1LOS LÍMITES DE LA MEDICINA CRÍTICA, ENCARNIZAMIENTO TERAPÉUTICOY CONCEPTO DE MUERTE CLÍNICA .1                           ...
2
3IntroducciónLas investigaciones aquí desarrolladas buscan una aproximación interdisciplinariaal fenómeno de la salud y la...
4enfermos o enfermedades, es decir, cuál es el estatuto ontológico de la enfermedado de su contraparte, la salud, qué tipo...
5
62.- Nuevos cuadros clínicos, asociados a la medicina crítica; aplicaciónsostenida y prolongada de los métodos de soporte ...
7un rol determinante, incluso al principio y término de estos eventualesprocedimientos, tanto cuando se discute si es pert...
8Esto como práctica en la etapa de internado y en las distintas instancias desimulación gnoseológica y operativa según el ...
9médicos a enfrentar situaciones clínicas hasta ese momento impensables. Cuandocomenzaron a aparecer los métodos de soport...
10vital y dar por muerta a una persona a la que se mantiene con vida sin ningúnsentido, abriendo así la posibilidad de uti...
11La observación de casos permite al menos establecer como tendencias generales queen el estado de coma irreversible -defi...
12sonidos no verbales. Pese a que para un criterio experto todas estas actitudes sonconsideradas como de origen subcortica...
13Esta cuestión central, que atiende la realidad médica cotidiana y que se encuentraen el marco de las decisiones posibles...
14tanto a nivel individual como al nivel de las especies como un todo. Es la venganzacontra los seres mortales y sexuales ...
15derecho a una muerte digna.11 En un mundo donde los recursos públicos que sedestinan al cuidado de la salud no sólo son ...
16Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado UniversidadComplutense de Madrid, De...
17Valencia, España, 2008. Invitado especial a la International Conference de la Trienal de Arquitecturade Lisboa | Lisbon ...
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×

LOS LÍMITES DE LA MEDICINA CRÍTICA, ENCARNIZAMIENTO TERAPÉUTICO Y CONCEPTO DE MUERTE CLÍNICA VÁSQUEZ ROCCA,

594

Published on

LOS LÍMITES DE LA MEDICINA CRÍTICA, ENCARNIZAMIENTO TERAPÉUTICO Y CONCEPTO DE MUERTE CLÍNICA
VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo: Versión ampliada y actualizada, para Almiar -Margen Cero- del Artículo originalmente publicado bajo el título "La asistencia médica descubre sus límites: reflexión sobre el encarnizamiento terapéutico". En TENDENCIAS 21, Revista Asociada al Capítulo Español del Club de Roma, al Master en Bioinformática de la Universidad Complutense de Madrid y al Instituto de Ingeniería de España. <http: /> Correspondiente además a la Conferencia inaugural del III Congreso Panamericano de Bioética OPS, 17 al 20 de junio, Caracas, Venezuela, 2009.

Published in: Education
1 Comment
0 Likes
Statistics
Notes
  • Adolfo E. Vasquez Rocca
    LOS LÍMITES DE LA MEDICINA CRÍTICA, ENCARNIZAMIENTO TERAPÉUTICO Y CONCEPTO DE MUERTE CLÍNICA VÁSQUEZ ROCCA,
    VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo: Versión ampliada y actualizada, para Almiar -Margen Cero- del Artículo originalmente publicado bajo el título 'La asistencia médica descubre sus límites: reflexión sobre el encarnizamiento terapéutico'. En TENDENCIAS 21, Revista Asociada al Capítulo Español del Club de Roma, al Master en Bioinformática de la Universidad Complutense de Madrid y al Instituto de Ingeniería de España. Correspondiente además a la Conferencia inaugural del III Congreso Panamericano de Bioética OPS, 17 al 20 de junio, Caracas, Venezuela, 2009.
       Reply 
    Are you sure you want to  Yes  No
    Your message goes here
  • Be the first to like this

No Downloads
Views
Total Views
594
On Slideshare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
0
Actions
Shares
0
Downloads
15
Comments
1
Likes
0
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

LOS LÍMITES DE LA MEDICINA CRÍTICA, ENCARNIZAMIENTO TERAPÉUTICO Y CONCEPTO DE MUERTE CLÍNICA VÁSQUEZ ROCCA,

  1. 1. 1LOS LÍMITES DE LA MEDICINA CRÍTICA, ENCARNIZAMIENTO TERAPÉUTICOY CONCEPTO DE MUERTE CLÍNICA .1 Adolfo Vásquez Rocca1 VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo: Versión ampliada y actualizada, para Almiar -Margen Cero- del Artículo originalmente publicado bajo el título "La asistencia médica descubre sus límites: reflexión sobre el encarnizamiento terapéutico". En TENDENCIAS 21, Revista Asociada al Capítulo Español del Club de Roma, al Master en Bioinformática de la Universidad Complutense de Madrid y al Instituto de Ingeniería de España. <http://www.tendencias21.net/La-asistencia-medica-descubre-sus-limites_a2857.html> Correspondiente además a la Conferencia inaugural del III Congreso Panamericano de Bioética OPS, 17 al 20 de junio, Caracas, Venezuela, 2009.
