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ChunayNegra
 

ChunayNegra

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    ChunayNegra ChunayNegra Presentation Transcript

    • ¿Cómo Comenzó?
       
      Verán, venían sucediendo muchas cosas extrañas para mi, cosas que antes no sucedían, como por ejemplo, que él hiciera la misma pregunta varias veces. Un buen día al llegar a casa no encontró las llaves del carro. Las buscamos por todas partes porque él llegó conduciendo y no volvió a salir a ninguna parte, así queme pareció raro, pero lo dejé pasar. A los 2 días ocurrió igual y en una semana se perdieron 3 juegos de llaves del carro; ya no era normal. Luego salía a la panadería por jugo o pan y llegaba con una de las dos cosas o con ninguna. Otro día cambiando un bombillo no pudo y se le cayó, entonces se sintió torpe, le tranquilicé le diciéndoleque eso le podía pasar a cualquiera… y olvidamos, pero otro día cuando nuestras hijas estudiaban en el Liceo salimos a llevarlas con la sorpresa de encontrarnos el transporte. Ellas se fueron para el Liceo con su transporte y nosotros, por ser apenas las 6.15 AM, regresamos a casa con la sorpresa de que él se detuvo en plena vía a preguntar “ ¿ A donde voy? ”, yo le dije a casa, a lo que él respondió “ ¿Dónde? “. Eso no me gustó, SIGUIERON PASANDO COSAS PARA MI EXTRAÑAS…
    • Un día llegó una visita a casa y Chuna le preguntó varias veces que si quería café y el señor respondió “ ya te he repetido varias veces que no tomo café “, un tanto enojado.
      En otra ocasión, le preguntó algo a un sobrino político y éste le dijo que no se lo explicaba más porque ya se lo había repetido varias veces y que me lo iba a explicar a mí. Eso fue la gota que colmóel vaso.
      Debí viajar a la ciudad donde estaban mis hijas porque necesitaban de mi ayuda como profesora de Matemáticas; pasé alrededor de un semana, al llegar a la casa lo encontré muy flaco, aunque le había dejado comida preparada casi todo estaba igual. Le pregunté que por qué no se había comido lo que le dejé preparado, a lo que respondió que no había tenido hambre. Un vecino me dijo: Gracias a Dios que llegó, porque Chuna parecía alma en pena, salía sólo a comprar la prensa y regar las matas. El resto se la pasaba encerrado en la casa.” Yo había hablado con mi hermana que es médico y le había dicho lo que estaba observando en él y me respondió que había notado algo también; le pedí ayuda, que me orientara, entonces me recomendó llevarlo a un especialista ( Neurólogo). Hablé con él, le dije que algo estaba pasando, que debía ir al doctor, me dijo que no pasaba nada, pero sé que no lo creía, él sabía que algo pasaba pero quizás tenía miedo pues es un hombre profesional, culto, conoce de la enfermedad. Un día hablé con una de sus hermanas. Mi cuñada para mi era como mi hermana y le conté lo que estaba pasando, los cambios en su hermano. Su respuesta fue tranquila, él no tiene nada, mi papá era así, despistado…
    • Yo oí esa palabra y me retumbó por muchos días ….“DESPISTADO”, pensé, y eso quise creer, pero continuaron sucediendo cosas: camisas mal abotonadas, franelas al revés, comía y quería volver a comer, puertas de nevera abierta, cobraba su pensión y en unos días ya no tenía dinero, y si le preguntaba en qué gastaba el dinero se molestaba. Un día arreglando su ropa encontré en un bolsillo de una camisa un montón de plata. Entonces fui, le pregunté si tenía dinero y me dijo que no… Salí corriendo a hablar con mis hijas, para ese entonces ellas eran muy jóvenes, le conté todo lo que yo estaba observando en su papi y mi sorpresa fue que me dijeron: si mami nosotras hemos notado algo raro en él. Me jugué otra carta y hablé con dos concuñadas, esposas de dos de sus hermanos a ver si ellas, al ver mi preocupación, hablaban con sus maridos y estos a su vez me llamarían, pero no fue así, me quedó la duda de si le contarían y de ser así por qué no me llamaron para saber que estaba pasando con su hermano mayor. Pasaron