esas “No, sólo amigos”, dije continuando mi camino y personas que acababa de conocer.escuché a Nadia agradecerme. Cuando en realidad me “Ella es Amy, papá. En realidad se llama Amelie,refería a que podía ser sólo amiga del ser que estaba en mis pero yo le puse ese sobrenombre”, dijo riendo, siguiendosueños, con las mismas alas que el de la pintura. Supe que con las presentaciones. Luego se sentó en una altano podía tener otro sentimiento más que ese: AMISTAD, banqueta cerca de la mesada, que estaba en el medio de laMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 31 www.tulibreriavirtual.net
  33. 33. ÁNGELES Y MARIPOSAScocina. Siempre me habían gustado esas barras para privilegios por ella. Además, la suya era una carrera nodesayunar, almorzar o cenar, porque no había necesidad de muy bien vista por muchas personas. Por eso quería tenersentarse a una gran mesa en el comedor. Eran sólo ideas la menor relación posible con la política. La experienciaque tenía. que tenía ya había sido bastante mala y casi me había “Hola, es un gusto conocerte. ¿Eres hija de Darío transformado a una loca solitaria.Roger? ¿El nuevo intendente de Puerto Azul?”, expresó “Se ve que es bueno tu papá. La gente habla muysin preámbulos sus dos preguntas, mientras yo observaba bien de su mandato en Santa María. Seguro lo van aque ahora el cuadro estaba completo. extrañar, pero por suerte nosotros lo tenemos en nuestra Los tres eran igual de lindos. Héctor, como luego ciudad”, dijo él alegremente tocando mi hombro, mientrassupe que se llamaba, Clara y Nadia, quien tenía un Ken dejaba un plato en la pileta de la cocina. Me di cuenta depor novio. La familia de Barbie estaba completa, sólo que él y su mujer ya habían cenado. Seguro por estrictasfaltaba el auto último modelo en la entrada. Los padres de medidas establecidas por Nadia, para que no nosNadia eran muy jóvenes y eso se notaba en sus pieles, no molestaran.tenían ni una arruga. “Sí, seguro que sí”, dije completamente convencida “Sí, soy la hija del nuevo intendente”, dije bajando de que esos que lo extrañarían eran unos pocos y me sentémis ojos al suelo. Amaba a mi padre, pero no me gustaba junto a Alexis, pensando en la antigua ciudad en la queque me identificaran por su profesión o que me dieran habíamos vivido.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 32 www.tulibreriavirtual.net
  34. 34. ÁNGELES Y MARIPOSAS Santa María era el triple de grande que Puerto Azul, “… que te pareces a Rose”, acotó. Me quedépero no sabía si era debido a la felicidad que sentía en ese mirándolos fijamente, tragando apresuradamente el trozomomento por pertenecer a algo, que la nueva ciudad me de pizza y tratando de digerirlo con un sorbo de agua fría.pareció más bella. Me habían dejado completamente perdida. No sabía a lo En Santa María dejamos a mi abuela Lucía, con sus que se referían y tenía que responder algo que no sonaracosas y sus perros. Tenía una vida de la que no quería del todo tonto, lo que era difícil siendo yo.desprenderse, amigos, lugares conocidos y pertenecía a esa “Como Rose de Titanic, dice Nadia que te gusta esaciudad. película”, comentó Clara con su brazo sobre los hombros “Definitivamente le debemos una visita”, pensé de Héctor.mirando a mi alrededor, los muebles que decoraban la “Ah. Sí, Rose Dawson, Kate Winslet... pelirroja.casa. En realidad sentía que debíamos rescatarla, por si Somos parecidas”, fueron las palabras que logré hacer saliralgo llegaba a pasarle por ser madre de mi papá, pero no de mi boca, mientras todos sonreían ante mi desconcierto.había caso, ella no quería irse. “Es hermoso como te atas el pelo con esa cinta y lo “Decíamos con Clara antes que bajaran…”, comentó dejas caer sobre tu hombro izquierdo. Te ves hermosa,Alexis terminando de comer el hilo de queso que se había como ella. No, más linda aún. Te da presencia y elegancia.estirado desde la porción de pizza hasta su boca. Podría usarte como modelo en uno de mis cuadros”, dijo ella mirando a su marido, mientras este asentía con laMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 33 www.tulibreriavirtual.net
