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Esto es AA ...una introducción al programa de recuperación de A.A.

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  • 1. Alcohólicos Anónimos ® es una comunidad dehombres y mujeres que comparten su mutuaexperiencia, fortaleza y esperanza para resolversu problema común y ayudar a otros a recuperar-se del alcoholismo.• El único requisito para ser miembro de A.A. esel deseo de dejar la bebida. Para ser miembro deA.A. no se pagan honorarios ni cuotas; nos mante-nemos con nuestras propias contribuciones.• A.A. no está afiliada a ninguna secta, religión, par-tido político, organización o institución alguna; nodesea intervenir en controversias; no respalda ni seopone a ninguna causa.• Nuestro objetivo primordial es mantenernossobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar elestado de sobriedad. Copyright © por “The A.A. Grapevine, Inc.” reimpreso con permiso Copyright © 1993 Alcoholics Anonymous World Services, Inc. 475 Riverside Drive New York, NY 10115Translated from English. Copyright in the Englishlanguage version of this work is also owned byA.A.W.S., Inc., New York, N.Y. All right reserved.No part of this translation may be duplicated in anyform without the written permission of A.A.W.S.Traducido del inglés. El original en inglés de estaobra también es propiedad literaria ©, de A.A.W.S.,New York, N.Y. Prohibida la reproducción parcialo total de esta traducción sin permiso escritode A.A.W.S. Dirección Postal: Box 459 Grand Central Station New York, NY 10163 www.aa.org25M - 2/08 (INTRA)
  • 2. Esto es A.A.. ..una introducción al programa de recuperación de A.A. 3
  • 3. 4
  • 4. Sólo usted puede decidir Si a usted le parece que la bebida le está cau-sando algún inconveniente, o si su forma de beberha llegado a un punto en que le preocupa un poco,puede que le interese saber algo acerca deAlcohólicos Anónimos y del programa de A.A. derecuperación del alcoholismo. Después de leereste breve resumen, es posible que usted decidaque A.A. no tiene nada que ofrecerle. Si este fuerael caso, solamente le pedimos que mantenga unamentalidad abierta respecto al asunto. Considerecuidadosamente su forma de beber, a la luz delo que pueda aprender en estas páginas. Decida,por sí mismo, si el alcohol se ha convertido en unproblema para usted. Y recuerde que siempretendrá una buena acogida al unirse a los milesde hombres y mujeres que han dejado atrás susproblemas con la bebida y ahora llevan una vida“normal’ de sobriedad constructiva, día a día. 5
  • 5. 6
  • 6. Quiénes somosNosotros los A.A. somos hombres y mujeres quehemos llegado a entender y admitir que no pode-mos controlar el alcohol. Nos hemos dado cuentade que tenemos que vivir sin la bebida, si hemosde evitar el desastre para nosotros mismos y parala gente más allegada a nosotros. Somos parte de una hermandad internacionalde carácter informal con grupos locales en milesde comunidades, y que en la actualidad tienemiembros en 180 países. Tenemos un únicoobjetivo primordial: mantenernos sobrios yayudar a otros que recurran a nosotros a lograrla sobriedad. No somos reformistas, y no estamos afiliados aningún grupo, causa o denominación religiosa. Notenemos ningún deseo de convertir a todo elmundo en abstemios. No reclutamos nuevosmiembros, aunque siempre les damos labienvenida. No imponemos nuestra experienciacon la bebida a otros, pero la compartimos cuandose nos pide. Entre nuestros miembros se pueden encontrarhombres y mujeres de todas las edades y de diver-sa procedencia social, económica y cultural.Algunos de nosotros bebimos durante muchosaños antes de darnos cuenta de que no podíamoscontrolar el alcohol. Otros tuvimos la suerte dereconocer ya en nuestra juventud o en las primerasetapas de nuestras carreras de bebedores que labebida había llegado a ser algo inmanejable. Las consecuencias de nuestra forma alcohólicade beber también han sido muy variadas. Unoscuantos de nosotros nos habíamos convertidoen vagabundos perdidos antes de acudir a A.A.en busca de ayuda. Algunos habíamos perdidonuestras familias, nuestros bienes y nuestra digni-dad. Hemos vivido en las calles de los barrios bajosde muchas ciudades. Algunos fuimos hospitaliza-dos y encarcelados incontables veces. Habíamos 7