los días y mi estrés y angustia iban creciendo tanto que mi tensión llegó a estar en 9/6 y debí atenderme con urgencia. Eso me permitió hablar con él y pedirle, más bien rogarle, que acudiera a ver a un doctor porque yo ya no podía con la angustia, a lo que accedió afortunadamente. Lo hice ver con un médico internista al que le comentamos lo que estaba sucediendo y que queríamos internarlo en una clínica hacerle todos los estudios necesarios, así ocurrió. Luego lo llevé a una Neuróloga; ella comenzó a hacer una serie de preguntas. Vio los resultados de los exámenes, cuando comenzó a explicarnos él la interrumpió y le dijo que sabía que tenía Alzheimer.
    • Ella, muy cariñosamente, comenzó a explicarnos las radiografías del cerebro y lo que pasaba cuando las neuronas se morían, y le mandó tratamiento. Todo comenzó muy bien, al inicio del tratamiento algunas pastillas le pegaban un poco, manifestaba mareos. Un día le comenté a su hermana lo del diagnóstico y me dijo que no creía. Fui a ver otro hermano con mi hija mayor a contarle lo del diagnóstico y pedirle ayuda, que sirviera de portavoz para el resto de la familia. Mi esposo viene de una familia grande.
      Un día al entrar en casa me preguntó dónde estaban sus pastillas. Salió de casa con una de las pastillas que le mandaron, al regresar me dijo que no iba a tomar más las pastillas porque tienen efectos secundarios y eso le hace daño. Yo le expliqué que todos los medicamentos tienen efectos secundario, pero nada, mis palabras fueron en vano, presumí que alguien de la familia le había dicho algo porque la caja de pastillas cuando me las entregó venían sin el prospecto. Por un tiempo dejó de tomarlas, cuando le tocó de nuevo la consulta con la doctora le dije lo que estaba sucediendo y que no quiso tomar el tratamiento porque alguien le había dicho que le hacían daño porque tenían efectos secundarios; ella le preguntó si había sido un doctor y él le dijo que no, entonces ella le dijo que todos los medicamentos tienen efectos secundarios y ella no iba a recetar algo que le fuera a hacer daño, entonces continuó tomando su tratamiento.
    • La familia de mi esposo es grande, son 12 hermanos que aún viven. Quería sólo apoyo moral, afectivo, sentimental… He convivido más de 30 años en esa familia y esperé llamadas de preocupación, de solidaridad, sólo quería oír “Tranquila Negra, no estás sola, estamos con Uds.” Ese mismo año consultando de nuevo con mi hermana la médico, me dijo que buscara otra opinión y me indicó un Neurólogo especialista en demencia. Acudimos a él, le volvimos a contar lo que sucedía, le hizo de nuevo los estudios médicos, resonancia, electroencefalogramas, test, tanto a él como a mí, y su diagnóstico fue el mismo. A él no le agradó mucho el doctor, porque este le explicó lo que sucedía, lo que el estaba pasando y por qué. A cada cosa que él explicaba, Chuna se justificaba. El doctor me hizo señas para que lo dejara; luego me explicó que era normal pues existe la negación por parte de los enfermos de Alzheimer. Volví a tocar las puertas de su familia esta vez con otra cuñada, también muy querida por mi, ella me entendió pero dejó una puerta abierta de la duda y de insistir en que su papá también era despistado, y que ellos en general también. Retumbó de nuevo en mi mente el término DESPISTADO. Pasó el tiempo y los cambios continuaron, ya incluso se molestaba de nada y por nada… llegó a tirar puertas, empujarme, gritar. llamé a la doctora y le aumentó una dosis de uno de los medicamentos; esto lo mantenía como sedado y tranquilo. Un domingo recibí una llamada de su hermana menor un poco molesta por una foto que yo había publicado por Facebook, yo lo tenía al lado y no le pude contestar, luego me pidió hablar con él y se lo pasé, oyéndole hablar me di cuenta que estaba hablando con otro hermano; entendí que también le hablaba de la foto, al terminar de hablar con él me pidió ver la foto, le pregunté qué pasaba y me contó que su hermano le había dicho que la gente en la calle ya estaba hablando que él se estaba muriendo y que no reconocía a nadie.
