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Afrodescendientes en america latina y el caribe cepal

  1. 1. E I R S E 87 población y desarrollo A frodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico a la realización de derechos Jhon Antón Álvaro Bello Fabiana Del Popolo Marcelo Paixão Marta Rangel Santiago de Chile, febrero de 2009
  2. 2. Este documento se compone de artículos que fueron preparados por Fabiana Del Popolo, experta del CELADEDivisión de Población de la CEPAL, y por Jhon Antón, Álvaro Bello, Marcelo Paixão y Marta Rangel, consultores de la misma división. Contó con el apoyo financiero del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Además, los estudios se realizaron con la ayuda financiera de la Unión Europea, en el marco del Proyecto CEPAL - Comisión Europea “Valorización de los programas regionales de cooperación de la Unión Europea, dirigidos a fortalecer la cohesión social”, y fueron presentados en el seminario “Poblaciones afrodescendientes en América Latina”, efectuado en la ciudad de Panamá los días 28 y 29 de marzo de 2008, y organizado por la SEGIB y la Comisión Europea, con la colaboración de la CEPAL. Las opiniones expresadas en este documento, que no ha sido sometido a revisión editorial, son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Organización; tampoco reflejan necesariamente la opinión oficial de la Unión Europea. Publicación de las Naciones Unidas ISSN versión impresa 1680-8991 ISSN versión electrónica 1680-9009 ISBN: 978-92-1-323301-6 LC/L.3045-P N° de venta: S.09.II.G.47 Copyright © Naciones Unidas, febrero de 2009. Todos los derechos reservados Impreso en Naciones Unidas, Santiago de Chile La autorización para reproducir total o parcialmente esta obra debe solicitarse al Secretario de la Junta de Publicaciones, Sede de las Naciones Unidas, Nueva York, N. Y. 10017, Estados Unidos. Los Estados miembros y sus instituciones gubernamentales pueden reproducir esta obra sin autorización previa. Sólo se les solicita que mencionen la fuente e informen a las Naciones Unidas de tal reproducción.
  3. 3. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… Índice Resumen ..............................................................................................7 Introducción ........................................................................................9 I. Visibilidad estadística de la población afrodescendiente de América Latina: aspectos conceptuales y metodológicos Jhon Antón y Fabiana Del Popolo ..............................................13 1. Contexto histórico de los afrodescendientes en América Latina y el Caribe ..............................................14 2. Debate sobre la raza y la etnicidad: los paradigmas conceptuales para la identificación afrodescendiente...........17 3. Fuentes de información e identificación étnica ....................21 3.1 Fuentes potenciales de información..............................21 3.2 Acceso a la información: resultados agregados y microdatos..................................................................24 4. La identificación étnica en censos y encuestas de hogares.............................................................................26 4.1 Evolución en los criterios de clasificación y grupos étnicos considerados .....................................................26 4.2 ¿Qué medimos a través de la autoidentificación? Una mirada a las preguntas y las categorías incluidas en la ronda de censos de 2000 .......................29 5. Volumen de la población afrodescendiente en la región ......32 6. Consideraciones finales y principales resultados .................33 Bibliografía ..................................................................................35 II. Una mirada a la situación de los derechos de los afrodescendientes en América Latina Álvaro Bello y Marcelo Paixão ....................................................39 3
  4. 4. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… 1. 2. 3. Preámbulo: el racismo y la discriminación racial ...............................................................42 El “racismo moderno” y las “nuevas” formas de discriminación .......................................43 Marco jurídico de los derechos humanos de los afrodescendientes y la lucha contra el racismo y la discriminación racial........................................................................45 3.1 Principios jurídicos y conceptos básicos.....................................................................45 3.2 Marco internacional de derechos ................................................................................49 3.3 Marco regional de derechos ........................................................................................52 4. Avances y desafíos en materia de buenas prácticas en algunos países de América Latina...............................................................................................................55 4.1 Medidas de prevención y protección en el plano nacional e identificación de buenas prácticas......................................................................................................57 5. Avances y desafíos en materia de derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales..........................................................................................................................60 5.1 Una mirada general a los derechos civiles y políticos de los afrodescendientes.........60 5.2 Los afrodescendientes y el sistema judicial ................................................................62 6. Análisis de algunos indicadores de derechos económicos, sociales y culturales en base a censos y encuestas de hogares.............................................................................63 6.1 Datos e indicadores para el análisis cuantitativo de los derechos económicos, sociales y culturales de los afrodescendientes.............................................................64 7. Conclusiones y desafíos......................................................................................................79 Bibliografía.................................................................................................................................82 III. Una panorámica de las articulaciones y organizaciones de los afrodescendientes de América Latina y el Caribe Marta Rangel..............................................................................................................................87 1. Movimiento organizativo afrodescendiente en la región....................................................89 2. Articulaciones de organizaciones afrodescendientes..........................................................89 2.1 Articulaciones regionales ............................................................................................89 2.2 Articulaciones nacionales............................................................................................91 3. Organizaciones de afrodescendientes .................................................................................92 3.1 Organizaciones de Centroamérica y el Caribe ............................................................92 3.2 Organizaciones de los países andinos .........................................................................94 3.3 Organizaciones de los países del Cono Sur.................................................................98 4. Consideraciones finales y principales resultados..............................................................101 Bibliografía...............................................................................................................................102 Serie población y desarrollo: números publicados ........................................................................105 Índice de cuadros CUADRO I.1 CUADRO I.2 CUADRO I.3 CUADRO I.4 CUADRO II.1 AMÉRICA LATINA: CRITERIOS DE IDENTIFICACIÓN DE LA POBLACIÓN AFRODESCENDIENTE Y/O INDÍGENA EN LOS CENSOS, 1980-2000 .......................28 AMÉRICA LATINA: CRITERIOS DE IDENTIFICACIÓN DE LA POBLACIÓN AFRODESCENDIENTE Y/O INDÍGENA EN LAS ENCUESTAS DE HOGARES, 1990-2006 ..................................................................................................29 AMÉRICA LATINA: PREGUNTAS ASOCIADAS CON EL CONCEPTO DE AUTOIDENTIFICACIÓN EN LOS CENSOS QUE CONSIDERARON A LA POBLACIÓN AFRODESCENDIENTE, RONDA DE 2000.....................................31 AMÉRICA LATINA (PAÍSES SELECCIONADOS): POBLACIÓN AFRODESCENDIENTE SEGÚN CENSOS DE LA RONDA DE 2000 ............................33 AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: ESTADO DE RATIFICACIÓN DE LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN RACIAL, 2008...............................55 4
  5. 5. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… CUADRO II.2 BRASIL, COSTA RICA, ECUADOR, GUATEMALA Y HONDURAS: PORCENTAJE DE JÓVENES DE 15 A 19 AÑOS CON PRIMARIA COMPLETA, AFRODESCENDIENTES Y RESTO DE LA POBLACIÓN, CENSOS DE LA RONDA DE 2000 ....................................................................................67 CUADRO II.3 BRASIL, ECUADOR, NICARAGUA Y PERÚ: TASA DE ANALFABETISMO DE LA POBLACIÓN DE 15 AÑOS Y MÁS, SEGÚN GRUPOS ÉTNICORACIALES, SEXO Y GRUPOS DE EDADES, ALREDEDOR DE 2000..........................68 CUADRO II.4 BRASIL Y ECUADOR: TASA DE ANALFABETISMO FUNCIONAL, SEGÚN GRUPOS ÉTNICO-RACIALES Y GRUPOS DE EDADES, 2006.......................69 CUADRO II.5 BRASIL: INGRESO PROMEDIO MENSUAL DE LOS TRABAJADORES DE 15 AÑOS Y MÁS COMO MÚLTIPLO DE LA LÍNEA DE POBREZA, POR CONDICIÓN ÉTNICA, SEXO Y TRAMOS EDUCATIVOS, 2006..........................71 CUADRO II.6 ECUADOR: INGRESO PROMEDIO MENSUAL DE LOS TRABAJADORES DE 15 AÑOS Y MÁS COMO MÚLTIPLO DE LA LÍNEA DE POBREZA, POR CONDICIÓN ÉTNICA, SEXO Y TRAMOS EDUCATIVOS, 2006..........................72 CUADRO II.7 ECUADOR: TASA DE DESEMPLEO Y GRADO DE ESCOLARIDAD DE LOS DESEMPLEADOS EN EL ÁREA URBANA, SEGÚN ETNIA Y SEXO, 2003................73 CUADRO II.8 BRASIL Y ECUADOR: TASA DE DESEMPLEO DE LA PEA, SEGÚN TRAMOS DE EDADES Y GRUPOS ÉTNICO-RACIALES, 2006 ....................................74 CUADRO II.9 AMÉRICA LATINA (PAÍSES SELECCIONADOS): TASA DE MORTALIDAD INFANTIL SEGÚN CONDICIÓN ÉTNICA Y ÁREA DE RESIDENCIA, ALREDEDOR DE 2000 .......................................................................................................75 CUADRO II.10 BRASIL, ECUADOR Y NICARAGUA: PORCENTAJE DE POBLACIÓN POR DEBAJO DE LA LÍNEA DE POBREZA E INDIGENCIA, SEGÚN CONDICIÓN ÉTNICA, ALREDEDOR DE 2000 ...............................................................76 CUADRO III.1 AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: ARTICULACIONES REGIONALES DE AFRODESCENDIENTES, 2008....................................................................................90 CUADRO III.2 ECUADOR: ORGANIZACIONES AFRODESCENDIENTES REGISTRADAS, 2004 .........................................................................................................96 Índice de recuadros RECUADRO I.1 ENCUESTA SOBRE RACISMO Y DISCRIMINACIÓN RACIAL EN EL ECUADOR .............................................................................................................25 RECUADRO II.1 AFRICANOS Y AFRODESCENDIENTES EN EL PROGRAMA DE ACCIÓN DE DURBAN...............................................................................................54 Índice de gráficos GRÁFICO II.1 BRASIL: INGRESO PROMEDIO MENSUAL DE LOS TRABAJADORES DE 15 AÑOS Y MÁS COMO MÚLTIPLO DE LA LÍNEA DE POBREZA, POR CONDICIÓN ÉTNICA, SEXO Y TRAMOS EDUCATIVOS, 2006..........................71 GRÁFICO II.2 ECUADOR: INGRESO PROMEDIO MENSUAL DE LOS TRABAJADORES DE 15 AÑOS Y MÁS COMO MÚLTIPLO DE LA LÍNEA DE POBREZA, POR CONDICIÓN ÉTNICA, SEXO Y TRAMOS EDUCATIVOS, 2006..........................72 GRÁFICO III.1 ECUADOR: ORGANIZACIONES AFRODESCENDIENTES SEGÚN SU TIPO, 2004 .......................................................................................................96 5