  2. 2. 2
  3. 3. 3IntroducciónLas investigaciones aquí desarrolladas buscan una aproximación interdisciplinariaal fenómeno de la salud y la enfermedad, así como a la naturaleza de la prácticamédica en la posmodernidad. La filosofía de la medicina se inspirafundamentalmente en la actual filosofía de la ciencia, que ha abandonado la idea deuna realidad objetiva o de un orden natural inmutable, reemplazándola por larepresentación de nuestro conocimiento, adquiriendo así uno de sus rasgosfundamentales, el carácter holístico e interpretativo.1.- Enfermedad, Biopolítica y Salud pública2.Las investigaciones aquí desarrolladas buscan una aproximación interdisciplinariaal fenómeno de la salud y la enfermedad, así como a la naturaleza de la prácticamédica en la posmodernidad. La filosofía de la medicina se inspirafundamentalmente en la actual filosofía de la ciencia, que ha abandonado la idea deuna realidad objetiva o de un orden natural inmutable, reemplazándola por larepresentación de nuestro conocimiento, adquiriendo así uno de sus rasgosfundamentales, el carácter holístico e interpretativo.El "giro hermenéutico" o método interpretativo de la clínica ha llegado a lamedicina, al punto que la naturaleza "textual" del diagnóstico, o mejor contextual,por su semejanza con el movimiento posmoderno de crítica literaria, puede serllamado deconstruccionista, dado que se basa en la ruptura del lazo entresignificante y significado, privilegiando el contexto.La medicina, como se ve al atender a estos presupuestos, se encuentra hoy en unacrisis de identidad respecto de su objeto, método y fin, que se expresa en unconflicto de paradigmas o modelos de racionalidad médica. La salud como laenfermedad son dos conceptos que están siendo continuamente reconstruidos apartir de negociaciones y reconfiguraciones socioculturales, siendo la construcciónde un discurso que informe a la práctica clínica un lugar crucial en la determinaciónvalórica del estatuto médico. Hay que reflexionar pues sobre los orígenes y modo deconstitución del discurso médico, la forma en que su hablar dibuja la realidad, lareifica, y le otorga un basamento epistemológico a partir del cual realizar preguntastan cruciales, de compromisos valóricos tan sustantivos, como si lo que hay son2 VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “De la Antropología médica a la Iatrofilosofía; El estatuto ontológico de la enfermedad”, en REVISTA OBSERVACIONES FILOSÓFICAS ISSN 0718-3712 , Nº 2 – 2006, Sección Antropología, URL: <http://www.observacionesfilosoficas.net/antropologiaarticulo.html>
  4. 4. 4enfermos o enfermedades, es decir, cuál es el estatuto ontológico de la enfermedado de su contraparte, la salud, qué tipo de realidad son.Las distintas “Antropologías”; la Física, la Cultural, la Filosófica, la Forense,encuentran un núcleo en la esperanzadora perspectiva que ofrece la AntropologíaMédica, la que –con su enfoque integrador– tiene como objeto de estudio al serhumano en cuanto “capaz de enfermar y en cuanto susceptible de ser ayudado en lacuración”, así como una lúcida conciencia de que estos límites de la existenciahumana contienen y condicionan cualquiera otra dimensión de la vida.La Antropología médica no se ocupará pues sólo del desarrollo tecno-científico –delos trasplantes, prótesis e implantes, de las intervenciones laparoscópicas, de lospsico-fármacos, de la inmuno-genética, etc., sino que también de los innumerablesy sutiles matices que comportan la salud, la enfermedad, la curación, y la muerte,conformando nuevas formas de subjetividad e incluso una nueva carne 3.La antropología médica no sólo aportará conocimientos para reinscribir estossaberes en los sistemas de organización cognoscitiva del currículo médico, sino queintentará proveer un conocimiento principial –en torno a la irrevocable funciónsocial que la medicina comporta– para el desarrollo de planes de acción en saludpública.De este modo, caben también dentro de estas consideraciones los aspectos sociales,económicos y culturales que inciden en la aparición de las enfermedades y lascondiciones que hacen posible la salud. Hombre-Enfermedad - Historia y Culturaserán los ejes de un preguntar sistemático. Se interrogará cómo la cultura puedeestar relacionada con la morbilidad, natalidad y mortalidad. Dentro de estosamplios contextos se dará curso a estudios etno-terapéuticos como bioéticos. Lacultura médica no puede descuidar el contexto funcional al que se integra en susmanifestaciones físicas y psíquicas. De este modo entretejeremos las redes de lohumano, con todo lo de trascendente y precario que tal condición supone, ”unembutido de ángel y bestia”4.3 VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, "La metáforas del cuerpo en la Filosofía de Jean-Luc Nancy: Nueva carne, cuerpo sin órganos y escatología de la enfermedad", En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas - Universidad Complutense de Madrid, Nº 18 – 2008, pp. 323 – 333. <http://www.ucm.es/info/nomadas/18/avrocca2.pdf>4 PARRA, Nicanor, “Epitafio”, De Poemas y antipoemas (Santiago, Nascimento,1954), Ref. <http://www.nicanorparra.uchile.cl/antologia/poemasyantipoemas/epitafio.html>
  5. 5. 5