  • 7. cometido graves ofensas—contra la sociedad,nuestras familias, nuestros patrones, y contra noso-tros mismos. Otros de entre nosotros no hemos sido hos-pitalizados ni encarcelados nunca. Ni habíamosperdido nuestras familias ni nuestros trabajos acausa de la bebida. No obstante, por fin llegamos adarnos cuenta de que el alcohol nos estaba hacien-do difícil llevar una vida normal. Cuando descubri-mos que no podíamos vivir sin el alcohol, nosotrostambién buscamos ayuda por medio de A.A. En nuestra Comunidad se encuentran miem-bros de todas las principales religiones del mundo,y muchos líderes religiosos han apoyado nuestrodesarrollo. Y hay incluso algunos ateos o agnósti-cos entre nosotros. Para hacerse miembro nose exige ninguna creencia ni adherencia a uncredo formal. Estamos unidos por nuestro problema común:el alcohol. Reuniéndonos, hablando unos conotros, ayudando a otros alcohólicos, juntos, pode-mos de alguna manera mantenernos sobrios y per-der la obsesión por beber que, en otros tiempos,era la fuerza dominante de nuestras vidas. No creemos tener la única solución al problemadel alcoholismo. Sabemos que el programa de A.A.nos da resultados, y hemos visto que también losda a todos los principiantes, casi sin excepción,que deseen sinceramente dejar la bebida. Por medio de A.A., hemos aprendido algunascosas acerca del alcoholismo y acerca de nosotrosmismos. Nos esforzamos por mantener estas cosasfrescas en la mente, porque parecen ser la clave denuestra sobriedad. Para nosotros, la sobriedadsiempre tiene que ser lo primero.Lo que hemos aprendidoacerca del alcoholismoLo primero que hemos aprendido acerca del alcoho-lismo es que se cuenta entre los problemas másantiguos de la historia humana. Hace muy pocotiempo que hemos empezado a beneficiarnos denuevas maneras de abordar este problema. Hoy día,por ejemplo, los médicos saben mucho más acercadel alcoholismo que sus predecesores de hace sola-8
  • 8. mente dos generaciones. Están comenzando a defi-nir el problema y a estudiarlo en detalle. Aunque no existe ninguna “definición A.A.” ofi-cial del alcoholismo, la mayoría de nosotros com-parte la opinión de que, para nosotros, se puededefinir como una compulsión física aparejada auna obsesión mental. Queremos decir que tenía-mos un pronunciado deseo físico de consumir alco-hol en cantidades que sobrepasaban nuestra capa-cidad para controlarlo, y con desprecio de todoslos dictados del sentido común. No solamente tení-amos una insaciable sed de alcohol, sino tambiénnos rendíamos ante esta sed en los momentos másinoportunos. No sabíamos cuándo (ni cómo) dejarde beber. A menudo, no parecía que tuviéramos elsuficiente sentido común como para saber cuandono empezar. Como alcohólicos, la dura experiencia nos haenseñado que la fuerza de voluntad, por sí sola, y porrobusta que fuese en otras ocasiones, no nos bastabapara mantenernos sobrios. Intentábamos seguir abs-temios por plazos determinados. Hemos hecho pro-mesas solemnes de dejar de beber. Hemos cambia-do de marcas y de bebidas. Hemos tratado de beberúnicamente durante ciertas horas específicas. Peroninguno de nuestros esfuerzos surtió efecto. Tarde otemprano, acabábamos siempre emborrachándonosno solamente cuando queríamos mantenernossobrios, sino también cuando teníamos los más con-tundentes motivos para estar sobrios. Hemos pasado por períodos de negra deses-peración, estando convencidos de que padecíamosde algún trastorno mental. Llegamos a odiarnos anosotros mismos por desperdiciar nuestros talen-tos y por la pena que les estábamos causando anuestras familias y a otras personas. A menudo nosentregábamos a la lástima de nosotros mismos ydecíamos que nada nunca nos podría ayudar. Ahora, al recordarlo, podemos sonreír, pero enaquel entonces eran para nosotros experienciasfrías y desagradables.El alcoholismo como enfermedadHoy estamos dispuestos a aceptar la idea de que,en lo que a nosotros nos concierne, el alcoholismo 9