  35. 35. ÁNGELES Y MARIPOSAScabeza. ¿Qué hice yo? Me sonrojé como cuando me “No es necesario que…”, fui interrumpida, mientrasconvertía en el centro de atención, entonces recordé Alexis y Nadia se reían de mí.porque no me gustaba serlo. “Tengo otra copia en el negocio”, dijo con un grito “Por cierto, le conté a Amy que eras pintora, porque apresurándose al piso de arriba. No sabía si era verdad quese quedó como hipnotizada mirando el cuadro del pasillo. tenía una réplica o solo trataba de convencerme, pero sabíaLa pintura del ángel”, dijo Nadia, otra vez dejándome sin que me iría con un hermoso regalo. Ya hasta habíapoder hablar, aunque la vergüenza había pasado un poco. pensado en esos segundos, en ponerlo en el espacio vacío “Es her-mo-so, digno de estar en un museo de arte. sobre la cabecera de mi cama. Lugar que nunca había sidoEsa fue su declaración oficial y formal”, dijo Nadia ocupado, ya que nunca había encontrado un cuadro que mebromeando, haciendo que me sonrojara otra vez más y gustara. Bueno, la búsqueda había terminado sólo conlogré propiciarle un codazo en su lado derecho. conocer a una persona. “No lo puedo creer. Esta nena tendría que ser mi “Te dije que te lo iba a regalar. Nunca la vi tanhija. Que no se hable más. Héctor, ayúdame a envolverlo feliz”, comentó Nadia comiendo otra porción de pizza alpara que se lo lleve”, propuso Clara feliz por las palabras igual que yo. Alexis jugaba con el control remoto,que su hija le había dicho, que YO había dicho. Se acercó haciendo un gran zapping de canales.y me besó en la frente. Yo había hecho feliz a alguien más según las palabras de mi amiga. Aunque lo pude comprobar en laMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 34 www.tulibreriavirtual.net
  36. 36. ÁNGELES Y MARIPOSASalegre cara de su madre. Era un día de logros para mí. Más me guiñó un ojo y supuse que no lo había hecho, lo que mede lo que me esperaba cuando me levanté enojada por el dejó mas tranquila.sueño interrumpido. Cuando estábamos dentro del auto, Clara salió por la “La pasé genial. Gracias otra vez y perdón por no puerta principal corriendo con el gran cuadro que me habíahaberles prestado tanta atención durante todo el año. Justo olvidado en el sofá del living y temí que se le fuera a volarcuando falta poco para que las clases terminen”, dije de sus manos delicadas. Me lo dio lentamente, estabamientras juntaba mis cosas, realmente arrepentida por todo envuelto en un fino y suave papel rosado e hice lo posibleel tiempo perdido que ya quería recuperar. para colocarlo a mi lado en el asiento sin estropearlo. “No importa, Amy. Este es el mejor momento para “Esperamos verte pronto, eres muy buena y meser amigos, justo cuando van a empezar las vacaciones. alegra que seas amiga de Nadia”, dijo Clara besando miNos divertiremos a lo grande, HERMANA”, dijo Alexis frente, me quedé congelada. No esperaba tanto amor deapretándome la cabeza con su gran mano. Me di cuenta en una familia a la que recién conocía.el instante de que Nadia le había hablado de nuestra charla “Conduce con cuidado, Al. Mira que llevas a la hijaen algún momento, cuando subí a buscar mis cosas a su del intendente”, bromeó Héctor y por primera vez no mehabitación. Rogué que no le hubiera dicho más que eso, importó que mencionara el trabajo de mi papá. Me parecíanada sobre mi interrogatorio acerca de su noviazgo. Ella que las bromas quedaban bien viniendo de él, así que no podía reprochárselo.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 35 www.tulibreriavirtual.net