  6. 6. 62.- Nuevos cuadros clínicos, asociados a la medicina crítica; aplicaciónsostenida y prolongada de los métodos de soporte vital avanzado.Llevado al extremo de la irracionalidad, el esfuerzo de la medicina por preservar ycuidar la salud de las personas ha demostrado que es capaz de volverse en contra deaquellos a quienes pretende proteger. Cuando los médicos se empecinan enextender la vida aún más allá de las posibilidades fisiológicas y del deseo de suspacientes, aparece lo que se ha dado en llamar el encarnizamiento terapéutico 5.Pero prolongar la vida innecesariamente no sólo perjudica a quienes se les priva delderecho a una muerte digna. En un mundo donde los recursos públicos que sedestinan al cuidado de la salud no sólo son finitos, sino que muchas veces resultaninsuficientes, su uso irracional parece cercenar aún más el acceso de la población engeneral al cuidado de su salud. Hoy se acepta el establecimiento de un límite en laasistencia médica, pero la cuestión es definir cuál es y quién establece, y aun más,cómo se valida este límite. Un punto de partida puede ser la observación de casos yel cambio actitudinal frente al manejo de estos conceptos.La aplicación del avance tecnocientífico en la práctica de la medicina asistencial dealta complejidad ha de conducir al diseño de experiencias de campo en las que seplantea el crucial dilema ético del fin de la vida: establecer y describir la naturalezadel vínculo entre el soporte vital avanzado y la muerte.Al tiempo que el acelerado desarrollo del cuidado intensivo del paciente grave y losnuevos procedimientos diagnósticos y terapéuticos han generado la aparición denuevos cuadros clínicos, asociados a esta nueva medicina crítica como resultado dela aplicación sostenida y prolongada de los métodos de soporte vital ordinarios yavanzados. Entre ellos pueden mencionarse el estado vegetativo persistente,frecuentemente derivado de encefalopatías y disfunciones orgánicas múltiples contrastornos cognitivos frecuentes. Estos cuadros resultan paradigmáticos en estetiempo porque asocian, vinculan y confunden la terminalidad con el carácterpresuntamente reversible y transitorio del estado crítico.En la generación de la toma de decisiones en cuidados intensivos los principiosbioéticos, el derecho y las competencias del profesional médico -intensivista- juegan5 El concepto distanasia (mala muerte) o encarnizamiento terapéutico puede ser entendido como el abuso de procedimientos invasivos, molestos o dolorosos cuando no existe posibilidad de recuperación o la balanza riesgo beneficio se desnivela; impidiendo y frenando así el proceso de morir de forma natural con la única consecuencia del aumento del malestar.
  7. 7. 7un rol determinante, incluso al principio y término de estos eventualesprocedimientos, tanto cuando se discute si es pertinente o no el ingreso del pacienteen este tipo de servicio, como a la hora de definir entre aplicar nuevosprocedimientos invasivos -fútiles en muchos casos- y el retiro del soporte vitalavanzado. En en los intersticios de una u otra decisión, entre el encarnizamientoterapéutico y las consideraciones en torno al dolor, la dignidad y la esperanza, sedesliza este concepto de tenues fronteras, a saber, el mejor interés del paciente.Este núcleo de interés constituye un cambio de paradigma a partir del cual debenreplantearse cuestiones cruciales, entre las que se cuentan el desarrollo de unacultura y sensibilidad en torno al planeamiento de la limitación del esfuerzoterapéutico, entendido este ya no sólo como la delimitación tácitamente acordadaen vistas a evitar problemas médico-legales a los médicos, sino como una toma deposición deliberada, una decisión que informa una acción, que ejecuta un conjuntode medidas claramente definidas y terapéuticamente controladas tendiente a unalimitación ya sea de las medidas que estaban tomadas ejemplo: respiraciónmecánica, drogas vasoactivas, antibióticos en la infección, así como no iniciarnuevas terapias por ejemplo: diálisis que son de mucho costo, de mucha invasión yeventualmente poco rendimiento.Es así como en la terapia intensiva se plantean a diario una serie de problemas enrelación con la aplicación de los principios bioéticos generales a casos particulares,ello derivado de la posibilidad de aplicación de métodos diagnósticos y terapéuticosinvasivos.Mi convicción es que estos dilemas podrían ser atenuados si en la formación inicial,de pregrado, el profesional médico fuera preparado y entrenado no sólo en losaspectos teóricos y principios abstractos -propios de las definiciones de los códigode ética médica y bio-ética- sino, y de modo fundamental, en los aspectos concretose individuales de las situaciones de conflicto, dadas en el caso a caso que es, por lodemás, el proceso por el que se va sentando jurisprudencia.Para ello se propone aquí la necesidad de -una vez abordados los aspectoslegislativos, sensibilizado al cuerpo médico así como a la opinión pública en torno aun debate amplio y democrático sobre estas cuestiones- diseñar modificaciones enel currículo de la educación médica que posibiliten preparar a las nuevasgeneraciones de médicos tanto en los aspectos valóricos como terapéuticosinvolucrados.
