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CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA
 

CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA

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Comparto con ustedes un libro que contiene documentos, artículos y posicionamientos durante el proceso de negociación entre el EZLN y el Gobierno Federal y en la etapa posterior al incumplimiento de ...

Comparto con ustedes un libro que contiene documentos, artículos y posicionamientos durante el proceso de negociación entre el EZLN y el Gobierno Federal y en la etapa posterior al incumplimiento de los Acuerdos de San Andrés Larrainzar, publicado por Editorial Gernika en el año 2008

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    CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA Document Transcript

    • Chiapas: La paz inconclusa...Había una vez una COCOPA Jaime Martínez Veloz GERNIKA
    • Chiapas: La paz inconclusa...Había una vez una COCOPA Jaime Martínez Veloz
    • ©D.R. Chiapas: La paz inconclusa. ...Había una vez una COCOPA Jaime Martínez Veloz©D.R. Ediciones Gernika, S.A. Latacunga No. 801 Col. Lindavista 07300 México, D.F. % y Fax: 55 86 52 62 y 55 86 83 24 e-mail: edicionesgernika@prodigy.net.mx ISBN: 970-637-016-1 Primera edición, 2007 Cuidado de la edición Ma. de los Ángeles González Callado Composición tipográfica Ofelia Fandiño Ugalde Diseño de la portada Fernando Ramos González Impreso y encuadernado en México Printed and bound in Mexico
    • ÍNDICEPresentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9¿Quién detiene la desesperanza? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15Los primeros diez meses de la COCOPA (Crónica del primer encuentro). . . . . . . . . . . . . . . . 17La COCOPA frente a la comandancia zapatista. . . . . . . . . . . . 37EZLN: Una insurrección comunitaria . . . . . . . . . . . . . . . . 42Una nueva dimensión del diálogo nacional para la Reforma del Estado. . . . . . . . . . . . . . . . . . 54Carta No.1 al presidente Ernesto Zedillo . . . . . . . . . . . . . . 60Carta No.2 al presidente Ernesto Zedillo . . . . . . . . . . . . . . 62Acerca de la detención de Fernando Yánez . . . . . . . . . . . . . 65Los Acuerdos de San Andrés: Una razón de esperanza . . . . . . . 67Carta No.3 al presidente Ernesto Zedillo . . . . . . . . . . . . . . 69Carta No.4 al presidente Ernesto Zedillo . . . . . . . . . . . . . . 70Chiapas. ¿Principio o fin de la Reforma del Estado? . . . . . . . . 72Opinión sobre los resultados de la Consulta Nacional Indígenas. . 81Chiapas: El reto de la voluntad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85A pagar la deuda…con los pueblos indígenas . . . . . . . . . . . . 86Voluntad política y confianza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89El Presidente, el sub y la paz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 90Cumplir o no cumplir . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93Burgoa sirve a una maniobra amedrentadora . . . . . . . . . . . . 95Carta No.5 al presidente Ernesto Zedillo . . . . . . . . . . . . . . 97La COCOPA no puede ni debe rendirse . . . . . . . . . . . . . . . 100A Heberto Castillo. In memoriam . . . . . . . . . . . . . . . . . . 110
    • Chiapas: La hora del Congreso de la Unión . . . . . . . . . . . . 114¿Y Chiapas? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 117¿Cuándo empezó la guerra? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 119Acteal es la nación. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 122La vía paralela . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 125Hacia una ofensiva por la paz. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 139¿Ausencia de estrategia?. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141Pídele al tiempo que vuelva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 143Colosio y el PRI frente a Chiapas . . . . . . . . . . . . . . . . . . 145San Andrés, del puente al abismo. . . . . . . . . . . . . . . . . . 148Consulta Nacional sobre Derechos Indígenas . . . . . . . . . . . 152¿La hora de los ajustes de cuenta? . . . . . . . . . . . . . . . . . 154Chiapas no es Disneylandia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 156El innombrable EZLN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 159Chiapas... y sin embargo se mueve . . . . . . . . . . . . . . . . . 163COCOPA 1998 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 166COCOPA y los cocodrilos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 170El Chiapas de lo imposible . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 173Consulta Zapatista para la Paz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177¿Qué esperar de la entrevista COCOPA-EZLN? . . . . . . . . . . . 181La visita de la señora Robinson. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 183Chiapas: La tregua no basta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 187Chiapas, ¿asunto menor? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 191Chiapas no es la UNAM . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 194El EZLN y el diálogo nacional. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 198La paz empieza en San Andrés . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201A defender la Iniciativa de la COCOPA . . . . . . . . . . . . . . . 205Los zapatistas pueden transitar por toda la nación. . . . . . . . . 207¿Aprehender a Marcos? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 210Fox se asemeja a Zedillo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 214
    • El obligado compromiso del PRI ante la Ley Indígena. . . . . . . 218El pensamiento conservador frente a los derechos indígenas . . . 221Volverán y serán millones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 225La Ley Indígena: Un petardo de verdad . . . . . . . . . . . . . . 228Tierra indígena, acuerdos de paz y ley internacional . . . . . . . . 231Fox entre el poder y el no poder . . . . . . . . . . . . . . . . . . 234Renuncia al PRI . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 238En respuesta al fallo de la Suprema Corte de Justicia . . . . . . . 244Jugar con ventaja . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 247EZLN: Referente moral de la izquierda . . . . . . . . . . . . . . . 254Elecciones en zona zapatista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 257EZLN: Un pasado muy presente . . . . . . . . . . . . . . . . . . 259De cuando la República traicionó a los indígenas . . . . . . . . . 261Los 18 chinchones de Chuayffet . . . . . . . . . . . . . . . . . . 269Una hojalata en el cielo de Chiapas . . . . . . . . . . . . . . . . . 272Una cena en el fogón . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 275Iniciativa de Ley que Establece Modificaciones Constitucionales en Materia Indígena . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 279
    • JOSÉ NARRO CÉSPEDES, ÓSCAR LÓPEZ VELARDE, JAIME MARTÍNEZ VELOZ,COMANDANTE TACHO Y CÉSAR CHÁVEZ CASTILLO EN EL POBLADO DE LA REALIDAD, CHIAPAS.
    • PresentaciónE n el mes de diciembre de 1994, siendo diputado federal del PRI porBaja California, fui nombrado por ese partido como su representanteante la Comisión Legislativa para la Paz en Chiapas. Desde entonces ycasi sin proponérmelo me involucré en una dinámica que ha ocupadouna parte importante de mi vida. Los hechos, la realidad y los anhelos dejusticia de un grupo de hombres y mujeres, organizados en el EjércitoZapatista de Liberación Nacional (EZLN), han sido el motivo por el quehe estado vinculado al proceso chiapaneco. Después de 12 años de convivencia en una realidad muy distinta a laque me formó académica y políticamente, puedo afirmar que la lucha zapa-tista fortaleció mis convicciones y consolidó mis anhelos de luchador so-cial. Este tiempo que parece tan corto ha estado lleno de acciones, defini-ciones y transformaciones tanto personales como de la propia realidadchiapaneca. En el contenido de los textos, se encuentran los hechos y los temas quese han producido alrededor del movimiento social mexicano mas importan-te de los últimos años. Están aquí los documentos y textos que he produci-do al interior de la COCOPA, los debates en el Congreso de la Unión y los quehe elaborado para los medios nacionales, que le han permitido espacio a miscomentarios. En especial quiero agradecer al periódico La Jornada y la Re-vista Proceso, su cobijo a mis inquietudes. La labor de estos dos medios infor-mativos, estoy seguro ha sido definitiva, para impedir la acción punitiva delEstado mexicano, que los grupos oligárquicos quisieran se produjera encontra del EZLN. 9
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Los textos se han organizado de tal manera que puedan ser leídos yconsultados de manera secuencial, en un tema cuyo desenlace final no seproduce aún. Tengo claro que la responsabilidad principal del impedimentopara la solución de la negociación en Chiapas, ha sido del gobierno federal,tanto del que encabezó Ernesto Zedillo, como el de Vicente Fox. Por ellolos textos que aquí se publican, no son el resultado de un momento de inspi-ración, sino que son opiniones o posturas asumidas en el momento de losacontecimientos, por lo que reflejan estados de ánimo, líneas de acción,diagnósticos o posiciones, con respecto a cada uno de las coyunturas delproceso de paz. Hay momentos difíciles, frustraciones, en ocasiones triste-za e impotencia, pero nunca el ánimo de claudicar, por el contrario a cadaobstáculo, se produce o plantea una nueva formulación. El libro en símismo es eso, una forma de continuar el debate de un tema que incluso losintelectuales de régimen desprecian o minimizan. Estoy convencido que sólo la fuerza de la sociedad organizada, será laque permita destrabar el proceso de negociación en Chiapas, cuyos temas y MIEMBROS DE LA COCOPA EN LA ZONA NORTE DEL ESTADO DE CHIAPAS. 10
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPABENIGNO ALADRO, JUAN CARLOS GÓMEZ ARANA, HEBERTO CASTILLO, SUBCOMANDANTE MARCOS, LUISH. ÁLVAREZ, ÓSCAR LÓPEZ VELARDE, CÉSAR CHÁVEZ Y JOSÉ NARRO CÉSPEDES EN EL POBLADO DE LA REALIDAD, CHIAPAS.definiciones tienen que ver con el conjunto de la nación y la transformaciónprofunda del Estado mexicano. Creo pertinente señalar que no ha sido sencillo, en todo este tiempo,luchar por la paz en Chiapas y al mismo tiempo continuar con mis tareas po-líticas en Baja California, donde se produce otro fenómeno social con otrascaracterísticas, pero que es parte de una misma causa. Chiapas y Baja Cali-fornia, las dos caras de una misma nación. Aunque todavía existen quienesno lo entienden. El propósito del presente libro es continuar con el debate en un temainacabado y cuya solución se hace urgente y necesaria en una República quepresume de ser democrática. Calculan mal quienes piensan que con el tiem-po la causa zapatista desaparecerá o que algún hecho providencial solucio-nará un asunto que los grupos en el poder se han negado a solucionar o reco-nocer. El Estado mexicano no puede ni debe guardar silencio ante el impassechiapaneco, so pena de encontrarse de nuevo con sorpresas ingratas. La an-gustia crece en el campo mexicano, no sólo ante los embates de las políticas 11
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZneoliberales, sino ahora también ante las nuevas condiciones climáticas,donde huracanes y ciclones, están afectando miles de hectáreas de cultivo,sobre todo las de los campesinos pobres, que carecen de los recursos eco-nómicos y apoyos oficiales para la rehabilitación de las áreas devastadas porlos fenómenos climáticos. Emigrar a Estados Unidos ha sido el único recur-so que tienen a su alcance para sacar adelante a sus familias. El Chiapas de hoy es distinto al que conocí en 1994, pero las causas queoriginaron el levantamiento zapatista siguen vigentes, y son el reto de los ac-tuales gobiernos. Son causas que no desaparecen con declaraciones o dema-gogia. Frente a ellas no hay declaración de amor que valga, solo valen los he-chos que se produzcan con rumbo y dirección para abatir los grandes défi-cits de la población chiapaneca. No hay recetas para enfrentar los grandesrezagos, pero tampoco hay imposibles para encarar los ancestrales recla-mos. Cuando hay voluntad, la imaginación popular hace crecer y multiplicarlos recursos disponibles. Las Juntas de Buen Gobierno y la autogestiónzapatista así lo han demostrado. Por ello, quiero señalar, que el presente libro es un reconocimientopara el EZLN, para sus bases de apoyo y la Comandancia General y para to-dos aquellos que sin ser zapatistas han abrazado la causa que los indígenaschiapanecos enarbolan, sobre todo a mis compañeros de la COCOPA en susdiferentes etapas, principalmente a quienes participaron en la primera deellas, la cual dio una de las batallas más importantes que se recuerden en elPoder Legislativo. La convivencia y el compañerismo de la primeraCOCOPA nos marcaron para siempre a quienes en ella participamos. Mi más grande reconocimiento a Heberto Castillo (QEPD), con quientuvimos la oportunidad de convivir en la última gran lucha de su vida rebelde.A don Luis H. Álvarez, a Rodolfo Elizondo, a Juan Guerra, a César Chávez, aJosé Narro Céspedes, a Óscar González Yánez, a Fernando Pérez Noriega, aLuis Felipe Bravo Mena, a Marco Antonio Michel, a Óscar López Velarde, aBenigno Aladro, a Juan Roque Flores, a Roberto Domínguez, a Juan CarlosGómez Aranda, a Guillermo del Río (QEPD) y a Pablo Salazar. Con todosellos mi vida creció y la causa zapatista tuvo en los miembros de la primeraCOCOPA una Comisión Legislativa que la respetó y trabajó con sinceridad. Posteriormente en la LVIII Legislatura que se desempeñó del 2000 al2003 tuve la oportunidad de compartir con nuevos miembros de la Comi- 12
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAsión Legislativa entre los cuales destacaron Emilio Ullóa, Felipe de JesúsVicencio Tovar, Maria Luisa Calderón Hinojosa, Carlos Rojas, Arely Ma-drid, Agustín Trujillo, Raymundo Toledo, Jorge Antonio Morales Messnery Rutilio Escandón. En otras circunstancias, en otras condiciones, convivícon un conjunto de legisladores las dificultades para procesar el diálogo en-tre el gobierno federal y el EZLN. También agradezco a los miembros de la CONAI, encabezados por donSamuel Ruiz, de quienes aprendimos un método de trabajo y una actitud so-lidaria y fraterna. Sobre todo agradezco al gran pueblo chiapaneco, por ha-berme permitido aprender de sus anhelos, de sus sueños y aspiraciones porsalir adelante. Junto a Coahuila y Baja California, Chiapas es hoy un puertode llegada y un punto de partida para los grandes cambios que Méxicoreclama. En fin, este libro sólo es una pausa de una causa, cuya resolución defi-nitiva está inconclusa y que todas las fuerzas progresistas de México, tene-mos el deber de apoyar desde cualquier trinchera desde nos encontremos. Y como dice la consiga: ¡Zapata vive! y la lucha sigue… sigue…sigue… Tuxtla Gutiérrez, 12 de diciembre del año 2006 13
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZEL SUBCOMANDANTE MARCOS Y MIEMBROS DE LA COCOPA Y LA CONAI EN CONFERENCIA DE PRENSA EN EL POBLADO DE LA REALIDAD, CHIAPAS.EL SUBCOMANDANTE ENTREGANDO LAS ARMAS EN RESGUARDO ANTES DE SALIR RUMBO A SAN CRISTÓBAL LAS CASAS. 14
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA 1 ¿Quién detiene la desesperanza?Una enorme acumulación de rencores ancestrales y una pobreza en el futu-ro son una desafortunada combinación de circunstancias. Agreguemos im-punidad, racismo y problemas agrarios. Entonces estaremos en la antesalade la guerra. Finalmente, la vida es una serie de elecciones. Cuando se elige entre lamuerte o una vida amenazada, se tiene el marco de la desesperanza. De aquí,sólo basta que un puñado de hombres y mujeres empujados al límite saltenal abismo. En nuestro país, ya comenzó una guerra. Los que se aman siempre se declaran su amor. Las guerras no siemprese declaran. Pero vaya que sí se reconocen. Su caudal de muertos, su incon-fundible olor, la presencia de armas y ejércitos, una tensión en el aire, la sor-presa canalla que aguarda a la vuelta del camino, las miradas recelosas que secruzan, la contabilidad aciaga de los agravios y, sobre todo, la desazón en elcalendario y en el alimento. ¿Qué pasará mañana? Cuando en 1994 la guerra llamó a nuestra puerta, salimos a la calle acontener el odio. Marchamos, exigimos y ganamos. Frenamos una guerra.Entonces nos trajeron una guerra de contrabando, silenciosa y canalla, queha cobrado más vidas de las que se publican, que ha desarraigado a miles yque se pasea por caminos de injusticia y de complicidad. En el norte de Chiapas hay una guerra que no se reconoce, pero existe.Y lo más lamentable: en una guerra no declarada. ¿Cómo se puede convocara tregua? Los partidarios de uno y otro bando cuentan sus muertos en voz alta,señalan culpables y preparan venganzas. ¿Quién tiene la razón? A estas altu-ras, tal vez ninguno, tal vez todos ellos. Si los cadáveres y odios dan la razón,todos han aportado su siniestra cuota. Todos tienen, por lo menos, unmuerto de razón. Si los que buscan resolver problemas están cuerdos, en-tonces todos estamos locos.1 La Jornada, sección Opinión, 24 de abril de 1997. 15
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ La guerra, como la gripe y la miseria humana, es contagiosa. ¿Quiénsabe cuándo empieza el primer disparo, el primer muerto?, ¿quién escribe laprimera crónica?, ¿quién toma la primera fotografía y la publica?, ¿qué fun-cionario da la primera explicación? Tal vez nadie lo sabe ni lo sabrá, peromuchos aportarán su explicación inútil. Lo importante es, ¿quién la va a detener?, ¿quién va a tender los puen-tes?, ¿qué bando se negará primero a la venganza? En toda guerra hay responsabilidades y éstas se reparten más allá de laspalabras. Los menos culpables son los que más sufren. Esto es un lugar co-mún que, sin embargo es cierto. Los que tienen las manos llenas de sangreaguardan, tranquilos, el resultado de su perversidad. A estas alturas todavía los diarios nos traen la historia anticuada de lasminimizaciones. Es grave si el conflicto existe en todo Chiapas. También esgrave aunque exista sólo en algunos municipios, en algunos ejidos, en algu-nas comunidades. Es grave si le ocurre a un solo hombre y no se hace nada. Ahí donde eso pasa, la impunidad se enseñorea. La corrupción sonríe ydice: “aquí no pasa nada”. Pero la guerra crece, aunque no se declare. RETÉN MILITAR A LA ENTRADA DE SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS. 16
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA ¿Cuándo se puede hablar de una guerra? ¿Cuándo hay ejércitos enfren-tándose? ¿Cuándo se declara? o ¿También se puede hablar de guerra cuandohay muertos de todos los bandos y a nadie se castiga? ¿Cuándo hay hambre ymiseria que parecen interminables? ¿Cuándo hay cadáveres mutilados?¿Cuándo hay niños muertos a balazos? o ¿Cuándo una saña inaudita da pasoa cualquier otro sentimiento?. Finalmente, no importa saber si la guerra en la zona norte de Chiapasestá o no declarada, lo que importa es detener la desesperanza de cientos demiles de indígenas cuya paciencia está llegando al límite. No vale que la indiferencia de hoy se transforme en sorpresa el día demañana, cuando nos encontremos con un país desconocido entre las manos. Los primeros diez meses de la COCOPA (Crónica del primer encuentro)Ahora que se repiten las mentiras y que los hechos, tan cercanos y a la veztan lejanos, parecen perderse y olvidarse. Ahora que los participantes enaquella primera COCOPA están alejados o guardan silencio y la memoria delos detalles y de los esfuerzos, la de los miedos y los éxitos efímeros, sólo laguardan las víctimas de una guerra que no dice su nombre, presento este do-cumento como aporte a una memoria colectiva que debe ser rescatada, puli-da y, sobre todo, preservada. Estas primeras etapas aquí descritas, son un extracto de una investiga-ción colectiva, realizada por una serie de compañeros de lucha, entre los quedestacan Jaime Guerrero Vázquez, Ricardo Silva Ramírez, Claudia Rodrí-guez, Gabriela Sánchez, Lorenzo León y Enrique Aguilar, todos ellos gran-des compañeros de lucha y excelentes profesionales de la investigación so-cial. Detrás de cada acción realizada por quien esto escribe, siempre estuvopresente el consejo camarada de cada uno de ellos. El primero de enero de 1994 representó un parteaguas para la vida de lanación. El sorpresivo surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Na-cional (EZLN), que coincidió con el inicio del Tratado de Libre Comercio 17
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZentre nuestro país, Canadá y Estados Unidos de América, llamó poderosa-mente la atención de la opinión pública nacional e internacional. Sin temor a equivocarnos, puede afirmarse que el conflicto sacudió laconciencia de los mexicanos y motivó una gran movilización social en prodel establecimiento de una tregua. Así, intelectuales, académicos, estudiantes, amas de casa, organizacio-nes sociales y políticas, partidos y ciudadanos en general ganaron las callesen una sola voz y una sola demanda: paz sin derrotados, es decir, paz digna. La participación del Congreso de la Unión que había sido marginal has-ta entonces, se convirtió en pieza fundamental para la búsqueda de la paz. LaLVI Legislatura, a través de la Comisión de Concordia y Pacificación (COCO-PA) pasó a convertirse en el más importante interlocutor en la búsqueda de lapaz y en el canal por excelencia utilizado por el gobierno federal y el EZLN. Más allá de sus personales historias, los integrantes de la COCOPA lo-graron desenvolverse en un ámbito a veces muy hostil y ejercieron la auto-nomía republicana que les garantizan las leyes del país. Un acercamiento cuidadoso al trabajo realizado descubrirá que nuncafavorecieron a ninguna de las partes, hecho que no pocas veces les granjeócríticas y distanciamientos tanto de parte del gobierno federal y del EZLNcomo de sus respectivos simpatizantes. La integración plural y horizontal de la COCOPA, su método de trabajo,la objetividad e imparcialidad durante su gestión, sus formas de liderazgo,discusión y consenso, su capacidad de convocatoria nos asomaron a lo quepuede ser una nueva forma de hacer política y trazaron directrices hasta esemomento no vistas en el quehacer del Poder Legislativo. Entiendo que el trabajo de aquella COCOPA caminó sobre senderosinéditos en la historia del país e, incluso y con temeridad, en la del mundo. Sise mide el éxito o fracaso de la instancia legislativa por el hecho de que logróen incontables ocasiones colaborar para allanar diferencias y proponer so-luciones de fondo, entonces habremos de decir que logró un éxito induda-ble. Sus esfuerzos fueron más claros y más contundentes que los de las par-tes y otros actores políticos. Recordemos que la historia reciente de Chiapas es también la historiadel país, de nuestras fallas e insuficiencias. Chiapas es el espejo en el quedebe mirarse la República. Chiapas, como reza el eslogan, es México. 18
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA HEBERTO CASTILLO , LUIS H. ÁLVAREZ Y PEQUEÑO INDÍGENA EN EL POBLADO DE LA REALIDAD, CHIAPAS.PRIMERA ETAPA: ACERCAMIENTO Del 1° de diciembre de 1994 al 5 de febrero de 1995Esta primera etapa discurre desde la toma de posesión del presidenteErnesto Zedillo Ponce de León (1º de diciembre de 1994) hasta el discursoque pronunciara el mismo personaje aquel 5 de febrero de 1995. La característica principal de este lapso fue la búsqueda de la distensiónno sólo con los zapatistas sino también con otras fuerzas políticas que ha-bían sido marginadas en el sexenio precedente, como fue el caso del PRD.Más aún, la administración zedillista intentó lograr un pacto de largo plazoentre las principales fuerzas políticas. Dicho pacto, denominado “Compromisos para un Acuerdo PolíticoNacional” (CAPN), fue un interesante y primer acercamiento con el fondo yla forma en que se ha concebido durante todo el sexenio el establecimientode convenios políticos: apresurados, cupulares y efectistas, más queefectivos. 19
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ La realidad tardó menos de 48 horas en abortar este primer esfuerzo,con el entronizamiento de núcleos duros del priísmo que apoyaron al go-bernador tabasqueño para que no renunciara. De forma similar, tanto en el PRD como en el PAN, los esfuerzos por unacercamiento con el gobierno federal no fueron bien vistos por grupos im-portantes de ambos partidos que cuestionaron desde el principio el proceso. El caso Tabasco les sirvió para echar abajo los CAPN. También los par-tidos de oposición prefirieron “ganar” la coyuntura antes que explorar laposibilidad de establecer acuerdos de largo plazo. En materia económica, lo más trascendente fue, sin duda, el inicio deuna crisis que fue minimizada durante diciembre de 1994 y enero de 1995,aunque ya en este último periodo era evidente que su magnitud y alcance se-ría mayor de lo que se había diagnosticado. Todo esto sirvió como telón de fondo al proceso de acercamiento en-tre la nueva administración federal y el EZLN, en el que la LVI Legislaturahabría de tener un papel protagónico, como nunca antes lo tuvo el PoderLegislativo en la historia reciente del país. Se puede asegurar que, en varios sentidos, el Presidente de la República yla LVI Legislatura aprendieron juntos y caminaron juntos parte del trechoen el proceso de resolución del conflicto. Desde luego, este aprendizaje co-mún que duraría hasta principios de 1996 no estuvo exento de altibajos. Tal vez para encontrar el por qué de esto es necesario recordar que aúnantes de su toma de posesión, Ernesto Zedillo buscó establecer un canal decomunicación propio con los zapatistas, para lo cual, como se sabría des-pués, intercambió varias cartas con el subcomandante Marcos. Adicionalmente, en muchas ocasiones declaró públicamente que suopción para resolver el conflicto en Chiapas era la del diálogo y la concerta-ción. Lógicamente, en su toma de posesión y varias veces más en los si-guientes días reiteró su postura. Esto sirvió para extender, por lo menos al principio de su mandato, latregua que vivía el conflicto. Sin embargo, en este proceso de acercamientoinicial tal vez el problema más grave se vivió cuando se dio la toma de pose-sión del cuestionado Eduardo Robledo Rincón, a la que asistió el Presiden-te, y la respuesta zapatista de movilizar varios contingentes detrás de las lí-neas del cerco y bloquear los caminos, hechos que se dieron en el mes de di-ciembre. 20
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA De cualquier forma, el Presidente se acercó al Congreso de la Unión y alos partidos de oposición para hacer una propuesta de conformación de unacomisión plural del Legislativo que participara en la resolución delconflicto. En un principio, tanto los partidos de oposición como el EZLN recela-ron de la propuesta presidencial de crear una comisión del Congreso. Losprimeros, advertían la posibilidad de ser utilizados para fines poco claros y,el segundo, aseguraba que dicha comisión estaría dominada por el PRI y elgobierno, por lo que su carácter plural se afectaría. Además, el EZLN hizo saber que estaría dispuesto a restablecer la tre-gua mediante el cumplimiento de tres condiciones: solución a los conflic-tos poselectorales de Veracruz, Tabasco y Chiapas; reconocimiento delgobierno en rebeldía de Amado Avendaño; y reconocimiento de la Conaicomo instancia intermediaria. Aunque no se cumplieron en su totalidad las condiciones declaradaspor el EZLN, el gobierno federal sí reconoció a la Conai como instancia in-termediaria entre las dos partes. Por otra parte, el gobierno federal aceptó las observaciones que lasfracciones partidarias de oposición hicieron como condición para aceptar laintegración de la comisión plural del Congreso de la Unión. En este punto, fueron fundamentales los esfuerzos de ciertos legisla-dores por allanar el camino para la integración de dicha comisión: HebertoCastillo y César Chávez, del PRD; Luis H. Álvarez y Rodolfo Elizondo, delPAN; y Pablo Salazar del PRI, entre los principales. Gracias a estas intervenciones, finalmente se integra la Comisión parael Diálogo y la Mediación por la Paz (CDMP), antecedente directo de la CO-COPA. Esta primera Comisión, ya constituida, procede a entablar los prime-ros contactos con la Conai y el Ejecutivo Federal. Es entonces cuando se da la Tercera Declaración de La Lacandona quellama a crear el Movimiento de Liberación Nacional (MLN) encabezado porCuauhtémoc Cárdenas Solórzano. A la postre, este intento de aglutinar aamplios sectores sociales simpatizantes del zapatismo se diluiría y, discreta-mente, desaparecería al igual que la Convención Nacional Democrática(CND) de agosto de 1994. 21
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ En gran parte, esto se debió al hecho de que la única fuerza organizadadentro del MLN, el PRD y el propio Cárdenas, tenían intereses distintos a losdel Movimiento. En enero de 1995, por primera vez la CDMP plantea el conflicto deChiapas dentro de un contexto más amplio y propone situar su solución enel plano de una reforma democrática del Estado. En efecto, si finalmente el conflicto se había originado por la desigual-dad social, el autoritarismo político, la marginación económica y el racismo,toda solución debía pasar, en primer lugar, por modificar las bases mismasde la relación del Estado y la sociedad con los pueblos indígenas. La propuesta de la pre-COCOPA, presentada a la Comisión Permanen-te, logró algunas notas en la prensa para luego dejar el paso a otras noticiasmás llamativas, pero menos trascendentes. Nuevamente, la coyuntura reba-só una visión de largo plazo. En ese mismo mes, de manera sorpresiva, la prensa dio cuenta de unareunión sostenida entre el secretario de Gobernación, Esteban MoctezumaBarragán, y el subcomandante Marcos. Este momento, situado en la segun-da quincena del mes, habría de marcar el punto más optimista del periodo. Menos de un mes después, el 5 de febrero, con motivo del aniversariode la Constitución, el Presidente habría de cambiar su discurso hacia Chia-pas y referirse al conflicto como “…una amenaza constante a la vida públi-ca, a la paz y a la justicia.” La semilla del 9 de febrero se había sembrado.SEGUNDA ETAPA 2: ACOTAMIENTO MILITAR Del 6 al 14 de febrero de 1995En cielo sereno cayó un rayo. Eso fue el 9 de febrero de 1995. Sin duda, esta etapa significó una de las más difíciles por las medidasordenadas por el presidente Ernesto Zedillo y cuya instrumentación recayóen la PGR y el Ejército Mexicano. Resultaba evidente que la postura del go-bierno federal daba un giro sorprendente con relación al EZLN. Apoyado en la acusación de no tener voluntad de diálogo y estar prepa-rando acciones terroristas, el gobierno de la República pasó de manifestarreiteradamente que la opción era el diálogo, a un discurso duro acompaña-do de una serie de medidas que contemplaban la denuncia sobre la identi- 22
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAdad del subcomandante Marcos y las órdenes de aprehensión en contra delos dirigentes del EZLN. El ataque militar tomó desprevenida a la Comisión Legislativa, que seencontraba en Chiapas buscando comunicación con sectores políticos y so-ciales del estado. La acción ofensiva trajo la sospecha sobre los legisladoresque, desde luego, no sólo la ignoraban sino que tampoco la previeron. Con esto, no solamente se sorprendió a la sociedad mexicana, sinotambién a la buena voluntad y los esfuerzos que en ese momento llevaban acabo los legisladores. Adicionalmente, la movilización de efectivos polarizó a las fuerzas po-líticas del país. Por un lado a quienes condenaron acremente la medida, porotro a aquellos que la defendieron. Este cambio de postura del gobierno mexicano recibió el rechazo ma-yoritario de la población sobre todo porque no se veía como un paso lógico.Amplios contingentes tomaron las calles nuevamente para exigir que se de-tuvieran las acciones militares y se buscaran vías pacíficas de solución. El grito de “Todos somos Marcos” retumbó por el Zócalo de la capitaldel país y habría de escucharse allende las fronteras. Aún en esta difícil situación, el EZLN reiteró a través de un comunicadosu voluntad por encontrar soluciones pacíficas y, en este contexto, llamó aluchar por detener una posible solución militar. Muchos se han preguntado qué fue lo que motivó al presidente Ernes-to Zedillo para ordenar una acción de tal naturaleza, contraria al espíritu quehasta entonces había prevalecido y aparentemente a espaldas del que hastaentonces había sido el hombre encargado del acercamiento con el EZLN:Esteban Moctezuma. La pobreza del armamento encontrado y las pocas personas que fue-ron arrestadas no justificaban la magnitud de un cambio así. Se ha dicho, enuna primera hipótesis, que en realidad la administración zedillista nuncatuvo intenciones de negociar, sino de atraer a los zapatistas a una trampa. Esta afirmación no resiste un análisis cuidadoso cuando se confrontacon muchas acciones y posiciones reales y concretas del gobierno federalque nos hablan de una voluntad negociadora. Una segunda tesis, nos dice que el Ejecutivo Federal fue presionadopor sectores derechistas y del Ejército Mexicano que veían en los zapatistas 23
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ RETÉN MILITAR A LA ENTRADA DE SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIAPAS.una fuente de inestabilidad política y social que estaba influyendo en laeconomía. Lo cierto es que, en retrospectiva, se puede afirmar que la acción del 9de febrero no buscaba un enfrentamiento definitivo con las fuerzas zapatis-tas, sino acotar militarmente al EZLN, reforzar la presencia del Ejército y,sobre todo, descabezar al movimiento rebelde por medio de la captura delsubcomandante Marcos. En este último punto por lo menos, la acciónfracasó. Cabe señalar que este nuevo clima político y social se dio en un ambien-te económico sumamente adverso para el país. El desempleo y la devalua-ción del peso frente al dólar mantenían a los mercados financieros nervio-sos y con poca confianza, a la par que la fuga de capitales y las quiebras deempresas eran un acontecer cotidiano. En estas fechas se inicia uno de los mayores deterioros en los niveles devida de las clases mayoritarias y del que, a la fecha, las familias no logran re-cuperarse cabalmente. 24
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Poco después del 9 de febrero el péndulo volvió a moverse. El gobier-no federal empezó a buscar una salida política a la acción militar. La salidadel gobernador Eduardo Robledo Rincón facilitó este proceso. Enmedio de este difícil ambiente, tanto político como económico, elpaís se mantuvo en pie gracias a la participación de la sociedad en su conjun-to, que forzó por la vía de la participación a recobrar el rumbo político. Un papel destacado en este proceso, fue el llevado a cabo por el EZLN yla Comisión Legislativa para el Diálogo y Conciliación. Por un lado, el EZLN al hacer un pronunciamiento público en el sentidode que no apostaban al enfrentamiento y al evitar iniciar medidas violentasque, de haberse dado, hubieran dificultado aún más la situación que se vivía. Por otro lado, el papel que jugaron un grupo de legisladores de los dife-rentes partidos políticos agrupados en la Comisión, fue el punto de arran-que para la distensión y el diálogo que más tarde se daría. La claridad y firmeza con la que la Comisión se pronunció en el sentidode que el camino era el diálogo y el llamado que hizo a las partes constituiríauno de los puntos centrales de la actuación de dicha instancia a lo largo delos años siguientes. Puede decirse que este periodo también marca una de las dificultadesmás serias y que aflorarían en las diferentes etapas del conflicto: la pérdidade la confianza.TERCERA ETAPA: LEY PARA EL DIÁLOGO Del 15 de febrero al 9 de marzo En medio de la crisis económica, tres acontecimientos marcaron esteperiodo, dos de carácter nacional y uno referente a Chiapas. En primer lugar, las primeras manifestaciones de los roces y enfrenta-mientos entre el ex presidente Salinas y el presidente Zedillo. La huelga dehambre de Carlos Salinas, el encarcelamiento de Raúl Salinas por asesinatoy las mutuas acusaciones sobre la responsabilidad de la crisis fueron hechosque, de manera insólita, marcaron el fin de la época de la impunidad de losex presidentes y sus familias. En segundo lugar, un Presidente acosado por la crisis, enfrentado a suantecesor y sin eco en los partidos de oposición, regresa al partido que lo ha-bía llevado a la primera posición del país. 25
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Se inicia el fin de la “sana distancia”, que no había soportado la duraprueba de la realidad. Con esto se comprobaría que, sin un proyecto de de-mocratización integral, los buenos deseos no resisten. En tercer lugar, se da un intenso trabajo encaminado a encontrar unasolución jurídica al nueve de febrero, es decir, un marco legal que permitieralos acercamientos con los zapatistas para negociar la paz. En efecto, ya el 22 de febrero de 1995, el propio presidente Zedillo pa-recía buscar una solución política al ataque militar. Se hablaba de una ley deamnistía. Así, el mandatario reconocía que dicha iniciativa de ley sería: “respe-tuosa de los principios constitucionales y consecuentemente no podrá aten-tar contra la defensa de la soberanía de nuestro territorio (...) Deberá ser unaley que establezca un marco jurídico adecuado para facilitar los contactos,emprender el diálogo, fincar negociaciones genuinas, procurar acuerdos,asegurar su seguimiento”.... Llama la atención que cuando se dio a conocer esta propuesta, las reac-ciones en torno a dicha iniciativa no eran claras para las diferentes fuerzaspolíticas del país y, más aún, no se sabía cuál podría ser el sentido de dichapropuesta. La confianza en las intenciones políticas y las habilidades econó-micas de la nueva Administración Federal había sufrido un serio desgaste. Podría decirse que la situación en Chiapas estaba en correspondenciacon el entorno económico, es decir, se sabía que se pasaba por una grave si-tuación aunque no estaban claros los elementos inmediatos que soluciona-ran los problemas urgentes. El sector empresarial parecía no estar dispuesto a respaldar una seriede medidas que, desde su punto de vista, no marcaban un rumbo claro.Incluso, se hablaba de un gabinete inexperto y que debía ser cambiado. Por ello, el gobierno de Ernesto Zedillo requería de una propuesta degran magnitud, que convenciera tanto al sector empresarial como al políticode que existía voluntad y capacidad para conducir al país. Fue en este contexto en el que se dieron a conocer diversas medidas enel terreno económico, político y social que trataban de demostrar que se es-taba actuando conforme a la ley y buscando el bienestar del país. Se destacaba que con el Fobaproa se protegía el ahorro de los mexica-nos, se evitaba la quiebra de bancos y se daba certeza financiera. En parale- 26
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAlo, se daba la aprehensión de Raúl Salinas de Gortari como una señal de quela justicia y la fuerza de la ley se impondrían. La propuesta presidencial de amnistía fue trocada, gracias a una seriede complejas negociaciones, en un marco más amplio. En este proceso, laintervención de la Comisión Legislativa y la Secretaría de Gobernación fuedefinitiva para la elaboración de la Ley para el Diálogo, la Conciliación y laPaz Digna en Chiapas. La iniciativa todavía recibiría varias observaciones, sobre todo delEZLN que saludaba la intención, pero no la forma en que se expresaba en elcuerpo del texto. Finalmente, se elaboró una nueva redacción que atendiólas observaciones zapatistas. El resultado fue un éxito rotundo: la Iniciativa de Ley para el Diálogo,la Conciliación y la Paz Digna en Chiapas fue aprobada en la Cámara Altacon 115 votos a favor y dos abstenciones y, en la Cámara Baja, 424 diputa-dos de todos los partidos dieron un voto afirmativo contra siete que no lohicieron y dos que se abstuvieron. Este hecho puede ser calificado dehistórico.MIEMBROS DE LA COCOPA Y LA COMANDANCIA ZAPATISTA EN EL POBLADO DE LA REALIDAD, CHIAPAS. 27
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ A menos de un mes del 9 de febrero y menos de dos meses de declaradala crisis económica, el gobierno federal parecía dispuesto a enfrentar losproblemas en todos los ámbitos de la vida nacional y mostraba otra facetapara resolver el conjunto de situaciones apremiantes. El papel desempeñado por las Cámaras de Senadores y Diputados fuemuy importante en esta etapa, dado que mostraron sensibilidad políticapara atender un asunto de carácter nacional y unificar criterios para laaprobación de dicha ley.CUARTA ETAPA: NUEVO ACERCAMIENTO Del 10 de marzo al 15 de octubre de1995 En retrospectiva es posible afirmar que esta etapa fue, junto con la si-guiente, la más fructífera del diálogo no obstante los desacuerdos, las pro-vocaciones y la lentitud con la que se avanzó. En contraste a lo que sucedía en el marco del proceso de diálogo entreel gobierno federal y el EZLN, en el ámbito nacional la crisis se advertía ya entoda su magnitud. Aún no había tocado fondo, pero ya se hablaba de que erala crisis más grave de los tiempos recientes. En efecto, hasta octubre de ese año se había registrado una inflaciónmayor al 40% y la tasa de desempleo era la más alta desde 1987. Se perdierondurante esos meses 780 mil puestos de trabajo. Los expertos señalaban que,por primera vez, la economía informal ocupaba más mexicanos que laformal. La caída del PIB en el segundo semestre se calculaba en 10%, la más gra-ve de los últimos 50 años. Ante este panorama, más de 10 mil millones dedólares habían salido del país entre enero y junio de ese año. Los bancos zozobraban y el problema del Fobaproa ya se gestaba. EsteFondo daba aportaciones multimillonarias a los bancos con facilidad y sinque se viera claro ninguna mejoría en su situación. Los partidos de oposi-ción cuestionaban el funcionamiento del Fondo y la forma en que habíansido privatizados los bancos. En el ámbito político, la sana distancia naufragaba ya que, al salir Maríade los Angeles Moreno Uriegas de la presidencia del CEN del PRI, enmediode un fuerte desgaste y cuestionamiento, entraba al relevo Santiago Oñate 28
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPALaborde, hasta entonces secretario del Trabajo. Nuevamente el PRI operabacomo una secretaría de acción electoral del Presidente de la República, ni si-quiera del partido. De igual manera, se da la salida de Esteban Moctezuma Barragán de laSecretaría de Gobernación. De cierta forma, esto marcó el fin de una épo-ca en cuanto a la negociación en Chiapas y el impulso a la Reforma delEstado. En su lugar, llega un político calificado de “experimentado”, EmilioChuayffet Chemor. Con él se trata de activar, infructuosamente, el malogra-do diálogo entre las fuerzas políticas y darle otra dimensión a los asuntos dela política interna. Poco a poco, Chuayffet Chemor desplegaría toda su habilidad para tra-tar los temas que ocupaban la atención nacional; poco a poco, tejería unavasta red de negociaciones y, poco a poco, habría de cerrarse todos los ca-minos. Los nuevos tiempos no admitían los lenguajes y los modos de lospolíticos “experimentados”. Al tiempo, Emilio Chuayffet saldría de su puesto de secretario sin in-terlocución con el Poder Legislativo ni con los partidos de oposición. El en-cargado de la política interior, se iría cerrando las puertas de la política.Acteal fue el amargo corolario de las “jugadas maestras” que se instrumen-taron desde el Palacio de Bucareli. Renunciaba Manuel Camacho al PRI y habría de sufrir la persecucióndel nuevo secretario de Gobernación y de sus excorreligionarios para quie-nes el hombre que había aspirado a ser Presidente de la República era un po-lítico "resentido" y sin importancia. En el plano puramente político, las elecciones en siete estados, prácti-camente con problemas menores, daban constancia de dos hechos: primerode lo avanzado por las instituciones y la sociedad en materia electoral y dedefensa del voto; en segundo, de la apertura de la nueva administración porgarantizar plena transparencia electoral. Este último hecho de ninguna manera es menor, sobre todo si se tomaen cuenta que durante el régimen salinista prácticamente todos los procesoselectorales terminaban en conflictos poselectorales. En este sentido, los du-dosos ganadores no pocas veces terminaron depuestos por acuerdos trasbambalinas que la prensa bautizó como “concertacesiones”. 29
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ A la postre el conflicto poselectoral de Yucatán, que reclamaba el PAN,y el heredado de Tabasco, por parte del PRD se convirtieron en la punta delanza y la excusa perfecta de los partidos de oposición para no sentarse demanera consistente y duradera a la mesa del diálogo nacional. De cualquier forma, los resultados electorales señalaban un despuntede los partidos de oposición. De alguna manera, se hacia patente una crisisen el PRI; crisis que posteriormente daría más resultados negativos para estepartido. Comenzaba a vincularse el origen oscuro de los recursos utilizados enla campaña de Madrazo Pintado en Tabasco, con la campaña presidencial.Por primera vez, el candidato que había logrado 17 millones de votos y ha-bía llegado a la primera magistratura con una legitimidad que su antecesorno tuvo, era cuestionado en su punto más vulnerable: su legitimidad. Aguas Blancas, un desconocido paso en una zona perdida del estado deGuerrero, habría de alcanzar notoriedad mundial como el escenario en elque se da una emboscada y se mata a varios campesinos. En los días, meses y años que siguieron al hecho, Aguas Blancas regre-sa como otro símbolo de todo lo que le falta a este país para ser consideradodemocrático y respetuoso del estado de derecho. Aclarar Aguas Blancas y castigar a los culpables de la masacre se convir-tió en una bandera para el EZLN, el PRD y un buen número de organizacionesciudadanas. A la larga habría de ser el detonador de otra guerrilla, más exten-sa, poderosa y radical que el EZLN: el Ejército Popular Revolucionario. En el Congreso de la Unión, los partidos de oposición, a coro, habríande pedir la salida y el castigo para Rubén Figueroa, el gobernador que, segúnellos, había planeado la emboscada. Vergonzosamente, varios diputados priístas habrían de subir a la máxi-ma tribuna de la nación para defender lo indefendible: el gobierno de Figue-roa y acusar a los muertos de ser parte de una organización provocadora. Después, un video tomado por los atacantes habría de conmocionar alpaís y al mundo. La permanencia de Figueroa tuvo costos altos para el PRI yel gobierno zedillista. Desaparece oficialmente el Pronasol. Su principal impulsor, la Sede-sol, habría de anunciar una Alianza Nacional para el Bienestar, programaque tuvo una duración efímera y que desapareció sin mayor ruido. 30
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAJAIME MARTÍNEZ VELOZ SALIENDO DE UNA REUNIÓN CON INDÍGENAS EN LA ZONA NORTE DE CHIAPAS. Una serie de desastres naturales, terremotos y huracanes, deja una largaestela de damnificados y muertos. Las autoridades anuncian programas deemergencia enmedio de la desorganización y múltiples acusaciones decorrupción. Se da intempestivamente el conflicto del gobierno de la ciudad de Mé-xico con el Sindicato de Ruta 100. Se arresta a los líderes y, entre otras, se lesacusa de haber desviado recursos para financiar actividades del EZLN. Crece la inseguridad pública, el crimen organizado. Se crea el ConsejoNacional de Seguridad Nacional, una nueva intentona del gobierno zedillis-ta. En este punto hay que destacar que si bien la tendencia en el aumento delas actividades del crimen organizado no es nueva, es decir, no es responsa-bilidad de Zedillo, lo cierto es que es el Presidente que ha pagado más caropor ello. Ha pagado, de alguna manera, por todo lo que no se hizo a tiempo. En cuanto al conflicto, lo más importante en este periodo fue la entra-da en vigor de la Ley para el Diálogo, la Conciliación y la Paz Digna en Chia-pas (LDCPDCH) y la instalación de la Comisión de Concordia y Pacificación(COCOPA). 31
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ En respuesta a la Ley para el Diálogo y aun cuando se guardaban algu-nos resquemores, el EZLN acepta la reanudación del diálogo. Por primeravez, el grupo insurgente hace un reconocimiento al papel que habían tenidolos legisladores en la aprobación de la ley. Con base en la Ley para el Diálogo (LD), la COCOPA inicia los primerosacercamientos tendentes a concertar un lugar de reunión entre las partes. ElEZLN plantea como posibles sedes del diálogo: la Basílica de Guadalupe, laCatedral Metropolitana, la Ciudad Universitaria de la UNAM o el asiento dela ONU en México. Una vez más, el EZLN demostraba que es una fuerza que trata de ir ha-cia fuera, es decir, trata de no ser sitiada por lo menos políticamente. Una delas constantes hasta ese momento era que el grupo guerrillero se fortalecía ala luz pública. Finalmente, después de la intervención de la COCOPA, se recuerda quees ésta la que debe sugerir puntos de encuentro en acuerdo con ambas par-tes. Se fija, después de algunos jaloneos, como sede del primer encuentro elpoblado de San Miguel. En este momento y en los siguientes meses, la COCOPA, ya respaldadapor la LD, tiene un papel relevante en la superación de la tensión producidapor el 9 de febrero. El ambiente en el estado es de distensión, a pesar de ladebilidad y falta de legitimidad del gobierno estatal. Inclusive, se da el retor-no de algunos grupos de desplazados. Finalmente, el 9 de abril se da el encuentro de San Miguel. Con el apoyoy la intermediación de la Conai y la COCOPA, ambas partes firman el Proto-colo de Bases para el Diálogo y la Negociación. La política se impone por sobre la confrontación. El ambiente del en-cuentro es fuerte, pero en ambas partes hay el convencimiento de que es ne-cesario llegar cuanto antes a acuerdos políticos que pudieran ser traduciblesen cambios legales. Pocos días después de concluido el encuentro de San Miguel, todavíacon el optimismo a cuestas, se da la confirmación en el arresto de Javier Elo-rriaga y Sebastián Entzín. Con esta acción, se inicia el ciclo avance-provocación que sería unaconstante en el trabajo de las instancias de intermediación y coadyuvancia.Con este tipo de eventos que obstaculizaron a cada paso los acuerdos a los 32
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAque llegaban el gobierno federal y el EZLN se comprobaba, además, que elresto de los actores del conflicto comenzaban a tener una mayor fuerza. Si bien siempre fue claro que la problemática chiapaneca no se circuns-cribía sólo a al conflicto entre las partes, el resto de los actores, gobierno esta-tal, ganaderos, cafetaleros, caciques y guardias blancas estuvieron a la expec-tativa durante todo 1994, bajo el temor de que el EZLN tuviera la fuerza políti-ca y/o militar para acosarlos o temerosos de que el gobierno federal pactaracon los rebeldes una reestructuración del poder político en la entidad. Cuando se hizo claro que no había ni uno ni otro riesgo, comenzaron,cada vez con mayor audacia, a ser un factor de peso en el escenariochiapaneco. Después de ese primer encuentro, el gobierno federal nombra a MarcoAntonio Bernal como coordinador para el Diálogo. En San Miguel se pactael escenario de los logros más importantes del diálogo: San Andrés Larrain-zar o San Andrés Sacamch´en (o de los Pobres). Dos nombres que designaban un mismo lugar. Dos nombres que reve-lan una diferencia más allá de las palabras, una diferencia que correspondíaa las dos visiones que las partes tienen sobre Chiapas. Entre abril y octubre de 1995 las partes celebran siete reuniones en SanAndrés. El lugar se vuelve punto de referencia necesario para el diálogo. Seconvierte, por así decirlo, en el asiento del diálogo. En la víspera de la primera reunión, ya sobre la base de los acuerdos to-mados en San Miguel, llegan al lugar seis mil simpatizantes zapatistas. Estehecho motivó la protesta de la representación gubernamental y la Secretaríade Gobernación, que consideraron el asunto como una provocación. De esta forma el 20 de abril no pudo iniciarse la reunión tal y como es-taba programada. Nuevamente, la COCOPA y la Conai ponen en acción susbuenos oficios y la mayoría de los indígenas se retira del lugar, los otros pa-san a constituir uno de los “cinturones” que protegen el diálogo. Finalmente, la primera reunión se inicia con dos días de retraso. EnSan Andrés se encuentran también dos lenguajes o, mejor todavía, varioslenguajes. El del EZLN es beligerante, desconfiado y provocador. A cadapaso denuncia reales o supuestas actitudes gubernamentales que la prensa ysus simpatizantes recogen puntualmente. A pesar de ello, el EZLN dialoga ynegocia. Una lección que sus seguidores no aprendieron. 33
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ El lenguaje del gobierno federal es inseguro, esquivo y siempre trata deinvestirse de un ropaje institucional que en los hechos no tiene. La delega-ción negocia sin saber dónde se dirige el barco y trata de retomar una inicia-tiva que en los hechos siempre tuvieron los zapatistas. A pesar de todo, ellostambién negocian. También están los otros lenguajes. Los legisladores de la COCOPAtratan a cada paso de hacer a un lado sus diferencias de concepciones par-tidarias y de sus intereses y afinidades personales para lograr primero con-sensos internos y luego servir de puente entre las partes. Cuesta trabajo,pero lo logran. Así el lenguaje de la COCOPA y la Conai se va construyendo a cada pasopara constituirse en el intento de dos instancias por traducir al lenguaje de lapaz los desafíos de cada parte. El 12 de mayo se da el segundo encuentro en San Andrés. La delega-ción gubernamental utiliza un lenguaje más diplomático. Los mecanismosse van tejiendo cuidadosamente, cualquier malentendido los rompe. Paramuchos la lentitud del diálogo es exasperante. Medios de comunicación yanalistas políticos, algunos de buena fe y otros por consigna atizan a una o aotra de las partes culpándola de este hecho. La historia de México no regis-traba un hecho similar en que una tregua hubiera durado tanto, pero ellosquerían que la paz se firmara en “quince minutos” y por decreto. El EZLN insiste en que debe opinar sobre todos los problemas nacio-nales. En principio, la delegación gubernamental se resiste. Sólo se debeacordar la paz y, después, se podrá opinar de lo que se quiera. ¿Cómo se pue-de alcanzar la paz sin opinar de las causas que han llevado al estallamientodel conflicto? Con esta base, la COCOPA vuelve a la carga. Propone impulsar una pro-funda reforma democrática del Estado que articulara la resolución del con-flicto con la transición democrática que en el ámbito nacional se intentabapactar. El 7 de junio da inicio el Tercer Encuentro de San Andrés. El EZLNtoma la iniciativa y convoca a una Consulta Nacional. En la mesa, las partesentran en pugna por las posiciones. Los zapatistas tratan de lograr mejorescondiciones sobre el terreno. El gobierno federal se resiste a perder laventaja lograda el 9 de febrero. 34
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA En este contexto, se deportan sacerdotes y a finales de junio EstebanMoctezuma sale de la Secretaría de Gobernación. Resurge con fuerza la des-confianza y las acusaciones zapatistas contra las provocaciones. Se dan el Cuarto (julio 4) y el Quinto (julio 24) encuentros de SanAndrés. A principios de agosto es nombrado un obispo coadjutor de la dió-cesis de San Cristóbal: Raúl Vera López. Varios medios de comunicaciónseñalan este hecho como el inicio del desplazamiento de Samuel Ruiz. Estepide confianza para el coadjutor. La COCOPA hace un llamado a la sociedad para que valore la consultazapatista como un esfuerzo de paz. La Comisión Legislativa no se equivoca-ba: todo lo que aleje al grupo armado de las armas es un paso positivo. A finales de agosto, un millón 200 mil mexicanos participan en la con-sulta. Pocos si se comparan con el total de los mexicanos; muchos, muchísi-mos si se comparan con las encuestas, foros y debates convocados por elgobierno federal y algunos partidos políticos. Así, por ejemplo, la Consulta Nacional sobre Derechos y ParticipaciónIndígena realizada entre el Ejecutivo y el Legislativo algunos meses más tar-de no logra recabar las opiniones ni de cinco mil personas. HEBERTO CASTILLO, LUIS H. ÁLVAREZ Y MARCO ANTONIO MICHEL, EN LA REALIDAD, CHIAPAS. 35
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Un elemento que reflejaba la actitud gubernamental en aquella épocalo fue, sin duda, lo dicho por el Primer Mandatario en su primer informe degobierno. El presidente Ernesto Zedillo ratificó que el camino del diálogo y la ne-gociación, en el marco de la ley, era la forma por excelencia de resolver elconflicto en Chiapas. En especial, Ernesto Zedillo hizo un reconocimiento al papel desem-peñado por el Congreso de la Unión y, en especial, a la COCOPA que, de al-guna manera era un proyecto de su administración perfeccionado por lasfracciones parlamentarias representadas en las Cámaras. El Presidente propuso que ambos Poderes elaboraran un proyecto deLey de Derechos Indígenas que reglamentara el artículo 4º constitucional.Reconoce que la mayoría de los mexicanos simpatizan con las razones de lainconformidad, pero rechazan la violencia para alcanzar metas. En este marco, la COCOPA se reúne en septiembre con el Presidente dela República y el Secretario de Gobernación para analizar el desarrollo deldiálogo y proponer mecanismos para agilitarlo. En este sentido, se habla deincorporar al EZLN al proceso de reforma política, ya sea en forma directa oa través de un foro especial. Posterior a la reunión, la COCOPA dio a conocer que Ernesto Zedilloordenó a la Segob buscar los mecanismos adecuados para integrar al EZLNal proceso de diálogo nacional. También, indican, que le solicitaron al Presi-dente que en la elaboración de la Ley Indígena participara el EZLN. Este es el ambiente, totalmente positivo, en el que se da el SextoEncuentro de San Andrés, el 5 de septiembre. La COCOPA comunica a loszapatistas de los resultados de la entrevista con el Presidente de la Repúbli-ca. El EZLN se muestra interesado y abierto. Sin embargo, el representante gubernamental, Marco Antonio Bernal,cuestiona el diálogo político con un grupo armado. Esto evidenciaba, másque un doble juego del gobierno, las diferencias de óptica en el grupogubernamental negociador. Diferencias de óptica que eran válidas, sinduda, pero que al carecer de otros niveles en los que se resolvieran, lejos dela mesa del diálogo, gravitaron y afectaron el proceso de pacificación. Estefue, sin duda, uno de los elementos que contribuyeron al fracaso de estaetapa del diálogo. 36
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA En contraposición, la COCOPA que mantenía diferentes posturas a suinterior, logró llevar a cabo un método de trabajo que resolvía políticamen-te, a su interior, las diferencias y que lograba al final salir a la luz pública conuna posición consolidada. En este sentido, la COCOPA también hizo una de-mostración de una nueva forma de hacer política. Ejemplo que, por desgra-cia, no cuajó ni fue seguido por otras instancias y actores. La COCOPA frente a la comandancia zapatistaLa primera reunión COCOPA-EZLN, con la CONAI como testigo, se efectuóen una cabaña hecha con tablas, contigua a una bodega en la que se guardaarroz y harina de maíz con la que se mantienen los pobladores de La Reali-dad, “centro de resistencia zapatista,”como le llamó el subcomandanteMarcos. En el centro había una mesa larga, cuya cabecera fue ocupada por donSamuel Ruiz, Juan Bañuelos y varios asistentes de la CONAI, que portabanidentificaciones de color anaranjado. Los comandantes indígenas zapatis-tas se instalaron en el lado derecho de la mesa, todos encapuchados y uni-formados con su camisola café y sus pantalones verdes, más su chuj (mitadgabán y mitad abrigo de lana) de color negro, luego de que los legisladores yparte de su equipo de colaboradores, todos con sus identificaciones verdebandera, lo habían hecho en el lado izquierdo, sobre unas bancas hechascon troncos. Cuando ya todos estaban sentados, entró el comandante Tacho y le pi-dió a don Samuel y a Juan Guerra, presidente en turno de la COCOPA quepor favor lo acompañaran. Los tres salieron y los integrantes de la COCOPAse quedaron con la emocionada certeza de que por fin iban a tener un en-cuentro con el personaje clandestino más famoso en el México de los últi-mos tiempos: el “sup” Marcos. Lo que don Samuel y el diputado Guerra salieron a testificar fue la en-trega que hizo Marcos a doña Rosario Ibarra de sus armas: un R-15 y unapistola automática. “quiero que vean que voy a entrar desarmado a esta reu-nión, al igual que los demás comandantes del EZ”, les dijo. 37
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ JAIME MARTÍNEZ VELOZ CON EL COMANDANTE TACHO. Cuando Marcos entró a ese pequeño cuarto, sus “buenas tardes” y elolor a maple del humo de su pipa terminaron de conmover a todos los pre-sentes, que en lo sucesivo no se perdieron ningún detalle ni movimiento deeste personaje, que se sentó en un extremo de la mesa, todo vestido de café ycon dos cananas sobre el pecho, más dos ristras de cartuchos de escopeta, ysobre su capucha una gorra de color café, con una estrella. El primero en tomar la palabra fue el comandante David, quien le dio labienvenida a los de la COCOPA y ceremoniosamente pidió al obispo que se-ñalara cuáles eran los objetivos de ese encuentro. El obispo recordó que esareunión se había acordado por solicitud de la COCOPA y que se había acepta-do al considerar que ya era tiempo de que el EZ y los miembros del PoderLegislativo se hablaran directamente. Enseguida devolvió la palabra a David y éste a Tacho, quien señaló quelos zapatistas agradecían que los legisladores se hubieran tomado la moles-tia de ir hasta La Realidad, y principalmente que lo hubieran hecho por ca-rretera, ya que este era un mejor modo de conocer las condiciones de vida y 38
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAel medio ambiente en el que se desarrollan las comunidades indígenas de lazona, lo cual no hubiera sucedido de arribar en helicóptero, como en algúnmomento se planteó, para facilitar que viniera un mayor número de miem-bros de la COCOPA. Después de esta bienvenida, Tacho pasó el uso de la palabra a David yéste lo cedió a Marcos. Lo primero que hizo el subcomandante insurgente fue agradecer nue-vamente el desplazamiento de los de la COCOPA hasta ahí y su pacienciapara esperar su turno para entrar: “así son las cosas por aquí. Para todo hayceremonia.” Enseguida el subcomandante señaló que reconocía que él había tenidoexpresiones duras, de crítica hacia la COCOPA, y que reconocía que en oca-siones se había equivocado, dijo: [...] pero entiendan ustedes también, que hemos vivido acosados y que cuando llegamos a sentir que formaban parte de quienes nos estaban atacando, así lo dijimos. Ahora tenemos que reconocer que quienes lo- graron destrabar el diálogo de San Andrés fue la COCOPA, porque perci- bieron, después de la consulta nacional que organizamos, que el EZLN no se podía quedar fuera de la discusión de los temas nacionales. Eso fue algo que el gobierno no captó, o se empeñó en negar, y que ustedes sí entendieron. Yo estoy convencido de que si fracasan la CONAI y la COCOPA se pierde todo, incluso el país. Ahora tengo que reconocer que ustedes, de un modo que no conozco, lograron que las pláticas salieran del callejón sin salida a que las había llevado la comisión gubernamental. Ya era clara su estrategia. Cada que nos querían poner contra la pared venía un chingadazo a la CONAI, un artículo de Iruegas y una jalada de Bernal. Agregó el subcomandante Marcos, sin soltar su pipa y ante las miradasde preocupación de varios de los legisladores de la COCOPA: Lo que tengo claro es que ustedes no son el gobierno. Lo que quería el EZ, por su parte, era organizar un diálogo con las organizaciones que hasta la fecha no habían sido atendidas por nadie, por ninguna instancia gubernamental. Es mejor que se les escuche antes de que empiecen a echar bombas en los Vips, con el argumento de que ahí es donde van a 39
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ comer los burgueses. Si el gobierno no los atiende, al rato ya no va a ha- ber con quien hablar. En mi concepto los hechos de violencia recientes habidos en Guerrero e Hidalgo son producto de guerrillas que el gobier- no no quiere reconocer. Finalmente, les pidió analizar la propuesta de diálogo que más tarde lesharía llegar, no sin antes reconocer que dos de los integrantes de la COCOPAse habían distinguido por sus declaraciones en favor del trato civilizado ha-cia los insurgentes del EZLN: Jaime Martínez Veloz y Óscar López Velarde. Al final, los legisladores solicitaron a la Comandancia General delEZLN permiso para tomar fotos de esa histórica reunión y les fue concedidocon gusto. Posteriormente, a manera de conferencia de prensa, los integrantes dela COCOPA, de la CONAI y del EZLN hablaron en el entarimado e hicieron sa-ber a los pobladores de La Realidad y a los reporteros ahí reunidos los acuer-dos a los que habían llegado. Por parte del EZ habló el comandante David,cuyos ojos ya daban muestras de visible cansancio; enseguida, por la CONAIhabló el obispo Samuel Ruiz y después habló el senador Heberto Castillopor parte de la COCOPA. Este último hizo énfasis en que los miembros de laCOCOPA iban a estar atentos de que no hubiera represalias del ejército o go-bierno para con los habitantes de esta población, en la que reapareció públi-camente el subcomandante Marcos, como sucedió a los pobladores del ve-cino poblado de Guadalupe Tepeyac, a tan sólo una hora de camino de LaRealidad, al otro lado de una montaña y que fue ocupado por los soldados. Después de esa conferencia de prensa, Los Fronterizos, grupo musi-cal, se pusieron a tocar unas cuasicumbias y otras seudoquebraditas, paragoce de los jóvenes y las muchachas de La Realidad que, según dijo el repor-tero de la agencia Reuters, Manuel Carrillo, “todas tienen bonitas pantorri-llas por el mucho caminar”. Claro que todas y todos son talla chica, muy chi-ca, al igual que el comandante Tacho, quien también se lanzó a la pista debaile a darle vuelo a la movida de bote, aunque sin dejar las cananas y su re-vólver, ya recuperado una vez que salió de la reunión con los de la COCOPA yla CONAI. Por cierto que fue el propio Tacho quien al filo de la medianoche deldomingo se puso a cantar, feo pero con mucho estilo, boleros rancherosque hicieron suspirar y dar gritos a más de uno, ahí bajo el toldo del Nuevo 40
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAAguascalientes selvático, para descubrirle al mundo que los actuales insur-gentes mexicanos, además de tanatudos, son bien románticos. En ese con-cierto de Tacho estuvo presente Jaime Martínez Veloz, mientras esperabaque lo recibiera el subcomandante Marcos, con quien finalmente platicó al-rededor de las cuatro de la mañana del domingo 1 de octubre, a solas en me-dio de grandes carcajadas que salían de la cabaña en la que los dos dirigentessociales se reunieron. A la mañana siguiente, los diputados de la COCOPA se bañaron o lava-ron la cara en el río y desayunaron una gallina, cocida en una cubeta por unade las señoras tojolabales de La Realidad, en donde por desgracia ya se haperdido la tradición y la habilidad que los antiguos pobladores de estos rum-bos sí tenían para hacer sus ollas y sus cazuelas en barro. El regreso a San Cristóbal fue más penoso, porque se hizo al mediodíay ya para entonces estaba fuerte el calor. Los paisajes más hermosos, perotambién más claras las enormes, gigantescas carencias con que viven los in- JAIME MARTÍNEZ VELOZ EN EL POBLADO DE LA REALIDAD. 41
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZdígenas de estos rumbos que, “están queriendo ser redimidos a punta de ba-yoneta”, como canta el poeta Efraín Bartolomé en su filoso y conmocio-nante libro: Ocosingo, diario de la guerra y otras voces. ENRIQUE AGUILAR 2 EZLN: Una insurrección comunitariaLa marginación social, la exclusión del sistema político y el criminal atrasoeconómico en que subsisten las comunidades indígenas de México, fueronlas condiciones y el caldo de cultivo que propiciaron la creación de una or-ganización político militar como el Ejército Zapatista de Liberación Nacio-nal (EZLN), que se dio a conocer a México y al mundo los primeros días deenero de 1994. El levantamiento indígena fue un momento coyuntural, sinduda, en que el gobierno gozaba aparentemente de una buena imagen, desupuestos resultados positivos en lo macroeconómico, pero que carecía deuna diagnóstico nítido de las condiciones de vida de la base social del país,de sus trabajadores y, claro, de los pueblos indígenas. Necesariamente, estascondiciones de marginación y atraso en general, abonaron la creación deuna organización de esta naturaleza. Desde el nacimiento del EZLN, y a la fecha, han existido descalificacio-nes al movimiento, al grado de plantearse hasta teorías conspirativas. Segúnesas versiones interesadas, el levantamiento indígena habría sido instigadopor todo tipo de fuerzas, desde el mismo Estado, hasta trasnacionales. Sin embargo, una aproximación crítica que asume inicialmente la pri-mera COCOPA, es la de caracterizar el levantamiento zapatista como una in-surrección comunitaria en la que se incorporaron plenamente los pueblosindígenas que estaban presentes en el EZLN. Las causas que le dieron origeneran legítimas y estructurales, fundamento que aceptó el Congreso mismo eincluso el propio Poder Ejecutivo. En ese sentido, las resoluciones a esteconflicto tendrían que estar ligadas a la transformación democrática del sis-2 Entrevista realizada por el Canal Legislativo de la Cámara de Diputados el 2 de noviembre de 2002. 42
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAtema político mexicano. Esto es fundamental, dado que para que los pode-res del Estado avanzaran positivamente en la negociación en Chiapas, éstatendrá que ir ligada a la transformación democrática del país. Esta caracterización está presente en el origen de la negociación entreel EZLN y el gobierno federal y, claro, en la medida en que se aparta el go-bierno de esta concepción inicial, indudablemente se empantana el diálogo.En muchas ocasiones la intención del gobierno es y ha sido negociar tram-posamente con el EZLN, firmar una cosa y después no cumplirla, o tratar elmovimiento como si fuera un comité de vecinos o de revoltosos y, bueno,tratarlos como siempre ha negociado el sistema político mexicano; es decir,acuerda una cosa y no la cumple o la cumple a medias. Incluso, ha pretendi-do en todo este tiempo suponer que sobre la base de satisfactores materialespude negociar la voluntad revolucionaria, otorgándole vacas, tractores odespensas, cuando en realidad lo que está en el fondo del conflicto y de ladisputa, es el tipo de nación que queremos los mexicanos. Esto no lo entendió Zedillo y no lo entiende Fox; aquí es donde funda-mentalmente se entrampa el problema. La caracterización inicial de los orí-genes y la legitimidad de las demandas de los revolucionarios zapatistas, esmuy importante y estará presente en todo el proceso de negociación. La solución al conflicto que se expresa en Chiapas, pero que representaal conjunto de la comunidad indígena mexicana, está forzosamente ligada ala transformación del país. De esta manera, la contribución del EZLN a latransición del país ha constituido un elemento muy valioso; sin embargo,debo agregar que la transición democrática no ha tenido resultados plenos.El cambio de un partido en el gobierno por otro, no forzosamente significaun cambio en la relación Estado-sociedad. En lo económico, paradójicamente el actual gobierno continúa el mode-lo económico de los últimos tres sexenios priístas, o sea, está intocable, in-clusive la característica de estos sexenios ha sido no sólo la imposición deun modelo neoliberal de naturaleza depredador, sino también uno que im-pulsa medidas propias promovidas por los gobiernos mexicanos –leoninas,podemos afirmar– en contra de su propia población. Tenemos ejemplosmuy claros como el FOBAPROA , fraude con el cual se duplicó la deuda deeste país en un sexenio y no hay nadie en la cárcel; las carreteras fueron unfiasco y las tuvo que rescatar el Estado; los bancos los nacionalizó primero 43
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZel gobierno, después los remató sumamente baratos y ahora, anualmente, seles tiene que pagar alrededor de 30 mil millones de pesos anuales por servi-cio de la deuda a bancos que ya son de extranjeros en su inmensa mayoría yque, por lo tanto, los recursos que recauda el fisco no completan para satis-facer los requerimientos de la población. Este modelo económico ya adquirió una naturaleza dogmática, es into-cable. Mientras, las demandas de los indígenas y de los trabajadores siguensiendo postergadas, por satisfacer primero los compromisos contraídos apartir de la errática conducción del Estado. Es claro que el cambio demo-crático que reclama el país para satisfacer sus necesidades políticas, econó-micas y sociales, evidentemente no se ha producido plenamente. Esto noquiere decir que no hayan existido modificaciones a la anterior estructura depoder; han cambiado muchas cosas y, por lo tanto, incluso el EZLN, con elmovimiento indígena en su conjunto, tendrá también que replantear suestrategia para poder tener una presencia más exitosa en la nueva realidadpolítica mexicana. Han cambiado paradigmas con los cuales inició el Movimiento Zapa-tista, como el hecho de que ya no esté el PRI en el gobierno, que era una partefundamental del reclamo inicial zapatista; sin embargo, no existe una modi-ficación sustancial en la relación del Estado con los pueblos indígenas. Eneste sentido, estoy convencido que la relación sigue siendo la misma, por-que los grupos de poder que presionaron a Zedillo para incumplir los acuer-dos de San Andrés Larrainzar , son los mismos que presionan, han presio-nado y generado los mecanismos políticos y sociales para impedir que seconcrete una relación distinta entre el Estado y esos pueblos. ¿Quiénes son? Quienes tienen bajo su poder concesiones mineras, am-plias zonas forestales, agrícolas, que anteriormente fueron de los indígenas.Es mentira que los acuerdos de San Andrés vulneren la noción de que los re-cursos naturales que actualmente son de la nación, dejarán de serlo. Está se-ñalado con toda claridad en la Iniciativa COCOPA, que seguirán siendo partedel patrimonio de México; efectivamente, sí hay una concepción distinta enla forma como el Estado tiene que relacionarse con los indígenas, y losacuerdos de San Andrés, firmados el 16 de febrero de 1996, siguen siendovigentes. 44