  6. 6. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… Resumen Este documento ofrece una panorámica de la situación de los afrodescendientes latinoamericanos en aspectos tales como su identificación en los sistemas estadísticos, la realización de sus derechos, las brechas de inequidad que los separan de otros grupos sociales y su nivel de organización en la sociedad civil, con la idea de contribuir a la transversalización del enfoque étnico en la región. El primer artículo analiza las implicaciones conceptuales y metodológicas de las preguntas introducidas en los censos, las encuestas y los registros de salud de los países de América Latina en relación con los grupos étnicos, identificando la disponibilidad y el tipo de datos relacionados con estos grupos, en particular los afrodescendientes, sus alcances y limitaciones, con miras a su utilización como insumos de políticas públicas. El segundo artículo realiza un recuento del marco de derechos humanos en el que se insertan los problemas del racismo y la discriminación, en especial respecto de los afrodescendientes; revisa algunas buenas prácticas en materia de acciones afirmativas y políticas de combate a estos flagelos, y analiza un conjunto de indicadores específicos de países de la región desagregados para la población afrodescendiente, con el propósito de evaluar los niveles de promoción y protección de los derechos humanos de este grupo poblacional. El tercer artículo, finalmente, muestra el contexto de efervescencia política y social que ha favorecido la creación de una pluralidad de organizaciones y articulaciones afrodescendientes en los niveles regional, nacional y local, enfatiza la importancia de estas articulaciones en el impulso de proyectos para presionar por la visibilización de los afrodescendientes y luchar por sus derechos, y aboga por la consolidación de este proceso organizativo afrolatinoamericano. 7
  7. 7. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… Introducción El actual escenario latinoamericano se caracteriza por un mayor reconocimiento de la diversidad étnica y cultural, debido a la presión de los movimientos afrodescendientes e indígenas, que en las últimas décadas se han constituido en dinámicos actores y que han logrado posicionar sus demandas en las agendas nacionales e internacionales. Como resultado de estas luchas, existen hoy en día legislaciones nacionales que han reconocido la diversidad étnica y cultural, y gobiernos que están creando instituciones encargadas de encausar este tipo de demandas. El desafío a enfrentar lo constituye la transformación general de las condiciones que permiten el racismo y la discriminación estructural, lo que incluye la tarea de facilitar el acceso a mejores condiciones de vida, promover la igualdad y también la participación en la toma de decisiones. En base a diversos estudios, elaborados por organismos académicos e internacionales en los últimos años, se puede decir que los indicadores de la población afrodescendiente evidencian el carácter desaventajado de este grupo social en comparación con otros. La situación de pobreza y exclusión de la que son víctimas es el resultado de la discriminación racial a la que están sometidos hasta hoy, no obstante el fin de la esclavitud hace más de un siglo. Para enfrentar esta situación de desventaja, los afrodescendientes actúan colectivamente exigiendo el respeto de sus derechos y, más recientemente, el cumplimiento de los compromisos adquiridos en la III Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, que obliga a los Estados a reducir la exclusión, la discriminación y la pobreza en que viven sus pueblos como consecuencia del racismo. 9
  8. 8. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… Son varios los organismos internacionales que han contribuido a la lucha de los afrodescendientes. En el caso de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los principales aportes se han hecho sobre todo en la generación de información y conocimientos sobre la situación sociodemográfica de los pueblos indígenas y afrodescendientes en América Latina y el Caribe, a fin de contribuir en las acciones de los gobiernos de la región, tanto en los diagnósticos como en las propuestas y la movilización. A través del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) - División de Población y de la División de Desarrollo Social de la CEPAL se han realizado varios estudios sobre la población afrodescendiente en países seleccionados que cubren variados temas, tales como la desigualdad social y los derechos humanos. En la penúltima reunión del Período de Sesiones de la CEPAL (Montevideo, 2006), los países miembros del Comité Especial sobre Población y Desarrollo solicitaron al CELADE incluir la problemática de las poblaciones afrodescendientes como una de sus actividades prioritarias1, en aspectos relacionados con la producción y el análisis de información sociodemográfica. También colocaron entre sus prioridades el tema de la ronda de los censos de 2010 y las estadísticas vitales, considerando la relevancia de contribuir en la mejora de las fuentes de datos y los sistemas estadísticos nacionales en la región. El Programa de Acción acordado por los Jefes de Estado y de Gobierno en su XVII Cumbre Iberoamericana (Santiago de Chile, 2007), dedicada a la cohesión social, encomendó a la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) “la realización de un compendio de la información sobre la situación de la población afrodescendiente de Iberoamérica, con el fin de apoyar la transversalización del tema en la Conferencia Iberoamericana y en sus iniciativas y programas de cooperación” (Programa de Acción, punto 22). En este marco de mandatos de la CEPAL y la SEGIB, y como parte integrante del Proyecto conjunto de la CEPAL y la Comisión Europea “Valorización de los programas regionales de cooperación de la Unión Europea, dirigidos a fortalecer la cohesión social”, es que se inscribe este documento. Su objetivo es trazar una panorámica de la situación de los afrodescendientes latinoamericanos en aspectos tales como su identificación en los sistemas estadísticos, sus derechos y las brechas que enfrentan con relación a otros grupos sociales, además de su nivel de organización en la sociedad civil, con la idea de contribuir a la transversalización del enfoque étnico en la región. En el primer artículo —“Visibilidad estadística de la población afrodescendiente de América Latina: aspectos conceptuales y metodológicos”—, Fabiana Del Popolo y Jhon Antón enfatizan la necesidad de diseñar e implementar políticas públicas tendientes a cerrar las brechas de equidad entre afrodescendientes y el resto de la población, causadas por la discriminación estructural que perdura en los países de la región. Advierten que para realizar esta tarea es necesario disponer de información confiable, oportuna y pertinente sobre los afrodescendientes. No obstante, su identificación es un asunto complejo que requiere estudios cualitativos previos, debates, implementación de pruebas piloto y mecanismos de participación de los afrodescendientes desde el diseño de los instrumentos hasta el análisis, la difusión y el uso de la información. Por último, los autores resaltan la importancia de extender la identificación étnica a todas las fuentes de datos, y brindan algunas recomendaciones al respecto. Álvaro Bello y Marcelo Paixão, autores del segundo artículo —“Una mirada a la situación de los derechos de los afrodescendientes en América Latina”—, hacen primeramente un recuento general del marco de derechos humanos y la situación de los afrodescendientes, mostrando que su soporte principal son los principios de igualdad y no discriminación. A continuación revisan algunas buenas prácticas en materia de acciones afirmativas y políticas de combate al racismo, y analizan, para algunos países de la región, un conjunto de indicadores específicos desagregados 1 CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) (2006), Resolución 616(XXXI). Población y desarrollo: actividades prioritarias para el período 2006-2008, Santiago de Chile. 10
  9. 9. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… para la población afrodescendiente, tales como las tasas de analfabetismo, el analfabetismo funcional, el desempleo y los niveles de incidencia de la pobreza y la indigencia, a partir de los cuales realizan una aproximación a los distintos grados de la promoción y la protección de los derechos humanos de los afrodescendientes. Además, formulan algunas recomendaciones y propuestas para su cumplimiento. Finalmente, en el último artículo —“Una panorámica de las articulaciones y organizaciones de los afrodescendientes de América Latina y el Caribe”—, Marta Rangel muestra que existe hoy en día una efervescencia política y social en la región, que ha favorecido la creación de una pluralidad de organizaciones y articulaciones afrodescendientes en los niveles regional, nacional y local. Tales organizaciones representan intereses muy diversos, entre los cuales se destacan los campesinos, los juveniles, los académicos y los de género. Revela también la importancia de la existencia de estas articulaciones regionales y nacionales, que coordinan alrededor de medio millar de organizaciones. Su misión es impulsar proyectos articulados en los niveles regional y nacional, para presionar por la visibilización de los afrodescendientes y luchar por sus derechos. La autora llama la atención sobre la necesidad que el proceso organizativo afrolatinoamericano se consolide más todavía, y que avance en la constitución de una agenda que le permita una conducción con liderazgo y el acercamiento a las bases. Con este propósito, deben potenciarse las organizaciones y articulaciones afrodescendientes en todos los niveles, como vía efectiva para enfrentar a una sociedad racista que los excluye y trata de invisibilizarlos. 11
  10. 10. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 I. Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… Visibilidad estadística de la población afrodescendiente de América Latina: aspectos conceptuales y metodológicos Jhon Antón y Fabiana Del Popolo2 En América Latina, la inclusión del enfoque étnico en las fuentes de datos demográficos y sociales, como censos de población, encuestas de hogares y registros de salud, forma parte de las nuevas demandas tendientes a una ampliación de la ciudadanía, en busca de una mayor participación basada en la diferencia y el pluralismo cultural. Es decir, ampliar la “titularidad de derechos” a los pueblos indígenas y afrodescendientes requiere, entre otros asuntos, disponer de información relevante, confiable y oportuna, vista esta como una herramienta técnica y política (CEPAL, 2006). Una parte de esta tarea ya está siendo realizada por las propias organizaciones afrodescendientes, en pos de su reconocimiento, restitución y participación. En particular, a partir del proceso iniciado en la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia (Durban, 2001), han expandido sus redes y sus estrategias políticas, adquiriendo mayor visibilidad frente al Estado y las sociedades nacionales 2 Consultor y experta, respectivamente, del CELADE - División de Población de la CEPAL. Los autores agradecen la lectura del artículo en su fase de elaboración y los comentarios de Silvia García (consultora de la Secretaría General Iberoamericana, SEGIB) y Marta Rangel (consultora del CELADE - División de Población de la CEPAL). 13