  8. 8. 8Esto como práctica en la etapa de internado y en las distintas instancias desimulación gnoseológica y operativa según el plan de estudios de cada Escuela demedicina. La formación teórico-práctica versaría sobre cuestiones tocantes a loscriterios, oportunidad y viabilidad de recursos, de la medicina paliativa oaplicaciones de terapias de soporte vital avanzados, así como de discernir cuandoéstas, concurriendo todos los aspectos legales, terapéuticos, humanos y espirituales,debe ser retirada y de manera no adjetiva, la preparación de los profesionales enestas maniobras y destrezas terapéuticas y humanizadoras, todo ello atendiendo alestado del arte médica. Para esto es necesario desarrollar consensos amplios queden lugar a la inserción institucionalizada en el currículo de la enseñanza de lamedicina tales contenidos y destrezas terapéuticas.3.- Sobre la muerte intervenida: Retiro del soporte vital avanzado.De este modo, la reflexión sobre la muerte intervenida como un fenómenoemergente de nuestra cultura resulta imprescindible para que la sociedad seinvolucre en un tema que le incumbe en forma absoluta y exclusiva. Surge de aquí lanecesidad de precisar conceptos:El concepto de muerte intervenida comprende todas aquellas situaciones en que laaplicación de la suspensión o no aplicación de algún método de soporte vital seconstituye en un límite en el tratamiento vinculado con la producción de muertecardiorrespiratoria tradicional. Es una larga historia la de la domesticación delmorir por parte de la medicina, en lo que no cabe duda es de que la invención delrespirador artificial significó un antes y un después en esta materia.El respirador, como es sabido, se gestó durante la epidemia de polio que asoló almundo en la década del cincuenta. Por aquel entonces, un médico danés decidióutilizar bolsas de aire para bombear oxígeno a los pulmones de niños que, afectadospor la enfermedad, morían asfixiados; claro que el método era imperfecto: losmantenía con vida siempre y cuando la enfermera no dejara de bombear oxígeno.La solución llegó semanas después de la mano de la feliz idea de acoplar una bombamecánica a la bolsa de aire.6 Como era de esperar, la tecnología no tardó enextenderse; pero no habría de pasar mucho tiempo hasta que el avance obligó a los6 HOTTOIS, Gilbert, El paradigma Bioético. Una ética para la tecnociencia, Antrophos, Barcelona, 1991.