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAÓSCAR OLIVIA Y MIEMBROS DE LA COCOPA Y LA CONAI DIFUNDIENDO AVANCES DE LAS MESAS DE NEGOCIACIONES EN SAN ANDRÉS LARRAINZAR. El gobierno, particularmente el de Zedillo, se arrepintió de haberlosfirmado originalmente, incumplió en los hechos pero los Acuerdos siguensiendo el motor de la lucha indígena. Creo que mientras éstos no se concre-ten en una legislación distinta, forzosamente la relación entre el gobierno yel EZLN va a continuar entrampada; no creo que hoy baste tener un nuevomarco jurídico para reanudar el diálogo. El costo que tendrá que pagar el go-bierno por el incumplimiento de los Acuerdos cada vez será mayor, porqueaunque el movimiento indígena haya estado inmovilizado durante estos úl-timos años y se encuentre desgastado en este momento, sus demandassiguen siendo vigentes. Su fuerza y cohesión radica en torno a principios y valores que muchasveces las sociedades en el mundo occidental o el mundo que llamamos civi-lizado entre comillas, no entienden o no quieren entender; por ejemplo siobservamos hoy, en las Cámaras Legislativas –ni en la de Diputados ni en lade Senadores– están representados los indígenas, el actual sistema políticolos excluye en los hechos. El sistema electoral mexicano carece de mecanis-mos que permitan la incorporación indígena a los órganos de representa- 45
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZción nacional a partir de admitir que su modo de entender, que su forma deconstruir sus acuerdos y procesar sus diferencias es distinta a la formalmen-te reconocida hasta hoy. Para los indígenas, los partidos, en el mejor de los casos, son lo que no-sotros entenderíamos como franquicias, no les dicen nada, incluso yo creoque las aportaciones que hacen los partidos, o quienes estamos en ellos, a lavida indígena interna cuando nos involucramos en sus comunidades, es ge-nerar conflictos y tensiones que anteriormente no tenían. Ellos tienen unaforma de afrontar sus diferencias, distinta de la democracia occidental. Re-conociendo esta realidad es necesario construir un marco institucional quepermita la incorporación de la voz indígena al Congreso de la Unión, respe-tando sus formas y procedimientos tradicionales que atienden a una culturadiferente pero no menos importante que la que hasta hoy nos hemos dadolos mexicanos en materia electoral. Al final de cuentas, el EZLN aporta a la transición política de México unconjunto de elementos significativos y de enorme trascendencia. La irrup-ción zapatista se produce en una fecha significativa para el país y para la con-cepción que involucraba a México en la ruta de incorporarnos al área de lospaíses exitosos económicamente, esto entre comillas. La incorporación de México al Tratado de Libre Comercio se anuncia-ba como la puerta de entrada al mundo de los países exitosos. Se anunciabacon bombo y platillo la incorporación de México a una ilusión que no teníasustento en la realidad, considerando la enorme desigualdad social que exis-te en nuestro país. A partir de un discurso oficial hueco y demagógico sepretendía evadir la realidad y no reconocernos como lo que somos y, en estesentido, una de las aportaciones del EZLN sería haberse constituido en unaconciencia crítica de lo que realmente somos como país. El levantamiento zapatista nos obligó a voltear los ojos hacia el interiorde nuestro país para vernos como lo que somos y lo que aún no hemos re-suelto. Somos un país pluriétnico y pluricultural, ya está reconocido en laConstitución, pero no en las relaciones cotidianas de este país. Entonces,tener un vigilante, un nivel de conciencia crítica hizo que una gran parte dela sociedad cuestionara lo que estábamos haciendo como país. Creo que enesta irrupción, naturalmente hay gente que cuestiona la realidad mexicanade diversa manera, los niveles de participación del Estado en el control in-terno de las elecciones tuvieron que irse reduciendo y eso fue una aporta- 46
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAción del zapatismo, aunque no sólo del zapatismo. Para que las eleccionesinternas en México tuvieran credibilidad tuvo que arrebatarse al Estadomecanismos de control discrecionales, que utilizaba ventajosamente. Aquí creo que lo que no se ha resuelto aún es que los grupos de podereconómico, ya no el Estado, pero grupos de poder económico que se expre-san a través de medios de comunicación, o de un conjunto de relaciones depoder, también contribuyen a enturbiar el ambiente de esos procesos elec-torales, esto no se ha resuelto. Los dueños de los medios de comunicaciónelectrónica o los grupos de poder que se expresan a través de ellos, estánasumiendo espacios de poder que antes detentaba el gobierno. Los grupos de poder económico intervienen en los procesos políticosabierta o subrepticiamente, a pesar de lo cual me atrevería a decir que la re-forma electoral de 1996, de alguna manera, está permeada por la irrupciónzapatista. Incluso en el diálogo de San Andrés, al paralelo de la construccióndel acuerdo entre los partidos y el gobierno para la reforma electoral del 96,estaba programada la discusión del tema de democracia y justicia, que era unasunto convenido entre el EZLN y el gobierno federal y, por otro lado, sedaba la reforma electoral que el gobierno acordó con los partidos políticos.En el desahogo de este tema en la mesa de San Andrés, el gobierno tiene unaactitud altanera y sospechosa, porque el gobierno asume una actitudprovocadora. En el proceso de diálogo, en lugar de formular propuestas y argumen-tos para el debate, la delegación gubernamental decide omitir cualquier opi-nión y guarda un silencio despectivo, que impacta en forma definitiva elproceso de diálogo. La delegación gubernamental, asiste a todas las reunio-nes, pero no participa absolutamente con ninguna propuesta. En conse-cuencia, aunque la reforma electoral del 96 produce mayores niveles de cer-tidumbre en los procesos electorales, no incorpora la concepción de losderechos indígenas al contenido de la misma. Esta actitud retadora, se suma al concierto de desatinos del gobiernoen el proceso de diálogo con el EZLN, como cuando el Presidente de la Re-pública sin notificarnos a la Comisión Legislativa, decreta órdenes deaprehensión contra de la comandancia zapatista, justamente cuando nues-tra comisión trabajaba intensamente en un proceso de acercamiento con loszapatistas. Para nosotros dicho acción constituyó un momento sumamente 47
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZdifícil y un golpe al proceso de paz, dado que en los hechos el Presidente de-cide en una acción unilateral la reanudación de las acciones de guerra. Estasituación en lo personal profundizó mis diferencias personales con Zedillo. Por fortuna o por desgracia, en momentos claves del conflicto en Chia-pas me correspondió, en calidad de vocero de la COCOPA, señalarle al Presi-dente los acuerdos de la Comisión, y no sólo mi posición personal. Estoenojaba bastante a Zedillo. Por ejemplo, me correspondió manifestarle conrelación a las órdenes de aprehensión del 9 de febrero, a nombre de laCOCOPA, que él había traicionado la confianza de la Comisión Legislativa yque, por lo tanto, nuestra Comisión había tomado la decisión de disolverse,ante la actitud del gobierno federal. Esto, aunque yo lo pensaba en lo perso-nal, y estaba profundamente convencido de ello, era también una expresióncolectiva y no sólo individual. Las discusiones con el Presidente acerca de la COCOPA eran cada vezmás difíciles y más duras, particularmente la última vez en que como Comi-sión nos vimos con él en diciembre de 1996 (después de formular la Iniciati-va de Ley de la COCOPA), tuvimos un altercado muy fuerte en términos per-sonales él y yo. Esa reunión que fue vital para el futuro del diálogo, nos obligaba a to-dos los actores ahí presentes a defender con argumentos y razones el proce-so de paz, sólo que ya para ese momento Zedillo tenía una postura radicalpara desconocer por la vía de los hechos lo que la delegación gubernamentalhabía firmado en San Andrés. Palabras más, palabras menos, recuerdo quele dije: “Es indispensable un Presidente fuerte y confiable al proceso de paz,un Presidente no puede desgastar su investidura desconociendo sus com-promisos”. Su primera respuesta, a boca jarro fue que bajo ninguna circunstanciapermitiría la balcanización del país y que él estaba dispuesto a pagar cualquiercosto político por grande que fuera. Yo le contesto que la iniciativa de laCOCOPA, era una traducción literal de los acuerdos que había firmado su go-bierno y que una posible salida a las observaciones que pudiera tener el go-bierno era que las realizara en el procesamiento de la iniciativa legislativa, quepudiera ser presentada como tal por la propia COCOPA ante el Congreso. En forma tajante y furiosa me contestó que si presentábamos la inicia-tiva él la descalificaría públicamente y que de haber sabido el contenido de 48
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAlo que había firmado su representante en Chiapas, hubiera preferido esperarmeses para revisar puntualmente el texto de los Acuerdos de San Andrés.Esta afirmación nos dejó helados a quienes participábamos en esa reunióny, ante la tensión que se había generado, Heberto Castillo, que creo fue elmotor de la primera COCOPA, intentó suavizar o persuadir al Presidente detener una posición menos dura, pero lo cierto es que la decisión ya estaba to-mada: los Acuerdos de San Andrés serían estigmatizados y descalificados através de una intensa campaña propagandística promovida desde elgobierno. A los priístas en la COCOPA se nos acusó de haber traicionado al Presi-dente, obviamente por no haber avalado su negativa de desconocer losacuerdos de paz. Lo que siguió fue muy triste. Meses después, ya cuando eldiálogo estaba prácticamente suspendido, un día me habla Heberto para de-cirme que iba a renunciar a la COCOPA, que estaba sumamente decepciona-do del presidente Zedillo. Sabiendo yo la importancia de Heberto para elproceso de paz, le pedí que me permitiera mandarle una carta al Presidentepara expresar su opinión y solicitarle una entrevista con la COCOPA, peroparticularmente lo que yo deseaba era el acercamiento entre el Presidente y MIEMBROS DE LA COCOPA EN SAN ANDRÉS LARRAINZAR, CHIAPAS. 49
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZHeberto para tratar hipotéticamente de reconfigurar el escenario del diálo-go. Recuerdo que la carta la entregué en Los Pinos un viernes y al siguientelunes el ingeniero Carlos Rojas, titular de SEDESOL, me llamó para pedirmeque si podía llevarle una copia de la carta que había entregado al Presidente.Lo hice esa tarde. Carlos Rojas vio el contenido de la carta y descansó porque pensó quelos términos que utilizaba pudieran haber sido agresivos. Y ahí me confióque la mañana de ese lunes el secretario de Gobernación le había llamadopara decirle que el Presidente estaba muy “encabronado” conmigo por di-cha carta, que en realidad no tenía más finalidad que un acercamiento entreHeberto y Zedillo. Dos semanas después de ese hecho, muere Heberto Cas-tillo, y a Zedillo me lo encontré en el funeral con la quijada trabada que le eracaracterística en los momentos de tensión. No supe si seguía “encabrona-do” conmigo, pero ya para ese momento era lo que menos me importaba.Heberto ya se nos había ido. La paz se había quedado sin su principalpromotor. En términos prospectivos, el formato de difusión que se aprobó para eldiálogo de San Andrés se conformó en torno de siete temas acordados entreel gobierno y el EZLN. El primero era derechos y cultura indígena; el segun-do, democracia y justicia; tercero, bienestar y desarrollo; cuarto, el tema dela mujer; quinto, la reconciliación en Chiapas; sexto, cese de hostilidades y,séptimo, y último, la firma de la paz y el acuerdo final sobre el destino de lasarmas. Para cada uno de estos temas se estableció una agenda programáticapara desahogarla, y el proceso de cada uno de ellos duraría entre dos y tresmeses; no por la discusión en sí misma en la mesa, sino por las consultas quetenían que hacer los zapatistas en sus comunidades. Se firma el primer acuerdo de paz el 16 de febrero de 1996 y, como ya afines de ese año se acercaban las elecciones de 1997, y no se quería, ni porlos zapatistas ni nosotros, que el proceso electoral contaminara el procesode paz; convenimos (el EZLN y la COCOPA), habiéndoselo planteado al go-bierno, la firma de un acuerdo de paz anticipado. El acto se formalizaría através de un procedimiento que llamamos la vía paralela en la negociación,una vía discreta con documentos “ciegos” del Presidente hacia los zapatis-tas y de ellos hacia él. 50
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Incluso el propio subcomandante Marcos fijó el mes de marzo de 1997como fecha para firmar dicho protocolo de paz; el EZLN planteaba tresasuntos previos que determinarían la firma de este acuerdo anticipado, y enellos se iba a retirar la declaración de guerra con lo que evidentemente las ar-mas no iban a generar la tensión o gravitar sobre el proceso de paz. Esas trescuestiones eran la ley indígena, que nosotros pensamos no tendría proble-mas porque era trasladar literalmente lo que firmó el gobierno con el EZLN. Dicen, por ejemplo los Acuerdos de San Andrés: “las comunidades in-dígenas serán reconocidas como entidades de derecho público”, a lo queluego el gobierno manifiesta su negativa. Le expresamos: “pero si los repre-sentantes gubernamentales firmaron”. “Sí, dice, pero no estoy de acuerdocon ello.” Entonces, podemos imaginar un proceso de negociación en elque el Presidente dice que no está de acuerdo con lo que firmó; eso,naturalmente, empantanó el proceso. Los acuerdos eran: uno, la ley indígena; dos, un programa de atenciónsocial a las comunidades indígenas de Chiapas, y tres, la libertad de tránsitopara que un grupo de zapatistas saliera a hacer vida política al país, ya sin ca-puchas. Estas tres demandas, perfectamente atendibles, nos iban a permitirfirmar un protocolo de paz anticipado; pero hubo barreras tan absurdascomo los celos entre personas del gobierno –porque cómo era posible quela COCOPA resolviera un asunto que no lo había podido resolver ni Chuay-fet ni el Presidente–, hasta actitudes más interesadas diciendo “si esto seconcreta muchos grupos de poder económico van a ser afectados”. Pero yo señalaría otra factor que desde mi punto de vista también inter-viene: Chiapas y las comunidades indígenas juegan un papel en la globalidadmundial, en el momento que las comunidades indígenas tengan un papelmás protagónico, se va dificultar que se malbaraten los activos nacionales,que se abastezca energía a Estados Unidos desde nuestro país sin tener nin-gún beneficio, como si fuéramos un territorio libre asociado. No obstante, considero que todos los actores en el conflicto tienen res-ponsabilidad en su falta de solución al problema, unos más que otros, y creoque el gobierno debe saber que está para entender y no para que lo entien-dan. Este gobierno, como el anterior, tiene su apuesta simplista y peligrosa,su postura hace pensar que el conflicto se va a resolver por razones natura-les, por el tiempo, o por cansancio, pero puede desaparecer Marcos, puede 51
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZincluso desaparecer el EZLN, y lo cierto es que los reclamos indígenas estánahí desde hace mucho tiempo y no se han abordado como tales. Cada día que pase, el costo político del gobierno para retomar el proce-so de negociación va a ser mucho más grande. Abrigo el temor de que unproceso social de tanto tiempo sufra un desgaste que genere problemas yconflictos internos entre las propias comunidades indígenas. Es natural, hasido enorme el desgaste, entonces por parte del gobierno debe provenir laaportación más significativa para recuperar el proceso de paz. Son el gobierno y las instituciones del Estado, en este caso el Congreso,en quienes cabe la responsabilidad de retomar el proceso de paz. Yo veríacomo indispensable para ello satisfacer la necesidad de un marco jurídicoque exprese un nuevo acuerdo político entre el Estado y los pueblos indíge-nas. Es evidente que no podemos hablar de normalidad democrática cuan-do sectores importantes de los ciudadanos mexicanos son excluidos en losprocesos de toma de decisiones; mientras esto no se remedie, no podemoshablar de un Estado incluyente. Cuando la marcha zapatista se realizó en 2001, los zapatistas plantea-ron hablar desde la tribuna del Congreso de la Unión, que yo creo ese debióser uno de los objetivos de la marcha pero no el único, porque otro, inclusode mayor relevancia, era el de haber participado en el procesamiento deldictamen legislativo de la ley indígena. No solamente era una cuestión deusar la tribuna, sino que cuando ellos toman la decisión de volver a Chiapas,dejaron en un estado de debilidad el proceso de discusión de la ley. Así, losindividuos que representan al poder formal dentro de las Cámaras, es decirla contraparte, tomaron la iniciativa política y generaron un dictamen comoel que tenemos, trunco, incompleto que, pervirtió los Acuerdos de SanAndrés. Por ejemplo, no toca los elementos de fondo, como el derecho aluso y disfrute de los recursos naturales, el concepto indígena de autonomía,sus derechos políticos; no toca lo esencial. Pero, ¿qué significaba que usaran la tribuna del Congreso de la Unión?El PAN se negaba porque afirmaban que legalmente no había nada que losavalara; pero tampoco había nada que se lo impidiera. Fundamentalmenteera una decisión de carácter político, y lo que estaba en discusión en ese mo-mento era si el estado actual de las cosas incluye o no a todos los mexicanos.Como carecemos de un sistema que incorpore a todos, indudablemente el 52
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAhecho de permitir que tomaran la tribuna los zapatistas, pacífica, prudente,respetuosamente como lo hicieron, debió decidirse en una votación, queganamos por apenas diez votos los que estuvimos de acuerdo en el Congre-so. Esto habla de la enorme resistencia que hay para modificar la forma au-toritaria en que concebimos la política y las relaciones entre el Estado y lasociedad. Hay una enorme resistencia en este país, no solamente del gobier-no, sino de muchos sectores –por cuestiones económicas, sociales y hastaraciales– que impiden entendernos como un todo, como país. Así, hay que replantear la discusión en materia de derechos y cultura in-dígena, pero también hay otras cosas que tendrán que modificarse para re-tomar el proceso de diálogo en Chiapas que hoy resulta fundamental para elEstado mexicano. No podemos apostarle a la polarización de la sociedad; larecuperación del diálogo es fundamental para la estabilidad democrática delpaís. Yo veo con preocupación que las posiciones de la dirección zapatistaque están por el diálogo puedan verse confrontadas con otras que están porla acción militar o por fortalecer otros núcleos guerrilleros que existen enotros lugares del país, en razón de la frustración por una actitud conciliado-RODOLFO ELIZONDO, PATRICIA FLORES, SECRETARIA TÉCNICA DE LA COCOPA Y HEBERTO CASTILLO EN SAN ANDRÉS LARRAINZAR. 53
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZra de los guerrilleros zapatistas ante un Estado racista y opresor, lo que nodio resultados positivos. El diálogo es vital. Una nueva dimensión del diálogo nacional para la Reforma del Estado3Ponencia presentada en el coloquio “Transición Política y Reforma delEstado”, convocado por el PRD, el 16 de agosto de 1995 en la ciudad de Mé-xico. Añejas insuficiencias, errores del gobierno y falta de desarrollo de lademocracia política han provocado uno de los mayores peligros que enfren-ta la nación: creciente distanciamiento entre la sociedad y el Estado. Desde hace ya demasiado tiempo, los actos del gobierno, la vida de lasinstituciones y el quehacer de los tres poderes de la Unión tienen un efectoambivalente en la sociedad. En un sentido, tales actos son percibidos de manera lejana y ajena a laangustiada cotidianidad y a las rutinas que la crisis impone a la sociedad, loque despoja al Estado de los soportes que permiten gobernar con legitimi-dad: la identidad, la cercanía y el apoyo popular. En otro sentido, los actos del Estado son vistos con incertidumbre eincluso con temor, por el incumplimiento reiterado de la palabra guberna-mental empeñada, por la constante distorsión de los compromisos origina-les. El reconocido descrédito de muchos órganos del Estado es mayúsculo ylas instituciones son pasto de ironías y sarcasmos, que llevan a la pérdida derespeto y autoestima en la sociedad. La legitimidad de todo gobierno, en cualquier nivel, se gana inicialmen-te con la transparencia de las urnas y se confirma a diario en el consenso yrespaldo popular de sus actos, lo cual implica que los sectores mayoritariosvean reflejados y protegidos sus intereses en la acción pública.3 Documento de trabajo interno para la COCOPA, agosto de 1995. 54
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Es urgente detener el proceso de desnaturalización de las relacionesentre gobernantes y gobernados y arropar el Estado con el apoyo de las ma-yorías. Hay que iniciar de inmediato la jornada para recuperar la credibilidadperdida y dotar a los actos del Estado, de decoro, respeto y confianza. Esta reconstrucción es para el cambio, para lo nuevo; no se debe cons-truir para las viejas relaciones, aunque exista la posibilidad de hacerlo. A esaposibilidad deben cerrarle el paso el consenso social y las fuerzas políticasmás comprometidas con la historia y los fines de la nación. Ante esta situación, el pasado mes de enero la sociedad mexicana ates-tiguó, esperanzada, la realización de dos acontecimientos promisorios: En el primero, el respaldo de los partidos políticos a la convocatoriapresidencial para suscribir los “Compromisos para un Acuerdo PolíticoNacional”, entre los cuales destacan: profundizar las relaciones democráti-cas entre los poderes de la Unión, arribar a la reforma electoral definitiva,fincar el nuevo federalismo, impulsar la reforma política del Distrito Fede-ral y garantizar la vigencia plena del estado de derecho. El segundo fue el establecimiento de la “Agenda básica para la Refor-ma del Estado”, por parte del Congreso de la Unión, presentada en la tribu-na de la Cámara de Senadores y aprobada por unanimidad en la Cámara deDiputados, donde también se acordó dar inicio de inmediato a los trabajospara concretar el diálogo nacional. En la Cámara de Diputados la intención fue que en el segundo periodode sesiones quedaran aprobadas las conclusiones para la Reforma del Esta-do. El acuerdo incluyó etapas, logística y responsables aceptados por los le-gisladores integrantes del Congreso de la Unión. Ambos sucesos fueron simultáneos a dos relevos: de la titularidad delPoder Ejecutivo Federal, y del Congreso de la Unión. El cambio, sin embargo, no se agotaba ahí. En esos aciagos días Méxi-co atravesaba por una situación que demandaba un replanteamiento tanprofundo de su sistema político como el surgido de ambas iniciativas. En efecto, desde distintos puntos aparecían acechanzas que no podíanser resueltas con enfoques superficiales ni con medidas cosméticas. De he-cho, por diferentes sucesos, la nación se encontraba en una obligada revi-sión de sus definiciones básicas, destacadamente de los métodos de convi-vencia social y la forma de gobernar. 55
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ La propuesta del Poder Ejecutivo Federal fue bienvenida por todos lossectores políticos, incluyendo los partidos políticos, cuyos dirigentes nacio-nales se comprometieron de manera sincera y abierta con los “Compromi-sos, para un Acuerdo Político Nacional”. Inusitadamente y luego de una breve consulta, la Cámara de Diputadosapoyó unánimemente la “Agenda Básica para la Reforma del Estado”. En suma, la gravedad de la crisis y la decisión democrática de los pode-res Ejecutivo y Legislativo resaltaron la necesidad de dar una respuesta re-publicana. Ésta se produjo de manera clara y contundente. Sin embargo, los acontecimientos tomaron una ruta distinta de la de-seada: la inconformidad con la preparación, desarrollo y resultados de va-rios procesos electorales; los tiempos de la reforma política en el DistritoFederal; el conflicto postelectoral en el estado de Tabasco; y los sucesos enGuerrero que culminaron con la muerte de 17 campesinos, adquirieron ladimensión suficiente para que los partidos de la Revolución Democrática(PRD), Acción Nacional (PAN) y del Trabajo (PT) decidieran retirarse de lamesa del diálogo y condicionaron su retorno a la solución satisfactoria deesos temas. En las Cámaras de Diputados y Senadores decayó el consenso logradoinicialmente, hasta el punto en que la “Agenda Básica para la Reforma delEstado” fue desplazada por asuntos de coyuntura que ganaron la mayoratención de la actual Legislatura. Esto impidió que en el segundo periodo desesiones se desahogara, hasta resolverse, el diálogo nacional, compromisoaprobado e incumplido. El partidismo político como fórmula democrática de convivencia,aunque perfectible, es inobjetable y cuenta con reconocimiento y respeto.Sin embargo, resulta conveniente que el ejercicio partidista identifique la di-mensión particular y diferente de cada fenómeno político; así podrá contri-buir mejor a resolver las tareas nacionales. La actitud de partido ha logrado subordinar el diálogo nacional para laReforma del Estado, también debido a que en los foros de toma de decisio-nes no existe aún suficiente presencia de importantes actores de la nueva si-tuación política. El dinamismo de la vida política nacional, a partir de diciembre de1994, es impresionante. Su efecto más directo es que las tareas del desarro- 56
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA HEBERTO CASTILLO, SUBCOMANDANTE MARCOS Y JUAN CARLOS GÓMEZ ARANDA.llo político se han extendido hasta involucrar a nuevos agentes políticos,quienes ahora resultan indispensables protagonistas en el diseño de solu-ciones de alcance nacional. Para estos efectos la representatividad que ya se alcanza con la vigenciade los partidos tiene que enriquecerse con las contribuciones de otros forosy agrupaciones que reúnen voluntades y consensos gremiales, regionales ysectoriales de incuestionable capacidad de convocatoria e importancia. La fórmula constitucional garantiza la integración democrática de lasrepresentaciones federal y estatal con base en criterios territoriales. Esta nodebe ser exclusiva, sino que debe entenderse como un espacio inicial para eldiseño creativo de fórmulas que incorporen expresiones y propuestas deotros segmentos del Estado y de la sociedad; en el caso de agrupaciones so-ciales, asumiendo las formas orgánicas que han decidido darse a sí mismas yreconociéndoles legitimidad sin objetar su diversidad y autonomía ni condi-cionar, autoritariamente, su incorporación al diálogo nacional, a que adop-ten formatos reglamentarios de participación que ya parecen caducos. Los acontecimientos desatados en Chiapas a partir del primero de ene-ro de 1994 han cimbrado a la conciencia nacional, el Estado y a la sociedad. 57
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZAl gobierno y al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) les fueimpuesto el imperativo moral de la tregua y la búsqueda de conciliación, sopena de recibir el repudio nacional y el aislamiento. Aquí no cabe más queun triunfalismo: el de la República que cobija a todos los mexicanos. Además de sus demandas específicas, el EZLN enarbola consignas de al-cance nacional que no deben ser menospreciadas. El regateo a la legitimidaddel EZLN es un ejercicio inútil que distancia y provoca resentimiento. Enotro sentido, amplios sectores largamente empeñados en el desarrollo de lasvías institucionales de acción política y en la preservación del Estado de de-recho se irritan ante la pretensión neozapatista de ser reconocidos como in-terlocutores importantes para discutir el presente y el futuro de México,como si contaran formalmente con la representación suficiente. No debe aceptarse la dicotomía. Es conveniente integrar al EZLN en eldiálogo nacional; proporcionarle el foro para debatir su propuesta ideológi-ca y programa político de manera tal que se confronte con la diversidad exis-tente hasta persuadirse de que las instituciones y la vía legal pueden tener,con su participación, la vitalidad suficiente para incorporar sus herencias,anhelos y proyectos. Es de capital importancia acabar con exclusiones y re-sentimientos y construir una nueva concordia y unidad nacionales sobre labase de la democracia y la tolerancia. El trabajo, como factor económico, carga con un gran rezago, queagravó la más reciente crisis. Su remuneración es de tal inequivalencia quepone al borde de la desesperación a grandes sectores populares, quienes yano ven expresados sus intereses en los tradicionales agrupamientos secto-riales y gremiales. En el campo y en la ciudad, entre asalariados, agricultores, comercian-tes a escala y microempresarios, cunden la suspicacia y la incredulidad hacialas propuestas corporativas de dirigencias cupulares, cada vez más lejanasde sus bases. Es urgente salirle al paso al barrunto de la tormenta y contribuir a laformación y solidaridad de interlocutores en este enorme conglomerado,pleno de suspicacias y escepticismo hacia las iniciativas gubernamentales.Habrá que realizar un gran esfuerzo para demostrar que el diálogo nacionalpara la Reforma del Estado tiene una determinación incluyente, capaz deenfrentar con éxito el reto organizativo que representa lograr acuerdos congrandes grupos desarticulados por la crisis. 58
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Complementariamente es necesario incorporar a los representantesdel capital productivo, a todos aquellos que arriesgan su patrimonio en em-presas que hoy tienen un alto valor estratégico en la generación de empleo yen el mantenimiento de la soberanía nacional. Los cambios en la distribución del ingreso son inevitables. El empo-brecimiento sin expectativas de millones de mexicanos conduce al desga-rramiento de la nación. Una repartición moderna de la riqueza y las oportu-nidades sólo son posibles mediante el acuerdo de todos los involucrados,destacadamente del capital y el trabajo. En suma, el diálogo nacional para la Reforma del Estado tiene en la ac-tual coyuntura la mejor oportunidad para la transición hacia una gobernabi-lidad democrática. El Congreso de la Unión es, por su esencia, el foro natural del diálogonacional, el convocante idóneo de los poderes Ejecutivo y Judicial y de to-dos los actores políticos y sociales. En él ya se concreta un nivel esencial dela voluntad ciudadana, organizada en espacios geográficos, y por la vía delos partidos, ahí se encuentra el trazo principal del espectro político-ideoló-gico vigente en la nación. No se trata de competir por titularidades con otras instancias del Esta-do, sino de garantizar que el relanzamiento del diálogo nacional cuente, des-de la médula, con las mejores condiciones desde su inicio. Tampoco se tratade continuar con el mismo formato del esfuerzo iniciado en enero, sino desalir del empantanamiento en que se cayó —el que postró las iniciativas decambio democrático—, para que la corrección configure una perspectivasuperior: un proyecto político con una amplia base de sustentación. La propuesta de redimensionar el diálogo nacional demuestra su since-ridad comprometiéndose al perfeccionamiento cotidiano de la equidad enla participación de todos sus actores y a la renuncia a cualquier mecanismode manipulación y sustitución de voluntades libres. Para México, la Reforma del Estado no es prescindible, es una necesidadde cuya satisfacción dependen la paz interna, la unidad nacional, la sobera-nía y la integridad territorial. Las principales fuerzas actuantes en el escena-rio nacional, independientemente de sus diagnósticos y líneas políticas, re-conocen el trascendente significado que tienen hoy el papel del Estado y susinstituciones, tanto por su carga histórica como por la importancia y actuali-dad que tiene el mejorar su funcionamiento y vínculos con la sociedad. No 59
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZtienen eco en México las voces que convocan a la demolición de lo construi-do, pero esto no valida la pretensión de ahogarlas o ignorarlas. En su reforma, el Estado debe empezar por replantear su relación con laciudadanía. Ante la inexorable trayectoria de los procesos económicos y fi-nancieros, que ha hecho perder décadas de esfuerzo a millones de mexica-nos, tiene importancia capital restituir a la ciudadanía la capacidad de deci-dir sobre su futuro y destino. La voluntad de un pueblo, está demostrado, tiene fuerza arrolladora.Las condiciones de excepción provocadas por la crisis económica son opor-tunidad para que, mediante la Reforma del Estado, se recupere plenamenteel estado de derecho, con la reivindicación de los compromisos constitucio-nales de justicia y democracia. El Estado, las instituciones y los tres Poderesde la Unión deben crear las condiciones para que el ciudadano rescate el de-recho de ejercer cabalmente su dimensión original, como protagonista delos procesos de búsqueda del bienestar y desarrollo político. Reforma nacional y del Estado, con el pueblo y por la nación, es la con-signa de una amplia convocatoria que debe ser lanzada antes de que sea de-masiado tarde. La Reforma del Estado debe trascender a cúpulas y elites para convertir-se en un ejercicio profundamente democrático, cuyo requisito es la presen-cia activa de la sociedad en la reformulación de sus relaciones con el Estado,concebido éste como entidad subordinada a la voluntad colectiva. La transición mexicana hacia una democracia moderna no podrá omitiresta sentencia. Al gobierno de la República, al Congreso de la Unión, a lospartidos y corrientes políticas como suma y en particular a cada uno, tocarádecidir el carácter de su participación: como compañero de viaje en el grancurso nacional o como escollo avasallado. Carta No. 1 al presidente Ernesto Zedillo México, D.F., a 29 de septiembre de 1995.Dr. Ernesto Zedillo Ponce de LeónPresidente Constitucional de los Estados Unidos MexicanosPresenteCiudadano Presidente:Desde su protesta como candidato, pasando por su toma de posesión comoPresidente Constitucional y en innumerables actos públicos, ha reiterado 60
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAusted su compromiso personal e institucional por la democracia y, conse-cuentemente, la Reforma del Estado. Como prueba de ese compromiso, usted se ha reunido en diversas oca-siones con líderes de los partidos políticos, así como con representantes po-pulares del Congreso de la Unión. Igualmente, a iniciativa del gobierno de laRepública se firmó, en enero pasado, un documento inédito en la historiadel país: Compromisos para el Acuerdo Político Nacional, suscrito con losdirigentes de los cuatro partidos más importantes de nuestro país. Diversos sectores sociales y medios de comunicación han respondidoa este llamado al cambio. Algunos lo han apoyado con entusiasmo; otroshan manifestado reservas, pero se han sumado también. Son pocos, afortu-nadamente, los que no han acudido a dicho llamado, sea por incredulidad,indiferencia o intolerancia. No obstante, la compleja realidad del país y los intereses legítimos delos partidos políticos, han provocado que los avances en el proceso de la Re-forma del Estado no se hayan concretado aún. Adicionalmente, el grueso dela sociedad no participa activamente en dicho proceso, al que debía no sóloasumir como propio, sino adueñarse del mismo. Desde mi punto de vista, la Reforma Democrática del Estado en la queestamos empeñados, tiene una trascendencia comparable a otros momen-tos clave de la historia patria. No exagero al situarla junto con la Independencia o la Revolución, porsu capacidad de cambiar íntegramente la faz del país. A diferencia de estos momentos históricos concretos, la Reforma delEstado por consenso permitiría transitar pacífica y concertadamente porlos cambios, consolidando instituciones y garantizando de manera plenanuestra convivencia social en las mejores condiciones. Estoy convencido de que el Congreso de la Unión, como organismorepublicano de representación popular, está en posibilidades de tener unaparticipación decisiva en el curso de la Reforma del Estado. La instancia ca-maral, mediante acuerdos interpartidarios transparentes y sólidos, podríagarantizar la estabilidad de los acuerdos, convocar a la participación socialy, de esta forma, consolidar la credibilidad en las instituciones y en el país. El periodo de construcción de los consensos puede ser largo, pero losavances que vayan surgiendo en el camino serán sólidos por la fuerza de la ley 61
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZy el apoyo de una sociedad participante, que finalmente será la que decidirásobre la agenda y los agentes del cambio democrático de este fin de siglo. De acuerdo con las ideas anteriores, me permito enviarle en anexo undocumento, con la aspiración de que signifique un aporte al proceso de de-mocratización integral en el que estamos inmersos. Sin otro particular, quedo de usted. Atentamente Diputado Jaime Martinez Veloz Carta No. 2 al presidente Ernesto Zedillo México, D.F., a 4 de octubre de 1995.Dr. Ernesto Zedillo Ponce de LeónPresidente Constitucional de los Estados Unidos MexicanosPresenteCiudadano Presidente:A reserva de comentarle personalmente los pormenores del encuentro en-tre la Comisión de Concordia y Pacificación y representantes de la direcciónpolítica del EZLN, en especial lo referente a una larga entrevista con el sub-comandante Marcos, me parece importante distraer su atención a fin de ha-cerle patente algunos puntos de vista. En primer lugar, creo que la COCOPA ha resultado ser un acertado en-cuentro de opiniones divergentes, unidas en una búsqueda más alta que lade sus intereses de partido: la consolidación de la paz social. En segundotérmino, a pesar de las primeras impresiones difundidas por los medios decomunicación, el encuentro celebrado en “La Realidad” puede ser califica-do de positivo, si se toman en cuenta los alcances políticos que tiene la dis-posición del EZLN para participar en el Diálogo Nacional para la Reformadel Estado. Estoy convencido que en la actual situación que atraviesa nuestro país,es necesario avanzar decididamente en la consolidación de un ambiente dedistensión, por lo cual me permito solicitarle su apoyo a las siguientes medi-das que, estoy seguro, influirían fuertemente en el ánimo de concordia quedebe prevalecer: 62
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAMIEMBROS DE LA COCOPA CON EL PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO Y BEATRIZ PAREDES EN LA RESIDENCIA OFICIAL DE LOS PINOS. Apoyar a la comunidad de “La Realidad”. El antecedente de lo ocurri-do a la comunidad de Guadalupe Tepeyac, que aún no se recupera de lasconsecuencias que le acarreó un gesto similar, no debe repetirse. Un gestode distensión de parte del gobierno de la República puede ser el otorgar a lacomunidad mencionada apoyos en abasto alimenticio, medicamentos y ar-tículos de uso doméstico y de primera necesidad. La ayuda podría canalizar-se a través de la CONAI y la propia COCOPA, para impedir que se interpreteeste gesto como un intento de manipulación o engaño. Hacer patente su preocupación por el clima de amedrentamiento quepriva en el norte del estado, debido a la presencia de grupos paramilitaresque en más de una ocasión han llegado ya al homicidio de ciudadanos y diri-gentes políticos. Hoy el principal peligro del retorno a la violencia y lainestabilidad proviene de estos grupos. Solicitar un informe del estado jurídico que guarda el proceso seguidoa Javier Elorriaga Berdegué y los demás presos acusados de militancia za-patista y pasar a la búsqueda de la mejor fórmula legal para su inmediata li-beración. 63
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Disponer que las instancias respectivas del gobierno federal brinden unapoyo consistente a la preparación y realización de los foros entre el EZLN, laCOCOPA y diversas organizaciones sociales, donde se consensuarían posicio-nes para presentarse en el Diálogo Nacional para la Reforma del Estado.Ciudadano Presidente: Su apoyo a estas propuestas confirmaría el espíritu de diálogo expresadopor el gobierno federal en San Andrés Larrainzar y tendrían un impacto po-sitivo en el escenario nacional. La política aplicada por usted en el trata-miento al conflicto chiapaneco es lo suficientemente sólida como para im-pulsar estos gestos de distensión que, no tengo la menor duda, sabrá reco-nocer la dirigencia política del EZLN. Sin otro particular, le reitero la seguridad de mi más alta consideración Atentamente Diputado Jaime Martínez Veloz JAIME MARTÍNEZ VELOZ, PABLO SALAZAR Y PERSONAL DE APOYO REMOVIENDO OBSTÁCULOS EN EL CAMINO EN SU VISITA A LA ZONA NORTE DE CHIAPAS. 64
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA 4 Acerca de la detención de Fernando YáñezEn momentos en que la sociedad mexicana observa con confianza y espe-ranza los resultados alcanzados en el proceso de pacificación de Chiapas, ladetención de Fernando Yáñez Muñoz es un hecho que hace resurgir la sos-pecha. Las suspicacias y el temor acechan nuevamente. Lo novedoso en esta ocasión son los graves efectos que sobre la políti-ca nacional tiene hasta el momento ese suceso y lo que parece ser la determi-nación para tener encarcelado a Yáñez Muñoz; de hecho, se le demanda de-mostrar que las acusaciones motivo de su aprehensión son falsas. En otras ocasiones se han conocido, al menos, montajes más escrupu-losos (algunos de ellos han recurrido a filmaciones televisivas, para fincaracusaciones judiciales). En esta ocasión se pide a la sociedad, que en un actode fe, crea en la palabra de los agentes policíacos. Las actuaciones gubernamentales en el procedimiento de aprehensióny las pruebas que la fundamentan no han sido satisfactorias. Muy probable-mente un juez imparcial decidiría la libertad del detenido. La importanciadel procedimiento judicial palidece ante las resonancias e implicaciones po-líticas del caso. Hasta antes de la detención de Fernando Yáñez Muñoz la línea políticaen que se encontraban empeñados los tres Poderes de la Unión reportabaun absoluto éxito en sus resultados: cese al fuego; designación de represen-tantes mutuamente aceptados para iniciar el proceso de pacificación; inter-vención consensual de una comisión mediadora, y de otra más del PoderLegislativo, para contribuir al proceso; acuerdo en los procedimientos dediscusión, inicio y término de trabajos con una intensa participación pluralaceptada y promovida por ambas partes, las que así se obligan, más aún, arespetar los acuerdos y compromisos y, por fin, el reconocimiento del EZLNde que los trabajos de las últimas sesiones en San Andrés Larrainzar satisfa-cen, por sus métodos y resultados, las expectativas rebeldes.4 Documento interno para la COCOPA, noviembre de 1995. 65
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Regatear estos resultados es mentirle a la nación. Personificarlos esmezquino porque son, ante todo, expresión de la determinación pacifista detoda la sociedad mexicana a cuya voluntad sirven los actos del Estado. Otro elemento del momento político es el acuerdo firmado entre la Se-cretaría de Gobernación y los partidos políticos registrados para avanzar enel proceso de Reforma del Estado. La sociedad, los factores de la producción y el capital financiero hanmanifestado tranquilidad y se inicia la recuperación de confianza en los ac-tos estatales a raíz de estos sucesos. El apresamiento de Fernando Yáñez Muñoz busca descalificar a los in-terlocutores del gobierno, del Poder Legislativo y de la sociedad civil; pro-vocar la sospecha entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo y alentar los áni-mos revanchistas del autoritarismo aventurero al que la sociedad ha dado laespalda. No es la primera vez que se despliega tan desmesurado intento y tam-poco será la primera vez que fracase ante la determinación de mantener launidad nacional y la concordia. Esa ha sido la voz de la sociedad.MIEMBROS DE LA COMANDANCIA ZAPATISTA Y LA COCOPA LEYENDO UN COMUNICADO DE PRENSA DESPUÉS DEL ENCUENTRO OFICIAL ENTRE LOS LEGISLADORES Y LOS COMANDANTES ZAPATISTAS. 66
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA La tarea, ahora, es recuperar la certidumbre golpeada por la detenciónde Yáñez Muñoz; la certeza de que no habrá cambio en el rumbo de procesode pacificación ni Reforma del Estado. Los elementos en que se basa la de-tención deben ser revisados cabalmente para demostrar, con todo rigor, suapego al derecho. Seguramente el cumplimiento de este requisito pondrá enlibertad al detenido. Esto hará que los actos del gobierno recuperen congruencia ante la so-ciedad y su interlocutor el EZLN. El gobierno no debe dejarse provocar niembarcarse en las aventuras de los autoritarios. Está llamado a sostener laexitosa simetría que ha mantenido con el Poder Legislativo en el proceso depacificación. Es indispensable restituir la certeza de que el gobierno no hace un do-ble juego, que frente al EZLN su conducta es rigurosa en el cumplimiento delos pactos y compromisos que establece. Esos son los significados que hoy están en juego: incertidumbre y sos-pecha, o esperanza y confianza; aventurerismo autoritario, o congruencia yfortaleza en los actos del Estado. Los Acuerdos de San Andrés: Una razón de esperanza5La conclusión de la primera de seis etapas del Diálogo de San Andrés haarrojado sus primeros resultados. Los acuerdos alcanzados en la Mesa deDerechos y Cultura Indígena nos dan argumentos suficientes para soste-ner con optimismo y esperanza que un nuevo día ha surgido para los mexi-canos. Este día se caracteriza por el triunfo de la razón sobre la fuerza. Se hainaugurado en San Andrés una nueva forma de entendimiento, un nacientemodelo de negociación honorable que se ha significado por la igualdad de5 Discurso pronunciado en el acto de la firma de los Acuerdos de Paz en Materia de Derechos y Cultura Indígena, en su caracter de Presidente de la COCOPA, el 16 de febrero de 1996, San Andrés Larrainzar Chiapas. 67
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZlas partes, el respeto a las diferencias y la dignidad en la sustentación de po-siciones y principios. En el diálogo entre el EZLN y el gobierno federal, hasta hoy nadie haperdido, todos hemos ganado. Pero sobre todo, van ganando aquellas fuer-zas progresistas que entienden que la sociedad que se necesita construirpara el próximo siglo debe resultar en un país de equilibrios. En esa nueva relación, no se acallarán las voces de los que protestan nise avasallará al adversario en la lucha política. El entendimiento surgirá, dela comprensión de que en toda negociación ninguna de las partes gana abso-lutamente, ni hay quien pierda todo. En este país se privilegiarán el debate y la discusión como expresioneslegítimas de entendimiento, y que las partes se vean como iguales, se tratencon igual respeto y consideración. Con la firma de estos acuerdos de paz todos salimos ganando. Gananlos indígenas de Chiapas porque en ellos encuentran respuesta a las princi-pales demandas que han dado sentido a su lucha. Gana la sociedad chiapa-neca porque se da un paso firme y serio para la construcción de la paz en elestado. Ganan los pueblos indios de México porque ven reconocidos susderechos y el respeto de su cultura. Y gana todo el país porque con los diálo-gos de San Andrés y la firma de estos acuerdos, prevalece la idea de que enMéxico es necesario que se construyan nuevos equilibrios políticos que ha-gan posible un mejor futuro para todos los mexicanos. Al atestiguar la firma de estos importantes e inéditos acuerdos, quienesintegramos la COCOPA podemos afirmar que todo es posible en política sise anteponen el diálogo y la negociación; que nada ni ninguna situación, pordifícil que parezca, es irreconciliable; que aún en medio de las más grandesdiferencias siempre nos quedará el recurso de la palabra que haga posible elentendimiento y la reconciliación. La sociedad mexicana tiene razones de optimismo en este momento.No sólo porque ha imperado su determinación pacifista, sino también por-que toda ella y sus instituciones están inmersas en un proceso de revisión yreforma que atenderá, a escala nacional, las causas que originaron el estalla-miento armado. La Reforma del Estado y el diálogo nacional incluyente sonla única forma responsable y democrática de impedir que estallen nuevosconflictos.
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Las instituciones, la política y la sinceridad de los protagonistas en elproceso de pacificación han sido puestas a prueba y hoy pueden reportar ala sociedad mexicana un balance inicial de cumplimiento y esperanza. Nada es irreconciliable. Desde Chiapas se ha probado que todo es po-sible, aún en medio de las más difíciles circunstancias y diferencias. Por eso,en San Andrés, el diálogo… va ganando. Carta No. 3 al presidente Ernesto Zedillo México, D.F., a 16 de abril de 1996.Dr. Ernesto Zedillo Ponce de LeónPresidente Constitucional de los Estados Unidos MexicanosPresenteCiudadano Presidente: Me dirijo a usted, para referirme al proceso de pacificación que actual-mente se lleva a cabo en el Estado de Chiapas. Existen múltiples indicios deque la solución al conflicto avanza en buen sentido, es decir, rumbo a unasalida concertada, que dé por resultado una paz con dignidad. Mucho delmérito corresponde a la responsabilidad y disposición de las partes y, desdeluego, a la actitud de las instituciones que, a pesar de los malos entendidos,las provocaciones y los altibajos, se han mantenido a la altura de lo que la so-ciedad mexicana espera de ellas. En este mismo sentido, considero que algunas acciones complementa-rias pueden ayudar a fortalecer el ambiente de distensión, por lo cual mepermito solicitarle su apoyo a las siguientes medidas que, estoy seguro, in-fluirían fuertemente en el ánimo de concordia que debe prevalecer: Solicitar un informe del estado jurídico que guarda el proceso seguidoa Javier Elorriaga Berdegué y los demás presos acusados de militancia zapa-tista y pasar a la búsqueda de la mejor fórmula legal para su inmediata libera-ción. Esto cobra especial relevancia ya que, a poco más de un año de su en-carcelamiento, las causas por las que se les aprehendió parecen superadas. Las últimas reuniones en Larrainzar, han coincidido con acciones dedesalojo de predios rurales. La última de ellas, dejó un saldo de varios cam-pesinos muertos. En una coyuntura tan compleja y delicada como la quecampea en el estado, acciones de este tipo tensan el clima político en la enti- 69
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZdad y dificultan objetivamente el proceso de diálogo en Larrainzar. Por estarazón, sería conveniente que la federación hiciera todo lo que estuviera a sualcance para que los conflictos agrarios en la entidad se resolvieran por la víade la concertación y no teniendo que recurrir al uso de la fuerza pública. Ciudadano Presidente: La instrumentación de estas propuestas confirmaría el espíritu de diá-logo que el gobierno federal ha expresado en San Andrés Larrainzar y segu-ramente lograría un impacto positivo a nivel nacional. Sin otro particular, le reitero la seguridad de mi más alta consideración Atentamente Diputado Jaime Martínez Veloz Carta No. 4 al presidente Ernesto Zedillo México, D.F., a 6 de mayo de 1996.Dr. Ernesto Zedillo Ponce de LeónPresidente Constitucional de los Estados Unidos MexicanosPresenteCiudadano Presidente: Preocupado por algunos sucesos que tienden a enturbiar el clima dedistensión que se había logrado en la mesa del diálogo en Larrainzar, me di-rijo a usted para compartir algunas reflexiones a este respecto, esperandonuevamente que el compromiso por la paz que ha caracterizado a su Go-bierno posibilite seguir avanzando por el camino que la sociedad mexicanademanda. Después de lo sucedido en la última semana, se han vulnerado tres as-pectos fundamentales en los que descansa la confianza de las partes. En pri-mer lugar, la sentencia a Elorriaga y Enztin ha sido doblemente desafortu-nada. Por un lado, de acuerdo a la información que han proporcionado losmedios de comunicación, las pruebas sobre las que descansan las sentenciashan sido puestas en tela de juicio por otras instancias del Poder Judicial, loque nos hablaría de la posibilidad de una lamentable aplicación discrecionalde la justicia. 70
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Por otro lado, la acusación de terrorismo a los presuntos zapatistas pa-rece inapropiada. Es menester recordar que el fin último del proceso de pa-cificación, de acuerdo a la Ley del Diálogo, es dar cauce institucional a la in-surrección armada. No se puede esperar que los zapatistas acudan con con-fianza a la concertación si el mensaje de fondo que se les lanza es que la justi-cia los considera terroristas. Más allá del significado formal y legal de las sentencias, éstas compla-cen a los duros de ambos extremos, tanto a los que demandan salidas defuerza, que nunca los son, como aquellos que siempre ven en los actos degobierno complots e intenciones que se desploman por el propio peso de suabsurdo. En segundo lugar, el clima que se ha creado no favorece al trabajo quehemos venido desarrollando los legisladores federales al interior de la Co-misión de Concordia y Pacificación. Si se toma en cuenta que ésta ha alcan-zado su propio espacio político y ha logrado concitar la confianza de las par-tes, afectar su desempeño significaría la pérdida de un útil instrumento denegociación para lograr la paz. En tercer lugar, la tensión suscitada durante la última semana se suma alas ya incontables ocasiones en que a cada paso de la negociación se corres-ponde una provocación o un obstáculo para el proceso. Esta situación afec-ta sobre todo la credibilidad en las instituciones e incluso socava el compro-miso asumido por el propio Presidente de la República. Ante este panorama, afortunadamente el grueso de los legisladoresmiembros de la COCOPA ha sostenido el compromiso y la unidad que hancaracterizado a esta instancia. Sin embargo, lo que en anteriores comunicaciones mencioné como im-portante para la distensión se ha vuelto prácticamente indispensable. Es asíque nuevamente y en forma respetuosa le solicito que se lleven a cabo algu-nas acciones que tengan la virtud de apoyar la distensión y, de esta manera,coadyuvar a un mejor ambiente para continuar los avances en el proceso depacificación. Una acción inequívoca en este sentido lo sería la búsqueda, conjunta-mente con el Poder Judicial, de la mejor y más expedita forma de lograr la li-beración de los presuntos zapatistas presos y sentenciados. Ciudadano Presidente: 71
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZJAVIER MARTÍNEZ VELOZ Y LA COMANDANCIA ZAPATISTA EN EL FORO ESPECIAL PARA LA REFORMA DEL ESTADO. Estoy convencido de que la instrumentación de esta propuesta confir-maría el espíritu de diálogo que el gobierno federal ha expresado en SanAndrés Larrainzar y seguramente lograría un impacto positivo a nivel na-cional. Sin otro particular, le reitero la seguridad de mi más alta consideración. Chiapas. ¿Principio o fin de la Reforma del Estado?6El escenario de incertidumbre constante en el que se ha desarrollado la ne-gociación en Chiapas debe ser analizado en el marco de una reflexión positi-va sobre el futuro de la concertación y sus posibilidades reales de allanar elcamino hacia la paz.6 Documento publicado en el diario Reforma, mayo de 1996. 72
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Chiapas es una herida abierta que hay que sanar, no ahondar. En la so-lución al conflicto no debe haber vencedores y vencidos, sólo un ánimo ne-gociador verificable en todo momento.1. La negociación en peligro Diversos sucesos han entorpecido el diálogo para concertar una pazdefinitiva y avanzar hacia la solución de fondo a los problemas políticos,económicos y sociales que tuvieron en el alzamiento de Chiapas una expre-sión extrema. Desalojos, presencia de grupos paramilitares, enfrentamientos por mo-tivos políticos o religiosos con saldo de heridos y muertos, acciones judicia-les inoportunas, violencia rural, la sentencia a Javier Elorriaga y SebastiánEntzin por diversos delitos, entre ellos el de terrorismo, movilizaciones mi-litares, así como actitudes intransigentes o chantajistas de los interlocutoresde uno y otro lado, son sólo algunos de los hechos que han afectado la conti-nuidad de la mesa de Larrainzar. En paralelo, el ambiente de enrarecimiento ha sido acrecentado porcampañas de desprestigio contra las instancias de intermediación, descalifi-caciones a priori a propuestas de las partes, amenazas anónimas contra per-sonalidades y organizaciones que apoyan el proceso de paz. La suma de acontecimientos impide aceptarlos como naturales o for-tuitos. Hay bases para pensar en la existencia de importantes niveles de in-fluencia y acción por parte de sectores que con una visión estrecha deseanuna salida sin futuro: el aplastamiento del movimiento armado. Más aún, el esfuerzo de diseñar e instrumentar políticas públicas parala zona se ha perdido, en gran medida debido a la descordinación e inopor-tunidad institucional, que las han hecho parecer parte de una estrategia decontención, y no un verdadero trabajo gubernamental encaminado a resol-ver la problemática del estado. El escaso compromiso de los funcionarios y operadores de estas políti-cas, la ausencia de los mismos en zonas claves de pobreza, la dispersión delos recursos, la no participación de las comunidades en la planeación y ope-ración de los programas ha resultado en un fracaso de estas políticas, que nohan contribuido ni a mitigar los estragos de la pobreza y la injusticia, ni acumplir los fines de una estrategia de contención. 73
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Lo que sí han logrado con suma eficiencia es agudizar la tensión en elestado e incrementar los niveles de desconfianza de las comunidades haciatoda acción gubernamental. Bajo esos términos, no es posible pensar en una concertación honestaen Chiapas dentro de un marco de provocación, ya sea abierta o encubierta,en un doble juego en que la negociación se transforma sólo en una forma deganar tiempo para la aplicación de una estrategia distinta. De aceptarse que se trata de sucesos fortuitos, tampoco es posible con-cebir asepsia del proceso de negociación frente a lo que ocurre en el entorno. Todos los hechos referidos, aunque formalmente ajenos a las pláticas,afectan en mayor o menor medida su desarrollo, al estar ligados a los temase intereses que se abordan en ellas. Es el caso, por ejemplo, del proceso y la sentencia por terrorismo a lossupuestos zapatistas Elorriaga y Entzin, que se ha constituido en un obs-táculo real en las negociaciones. La sentencia colocó al gobierno federal en la paradoja de estar sentadofrente a una contraparte que fue acusada de terrorismo por una dependen-cia gubernamental, la Procuraduría General de la República, y condenadacomo tal por otro poder, el Judicial, en un fallo que no resiste un análisisprofundo. Para el Congreso de la Unión la sentencia representa el haber aprobadola Ley del Diálogo para favorecer a un grupo de terroristas. Lo cual no fue elcaso. Está claro que todos los senadores y diputados votamos a favor de laLey a partir de la consideración básica de que los zapatistas no son terroristas. Los planteamientos de los Poderes Ejecutivo y Legislativo que lleva-ron a la citada Ley, partieron de que al EZLN lo integra un grupo de mexica-nos con intereses legítimos, que plantea demandas sobre una realidad de in-controvertible injusticia. Otra cosa es no compartir ni aceptar sus métodos de lucha y de allí elesfuerzo que el Poder Legislativo ha asumido como suyo, de propiciar lascondiciones para que esa justa expresión de un conjunto de reivindicacio-nes se canalice por las vías legales, en un Estado fortalecido en su vida de-mocrática. Ese, por lo demás, ha sido el punto de partida que desde el inicio delconflicto en Chiapas motivó la persistente posición de la mayoría de la opi- 74
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAnión pública nacional, que ha exigido una y otra vez el logro de la paz enChiapas por la vía del diálogo y a partir de resolver las justas demandas delos sectores marginados de esa entidad, zapatistas o no zapatistas. Sin embargo, la realidad ha mostrado que el camino de la concertaciónno es sencillo ni fácil. Se enfrenta, desde su inicio, a resistencias e interesestan antiguos como resistentes y miméticos. Hasta ahora, cada nueva dificul-tad se ha remontado. En cada ocasión, con diferentes matices y a través dedistintas manifestaciones de civilidad. En mucho, se ha logrado por la atención que, pese al alargamiento delproceso de solución, la opinión pública mantiene sobre él. Igualmente, laporfía de los organismos de intermediación –CONAI y COCOPA–, que hanredoblado sus esfuerzos frente a cada uno de estos hechos negativos, hacontado para conducir a las partes de nueva cuenta a la negociación. No se puede desconocer, sin embargo, que la reiteración de hechos deeste tipo hace imperar la desconfianza donde debió construirse la confianza. El riesgo es que las provocaciones y malos entendidos agoten por la víade la desconfianza el camino de la concertación y que un agravamiento delconflicto lleve a un nuevo enfrentamiento armado entre mexicanos con susimpredecibles consecuencias.2. ¿ Arrinconar o concertar ? La exigencia nacional es encontrar el marco legal y operativo que ga-rantice en forma fehaciente la resolución de las justas demandas sociales,económicas y políticas esgrimidas por el EZLN como base de su alzamientoy que han sido reiteradamente aceptadas por las autoridades como reflejode una problemática real. No obstante este consenso social sobre la forma de resolver el conflic-to, desde enero de 1994 se ha manifestado dos formas de comprender el fe-nómeno chiapaneco y de cada una de ellas se desprenden estilos distintos deabordar la negociación. Una, que entiende el levantamiento indígena como parte del agota-miento de las formas políticas, sociales y económicas con las que hemos vi-vido, para de aquí desprender la solución al conflicto dentro de los grandescambios exigidos por la mayoría nacional. Otra, que toma al conflicto como 75
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZalgo aislado, sin connotaciones nacionales, que hay que desactivar puntual-mente. Esta vía permite llevar la negociación al límite y apuesta más al des-gaste de su contraparte que a la celebración de acuerdos. En la primera vía se inscribe el esfuerzo emprendido por el conjunto delas fuerzas políticas representadas en el Congreso de la Unión, al asumir queel conflicto chiapaneco es una enorme llamada de atención sobre las ingen-tes deficiencias del actual sistema. Como representante del Congreso, esa ha sido para la COCOPA la visióndel conflicto, en el espíritu fundamental de la Ley Para el Diálogo y la Concer-tación de que se debe lograr una paz digna sin vencedores ni vencidos. En el transcurso de nuestros esfuerzos por llevar el diálogo haciaesa meta hemos aprendido que no hay sólo un reto, sino dos: hacer viableel proceso de paz y fortalecer a las instituciones a través de su democrati-zación. A partir de allí, en la COCOPA se ha entendido que para resolver la situa-ción en Chiapas es necesario enfrentar una problemática política nacionalcon soluciones que sólo pueden darse a través de una Reforma Democráti-ca del Estado. Por esta razón, en su momento, la COCOPA propuso una agenda ampliapara la Reforma del Estado y la participación en ese proceso no sólo de lospartidos, sino de los zapatistas y muchas otras fuerzas no partidarias. La ter-ca realidad una vez más ha mostrado que este planteamiento no ha perdidoun ápice de su vigencia. En suma, la vía propuesta y defendida por la COCOPA es una negocia-ción abierta, leal, democrática, sin dobles juegos ni simulaciones. Sin embargo, sucesos que promueven la desconfianza, personalismos,intereses ocultos, visiones guerreristas, tecnocráticas o burocráticas y otrasmanifestaciones de la conducta humana de los protagonistas del procesohan representado un constante valladar al avance del diálogo. En los hechos se ha constatado que en las diversas instancias federales,estatales y los miembros de la delegación gubernamental no existe una vi-sión y una actitud homogénea frente al conflicto y sus vías de solución. En general, en el proceso mismo de diálogo se ha privilegiado la otravía, la del acorralamiento y la negociación bajo presión, muy similar a los cá-nones propuestos por los manuales tradicionales de la lucha antiguerrillera, 76
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA MIEMBROS DE LA COCOPA LLEGANDO AL MUNICIPIO DE GUADALUPE TEPEYAC, CHIAPAS.no obstante que incluso y en forma reiterada el propio Ejército Mexicano haseñalado la singularidad del caso chiapaneco, demostrando su apego a laconstitucionalidad y el espíritu que lo caracteriza desde su formación. Ese método de negociación, que pretende negar el papel histórico que–nos guste o no– representó el alzamiento en Chiapas como llamado a laconciencia nacional, focaliza la solución de la problemática global en el ais-lamiento y la derrota del EZLN, con todos los riesgos que ello entraña. En contrasentido del esfuerzo que la sociedad mexicana demanda, seapuesta a que el desgaste de las fuerzas sociales, políticas y militares que hanapoyado al EZLN llevarán a su derrota y al fortalecimiento del gobierno. Dan así la razón a quienes del otro lado de la mesa abogan por la vía delenfrentamiento fratricida, desconfían por sistema de toda acción de media-ción y asisten a regañadientes al diálogo que fue impuesto por una espontá-nea y masiva movilización ciudadana. La experiencia de otros países hermanos parece no habernos enseñadoque la negociación al filo de la navaja se parece mucho a la ruleta rusa y pocoa la política de gran visión. 77
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Congruente con la visión de resolver el conflicto por la vía de la con-certación, no hay otro camino válido que aquel que culmine con un Presi-dente de la República firmando la paz, después de haberse seguido un pro-ceso de negociación digno y justo para las partes y de cara a la nación.3. El futuro de la negociación Con base en la experiencia obtenida durante meses de negociación,es posible prever que el futuro de la misma descansa sobre cinco ejesconcretos:a) La buena fe de las partes. En este momento, sería conveniente la reiteración conjunta del EZLN y de las autoridades gubernamentales sobre su compromiso de alcanzar por la vía del diálogo y la negociación las soluciones que lleven a una pacificación definitiva, con la solución de fondo de los grandes problemas que originaron el alzamiento. Un esfuerzo bilateral por asentar una actitud positiva, para restituir y mantener la honestidad y la confianza entre las partes, es condi- ción insustituible para el avance real del proceso de pacificación. Esto conlleva necesariamente el abandono de tácticas y estrategias de negociación –como la presión y el chantaje– que vulneran el impera- tivo de privilegiar los grandes intereses del país por sobre los perso- nales o de grupo.b) El fortalecimiento de las instancias de intermediación. Es necesario que ambas partes brinden su reconocimiento y respal- do al papel medular que en el proceso de negociación juegan las ins- tancias de mediación. Como instancias conciliadoras, la COCOPA y la CONAI han trabaja- do sobre la base de la buena fe de las partes y en el marco de lo dis- puesto por la Ley de Diálogo. Aunque no siempre comprendidas o bien recibidas por algunos sectores, su labor ha sido pública, pro- ducto de consensos entre sus integrantes y ajustada a los más altos intereses de México. 78
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA En el caso de la COCOPA, la verticalidad, claridad y oportunidad de sus señalamientos y de sus acciones le ha permitido ganar su propio espacio político y lograr tanto el respeto de las partes, como la con- fianza y respaldo de amplios sectores ciudadanos, organizativos e institucionales. Es exacto afirmar que el debilitamiento de las instancias de interme- diación se traduce en el deterioro de la calidad del diálogo, en el des- vanecimiento de un puente que ha servido para evitar malos enten- didos y estancamientos. Una de las tareas fundamentales de las partes, en especial de la que representa a las instituciones, es el respetar el espacio de los media- dores, contribuyendo en todo momento a su fortalecimiento.c) La búsqueda de mecanismos que permitan resolver los problemas que gravitan sobre el diálogo, pero que no estén directamente relacionados con él. Todo proceso de concertación requiere que el ambiente social y po- lítico que rodeé al diálogo sea el más adecuado. En los últimos me- ses, cada paso del proceso de paz ha coincidido extrañamente con algún conflicto en el estado, la mayoría de las veces contra campesi- nos e indígenas. Desalojos y enfrentamientos han sido el marco de las pláticas. Esto aumenta objetivamente la tensión. Sin menoscabo de la aplica- ción de la justicia y de la soberanía estatal deben buscarse los meca- nismos que permitan lograr en el estado un ambiente propicio a las conversaciones de Larrainzar. En este sentido, se propone que los tres niveles de gobierno y las or- ganizaciones ciudadanas suscriban una tregua social y que de inme- diato se busque la consolidación de un canal paralelo de diálogo y resolución de conflictos, que tienda a evitar enfrentamientos, desa- lojos y muertes por problemas que tengan su origen en reclamos so- ciales y políticos.d) La instrumentación de un método más ágil de negociación, adecuado a los deseos de ambas partes. 79
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ El método de negociación seguido, con todas sus bondades, ha mostrado su vulnerabilidad ante las provocaciones y acosos de los duros de ambas partes. A la luz de las consideraciones anteriores, sería conveniente revaluarlo críticamente para adecuarlo a un for- mato que, sin perder su eficacia, permitiera a las partes mejores re- sultados. La readecuación del formato podría orientarse a buscar mayor cele- ridad, formas más ágiles de discusión y acuerdo, así como lograr un mayor impacto y difusión de los resultados de la mesa de Larrainzar en el diálogo nacional en curso.e) Revaluar a nivel nacional la importancia del diálogo. El tiempo transcurrido desde el levantamiento zapatista ha tendido a desgastar la importancia de Larrainzar. Pero también es cierto que hay intereses creados que apuestan a minimizarlo, a presentarlo como algo que no requiere ningún esfuerzo adicional, ni de parte de la sociedad ni de las instituciones. Es necesario dejar claro que el diálogo no compete sólo a las partes, ni a los intermediarios, porque éstos son sólo instrumentos que de- ben hacer posible lo que ha sido demanda social desde el inicio del conflicto: lograr la paz con dignidad. Si esta premisa es la que anima al diálogo, entonces debemos asumir que lo que se trata en Larrainzar es parte de un proceso más amplio de cambios, que supera a los zapatistas y al Gobierno. Reconozca- mos que la esencia de lo que se negocia en un rincón olvidado de Chiapas está a la altura de la Reforma Democrática del Estado. Es necesario impulsar un esfuerzo político a nivel nacional para re- valuar la importancia del diálogo y bloquear a los intereses creados que apuestan a minimizarlo, a presentarlo como un tema que no merece esfuerzo adicional, ni de parte de la sociedad ni de las insti- tuciones. Todos estos elementos, inseparables y relacionados, conforman lo que podría denominarse un nuevo estilo de diálogo. 80
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Frente a la complejidad de la problemática que se aborda en Chiapasnadie puede declararse poseedor de verdades absolutas ni de solucionesúnicas. Como se ha señalado y probado en distintos momentos tanto por lasautoridades federales, el EZLN y los organismos de intermediación, sólo haysalidas de consenso que tienen como condición insustituible la transparen-cia de intenciones y la confianza entre los interlocutores. Ese es el desafío para todos y frente a él debe reiterarse la voluntad ydecisión de extremar el esfuerzo por llevar el diálogo a buen término, a finde que represente un hito en el acontecer de México, tanto por la capacidadde resolver el conflicto como por la significación histórica de sus acuerdos. Opinión sobre los resultados de la Consulta Nacional Indígena71. Tengo la impresión de que esta consulta se hizo con la finalidad de oponerle un cuerpo de análisis y demandas a las discusiones y pro- puestas surgidas de San Andrés Larrainzar y a los Foros de San Cris- tóbal. Esto con la intención de no dejarle todo el espacio en la cues- tión indígena al EZLN y a las organizaciones e investigadores que lo apoyan.2. La mecánica de esta consulta no estuvo ajena a manipuleos, recuér- dese la protesta de la senadora Cirila Sánchez contra la Secretaría de Gobernación, oponiéndose a estas prácticas.3. Aún con distintos temas, los asuntos que se abordan en estos dos universos de análisis y discusión son muy semejantes, aunque los ritmos son distintos ya que hasta hoy en Chiapas se ha discutido y acordado el tema de cultura y derechos indígenas faltando de anali- zar los temas bienestar y desarrollo, democracia y justicia, derechos7 Intervención de Jaime Martínez Veloz en la Reunión celebrada entre la COCOPA y la SEGOB, 18 de Julio de 1996. 81