  • 9. es una enfermedad, una enfermedad progresivaque nunca puede “curarse’ pero, al igual que algu-nas otras enfermedades, puede ser detenida.Estamos de acuerdo en que padecer de una enfer-medad no tiene nada de vergonzoso, con tal quenos enfrentemos al problema honestamente y tra-temos de hacer algo para solucionarlo. Estamosperfectamente dispuestos a admitir que somosalérgicos al alcohol y que es simplemente desentido común el alejarnos de lo que producenuestra alergia. Ahora comprendemos que una persona, unavez que haya cruzado la frontera invisible entrebeber mucho y beber con una obsesión alcohólica,siempre seguirá siendo alcohólica. Que sepamosnosotros, no puede recobrar nunca la capacidadpara ser bebedor social o ‘normal.” Tenemos quevivir reconociendo el sencillo hecho de que “unavez alcohólico, alcohólico para siempre.” Hemos aprendido también que hay pocas alter-nativas para los alcohólicos. Si siguen bebiendo, suproblema continuará empeorando progresivamen-te; parece cierto que están destinados a los barriosbajos, los hospitales, las cárceles u otras institucio-nes, o a una muerte prematura. La única alternati-va es dejar de beber completamente, abstenersede tomar siquiera la más mínima cantidad de alco-hol en cualquier forma. Si están dispuestos aseguir este curso, y a aprovechar la ayuda que lesestá disponible, una nueva vida puede abrirse paralos alcohólicos. En nuestras carreras de bebedores, hubo oca-siones en que estábamos convencidos de que, paracontrolar la bebida, no teníamos que hacer másque dejar de beber después del segundo trago, odel quinto, o cualquier otro número. Poco a pocologramos darnos cuenta de que no era el quinto niel décimo ni el vigésimo el que nos emborrachaba,sino el primero. El primer trago era el que noshacía daño. Con el primer trago nos subíamos enel carrusel. Era el primer trago el que desataba lareacción en cadena del pensamiento alcohólico quenos conducía a beber de manera descontrolada. En A.A. tenemos un refrán que lo expresa:“Para un alcohólico un trago es demasiado y mil noson suficientes.”10
  • 10. Otra cosa que muchos de nosotros aprendimosdurante nuestros días de bebedores fue que lasobriedad forzada no era en general una experien-cia agradable. Algunos de nosotros de vez en cuan-do podíamos mantenernos sobrios durante unplazo de días, de semanas o incluso de años. Perono disfrutábamos de nuestra sobriedad. Nos sentí-amos como mártires. Nos poníamos irritables, per-sonas con quienes no se podía vivir ni trabajar fácil-mente. Nos empeñábamos en esperar la hora enque pudiéramos volver a beber. Ahora que estamos en A.A., tenemos un nuevopunto de vista sobre la sobriedad. Disfrutamos deuna sensación de libertad, de ser liberados aun deldeseo de beber. Ya que no podemos esperar bebernormalmente en ningún tiempo futuro, nos con-centramos en vivir una vida plena sin alcohol hoy.No hay nada en absoluto que podamos hacer res-pecto al día de ayer. Y mañana nunca viene. Hoy esel único día por el que tenemos que preocuparnos.Sabemos por experiencia que aun el “peor” borra-cho puede pasar veinticuatro horas sin un trago.Puede que tengan que aplazar el próximo tragopor una hora, o un minuto—pero descubren quese puede aplazar por algún período de tiempo. Cuando oímos hablar de A.A. por primera vez,nos pareció un milagro que una persona que habíasido un bebedor verdaderamente descontrolado,pudiera lograr la clase de sobriedad de la quehablaban los miembros veteranos de A.A. Algunosde nosotros tendíamos a creer que nuestro beberera de algún tipo especial, que nuestras experien-cias habían sido “distintas,” que A.A. podía darresultados para otra gente, pero para nosotros nopodría hacer nada. Otros que no sufríamos tangraves heridas por nuestro beber, razonábamosque, aunque A.A. les fuese de mucha ayuda a losborrachos perdidos de los barrios bajos, nosotrosprobablemente podríamos tratar el problema pornosotros mismos. Nuestra experiencia en A.A. nos ha enseñadodos cosas importantes. En primer lugar, todos losalcohólicos se ven confrontados con los mismosproblemas básicos, ya sea que vayan mendigandopara poder comprar una cervecita o trabajen comoejecutivos de alguna empresa grande. Segundo, 11