  9. 9. 9médicos a enfrentar situaciones clínicas hasta ese momento impensables. Cuandocomenzaron a aparecer los métodos de soporte vital, principalmente el respirador,los médicos se encontraron con que tenían pacientes que eran ventiladosartificialmente, pero que sufrían cuadros neurológicos absolutamente irreversibles.Lentamente, las unidades de cuidados intensivos estaban comenzando a poblarse deun nuevo tipo de pacientes: personas que jamás recuperarían la conciencia, peroque podían ser mantenidas con vida artificialmente durante décadas. Sucede quepor aquel entonces estaba aún vigente la idea tradicional de muerte, que la asocia alcese de la actividad cardíaca y respiratoria.Mantener con vida a estos pacientes representaba tanto una prolongacióninjustificada del sufrimiento de sus familiares que asistían a una agonía eternizada,como un acaparamiento inconducente de recursos monetarios y de infraestructurahospitalaria. Ante esta nueva perspectiva, fue estrictamente necesaria lareformulación del concepto de muerte.4.- La domesticación del morir: criterio de muerte cerebral.En esta historia de la domesticación del morir los conceptos se han vueltoproblemáticos y ambivalentes a partir, precisamente, de las definiciones al uso de lanoción de muerte; tanto a través del concepto de la pérdida completa de la funcióncerebral, lo que después de casi cuarenta años de empleo de este criterio dedemarcación para diagnosticar la muerte, puede visualizarse un continuo que seasocia tanto con la necesidad o interés de procurarse órganos para trasplante, comocon la necesidad de evitar prolongadas agonías en pacientes irrecuperables.Cuestiones que en un análisis inmediato se revelan de distinta naturaleza y por elloponderable en términos diversos.Según se ha expuesto el criterio de muerte cerebral estableció que el fin de la vidallega cuando coinciden la muerte del tronco y de la corteza del cerebro. Sinembargo, algunos estudios del tema sugieren la incidencia de otro factor en laadopción de este nuevo criterio de muerte. Meses antes, más precisamente el 3 dediciembre de 1967, el doctor Christian Barnard había realizado el primer trasplantede corazón: esta nueva posibilidad trastrocaba la mirada que se posaba sobre lospacientes con daños neurológicos irreversibles que eran mantenidos vivos en formaartificial. “La definición de muerte cerebral es un artificio de técnica -opina eldoctor Mainetti-. Tiene por único fin introducir la posibilidad de retirar un soporte
  10. 10. 10vital y dar por muerta a una persona a la que se mantiene con vida sin ningúnsentido, abriendo así la posibilidad de utilizar sus órganos para un trasplante”El criterio de muerte cerebral es una de las primeras respuestas sobre los límites enla atención médica de aquellos pacientes que ya no son capaces de versebeneficiados por ningún tratamiento. Pero no es la única. Un paso más allá seencuentra el derecho del propio paciente -o de su familia- a rechazar un tratamientoque se considera inútil. Se revisarán en el desarrollo de esta tesis, varios casos queperduran en el imaginario colectivo como los impulsores del debate que finalmentediera lugar a la instauración de este derecho.Cuando un ser humano producto de un accidente cerebro-vascular o de una heridatraumática a causa de un fuerte golpe, un tumor, un paro o una infección,experimenta el aumento de la presión intracraneana, producto de que algunosfluidos se acumulan en el cerebro, lo presionan y hacen que éste se hinche, perocomo el cráneo es rígido le impide que se expanda, y la presión interna aumenta.En la medida en el que cerebro no se puede extender, empieza a perder vitalidad yse genera una respuesta vegetativa y se empieza a mantener al paciente en un “comainducido”7 con una serie de medicamentos. Es frecuente hacer entrar al pacienteCuando ya no hay respuesta a estos medicamentos, se declara la muerte cerebral”,generalmente, después de la muerte cerebral, se declara la muerte clínica”.En las últimas décadas la licitud ética -derivada de la aceptación de la práctica- de lainterrupción en la aplicación de los métodos de soporte vital ordinarios y avanzadosen situaciones que no configuran los supuestos de muerte cerebral -como losestados vegetativos y otras situaciones clínicas irreversibles- y hasta los intentos deobtener órganos para trasplantes en estas ocasiones (cuando se contare con elacuerdo explícito del donante o su representante) hace posible una interpretaciónconjunta de estos cuadros a través de la admisión del establecimiento de un límiteen la asistencia médica.La cuestión ahora es definir cuál es y quién establece, y aun más, cómo se valida estelímite. Un punto de partida puede ser la observación de casos y el cambioactitudinal frente al manejo de estos conceptos.7 Un coma inducido es cuando se seda a un paciente para reducir su consumo de oxígeno y energía, y poner al cerebroa "dormir". Mientras tanto, se monitorea su actividad. Se busca proteger el cerebro manteniendo al pacienteprofundamente sedado y así darle tiempo al cuerpo para recuperarse, ya que en este estado, el órgano necesita menossangre, oxígeno y glucosa. El coma inducido es utilizado en el caso de que una patología o herida cerebral provoque unaumento de la presión intracraneana o para que el paciente se acostumbre, por ejemplo, a una ventilación mecánica queva a durar más de lo habitual, o porque se necesita que no consuma demasiado oxígeno.