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ de la mujer, cese a las hostilidades y conciliación entre los distintos actores de la sociedad chiapaneca. En la Consulta ya se agotaron los temas siguientes: Usos y costum- bres en la organización jurídica y política de las comunidades indí- genas, cultura indígena, participación y representación política de los indígenas, impartición de justicia y derechos humanos, desarro- llo y bienestar social y territorio y patrimonio indígena.Sobre los resultados1. La guía de las discusiones, de sus propuestas y conclusiones en la Consulta Nacional Sobre Derechos Indígenas estuvo determinada, ineludiblemente, por los acontecimientos de Chiapas. Cada una de las reuniones tuvo este escenario como telón de fondo y, por lo tan- to, en muchos de los participantes campearon las mismas inquietu- MIEMBROS DE LA CONAI EN SAN ANDRÉS LARRAINZAR. 82
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA des. A esto se debe que existan muchas semejanzas entre las conclu- siones que se tomaron tanto en Chiapas como en la Consulta.2. Pienso que en la organización de la Consulta y en sus conclusiones se percibe una dinámica de oposición a lo que se está acordando bajo el influjo de Chiapas. Esto condujo a que en muchas ocasiones se perfilaran propuestas distintas a las que se iban consensando en las negociaciones de Larrainzar o a las que se abrieron paso en el Foro Especial de Derechos y Cultura Indígena realizado por el EZLN en enero.3. Con esta idea de confrontar se ubica el concepto de autonomía, a la que en los materiales de la consulta siempre se la acota con la afir- mación de que debe estar “ajustado estrictamente a nuestro orden constitucional” oponiéndose a la propuesta de autonomía regional, o de regiones pluriétnicas, que por cierto causó polémica en el Foro de enero y no obtuvo consenso. El 16 de febrero, tanto el EZLN como el gobierno federal se com- prometieron a enviar a las instancias de debate y decisión nacionales el siguiente concepto de autonomía El derecho a la libre autodeterminación se ejercerá en el marco constitucional de autonomía asegurando la unidad nacional. Po- drán, en consecuencia, decidir su forma de gobierno interna y sus maneras de organizarse política, social, económica y culturalmente. El marco constitucional de autonomía permitirá alcanzar la efecti- vidad de los derechos sociales, económicos, culturales y políticos con respeto a su identidad.4. En cuanto a la impartición de justicia se observa de nuevo un enfo- que distinto, ya que la conclusión de la consulta defiende enfática- mente la idea de que “las comunidades cuentan con formas de im- partición de justicia que pueden ser reconocidas en la medida en que no impliquen la alteración del orden jurídico”, mientras que en el compromiso establecido el 16 de febrero tanto el gobierno como el EZLN acordaron enviar a las instancias del debate y decisión na- 83
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ cionales la propuesta de que “el Estado debe garantizar el acceso pleno de los pueblos a la jurisdicción del Estado mexicano, con re- conocimiento y respeto de especificidades culturales y sus sistemas normativos internos, garantizando el pleno respeto a los derechos humanos”. Mientras que el EZLN y el Foro plantearon una posición más extrema al defender la vigencia del orden jurídico de los indíge- nas, aclarando que “siempre que no contravenga los derechos hu- manos”.5. Es interesante señalar que la Consulta trató temas a los que no se les ha dado mucho peso en las negociaciones con el EZLN ni en el Foro de enero, tales son los casos de la herbolaria y la promoción de las artesanías.6. En el análisis temático de los materiales de la Consulta se aborda el tema de la administración y gobierno de la comunidad, particular- mente del municipio; en torno a este tema se hicieron juicios reduc- cionistas al decir que “para algunas propuestas no se requieren ma- yores cambios, es menester solamente lograr que los municipios del país trabajen con mayor eficiencia y sean más representativos”, o sea no se piensa en problemas como la remunicipalización para ga- rantizar representatividad política a los pueblos indígenas en este nivel de gobierno.7. Una visión semejante se da al responder a la propuesta de especial relevancia al uso de las lenguas indígenas en la procuración de la jus- ticia, en relación con este tema se dice que llevar a cabo esta pro- puesta resulta sumamente complejo, ya que no se cuenta con intér- pretes capacitados, con defensores, jueces y secretarios bilingües, como se requeriría para desarrollar todo el proceso en una lengua indígena. Las conclusiones de la Consulta son importantes, pese a actitudes re-duccionistas, porque retoman opiniones de un sector que o no está deacuerdo con los zapatistas o se ubica en un terreno neutral. Sus conclusio-nes tienen menos filo en sus propuestas, no llegan al fondo de muchas de las 84
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAdemandas planteadas y revaloradas desde el inicio del conflicto en Chiapaspor dirigentes indígenas e investigadores. Son un material que puede ser base para elaborar una opinión en tornoa las mesas que faltan en San Andrés Larrainzar. 8 Chiapas: El reto de la voluntadPara el país, el conflicto chiapaneco representa esperanza o riesgo. No haypuntos intermedios. Si el proceso de paz avanza, se abona el terreno para laestabilidad social y política. Por el contrario, si el diálogo fracasa, la amena-za de la inestabilidad está a la vuelta de la esquina. En estos delicados equilibrios no hay lugar para siniestros juegos polí-ticos que arriesguen la causa de la paz. O se va a la mesa con ánimo de con-certación o todo puede perderse. Quien vea en la negociación la oportuni-dad de vencer a la otra parte terminará diciendo lo que Pirro: “Otra victoriacomo esta y estamos perdidos”. El diálogo no se inició como graciosa concesión de ninguna de las par-tes en conflicto. La sociedad mexicana se manifestó unánime a favor de unasalida concertada y así la impuso a ambas partes. Quienes participamos en lanegociación, cualquiera que sea nuestra representación, debemos recordaren todo momento que somos depositarios de una enorme responsabilidadpolítica: obedecer el mandato ciudadano de construir una paz con dignidad. Hoy el diálogo está en peligro, y dada la tensión que se ha creado es ur-gente remontar el momento crítico. Los llamados a que el EZLN regrese a lamesa no pueden ser chantajes disfrazados de exhortos diplomáticos ni ame-nazas encubiertas. Deben estar sustentados en el análisis de las razones quelo llevaron a suspender su participación. Se puede pedir la buena fe de laspartes, pero no se puede pedir que, en nombre de ésta, se cierren los ojos aun entorno amenazante. Independientemente de si son válidas o no, las razones que han moti-vado a los zapatistas a suspender su participación son reales. El diálogo,8 La Jornada, sección Opinión, 1 de octubre de 1996. 85
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZpara ser exitoso, debe rendir frutos concretos. Y el hecho es que a variosmeses de pactados los acuerdos de la mesa de San Andrés de enero de esteaño, todavía no hay resultados tangibles. La situación política y social de laentidad, sacudida por diversos conflictos, tampoco facilita un ambiente fa-vorable al entendimiento entre las partes. El gobierno federal apostó explícitamente al diálogo. El propio Presi-dente de la República asumió este camino como compromiso personal einstitucional. Echar por la borda tanto esfuerzo y dejar incumplida la pro-mesa hecha a la sociedad, por una interpretación coyuntural errónea o porlos juegos de poder, representa un riesgo político mayor. En anteriores situaciones de tensión durante el diálogo, diferentes acto-res propusieron buscar nuevas formas de consolidar las negociaciones depaz, probando la voluntad de buscar una negociación fértil. Hace más de un año la COCOPA planteó una agenda de diálogo nacio-nal para la Reforma del Estado, con un escenario abierto a la participaciónprotagónica de los partidos, pero también de muchas otras fuerzas socialesy políticas, entre ellas el EZLN . Es hora de retomar esas propuestas. La experiencia en las negociaciones ha demostrado la necesidad de sim-plificar etapas y lograr un entendimiento más directo, con caminos que lle-ven a resultados concretos en corto tiempo. Un diálogo entre el EZLN y la COCOPA, permitiría acelerar la articula-ción de acuerdos con los poderes del estado y los diferentes niveles de go-bierno, en un camino más ágil hacia la solución del conflicto chiapaneco porla vía de la paz y a la conversión del EZLN en una organización política civil.¿Quién puede oponerse a esto? 9 A pagar la deuda… con los pueblos indígenasTraducir en medidas concretas los acuerdos alcanzados en San Andrés La-rrainzar es uno de los imperativos para que el diálogo funcione. En este sen-tido, lo pactado en relación con los derechos de los pueblos indios es el pri-mer paso necesario.9 La Jornada, sección Opinión, 11 de octubre de 1996. 86
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAPABLO SALAZAR MENDICUCHÍA, LUIS H. ÁLVAREZ, JAIME MARTÍNEZ VELOZ, CÉSAR CHÁVEZ Y LUIS FELIPE BRAVO MENA. Cinco siglos de racismo, injusticias y marginación no merman el espíri-tu de dignidad y de lucha de estos pueblos y sus organizaciones. El Congre-so Nacional Indígena es, tal, vez uno de los más importantes foros que enesta materia se han realizado en los últimos años. Más allá de allá de la co-yuntura, estos eventos demuestran que la raíz indígena de nuestro país esalgo vivo y actual, no un objeto de museo. La búsqueda de la consolidación democrática de la República y de susinstituciones es paralela a la lucha de los pueblos indígenas. Restaurarles susderechos es reconocernos como una nación pluricultural y pluriétnica. Laúnica forma de coexistir en armonía se llama democracia plena. Este fue el compromiso asumido tanto por el gobierno federal comopor el EZLN en la mesa de diálogo en San Andrés. Implica en lo fundamentaliniciar la construcción de un nuevo pacto social que modifique estructural-mente las relaciones que en la actualidad existen entre el Estado, la sociedady los pueblos indígenas. Es prioritario erradicar la subordinación, la desigualdad y la discrimi-nación. Asimismo, se debe garantizar el reconocimiento a la autonomía de 87
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZlos pueblos indios y el ejercicio de su libre determinación en los territoriosque actualmente ocupan, como garantías constitucionales. Esto significa que se debe respetar el derecho a su hábitat, uso y disfrutedel territorio; su capacidad de autogestión política comunitaria; su cultura;sus sistemas de producción tradicionales; la gestión y ejecución de sus pro-pios proyectos de desarrollo; y su participación en los diferentes niveles derepresentación política, de gobierno y de administración de la justicia. El compromiso suscrito por el gobierno federal y el EZLN es puntual alestablecer que las reformas constitucionales que reconozcan los derechosde los pueblos indígenas deben realizarse con un espíritu legislativo crea-dor, que forje nuevas políticas e instituciones y otorgue soluciones reales alos problemas sociales de esos compatriotas. La lucha por los derechos ciudadanos, económicos y políticos de lospueblos indígenas no puede admitir menos que lo estipulado en los acuer-dos de San Andrés. Este es un asunto de importancia nacional. Se discutirá en el Congreso de la Unión una iniciativa de cambios consti-tucionales en materia de derechos de los pueblos indígenas. La responsabi-lidad que tenemos los legisladores con la vida republicana de la nación nosexige desarrollar un esfuerzo para debatir y aprobar un proyecto a la alturade los compromisos contraídos en la negociación de San Andrés Larrainzary de los reclamos históricos de los pueblos indígenas. Además de un acto de justicia, la aprobación de cambios de fondo a laConstitución de la República sería un mensaje de distensión y de concordiaen un país que vive días de agitación e incertidumbre. Ni un paso atrás en lalucha por la dignidad. 88
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA 10 Voluntad política y confianzaLa paz con dignidad está tan cercana como la voluntad política de las parteslo quiera. A este esfuerzo deben seguir contribuyendo la sociedad, los parti-dos y las agrupaciones civiles. En San Andrés y en San Cristóbal no se concer-ta sólo la pacificación de una zona de Chiapas, se están sentando las basespara lograr una nueva forma de convivencia nacional, más justa para todos. En un México que desconfía de la política como fórmula de entendi-miento y resolución de conflictos, gracias al desdoro que sobre esta activi-dad han traído muchos “políticos”, los entendimientos logrados con elEZLN reevalúan a la propia actividad política como algo que puede hacerposible consensuar acuerdos y salvar diferendos. La labor de intermediación y de coadyuvancia tiene que ser ajena a pro-tagonismos, debe ganarse a las partes en conflicto, promover la confianzade la sociedad y trabajar eficiente y puntualmente en busca de que se cumplalo pactado. Debe tomar la dimensión política que le permita, incluso, llamara la partes cuando una o ambas se alejan de los propósitos explícitos del diá-logo. Si un intermediario no acata estas reglas entonces no está cumpliendosu tarea. En la COCOPA sus integrantes hemos asumido un compromiso por lapaz y los resultados han sido presentados públicamente. En esta coyuntura,una vez más, hemos servido de puente entre las partes para tratar de alcan-zar nuestro objetivo inmediato: retomar los caminos del diálogo y coadyu-var a la terminación del clima de sospecha, desconfianza y persecución queen las últimas semanas con mayor o menor sutileza se ha manifestado. En el horizonte nuestro objetivo es allanar el camino para la construc-ción de la paz, que deberá tener la trascendencia que se requiere. Esto per-mitirá, por un lado, propiciar el escenario para que el EZLN se transforme enuna fuerza política que participe en la vida nacional, conforme a su peso es-10 La Jornada, 10 de octubre de 1996. 89
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZpecífico y, por otro lado, asegurar al gobierno federal la terminación de laincertidumbre política por este motivo, lo cual no es menor. La discusión entre las partes acerca de los temas acordados tiene queproseguir, buscando un mejor formato que agilice las negociaciones y la in-corporación de los resultados al diálogo nacional. En este sentido, lo alcan-zado por la COCOPA, la CONAI y el EZLN en los últimos días muestran la efi-ciencia del método adoptado. La COCOPA ha logrado, a través de estos meses, ganarse la confianza delas partes. Con el EZLN, esta confianza le ha permitido destrabar en pocosdías lo que llevaba meses detenido, a través de un intercambio de opinionesabierto y fructífero. Igualmente, y conforme a sus propias palabras, la COCOPA cuenta conla confianza del presidente de la República y las instituciones que confor-man el gobierno federal. Este apoyo le ha permitido, en más de una ocasión,resolver los malos entendidos y los diferendos que han puesto constante-mente el diálogo en peligro. En resumen, hay voluntad política de las partes y el compromiso de losmediadores por acercar la paz. Aprovechemos el momento político que vi-vimos y demos un empujón definitivo al método alcanzado en los hechos.Si esta voluntad persiste la paz está cerca. 11 El Presidente, el sub y la pazMontar una provocación es relativamente fácil. La situación de Chiapas, yen general la del país, presentan muchos puntos vulnerables. Desactivar esaprovocación es tarea de meses y conlleva el esfuerzo de muchos. A vecessignifica volver con las partes y refrendar los acuerdos mínimos para de allívolver a andar los caminos del diálogo. A este trabajo, que parece de Sísifo,se ha dedicado la COCOPA desde su conformación. Las provocaciones se han montado desde los más insospechados reco-vecos del sistema político. Hay sectores enquistados en posiciones dentro11 La Jornada, 7 de noviembre de 1996. 90
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAdel aparato gubernamental que se resisten, por un absurdo principio de au-toridad y/o por intereses creados, a utilizar nuevos métodos para proble-mas inéditos, como el del conflicto con el EZLN. También hay grupos depoder económico y político en Chiapas y en otros puntos del país que, alen-tados por un escenario de incertidumbre, juegan al montaje siniestro de laprovocación. Por último, pero no por eso menos importantes, existen sec-tores radicalizados que quisieran ver en el EZLN el ángel armado de la de-mocracia, pero no asumen el costo que un enfrentamiento traería para lascomunidades indígenas. Estos grupos parecen no haber aprendido nada dela historia de las luchas armadas en América Latina. En este contexto cabe decir que la situación de los dos líderes de laspartes en proceso de diálogo, es similar. El Presidente de la República estáconvencido de que la concertación es la única forma válida de resolver elconflicto chiapaneco. En los hechos y conforme a la ley, se ha esforzado enallanar los obstáculos que han amenazado al diálogo. Está convencido deque la paz digna no sólo es factible sino que es una posibilidad que debeJUAN GUERRA, JAIME MARTÍNEZ VELOZ, CÉSAR CHÁVEZ, PABLO SALAZAR MENDICUCHÍA Y LUIS H. ÁLVAREZ EN LA ZONA NORTE DE CHIAPAS. 91
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZconstruirse en un tiempo relativamente corto. Está comprometido con estacausa por las mejores razones republicanas. Por su parte, el subcomandante Marcos y la comandancia indígena hantenido la claridad de dejar abierta la puerta a la negociación, incluso en lospeores momentos de crisis del diálogo. Aquellos que desde una aparenteposición de izquierda lo acusan de negociador, debían tener conciencia deque ha sido precisamente esta cualidad la que ha permitido no agravar aúnmás esos días críticos. El sub también está convencido de que la negocia-ción es el camino correcto, ha sabido mantener su distancia de otras organi-zaciones de dudoso origen y desde luego ha sorteado la tentación de la he-roicidad y el martirologio momentáneos que muchos de sus supuestos“simpatizantes” esperan desde el fondo de sus corazones. El sub está com-prometido con el proceso de paz por las mejores causas indígenas ydemocráticas. Desde luego, ambos líderes tienen diferencias acerca del momento quevive el país y de la forma en cómo resolverlos, pero tanto el Presidentecomo el sub tienen ideas semejantes acerca de lo que el conflicto requierepara tener una solución definitiva. Son líderes realistas que saben que un po-sible acuerdo de paz con dignidad no sería un punto de llegada, sino un pun-to de partida para sumar a otras fuerzas políticas y sociales. Ambos líderes están acosados por los muchos disfraces de la intole-rancia, esa que pretende acabar con las diferencias y que ven en los que di-sienten a enemigos mortales. Ambos han respondido con mesura en losmomentos que se requería, evitando los buenos oficios de los lobos conpiel de oveja que aconsejan jamás ceder posiciones y jugar al desgaste y laprovocación. Los individuos no hacen la historia, se asegura. El conflicto se originópor motivos que superan la voluntad de los dos líderes y se resolverá mer-ced a complejos mecanismos políticos. No obstante esto, la historia tam-bién muestra que, en los momentos de crisis, es la claridad y compromiso delos dirigentes los que ayudan a sortear venturosamente los abismos del en-frentamiento y la guerra. 92
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA 12 Cumplir o no cumplirEl Presidente de la República ha solicitado 15 días para que especialistasanalicen la propuesta de cambios constitucionales en materia de derechos ycultura indígena, misma que fue elaborada por la COCOPA y presentada si-multáneamente al gobierno federal y al EZLN, hace algunas semanas. Ha sido público que la propuesta elaborada por esa Comisión se hizocon base en los acuerdos firmados por ambas partes en febrero de 1996.Para su confirmación se partió del hecho de que lo firmado en aquella oca-sión, es el compromiso que tanto el gobierno federal como el EZLN estándispuestos a asumir. Los acuerdos firmados han sido del conocimiento general desde hacediez meses. Nadie puede llamarse sorprendido por la propuesta de laCOCOPA si ha tenido el cuidado de leer con atención lo que se suscribió.También ha sido público que el Presidente razonó su petición con base en elhecho de que una iniciativa como la que nos ocupa es de tal trascendenciaque es conveniente tener los mayores elementos posibles. La posición del primer mandatario habla bien del nivel de responsabili-dad que un funcionario público debe tener hacia los asuntos que toma ensus manos. Rompe, además, con una de las tradiciones más perniciosas delpresidencialismo autoritario: la de que el Presidente es omnisapiente y porlo tanto tiene todas las respuestas. La actitud del presidente Zedillo distendió el ambiente que se había ge-nerado ante el hecho de que el periodo normal de sesiones del Congresoprácticamente concluyó sin que las reformas constitucionales en materia in-dígena se analicen, discutan, y, en su caso, se aprobaran. Por su parte, el EZLN, en boca del subcomandante Marcos, recibió elmensaje presidencial en forma positiva y accedió al plazo. Habrá maliciososu oficiosos que digan que no tuvo otro remedio. Se equivocan. La desespe-ración y el aislamiento son un buen clima para que los radicales del verbo12 La Jornada, 12 de diciembre de 1996, México. 93
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ MARCO ANTONIO MICHEL (MIEMBRO DE LA COCOPA) Y NIÑAS INDÍGENAS CHIAPANECAS.agiten y los acelerados llamen al enfrentamiento y al martirologio sin senti-do. También la decisión de la comandancia zapatista, de esperar esos 15días, habla, primero, de la disciplina que guardan sus filas y, segundo, de laresponsabilidad que tienen entre sus manos. Esperemos ahora que los constitucionalistas consultados asuman convisión de pasado y de futuro el análisis de la propuesta presentada. Espere-mos que recuerden que no hay dictamen frío, sino que las leyes y su inter-pretación siempre están condicionadas a una situación histórica determina-da. Esperemos que los constitucionalistas no se vayan de vacaciones, comocuando en el pasado se hacían cambios de fondo a la Constitución de la Re-pública, cambios que implicaban modificaciones al espíritu de los constitu-yentes del 17. Con sus contadas y valientes excepciones, los constituciona-listas guardaron silencio. Los temores manifestados por la posibilidad de los cambios constitu-cionales deben ser analizados y tomados en cuenta. Seguramente habrá mu-chos que, de buena fe, los hacen patentes. Llama la atención, sin embargo,que durante estos diez meses no se hayan escuchado. ¿Acaso suponían que 94
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAlo firmado y hecho público no tenía porqué cumplirse? Afortunadamente,la actitud del Presidente honró la palabra firmada. Desde nuestro punto de vista el temor a una balcanización, el riesgo deuna disminución de la soberanía o de la unidad nacional es inexistente, cuan-do menos por esta causa. Ninguno de los pueblos indígenas tiene un proyectode nación distinto; ninguno ha manifestado su deseo de incumplir leyes fun-damentales o descartar la autoridad de las instituciones. Es precisamente locontrario, han declarado su deseo de sumarse al proyecto de nación y tomarparte en las decisiones; pero con sus tiempos, sus visiones y su cultura. Hay más riesgo de merma de la soberanía o de la unidad nacional a causade la acción corrosiva de un puñado de especuladores, de funcionarios co-rruptos y de banqueros voraces sin compromiso con el país, que por la ac-ción de todos los indígenas, que han mostrado en cada coyuntura históricasu compromiso con la tierra que los vio nacer. Por otra parte, aquellos que acusan a esta propuesta de buscar privile-gios especiales para los indígenas deberemos reflexionar si es un privilegioespecial que los indígenas busquen no ser tratados como animales, comociudadanos de segunda, como parias de un país que durante décadas los hacondenado a la extinción silenciosa. Démosles a los pueblos indígenas estaprimera y clara señal de que las cosas están cambiando. 13 Burgoa sirve a una maniobra amedrentadora CIRO PÉREZ CIRROLa propuesta de cambios constitucionales en materia de derechos y culturapara los pueblos indígenas guarda grandes y no casuales paralelismos con laconsolidación democrática. Democracia y derechos plenos para los indígenas no solucionan en símismos los problemas de un país tan complejo como el nuestro, pero am-bos brindan mejores escenarios desde donde empezar efectivamente a re-solverlos.13 La Jornada, 15 de diciembre de 1996, México. 95
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Tienen razón aquellos que dicen que los cambios constitucionales no re-solverán el retraso y la desigualdad en la que viven los indígenas. A ellos lesdecimos que ya lo sabíamos. Sería irresponsable y demagógico sostener que con los cambios jurídi-cos se acabarían mágicamente los problemas causados por 500 años de in-justicias. Lo que se ha dicho hasta el cansancio es que de aprobarse la pro-puesta esta se traduciría en un primer paso para avanzar solidamente haciala paz. Se lograría un mejor marco para que pueblos y comunidades defien-dan y desarrollen sus culturas. Y es en este punto donde resulta curioso, por no decir sospechoso, quealgunos columnistas, juristas y politólogos descalifiquen con tanto énfasisuna propuesta cuyo contenido desconocen, parcial o totalmente. Este desconocimiento, sin embargo, no les impide un rechazo total. Másaún, en lugar de tratar de conocer la propuesta para aportar elementos de juicio,ponen un ultimátum al Presidente. Si éste da el visto bueno, entonces trai-ciona la Constitución, propicia la quiebra de la unidad nacional y daña la sobe-ranía de la nación. No dan ninguna opción ni a la propuesta ni al Presidente. Estas buenas conciencias, ahora tan preocupadas por la ley, se han su-mado a una campaña de desinformación ante la opinión pública, tergiver-sando no sólo el contenido de la propuesta sino el sentido de la misma. Callan, otra vez sospechosamente, la violación a las leyes y a las nor-mas humanas elementales que a diario se cometen en contra de los pue-blos indígenas. Omiten decir que los derechos fundamentales son letra muerta en laszonas donde se asientan y que no hay mecanismos institucionales y legalesque los hagan cumplibles. Soslayan el hecho de que las comunidades indígenas no sólo no tienenun proyecto nacional distinto al del resto del país, sino que además no po-seen ni el deseo ni la capacidad de desestabilizar a la nación. No extraña que ahora todos estos epígonos del autoritarismo se hayanencontrado y emprendan ahora un viaje juntos. En realidad, la propuesta de la COCOPA busca:1. Dar un marco legal a los pueblos en la defensa de sus costumbres y dotarlos de herramientas jurídicas y administrativas para impulsar su desarrollo; 96
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA2. Afirmar un esquema legal a partir del cual los indígenas puedan to- mar un papel protagónico en el desarrollo del país, pero no inte- grándolos sino dándoles la opción para que ellos escojan su propio método. La propuesta de la COCOPA es fiel a lo que se firmó en San Andrés elpasado 16 de febrero por parte del gobierno federal y el EZLN. Descalificar-la aduciendo que quebranta la Carta Magna, equivale a decir que, después demeses de arduas y difíciles negociaciones, el gobierno federal aceptó suscri-bir, en un momento de supuesta debilidad o confusión, un acuerdo que trai-cionaba a la Constitución. No solamente esto. Dado que los acuerdos fueron difundidos amplia-mente, hay que suponer que nadie reparó durante diez meses en la gravedadde lo que había aceptado signar el gobierno federal. Ambas proposiciones,no solamente son insostenibles sino risibles. Desde luego, la propuesta es perfectible, pero no anticonstitucional. Nocumple todas las expectativas de los pueblos indígenas, pero un buen númerode sus representaciones la han saludado como un primer paso positivo. No deja de ser paradójico que, mientras los encapuchados de Chiapasactúan abiertamente, otros, que se supone hacen política a la luz pública, sedisfracen de “bienintencionados” defensores de la Constitución para darun no tan sutil ultimátum al Presidente. ¿No será que tratan de esconder susverdaderas intenciones de llevar al Presidente por la senda del autoritarismoque les es tan querida? Carta No. 5 al presidente Ernesto Zedillo México, D. F., a 21 de Febrero de 1997.Dr. Ernesto Zedillo Ponce de LeónPresidente Constitucional de los Estados Unidos MexicanosP r e s e n t e.Ciudadano Presidente:Como en otras ocasiones, acudo a su alta investidura para plantearle unapreocupación en torno al proceso de negociación de Chiapas. Es un hechoque la aprobación de la Ley para el Diálogo, abrió una etapa de esperanza 97
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZEL SUBCOMANDANTE MARCOS, EL POETA JUAN BAÑUELOS, JOSÉ NARRO CÉSPEDES Y JAIME MARTÍNEZ VELOZ (LOS DOS ÚLTIMOS INTEGRANTES DE LA COCOPA)para el país. El trabajo de la COCOPA, ha buscado siempre responder a esaexpectativa. Por experiencia personal, sé de la actuación responsable de to-dos sus integrantes, que en su acción pública siempre han estado por enci-ma de los intereses partidarios. Sobre este punto, puedo afirmar que en ninguno de los integrantes de laCOCOPA ha habido alguna iniciativa, propósito o documento que ponga enpeligro, abierta o de forma encubierta, ni a las instituciones ni mucho me-nos atente contra la soberanía, la integridad de la nación o la unidad de losmexicanos. A pesar de este esfuerzo, el clima político alrededor del proceso se ha en-rarecido. La COCOPA, ha sido objeto de una campaña de ataque y despresti-gio inmerecida y peligrosa, por cuanto se ataca al único enlace entre las par-tes que ha demostrado su efectividad. Se ha dañado el espacio que necesitapara llevar a cabo su trabajo plenamente. Hay bases para suponer que se busca de facto la posposición del diálogo,probablemente para después de los comicios, bajo el supuesto de que en-tonces se podrían lograr mejores condiciones de negociación. En efecto,este es un escenario posible. Sin embargo, también existe el riesgo de que elescenario sea más adverso que el presente. 98
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Ahora, a pesar de todo, las partes y las instancias de coadyuvancia e in-termediación pueden llevar adelante el diálogo y lograr un acuerdo de paz.Después, el proceso se puede convertir en inmanejable, sujeto a interven-ciones, acosos e intereses particulares y facciosos. El ambiente enrarecido, ha logrado impactar la mística interna de tra-bajo de la propia Comisión. En conversación con el senador Heberto Casti-llo, éste me ha comunicado que en los próximos días, él mismo junto con elsenador Luis H. Álvarez promoverán entre los integrantes de la COCOPAmiembros del PAN, PRD y PT, una declaración denunciando la falta de vo-luntad para llegar a acuerdos. Es necesario que hagamos un alto todos los que tenemos alguna res-ponsabilidad en el diálogo y reflexionemos serenamente en las formas queexisten para evitar dañar todo aquello por lo que usted, nosotros y muchosmás hemos trabajado. En este sentido, he propuesto al interior de la COCOPA que se abando-ne la búsqueda de supuestos o reales culpables, en aras de mirar hacia ade-lante, al acuerdo de paz. Así, he sostenido la necesidad de que se propongacrear un grupo paritario de trabajo, integrado por especialistas, que reviseimparcial y objetivamente la Iniciativa de Ley formulada por la COCOPA, yrealice un estudio comparativo con los Acuerdos de San Andrés para que seenvíe al Congreso y cuente con el consenso de las partes, salvándose así elmomento que se vive.Ciudadano Presidente: En diversas ocasiones hemos acudido a usted para que con su inter-vención se salven momentos que los pesimistas de uno y otro lado juzgabaninsalvables. Nuevamente, le solicito su apoyo, en esta ocasión para que reci-ba a la COCOPA y escuche directamente las opciones que pueden allanar elregreso a la mesa de concertación. Sin otro particular, le envío un cordial saludo. Atentamente Dip. Jaime Martínez Veloz 99
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ 14 La COCOPA no puede ni debe rendirseA poco más de tres años del levantamiento armado en Chiapas es conve-niente hacer una evaluación que permita determinar los avances, identificarlos obstáculos y allanar el camino hacia una paz digna. Esta evaluación se hace más necesaria debido al momento que atravie-sa la negociación, del cual puede afirmarse que es uno de los más delicadosdel proceso recorrido hasta ahora. Se está llegando a un punto crítico máspor falta de opciones para romper el estancamiento que por el choque deposiciones encontradas. Adicionalmente, el lapso transcurrido desde que se inició el diálogo re-percute en el desgaste natural de las partes y ha afectado a las propias figurasde intermediación y coadyuvancia. Esto se traduce en un empantanamientode las iniciativas y esfuerzos de todos los actores. Durante 1996 las declaraciones altisonantes, sospechas, provocacio-nes y amenazas prevalecieron por sobre las buenas noticias que fueron rele-vantes, aunque escasas. Sin embargo, no podemos dejar de señalar a los buenos oficiantes de laguerra que han jugado, perversamente y para servir a sus propios fines, amagnificar los errores y la lentitud del diálogo, minimizado los aspectos po-sitivos. Así, los que no quisieron el diálogo ahora dicen que está liquidado, losque vaticinaron que la COCOPA no podría cumplir su tarea ahora la declaranmuerta; los partidarios del uso de la fuerza ahora oyen en su cabeza los tam-bores de guerra y presionan al gobierno federal y al EZLN. Entonces, ¿porqué extrañarse de que estos agoreros profesionales que nunca quisieron eldiálogo, trabajaron por la paz ni que pretendieron otra cosa que la guerraahora la presagien? Hermanos gemelos del desastre, los extremismos de ambos lados pre-sionan al EZLN o al gobierno federal. Paradójicamente sus argumentos son14 Discurso pronunciado en el Congreso de la Unión, 18 de marzo de 1997. 100
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAidénticos: no hay que creer en el que está sentado al otro lado de la mesa deconcertación. Estudian cuidadosamente los errores del contrario y saltan y exhibensus inconsecuencias y yerros buscando pírricas victorias morales, pero nin-guna solución práctica, y, desde luego, no la paz con dignidad. Se olvidan dealgo elemental: quien no contribuye a la solución pasa a ser parte del proble-ma. Y algo que no necesitamos ahora son más obstáculos. Desde el punto de vista de la lucha política, probablemente es válidodebatir sobre quién tiene la razón en términos de lo que debe concederse alos pueblos indígenas. Sin embargo, desde la óptica de la paz, de la justiciapara estos pueblos, es más relevante saber quiénes están dispuestos a buscarlas soluciones. Con esto no se quiere decir que el proceso de diálogo deba ser coto ce-rrado o que no deba tocársele ni con el pétalo de una rosa. Al contrario. Laspartes y los participantes en la negociación hemos fallado en proporcionar ala opinión pública información suficiente y confiable del estado que guarda,de las diferencias que se enfrentan, del resultado del método seguido y, so-bre todo, de los avances y de las opciones para proseguir el diálogo por enci-ma de cualquier diferencia. Esto ha propiciado que las dificultades sólo hayan sido conocidas porpequeños grupos con acceso privilegiado a la información. En paralelo,algunos comunicadores, analistas y mercenarios de la pluma alientan ladesinformación con pronunciamientos que poco tienen que ver con loque se discute. Mientras, el resto de las fuerzas políticas y la sociedad, afectados porel desgaste y la desinformación, se alejan del seguimiento del proceso depacificación, es decir, toman distancia de la posibilidad de apoyarlo. ¿Esesto lo que buscan las partes o solamente se trata de un resultado indesea-ble e imprevisto? En este contexto, al desconocimiento generalizado se suma una real ypalpable campaña que, por omisión, irresponsabilidad o encargo, trata deconvencernos de la inviabilidad de las propuestas y, por ende, del diálogomismo. Los promotores de esa campaña desconocen que la política, la políticaque ve al futuro, nunca acepta una negativa como vía. Para la política que los 101
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZmexicanos deseamos, un camino cerrado debe conducirnos a buscar otrocamino, no a regodearnos y desgastarnos en acusaciones interminables, enlas que nadie acaba de tener la razón completa. En el momento que vivimos nuevamente se ha dejado sentir, en algu-nos niveles, el ánimo maximalista que periódicamente se quiere aplicar a lanegociación por la paz en Chiapas, y en especial a la tarea que debe realizar laCOCOPA. Una vez más se alzan las voces que señalan que el diálogo se dirigea/o está en un callejón sin salida. Ante esto, hay que decir que los caminoshacia la paz pueden ser muchos, ninguno fácil, ninguno corto, pero hacia laguerra sólo hay un camino: el cancelar el diálogo. A pesar de las dificultades que sucesivamente aparecen hay que decirque la posibilidad de la comunicación entre las partes no se ha cancelado.Esto tiene un valor absoluto por sí mismo. Sin embargo, para los interesa-dos en resolver el conflicto por la vía de la paz no escapan las dificultadesque amenazan al diálogo. De acuerdo a la Ley para el Diálogo, la COCOPA sólo tiene un compro-miso esencial: hacer lo que esté a su alcance para conseguir que el conflictode Chiapas se resuelva por el diálogo y la concertación y a lograr una paz condignidad y justicia. Es conveniente regresar a ésta su razón de ser, ahora queen ciertos niveles parece haber confusión a este respecto. Por la fuerza de la ley y por el compromiso con la sociedad estamosobligados a concebir nuestra tarea como la de coadyuvantes al proceso depaz, es decir, como la de puente entre las partes. En este tenor, no podemosni debemos confundir nuestra tarea con la actitud de juzgar cuál de las par-tes tiene o no razón. Tampoco debemos anteponer la defensa de nuestrasacciones por encima del interés superior de lograr el consenso entre ambosactores protagónicos. La COCOPA no existe con el fin de dar la razón a ninguna de las partesen disputa. La COCOPA sólo está comprometida con el pueblo de México,que de manera inequívoca se ha pronunciado, en reiteradas ocasiones, porresolver el conflicto por medio de las herramientas políticas que dan el diá-logo y la concertación. La institución más preciada para la COCOPA es la paz social con justi-cia, pues sólo en ella es posible resolver los problemas sin enfrentamientosque amenacen la estabilidad de la nación y el futuro del país. 102
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA En este contexto es conveniente recordar que las partes firmaron unimportante acuerdo sobre derechos y cultura indígenas. La COCOPA ha par-tido de la base de que, al firmar dicho acuerdo, ambas partes se comprome-tieron a honrar y respetar el peso del compromiso asumido. Después de meses de conversaciones directas las partes vieron inte-rrumpidas sus pláticas. La negociación parecía llegar a un peligroso bache.En ese momento, la COCOPA asumió un papel más activo. Se reconoció la necesidad de atacar directamente las causas del empan-tanamiento. Se consideró imprescindible proveer lo necesario para que laspartes cumplieran lo establecido y firmado el 16 de febrero como una formade terminar con el estancamiento. En esta medida la COCOPA elaboró una propuesta de modificacionesconstitucionales sobre derechos y cultura de los pueblos indígenas, apegán-dose a lo firmado. En otras palabras, el documento resultante no es el docu-mento de la COCOPA sino el de las propias partes. Esto es así porque el texto de la COCOPA se deriva de los documentosdel 16 de febrero como conclusión de la primera fase del diálogo de paz, quese prolongó a lo largo de cuatro meses en San Andrés Larrainzar, durantelos meses finales de 1995 y los primeros de 1996. Para su elaboración se tomó en cuenta la opinión de expertos que apor-taron su conocimiento jurídico. La propuesta ofrecida por la COCOPA sirve a los intereses tanto del go-bierno federal como del EZLN y, con esto, a los intereses de la nación. Nodeja de resultar paradójico que a una instancia de mediación que en su naci-miento fue acusada de pro gubernamental y títere del gobierno, en estosmomentos sea acusada de pro zapatista. Cuando se reflexiona en esto y se analiza la composición de la Comi-sión cualquiera de estas acusaciones cae por su propio peso. Es inconcebi-ble imaginar que Heberto Castillo y Luis H. Álvarez, incansables luchado-res sociales de toda la vida, de pronto se pongan al servicio de interesescontra los que siempre han luchado, sea por confusión, complicidad o in-genuidad. Igualmente, es absurdo suponer que dos senadores priístascomo Pablo Salazar y Óscar López Velarde, probadamente instituciona-les, se pongan al servicio de los zapatistas, por ingenuidad, complicidad oconfusión. 103
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Ambas cosas son tan improbables que no vale la pena volver a tocarlas.Tan sólo apuntemos que todos los miembros de la COCOPA hemos tenido lapreocupación de actuar sin anteponer los intereses de los partidos políticos,sino conforme a lo que la negociación por la paz ha reclamado. Entonces, la pregunta es: ¿por qué algunos medios de comunicación yalgunos políticos tratan de vender esta idea?, ¿por qué en la mayoría de loscasos utilizan el mismo guión y los mismos argumentos, que por lo demásno resisten una confrontación seria?, ¿por qué casi todos ellos parecen obe-decer una misma directiva?, o es que ¿acaso estamos ante un caso notable deconvencimiento telepático masivo? Los trabajos desarrollados por la COCOPA han sido inéditos en un paísen el que tradicionalmente ha habido una relación de subordinación del Po-der Legislativo a manos del Ejecutivo. Por ello resulta explicable, pero nojustificable, la falta de comprensión que, en momentos determinados, harodeado el trabajo de la Comisión. El propio Presidente de la República se comprometió a buscar una ple-na autonomía entre poderes. Por experiencia personal es posible dar fe delrespeto a ese compromiso, en todo momento Zedillo ha respetado el traba-jo y las posiciones que en lo personal han asumido los legisladores. Ninguna de las partes puede llamarse sorprendida por el contenido dela propuesta. Alguna o ambas pueden no estar de acuerdo. Esto es legítimo,pero no es válido ni ético que medios de comunicación y personajes políti-cos asuman que fue sorprendida la buena fe de alguna de las partes. Si algu-no de los firmantes tuvo dificultades de comunicación con sus respectivasjefaturas, entonces el problema es otro, no imputable a la COCOPA. Ahídonde haya fallado la comunicación interna que se asuman las responsabili-dades y se revisen las formas en que se actúa en el diálogo. Si alguna de las partes considera que lo firmado requiere una revisiónmás detallada o no representa fielmente el espíritu y la letra de la Constitu-ción, no toca a la COCOPA juzgar su actitud y menos aún denunciarla. Lapropia opinión pública se encargará de evaluar la participación de los acto-res. La COCOPA está obligada, ante cualquier caso de negativa, a fomentarel regreso del gobierno federal y el EZLN a la mesa del diálogo. Se llega aasegurar, inclusive, que la propuesta presentada por la COCOPA atentacontra la unidad nacional y la soberanía, dando, además, margen para de- 104
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAsacatar la Constitución y lesionar la autoridad de los gobiernos estatales ymunicipales. Suponer tamaña irresponsabilidad llevaría a concluir que el gobiernofederal, por medio de sus representantes, firmó en febrero de 1996 un docu-mento que afectaba importantes normas constitucionales. Significaría quedespués de meses de trabajos y discusiones los representantes gubernamen-tales no advirtieron tal peligro, o bien, lo notaron, y como no se tenía la in-tención de cumplir entonces no se le dio importancia. Ambas opciones se-rían graves, pero son falsas. Es preciso indicar que en la propuesta no se considera la creación deningún tribunal especial para los pueblos y comunidades indígenas. Lo quese señala es la necesidad de articular las instancias normativas, los usos ycostumbres con el sistema de justicia nacional, respetando los derechos hu-manos y las garantías individuales. Por lo anterior, hay que asegurar categó-ricamente que no existe la intención ni la posibilidad de crear situaciones deexcepción. Al contrario, la propuesta busca terminar con 500 años de unasituación de excepción, en la que a los indígenas les fueron negados los de- HEBERTO CASTILLO Y JOSÉ NARRO CÉSPEDES EN GUADALUPE TEPEYAC. 105
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZrechos más elementales de salud, educación, vivienda y alimentación, ade-más de sus derechos políticos. La propuesta señala que el derecho de los pueblos indígenas a la auto-nomía y la libre determinación se dé como parte del Estado mexicano.Adicionalmente, se parte del pleno reconocimiento a los órdenes de go-bierno contemplados en la Constitución de la República, por lo que noexiste posibilidad alguna de segregación que ponga en riesgo la unidad na-cional y la soberanía. Es notable, en este contexto, que a pesar de que lospueblos indígenas han estado, en los hechos, segregados, se reclaman par-te de una sola nación. Es pertinente reflexionar en el hecho de que los acuerdos de SanAndrés han sido, por decirlo de alguna manera, validados en sus aspectosnodales por los resultados de la Consulta Nacional, organizada por los po-deres Ejecutivo y Legislativo, y por los múltiples foros y congresos celebra-dos durante estos últimos años. Los acuerdos firmados son una importantebase para lograr posteriores consensos. A pesar del hecho de que estamos convencidos de que la propuestacumple las expectativas firmadas en San Andrés, la conveniencia de enviarlaal Congreso de la Unión deberá ser analizada por la COCOPA en función desu contribución o no al avance del proceso de negociación. Al respecto, es pertinente recordar que la Ley del Diálogo le reconoce ala COCOPA la tarea de facilitar el diálogo y la negociación entre las partes. Deesto se desprende su obligación de buscar acuerdos entre el EZLN y el go-bierno federal. Si no se cumple con esta condición, especificada claramenteen la ley, entonces se pasa a ser parte del problema, ya que la COCOPA repre-sentaría, de hecho, una tercera opinión. Políticamente, lo más correcto sería enviar una propuesta consensua-da, que allanara el camino para que el propio Congreso de la Unión la mejo-rara y, en su caso, la aprobara. Se ha dicho que con el acto de enviar dichainiciativa salvaríamos la imagen y la palabra de la COCOPA; obtendríamosuna supuesta victoria moral a costa de terminar con el único canal de comu-nicación existente actualmente entre las partes. A este respecto es conveniente distinguir tres grandes grupos que seoponen a los cambios en materia de derechos y cultura de los pueblos indí-genas. El primero, supone que los cambios son innecesarios, ya que bastaría 106
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAcon la aplicación irrestricta de lo asentado en la Constitución de la Repúbli-ca y, si acaso, sólo sería indispensable adecuar partes de algunas leyes exis-tentes. Para este grupo el problema no es de marco legal, sino tan sólo deaplicación. Inclusive, sin advertir su propia contradicción, han argumenta-do que no serviría de nada un nuevo marco legal si éste no se aplica. El segundo grupo se manifiesta de acuerdo con cambios en la Consti-tución, pero ha manifestado limitaciones de fondo acerca del alcance de lasmedidas en sí mismas. Este grupo hace patente su preocupación por los de-rechos indígenas y sus niveles de vida, pero teme que los cambios puedancrear zonas de excepción jurídicas y políticas. Los partidarios de los dos grupos anteriores podrían tener dudas legíti-mas e inclusive han manifestado el interés de resolver la marginación y lasgraves carencias de los pueblos indígenas, no estando de acuerdo en los ca-minos. Con los partidarios de ambos grupos habrá que tener un intenso in-tercambio de opiniones e información para mostrar que el actual marco le-gal no posibilita la preservación de los derechos y cultura de los pueblos in-dígenas y que la propuesta no solamente no lesiona las leyes sino que las for-talece porque no hay nada que haga más sólido al estado de derecho que elque se procure justicia para todos sus habitantes. El tercer grupo no tiene diferencias de forma, ni le preocupa el estado dederecho o la soberanía. Sus diferencias son políticas y de fondo. Encubrecon cualquier argumento estas diferencias en lugar de dar la cara. Este gru-po está conformado por quienes en el fondo desean aplastar a los zapatistaspor la vía militar. Son aquellos que aseguran que en horas o días resolveríanel problema devastando a las fuerzas rebeldes. Son aquellos a los que se leshace insoportable la idea de los cambios que afecten sus particulares intere-ses. Estos no sólo no son enemigos de los zapatistas, sino también de lasinstituciones, de la sociedad y del propio presidente de la República, queson partidarios de una salida concertada al conflicto. Igualmente, se opina que la COCOPA se atribuye una representaciónque no tiene, o que busca un protagonismo que no cabe en sus funciones. La COCOPA emana de una ley que alcanzó la unanimidad de las fuerzaspolíticas, es la representación del Congreso de la Unión. Esa es su fuerza. Suprotagonismo emana de lo que marca la ley, ni más o menos. Los miembrosde la COCOPA no trabajamos sino conforme a este mandato. Tenemos, ade-más, la confianza pública de ambas partes. 107
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Esta Comisión no existe para declarar cerrada o rota la negociación.Si alguna de las partes así lo considera, entonces que tome la responsabili-dad histórica. La COCOPA no puede regresar al seno del Congreso y decla-rar que ha fracasado. Si el trabajo de cada comisión legislativa es impor-tante, cuanto más el de aquélla que está obligada incansablemente a buscarla paz. En este contexto, el único parte posible que puede rendir la COCOPAes el de la inminencia de un acuerdo de paz. ¿Hasta dónde está obligada aesto? Hasta donde la confianza de las partes, del Congreso y de la Naciónlo permita. Los tambores de la guerra no están sonando más que en la cabeza de al-gunos desatinados o interesados en que así suceda. Las partes han sido du-ras o flexibles conforme al momento en que transita la negociación, perosiempre han manifestado, una y otra vez, su confianza en la negociacióncomo camino hacia la paz. Este es el primer aspecto positivo que muchasveces no se advierte. Los hechos nos dicen que desde la tregua de enero de 1994 no ha habi-do un solo muerto en enfrentamientos en el contexto de este conflicto, ¿quéotro proceso de pacificación en el mundo o en la historia puede decir lo mis-mo? Cuando se dice que no hay avances en el diálogo hay que recordar estedato, que es de suyo muy relevante. En la COCOPA estamos convencidos de que cuando las propuestas noprosperen hay que regresar a la negociación. No hay otro camino viablepara México. Cuando el diálogo parezca fracasar hay que recurrir de nuevo alos oficios políticos para regresar a él. Las otras vías son inaceptables. Un cuarto elemento positivo es que a pesar de las diferencias, que sehan hecho patentes, la gran mayoría de los opinantes guarda un importanteacuerdo de principio: es necesario cambiar las condiciones políticas, socia-les, económicas y culturales en las que viven los pueblos indígenas. Si todosestamos de acuerdo en esto, entonces procede consensuar los mejores ca-minos para lograrlo. Más que proponer soluciones mágicas, que no existen, es necesarioasumir la necesidad del cambio de situaciones y actitudes para salir adelanteen algo que a todos interesa: construir un mejor país para todos. Es necesa-rio, como un primer paso, hacer un esfuerzo para cesar los ataques y descali- 108
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAficaciones que están a la orden del día. Esto no significa terminar con la dis-cusión sobre el tema, pero sí acabar con las amenazas abiertas o veladas, po-siciones extremas de todo o nada, chantajes y actitudes represivas. Teniendo en cuenta lo anterior, un cambio de actitud pasaría por asu-mir que:a) Las partes reconsideren sus posiciones, evaluando el compromiso que tienen con la sociedad mexicana, mismo que los obliga a buscar en todo momento la posibilidad de salvar las diferencias que se en- cuentren, sin detrimento de sus principios y posiciones. Las partes deben mostrar, de manera, indudable que siguen comprometidas con el proceso de paz.b) Que las partes asuman que ninguna iniciativa de cambio constitu- cional podrá vulnerar la soberanía y la unidad nacional. A partir de este reconocimiento será posible buscar acuerdos que contribuyan a la paz con dignidad, al pleno ejercicio de los derechos políticos, al desarrollo de su cultura y al mejoramiento económico y social de los pueblos indígenas.c) Que los partidos políticos, las organizaciones sociales, las organiza- ciones ciudadanas, el gobierno federal, el EZLN, las instituciones y la sociedad en general deben reevaluar el significado de las conver- saciones de paz. Hoy, más que nunca, cuando estamos comprometidos en la consolida-ción económica y política en un difícil año electoral, es necesario, ahora quelas iniciativas parecen estancadas, regresar a la mesa de negociaciones paraencontrar, de manera responsable, un nuevo camino de diálogo. Lasociedad aguarda con esperanza 109
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ 15 A Heberto Castillo In memoriamQuiero hablar de un hombre que me brindo su amistad y su ejemplo Heber-to Castillo. Conocí un hombre de edad, con ideas, con sueños y anhelos de juven-tud. Conocí un hombre lleno de libertades, libertad para amar, libertad paraluchar, libertad para disentir, libertad para ser libre. Conocí un dirigente con visión de horizonte, necio, terco, pero siem-pre congruente, firme, con alma de niño, corazón de quijote y veracruzano. Conocí un amigo con virtudes y defectos, pero siempre sincero, gene-roso, compañero. En la COCOPA conciliaba a los priístas, regañaba a los perredistas, con-vencía a los panistas y discutía con los petistas. Mas bien regañaba a todos, discutía con todos, pero también a todosconvencía, con todos conciliaba, sin renunciar a sus principios. A Marcos lo defendía frente al gobierno, pero en corto lo regañaba y leenseñaba, de su experiencia y sabiduría. Junto a don Luis Álvarez, constituyó el consejo tutelar de la COCOPA. Cuando algo se atoraba, los dos dirigentes iban y venían, de La Reali-dad a Comitán, de Copalar al Distrito Federal, de San Cristóbal a Tuxtla, deSan Andrés a La Garrucha, de Guadalupe Tepeyac al aeropuerto de Tehe-rán, con entusiasmo de estudiantes preparatorianos. A la hora de comer era el de mejor diente, solo superado por López Ve-larde y Cesar Chávez. Le entraba con entusiasmo a las mulas, los tacos alpastor, los caldos de pollo y los frijoles refritos. La comida la aprovechaba para platicar de algo más que de soberanía,paz o democracia.15 Discurso en la Tribuna del Congreso de la Unión, 8 de abril de 1997. 110
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA JOSÉ NARRO, ÓSCAR LÓPEZ VELARDE, FERNANDO PÉREZ NORIEGA Y HEBERTO CASTILLO EN SAN ANDRÉS LARRAINZAR Hablaba de sus nietos, en especial de uno que por estar muy chico, y nopoder decirle abuelito Beto le decía “tito eto”, sus nietos eran su inspiracióny motivo de superación. Al presidente Zedillo le brindó su amistad y su confianza. Días antes desu muerte quería verlo, para platicar y elaborar iniciativas políticas, que per-mitieran ofrecer salidas al conflicto chiapaneco. El presidente Zedillo, sabe cómo pensaba Heberto, lo conocía, lo pro-curaba, le llamaba “maestro”, sabe qué quería para Chiapas, para la paz ypara los pueblos indios. 111
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Las calles de San Cristóbal serán otras sin él, la COCOPA resiente su au-sencia, pero se queda con su ejemplo, con su espíritu de gigante con el enor-me reto de salir adelante en la mayor de sus crisis. La COCOPA tiene que salir adelante por el bien de la paz, por el bienes-tar de los pueblos indios, por la memoria de Heberto, por la memoria de unhombre del que oí hablar hace casi treinta años, de un hombre que conocícon tres grandes obsesiones: la democracia, la paz y la soberanía. A principios de la administración del presidente Zedillo, organizó en lacasa de Esteban Moctezuma una reunión con dirigentes políticos de dife-rentes partidos, gobernadores, diputados y senadores, para impulsar accio-nes en defensa de la soberanía mexicana. Hicimos manifiestos, actos políticos, construimos acuerdos, realiza-mos conferencias en Tijuana, en el Teatro de la Ciudad, organizamos activi-dades en defensa de los trabajadores migrantes. Poco antes de ingresar al hospital me acompaño a Tijuana, a principiosde marzo del presente año, para platicar sobre el proceso de paz. Lo acompañó su inseparable Tere. Estuvimos en el Centro Cultural Tijuana, terminando visitamos a laPresidencia Municipal donde el alcalde lo nombró huésped distinguido ydespués con el buen comer que tenía, le entró a las langostas con arroz y fri-joles en Puerto Nuevo frente al mar en el Municipio de Rosarito. Tijuana y Rosarito lo recuerdan con cariño y afecto. El escenario de la política mexicana contemporánea no puede enten-derse sin hablar de la contribución que Heberto Castillo realizó en favor deuna sociedad más democrática. Su figura y su militancia convencida de las mejores causas de México,lo hicieron uno de los puntos de referencia para todos aquellos que nos de-dicamos a la política. Se podía estar de acuerdo o en desacuerdo con él, pero nunca se podíadudar de su inquebrantable vocación de servicio a la nación. Amigo personal de uno de los mexicanos más destacados, el generalLázaro Cárdenas. Impulsor del Movimiento de Liberación Nacional. Participante en el Movimiento de 1968, perseguido, preso político,fundador de partidos, candidato a la Presidencia de la República, legislador 112
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAy promotor de la paz. Fueron algunas de las muchas tareas y actividades a lasque la patria lo llamó. En todas las tareas siempre hizo su mejor esfuerzo, teniendo en menteun solo objetivo: mejorar las condiciones de los que menos tienen. Fue adversario leal, pero nunca enemigo de las personas. Combatió alos vicios y a las ideas que él juzgaba equivocadas, sin invocar al odio y alrevanchismo. Fue crítico feroz e incansable. Los años no lo confundieron, no lo mi-nimizaron. El tiempo no lo derrotó, lo hizo más claro y fuerte. Enseñó caminos no sólo en el terreno de la política sino también de laciencia y, lo más importante, de la conducta humana. Con su ejemplo, nos enseñó el valor de la crítica, la importancia que tie-ne para todos el defender en todo momento y circunstancia los principiosque nos rigen como país. Algunos de nosotros desde trincheras distintas tuvimos el privilegio decompartir con el ingeniero Heberto Castillo sus últimos años tan activos yfecundos cómo seguramente fueron todos los que vivió. Su vida fue una defensa permanente de la soberanía nacional. Recorda-mos como en medio de las celebraciones por el auge petrolero de los añossetenta, nos llamó a cuidar los recursos energéticos y a utilizarlos racional-mente. La realidad demostró cuánta razón tenía. Se definía a sí mismo como un nacionalista apasionado y los que cami-namos con él en estos últimos años supimos lo auténtico de su lucha por lademocracia. Siempre de la mano de su inseparable Tere, amadísimacompañera de toda su vida. En el trabajo cotidiano de la COCOPA, compartiendo la experiencia deuno de los momentos capitales de nuestra historia moderna, conocimos decerca sus anécdotas y su sencillez. En nuestras mentes y nuestros corazones siempre estará el ejemplo deHeberto, su corazón, su alma, sus ganas de vivir, su amor por los demás, suentrega desinteresada. Su ausencia física nos reclama un mayor esfuerzo de todos para lograrla paz en Chiapas. Gobierno, zapatistas, legisladores y partidos políticos deberemos en-tender la lección y el ejemplo que Heberto nos dejó. 113
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Por eso le digo al güero Heberto, que donde quiera que se encuentretenga la confianza, de que su sueño de quijote no será imposible, millonesde mexicanos retoman sus enseñanzas y luchan por el México democrático,justo, soberano por el que luchó hasta el ultimo día de su existencia. Existencia de un hombre que nació para ser libre. Ha muerto el maestro Heberto Castillo, senador de la República y me-xicano comprometido. Aprendamos de su vida la libertad para luchar sin odios, para cumplirsin exclusiones un mejor mañana para todos los mexicanos. 16 Chiapas: la hora del Congreso de la Unión Heberto...cuánta falta nos haces¿Qué significa la presencia zapatista en el Distrito Federal?De manera pacífica y legal, finalmente los zapatistas tomarán la ciudad deMéxico. Al igual que otros millones de mexicanos los indígenas buscanatención y justicia. Con su presencia en la urbe aspiran a sumar fuerzas conotros segmentos sociales y políticos con el objetivo de superar los obstácu-los que impiden reiniciar el diálogo ahora suspendido. Exigen se respetenlos Acuerdos de San Andrés firmados en febrero de 1996, por las represen-taciones del EZLN y el gobierno federal. Importante por la calidad de los participantes más que por su número,el acto zapatista ha despertado manifestaciones de apoyo y respeto de ciu-dadanos, grupos, partidos, e inclusive del gobierno federal, como corres-ponde a la nueva realidad que se vive. Este acto pacífico se encuentra con una ciudad y en un país en dondehay buenas y trascendentes noticias, entre las que destacan: un Congreso dela Unión producto de las elecciones más transparentes de nuestra historia,integrado por un abanico de formaciones partidarias representativas del16 La Jornada, 13 de septiembre de 1997, México. 114
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAsentir de la sociedad mexicana; el ofrecimiento presidencial de discutir conel Legislativo una política económica de Estado, propuesta ya aceptada porel llamado bloque opositor, y la postura del Poder Ejecutivo que, en bocadel secretario de Gobernación, afirma se honrará la palabra empeñada enSan Andrés. En este marco es válido hacer un recuento de la situación que guarda elconflicto en Chiapas. A más de dos años de creada la Comisión de Concor-dia y Pacificación y a casi un año de que se decretara la suspensión del diálo-go no caben las explicaciones fáciles acerca del estado del mismo. Hoy, lofundamental que debe prevalecer en el estado de Chiapas no es sólo el re-parto de recursos y el despliegue de diversos programas sociales, sino la re-distribución del poder político conforme a canales institucionales. De locontrario, nos arriesgamos a la inestabilidad con violencia como una formacotidiana de existencia, lo cual es insostenible e intolerable para la salud dela República. La desatención social y política sobre las negociaciones que sufrimos enla COCOPA prácticamente desde diciembre de 1996, sumada a la manipula-ción informativa, la cerrazón de las partes, la reorganización de los gruposde poder locales y el desgaste del Ejecutivo estatal hacen necesario medidasde gran envergadura, más allá de las puestas como condición por el EZLN en1996 para reanudar el diálogo. Con distintos matices la situación del estado se ha agravado, es espe-cialmente aguda en la zona norte y en los Altos. Inclusive, la problemáticaha superado a la relacionada propiamente con el conflicto, pero encuentraen la solución de éste, la piedra de toque para empezar a superar los obstácu-los que empantanan las negociaciones. Parte fundamental en la búsqueda de la solución del conflicto chiapa-neco corresponderá al Congreso de la Unión, que con su representatividady pluralidad deberá tener un nuevo peso y dimensión. Desde nuestra experiencia este renovado Poder Legislativo debería ad-quirir una participación mayor y más activa en el contexto del diálogo. Coneste objetivo, sería aconsejable revisar y adecuar la actual Ley para el Diálo-go, que en la práctica circunscribe a la COCOPA a tareas de coadyuvancia quefinalmente están sujetas a la voluntad de las partes. No se trata, desde luego, de sustituirlas, pero sí de buscar los mecanis-mos que doten al Congreso de la Unión de una mayor iniciativa política, de 115
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZla capacidad de llamar a las partes y vigilar el cumplimiento de los acuerdos.En suma, deberá darse al Legislativo un papel activo y convocante. En los trabajos de la COCOPA la concertación demostró ser un métodoútil para superar diferencias. Este ejemplo puede servir para que en el futu-ro, en el marco de un Congreso sin mayorías hegemónicas, la concertaciónse tenga por indispensable. Ninguna fuerza por sí sola podrá aprobar cam-bios constitucionales por lo que se requerirá de una mayor voluntad deconciliación y acuerdo. Esta consideración es de la mayor relevancia para superar el empanta-namiento actual del diálogo. Muchos estamos convencidos de que un puntocentral para superar esta situación lo constituye la discusión en el Congresode la Unión de la propuesta de cambios constitucionales en materia de dere-chos y cultura de los pueblos indígenas, elaborada por la COCOPA a partir delos Acuerdos de San Andrés. En este sentido, cabe aclarar que no hay una“propuesta zapatista” de cambios constitucionales en la materia, sino undocumento elaborado por una comisión plural del Congreso de la Unión,formulada en apego a los documentos firmados por ambas partes en aquelya lejano 16 de febrero de 1996. Ante lo encontrado de las posiciones asumidas por las partes en estepunto, sería recomendable, por un lado, que el gobierno federal empezara aconcretar el ofrecimiento hecho por el secretario de Gobernación durantesu comparecencia en la Cámara de Diputados y retirara su propuesta de ini-ciativa en esta materia y que, por otro, ambos actores aceptaran que la nuevaLegislatura, con su especial y representativa composición política, sea el es-cenario para que se definieran y aprobaran los cambios constitucionales enmateria de derechos y cultura de los pueblos indígenas, a partir de la iniciati-va formulada por la COCOPA , buscando en todo momento privilegiar losconsensos entre las fracciones. En este sentido, ambas partes deberán asumir que el Congreso de laUnión no es una oficialía de partes que sólo espera las iniciativas para proce-der a su aprobación, sino un poder republicano con capacidad de adecuar ymejorar las propuestas de cambios legales y constitucionales teniendocomo marco el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés. Por otro lado, parte consustancial de la continuidad del diálogo es lo-grar un ambiente adecuado para el mismo. En este sentido, sería a todas lu- 116
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAces indispensable la instrumentación de una estrategia de distensión que de-fina mecanismos de solución a los agudos conflictos sociales y políticos quese dan en el estado, especialmente en la zona Norte y los Altos. Dicha estrategia debe combinar una disminución de la presencia delEjército en Chiapas, el desarme de las guardias blancas, el cese de la repre-sión por parte de las fuerzas policiales del estado y un cambio de tono en lasdeclaraciones de las autoridades estatales que minimizan la gravedad de lasituación y descalifican a los críticos. Hoy por hoy debe reconocerse que elpunto de partida para la reactivación del diálogo es la discusión y aproba-ción de una propuesta de cambios constitucionales en materia de derechosy cultura indígena. Lo anterior, sumado a una política de distensión y aten-ción cabal de la problemática política y social en el estado, es la base para re-definir las condiciones en que se reanudaría el diálogo. Este paso es trascendente, pero no es sino el inicio de un camino másamplio que debe culminar en aquello que, sin exagerar, constituye un anhelonacional: lograr un acuerdo de paz con justicia y dignidad. Con ello se posi-bilitará la conversión del EZLN en una fuerza política civil, lo que redunda-ría en su incorporación plena al necesario diálogo nacional para la reformademocrática del Estado. Lo que está en juego en Chiapas no es quién gana y quién pierde, sino lasuerte de millones de mexicanos indígenas. Chiapas, no es un problema deimagen, sino de los principios básicos que nos rigen como nación. Quienesestán más preocupados por ganar que por resolver deben saber que cederno es perder. 17 ¿Y Chiapas?La COCOPA ha anunciado que el próximo mes de enero hará un recorrido poralgunas zonas de Chiapas ¿Con qué se encontrarán los cocopos en su viaje? Hallarán que la tregua existente entre el gobierno federal y el EZLN co-bija una multitud de pequeñas pero sangrientas batallas cotidianas que hancobrado más muertos que los enfrentamientos de enero de 1994.17 La Jornada, 18 de diciembre de 1997, México. 117
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Encontrarán que el gobierno estatal hace pero no resuelve, y que el go-bierno federal no parece tener respuestas del tamaño de los problemas. Lanegociación se encuentra empantanada, pero el conflicto no está quieto; seha pulverizado en una miríada de enfrentamientos localizados que han su-mado nuevos rencores. La tregua sin avances ha ocasionado que las partes fundamentales delconflicto se hayan desgastado y se encuentren rebasadas por una serie de ac-tores con influencia local. Muchos de los cuales no responden al EZLN ni algobierno federal, tienen sus propios intereses regionales y están dispuestosa defenderlos a sangre y fuego. El atentado contra Samuel Ruiz y el recibimiento a Justo Mullor, quienha logrado despertar una gran unanimidad en su contra, son muestras de lagravedad de la situación. Esos grupos no están dispuestos a que nadie de “afuera’’ les diga cómoarreglar sus problemas, así sea la Iglesia católica, el PRD, el EZLN, el PRI o elpropio presidente de la República. Ellos tienen la experiencia de que las ins-tituciones no les resolvieron los problemas en tiempos de “paz”, es decir,antes de 1994; ahora reclaman con las armas en la mano su derecho a resol-ver sus disputas. La Comisión del Congreso de la Unión encontrará que a las tradiciona-les guardias blancas se han sumado grupos militantes como el MIRA. Ya no sólo hay mercenarios sino también intolerantes armados y con-vencidos de que el asunto puede resolverse por la vía del exterminio delcontrario. Hallarán, en suma, que el conflicto se ha diversificado, extendidoy complicado. Que está, además, fuera de cualquier control. Tal vez a algunas buenas y siempre patéticas conciencias las tranquiliceque el conflicto ya no esté en las primeras páginas de los diarios. Dirán segu-ramente que por fin está tomando la dimensión que tiene y que no alcanzamás que a unos cuantos municipios del estado. Hay malas noticias para ellos. El problema sigue y no sólo no se está re-solviendo sino que se agrava, aunque no trascienda a las planas principalesde los periódicos y en los noticieros. Más aún, tiene un efecto contaminantesobre otros aspectos de la vida nacional. Es conveniente recordar que Marcos y el EZLN no inventaron los proble-mas de Chiapas sino al revés. Estos crearon al Ejército Zapatista y a Marcos. 118
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Aunque los zapatistas desaparecieran mañana, factores como la mise-ria, el abandono, el engaño como forma de relacionarse con las comunida-des indígenas y los mexicanos más pobres aunados a la falta de expectativasseguirían ahí, con su carga de muertos injustos y frustración. Tarde o tem-prano crearían otros Marcos y otros EZLN. A medida que los días transcurren, de manera inexorable parece serque se camina a hacer de Chiapas el gran pendiente del sexenio. Toca al go-bierno federal la responsabilidad mayor para emprender los esfuerzos queeviten que esto sea así. Hace unos meses se pudo, pero no se supo cómo ono quisieron aquellos que privilegiaron las victorias personales o facciosaspor sobre cualquier otra cosa. Ahora estos mismos personajes, que tanto se esforzaron por complicarlas negociaciones y desprestigiar a las instancias de interlocución, hoy,como personajes de una farsa, manifiestan asombro ante el empantana-miento que ellos pacientemente construyeron. No estamos, sin embargo,ante una situación irresoluble. Soluciones hay, pero faltan las decisiones. Un paso en la dirección correcta sería impulsar la iniciativa en materiade derechos y cultura de los pueblos indígenas presentada por la COCOPA. En retrospectiva se ha visto que las objeciones presentadas carecían desustento jurídico y político. Por eso no es extraño que uno de sus principa-les detractores a nombre de la Constitución ahora pida la cancelación de lasgarantías a los delincuentes precisamente contra ella. La iniciativa de la COCOPA se basó en los acuerdos signados entre laspartes en San Andrés en el ya lejano febrero de 1996. Muchos creemos quelo que se firma debe cumplirse. 18 ¿Cuándo empezó la guerra?¿Cuándo fue declarada la guerra en Chiapas? Nadie lo sabe, pero muchascomunidades del norte y los Altos de la entidad han vivido un virtual estadode guerra, incluso antes de 1994. Un conflicto en el que las autoridades fe-18 La Jornada, sección Opinión, el 24 de diciembre de 1997. 119