  • 11. ahora sabemos que el programa de A.A. derecuperación da resultados para casi cualquieralcohólico que sinceramente desee que los dé, sinimportar cuáles sean sus antecedentes, su proce-dencia o su costumbre particular de beber.Tomamos una decisiónTodos los que estamos ahora en A.A. tuvimos quetomar una decisión crucial antes de que pudiéra-mos sentirnos seguros en el nuevo programa devida sin alcohol. Teníamos que afrontar en formarealista y honesta la verdad respecto a nosotrosmismos y a nuestro modo de beber. Tuvimos queadmitir que éramos impotentes ante el alcohol.Para algunos de nosotros, esa era la proposiciónmás dura que tuvimos que encarar. No sabíamos mucho del alcoholismo. Teníamosnuestras ideas del significado de la palabra “alco-hólico.” La asociábamos íntimamente con el borra-cho perdido. Creíamos que significaba sin dudauna flaqueza de la voluntad, debilidad de carácter.Algunos de nosotros nos resistíamos a dar el pasode admitir que éramos alcohólicos. Otros lo admiti-mos, pero parcialmente. No obstante, la mayoría de nosotros nos sen-timos aliviados al oír explicar que el alcoholísmoera una enfermedad. Pudimos ver lo sensato queera el hacer algo para tratar una enfermedad queamenazaba con destruirnos. Dejamos de intentarengañar a los demás—y a nosotros mismos—conla idea de que podíamos controlar el alcohol mien-tras que todos los hechos indicaban lo contrario. Desde el principio, nos aseguraron que nadienos podría decir que éramos alcohólicos. La admi-sión tenía que salir de nosotros mismos, no de unmédico, o de un ministro, o un esposo o una espo-sa. Tenía que basarse en hechos que nosotros mis-mos sabíamos. Puede que nuestros amigos com-prendieran la naturaleza de nuestro problema,pero éramos nosotros los únicos que podríamossaber con seguridad si nuestra forma de beber eradescontrolada. A menudo hacíamos la pregunta: “¿Cómopuedo saber si soy realmente alcohólico?” Se nosdecía que no había ninguna forma fija ni segura de12
  • 12. determinarlo. Sin embargo, nos enteramos de quehabía ciertas indicaciones reveladoras. Si nosemborrachábamos cuando teníamos todo motivopara mantenernos sobrios, si nuestra forma debeber había empeorado progresivamente, si nonos divertíamos bebiendo tanto como antes—éstos, se nos dijo, podían ser síntomas de la enfer-medad que llamamos alcoholismo. Al volver a pen-sar en nuestras experiencias de beber y en susconsecuencias, la mayoría de nosotros podíamosdescubrir más razones para reconocer la verdadrespecto a nosotros mismos. Naturalmente, la perspectiva de una vida sinalcohol nos parecía aburrida. Temíamos que nues-tros nuevos amigos de A.A. fuesen fastidiosos o,aun peor, evangelistas fanáticos. Nos dimos cuentade que, en lugar de esto, eran seres humanos,igual que nosotros mismos, pero tenían la virtudespecial de comprender nuestro problema de ma-nera compasiva, sin juzgarnos. Empezamos a preguntarnos qué tendríamosque hacer para mantenernos sobrios, cuánto noscostaría integrarnos en A.A., quién dirigiría la orga-nización a nivel local y mundial. Pronto descubri-mos que en A.A. no se nos imponía ninguna obliga-ción, que a nadie se le exigía seguir ningún rito for-mal ni ninguna pauta de vida rígida. Nos explica-ron además que A.A. no tiene cuotas ni ho-norarios; los gastos de alquilar la sala de reunión yde comprar literatura y refrescos se cubren condinero que se recoge pasando la canasta. Pero nisiquiera se requieren contribuciones de esta índolepara hacerse miembro. Pronto pudimos ver claramente que A.A. tienesólo un mínimo de organización y no hay nadieautorizado para dar órdenes. Las disposicionespara las reuniones las hacen los oficiales del grupo,que se turnan regularmente para que otros puedanservir. Este sistema de “rotación” es muy popularen A.A.Mantenerse sobrios¿Cómo, entonces, logramos mantenernos sobriosen esta Comunidad informal y tan poco orga-nizada? 13