  11. 11. 11La observación de casos permite al menos establecer como tendencias generales queen el estado de coma irreversible -definido como muerte cerebral- se tiende aaconsejar el retiro de la respiración mecánica. Así, también, se visualiza en lasúltimas décadas una aceptación progresiva de disponer la abstención y/o el retirodel soporte vital en pacientes con evolución irreversible para permitir su muerte.Ahora bien, de ambas situaciones basadas en evidencia empírica podemos derivarun punto problemático común: existen casos de pacientes críticos en los que sevisualiza la necesidad de establecer límites en la asistencia médica.El tema central presente en ambas circunstancias es que en estos casos la muerteresulta ligada a las decisiones (acciones u omisiones) que se toman en el ámbitoasistencial sobre el soporte vital. Estas decisiones constituyen por sí mismas eselímite y marca el comienzo de toda una época de ‘muerte intervenida’ por oposicióna la muerte natural hoy casi desconocida y olvidada por inexistente. Es en virtud deello que dentro de la expresión ‘muerte intervenida’, utilizada primariamente paradescribir las acciones de abstención y retiro habituales en terapia intensiva, seincluye también a la muerte cerebral, esto como hito histórico fundamental.Desde las décadas del setenta y del ochenta del siglo pasado en adelante se haasistido a la aparición cada vez más frecuente de cuadros clínicos intermediosconstituidos por un coma inicial resultante de una injuria cerebral con variablesgrados de lesión del sistema nervioso como en el estado vegetativo persistente,demencias profundas y otros, en que no se cumplen los criterios aceptados demuerte cerebral (indemnidad del sistema reticular activador del tronco cerebral yde las funciones respiratoria y circulatoria), pero que también tienen daño cerebralirreversible con pérdida absoluta de las funciones corticocerebrales superiores.Tienen permanentemente abolida la conciencia, la afectividad y la comunicacióncon conservación de los ciclos sueño-vigilia, y fuertes estímulos puede provocarapertura ocular si los ojos permanecen cerrados y también acelerar la respiración, elpulso y la tensión arterial. Los reflejos y movimientos oculares se conservan, asícomo también los reflejos protectores del vómito y de la tos. Estos pacientes puedentener movimientos espontáneos que incluyen masticación, rechinar dientes ydeglutir.También pueden emitir sonidos o gestos que sugieren ira, llanto, queja, gemidos osonrisas. Su cabeza y ojos pueden inconsistentemente rotar hacia luces o emitir
  12. 12. 12sonidos no verbales. Pese a que para un criterio experto todas estas actitudes sonconsideradas como de origen subcortical es innegable que a la mirada expectante delos seres queridos estos signos pueden constituir un motivo de aliento y arraigoemocional que es imposible negar como vivencia afectiva.Así, en los últimos años la pregunta por los límites que se deberían establecer a laprolongación artificial de la vida ha sumado un nuevo aspecto. El conflicto ya no loplantea el médico que propone una terapia que conduce al encarnizamientoterapéutico, sino que nace del paciente o de sus familiares que piden un tratamientoque no se considera eficiente.La respuesta de la bioética se centra en el llamado concepto de futilidad, que es pordecir lo menos, bastante controvertido. Los tratamientos fútiles, esto es inútiles, loúnico que logran es dar al paciente dolor, daño, incomodidad y gasto económico.Sin embargo el problema es ¿cómo determinar la futilidad de una terapia médica?¿Sólo con los criterios estadísticos que le son propios?Existen dos criterios, responde. La futilidad fisiológica es el más simple: es cuandoel tratamiento demuestra no modificar las variables fisiológicas del paciente queuno busca. Desde otra perspectiva se sostiene que se puede definir la futilidadmediante criterios estadísticos: un tratamiento sería fútil cuando tiene menos del5% de posibilidades de resultar exitoso. No hace falta aclarar que para determinar lafutilidad de un tratamiento es necesario actuar caso por caso. Los límites quedelimitan este concepto son muy controvertidos y discutibles; por ello lasinstituciones médicas cuentan hoy con comités de bioética.Los comités de bioética son, en su propia definición, espacios multidisciplinarios ypluralistas que se nutren del aporte de expertos no sólo provenientes de lamedicina, sino también del derecho, la antropología, la religión y, en algunos casos,de representantes de la comunidad.La medicina como actividad artesanal destinada al cuidado y eventual curación delas personas siempre tuvo límites, pero el final de la vida llegaba por factoresexternos alejados de una decisión cercana de efectos inmediatos y directos. Ahora, ycomo resultado del progreso tecnológico, la posibilidad del manejo de la funciónvital influye en la determinación y el tiempo de muerte.