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZderales y estatales adoptan, en el mejor de los casos, el papel de observado-res mientras grupos armados dirimen sus diferencias y protegen sus intere-ses a balazos. Muchos de los integrantes de esos grupos paramilitares han sido iden-tificados por numerosos testigos, pero el hecho real y concreto es que si-guen operando impunemente. Como resultado de lo anterior, el pasado 22 de diciembre los medios decomunicación nos enteraron de una nueva tragedia. Un grupo de aproxima-damente 60 personas agredió a civiles desarmados, en su mayoría desplaza-dos de la comunidad de Las Abejas y simpatizantes zapatistas. Se habla demás de 40 muertos y un número indeterminado de heridos, las descripcio-nes de los sobrevivientes y quienes llegaron hasta el lugar semejan a las deun país en guerra. Los medios, basados en testimonios de testigos, sobrevivientes ymiembros de la CONAI, aseguran que el ataque fue planeado desde díasatrás; incluso se anunció. Más aún, se asegura que el secretario de Gobiernofue avisado de la posibilidad de que el hecho ocurriera y en respuesta mani-festó que velaría por la población. Si en el terreno humano este reciente ataque es indignante, lo mismoque toda la situación en general, en el terreno de la política y del estado de de-recho es gravísimo e intolerable. No debe quedar impune. ¿Dónde están aho-ra los constitucionalistas que se indignaron por una reforma en materia de de-rechos y cultura de los pueblos indígenas?, ¿no podrían aportar la décima par-te de lo contrario a esa indignación para apoyar el castigo de los crímenes? La descomposición de la situación chiapaneca tiene su origen en ele-mentos viejos y recientes. Entre los primeros, la miseria, la falta de expecta-tivas, el racismo y la ineficacia y corrupción de las autoridades. Entre los re-cientes, tal vez el más notable sea el empantanamiento del diálogo que lleva-ban a cabo el EZLN y el gobierno federal. Un diálogo fructífero, el consenso en los acuerdos y el cumplimientode éstos hubieran tenido, en su momento, una influencia positiva sobre di-versos problemas agrarios, sociales y hasta religiosos de la entidad. Sin embargo, se apostó a otra cosa, al desgaste y debilitamiento delcontrario como un medio de ganar afuera del diálogo lo que se lograba en lamesa de negociaciones. Ahora estamos pagando el precio de una maniobra 120
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAhecha con torpeza: cálculos políticos que salieron mal. Lo peor es que loestá pagando una población civil que se encuentra atrapada en medio de unconflicto que no se admite, pero que neciamente existe. En el empantanamiento del diálogo hay responsabilidad tanto del go-bierno federal como del EZLN, es cierto. Sin embargo, en la medida en queel primero tiene mayor compromiso con la sociedad para resolver por la víapacífica el conflicto —sobre todo si lo que se le solicita no es algo despro-porcionado ni ilegal—, lo hace mayormente responsable. SAMUEL RUIZ Y EL SUBCOMANDANTE MARCOS PARTIENDO AL FORO ESPECIAL SOBRE LA REFORMA DEL ESTADO. 121
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ En ese mismo sentido el gobierno federal comparte con el estatal laresponsabilidad de la masacre sucedida en el municipio de Chenalhó, lomismo que todos los muertos de esa serie de enfrentamientos sangrientosocurridos en los últimos años. No importa que las autoridades federales no hayan armado a esos gru-pos, no interesa si no los entrenaron. El hecho es que los han tolerado y esolos hace responsables ante la ley y ante la sociedad. Con nuestro voto y su aceptación de los cargos públicos los funciona-rios federales y estatales responsables tomaron el compromiso de velar porla seguridad de los desplazados, resolver su situación, ofrecer alternativaspara destrabar conflictos y, sobre todo, llevar a buen puerto la negociacióncon el EZLN. Fracasaron en cumplir con ese compromiso y es hora de evaluar su per-manencia al frente de una responsabilidad que no supieron llevar a cabo. Hacia el futuro, lo menos que se puede ofrecer es castigar los crímenes,la ayuda a las víctimas, el desempantanamiento del conflicto y, sobre todo,el fin de impunidad. ¡No más impunidad! 19 Acteal es la naciónHay tres prioridades para el gobierno federal en Chiapas: hacer justicia porlo sucedido en Acteal, restaurar la gobernabilidad en el estado y restablecerlas condiciones para continuar el diálogo con el EZLN. Todo esto debe ha-cerse en los próximos días, sin regateos ni dilaciones, o se corre el riesgo deenfrentar un descrédito irreparable. Esto sí serían los errores de diciembre. La masacre en el municipio de Chenalhó no es sólo una más de las ca-nalladas que a diario se cometen en contra de la población pobre de estepaís. Si nos atenemos a la información proporcionada por diferentes me-dios, nos encontramos tal vez ante la semilla de un horror más grande. En Chiapas, algunos funcionarios y caciques tuvieron la brillante ideade armar, entrenar y garantizar impunidad a integrantes de comunidades19 La Jornada, sección Opinión, 2 de enero de 1998, México. 122
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAque guardaban diferencias con el zapatismo. Los rencores se volvieron, así,odios armados ante la mirada displicente de las autoridades. El golem quecrearon está fuera de control y se vuelve contra todo lo que se mueve. Acteales el resultado más dantesco de este engendro. El gobierno federal garantiza que no quedará impune la matanza. Sinembargo, el recuerdo de Aguas Blancas, de los asesinatos de Colosio, RuizMassieu, el cardenal Posadas y el abogado Polo Uscanga, de las persecucio-nes y asesinatos cometidos en contra de integrantes de la oposición, y tantosy tantos hechos sin castigo, arrojan una sombra de incredulidad sobre elcompromiso de esclarecer los crímenes. Hacer justicia en Acteal no sólo significa aprehender, consignar y con-denar a los que accionaron los gatillos. Debe ser también investigar y casti-gar a quienes los armaron, entrenaron e instigaron, y a quienes se hicieronde la vista gorda ante sus actos. Más aún, hay que llevar la acción hasta losotros grupos civiles que han sido armados y ahora operan en Chiapas. Si la gobernabilidad es la capacidad de las autoridades y las institucio-nes de resolver y/o encauzar los problemas que enfrentan los ciudadanosrespetando las leyes y los derechos de éstos, entonces no hay gobernabili-dad en vastas zonas del estado. Si las autoridades estatales se han vuelto par-te del problema, es hora de buscar soluciones mayores. Se argumenta que la renuncia del gobernador no resolverá por sí sola laproblemática chiapaneca y, en efecto, así es. Por eso, además de su salida esurgente restaurar la legitimidad de los actos del gobierno estatal. Para ello senecesita, por lo menos, impulsar un acuerdo político entre las principalesfuerzas del estado y un gobierno de transición que convoque y organice laelección del gobernador. En relación al reestablecimiento del diálogo, hoy se escuchan voces queexigen al EZLN sentarse a la mesa de la concertación. Pero, ¿hay las condi-ciones para ello? Los antecedentes hablan. Primero la delegación guberna-mental se desistió de facto de lo que había firmado en febrero de 1996 en SanAndrés; luego, emitió la propuesta alterna a la COCOPA de reformas consti-tucionales en materia de derechos y cultura de los pueblos indígenas, mismaque no ha sido oficialmente retirada; posteriormente se actuó para inducirla parálisis de la COCOPA y ahora la masacre de Acteal. Entonces, ¿se está pi-diendo dialogar o solicitando una rendición disfrazada? Antes de que elllamado al diálogo prospere es conveniente cumplir lo ya firmado. 123
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Algunos se quejan de que los medios de comunicación y la opiniónpública internacional son muy duros en sus críticas. No es así. Han sidojustos en relación al oprobio cometido en contra de mexicanos indefen-sos. En este sentido, no ayuda a la causa de la justicia y a la credibilidad laimagen de un secretario de Gobernación que parece más empeñado en ex-culpar al gobierno que en señalar caminos para aclarar lo sucedido, y un se-cretario de Relaciones Exteriores que parece más molesto por las vocesinternacionales que exigen se aclare la matanza que por el hecho mismo. La matanza de Acteal acotó el ya de por sí reducido margen de manio-bra de las partes. Un análisis serio mostraría que, como resultado de estoshechos, la única posición que ha salido fortalecida es la de aquellos que re-claman una “solución” de fuerza a los conflictos del estado. Por eso es ur-gente que el gobierno federal asuma con firmeza la única forma válida deenfrentar la circunstancia actual, respondiendo a las expectativas que lanación tiene en este difícil momento. La urgente reconciliación en Chiapas pasa necesariamente por la cons-trucción de una gobernabilidad democrática. JAIME MARTÍNEZ VELOZ Y JUAN GUERRA DURMIENDO EN EL POBLADO DE LA REALIDAD. 124
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA 20 La vía paralela GERARDO ALBARRÁN DE ALBAEl protocolo de paz en Chiapas, entre el gobierno federal y el Ejército Zapa-tista de Liberación Nacional (EZLN), iba a firmarse en marzo de 1997. Eseera el acuerdo entre el presidente Ernesto Zedillo y el subcomandante Mar-cos, luego de tres meses de intercambio directo de correspondencia perso-nal, entre septiembre y diciembre de 1996. Fueron negociaciones secretas,con la única intermediación de la Comisión de Concordia y Pacificación(COCOPA). Pero el ex secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet, sabo-teó la llamada vía paralela. Este es el testimonio de uno de los actores: Jaime Martínez Veloz, di-putado del PRI en la LVI Legislatura, miembro fundador y presidente en dosocasiones de la COCOPA, y actual secretario de organización y operación dela Coordinación Ejecutiva Nacional del Movimiento Territorial del PRI. En entrevista, Martínez Veloz recuerda cómo la COCOPA —creada el11 de marzo de 1995 por acuerdo del Congreso de la Unión— se propusoadoptar en septiembre del mismo año una “premisa fundamental” que im-plicaba el reconocimiento del EZLN como un interlocutor importante en eldiálogo nacional para la Reforma del Estado. “Esto —dice— le plantea laCOCOPA al EZLN. Está de acuerdo, y decide incorporarse a este proyectoque, desgraciadamente, ha quedado en una reforma de carácter electoral”. En febrero de 1996 se firman los Acuerdos de San Andrés, pero “en lamedida en que dentro del debate se dan puntos de coincidencia y empeza-mos a llegar a acuerdos, van apareciendo cada vez mayores signos de provo-cación. Por ejemplo, la detención de Fernando Yáñez; el desalojo de pre-dios rurales en Chiapas; enfrentamiento…”20 Proceso, núm. , 3 de enero de 1998, México. 125
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Para la segunda mesa de discusiones, democracia y justicia —la prime-ra había sido derechos y cultura indígenas—, “vemos que hay una actitudclara y abierta de obstaculizar el diálogo”. Entonces, el gobierno ya no llevaasesores. “Ya no hay diálogo, no hay debate. La delegación gubernamentalguarda silencio; sólo interviene para decir al orador que su tiempo se agotó.Al mismo tiempo que se adopta esta actitud sumamente irresponsable, sedicta la sentencia a Javier Elorriaga por terrorismo, y, por extensión, alEZLN. Otra provocación”. Para mayo de 1996, continúa, “no tenemos ninguna duda de que en esemomento hay una estrategia de provocación (por parte de ‘sectores guber-namentales’) para abortar el diálogo. Ante el riesgo de que los sectores y losgrupos duros amplíen su capacidad de maniobra, la COCOPA acuerda teneruna acción más definitiva y firme en la resolución de los problemas. Noso-tros llamamos a esta estrategia la vía paralela”. — ¿Qué es la vía paralela? —La vía paralela pretendía una serie de medidas para acelerar los acuer-dos de paz. No las teníamos determinadas de antemano, sino que las fuimosconstruyendo con las partes: gobierno y EZLN. La vía paralela surgió ante lascrisis recurrentes que estaba teniendo el diálogo. Para entonces, Elorriaga había salido de la cárcel; había terminado la se-gunda mesa de negociación sin ningún resultado porque la delegación gu-bernamental hizo mutis, y el EZLN había declarado suspendido el diálogo,planteando públicamente una serie de condiciones: liberación de los presospresuntamente zapatistas, instalación de la Comisión de Seguimiento y Ve-rificación, cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés y una delegacióngubernamental con capacidad de resolución. La COCOPA hizo una declara-ción de que todos estos puntos planteados por el EZLN eran atendibles; elgobierno aceptó todo, excepto el cambio de su delegación. Expusimos en-tonces al EZLN la posibilidad de avanzar en todos los puntos donde no ha-bía mayor problema, y empezamos a trabajar en eso. En cuanto a la vía paralela, “intentamos mantenerla en la más absolutadiscreción, no porque creyéramos que debía ser secreta, sino porque sabía-mos que los enemigos de la paz son muchos, que están en muchos lados, de-fienden intereses muy poderosos y harían hasta lo imposible por impedirque esto se pudiera concretar. Esta vía paralela tenía como propósito acele-rar la firma de un acuerdo de paz que permitiera al EZLN hacer vida política 126
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAcomo organización civil, cumplir los Acuerdos de San Andrés y reducir elmargen de maniobra de los sectores duros. — ¿Cómo la organizaron? —Lo primero que hicimos fue planteárselo al gobierno federal, alrede-dor de septiembre de 1996. — ¿A qué funcionarios? —A la Secretaría de Gobernación y al Presidente de la República. — ¿A Chuayffet y Zedillo? —Sí, a los dos. —Luego se lo planteamos a Marcos. El EZLN nos dice que está de acuer-do, pero lo condiciona a que sea una línea directa entre Marcos —al quenombran responsable directo— y el Presidente de la República, y en la quese empiecen a discutir asuntos que permitan que sobre el diálogo ya no pen-da la tensión de enfrentamientos de carácter militar. — ¿El Presidente aceptó esta condición de Marcos? —Aceptó, y empezamos a discutir aspectos muy generales, pero todosya iban encaminados a firmar un protocolo de paz en Chiapas. — ¿Fue entonces una negociación directa entre el Presidente y Marcosa través de ustedes? —A través de la COCOPA, así es. Empezamos a trasladar posturas y po-siciones del EZLN hacia el Presidente de la República, y del Presidente de laRepública para con Marcos. Caminamos en dos vías: públicamente se discutía la forma de superar lascondiciones mínimas que había planteado el EZLN para la reanudación deldiálogo; al mismo tiempo, acercábamos los puntos de vista que permitieranla salida pública de al menos una parte del zapatismo hacia la política social,civil; otras cuestiones que tenían que ver con la cancelación de la declara-ción de guerra, y la posibilidad de agendar los temas pendientes en términosy plazos que permitieran incorporar a otros actores políticos, pero ya sin lapreocupación de una guerra presente. —Es decir, firmar primero la paz y, sobre esa base, negociar todo lo de-más: democracia y justicia; bienestar y desarrollo; el tema de la mujer; recon-ciliación en Chiapas, y la amnistía… —Sí. Y los temas se tendrían que discutir como estaban acordados,pero ya sin que la guerra estuviera presente en la mesa de negociaciones y sin 127
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZel riesgo de que una ruptura del diálogo pudiera causar una confrontaciónde carácter militar. —Estas negociaciones secretas entre Zedillo y Marcos implican undiálogo directo entre ellos. ¿Cómo se comunicaban? —Se hacían documentos ciegos, es decir, que no estaban firmados, y que laCOCOPA hacía llegar al Presidente de la República y al subcomandanteMarcos. — ¿Eran documentos que redactaban personalmente Zedillo yMarcos? —Sí, ellos los redactaban… Bueno, tal vez los de Zedillo se hacían enGobernación, pero con el aval del Presidente de la República. —O sea que la COCOPA fue el correo entre el Presidente y Marcos... —Exacto, pero con el aval moral de las partes y la representación queteníamos como organismo del Congreso de la Unión, cuyo propósito finalera construir la paz en México. — ¿Cuántas veces y durante cuánto tiempo hubo ese intercambio decorrespondencia? —Varias. Fue entre septiembre y diciembre de 1996.La cordialidad Mientras la vía paralela avanzaba, en el escenario público “a cada pasose nos presentaban dificultades, producto de los intereses que había en jue-go y de actitudes irresponsables y maniqueas que trataban de minimizar elconflicto”. Fue el caso de la instalación de la propia Comisión de Seguimiento yVerificación. Martínez Veloz recuerda que la delegación gubernamentalpropuso como sus representantes a funcionarios “de un perfil muy menor,que evidentemente no tenían capacidad de decisión”. La COCOPA tuvo que reaccionar. “A mí me tocó la responsabilidad deir por el subcomandante Marcos a La Realidad. Marcos se había enteradopor la CONAF de quiénes serían los delegados gubernamentales. El subco-mandante estaba enfadado por su bajo perfil. Yo le dije que un día antes ha-bíamos hablado con el Presidente de la República y que la COCOPA, en ple-no, estaba convencida de que la delegación gubernamental en la Comisión 128
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA HEBERTO CASTILLO, BENIGNO ALADRO, PABLO SALAZAR Y CÉSAR CHÁVEZ CASTILLO.debía tener capacidad de resolución para que funcionara. Le pedí que medejara hablar otra vez con Zedillo. Marcos aceptó, pero me pidió que no ins-taláramos la Comisión esa misma tarde, como estaba programado, y que tra-táramos de arreglar esto con el gobierno. Por la noche, en la ciudad de Méxi-co, había una reunión entre los diputados priístas y el Presidente de la Repú-blica, en el Campo Marte. Lo consulté con el Presidente en turno de laCOCOPA, Juan Guerra, y él y los demás compañeros aceptaron. Volé a Mé-xico y platiqué con el Presidente. Le hablé del enojo de los zapatistas y deque yo lo compartía, porque así no podríamos avanzar. El Presidente medijo que no me apurara, que hablaría con Chuayffet para enviar a esa Comi-sión a miembros de un alto perfil. Así pasó al otro día. En esa misma ocasión, el Presidente de la República me pidió que, demanera muy afectuosa, saludara de su parte a los muchachos del EZLN. Testigode eso fue el diputado Carmelo Soto Correa. Ese saludo fue devuelto por elsubcomendante Marcos, también de forma cordial. Eran momentos en quese tenía la esperanza de darle una salida política y rápida al conflicto enChiapas. 129
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ En la pista pública, logramos la liberación de los presos presuntamentezapatistas —parece que todavía queda uno—, instalamos la Comisión deSeguimiento, y diseñamos una estrategia para la reconciliación en la zonanorte de Chiapas, donde el nivel de enfrentamiento es dramático.La iniciativa y la guerra de papel contra COCOPA Según Martínez Veloz, la COCOPA se resistía a participar en la elabora-ción de la iniciativa de reformas constitucionales, “porque creíamos que esaera responsabilidad de las partes”. Sin embargo, cuenta, ante la falta de acuer-do, Luis H. Álvarez (en ese momento, presidente en turno de la COCOPA) ob-tuvo la autorización personal de Chuayffet y de Marcos para que la COCOPAelaborara una iniciativa que se presentaría al Congreso de la Unión. “DonLuis nos informó que ambos estuvieron de acuerdo. Incluso nos contó queChuayffet dijo —palabras más, palabras menos— “el gobierno no puede es-tar por debajo de lo que ustedes han acordado con el EZLN”. Y así lo hicieron. “Tomamos un documento que nos dio Gobernación,en el que estaban sus observaciones y su nueva propuesta, así como las delEZLN. En el documento de Gobernación se planteaba cuál debía ser el nue-vo texto, pero no había señales de rechazo. Confrontamos las propuestas deambas partes, y donde tuvimos dificultades para llegar a un acuerdo, recu-rrimos literalmente a lo que habían firmado. No le pusimos nada de nuestracosecha, y esto era difícil porque en la COCOPA había representantes de cua-tro partidos. El consenso en la COCOPA era trasladar “literalmente” losAcuerdos de San Andrés, no interpretar lo que quisieron decir. Por lo de-más, esa era una condición de Marcos. “Estábamos en Chiapas cuando terminamos la iniciativa, y pensamosque con quien íbamos a tener problemas era con el EZLN. Se la entregamos aMarcos y, al mismo tiempo, la mandamos por fax a Gobernación. Al otrodía, el EZLN nos dijo que en la iniciativa no estaban consideradas todas susexpectativas, pero que en aras de solucionar el conflicto la aceptaba. Marcosnos dijo, textualmente: “Lo que hemos ido avanzando en la vía paralela, po-demos concretarlo y firmarlo a más tardar en marzo de este año”. — ¿En qué habían avanzado? —Para firmar el protocolo de paz, habíamos acordado aprobar la ini-ciativa, establecer un procedimiento para elaborar la Ley Reglamentaria del 130
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAArtículo 4º Constitucional y un programa de atención social a los pueblosindígenas de Chiapas… Para llegar a esto, concretamente, Marcos tuvo una exhaustiva discusióncon nosotros y con sus compañeros dirigentes zapatistas. La intransigencianunca vino de Marcos, y yo estoy convencido de eso porque lo viví. Marcossentó a todos los comandantes zapatistas delante de nosotros y, haciendoun esfuerzo didáctico, les explicó qué era lo COCOPA, qué era el Poder Le-gislativo, cuáles eran las posibilidades de trabajar con nosotros… Marcos puso el corazón en la mesa. Él tenía la intención de que estoterminara lo más pronto posible y con una respuesta favorable a los pueblosindígenas. Jamás puso por delante un planteamiento de carácter económicoo material. La reivindicación era el reconocimiento de los pueblos indígenasen la Constitución, como parte de este país. La paz estaba tan cerca, cuenta Martínez Veloz, que uno de los temas enlas negociaciones paralelas era la incorporación del EZLN a la vida pública,incluyendo al propio subcomandante Marcos, quien planteó la necesidadde salidas legales para varios miembros del EZLN, “desde el cambio de nom-bre hasta el de personalidad, pasando por la cirugía plástica”. E insiste: “Marcos estaba dispuesto a firmar la paz. La intransigenciavino de los funcionarios del gobierno federal”. — ¿La COCOPA hizo del conocimiento del gobierno el ofrecimiento deMarcos para firmar la paz en marzo de 1997? — ¡Claro! — ¿A quién? —A Chuayffet. — ¿Al Presidente no se lo dijeron directamente? —Sí. — ¿Cuál fue la respuesta? —Chuayffet nos dijo que él pensaba que lo que le habíamos planteado(en aquella reunión con Luis H. Álvarez) era que redactaríamos un docu-mento base, no la iniciativa que se presentaría al Congreso. Habló de una se-rie de apreciaciones sobre la iniciativa, y nos pidió que fuera revisada por al-gunos constitucionalistas. Le replicamos que modificar los acuerdos en arasde tecnicismos jurídicos era muy delicado, porque ya había un acuerdo en-tre las partes. Chuayffet insistió, y nos dijo que ya lo había consultado con elPresidente y que esa era la posición. 131
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Regresamos a Chiapas. Marcos y la dirigencia zapatista tuvieron unareacción muy fuerte, de desconcierto. Fue un momento difícil. Hubo gran-des discusiones al interior de la COCOPA, pero acordamos que una comisiónnuestra acudiera con el Presidente a discutir esto. Fuimos designados He-berto Castillo (PRD), Luis H. Álvarez (PAN), José Narro (PT), Juan Roque(Congreso local de Chiapas) y yo (PRI). En la ciudad de México primero hablamos con Chuayffet, con quientuvimos una discusión fuerte. Él alegó diferencias de matiz. Como constitu-cionalista que es, Juan Roque —algunos pensaban que era un peón más—discutió muy duro con Chuayffet. Los priístas de la COCOPA habíamos asu-mido la postura de que el Congreso no podía ser una mera oficialía de par-tes, y que la iniciativa debía discutirse allí. Los representantes designados por la COCOPA fueron a ver al Presi-dente de la República el 6 de diciembre de 1996. “Yo le planteé al Presidenteque, si no mandaba la iniciativa, él pagaría una cuota de desgaste muy fuertee innecesaria. Chuayffet intervino en la reunión y dijo que tenía diferenciasde matiz con la iniciativa. El Presidente intervino: “Mira, Chuayffet, tú eresdel altiplano y dices las cosas a medias; yo soy del Norte y me gusta decir lascosas claras. No son diferencias de matiz, son diferencias de fondo, y yo noestoy de acuerdo con esta iniciativa. No pasa”. Le dije al Presidente que la presentara en el Congreso para discutirla.Respondió que bajo ninguna circunstancia aceptaba eso, y que si nosotroslo hacíamos, él la iba a descalificar públicamente. Pese a lo ríspido de la reu-nión, fue ahí el empuje de los demás miembros de la COCOPA lo que hizoque el presidente se abriera y ofreciera buscar una solución. El Presidentenos dijo: “¿Qué les parece si yo le mando una carta a Marcos, exponiéndolemis razones y mis puntos de vista, y que nos den 15 días para hacer las obser-vaciones pertinentes?”. Pero Chuayffet se negó. El secretario de Goberna-ción dijo: “No, señor Presidente. No sería recomendable, bajo ninguna cir-cunstancia, que el Presidente de la República le mandara una carta a unapersona como Marcos”. — ¿Esta carta ya no sería un documento ciego, sin firma, sino que sería undocumento oficial del Presidente de la República al subcomandanteMarcos? —Así es. 132
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA —Y Chuayffet se opuso... —Sí. Chuayffet lo convenció de que no sería conveniente. Entonces, el Presidente nos pidió que, por nuestro conducto, le hicié-ramos saber a Marcos su intención de consultar a constitucionalistas, y quepara eso se necesitaban 15 días. En esa reunión también estaba Arturo Nú-ñez (el actual coordinador de la fracción del PRI en la Cámara de Diputados,entonces subsecretario de Gobernación), y quiso intervenir, en el mismotono en que lo había hecho Chuayffet. La respuesta del Presidente noshizo concebir esperanzas.Le dijo:‘No, Núñez. Ni tú ni yo somos constitu-cionalistas; vamos a preguntarle a los que saben. Acordado esto, Gobernación recordó a la COCOPA que “no divulgára-mos nada, que las negociaciones eran privadas y que ya los resultados seríanpúblicos”. Los legisladores volvieron a Chiapas y comunicaron todo a Marcos,quien aceptó el plazo gubernamental para esperar las observaciones. “Peroen ese ínter aparece Burgoa Orihuela descalificando la iniciativa con unasarta de barbaridades”. Y sin saberse entonces de las negociacionesprivadas, su fracaso fue público. Martínez Veloz sostuvo un debate público con Burgoa Orihuela, y en-tonces el Presidente Zedillo le mandó decir, a través de Luis Mario Fuentes(director del DIF, “un amigo común”), que viera a Chuayffet. El diputadopriísta le habló “varias veces”, pero aquel nunca lo recibió. “Para mí, queda muy claro que, en la lógica de Chuayffet, no están laspreocupaciones del Presidente. El Presidente dice una cosa y Chuayffethace otra. Pero bueno, si eso lo acepta el Presidente…” Las declaraciones de Burgoa desataron una guerra de papel contra laCOCOPA y contra su iniciativa, “y esa guerra no pudo haber surgido más quede las oficinas de la Secretaría de Gobernación”, denuncia Martínez Veloz,y sostiene: “Era claro que lo que se intentaba era abortar la firma de la paz enChiapas”. Según el ex integrante de la COCOPA, los argumentos técnicos de Go-bernación para cuestionar la iniciativa “no son más que pretextos”, y reta:“¿Quieren decir que es un documento peligroso? Que revisen lo que firma-ron. La COCOPA no inventó ni interpretó ni tradujo los Acuerdos de SanAndrés”. Y da más datos: “En noviembre de 1996, Chuayffet nos dice que 133
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZapenas está leyendo los Acuerdos de San Andrés. Es decir, en noviembre,Chuayffet no sabía lo que el gobierno había firmado, o por lo menos así noslo dice. Peor aún, cuando se cumplieron los 15 días que pidió el Presidente,Gobernación no hizo “observaciones”, sino otra iniciativa. “No cuidaronni las formas”, se queja Martínez Veloz, y cuenta que, de todos modos, lle-varon el nuevo texto a Marcos. “Y todavía, ingenuamente, el subcomandan-te dice: “Bueno, que se reúna un grupo de asesores nuestros con un grupode asesores del gobierno para ver esto”. — ¿Ingenuamente? —Sí, porque se trata de otra iniciativa totalmente diferente, que cance-la todo, que tiene candados por donde quiera, que es una burla. Goberna-ción la envía con una actitud de cuentachiles para tratar de cambiar las cir-cunstancias de la negociación, como si estuvieran en una verdulería…La “razón de Estado” El 11 de marzo del 1997 la COCOPA se reunió con Marcos, y éste les pidióaclarar su posición públicamente. Esto fue aprovechado por Gobernación. —Hasta ese momento, el gobierno no había juntado a los priístas de laCOCOPA para darnos línea. Entonces nos citaron en Gobernación. Ahí, fren-te al subsecretario Fernando Franco, el senador López Velarde nos entregóuna propuesta de respuesta de la COCOPA al EZLN. Yo la leí y vi que era undocumento inocuo. Lo fundamental para la COCOPA era sostener la iniciati-va, y en ningún lado lo decía ese documento. El subsecretario Franco nos dijoque, “por razón de Estado, esa debe ser la postura priísta en la COCOPA”. Yorespondí que, “por razón de Estado”, si no iba implícito que sosteníamos lainiciativa de la COCOPA yo no avalaba ese documento, y entonces redacté elpunto número tres. Días después se discutió fuertemente ese texto dentro dela COCOPA, pero finalmente, con el apoyo fundamental de Heberto Castillo,justo el punto tres, se aceptó. Marcos declaró que el documento era contra-dictorio, y tenía razón. Pero con todo y eso, se sostuvo la iniciativa de laCOCOPA, y eso es lo que la mantiene viva hoy en el debate político. Para Martínez Veloz, esos fueron “días muy difíciles” porque para elsistema “la disidencia interna, la priísta, es la peor; esa es perseguida,acosada”. 134
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA EL SUB COMANDANTE MARCOS, JAIME MARTÍNEZ VELOZ Y PABLO SALAZAR MENDIGUCHÍA.La “soberanía” de Chiapas En abril se recrudecieron los enfrentamientos en la zona norte de Chia-pas. Los muertos se contaban por docenas. Mucha gente estaba en la cárcelbajo acusaciones falsas. Los saqueos y las violaciones eran muy frecuentes.Crecía el número de desplazados. La COCOPA se reunió en Gobernación para exigir la instalación de unamesa de coyuntura que atendiera esa situación específica. “Y Gobernaciónnos contestó que nosotros no podíamos meternos en esos asuntos, porqueello atentaría contra la soberanía de ese estado... ¡Como si alguna vez elloshubieran respetado a los chiapanecos para decidir quiénes los gobernaban!Gobernación se puso en medio e impidió que nosotros abriéramos un pro-ceso de reconciliación en la zona norte, cuando nosotros ya habíamos ha-blado con los zapatistas, con los perredistas, con los priístas, con los evan-gélicos, con los católicos, con todos los grupos, y ellos están dispuestos asentarse para arreglar sus diferencias”. 135
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPALas dobles cartas Ante la clara postura del EZLN de que se cumplan los Acuerdos de SanAndrés, el gobierno mantiene “una terquedad absurda. Ahí está lo que fir-mó el gobierno; que le diga a la nación que no quiere cumplir los acuerdos,pero que se lo diga de frente, que no juegue dobles cartas…” Martínez Veloz se pregunta: — ¿Por qué sabotear?, ¿por qué el encono? ¿Por qué ubicar a Marcoscomo enemigo del Presidente, cuando ambos tienen muchos puntos decoincidencia en temas muy concretos? Yo creo que Marcos y el Presidente,en corto, podrían entenderse. —Respóndalo usted mismo… —Lo que pasa es que la COCOPA se había convertido en el interlocutorentre el EZLN y el Presidente de la República. Algunos asesores de Gober-nación han dicho que no nos iban a dar a nosotros la gloria de firmar la pazen Chiapas. Y por supuesto que eso no era lo importante, sino darle a estepaís las bases para un desarrollo democrático. Ese grado de mezquindad so-lamente puede aparecer en gente que no ama a su país. Martínez Veloz ilustra: “Desde hace un año, el Presidente de la Repú-blica no se ha vuelto a reunir con la COCOPA; el secretario de Gobernaciónapenas ha visto dos veces a la nueva COCOPA, y la última fue obligado por lagravedad de los hechos ocurridos en Chiapas”. Hasta aquel 6 de diciembre de 1996, el testimonio de Martínez Veloz esque “nunca” hubo presión del Presidente de la República, “pero a partir deahí, empieza el hostigamiento, y funcionarios de Gobernación tratan de ma-niobrar al interior de la COCOPA”. — ¿Estuvieron a un paso de firmar la paz con el EZLN y fue Chuayffetquien hizo lo necesario para evitarlo? —Para que no se firme la paz. — ¿Por qué? —Ojalá algún día tenga la respuesta. Gobernación le puso obstáculosmás grandes a la iniciativa de la COCOPA que todos los requerimientos quehay para firmar la paz en México. Hasta ahora, el único resultado objetivoque vemos de que haya impedido la firma de la paz, son cada vez másmuertos. 137
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ —Pero si Marcos y el Presidente estaban negociando, y el Presidenteencabeza al gobierno, ¿qué la Secretaría de Gobernación no es parte de esemismo gobierno? —Ahí te diría que, dentro de la COCOPA —y mis compañeros no me de-jarán mentir—, yo siempre intenté fortalecer la figura del Presidente, por-que para una negociación de esta naturaleza necesitamos un Presidentefuerte, sólido, con autoridad moral. La información que Gobernación lehizo llegar al Presidente fue totalmente distorsionada, y esto con el propósi-to indudable de intentar aislarlo de todos aquellos que pudieran permitirletener un acuerdo congruente en la circunstancia de Chiapas. El gobierno está sujeto a presiones, y hay una serie de intereses y hastade mafias que están incrustados en el gobierno, y que van a hacer hasta loimposible por impedir que haya una solución pacífica en Chiapas. Y en lamedida en que puedan orillar al Presidente a reprimir y a enfrentar militar-mente a los zapatistas, en esa medida lo van a convertir en su rehén. A eso lehan apostado.” A su vez, “el Presidente debe saber muy claramente que se enfrenta auna circunstancia muy difícil: o se da cuenta de que la gente que tiene a su al-rededor le está jugando las contras, y entiende que Marcos puede ser un alia-do en la construcción de una nueva gobernabilidad democrática en Chiapasy en el país, o se lo van a llevar entre las patas los grupos oligárquicos deChiapas y de México”. — ¿Cómo puede el Presidente convertir en aliado a quien le declaró laguerra? —Entendiendo sus causas. Un dirigente está para entender, no para quelo entiendan. Marcos no le declaró la guerra al presidente Zedillo, sino a unsistema injusto, que tiene su expresión más dramática en Chiapas, donde lajornada de ocho horas y el Seguro Social son reivindicaciones comunistaspara muchos de los finqueros. El presidente Zedillo todavía puede pasar a lahistoria como un reformador responsable si reconoce que las causas de esagente que hoy lo enfrenta son justas y si les da respuesta. —Para muchos, Zedillo más bien ha dejado pasar cuanta oportunidadha tenido para eso... —Creo que todavía tiene una última oportunidad, si bien con un mar-gen de maniobra cada vez más estrecho. De él depende si la acepta o larechaza. 138
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA —Pero entonces, más que la posibilidad de que el Presidente sea unrehén de intereses, lo que me dice usted es que el Presidente está solo... —Pues casi está solo. Pero él no puede olvidarse de que es un gober-nante, y de que toda decisión suya afecta intereses. Ojalá que los interesesque afecte no sean los del pueblo, porque entonces la historia va a ser muycruel con él. Advierte que, efectivamente, el problema de Chiapas no se resolveríacon el mero cambio de gobernador, sino que se requiere de un gobierno in-terino “capaz de reconstruir las instituciones para que los chiapanecos pue-dan someterse a su arbitraje”. 21 Hacia una ofensiva por la pazLos trágicos acontecimientos de diciembre de 1997 agravaron la tensión enChiapas, misma que se extendió a todo el país. Contra los pronósticos de losreduccionistas, Acteal sí es la nación. Más allá de las acusaciones, desmentidos, sospechas, excusas y rumo-res hay problemas reales que es urgente resolver. Sin ánimo de agotar el te-mario, enlisto algunos de los más graves: la masacre en Acteal, la suspensióndel diálogo con el EZLN; la existencia de grupos civiles armados, la grave si-tuación de desamparo que enfrentan los desplazados, la tensión que vivencomunidades enteras por la presencia no deseada del Ejército Mexicano y laamenaza constante de los llamados grupos paramilitares; la ingobernabili-dad en el estado y la debilidad que por diferentes causas enfrentan lasinstancias de mediación y coadyuvancia. Todos deben reconocer que es necesario construir algunos acuerdosbásicos y cambiar este clima de confusión y provocación creado el últimoaño que está afectando negativamente la capacidad de encontrar solucionesviables, y que empuja al EZLN y al gobierno federal a una confrontación enla que el primero perdería en lo militar y el segundo en la historia. Toda la21 La Jornada, sección Opinión, 10 de enero de 1998, México. 139
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZnación perdería y se abriría una herida que en décadas difícilmente podríaser curada. La desconfianza ha aumentado a tal grado, y la parálisis de las instan-cias de mediación es tan aguda, que estamos a un paso de requerir al inter-mediación de los organismos internacionales, por ello todos los actores, demanera principal el gobierno federal y el EZLN, pero también el gobiernoestatal y los gobiernos municipales, así como los partidos, organizacionesno gubernamentales, instituciones privadas y los Poderes Judicial yLegislativo, deben hacer un gran esfuerzo en favor de la paz. Hay varias iniciativas que pueden impulsarse: el restablecimiento deldiálogo gobierno federal-EZLN, a partir de hechos contundentes y verifica-bles. Uno de los cuales es suspender todo acto que pueda ser interpretadocomo provocador o intimidatorio. Se debe respetar el espacio que brinda laLey para el Diálogo y el status que en ella se da a los zapatistas. En este mis-mo camino, recuperar el diálogo significa necesariamente cumplir losacuerdos de San Andrés y, por lo tanto, enviar al Congreso de la Unión lapropuesta hecha por la anterior COCOPA, para que el Poder Legislativo seael escenario en el que se discuta, consense y apruebe dicha iniciativa. Debemos reconocer que la ingobernabilidad que existe en el estado hallegado a límites peligrosos y es un factor negativo sobre cualquier posibili-dad de resolver los conflictos. El cambio del gobernador debe ser un pasotransitorio a la construcción de una gobernabilidad democrática en un pla-zo razonable, y de ninguna manera debe significar la entronización de losmismos vicios, pero con otros nombres. Es urgente la redefinición del papel que están jugando las dependenciasdel Ejecutivo federal. En este campo hay que recordar que la función esencialdel Ejército Mexicano no es repartir despensas y al mismo tiempo imponeruna presencia que, dígase lo que se diga, es interpretada como intimidatoria.La función social, en todo caso, debe ser asumida por otras dependencias quepueden apoyarse en la extensa red de organizaciones que existen. Por último, la procuración de justicia pasa hoy no sólo por el esclareci-miento de los sucesos de Acteal, sino por todos los hechos de sangre de losúltimos años, caiga quien sea el que cayere. Al mismo tiempo, debe llegarhasta el desarme de los grupos denominados paramilitares que operen en laentidad, y el castigo a quienes los armaron, entrenaron y protegieron. 140
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA CÉSAR CHÁVEZ, COMANDANTE TACHO, JAIME MARTÍNEZ VELOZ Y RODOLFO ELIZONDO. 22 ¿Ausencia de estrategia?Algo anda mal cuando las palabras pierden su significado. Esto parece estarsucediendo en relación a la posición gubernamental hacia Chiapas. Nuncala falta de claridad ha sido tan dañina como ahora que se requiere de mensa-jes claros y hechos contundentes a favor de la paz. Por un lado, el secretario de Gobernación ha anunciado que la estrate-gia gubernamental que se de a conocer será consensuada por la CONAI, laCOCOPA, el Legislativo y los partidos. Tal afirmación no era menor y puedeconsiderarse positiva. Sin embargo, esta declaración es contradictoria conlo que había dado a entender días antes el coordinador para el diálogo, Emi-lio Rabasa, en el sentido de que dicha estrategia sería sólo elaborada por el22 La Jornada, 24 de enero de 1998, México. 141
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZEjecutivo. Inclusive se ha llegado a decir que la mencionada estrategia po-dría no hacerse pública. Por otra parte, después de días de silencio con relación a la postura delgobierno federal en cuanto a varios temas fundamentales, por fin se anunciaque se respetarán los Acuerdos de San Andrés; se ha accedido a reconocerpúblicamente que el estatus del EZLN se encuentra garantizado en la Leypara el Diálogo, y que los zapatistas no están incluidos entre los grupos a losque el Ejército Mexicano procederá a desarmar. Sin embargo, lo que está claro en las palabras no parece estarlo en loshechos. Sistemáticamente nos llegan noticias de que la presencia militar enlas zonas consideradas zapatistas continúa. En contrario, no se tiene cono-cimiento de un sólo grupo paramilitar que haya sido desarmado por el Ejér-cito, el cual no tiene indicios de tales grupos, salvo los muertos. Sumado aesto, nuevamente se escuchan y leen opiniones que descalifican a la iniciati-va de la COCOPA en materia de derechos y cultura de los pueblos indígenas ya los mismos Acuerdos de San Andrés. Esto no sería negativo en sí mismo.Al contrario, todo debate es enriquecedor. Lo preocupante es que descalifi-que con base en elementos que no están en ninguno de los documentos.Maliciosamente diríamos que dichos críticos, juristas incluidos, no han leí-do los acuerdos o tienen una segunda intención que no declaran. Todos estos ejemplos, y algunos más, han sido prolijamente documen-tados por los medios de comunicación. Lo anterior crea la impresión de queestamos ante una gran falta de coordinación de los esfuerzos que se llevan acabo, o bien, que se carece de una política de fondo para la resolución pacífi-ca de la problemática de Chiapas. En estos momentos la ausencia de estrate-gia es ausencia de política, y ese vacío está siendo llenado por grupos que seaventuran a la violencia. La incertidumbre provoca posiciones extremas y causa en muchos sec-tores sociales una gran confusión y hasta indignación. Lo menos que se po-día esperar es que hubiera posiciones claras a favor de una salida concerta-da, y plena congruencia entre los discursos y los hechos. A estas alturas, pa-rece necesario que se adopte la dimensión que se requiere para allanar el ca-mino de la paz. Por su investidura, el Presidente de la República puede em-pujar decididamente en este sentido, sin detrimento de lo que hagan sus co-laboradores. 142
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Para año, mes, día, fueron establecidas medidas que por lo menos ha-blan de una reconsideración de la gravedad de los problemas chiapanecos.Se cambiaron hombres claves y retomaron temas que parecían abandona-dos, como el de los Acuerdos de San Andrés; pero tal vez estas medidas tar-daron demasiado y ahora no sean suficientes dado el ambiente de descon-fianza que priva. Es conveniente recordar que las decisiones correctas,adoptadas con dilación, suelen ser insuficientes, por más buenas intencio-nes que se tengan. Después de más de un año de empantanado el diálogo, después deActeal, después de Ocosingo, después de la condena y las movilizaciones deorganizaciones, instituciones internacionales y de ciudadanos de muchospaíses, es posible que el tiempo de las estrategias gubernamentales tomadasen la soledad del poder haya pasado. Para que alcance la credibilidad que serequiere dicha estrategia necesita del consenso real al que se refirió el secre-tario de Gobernación, pero también de oportunidad, y de un elemento más:que a las palabras las acompañen los hechos. 23 Pídele al tiempo que vuelvaEn los últimos días de enero de 1998 hubo posturas gubernamentales im-portantes en torno al conflicto chiapaneco. En distintos eventos y en másde una ocasión, el presidente de la República y el secretario de Gobernaciónhan asegurado que no hay intención de aplicar una salida militar en Chiapas.Además, han reafirmado la vigencia de los acuerdos de San Andrés. Tam-bién han dicho que cualquier iniciativa de cambios constitucionales en ma-teria de derechos y cultura de los pueblos indígenas será consultada con elEZLN. Se ha asegurado, de igual forma, que se propiciará el fortalecimientode las instancias de coadyuvancia y mediación. Inclusive, se ha hablado deun reposicionamiento del Ejército dentro de la entidad. Como lo han admi-tido los principales partidos políticos, diversos analistas y organizaciones,23 La Jornada, 31 de enero de 1998, México. 143
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZtodas estas son afirmaciones positivas que ayudan a mejorar el clima que seha vivido desde hace varios meses en Chiapas. Estos pronunciamientos, sin embargo, no han estado exentos de ro-ces, como el de la propuesta ajustada de la COCOPA, retirada hace muchotiempo, o la confusión en relación con el papel que juega una instancia decoadyuvancia y no un interlocutor para depurar propuestas. En un ambien-te tan difícil todo cuenta y es susceptible de ser interpretado como una ma-niobra, nos guste o no. Por esto todos los que participaron en las negocia-ciones están obligados a manejarse como absolutamente transparentes. A pesar de su relevancia estos planteamientos gubernamentales toda-vía no son suficientes. El éxito de una política no sólo se mide por la capaci-dad de proponer medidas correctas, sino por hacerlo oportunamente. Lo que hubiera dado continuidad al diálogo a finales de 1996 despuésde todo lo sucedido, sólo representa una más de las medidas necesarias antela incertidumbre. Un recuento de fechas nos permitirá ilustrar lo anterior. Del 16 de fe-brero de 1996, fecha en que el gobierno federal y el EZLN firmaron losacuerdos de San Andrés, a enero de 1998 hay casi dos años, cuatro periodoslegislativos ordinarios en los que se pudo presentar una iniciativa en la ma-teria y un sinnúmero de reuniones entre la COCOPA y múltiples representan-tes gubernamentales con los que se pudo acordar cómo superar cualquierobstáculo. Pasado 16 meses desde que el EZLN suspendió el diálogo por el incum-plimiento de los acuerdos, y 14 meses desde que la COCOPA presentara supropuesta de iniciativa de cambios constitucionales, apegada fielmente alos documentos firmados en febrero de 1996. En este sentido, hay que señalar que en algunas opiniones parece tras-lucirse la idea de que la COCOPA “interpretó” inadecuadamente los acuer-dos y que esto habría frenado la consulta con el gobierno. Nada más alejadode la realidad. Esto es un intento de rehuir una responsabilidad que toma-ron funcionarios con nombre y apellido. En esos meses también hubo más: la matanza de Acteal, más de 100muertos en la zona norte por la violencia desatada, la ausencia de goberna-bilidad en el estado, el descrédito de las instituciones, el cambio de un secre-tario de Gobernación y un gobernador, marchas y protestas en México y en 144
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAotros países, la radicalización de las posturas, el desgaste de la COCOPA y laCONAI, miles de artículos y cientos de horas de opinión y análisis en los me-dios electrónicos, las acciones de los grupos paramilitares y, por último,pero no menos relevante, la desconfianza como moneda corriente. Se dijo claramente que el problema central de la propuesta de laCOCOPA estaba en cuatro observaciones, que pudieron negociarse con elEZLN hacía muchos meses y demasiados muertos. Se pudo optar por unmétodo que nos ahorrara toda esa cantidad de sufrimiento humano y elenorme desgaste de las instituciones. No es casual ni debe extrañarnos la falta de confianza ni la radicaliza-ción de las posturas. En este último punto, también nos enteramos de que elPAN, o por lo menos su dirección, no estaba conforme con lo que se dice enlos Acuerdos de San Andrés y solicitaba que se reinterpretaran. ¿Cómo se puede, después de todo esto, restablecer la confianza? Diría-mos que construyendo márgenes de certidumbre, y estos sólo se lograráncon hechos claros que demuestren que existe la voluntad para resolver pormedio de la concertación lo que hoy está tan empantanado. La firma de los Acuerdos de San Andrés es uno de los logros de la nego-ciación política; por esta razón su cumplimiento resulta tan importante paraseguir el diálogo. Más allá de las declaraciones el camino por andar parecemuy largo, y ya no estamos en 1996. 24 Colosio y el PRI frente a Chiapas A más de cuatro años de iniciado el conflicto en Chiapas, es convenien-te recordar lo que decía Luis Donaldo Colosio Murrieta, entonces candida-to priísta a la Presidencia, con relación al mismo, “los priístas debemos reflexio-nar; como partido de la estabilidad y la justicia social, nos avergüenza advertir que no fui-mos sensibles a los grandes reclamos de nuestras comunidades, que no estuvimos al ladode ellos en sus aspiraciones; que no estuvimos a la altura del compromiso que ellos espera-ban de nosotros. Tenemos que asumir esta autocrítica y romper con las prácticas que nos24 La Jornada, sección opinión, 13 de Febrero de 1998. 145
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZhicieron una organización rígida, superar las actitudes que debilitan nuestra capacidadde innovación y cambio’’. Este era el punto de partida que debía reorientar, en aquel entonces, laactitud del PRI hacia el conflicto. La aparición del EZLN y su tremendo lla-mado de atención sobre la situación en la que viven los pueblos indígenas deChiapas y del resto del país, brindaba un magnífico espacio para saldar losgrandes pendientes históricos que hay con la población de aquel estado. Historiadores, analistas e incluso un buen número de funcionarios pú-blicos han insistido: en aquella entidad la Revolución Mexicana nunca pasó.Chiapas es una ínsula en donde muchas leyes federales acerca del trabajo, elderecho a la salud, a la vivienda y a la educación, no se aplican. Los no tan sutiles constitucionalistas que se oponen a las enmiendas le-gales derivadas de los acuerdos de San Andrés no deben olvidar todo esto, yaún más: la impunidad, el asesinato y la falta de expectativas como parte delescenario cotidiano de la entidad. ¿Cómo hablar del restablecimiento del esta-do de derecho cuando en la realidad nunca ha existido en la entidad sureña? Desde lo dicho por Colosio ha pasado no sólo tiempo sino mucha des-memoria entre nosotros los priístas para no recoger lo que en su momento,y puntualmente, señaló. En contrapartida a lo dicho por Colosio, vamos a la zaga de los aconte-cimientos, siempre a la espera de los pronunciamientos del Ejecutivo yapresurándonos a defender las acciones de gobernantes y funcionarios apartir del hecho de ser compañeros de partido. Por defenderlos, incluso enposiciones indefendibles, su descrédito nos ha arrastrado. No le sirve al PRI esta actitud. Los mejores vigilantes de lo que hacennuestros militantes en cargos de responsabilidad pública debemos ser no-sotros mismos. Nuestro papel no está en defenderlos; que su trabajo los de-fienda. Nuestra tarea es exigir que cumplan sus promesas de campaña, sucompromiso con la sociedad y las reglas básicas de nuestra organización. Yen esta actitud vigilante debemos situarnos a la vanguardia. Deslindarse después de los hechos, como en el caso de Acteal, negarevidencias y con ello cerrar la puerta a la autocrítica ha sido, por desgracia,nuestra condición general y recurrente. ¿Por qué esperar a que el Ejecutivo marque el camino a seguir? Esta ac-titud ha debilitado al partido y al Presidente. Es fundamental entender que 146
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAnunca como ahora el gobierno federal tiene sus obligaciones y compromi-sos; nosotros, como institución política, tenemos los nuestros. Durante laAsamblea XVII tomamos decisiones y posiciones de avanzada, comprome-tiéndonos a luchar en favor de una paz digna y justa, y a buscar un marco le-gal e institucional favorable a los pueblos indígenas. Debemos ser con-gruentes con esos compromisos, contraídos ante representantes de todoslos militantes del partido. Pero si el partido a nivel nacional se ha movido atrás de los aconteci-mientos, debemos reconocer que algunos priístas de Chiapas sí han actuadocon rapidez. Se han convertido en los mejores aliados de las peores causas.Varios de ellos han señalado como vía de solución el que los “no chiapane-cos’’ saquen las manos del estado, porque en él se deben manejar los asun-tos como si se tratara de su cosa nostra. FERNANDO PÉREZ NORIEGA Y HEBERTO CASTILLO EN SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS. 147
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Finalmente, en esta hora de parálisis, es bueno recordar el llamadoque nuestro malogrado candidato a la Presidencia: “Recuperemos nuestrainiciativa, nuestra fuerza para representar las mejores causas, para ofrecercaminos de paz, para responder ante las injusticias. Recuperemos estos va-lores, hagámoslo en esta campaña, empecemos por afirmar nuestra identi-dad, nuestro orgullo militante, y afirmemos nuestra independencia del go-bierno”’. Después de esta propuesta, es válido preguntar si los priístas hemoshecho de la desmemoria una causa. 25 San Andrés, del puente al abismoEl 16 de febrero de 1996, en un acto privado, el EZLN firmó los Acuerdos deSan Andrés Larrainzar. Poco después, la representación gubernamental en-cabezada por el ahora senador Marco Antonio Bernal haría lo mismo, esavez en presencia de la prensa y con declaraciones incluidas. Ambos actos sellevaron a cabo con el testimonio de la CONAI y la COCOPA. Los zapatistas habían escogido la discreción no como un signo de ver-güenza o aceptación a regañadientes de lo que se signaría, sino como una se-ñal de cautela. No cabía en ellos celebración por algo que aún no se cumplía.Sin embargo, deseaban dejar asentada su voluntad de paz. Las declaracio-nes, la prensa y las celebraciones se dejaban para cuando las palabrasescritas se convirtieran en hechos. La delegación gubernamental, paradójicamente, era la más deseosa dedestacar la firma de los Acuerdos como un primer avance y una demostra-ción de su capacidad de negociación. La discusión en aquella primera Mesa de Cultura y Derechos Indígenashabía sido difícil; pero había mostrado que aquellos que durante años ha-bían trabajado desde numerosas especialidades con y para los pueblos indí-genas podían ponerse de acuerdo en una serie de propuestas mínimas quedieran un marco legal sobre el cual elaborar una iniciativa constitucional en25 Proceso, 21 de febrero de 1998, México. 148
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAla materia, no importando si habían acudido convocados por el EZLN o porel gobierno federal. Hay que señalar que para la COCOPA, la CONAI, el EZLN y, me atrevo adecir que para un gran número de mexicanos, sin importar su filiación polí-tica, la sola firma de los Acuerdos resultaba esperanzadora. Podríamos afir-mar que el 9 de febrero de 1995 había sido superado y se abría la puerta paraque un acuerdo de paz con justicia y dignidad pudiera ser alcanzado en elcorto plazo. Todos, sin embargo, sabíamos lo difícil que sería realizar las siguientesMesas y lo complicado que resultaría elaborar, enviar al Congreso de laUnión, consensuar y aprobar la iniciativa de derechos y cultura indígena.No podíamos dar cabida al júbilo. No deja de ser dolorosamente paradójico que el documento que debíaser el primer paso de una negociación que se esperaba complicada, perofructífera, se transformara, a la postre, en el eje del cual dependiera la conti-nuidad del diálogo. De puente, los Acuerdos de San Andrés se convirtieronen abismo. En los siguientes meses, y aún después, los textos de San Andrés fue-ron objeto de descalificaciones. En su mayoría centradas en unos cuantoselementos. Así, se ha dicho que afectan la soberanía y la unidad nacional,que trastocan el principio de igualdad jurídica de la Constitución, que po-nen en riesgo la propiedad de la nación sobre recursos como el petróleo,que abren la puerta a la balcanización del país, que pretenden colocar lascostumbres de los pueblos indígenas por sobre las leyes... y así por el estilo. Todas y cada una de estas argumentaciones serían objeto, más que deun artículo, de un libro. Ya otros las han analizado y demostrado cuán in-ciertas son, en realidad, por lo que no me detendré mayormente en ellas. Sinembargo, es conveniente apuntar que cada una de estas acusaciones o críti-cas sólo demuestran que, quien las hace, o bien no ha leído los multicitadosAcuerdos o no le interesa en absoluto lo que se dice en ellos, para los finesque realmente persiguen: que no se cumplan. Hay que afirmar, categórica-mente, que no hay, en todos los textos que los conforman, un solo párrafoque pudiera interpretarse, ni siquiera de manera aproximada, a lo quedolosamente se les imputa. 149
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ La discusión parecía superada cuando en enero de 1998, en Yucatán, elPresidente de la República aceptara la conformidad del gobierno federalcon los Acuerdos, casi dos años después de que la delegacióngubernamental los firmara. Después la descalificación apunta hacia otro lado. Durante meses yaún años, la COCOPA ha resistido una serie de ataques, algunos encubiertosotros más que evidentes. Esto, junto con el empantanamiento del diálogo,la colocaba en un acelerado proceso de desgaste. Tal vez el propio secreta-rio de Gobernación pretendía darle la puntilla al descalificarla, como lo hahecho en el punto 5 de su declaración del pasado 17 de febrero de 1998, enla que asegura que el gobierno federal considera que la iniciativa elaboradapor la COCOPA no corresponde al espíritu y letra de los Acuerdos de SanAndrés. Sólo hay dos razones por las que pudimos, los miembros de la anteriorComisión, hacer tal cosa: incapacidad o intereses ocultos. Ninguna de lasdos es aceptable o creíble, a menos que se suponga que los abogados y/opolíticos experimentados, como Pablo Salazar, Heberto Castillo, Luis H.Álvarez y Óscar López Velarde, con los constitucionalistas que nos apoya-ron, no sabíamos lo que hacíamos, o bien, que todos fuimos cómplices deuna misma e inconfesable causa. ¿Cuál escoge la Secretaría deGobernación? Más aún, estoy seguro de que muchos de los que integramos laCOCOPA estamos dispuestos a sostener un debate público con dicha depen-dencia en el que se nos pruebe, sin lugar a dudas, que violentamos el espírituy la letra de los Acuerdos de San Andrés al elaborar nuestra propuesta. Seríasano demostrar lo que ahora se dice con tanta puntualidad. Que periodistas y analistas descalifiquen o critiquen una parte o toda lainiciativa de la COCOPA es natural, es parte de su trabajo. En todo caso secontesta en los medios que se considere oportuno. Que el propio secretariode Gobernación descalifique el trabajo de una comisión legislativa no esasunto menor. Cabe aclarar que aquí no estamos hablando de diferencias,mismas que serían, en todo caso, discutibles y tolerables. Estamos hablandode un señalamiento muy serio y delicado. Cuidado con el poder cuando acusa porque su sola fuerza de inercia aveces basta para anular. El asunto del que hablamos no ayuda al proceso de 150
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA JAIME MARTÍNEZ VELOZ EN UNA COMUNIDAD INDÍGENA EN LA ZONA NORTE DE CHIAPAS.paz porque debilita el trabajo de la COCOPA, precisamente cuando tiene ne-cesidad de ser más efectivo. Antes de emitir otra declaración de tal magni-tud habría que preguntarse, ¿qué pasaría si la COCOPA y la CONAI fracasan?,¿tenemos otras instancias nacionales de coadyuvancia y mediación? En el fondo, el problema no parecen ser los Acuerdos ni la propuestade la COCOPA de noviembre de 1996. Hay bases para suponer que, con pos-terioridad a la firma de dichos textos, el gobierno federal se convenció deque había incurrido en un error, por lo menos jurídico. Un error que se in-tentó disfrazar o minimizar por medio de distracciones, ausencias y, proba-blemente, otros métodos, en lugar de intentar enmendarlo por medio deldiálogo. Se cometió, así, un doble error: no cumplir la palabra empeñada y lofirmado, y permitir que el conflicto se empantanara y deteriorara hastallegar a Acteal. A dos años de la firma San Andrés, la sospecha era la moneda corrienteentre el EZLN y el gobierno federal. Se fue tan lejos en esto que parecía queel gobierno sospechaba de la firma que estampó en un momento en que lavía de la concertación estaba “echada para adelante”. 151
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ 26 Consulta Nacional sobre Derechos IndígenasEl conflicto de Chiapas y sus repercusiones en 14 estados de la República yel tono álgido de la lucha interpartidaria, hacen temer que se rompan los frá-giles puentes que ha costado tanto trabajo construir. En otro contexto, es posible que estos factores resultaran manejables;todos ellos juntos, sin embargo, pueden combinarse de manera adversapara la estabilidad del país. En el caso de las elecciones esperamos que seantrasparentes. Por lo que toca a Chiapas y a la consolidación de los puentesentre los partidos, hay mucho que se puede hacer. Sólo se requiere de volun-tad e imaginación. Cabe recordar, en medio de tanto ocioso despliegue publicitario, quelos Acuerdos de San Andrés fueron un logro y tienen una doble virtud:como propuesta y método. En este sentido las iniciativas del PAN y del Ejecutivo Federal en materiade derechos y cultura de los pueblos indígenas socavan la propuesta alcan-zada aquel 16 de febrero y cancelan la concertación como vía para solucio-nar el conflicto. En cuanto al PAN no es de extrañar su postura. El asunto in-dígena y el conflicto en sí mismo siempre han sido algo extraño para ese par-tido, apegado a una visión conservadora y clasemediera. Llama la atenciónel caso del Ejecutivo que, con esta acción, podría echar por la borda todo elesfuerzo realizado durante estos últimos años y abre la puerta a la posibili-dad de enfrentamientos entre mexicanos. Si la propuesta es enviada por Gobernación, de cualquier forma habráde ser adecuada por el Congreso de la Unión porque, según información pe-riodística, legisladores priístas de los que no se puede sospechar inclinacio-nes zapatistas, le encontraron diversos problemas ¿Por qué no mejor se en-vió al Congreso la propuesta de la COCOPA para ser corregida y adecuadaconforme al espíritu y la letra de los Acuerdos de San Andrés? Se argumenta que el envío de la iniciativa era urgente dado que regis-tran 15 meses de suspensión del diálogo. Tan súbita urgencia no encuentra26 La Jornada, sección Opinión, 27 de marzo de 1998, México. 152
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPArazón en el hecho de que durante décadas los indígenas sólo fueron parte dela escenografía del folclor sin que partidos o sociedad se preocuparan ma-yormente de ellos. La mencionada urgencia tampoco encuentra explicaciónsi se recuerda que algunos de los ahora “urgidos” hace algunos meses no pa-recían tener mayor prisa en resolver la suspensión del diálogo, pese a todoslos esfuerzos desplegados por la COCOPA y la CONAI. El diputado Arturo Núñez, según información periodística, ha acusa-do públicamente a la anterior COCOPA, en especial a tres de sus integrantes,no sólo de carecer de técnica jurídica, algo que los legisladores aceptan quees posible mejorar, sino que actuó de mala fe en la “interpretación” de losAcuerdos de San Andrés; en una afirmación que desde ya le exijo que de-muestre o que públicamente sea retirada. En este mismo tenor, seguramente con conocimiento de causa, elcoordinador de asesores de Gobernación ha mencionado que si la propues-ta del Ejecutivo se presenta a consulta, el 90 por ciento de los indígenas laapoyaría. Ante la certeza del funcionario supongo que no habrá objecionesa la propuesta del senador Pablo Salazar de hacer un plebiscito entre lospropios interesados, pero no sólo en Chiapas sino en toda la República. Detengamos entonces la discusión en el Congreso y organicemos unaconsulta nacional en todos los pueblos indígenas del país. Si a los banquerosy empresarios se les pregunta antes de dar un paso que afecte sus particula-res esferas de interés, no hay razones para no hacerlo con los pueblos indí-genas, a menos que la igualdad que se pregona no alcance para ellos. Se dice que los legisladores priístas que tuvimos la fortuna y el honor departicipar en la anterior COCOPA, tomamos decisiones contra los interesesde nuestro partido. No es exacto, precisamente porque pensábamos en di-chos intereses nos negamos en muchas ocasiones a acatar instrucciones deburócratas que tienden a creerse los dueños de nuestra organización. Entodo momento, hicimos nuestro trabajo buscando la paz con justicia y dig-nidad. Ahora algunos descalifican esto. ¿Acaso la paz ha dejado de serestrategia a seguir? Una evaluación de la actuación de ambas partes muestra que ni el EZLNni el gobierno federal han aprendido que avasallar no es resolver, y vencerno es convencer, es decir, ganar con el otro. 153
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ 27 ¿La hora de los ajustes de cuenta?La COCOPA y la CONAI dependen para su trabajo del apoyo que les brinda laLey para el Diálogo, pero sustancialmente de que las partes (gobierno fede-ral y EZLN) reconozcan la pertinencia de su labor. Dadas las opciones verti-das por funcionarios de la Secretaría de Gobernación, es conveniente pre-guntarse: ¿se reconocía o no la mediación de la CONAI y la acción de coad-yuvancia de la COCOPA? Parece que no; entonces que se diga claramente. Los mexicanos, seancuales sean nuestras filiación y simpatía hacia una u otra parte, esperamoscon impaciencia que se nos diga cuáles son los nuevos instrumentos de lanecesaria mediación ya que, suponemos, no se apuesta a la guerra abiertacontra el EZLN. Una vez señalados esos nuevos (y misteriosos) instrumen-tos de mediación habrá que saber si la contraparte los reconoce y acepta y,desde luego, si la sociedad les otorga la credibilidad que necesitarían. Si Gobernación no tiene nuevos canales de mediación y coadyuvancia en-tonces, todos, estamos en problemas. Si los puentes se hunden, ¿qué queda? Resulta sorprendente que después de tres años de integrarla se descubrasúbitamente que la CONAI era una instancia parcial, y que después de un añode entregada la propuesta de cambios constitucionales en materia de dere-chos y cultura indígenas, elaborada por la COCOPA, se descubriera que losentonces integrantes de esa comisión actuamos hasta de mala fe. El tono con el que se confronta a la CONAI es el mismo utilizado contrala COCOPA y antes contra el propio EZLN y algunas ONG. El común deno-minador de estas referencias es que parecen más interesadas en descalificarpara ganar espacios políticos, en un escenario que sólo ve el corto plazo, queresolver las causas últimas del conflicto. Ni la COCOPA ni la CONAI fueron las causantes del conflicto. No son elproblema, y descalificarlas no ayuda a la solución pacífica, sino que vulnerael único puente, más bien frágil, que hoy se tiene.27 La Jornada, sección Opinión, 3 de abril de 1998, México. 154
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAJUAN CARLOS GÓMEZ ARANDA, HEBERTO CASTILLO, SUBCOMANDANTE MARCOS, LUIS H. ÁLVAREZ, ÓSCAR LÓPEZ VELARDE Una guerra verbal contra la CONAI y la COCOPA no tenía sentido. Trajomás confusión entre la opinión pública, debilitó a los mediadores y coadyu-vantes en el momento más crítico de la situación chiapaneca y distrajo de lorealmente importante: atención a los desplazados, castigo a los responsa-bles intelectuales y materiales de la masacre de Acteal, desarme de los para-militares y creación de las condiciones para restablecer el diálogo. En 1997 asistimos, una y otra vez, al silencio gubernamental comorespuesta a los señalamientos de lo que sucedía en Chiapas. Ese silencio,ese dejar hacer, fueron una de las causas de lo sucedido en Acteal. Hoy laestrategia es exactamente la contraria, es decir, se intenta ganar la iniciati-va en los medios. De esta forma se saturaron periódicos y noticieros con elpunto de vista que priva en una de las partes. ¿Esto realmente ayuda a re-solver el conflicto? ¿Con esto se responde efectivamente a las causas quemotivaron el alzamiento? Creo que la realidad nos dice que no, que mástemprano que tarde esa victoria en los medios, ese lograr la iniciativa, nose traducirá en los hechos. 155
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Es evidente que la situación se encuentra peor que hace cuatro meses,con las instancias de intermediación y coadyuvancia disminuidas; el Con-greso de la Unión reducido a una oficialía de partes; el EZLN amenazante yel gobierno afectado en su credibilidad. Es necesario que ambas partes comprendan que el proceso de paz tam-bién es de aprendizaje colectivo, nunca cómodo ni fácil, y en el cual se ha-blan lenguajes diferentes. Un proceso de paz nunca se inicia porque las par-tes que en él participan tienen buena voluntad o son altruistas; se impulsaporque en un pragmático pero visionario balance de costos-beneficios seadvierte que la guerra más corta es más costosa que la paz más difícil. Es ne-cesario que ambas partes comprendan que el camino seguido en 1997 y1998 no es el adecuado, y que hay que regresar al espíritu de conciliación defebrero de 1996. En los procesos de pacificación, las partes suelen tener acompañantesincómodos e intermediarios con intereses particulares. Ni modo, así es larealidad. Lo que importa es que todos ellos estén convencidos de que abrirla puerta a la guerra es un acto sin futuro. 28 Chiapas no es DisneylandiaLa CONAI ya estaba muerta. Sus integrantes no la mataron, sólo le extendie-ron el certificado de defunción. La COCOPA está herida de muerte desdehace muchos meses. La primera fue liquidada porque se “descubrió” que noera imparcial. La segunda condenada porque cometió el delito de ser autó-noma en sus opiniones y decisiones frente al Ejecutivo. Inclusive, en algu-nos círculos acostumbrados a la obediencia ciega, esta autonomía fue llama-da complicidad con los zapatistas. En las campañas dirigidas contra ambas instancias llama la atención ladureza con la que fueron tratadas. En el caso de la organización que presidíael obispo Samuel Ruiz la acusación de parcialidad es ridícula, no por falsa,sino por evidente. Quien haya tardado más de dos años en descubrir que la28 Proceso, núm. 1128, 13 de junio de 1998, México. 156
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPACONAI no era imparcial padece retraso mental o ceguera política. Hubierabastado preguntar al propio obispo para que él asumiera que no era impar-cial. Es bien conocido el hecho de que tanto la diócesis como el EZLN com-partían el propósito de defender y mejorar la vida de los pueblos indígenas.Sin embargo, estaban distantes en los métodos. No eran lo mismo la CONAIy el EZLN. El valor de la CONAF era políticamente muy concreto: servir defactor de paz y de puente con el EZLN por ser, precisamente, afín en sus pro-pósitos. ¿Había alguien que ignorara esto? Lo cierto es que la desaparición de la CONAI y la reducción de laCOCOPA cancela una etapa del conflicto y posiblemente el diálogo mismo.Ahora parece buscarse, fundamentalmente, la reducción de los rebeldespor medio de una estrategia de acoso militar, social, económico y político.Con estos medios se pretende obligar al EZLN a un diálogo directo, pero enlas condiciones que fije el gobierno. Sin embargo, por más exitosa que pa-rezca esta estrategia, nos lleva finalmente a un callejón sin salida: al intentode solucionar el conflicto por medio de la fuerza, habiendo tenido a la manola posibilidad de resolverlo por vías pacíficas. Es cierto que el gobierno federal ganó la iniciativa en los medios de co-municación. Pero ganar la iniciativa no quiere decir ganar la aprobaciónpara su estrategia. Si bien la sociedad puede estar agotada por las noticias delconflicto y, mayoritariamente, no ser prozapatista, no debe descuidarse lapalpable desaprobación por el uso de la fuerza para resolver los problemasde Chiapas. Es posible que en unos meses se logre derogar o modificar laLey para el Diálogo, la aprobación de una ley de derechos y cultura de lospueblos indígenas y hasta la remunicipalización de la entidad. Sin embargo,debe sernos claro que tratándose de iniciativas unilaterales, aprobadas a es-paldas de la población civil de la región, esto tenderá a agravar las tensiones. Es factible que, también en un breve lapso, se desmantelen todos losmunicipios autónomos y que la labor impune de los grupos paramilitares lo-gre cercar y atemorizar a los simpatizantes rebeldes. Inclusive, es posibleque el EZLN pierda bases sociales. La pregunta a todo esto es: ¿para qué se-guir este camino que está cargando el ambiente político de intolerancias yamenaza con enfrentamientos armados entre las partes? A pesar de todoslos éxitos de la estrategia de confrontaciones habrá muchos indígenas, de-masiados para llevarlos en la conciencia, que estarán dispuestos a morir por 157
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZdetener la embestida gubernamental. Mientras, el rencor que está acumula-do, las cuentas pendientes de uno y otro bando se pueden convertir mástemprano que tarde en el obstáculo más grande para impedir el camino deregreso al diálogo. “Diálogo directo”, dijo Emilio Rabasa; alude a 1994 y 1995. Aseguraque entonces la situación era peor que ahora y que, sin embargo, se llevarona cabo encuentros entre las partes. Falso, desde el 1 de enero de 1994 no ha-bíamos estado tan cerca de la guerra. En aquel año el EZLN aceptó dialogarporque había signos positivos de la sociedad y del gobierno. La tregua unila-teral decretada por el gobierno y la movilización que exigió la solución delconflicto mediante la concordia, hicieron posibles los diálogos de la Cate-dral. En 1995, pese al 9 de febrero, la puesta en marcha de la Ley para el Diá-logo, la constitución de la COCOPA y el aval del Congreso y la CONAI, conju-raron el fantasma de la guerra y llevaron a las partes a los Acuerdos de SanAndrés. Hoy, ¿cuáles son los mensajes? Fundamentalmente dos, y ambos preo-cupantes: la desaparición de la CONAI y el enfrentamiento entre autoridadesestatales y, aparentemente, fuerzas zapatistas. Con la CONAI se fue un puente que hacía posible el regreso al diálogo.No estamos mejor sin esa instancia ni podemos decir que su ausencia noagrava el conflicto. Por otro lado, si se confirma que el enfrentamiento en elmunicipio de El Bosque participó el EZLN, muy probablemente se habráido también lo que quedaba del diálogo. De un operativo cuyos hechos to-davía no están claros, el desmantelamiento de un municipio autónomo en elque participaron mil hombres armados y helicópteros, se informó que seprodujo un enfrentamiento en el que resultaron muertas siete personas, seisciviles y un policía. Se identificó a los agresores como “uniformados comoel EZLN”, pero no se afirma que se trata de fuerzas de ese grupo. Si los municipios autónomos son ilegales, ¿es éste el mejor modo deenfrentarlos? La sangre y el fuego nunca resuelven los problemas, sólo losposponen y los agravan. ¿Cuánto estado de derecho socava los municipiosautónomos?, ¿cuánta soberanía carcomen? Si es necesaria la fuerza de milhombres para restañar las heridas al estado de derecho y la soberanía hechaspor estos hombres y mujeres empobrecidos, acosados y orgullosos, enton-ces, ¿cuántos cientos de miles de soldados y policías se necesitan para re- 158