  • 13. La respuesta es que, una vez que logramos lasobriedad, tratamos de conservarla observando eimitando las venturosas experiencias de los quenos han precedido en A.A. Su experiencia nos ofrece algunas “herra-mientas” y guías, las cuales tenemos plena libertadde aceptar o rechazar, según nos parezca. Puestoque nuestra sobriedad es ahora la cosa más impor-tante de nuestras vidas, nos parece prudenteseguir los ejemplos sugeridos por aquellos que yahan demostrado que el programa A.A. de recupe-ración realmente funciona.El plan de 24 horasPor ejemplo, no hacemos promesas solemnes, nodecimos que no vamos a beber “nunca.” En lugarde esto, intentamos seguir lo que llamamos enA.A. el “plan de 24 horas.” Nos concentramos enmantenernos sobrios durante estas 24 horas.Sencillamente, tratamos de pasar los días, uno auno, sin beber. Si sentimos el deseo de beber, nicedemos ni nos resistimos. Aplazamos tomar estetrago por un día, hasta mañana. En lo que concierne al alcohol, tratamos demantener una forma de pensar honesta y realista.Si nos sentimos tentados a beber—y la tentaciónnormalmente se desvanece después de los prime-ros meses en A.A.—nos preguntamos si, teniendoen cuenta las consecuencias que hemos experi-mentado en el pasado a causa de la bebida, estetrago que nos estamos proponiendo vale realmentela pena. Tenemos presente que somos perfecta-mente libres de emborracharnos, si así lo quere-mos; que la decisión de beber o no beber es exclu-sivamente nuestra. Y lo más importante, intenta-mos enfrentarnos con la realidad de que, sea cualsea el tiempo por el que nos hayamos mantenidosin beber, seremos alcohólicos para siempre—y,que sepamos nosotros, los alcohólicos nunca pue-den volver a ser bebedores normaleso sociales. También seguimos la experiencia de los ventu-rosos “veteranos” en otro aspecto. Normalmenteseguimos asistiendo regularmente a las reunionesdel grupo de A.A. local, del cual nos hemos hecho14
  • 14. miembros. No hay ninguna regla que haga obliga-toria esta asistencia. Ni podemos siempre explicarpor qué el oír las historias e interpretaciones deotros miembros parece darnos ánimo. No obstan-te, la mayoría de nosotros creemos que la asisten-cia a las reuniones y otros contactos informalescon nuestros compañeros de A.A. son factores quecontribuyen de manera importante al manteni-miento de nuestra sobriedad.‘Doce Pasos’Al comienzo de nuestra asociación con A.A., oímoshablar de los ‘Doce Pasos” de recuperación delalcoholismo. Aprendimos que estos Pasos repre-sentaban un intento por parte de los primerosmiembros de dejar constancia por escrito de suprogreso desde una forma de beber descontroladahasta la sobriedad. Descubrimos que un factorclave de este progreso parecía ser la humildad,junto con la dependencia de un Poder superiora nosotros mismos. Aunque algunos miembrosprefieren dar a este Poder el nombre “Dios,” nosdecían que eso era una cuestión de interpretaciónpersonal; podíamos formarnos un concepto delPoder en los términos que más nos convinieran.Ya que el alcohol había sido sin duda alguna unpoder superior a nosotros mismos en nuestrosdías de bebedores, teníamos que admitir la posibi-lidad de que no pudiéramos manejarlo todo pornosotros mismos, y tenía sentido recurrir a otraparte en busca de ayuda. Según nos hemos idodesarrollando en A.A., nuestro concepto de unPoder superior ha llegado a ser más maduro. Perosiempre ha sido nuestro concepto personal; nadienos lo ha impuesto. Finalmente, hemos observado que del PasoDoce y de la experiencia de los miembros vete-ranos, se desprendía que el trabajo con otros alco-hólicos era una forma eficaz de fortalecer nuestrapropia sobriedad. Siempre que fuera posible, nosesforzábamos por cumplir con la parte que nos co-rrespondía, teniendo presente en todo momentoque la otra persona era la única que podía determi-nar si era o no era alcohólica. También nos guiamos por la experiencia de los 15