  13. 13. 13Esta cuestión central, que atiende la realidad médica cotidiana y que se encuentraen el marco de las decisiones posibles con el hombre enfermo, marca el comienzo detoda una época de muerte intervenida, por oposición a la natural.De alguna forma se ha producido una suerte de asalto tecnológico a ladisponibilidad de los individuos sobre su propia muerte. Este asalto ha dado lugar ala medicalización de la muerte, obligando, como se ha visto, incluso a cambiar sudefinición a través de la adopción del criterio de muerte cerebral.Por otra parte, hoy la muerte no sólo es técnicamente controlable y administrable,sino que resulta en cierta forma negociable. La dramática situación actual de losrecursos destinados a la salud lleva a que se establezcan criterios para decidir quéenfermedades se tratan y cuáles no. Todos estos aspectos sensibles, tocantes amaterias de salud pública, también serán considerados en este artículo.5.- Limitación de medidas terapéuticas en el paciente crítico.Llevado al extremo de la irracionalidad, el esfuerzo de la medicina por preservar ycuidar la salud de las personas ha demostrado que es capaz de volverse en contra deaquellos a quienes pretende proteger. Cuando los médicos se empecinan enextender la vida aún más allá de las posibilidades fisiológicas y del deseo de suspacientes, aparece lo que se ha dado en llamar el encarnizamiento terapéutico.La agonía injustificadamente prolongada, el sufrimiento extremo, la desfiguración yel aislamiento del paciente; cualquiera de ellas puede ser la consecuencia delencarnizamiento terapéutico que conlleva formas de morir que resultan unacaricatura de la dignidad personal.Es habitual hablar de la lucha de la vida contra la muerte, pero hay un peligroinverso, presagiado por la literatura de ficción y de algún modo avalado por eldesarrollo tecnológico de la medicina. Tendremos que luchar contra la probabilidadde que no muramos. Contra el olvido de la muerte. Nos encontramos en el procesode reactivar esta inmortalidad patológica, la inmortalidad de la célula cancerígena,
  14. 14. 14tanto a nivel individual como al nivel de las especies como un todo. Es la venganzacontra los seres mortales y sexuales de las formas de vidas inmortales eindiferenciadas, en lo que podríamos llamar, al modo de Baudrillard 8, la soluciónfinal.La muerte, que una vez fue una función vital, se podría convertir en un lujo, en uncostoso placer. En todos los modos futuros de la civilización, donde la muerte habrásido eliminada, los clones del futuro podrán pagar muy bien por el lujo de morir.Puede llegar a existir un infierno en medio de la opulencia la del ser humano queagoniza sedado por el confort 9. Existen unas inolvidables páginas en la novela 1399euros que recuerdan mucho a esta visión apocalíptica de Baudrillard sobre elconfort wasp, emparentada a una suerte de "solución final" a la americana. FrédéricBeigbeder, 1399 euros.10Ni la psicología ni la biología han reconocido el lugar central de la pulsión demuerte en la determinación de los seres humanos. Y así como hay una pulsión deinmortalidad para la cual se tienen respuestas tecnológicas como la clonación,también hay una pulsión de muerte. Como hemos visto, estas pulsiones entran enjuego simultáneamente y es posible que una no sea más que una variante de la otra,nada más que su dilatación.Y es que, a veces, “el intento de respetar la vida puede acabar en trato inhumano odegradante, es decir, indigno”, escribió hace algunos años Diego Gracia, miembrode la Fundación de Ciencias de la Salud, de España, en el prólogo del libro Morircon dignidad.Podría decirse que la muerte indigna -aquella que se demora sin ofrecer nada acambio, más que sufrimiento y humillación- es un invento reciente. Nace comoresultado del avance que protagonizó en los últimos cincuenta años la medicina,avance que permite hoy prolongar la vida a través de instrumentos queproporcionan a los pacientes un soporte vital que suple funciones biológicasperdidas o cuando menos suspendidas.Pero prolongar la vida innecesariamente no sólo perjudica a quienes se les priva del8 BAUDRILLARD, Jean, L’ esprit du terrorisme, Éditions Galilée, Paris, 2002 - Baudrillard, "El espíritu del terrorismo", Fractal n° 24, enero-marzo, 2002, año 6, volumen VII, pp. 53-70.9 CASTRO REY, Ignacio, “Sacando de la tumba a Baudrillard. El signo político del atraso”, En Frontera Digital, Madrid, diciembre 2012. <http://fronterad.com/?q=sacando-tumba-a-baudrillard-signo-politico-atraso>10 BEIGBEDER, Frédéric, (2000) 13’99 euros, Anagrama, Barcelona, 2001.