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAcomponer los daños que a la soberanía y al estado de derecho han causadolos Divino, los Cabal Peniche, el FOBAPROA y la actividad de los agentesnorteamericanos en nuestro país, a espaldas de nuestras autoridades? En Chiapas las partes se han metido en un camino sin regreso, costosopara ambas y peligroso para la estabilidad del estado y del país en su conjun-to. Los partidos políticos y el Congreso de la Unión, por su parte, se entre-garon a asuntos también vitales, como el FOBAPROA, los procesos electora-les y el año 2000, y tal vez esto les ha impedido participar más decididamen-te en la búsqueda de soluciones reales al conflicto. En este sentido, parecetener razón el ex integrante de la CONAI, Pablo González Casanova, cuandoafirma que sólo la sociedad civil podrá cambiar las condiciones de fuerza eimponer el camino político. Finalmente, resultaron proféticas las palabras del subsecretario de Re-laciones Exteriores, Juan Rebolledo, en el sentido de que el gobierno mexi-cano no está dispuesto a que Chiapas se convierta en una Disneylandia. Damiedo preguntar en qué está dispuesto a que se convierta la entidad. 29 El innombrable EZLN¿Qué hay detrás del silencio alrededor de Chiapas?, ¿una nueva versión de“ni los veo ni los oigo”?, ¿temor ante un problema que se resiste a desapare-cer a pesar de la indiferencia o convencimiento de que se está haciendo locorrecto? El primero de diciembre de 1994 el presidente Ernesto Zedillo, en sudiscurso de toma de posesión, aquel en el que se refirió a Carlos Salinascomo el hombre que tendría siempre la gratitud y el aprecio del pueblo deMéxico, dedicó cinco párrafos al conflicto chiapaneco, evitando referirse alEZLN. No obstante, de manera esperanzadora, se comprometió a atenderen sus raíces las causas de la violencia y la desesperación. En este sentidopropuso, básicamente, tres cosas: nueva negociación para lograr una pazjusta, digna y definitiva; mantener unilateralmente el cese al fuego, y un29 Proceso, núm. 1140, 5 de septiembre de 1998, México. 159
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZarreglo fincado en la concordia, la democracia y las oportunidades de un de-sarrollo con equidad. El presidente Zedillo llegaba al poder con una legitimidad que su ante-cesor no tuvo. Recibía un país con una guerrilla que resolver, pero una situa-ción económica y social estables. Por si fuera poco, ese año había sido el delos 17 millones de votos a favor del PRI. En menos de un mes la situacióncambió radicalmente en todos los niveles. El año de 1995 fue el de la crisisque modificó los planes de un sexenio y también el de la operación 9 de fe-brero, Ley para el Diálogo y COCOPA. El Primer Informe de Gobierno, el más corto de la historia de estos ac-tos, pues sólo duró 90 minutos, se selló con un letrero que el senador perre-dista Félix Salgado desplegaría: “EZ no puede”. Con la crisis encima, el doc-tor Zedillo ordenaría a su gabinete que escuchara a los legisladores en un re-conocimiento de cuánto estaban cambiando las cosas en el país. Se entendió mal la orden ya que a partir de ese momento los integrantesdel primer círculo se dedicaron sólo a escuchar a los legisladores de oposi-ción, sin que esto significara hacerles caso, y a ignorar completamente a lospriístas. El Grupo Galileo no nació de la nada. En esa primera ocasión enque el Presidente acudió ante el Congreso de la Unión para informar de sugestión, dedicó más de la mitad de su tiempo a explicar el origen de la crisis,justificar las medidas empleadas y señalar los caminos que vislumbraba parasalir de ella. El tema Chiapas sólo alcanzó 13 párrafos, y nuevamente se evitó todareferencia al EZLN, a pesar de que en ese momento ya se habían entabladopláticas entre este grupo y los representantes del Congreso y del gobiernofederal. El tabú de Salinas para nombrar al diablo concretado en el EZLN se ha-bía contagiado a esta administración. A pesar de ello reafirmó su objetivo dealcanzar la paz con dignidad y justicia mediante el diálogo y la negociación,destacó el papel de los programas sociales y reconoció las dificultades delproceso de negociación, destacando la participación del Congreso de laUnión y, en especial, de la COCOPA. Se comprometió a seguir promoviendoel diálogo, a solucionar los problemas agrarios de Chiapas y a impulsar laeconomía de ese estado. También propuso que el Legislativo y el Ejecutivoelaboraran un proyecto de ley de derechos indígenas. 160
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Señaló que los mexicanos comprenden las razones de la inconformi-dad y se indignan ante la injusticia en un reconocimiento a la enorme simpa-tía que ha despertado el EZLN desde su aparición pública. El Segundo Informe de Gobierno llegaría en un año más tranquilo entérminos económicos y políticos, a pesar de la suspensión zapatista del diá-logo. Fue, de muchas maneras, un baile de máscaras con Marcos Rascón alfrente y Cecilia Soto y Diego Fernández en el furgón de cola, pero no unacto republicano. El Presidente, siempre sin mencionar por su nombre al EZLN, dedicónueve párrafos al conflicto chiapaneco. Ofreció que el gobierno federal se-guiría trabajando para que la solución al conflicto fuera resultado del diálo-go; se comprometió a atender los rezagos acumulados por siglos y reiteró su JAIME MARTÍNEZ VELOZ CON MIEMBROS DE LA COMANDANCIA ZAPATISTA EN EL POBLADO LA GARRUCHA, CHIAPAS. 161
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZllamado a construir una nueva relación entre el Estado mexicano y las co-munidades indígenas. Destacó nuevamente, y por última vez, la labor de la COCOPA. Mesesdespués, su secretario de Gobernación se dedicaría a sabotear el trabajo dela COCOPA y, junto con una arremetida en los medios, se lograría paralizardurante meses el trabajo de dicha instancia. Llegó el Tercer Informe de Gobierno en medio de la descomposiciónsocial, política y económica de amplias zonas del estado de Chiapas. Unadescomposición que no alcanzaba ya las primeras planas, pero que no poreso era menos grave. En esa ocasión el tabú se volvió completo: ni una solamención al conflicto en el sureste. La crisis económica parecía, además,vencida. El acto imperial y las mascaradas habían quedado atrás, se instaurabaun acto republicano que estaba precedido de un intento atroz y torpe porarrebatar el control de la Cámara de Diputados a los legisladores de oposi-ción que habían sabido ganar en las urnas esa mayoría. Por primera vez, undiputado de oposición contestaba al Presidente de la República. Al informe administrativo de las acciones realizadas, Muñoz Ledocontestó con una visión republicana en donde Chiapas apareció en cuerpo yalma. Selló su discurso con una evocación zapatista que recuerda cuál es laobligación primera de todos los gobiernos: “…mandar obedeciendo”. Tresmeses y medio después vendría Acteal. Acteal abrió una nueva herida y atrajo, aún más, la atención de gobier-nos y organizaciones de todo el mundo. El gobierno federal comenzó una nueva guerra, perdida de antemano,por mostrar que, a pesar de todo, en Chiapas no pasaba casi nada. Así, mien-tras los comunicados oficiales insistían en que todo estaba bajo control y elconflicto se reducía a una pequeña zona del estado, se multiplicaron las de-nuncias sobre violaciones de derechos humanos, se expulsaban extranjeros,se inventaban historias y el presidente acudía varias veces en el transcursode unos meses al estado donde “no pasaba nada”. El diálogo en su peor momento, la imagen de México como un paísdonde se violan sistemáticamente los derechos humanos, la desactivaciónde los “peligrosos” municipios autónomos con sus muertos y arrestados,la atención de la ONU sobre la región y la amenaza de enfrentamientos ha- 162
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAcían esperar que en el Cuarto Informe de Gobierno se hiciera mención delconflicto. No fue así. Chiapas, FOBAPROA, EZLN y EPR se convirtieron en las pa-labras innombrables del sexenio. Como no se puede reducir afuera la im-portancia y gravedad que entrañan, se omiten de los discursos. ¿Cómo en-tender que el secretario de Gobernación declare que Chiapas es intrascen-dente ante problemas mayores cuando la Encuesta Rosenblueth indica quela mayoría de los mexicanos lo observa como un problema de relevancia na-cional? Finalmente, el doctor Zedillo tuvo razón, aunque en un sentido distin-to a la intencionalidad de sus palabras. En su discurso pronunciado el 23 dejulio en Quiringuicharo, municipio de Ocosingo, aseguró que “el gobiernoha probado su voluntad de diálogo”. En efecto, ya lo ha demostrado. 30 Chiapas... y sin embargo se mueveLa coyuntura hacia el año 2000 orientó los esfuerzos de los partidos políti-cos y las instituciones públicas del país. Personajes y organizaciones pare-cían lanzarse en busca de una especie de piedra filosofal que les permitieratransformar todos los asuntos que tocaran en éxitos políticos. En este con-texto, la problemática chiapaneca había quedado subsumida, y limitada so-lamente a menciones simbólicas. La realidad en el estado se seguía pudriendo y, desgraciadamente, pue-de ocurrir que al amparo de este bajón en la atención pública, se abra lapuerta a otro Acteal. Dada la complejidad de la situación política, económi-ca y social de Chiapas, hay más preguntas que respuestas con relación a losproblemas que afectan a sus habitantes. En cuanto al conflicto las partescontinúan su disputa, aunque en escenarios diferentes a los de la mesa deldiálogo. En el ámbito internacional, después de varios meses de estar a ladefensiva, el gobierno federal parece haber iniciado una contraofensiva que30 Proceso, 17 de octubre de 1998, México. 163
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZinvolucra a varios funcionarios, entre los cuales, de manera destacada, seencuentra el propio Presidente de la República. En referencia a esto, conviene subrayar tres momentos: el primero co-rrió a cargo de Emilio Rabasa, coordinador para el diálogo y la negociación,quien en discreta gira realizada por Canadá y Estados Unidos trató de modi-ficar la opinión prevalente en amplios sectores sociales y políticos de ambospaíses, en el sentido de que el gobierno mexicano no ha hecho todo lo nece-sario para resolver el conflicto e, incluso, solapado a caciques y grupos para-militares que tienen bajo asedio a comunidades enteras. Dejó todo el pesode la dilación en el diálogo para el EZLN. En un segundo momento, la canciller Rosario Green se reunió con laAlta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos,Mary Robinson, a quien invitó a nuestro país. Es claramente una invitaciónobediente a las fuertes críticas que funcionarios de organismos internacio-nales, entre ellos de la propia ONU, han dirigido contra el gobierno de Méxi-co por las violaciones a los derechos humanos, especialmente, en estadoscomo Chiapas. El tercer momento ha corrido a cargo del Presidente. En su gira porEuropa se refirió al conflicto. No era la primera vez que en el extranjero sepronunciaba categórico o revelaba opiniones que difícilmente haría ennuestro país. De esta forma, en Londres aseguró que la resolución del levan-tamiento va más allá de su voluntad política. Indicó que su gobierno ha sidomuy tolerante y paciente con los rebeldes y, de hecho, responsabilizó a loszapatistas del estancamiento del diálogo. Es lógico suponer que entre losvarios asuntos que se trataron durante la gira se aprovecharan los foros dis-ponibles para tratar de mejorar la opinión que existe del gobierno federal encuanto al manejo del conflicto. Durante una gira de trabajo es seguro que el Presidente escuchara pre-guntas relacionadas con Chiapas, aunque probablemente no tan inquisiti-vas como en otras ocasiones, ya que la crisis económica internacional acapa-raba la atención mundial. Sin embargo, Chiapas seguía siendo punto de re-ferencia obligado del tema mexicano, como lo demuestra el hecho de quehasta una organización habitualmente cautelosa, como la Comisión Perma-nente de Partidos Políticos de América Latina (COPPPAL), llamara a las par-tes a restablecer el diálogo. En este mismo sentido, pero en un tono más in- 164
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAsistente, el ala progresista del Partido Demócrata de Estados Unidos ha pre-sentado al Congreso de su país una moción para presionar a su gobiernopara que interceda ante el mexicano a favor de una resolución pacífica alconflicto chiapaneco. El contenido del documento presentado parece elaborado más poruna ONG que por el Partido Demócrata: desarme de grupos paramilitares,reducción de la fuerza militar, garantías de que la asistencia militar y el equi-po bélico estadounidense no serán usados en el conflicto, respeto a los de-rechos humanos, asistencia a los desplazados y negociaciones de buena fe. En el nivel local, las consecuencias de aquellas lluvias le dieron una nue-va dimensión al drama chiapaneco. A los cacicazgos e injusticias seculares,más la tensión derivada del levantamiento de 1994, la presencia militar y laacción de los grupos paramilitares, y por si esto fuera poco, las fuertes tor-mentas de ese septiembre tuvieron como consecuencia cientos de muertosy desaparecidos y miles de afectados. Tan sólo en el renglón de vivienda sehabla de cerca de 25 mil dañadas y la Secretaría de Desarrollo Social indicóque posiblemente serían necesarios varios años para reconstruir las más decinco mil comunidades de las regiones de la Costa, Soconusco y Sierra. Después de septiembre de ese año hay un nuevo Chiapas, más miserabley más difícil de atender. En un mes, la naturaleza combinada con lo que laConferencia del Episcopado Mexicano llamó “pobreza extrema, cacicaz-gos y corrupción”, abrió la puerta al desastre. Éste se agudizó, según el titu-lar de SEDESOL, por causas humanas como la deforestación y los asenta-mientos humanos irregulares. El reto dejado por las lluvias, sumado al que ya significaba la pobrezahabitual, hace vislumbrar la necesidad de que se instrumenten esfuerzosmucho mayores que los hasta ahora anunciados. En las condiciones dejadas por las lluvias, los partidos e institucionesde la entidad discutieron sobre la posibilidad de posponer las elecciones del4 de octubre. Finalmente, salvo en el caso de algunos distritos, se llevaron acabo. El resultado más destacado de los mismos fue una abstención mayor a60% y el cuestionamiento al proceso por parte de los partidos opositores. Sien las condiciones que prevalecían antes de septiembre las elecciones, por símismas, ya eran dudosas como fuente de legitimidad y como base para re-solver los problemas de la entidad, después de esas tormentas los comiciosse convirtieron en un nuevo problema. 165
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Además de los señalamientos tradicionales sobre el uso de recursospúblicos, se acusó al gobierno del estado de lucrar con la tragedia al canali-zar la ayuda solidaria recibida sólo a sus partidarios. Ante todo esto cabe destacar la noticia de que el grupo de alto nivel,conformado por representantes del Legislativo y el Ejecutivo, podría empe-zar a discutir desde cero la solución al conflicto. Ese grupo de alto nivel, unasuerte de club de pesos pesados que se encarga de anular las discusiones so-bre los asuntos de interés público, margina a las bases de los partidos, ignoraa la mayoría de los diputados y senadores y toma decisiones cupulares ennombre de la democracia. La situación de Chiapas, esté o no en las primeras planas, no está paraser tratada por grupos especializados en “arreglos democráticos” ni para seracometida por programas que claramente necesitan los recursos que elFOBAPROA se llevó. Hay que empezar desde cero, en efecto, pero esto signi-fica iniciar por cumplir los acuerdos establecidos. 31 COCOPA 1998A tres años de iniciada la labor de la COCOPA ésta demostraba que era la ins-tancia más confiable por sus posiciones en favor de una paz digna. Sin duda,su participación ha sido la más estable de todos los involucrados en el con-flicto. De aquí que no sea extraño que el EZLN buscara de nueva cuenta en-tablar una relación de diálogo con dicha Comisión buscando con ello “reto-mar el puente” donde se quedó. Cabe recordar que el hilo de las conversa-ciones entre zapatistas y cocopos fue roto en enero de 1997, cuando se dis-cutía el tema de los derechos y cultura de los pueblos indios. De la COCOPA se han escrito y dicho muchas cosas; en varias ocasio-nes, más de un analista político ha decretado su muerte o señalado su inefi-cacia. Cierto es que ha pasado por periodos críticos, pero es menester reco-nocer la firmeza de sus posiciones. Sigue siendo la única Comisión en elCongreso de la Unión que tiene una composición paritaria y toma sus deci-31 Proceso, núm. 1148, 31 de octubre de 1998. México. 166
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAsiones por unanimidad. Esta ha sido una de las razones que explican en par-te su legitimidad. El método también ha sido su talón de Aquiles en muchasocasiones, pues basta el veto de uno de sus integrantes para que se paralicesu actividad. A pesar de los obstáculos esta instancia legislativa conservaba sus me-jores características: con respeto republicano demostraba en todas las co-yunturas su autonomía del Ejecutivo y su amplio margen de maniobra fren-te a los partidos a los que están adscritos sus integrantes. Esta independen-cia le ha permitido generarse un espacio político propio que le otorga ungrado importante de interlocución con las partes y con otros sectoressociales. Aun en los momentos de mayor crisis, por ejemplo en aquella ocasiónen la que el senador Heberto Castillo amenazó públicamente con renunciardebido a lo difícil de la situación en Chiapas, la COCOPA nunca claudicófrente a su objetivo central: hacer todo para coadyuvar en el entendimientoy el diálogo entre las partes. A diferencia de otros actores no ha antepuesto ningún otro interés másque el de la paz concertada. Esta puede ser la explicación del porqué se haganado a una franja de la opinión pública. Más aún, por lo menos en las pri-meras etapas del diálogo, también logró establecer un marco de respeto ycolaboración con las partes involucradas en el conflicto. Fue, junto con ladesaparecida CONAI, la fuerza que impulsó el acercamiento que hizo se vis-lumbrara la paz como algo muy cercano. Sin embargo, esta situación cambió a finales de 1996, cuando hubo undistanciamiento palpable de la COCOPA y el gobierno federal. Entonces pú-blicamente se señalaron las razones de tal alejamiento, pero conviene recor-dar puntualmente el porqué de dicho distanciamiento que ha brindado tragosamargos a la comisión paritaria encargada de la coadyuvancia. El gobierno fe-deral no cumplió con lo firmado por sus representantes en los Acuerdos deSan Andrés (febrero 1996) y, ante el método de trabajo propuesto por la Co-misión para zanjar este obstáculo (noviembre-diciembre de 1996), nueva-mente incumplió su compromiso y con su posición dañó gravemente la laborde la COCOPA y puso en peligro el proceso de pacificación. Desde ese momento la tensión ha sido, por experiencia propia y comose puede constatar por medio de la prensa, la norma que ha ceñido las rela- 167
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZciones entre las representaciones de los dos poderes (Secretaría de Gober-nación y COCOPA). Se llegó al punto de que funcionarios federales tuvieranpalabras de descalificación hacia la instancia legislativa o minimizado la im-portancia de su tarea. Ha parecido, en más de una ocasión, que el gobiernofederal estaba a punto de desecharla como instrumento de coadyuvancia. Aunque menos álgido, el EZLN ha recorrido un camino similar al delgobierno federal en cuanto a su relación con la COCOPA. Primero hubo untrabajo en común, y luego, incluso acusaciones equivocadas e injustas deque las actitudes de la Comisión podían estar solapando las supuestas trai-ciones del gobierno federal. La nueva COCOPA, integrada en, ha quedadoatrapada entre los jaloneos de las partes y el deterioro de las condiciones so-ciales y políticas de la entidad. Esto le ha dificultado el acercamiento con el zapatismo. Sin embargo,lejos de desanimarse no tuvo miedo, inclusive de arriesgar su prestigio polí-tico en aras de restablecer, ya no el diálogo, meta muy ambiciosa así comoestaban las cosas, sino su contacto con el EZLN. Estos esfuerzos se vieronrecompensados con el reconocimiento del subcomandante Marcos a su la-bor en pro del diálogo. Con esto se repara un señalamiento injusto. No debe creerse, sin embargo, que la COCOPA esté exenta de errores.Ha compartido la dificultad inherente a una negociación de este tipo y en-frentado a la ausencia de voluntad de las partes; pero ha mostrado tres cuali-dades valiosas en todo momento: autonomía, claridad y tenacidad. Este esel patrimonio de su confiabilidad y el único que le permitiría seguir adelantecon su labor. Ahora la pelota está en la cancha del gobierno federal, que haría bien entomar el ejemplo del EZLN para buscar la cercanía con los legisladores coco-pos con el objetivo de empezar a discutir cómo restablecer el diálogo, cosadifícil por la dinámica en la que están envueltas las partes. Si es anhelo here-dar un México sin crisis, no estaría nada mal que, al menos, se promovieraante los zapatistas, con ayuda de la COCOPA, una agenda de acuerdos míni-mos para no empeorar la situación prevaleciente en Chiapas. Entre estos acuerdos se antoja que se tendrá que anotar el desarme delos llamados grupos paramilitares, la atención a los desplazados, el reposi-cionamiento del Ejército y el retomar la discusión sobre la propuesta de leyelaborada por la Comisión en materia de derechos y cultura indígena. El go- 168
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAbierno, acosado por las críticas de afuera y de adentro del país, puesto otravez ante la idea de invitar al diálogo a organizaciones y figuras de otros paí-ses, tiene la opción de soportar la presión y desgastarse más o nuevamentedarle juego político a la COCOPA. Pero no basta reconocer la labor de los cocopos, si esto fuera suficientedesde hace mucho tiempo el conflicto estaría en vías de resolverse. Hacefalta que las partes den el espacio y la confianza que necesita para su trabajopolítico. Hace falta que demuestren con hechos lo que han sostenido en eldiscurso. A la COCOPA no le queda otro camino que intentar restaurar el diálogoentre las partes, no importando que el EZLN de antemano lo considere cau-sa perdida o que el gobierno federal se otorgue a sí mismo estrellitas de bue-na conducta. La Ley para el Diálogo y el interés de los mexicanos la obligan aseguir luchando por la causa de la paz.FELIPE BRAVO MENA, JAIME MARTÍNEZ VELOZ Y JUAN BAÑUELOS EN LA MESA DE PARTICIPACIÓN Y REPRESENTACIÓN DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS. 169
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ 32 COCOPA y los cocodrilosEl senador de la República Carlos Payán se ha atrevido a poner el dedo en lallaga: debe evaluarse la existencia de la COCOPA. Esta evaluación es impor-tante no sólo por los resultados de la última reunión. Debe hacerse toman-do en consideración varios aspectos: sus logros, posibilidades futuras y, so-bre todo, el preguntarse qué pasaría si no existiera, es decir, si sus integran-tes decidieran renunciar, disolverla o declarar que ya nada pueden hacer enpro de la paz. La evaluación ha sido rechazada, tal vez demasiado rápido, por algunosintegrantes de la COCOPA. No pretendo, desde luego, sustituir la voluntadde los legisladores ni apropiarme de un proceso de balance que, de llevarse acabo, es una tarea de Congreso, partidos, medios de comunicación, organi-zaciones sociales, ciudadanos y, obviamente, de las propias partes involu-cradas en el conflicto. Lo siguiente pretende sólo llamar la atención sobrealgunos elementos que creo deben ser tomados en consideración. La COCOPA no es, como pretenden unos y otros ni un apéndice delEjecutivo o de los partidos ni un gerente de hotel encargado del servicio alos cuartos. Tampoco es una de las partes o siquiera el representante de unade ellas. No es el costal para los rounds de sombra del gobierno federal ni delEZLN. Es una instancia legislativa, creada por una ley, encargada de la coad-yuvancia en el diálogo. Las partes, además, aceptan su papel. Lo mínimoque deberían prodigarle es el espacio y respeto que su labor necesita. Pero, ¿qué ha hecho desde su creación la COCOPA? Nada contestan al-gunos medios y plumas; no se ha firmado la paz, y ni siquiera se tiene una fe-cha tentativa para la reanudación del diálogo entre las partes. No se nos ol-vide que esa no es su tarea. La COCOPA, como coadyuvancia, tiene la misiónde hacer cuanto está a su alcance para propiciar el diálogo. En este sentido, ha cumplido con creces. Algunos ejemplos dan cuentade ello: en las provocaciones montadas contra Fernando Yáñez y las injus-32 Proceso, núm. 1152, 28 de noviembre de 1998. México. 170
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAtas sentencias contra Elorriaga y Entzin, la intervención de la COCOPA paralograr su liberación fue fundamental. Asimismo, la instancia legislativa ayu-dó en la realización de diversos encuentros de los zapatistas con la sociedadcivil. Lo hicimos convencidos de que la cercanía del EZLN con una sociedadplural, que no quiere las armas, nutre la posibilidad de una solución pacíficaal conflicto. De igual manera, la COCOPA ha defendido el cumplimiento de losAcuerdos de San Andrés y su propuesta de cambios constitucionales en ma-teria de derechos y cultura de los pueblos indígenas derivadas de aquéllos.También, ha abogado por que se cumplan las cinco condiciones, esas queno pudieron recordar algunos comandantes zapatistas ante las cámaras ymicrófonos de Ricardo Rocha, puestas por el EZLN para terminar con lasuspensión del diálogo, misma que ya tiene años. La nueva COCOPA ha tra-tado de remontar las condiciones adversas y demostrar que aún se puedehacer un último esfuerzo por la paz, al menos para garantizar ciertas condi-ciones mínimas para una transición pacífica con vistas al 2000. Es cierto que algunos de los integrantes de la comisión legislativa sonpro gobiernistas. Aparte del mal gusto que esto implica, están en su dere-cho. Lo importante es lo que han hecho y hacen públicamente en cuanto asu papel de integrantes de la COCOPA. Adicionalmente al papel que ha cum-plido la comisión, hay otro de índole jurídica que es conveniente tener encuenta. La sola existencia de la instancia es garantía de que continúe el espa-cio legal que impide al gobierno federal lanzarse contra el EZLN. Ahora bien, ¿cuáles son sus posibilidades futuras de lograr el restable-cimiento del diálogo? Esto no depende de la COCOPA, sino de las partes. Sila comisión fracasa en sus esfuerzos, fracasan también las partes y se aleja laposibilidad de una negociación que culmine en una paz digna. Si la comisiónfracasa no tenemos ya otra instancia que pueda intervenir entre las partes, yéstas no parecen muy ávidas de dialogar directamente. Los que apuestan alfracaso de la COCOPA deberían tener claro lo anterior. 0 ¿acaso lo saben y suapuesta es buscar una intermediación internacional?, que también estaríadestinada al fracaso si las partes no se comprometen con la paz. Por lo pronto, hay que pedir al gobierno federal y al EZLN que respetenla labor de la COCOPA y que abandonen esa suerte de comedía de enredos en quese han metido. Por un lado, el gobierno derrama lágrimas de cocodrilo por 171
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZla forma en que el EZLN trató a la COCOPA, pero no dicen nada de cómo suspropios representantes la han minimizado o intentado desaparecerla. Porotro, el EZLN acusa al gobierno de golpear a la COCOPA, pero él hace lo mis-mo. Por una parte, el señor Rabasa se apropia del papel de Job y nos habla deuna paciencia infinita, cuando su obligación es arreglar las cosas o renun-ciar, si no puede. No vaya a ser que la paciencia que se termine sea la de la so-ciedad. Por otro lado, el EZLN impulsa una consulta nacional sobre una pro-puesta hecha por una instancia a la que acusa de racista. Estas actitudes de-ben terminar. Extraña que los partidos y el Congreso de la Unión no hagan un llama-do más enérgico a las partes, a ambas, para que respeten el trabajo de la co-misión. Después de todo, la COCOPA se formó con representantes de todosellos y sería natural que apoyaran más intensamente su labor. Extraña tam-bién que se pida a Payán que reflexione —petición correcta—, pero no quese pida al EZLN que cuide los términos en que se dirige a la COCOPA. Des-pués de todo, los cocopos no son solamente Luis H. Álvarez o Pablo Salazar oGilberto López y Rivas, son también legisladores que fueron elegidos pormillones de mexicanos. Esa es su representación, que de ninguna manera esmenor. Evitar la crítica hacia el EZLN bajo el argumento de que el gobierno fe-deral ha hecho cosas peores, es un flaco favor que se hace a los zapatistas. La mejor tradición de izquierda, aunque no la predominante, reclamaatender las críticas para no cometer los mismos errores. En este sentido, seconcibe a la crítica como una forma de fortalecer. Pasar por alto la crítica in-justificada de los zapatistas hacia la COCOPA es ignorar que esta instanciatiene legisladores comprometidos con su tarea, que ha estado en la primeralínea cuando se ha tratado de parar las provocaciones o salir al paso a los in-tentos gubernamentales de imponer una sola visión de las cosas. No se pe-día para ser miembro de la COCOPA ser neutro políticamente, sólo se pedíaaspirar a la paz digna. A jalones y con tropiezos, la COCOPA ha demostrado,más allá de toda duda, su compromiso con la paz. Es tiempo, tal vez, de que el Congreso de la Unión tome cartas en elasunto y evalúe el trabajo de la COCOPA, pero no para desaparecerla, sinopara fortalecer su labor y, con ello, la esperanza de un diálogo y una pazdigna. 172
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA 33 El Chiapas de lo imposibleA cinco años del levantamiento armado ¿qué era Chiapas? Un estado donde habitaban 3.2 millones de nuestros compatriotas; unlugar donde más del 90 por ciento de la población es pobre y más de la mitadvive en zonas rurales; un sitio del que los indicadores socioeconómicos locolocaban por debajo de la media nacional, una entidad donde a pesar de losmiles de millones de pesos invertidos en unos cuantos años la pobreza pare-ce no moverse; una región donde los anuncios gubernamentales y las cifrasque se desprenden de los informes oficiales no encuentran reflejo en larealidad. También es un lugar donde los rencores van aumentando ante la inca-pacidad de las instituciones y la falta de voluntad de las fuerzas políticas porresolver de fondo este estado de cosas. En Chiapas el enfrentamiento entre nuestro pasado y nuestro futuro seda con mayor claridad que en otros lugares de la República. El pasado, pesea los analistas de la modernidad, no lo representan los indígenas, sino la ma-nera de hacer política. Una manera que cuida la forma y la imagen, que repi-te para convencer, que gasta para aparentar, pero que no resuelve. El conflicto entre los zapatistas y el gobierno federal es una manifesta-ción de viejos conflictos irresueltos. Los zapatistas no son los enemigos niel dilema es destruirlos o negociar con ellos una paz digna. El verdadero di-lema es la construcción de un país incluyente y democrático, pluricultural ytolerante; o solamente aparentar una nación democrática donde se sigaexcluyendo a cada vez más personas. El EZLN no es el problema central de Chiapas; surgió como resultadode una realidad miserable y sin esperanza, pero puede ser parte de una solu-ción profunda y de largo alcance. El problema central sigue siendo político: la mayoría de la poblaciónchiapaneca no tiene accesos reales al poder; no está representada en las ins-33 Proceso, núm. 1 158, 9 de enero de 1999, México. 173
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZtituciones federales o estatales y no es tomada en cuenta en las decisionesdel gobierno. Basta advertir el tono con el que los funcionarios estatales ofederales se refieren a los desplazados, los damnificados de las fuerteslluvias o a los indígenas de la zona del conflicto armado. Para estos funcionarios las personas son objeto de atención institucio-nal, tema de la piedad televisiva, escuchas pasivos de los discursos o carnede cañón. Nunca sujetos de su propio destino a los que es obligatorio escu-char y dar lo que las leyes, esas viejas leyes de la Constitución de 1917, les ga-rantizan: educación, alimentación, trabajo, representación y respeto a susformas culturales. Las manifestaciones de este problema central tienen ya ramificacionesagrarias, económicas, sociales, culturales y hasta militares, como en el casodel EZLN. El diario Reforma publicó un reportaje que recoge las opiniones de tresgrupos sociales del estado; rancheros de Ocosingo, la “elite” de Tuxtla Gu-tiérrez y los indígenas de San Cristóbal. Con distintas perspectivas, los trescoinciden en que el estado es un caos y el culpable es el gobierno. De los dos primeros grupos destaca, además, el racismo contra los in-dígenas a los que ven, en varias ocasiones, como alzados ingratos. Al ladodel gobierno, culpan también a la diócesis de San Cristóbal y hasta llamantraidor a Samuel Ruiz, el obispo. El tercer grupo, el de los indígenas, destacael eterno abandono del gobierno (y yo agregaría el de la sociedad), el malgobierno y los conflictos religiosos. De ese quinto aniversario no está mal hacer un balance de lo que se hahecho para resolver la situación en que vive la mayoría de la población deChiapas. El gobierno federal y el estatal canalizaron entre 1994 y 1998 un to-tal de 65 mil millones de pesos en infraestructura de salud, educación, cami-nos, carreteras, justicia y proyectos productivos. Si ampliamos el periodo y consideramos el lapso entre 1990-1998 tene-mos que se han destinado 80 mil millones de pesos por parte de ambos nive-les de gobierno. Además de lo anterior, la iniciativa privada y el gobierno delestado crearon el Fondo Chiapas con decenas de millones de dólares paraimpulsar proyectos productivos y para apoyar la pequeña y medianaindustria. 174
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAJAIME MARTÍNEZ VELOZ Y EL SUBCOMANDANTE MARCOS EN LA PRIMERA SALIDA OFICIAL A SAN CRISTÓBAL. En los últimos diez años, la entidad ha tenido seis gobernadores. Detodos ellos, fue Julio César Ruiz Ferro quien manejó el mayor presupuesto.Entre 1995-1997, se erogaron 40 mil millones de pesos. El gobernador Ro-berto Albores en el primer año en su cargo ejerció un presupuesto ligera-mente mayor a los 20 mil millones de pesos. Sin embargo, 50% de la población, lo que equivalía a 1.7 millones depersonas, era de la más pobre el país. Se calcula que había 16 mil comunida-des rurales en las que sus pobladores sufrían graves rezagos y que 930 mil ni-ños de entre cinco y 14 años padecían desnutrición, y éste era un fenómenopalpable. En la última década en las comunidades rurales, la tasa de defun-ciones creció hasta 6.41% debido a la desnutrición crónica. ¿No es una demostración de que las viejas “soluciones” de cambiar go-bernadores y dar mayor presupuesto sin transformar las formas políticas,económicas y administrativas ya no funcionan? 175
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Pero seamos optimistas. En el año siguiente, con los casi 50 mil pesospor cabeza que se habían invertido en los 1.7 millones de chiapanecos máspobres seguramente los gobiernos federal y estatal estaban a punto de resol-ver el problema de la pobreza extrema y el conflicto armado. En efecto, yaestaban convencidos todos de que los zapatistas, y con ellos la mayoría delos cocopos y ex cocopos, eran todos unos necios enemigos del progreso yque o no querían negociar o no propiciaban el diálogo. Había sido clara, desde luego, la amplia voluntad del gobierno federalpara cumplir lo firmado y hacer todo lo posible para que prevaleciera el esta-do de derecho en Chiapas. Estábamos a un tris de atestiguar cómo se desar-maría a los grupos paramilitares y serían aprendidos y exhibidos quienes,desde la sombra del poder, los habían protegido y dejado prosperar. El gobernador del estado, por su parte, querido y respetado por su legi-timidad comprobada, anunciaría en cualquier instante que los 80 mil millo-nes de pesos que los gobiernos federal y estatal habían canalizado en ochoaños, estaban a punto de erradicar el analfabetismo, las enfermedades endé-micas, la desnutrición y los altos índices de mortalidad debido a causas queen otros lugares ya eran controlables. De igual manera, sabíamos que los caminos que cerró el huracán Pauli-na eran rehabilitados y los damnificados podrían, en breve, tener un techosobre sus cabezas. Todo el estado, excepto ese reducto de necedad que es lapequeña, muy pequeña, casi invisible, zona zapatista, sería un enclave pri-mermundista. Chiapas será, sin duda, ejemplo para toda la nación. Si a alguien incomoda esta última muestra de humor negro, sólo tenganen cuenta que no soy el autor, sólo transcribí aquello que escucho de quie-nes supuestamente son los responsables de resolver el conflicto. 176
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA 34 Consulta Zapatista para La PazEl primero de enero de 1994, los zapatistas salieron de las montañas, la selvay las cañadas. Salieron del México profundo y olvidado para cimbrar a la nación y lla-mar la atención del mundo. Desde entonces, pacientemente, han estado ahí. A pesar de las persecuciones de los grupos paramilitares, el cerco mili-tar, las expulsiones, los muertos y el interno infructuoso de levantar unmuro de silencio, debemos reconocer que ahí están pidiendo la soluciónpacífica a un grave problema. Desde su aparición pública, la mayoría de los mexicanos les ha patenti-zado la simpatía que existe hacia su causa, pero también ha rechazado el mé-todo escogido para llevarla a cabo. La sociedad hace mucho que se mantiene firme: no a las armas para re-solver las diferencias entre mexicanos, no a la lucha fratricida, sí al diálogo yla concertación. En respuesta a esta postura mayoritaria de los mexicanos, se moviliza-ron instituciones públicas y privadas, personajes y organizaciones en un es-fuerzo por la paz, sin precedente historia. Desgraciadamente, desde hace algunos meses, 31 para ser exactos, eldiálogo en Chiapas continúa. Ante, esto, desde la profundidad de la nación nuevamente han desfila-do las columnas rebeldes. Han salido armados, pero no con pistolas ni balas, sino con una invita-ción: que se pronuncie la sociedad en aquello que el gobierno federal olvidóque firmó. Como fantasmas cruzaron los retenes. Sin rostros y sin palabras se dis-persaron por todo el país con su mensaje.34 Discurso pronunciado por Jaime Martínez Veloz, el 18 de marzo de 1999 en el Congreso del Estado de Baja California. 177
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Desde los cinco Aguascalientes de Chiapas: Oventic, La Garrucha, LaRealidad, Roberto Barrios y Morelia salieron cinco mil mujeres y hombres. Son jóvenes en su mayoría. Son tzotziles, tzeltales, choles, mames, to-jolabales y zoques. Han venido con sus lenguas a hablar una misma lengua: la del diálogopara la paz. Al cruzar los retenes, los soldados preguntaron inútilmente por losnombres de estos compatriotas olvidados por siglos. ¿Cuáles son los nombres de estas mujeres y de estos hombres sinonuestros nombres, los de ustedes, el mío, los de todos? Estas mujeres y estos hombre instalarán miles de mesas de consulta alo largo y ancho del país para abrir una ventana que nos permita pensar encambiar el futuro aquí y ahora. Tienen razón aquellos que dicen burlonamente que ya saben las res-puestas de la consulta. El único problema es que, a pasar de saberlas, no hanterminado por entenderlas. Tal vez la participación de la sociedad en este ejercicio democrático losconvenza de que el tiempo que ha transcurrido no ha sido suficiente para ol-vidarse de Chiapas. Chiapas está aquí, entre nosotros, del brazo de los zapatistas, y la na-ción está atenta. Mientras, en una moderna diáspora, los cinco mil rebeldes se han dis-persado por toda la República para proseguir su tarea. Los siguen los medios de comunicación, pese al desdén con el que mu-chos funcionarios descalifican apresuradamente la consulta. Hasta Baja California han llegado para reunirse con otros hermanosque viven en condiciones de esclavos en una tierra que les parece ajena. Han llegado para reunirse, de lado a lado de la frontera, con aquellosque simpatizan con su causa y que fueron expulsados de nuestro país. En otros lugares de la República, se juntan con los electricistas y les di-cen que no están solos en su lucha por defender el patrimonio de la nación. Respetuosamente acuden con los legisladores y nos recuerdan que elfin último del gobierno es mandar obedeciendo. En la Universidad Nacional Autónoma de México, se unen a la causade los estudiantes y les dicen lo enormemente injusto que resulta que un 178
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPApaís pobre le dé más recursos a los bancos privados que a la educaciónpública. A los empresarios les hacen claro que no son sus enemigos, sino que as-piran a construir, entre todos, un país incluyente. Pero ¿quiénes son estos hombres y mujeres que en donde quiera que seaparecen son apoyados por ciudadanas y ciudadanos anónimos? ¿Quiénes son éstos que un día juegan fútbol con ex seleccionados na-cionales y al otro van a las tierras de Zapata y Villa para asegurar que suejemplo aún perdura? ¿Quiénes son éstos que van al Zócalo de la cuidad de México y en elÁngel de la Independencia nos recuerdan a los muertos de Acteal? Estas personas son parte de un ejército de paz, son el corazón de las co-munidades de base zapatistas. Vienen de la frontera sur hasta frontera norte a recordamos que allá yaquí somos parte de una misma cosa. Somos una misma nación, una nación que tiene muchas lenguas y cos-tumbres, que es plural en lo político y en lo cultural. A recordarnos también que teniendo un pasado común, a veces llenode injusticias y exclusiones, estamos obligados a luchar por un futuro co-mún, mejor para todos. Un futuro común en el que estamos obligados a la tolerancia y la inclu-sión, a la democracia y a la paz con dignidad y justicia para todos. Estos mexicanos, rebeldes por necesidad y zapatistas por convicción,vienen en profesión de paz a avisarnos que el 21 de marzo se hará una Con-sulta Nacional sobre Derechos y Cultura de los Pueblos Indígenas. Podemos no simpatizar con el EZLN ni con su causa y desde luego nocon el método de las armas. Sin embargo, debemos reconocer que la consulta es la primera iniciati-va presentada en los últimos meses para sacar del empantanamiento aldiálogo. En este punto, es importante traer a colación el hecho de que las nego-ciaciones quedaron suspendidas luego del incumplimiento gubernamentalcon relación a los Acuerdos de San Andrés. En este sentido, quiero hacer patente mi apoyo público a la ConsultaNacional sobre Derechos y Cultura de los Pueblos Indígenas. 179
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Este apoyo parte de las siguientes consideraciones: En primer lugar, por el derecho elemental que tiene cualquier mexica-no o grupo de mexicanos para consultar a sus conciudadanos sobre asuntosde capital importancia. En este caso, se trata de un ejercicio fundamentalmente democrático. Segundo, porque reconozco que la consulta es un esfuerzo para am-pliar la participación de los mexicanos en un asunto que es nodal: el derechode los pueblos indígenas a preservar en condiciones políticas, sociales y eco-nómicas adecuadas lo mejor de sus culturas. Tercero y tal vez más importante, porque los zapatistas han salido de suscomunidades, han dejado sus vidas cotidianas por unos días, incluso a riesgode sus vidas, para llevar a todos los rincones una iniciativa política de paz. Se ha dicho, con razón, que toda acción que aleje el peligro de una con-frontación armada en Chiapas y en la República debe ser apoyada y este es elcaso de la Consulta. Por último, porque cuando fui integrante de la COCOPA, elaboramos lapropuesta que ahora se consulta apegándonos escrupulosamente a lo queambas partes habían firmado en los Acuerdos de San Andrés. Es falso que esta propuesta de la COCOPA sea inconstitucional o queno respete los documentos signados por el gobierno federal. Hay muchas maneras de mentir, pero ahí están los documentos paraquienes se quieran tomar la molestia de consultarlos. Finalmente, por las evidencias que los medios de comunicación nostraen, tanto en el ámbito nacional como internacional, debemos rendirnosante la evidencia de que los emisarios zapatistas están siendo recibidos consimpatía y solidaridad en casi todos los lugares a los que llegan. La Consulta ya es, pues, un éxito, a pesar de las condenas y los des-denes. La consulta ya demostró que hay un vasto apoyo social a las bases zapa-tistas y que la sociedad urge a una solución pacífica y negociada. Compañeras y compañeros diputados: A cinco años del surgimiento del conflicto en Chiapas y a más de dos desuspendido, el diálogo sigue siendo el único camino. 180
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Apoyemos la consulta, opinemos acerca del país incluyente al que aspi-ramos. Tomemos el derecho a decidir el futuro y no guardemos silenciopara que otros decidan. No perdamos por indolencia o duda un derecho, el de opinar, que tan-to trabajo nos ha costado ganar. 35 ¿Qué esperar de la entrevista COCOPA-EZLN?Allá por diciembre de 1994 el EZLN rechazó la Comisión Legislativa (la preCOCOPA ) formada por todas las fuerzas políticas de la LVI Legislatura porconsiderar que no era una instancia autónoma del gobierno federal, contra elque se había levantado en armas. En retrospectiva, tal rechazó resultaba natu-ral en un país donde el Poder Legislativo solía ser sumiso ante el Ejecutivo. Posteriormente, ya aprobada la Ley para el Diálogo e integrada laCOCOPA, en marzo y abril de 1995, se iniciaron los acercamientos formalesentre los representantes del Poder Legislativo y el EZLN. Había cierta des-confianza inicial, desde luego, pero sobre todo la indefinición acerca de losmétodos que se debían seguir para trabajar en común. La ley nos decía cuál era nuestro trabajo, pero la realidad siempre era máscompleja, sobre todo en nuestra relación con el EZLN. Estaba el problemainédito del encuentro entre distintos. Los legisladores éramos los represen-tantes de una institución, los zapatistas de una rebeldía que tenía causas váli-das. Si hubiera una frase que sintetizara el proceso de acoplamiento de aque-llos primeros meses se diría, con Machado, que se hizo camino al andar. ¿Cómo es que se ganó esa confianza básica tan necesaria para avanzaren un proceso de esta naturaleza? Creo que hubo muchas cosas que conflu-yeron favorablemente, entre ellas tres que destacan. En primer lugar, el en-cuentro de historias personales que hablaban de lucha y compromiso socialcomo las de Pablo Salazar, Luis H. Álvarez y Heberto Castillo. También el hecho de que los partidos, el gobierno federal y el propioCongreso de la Unión dieron el espacio para que se consolidara la Comi-35 La Jornada, sección Opinión, 1 de junio de 1999, México. 181
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ ÓSCAR GONZÁLEZ YÁÑEZ, JAIME MARTÍNEZ VELOZ Y JUAN BAÑUELOS EN EL POBLADO DE LA REALIDAD, CHIAPAS.sión. En tercer lugar, algo que a los analistas políticos les sonará extraño,pero aquellos que estuvieron con el EZLN lo pueden comprender bien: laapertura de los zapatistas a la búsqueda de soluciones. El deterioro del proceso de diálogo finalmente dificultó los encuentrosentre aquella primera COCOPA y el EZLN, pero creo, espero que con razón,que a pesar de todo se conservó esa confianza nacida del trabajo y la nego-ciación. Por desgracia, con el gobierno federal esa confianza se perdió por-que se confundió coadyuvancia con subordinación. ¿Por qué esta introducción? Porque con vistas al próximo encuentrode la COCOPA con el EZLN es conveniente tener en cuenta algunos de los si-guientes elementos: la segunda Comisión es distinta de la anterior, a pesarde que muchos de sus integrantes originales permanezcan. Desde afuera seadvierte una dinámica de trabajo diferente y una relación, una química diría-mos, también distinta. En segundo lugar, es la primera vez que se encontra-rían los nuevos cocopos con los representantes del grupo armado. Es lógicoque no exista la base común que permitiera facilitar la reunión. En tercer lu-gar y más importante, existen condiciones más difíciles que en los encuen- 182
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAtros precedentes. Tal vez todo esto explique el porqué el EZLN ha dirigidopalabras duras y, me parece que injustas, a la COCOPA. Sin embargo, hay que tener claros algunos hechos en la perspectiva dela reunión: los Acuerdos de San Andrés siguen sin cumplirse, las propuestassobre cambios constitucionales en materia de derechos y cultura de los pue-blos indígenas que hay en el Congreso no reflejan los que se acordó a princi-pios de 1996; se han incrementado las violaciones a los derechos humanos;hay hostigamiento contra las comunidades de base zapatistas y ahí está,todavía, la sombra de Acteal, entre otros. En estas condiciones, la COCOPA difícilmente puede minimizar taleshechos y las condiciones de inseguridad existentes. Más aún, no puede ha-blar en nombre de ninguna de las partes y mucho menos interpretar sus ver-daderas intenciones. Debe avanzar con pies de plomo y hacerse responsa-ble sólo de lo que puede verificar. Es conveniente que se tenga en cuentaque el encuentro no será fácil y que, por lo tanto, no se pueden tener grandesaspiraciones. De acuerdo a esto, tal vez fuera conveniente esperar que la reunión tu-viera como resultado el reconocimiento de los interlocutores, que pese aque se hable fuerte se deje la puerta abierta para continuar los encuentros,que ambos grupos de representantes se escuchen y sobre todo el que secomprenda que la ley y la nación obligan a buscar los caminos de la paz másallá de colores partidarios y personajes. En suma, que de la reunión se esta-blezcan las bases para la renovación de la confianza. 36 La visita de la señora RobinsonLos atropellos contra los derechos humanos son el viejo talón de Aquiles delos gobiernos mexicanos. Sin importar si éstos se erigen en portavoces deun nuevo orden económico internacional, partidarios de un nuevo naciona-lismo trasnochado o recién llegados al primermundismo y la modernidad, alllegar al tema de los derechos humanos todos resbalan y algunos caen. La36 Proceso, núm. 1 204, 27 de noviembre de 1999, México. 183
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZactual administración puede dar cuenta de ello. Algunos de sus principaleserrores se han cometido en esta materia. Por ejemplo, la relatora sobre Ejecuciones Extrajudiciales y Desapari-ciones Forzosas, Asma Jahangir, estuvo de visita en nuestro país. Su estan-cia y las declaraciones que hizo causaron incomodidad entre altos funciona-rios federales. La relatora especial, como se sabe, depende de la oficina de laAlta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU. Tras pasar unosdías entre nosotros, la señora Jahangir señaló en varias ocasiones como unode los hechos más preocupantes que la impunidad estaba relacionada con lainfluencia económica o política. Para el ciudadano medio, el acceso a la jus-ticia es difícil. No fue esta ocasión la única en que se ha señalado las graves fallas quehay en nuestro país. Amnistía Internacional y otras organizaciones similareshan criticado insistentemente la lentitud e ineficacia en atender los proble-mas relacionados con los derechos humanos. En otro ejemplo, recordemosque hace años el propio Presidente de la República fue duramente criticadopor diversas organizaciones europeas preocupadas por los derechos huma-nos en nuestra nación, en el marco de una visita que realizó el mandatario aFrancia. Desde luego, en todas y cada una de estas ocasiones se ha dicho que losseñalamientos han sido mal intencionados o provienen de organizacionesque desconocen la realidad mexicana. Sin embargo, la cantidad de denun-cias, muchas de ellas bien documentadas, y la variedad de organizacionesdenunciantes, tanto nacionales como internacionales, hacen necesario to-mar con seriedad el asunto. La cultura de los derechos humanos y la demo-cracia marchan de la mano. En los últimos meses, más de 50 ONG´s han dirigido su atención a lasáreas que el gobierno mexicano no ha atendido, a pesar de las recomenda-ciones de los organismos internacionales. Según esta fuente, se han desa-tendido las recomendaciones que se refieren principalmente a la práctica dela tortura, la situación de indefensión legal en que viven los niños de la calle,la impunidad militar, las consecuencias de la militarización y los atropelloscotidianos en contra de la población indígena. Ninguna de estas noticias esnueva para los medios de comunicación. Varios de ellos han señalado una yotra vez la situación imperante en zonas críticas como las fronteras, varias 184
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAregiones de Chiapas, Oaxaca y Guerrero; y en general las zonas con fuertepresencia indígena. Este es el marco en el que se llevó a cabo la visita a nuestro país de laAlta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, Mary Robinson.En el momento de escribir estas líneas no se sabían los resultados de la visitaque efectuó la comisionada durante seis días, pero por el nivel de la visitantey el itinerario dado a conocer es posible adelantar algo. En primer lugar, elgobierno mexicano cuidará hasta donde sea posible la agenda de la funcio-naria internacional y sus declaraciones a la prensa. De entrada, la señora Ro-binson ha hecho varios señalamientos precisos. Ha propuesto que se penalice fuertemente la práctica de la tortura yque se considere delito la discriminación racial. También que se refuercenlas leyes de represión de la violencia contra la mujer y se penalicen los exá-menes de embarazo obligatorio y la diferencia de trato hacia las mujeres em-barazadas. México estaría obligado a aceptar estas propuestas, de acuerdo alo que informa la funcionaria de la ONU, debido a su carácter de firmante delPacto Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos. Del itinerario de la señora Robinson destacan dos lugares: Baja Cali-fornia y Chiapas. En su primer día de estancia en nuestro país la funcionariavisitó la ciudad de Tijuana para conocer diversos aspectos relacionados conla problemática de los derechos humanos de los migrantes. Según los datosdados a conocer por los medios, desde la implantación de la OperaciónGuardián han muerto más de 457 migrantes mexicanos en tierrasestadounidenses. A pesar de las protestas y notas diplomáticas, el “campeón de los dere-chos humanos en el mundo” ha hecho poco por esta situación. Hay gravesdenuncias que ilustran los atropellos que todos los días se cometen contralos migrantes mexicanos que intentan cruzar a los Estados Unidos. Pero hay otros atropellos en contra de los derechos humanos que secometen de este lado de la frontera, en la propia Baja California. Muchos deestos hechos han sido denunciados reiteradamente y sin embargo no hansido cabalmente atendidos y solucionados. Me refiero concretamente a los abusos que sufren las mujeres trabaja-doras de muchas de las maquiladoras y a los jornaleros agrícolas que laboranen condiciones violatorias de sus derechos humanos y laborales. Estos ca- 185
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZsos han sido soslayados por los gobiernos federal y local que han preferidono espantar a los inversionistas, sin importarles los costos humanos,sociales, laborales y hasta ecológicos. En Chiapas se anunció, y esperemos que se haya llevado a cabo, la en-trevista de la funcionaria con el inefable gobernador Roberto Albores y pos-teriormente con los diputados locales del PAN, PRD, PT y con algunos legis-ladores priístas disidentes quienes anunciaron entregarían información so-bre la impunidad y apoyos gubernamentales de los que gozan los grupos pa-ramilitares. La funcionaria contrastará ambos puntos de vista, el segundo de ellosapoyado por decenas de ONG´s, y seguramente hará señalamientos con losque el sustituto del emergente verá consolidada su fama nacional e interna-cional de patrocinador de causas ilegítimas. Después de los últimos aconte-cimientos, es realmente un misterio el porqué quien lo encumbró en la posi-ción de gobernador, lo mantiene en ella, a pesar de que las manchas deAlbores dejan huella también en el Ejecutivo Federal. A pesar de la visita de la señora Robinson, la cultura del respeto a losderechos humanos avanza despacio. Por un lado, los resabios de un sistemaautoritario han intentado con relativo éxito desacreditar la lucha de las orga-nizaciones especializadas en el tema asociándolas equivocadamente a laidea de que son protectoras de delincuentes. Por otro lado, lo cierto es que los principales actores políticos sóloabrazan ocasionalmente la causa del respeto a los derechos humanos, talvez porque no desean que se les vincule con la mal ganada fama que osten-tan las ONG´s dedicadas a ello. Inclusive, los señalamientos internacionales,aún los que provienen de la ONU, son vistos con desconfianza por una so-ciedad a la que se educó en la concepción de que casi todo lo que venía delexterior era negativo y tenía intereses inconfesables. De esto se ha aprovechado un grupo gobernante que, contradictoria-mente, profesa una gran fe en los métodos y modelos económicos interna-cionales, pero que se arropa en un falso nacionalismo a la hora de rendircuentas ante organismos humanitarios internacionales. Sin dudarlo, la lucha por el respeto a los derechos humanos no tienefronteras: las violaciones y la impunidad no tienen excusa ni sosténlegítimo. 186
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA 37 Chiapas: La tregua no bastaUn nuevo siglo nace y Chiapas sigue siendo un recordatorio de lo que so-mos. El resumen de lo sucedido es breve: seis años de conflicto, tres años ycuatro meses de suspendido el diálogo, dos presidentes de la República, seissecretarios de Gobernación, dos comisionados de paz, dos representantesgubernamentales, un coordinador para el diálogo, cinco gobernadores delestado, miles de desplazados, miles de soldados, mucha tinta en prensa, mu-chas horas de transmisión televisada y radiada, varios libros y una miseriamayor de la que había al principio. Sin embargo, ningún libro o crónica, niuno solo de los discursos o las cartas ingeniosas, condensa el sufrimientohumano, la incertidumbre y el odio que ha pasado a ser parte de la vida coti-diana de amplias zonas del estado de Chiapas. Terminó 1999 y empezó el 2000 con el acoso militar, policíaco y políti-co hacia las zonas de influencia zapatista. No es extraño esto, forma partedel estilo personal de (des)gobernar del gobernador interino del interino.Roberto Albores ya probó que es capaz de cualquier cosa, de cualquier desa-tino. También ha probado que no importa lo que haga o diga, hay un podersuperior que ha decidido mantenerlo donde está. Albores no sólo ha acosa-do al EZLN, sino que ha torpedeado lo poco que queda del diálogo. Más aún,afectó la precampaña de Labastida y causó un problema serio en el Congre-so de la entidad. Nada de esto ha importado, Albores se queda. La razón de esta permanencia puede encontrarse en el hecho de que nose considera adecuado removerlo estando tan cercana la elección de gober-nador. Es un error. El costo de mantenerlo puede ser el de arriesgar unaelección que debe ser transparente. El EZLN y las comunidades de base han aguantado todo y han sobrevi-vido. Pero la mayor amenaza que enfrentan es el olvido y la imposibilidadpráctica de encontrar una forma organizativa externa y nacional que retomesu causa. Pese a sus esfuerzos, el Frente Zapatista de Liberación Nacional37 Proceso, núm. 1 210, 8 de enero de 2000, México. 187
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZno ha podido trascender ni convertirse en una fuerza apreciable. Los parti-dos políticos con toda razón están preocupados por la elección del próximojulio. Los zapatistas no están en los medios y la simpatía cierta y palpableque despiertan en la sociedad civil ha declinado. Militarmente, preocupan mucho menos que el EPR, aunque paradóji-camente el EZLN ha mostrado un arma colosal: la imaginación. Acteal sigueahí también, a pesar de las seis líneas de investigación que sustenta la PGRninguna de las cuales, por cierto, pasa por inculpar a algún alto funcionariode la administración del anterior interino Ruiz Ferro. A esto se agrega la salida del obispo coadjutor Raúl Vera López, quienrecibió como regalo de año nuevo su traslado al obispado de Saltillo, y la po-sible aceptación de la renuncia que por norma eclesiástica presentó SamuelRuiz al cumplir 75 años. La diócesis quedará vacante y a ella podrá llegarotro obispo con otras ideas. Los obispos Ruiz y Vera han aceptado pública-mente la decisión que tome la jerarquía eclesiástica. La propia Iglesia ha dicho que no pasa nada. Sin embargo, diversas or-ganizaciones creadas al amparo de la labor de Samuel Ruiz o cercanas a ladefensa de los derechos humanos han manifestado su preocupación por es-tos cambios. Algunas de ellas han acusado al gobierno mexicano de estar in-fluyendo en la decisión del Vaticano. Se ha dicho que se ha “engañado” alPapa. Es difícil de creer que el gobierno mexicano tuviera tal influencia, obien, que se pueda “engañar” a la estructura jerárquica vaticana, una de lasmás avezadas en asuntos políticos. En todo caso, cualquier decisión que haya tomado o tome la Iglesia se-guramente estará apoyada fundamentalmente en su propia lógica interna.Desde luego, es casi imposible creer que el gobierno mexicano no opinó alrespecto, pero en todo caso esta acción sólo contribuyó a afirmar una deci-sión largamente incubada en las entrañas de la estructura eclesiástica. En el ámbito electoral, la figura del senador Pablo Salazar continuabaganando adeptos en su carrera hacia el Poder Ejecutivo del estado. Anteriorintegrante de la COCOPA, renunció al PRI luego de una campaña en su con-tra montada desde el Palacio de Gobierno. Una campaña de tal virulenciaque inclusive otros senadores priístas tuvieron que ayudar a calmarla.Entonces el antiguo senador priísta construyó una alianza que no se parecíaa ninguna otra nacional o estatal. Pablo Salazar podía unir los esfuerzos de 188
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA ÓSCAR OLIVA DE LA CONAI Y JUAN GUERRA DE LA COCOPA.partidos, corrientes y religiones alrededor de una idea: restaurar las institu-ciones del Estado y hacer posible la gobernabilidad sin el plomo y el fuego.Pudo llevar adelante un proyecto que siente las bases para una convivenciademocrática y justa. Con esto no se afirma que un solo hombre puede, cual paladín de la de-mocracia, resolver los problemas añejos del estado. Una administración es-tatal requiere credibilidad, honestidad a toda prueba, proyecto y poder deconvocatoria. Las fuerzas políticas y sociales que agrupó a su alrededor lacampaña del senador Salazar elaboraron un proyecto de gobierno y lo lleva-ron adelante. No era una tarea fácil. Fue necesaria una gran capacidad deconcertación y sortear todas las provocaciones y agresiones que aguardan ala vuelta de la esquina. Era indispensable también convencer a la mayoría dela sociedad chiapaneca de que era mejor apostarle a un proyecto deconciliación que seguir en la incertidumbre que representaban las viejasfuerzas políticas de la entidad. En este camino, fue conveniente que se convocara a los partidos y or-ganizaciones a suscribir, tanto a nivel nacional como local, un pacto básico 189
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZde gobernabilidad para Chiapas. Hay dos tareas básicas que se contempla-ron en el futuro inmediato: la primera es sin duda que se garantizara la trans-parencia y limpieza de todo el proceso electoral. En este rubro los partidos ylas organizaciones en el estado debían convertirse en vigilantes de todo elproceso, pero el gobierno federal debía hacer lo suyo. Aunque las eleccio-nes locales son responsabilidad de las autoridades estatales respectivas, elgobierno federal debía amarrarle las manos a las fuerzas cercanas algobernador. Si las elecciones resultaban sospechosas o fraudulentas habríaun nuevo motivo de conflicto. El PRI en la entidad era un partido fuerte y con influencia, si bien algu-no de los sectores están dentro de los grupos políticos más atrasados. Sinembargo, podía ganar la elección. En cualquier caso, ganara quien gana-ra, los comicios debían ser limpios. La segunda tarea básica era estable-cer un acuerdo mínimo para reactivar el diálogo con el EZLN . Estaba cla-ro que en lo que restaba del sexenio todo lo que se podía hacer era noechar más leña al fuego, pero a partir de la siguiente administración la ne-gociación debía conocer una nueva etapa que allanara los obstáculos queimpedían el diálogo. Los seis candidatos a la Presidencia de la República, en distintos foros,habían reconocido la importancia de estabilizar la situación chiapaneca ysentar las bases para solucionar los problemas más agudos de la entidad.Cada uno de ellos tenía, desde luego, una opinión distinta de cómo resolverlos conflictos, pero todos coincidían en una vía institucional y pacífica, ¿porqué no pedirles a todos los candidatos a la Presidencia que suscribieran esteacuerdo y se comprometieran a seguirlo en caso de ganar? Luis DonaldoColosio dijo, en aquel memorable discurso el 6 de marzo de 1994, que enChiapas no habíamos estado a la altura del reto. Era deseable que empezara-mos el sexenio con un gobierno capaz de levantar el guante y llevar adelanteun diálogo fructífero. 190
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA 38 Chiapas, ¿asunto menor?No es sencillo abordar el asunto de Chiapas en la perspectiva del fin de sexe-nio. Al menos que ocurra algo que no se observa en el horizonte político delos siguientes meses, el conflicto con el EZLN se heredará a la siguiente ad-ministración federal. De aquí la necesidad de evaluar lo hecho en el actualsexenio para empezar a sentar las bases institucionales de lo que deberá serla solución definitiva, desde luego por medio del diálogo y la concertación. El Ejecutivo federal heredó el problema con todo y la difícil relacióncon el EZLN. Antes de tomar posesión del cargo presidencial, Ernesto Zedi-llo había iniciado contactos discretos con la dirigencia zapatista. A pesar delnatural resquemor de los altos mandos rebeldes hacia el recién estrenadoPresidente, éste demostró, allá por diciembre de 1994, su intención de desa-torar la empantanada negociación. Su propuesta de crear una comisión delCongreso de la Unión integrada por todos los partidos representados en lasCámaras, misma que a la postre se convertiría en la COCOPA, y el encuentrodel subcomandante Marcos con el entonces secretario de Gobernación,Esteban Moctezuma, prueban una clara intención de diálogo. En esta etapa también hubo muestras de apoyo a las negociaciones.Estas provinieron de todos los partidos presentes en el Poder Legislativo.Recordemos que se venía de un sexenio caracterizado por la confrontacióny la desconfianza. Venciendo estos obstáculos, los partidos y los legislado-res respondimos a la gravedad del problema chiapaneco y logramos impor-tantes acuerdos. El 9 de febrero de 1995 fue, sin duda, un error. No fue elúnico y tal vez no fue el más grave, pero se convirtió en un error inicial cuyoefecto causaría estragos durante todo el sexenio. La sombra del 9 de febrerose alargó en los siguientes años. Un balance de lo acontecido en Chiapas destacaría dos momentos quefueron los puntos culminantes de la negociación. El primero de ellos fueronla aprobación de la Ley para el Diálogo y la creación de la COCOPA; el segun-38 Proceso, núm. 1 214, 5 de febrero de 2000, México. 191
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZdo, fue la firma de los Acuerdos de San Andrés. Entre ambos la paz con dig-nidad estuvo a la vuelta de la esquina. A partir de la mitad de 1996 todo fue desencuentros, acusaciones yerrores de cálculo político. Es claro que tanto en el EZLN como en el go-bierno federal recae la responsabilidad final del desgaste del diálogo y eldeterioro de las condiciones sociales y políticas de la entidad sureña. Noobstante, reafirmamos una tesis sostenida a lo largo de estos años: desde elgobierno federal pudo hacerse un esfuerzo mayor y más coherente. Lasprovocaciones y los malos entendidos impidieron recuperar un diálogo yade por sí difícil. A pesar de las declaraciones y los intentos por desaparecer o minimizarel conflicto en los medios de comunicación y en el ánimo de la opinión pú-blica, éste sigue contando con un peso nacional e internacional mayor al quese ha concedido en las altas esferas gubernamentales. Si el EZLN en sí mis-mo nunca ha sido una amenaza política y militar para el gobierno federal, lascausas que lo originaron sí lo son. ¿Por qué? Porque demuestran hasta quégrado las instituciones han fallado en sus tareas de propiciar una mayorequidad social, aplicar la justicia y preservar la paz pública. Colateralmente,la sola existencia de los zapatistas seguramente ha servido para que otrosgrupos traten de emularlos en distintas regiones del país. En retrospectiva, podemos afirmar que las negociaciones se estanca-ron en 1996, a pesar de la labor de la COCOPA, la CONAI y otras organizacio-nes ciudadanas. A partir de ese momento, el conflicto entró en un marasmoengañoso. Acteal es la punta trágica de un iceberg complejo, pero no irreso-luble. Actualmente, la situación en Chiapas está más descompuesta de loque se ve. Las propuestas y acciones de la administración de Zedillo estánaisladas de otras medidas y se enfrentan a un contexto adverso en el que denueva cuenta predomina la desconfianza. Por si esto fuera poco, las mirasde todos los actores políticos están puestas en las elecciones. Esto ha signi-ficado que las iniciativas están siendo juzgadas por quien las hace y no por lacalidad, oportunidad y pertenencia que en sí mismas pueden tener. ¿Por qué este recuento? En primer lugar porque es indispensable notomar la negociación entre el EZLN y el gobierno federal en blanco y negro.Ha sido un proceso irregular que conoció etapas esperanzadoras, pero tam-bién que atravesó momentos graves y muchos otros caracterizados por el 192
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAestancamiento. Un balance crítico de estos años debe arrojar luz sobreaquello que no sirvió y quedarse con lo que aún es vigente. A partir de esto,podrá construirse una propuesta firme de solución. Lo que no debemos hacer es dilapidar o negar el trabajo que muchoshicimos y tirar todo a la basura para intentar empezar de nuevo. En Chiapasno hay borrón y cuenta nueva. Si una nueva administración federal intentacomenzar todo, está escogiendo el camino más directo para una nueva con-frontación. Ni la historia ni el sentido común aconsejan hacer a un lado loconstruido. Los logros que se alcanzaron son producto de la acción concer-tada de legisladores, partidos, gobierno, organizaciones civiles y el propioEZLN. Pueden servir de base para mayores y mejores acciones. En Chiapas no hay lugar para las caracterizaciones simplistas o el me-nosprecio de la gravedad del problema. En un México democrático y críticoes innecesario jugar a marginar a grupos, corrientes, partidos o personajes.Si antaño el autoritarismo permitía los excesos, hoy no hay cabida para ello.El conflicto con el EZLN ha costado mucho al país, como para decir que laausencia del diálogo es un asunto menor. Dentro del complicado entramado de las campañas es de esperarse quetodos los candidatos presidenciales cuenten con un equipo que esté desa-rrollando propuestas hacia Chiapas. El equipo de campaña de Fox segura-mente estará planeando minuto a minuto su estrategia para resolver el con-flicto en un cuarto de hora. Si son eficientes, es decir, si siguen las estrate-gias de Bill Gates o el ISO 9000, tal vez les sobren cinco minutos. En este ambiente electoral tan reñido y por la seriedad de la situaciónchiapaneca, los priístas estamos obligados a un esfuerzo mayor que el de lasotras fuerzas políticas. En Chiapas tuvimos aciertos, pero cometimos mu-chos errores. Como partido en el gobierno tenemos una responsabilidadenorme y una doble dificultad: vencer los obstáculos internos al partido yconvencer al electorado de que podemos desarrollar una estrategia viablepara resolver los tres problemas centrales del conflicto: el político, el socialy el cultural. Tal vez lo más difícil será convencer a algunos priístas segurosde que es inofensivo ignorar a los zapatistas. Albores es un ejemplo de estetipo de priísmo. Urge diseñar una política de Estado hacia Chiapas y esto requiere algomás que recursos y programas sociales, útiles, pero en sí mismos insuficien- 193