  • 15. muchos A.A. que han dado un nuevo significado atres refranes o lemas bastante trillados: “Lo prime-ro, primero” es uno de los lemas que nos recuerdaque, por deseosos que estemos de intentarlo, nopodemos hacerlo todo de un golpe, que tenemosque ser conscientes de la primordial importanciade nuestra sobriedad en cualquier intento dereconstruir nuestras vidas. Otro viejo refrán que tiene un nuevo significadopara los alcohólicos que a menudo son culpablesde trabajar frenética y precipitadamente en cual-quier cosa que estén haciendo es: “Tómalo concalma.” La experiencia ha demostrado que los alco-hólicos pueden y deben aprender a andar a pasocomedido. “Vive y deja vivir” es el tercer lema, unarepetida sugerencia de que los alcohólicos,no importa cuántos años se hayan mantenidosobrios, no pueden permitirse ser intolerantes conlos demás. Los libros y folletos de A.A. también son útiles.Poco tiempo después de ingresar en A.A., la ma-yoría de nosotros tuvimos la oportunidad de leerAlcohólicos Anónimos, el libro de la experiencia deA.A. en el que los miembros pioneros pusieron porescrito por primera vez sus historias y los princi-pios que creían les habían ayudado a recuperarse.Muchos miembros, sobrios durante largos años,siguen refiriéndose a este libro y a otros cuatromás para encontrar ideas e inspiración. (Todos lostítulos aparecen en la lista al final de este folleto.)Además, A.A. publica una revista internacionalmensual, el Grapevine de A.A., tanto para los prin-cipiantes como para los veteranos. Ya que A.A. es en esencia una manera de vivir,pocos de nosotros hemos podido describir con per-fecta exactitud cómo contribuyen precisamente losdiversos elementos del programa de recuperacióna nuestra presente sobriedad. No todos interpreta-mos ni vivimos el programa de A.A. de la mismaforma. No obstante, todos podemos atestiguar queA.A. da resultados para nosotros, mientras queotros intentos de lograr la sobriedad han fracasa-do. Muchos miembros que llevan ya varios añossobrios dicen que sencillamente aceptaron el pro-grama “por fe” y que todavía no saben completa-mente cómo A.A. trabaja a su favor. Mientras tanto16
  • 16. siguen tratando de pasar su fe a otras personasque conocen muy bien la forma desastrosa en queel alcohol trabaja en contra del alcohólico.¿Dará A.A. resultado a todos?Creemos que el programa de A.A. de recuperacióndel alcoholismo dará resultados a casi toda perso-na que tenga deseo de dejar la bebida. Puede darresultados incluso a aquellos que se sienten presio-nados hacia A.A. Muchos de nosotros hicimosnuestro primer contacto con A.A. debido a presio-nes sociales o de trabajo. Más tarde, tomamosnuestra propia decisión. Hemos visto a algunos alcohólicos ir titubeandoun rato antes de “captar” el programa. Hemos vistoa otros seguir de forma poco entusiasta los princi-pios probados, por medio de los cuales más de dosmillones de nosotros ahora mantenemos nuestrasobriedad; por lo general, tales esfuerzos noson suficientes. Sin embargo, por perdido que parezca un alco-hólico, o por alta que sea su posición en la escalasocial o económica, sabemos por experiencia yobservación que A.A. le ofrece una forma de esca-par de aquella rueda de ardilla del confuso bebe-dor problema. A la mayoría de nosotros nos haparecido una forma fácil. Cuando recurrimos por primera vez a A.A.,muchos de nosotros teníamos varios graves pro-blemas—que tenían que ver con el dinero, la fami-lia, nuestro trabajo y nuestras personalidades.Pronto descubrimos que nuestro problema centralera el alcohol. Una vez que tuvimos controladoeste problema, pudimos empezar a tratar losdemás con algún éxito. No siempre ha sido fácilsolucionar estos problemas, pero hemos podidohacerlo estando sobrios con mucha más eficaciaque cuando bebíamos.‘Una nueva dimensión’Hubo una época en que muchos de nosotros creía-mos que el alcohol era la única cosa que hacíasoportable la vida. No podíamos ni soñar con unavida sin beber. Hoy, por medio del programa deA.A., no creemos que estemos privados de nada. 17