  11. 11. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… (Hopenhayn, Bello y Miranda, 2006). Las exigencias de información cobraron fuerza precisamente a partir de Durban, en cuya declaración final se recomendó explícitamente a los países de América Latina redoblar esfuerzos para contar con datos oficiales sobre los afrodescendientes, a fin de evaluar y formular políticas de reparación a esta población, por la deuda resultante del proceso esclavista. Además, tanto las organizaciones no gubernamentales como los gobiernos, las agencias de cooperación del sistema de las Naciones Unidas y las instituciones financieras internacionales han coincidido en que los obstáculos que frenan el desarrollo y el bienestar de los pueblos provienen de una distribución desigual de los bienes y servicios, que ha llevado a situaciones de exclusión y vulnerabilidad a amplios segmentos poblacionales. Se ha logrado medir estas brechas de equidad mediante las fuentes de datos disponibles, y aunque en algunos aspectos son insuficientes y deben ser complementadas, se ha concluido que constituyen el mecanismo idóneo y más confiable para el monitoreo de las desigualdades. Como parte de este proceso de medición de la pobreza y la exclusión, no puede obviarse la dimensión étnico-racial en Estados que actualmente reconocen en sus constituciones y legislaciones su carácter pluriétnico. Esta “nueva” dimensión, que requiere ser incorporada a los sistemas estadísticos nacionales, plantea importantes desafíos, dada la complejidad adicional de la medición por su carácter transversal, multidimensional y contextual. Los países de la región han reaccionado positivamente a estas nuevas demandas, comenzando a producir información desagregada por grupos étnicos, y aunque su medición es compleja, casi todos han incorporado una o varias preguntas con vistas a su identificación, aprovechando la fuente más masiva y de mayor cobertura, los censos de población, que ya se han levantado para la ronda de 2000, con resultados más que sorprendentes en la detección de desigualdades. También las encuestas de hogares han incluido este enfoque, y han ido más allá en algunos casos, profundizando en las condiciones de vida de las comunidades afrodescendientes a través de estudios especiales por muestreo o en trabajos sobre discriminación racial. Sin embargo, en buena parte de los países esta identificación étnica ha privilegiado a los pueblos indígenas, manteniendo a los afrodescendientes en la invisibilidad estadística. En tal contexto, este artículo tiene por objeto analizar las implicaciones conceptuales de las preguntas introducidas en los censos, las encuestas y los registros de salud de los países de América Latina en relación con los grupos étnicos, identificando la disponibilidad y el tipo de datos relacionados con estos grupos, en particular los afrodescendientes, sus alcances y limitaciones. 1. Contexto histórico de los afrodescendientes en América Latina y el Caribe La cultura afroamericana o afrodescendiente de las Américas y el Caribe es una realidad compleja. Su caracterización obliga a una reflexión sociológica y antropológica que involucra una visión de proceso, tanto en el tiempo como en el espacio. Retomando una definición del intelectual afrovenezolano Jesús “Chucho” García, los afrodescendientes son el “resultado de un largo proceso de conservación-recreación y transformación de acuerdo a las condiciones sociohistóricas y económicas que les ha correspondido vivir” (García, 2001a, pág. 49). La cultura afrodescendiente se enmarca entonces en fenómenos históricos de larga duración, caracterizados por momentos de ruptura, continuidades, deconstrucción y reconstrucción (Antón, 2006). Se trata de un paralelismo que se entiende como una respuesta estratégica a la esclavización y a la necesidad de adaptación a nuevos contextos, como el de las Américas. Siguiendo a García, dentro del proceso de larga duración que significó la conformación de la cultura afrodescendiente en las Américas hubo dos características esenciales, la resistencia y la autoconciencia: “La africanía resistió dignamente en un acto de cimarronaje silencioso, buscando 14
  12. 12. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… mecanismos de sobrevivencia” (García, 2001a, pág. 50). Este fenómeno obligó a romper con la conciencia ingenua y colonizada, para asumir una conciencia crítica y descolonizadora, que sería la semilla para la revalorización cultural, la búsqueda de la libertad, la conquista de la ciudadanía, la politización de la identidad y luego la lucha frontal contra el racismo y la pobreza. Además de compartir orígenes, cultura e identidad, los afrodescendientes afrontan problemáticas sociales cuyas características centrales han sido la esclavización, la colonización, la discriminación y la exclusión. Al menos así lo admitió la III Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, celebrada por las Naciones Unidas en Durban (Sudáfrica) durante 2001: “Reconocemos que los afrodescendientes han sido durante siglos víctimas del racismo, la discriminación racial, y la esclavización, y de la denegación histórica de muchos de sus derechos” (Naciones Unidas, 2001, pág. 14, párrafo 34). Como consecuencia del racismo y la discriminación, estas comunidades han sufrido una serie de privaciones en la realización de sus derechos humanos, en especial los derechos económicos, sociales y culturales (Rangel, 2005). De allí que la pobreza, la desigualdad socioeconómica y la marginalidad en la mayoría de las sociedades afrodescendientes de América Latina se conviertan en una condición oprobiosa compartida (Banco Mundial, 2004). Varios autores coinciden en que el panorama de desigualdades, desventajas y restricciones que afrontan los afrodescendientes tiene orígenes estructurales cimentados desde la colonia (Chalá, 2006; De la Torre, 2002; Rahier, 1998). Tanto en el período colonial como en los comienzos de la república, en las sociedades latinoamericanas se creó un sistema de jerarquías sociales basado en pirámides raciales, en el que el blanco y el mestizo se ubicaban en la escala superior y gozaban de privilegios ciudadanos, mientras que en la inferior se situaban los indígenas y los esclavos africanos y sus descendientes. Este sistema de diferenciación racial y social se mantuvo por siglos, incluso en los tiempos del liberalismo más radical. Durante la modernidad latinoamericana, tanto afrodescendientes como indígenas vieron frustrados sus proyectos de liberad, igualdad y ciudadanía plena. Las propuestas identitarias en torno al mestizaje o la democracia racial no solo sirvieron de plataforma para la identidad nacional, también ocultaron las disparidades raciales y profundizaron el racismo y la discriminación. Esta realidad, propia tanto de afrodescendientes como de indígenas, constituye el contexto del racismo estructural que pesa sobre ellos e impide que salgan de su condición de pobreza, desigualdad socioeconómica y exclusión social y política (Oliveira, 2001; Stavenhagen, 2001). Los más recientes estudios de la CEPAL, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otras agencias multilaterales presentan un panorama desalentador de la afrodescendencia en América Latina, en cuanto a logros sociales y a la satisfacción de derechos económicos, sociales y culturales. Investigaciones específicas como las de Rangel (2006) y Antón y Minda (2008) demuestran con indicadores sociales que entre afrodescendientes y no afrodescendientes existen enormes brechas, que impiden que los primeros alcancen las Metas y los Objetivos del Milenio. Dado este panorama, se concluye que la pobreza, la desigualdad socioeconómica y la exclusión social constituyen desafíos que los Estados deben superar. Sin embargo, no son estas las únicas problemáticas. A lo largo de la región, las organizaciones afrodescendientes denuncian agudos conflictos, que representan la violación sistemática de los derechos humanos, en especial los colectivos, y del derecho internacional humanitario. En países como Colombia, por ejemplo, el conflicto armado interno ha generado desplazamientos, masacres y desapariciones en territorios afrodescendientes ancestrales (Antón, 2004). Por otra parte, reportes oficiales en el Ecuador advierten que varias comunidades afrodescendientes enfrentan problemas ambientales, degradación de los recursos naturales y conflictos interétnicos, en especial en la Provincia de Esmeraldas, donde se asientan de manera característica (STFS, 2007). 15
  13. 13. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… La problemática social, económica y política que afecta a los afrodescendientes ha demandado respuestas. En distintos países de la región, a lo largo del siglo XX, tanto las comunidades como el Estado han puesto en marcha acciones políticas heterogéneas y disímiles, que intentaron superar el racismo y la discriminación. Tales acciones pretendían garantizar los derechos humanos a los hijos de la diáspora africana en las Américas. Los afrodescendientes, en tanto sociedad civil, han realizado acciones colectivas y movilizaciones con el objetivo de reivindicar sus derechos humanos. Durante el siglo XX, a medida que la sociedad experimentaba transformaciones políticas profundas, a nivel mundial la movilización afrodescendiente lograba importantes manifestaciones de la politización de su identidad. Tanto en Estados Unidos como en el Brasil, Martinica, Colombia y el Perú, entre otros países, líderes, intelectuales, académicos, además de organizaciones, emprendieron una larga batalla en contra de la discriminación racial y a favor de la igualdad ciudadana. La lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, el Movimiento de la Negritud y el movimiento panafricano por la descolonización africana, por ejemplo, marcaron la ruta para la organización civil de la diáspora africana (Rodríguez, 2000). Muy pronto en la región, fenómenos como los Congresos de las Américas Negras, realizados entre las décadas de 1970 y 1980, mostraron la urgencia por que los problemas sociales de los afrodescendientes fueran objeto de la agenda política internacional. Durante los años noventa del siglo pasado, las organizaciones de la sociedad civil afrodescendiente lograron articular alianzas políticas con otros movimientos sociales (Wade, 1997). La ola del multiculturalismo en América Latina generó condiciones positivas para que en muchos países las organizaciones y los ciudadanos afrodescendientes llevaran a la esfera pública sus demandas y reivindicaciones (Antón, 2007a; Escobar, Álvarez y Dagnino, 2001). La acción conjunta de sus organizaciones permitió consolidar una agenda transnacional, que ponía como centro sus nuevas problemáticas sociales (García, 2001b). Teniendo como eje estratégico el combate al racismo, se concretaron propuestas dirigidas hacia la inclusión social y la garantía de los derechos humanos. En Colombia, el Ecuador, el Perú, Honduras, el Brasil, el Uruguay y Costa Rica, entre otros países, se conquistaron políticas culturales y se exigió la participación tanto en los espacios políticos ciudadanos como en las agendas públicas del desarrollo. Dichas políticas se expresaron en reformas constitucionales, avances legislativos, en la creación de instituciones públicas y en la puesta en marcha de planes de desarrollo con el objetivo de fomentar la interculturalidad y la diversidad étnica, garantizar los derechos colectivos de los afrodescendientes y combatir el racismo. Otro aspecto sobresaliente de las respuestas generadas por los afrodescendientes fue la capacidad de incidencia y denuncia en las agendas de desarrollo impulsadas por los organismos internacionales de asistencia, las agencias de las Naciones Unidas y la banca multilateral. Asimismo, la interpelación a los instrumentos internacionales garantes de los derechos humanos de los pueblos, minorías culturales y grupos étnicos impulsó una dinámica política que permitió el diseño de nuevas iniciativas transnacionales de combate al racismo, la pobreza y la desigualdad en la región. En octubre del año 2000, en Santiago de Chile, se realizó el Seminario Regional de Expertos para América Latina y el Caribe sobre Medidas Económicas, Sociales y Jurídicas para Luchar contra el Racismo, con referencia especial a los Grupos Vulnerables. Dos meses después, las redes de organizaciones sociales se dieron cita en la misma ciudad para celebrar, conjuntamente con delegaciones oficiales de los Estados, la Conferencia Preparatoria de las Américas Contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las formas conexas de Intolerancia. Luego, en 2001, en la ciudad de Durban (Sudáfrica), las Naciones Unidas celebraron la III Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia. Este proceso, y la cumbre de Durban en particular, constituyeron un hito histórico para las organizaciones afrodescendientes. Desde allí se pudo 16