  37. 37. ÁNGELES Y MARIPOSAS Los miré a los ojos llena de sinceridad, porque era lo “Trato hecho”, dije contenta por lo que evitaría en elque sentía y lo que estaba corriendo por todo mi cuerpo transporte escolar. No me preocupaba Martina, porque ellaesa noche. ya tenía sus amigos y se sentiría igual de protegida que yo. “Pasé la mejor noche de mi vida fuera de casa. Acepté la propuesta sin remordimientos.Gracias por hacerme sentir parte de su familia. Nos Durante el trayecto a casa no hicimos más quevemos”, saludé ante sus miradas agradecidas. hablar de cosas que sucedían en la escuela. Alexis imitó a “Siempre serás bienvenida aquí”, dijo Clara. Luego varios profesores y compañeros demostrando que eralos dos se marcharon hacia el interior de la casa. realmente bueno con las imitaciones. Me reí como nunca “Bueno, después de tantos hasta luegos, es hora de antes lo había hecho, en grupo esta vez.irse. Mañana tenemos que estar temprano en la escuela”, El auto se detuvo frente a mi casa. Enseguidadijo Alexis encendiendo el motor y apretando el acelerador distinguí las figuras de mis padres y hermana, sus sombrasvarias veces. tras la cortina de la ventana del living, expectantes. Bajé “Ah, por cierto, mi hermana no tendrá que soportar con mi cuadro y me acerqué a la ventana del lado demás a Leo en el colectivo. De ahora en adelante te Nadia.buscaremos con Nadia por tu casa”, siguió diciendo “Declaro oficial y formalmente que somos a-mi-mientras ella se reía y lo besaba en la mejilla. gos”, dije con énfasis, separando la palabra en sílabas. Los dos se rieron y Nadia me dio un beso, se me quedóMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 36 www.tulibreriavirtual.net
  38. 38. ÁNGELES Y MARIPOSASmirando con los ojos llenos de algo que no me pude algún día para que nos diera consejos con la nuestra.explicar. Pero entendí que decían: “Por fin te animaste a Porque desde que Nadia dijo que su mamá era pintora,hablar, a vivir en la realidad y ser nuestra amiga” supe que era ella quien estaba detrás del buen gusto y “Nos vemos mañana en este mismo lugar, her-ma- magnífica decoración de su hogar.na”, dijo Alexis imitando mi voz y el auto se marchó de “Así que ahora eres amiga de la hija de Héctorrepente. Herman. Mi amigo y segundo en mando en la Caminé con una felicidad enorme llenándome el municipalidad”, papá dejó fluir las palabras. Salió de micorazón, por el pequeño sendero con flores a ambos lados, garganta un grito de sorpresa que ni yo me esperaba.hasta llegar a la puerta. Sin duda el día había sido largo, Héctor no había dicho nada. Con razón hablaba asíestaba cansada y casi no podía creer todo lo que había de papá, eran amigos también. Nadia tampoco había dichopasado. nada y en ese momento sentí que era más igual que yo de Apenas abrí la puerta, mamá, papá y Martina lo que pensaba. Seguramente, tampoco quería que losgritaron: “Felicitaciones, ya tienes amigos”, no pude demás se acercaran a ella porque alguien en su familia erahacer más que resignarme y escuchar sus bromas. importante. Definitivamente era alguien con principios, Los tres se quedaron sorprendidos con el regalo de que siendo tan linda como era, con MUCHAS neuronas,Clara. Mamá pensó en visitar su negocio para comprar un padre político y con dinero, podía ser la Queen Balgunos y decorar nuestra casa. Tendríamos que llamarla americana o la reina de las populares argentinas.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 37 www.tulibreriavirtual.net