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZtes. Se necesita una estrategia que redistribuya realmente el poder políticode la entidad y dé oportunidades para desarrollar su cultura con éxito. Locierto es que debemos iniciar ya el intercambio de ideas de gobierno, nosólo de campaña, para resolver los graves problemas nacionales, entre ellosChiapas. Dejemos atrás las declaraciones desdeñosas e inútiles y apostemosa ganar las elecciones. Hagamos algo mejor con el poder que lo que hastaahora hicimos. 39 Chiapas no es la UNAMEn Chiapas hay que ver al futuro, no al pasado, lo que no significa olvidarlo.No se puede borrar el 9 de febrero de 1995, pero tampoco el 16 de febrerode 1996. Ambas fechas enmarcan la difícil relación que establecieron el go-bierno federal y el EZLN a lo largo de más de cinco años. Sin embargo, ver al pasado es perderse sólo en el recuento o en la anéc-dota, en la acusación interminable, si no se tiene en mente lo que se puedelograr con voluntad política y un proceso transparente de negociación. En este sentido, adquiere más importancia el recordar la forma en quese llegó a ese 16 de febrero de 1996. Recordemos que hace cuatro años, enesa fecha, se firmaron los Acuerdos de San Andrés. En realidad, éstos eransólo el primer resultado de la negociación. Después de meses de esfuerzospor parte de las representaciones de las partes y de la intermediación de laCONAI y la COCOPA se había dado paso a una mesa de consulta en dondeparticiparon asesores zapatistas y gubernamentales en materia de derechosy cultura de los pueblos indígenas. El documento que ambas partes suscribieron era una recomendación alas instancias de decisión, en este caso dirigido al Congreso de la Unión. Erauna base sobre la cual los legisladores de los partidos debíamos hacer la pri-mera de una serie de enmiendas legales, programáticas y operativas que ensu conjunto modificaran de raíz las relaciones del gobierno y la sociedad39 Proceso, núm. 1 216, 19 de febrero de 2000, México. 194
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAcon los indígenas. La fortaleza de una democracia también se mide por laforma en que trata a sus minorías. Meses después, el incumplimiento de los Acuerdos sería una de lasprincipales razones del estancamiento de las negociaciones. Seguramentecontinuarán sin avance en tanto no asuma el poder una nueva administra-ción. Sin embargo, el camino que llevó a la firma de los Acuerdos es el co-rrecto para resolver el conflicto chiapaneco, agravado por un conjunto deotros problemas que tienen en el limbo a aquella entidad. El diálogo siguesiendo la mejor opción o, mejor dicho, la única opción real de resolver elfondo del levantamiento armado. La afirmación de que el diálogo es la mejor opción ha sido escrita y di-cha miles de veces en los últimos años. Vale reafirmarla una vez más ahoraque, al calor de los hechos suscitados en la Universidad Nacional, se escu-chan voces que aconsejan seguir en el estado sureño la misma receta, es de-cir, propiciar una acción policíaca o militar de gran escala que neutralizara ala dirigencia zapatista. Chiapas no es la UNAM y los zapatistas no son estu-diantes desarmados inmersos en una lucha sin muertos. En Chiapas ha ha-bido muertos y hay mujeres y hombres decididos a morir por una causa. Silas comparaciones son odiosas, esta vez lo análogo tendría resultados de-plorables. En Chiapas hay que evitar salidas autoritarias. El ejemplo de la UNAM tampoco sirve de mucho si lo analizamos condetenimiento. Después de casi diez meses, y a pocos días de las encuestasque señalaban que los ciudadanos y estudiantes no se sorprenderían, e in-cluso no reprobarían una acción policíaca, la Policía Federal Preventiva,creada para combatir el crimen a gran escala, tuvo su primera gran apariciónpública apresando a quienes pueden estar equivocados, pero no son delin-cuentes. No puede negarse que el operativo llevado a cabo fue impecabledesde el punto de vista de la legalidad. De manera sorprendente muchos dieron por sentado que con esta in-tervención se solucionaba en gran medida el conflicto de la UNAM. La inter-vención de la PFP sólo modificó el problema, pero éste sigue ahí con el agra-vante de que los presos son un obstáculo para una solución definitiva. Losproblemas sociales y políticos no se solucionan con medidas policíacas.Como sociedad debemos tener cuidado con las soluciones autoritarias queno son soluciones. 195
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ La aplicación de la ley debe continuar, tanto en Chiapas como en laUNAM y en el resto del país, pero la intervención policíaca no es el único me-canismo que la ley y la capacidad del gobierno tienen para resolver los pro-blemas. La acción de la PFP en la UNAM ha servido de nueva cuenta comoelemento para ser usado con fines electorales. Los partidos políticos sin ex-cepción han sido cautos al juzgar al conflicto de la UNAM. Esta cautela, nacida del temor de perder votos, ha sido la causa de mo-dificaciones de opinión y ambigüedades. Aquellos que no pudieron dirigirel movimiento hoy intentan aparecer como sus aliados y, en el colmo, Vi-cente Fox ahora hace causa de aquellos a quienes hace unas semanas casiseñalara como delincuentes. Existe un elemento común entre el conflicto de la UNAM y el de Chia-pas: el EZLN y el CGH no inventaron los problemas que aquejan tanto al paíscomo a la Universidad. Más allá de las comparaciones hay diferencias nota-bles que racionalmente impiden tomar decisiones similares para ambos ca-sos. El movimiento rebelde goza de la protección de la Ley del Diálogo quele garantiza que no procederán las órdenes de arresto contra sus dirigentesmientras exista el status de diálogo. Esta es la razón de que a tantos años desuspendidas las negociaciones no haya enfrentamientos armados o perse-cuciones militares. Seguramente este será el escenario que enfrentará la próxima adminis-tración en Chiapas. Políticamente el conflicto se ha agravado por el desgas-te institucional que vive la entidad. Gobiernos sustitutos y decisiones gu-bernamentales arbitrarias han echado más leña al fuego. Socialmente, lascondiciones de vida en vastas zonas del estado no han modificado las caren-cias seculares; en algunos casos se ha agravado la pobreza. Especialmenteen el área social, el gobierno federal no ha podido revertir las causas de lamiseria. Durante todo el sexenio la federación ha destinado grandes canti-dades de recursos a Chiapas. Uno tras otro los programas sociales se hanaplicado. ¿Por qué, entonces, no ha sido visible un cambio? Creemos que,fundamentalmente, por dos razones. La primera es de índole operativa ytiene que ver con la vasta red de control político. Esta red filtró muchos deesos recursos. No importaba la cantidad que se destinaba al combate a la pobreza,ésta quedaba en manos de caciques e intermediarios. La segunda razón se 196
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPARODOLFO ELIZONDO, JUAN GUERRA, JAIME MARTÍNEZ VELOZ, ÓSCAR GONZÁLEZ YÁÑEZ, JOSÉ NARRO CÉSPEDES, HEBERTO CASTILLO Y ÓSCAR LÓPEZ VELARDE EN LA REALIDAD, CHIAPAS.ubica en otro ámbito. Por más importante que sea la política social ésta nopuede compensar los mecanismos de una brutal desigualdad económica nidistribuir el poder político de la entidad. Una cosa es el ámbito de la políticasocial y otro el de la política política. En los meses que faltan para celebrarlas elecciones federales y locales alejemos la idea de que puede ser aconseja-ble el uso de la fuerza para dejar el conflicto “arreglado”. Al contrario, lomás conveniente es dar ciertas garantías de estabilidad. Lo primero es impedir que el actual encargado de la administración pú-blica chiapaneca meta las manos en las elecciones o continúe con sus méto-dos de provocación a los movimientos sociales y al EZLN. En cuanto a laselecciones hay que organizarlas de manera incuestionable. Cualquier ma-rrullería o fraude electoral podría traducirse en otros seis años de inestabili-dad para Chiapas. De igual manera, sería aconsejable pensar en una especiede pacto nacional por Chiapas. Un pacto que apoyara la consolidación de instituciones democráticasen el estado y que ayudara a administrar de manera eficiente los recursospara el desarrollo social. El pacto nacional por Chiapas puede ser suscritopor todos los partidos y candidatos presidenciales sobre la base de que el 197
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZconflicto se solucione por la vía del diálogo. Pero, sobre todo, el pacto na-cional por Chiapas debe cambiar la forma en que se ejerce y distribuye elpoder en esa entidad. 40 El EZLN y el diálogo nacionalEntre los temas esenciales de la agenda nacional para la Reforma del Estadodeberán introducirse el conflicto en Chiapas y la participación directa delEjército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en la discusión y debatede las transformaciones económicas, políticas y sociales que debenproducirse en el país. Para nadie hay duda de que el conflicto chiapaneco es un asunto deEstado y que por lo tanto debe ser tratado y atendido mediante una políticaestratégica de esa dimensión. En ese sentido, el tema de Chiapas, así comosus actores centrales y periféricos, obligadamente deben ser incluidos en eldiálogo nacional para la Reforma del Estado. No se trata de sobredimensionar el peso político e influencia del EZLNen los asuntos de más interés para los mexicanos, pero tampoco habría quesubestimar la calidad político-moral y las razones históricas de los zapatis-tas; más bien se trata de darle su justa dimensión a cada uno de los actorespolíticos y sociales que han contribuido a las grandes transformaciones quese han suscitado en los últimos años en el país. Si bien es cierto que la presencia e influencia del EZLN en los medios decomunicación ha disminuido significativamente en los últimos meses, tam-bién es palmario que las causas y razones que dieron origen a la insurreccióncomunitaria en Chiapas no han desaparecido o resuelto en su esencia. Losfundamentos del conflicto, rezago social de las comunidades indígenas,marginación, explotación y discriminación, continúan presentes en la geo-grafía chiapaneca. En ese contexto, resultaban preocupantes las declaraciones del enton-ces presidente electo, Vicente Fox Quesada, que calificaban al conflicto en40 Proceso, núm. 1 244, 2 de septiembre de 2000. 198
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAChiapas como un asunto local y consideraban que con el triunfo de la oposi-ción en la entidad ya no había razón de ser para la lucha del EZLN. Estas ase-veraciones mostraban, por lo menos, insensibilidad y poco conocimientode un problema profundo, complejo y de alcance nacional, el cual tiene queanalizarse y atenderse dentro de la Reforma del Estado. El mutismo del EZLN hacia las propuestas de la actual administración ylas primeras ofertas del presidente electo pueden explicarse a partir de tresfactores fundamentales: primero, su escepticismo hacia el gobierno del pre-sidente Zedillo; segundo, su desconfianza hacia el gobernador RobertoAlbores Guillén y, tercero, la ausencia de ejemplos claros de la voluntad po-lítica de Vicente Fox por resolver el conflicto. La dirigencia zapatista tiene como argumento principal de su rechazoal diálogo la negativa del gobierno federal para firmar los acuerdos de SanAndrés Larrainzar en materia de derechos y cultura indígena, motivo por elcual están suspendidas las pláticas y negociaciones entre ambos actores des-de 1996. En ese tenor, el EZLN aduce, con razón, que hay correlato entre eldiscurso del gobierno federal y las acciones para contener y aislar al movi-miento, por lo que no existen elementos suficientemente convincentes paraaceptar las iniciativas gubernamentales. La desconfianza zapatista hacia las propuestas del Ejecutivo federaltambién tiene justificación en los actos del gobernador Roberto AlboresGuillén, quien en diversas ocasiones maniobró para controlar las bases za-patistas y neutralizar las acciones de la Comandancia General del EZLN.Para algunos analistas no hay duda de que el gobierno federal perdió con-fianza y credibilidad social por la impericia y miopía política del todavíamandatario estatal. Por su parte, el presidente electo manifestó una posición contradictoriaante el conflicto chiapaneco; algunas veces sostuvo que tiene voluntad polí-tica para atender las demandas de los zapatistas y en otras condicionó su so-lución en tanto no hubiera respuesta del EZLN. En gira por los Estados Uni-dos Vicente Fox declaró ante los medios internacionales reunidos en elClub Nacional de Prensa que estaba preparado para la negociación, e inclu-so para “hablar de los acuerdos de San Andrés Larrainzar y el retiro del Ejér-cito a las posiciones en las que estaba antes de iniciar el conflicto, pero sólosi hay pláticas serias y formales que lleven a una verdadera intención de re-solver el conflicto en Chiapas”. 199
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ El EZLN tiene que ver señales claras que demuestren la voluntad políti-ca del gobierno federal y del presidente para solucionar el conflicto. Por lomenos cuatro factores podrían contribuir a reiniciar las negociaciones ypláticas de paz suspendidas desde hace cuatro años: impulsar en el Con-greso de la Unión la iniciativa de la Comisión de Concordia y Pacificación( COCOPA ) sobre derechos y cultura indígena; reposicionar las tropas delEjército en Chiapas hacia sus cuarteles, para crear un clima de distensiónen la entidad; retirar la propuesta del Ejecutivo Federal de reformas cons-titucionales en materia de derechos y cultura indígenas y, finalmente, re-coger la propuesta de cartas municipales que presentó el PAN ante el PoderLegislativo. Para todos debe quedar claro que la pluralidad en las preferencias elec-torales expresada en las urnas el pasado 2 de julio debe encontrar su correla-to en las determinaciones de fondo que se tomen para la nación. La diversi-dad étnica, cultural y social que caracteriza a México es de las principales ri-quezas aunque, paradójicamente, tal patrimonio constituya un serioproblema para la propia integración social del país. Siendo una nación por definición variada, los múltiples sectores queconforman a la compleja sociedad mexicana históricamente no han encon-trado equilibrio en el uso de los canales de expresión y participación. En eldiálogo nacional para la Reforma del Estado se tiene que considerar la plu-ralidad como un elemento fundacional de la nacionalidad mexicana, ya noen el mero plano formal, sino asumirlo como un quehacer político de granaliento. El cambio hacia formas democráticas implica la construcción deconsensos con referentes alternativas, sin centros hegemónicos. Las rela-ciones sociales de carácter vertical, así como las jerarquías tradicionales, en-torpecen el surgimiento de elementos formadores una nueva cohesiónsocial, en la cual la diversidad quedaría representada. En este sentido, toca a los órganos gubernamentales fincar su relacióncon los actores políticos en el diálogo y respeto a la ley. Esto permite laconstrucción conjunta de acuerdos y la modernización de las institucionespolíticas. El gobierno federal debe practicar y promover la tolerancia paraque la diversidad no sea causa de conflictos y exclusión y para que la convi-vencia entre los mexicanos sea pacífica y constructiva. Si para todos los me-xicanos es un reto atender y resolver democráticamente y en el derecho las 200
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAdiferencias, para los tres poderes de la Unión y los tres órdenes de gobiernoson un imperativo legal y una responsabilidad. Cabe subrayarlo, sólo en la democracia, el estado de derecho y la insti-tucionalidad pueden nacer las reformas capaces de resolver la complejidadpolítica, económica y social, salvaguardando la unidad nacional. Todos losactores políticos deben mostrar capacidad para definir las reglas del juego yrespetarlas, encaminadas a satisfacer los requerimientos de prosperidadmaterial, convivencia democrática y desarrollo social. La incertidumbre y el escepticismo sociales en la capacidad gubernati-va de las instituciones son el peor de los riesgos que enfrentan los mexica-nos. En la evolución nacional deben fortalecerse los factores que permitanel desarrollo deliberado de los procesos políticos y sociales. El EZLN, la so-ciedad, las organizaciones políticas, las soberanías y los tres poderes, cadauno con sus peculiaridades, están llamados a la gran tarea de elevar el desa-rrollo político nacional a través de la Reforma del Estado. 41 La paz empieza en San AndrésUna de las primeras acciones del gobierno de Vicente Fox para atender elgrave problema de la intensa descomposición político social en Chiapas fueenviar al Congreso de la Unión la Iniciativa de Ley Sobre Derechos y Cultu-ra Indígena que elaboró la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA)en 1996. Esta iniciativa tuvo el consenso de todos los involucrados en elproceso de reconciliación nacional con los pueblos indígenas del país: so-ciedad, partidos políticos, comunidades del EZLN, poder legislativo y el go-bierno de Ernesto Zedillo. La iniciativa se basó en los Acuerdos de SanAndrés Larrainzar, pilar del obligado reconocimiento de la deuda ancestralde México con su población étnica, la más vulnerable y excluida de cual-quier intención integral del Estado para incluirla al desarrollo con justicia.Los Acuerdos, cimiento para detener la guerra en Chiapas, fueron firmadospor el gobierno federal, los líderes del EZLN y el Congreso de la Unión.41 Proceso, núm. 1 258, 9 de diciembre de 2000, México. 201
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Desde la firma de los Acuerdos, la iniciativa de la COCOPA se convirtióen el centro del debate político. La firma se efectuó el 16 de febrero de 1996en el sencillo sitio donde se habían desarrollado las pláticas de paz entre ladelegación gubernamental y la comandancia general de los zapatistas. Sinprensa, con la asistencia de la Comisión Nacional de Intermediación(CONAI), la COCOPA y la delegación zapatista, don Samuel Ruiz habló de latrascendencia de la firma. Posteriormente, a petición de los líderes indíge-nas, yo hablé del trascendental compromiso de la COCOPA para concretarlos acuerdos. La ceremonia fue concluida con una emotiva alocución de loszapatistas sobre el compromiso cabal de todas las partes. Por parte de la de-legación del gobierno, el encargado de la negociación, Marco Antonio Ber-nal, firmó el compromiso oficial en nombre de la administración de ErnestoZedillo. En noviembre de 1996, la COCOPA decidió formular la iniciativa de ley,retomando el espíritu de los Acuerdos de San Andrés Larrainzar. Antes deformular la iniciativa de ley, siendo el presidente en turno de la comisión,don Luis H. Álvarez, habló tanto con el subcomandante Marcos como conel entonces secretario de Gobernación, Emilio Chuayfett. El planteamientodel entonces senador panista a las partes se orientó a contar con el respaldoy aceptación de los actores para que la COCOPA elaborase la iniciativa de leycon base en los Acuerdos de San Andrés Larrainzar. Tanto el EZLN como elentonces responsable de la política interior aceptaron el planteamiento de laCOCOPA para que fuese ésta la instancia elaboradora de la iniciativa. Una vez formulada la iniciativa de ley, el documento se presentó simul-táneamente al EZLN y a Emilio Chuayfett. Al día siguiente de presentado eldocumento a las partes, la COCOPA discutió la iniciativa con la comandanciazapatista. Según el subcomandante Marcos, a la iniciativa faltaban cuestio-nes que desde su punto de vista debían estar incluidas en la iniciativa, peroque en aras de construir la paz, ellos aceptaban el documento, esperando lomismo del gobierno. La respuesta del gobierno fue sorprendente. Emilio Chuayfett afirmóque había problemas de matices, para después el mismo presidente Zedillointervenir asegurando que los “problemas” eran de fondo y que la iniciativa“no pasaría”. Con una dosis de extrema fobia acerba hacia Marcos y todo loque significara zapatismo, Ernesto Zedillo habría de encabezar una ofensi- 202
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAva política con ribetes de tinte personal en contra de la iniciativa basada enlos Acuerdos firmados por sus propios representantes en el diálogo. En la lógica de Zedillo, la iniciativa de la COCOPA fragmentaba al país,inventando espectros sobre la segura balcanización del país, como si la po-breza no hubiese ya más que balcanizado a México, generando diferenciasabismales entre regiones del país y disfrazando estadísticamente la miseriacomo pobreza extrema. Desde la Presidencia de la República se promovióuna guerra para descalificar la iniciativa del Poder Legislativo. Esta descali-ficación habría de alcanzar una escala nacional e internacional. En lugar dediscutir sobre el terreno jurídico la iniciativa se optó por una muy publicita-da campaña propagandística. Se hablaba del riesgo de fragmentación nacio-nal, de la creación de fueros especiales, como si en la práctica no existiesen. En el mar de críticas devastadoras contra el mítico separatismo invoca-do, nadie tocaba un punto nodal, origen del problema: el país ha segregado alos indígenas. Dentro del inmenso conjunto de enemigos de la iniciativa ypartidarios de la “unidad nacional”, unidad existente sólo en el discurso ofi-cial, la permanente segregación de los indígenas fue un aspecto fuera del de-bate y secundario. La segregación indígena es lo que menos interesa a loscríticos de la iniciativa de ley de la COCOPA. Para muchos priístas, su participación en la COCOPA hubo de consti-tuir un vía crucis. A los entonces priístas miembros de la comisión nos acu-saron de traición al partido y al presidente. El acoso contra Pablo SalazarMendicuchía, por ejemplo, adquirió tintes inquisitoriales, forzando su sali-da cuando su lucha democrática en el interior del partido se hizo imposible,constituyéndose el hecho en una virtual expulsión. Ahora, con la iniciativa de ley de la COCOPA retomada por Fox y envia-da al H. Congreso de la Unión, ¿qué alternativas tiene el PRI para reivindicarlos derechos indígenas y sus ancestrales demandas por justicia?, ¿coincidircon Diego Fernández de Cevallos?, ¿en el PRI daremos juego a los sectoresduros del PAN y hasta a algunos dentro del PRI? Desde la oposición, ahora el PRI tiene la oportunidad histórica de cons-truir la relación reclamada por los indígenas del país, relación que antes nose pudo, no se quiso construir, por miopía, falta de voluntad, incapacidad,falta de visión o de compromiso político. 203
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ La construcción de la cultura democrática nacional, la institucionaliza-ción de los instrumentos y herramientas con los cuales se vaya interiorizan-do la participación social decisiva en las prácticas cotidianas de gobiernotienen un avance menos dinámico, en un contexto centenario de prácticasgubernativas autoritarias y ausencia de mecanismos ágiles de asimilaciónsocial en las técnicas de autogestión y gobierno ciudadano participativo. Estas realidades nacionales, expresadas en la ausencia de una democra-cia al estilo de aquellas naciones con un avanzado desarrollo en el activismoy participación ciudadana, hacen más compleja la asimilación y aun la refle-xión sobre nuevas formas y relaciones entre los individuos, las fuerzas so-ciales y políticas, y las instituciones, de tal suerte que las prácticas añejasconvertidas en costumbres difíciles de erradicar, contribuyen aún más a dis-torsionar la dinámica de cambio, entorpeciendo y desvirtuando intentosobligados para democratizar la toma de decisiones en nuestro país. La administración de Ernesto Zedillo fue incapaz, ya no sólo de rever-tir, sino de contener un explosivo proceso desestabilizador y de agudiza-ción de las dolorosas divisiones intercomunitarias en Chiapas. Este virtualestado latente de una cuasi guerra civil comunitaria, con tintes raciales, reli-giosos y políticos, fue consecuencia lógica de la desatención oficial del Esta-JUAN BAÑUELOS Y ÓSCAR OLIVA CON ALGUNOS MIEMBROS DE LA COMANDANCIA ZAPATISTA EN EL POBLADO DE LA REALIDAD, CHIAPAS. 204
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAdo para asumir con voluntad y responsabilidad los pasos necesarios parasentar las mínimas bases de entendimiento a partir de las cuales iniciar unlargo pero obligado proceso de solución a las ancestrales demandasindígenas, durante mucho tiempo ignoradas. 42 A defender la Iniciativa de la COCOPAAl estilo de Shakespeare, a la Comisión de Concordia y Pacificación (COCO-PA) le parece haber llegado la hora de enfrentar el dilema existencial de surazón de ser. Sin embargo, ha sido el vértigo de la velocidad con que se de-senvuelven acontecimientos relacionados con Chiapas lo que ha llevado aeste cuerpo legislativo a esa probable disyuntiva, propia de un drama hamle-tiano. Más que por iniciativa de esta comisión legislativa, han sido accionesrecientes de los actores locales chiapanecos, del presidente Fox y del EZLN,los detonantes de la dinámica hacia la que evoluciona el conflicto y algunosposibles visos de solución. Por ello, es necesario recordar que la COCOPAtiene la histórica obligación moral de sostener y defender la iniciativa de leyque elaboró en 1996, con base en los comprometidos acuerdos de paz fir-mados entre el gobierno federal y los indígenas revolucionarios en SanAndrés Larrainzar. ¿Debemos cuestionarnos la razón de existir de la COCOPA si es incapazpara defender la iniciativa original, enviada por Fox al Congreso para su dis-cusión, entre el mar de proyectos deformados, como la provocadora inicia-tiva zedillista al respecto, o las cartas municipales panistas? La próxima visi-ta de los líderes zapatistas al Congreso de la Unión para abogar en pro de lasnecesarias reformas constitucionales derivadas de la iniciativa de la COCO-PA, es una buena oportunidad de esta comisión legislativa para reivindicarsey allanar el camino deteriorado del diálogo y negociación entre el Estado ylos eternamente olvidados indígenas mexicanos. La defensa de la iniciativa de la COCOPA se ubica en el razonamientosimple de ser producto de un acuerdo entre los indígenas y el Estado mexi-42 La Jornada, sección Opinión, 12 de enero de 2001, México. 205
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZcano, como reflejo del conflicto chiapaneco. Si esta comisión se abstiene dela defensa de su iniciativa, ¿cuál es entonces el reposicionamiento de laCOCOPA en Chiapas? ¿Qué confianza puede inspirar a la delegación indíge-na zapatista una comisión sin poder de convencimiento al interior del Con-greso, para que bicameralmente, de forma colegiada, sea su iniciativa la quese discuta, así como que Fox deseche la descabellada propuesta de Zedillo ydiscuta con su bancada la conveniencia de analizar la iniciativa derivada deSan Andrés y retiren también sus célebres cartas municipales? El posible planteamiento de convocar a un periodo extraordinario le-gislativo debe incluir en su agenda, la discusión de la iniciativa sobre dere-chos y cultura de los pueblos indios mexicanos, coincidente con la presen-cia de los indígenas chiapanecos en el Congreso de la Unión, quienes vie-nen, para nuestra vergüenza, a defender la propuesta de la COCOPA que éstaparece impotente de hacer avanzar. Vienen, a pesar del riesgo latente de unacelada gubernamental, que el mismo titular de la PGR, Rafael Macedo esbo-zó con la ya tan trillada frase barata de “preservar el estado de derecho”. La irresponsabilidad partidista es compartida por sectores “ultras”,tanto del PAN como del PRI. Es hipócrita, por ejemplo, la minuciosa y virgi-nal pulcritud de algunos priístas para rasgarse las vestiduras con el ridículoargumento cretino de la creación de “fueros especiales” o “mexicanos pri-vilegiados”, como si en realidad las instituciones de justicia mexicanas goza-ran de prístina y resplandeciente funcionalidad. ¿Con qué autoridad moralqueremos ahora los priístas ser tan “escrupulosos” jurídicamente al analizarla iniciativa de ley indígena, si durante 71 años fuimos incapaces de pensarsiquiera en un pacto social de Estado con nuestras etnias? Si supuestamenteante la ley y el derecho todos somos iguales, ¿por qué en la realidad somostan desiguales? ¿Admitimos los mexicanos nuestro carácter pluriétnicocomo país? Si así fuera, entonces debería contarse, por ejemplo, con 50 di-putados federales indígenas, dado que el 10% de los mexicanos son indíge-nas. Mientras existan desigualdades, deben existir normas jurídicas especia-les para los más desfavorecidos, además de la imperiosa necesidad de forta-lecer el marco del derecho social comunitario. Los indígenas chiapanecos tendrán la virtud histórica de haber puestoen la mesa del debate y la conciencia nacional la oprobiosa endémica condi-ción de miseria en que subsisten las etnias. El Estado tiene la obligación de 206
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAcrear las instituciones y mecanismos compensatorios que reviertan las con-diciones de injusticia e inmoralidad hacia los grupos vulnerables. La cons-trucción de un acuerdo nacional con los pueblos indígenas es una necesidadinaplazable del Estado mexicano para mantener la estabilidad por las razonescorrectas y no la estabilidad por balance de fuerzas. Y en esa magna tarea, laCOCOPA tiene una obligación irrenunciable para defender su iniciativa. Los zapatistas pueden transitar por toda la nación43 PREGUNTA: Diputado, se dice que los del EZLN no pueden salir deChiapas porque si lo hacen podrían ser capturados en el Distrito Federal.¿Es verdad esto, que en la ley se prevé que sólo pueden permanecer en la en-tidad? RESPUESTA: Precisamente sobre este asunto quería platicar con us-tedes, en el sentido primero de que es falso que los zapatistas, de acuerdo ala Ley para el Diálogo, no puedan salir de Chiapas. No solamente no está contemplado en la Constitución, sino en la Leypara el Diálogo, la Conciliación y la Paz Digna en Chiapas, en ningún lugarde ellas se menciona que los zapatistas no pudieran salir. Esta es una visión distorsionada, una actitud con una clara intenciónpolítica de descalificar el viaje zapatista, de parte de este sector de la dere-cha mexicana, que habla de un desconocimiento de la ley o una interpreta-ción distorsionada de la misma, con el propósito de impedir el viaje de loszapatistas. A mí me parece una actitud desde del punto de vista jurídico totalmen-te irregular y desde el punto de vista político de una enorme mezquindad.43 Versión estenográfica de la entrevista concedida vía telefónica por el diputado Jaime Martínez Veloz, secretario de Programa de Acción y Gestión Social del CEN del PRI e integrante de la COCOPA, a reporteros de la fuente, el 19 de enero de 2001. Se llevó a cabo en el edificio del CEN del PRI. 207
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ A los zapatistas, creo que las fuerzas políticas del país deben de generar-les los espacios necesarios para que puedan encontrar la ruta de la salida po-lítica no solamente al conflicto, sino también de su incorporación a la vidapolítica. Tratar de mantenerlos arrinconados en Chiapas es una acción lamenta-ble, sobre todo, viniendo –en este caso– del partido en el gobierno. Este es-cenario ya se repitió en 1995 y en 1996, y si el señor Salinas, el diputado Sali-nas señala esto, es necesario recordar que él era funcionario de la Procura-duría donde al frente de ella estaba un funcionario panista, Lozano Gracia,cuando se dictaron las órdenes de aprehensión en contra de los zapatistas el9 de febrero de 1995. Y creo que es una buena oportunidad que nos brinda el señor Salinaspara pedirle al Presidente de la República que hoy que estamos ante unanueva realidad política y que se habla mucho de transparencia, se hagan pú-blicos los expedientes de 1995, de cómo participaron, qué actores participa-ron, cómo se tomaron las decisiones para girar las órdenes de aprehensión. Esa acción del Estado mexicano generó una enorme desconfianza quesiempre gravitó en el diálogo y ahí habría que ver qué papel jugó tanto laProcuraduría, el Ejercito, Gobernación, el Cisen y el propio Presidente de laRepública, porque creo que ahí se están asentando o de alguna manera se es-tán generando las condiciones para dar un golpe similar, se está generandouna enorme campaña de información para descalificar el viaje de los zapa-tistas, se está tratando de ponerlos en la ilegalidad –entre comillas– a travésde algunas opiniones interesadas de parte de la derecha mexicana y creo queeso sería lamentable. Hoy, creo que todas las fuerzas políticas, incluyendo mi partido, debendarle la bienvenida a los zapatistas, cobijar este viaje con la fraternidad nece-saria, establecer una agenda de trabajo tanto entre el Congreso y los zapatis-tas, incluso, creo que sería importante una reunión que pudieran tener los za-patistas, aprovechar su estancia en la ciudad de México, para que pudieran en-trevistarse con las diferentes dirigencias partidarias e ir estableciendo meca-nismos que permitan allanar la ruta del diálogo y la paz en Chiapas y sobretodo, la ruta para que el EZLN pueda incorporarse a la vida política nacional. Ellos vienen desarmados, vienen en una caravana y es lamentable quehoy que ellos están dando una señal en el sentido de caminar por la vía de la 208
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPApolítica, les tratemos de generar una sensación de adversidad desde el puntode vista social. PREGUNTA: Pero también ¿no es incongruente que, por ejemplo,apenas a unas horas después de que Fox haya dicho que van a retirar mástropas, el propio diputado Salinas diga que no pueden venir ellos y que lespueden capturar? ¿No es una incongruencia del PAN-gobierno? Por unaparte y por la otra, ¿no forma esto parte de la campaña que dices que tienende desprestigio para el zapatismo? RESPUESTA: Mira, no me parece una incongruencia. O sea, me pare-cen dos acciones de una misma estrategia. O sea, por un lado generan unaacción donde le dicen a través de los medios de comunicación, de una enor-me propaganda “miren, estamos cediendo” y por otra, les dicen “si salen,los detenemos”. Es decir, creo que hay ese doble discurso que por un lado trata de posi-cionar al gobierno diciendo que es el bueno de la película, que está haciendotodo lo que puede, cuando lo único que está haciendo es deshacer las cosasque el mismo gobierno hizo, que los mismos aparatos del Estado mexicanogeneraron y lo único que están haciendo es enmendarse ellos la plana de suspropias acciones. Entonces, por un lado generan una acción, aparentemente intenciónpara publicitarla y magnificarla y por otro, la mano dura. Yo creo que esa es-trategia es muy clara de parte del gobierno con el propósito de evitar lasalida de los zapatistas. Creo que también, por otro lado, yo no soy quién para recomendarle anadie, nada a nadie, pero creo que es necesario un encuentro entre los zapa-tistas y la COCOPA o una subcomisión de la COCOPA, que permita generarlas condiciones para los encuentros entre el Congreso y las comisiones delCongreso con los propios zapatistas para la discusión de la iniciativa, comoincluso, las propias condiciones de seguridad durante la marcha. Creo que la COCOPA debe de alguna manera manifestarse públicamen-te por participar en este viaje, aunque no se lo pidan, pero es preferible quela COCOPA aporte lo mejor que tiene de acuerdo a las facultades republica-nas que la ley le da para garantizar o tratar de garantizar lo mejor que se pue-da, la propia seguridad de los zapatistas. 209
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Y creo que toda la sociedad deberá cobijar esta visita de los zapatistascon la más amplia solidaridad. PREGUNTA: ¿Es legal que los zapatistas puedan circular por la Repú-blica armados? RESPUESTA: Mire, jamás los zapatistas han circulado armados por elpaís, después de la Ley del Diálogo, jamás. PREGUNTA: Han llegado a San Cristóbal de las Casas armados,¿cómo no?. RESPUESTA: ¿Después del diálogo? PREGUNTA: No, cuando se dio el diálogo de San Cristóbal, en 1994,llegaron armados. RESPUESTA: Por eso le estoy diciendo: después de la Ley del Diálo-go, la Conciliación y la Paz Digna en Chiapas, nunca han salido armados deLa Realidad. Y discúlpeme pero yo no sé cuándo los vio. O sea, siempre que la COCOPA los ha acompañado, hay un procedi-miento reglamentario donde el subcomandante Marcos entrega las armasen La Realidad, a quien se queda de responsable militar en la zona, pero ja-más la COCOPA ha acompañado a una delegación zapatista armada. PREGUNTA: O sea que ¿al Distrito Federal deben llegar desarmados? RESPUESTA: Al Distrito Federal y a cualquier lugar donde seanacompañados por la COCOPA. Gracias. 44 ¿Aprehender a Marcos?Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, en septiembre de 1939, el alto man-do militar del Ejército teutón diseñó un operativo especial con el cual justi-ficó la agresión a Polonia. Comandos especiales de la Werthmatch, vestidoscon uniformes polacos, cruzaron la línea fronteriza desde Alemania a Polo-nia. Desde ese país, nuevamente cruzaron la línea entre los dos países y ata-caron un puesto fronterizo alemán. Ese “incidente”, diseñado por los mili-44 Proceso, núm. 1 264, 20 de enero de 2000, México. 210
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAJAIME MARTÍNEZ VELOZ Y EL SUBCOMANDANTE MARCOS AL REGRESO DE SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS EN LA PRIMERA SALIDA OFICIAL DEL SUB A DICHA CIUDAD.tares germanos, sirvió de pretexto a Hitler para hablar de la “belicosidad po-laca” y lanzar su blietzkrieg, que catalizó la guerra. Asimismo, en la Guerra de Vietnam, el inventado “incidente del Golfode Tonkin”, es decir, el supuesto ataque de lanchas cañoneras norvietnami-tas contra barcos estadounidenses, sirvió de pretexto a Lyndon B. Johnsonpara escalar el conflicto. De esa manera, Estados Unidos pudo bombardearabiertamente a la sociedad rural de Vietnam del Norte y desplegar hasta me-dio millón de soldados estadounidenses en la península, para “defenderse”de la agresión “comunista”, a decenas de miles de kilómetros de suterritorio. Más cercanamente, en el tiempo y la geografía, con un aficionado a losespectáculos circenses como el presidente del Perú, se dieron aconteci-mientos en los cuales pretendo situar el desarrollo de este artículo. Cuandoganó la Presidencia, el japonés-peruano Fujimori prometió desarticular laguerrilla maoísta Sendero Luminoso. Consiguió vencer a estos rebeldes fun-damentalistas, además de otras muchas cosas. Sin embargo, muchos de sus 211
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ“logros”, los obtuvo violando la ley y los más elementales derechos huma-nos. Recordemos que disolvió el Parlamento peruano, reprimió disidentes yhace poco tuvo que huir a Japón, en medio del escándalo y acusaciones defraude en su última reelección. En la lucha contra la guerrilla uno de sus principales triunfos fue dete-ner al presidente Gonzalo, líder de Sendero Luminoso, para después exhi-birlo públicamente en una jaula, con el tradicional uniforme rayado de pre-so (y creo que hasta con la clásica bola de acero en el tobillo), en una parafer-nalia de luces y televisoras de todo el mundo. Su otro “gran triunfo”, fue laliberación de los rehenes de la embajada japonesa, prisioneros de guerrille-ros tupacamaranos. Con el operativo militar Chamín de Huantar, eso sí, demenos de quince minutos, comandos especiales mataron a todos los rebel-des, aun a jovencitas que se rindieron, y liberaron a los rehenes, poniendofin al drama que por meses acaparó la atención mundial. Estas disgresiones vienen al caso por la controversia desatada a raíz delanuncio zapatista de que una delegación indígena marcharía por diez esta-dos del país hacia el Congreso de la Unión, para abogar ahí por la iniciativade ley para derechos y cultura indígenas. Esta acción política de los indíge-nas zapatistas se enmarca en el contexto de la remisión presidencial de la ini-ciativa de ley de la COCOPA sobre cultura y derechos indios al Congresopara su análisis, así como del parcial reposicionamiento de unidades cas-trenses gubernamentales en la zona de conflicto en Chiapas. En este marco de referencia, se debe recordar que el diálogo entre elEZLN y el gobierno federal continúa suspendido, lastrante situación políticaarrastrada desde la pasada administración por la falta de voluntad y periciadel Poder Ejecutivo. El entonces incumplimiento gubernamental a las soli-citudes indígenas para restablecer el diálogo pudo obedecer a una fría y cal-culada lógica de tratamiento del conflicto, para “vietnamizar” (digámoslode una manera) el estado latente de guerra intercomunitaria y así minimizarel costo político para el gobierno. La “vietnamización” fue una estrategia en Indochina para ir sustitu-yendo gradualmente a las derrotadas tropas estadounidenses con milicia-nos nativos que combatiesen al Frente de Liberación Nacional (FLN) y a losnorvietnamitas. Aún más, los estadounidenses añadieron un componenteétnico al volcar tribus montañesas de Camboya contra las guerrillas, para 212
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAdespués abandonarlas a su suerte, cuando la nación más poderosa del mun-do fue derrotada por una sociedad rural. Volviendo a Chiapas, la descomposición política en la zona de conflictose caracterizó por la simultánea militarización y el escalamiento de las divisio-nes comunitarias. Sin llegar a los extremos de Guatemala, donde el gobiernocreó abiertamente las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC) para combatir alas guerrillas indias, en nuestro estado sureño, surgieron espontánea o planea-damente grupos informales que enfrentaron el poder militar y político delEZLN en sus zonas de influencia. La guerrilla ha denunciado que el gobiernoarma, entrena y protege a grupos irregulares que los combaten. Con el cambio de administración federal, una medida significativa parala distensión fue el desmantelamiento de algunas bases militares en la zonade conflicto. Estas bases, virtuales bunkers y campos experimentales delEjército para entrenar en condiciones reales a tropas de elite, constituían unauténtico cerco a las bases de apoyo civil del zapatismo. Al mismo tiempo,según la lógica zapatista, la militarización de sus enemigos civiles se inscribeen un proceso más adecuado de contrainsurgencia. Recordemos que el costo político de liquidar de modo militar a la gue-rrilla simplemente es imponderable. Sin embargo, en su momento, intelec-tuales orgánicos del Estado y de las corporaciones privadas, éstos disfraza-dos de “líderes de opinión”, sin compromisos ni intereses (dicen), han lle-gado a lamentar la decisión de Carlos Salinas de haber detenido el aplasta-miento bélico de los indios armados con rifles de palo. El país, aseguran, sehabría ahorrado muchos problemas. Por ejemplo, la reflexión nacional so-bre la endémica miseria en que subsisten y gradualmente desaparecen lasetnias mexicanas. El hecho de que los indígenas zapatistas y el subcomandante Marcostengan la relevancia pública lograda, es algo que agravia profundamente amuchos grupos de poder en el país. De este modo, sectores del Estado y lasgrandes corporaciones de la iniciativa privada han creado toda una muy po-derosa masiva campaña de propaganda, “ingeniería del consentimiento”,para denunciar la manipulación (¡!) de los indígenas chiapanecos y el riesgode balcanización por crear fueros especiales, e identificar a mexicanos deprimera y de segunda. 213
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Sin embargo, cualquier Estado que se precie de serlo, tiene la obliga-ción de establecer los mecanismos, instituciones y normas jurídicas com-pensatorias para proteger a los sectores más vulnerables. El grado de civili-dad de cualquier sociedad está determinado por el trato que otorga a sussectores más desprotegidos. Bajo esos criterios, la sociedad mexicana esuna sociedad profundamente clasista, discriminatoria e injusta. Ejercer las órdenes de aprehensión contra la dirigencia zapatista, comoamenazó Rafael Macedo de la Concha, militar incrustado en la PGR, formaparte de una estrategia con la cual aparentemente sí se resolvería en quinceminutos el conflicto chiapaneco, aunque muy seguramente se necesitaríamás tiempo para atender y remediar las secuelas, al margen de todas las ex-celentes campañas de medios de Marthodóloga Sahagún, quien un día afir-ma que no habrá más retiros de tropas en Chiapas, para ser desmentida al si-guiente por el mismo Fox. La reubicación de algunas bases militares en la zona de conflicto se hapublicitado con bombo y platillo, pero dimensionemos en su justa medidalos acontecimientos y recordemos que el retiro castrense cubre parcialmen-te las peticiones indígenas para reanudar el diálogo. Como hemos visto, pretextos puede haber muchos para justificar ladetención de los zapatistas en su marcha a México. Esperemos que los quin-ce minutos foxianos para resolver el conflicto sean todos, menos los que co-rrespondan al cuarto de hora requerido para detener a los rebeldes. Si comodicen muerto el perro se acabó la rabia, falta añadir que las pulgas siempre brincan. 45 Fox se asemeja a Zedillo En 1980, cuando el ex actor hollywoodense y ranchero Ronald Reaganganó la Presidencia de Estados Unidos, se hizo rodear y aconsejar de todotipo de gente. Una astróloga, por ejemplo, formaba parte del primer círculo“asesor” del mandatario estadounidense. Para relativa fortuna de todos, lainfluencia de la pitonisa era ciertamente inofensiva, porque se limitaba a45 Proceso, núm. 1 266, 3 de febrero de 2001, México. 214
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAconsejos sobre amuletos, colores adecuados de la vestimenta presidencial,días favorables para tomar decisiones, y extravagancias similares. Desgra-ciadamente, el verdugo del Imperio soviético del mal era asistido por otrotipo de personajes, esos sí peligrosos desquiciados, rodeados de una aureolade “conocimiento” y sapiencia. Uno de estos lunáticos era el físico Herman Kahn, célebre por sus “li-bros” On Thermonuclear War y Thinking the Uninthinkable, obras producto deun demencial y ocioso ejercicio psicópata donde analizaba escenarios desubsistencia humana luego de un masivo enfrentamiento atómico. En sudantesca imaginación, este “científico” llegaba al extremo de calcular pérdi-das humanas “razonables” en una confrontación nuclear. En una sociedadcomo la estadounidense, la megalomanía de este individuo distaba muchode ser descartada. Por el contrario, sus “teorías” contaban con muchosadeptos y simpatizantes. Con patrañas como las de Kahn y otros desadapta-dos, por ejemplo, Reagan justificó su fantasía espacial, Guerra de las Gala-xias, inaudito derroche de gasto público para “proteger” con un escudo (?)celestial a Estados Unidos de un posible ataque balístico nuclear. Llevadas a la práctica, esta serie de extravagancias, propias de una no-vela de ciencia ficción, sólo tuvieron como ganadores a las grandes corpora-ciones privadas, gustosas proveedoras de las ansias belicistas del gobiernonorteamericano, administrado por “halcones”. Los antecedentes más cer-canos al derroche del proyecto Guerra de las Galaxias los encontramos en lainútil “hazaña” norteamericana de enviar un hombre a la luna. Tal vez de ahílo de lunáticos. Lo cierto es que en cualquier sociedad razonablemente de-cente, para sujetos como Herman Kahn lo indicado hubiese sido su inme-diato internamiento forzoso en una institución psiquiátrica, para su urgenteatención. El cineasta británico Stanley Kubrick habría de satirizar a funes-tos personajes como Kahn en el filme Dr. Strangelove, con el actor Peter Se-llers en el papel de un perturbado científico nazi trabajando para el gobiernonorteamericano en plena Guerra Fría y desatando una confrontaciónatómica. Los puestos de poder en México no están exentos de padecer la presen-cia de personalidades trastornadas como la descrita. Quizá un poco silves-tres, pero igual o inclusive más tóxicas. Enfrentados a situaciones desagra-dables para sus parámetros de comportamiento, reaccionan de forma ins- 215
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZtintiva ante una circunstancia que consideran amenazante. Con una increí-ble muestra de su atrofiada capacidad de razonamiento y abstracción, po-seen, sin embargo, la fuerza y el poder suficientes para distraer con minuciaso argumentos ridículos el debate político de altura, tan necesario para el paísen momentos que demandan creatividad, tolerancia, voluntad conciliatoriay, por lo menos, sentido común. Un asunto controversial por la ofensa inferida a las buenas conciencias,lo representa el conflicto indígena nacional, cuya grave manifestación con-temporánea más reciente ha tenido lugar en Chiapas, desde la justa subleva-ción indígena de 1994, tras lo cual se desató una ola de grandes movilizacio-nes políticas altamente cuestionadoras de las instituciones mexicanas. Noes nada aventurado asegurar que la actual etapa de transición democráticadel país debe mucho a los indígenas chiapanecos. Ellos forman parte de lassiempre eternas excluidas etnias, víctimas del estructural racismo mexica-no, situación tabú que se ha interiorizado demasiado en la cultura nacionalcomo para ser tratado de manera abierta sin desatar la ira de nuestros mo-dernos encomenderos. De esa manera, se tienden cortinas de humo con debates ridículos so-bre la herejía que significa el que indios resentidos se paseen impunemente pormedio país con máscaras; la inmensidad de supuestas cesiones foxistas alzapatismo a cambio de nada; o las pretendidas humillaciones inferidas al“pundonor militar”. Personalmente, dudo que las fuerzas armadas desgas-ten su energía cavilando supuestos agravios, inventados por partidarios dela línea dura para amansar a indios igualados. Sobre los otros “argumentos”,poco hay qué rebatir. Caen por su peso. Sin embargo, si de máscaras se trata, ¿en qué contribuye Fox, ponién-dose una careta zedillista, cuando identifica al subcomandante zapatistaMarcos con un nombre cocinado en los más putrefactos sótanos de losclandestinos grupos de represión del anterior gobierno? ¿Qué ha hecho Vi-cente Fox para atenuar, hoy, ahora, las vergonzosas condiciones de las et-nias de México? ¿Hubo algún reflejo material, presupuestal, de su sincerapreocupación por los “hermanos indígenas”? En lugar de prometer sentar-se a platicar sólo con los zapatistas itinerantes, ¿no sería mejor que tambiénse sentase a convencer a sus compañeros de ruta, la nomenklatura panista,para que abandonen su rijosidad y beligerancia? Si de desenmascarar se tra- 216
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAta, ¿no sería más conveniente que Fox desenmascarase a Fernández de Ce-vallos, cuyo abolengo es directamente proporcional a su intransigencia con-tra todo lo que huela a indio? Fox debe probar, con hechos, su voluntad de atender con seriedad lasjustas peticiones indígenas, una de cuyas manifestaciones enarbolan legíti-mamente los zapatistas chiapanecos. Es insuficiente sólo remitir al Congre-so la iniciativa sobre derechos y cultura indígena de la COCOPA, si se abstie-ne de defenderla, comodina actitud adoptada por nuestro presidente, másdado a difundir a los cuatro vientos todo un cúmulo de buenos deseos eté-reos. Así como el régimen ha emprendido una masiva campaña propagan-dística, auténtica ingeniería del consenso, para exagerar sus acciones satu-rándonos con imágenes, así debería cabildear con la vieja guardia panista, odesacreditarlos, tal como lo está haciendo con los indígenas que marcharánhacia la capital del país. Para desacreditar a los indígenas, el actual régimen, como el anterior,aprovecha los buenos oficios y complejos de todo un cúmulo de allegados asu primer círculo. No es de extrañar, entonces, la caradura e ignorancia deracistas como Alberto Fernández Garza, dirigente de la COPARMEX, paraquien la causa de la miseria indígena se debe “al alcoholismo, la falta deamor (entre los indios, of course) y los pleitos idiotas”. Este espléndido ejem-plar de la fauna empresarial mexicana sugirió “un plan para salir adelante” (sic)como forma de resolver el conflicto. Otra rupestre afirmación correspondió al santo gobernador de Queré-taro, Ignacio (de) Loyola, que para su desgracia nada tiene de la personali-dad magnética del fundador de la Compañía de Jesús. Este místico personaje(el gobernador), tuvo que aclarar que no dijo lo que dijo cuando pidió lapena de muerte para los zapatistas, silogismo al que había llegado gracias aun sofisticado ejercicio agotador de lógica abstracta, que sería la envidia delmismísimo Tomás de Aquino. Si de algo podemos estar seguros es que la campaña orquestada paradesacreditar y pretender ridiculizar a los indígenas zapatistas, es manifesta-ción de los núcleos duros del país para preservar sus intereses de clase, elpoder y sus injustos privilegios. Ante el ingenioso grito social de “todos so-mos Marcos”, el foxismo responde con un “todos somos México”. Yoañadiría que, afortunadamente, “No todos somos Fox”. 217
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ El obligado compromiso del PRI 46 ante la Ley IndígenaPara cualquier fuerza política, el asumir sólo un papel reactivo puede insti-tucionalizarse y contribuir en el mediano plazo a su desintegración. En polí-tica, y como estrategia, tener la iniciativa es una ventaja incomparable (com-parativa, diría Fox), y también una muestra de fortaleza. Obviamente, la po-lítica como una más de las belle arti (según el criterio del articulista), deman-da una vocación profunda, además de los aspectos prácticos a los que pare-cen encaminarnos estos tiempos nuevos de cambio. En ese sentido, esta re-flexión se pretende relacionar con la capacidad tricolor para accionar y reac-cionar sobre temas verdaderamente fundamentales para México y paranuestro instituto. La agenda política legislativa está saturada con temas complejos: insti-tucionalización de la equidad y justicia hacia los indígenas; reforma eléctri-ca; reforma fiscal; consejeros corporativos privados para Pemex; definiciónde atribuciones sobre husos horarios, entre otros. Para el PRI, la situación esmuy compleja, porque además de su obligación legislativa, sin exagerar, nosenfrentamos a un dilema netamente existencial. Sin pretender la usurpaciónprofética sobre la ciclicidad histórica, podemos traer a la memoria los sitiosque la transición deparó a los institutos que nutrieron el discurso ideológicoy el programa de acción en sistemas de partido único de Estado. Un ejemplo contundente y traumático lo constituye el ex paraíso de lostrabajadores y actual infierno de los desempleados, Rusia. Modelo más hu-mano de transición ordenada se presentó en España, donde el PSOE funcio-nalizó las instituciones del posfranquismo pero hubo de ceder el paso a laemergencia de una derecha “civilizada”, si comparamos a Acción Popularcon sus enmohecidas raíces momificadas de la Falange Española y el Parti-do Popular. Con esos antecedentes, un síntoma desalentador para el PRI es46 Proceso, 3 de Marzo de 2001, México. 218
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAsu pérdida de la iniciativa para fijar los temas del gran debate nacional, nosólo en el ámbito legislativo. Al momento, debemos reconocer que la eufo-ria blanquiazul por su victoria mediática el 2 de julio ha permitido a esa fuer-za determinar en buena medida la discusión en tiempo y forma, de grandestemas nacionales. Para desventaja del tricolor, nuestra capacidad política de respuesta hasido reactiva. Estamos perdiendo la capacidad de constituir grandes pro-yectos programáticos que además de contener, reviertan la orientación con-servadora de la filosofía empresarial desembozada, ahora detentadora delpoder. Pretensiones crudamente cínicas sólo de recuperación del poder (ra-zón que sin duda anima a muchos compañeros de partido), no pueden sernuestros motivos de fondo; como institución los priístas tenemos el deberintegral de contribuir a la estabilidad y gobernabilidad en el país. Un PRIfraccionado sólo contribuye a polarizar a una sociedad agraviada y resentidapor años de desesperanza, pero el articulista duda que el foxismo motive laconfianza ciudadana en tanto se recomponen, desechan, o construyen lasinstituciones requeridas en México. Como proyecto-partido, nuestra capa-cidad reactiva es insuficiente, por no decir innecesaria. En sí, el PRI debe te-ner capacidad de acción, de respuesta, de alternativa, ante un restrictivoproyecto de continuidad, enarbolado por el PAN, y que al privilegiar la esfe-ra económica de un modelo excluyente e inefectivo, desvirtúa los demáscampos del desarrollo social y por ende humano (para emplear términosagradables a los oídos panistas). En el campo democrático electoral, en losmeses recientes nuestro partido ha dado la batalla en circunstancias cierta-mente peculiares como para estar orgullosos sin recelo. Al margen de las respetables suspicacias por los antecedentes y con-ductas antiheróicas de personajes como Madrazo o Cervera Pacheco, susconfrontaciones con institutos electorales o con el Poder Ejecutivo han de-jado victorias cuestionables para el tricolor. En el caso de Yucatán, puedepresentarse incluso un escenario de comprensible alianza estratégicaPAN-PRD que, con la finalidad de golpear un debatible feudo caciquil, puedatransformarse en una estocada a la capacidad organizativa priísta, un activomuy valioso que nos ha faltado dimensionar en su justa proporción. El casode Jalisco, constituye una enseñanza y ejemplo de trabajo militante digno deser emulado. 219
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Independientemente del resultado de todos nuestros esfuerzos paradisputar legalmente los resultados electorales, el PRI de ese estado debió en-frentar el aparato de Estado que se volcó en apoyo al esfuerzo blanquiazul,pecado panista de carácter venial cuando lo cometen ellos, pero mortalcuando se nos adjudicaba. Por las consecuencias electorales de sucesos deorden político, se pretende en este momento invitar a la reflexión. Así, talcomo se expone que el “voto del miedo” en 1994 influyó como factor parallevar a Zedillo a la Presidencia, en el “voto del cambio” del 2000 tambiéninfluyó decisivamente la presencia zapatista. La férrea voluntad de miles de sencillos pero grandiosos héroes anóni-mos en Chiapas ha determinado el curso de los acontecimientos en los últi-mos años. Si en 1994 el régimen se aprovechó de un fenómeno de prejuicioscolectivos, el año pasado el latente estado de guerra civil comunitaria del su-reste aportó su cuota decisiva para fincar la suerte del sistema. En 71 años elPRI fue incapaz de construir un pacto social incluyente para todos los mexi-canos. Ahora tenemos la oportunidad histórica para resarcir como oposiciónlo que como gobierno nos negamos a reconocer y admitir. Si durante el ze-dillismo el PRI sirvió de comparsa ante los complejos e ineptitudes presi-denciales, el costo político para México y para el tricolor fue inmenso. Sien-do el PAN la más visible fuerza política opuesta a la autonomía indígena, larusticidad zedillista se le terminó endosando al PRI. En términos crudos, la posición de Zedillo era la del PAN, con ellos enel poder, les resulta más difícil ocultar su animadversión contra los indíge-nas. Como paradigma sólo veamos a Fernández de Cevallos, causa risa pri-mero, y preocupación después, cuando uno ve que hablan en serio y que tie-nen poder. Mentes más frías y calculadoras también se encuentran en el PRI,como el apóstol de la legalidad, Manuel Bartlett, en quien persisten actitu-des “chekistas” propias y adecuadas para sus épocas de secretario de Go-bernación, hace ya más de 12 años. La vieja guardia, pues, contribuir a latranquilidad onírica de los mexicanos, Bartlett cree sedarnos cuando asegu-ra que no se legislará sobre las rodillas al momento de analizar la Iniciativade Ley sobre Cultura y Derechos Indígenas. Por cierto que la iniciativa, en elSenado y en la comisión que él preside, duerme cual lirón el justo sueño delos inocentes, hasta en tanto las profundas convicciones democráticas bart- 220
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAtlistas lo mantengan arrodillado frente el altar de la legalidad de la que es tandevoto, ciertamente no legislará hincado. Hace buena mancuerna con Ce-vallos, su alter ego y hermano de cofradía en la pía Orden de los LegalistasDescalzos. Glorifican la magnanimidad de aquellas leyes que en su imperté-rrita imparcialidad, lo mismo prohíben al millonario que al mendigo dormiren las bancas de los parques públicos, soslayar este gran proyecto, o con ar-tilugios descalificar la Iniciativa de Ley Indígena nos rebaja y denigra comoinstituto. Tenemos una oportunidad magnífica para tomar la iniciativa polí-tica en un tema que ofende la buena conciencia panista por estar en contrade su excluyente idiosincrasia. No seamos hermanos de la penitencia. Re-cordemos que el PRI tiene en su origen el zapatismo, hagámoslo valer eneste momento crucial para la nación. El pensamiento conservador frente a los derechos indígenas*47El actual complejo debate sobre la cultura y derechos indígenas se desarro-lla en el nivel práctico, y en la abstracción, en el campo ideológico. En ambascircunstancias, quienes están inmersos en la discusión podrían hacer un es-fuerzo para elevar la calidad del debate, tanto por el subsecuente progresodemocrático como por la responsabilidad de proporcionar vías resolutivaspara el proceso negociador entre el Ejército Zapatista y el gobierno. En elnivel práctico del debate, en el Congreso de la Unión los tiempos y lógicasexigencias políticas parecen estar rebasando nuestra obligada capacidad derespuesta. Sería preocupante admitirlo, no tanto porque con ello reconocié-ramos nuestra ineptitud públicamente, sino por las razones crudas que pu-diesen explicar la ausencia de consensos. El absurdo estancamiento inicial del encuentro entre los zapatistas y elCongreso adquiere ahora una dimensión grave, considerando los valiososaños perdidos para iniciar una ya urgente e ineludible atención del conflicto47 Proceso, núm. 1 272, 17 de marzo de 2001, México. 221
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZindígena nacional, aflorado inicialmente en Chiapas. Sufre el PAN legislati-vo una aterradora carencia de suficientes operadores políticos efectivos. Seapor estrategia deficiente, inmadurez, o por su comprensible natural voca-ción conservadora, que raya en autoritarismo, el caso es que los blanquiazu-les poco ayudan al clima de distensión. Unos ejemplos: la riesgosa ansiedadde César Nava, la intrínseca soberbia de Armando Salinas. Como anécdota,este diputado, muy orondo, exige a los zapatistas el fuero legislativo que él,curiosamente, debe a una junta de notables de su partido, más que a los votosciudadanos que tanto invoca. Algunas joyas priístas en poco se distinguen del señor de horca y cuchi-llo, Fernández de Cevallos. Diversos camaradas de ruta de la anciana guardiasiguen añorando los buenos viejos tiempos, los cotos de poder. ¿El PRI su-peditado a la agenda legislativa panista? Recuperemos la iniciativa política ysumémonos a la entusiasta movilización social, por convicción y por razo-nes estratégicas. Incapacidad, impotencia, autoritarismo, megalomaníaspersonales; todas estas indefendibles causas pueden explicar la tortuosamanera de imponer procedimientos legislativos que dificultan el largo ca-mino de la negociación, ejercicio político exigente de mucha pericia, volun-tad y compromiso. El saldo legislativo hasta el momento es negativo. Después de la volun-tad expuesta por el EZLN ante los ofrecimientos del Ejecutivo federal, lajunta directiva del Senado, en lugar de cumplir su obligación legal, parecesabotear el proceso, con los implícitos riesgos y el descrédito consecuente.El curso del debate legislativo actual en poco contribuye a construir puen-tes firmes al proceso de negociación. Por otra parte, en los medios de comunicación, como espacios públicospara el debate conceptual, ideológico, la situación se caracteriza por una consoli-dada ofensiva del pensamiento conservador, hecho pasar como objetivacrítica imparcial, supuestamente ajena a intereses de grupos de poder. Sumisión difusiva permanente cumple su cometido propagandístico, mante-niendo una aparente independencia ideológica. Esta auténtica ingenieríadel consenso social busca la coincidencia de los intereses de las clases hu-mildes con las de grupos económicos y políticos de la oligarquía. En estamisión, un nutrido conjunto de propagandistas disfrazados de críticos oanalistas asumen su papel con un celo digno de reflexión. 222
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA A la desinformación burda y la fabricación de “argumentos” sobre ba-ses muy cuestionables, se añaden elegantes ejercicios sofisticados para con-ciencias más exigentes, demandantes de conceptualizaciones menos ende-bles, con cierto grado de dificultad para rebatirse. Uno de los exponentesmás aplicados en este virtuoso arte de la ingeniería del consenso tiene pro-yección overseas, y a la vez que retroalimenta el discurso conservador nacio-nal, también incursiona en Europa, mercado estratégico para la reacción,con su desventaja frente al zapatismo, asistido por la solidaridad popular enaquellos sitios. Una de las grandes virtudes de Enrique Krauze ha sido construir undiscurso ad hoc, justificador de los requerimientos ideológicos de la derechacivilizada, derecha aparentemente desligada de sus corrientes menos embo-zadas, pero por ello más torpes para debatir con seriedad. Para las buenasconciencias, el mérito krauziano ha consistido en crear un lenguaje ultraur-gentemente requerido, con el cual domesticar tesis lo bastante incómodascomo para ser expuestas fría y abiertamente sin correr riesgos. La más reciente muestra de su lenguaje orwelliano (que siempre descu-bre en los otros) sobre el conflicto indígena mexicano, la desarrolló primerocon su público español, y después con los mexicanos. Su texto, en esencia,es el mismo, con ligeras variantes, acomodadas según el gusto del cliente.Así, las inexactitudes con los iberos se transforman en precisiones con los mexi-canos. Sin embargo, estas inexactitudes de la izquierda mexicana, de las quepretende alertar a la mente española, sólo existen en su imaginación y en lade grupos marginales. Astutamente, Krauze fabrica molinos de viento a sugusto, se los adjudica al zapatismo y luego los destruye con su sagaz intelec-to. Desvirtúa el método socrático; sus fantasmagóricos contendientes losconstruye y los alecciona él mismo. Practica el round de sombra. Cual genio matemático, construye sus axiomas —indiscutibles, portanto— y con ellos elabora sus teoremas. En México, dice Krauze, no hayracismo. Su prueba: “Las palabras cargadas de odio o asco étnico (y eso sóloen algunas regiones) persisten, pero no predominan”. Listo. En México no hayracismo, dice Krauze. ¡Next one! México no tiene deuda histórica con los indígenas, jura, porque no se lesexterminó. Consuélense, dice, mirando a los nativos norteamericanos. Lacuestión indígena tiene todos los matices, menos el étnico. Una de las solu- 223
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZciones para los indígenas es el milagro del mestizaje, la Arcadia, la salvación,el escape. Para Krauze, la miseria estructural de los indios es sólo “agudamarginalidad”. Suena menos feo y no ofende las conciencias. Eterno despo-sado de la democracia (que concluye, según él, sólo con procesos electora-les), asegura que ya vivimos en ella. Sin embargo, el gran riesgo para lademocracia es pensar que ya la hemos alcanzado. Otros comisarios aztecas son más apasionados. Su crítica más socorridacontra la autonomía indígena alerta sobre el riesgo de establecer distincionesentre los mexicanos. Despechados, los sumos sacerdotes de la “intelligent-zia” nacional consideran injusto que los mexicanos mantengan (textual) a10% de la población del país, si “ellos no se quieren ayudar a sí mismos”.Esta maldición apocalíptica parte de la “actual verdad absoluta”, enarbola-da por los nuevos mandarines, quienes admonizan acerca de la para ellos ya“irreversible” implantación eterna terrenal del divino reino globalizador.Anteponen la “racionalidad económica” por encima de todo, inclusive delser humano. Por supuesto que los ideólogos de las corporaciones privadas, el ahorapoder etéreo que desplaza al más identificable despotismo del Estado, des-cartan siquiera considerar mecanismos compensadores para ayudar a losmás desposeídos. Estas exigencias son auténticas herejías, peligrosos cues-tionamientos al orden natural que con celo defienden nuestros “analistasindependientes”. Chomsky, al referirse a la responsabilidad de los intelectuales, dijo:“Para quienes buscan decididamente la libertad, no puede haber tarea másurgente que entender los mecanismos y prácticas del adoctrinamiento. Éstees fácil de percibir en sociedades totalitarias, pero lo es menos en aquellossistemas de lavado de cerebro bajo la libertad, a los que estamos sometidos y enlos cuales frecuentemente servimos como instrumentos, de manera cons-ciente o no”. 224
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA 48 Volverán y serán millonesAl estallar la guerra revolucionaria de julio de 1936, en España, el legendarioanarquista Buenaventura Durruti respondió con una frase célebre ante laexigencia gubernamental de restituir armas requisadas por sindicatos cata-lanes: “Hay órdenes que no se pueden obedecer. Es desobedeciendo que elhombre se civiliza”. Fiel a su ideología libertaria, el ferroviario anarquistaleonés se negó a desarmar a la clase obrera que habría de enfrentar el levan-tamiento militar fascista contra la Segunda República española. Obviamente ideas pecaminosas como la anterior no contaminan lamente de la mayoría panista y algunos pocos tricolores que componen laaristocracia legislativa en el Congreso de la Unión. Fue verdaderamente patética la serie de absurdos con los cuales una delas principales fuerzas partidistas terminó saboteando la búsqueda de meca-nismos para procesar una eventual intervención zapatista ante el Legislati-vo para defender la Ley sobre Cultura y Derechos Indígenas. El Congreso no es un remedo de arribista corte imperial europea, conceremoniosos protocolos decimonónicos. Sería absurdo que diputados ysenadores se guiasen por conductas propias de marqueses, duques y con-destables. Sin embargo, esa es la personalidad demostrada por el bloque le-gislativo del PAN, que como el antiguo PRI tan criticado por ellos, asumiócon disciplinada unidad partidista la prohibición jerárquica de asistir a escu-char la palabra indígena zapatista en tribuna. Salvo honrosas excepciones, no hubo entre ellos voz disidente, sensa-ta, que demostrara la recomendable heterogeneidad que enriquece la vidainterna de toda fuerza política. Son dignos representantes de quienes se hannegado a escuchar durante 500 años, como recriminó un zapatista. Tácitamente, debieron admitir el exceso que en ocasiones advierten enotros. Felipe Calderón Hinojosa en una exposición escrita de la postura delpartido blanquiazul reconoce el triunfo alcanzado luego de cuatro años de48 Proceso, núm. 1274, 31 de marzo de 2001, México. 225
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZestancamiento: “Lo que queda es impulsar por todos los medios que el pro-ceso de paz que se ha puesto en marcha no se detenga”. Aun cuando la cordura y el sentido común terminan imponiéndose, eslógico que en algunos momentos persistan en el imaginario de sectores con-servadores expresiones fuera de lugar. En ese tenor, no es rara la filosofía defuncionarios públicos como Carlos María Abascal, que en ocasiones parececopia fiel de personajes fílmicos de El castillo de la pureza, al margen de todaverdad implícita en sus discursos oficiales, verdad que naturalmente sóloencuentran los castos oídos y mentes de sus correligionarias. El articulistaatribuye la natural vocación autorrepresiva del panismo a una personalidadautoritaria que caracteriza por lo regular a miembros de todo partido de ex-trema derecha, con sus tendencias enfáticas a la ley y el orden (SIC). Una so-ciedad sana siempre se compone de sujetos con un natural rechazo a la into-lerancia. Sin embargo, la intolerancia, a veces disfrazada de prudencia, sehalla en todos niveles y ambientes. A Diego Fernández de Cevallos le han brotado defensores como hon-gos. Se han solidarizado con él quienes se escandalizan de la casi unánimecrítica acerba contra el senador blanquiazul y el panismo. Llaman intoleran-tes a quienes se exceden en los ataques. Pero, ¿quiénes son más intoleran-tes? ¿Los acerbos críticos del panismo o aquellos que se indignan y pidenmesura por la crítica desproporcionada (según sus estándares)? mito gene-ralizado pretende equiparar la democracia a un mero proceso electoral.Invocar los votos se ha convertido en dogma divino y en práctica habitualpara quienes enarbolan la visión aristocrática del orden natural, por el cualuna minoría iluminada está predestinada a determinar cuál es la mejor for-ma de hacer las cosas. Al ser las citas literarias un pasatiempo siempre demoda, le atribuyen a Churchill criticar la imperfección de la democracia,pero también alabarla por ser el método menos malo de gobierno “inventa-do hasta el momento”. Bueno, el caso es que este apóstol de la democracia era además un fir-me partidario del empleo de la violencia contra el mayoritario conjunto depaíses miserables que “envidiasen la bonanza de las pocas naciones ricas”.Visión similar la adoptó otro convencido de las prácticas democráticas(sólo electorales, of course), James Madison, forjador del modelo de las insti-tuciones estadounidenses. Este ejemplar padre de la patria abogó en todo 226
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAmomento por privilegiar la supremacía de los métodos electorales, para asíproteger a las “minorías opulentas de la barbarie de las masas ignorantes”. Este discurso es similar al de quienes difunden el dogma de que la de-mocracia es ir a legitimar periódicamente a uno de varios candidatos, gene-ralmente oligarcas, y que también se sulfuran por la humillación al PoderLegislativo, invadido por indios patarrajadas. Es raro que un país con escasacultura democrática como México padezca toda suerte de iluminados. Así,resulta lógica la escasa preocupación o indignación por aberraciones comolas contenidas en parte del paquete de reforma fiscal foxista. Con deformados ejercicios socráticos, se intenta convencer de la bon-dad de las intenciones tecnocráticas de los gurús hacendarios, auténtica cas-ta burocrática, con su nacional proyecto redentor por la vía del libre merca-do. No resulta extraño entonces que se medite y reflexione sobre los “bene-ficios” de gravar medicinas y alimentos, en lugar de observar el verdaderocarácter demencial de esta pretensión, que también busca convertir a lostaxistas en recaudadores de impuestos. El caso es que si México padeció al dictador Antonio López de SantaAna, ¿por qué no va a tolerar a Gil Díaz? Según cuenta la leyenda, a su AltezaSerenísima se le achaca haber pretendido cobrar impuestos según el núme-ro de ventanas y puertas en las viviendas, o gravar la propiedad (¿o pose-sión?) sobre los mejores amigos del hombre, los simpatiquísimos perros.En el razonamiento tecnocrático, revivir el impuesto canino, según elpedigrí, podría ser una brillantísima idea. ¿Por qué no? El beneficio de la tasa cero se concentra en la población más rica, afi-cionada a coleccionar perros finos. No es que la tasa cero del IVA sobre mas-cotas no beneficie a los más pobres, pero lo hace con un enorme desperdi-cio de recursos entre los ricos; luego entonces...dados a exigirles a los demásrespeto a la legalidad y la preservación del estado de derecho, los panistasdeberían considerar el respectivo compromiso de sus recomendados en elconsejo empresarial de PEMEX. Cuestionado sobre una posible irregularidad al ser nombrado asesor,Alfonso Romo devela su personalidad: “Como ciudadanos no deberíamostener ningún problema, lo legal para mí aquí es secundario”. Tiene, además,tiempo para deslindarse del nombramiento: “A mí (SIC) me llamó el inge-niero Martens”, y acusa de ingratos a los mexicanos, si no se ratifica su cu- 227