  14. 14. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… poner en el escenario internacional la necesidad de seguir generando buenas prácticas, y más efectivas aún, para el combate al racismo estructural. Desde la visión de las principales organizaciones sociales afrodescendientes, la Conferencia de Durban constituye el punto de partida de una nueva fase de la historia política de su cultura en América Latina y el Caribe. Esta nueva etapa se inscribe en lo que Jesús “Chucho” García (2001b) denomina agenda global para la construcción de una ciudadanía afrodescendiente. Esa agenda implica varios objetivos: i) terminar con la invisibilidad epistemológica; ii) luchar contra el racismo, la colonización y la enajenación del sujeto; iii) combatir frontalmente el racismo y la discriminación, y iv) buscar el reconocimiento de la contribución de la diáspora africana a la formación de la diversidad cultural de la humanidad. A partir de estos objetivos, la agenda determinaría los siguientes temas de movilización: a) revaloración histórica y fortalecimiento de la identidad colectiva; b) conquista y defensa del territorio y la territorialidad; c) visión ecológica de los recursos naturales y etnodesarrollo; d) participación política e inclusión social; e) derechos de igualdad e inclusión, derechos colectivos y no discriminación; f) derechos humanos, no desplazamiento y respeto por el derecho internacional humanitario. Para el logro de esta agenda se han elaborado estrategias como la implementación de políticas de acción afirmativa, el fortalecimiento organizativo y la aplicación de legislación especial y planes de desarrollo. Las luchas sociales que los afrodescendientes han emprendido a lo largo del siglo XX, y que continúan en el siglo XXI, han conseguido impactos positivos. Probablemente, el reconocimiento identitario, la participación ciudadana y la garantía de derechos colectivos sean los principales indicadores del logro alcanzado. Además, significan importantes contribuciones a las versiones modernas de los sistemas democráticos de aquellos países que se autodeterminan como multiétnicos y pluriculturales. Sin embargo, los afrodescendientes aún mantienen grandes desafíos en torno a la pobreza y la marginalidad. Pese a las notables políticas públicas conquistadas, de acuerdo con los censos y las encuestas no se han modificado aún sus altos índices de necesidades básicas insatisfechas, desempleo, analfabetismo, mortalidad infantil y baja escolaridad. 2. Debate sobre la raza y la etnicidad: los paradigmas conceptuales para la identificación afrodescendiente Las nociones de “raza” y “etnicidad” no solo han servido de plataforma conceptual para movilizar los procesos de identidad política de los afrodescendientes. Además, la semántica alrededor de las nociones de “raza” y “etnia” ha permitido sentar las bases para la autoidentificación de estas poblaciones en los censos y las encuestas. Aunque no se pretende ahondar en el debate epistémico de estos conceptos, a continuación se reseñan algunas definiciones, puesto que se reconoce la importancia de su comprensión en la construcción de las preguntas y de las variables más relevantes para identificar a la población afrodescendiente de la región. A partir de la década de 1990, pero con mayor énfasis a principios del siglo XXI, la política pública de los Estados nacionales declarados como multiétnicos o pluriculturales comenzó a incorporar en sus instrumentos estadísticos la variable de autoidentificación étnica para pueblos y comunidades afrodescendientes. La gran discusión giró en torno a la forma de identificar en las boletas censales a los hijos de la diáspora africana en las Américas. La cuestión problemática era si la pregunta de identificación étnica debía apuntar a la condición racial (fenotipo) o a otros marcadores de la condición étnica (símbolos y criterios culturales y políticos) de los afrodescendientes. Hasta ese momento, con la excepción del Brasil, la experiencia latinoamericana al respecto se restringía a las poblaciones indígenas, con preguntas sobre adscripción a una lengua o mediante la identificación en asentamientos rurales, lo que no resultaba apropiado para la gran mayoría de las poblaciones afrodescendientes. Por lo tanto, las interrogantes eran cómo utilizar un conjunto de variables que permitiera abarcar suficientemente 17
  15. 15. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… las identidades afrodescendientes, y cómo preguntar por esas identidades de manera distinta al modo en que se lo hacía por la identidad indígena. Pero el tema de la interpretación de los conceptos de “raza” y “etnicidad” no solo constituía una cuestión técnica y metodológica para los censos. El fondo del debate apuntaba a dimensiones estratégicas para el proceso de politización de la identidad y la construcción de repertorios de acción de los movimientos sociales de afrodescendientes. Desde tiempo atrás, organizaciones, intelectuales, activistas, redes comunitarias y demás actores afrodescendientes, que actuaban generando discursos sobre estos conceptos, habían construido estrategias de poder y movilización. En el marco de la discusión sobre los conceptos de “raza” y “etnicidad” se tejieron entonces acciones políticas, se hicieron demandas y se concretaron propuestas sociales. Sobre la base de esas nociones se lograron efectos interesantes en distintos países, tanto en la cultura política como en las políticas culturales de los Estados (Escobar, Álvarez y Dagnino, 2001). Por ello, se realiza a continuación una breve enumeración y análisis de los conceptos de “raza” y “etnicidad” dentro del contexto afrodescendiente. Sin embargo se debe advertir, coincidiendo con Peter Wade (2000), que ambas nociones no son categorías fijas, y deben ser entendidas como construcciones sociales que responden a los contextos políticos de la historia de las ideas, del conocimiento institucionalizado y de las prácticas sociales. El concepto de “raza” se ha construido para justificar las diferenciaciones fenotípicas entre los seres humanos. Esta noción alude a la división taxonómica del género humano a partir de distinciones biológicas, morfológicas y fisiológicas. Históricamente, se entiende por “raza” la división de grupos humanos de acuerdo con características físicas notorias o que se observan a simple vista. Con este término también se ha aludido a los “linajes” o a la estirpe de descendientes vinculados con un ancestro común. En América Latina, mediante este concepto se han determinado grupos poblacionales o culturales que comparten determinados componentes genéticos, distintos de otros. Así, se clasifican pueblos o comunidades en blancos, mestizos, negros e indígenas, indios y otra serie de grupos según connotaciones raciales, que se usan como marcadores étnicos. En todo caso, cada una de estas caracterizaciones raciales responde a construcciones mentales y sociales que obedecen a estereotipos y prejuicios propios de una época y una circunstancia. Sin embargo, la “raza” también opera como categoría diferenciadora al interior de los mismos grupos poblacionales que comparten ciertos rasgos físicos. Entre los afrodescendientes, por ejemplo, muchas han sido las categorías raciales de tipo colonial utilizadas en una distinción interna. Desde los tiempos de la esclavización, la sociedad de castas dividió a los descendientes de africanos de acuerdo con las tonalidades de su piel: mulato, moreno, pardo, preto, ladino, tercerón, cuarterón, salto atrás, tente en el aire y otros. Asimismo, el significado de una categoría o subcategoría racial entre los afrodescendientes varía de acuerdo con el contexto histórico y geográfico en que se utilice. El término mulato, por ejemplo, es ampliamente usado en América Latina para determinar la mezcla racial entre negro y blanco; en cambio, en Estados Unidos esta categoría ni siquiera existe. Empero, de acuerdo con Stavenhagen (2001), el término “raza” se ha utilizado “no como un referente biológico demostrado empíricamente, sino como una construcción social que toma como criterios de clasificación algunos rasgos biológicos visibles”, pese a que la biología genética ha demostrado que la especie humana no posee tal división racial, y que más bien todos los seres humanos comparten los mismos rasgos biológicos. La “raza”, en tanto concepto biológico, fue desmitificada por los últimos descubrimientos en torno al genoma humano. En 1998, la American Anthropological Association escribió: “Con la vasta expansión del conocimiento científico (en el siglo XX) ha quedado claro que las poblaciones humanas no son grupos biológicamente distintos claramente marcados. La evidencia del análisis genético (p.e., 18
  16. 16. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… el ADN) indica que la mayor diferencia física, cerca del 94% yace al interior de los así llamados grupos raciales. Las agrupaciones geográficas ‘raciales’ convencionales se diferencian unas de otras solo en un 6% de sus genes. Esto quiere decir que hay más variación al interior de los grupos ’raciales’ que entre ellos. (…) A través de la historia cuando distintos grupos han entrado en contacto, se han entrecruzado. El continuo compartir de los materiales genéticos han mantenido a toda la humanidad como una única especie” (tomado de Llorèns, 2002, pág. 666). Pero no solo constituye un problema el significado que se le atribuya al concepto de “raza”, sino también el impacto que produce. El uso indiscriminado de esta noción, en tanto categoría social diferenciadora del género humano, ha conducido al racismo o la justificación “científica” de actitudes ideológicas cultivadas por las culturas dominantes, que imponen su hegemonía y la explotación de unas sociedades sobre otras. Así, el racismo se alimenta de una supuesta creencia en la existencia de “razas superiores” que “naturalmente” tendrían mayor capacidad de adaptación y atributos de dominación, mientras que otras serían sustancialmente inferiores. Los planteamientos racistas han justificado episodios traumáticos, tales como la esclavización, el colonialismo y el exterminio de grandes pueblos como los africanos y los judíos. Afortunadamente, los adelantos científicos sobre la naturaleza del homo sapiens han rebatido estos argumentos, dejando claro que los seres humanos comparten un mismo genoma y una misma cadena de ADN. Sin embargo, aún hoy el término “raza” se usa como un concepto que legitima diferencias sociales y desigualdades políticas y económicas entre muchos pueblos, alude a estereotipos y prejuicios que atraviesan las relaciones sociales y que se expresan en el racismo. Otro aspecto importante es la relación existente entre la raza y la etnicidad. Según Michel Wieviorka (2003), el concepto de “raza” ha tomado fuerza a lo largo de la historia moderna de la humanidad en el momento de identificar a un pueblo, grupo étnico o “minoría cultural”. Es decir, hasta comienzos del siglo XIX la “raza” reemplazaba al concepto de pueblo, tribu o etnia. Luego, con el advenimiento del racismo científico y del darwinismo social, se legitima y prácticamente desplaza al concepto de “etnia”. Sin embargo, una vez que en el siglo XX se lograron determinar los efectos perversos del racismo, se abandona esta noción para sustituirla por la de “etnia”, un término social y políticamente más correcto. ¿Qué es una etnia? El término alude a un pueblo o comunidad. Denota a un grupo humano que comparte una cultura, una historia y costumbres, y cuyos miembros están unidos por una conciencia de identidad (Aguirre, 1982). Según Christian Cross (2000), este vocablo ha tomando fuerza en el discurso antropológico y político a finales del siglo XX, dados los acontecimientos culturales que se han observado en todo el planeta. Ante la poca aceptación del concepto de “raza” como noción simple de determinación biológica del comportamiento humano, la antropología cultural amplía el concepto de “etnia”, abarcando el cúmulo de rasgos culturales generales que especifica a un grupo humano. La etnia entonces implica un grupo étnico. Por “grupo étnico” se entiende una comunidad que no solo comparte una ascendencia común sino además costumbres, territorio, creencias, cosmovisión, noción idiomática o dialectal y simbólica. Pero un grupo étnico comprendido en estos términos no supone homogeneidad de clases o política y económica. Este término solo permite una redefinición de la identidad colectiva. Es decir, un grupo étnico o una etnia tienen dentro de sí sus propias diferenciaciones sociales, económicas y políticas, pero a su vez mantienen una fortaleza como grupo cultural, tanto hacia adentro como hacia afuera. En relación con el grupo étnico se encuentra la noción de “etnicidad”. Esta se entiende como un proceso de toma de conciencia de la identidad étnica por parte de un grupo social. Desde la concepción de Peter Wade (2000), la etnicidad es un motor poderoso que permite la cohesión interna y, a su vez, la diferenciación externa del grupo, que se expresa en la identidad étnica, entendida como la conciencia de ser y de pertenecer al grupo. Un grupo étnico manifiesta su 19
