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01. Personalidad adictiva

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  • 1. Personalidad Adictiva Psicólogo Adán Domínguez
  • 2. DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD ALCOHÓLICA 18 EL DROGARSE Estos síntomas le dan las 17 TENDENCIA A LA EVASIÓN (FUGA) características patológicas de la PERSONALIDAD 16 VIVIR SUFRIENDO Y SUFRIR VIVIENDO ALCOHÓLICA. Además ya no son 15 INCAPACIDAD PARA TOLERAR EL SUFRIMINTO síntomas“compensados como 14 INCAPACIDAD PARA TOLERAR LA FRUSTRACIÓN los anteriores” 13 INCAPACIDAD PARA ASIMILAR LAS EXPERIENCIAS 12 INCAPACIDAD PARA INTEGRARSE A LOS GRUPOS HUMANOS 11 11. TENDENCIA A LA MANIPULACIÓN 10 10. MITOMANÍA Y MUNDO FANTÁSTICO 9 9. SOLEDAD EXISTENCIAL 8 8. ANGUSTIA PATOLÓGICA O EXISTENCIAL Proceso de 7 7. CONDUCTA IMPULSIVA inmadurez 6 6. LABILIDAD O ENDEBLEZA EMOCIONAL emocional que puede 5 5. HOMOSEXUALIDAD LATENTE compartir con 4 4. INCAPACIDAD PARA AMAR muchas otras 3 3. EGOCENTRISMO personas 2 2. TENDENCIA A CREAR DEPENDENCIAS EMOCIONALES 1 1. INMADUREZ EMOCIONAL
  • 3. DESPUÉS DURANTEANTES
  • 4. Los alcohólicos y adictos tienen una personalidad inadecuada (undesorden de personalidad oculto), o sea, una personalidad emocionaldeformada. Esto comprende el sector del temperamento y el carácterque va a dar origen a las emociones, los impulsos amorosos oagresivos, los sentimientos, la tendencia a valorarse uno mismo, laseguridad, todo el registro de la sexualidad y las necesidadesprimitivas, como son el beber y el comer, bajo su enfoque de placer yno placer. Lo anterior se desarrolla desde el nacimiento. Desde ese momento, elniño tienen necesidades inmediatas de relaciones afectivas con laspersonas que lo alimentan y lo cuidan. Todas las etapas de la vidaafectiva en la crianza del niño están cargadas de consecuencias para laevolución posterior de su personalidad. Una sobrecompensaciónprolongada, o una falta aguda de afecto, pueden traer consecuenciasdesastrosas en su futuro adulto. Es por eso que el enfermo alcohólico,durante su desarrollo, ha tenido fijaciones a través de las etapasafectivas, y, al crecer cronológicamente, permanece con estoinconsciente o conscientemente. Al cruzarse la bebida en su camino,considera que le hace falta el efecto sedante de la misma y toma para“sentirse bien”.
  • 5. El alcohólico puede darse cuenta de que el alcohol “combate”su timidez, y tiene la impresión de que lo estimula y le da otrapersonalidad. En un estado de ansiedad o depresión el alcohol escomo una anestesia y un relajante, y proporciona una tranquilidad yalegría ficticias; o bien, si se trata de un estado de inseguridad, “le daconfianza” o le hace “olvidar”. Si su sentimiento es soledad, deincomprensión o de falta de afecto, en el alcohol encuentracompensación y éste adormece momentáneamente sus frustraciones. El alcohólico y adicto están desamparados ante las exigenciasde la realidad, se siente impotente para enfrentar adecuadamentelas complejidades de la vida familiar, conyugal o profesional.Puede, por otra parte, estar dotado de una inteligencia destacada –“generalmente por encima del común de la gente”– y ser capaz delograr éxitos excepcionales en cierto terreno. Así, es fácil y frecuenteque tenga éxitos excepcionales en la vida laborar o intelectual yfracaso en el hogar. Frente a las exigencias de una realidaddeterminada, queda preso de una cierta urgencia que lo lleva a unestado de pánico, no puede manejar con facilidad el vencimiento dealgunas obligaciones y éstas los aplastan.