    • Esto me molestó, le dije que eso era el colmo, como podían llamar para decir esas cosas, sin ver si eso estaba bien o por el contario le haría daño, una foto hermosa al menos para nosotras pues le habíamos invitado a almorzar a nuestro Restaurante favorito y él mientras leía el menú, le tomamos esa foto como pensativo, la cual yo publiqué y al pie de la misma le coloqué: “Tranquilo amor tus hijas y yo estaremos a tu lado para recordar contigo”!!!, no sé qué les molestó, pero lo que si puedo decir es que me dolió, pues no saben ni creo que se imaginen nunca el daño tan grande que le hicieron. No quería salir, le subió la tensión, me dijo que le mostrara la foto… Se la mostré, me dijo de verdad que se veía feo y se sonrió, pero una sonrisa triste. Eso le deprimió pues él sabe lo que le espera, pasó días tristes sin querer salir, deprimido, deambulaba, casi no dormía. Mi rabia y preocupación aumentaron, cómo era posible que su familia no aceptara una triste realidad, que se preocuparan por una foto y no se ocuparan por una realidad, solo le podía conseguir una respuesta IGNORANCIA Y VERGÜENZA. Se pasó viernes ,sábado y domingo en casa sin querer salir. Me preocupé, me decía que no podía respirar, entonces el lunes le dije que iríamos a la clínica y una vez ahí lo atendieron, lo nebulizaron, le hice ver con un especialista Neumólogo, diagnosticándole BRONCOESPASMO. Estando en emergencias llegaron 4 de sus hermanos, uno de ellos, el que le había comentado lo de la foto, le repitió lo mismo, me molesté y se lo reclamé, le dije que no era ni el momento ni el lugar para hablar de eso.
    • Chuna tenía mi mano entre las suyas y me la apretó, entendí con su gesto que no quería discusión y callé, pero me dí cuenta que ellos estaban molestos al extremo de haber llegado a la salita donde él se encontraba y no saludar ni a mis hijas -sus sobrinas-, -su sangre-, pero bueno, quedó hospitalizado por 5 días, entonces aproveché que lo viera un Neurólogo, otra opinión, siempre con la esperanza de oír otra cosa que no fuera Alzheimer. Exámenes de nuevo, Electroencefalogramas, Tomografías, Resonancias…, el mismo diagnóstico. Ya sentí perder las fuerzas y las ganas de vivir. Hablé con el Neurólogo que fue uno de los más sinceros con quien había hablado. Sus palabras, aunque pudieran sonar crueles fueron muy ciertas. Me dijo que si hubiera cura para el Alzheimer me diría “ve y llévalo inmediatamente, pero no es así, sólo hay que tener PACIENCIA y darles mucho AMOR”.
    • Ese día acudí con mi hija mayor, nos dijo que debíamos ser fuertes porque vendrían cambios muy duros. Pasamos esos días mis hijas y yo en la clínica, mi familia muy pendiente, pero su familia distante, muy pocos le llamaron, por mi mente pasaron miles de interrogantes, ninguno con respuestas. Supe que hablaron con el Neurólogo y aún así no aceptaron la enfermedad, me dije que sólo el tiempo les haría ver. Siguieron los días, hasta hoy… Aquí sentada escribiendo con mucha tristeza esta historia para que les sirva a muchas otras familias que lo importante es que nos ocupemos por la persona enferma y no nos preocupemos porque ellos no tienen la culpa de que el Ladrón de los Recuerdos les ataque; es triste para mí saber que el haber compartido mas de 30 años con una familia no significa nada para ellos, que sólo quería apoyo sentimental, me sentí atacada por ellos, hasta por Facebook, sobrinas que vi nacer, que cargué en mis brazos, incluso a una de ellas le dí lo más preciado, que es el bautizo de mi hija menor. Me llamaron ignorante, cursi, estúpida, irrespetuosa y paré de contar calificativos hirientes que dejan cicatrices en mí, pero que no me detienen y que me impulsaron a seguir luchando para divulgar todo lo que pueda acerca de la enfermedad de Alzheimer.
       
      ¡¡¡ Esta es mi Historia !!!
       
      La Negra Paiva
    •  
      Chuna
       
      La Negra Paiva