  17. 17. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… identidad por medio de un determinado comportamiento, sus formas de habla, su cosmovisión, su vestimenta, su organización social e, incluso, su espiritualidad y su folclore. En suma, es el resultado de un proceso histórico de reconstrucción de la identidad como grupo cultural. A esta concepción corresponden tanto los afrodescendientes como lo indígenas. Ahora bien, ¿cómo caracterizar a los afrodescendientes en tanto grupo étnico? Se entiende por “afrodescendientes” a todos los pueblos y las personas descendientes de la diáspora africana en el mundo. En América Latina y el Caribe, el concepto se refiere a las distintas culturas “negras” o “afroamericanas” que emergieron de los descendientes de africanos, las que sobrevivieron a la trata o al comercio esclavista que se dio en el Atlántico desde el siglo XVI hasta el XIX (Antón, 2007b). Políticamente, el concepto de “afrodescendiente” fue acuñado con fuerza en el año 2000, cuando las organizaciones sociales se movilizaron en torno a la preparación de la Conferencia de Durban. De acuerdo con Romero Rodríguez, en el mes de diciembre de aquel año, en Santiago de Chile, donde se realizó la Conferencia Preparatoria de las Américas, “entramos negros y salimos afrodescendientes” (Rodríguez, 2004). Esta afirmación de fondo simboliza una ruptura epistemológica de gran significación estratégica. Se alude a una evolución conceptual de la identidad cultural y política de los descendientes de la diáspora africana. Se abandona el tradicional concepto de “negro”, el que implica el contexto amplio de significación racial, para abordar una noción de “afrodescendiente” dentro de un modelo más complejo, que traspasa la “raza” para reconocerse a sí misma como una comunidad étnica que politiza su identidad en tanto se considera un pueblo. Cuando un pueblo como el afrodescendiente asume su identidad desde una postura política, se encuentra en medio de un proceso identificado por Livio Sansone como de “etnización” (2004). Esta ocurre cuando un grupo social decide asumir con responsabilidad las implicaciones políticas de su identidad étnico-racial. Lo importante de ello es entender que la identidad étnica se convierte en un fenómeno de movilización y autoafirmación positiva, tanto del individuo como de los grupos culturales. En el caso de los afrodescendientes, estos procesos de autoadscripción vienen siendo estudiados en América Latina por Wade (1997) en Colombia, Walsh y García (2002) en el Ecuador y Sansone (2004) en el Brasil. De manera general, estos estudios proponen la hipótesis de las identidades étnicas afrodescendientes construidas a través de la complementariedad de elementos modernos y tradicionales, entre procesos de continuidad y ruptura, y con una gran capacidad de adaptación, transformación, recreación y asimilación de elementos culturales diversos. Se trata entonces de identidades étnicas híbridas e interculturales, construidas tanto en contextos locales como transnacionales. Desde la mirada de Livio Sansone (2004), la identidad étnica entre los afrodescendientes es una construcción social de carácter configurante, que difiere de un lugar a otro. Es decir, la identidad étnica no debe ser comprendida como algo esencial. Es preciso entenderla como un proceso afectado por la historia y las circunstancias contemporáneas, tanto por la dinámica local como por la global. Y este es un aspecto clave que Sansone advierte en los procesos de identidad étnica afrodescendiente: su carácter transnacional o diaspórico, esto es, que la etnicidad “afro” se ha desarrollado dentro de un gigantesco universo global que Paul Girloy (1993) denomina “el atlántico negro”, una extensa área multilingüe, multirreligiosa, que permitió nuevas jerarquías étnicas y raciales entre los descendientes de africanos. Pero la construcción de esta etnicidad no pudo haber sido un proceso fácil. Mas bien obedece a circunstancias duras y muchas veces desalentadoras. Para el caso del Ecuador, Jean Rahier sostiene que la etnicidad afroecuatoriana ha tenido que sortear fenómenos marcados por una tradicional invisibilidad, “que igual que en otros países como Colombia, se desconstruye como una serie de procesos inherentes a la hegemonía blanca y blanca mestiza”. Además, “esta etnicidad negra ha sido determinada como una identidad esencializada, congelada en espacio y tiempo” (Rahier, 1998, pág. 358), lo mismo que Paul Girloy (2001) denomina “absolutismo étnico”, en el que el sujeto afro es convertido en una entidad enteramente racializada. 20
  18. 18. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 3. Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… Fuentes de información e identificación étnica 3.1 Fuentes potenciales de información En esta sección se presentan las principales fuentes de información disponibles en América Latina, a partir de las cuales se pueden obtener indicadores demográficos y sociales. El propósito de esta indagación es examinar el potencial de información existente en la región si todas estas fuentes incluyeran la identificación étnica, concretamente la de los afrodescendientes. Se trata de fuentes de datos convencionales, que alimentan los sistemas estadísticos nacionales. Por una parte, existe en las fuentes de datos una notable diversidad de situaciones con respecto a los temas incorporados, la profundidad con la que son abordados, la periodicidad de los relevamientos y los alcances de la cobertura, entre otras dimensiones. Por la otra, un determinado indicador sociodemográfico puede provenir de fuentes radicalmente distintas. A modo ilustrativo, la fuente “natural” para calcular la tasa de mortalidad infantil la constituyen los registros vitales, en este caso los correspondientes a nacimientos y defunciones de menores de un año. Aquellos países con buenos sistemas de estadísticas vitales —que son pocos en la región— pueden obtener estimaciones anuales de la mortalidad infantil. Cuando ello no es posible, se suele recurrir a censos o a encuestas. En el caso de los censos, la estimación proviene de la declaración de las mujeres sobre los hijos nacidos vivos y los fallecidos; la frecuencia de esta medición es de aproximadamente diez años, según la periodicidad de la realización de los relevamientos censales. Si el indicador se calcula directamente con los datos de una encuesta, proviene de la declaración de la fecha de nacimiento y muerte de los hijos de cada mujer (historia de embarazos y nacimientos); en este caso, la periodicidad de la medición es variable, ya que en algunos países se han realizado encuestas de demografía y salud cada cinco años, en otros cada cuatro, y a veces los períodos han superado este rango. Se destaca también la complementariedad de las fuentes. Siguiendo el ejemplo de la mortalidad infantil, y aunque un país posea un buen registro de estadísticas vitales, el hecho que en el censo y en las encuestas se incorpore una serie de variables sociodemográficas adicionales, hace posible cruzar la información y obtener así estimaciones de este fenómeno para diferentes grupos y desarrollar, por ejemplo, estudios acerca de los determinantes sociales de la salud. Específicamente, la inclusión de la identificación étnica en la ronda de los censos de 2000 ha posibilitado obtener, por primera vez, un panorama de la mortalidad en la infancia y en la niñez para los afrodescendientes de la región (Rangel, 2006). Pero la inclusión de la identificación étnica en las fuentes de datos no siempre capta de manera simultánea a pueblos indígenas y afrodescendientes, como se verá a continuación. Una discusión sobre los criterios de clasificación y su operacionalización se presenta en el apartado 4. 3.1.a Estadísticas vitales El registro de nacimientos y defunciones constituye la fuente primaria para medir indicadores básicos de salud, como los niveles de mortalidad y natalidad de una población. El registro del nacimiento, a su vez, constituye un derecho humano fundamental, y tiene por lo tanto dos propósitos, el estadístico y el legal. En el caso particular de las Metas del Milenio, los registros vitales constituyen la fuente “natural” para medir el avance hacia el cumplimiento del Objetivo 4, de reducción de la mortalidad en la infancia, y del Objetivo 5, de reducción de la mortalidad materna. Existe consenso en la región acerca de que estas metas deben alcanzarse en un marco de equidad, con lo que poder monitorear la situación específica de los afrodescendientes se convierte en un tema central. Pensando en la población nacional, en teoría es posible obtener medidas “año a año”, puesto que el registro es continuo y sostenido en el tiempo. Sin embargo, la comparabilidad temporal de las 21