  • 17. De hecho, hemos sido liberados y descubrimosque se ha añadido una nueva dimensión a nuestrasvidas. Tenemos nuevos amigos, nuevos horizontesy nuevas actitudes. Después de pasar años dedesesperación y frustración, muchos de nosotroscreemos que, por primera vez, hemos comenzadorealmente a vivir. Nos agrada compartir esta vidanueva con toda persona que todavía sufre del alco-holismo, como nosotros una vez sufrimos, y quebusque un camino que le llevará de las tinieblashacia la luz. El alcoholismo es uno de los principales proble-mas de salud en América. Se calcula que millonesde hombres y mujeres todavía padecen, tal vezinnecesariamente, esta enfermedad progresiva.Como miembros de A.A., nos alegramos por laoportunidad de compartir nuestra experiencia endetener esta enfermedad con cualquiera que bus-que ayuda. Nos damos cuenta de que nada de loque podamos decir tendrá ningún significado realhasta que el alcohólico esté dispuesto a admitirpersonalmente, como nosotros lo hicimos una vez,‘el alcohol me tiene vencido, y quiero ayuda.”Dónde encontrar A.A.La ayuda de A.A. está disponible gratis y sin obliga-ción. Tenemos grupos en muchas ciudades, pue-blos y áreas rurales de todas partes del mundo.Busque “A.A.” o “Alcohólicos Anónimos” en suguía de teléfonos local. Frecuentemente se puedeobtener información sobre las reuniones localespor medio de médicos, enfermeras, miembros delclero, periodistas, policías y centros de tratamientoque están familiarizados con nuestro programa. A aquellos que no pueden ponerse en contactocon un grupo en su comunidad, les invitamos aescribir a nuestra oficina de servicio mundial:Oficina de Servicios Generales, Box 459, GrandCentral Station New York NY 10163. La gente allíle pondrá en contacto con el grupo más cercano austed. Si vive en un lugar aislado y no hay ningúngrupo en las cercanías, le explicarán cómo algunosmiembros “solitarios” logran mantenerse sobrios,aprovechando el programa y los principios de A.A.18
  • 18. Cualquiera que acuda a A.A. puede tener laseguridad de que su anonimato será protegido. Si le parece a usted que puede tener un proble-ma alcohólico y sinceramente desea dejar debeber, más de dos millones de nosotros podemosatestiguar que A.A. nos da resultados y que no hayninguna razón por la que no vaya a darle resulta-dos a usted también. 19
  • 19. LOS DOCE PASOS DE ALCOHOLICOS ANONIMOS1. Admitimos que éramos impotentes ante elalcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingo-bernables.2. Llegamos a creer que un Poder superiora nosotros mismos podría devolvernos elsano juicio.3. Decidimos poner nuestras voluntades y nues-tras vidas al cuidado de Dios, como nosotros loconcebimos.4. Sin miedo hicimos un minucioso inventariomoral de nosotros mismos.5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos,y ante otro ser humano, la naturaleza exacta denuestros defectos,6. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar queDios nos liberase de nuestros defectos.7. Humildemente le pedimos que nos liberase denuestros defectos.8. Hicimos una lista de todas aquellas personas aquienes habíamos ofendido y estuvimos dispues-tos a reparar el daño que les causamos.9. Reparamos directamente a cuantos nos fueposible el daño causado, excepto cuando el hacer-lo implicaba perjuicio para ellos o para otros.10. Continuamos haciendo nuestro inventario per-sonal y cuando nos equivocábamos lo admitíamosinmediatamente.11. Buscamos a través de la oración y la me-dita-ción mejorar nuestro contacto consciente conDios, como nosotros lo concebimos, pidiéndolesolamente que nos dejase conocer su voluntadpara con nosotros y nos diese la fortalezapara cumplirla.12. Habiendo obtenido un despertar espiritualcomo resultado de estos pasos, tratamos de llevarel mensaje a los alcohólicos y de practicar estosprincipios en todos nuestros asuntos.20