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZrul, perdón, su silla en el consejo: “Yo le diría al pueblo de México: ‘¡Quépantalones del señor presidente de querer modernizar!’ y probablementeMéxico no esté listo para modernizarse tan rápido” (Reforma, 5 de marzo,2001) El retorno zapatista a las montañas, luego de hacer oír su voz en la tri-buna legislativa, se acompañó del reinicio del contacto con la representa-ción del Poder Ejecutivo. Una nueva etapa en la historia de México comienza. La anhelada auto-nomía indígena como paso necesario para una paz con justicia y dignidad esun triunfo de la voluntad popular. Parafraseando al esclavo libio Espartacoque encabezó una revuelta contra la tiranía del Imperio romano, nuestroshermanos indígenas prometieron volver y ser millones. Pero no es sólo lenguaje. Tuvo que hacerse oír con los disparos del 1 deenero de 1994 con la toma de San Cristóbal de las Casas, por los zapatistas.Por ello, se trata del lenguaje de un soldado, de un militar. Y esa es su fun-ción en el organigrama zapatista, el lugar precisamente de Zapata en la his-toria y el mito popular, un guerrero que podrá pasar a la vida de retiro...siempre y cuando se convenga la paz, digna y justa. Grandes lecciones hemos vivido los mexicanos, felicitémonos por ello. 49 La Ley Indígena: Un petardo de verdadEl diálogo con los pueblos indígenas en rebeldía empezó pocos días des-pués del inicio de acciones militares en Chiapas en enero de 1994. Desde en-tonces, han pasado casi ocho años y un complejo tramo recorrido desde en-tonces por los pueblos indígenas movilizados, la sociedad civil expectante yparticipativa, las instituciones del Estado, los aparatos de seguridad, el Con-greso de la Unión, los congresos locales y los gobiernos de los estados. Lahistoria de este diálogo es una narración de esfuerzos, frustraciones, traicio-nes y simulaciones. Este diálogo para la paz (que es más bien la instalación de una ruptura)expresa casi una década de acontecimientos sociales y políticos que exige49 Proceso, 18 de abril de 2001, México. 228
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAuna amplia comprensión para su análisis, pues es, seguramente, la accióncreativa (la formulación legal y parlamentaria del mismo) más trascendenteen la vida de la nación, pues ilumina (y oscurece) precisamente la existenciadel país, hasta el punto de determinar su naturaleza como espacio territorialsoberano en sus recursos naturales y humanos, así como en sugobernabilidad. La publicación y promulgación de la Ley Indígena por el presidente Vi-cente Fox quiere ser el acto final de su capítulo correspondiente en estediálogo. El primer guión que tenía terminado en su carpeta Vicente Fox al ganarla Presidencia era seguramente el de su acción respecto de las movilizacio-nes y peticiones de los pueblos indígenas. El guión no alcanzaba, sin embargo, a ser una obra, llegaba sólo a ser si-mulación, casi una comedia. Los actores subestimaban el criterio de su pú-blico, concepción que, lamentablemente, se comprobó cuando la Ley Indí-gena barrió la taquilla del Senado de la República. Lo que en su momento pudo ser apreciado como una demagogia elec-toral, luego una grandilocuencia de un nuevo gobierno que reclamaba suemergencia del poder popular (y aquí el acto más virtuoso fue mandar alCongreso la Ley Indígena propuesta por la COCOPA como resultado de unacuerdo bilateral), hoy, con la promulgación de una “ley de indios” contra-ria diametralmente a los intereses en los que se fundó el diálogo por la paz,lo que vemos es una provocación. Las advertencias de Santiago Creel en su anunciado celo por “aplicar laley” son un acento lúgubre que se expresa con ese otro acontecimiento queabre las páginas de los periódicos a los ecos, fúnebres también, de los añossetenta: la guerra oculta o sucia. En esos negros y sangrientos sucesos de nuestra reciente historia mexi-cana, el Congreso de la Unión fue simplemente telón de fondo, cámara deresonancias de lo más granado de la opinión y la inteligencia de las elites. Nohizo falta mayor participación de diputados y senadores de aquel entoncesen el acto sustancial del autoritarismo y la represión. La innovación del México de la transición democrática o la alternanciade los partidos en el poder del Estado es que el Congreso aporta el pisocompleto para las acciones que antaño no lo necesitaron para realizarse. 229
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Si alguien tenía claro que la matriz ideológica y la justificación autori-taria del nuevo régimen pasaba por las Cámaras parlamentarias, era Fox ysu grupo. Por eso, los 15 minutos son una metáfora de la indudable con-fianza para erradicar supuestamente el origen del mayor padecimiento dela población pobre y originaria de México (el reconocimiento de sus dere-chos y cultura) y el malestar de la sociedad civil nacional e internacional,por una situación negatoria de los derechos de miles de pueblos. Para de-sarrollarse en posesión de su territorio ancestral y su vitalidad ligada a latradición, la referencia para los valores de nuestra nacionalidad pluriétni-ca es una diversidad de trascendencias regionales y riqueza, que es un co-diciado dato en el libro de los registros trasnacionales: 22 millones de hec-táreas (9 millones de pastos naturales, 7 millones de bosques templados oselvas tropicales, 230 mil hectáreas de riego, 1 millón de temporal y 340mil hectáreas de diversos usos). La promulgación de la Ley Indígena es una provocación de Estado y lapuntualidad de su guión es franca, pues la aprehensión de cinco presuntosintegrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP) elmismo día de la publicación de la ley, nos ofrecen la escena completa de esteteatro que tanto ha de complacer a los gerentes de empresas de toda laya, in-cluyendo a los que despachan en oficinas públicas. La promulgación de la ley es un acto que desecha el maltrecho vestua-rio que había adornado al gobierno, que creó, incluso, una oficina presiden-cial para los asuntos indígenas, donde Xóchitl Gálvez ha representado elgracioso papel de la conmiseración, el alma en pena al interior de la culposaconciencia foxista, la voz en el desierto ministerial que ha servido para unjuego mediático de apabullante éxito, una voz de ventrílocuo, que aún sigueparlando en un increíble guión que ya nadie se cree. El proceso del diálogo en las Cámaras de Diputados y de Senadores seha contaminado de ese guión escrito ventajosamente desde el Poder Ejecu-tivo, que ha hilado una serie de traiciones, como es haber adoptado comopropia la Ley COCOPA y, con ello, asumido la representación del interés his-tórico de los pueblos indios y millones de mexicanos, para posteriormente(en desprecio por la propia formación de consenso conseguido por la comi-sión legislativa) declarar su satisfacción con la anulación de los artículos rei-vindicativos de esa misma reforma. 230
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Estamos en un momento donde los actores de esta simulación que nollega a obra teatral, por la insulsa calidad de su método, han llegado —segúnellos— a la realización que prometieron en campaña, terminar con la incon-formidad de los pueblos indios. Y aunque todo es perfectible, dicen, la obraprincipal ya está terminada. No esperó Fox el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación res-pecto de las controversias constitucionales presentadas por varios gobier-nos estatales y ayuntamientos con población indígena, pero en su voz de ac-tores secundarios pidió a la COCOPA, días antes de su promulgación, pre-sentar alternativas a la reforma... en fin, todo acto es subrayado por un pasorepetitivo y previsible del guión que tiene como fin negar los derechos pú-blicos de los indígenas y prolongar las condiciones de desigualdad y exclu-sión que han dado origen a una declaración de guerra y a una situación degran fragilidad en las regiones indias, en cuanto a la violación de los dere-chos humanos se refiere y en la promoción de acciones que apuntan a pro-ducir más crímenes de lesa humanidad, como los de Acteal. La provocación tendrá, eso sí, impredecibles consecuencias, pues eltexto de la historia no es tan superficial como lo quieren ver el presidente ysus estrategas. Tierra indígena, acuerdos de paz y ley internacional50Una constelación de improviso armónica y unida en sus cortesías servilesapareció en el Congreso de la Unión, en lo que será una boda reeditada delas coincidencias torales que en el camino han tenido sectores del PRI y elPAN para determinar la ley que los revela como mango y cuchillo partiendoel pastel de México: los territorios indígenas protegidos por la ley interna-cional que signó México en 1990, a un año de que fuera emitida por la Con-ferencia General de la Organización Internacional del Trabajo (Convenio50 La Jornada, sección Opinión, 24 de agosto de 2001. 231
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ169) y cuyos derechos están estipulados también en las actas firmadas por elgobierno mexicano con los pueblos indígenas el 26 de febrero de 1996, enlos acuerdos de San Andrés. En el pasado reciente se llamó concertacesiones a estas alianzas de facto entreel PRI y el PAN para resolver cuestiones fundamentales en materia electoral.La ley indígena aprobada anula o se sobrepone a la elaborada por laCOCOPA, que es la realización de una unión de voluntades, inteligencias yamor por México de decenas de representantes históricos del pueblo, comoHeberto Castillo, Rosario Ibarra, Samuel Ruiz, Marcos, por supuesto; sin ol-vidar la franja de antropólogos, historiadores, arqueólogos, filósofos, juris-consultos y escritores que asesoraron a los pueblos indígenas y que consti-tuyen el alma espiritual de la nación. El Congreso de la Unión autoriza una ley contraria a los intereses de lospueblos indios que hicieron una declaratoria de guerra y acciones militarespara llegar, mediante un proceso de diálogo, abierto por el mismo Congre-so, a una iniciativa de Ley de Derechos y Cultura Indígenas. Estamos ante la terrible máquina que puede llegar a ser el sistema de vo-tación como mecanismo automático de los intereses mayores del imperio ROSARIO IBARRA DE PIEDRA Y MIEMBROS DE LA SOCIEDAD CIVIL EN EL POBLADO DE LA REALIDAD. 232
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAglobal. A sus ventanillas de prestamista llegan los jefes de Estado a entregarlos recursos de la tierra y a los pobladores mismos, pues el desplazamientopoblacional y la migración son consecuencia de la manera en que los intere-ses de mercado asuelan a los pueblos campesinos. A cambio de las monedaspara financiar el saqueo –“la producción y la productividad”–, que proveerá“desarrollo”, se deja en la indefensión a millones de seres, según estamosviendo que sucede con labradores y campesinos del maíz, café, caña, arroz,trigo, piña, cítricos, ajo. No podemos dejar de ver la Ley Indígena promulgada por Vicente Foxcomo una triangulación que signa la época actual (PRI-PAN-Poder Ejecuti-vo), como una constancia de los acuerdos que van contra la nacionalidad di-versa, pluricultural y multiétnica de México. El EZLN y el Congreso Nacional Indígena corresponden, según el ar-tículo sexto del Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales, a las entida-des que los “gobiernos deberán consultar mediante procedimientos apro-piados y en particular a través de sus instituciones representativas, cada vezque se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afec-tarles directamente”. La espina dorsal de los acuerdos de San Andrés es idéntica a la del Con-venio de Ginebra de la OIT, que aplica los artículos 13 y 14, concernientes atierras o territorios: “Deberá reconocerse a los pueblos interesados el dere-cho de propiedad y de posesión sobre las tierras que tradicionalmente ocu-pan y el término tierras deberá incluir el concepto de ‘territorios’ que cubrela totalidad del hábitat de las regiones”. Por la claridad de estos artículos tan importantes, el examen técnico dela Comisión de Derechos Humanos de la ONU (abril 1994) recomiendaadoptarlos en el Proyecto de Declaración de la ONU sobre los Derechos delos Pueblos Indígenas. La precisión respecto a la posesión de la tierra en losacuerdos de San Andrés y la sustentación legislativa en la iniciativa de laCOCOPA, no dejan lugar a dudas. Al extraerse de la ley el corazón que sustenta los derechos jurídicos delos pueblos indios en el Estado nacional, ha quedado un vacío que intentóser cubierto con líneas o recomendaciones de política pública que garantiza-ra al máximo a los indios el derecho a ser asistidos en la legalización de supropia defunción; por eso los pueblos autóctonos han visto en esta ley un 233
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZacta fúnebre. Hoy la razón de su lucha es “querer vivir, puesto que estánmuertos”. En su renuncia como procurador de Justicia del Instituto Nacio-nal Indigenista, el abogado mixteco Francisco López Bárcenas señaló: “unoa uno los espacios propuestos para el cambio se han ido cerrando”. Asimismo, existe preocupación e indignación en los pueblos indios yen la sociedad civil nacional e internacional por esta actuación de la mayoríadel Congreso en contra de los acuerdos que se alcanzan en favor de la pobla-ción indígena del planeta. En el foro realizado recientemente en el salón Le-gisladores de la Cámara de Diputados sobre el Plan Puebla Panamá, un diri-gente indígena del sur expresó su indignación por la gestualidad ofensivadel coordinador de dicho plan, quien manifestó así su desprecio por las ar-gumentaciones en contra de la pretensión de arrasar con los recursosnaturales y humanos que expresaban ponentes y público. Es claro que ese plan está en contra de la voluntad colectiva de los pue-blos indios, porque ocupan las tierras que se propone abrir el foxismo a lasvías del mercado. Por eso la consonancia entre los Rocha-Cevallos-Fox, re-veladora de las peores intenciones contra la mayoría de los mexicanos, losmillones que están asentados en sus pueblos originarios, los millones quedepauperados parten hacia las ciudades del centro, del norte y Estados Uni-dos, y los millones que sobreviven en condiciones adversas y cada vez másagresivas en esas mismas ciudades. 51 Fox entre el poder y el no poder*“No seré dueño del poder”, dijo Fox al comenzar su mandato el 2 de di-ciembre del 2000. En mayo demostraría que efectivamente el poder sería eldel Banco Mundial, cuyos consejos están en línea con nuestro plan.”. ¿Cual,precisamente? Otro día de mayo lo diría, en Corea, ante la cúpula de empre-sarios: “Somos un gobierno de negociantes”. La fase de este primer tramo concluye con la aprobación de la ley indí-gena, al final de una interesante alianza con Marcos. Por eso su lenguaje ilus-51 Proceso, 1 de septiembre de 2001, México. 234
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAtra sus primeras acciones como presidente de una nación que –según Ga-llup– ocupaba el sexto lugar entre los países más optimistas del mundo. “La revolución indígena” le llamaron con precisión los empresarios,que le reprocharon a Fox haber reavivado ese movimiento tan amenazadorpara sus intereses, un gran riesgo para su presidencia. “Apuesto todo mi ca-pital político el ello” contestó Fox. El movimiento indígena se posesionó de la tribuna del Congreso de laUnión (29 de marzo) en el eje de esta primera fase del gobierno de Fox. Yaunque Marcos había declarado que no se irían hasta ver aprobada la ley, esemismo día rectificó: “Deveras nos vamos, hemos cumplido”. Gilberto Rivas ex miembro de COCOPA diría con precisión una vezaprobada la ley: Dejamos solos a los legisladores. (La sociedad civil y elEZLN). Pienso que el proceso en las comisiones dictaminadoras requería sos-tener la movilización nacional. El sistema de mayoría en el Congreso estácontra el EZLN desde la declaración de guerra en 1994. El trabajo de laCOCOPA estaba cimentado (cuando menos en ese momento) para ejercer sugestión entre la movilización social (en asambleas populares y en la calle“Cuando no somos asamblea, somos red”, se dijo en el Congreso de Nurio)y los poderes del Estado. Fox estaría sorprendido, igual seguramente que Cárdenas y Labastidaque acaban de salir de campañas costosísimas, con la cantidad y calidad delos mexicanos que se incorporaron a la Marcha por la Dignidad Indígena,contingentes que envidiaría el más ambicioso dirigente social... Una vez concluido el conflicto y en “santa paz”·, el foxismo dispusosus maletas para la venta al mayoreo y el menudeo, en su viaje donde el Pre-sidente se comportaría como “mercader”, según calificaron gran parte delos diputados. Un resumen del lenguaje de Fox en esta primera etapa ilustra el aconte-cimiento histórico donde apuntan cámaras y micrófonos globales: “Huma-nicemos las fuerzas armadas, para dialogar tenemos absoluta paciencia, voya defender la iniciativa de la COCOPA, pido al Congreso discutirla, no se ate-morice nadie por la marcha del EZLN, los mexicanos vemos con esperanzala visita de Sebastián Guillén, Marcos, que está a favor del México que que- 235
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZremos. La neta, la neta claro que queremos la paz, haré todo lo posible porella, que está a unas cuantas semanas”. En un discurso ante militares: pidió a los detractores de los zapatistasque respeten la marcha. “Arriesgo mi Presidencia en ella”. En Cancún, en elForo Económico, reconoce: gracias a la movilización indígena hay nuevaconciencia sobre sus derechos, nunca volverán a ser tratados como en laColonia. Pido a Marcos ir bien inspirado a su encuentro con loslegisladores. Y en la presentación del Plan Puebla Panamá (13 de marzo): estamosen el mismo lado que el EZLN . El Secretario de la Defensa Nacional, VegaGarcía, días había afirmado: “El Ejército respalda a Fox en el retiro enChiapas”. La siguiente fase del juego es compleja y accidentada... El PAN (“El uso de la tribuna no se negocia”) puso alto muy pronto alfoxismo. García Cervantes, Presidente de la Cámara de Diputados declara:la presencia del EZLN es ilegal. Confrontación de orden, más que de conte-nido. Fernández de Cevallos, pone su raya. Mientras Barlett declara: en rea-lidad Fox no acepta el proyecto original. Marcos declaraba el 20 de marzo: El Congreso secuestrado por el PAN,nada han cumplido. El Congreso de la Unión vota (23 marzo) y en cerradacompetencia, se da acceso a la tribuna al EZLN. Cevallos reconoce su derrota: “Fox es el mejor publicista de Marcos,me presionó a diario”. Fox, cortésmente: “Gobierno para todos, no sólopara el PAN”, “El color de la piel no hace mejores a los humanos”. Habla la comandante Esther y luego Marcos: Nos vamos de a de veras;ya acabamos. Fox reconoce: el zapatismo, un movimiento social Y el 21 de marzo,luego de la matanza de ocho comuneros en Venustiano Carranza: “Tengoun amigo en las Cañadas, se llama Marcos”. Fox se aboca a la promoción de la Reforma Fiscal. “El conflicto arma-do en Chiapas ha concluido dirá (29 de abril) al cerrar el libro de la ley con supromulgación una vez concluidos los proceso en los congresos estatales. “Quienes votaron por Fox deben aceptar el alza de impuestos” dijo elPresidente en enero: IVA a todo, en la vida no hay nada gratis, pero no gra-varé a los pobres, porque me corren, mienten quienes dicen lo contrario. 236
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPASé que ya cansamos, pero insisto en promover el IVA , no fui electo paraque el país siga en la mediocridad. La reforma es la verdadera soluciónpara los pobres. La respuesta a su propuesta la tiene de cuerpo y voz entera el 1 demayo, Día del Trabajo, donde miles de contingentes dicen No al IVA y lostrabajadores queman la mojiganga del Presidente. A tiempo de las jornadas zapatistas, Bush echa una cubetada fría sobresu colega: (27 de marzo): “La economía de Estados Unidos dejó de crecer,más vale hacer algo”. Fox no comparte su alarmismo, pues hasta la fecha si-gue diciendo que no pasa nada. El 7 de mayo se anuncia el plan de ajuste mexicano ante la desacelera-ción económica, que ocupará centralmente la expresión de Fox, pues su es-tilo –expresa– es estar donde sucedan las cosas. Y el mismo día que Bushdice estar “muy preocupado”, pues cae el PIB a 0.1%, Fox declara: La econo-mía, más fuerte que nunca., nomás saco una reformita y ya verán, sin dudacreceremos 7% anual en 2003. Presenta (30 de mayo) su Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006, conel objetivo de lograr una economía competitiva. Son “timoratos y pesimis-tas” quienes critican el plan, dirá más tarde. JAIME MARTÍNEZ VELOZ Y EL SUBCOMANDANTE MARCOS. 237
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Fox y Bush se reúnen, organizan acuerdos sobre los energéticos. Cárde-nas (19 de mayo) lo impela: Fox repetición de sexenios anteriores. Y a tiem-po que celebra la compra de Banamex, el Presidente le responde: “La críticase me resbala”. En su ruta por Asía, anuncia que Pemex se abrirá a todas las alianzas.“Dejemos de ser una nación adormilada”. Y en su campaña en Centroame-rica para el apoyo al Plan Puebla-Panamá precisa: “Mi gobierno es de y paraempresarios”. El 1 de julio Fox anuncia otro pequeño recorte temporal al presupuestoy se desliza: crecimiento menor a 2 por ciento si Estados Unidos sigue en ladesaceleración. Sectores empresariales acusan a su gobierno de tomarse de-masiado tiempo para aprender (2 de julio). Entonces Fox pide ayuda: solicita a su partido que lo respalde con losdemás para “conducir este barco”, reconoce que “la alternancia no garanti-za el cambio” y convoca a un nuevo pacto político. Sin embargo, Dulce María Sauri, del PRI, promueve un “combate” alproyecto político de Fox y el PAN, mientras López Obrador se suma a la in-vitación del Presidente. El 6 de julio Fox pone en marcha el programa nacional de salud, desdeChiapas y sostiene que “el país va bien, a pesar de lo que lean en la prensa.” Al finalizar agosto, ante la noticia del desplome del sector industrial emiti-da por la industria de la construcción, el reconocimiento del crecimiento 0 yun movimiento masivo y nacional de productores agrícolas, de los que –dice,no necesitar presiones–, Vicente Fox se disponía presentar “un libraco” de700 páginas, y leer un mensaje político en su Primer Informe de Gobierno. 52 Renuncia al PRIA las Ciudadanas y Ciudadanos de México: Mañana se cumplen ocho años de aquél memorable discurso de Colo-sio, cuando planteó a la nación y a los priístas que “no quería ni aceptaba unvoto al margen de la ley”.52 Discurso pronunciado el 5 de marzo de 2002 en el Palacio Legislativo de San Lázaro. 238
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA El pasado 24 de febrero no huno uno, sino miles, quizás cientos de mi-les de votos inventados por una maquinaria fraudulenta que traicionó lamemoria de Colosio y el reclamo democratizador del partido. A invitación de Luis Donaldo Colosio, ingresé al Partido Revoluciona-rio Institucional en 1989. Una de las razones fue construir una alternativa democrática y de iz-quierda en el norte del país, a través del Movimiento para el Cambio Demo-crático dirigido en ese tiempo por Julio Hernández López. Hoy, esa posibilidad, al menos desde el PRI ya no existe. No seré quien hable de mi lealtad a los principios y al programa del Par-tido durante todo ese tiempo. Ahí están los hechos, las acciones, los posicionamientos políticos, lasgestiones realizadas y las iniciativas de ley presentados en todo momentoque hubo oportunidad. Nunca tuve confusión, como no la tengo ahora, entre el gobernante yel partido. Como hombre de ideales y de convicciones firmes, siempre deci-dí y habré de decidir por las causas del pueblo. El compromiso social asumido, motivó que la sociedad tijuanense meeligiera como representante popular, cargo que busqué honrar luchando,desde el Congreso del Estado y del Congreso de la Unión, por hacer de Ti-juana y de Baja California un lugar más seguro, más democrático y más jus-to. También ha sido para mí fundamental alcanzar la paz de la nación. Desde 1996, cuando firmé en representación de la COCOPA los Acuerdosde San Andrés Larrainzar entre el Ejército Zapatista de Liberación nacional yel Gobierno de la República he demandado a dos administraciones federalesde uno u otro signo, el cumplimiento de ese compromiso de Estado. Durante estos años he confrontado a la derecha gobernante en Baja Ca-lifornia, por considerar que su propuesta de gobierno es contraria a los inte-reses del pueblo. A lado de la militancia priísta, luchamos hombro con hom-bro, construyendo anhelos y sembrando esperanzas, pero también junto aella sufrí la decepción por la imposibilidad de construir un partido democrá-tico, que se convirtiera en una alternativa de poder tanto en el estado, comoen el país. Fue doloroso constatar que los mayores enemigos del PRI, se encuen-tran dentro del partido. Los grupos atrasados del priísmo nacional convir-tieron el proceso de elección priísta en un espectáculo denigrante. 239
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Esos grupos son los que durante la contienda interna del PRI, para laelección de la dirigencia nacional, pusieron en marcha todas las prácticas ilí-citas y antidemocráticas existentes que se suponía pertenecían al pasado. Silo que se quería era robustecer la imagen del partido en la sociedad, se logróprecisamente lo contrario. La legalidad, la democracia, la transparencia, fueron secuestradas, aun-que hoy se hable en forma hueca, sin alma, en su nombre. Una decepciónadicional fue la incorporación de maestros del SNTE al fraude electoral. Miimpresión de ellos era otra. La votación fue adulterada en forma burda y grosera. La mayoría de losfuncionarios electorales de Tijuana y en muchas partes del país eran perso-nas ajenas al PRI. Incluso por las propias opiniones de nuestros militantes de base, a mu-chos de los que se detectaron los conocían por su simpatía o militancia conel PAN. Desde el punto de vista legal los argumentos para invalidar la elec-ción son contundentes y el proceso podría o podrá nulificarse en el TribunalFederal Electoral, pero el daño a la imagen y a la esencia del partido es irre-parable. Como operación política el fraude fue efectivo, como acción partida-ria, un suicidio. Miles de priístas se encuentran lastimados, al verse inmersos ellos y supartido en una acción vergonzosa y denigrante. Ganó, a la mala, el viejo PRI,el mismo que hace doce años entregó el poder al PAN en Baja California,gracias a su desprestigio y el hartazgo que produjeron en la sociedad; el PRIque creó las condiciones para la pérdida de la Presidencia de la República yque con esta elección interna demostró su incapacidad en transformarse enla alternativa que anhelaba la sociedad mexicana. ¿Cómo volver a creer, des-pués de esto? El desprecio al voto de la sociedad y a lo mejor de sí mismo es una frac-tura que empezará a pagar el partido en las próximas elecciones. Si al PRI le falla la memoria, a la sociedad no. Sí, no, al tiempo. Lo más lamentable es que haya cancelado la oportunidad histórica quele representaba elegir limpiamente a sus dirigentes, y con ello recuperar lacredibilidad de la ciudadanía, y la vanguardia política. 240
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Haber perdido la Presidencia es daño menor que el que ahora se infrin-gió al PRI, Quienes saben de política coinciden en ello. Después de estos hechos, estoy convencido que el proyecto de recupe-ración de Baja California y del país no pasa por el partido. El PRI pudo cons-truir un nuevo pacto interno, con reglas claras y confiables, y un compromi-so de futuro; en ese pacto creímos priístas y ciudadanos, pero los interesesexistentes prefirieron el camino tortuoso con la idea equivocada de que elfin justifica los medios. El desenlace del proceso del 24 de febrero presagia la imposibilidad deofrecer un proyecto político partidista que beneficia a la militancia y al país. Por el contrario, existe el riesgo muy palpable de transformar al partidoen una franquicia al servicio del actual poder Ejecutivo y de otros grupos depoder, abonando con ello la leyenda negra del PRI. Por todo lo anterior y considerando que no estoy dispuesto a validar yseguir la línea de una dirección nacional surgida de un proceso contrario alespíritu primigenio del PRI, severamente cuestionado social y políticamen-te, que por congruencia personal e ideológica, asumo que debo abandonarlas filas del Partido Revolucionario Institucional, bajo cuyas siglas luché du-rante más de 12 años y que a mi juicio, hoy se aleja gravemente de sus raíces,de sus logros históricos y de sus principios. Por mi parte, desde una posición independiente, continuaré mante-niendo mis ideales y convicciones, buscando nuevas formas de lucha y com-promiso con las fuerzas progresistas y de izquierda que se oponen al pro-yecto neoliberal, que tiene sumidos en la miseria a millones de mexicanos.Nuestro país merece un mejor futuro que espero contribuir a alcanzar,sumando mi esfuerzo a esta misión de muchos. Con el resultado adulterado, ganaron los que hicieron del cinismo unanorma, de la ilegalidad una conducta, de la impunidad un hecho cotidiano,del olvido histórico una actitud partidaria. Mi último voto priísta fue por la fórmula Beatriz Paredes y Javier Gue-rrero, a quienes admiro y respeto. En Beatriz reconozco a la persona que enel PRI condensa la capacidad, el talento y el compromiso con las mejorescausas de la nación. Con Javier Guerrero, me unen lazos de fraternal amis-tad y años de lucha en las mismas trincheras de compromiso con la gente delpueblo. 241
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ MIEMBROS DE LA COCOPA EN EL MUNICIPIO DE JONISTIÉ EN LA ZONA NORTE DE CHIAPAS. En lo personal, creo que su lugar no debiera estar al lado de quienesconciben al PRI como una cofradía donde se vale todo, con el fin de conser-var u obtener el poder. Sin embargo, soy profundamente respetuoso de susconvicciones personales. La división en el PRI manifiesta que no todo el partido es igual, ni todoslos priístas coinciden con los métodos empleados, por lo que la batalla al in-terior será intensa. Existen compañeras y compañeros de valía que sientodejar; cuadros honestos y nacionalistas que habrán de redoblar sus esfuer-zos para dar alternativas a sus bases militantes hoy seriamente afrentadas,pero no creo que el camino sea validar a una dirección espuria y productodel fraude. No creo en los discursos huecos y burocráticos, que para justificar loinjustificable, hablan de unidad e institucionalidad, cuando éstas no existen. La inconsistencia ideológica, aunada al pragmatismo político, puedeconfundir institucionalidad con complicidad. Ante esta situación, hoy hago del conocimiento del público mi deci-sión de renunciar de manera irrevocable al Partido Revolucionario Institu-cional, y por lo tanto, constituirme en diputado independiente. 242
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Utilizar esta representación popular para el bien de los Baja California-nos y para alcanzar el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés, loscuales firmé como testigo el 16 de febrero de 1996 en representación delCongreso de la Unión. Participar en la Construcción de una Gran Alianza Opositora en BajaCalifornia, que le permita a la sociedad recuperar el clima de seguridad, par-ticipación y bienestar perdidos. Participar en la creación de un Frente Nacional Democrático, que aglu-tine a todas las fuerzas progresistas, democráticas, de izquierda, que enfren-te con éxito al proyecto de la derecha mexicana, hoy en el poder. Las tareas hacia el futuro son enormes, el país reclama un proyecto denación incluyente construido a través de un proceso de diálogo nacionalque fructifique en una Reforma del Estado Mexicano, donde el convocantesea el Congreso y la sociedad, la principal protagonista. Una reforma que consulte a los obreros, a los campesinos, a los univer-sitarios, a los jóvenes del campo y la ciudad, que recupere la humildad parareconocer que la ley indígena aprobada, no cumple las expectativas, el recla-mo y la deuda histórica que México tiene con los pueblos originarios, Se requiere una nueva relación entre el Estado y la sociedad mexicana,donde los partidos dejen de ser sólo organizadores de elecciones y se con-viertan en promotores de una nueva organización social que incorpore a lavida pública, la rica experiencia comunitaria del pueblo mexicano. Algunas compañeras y compañeros me han planteado que están pen-sando en una decisión similar a la que hoy anuncio, otros me han dicho quepiensan dar la lucha desde adentro del partido. A unos y a otros respeto lo que determinen, pero me siento con la obli-gación de decirles que dentro del PRI hay muy poco qué hacer, ninguna or-ganización política tendrá la confianza para tratar con una dirección surgidadel fraude y la componenda. Por ello los invito a construir un nuevo camino de esperanza, a lucharjunto a nuestro pueblo por sus demandas, por sus reclamos ancestrales, poruna nueva sociedad más justa, más democrática, más participativa. Estoy convencido que los miles de priístas conforman la base social,son gente modesta, honesta y sincera, pero también los he visto frustrados e 243
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZimpotentes cuando van a promover el voto y hay quienes los increpan poractos de corrupción o represión, de los cuales son totalmente ajenos. Reconocernos como lo que somos es el reto que nos espera a quieneshemos luchado juntos durante estos últimos años. Algunos de mis compa-ñeros han coincidido en esta decisión; otros se han solidarizado desde susrespectivas posiciones. Todos ellos saben que siempre podrán contarconmigo. En respuesta al fallo de la Suprema Corte de Justicia53En relación con los últimos acontecimientos, acerca de las reformas consti-tucionales en materia indígena, consideramos necesario hacer las siguientesconsideraciones y propuestas: 1.- Los Acuerdos de Paz en Materia de Derechos y Cultura Indígena,firmados entre el gobierno mexicano y el EZLN, fueron pactados en el mar-co de una negociación amparada por la Ley para el Diálogo, la Conciliacióny la Paz Digna en Chiapas, aprobada por unanimidad en el Congreso de laUnión, el 11 de marzo de 1995. Es decir, los Acuerdos de San Andrés La-rrainzar, no fueron el resultado de una ocurrencia, ni de un momento de ins-piración, sino la conclusión de un proceso de negociación, que contó con elrespaldo, la autoridad y el compromiso de todas las fuerzas políticas del paísy todas las instituciones de la República. 2.- La elaboración de la Iniciativa de modificaciones constitucionalesen materia indígena derivada de dichos acuerdos, fue elaborada en San Cris-tóbal de las Casas, por la COCOPA, en noviembre de 1996, por acuerdo delas partes del gobierno federal y el EZLN, bajo la coordinación del senadorLuis H. Álvarez del PAN, quien fungía como presidente de la Comisión Le-gislativa. Participaron en la elaboración de la misma, 15 legisladores, 4 del53 Posición sostenida por el diputado Jaime Martínez Veloz en conferencia de prensa, celebrada en el Palacio Legislativo de San Lázaro el día 9 de septiembre de 2002, en relación al fallo de la Suprema Corte de Justicia de la nación. 244
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAPRI, 4 del PRD, 3 del PAN, 2 del PT, 1 del Congreso de Chiapas y un represen-tante del gobierno de dicha entidad. 3.- La iniciativa de ley, es una trascripción puntual de los Acuerdos dePaz firmados, nunca fue una interpretación de los mismos. El contenido dela Iniciativa de Ley Indígena de la COCOPA, es el contenido de los Acuerdosde San Andrés Larrainzar, ni más ni menos. 4.- A pesar de estar avalados por sus representantes, con sus hechos, elex presidente Zedillo desconoció en la práctica los acuerdos firmados porsu gobierno. 5.- El presidente Fox, presentó la Iniciativa de la COCOPA, en un actomediático de propaganda política, poselectoral, pero jamás la defendió. Lasupuesta resignación, frente al texto final del dictamen y a la desnaturaliza-ción de los Acuerdos de San Andrés, contrasta frente a la actitud asumidapor el Ejecutivo Federal, en la reforma fiscal o eléctrica. No hay punto decomparación. En la Reforma Indígena, el presidente Fox, se dice respetuo-so del Congreso, en la Reforma Fiscal lo descalifica y en la Eléctrica lochantajea, presiona e intenta avasallar. 6.- El procesamiento de la Iniciativa de Ley de la COCOPA, se realizó enun contexto, donde los grandes ausentes de la discusión indígena, fueronlos propios indígenas. El dictamen aprobado por el Congreso de la Unión,no contempla a las comunidades indígenas como entidades de derecho pú-blico, no les reconoce dominio y jurisdicción en sus tierras y territorios so-bre los recursos naturales, salvo aquellos que son del dominio de la nación,no garantiza los derechos políticos de los indígenas, como tampoco permitela asociación de comunidades y municipios indígenas, entre otras grandesomisiones. 7.- Hasta hoy, los únicos aplaudidores del dictamen aprobado por lasCámaras de Diputados y Senadores en materia indígena, han sido los no in-dígenas. La no observancia de lo dispuesto en el artículo sexto del Convenio169 de la OIT y la exclusión de los pueblos indígenas fue la constante delprocedimiento legislativo que culminó en esta etapa, con el desconocimien-to de los derechos indígenas. Los Congresos locales de los diez estados de laRepública con mayor población indígena, votaron en contra de la reformaaprobada por el Congreso. 245
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ 8.- Mienten quienes dicen que la Corte avaló el contenido de la reformaconstitucional que distorsionó los Acuerdos de San Andrés. Lo que la Cortedeterminó, fue aprobar, con un criterio conservador, una tesis jurispruden-cial que parte de la convicción de que “la función del órgano reformador essoberana, no sujeta a ningún tipo de control externo, porque la configura-ción compleja del órgano y en la atribución constitucional de su función seencuentra su propia garantía”. La Corte declaró su incompetencia paraabordar un asunto, que desde su perspectiva, debió o debe decidirse en elámbito legislativo, es decir, en el Congreso de la Unión. Se puede decir quese lavó las manos, pero no que avaló el contenido de la Reforma Constitu-cional que desnaturalizó los Acuerdos de San Andrés. Pudiendo hacerlo, laSCJN canceló la oportunidad de abrir una puerta a los pueblos indios. 9.- El fallo de la Corte en todo caso expresa el criterio conservador yexcluyente que caracteriza al Estado mexicano en su relación con los pue-blos indios. Es parte de lo que hay que cambiar en este país. El fallo de laCorte habla por sí mismo de la conformación excluyente de los cuerpos ju-diciales de México y por lo tanto su noción de derecho no contempla la vi-sión pluriétnica, ni pluricutural que constituye la esencia fundamental deMéxico. Los indígenas están excluidos de todas las instituciones oficiales. 10.- No obstante, la Iniciativa de la COCOPA sigue vigente. Ante la au-sencia de resultados en el Proceso de paz y el rechazo de los pueblos indíge-nas a la reforma constitucional aprobada, un grupo de más de 160 legislado-res volvimos a presentar la Iniciativa de la COCOPA a la Cámara de Diputa-dos, en el mes de febrero del presente año, en un nuevo intento por reencau-zar el diálogo y el proceso de paz. Quienes la presentamos, lo hicimos por-que preveíamos el escenario en el cual nos encontramos y porque estamosconvencidos de la vitalidad que puede representar para el país un Poder Le-gislativo, actuante, convocante e incluyente. El hecho de que esta nuevapresentación de la Iniciativa de Ley haya sido firmada por diputados que in-cluso votaron a favor de la misma, habla del reconocimiento de que la refor-ma aprobada, no respondió ni a las expectativas de los indígenas, ni al pro-ceso de paz. 11.- Este esfuerzo, no puede ni debe desestimarse. Es una ventana parala paz y tal vez la última oportunidad de retomar el cauce del diálogo. 12.- Para ello es necesario, que las Comisiones de Gobernación, PuntosConstitucionales y de Asuntos Indígenas, junto con la COCOPA, determi- 246
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAnen un procedimiento incluyente de consulta con los pueblos indígenas, talcomo está contemplado en el Convenio 169 de la OIT. Al mismo tiemposerá necesario invitar al Congreso de la Unión a una delegación del EZLN,para su incorporación al proceso de discusión y análisis de la Iniciativa deReforma Constitucional Indígena. Invitar al EZLN al Congreso de la Unióna un proceso de análisis republicano y parlamentario de la Iniciativa de Ley,puede ser el punto de partida, para la recuperación del proceso de Paz, hastahoy empantanado. 13.- El Congreso de la Unión, por su conformación plural y sus faculta-des constitucionales, es quien tiene la capacidad de ser convocante a un pro-ceso histórico reformador de esta envergadura. La decisión de asumir uncompromiso de esta naturaleza es la que determinara el tipo de Congreso alque pertenecemos. 14.- Estamos a tiempo de evitar un estallido social. A las Comisionesdel Congreso sólo les solicitamos un tratamiento republicano, respetuoso yresponsable de la Iniciativa de la COCOPA. 15.- Las dificultades son enormes, existe una situación altamente ex-plosiva en las comunidades indígenas del país. La movilización nacional in-dígena apenas empieza. En la reanudación del diálogo en Chiapas, lo quehaga el Congreso de la Unión será definitivo. 54 Jugar con ventajaUn fantasma recorre nuestro país... …perdón, hace algunos años pudiera haber iniciado algún artículo conésta clásica introducción copiada del Manifiesto Comunista. Hoy tendría-mos que empezar con una introducción menos académica y tal vez alejadade la nostalgia de los escritos libertarios de los setentas y los ochentas. Hoy mas bien tendríamos que decir, en el lenguaje zapatista, un chingode fantasmas recorren nuestro país.54 Documento presentado en coloquio convocado por la Secretaría de Elecciones del PRI, celebrado el 15 de noviembre del 2003 en el Hotel Marriot del Distrito Federal. 247
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZLUIS H. ÁLVAREZ, BENIGNO ALADRO, HEBERTO CASTILLO, PABLO SALAZAR MENDICUCHÍA, JAIMEMARTÍNEZ VELOZ, SUBCOMANDANTE MARCOS, CÉSAR CHÁVEZ, JOSÉ NARRO Y JUAN CARLOS GÓMEZ. Los fantasmas de la desconfianza, de la incertidumbre, de la desigual-dad, de la injusticia, de la corrupción, de las adicciones, del narcotráfico, dela inseguridad, de la pobreza, de la incompetencia política, de la simulación,del agandalle, de la tranza, entre otros, son parte cotidiana de la vida públicamexicana. Los procesos electorales no son la excepción. La función pública hasido convertida en una enorme tómbola. La vieja clase política y su demago-gia han sido sustituidas por gerentes de medio pelo, sin rubor para hacergala de su culto a la ignorancia. Fox dice que es empresario no político. Por sus hechos demuestra queno es ni lo uno ni lo otro. El respeto a su investidura lo sustituye por la cha-bacanería y las actitudes chambonas y grotescas. El escarnio público sobre la figura presidencial, es un espectáculo la-mentable. Hizo de la descalificación del poder legislativo, su cruzada y suestrategia personal, que terminó por descalificar a ambos. La política es hoy una práctica desprestigiada, el ciudadano no se ve re-flejado en sus instituciones. Legisladores, funcionarios, y empresarios no 248
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAacaban de entender, que el hartazgo social viene desbordando desde hacetiempo la función pública. Aunado a lo anterior, la derecha mexicana escudada en una actitud dehipocresía y falsa moral, no desperdicia oportunidad alguna para descalifi-car a lo político. Bravo Mena por ejemplo llama a “no ideologizar” la priva-tización eléctrica. Para el dirigente panista, hay que entregar el país, en esta-do de inconsciencia o lo que es lo mismo, para la derecha, ser lacayo del ca-pital trasnacional es una acción socialmente aceptable, pero tener ideologíaalguna, es una acción denigrante. Parten de la idea, de que Dios existe, espanista y como vota por ellos, sus imprudencias son perdonadas ysantificadas. Cierto es que la vida política actual es diferente a la de décadas anteriores. Hay distintas reglas del juego, pero una constante sigue presente. Elque tiene el poder, juega con ventaja. Subrepticia, disfrazada, abierta o des-carada puede ser la modalidad que asuma la lógica del poder, pero al final decuentas, el que tiene los instrumentos para perpetuarse en el poder, lo usasin escrúpulos. Los medios que hoy se utilizan son más sofisticados que en el pasado,recurren a la tecnología de punta, el marketing, etc., pero la inequidad sigue es-tando presente, tanto en la actividad electoral, como en la función publica. La imposición de medias verdades frases mediáticas, slogans vacuos, su-tiles o estridentes, atiborran la ya de por sí intrascendente programación te-levisiva mexicana, con un descaro sin limites. Ejemplo de esto es la actualcampaña del gobierno panista, que parece diseñada para personas con un IQtan bajo, similar al de los nuevos mandarines mexicanos. Más energía, más empresas, más empleos, afirman los desesperados yreiterativos spots oficiales. Les falta agregar que esto será una realidad, peroen Estados Unidos. Si alguien desea perder el tiempo y organizar una cam-pana mediática para retrasados mentales, puede coleccionar los aburridosspots, de la Secretaría de Energía y cuando menos amenazar con castigar aquienes se porten mal a una sesión entera frente a una televisión, para que serecete completa la serie que podemos denominar, “los trajes a la medida deFeli-pillo el sastrecillo valiente”. La reforma eléctrica de Fox, pretende arrebatarle a la CFE, la distribu-ción de energía a los 120 mil mayores consumidores, que facturan el 60% de 249
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZlos ingresos totales de esa compañía, la cual tendrá que atender a los restan-tes 25 millones de usuarios con solo el 40% de los ingresos actuales. Comomerolico de pueblo, Vicente Fox, recrea un juego de palabras para ignoran-tes, como muchos de su gabinete, dice que no privatizará la CFE, pero no in-forma que la convertirá primero en chatarra para luego rematarla a preciosridículos y quizá como en el caso de los bancos luego se tenga que producirotro Fobaproa, para rescatar la industria eléctrica quebrada. Después quizásse podrá pagar la deuda ya no con petróleo, tal vez como en el caso delArgentina, donde los acreedores solicitan se les pague con el territorio de laPatagonia, en México tal vez pidan Baja California o Chiapas o las platafor-mas marítimas del Golfo de México. ¿Por qué no?, ¿ya se nos olvidó Irak? Elpretexto puede ser cualquiera, para la arrogancia estadounidense no haylímites. Ante el desplazamiento del PRI de la Presidencia de la República, don-de ésta se constituía como el factor de cohesión de ese partido, los goberna-dores han asumido en los hechos un nuevo tipo de centralismo, donde a tra-vés del uso y abuso del poder, imponen criterios y directrices para conservara su partido en el poder. Esta lógica del poder es la que domina los escenarios estatales, dondelos medios de comunicación en su mayoría son expresión de grupos de po-der económico o político local, por tanto difunden líneas editoriales, co-lumnas políticas, u omiten información según convenga el caso, para el lo-gro de sus propósitos. Las excepciones son raras, existen, pero no constitu-yen un contrapeso de los medios que utilizan, usan o abusan los grupos depoder estatales. Difunden supuestas encuestas, difaman candidatos,ocultan información, o editorializan la misma, etc, etc. En los planos estatales, mucho de los gobernadores se han convertidoen señores de horca y cuchillo, quitan presidentes de partido, (igual que Sali-nas, Zedillo y los anteriores presidentes) funcionarios electorales o magis-trados. Los Congresos estatales, están acotados por la medianía de las buro-cracias partidarias locales y por una relación de supeditación a un PoderEjecutivo con enorme capacidad de manejo discrecional de los recursospúblicos. Ningún partido se salva. Ejemplos pululan. Promueven sin pudor y sinescrúpulos, intensas y costosas campañas publicitarias antes y durante los 250
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAtiempos de las campañas electorales estatales a favor de su partido, o de sucandidato en las elecciones internas, con una lógica salvaje e impune. Sonpromotores de campañas cortas, donde los candidatos de oposición no tie-nen tiempo de posicionarse, mientras que sus campañas publicitarias deautopromoción se programan y ejecutan durante meses. La resolución de la Corte sobre Colima, nos guste o no, puede ser unpunto de partida para sanear las relaciones políticas estatales, pero habráque ser parejo, porque las causales que fundamentaron la nulidad del proce-so electoral en ese estado, son las mismas que se produjeron en la eleccióndel 2001 en Baja California, donde el PAN cometió las mismas irregularida-des que se dice se cometieron y sustentan el fallo sobre Colima. Hoy Baja California es el estado con mayor índice de criminalidad enMéxico, gracias a una elecciones donde las mafias de traficantes de droga,de indocumentados, de armas, tratantes de blancas y polleros, financiaron yapoyaron al PAN en Baja California, estado que sufre el acoso de la culturade consumo, del desgarramiento de su tejido social, con el índice de adictosmás grande del país, convertido tristemente hoy por la política entreguistapanista, en el cuarto de máquinas del estado de California de los EstadosUnidos. En nuestro Estado el gobierno entrega activos, playas, y permite laconsolidación de una estrategia trasnacional para abastecer de gas y energíaal sur de California, desde territorio mexicano. En el plano nacional, la incapacidad del PRI para asumir y conduciroportunamente los cambios que definen al desarrollo económico, político ysocial, fue lo que determinó el fin de su hegemonía, que tal vez se inició en el68, continuó con la defenestración de su Corriente Democrática y llegó a2000 con la pérdida de la Presidencia de la República. Los inéditos desenlaces del pasado reciente ayudan a explicar las razo-nes de la falta de rumbo nacional estratégico; de la incertidumbre; del desa-juste político; del trastocamiento de posiciones; del oportunismo; del me-nosprecio a la ideología y el programa en todos los partidos; del desordengubernativo; del galopante desengaño y desilusión sociales de la políticaque, en suma, caracterizan a la actualidad nacional. Entre spots de utilería ba-rata, dosis de Prozac y frases chambonas, se desmorona el gobierno que pro-metió el cambio, mientras los problemas se acumulan y las tensiones se en-durecen. 251
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ En el nombramiento de los nuevos consejeros del IFE, se expresa la ley“del que tiene mas saliva, traga mas pinole” La Reforma Democrática delEstado, se convierte en parte de la demagogia partidaria. El PRI y el PAN, enun acto de agandalle imponen a quienes mejor les convienen y al PRD se lecierra el mundo para promover la reelección de uno de los consejeros. A losojos de la sociedad, en todos los partidos imperó la lógica de pandilla, no larazón o el diseño de una acción institucional, para construir un acuerdo quegenere certidumbre y confianza ciudadana. Al estilo de Al Capone se repar-tieron el IFE como botín; incluso los promotores de dicho desaguisado seregodean en público de semejante estulticia. No cabe duda que la ignoranciaes atrevida. ¿Dónde queda el discurso de la equidad, la transparencia y la imparcia-lidad? Donde siempre: en la basura. Mientras tanto, la desconfianzaciudadana aumenta. ¿Era muy difícil proponer un procedimiento para realizar una convo-catoria pública para que las personas que tuvieran el perfil y los conocimien-tos en la materia presentaran un examen de oposición, ante un jurado inte-grado por académicos de la UNAM, el Colegio de México y el ITAM, cuyos re-sultados fueran la base para el nombramiento de los consejeros?. Para la ciu-dadanía no. Para las burbujas parlamentarias, esto es imposible. Hoy el IFE está bajo sospecha. Pero de las cúpulas partidarias no se sospecha, de todas ellas se tiene lacertidumbre y la plena comprobación de su incapacidad para generarPolíticas de Estado. Faraonas y faraones del PRI y el PRD, en la Cámara de Diputados, hanimpuesto el imperio de la mediocridad cupular y la marginación de las basesorgánicas, excluyendo en sus recursos movilizaciones de masas que influi-rían en la correlación de fuerzas negociadoras. Los del PAN son simplemen-te una mala copia del viejo estilo que criticaban y hoy practican, como vasa-llos acríticos de la política presidencial. Salvo honrosas excepciones. En este renglón no hay partidos políticos grandes y partidos chicos,hay políticos pequeños, en partidos grandes o chicos, y aunque menos, perotambién hay políticos de Estado, la mayoría marginados de las direccionespartidarias o en su caso acotados por la coyuntura. 252
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAA manera de conclusiónRecuperar la confianza ciudadana es un imperativo de las instituciones me-xicanas. Generar certeza, cohesión social y políticas públicas coherentes,constituyen una necesidad básica de la acción pública. Acuerdos sustanti-vos y no componendas vergonzantes pueden ser un punto de partida para lageneración de un funcionamiento equilibrado del sistema político mexica-no. Políticos, funcionarios, legisladores, empresarios, sindicatos, universi-dades, organizaciones sociales, estamos comprometidos en el rescate de lopolítico, por la vía de los mecanismos institucionales, que hoy todavía pode-mos utilizar. De no hacerlo, que no nos sorprenda otro primero de enero oque algún día amanezcamos con un país que se nos deshace entre las manos. Hoy, más que nunca, se hace presente la propuesta de Colosio de la Re-forma del Poder, que después se ha intentado acotar a una supuesta Refor-ma del Estado, que atienda sólo asuntos de reorganización administrativa,limitado a cuestiones secundarias e irrelevantes, para no tocar el fondo delreclamo social, y la esencia del pensamiento colosista, que era directo ypuntual. Por poner sólo un ejemplo de esa forma directa de Colosio para abor-dar los problemas sociales, podemos hacer referencia a su discurso de aquel6 de marzo, con respecto al conflicto armado en Chiapas cuando señalo;“Los priístas debemos reflexionar; como partido de la estabilidad y la justicia social, nosavergüenza advertir que no fuimos sensibles a los grandes reclamos de nuestras comunida-des, que no estuvimos al lado de ellos en sus aspiraciones; que no estuvimos a la altura delcompromiso que ellos esperaban de nosotros. Tenemos que asumir esta autocrítica y rom-per con las prácticas que nos hicieron una organización rígida, superar las actitudes quedebilitan nuestra capacidad de innovación y cambio’’. Yo pregunto ¿Qué ha hecho el PRI, para ser consecuente en este temacon el pensamiento Colosista? Este era el punto de partida que debía reorientar, en aquel entonces, laactitud del PRI hacia el conflicto. La aparición del EZLN y su tremendo lla-mado de atención sobre la situación en la que viven los pueblos indígenas deChiapas y del resto del país, brindaba un magnífico espacio para saldar unode los grandes pendientes históricos de este país. 253
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Reforma del Poder, significa un nuevo pacto social, una redistribucióndel poder político y al mismo tiempo de la riqueza nacional. Ese es el reto ycreo que hasta ahora el PRI y los demás partidos no han sabido estar a la altu-ra del desafío. La abstención no miente, la decepción ciudadana es cada vezmayor, recuperarla es un compromiso ineludible y el único camino posiblede conducir los cambios que México reclama. 55 EZLN: referente moral de la izquierdaLas tensiones en el país se acumulan, las presiones por apoderarse de nues-tras reservas energéticas aumentan. La lógica gubernamental está determi-nada por los intereses del capital trasnacional y los de la Casa Blanca. Aero-puertos y bancos privatizados sangran y disminuyen el presupuesto públi-co. Anualmente se entregan 48 mil millones de pesos (serán 125 mil millo-nes el próximo año) a una banca parasitaria que incrementa sus ganancias,pero que es incapaz de otorgar los créditos que el desarrollo nacional recla-ma. La clase obrera mexicana puede “elegir” a su presidente o gobernador,no a su dirigencia sindical. Contratos blancos y líderes charros son protegidosy solapados por autoridades estatales y federales. Los jornaleros de San Quintín, Baja California, y su descendencia labo-ran en condiciones infrahumanas; las trabajadoras de las maquiladoras lohacen bajo condiciones que afectan su salud y la de sus hijos, sin derecho autilidades ni a las atenciones mínimas que la ley les otorga. A solicitud deBush, la “preocupación” de Fox por los derechos humanos está en Cuba,no en la obligación del Estado de vigilar el respeto a los derechos laboralesde los y las trabajadoras, plasmados en las leyes mexicanas. Las costas mexicanas y los yacimientos de gas en territorio mexicano seceden a las trasnacionales con singular alegría. El fantasma de la argentini-zación es real y ya está en marcha con la complicidad gubernamental. Lapresencia del narcotráfico permea todas las estructuras policiacas, guberna-55 La Jornada, sección Opinión, 30 de abril de 2004. 254
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAmentales y partidarias. En muchos lados el crimen organizado es un poderparalelo; en otros, el poder real. La principal aportación del Tratado de Libre Comercio para la economíamexicana son los más de 12 mil millones de dólares que envían de EstadosUnidos los trabajadores mexicanos, principalmente del campo, quienes alverse desamparados por una política de Estado que no garantiza el desarro-llo ni la productividad agrícola emigraron en busca del empleo que no en-contraron en nuestra patria. Empresarios y políticos se despedazan. Nadie deja títere con cabeza.Se avienta estiércol con ventilador. Todo se vale con tal de desprestigiar aladversario. La tragicomedia de la política mexicana parece interminable.Cada cual usa sus pretextos y argumentos a discreción y conveniencia, peronadie se salva. PRI, PAN y PRD han hecho de la frase “cuéntame a mí, que sétu historia” su eslogan preferido. Mientras esto pasa, lejos del escándalo y la putrefacción oficial, una or-ganización de hombres y mujeres humildes avanza con dignidad en la con-solidación de un sistema de autogestión y autogobierno. Frente a una clasepolítica que elude su responsabilidad republicana y se involucra fácilmenteen asuntos frívolos e intrascendentes, el EZLN sobresale y destaca por sucongruencia y honestidad sin adjetivos. Durante el proceso de diálogo nunca pidieron intercambiar prebendaspor principios. Pidieron y dieron respeto. La respuesta del gobierno, encambio, fue irrespetuosa, provocadora y traicionera. Minimizado en un tiempo por amigos y enemigos, en medio del ester-colero de empresarios y políticos, sobresale la fuerza moral del EZLN. Lacircunstancia actual es diferente a la de 1994: hoy la fortaleza del EZLN radi-ca en su respetabilidad como organización. Sus armas principales no son lasmilitares, sino la razón histórica y el reconocimiento público de un trabajointerno y externo congruente con sus principios y su forma de ser, actitudesausentes de las actuales burocracias partidarias, empresariales y guberna-mentales. En la izquierda mexicana existen importantes referentes morales, per-sonalidades, organizaciones de masas, militantes partidarios de base, orga-nismos no gubernamentales, dirigentes sociales, ciudadanos distinguidos,pero en este momento de crisis institucional el peso y la estatura del EZLN se 255
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZDIÁLOGO ENTRE EL SUBCOMANDANTE MARCOS Y EL DIPUTADO MARCO ANTONIO MICHEL, MIEMBRO DE LA COCOPA.agigantan. De Chiapas a Tijuana, el EZLN se ha ganado un lugar especial enel corazón de los mexicanos. Su presencia en el imaginario colectivo es in-cuestionable. De un amigo mío escuché la frase de que “en política la circunstancia loes todo”, la cual, aplicada al momento actual, en medio de la crisis más seve-ra del sistema de partidos, nos permite esperar que ojalá tengamos, comodice Guillermo Almeyra en su espléndida colaboración del domingo pasadoen La Jornada, la capacidad para generar un Movimiento de Movimientosrumbo a 2006. Y esta posibilidad es aterradora para las oligarquías naciona-les y extranjeras, así como para sus mediocres, aburridas e intrascendentesburocracias partidarias. Esta idea y muchas otras deberán ventilarse para construir una alterna-tiva de poder, que permita crear un Nuevo Pacto Social y una sociedad de-mocrática, justa, libre, digna e incluyente. En todo ello, la palabra o el silen-cio del EZLN serán determinantes. 256
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA 56 Elecciones en zona zapatistaEste domingo 3 de octubre hay elecciones municipales y de renovación delCongreso local de Chiapas. Los comicios también se efectuarán en los mu-nicipios autónomos zapatistas, cuyas Juntas de Buen Gobierno han conve-nido respetar los trabajos de los órganos electorales y sólo piden que “asícomo nosotros respetamos a quienes quieren votar, ustedes respeten aquienes no quieren hacerlo”, pero sobre todo señalan “en los días previos ala jornada electoral... y ese día... el Instituto Electoral de Chiapas podrárealizar su trabajo sin obstáculo alguno de las comunidades zapatistas...” Este compromiso, que podría pasar desapercibido, es una manifesta-ción significativa de la voluntad política y de la viabilidad de las Juntas deBuen Gobierno, que ya constituyen una alternativa exitosa de autogestióncomunitaria. La actitud zapatista adquiere mayor realce si recordamos queformalmente se mantiene una declaración de guerra contra el gobierno fe-deral. Pero, además, la decisión indígena es una expresión de la posibilidadindiscutible de convivencia pacífica entre comunidades divergentes, pues,como declaran, “nosotros no queremos que a fuerza todos se haganzapatistas, sino que cada quien sea como quiere ser, pero respetando ysiendo respetados”. Es significativo el velo de silencio del gobierno federal, el autismo delos partidos y de algún sector de la “izquierda”, más aún si asumimos que elcompromiso indígena hacia las elecciones es una demostración de fuerzaacerca de la viabilidad incluyente del zapatismo. De hecho, al presentar surendición de cuentas, han resaltado la consolidación de su proyecto políticoal especificar los programas y recursos aplicados por las Juntas de Buen Go-bierno, que “nacieron para atender a todos, a zapatistas, a no zapatistas, eincluso a antizapatistas”. Asimismo, los indígenas chiapanecos han dejadoclaro que la estructura del EZLN no tiene ninguna facultad de mando en las56 La Jornada, sección Opinión, 1 de octubre de 2004. 257
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZestructuras autogestivas comunitarias; es decir, el movimiento zapatista di-luye cada vez más su aspecto militar. Para los zapatistas, los caracoles y las Juntas de Buen Gobierno son ex-presiones de identidad indígena que constituyen el obligado referente his-tórico, cultural y simbólico de la nación. Hasta el momento son los indíge-nas chiapanecos quienes han construido desde abajo “un programa de lu-cha, con base en la agenda real nacional, no el que promueven políticos ymedios” Las Juntas de Buen Gobierno están cumpliendo un año de funciona-miento entre el acoso y la propaganda adversa de la pedestre derecha mexi-cana y los acólitos de la “democracia sin adjetivos” que auguraron que conel zapatismo vendrían la desintegración del estado y la balcanización delpaís, circunstancia de la que sólo es responsable la entreguista oligarquíamexicana. Por el contrario, los caracoles y las Juntas de Buen Gobierno sonespacios de identidad nacional, resistencia y autogestión comunitaria que alestar demostrando su éxito y viabilidad se constituyen en las manzanas “po-dridas” de la canasta, que hay que aislar, separar o destruir antes de que lagente común las tome de ejemplo al darse cuenta de que es posible construirun proyecto soberano incluyente tomando en sus manos el destino suyo y elde sus seres queridos, tal como hacen los zapatistas. Porque aun quienes demonizan a los municipios autónomos deberánreconocer las muestras de convivencia pacífica de la que han dado suficien-tes pruebas las Juntas de Buen Gobierno. Existen ejemplos de colaboracióny coordinación entre las autoridades “legalmente” constituidas y las “auto-ridades” rotatorias del zapatismo. Ni usurpación de funciones ni duplica-ción de actividades, más bien ambas estructuras de gobierno se comple-mentan y refuerzan con ventajas significativas a favor del esquema zapatis-ta, que privilegia en todo momento la conciliación. Los agoreros de labalcanización se quedaron sin sustancia. Lástima, Margarita. En la selva chiapaneca existe respeto a los zapatistas de todas las orga-nizaciones sociales y políticas serias que, sin pertenecer al EZLN, compartensus mismos sueños y anhelos. La convivencia los hermana. Sólo loscaciques apestan. La coexistencia de sistemas paralelos de gobierno ha sido posible enlos territorios autónomos manteniendo absoluto respeto a los derechos in- 258
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAdividuales de la población; es más, los indígenas han lanzado el reto de que“estamos abiertos para que cualquiera venga y corrobore si el ejercicio denuestros derechos como pueblos indios viola algún derecho individual”.No les espanta el escrutinio público, por el contrario, lo promueven. Esta es la razón del zapatismo que construye, en medio de una digna yrebelde resistencia, una forma de vida, alejada del escándalo y la banalidadde la clase política mexicana, hecha bolas con ocurrencias, diatribas yfrivolidades. Justo hoy, hace nueve años, la primera COCOPA se reunió con la co-mandancia zapatista en el Aguascalientes de La Realidad, donde se establecie-ron compromisos por la paz con justicia y dignidad. El aroma con sabor amaple de humo del tabaco que envolvió la atmósfera de la pequeña cabañadonde se realizó aquella reunión sigue presente entre quienes seguimos ter-cos en cumplir los Acuerdos de San Andrés y la transformación democráti-ca de México. Salud. 57 EZLN: Un pasado muy presenteHay pasados que avergüenzan y pasados muy presentes que dignifican. ElEZLN es de estos últimos. Fobaproa, rescate carretero, privatización aero-portuaria, corrupción institucionalizada, traición de los acuerdos de SanAndrés, impunidad del crimen organizado, fracaso del sistema penitencia-rio, asesinatos no esclarecidos, extranjerización bancaria, violencia genera-lizada son, entre muchos otros, factores que significan un lastre de un pasa-do muy reciente, cuyos efectos sufre México. La incapacidad de las institu-ciones no es un supuesto, sino realidad. El reciente “lapsus” presidencial al responder a una pregunta sobre elEZLN y declarar que el zapatismo es “asunto del pasado”, tuvo que ser acla-rado por la Secretaría de Gobernación. Aunque el EZLN ha demostrado queno necesita “vejigas para nadar”, la respuesta colectiva sobre la vigencia za-patista fue contundente. Amigos y enemigos reconocieron la existencia de57 La Jornada, sección Opinión, 21 de enero de 2005. 259
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZla organización que puso en el centro del debate nacional los temas del Mé-xico olvidado y que ha demostrado en la práctica enorme capacidad de orga-nización, ingenio, creatividad y dignidad. El intento por reducir y minimizaral zapatismo ha fracasado una y otra vez. El debate público sobre el tema fue amplio; cada quien declaró, aclaróy reclamó lo que le vino en gana, pero pocos o casi nadie se comprometió aabordar la sustancia del problema, que radica en el incumplimiento de losacuerdos de San Andrés, tema muy socorrido para efectos electorales, peroabandonado por instituciones políticas y gubernamentales. Quienes participamos en la primera COCOPA nos comprometimos aluchar por el cumplimiento de los primeros acuerdos del proceso de nego-ciación entre el gobierno y el EZLN. La iniciativa de modificaciones consti-tucionales en materia de derechos y cultura indígenas no fue una ocurrencianuestra, sino que recoge literalmente el texto firmado entre las partes. El proceso de negociación tampoco se realizó como un acto de samari-tanismo gubernamental. La negociación se produjo bajo el amparo de la Leypara el Diálogo, la Paz y la Reconciliación en Chiapas con el respaldo de lostres Poderes de la Unión. Por ello resulta vergonzante y ruin que los resulta-dos de dicho proceso se hayan tirado a la basura para aprobar un texto cons-titucional que nada tiene que ver con el proceso de paz y sí mucho con unaburla para todos aquellos que participaron en los diálogos de San Andrés. ¿Qué legislador se puede ufanar de haber aprobado una ley que noaceptan sus destinatarios? Ningún pueblo indígena, zapatista o no, estáconforme con el texto aprobado por el Congreso de la Unión. ¿Cuesta mu-cho reconocer el error legislativo? ¿Qué Presidente puede sentirse satisfe-cho con haber turnado una iniciativa de ley al Congreso y no esgrimir losargumentos para su defensa? Frente a las causas que originaron el levantamiento armado en 1994, másque declaraciones se requieren hechos, no sólo de carácter material y social(sin dejar de reconocer su importancia), pero sobre todo de hechos que per-mitan construir una nueva relación entre el Estado y los pueblos indios, locual pasa necesariamente por la impostergable reposición del procedimien-to legislativo para aprobar lo pactado en San Andrés Larrainzar el 16 de fe-brero de 1996. Una nueva legislación no resolverá de facto los ancestrales re-zagos, pero sí permitirá a las comunidades indígenas tener un marco jurídi- 260
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAco que respalde su desarrollo institucional, alejado de los vaivenes sexenaleso las modas filantrópicas, y sobre todo contribuirá a la consolidación de unnuevo pacto nacional. Quienes descalificaron la Iniciativa COCOPA y la acusaron de “balcani-zar” el país son los mismos que han permitido el desmantelamiento delEstado mexicano y ahora son empleados de las trasnacionales que adquirie-ron los activos, que anteriormente eran parte del patrimonio nacional. Fir-mas estadunidenses controlan satélites y ferrocarriles; daneses, españoles,franceses y alemanes, los aeropuertos; el cártel internacional de los energéti-cos tiene en su poder permisos y concesiones para mercadear el consumonacional de energía y abastecer, desde territorio mexicano, la demanda deEstados Unidos. Y los bancos están en manos extranjeras. Esos mismos mi-nimizan al EZLN cuando calla y se molestan cuando habla. Hay quienes di-cen que ya en este sexenio no hay nada que hacer, afirman que no existencondiciones. Pregunto: ¿cuál será el momento óptimo? Cumplir los acuerdos de San Andrés, es un imperativo nacional y unadeuda de los partidos, del Congreso de la Unión y del Presidente de la Repú-blica para con los pueblos indios. No obstante, más allá de lo que la clase po-lítica haga o deje de hacer, el EZLN se ha convertido en referente nacional dela izquierda mexicana, con capacidad para procesar sus acuerdos, dirimirsus diferencias, así como construir y consolidar sus organismos de base. Lacreación de las Juntas de Buen Gobierno y su funcionamiento interno handemostrado la capacidad organizativa y autogestionaria del zapatismo,cuyo prestigio traspasa las fronteras nacionales. Los zapatistas cuentan con el respeto de propios y extraños, pero sobretodo tienen la autoridad moral para formular propuestas, en medio de unpanorama político errático, enrarecido por la ineficacia y la disputa estéril.Por ello, el EZLN es un pasado muy presente que dignifica la vida nacional. De cuando la República traicionó a los indígenasDon Luis H. Álvarez, senador en ese tiempo (noviembre de 1996) y presi-dente de la COCOPA, nos convocó a los miembros de la Comisión Legislati- 261
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZva a reunirnos en San Cristóbal de las Casas. Llegamos todos: Heberto Cas-tillo, Pablo Salazar, Juan Guerra, César Chávez, Pepe Narro, Rodolfo Eli-zondo, Juan Roque, Óscar López Velarde, Marco Michel, Óscar González,Benigno Aladro, excepto Fernando Pérez Noriega, quien andaba fuera delpaís, y nos encontramos en el Hotel Flamboyant. La COCOPA tenía casi dos años de existencia y enfrentaba toda clase desituaciones y provocaciones contrarias al espíritu de la paz en Chiapas. La discusión fue intensa, pero fructífera. Las conversaciones entre elEZLN y el gobierno federal se efectuaban al amparo de la Ley para el Diálo-go, la Conciliación y la Paz Digna en Chiapas, que contaba con el respaldode las instituciones de la República, Cámaras Legislativas, Poder Ejecutivo,partidos políticos, organizaciones sociales, sociedad civil y ciudadanos. El proceso de paz y negociación no era un acto de buena voluntad niuna ocurrencia, sino una acción ciento por ciento republicana. La agenda de diálogo acordada entre el gobierno federal y el EZLN seorganizó por temas de interés común a través de un procedimiento de con-sultas mutuas, así como un método de trabajo que permitiera que cadaacuerdo tuviera la legitimidad que reclamaban los actores involucrados enel conflicto. El primer tema a discutir fue Derechos y Cultura Indígenas, despuésseguirían: Democracia y Justicia, Bienestar y Desarrollo, Los Derechos dela Mujer, La Reconciliación en Chiapas y El Acuerdo Final de Paz. El tema Derechos y Cultura Indígenas se discutió de octubre de 1995 afebrero de 1996, mes en el que el gobierno federal y el EZLN firmaron loacordado. Contrariamente a la buena disposición mostrada durante la nego-ciación del primer tema, en la discusión sobre Democracia y Justicia, la dele-gación gubernamental enmudeció, se mostró insolente y arrogante, reve-lando una actitud impropia, por lo que el diálogo se convirtió en monólogo;en la mesa de negociación había dos partes, pero el gobierno no hablaba. Mientras esto sucedía, los partidos negociaban con el entonces secreta-rio de Gobernación, Emilio Chuayfett, una reforma electoral que no incluíael tema indígena. Por la vía de los hechos, el diálogo entró en crisis, producto de la acti-tud del gobierno y las dirigencias partidarias. Al término formal de las sesio-nes de trabajo sobre ese tema, con justa razón el EZLN declaró suspendido 262