  19. 19. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… medidas está determinada por el rezago en la producción de información y por los cambios en la cobertura y en la forma de registrarla. No todos los países de América Latina tienen registros continuos que puedan usarse para obtener varias medidas comparables a lo largo del tiempo. La primera diferencia importante entre países es el rezago entre el registro y la disponibilidad de la información (que en la mayoría es de aproximadamente dos años) (CELADE, 2002). Pocos son los países latinoamericanos que presentan una cobertura adecuada de los nacimientos y de las defunciones, entre ellos la Argentina, Chile y Costa Rica. En otros el registro de los nacimientos es adecuado, pero no sucede lo mismo con el de las defunciones. En los demás, tanto los nacimientos como las defunciones tienen un subregistro demasiado alto como para obtener medidas confiables. Además, el subregistro de las muertes de los menores de un año es superior, en todos los países, al del total de fallecimientos. Finalmente, se sabe que hay grandes diferencias en la cobertura de las estadísticas vitales entre las distintas áreas geográficas de un país. Más allá de las deficiencias de los registros, y aunque estos fueran confiables, la principal limitación para el objetivo de este diagnóstico es que prácticamente ningún país latinoamericano incluye la identificación étnica en ellos; solamente cinco lo hacen de manera parcial. El Brasil se aproxima a la población afrodescendiente mediante la categoría de “raza” en el registro de nacimientos y defunciones desde 1996, y es posible acceder a información sobre mortalidad desagregada para los afrodescendientes a través del sitio web del Ministerio de Salud (en línea, www.datasus.gov.br). Costa Rica y Cuba también incluyen esta categoría en el registro de las defunciones, lo que permitiría estimaciones para los afrodescendientes. Guatemala incorpora la pertenencia a un “grupo étnico”, pero solo permite distinguir a indígenas y ladinos; lo paradójico es que, aunque el instrumento contiene la variable, el dato no se recoge de manera sistemática y muchas veces la identificación queda a criterio de quien registra, por tanto, los procesamientos existentes deben evaluarse cuidadosamente. Finalmente, en el Uruguay se está llevando a cabo un proyecto para la incorporación de la medición étnica en las estadísticas vitales3. 3.1.b Registros continuos En el ámbito de los registros de educación y salud no se observan avances tendientes a identificar a los afrodescendientes en la región, lo que es una limitación importante, puesto que a través de ellos es posible obtener indicadores de manera continua en el tiempo (aunque en algunos países aún adolecen de serias deficiencias). La República Bolivariana de Venezuela ha incorporado recientemente, en el sistema de información de salud, una variable de identificación étnica en los instrumentos de recolección de datos para la atención primaria, inmunizaciones, fichas epidemiológicas y registros de consultas médicas. Sin embargo, los criterios son diversos: a veces se utiliza la categoría de “raza”; en otros casos la de “etnia” (34 pueblos indígenas, blancos y mestizos), y en otros formularios la identificación de pueblos indígenas (CEPAL, 2007). Si bien todos se refieren a marcadores de identidad étnica, con independencia de su denominación, conducen a una captación diferente de los grupos étnicos. 3.1.c Censos de población A través de los censos de población se puede obtener una importante cantidad de indicadores demográficos, socioeconómicos y de salud; sin embargo, esta fuente no resuelve el problema de la oportunidad de la información. Por un lado, su complejidad y costo hacen que se realicen con una periodicidad aproximada de diez años. Por otro, las medidas calculadas con información retrospectiva se refieren a un período de entre 2 y 5 años (o más) anteriores a la fecha del censo, lo que equivale a decir que en el año 2000 se tendría información correspondiente, en promedio, a los últimos cuatro años de la década de los noventa para la mortalidad infantil. Para el resto de los indicadores, los resultados se refieren al momento del censo (asistencia escolar, empleo, analfabetismo, entre otros). 3 Para más detalles, véase OMS (2005). 22
  20. 20. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… A pesar de estos problemas, el censo de población constituye una fuente de información muy importante. La principal ventaja de incluir preguntas de identificación étnica en ellos es la posibilidad de desagregar las estimaciones demográficas para los afrodescendientes e indígenas. Como se observó, la mayoría de los censos de la ronda de 2000 ha incorporado al menos una pregunta de este tipo; sin embargo, en la totalidad de estos casos se identifica a los grupos indígenas, pero no siempre a la población afrodescendiente. El censo de población es, además, una fuente complementaria a las encuestas. El marco muestral de estas generalmente proviene del censo de población. En años recientes se ha desarrollado también una serie de procedimientos para combinar la información del censo de población con aquella recogida en las encuestas, y así obtener medidas con un grado de desagregación mayor que el que permite la muestra utilizada en aquellas. 3.1.d Encuestas de demografía y salud Desde la aplicación del primer programa de encuestas de fecundidad (a fines de la década de 1970), que demostró las posibilidades de obtener información sobre la fecundidad, la salud reproductiva y la dinámica demográfica a partir de una muestra de mujeres en edad reproductiva, en la mayoría de los países de América Latina se han llevado a cabo encuestas de este tipo en forma periódica. La mayor parte de los países que no tiene registros adecuados realizó al menos tres encuestas de fecundidad en las últimas dos décadas. La cantidad de información disponible en ellas permite explorar un gran número de temas relativos al proceso de formación de la familia, la salud reproductiva y sexual, la salud materna, la morbilidad y la mortalidad de los niños. La inclusión de módulos especiales ha hecho posible investigar en profundidad algunos otros tópicos, como la cobertura de las inmunizaciones, el uso de la terapia de rehidratación oral, el conocimiento sobre la transmisión del VIH/SIDA, la nutrición de los niños y de las madres y la violencia intrafamiliar. Lamentablemente, los países que tienen registros relativamente buenos, como la Argentina o Chile, no poseen estas encuestas. Si bien permiten investigar en detalle una gran cantidad de temas, son pocas las posibilidades de desagregar la información según la condición étnica de manera sistemática y generalizada en la región, y la inclusión de preguntas al respecto es de reciente data. El Estado Plurinacional de Bolivia, el Brasil, Colombia, el Ecuador, Guatemala, México, Nicaragua, el Paraguay y el Perú han incorporado la identificación étnica en al menos una encuesta. A pesar que en todos ellos se identifica —con diferentes criterios— a los grupos indígenas, únicamente en el Brasil y Nicaragua se capta también a los grupos afrodescendientes. Entre las principales limitaciones, puede mencionarse que los tamaños de la muestras no siempre resultan suficientes para desagregar la información según la condición étnica, ni tampoco permiten estimaciones de unidades geográficas menores para realizar aproximaciones a partir de la ubicación territorial de los grupos étnicos. 3.1.e Encuestas de hogares y de nivel de vida La mayoría de los países cuenta con un programa de encuestas de hogares. A pesar que su periodicidad varía de un país a otro, se realizan en forma sistemática y, por lo tanto, son una fuente de información que proporciona medidas repetidas. Como el tamaño de su muestra es limitado, las posibilidades de desagregación de las encuestas de hogares son menores. Además, en algunos países abarcan únicamente el área urbana o las principales ciudades del país. Las encuestas tienen, sin embargo, una serie de ventajas que hasta ahora han sido poco aprovechadas. Una de ellas es su aspecto institucional: a diferencia del censo de población o de las encuestas de fecundidad y salud, en muchos países las encuestas de hogares forman parte de las actividades regulares de alguna institución, por lo general las oficinas de estadística, que cuentan con personal y presupuesto permanente. Otra de sus ventajas es que son medidas repetidas de la 23
  21. 21. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… composición y muchas veces de las características de los miembros del hogar. Esto permite monitorear cambios en la composición de los hogares, que son importantes en la planificación de programas y proyectos sociales. Como se verá en el apartado siguiente, un número significativo de países incluye la identificación étnica, sobre todo a partir del año 2000: el Estado Plurinacional de Bolivia, el Brasil, Chile, el Ecuador, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Panamá, el Paraguay, el Perú y el Uruguay. Todos ellos captan a la población indígena, y a excepción del Estado Plurinacional de Bolivia, Chile, El Salvador, Panamá y el Paraguay, también a los afrodescendientes. A su vez, los criterios y/o las preguntas no siempre coinciden con los utilizados en los censos y/o en las encuestas de demografía y salud. Por lo tanto, para aprovechar en toda su magnitud esta información es menester revisar los criterios de identificación, las preguntas respectivas y las categorías (a fin de establecer un mínimo de comparabilidad entre las fuentes de un mismo país), mejorar los diseños muestrales para asegurar la representatividad de esos grupos, y agregar módulos complementarios para obtener información sobre temas específicos. Por ejemplo, en el Perú la encuesta de 2001 recogió una rica información acerca de la percepción de la pobreza, la participación y la etnia; por su parte, la encuesta PNAD 2003 (Pesquisa Nacional por Amostra de Domicílios) del Brasil incorporó, en convenio con el Ministerio de Salud del país, un módulo sobre acceso y utilización de los servicios de salud. Por último, sirven de ejemplo a repetir en el resto de los países iniciativas especiales como la Encuesta de Medición del Racismo y la Discriminación Racial en Ecuador, realizada en 2004 por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y la Secretaría Técnica del Frente Social del Gobierno del Ecuador, con apoyo del BID (véase el recuadro I.1). 3.2 Acceso a la información: resultados agregados y microdatos La existencia de preguntas relativas a la identificación de los afrodescendientes tampoco implica necesariamente su procesamiento, análisis, utilización y difusión, y menos aún el retorno de la información al medio local y a las comunidades de origen, limitando de esta manera un uso apropiado y su control social. Es necesario distinguir entre los resultados agregados (o indicadores) y los datos propiamente tales (denominados microdatos, es decir, la información en el nivel de la persona, el hogar y/o la vivienda). Aún cuando en algunos países la difusión de los resultados de sus estadísticas y estudios no se hace de manera muy oportuna (en forma de publicaciones), se observa una mejora sustancial en el tiempo de entrega, a lo que contribuye su diseminación por medio de las páginas web de las oficinas nacionales de estadística y otros organismos del Estado. Sin embargo, aún se debe avanzar en el procesamiento de datos desagregados para los afrodescendientes en los países en los que se recoge la información básica. Por ejemplo, en el caso de las encuestas de demografía y salud solamente un país (Nicaragua) incluye en las publicaciones oficiales la identificación étnica considerando a los afrodescendientes y, en general, como una variable de corte en el mismo nivel que la edad, la educación de la mujer o la zona de residencia. Una de las pocas experiencias nacionales desarrolladas específicamente para estos grupos es el Sistema de Indicadores Sociales del Pueblo Afroecuatoriano de Ecuador (SISPAE)4. Por su parte, el Brasil incorpora en diferentes bases de datos agregados la variable étnico-racial; tal es el caso del Sistema de Indicadores del IPEA (Instituto de Pesquisa Econòmica Aplicada) y del Banco de Dados do Sistema Único de Saúde (DATASUS), entre otros. 4 Asociado con el Sistema Integrado de Indicadores Sociales del Ecuador (SIISE), [en línea] www.siise.gov.ec. 24