  39. 39. ÁNGELES Y MARIPOSAS Después de tanta charla subí las escaleras feliz. Ángel de la guarda, dulce compañía, no meColoqué el cuadro sobre la cabecera de la cama tal cual y desampares ni de noche ni de día. No me dejes sola, sinocomo había pensado en casa de Nadia. Lo miré por varios me perdería…minutos con ojo crítico, lo recorrí con mis dedos parapoder sentir la textura del óleo. Luego me cubrí la cabeza con la sábana y pensé quedesde ese momento la palabra “amigos”, que tanto habíaestado repitiendo en voz alta y en silencio en mi mente,tenía sentido de verdad. Ellos eran mis amigos, los que me brindaron apoyodesde el primer día en que me vieron. Los que reíanconmigo y se reían de mis torpezas. Los que con todahumildad me ofrecieron a su familia desinteresadamente.En ese instante, entendí el real y her-mo-so significado dela palabra: AMIGOS. Cerré mis ojos, pensé en el cuadro ydije:MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 38 www.tulibreriavirtual.net
  40. 40. ÁNGELES Y MARIPOSAS Capítulo Tres: Bastian habitantes del lugar y como era mi primer verano allí, no tenía cόmo probarlo. El día me sorprendió con su claridad cuando aún Seguí dando vueltas en la cama unas veces más, lasestaba en la cama. Las mariposas móviles que colgaban sábanas me producían una linda clase de escalofríos alcerca de la ventana producían una bella melodía metálica rozar mi piel. Aún estaba feliz por lo ocurrido ayer.al ser agitadas por la brisa fresca que ingresaba. En un momento traté de recordar mi sueño, entonces “¿Ventana abierta?”, me pregunté desconcertada. abrí los ojos para mirar hacia arriba. El cuadro que ClaraNo recordaba haberla abierto antes de irme a dormir. me había regalado me confirmó que otra vez había tenidoRecordé cada uno de los pasos que había hecho antes de el mismo sueño. Había soñado con él una vez más. Estacubrirme la cara con la sábana y no tenía imágenes de mí vez le pude poner una cara, ese bello rostro que la madreabriendo la ventana. Seguramente, había quedado sin de mi amiga había pintado. Tenía presente en la mente sustraba, entonces el viento la empujó por la noche. O lo que ojos cerrados y esas alas gigantes que tanto me habíanera más probable, era que en sueño, sonámbula, me haya llamado la atención.levantado a dejar ingresar el aire. Tal vez la habitación De repente recordé que los chicos pasarían ahabía estado más caliente que de costumbre, ya que buscarme. Miré el reloj, eran las siete y cinco de laOctubre se había tornado sumamente caluroso, como mañana. Comenzábamos las clases a las ocho, así quenunca antes se había visto. Al menos eso decían los tenía tiempo de sobra para prepararme y desayunar algo.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 39 www.tulibreriavirtual.net
  41. 41. ÁNGELES Y MARIPOSASAdemás a Al, ya había comenzado a usar su apodo (así para seguirla bajando las escaleras, donde la encontré ycomo me acostumbraba a que el mío era Amy), no le comenzó nuestro ritual de risas.gustaba andar despacio en su auto tuneado, así que supe “Te atrapé pequeña asesina”, le dije soltándola, yaque nunca llegaríamos tarde. que no paraba de reírse y mamá volvió con su teoría sobre Volví a esconderme bajo las sábanas, esa vez no fue las cosquillas malignas. Ese día no quise atacarla, porquepara refugiarme de los rayos del sol que inundaban el estaba cortando finas rodajas de pan con un cuchillo.cuarto, sino para tenderle una trampa a la pequeña “Ya vas a ver lo que le va a pasar a tu cuadroMartina. Me quedé allí, inmóvil, pretendiendo estar nuevo”, me dijo amenazante la pequeña, como siempredormida y mirando hacia la puerta con ojos expectantes. hacía. Le saqué la lengua mientras ella se dirigía aUnos minutos después pude ver su figura ingresando, lista desayunar.para comenzar con el ataque de cosquillas. Luego de terminar de vestirme, me volví a peinar en Se acercaba lentamente, con sus dos pequeñas pero la forma que siempre hacía, usando la cinta. Si a variosmortales manos estiradas. Cuando estuvo a punto de más que a mí les había gustado mi forma de peinarme, notocarme, salté dando un grito: “BUUUU”. No supe cόmo debería alejarme de lo seguro y hacerme cualquier otrahizo para salir corriendo tan deprisa y desaparecer de la cosa ridícula en mi cabello. Me miré en el espejo, esa vezhabitación, pero se esfumó en un segundo. Tomé velocidad más segura que nunca, por lo que no me reconocía a míMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 40 www.tulibreriavirtual.net