  15. 15. 15derecho a una muerte digna.11 En un mundo donde los recursos públicos que sedestinan al cuidado de la salud no sólo son finitos, sino que muchas veces resultaninsuficientes, su uso irracional parece cercenar aún más el acceso de la población engeneral al cuidado de su salud.Por eso, cabe preguntarse, ¿hasta cuándo es lícito extender artificialmente la vida deuna persona? Desde hace algunas décadas, los expertos en bioética han elaboradouna serie de criterios que permiten ponerle freno al afán desenfrenado de losmédicos por vencer a la muerte, evitando así el encarnizamiento terapéutico.Adolfo Vásquez Rocca 11 JÜNGER, Ernst, Sobre el dolor, Tusquets Editores, Madrid, 1995: Reflexionando respecto a lo experimentado y descrito en los diarios, de una economía que exige del hombre cierta capacidad de soportar el dolor en una medida determinada. Si el hombre se inventa espacios de seguridad en este mundo tiene que tener presente que el dolor va a reclamar su derecho. Y a saber: Cuanto más asegurada parezca transcurrir la vida, cuanto más precauciones contra accidentes han sido tomadas y muestran su efectividad, tanto más seguro e inevitable es el impacto de lo espantoso. No hace falta hoy en día dar lustraciones respecto a eso. Todo el mundo se esfuerza por suprimir la impresión de tales hechos de la conciencia para "poder seguir viviendo". "No hay, sin embargo , exigencias más ciertas que las que el dolor hace a la vida. En los sitios donde se ahorra el dolor el equilibrio se restablece en conformidad con las leyes de una economía enteramente precisa. Se puede decir, introduciendo una pequeña variación en una conocida frase de Hegel, que existe una “astucia del dolor” que alcanza sus objetivos por todas las vías."En esta sintonía nace el mundo técnico . En eso, "la esencia del mundo técnico, por cuanto convierte al ser humano, yahora en un sentido más literal que nunca, en uno de los componentes de ese mundo." Martin Heidegger, en clarareferencia a este pasaje, intenta perfilar más todo esto, substituiendo "Bestandteil" (componente) por "Bestandstück"(pieza), el hombre entonces una pieza más, imprescindible en un mundo compuesto de piezas técnicas. Pensamos en unconductor de coche encajado entre instrumentos que exigen un puntual servicio muy determinado. ¡El hombre una pieza más en el mundo técnico. Heidegger quiso abandonar la metafísica y por consiguiente se negaba a trascender éste mundo técnico, recurriendo para ello a ese intento de "querer oírse hablar absoluto", que según Derrida es la historia de la metafísica. Jünger, por el contrario, no renuncia al querer absoluto, intentó ganar una posición desde de la que pueda ser inspeccionado el mundo técnico. A este mundo pertenece el cuerpo humano que, aunque es componente de este, al experimentarlo tiene que sufrirlo. Pero el hombre mismo puede ganar la distancia frente a este mundo, puede tomar una actitud tal, que le permite dejar entrar en campaña a su cuerpo, viendo en este un objeto , que si hace falta, hay que sacrificar. En este contexto no se trata de evitar el dolor, de disminuir su intensidad sino de soportarlo. El dolor es el indicio de que algo está en juego. En esto Jünger está de acuerdo con Novalis cuando en un aforismo este dice: "Uno debe estar orgulloso de su dolor, cada dolor etc. es un recuerdo de nuestro alto rango." "Existen evidentemente actitudes que capacitan al ser humano para distanciarse mucho de las esferas donde el dolor manda como dueño absoluto. Semejante apartamiento se manifiesta en que el ser humano es capaz de tratar al cuerpo - es decir, el espacio mediante el cual participa en el dolor - como a un objeto. Ese procedimiento presupone ciertamente la existencia de un puesto de mando situado a una altura tal que desde ella el cuerpo es considerado como un puesto avanzado que el ser humano es capaz de lanzar al combate y sacrificar desde gran distancia. Todas las medidas que entonces se toman abocan no a escapar al dolor, sino a resistirlo." [JÜNGER, Ernst, Sobre el dolor, Tusquets Editores, Madrid, 1995]
  16. 16. 16Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado UniversidadComplutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, mención Filosofía Contemporánea y Estética.Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso;Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la UniversidadAndrés Bello UNAB. Profesor de la Escuela de Periodismo, Profesor Adjunto Escuela de Psicología y dela Facultad de Arquitectura UNAB Santiago. Profesor PEL Programa Especial de Licenciatura enDiseño, UNAB – DUOC UC – Miembro del Conselho Editorial da Humanidades em Revista,Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul, Brasil y del Cuerpo Editorial deSophia –Revista de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador–. –Secretario Ejecutivode Revista Philosophica PUCV. –Miembro de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF)con sede en Bruselas, Bélgica. Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en laMaestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. – Profesor visitante FloridaChristian University USA y Profesor Asociado al Grupo Theoria – Proyecto europeo de Investigacionesde Postgrado –UCM. Eastern Mediterranean University - Academia.edu. Académico Investigador de laVicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. –Investigador Asociado yProfesor adjunto de la Escuela Matríztica de Santiago –dirigida por el Dr. Humberto Maturana.Consultor Experto del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC)– Artistaconceptual. Crítico de Arte. Ha publicado el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticasde climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM),
  17. 17. 17Valencia, España, 2008. Invitado especial a la International Conference de la Trienal de Arquitecturade Lisboa | Lisbon Architecture Triennale 2011. Traducido al Francés - Publicado en la secciónArchitecture de la Anthologie: Le Néant Dans la Pensée Contemporaine . Publications du CentreFrançais dIconologie Comparée CFIC, Bès Editions , París, © 2012Grabado y Collage: Adolfo Vásquez Rocca (R)

×