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¿Cuál es el motivo por el que una persona sea muy sensible emocionalmente?

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¿Cuál es el motivo por el que una persona sea muy sensible emocionalmente?

¿Y qué es lo que personas muy afectadas emocionalmente pueden hacer para reducir las consecuencias negativas que les afectan?

¿Hay algún motivo por el que una persona sea muy sensible, frente a situaciones propias que le afectan, o incluso frente a situaciones adversas que le ocurren a otras personas, o solamente forma parte de la personalidad de cada quien?

Estos son los interrogantes que se intentan despejar en el escrito adjunto, y que probablemente pueda ser de alguna utilidad para mucha gente.

A los interesados, favor leerlo y luego difundirlo por distintas vías, según posibilidades.

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  1. 1. ¿Cuál es el motivo por el que una persona sea muy sensible emocionalmente? ¿Y qué es lo que personas muy afectadas emocionalmente pueden hacer para reducir las consecuencias negativas que les afectan? ¿Hay algún motivo por el que una persona sea muy sensible, frente a situaciones propias que le afectan, o incluso frente a situaciones adversas que le ocurren a otras personas, o solamente forma parte de la personalidad de cada quien? Bueno, la sensibilidad forma parte del mismo ser, y hay algunos que la traen a flor de piel, y cuando algo pasa y se ven involucrados directa o indirectamente, la viven con gran intensidad, mientras que hay otros que aunque sean sensibles no lo demuestran, por temor a que sean objeto de burlas, y saben disfrazarla muy bien en la vida de relación, pero cuando están a solas exteriorizan todo su sentir, llorando y angustiándose a veces en grados insólitos. Pero todos tenemos este sentimiento en mayor o menor grado, como se dice vulgarmente, viene integrado al paquete. De todas maneras, si esto de la sensibilidad molesta mucho a la persona, y/o si por alguna razón (estrés, recarga de trabajo, presiones, etc), se llega a situaciones de angustia y/o preocupación que podrían calificarse de patológicas o al menos de gran intensidad, lo mejor sería consultar a un buen terapeuta, o tomar alguna otra acción. Es mejor cuidarse a tiempo, que esperar a que las situaciones desborden. Debe advertirse que esto de la consulta a un terapeuta o un eventual tratamiento (con o sin medicamentos) en casi ningún caso debería adoptarse en contra de la opinión de la propia persona afectada, y en cuanto a una posible internación (compulsiva o no) de la persona, la misma es casi siempre desaconsejada, salvo que la persona sea un peligro para sí misma, y/o para sus familiares, y/o para la sociedad. De todas maneras, no en todos los casos es necesaria una consulta al terapeuta, aunque en líneas generales podría ser aconsejable al menos intentar esta vía, a efectos de poder constatar qué resultados puedan así obtenerse. Véase que los motivos de una hipersensibilidad emocional pueden ser muchos, por la personalidad, por la forma de sentir las cosas, por la propia historia de vida, por que con un solo grito de una persona del entorno el afectado ya siente que le están regañando, por circunstancias especiales muy dolorosas y circunstanciales. Lo que se puede hacer, al menos en casos leves o pasajeros, como una posible solución, es fortalecer la propia personalidad, y decirse a sí mismo: "Soy valiente, soy una persona muy importante, puedo ocuparme de mí mismo y de mis cosas, puedo superar esta situación, tengo confianza en mí mismo". Y en ciertos casos, tomando este tipo de actitud, y
  2. 2. recurriendo a las propias reservas internas, se logra perfectamente superar la situación problemática o las circunstancias que afligen. Claro, en casos más complejos no siempre será necesario el acompañamiento de un terapeuta profesional, pues a veces un confidente, un amigo, un allegado, una persona con similares problemáticas, puede ser tanto o más efectivo que un terapeuta académicamente formado. Aunque por cierto, la solución de un terapeuta o psicólogo tampoco es a descartar, pues en ciertos casos puede estar muy adaptada a las circunstancias. La asistencia a grupos de autoayuda basados en los doce pasos, como los que por ejemplo aplican Alcohólicos Anónimos, o Jugadores Anónimos, o