  • 20. LAS DOCE TRADICIONESDE ALCOHOLICOS ANONIMOS1. Nuestro bienestar común debe tener la prefe-rencia; la recuperación personal depende de launidad de A.A.2. Para el propósito de nuestro grupo sólo existeuna autoridad fundamental: un Dios amoroso talcomo se exprese en la conciencia de nuestrogrupo. Nuestros líderes no son más que servido-res de confianza. No gobiernan.3. El único requisito para ser miembro de A.A. esquerer dejar de beber.4. Cada grupo debe ser autónomo, excepto enasuntos que afecten a otros grupos o a AlcohólicosAnónimos, considerado como un todo.5. Cada grupo tiene un solo objetivo primor-dial: llevar el mensaje al alcohólico que aúnestá sufriendo.6. Un grupo de A.A. nunca debe respaldar, finan-ciar o prestar el nombre de A.A. a ninguna enti-dad allegada o empresa ajena, para evitar que losproblemas de dinero, propiedad y prestigio nosdesvíen de nuestro objetivo primordial.7. Todo grupo de A.A. debe mantenerse comple-tamente a sí mismo, negándose a recibir contribu-ciones ajenas.8. A.A. nunca tendrá carácter profesional, peronuestros centros de servicio pueden emplear tra-bajadores especiales.9. A.A. como tal nunca debe ser organizada; peropodemos crear juntas o comités de servicio quesean directamente responsables ante aquellos aquienes sirven.10. A.A. no tiene opinión acerca de asuntos ajenosa sus actividades; por consiguiente, su nombrenunca debe mezclarse en polémicas públicas.11. Nuestra política de relaciones públicas se basamás bien en la atracción que en la promoción;necesitamos mantener siempre nuestro anonima-to personal ante la prensa, la radio y el cine.12. El anonimato es la base espiritual de todasnuestras Tradiciones, recordándonos siempreanteponer los principios a las personalidades. 21
  • 21. Publicaciones de A.A.Se pueden obtener formularios de pedidos completos en laOficina de Servicios Generales de ALCOHOLICOS ANONIMOS,Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163.LIBROSALCOHOLICOS ANONIMOSA.A. LLEGA A SU MAYORIA DE EDADDOCE PASOS Y DOCE TRADICIONESCOMO LO VE BILLEL DR. BOB Y LOS BUENOS VETERANOSREFLEXIONES DIARIASDE LAS TINIEBLAS HACIA LA LUZLIBRILLOSLLEGAMOS A CREERVIVIENDO SOBRIOA.A. EN PRISIONES — DE PRESO A PRESOFOLLETOS44 PREGUNTASLA TRADICION DE A.A. — COMO SE DESARROLLOLOS MIEMBROS DEL CLERO PREGUNTAN ACERCA DE A.A.TRES CHARLAS A SOCIEDADES MEDICAS POR BILL W.A.A. COMO RECURSO PARA LOS PROFESIONALES DE LA SALUDA.A. EN SU COMUNIDAD¿ES A.A. PARA USTED?ESTO ES A.A.¿HAY UN ALCOHOLICO EN EL LUGAR DE TRABAJO?¿SE CREE USTED DIFERENTE?PREGUNTAS Y RESPUESTAS ACERCA DEL APADRINAMIENTOA.A. PARA LA MUJERA.A. PARA EL ALCOHOLICO DE EDAD AVANZADA— NUNCA ES DEMASIADO TARDEALCOHOLICOS ANONIMOS POR JACK ALEXANDERLOS JOVENES Y A.A.EL MIEMBRO DE A.A. — LOS MEDICAMENTOS Y OTRAS DROGAS¿HAY UN ALCOHOLICO EN SU VIDA?DENTRO DE A.A.EL GRUPO DE A.A.R.S.G.CARTA A UN PRESO QUE PUEDE SER UN ALCOHOLICOLAS DOCE TRADICIONES ILUSTRADASCOMO COOPERAN LOS MIEMBROS DE A.A....A.A. EN LAS INSTITUCIONES CORRECCIONALESA.A. EN LAS INSTITUCIONES DE TRATAMIENTOEL PUNTO DE VISTA DE UN MIEMBRO DE A.A.PROBLEMAS DIFERENTES DEL ALCOHOLCOMPRENDIENDO EL ANONIMATOUNA BREVE GUIA A ALCOHOLICOS ANONIMOSUN PRINCIPIANTE PREGUNTALO QUE LE SUCEDIO A JOSE (Historieta a todo color)LE SUCEDIO A ALICIA (Historieta a todo color)ES MEJOR QUE ESTAR SENTADO EN UNA CELDA (Folleto ilustrado para los presos)¿ES A.A. PARA MI?LOS DOCE PASOS ILUSTRADOSHABLANDO EN REUNIONES NO A.A.VIDEOSESPERANZA: ALCOHOLICOS ANONIMOSES MEJOR QUE ESTAR SENTADO EN UNA CELDALLEVANDO EL MENSAJE DETRAS DE ESTOS MUROSLOS JOVENES EN A.A.TU OFICINA DE SERVICIOS GENERALES, EL GRAPEVINE Y LA ESTRUCTURA DE SERVICIOS GENERALESREVISTASLA VIÑA DE A.A. (bimensual) nov04