  22. 22. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… RECUADRO I.1 ENCUESTA SOBRE RACISMO Y DISCRIMINACIÓN RACIAL EN EL ECUADOR A partir de 2004, el Sistema de Indicadores Sociales del Ecuador (SIISE), de la Secretaría Técnica del Frente Social (hoy Ministerio de Coordinación de Desarrollo Social), con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), puso en marcha el Sistema de Indicadores Sociales del Pueblo Afroecuatoriano (SISPAE). Este sistema, único en América Latina, logró mantener una serie de indicadores sociales muy amplia en temas como demografía, pobreza, educación, salud, empleo, vivienda y servicios básicos diferenciados por etnia, género, edad y asentamiento, a partir de la información censal de 2001 y de las encuestas de hogares. En septiembre de 2004 el SIISE, por medio del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y con apoyo del BID y las organizaciones afroecuatorianas, aplicó la primera Encuesta Nacional sobre Racismo y Discriminación Racial en el Ecuador, que se realizó en 22 provincias del país. Su muestra representativa, compuesta por un 65,6% de población urbana y un 34,4% de población rural, fue de 37.519 personas y 8.687 hogares, de los cuales el 81% se autoidentificó como mestizo, el 6,6% como blanco, el 8,3% como indígena y el 4% como afroecuatoriano. El formulario que se aplicó en la encuesta contenía 43 preguntas referidas a los temas de: i) racismo; ii) discriminación racial, iii) prejuicio racial; iv) formas contemporáneas de discriminación, y v) políticas de acción afirmativa. El operativo de campo fue ejecutado por el personal técnico del INEC entre el 17 de septiembre y el 1 de octubre de 2004. La digitalización de la encuesta fue responsabilidad del INEC, en tanto que el procesamiento y el análisis fueron hechos por el SIISE-Proyecto SISPAE. De acuerdo con los resultados de la encuesta, el 62% de los ecuatorianos admite que en el país existen el racismo y la discriminación, pero solo el 10% se considera abiertamente racista, siendo los blancos los más racistas (14%). De acuerdo con la condición socioracial, se confirma que los afroecuatorianos son las mayores víctimas del racismo (88%), seguidos por los indígenas (71%). Los afroecuatorianos son también los que más sufren la discriminación laboral (13%), seguidos por los indígenas (10%). En cambio, los datos revelan que el 80% de los ecuatorianos está de acuerdo con que los blancos son los que mejor trato reciben, pese a que solo representan el 10,5% de la población, mientras que respecto de los mestizos, que constituyen más del 77,6%, solo el 6% de los encuestados consideró que son aceptados y reciben buen trato. Por su parte, los que peor trato reciben según la opinión de los entrevistados son los indígenas y los “afros”, puesto que solo el 1% adhirió a esta opinión. A partir de varios indicadores sobre el prejuicio racial (acuerdo sobre frases ofensivas, actitudes sociales, estereotipos) se diseñó el Índice de Prejuicio Racial Indirecto, el que arrojó como valor un 76%, es decir que de cada siete ecuatorianos, cinco poseen algún grado de prejuicio frente a los afroecuatorianos, siendo los blancos e indígenas los más prejuiciosos (82% y 80%, respectivamente); regionalmente, la Sierra demuestra ser más prejuiciosa que la Costa (80% frente al 72%). Fuente: Secretaría Técnica del Frente Social (STFS), Racismo y Discriminación, Quito, Zenitram Editores, 2004. Para evitar la subutilización de las fuentes existentes es necesario, asimismo, incrementar la facilidad de acceso y la capacidad para el procesamiento y el análisis de la información. Un esfuerzo importante para fomentar el uso de microdatos ha sido el desarrollo del programa Redatam (Recuperación de Datos para Áreas pequeñas por Microcomputador) por parte del CELADE, que permite procesar de manera fácil y rápida grandes bases de datos de censos, estadísticas vitales, encuestas y otras fuentes, particularmente para áreas geográficas definidas por el usuario. Además, la generación de Redatam+SP entrega nuevos módulos que facilitan la creación de bases de datos en formato Redatam y de aplicaciones específicas tipo R+Xplan, para la producción de indicadores predefinidos y la creación de mapas temáticos. Este es el caso del Sistema de Indicadores Sociodemográficos de Poblaciones y Pueblos Indígenas de América Latina (SISPPI), que está a disposición de los usuarios en las páginas web del CELADE y del Fondo Indígena5. El desarrollo de un sistema similar para los afrodescendientes sería un aporte significativo. 5 En la página web del CELADE también está a disposición de los usuarios una aplicación de Redatam que permite procesar microdatos en línea, vía intra o internet. Lo atractivo de Redatam en la entrega de microdatos a terceros es que su formato interno para almacenarlos no permite un acceso directo a ellos. Es más, se pueden ofrecer bases de datos en formato Redatam bajo diferentes opciones de acceso (por ejemplo, el nivel geográfico), resguardando así la confidencialidad de la información. 25
  23. 23. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 4. Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… La identificación étnica en censos y encuestas de hogares 4.1 Evolución en los criterios de clasificación y grupos étnicos considerados En este apartado se hará referencia a la identificación étnica tanto de afrodescendientes como de indígenas, debido, al menos, a dos razones. Por un lado, se trata de proveer evidencias concretas de que la sola afirmación de la inclusión del enfoque étnico en los instrumentos de las estadísticas oficiales no garantiza la visibilidad de los afrodescendientes. Por el otro, la medición simultánea de ambos grupos implica consideraciones conceptuales y metodológicas que requieren ser tomadas en cuenta en la revisión de las preguntas y su contenido. El número de países que investiga a la población afrodescendiente e indígena en los censos ha ido aumentando significativamente: mientras que en 1970 y 1980 se disponía solo de enumeraciones censales aisladas, el análisis de las dos últimas rondas (1990 y 2000) sugiere que en los países de la región se ha tomado conciencia de la necesidad de la visibilidad estadística de estos grupos, principalmente como consecuencia de las demandas y las presiones de sus organizaciones. Sin embargo, este fenómeno se ha dado de manera menos generalizada para el caso de los afrodescendientes. Efectivamente, el examen de la boletas censales y de los cuestionarios de las encuestas de hogares de los países muestra que se han ido incorporando, cada vez con mayor frecuencia, preguntas para identificar a los pueblos indígenas, concretamente en 16 de los 19 países que levantaron el censo de la ronda de 2000. Para los afrodescendientes el panorama es menos alentador, pues su identificación se reduce a cerca de la mitad: nueve de los 19 países (véase el cuadro I.1). En el caso de las encuestas, 11 países de la región incluyen la identificación indígena, de los cuales seis consideran simultáneamente la captación de la población afrodescendiente (véase el cuadro I.2). Para los afrodescendientes, el criterio de clasificación ha sido sistemáticamente el de la autodefinición (véanse los cuadros I.1 y I.2) y, como se apreciará en el punto siguiente, privilegiando la dimensión étnico-racial, como categoría fenotípica percibida. En los países que lideran este tipo de mediciones, sobre todo en el Brasil, ha habido una tendencia histórica a equiparar el concepto de “grupo étnico” al de “raza”, reduciéndolo al color de la piel. Como ya se dijera, ambas nociones están estrechamente ligadas, y el ejercicio de la discriminación opera fuertemente a través de las relaciones sociales de subordinación que se establecen a partir de las características fenotípicas, privilegiando siempre al “blanco”. En el caso particular de los pueblos indígenas, el cambio más significativo radica en que cuando eran “beneficiarios” de políticas se asumía que estos grupos podían ser identificados —en forma indirecta— a partir de sus rasgos externos o culturales manifiestos, en particular por su lengua nativa (CEPAL, 2006). En la actualidad, la creciente revitalización política y cultural de los movimientos y las organizaciones indígenas parece haber conducido al consenso en los países acerca de que la forma en que debe obtenerse esta información es mediante una pregunta directa de autorreconocimiento, lo que es congruente con el hecho que los pueblos indígenas constituyen sujetos de derecho. Así, de preguntas mayoritariamente relacionadas con el idioma en las décadas de 1980 y 1990, se pasó a la aplicación del criterio de autodefinición en los censos de 2000. Este hecho es relevante, puesto que en la actualidad se ha llegado a una convergencia en el criterio de clasificación: la identificación, tanto para afrodescendientes como para indígenas, ligada a una perspectiva de derechos, que es la utilizada en este documento. Si bien la tendencia es la de utilizar este criterio, su operacionalización, a través de la formulación de las preguntas y de las categorías consideradas, dejará en evidencia un problema semántico. Ahora bien, ¿es posible dar una recomendación válida para los países de América Latina que vaya más allá del criterio de clasificación? Prima facie, la respuesta pareciera ser negativa si se toma en cuenta que los grupos étnicos constituyen colectivos heterogéneos, según los diferentes 26
  24. 24. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… contextos sociales y territoriales. No obstante, sobre la base de las experiencias nacionales de la región, es posible establecer algunos lineamientos acerca de la clasificación propiamente tal y alertar sobre falencias que pueden subsanarse con relativa facilidad. Así, en algunos países la inclusión de la pertenencia étnica y la dimensión racial a través del fenotipo en una misma pregunta, y más allá de las diferencias conceptuales ya señaladas, no ha dado buenos resultados; en esos casos, se ha subestimado el volumen de la población afrodescendiente (como en el censo de Colombia de 1993) o el de la población indígena (por ejemplo, en el censo del Ecuador de 2001). Asimismo, se ha observado una falta de comparabilidad entre las diferentes fuentes de un mismo país. De modo ilustrativo, revisando la incorporación de la identificación étnica en los censos y encuestas del Perú se advierte, para un mismo período de tiempo, que en algunos casos se incluye una pregunta referida a la lengua materna que solo capta a los indígenas; en otros, una pregunta sobre la pertenencia étnica, y finalmente en otros, sobre la lengua hablada frecuentemente en el hogar (y que nuevamente solo capta a los indígenas). Además, aunque el criterio aparentemente es el mismo, el enunciado de la pregunta difiere entre un cuestionario y otro (por ejemplo, “de acuerdo a sus ancestros y costumbres Ud. se considera” o “es Ud. descendiente de”), y también las categorías de respuestas. También se han observado, para una misma fuente, cambios de un relevamiento a otro en la forma de redacción de la pregunta y, a veces, en las categorías de respuesta ofrecidas; pero ello responde a las revisiones que necesariamente deben hacerse, sobre todo en la medida en que se va ampliando la participación de los propios involucrados en el proceso de su definición y prueba. A modo ilustrativo, tal situación aparece entre la Encuesta de Hogares de 1996-1997 del Uruguay (EH) y la Encuesta Nacional de Hogares Ampliada 2006 (ENHA). En la EH 1996-1997 se preguntó “A qué raza cree Ud. pertenecer?”, con las opciones: “1. Amarilla, 2. Blanca, 3. Indígena, 4. Negra, 5. Mestiza”. En la ENHA 2006 la pregunta fue “Cree tener ascendencia…? 1. Afro o negra, 2. Amarilla, 3. Blanca, 4. Indígena, 5. Otro (especifique)”. Los resultados fueron un 5,9% de población afrodescendiente en 1996-1997 y un 9,1% en 2006. Entre las explicaciones de este aumento poblacional, Bucheli y Cabela (2007) mencionan las diferencias en los tamaños muestrales, la modificación de la autopercepción de la identidad étnico-racial de los individuos y el cambio en la formulación y la categorización de la pregunta utilizada. Las autoras argumentan y concluyen que esta última razón constituye la fuente de discrepancia más relevante. Situaciones de esta naturaleza pueden revisarse en los censos de Colombia en 1993 y 2005, y para los censos de Chile en el caso indígena (Gundermann et al., 2005). En términos generales, no se descarta la influencia del contexto sociocultural y político de un país en los resultados de la autoidentificación. Simplificando las cosas, en un ambiente de discriminación estructural, las personas afrodescendientes pueden no declararse como tales, sobre todo si las categorías utilizadas tienen una interpretación estigmatizante; en contextos de revitalización étnica, en cambio, algunas personas que no pertenecen a determinados grupos étnicos pueden autoadscribirse a ellos por afinidad, por acceso a políticas específicas, entre otras razones, aunque esta última situación parece tener menor incidencia que la primera (CEPAL, 2006). Además, ciertos aspectos metodológicos y operativos pueden afectar las estimaciones: diseño, contenido y redacción de las preguntas (como ya se ilustró); cobertura, sobre todo en las zonas de difícil acceso; falta de capacitación de los encuestadores, dificultad de comunicación en áreas multilingües, y la falta de participación de los actores involucrados —como los afrodescendientes— en los operativos. Sin perjuicio de lo anterior, y reconociendo las limitaciones que aún puede presentar la información recogida bajo el criterio de la autoidentificación, en la actualidad se lo considera imprescindible para dimensionar la magnitud de la presencia de afrodescendientes e indígenas a través de las fuentes de datos sociodemográficos. No obstante, es necesario revisar aquellos aspectos que generan sesgos en las mediciones estadísticas, y tener presente que estas no son más que aproximaciones en el intento de cuantificar y caracterizar a los grupos étnicos. 27