  42. 42. ÁNGELES Y MARIPOSASmisma y no me vi para nada desagradable, es más, podía Empezó ella la charla antes de que yo pudiera decir algo.llegar a decir que era “linda”. Seguro estaba más que intrigada por el cambio de su hija. Volví a bajar las escaleras para sentarme a “No sé. Fue MUY raro, pero me sentí MUY bien,desayunar en la cocina. Papá ya no estaba, supuse que como en casa, eso es lo extraño. No me preocupó que metenía una reunión y mucho trabajo en la municipalidad, vieran comer, ni las tonterías que pude haber llegado aporque se había marchado más temprano que de decir. Me aceptaron tal cual soy”, respondí tomando uncostumbre. El diario que leía todos los días estaba doblado poco de té y con la vista todavía puesta en Martina que sesobre la silla que siempre ocupaba. limpiaba la boca. Las tres mujeres de la casa desayunamos solas esa “Amelie, me alegro por ti, hija. No sé por quémañana. Aún eran las siete y media, así que había tiempo piensas que eres rara. ¿Cómo no te van a aceptar? Erespara una conversación sobre la noche anterior. Todavía no igual que los demás”, me dijo ella, untando una tostadame conocía. ¿Yo queriendo contar lo que pasaba en mi con mermelada de frutilla, luego me la alcanzó. No supevida? Definitivamente estaba cambiando o qué decir, porque lo que mamá había dicho me dejó sindefinitivamente, cosas estaban sucediendo, porque antes habla. Era obvio que las madres siempre amaban a susnunca había tenido nada para contar. hijos y para ellas eran los mejores, pero fue tan sincera y “¿Cómo te fue con la vida social ayer?”, preguntó amorosa cuando lo dijo, que no creí que hablaba de mí: lamamá mirando a mi hermana y haciéndole una mueca. tonta, antisocial y aburrida Amelie.MATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 41 www.tulibreriavirtual.net
  43. 43. ÁNGELES Y MARIPOSAS “Además, les habrás caído más que bien. Clara te “Se llama Alexis, pero le decimos Al. Es el hijo delregaló un cuadro. Eso es mucho para ser que apenas te dueño del taller, creo. Muy buena persona también.conoce. ¿No te parece?”, acotó, mordiendo una tostada. ¿Sabes?...”, dije llevando mi taza a la pileta de la mesada.Pensé en el bello rostro de Clara y supe que era igual de “Ahora somos hermanos. Él dice que va a cuidarbuena que mi madre. que ningún chico con malas intenciones se me acerque”, “Sí. Bastante, eso me dejó sorprendida. Y no sentí dije entre risas y recordando cόmo Alexis me habíaque lo hicieran para quedar bien con la hija del intendente, empezado a decir: hermana.ni nada de eso. El ambiente ayer fue muy genuino, como si “¿Por qué haría eso?”, interrogó mamá al lado mío,siempre nos hubiésemos reunido a comer”, comenté con algo más escondido en el tono de su voz. Reformulé surecordando la cantidad de besos y abrazos que había pregunta en mi cabeza, transformándola en la siguienterecibido, a los que por cierto debía empezar a oración afirmativa: “si quiere protegerte, es porque estáacostumbrarme. No dejaba de recordármelo. celoso, te quiere solo para él”, pensé. Eso NO era así, “¿Cómo se llama el chico que estaba con ustedes? para nada. Además yo no estaba interesada en nadie.El que manejaba el auto”, preguntó Martina, parada al lado Ningún chico me llamaba la atención. Bueno, al menosde la silla y poniéndose el guardapolvo. Era tan nadie real, sino uno que vivía en la “realidad” de misobservadora esa niña. sueños. Enseguida vino a mí ese malestar, así que alejé la idea otra vez como ayer. Me sentía tan mal por pensar esasMATÍAS ZITTERKOPF © 2010, Ediciones MUZA Inc 42 www.tulibreriavirtual.net

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