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAel diálogo en tanto el gobierno federal no modificara su actitud y cumplieralo pactado en el tema Derechos y Cultura Indígenas. En este contexto, los miembros de la COCOPA nos reunimos, y despuésde una intensa valoración de argumentos a favor y en contra, por unanimidaddecidimos elaborar una iniciativa de modificaciones constitucionales sobre labase del respeto puntual y escrupuloso del texto pactado entre gobierno yEZLN en materia de Derechos y Culturas Indígenas. El acuerdo logrado en laCOCOPA condicionaba la elaboración de la iniciativa de ley a que gobierno yEZLN asumieran el compromiso de que la misma sería el documento que seenviaría la Congreso de la Unión para su discusión y aprobación. Desde el salón de trabajo del Flamboyant, don Luis H. Álvarez y He-berto Castillo, ante todos los miembros de la COCOPA, llamaron al subco-mandante Marcos y a Chuayfett para darles a conocer nuestra propuesta ysu aprobación o no al acuerdo de la Comisión Legislativa. Ambos representantes de la partes en conflicto dieron su consenti-miento y nos dimos a la tarea de elaborar la denominada Ley COCOPA, cuyocontenido es una traducción literal de lo que se conoce como acuerdos deSan Andrés en materia de Derechos y Cultura Indígenas. Concluida la iniciativa de ley, enviamos simultáneamente una copia deltexto a la comandancia zapatista y otra, vía fax, al gobierno federal. La respuesta del EZLN fue de aceptación, a pesar de “que tiene algunaslagunas consideramos que hay un avance importante”; incluso Marcos fuemas allá y dijo: “si siguen las señales por buen camino, lo más seguro es quela paz se firme en el primer trimestre de 1997” (La Jornada, 3 de diciembre de1996). ¡Te imaginás vos, la paz a la vuelta de la esquina! Sin embargo, la paz que tanto anhelábamos los mexicanos tenía enemi-gos: Ernesto Zedillo, su empleado Chuayfett, las dirigencias partidarias yquién sabe cuántos más. Al llegar a la reunión en Gobernación, Chuayfettnos recibió tratando de mostrarse como un constitucionalista, cuestionan-do la iniciativa de ley y señalando que tenía algunas observaciones de“técnica jurídica”. Poco después, en una reunión que sostuvimos con el presidente Zedi-llo, éste le enmendó la plana y le aclaró: “Emilio, no es un asunto de técnicajurídica. Tú porque eres del altiplano no eres tan claro como nosotros losdel Norte. No estoy de acuerdo con la iniciativa y punto”. Delante de una 263
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZsubcomisión de la COCOPA, en un ambiente tenso, lo enfrenté: “Usted seráel presidente, pero es el responsable de lo acordado en San Andrés”. Me res-pondió con la mirada fija y la quijada rígida: “Si hubiera sabido lo que iba afirmar Bernal, hubiera preferido haberme esperado dos o tres meses paraque no firmara lo que firmó”. Todavía socarrón le contesté: “Pero el hubie-ra no existe. La iniciativa contiene literalmente lo que su gobierno firmó conel EZLN”. Apretó más la quijada y casi nos corrió de Los Pinos. Heberto, don Luis, Pepe Narro y Juan Roque, uno a uno expusieronsus argumentos y defendieron con firmeza la iniciativa de ley, pero salimoscon rabia, impotencia y el corazón destrozado ante la actitud presidencial.Fue la última vez que la COCOPA se reunió con Zedillo. Un año después, cuando sobrevino la masacre de Acteal, el presidentese decía condolido. La hipocresía no tiene límites en la salas del poder: tuvola paz a su alcance y la mandó al carajo. ¿De qué chingaos lloraba? Al mismo tiempo, la ofensiva propagandística contra la iniciativa de laCOCOPA fue tan brutal como mentirosa. Al terminar esta última reunión de la COCOPA, el presidente ErnestoZedillo, (diciembre de 1996) se comprometió a responder a las zapatistascon un documento de observaciones a la Iniciativa de Ley en materia deDerechos y Cultura Indígenas. Pero al estilo de Zedillo, el documento de observaciones no era tal,sino una nueva Iniciativa de Ley que desconocía lo pactado en San AndrésLarrainzar. Con la estrategia presidencial nos echó montón el mundo, articulistascercanos a la Presidencia de la República, empresarios y “constitucionalis-tas” oficiales acusaron a la COCOPA, de pretender “balcanizar” el país, aten-tar contra la soberanía nacional; a Pablo Salazar y a mí nos acusaron de ha-ber “traicionado” a Zedillo, dado que en nuestro carácter de priístas debe-ríamos de haber obedecido ciegamente la línea presidencial. En plena etapa de descalificación de la Iniciativa de Ley Indígena, in-cluso el maestro Ignacio Burgoa Orihuela, fue parcial al afirmar que “laCOCOPA era una comisión que representaba sólo a un grupo de indígenas de Chiapas(sic) y calificó de ignorantes a los que pretendían reformas constitucionales para la auto-nomía de los pueblos indios, en virtud de que una reforma que diera autonomía a los pue- 264
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA JAIME MARTÍNEZ VELOZ COORDINANDO EL GRUPO 3 DE LA MESA DE TRABAJO "DEMOCRACIA Y JUSTICIA", EN SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, MARZO, 1996.blos indígena pondría en riesgo la soberanía nacional ya que se convertirían en pequeñosestaditos independientes y soberanos”. La boruca sustituyó la sustancia, pero nadie pudo demostrar ni lo hapodido hacer, que el contenido de la Iniciativa de Ley COCOPA, sea distinto alcontenido de lo pactado en San Andrés. Este elemento nunca fue tratado porlos articulistas o constitucionalistas aduladores de la Presidencia de la Repú-blica. Es decir, si existía inconformidad con la Iniciativa de Ley, deberían ha-ber cuestionado al Ejecutivo por haber pactado en los términos que lo hizo.Pero nunca lo hicieron, porque sus posturas eran parte de la estrategia presi-dencial del desconocimiento en lo hechos de los Acuerdos de San Andrés. Por otro lado, y con justa razón, el EZLN nos planteó la necesidad de de-finir nuestra postura ante la posición presidencial y la propia Iniciativa de Ley. Al interior de la COCOPA, la presión se hizo presente; a los del PAN seles colocó marcaje personal para que no insistieran en seguir apoyando laIniciativa de ley; en el PRI, a Pablo Salazar y a mí se nos mandaban recomen-daciones de la Presidencia y Gobernación para retirarnos del proceso de ne-gociación. Sin ningún argumento, sino sólo porque había “razones de Esta-do”, el presidente Zedillo y el Subsecretario de Gobernación Arturo Nú- 265
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZñez, le pedían ayuda a mis amigos Mario Luis Fuentes (Director del DIF) yCarlos Rojas (Secretario de Desarrollo Social) para que me convencieran dedesistir de apoyar la Iniciativa de Ley. Ambos entendieron mis razones yfueron respetuosos de las mismas. Reconozco que Arturo Núñez guardó una actitud de lealtad absoluta alpresidente Zedillo, aunque éste no le correspondió en la misma forma ensus aspiraciones por Tabasco. Más bien lo dejó colgado de la brocha. Dionisio Pérez Jácome, coordinador general de Comunicación Socialdel gobierno federal, con un doble discurso presidencial reiteraba la dispo-sición de las autoridades para sumar a los indígenas al desarrollo y recono-cer sus derechos, pero eso sí “sin vulnerar el marco jurídico hecho para todos losmexicanos”. No obstante las presiones y dado que las posturas de la COCOPA se de-finían por consenso, en nuestra respuesta al EZLN no logramos el acuerdopara continuar adelante con el proceso legislativo de la Iniciativa de Ley,pero sí la sostuvimos como parte sustancial del proceso de negociación,desde el momento en que en el punto número tres del pronunciamiento pú-blico de la COCOPA del 4 de marzo de 1997 precisamos: “La COCOPA con lasconsideraciones que a continuación se mencionan, sostiene la propuesta de refor-mas constitucionales en materia indígena de fecha 29 de noviembre de1996, que es el resultado de un esfuerzo honesto y serio de todos sus miembros para conci-liar las diferencias de las partes”. Después de casi dos meses de toma y daca, quienes sosteníamos unapostura en defensa de la Iniciativa, en medio de presiones intensas, había-mos logrado el consenso para impedir sacar del proceso de negociación a laIniciativa de Ley COCOPA, cuyo referente es y ha sido obligado en la bús-queda de cualquier escenario que permita un desenlace positivo para elproceso de paz. Aunque nuestra respuesta no fue la que esperaría el EZLN de laCOCOPA, y su contestación fue muy severa a la misma, la Iniciativa de Ley,seguía como una de las partes sustantivas de la negociación, ante el desen-canto presidencial. Posteriormente en el año de 1998, el presidente Zedillo, turnó una Ini-ciativa de Ley Indígena al Congreso de la Unión, la cuál no tenía nada quever con los Acuerdos de San Andrés; dicho acto sólo buscó crear un clima 266
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAde distracción pública, porque detrás de la misma turnó la Iniciativa de Leydel Rescate Bancario, que ha hipotecado el futuro de varias generaciones demexicanos. De esta manera, de nueva cuenta por “razones de Estado” el gobiernoutilizaba y manipulaba el tema indígena como bola de humo, para imponeruna de las leyes (IPAB) más leoninas y draconianas que recuerde el país. Ya una vez terminado su sexenio, el presidente Zedillo defensor del“marco jurídico hecho para todos los mexicanos”, se alquilaba como em-pleado de una de las empresas ferrocarrileras trasnacionales beneficiadascon las privatizaciones producidas durante su mandato. En la campaña presidencial del año 2000, “los Acuerdos de SanAndrés” se convirtieron en uno de los temas principales. El candidato Vi-cente Fox, se comprometió a cumplirlos. Ya como Presidente de la República, en un acto propagandístico, sintrabajo de operación política ni construcción de acuerdos con las diferentesfuerzas políticas, el mandatario turnó la Iniciativa de Ley en Materia de De-rechos y Cultura Indígena elaborada por la COCOPA, al Senado de la Repú-blica, acompañándola de una intensa campaña publicitaria. De nueva cuenta, como diputado federal del PRI, me designó el grupoparlamentario como su representante ante la COCOPA. De la primera Comi-sión no había ni vestigios. Demetrio Sodi, como “representante” del PRD enla COCOPA, era una cosa espantosa, sus intervenciones “lúcidas”, girabanen torno a defender a Diego Fernández de Cevallos y en alabar la “bondadpresidencial”. ¡Heberto, cuánta falta nos hiciste! Como pudimos, Rutilio Escandón y Emilio Ullóa del PRD, José Narrodel PT y yo, realizamos las acciones a nuestro alcance para enfrentar lo quevislumbrábamos como una acción mediática y traidora de parte de las fuer-zas de la derecha enquistadas en los tres partidos más grandes del país. El ex secretario de Gobernación Santiago Creel, ya apuntaba desde en-tonces a ser lo que es, puro bla, bla. Nunca reunió a los coordinadores de losgrupos parlamentarios y mucho menos a la COCOPA, para diseñar una rutade trabajo con el propósito de desahogar tan importante tema. Sólo confe-rencias de prensa con la voz impostada y haciendo alardes de muchachochicho, deslindándose siempre del resultado legislativo. En su “brillante es-trategia de dar atole con el dedo”, el “bueno de la película” sería el gobierno 267
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZfederal y los “malos”, los muchachos del Congreso, para lo cual Diego Fer-nández se prestó con mucho gusto y se llevó al baile incluso a los senadoresdel PRD. Casi en paralelo a la presentación de la Iniciativa de Ley Indígena porparte del Ejecutivo federal, el EZLN realizó una exitosa caravana del sur alcentro del país. Las movilizaciones en torno al zapatismo y a la causa indíge-na fueron enormes y vibrantes. Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Tlaxcala, Mi-choacán, Querétaro, Guerrero, Puebla y Tabasco vieron pasar la caravanazapatista, en medio de grandes muestras de apoyo y solidaridad. La movilización social generó grandes expectativas en torno al granpendiente indígena. Por la calidad y cantidad de apoyos hacia los zapatistas,parecería que el Congreso de la Unión sabría leer lo que de él esperaban lospueblos indígenas del país. A su llegada al Distrito federal, se concretó una reunión entre laCOCOPA y el EZLN en la Escuela de Antropología. Los nuevos miembros dela Comisión Legislativa, acostumbrados a “recibir línea” de sus líderes par-lamentarios, aceptaron llevar una propuesta “cuentachiles” para el estable-cimiento de un formato de diálogo entre el Congreso de la Unión y el EZLN;casi se le proponía a los zapatistas, “verse en lo oscurito” y no de frente a lanación. La respuesta del EZLN fue enérgica y demandó hacer uso de la tribunadel Congreso de la Unión para aportar sus argumentos en relación con lapropuesta de Ley en Materia de Derechos y Cultura Indígena. Ante dichapetición, la derecha mexicana se mostró horrorizada y se preguntaba en vozalta, “¿Cómo es posible que indios desarrapados quieran hablar en la másalta tribuna de la nación?”. El debate en el Congreso de la Unión fue intenso, las derechas del PANy del PRI, mandaron sus “expertos juristas” para impedirle a los indígenas supretensión. Pero lo que estaba discutiéndose no era un hecho cuya interpre-tación fuera de carácter jurídico, lo esencial y el fondo de este debate era si elactual sistema político incluía o no a todos los mexicanos. Esta cuestión, que taladra a los más conspicuos personajes de la políti-ca mexicana, intentó ser detenida infructuosamente por la derecha parla-mentaria. Por 10 votos, ganamos en la Cámara de Diputados la votaciónpara que los indígenas hicieran uso de la tribuna del Congreso de la Unión. 268
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA La maniobra del Ejecutivo federal estaba clara, él mandaba la Iniciativade Ley Indígena, pero los legisladores de su partido se oponían a cualquieracción en favor de ella, y aunque perdieron esta votación en la Cámara deDiputados, en la Cámara de Senadores se fraguó el Dictamen sobre la LeyIndígena, el cual tiró al cesto de la basura todo el esfuerzo y trabajo de añosde funcionarios del propio gobierno, del propio Congreso de la Unión, delEZLN y de grandes núcleos de la sociedad civil. La ley aprobada no tiene nada que ver con el proceso de negociación, nicon el contenido de lo esencial de los Acuerdos de San Andrés. No fue aceptada ni por los zapatistas, ni por ningún pueblo indígena.Como aportación para la paz, no sólo es una traición sino un fracaso. En febrero del 2002, un grupo de 160 legisladores de todos los partidospolíticos, acompañados de núcleos indígenas de diferentes partes del país ymiembros de la sociedad civil, volvimos a presentar la Iniciativa de Ley de laCOCOPA ante la Cámara de Diputados, la cual hasta hoy sigue vigente, espe-rando que algún día las instituciones honren su palabra y recuperen laactitud republicana que nunca debieron perder. Eso será posible cuando la mayoría de los mexicanos decidamos to-mar el rumbo del país en nuestras manos, momento que ojalá no esté muylejano. 58 Los 18 chinchones de ChuayffetLugar: Sala de Juntas del Hotel Flamoyant de San Cristóbal de las Casas.Fecha: 28 de noviembre de 1996.Actores participantes: La COCOPA en pleno; por el PAN, los legisladoresLuis H. Álvarez, Benigno Aladro y Rodolfo Elizondo, por el PRI, Pablo Sa-lazar, Óscar López Velarde, Marco Antonio Michel Díaz y Jaime MartínezVeloz, por el PRD, Heberto Castillo, Guillermo del Río, César Chávez yJuan Guerra; por el PT, José Narro Céspedes y Óscar González Yánez; por58 La Jornada, sección Opinion, 26 de diciembre de 2003. 269
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZel Congreso del estado de Chiapas, el diputado Juan Roque Flores; por elgobierno de Chiapas, Juan Carlos Gómez Aranda. Marco jurídico: Ley para el Dialogo, la Conciliación y la Paz Digna enChiapas. Presidente de la COCOPA: senador Luis Héctor Álvarez del PAN. Objetivo de la reunión: Elaboración de la Iniciativa de Modificacio-nes Constitucionales en Materia Indígena con fundamento en los Acuerdosde San Andrés firmados entre el gobierno federal y el EZLN, el 16 de febrerode 1996. Antecedentes: más de nueve meses de desencuentros entre el gobier-no federal y el EZLN, en relación al texto de modificaciones constituciona-les en materia indígena, después de la firma de los primeros Acuerdos dePaz, en San Andrés Larrainzar. Primer acuerdo: La COCOPA elaborará una Iniciativa de Ley bajo lacondición que tanto el gobierno federal como el EZLN acepten que el textoque se elabore será una transcripción puntual y literal de los Acuerdos deSan Andrés y se turnara íntegramente al Congreso de la Unión para su discu-sión y aprobación, para lo cual se mandata al presidente de la COCOPA, LuisH. Álvarez y al senador Heberto Castillo, realicen las consultas con las par-tes en conflicto, y sólo en caso de una respuesta afirmativa la COCOPA pro-cederá a elaborar la iniciativa. Respuesta del EZLN: Por conducto del subcomandante Marcos,acepta la propuesta. Respuesta del gobierno federal: Por conducto de Emilio Chuayffetacepta la propuesta y agrega, “sabremos honrar nuestros compromisos”. Días de trabajo en la elaboración de la Iniciativa de Ley hoy co-nocida como Iniciativa COCOPA: Tres. Entrega de la Iniciativa de Ley: Al mismo tiempo se entrega al EZLNen un sobre sellado por encontrarse ubicado físicamente en el mismo lugarque la COCOPA, San Cristóbal de las Casas, y al gobierno federal se le mandapor fax y en forma simultánea se manda un sobre con el documento a travésde un asistente de la Comisión Legislativa. Respuesta del EZLN: En reunión de la COCOPA con la comandanciadel EZLN, el subcomandante Marcos expone lo siguiente: “Esta Iniciativa deLey no responde cabalmente a todas nuestras expectativas, pero es un documento elabora- 270
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAdo con responsabilidad y en aras de avanzar en la construcción del proceso de paz, elEZLN lo acepta y plantea que una vez aprobado por el Congreso de la Unión, estaremosen posibilidades de firmar un Protocolo de Paz en el mes de marzo de 1997”. Respuesta del gobierno federal: El mismo día en la tarde laCOCOPA, se reúne con Emilio Chuayffet, secretario de Gobernación y suprimera respuesta es la siguiente. “Hemos revisado cuidadosamente la Iniciativa deLey elaborada por ustedes, y tenemos algunas observaciones de técnica jurídica por lo queel gobierno federal, no puede avalar el contenido de la misma” La COCOPA pregunta: “¿Existe algún planteamiento o frase en la Iniciativade Ley, que no tenga su respaldo en los acuerdos firmados por ustedes y el EZLN?” Chuayffet responde: “No, pero nuestras observaciones son de técnica jurídica”. La COCOPA argumenta: “Esas observaciones pueden subsanarse en el proce-so legislativo”. Chuayffet responde: “Si no se resuelven nuestras observaciones, el gobierno fe-deral, no turnará al Congreso de la Unión la Iniciativa de Ley” La COCOPA pregunta: “¿Dónde queda el compromiso hecho por usted antenosotros, de que si la COCOPA elaboraba la Iniciativa de Ley en Materia Indígena, éstasería turnada al Congreso de la Unión?” Chuayffet responde: “Ustedes disculpen, pero cuando me comprometí con us-tedes, me había tomado 18 chinchones y no estaba en condiciones propias, para asumir unacuerdo de esa naturaleza” La COCOPA concluye: A la paz se la llevo la chingada. el gobierno federal es elresponsable. Nota 1.- El contenido del presente artículo, es el relato de hechos rea-les que sucedieron durante el proceso de negociación, celebrado entre elEZLN y el gobierno federal. El gobierno de Ernesto Zedillo mandó un do-cumento que no contenía observaciones a la Iniciativa de Ley elaborada porla COCOPA, sino uno con un contenido que desnaturalizaba los Acuerdosde San Andrés, firmados entre el gobierno federal y el EZLN, el 16 de febre-ro de 1996. Nota 2.- Con la memoria en el olvido, el PRD volvió a acordar conEmilio Chuayffet, ahora sobre temas financieros del Distrito Federal, y elresultado fue el mismo del que se relata. Chuayffet volvió a incumplir. ¿Aho-ra cuantos chinchones fueron? 271
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Nota 3.- Vaya con esto un reconocimiento a la tenacidad inclaudicabledel EZLN, a diez años del levantamiento armado. Mi cariño para los coman-dantes, al subcomandante Marcos, las fuerzas insurgentes y las bases deapoyo. La esperanza zapatista llega hasta Tijuana y más allá. Una hojalata en el cielo de ChiapasLlegué al aeropuerto de Tuxtla Gutiérrez a la 7 de la mañana, me subí en el he-licóptero más chiquito del gobierno de Chiapas, al que le llaman Colibrí, conmedia tonelada de alimentos y destino a la sierra de Motozintla, azotada por elhuracán Stan. Las propias condiciones de la montaña y los destrozos de las in-tensas lluvias hacen muy complicado el reparto de alimentos en esta zona. Después de 25 minutos de vuelo, pasando la meseta de Santo Domin-go, a la entrada de la zona montañosa, el horizonte se nubla con una mezclade nubes y bruma, el piloto pide instrucciones y le ordenan que baje en elmunicipio de Jaltenengo de la Paz; hace el intento pero las condiciones sonigual de complicadas, y sin posibilidad de bajar, regresamos a Tuxtla contodo y víveres. En el hangar me encontré al Secretario del Gobierno y le pedí que si sepodía volar me mandara a Tapachula, la ciudad más grande afectada por elhuracán. Primero intenté irme por una línea comercial, pero los vuelos esta-ban saturados. En eso estaba cuando me informan que hay un lugar en unaavioneta Cesna que se dirige a Tapachula. Sin pensarlo pido que me lleven ala ciudad afectada. Al llegar a la avioneta me di cuenta que nunca había visto un modelotan viejo. Pero ya ahí, ni modo de decir algo. El piloto, un señor bonachóncon una gran barriga, me señaló una agarradera de plástico hechiza y anti-gua, colocada al lado superior del asiento del copiloto, para que me apoyaraal subir, recorrí el asiento lo más adelante que pude y en el de atrás se subióun matrimonio tapachulteco. Me encogí doblando las piernas para no aplas-tar por un error o descuido, alguno de los botones del enmohecido tablero. El piloto, viejo conocedor de la geografía chiapaneca y experimentadoen manejar cacharros voladores, le daba vueltas y vueltas a una especie de 272
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAmanivela ubicada a un lado debajo de su asiento, medio que calibró los me-didores del tablero, le pegó a uno de ellos cuya aguja se negaba a marcar y yacuando se cercioró de todos los pendientes aeronáuticos, puso en marcha elmotor, que arrancó después de dos intentos. “No pasa nada”, dijo satisfe-cho el piloto. Con el motor en marcha, el piloto sacó la cabeza y empezó a mirar suubicación con respecto a la pista, tomó un microfonito chafa y lleno de pol-vo para pedir permiso de despegar. Volvió a darle vueltas a la manivela, ace-leró todo lo que pudo y agarró el volante de la avioneta. De inmediato se dauno cuenta que la avionetita es una prolongación de la vida misma de piloto,le responde como novia enamorada de esas que ya casi no hay. Con el cielo encapotado, la Cesna subió, viró a la derecha y pasando porChiapa de Corzo encontramos la primera capa de nubes que conforme avanza-ba hacia nosotros o al revés, el piloto trataba de esquivar subiendo la avionetapara pasar encima de ellas. Entre Tuxtla y Tapachula se encuentra la SierraMadre de Chiapas, que de por sí es muy alta, pero que en este caso con nubespor encima de la montaña, obligó a la avioneta y su piloto a subir y subirquién sabe cuantos pies, para estar por encima de la capa de nubes, aunquese podía observar que por encima de nosotros había otra capa de nubes to-davía más altas. Abajo solo veíamos nubes y en medio de algunos claros poblaciones,las cuales eran mencionadas por el ilustre chofer volador. Ahí esta Pijijiapany adelantito esta Mapastepec. Por allá esta Acacoyagua y Acapetagua, des-pués esta Escuintla y más allá vamos a pasar por Villa de Comaltitlan, Huixt-la, Tuzantan y Huehuetan, en todos esos lados pegaron muy fuerte las llu-vias, “la gente ha sufrido mucho”, decía. Cada detalle era aprovechado por nuestro “chafirete intergaláctico”para platicar y hacer más llevadero el viaje. “Mire arquitecto, esas nubecitasque vienen hacia nosotros parecen pequeñas, son parte de una baja presión,van a mover un poco la avioneta, pero no se apure no pasa nada”. En efecto,las pinches nubecitas pasaban y movían como papalote nuestro monomo-tor. Cada vez que podía se llevaba el microfonito a la boca y se ponía a malo-rear a sus amigos pilotos que volaban a esa hora. ¿Dónde andas Chilo?, pre-gunta, y Chilo le contesta “Ando en el Suchiate, te recomiendo que cuandobajes en Tapachula, te avientes un sándwich de jamón y queso, porque en 273
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZotro lugar va a estar difícil que encuentres qué comer”, ¡Afirmativo, afirma-tivo!, contesta el piloto de la chatarra voladora. En un momento del viaje saqué mi “Ipod”, o sea una aparatito que alque le caben un chingo de canciones y como buen valedor y pachuco del Ba-rrio de la Guadalupana, de Torreón, y tijuano por adopción, escuché Los ca-minos de la vida con la Tropa Vallenata y el Triple concierto para piano, violín y vio-loncello de Beethoven, surcando los cielos de Chiapas. Al tiempo que escuchaba la música, múltiples pensamientos, emocio-nes y recuerdos se acumulaban en mi mente. De antemano sé que mi aporta-ción en esta tragedia, como la de muchos mexicanos, de algo servirá, no sécuánto pero algo haré, estoy seguro. El desastre ha sido peor que el de 1998en magnitud y extensión territorial, lo que significa que los pronósticos noalcanzan para predecir en medio de un cambio climático que se presentacon nuevos paradigmas y variables antes no contempladas. Abajo hay unatragedia con muertos, damnificados y afectados, que tienen nombres y ape-llidos, donde como siempre los que sacan la peor parte son los pobres. Ya casi estaba instalado de regreso en Tijuana, cuando de nuevo la tra-gedia o el destino me regresan a Chiapas. Tengo más preguntas que respues-tas. Mi pesar por estar lejos de mi familia, sobre todo de mis hijos, me lacerael alma. Recuerdos y más recuerdos de todos ellos tengo en mi mente y cora-zón, trabajo para que salgan adelante, aunque cada vez me pueda más su le-janía. Quiero verlos crecer, aprender con ellos, compartir sus preocupacio-nes, estudios y aspiraciones, aunque en ese momento me encontraba enci-ma de otra hojalata voladora. Si la vida me lo impidiera por alguna razón aje-na a mi voluntad, espero que tengan la capacidad de ser solidarios entre to-dos y con los demás. No tengo nada material que dejarles, sólo lo que soy yhe sido. Ojalá que puedan ser mejores revolucionarios, artistas, científicos,deportistas, o lo que mejor les parezca, pero felices por buscar y luchar porun mundo nuevo. Bueno, pero por ahora no vale la nostalgia, mejor me voy preparandopara lo que viene. Cruzando la cordillera de montañas, entre las nubes, divi-samos nuestro destino. “Póngase atento, hay bastante trafico de helicópte-ros en la zona”, le avisan al piloto desde la torre de control, y a su estilo em-pieza a hacer los preparativos para el descenso. Suelta el volante por un rato,toma una pluma para anotar en una libreta, le ayudo y le digo: “Usted díga- 274
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAme qué apunto, pero no suelte el volante”. “No se apure mi arqui, no pasanada”, dice socarrón. De buena manera acepta y me dicta el número 1093 de un avión de lafuerza armada con el que le piden que se comunique en su frecuencia. Lamaniobra para aterrizar se ve retrasada por el despegue de una avión, damosuna vuelta por el cielo nublado y al fin tomamos la pista. Con un estilo sin-gular, el piloto, mete y saca el volante rápidamente, pero aterriza en formaimpecable en medio de la pista y de inmediato se dirige a la zona de hanga-res, donde detiene la avioneta. Nos despedimos con un fuerte apretón demanos, me dice: “Capitán Orantes a su órdenes mi arqui”, y le contesto“Muchas gracias por el raite y a sus órdenes también mi Capi”. Llegamos a Tapachula en medio de un fuerte aguacero. En el aeropuer-to dos Hércules del Ejército Mexicano bajaban víveres y medicamentos.Tapachula es hermana de Tijuana, son las dos puntas de un mismo hilo, deun mismo país, de mi patria. Lo más insoportable de toda tragedia es el sufrimiento de los niños. Esahí donde la impotencia se vuelve rabia. ¿Dónde estás Dios?, pregunté alcielo, cuando vi lo que vi en el río Coatan. Una cena en el fogónEl lunes en la mañana quedé de verme con un grupo de familias campesinasdel Cantón Teófilo Acebo 2, al norte de Tapachula que nos esperaron a laorilla de la carretera para plantearnos sus problemas, tenían casi doce díasincomunicados, porque el camino rápido de conexión a la ciudad se habíacolapsado y la vía alterna estaba bloqueada por derrumbes, palos, postes ylodo. En la Pick Up en que viajábamos, llevamos víveres, que los transpor-taron a su comunidad en dos yeguas, un caballo y lo que cada uno pudo car-gar. Quedamos de vernos al día siguiente con un grupo del ejido 20 de No-viembre, para hacer una brigada de trabajo que arreglara el camino y parallevar una dotación adicional de alimentos. El martes en la mañana, cuando llegamos al lugar de la entrevista, la bri-gada de campesinos del lugar ya estaba trabajando en hacer transitable el ca- 275
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZmino, al mismo tiempo llegaron varios camiones que conseguimos de pie-dra y grava para compactar el suelo y permitir el acceso de vehículos a lazona. Platicamos con los miembros de la brigada y entregamos los alimen-tos que los cruzaron a pie hasta el otro lado de donde componían el caminopara que de nuevo en yeguas y caballos los cargaran hacia sus viviendas. Elcompromiso fue que el miércoles ya estaría el camino arreglado totalmente.De regreso me traje a Tapachula a una señora y su hijito de nueve meses concalentura al Hospital Civil, donde lo atendieron en urgencias. El miércoles ya con el camino transitable, en un camión de tres tonela-das trasladamos alimentos para instalar una cocina comunitaria para 750personas en el ejido 20 de Noviembre. Después de casi dos semanas de ais-lamiento, las familias de la zona alta de Tapachula tenían cuando menos unavía para salir y entrar. En la comunidad Teófilo Acebo 2 nos invitaron unrico caldo de gallina de rancho, y aunque no queríamos contribuir a deterio-rar su ya de por si maltrecha economía, no nos pudimos negar aceptar tancariñosa invitación a comer. Aunque el caldo apenas alcanzó para labrigada, nuestro agradecimiento es eterno para los campesinos del lugar. Después de tan sabroso caldo y su respectiva dotación de agua de ave-na, recorrimos la parte posterior de Tapachula hasta llegar al lado traserodel río Coatán. Ahí varios negocios de venta de automóviles sufrieron gra-ves daños junto a una gasolinera, donde el anuncio de PEMEX, tirado en elsuelo y las bombas de gasolina estaban en un estado de deterioro estilo la pe-lícula de “Mad Max”. Como auto burlándose de la situación, los anuncios delos negocios del lugar, aparecían como parte de la coreografía del lugar. “Serecibe escombro”, “Nos estamos renovando para servirle”, “Una razónmás para no andar a pie”, son algunas de las frases que se observan en los ne-gocios del lugar. Carros a la orilla de la carretera, destrozados e inserviblespor las corrientes de agua, terminan por hacer aparecer el lugar como lo quees: una escena trágica. De regreso vimos el anuncio: Ciudad Hidalgo 39, Ta-lismán 21. Con tristeza abandonamos la zona que huele a putrefacción ybasura. Al día siguiente abastecimos de alimentos en la zona alta de Tapachula,ya con camino arreglado, a las comunidades de Cantón Progreso Pumpua-pa, Nuevo Centro de Población “Ernesto Che Guevara”, Las Margaritas, 276
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPACantón Buenos Aires, Nueva Granada, Fracción 20 de Noviembre,Teotihuacán del Valle. Al paralelo, en la zona urbana aledaña al Coatán dañada por las lluvias,establecimos una cocina comunitaria con quienes vivían en una colonia queun día se llamó “Brisas del Coatán” y otro núcleo de la colonia “Reforma”,ambas construidas temerariamente en el lecho del río Coatán. En el otro ex-tremo de Tapachula, creamos una brigada de trabajo para limpiar la playacon un grupo de palaperos de “Barra del Cahuacan”, a los cuales el huracán“Stan”, les ahuyentó el turismo, pero no las ganas de salir adelante. Una bri-gada de 80 “palaperos” limpió la parte de la costa que está frente a su lugarde trabajo. En esta labor me acompañaron unos jóvenes de Tapachula en las ta-reas de control y seguimiento cuyo único propósito era el de apoyar a sushermanos en desgracia. Su presencia me hacía recordar los primeros tiem-pos del Programa Solidaridad en Tijuana donde se incorporaronimportantes segmentos de jóvenes. Ayer, ya de noche llegamos a instalar una cocina comunitaria a un po-blado que se llama “Cantón El Porvenir”. La comunidad nos recibió en for-ma muy organizada, se bajaron los alimentos en forma ordenada y con ungran entusiasmo de parte de esa población, ubicada en la parte alta y cafeta-lera de Tapachula. Al final de la descarga nos invitaron a cenar huevo conchile, y a la orilla del fogón capeaban las tortillas hechas a mano por las cam-pesinas, que tanto me calmaron el hambre, como me animaron el espíritu.La alegría de la comunidad fue aportada en forma gratuita por los niños, conquienes compartí un grato muy agradable, entre adivinanzas, preguntas dehistoria, matemáticas y anécdotas deportivas. 277
    • Iniciativa de Ley que Establece Modificaciones Constitucionales en Materia IndígenaINICIATIVA DE LEY QUE ESTABLECE MODIFICACIONES CONSTITUCIONALESEN MATERIA INDÍGENA EN CUMPLIMIENTO DE LOS ACUERDOS DE PAZ DESAN ANDRÉS LARRAINZAR, FIRMADOS ENTRE EL GOBIERNO FEDERAL Y ELEJERCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL, EL 16 DE FEBRERO DE 1996. (Iniciativa de Ley COCOPA, presentada por Jaime Martínez Veloz en laTribuna del Congreso de la Unión, el 9 de abril del 2002, con el respaldo de168 Diputados Federales del PRD, PRI, PT, PC, PVEM y PAS).EXPOSICIÓN DE MOTIVOSMéxico está constituido por una diversidad de pueblos y culturas, entre losque se encuentran una serie de colectivos culturalmente diferenciados del res-to de la sociedad nacional que se han denominado pueblos indígenas. En la actualidad existen 59 pueblos distintos que en su conjunto hacen untotal aproximado de 10 millones de habitantes, es decir, aproximadamente el10% del total de la población nacional mexicana. Algunos pueblos indígenas se encuentran concentrados en un territorio rela-tivamente compacto (como los mixes), mientras otros se hallan dispersos enmuy distintas regiones (como los nahuas). Algunos están formados por cientosde miles de personas (hasta un millón y medio los nahuas), mientras en otrossólo sobreviven unas cuantas familias (8, los kiliwas). La condición india y la pobreza están claramente asociadas. El INEGI(Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática) clasifica como extre-madamente pobres a todos aquellos municipios en los que el 90% o más de la po-blación son indígenas. De este modo, más de las tres cuartas partes de la pobla-ción india vive en cerca de 300 municipios clasificados en el rubro de extremamarginación. 279
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Casi la mitad de los indígenas son analfabetos, cuando el promedio a nivelnacional es de poco más del 10% de la población. Alrededor de la mitad de losmunicipios indígenas carecen de electricidad y servicio de agua potable (frenteal 13 y el 21 % de los promedios nacionales respectivos). En tres quintas partes de dichos municipios se observa migración regular deuna porción significativa de sus habitantes. Cuatro quintas partes de los niños in-dígenas menores de cinco años presentan elevados índices de desnutrición. En ese rubro de edad se observa una cuota de mortalidad del 26%, frenteal 20% nacional. La situación anterior no es casual ni gratuita; por el contrario,tiene hondas raíces sembradas por cientos de años. Analizarla, conocerla ycombatirla es nuestra tarea. En nuestro país, a partir de la Independencia y, sobre todo, después de restau-rada la República, México se planteó la incorporación de los indígenas para queadoptaran los rasgos de la nación moderna y mestiza que se pensaba construir. La Constitución de 1917, continuando con esta tendencia, preservó laconcepción unitaria bajo el principio de la igualdad jurídica, no reconoció lapluralidad cultural del país y, por tanto, se definió la nacionalidad mexicana apartir de una sola lengua, un territorio, una historia y una cultura común. En 1989 se aprobó el Convenio 169 de la OIT. Dentro de las posibilidades que ofrece este Convenio encontramos que suratificación produce efectos jurídicos inmediatos para el orden interno en casitodo el sistema constitucional latinoamericano. Esta implicación en términos del proceso de juridicidad significa un avan-ce porque en este instrumento se asumen conceptos básicos relativos al ámbitode los derechos colectivos frente a la hegemonía de los derechos individuales,de esta naturaleza es el sujeto de derecho, el pueblo indígena se define en aten-ción a su origen histórico y a la persistencia de todas o parte de sus institucionessociales, económicas, culturales y políticas, destacando en este concepto elprincipio básico de la autoidentificación. Asimismo, establece que el conceptode tierras debe comprender al de territorio entendido como el hábitat. Sus limi-taciones están dadas por la naturaleza misma de un convenio que siendo inter-nacional debe perfilar criterios tan generales que permitan su adaptación a lasdiversas situaciones de los países integrantes de la OIT. México fue el primer país de América Latina que lo ratificó cuando aún nose reformaba su Constitución para incluir la pluriculturalidad. Así, el Senadodictaminó que “el presente convenio no contiene disposición alguna que con-travenga nuestro orden constitucional ni vulnere la soberanía nacional”. 280
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA La ratificación constituye una obligación para que el Estado cumpla contodas las disposiciones y asegure que en el orden jurídico interno no haya leyesen contra y esto incluye la misma constitución.Perfil de la iniciativaEn primer lugar habría que anotar que la propuesta de iniciativa de modifica-ciones constitucionales, pactada en los Acuerdos de San Andrés, consiste en re-conocer la libre determinación y como expresión de ésta la autonomía como ga-rantía constitucional para los pueblos indígenas, a fin de dotarles de derechosespecíficos en torno a los aspectos sustantivos que constituyen su razón de sercomo pueblos, por ejemplo, formas propias de organización social y política,promoción y desarrollo de sus culturas, aplicación de sus sistemas normativosinternos, definición de estrategias para su desarrollo, acceso al uso y disfrute derecursos naturales. Vista así la autonomía sería un derecho constitucional de los pueblos indí-genas, de carácter colectivo ya que ninguno o ninguna de sus integrantes se pue-de apropiar de él a título individual. Estos derechos colectivos tendrían el mismo rango, coexistirían con losderechos individuales que ya tenemos todos y todas. En síntesis, la autonomía de los pueblos indígenas no implica segregaciónni reservación o separatismo, pues se dará en el marco del Estado nacional. Permite una nueva relación de los pueblos indígenas con la sociedad y con elEstado. Este es el sentido de la propuesta de reformas al artículo cuarto. Las relativas al artículo 115 constitucional buscan propiciar el ejerciciodel poder político en todos los niveles y ámbitos de gobierno, desde la base, lacomunidad, establecer la integración de los ayuntamientos para que los quetengan población mayoritariamente indígena, si así lo deciden, se remunicipali-cen para buscar coincidencia con los territorios actualmente ocupados por lospueblos indígenas y así se establezca la posibilidad de coordinación entre dos omás municipios o varias comunidades entre sí. Todo ello no implica la creaciónde un cuarto nivel de gobierno. Así, tenemos a un sujeto de derecho, los pueblos indígenas, con una defi-nición general y abstracta como corresponde a este tipo de normas. Este sujeto de derechos que existe históricamente sería reconocido conlos atributos de libre determinación y autonomía acotadas al ejercicio de dere-chos específicos en sentido material, esto es en cuanto a su contenido. Por lo 281
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZque se refiere a su ámbito espacial, esto es el ámbito de aplicación, se respetanlos niveles del pacto federal. La posterior reglamentación de estos derechos constitucionales precisaríael tipo de competencias y regulaciones necesarias para garantizarlos en un marcode paulatina modificación del orden jurídico nacional a fin de que refleje todo élla pluriculturalidad que es característica de la nación mexicana. Así pues, la inserción del derecho indígena no implicaría la creación de di-versos órdenes jurídicos como se ha señalado ni tampoco se trataría de normasdestinadas al 10% de la población nacional considerada indígena.Criterios constitucionales para abordar la presente iniciativa La reforma indígena debe analizarse a partir de los principios básicos desupremacía constitucional, de igualdad de las normas constitucionales. Asimismo, se deben tener presentes las distinciones entre conceptos pro-pios del derecho internacional público respecto de los del derecho público in-terno: es el caso de los conceptos de soberanía, territorio y libre determinación. El constitucionalismo es un sistema que, si merece el nombre, si no se re-duce a mera cobertura de poderes, toma como punto de partida el reconoci-miento de derechos. Lo hace para el mismo establecimiento de poderes, de unos poderes socia-les. Los unos se deben a los otros, los poderes a los derechos. Han de garantizar-los y promoverlos. Para eso sirven constitucionalmente. Lo primero, el derecho,es lo primario o precedente; lo segundo, el poder, lo secundario o derivado. La definición de reformas constitucionales es momento del derecho sus-tantivo más que del adjetivo. La armonización y la precisión de procedimientosse verán en la etapa reglamentaria. Hay conciencia sobre la complejidad jurídica de las reformas propuestas;no están en la lógica que ha imperado en el orden jurídico. Por lo tanto, habríaque encontrar los equilibrios necesarios entre unidad y diversidad, entre dere-chos individuales y derechos colectivos, entre normas legales generales y otrasparticulares, entre los principios de competencia y jerarquía de las normas, en-tre la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y legislaciones lo-cales y secundarias. Los constitucionalistas han analizado que, como tendencia, en nuestrospaíses muchas veces se busca crear normas constitucionales programáticaspara el futuro, para cuando seamos grandes, para cuando seamos democráti- 282
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAcos; otra tendencia es crear normas para mañana, para lo que necesitamos ma-ñana, y pasado hay que reformar otra vez la Constitución; pero una tercera ten-dencia, que es la más grave y que es el peligro que pueden tener las nuevas nor-mas constitucionales de derecho indígena, es la de no reflejar siquiera la reali-dad que está sustentando las demandas de los pueblos indígenas, y provocardistorsiones en la naturaleza de las demandas. Es necesario aclarar que es un falso dilema preguntarnos si sólo con elcontenido de nuevas normas constitucionales se resolverá la grave situación delos pueblos indígenas, conociendo de antemano la respuesta. Esta lógica nospodría llevar a la peligrosa conclusión de que da lo mismo tener el derecho queno tenerlo. Otro argumento que suele interponerse resulta menos constitucional,aunque parezca más democrático. Se refiere al de las mayorías y las minorías allídonde ocurre o se presume que los pueblos indígenas se comprenden entre és-tas últimas, entre unas minorías. Mas una cuestión constitucional tan primaria como la de unos derechoscolectivos de alcance constituyente no es cuantitativa, sino cualitativa. No es de demografía, sino precisamente de derecho constitucional. Nodepende de mayorías y minorías, de cuántos sean los unos y los otros, los deunas o los de otras culturas, sino de que la pluralidad cultural se dé. Una vez que dichas normas se integren a la Constitución, serán parte delinterés general que dicha Carta Fundamental representa. Son normas para todos los mexicanos, si bien para los pueblos indígenastienen implicaciones directas en su ejercicio, para el resto las tiene en la obliga-ción de respetarlas y para el Estado el garantizar su ejercicio.La definición de los pueblos indígenas como nuevos sujetosde derecho A la definición contenida en la iniciativa debe relacionársele con el ele-mento adicional que establece el convenio 169 de la OIT, esto es el de la con-ciencia de su identidad indígena como criterio fundamental. El texto de la iniciativa reconoce derechos, no asigna competencias, nocrea nuevos niveles de gobierno; consigna el reconocimiento de derechos co-lectivos a un nuevo sujeto jurídico constituido por cada pueblo indígena, dere-chos de naturaleza diferente a los individuales (derechos fundamentales que nose cuestionan y a los que no renuncian los integrantes de los pueblos indígenas). 283
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Cuando se reconoce en la primera frase del párrafo primero del artículo2o., hoy vigente, que “la nación mexicana tiene un carácter pluricultural susten-tado originalmente en sus pueblos indígenas”, se refiere a que existe un sujetopreconstitucional y constituyente de la nación mexicana. La gran mayoría de los mexicanos somos descendientes de los pueblos ori-ginales y de los españoles; sin embargo, algunos mexicanos pertenecen a lospueblos indígenas y conservan todas o parte de sus culturas propias. Por lo tan-to, no todos los mexicanos tenemos existencia distintiva en tanto pueblos indí-genas, ni funcionamiento colectivo a partir de culturas diferentes. Debe considerarse la naturaleza colectiva de los derechos de los pueblosindígenas, dimensión que no puede incluirse en los derechos individuales. Como sabemos, la concepción clásica de los derechos humanos definecomo destinatario o destinataria a la persona. Así lo podemos constatar en la De-claración Universal de los Derechos Humanos, en los Pactos Internacionales deDerechos Civiles y Políticos y en el de los Derechos Económicos y Sociales. Situación que se refleja de manera similar en la Declaración Americana yen el Pacto de San José. Hay, así, derechos humanos básicos para toda personaindependientemente de su género, raza, lengua, religión. Son derechos univer-sales, derechos iguales. Esta concepción ha sido ampliada del plano de los derechos civiles y polí-ticos a los económicos y sociales, es decir, al del contexto necesario para que serespeten y ejerzan los derechos inherentes a todo ser humano. Según la doctrina clásica a cada derecho individual corresponde una ac-ción individual y el titular del derecho es el titular de la acción. En este caso se trata de derechos cuya titularidad es difusa, porque no pue-de ser individualizada. Por ejemplo, todos los integrantes de un pueblo son su-jetos del mismo derecho; todos tienen su disponibilidad y, al mismo tiempo, nopueden contrariarlo porque violarían los derechos de todos los otros miembrosdel pueblo. Por ello, su violación o desconocimiento acaba por condicionar elejercicio de los derechos individuales tradicionales. Se trata del reconocimiento constitucional a una realidad social que per-manece a contrapelo de la pretensión de homogeneidad y de igualdad. Los pue-blos indígenas persisten, han practicado y practican formas de organización so-cial y política, y cuentan con culturas diferentes que por lo demás están en nues-tras raíces como nación. Ninguna de las llamadas garantías individuales permitela adaptación a estos derechos colectivos, a estos derechos de pueblo, a estenuevo sujeto jurídico. 284
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Los pueblos indígenas están asentados en comunidades que a su vez lo es-tán en uno o varios municipios de una o varias entidades federativas (por ejem-plo, en Chiapas, el pueblo tzotzil se encuentra en Zinacantán y San Juan Cha-mula, o el tojolabal en Las Margaritas, Comitán y Altamirano; en los estados deJalisco, Nayarit, Durango y Zacatecas están los huicholes). Por lo tanto, la garantía constitucional de autonomía cuya titularidad co-rrespondería a los pueblos indígenas se ejercería a partir del espacio comunita-rio, que sería su unidad primaria de representación. Pero no sólo en él, no se en-cerraría el ámbito de la autonomía en los límites territoriales de la comunidad,por ello se plantea la asociación de comunidades de uno o más pueblos. La comunidad encierra el ejercicio de derechos hacia adentro y en el marcodel horizonte actual de cada una de ellas acostumbradas a la sobrevivencia, muyligada al autoconsumo. En contraste, el concepto de pueblos proyecta hacia afuera los derechosde la comunidad. El concepto de pueblo indígena constituye una apuesta a su paulatina re-constitución que no obliga a sus comunidades de manera mecánica a romper suunidad interna o transformarse y abrirse si no lo deciden, pero permite un hori-zonte de futuro para aquellas que así lo definan. Asumir la pluriculturalidad desde el punto de vista jurídico significa reco-nocer que el país tiene divisiones culturales y políticas a lo largo y ancho del paíse independientemente de la división territorial en entidades y municipios, pue-blos que no obstante la pulverización en comunidades continúan reconociendosu pertenencia a ese concepto mas amplio. Reconocer a los pueblos indígenas como la matriz de esas culturas planteala necesidad de que la nación se organice y su orden constitucional exprese esacaracterística.La libre determinación y la autonomía Los pactos internacionales de derechos civiles y políticos y de derechoseconómicos, sociales y culturales, ratificados por México constituyen tambiénparte de la Ley Suprema conforme el artículo 133 constitucional. En su artículo primero (numeral 1.1) señalan: “Todos los pueblos tienen elderecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libre-mente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, so-cial y cultural.” 285
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ El Convenio 169 de la OIT, si bien no menciona de manera explícita el de-recho a la libre determinación, sí lo presupone al señalar desde su inicio, en elpreámbulo, la necesidad de que los pueblos controlen sus instituciones propiasdentro del marco del Estado en que viven; también dispone los principios departicipación y consulta en la toma de decisiones y el control sobre su desarro-llo social y cultural. Esta normatividad internacional ha sido asumida por nues-tro país al ratificar dichos instrumentos jurídicos. El ejercicio de este derecho fundamental en el marco del Estado nacionales la garantía de existencia y desarrollo de los pueblos indígenas. Derivada de ello, la autonomía y autogobierno son condiciones básicas.La autonomía y el autogobierno no son otra cosa que la capacidad de decidir losasuntos fundamentales de acuerdo con su cultura y bajo unas reglas pactadascon el Estado. La propuesta, incluida en los Acuerdos de San Andrés, es reconocer laautonomía como garantía constitucional para los pueblos indígenas, con elfin de dotarlos de derechos específicos en torno a los aspectos sustantivosque constituyen su razón de ser como pueblos, por ejemplo, formas propiasde organización social y política, promoción y desarrollo de sus culturas, sis-temas normativos, definición de estrategias para su desarrollo, acceso al uso ydisfrute de recursos. Para valorar esta iniciativa es indispensable advertir sobre la confusiónque se ha planteado entre soberanía y autonomía. De ella derivó el razonamien-to sobre la supuesta balcanización. La autonomía no implica separatismo. Nose cuestiona el dominio eminente del Estado sobre el territorio nacional. Por otra parte, el artículo cuarto constitucional se ubica en la parte dogmá-tica de la Constitución, la que refleja los derechos fundamentales y, por ende,los valores que serán garantizados, entre los que ha estado ausente el de la pluri-culturalidad. No contiene, por lo tanto, expresión alguna que vulnere el pactofederal contenido en su parte orgánica. La iniciativa que presentamos el día de hoy, precisa la libre determinación yla autonomía relativa a un conjunto de derechos limitados, acotados, no está co-locando a los pueblos indígenas por encima de la nación mexicana. 286
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAAcerca de la protección de sus territorios:las tierras y los recursos naturales El territorio es un concepto clave en la delimitación y reconocimiento alos derechos de los pueblos indígenas. Se refiere al espacio geográfico que seencuentra bajo la influencia histórico-cultural y el control político de un pue-blo, lo que permite tomar decisiones sobre los recursos naturales para definircómo se usan y cómo se dispone de ellos. Recordemos que estos pueblos cuentan con conocimientos ancestrales yque el territorio está asociado a su vida ritual, creencias, lugares sagrados; inclu-so su organización social se relaciona con la ocupación y distribución adecuadade los recursos naturales. Es importante aclarar que el ejercicio de este derecho, como todos los de-más, está sujeto a la delimitación de competencias frente al Estado; no se tratade ejercer soberanía. Este concepto está definido en el parágrafo 2 del artículo 13 del Convenio169, al señalar que la utilización del término “tierras” deberá incluir el conceptode territorios, “lo que cubre la totalidad del hábitat de las regiones que los pue-blos interesados ocupan o utilizan de alguna manera”. La propiedad y posesión se refiere, por lo tanto, a las tierras y no al territo-rio; ocupación y utilización es sinónimo de uso y disfrute. Siendo éste el signifi-cado del territorio para la preservación y desarrollo de los pueblos indígenas,resulta clara su distinción con la mera tenencia de la tierra, cuya regulación jurí-dica y tipos de propiedad establecidos se mantienen.Sistemas normativos Hoy en día los pueblos indígenas aplican sus normas y las modifican y enefecto administran justicia. Se trata de que adquieran el derecho constitucionalsobre esas prácticas históricas. El reconocimiento de los sistemas normativos es otro de los derechos re-feridos a situaciones que históricamente se han ejercido por los pueblos indíge-nas como un importante elemento para mantener su cultura. Son formas de justicia que les han permitido regularse internamente, en-frentar el conflicto y mantener la cohesión colectiva. Se habla de “sistemas”porque cuentan con órganos específicos de tipo colegiado, procesos orales congarantía de audiencia para los implicados, sistema de sanciones y de verifica-ción de su cumplimiento y, sobre todo, normas de cohesión y control social. 287
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ Con base en lo señalado, parece conveniente el reconocimiento constitu-cional a los sistemas normativos. Ello no implicaría violación a la división depoderes. Se establece la coexistencia con otras normas como las que se refieren enel artículo 21 constitucional, el cual señala: “la imposición de las penas es propiay exclusiva de la autoridad judicial”, y la del artículo 17 constitucional que esta-blece que: “ninguna persona puede hacerse justicia por sí misma ni ejercer vio-lencia para reclamar su derecho”. El reconocimiento constitucional otorgaría validez jurídica a las decisio-nes de estos pueblos y estatus de derecho público. Quedaría así claro que la jus-ticia indígena es justicia propiamente dicha y no forma de resolución de conflic-tos entre particulares, como se ha pretendido equiparar. Con este reconocimiento, no se crearían “fueros indígenas especiales”. En primer lugar, el centro de la norma constitucional es el reconocimientoa los sistemas normativos. La convalidación sería parte de los mecanismos de articulación de dichoreconocimiento con el conjunto del orden jurídico y esta característica no la tie-nen los fueros o tribunales especiales. Es decir, la materia de la convalidación serían las resoluciones específicasde los pueblos indígenas y de ninguna manera el derecho autonómico de “apli-car sus sistemas normativos”. La precisión en cuanto a la materia del orden jurídico, civil, penal, fiscal,mercantil, administrativo y laboral, se regularán en la legislación secundaria. Este sistema de administración de justicia indígena, en un proceso regla-mentario podría válidamente considerarse como base de instancia final en ca-sos menores y de primera instancia jurisdiccional en casos graves, dejando a lasautoridades externas la posibilidad de resolver en apelación, siempre y cuandose introduzcan reformas que permitan la consideración de los elementos cultu-rales que incidieron en los hechos materia del litigio, tales como uso del traduc-tor en lengua indígena, peritajes de autoridades tradicionales, testimoniales dela comunidad, entre otros. De ser el caso, la siguiente etapa consistiría en precisar los ámbitos mate-riales y espaciales de la jurisdicción reconocida a los pueblos indígenas: sinduda requiere reglamentación, delimitación de funciones, de competencias,habrá asuntos que deben quedar a cargo del Estado, incluso muchos de ellosdemandados por los propios pueblos, como por ejemplo, el combate al nar-cotráfico. 288
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Se precisaría si la capacidad jurisdiccional de los pueblos se refiere a todasaquellas situaciones que se presenten en el territorio ocupado por ellos, inde-pendientemente de que en ellas participen indígenas y/o no indígenas, o bien sien algunas situaciones se requiere establecer la “opción de jurisdicción” paraque se defina quién atiende tal o cual situación o conflicto.La comunidad como entidad de derecho público Otro de los elementos de la iniciativa se refiere al reconocimiento de lacomunidad indígena como entidad de derecho público en atención a su ori-gen histórico y a que no tiene como finalidad la satisfacción de intereses parti-culares: operaría independientemente del tipo de tenencia de la tierra. Conello permitiría el manejo de recursos públicos, le dotaría de personalidad jurí-dica para ser sujetos de derechos en los asuntos que les atañen, como realizarla planeación comunitaria de sus proyectos de desarrollo, asociarse libremen-te con otras comunidades o municipios para promover proyectos comunesque fortalezcan a los pueblos indígenas, otorgar presunción de legalidad y le-gitimidad a sus actos, definir representantes para la integración de los ayunta-mientos y, entre otras funciones, establecer y aplicar las disposiciones relati-vas a su gobierno interno. Así pues, el reconocimiento al pueblo indígena y el específico a las comu-nidades que lo integran no es excluyente, sino complementario o derivado. Noimplica modificación al pacto federal, no es un cuarto nivel de gobierno. Por lo anteriormente expuesto y,Considerando: PRIMERO. Que el dictamen aprobado la Cámara de Senadores y la Cá-mara de Diputados a partir de la iniciativa elaborada por la COCOPA y presenta-da por el Ejecutivo federal que reforma los artículos constitucionales en mate-ria indígena, lejos de conseguir los objetivos que le dieron fundamento, provo-có la suspensión inmediata del diálogo y la negociación con el EZLN. SEGUNDO. Que consecuencia de ello es la vigencia de la declaración deguerra que hizo el EZLN al gobierno federal en 1994 y la imposibilidad de fir-mar un acuerdo de paz con justicia y dignidad. TERCERO. Que la publicación del decreto, más que significar un avanceen la distensión nacional, provocó el malestar de las comunidades indígenasque han presentado ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación más de 300 289
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZcontroversias a cinco puntos constitucionales expresados en dicha reforma: losámbitos de la autonomía, la libre determinación, tierra y territorio, recursos na-turales, el reagrupamiento de nuevos municipios y los pueblos indígenas comoentidades de derecho público. CUARTO. Que el procesamiento legislativo al cumplir sus fases jurídicasno satisface las demandas y exigencias de un vasto sector de la sociedad mexica-na, precisamente el principal destinatario de la ley y que han sido apoyados pormillones de mexicanos físicamente, con su presencia en calles y plazas en lasmovilizaciones, y con su opinión, en las consultas públicas realizadas por elEZLN y el Congreso Nacional Indígena. QUINTO. Que los legisladores debemos reconocer que la Incitativa deLey de Modificaciones Constitucionales en Materia Indígena, elaborada por laCOCOPA, que hoy presento nuevamente al pleno de esta honorable Legislatura,a nombre de un grupo de diputados, tiene una dimensión mayor que otras ini-ciativas elaboradas por los partidos políticos o el Poder Ejecutivo, pues es el re-sultado de una negociación bilateral entre el gobierno y el EZLN. SEXTO. Que la iniciativa de ley que hoy se presenta, formaliza los acuer-dos entre el EZLN y el gobierno, conocidos como de San Andrés Larrainzar,que especifican cuáles son las aspiraciones de las poblaciones originarias deMéxico, por lo que se debe aceptar esta iniciativa de ley como el documento quefinca y antecede la firma de un acuerdo de paz. SÉPTIMO. Que el procesamiento legislativo no puede perder de vistaque las reformas a la Constitución aquí propuestas son una condición ineludi-ble para despejar los riesgos de inestabilidad y avanzar en la pacificación, la con-cordia y el desarrollo equilibrado y democrático de amplias regiones del paísdonde se asientan las comunidades indígenas. OCTAVO. Que el Congreso de la Unión no es una oficialía de partes querecibe y daca, con rúbricas indelebles, acuerdos que no reflejan la esperanza delos mexicanos, sus demandas sociales, políticas, económicas, culturales e histó-ricas. Por el contrario, el Congreso de la Unión es un espacio creado por la ciu-dadanía en complejos y frecuentemente penosos procesos históricos. Su fin esproducir los argumentos que vinculen la buena fe con la lucidez, la responsabi-lidad con la oportunidad de lograr que prevalezcan los intereses colectivos porsobre los intereses de facciones, grupos o minorías ilustradas que pretendennegar la existencia de individuos y comunidades que reclaman, el respeto a sucultura, sus derechos de posesión y acceso a los recursos naturales de los terri-torios donde ancestralmente han vivido. 290
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA NOVENO. Que corresponde a los legisladores propiciar, con su partici-pación decidida, a que la Iniciativa de Modificaciones Constitucionales en Ma-teria Indígena, elaborada por la COCOPA, tenga un procesamiento donde parti-cipen, en cumplimiento del Convenio 169 de la OIT y a favor de la paz, todos lospueblos indígenas de México y la sociedad en general en una consulta públicaconvocada por el Congreso de la Unión, y que el dictamen final que se presente,sea el resultado de esta consulta, tal como lo dispone el actual marco jurídiconacional. Con fundamento en los artículos 71 fracción II, 72 y 73 fracción XXIX-D dela Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como por los ar-tículos 55 fracción II, 56, 60, 63, 135, 138, 139, 140, 141, 165 y 168 del Regla-mento para el Gobierno Interior del Congreso de los Estados Unidos Mexica-nos, nos permitimos someter a su consideración, la siguiente: Artículo Único.- Se reforman y adicionan los artículos 2, 4, 26, 53, 73,115 y 116 de la Constitución Política de los Estados Unidos para quedarcomo sigue: Art. 2°.- Está prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos.Los esclavos del extranjero que entren al territorio nacional alcanzarán, por esesólo hecho, su libertad y la protección de las leyes. Art. 4°.- La Nación mexicana tiene una composición pluricultural susten-tada originalmente en sus pueblos indígenas, que son aquellos que desciendende poblaciones que habitaban en el país al iniciarse la colonización y antes deque se establecieran las fronteras de los Estados Unidos Mexicanos, y que cual-quiera que sea su situación jurídica, conservan sus propias instituciones socia-les, económicos, culturales y políticas, o parte de ellas. Los pueblos indígenas tienen el derecho a la libre determinación y, comoexpresión de ésta, a la autonomía como parte del Estado mexicano, para: I.- Decidir sus formas internas de convivencia y de organización social,económica, política, y cultural; II.- Aplicar sus sistemas normativos en la regulación y solución de conflic-tos internos, respetando las garantías individuales, los derechos humanos y, enparticular, la dignidad e integridad de las mujeres; sus procedimientos, juicios ydecisiones serán convalidados por las autoridades jurisdiccionales del Estado; III.- Elegir a sus autoridades y ejercer sus formas de gobierno interno deacuerdo a sus normas en los ámbitos de su autonomía, garantizando la partici-pación de las mujeres en condiciones de equidad; 291
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZ IV.- Fortalecer su participación y representación política de acuerdo consus especificidades culturales; V.- Acceder de manera colectiva al uso y disfrute de los recursos naturalesde sus tierras y territorios, entendidos éstos como la totalidad del hábitat quelos pueblos indígenas usan u ocupan, salvo aquellos cuyo dominio directo co-rresponde a la Nación; VI.- Preservar y enriquecer sus lenguas, conocimientos y todos los ele-mentos que configuren su cultura e identidad, y VII.- Adquirir, operar y administrar sus propios medios de la comunicación. La Federación, los estados y los municipios deberán, en el ámbito de susrespectivas competencias, y con el concurso de los pueblos indígenas, promo-ver su desarrollo equitativo y sustentable y la educación bilingüe e intercultural.Asimismo, deberán impulsar el respeto y conocimiento de las diversas culturasexistentes en la Nación y combatir toda forma de discriminación. Las autoridades educativas federales, estatales y municipales, en consultacon los pueblos indígenas, definirán y desarrollarán programas educativos decontenido regional, en los que reconocerán su herencia cultural. El Estado impulsará también programas específicos de protección de losderechos de los indígenas migrantes, tanto en el territorio nacional como en elextranjero. Para garantizar el acceso pleno de los pueblos indígenas a la jurisdiccióndel Estado, en todos los juicios y procedimientos que involucren individual ycolectivamente a indígenas, se tomarán en cuenta sus prácticas jurídicas y especi-ficidades culturales, respetando los preceptos de esta Constitución. Los indíge-nas tendrán en todo tiempo el derecho a ser asistidos por intérpretes y defenso-res, particulares o de oficio, que tengan conocimiento de sus lenguas y cultura. El Estado establecerá las instituciones y políticas necesarias para garanti-zar la vigencia de los derechos de los pueblos indígenas y su desarrollo integral,las cuales deberán ser diseñadas y operadas conjuntamente con dichos pueblos. Las Constituciones y las leyes de los Estados de la República, conforme asus particulares características, establecerán las modalidades pertinentes parala aplicación de los principios señalados, garantizando los derechos que estaConstitución reconoce a los pueblos indígenas. Art.26°.- La legislación correspondiente establecerá los mecanismos ne-cesarios para que en los planes y programas de desarrollo se tomen en cuenta alas comunidades y pueblos indígenas en sus necesidades y sus especificidades 292
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAculturales. El Estado les garantizará su acceso equitativo a la distribución de lariqueza nacional. Art. 53.- Para establecer la demarcación territorial de los distritos unino-minales y las circunscripciones electorales plurinominales, deberá tomarse encuenta la ubicación de los pueblos indígenas, a fin de asegurar su participación yrepresentación políticas en el ámbito nacional…. Art. 73.- El Congreso tiene facultad: I a XXVII.-… XXVIII.- Para expedir las leyes que establezcan la concurrencia del gobier-no federal de los estados y de los municipios en el ámbito de sus respectivascompetencias, respecto de los pueblos y comunidades indígenas, con el objetode cumplir los fines previstos en el artículo 4º y 115 de esta Constitución; Art. 115.- … I a II.-… III.- Los municipios tendrán a su cargo las funciones y servicios públicossiguientes: Agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales; Alumbrado público. Limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de residuos; Mercados y centrales de abasto. Panteones. Rastro. Calles, parques y jardines y su equipamiento; Seguridad pública, en los términos del artículo 21 de ésta Constitución,Policía Preventiva Municipal y tránsito; y Los demás que las Legislaturas locales determinen según las condicionesterritoriales y socio-económicas de los municipios, así como su capacidad ad-ministrativa y financiera. Sin perjuicio de su competencia constitucional, en el desempeño de lasfunciones o la prestación de los servicios a su cargo, los municipios observaránlo dispuesto por las leyes federales y estatales. Los municipios, previo acuerdo entre sus ayuntamientos, podrán coordi-narse y asociarse para la más eficaz prestación de los servicios públicos o el me-jor ejercicio de las funciones que les correspondan. En este caso y tratándose 293
    • JAIME MARTÍNEZ VELOZde la asociación de municipios de dos o más estados, deberán contar con laaprobación de las Legislaturas de los estados respectivas. Asimismo, cuando a juicio del ayuntamiento respectivo sea necesario, po-drán celebrar convenios con el estado para que éste, de manera directa o a tra-vés del organismo correspondiente, se haga cargo en forma temporal de algu-nos de ellos, o bien se presten o ejerzan coordinadamente por el estado y el pro-pio municipio; Las comunidades indígenas, dentro del ámbito municipal, podrán coordi-narse y asociarse en los términos y para los efectos que prevenga la Ley. IV A V.-… a j)… En los planes de desarrollo municipal y en los programas que de ellos sederiven, los ayuntamientos le darán participación en los núcleos de poblaciónubicados dentro de la circunscripción municipal, en los términos que establez-ca la legislación local. En cada municipio se establecerán mecanismos de parti-cipación ciudadana para coadyuvar con los ayuntamientos en la programación,ejercicio, evaluación y control de los recursos, incluidos los federales, que sedestinen al desarrollo social. VI A VIII.-… IX. Se respetará el ejercicio de la libre determinación de los pueblos indí-genas en cada uno de los ámbitos y niveles en que hagan valer su autonomía, pu-diendo abarcar uno o más pueblos indígenas, de acuerdo a las circunstanciasparticulares y específicas de cada entidad federativa. Las comunidades indígenas como entidades de derecho público y los mu-nicipios que reconozcan su pertenencia a un pueblo indígena, tendrán la facul-tad de asociarse libremente a fin de coordinar sus acciones. Las autoridadescompetentes realizarán la transferencia ordenada y paulatina de recursos, paraque ellos mismos administren los fondos públicos que se les asignen. Corres-ponderá a las Legislaturas estatales determinar, en su caso, las funciones y fa-cultades que pudieran transferírseles, y X. En los municipios, comunidades, organismos auxiliares del ayunta-miento e instancias afines que asuman su pertenencia a un pueblo indígena, sereconocerá a sus habitantes el derecho para que definan, de acuerdo con lasprácticas políticas propias de la tradición de cada uno de ellos, los procedimien-tos para la elección de sus autoridades o representantes y para el ejercicio de susformas propias de gobierno interno, en un marco que asegure la unidad del 294
    • CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPAEstado nacional. La legislación local establecerá las bases y modalidades paraasegurar el ejercicio pleno de este derecho. Las Legislaturas de los estados podrán proceder a la remunicipalización delos territorios en que estén asentados los pueblos indígenas, la cual deberá reali-zarse en consulta con las poblaciones involucradas. Art. 116.- … I.-… II.-… Para garantizar la representación de los pueblos indígenas en las Legislatu-ras de los estados por el principio de mayoría relativa, los distritos electoralesdeberán ajustarse conforme a la distribución geográfica de dichos pueblos.Artículos transitorios Primero.- El presente decreto entrará en vigor el día siguiente de su publi-cación en el Diario Oficial de la Federación. Segundo.- Se derogan los artículos transitorios del Decreto de ReformasConstitucionales de fecha 15 de agosto de 2001. Palacio Legislativo de San Lázaro, a 9 de abril de 2002. 295
    • Chiapas: La paz inconclusa ...Había una vez una COCOPA Se terminó de diseñar en la ciudad de México,en los talleres de Rotodiseño y Color, SA de CV en mayo de 2007. La edición consta de 3,000 ejemplares.