Narcóticos Anónimos, también puede ser efectivo para ciertas personas afectadas con sensibilidad emocional, y el grupo al que habría que concurrir en el caso en cuestión es Neuróticos Anónimos (o algún otro con similar orientación). De todas maneras, habría que advertir que este tipo de grupos es muy efectivo en ciertos casos, pero no en todos. Personas muy reservadas por ejemplo no se suelen sentir muy cómodos en este tipo de reuniones, aunque personas muy extrovertidas, comunicativas, y sinceras, sí suelen sentirse bien en ellos, y en muchos casos suelen sacar resultados positivos y provechosos, a veces en muy corto tiempo. El consejo general que podemos dar desde estas líneas en relación a lo expresado, es que se pruebe, y si por ejemplo después de dos o tres sesiones de asistir a un grupo de autoayuda, la persona encuentra que ha obtenido al menos ciertos resultados positivos, bueno, convendría seguir adelante con continuidad; caso contrario, se podría abandonar el grupo, o por las dudas, concurrir a algunas reuniones adicionales a efectos de tomar una resolución definitiva. Conviene advertir que a los grupos de autoayuda suelen concurrir personas con problemáticas de base diferente, por lo que es usual que una persona encuentre allí tanto casos más graves que el que le afecta, así como casos más leves. Por otra parte, la base terapeútica que allí se aplica, es el propio descubrimiento del interesado de lo que le perjudica y de la forma de superarlo, por la vía de explicar a los otros lo que le pasa y en particular lo que le pasó de malo o de bueno en la última semana, y por la vía de escuchar lo que le pasa o pasó a otros, y la forma como ellos mismos encontraron para superar o no tales o cuales circunstancias. Conviene advertir también que un aspecto central de este tipo de terapia es contar a los otros lo que le pasa a uno, lo que se siente, lo que le oprime el corazón en ciertas circunstancias, así que ya desde la primera reunión conviene ir preparado en este sentido, para que no se le pille desprevenido y sin saber qué decir, Los grupos de autoayuda usan una forma de relacionamiento muy especial, basado como se dijo en los doce pasos, y basado en el compañerismo y la
  3. 3. simpatía y la ayuda mutua. Este tipo de grupos no suele tener un director u orientador de tipo profesional, sino que los mismos son orientados por algunos de los propios participantes, aquellos que tienen esa vocación y/o aquellos que hace más tiempo que concurren al grupo. De esta manera, no hay mayores costos involucrados que deban asumirse, lo cual puede ser una ventaja. Por otra parte, en muchos casos no se usan locales alquilados sino simplemente cedidos por instituciones religiosas o deportivas, o por instituciones de bien público, o por instituciones estatales o para-estatales; por ello, los costos de sesión son casi nulos o completamente nulos, y a veces se reducen simplemente a un estimativo del consumo de electricidad y de los gastos de limpieza de la sala o salas utilizadas y de los baños. Por lo general, y a efectos de crear una atmósfera más distendida e informal, el propio grupo a veces compra ciertos elementos de consumo como ser té, café, chocolate, gaseosas, caramelos, galletitas, mate, biscochos, vasitos descartables, etc, los que durante las sesiones y/o en instantes previos circulan entre los asistentes, para su mejor confort, y para incentivar el compañerismo y el relacionamiento horizontal; y a efectos de cubrir estos gastos, además de los costos ya referidos que puedan estar involucrados con el local que se utiliza, se suele pedir una contribución voluntaria a los asistentes, aunque se aclara que la idea no es que por esta vía alguien deba abandonar el grupo por no poder asumir esta contribución, pues cada cual aporta lo que pueda o lo que en ese momento tenga, y si no tiene nada pues simplemente no aporta nada; en este sentido se advierte a los que concurran a un grupo de este tipo por primera vez, que lleven billetes de varias denominaciones, pues así, si se ven enfrentados a esta demanda, podrán aportar algo, pues en lo posible, si bien no conviene aportar una cantidad irrisoria con carácter de continuidad, tampoco conviene aportar con regularidad mucho más que los otros, pues ello podría generar una diferencia que puede no ser bien recibida por algunos miembros. En relación