  25. 25. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… CUADRO I.1 AMÉRICA LATINA: CRITERIOS DE IDENTIFICACIÓN DE LA POBLACIÓN AFRODESCENDIENTE Y/O INDÍGENA EN LOS CENSOS, 1980-2000 País/Grupo étnico que incluye Ronda de censos/Criterios 1980 1990 2000 Censo de población Argentina, indígenas Autoidentificación a nivel de hogar Encuesta Complementaria Autoidentificación Ascendencia indígena Bolivia (Estado Plurinacional de), indígenas Lengua hablada Idioma hogar Lengua hablada Autoidentificación Lengua hablada Lengua materna Brasil, afrodescendientes e indígenas Autoidentificación Autoidentificación Autoidentificación Autoidentificación Autoidentificación Chile, indígenas Costa Rica: afrodescendientes, indígenas, chinos Censo de población Autoidentificación Censo en territorios indígenas Autoidentificación Lengua hablada Lengua materna Colombia: afrodescendientes, indígenas, rom Autoidentificación Lengua hablada Autoidentificación Lengua hablada Idioma hogar Ecuador, afrodescendientes e indígenas Autoidentificación Lengua hablada Autoidentificación Lengua hablada El Salvador, afrodescendientes e indígenas Autoidentificación Cuba, afrodescendientes Autoidentificación Guatemala, afrodescendientes e indígenas Autoidentificación Traje indígena Calzado indígena Idioma hogar Autoidentificación Autoidentificación Lengua hablada Lengua materna Lengua hablada Honduras, afrodescendientes e indígenas Autoidentificación Lengua hablada Lengua materna Traje indígena Autoidentificación México, indígenas Lengua hablada Lengua hablada Autoidentificación Lengua hablada Nicaragua, afrodescendientes, indígenas, mestizos de la Costa Caribe Lengua hablada Lengua materna Autoidentificación Lengua hablada Autoidentificación Autoidentificación Idioma hogar Autoidentificación Lengua hablada Idioma hogar Panamá, indígenas Censo de población Paraguay, indígenas Lengua hablada Idioma hogar Autoidentificación Lengua hablada Territorio Censo indígena Perú, indígenas Censo de población Lengua hablada Lengua materna Lengua materna Venezuela (Rep. Bol. de), indígenas Censo de población Lengua que habla u oyó hablar a su madre o abuela, ciertas áreas Autoidentificación ciertas áreas Autoidentificación Lengua hablada Autoidentificación Lengua hablada Censo indígena Fuente: elaboración propia, actualizado de Susana Schkolnik y Fabiana Del Popolo, “Los censos y los pueblos indígenas en América Latina: Una metodología regional”, revista Notas de Población Nº 79 (LC/G.2284-P/E), Santiago de Chile, CEPAL/CELADE, 2005, y Fabiana Del Popolo, Los pueblos indígenas y afrodescendientes en las fuentes de datos: experiencias en América Latina, Documento de Proyecto (LC/W.197), Santiago de Chile, CELADE/CEPAL-OPS, 2008. Notas: en el caso del censo del Ecuador de 1990, el idioma permite identificar únicamente a indígenas. Para el Brasil, la categoría de indígenas se incorpora en el censo de 1991. Las fechas censales de cada país pueden consultarse en la página web del CELADE, ingresando a “Censos 2000” (www.cepal.org/celade). 28
  26. 26. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… CUADRO I.2 AMÉRICA LATINA: CRITERIOS DE IDENTIFICACIÓN DE LA POBLACIÓN AFRODESCENDIENTE Y/O INDÍGENA EN LAS ENCUESTAS DE HOGARES, 1990-2006 País/Grupo étnico Alrededor de 1990 Alrededor de 1994 Alrededor de 1999 Idioma hablado Bolivia (Estado Plur. de), indígenas Idioma hablado Idioma hablado 2000-2006 Idioma hablado Brasil, afrodescendientes e indígenas Autoidentificación Chile, indígenas Autoidentificación Autoidentificación Lengua materna Lengua materna Autoidentificación Autoidentificación Autoidentificación Autoidentificación Autoidentificación Autoidentificación Idioma hablado Idioma hablado Idioma hablado Ecuador, afrodescendientes e indígenas Lengua materna Autoidentificación El Salvador, indígenas Guatemala, afrodescendientes e indígenas Autoidentificación Idioma hablado Idioma materno Autoidentificación Idioma materno Nicaragua, afrodescendientes e indígenas Idioma materno Autoidentificación Idioma hablado Idioma hablado Autoidentificación Panamá, indígenas Paraguay, indígenas Autoidentificación Idioma hogar Idioma hogar Idioma hablado Idioma materno Idioma materno Autoidentificación Autoidentificación Autoidentificación Uruguay, afrodescendientes e indígenas Idioma hogar Idioma hablado Perú, afrodescendientes e indígenas Idioma hogar Autoidentificación Fuente: actualizado en base a M. Galván, “Sistematización de los criterios de identificación de afrodescendientes e indígenas en las encuestas de hogares de América Latina”, Santiago de Chile, CEPAL, 2006, y Matías Busso, Martín Cicowiez y Leonardo Gasparini, "Ethnicity and the Millennium Development Goals in Latin America and the Caribbean", Documento de Trabajo Nº 27, La Plata, CEDLAS (Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales), Universidad Nacional de La Plata, 2005. Notas: Bolivia: 1989; 1990; 1994; 1996 a 1999; 2000 a 2004. Brasil: desde 1987 a 2006. Chile: 1996; 2000; 2003; 2006. Ecuador: 2001; 2002; 2006. El Salvador: 2005. Guatemala: 1989; 2000; 2002; 2004. Nicaragua: 1998; 2001. Panamá: 2002; 2006. Paraguay: 1990 a 1993; 1994 a 1997; 1999; 2000/2001; 2005. Perú: 2000; 2001; en este caso la pregunta se realiza únicamente al jefe del hogar y su cónyuge. Uruguay: 1996, 1997, 2006. 4.2 ¿Qué medimos a través de la autoidentificación? Una mirada a las preguntas y las categorías incluidas en la ronda de censos de 2000 Dado que la autoidentificación es la pregunta que está siendo universalmente utilizada en la región, un último aspecto a mencionar está relacionado con la amplitud del criterio a partir del cual esta se desarrolla, la redacción de la pregunta, la población de referencia y, en general, el detalle con que se 29
  27. 27. CEPAL - Serie Población y desarrollo No 87 Afrodescendientes en América Latina y el Caribe: del reconocimiento estadístico… investiga el tema. Se supone que las sucesivas experiencias censales han permitido introducir mejoras en la captación, por lo que conviene examinar la manera en que los países de la región indagaron acerca de la adscripción étnica en el último censo de población (véase el cuadro I.3). El análisis se centra en aquellos países en los que se identifica a los afrodescendientes, ya sea de manera exclusiva (Cuba), ya sea de forma simultánea con los pueblos indígenas: el Brasil, Colombia, Costa Rica, el Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Incluso en Colombia y Costa Rica se consideran otros grupos étnicos, como el pueblo rom en el primero y los chinos en el segundo (véase el cuadro I.3). Se analizan en primer lugar las diferencias conceptuales que involucra la redacción de la pegunta. En efecto, en el caso del Brasil los censos de población hacen mención directa al color de la piel o la raza desde 1872 —excepto el relevamiento de 1970—. En principio, este sistema de clasificación ha resultado operativo para el contexto sociohistórico del país, caracterizado por la discriminación racial estructural. Sin embargo, no está exento de críticas. En efecto, la raza, como categoría fenotípica percibida, en combinación con otros factores sociales como la educación y el ingreso, configuran una identidad étnico-racial estrechamente ligada con el concepto de clase social (Magno de Carvalho y Wood, 2005; Hasenbalg, 2006). Algunos estudios muestran que con la movilidad social se produce una reclasificación en la adscripción racial; cuanto más alto se ubica la persona en la jerarquía social, más tiende a “emblanquecerse”, ya sea mediante una autodefinición o mediante la asignación que realiza el entrevistador (que tiende a ubicar al entrevistado en categorías de color más claro). Esto introduce sesgos, por ejemplo, en el análisis de los progresos sociales de la población negra a través del tiempo (Magno de Carvalho y Wood, 2005)6. En los siete países restantes que consideran simultáneamente a indígenas y afrodescendientes se percibe una mayor diversidad en la formulación de las preguntas y sus categorías de respuesta, lo que de alguna manera refleja la complejidad que encierra el hecho de abordar a la vez los diferentes grupos étnicos en las mediciones estadísticas. El primer aspecto a tener en cuenta es que en todos los países, excepto en Nicaragua, se incluyen conjuntamente categorías de pertenencia étnica y categorías raciales a través del color de la piel, inclusive en algunos casos también en el enunciado de la pregunta. Las consecuencias que esto tiene sobre la cuantificación de los grupos étnicos dependen del contexto sociocultural y geográfico de cada país; por tanto, son múltiples los sesgos derivados de las decisiones operativas adoptadas en el censo, en el marco de los condicionantes estructurales. Como ya se señalara, el principal problema en el Ecuador parece haber sido la subestimación de la cantidad de población y de pueblos indígenas por la incorporación de la categoría de “mestizo”, aunque no se descarta otro tipo de problemas vinculados con la participación de los indígenas en el operativo: en algunos casos hubo una autoexclusión, debida al disenso que aparentemente existía entre la formulación de la pregunta a la que arribó el INEC y la propuesta de algunas organizaciones indígenas7. Estas posturas parecen estar superándose para la ronda de 2010, porque hay una voluntad política de promover el diálogo y el trabajo conjunto entre los diferentes actores involucrados. De esta manera, en 2007 se creó la Comisión Nacional de Estadísticas para los Pueblos Indígenas y Afroecuatorianos, en la que participan el INEC, las instituciones de gobierno a cargo de los asuntos indígenas y afrodescendientes, y las propias organizaciones de estos colectivos. En El Salvador, si bien se considera que fue una buena opción diferenciar, a través de dos preguntas consecutivas, la pertenencia a un pueblo indígena y la autoidentificación con un grupo racial, puede cuestionarse el orden en el que fueron planteadas las categorías, así como la redacción y el énfasis en algunas de ellas, en una sociedad en la que no se descarta que el poseer rasgos físicos negros o indígenas constituya una fuente de estigma social. A ello se suma que el país introducía 6 7 Este criterio limita la identificación de los grupos indígenas, en tanto se trata de pueblos reconocidos por el Estado y étnicamente diferenciados. Aunque esta observación no es objeto de este documento, el hecho que la identificación de los grupos étnicos se aborde a través de una sola pregunta puede traer consecuencias “negativas” para los indígenas o para los afrodescendientes. Aunque se realizó una serie de consultas previas, no se llegó a un consenso sobre la forma de la pregunta. 30

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