a los doce pasos, muchos grupos cuentan con literatura que se suele entregar a los asistentes, a veces gratuitamente, a veces con un costo ínfimo. De todas maneras, los doce pasos suelen ser explicados durante las propias sesiones, a demanda de algún asistente o por iniciativa de los orientadores del grupo, y después de unas cuantas sesiones seguramente todos los asistentes sabrán respecto de estos pasos todo lo que tienen que saber, aún sin haber leído literatura al respecto. Conviene también recalcar que las manifestaciones políticas, religiosas, o ideológicas, no son permitidas durante las reuniones de los grupos de autoayuda, pues en ellos perfectamente conviven ateos con creyentes, así como personas de todos los credos políticos. RESUMIENDO: Si una persona observa que es muy sensible en lo emocional y que ello le afecta, lo peor que puede hacer es no hacer nada. Lo que se recomienda es que ensaye uno o varios caminos. De repente, recurriendo a la autoreflexión y aplicando voluntad y entereza, puede que se logre superar la situación por sí mismo. De repente, la solución puede estar en los grupos de
  4. 4. autoayuda, o en un confidente especial, o en un terapeuta profesional (fundamentalmente psicólogo, en algún caso psiquiatra). Tampoco es a descartar alguna solución combinada. Conviene destacar que en otro tiempo, las medicinas a disposición de los psiquiatras tenían muchos efectos colaterales, por lo que la medicación solamente era aconsejable en casos extremos. Hoy día sin embargo, se dispone de una amplia gama de ansiolíticos, algunos de ellos muy suaves y sin efectos colaterales, y que en ciertos casos pueden ser convenientes para reducir o controlar el estrés, la angustia, el agotamiento físico-mental, la tristeza extrema, la ansiedad, la depresión, la verborragia extrema, etc. Así que en principio se recomienda no descartar ninguna vía per se (de por si). Conviene que el propio afectado se autoanalice y ensaye diferentes vías para aliviar o reducir sus problemáticas, y por lo general, así, sin imposiciones, sin violencias, por motu propio (por propia iniciativa), se irán encontrando las mejores soluciones. Ya para cerrar estas reflexiones, conviene agregar alguna cosa más respecto de los terapeutas profesionales. Desde estas líneas no queremos ni hacer la apología de esta solución, ni tampoco desaconsejarla. Sin duda hay terapeutas muy competentes y muy bien formados, y que en ciertos casos y a veces en muy pocas sesiones, logran cambiar positivamente la situación de algunos de sus pacientes. Hay otros terapeutas por el contrario, que no logran hacer aportes de significación a algunos otros de sus pacientes, ya sea porque parten de un diagnóstico equivocado, ya sea porque los propios pacientes les intenten engañar y ellos no adviertan las artimañas, ya sea en ciertos casos por propia incompetencia del especialista. Conviene resaltar que en ciertos casos, muchas personas depresivas, o desequilibradas emocionalmente, o con alguna otra patología más o menos leve o exacerbada (bipolaridad, depresión, verborragia, sentimiento de inferioridad, autocompasión o falta de estima personal, etc), al reconocerse que tiene algún problema, decide estudiar psicología, y claro, algunas de estas personas se reciben y exhiben su diploma, y si tienen oportunidad, toman algún paciente. Y claro, cuando el propio terapeuta tiene sus propios deslices psicológico-mentales, puede pasar que la terapia sea un desastre para el paciente, como a veces puede pasar que el paciente se sienta confortablemente tratado y orientado. Así que las personas que decidan orientarse con un terapeuta particular, deberán estar muy atentas a todos los detalles, informándose previamente sobre la experiencia profesional y académica del especialista que hayan preseleccionado, o en su caso viendo los resultados que vayan obteniendo. Si con un determinado especialista no se logra prácticamente ningún avance después de cuatro o cinco sesiones, y/o luego de un par de meses de terapia, bueno, posiblemente haya que concluir que la cosa no funciona, por culpa tal vez del terapeuta elegido, por culpa en algún caso del propio paciente que astutamente le miente al terapeuta. Pero bueno, sea como sea el caso, un cambio en estas situaciones podría ser muy aconsejable.

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