  • 6. Su personalidad no conforma un ego fuerte, capaz deresistencia o de dominio frente a algunas exigencias delmundo exterior. Esto se halla también en hombres deapariencia física muy vigorosa, en quienes no es fácilsospechar tal debilidad por su anatomía. Su debilidadinterior, su inferioridad, lo empuja a buscar lacompensación en otra personalidad, una “más fuerte”,por lo cual la bebida se anuncia con frecuencia como “dehombres”. El alcohólico ignora que tiene un desorden depersonalidad. Los típicos padres de alcohólicos podrían ser: una madresobreprotectora, demasiado condescendiente, y un padreagresivo, frío, poco afectuoso e inconsciente hacia loshijos. En la personalidad alcohólico se encuentra siempre unpatrón de dependencia con ira reprimida, un sentimiento deser rechazado por los padres y un intenso deseo de afecto.
  • 7. Los sujetos con personalidad alcohólica presenta unamarcada infelicidad y conflictos en su historia familiar.La gran mayoría de los alcohólicos nunca se sintieronqueridos durante la infancia o sienten que son una cargapara los padres. Y es perfectamente comprensible queel alcohólico adulto, ya en actividad, sea incapaz deestablecer una relación afectiva y significativa consus hijos y con los que le rodean, ya que ve el mundoa través de una neblina emocional que esimpenetrable a la capacidad de percepción de lagente que lo rodea o que trata de acercársele. Por esoel alcohólico se aísla y encuentra imposible integrarsecon otros, así sean sus parejas, sus hijos, amigos, etc.Está centrado en sí mismo y preocupado en gradosuperlativo en él, su imagen y su prestigio.
  • 8. Basándose en la observación clínica, se puedenpresentar ciertos rasgos que caracterizan la personalidadalcohólica. Todos estos rasgos son compensados sistemáticamentepor el alcohólico con actitudes y habilidades. Acontinuación se describen los síntomas con un brevecomentario acerca de la forma en que el defecto escompensado. 1. Inmadurez emocionalDebido a las carencias de los neurotransmisoresresponsables del adecuado manejo de las emocionesy los sentimientos, el alcohólico y adicto crecerá enlo físico y en lo intelectual, no pudiendo –porrazones obvias– “crecer” en lo emocional, lo que leda un carácter “infantiloide” y lo incapacita paragobernar sus frecuentes cambios emocionales.
  • 9. 2. Tendencia a crear dependencia emocionales De la misma manera que el niño depende de sus padrespara su supervivencia, de cuidados para evitarle el peligro ode objetos para su placer y su tranquilidad, el alcohólico yadicto dependerá siempre de “alguien” o de “algo” quecubra –aunque momentáneamente– su necesidadimperiosa de ser protegido o cuidado, y que tome decisionesque a él le resulta imposible. Su responsabilidad es casi nula y la transfiere haciaotros, lo que después lo hace justificarse sistemáticamente y“culpar” a los demás de todo lo que le acontece; compensasu dependencia “pareciendo” un sujeto libre eindependiente, desde las etapas posteriores a la pubertad. Nuestra egolatría cava dos pozos profundos: o insistimos en dominar a los que nos rodean o dependemos demasiado de ellos
  • 10. 3. Egocentrismo El ego débil del alcohólico y adicto y su enormenecesidad de gratificaciones a corto plazo (a veces pareceincapaz de tomar en consideración las consecuencias aposteriori de sus acciones), explica por qué esta mínimafortaleza del yo, hacen del alcohólico y adicto un serdispuesto y necesitado de ser el centro o de llamar laatención de todos cuantos le rodean y a costa de lo quesea, bueno o malo, permisible o no, saludable oenfermizo, y que le mejore sus condiciones de vida o quelo lleve a la muerte. Para muchos autores, el egocentrismo es el ejeasintomático de la personalidad alcohólica. En AA se sabeque éste es compensado por un falso altruismo, muy alestilo de la “generosidad neurótica” de Karen Horney,que hace que el alcohólico y adicto dé algo siempreesperando recibir recompensa o reconocimiento.
  • 11. 4. Incapacidad de amar Esta verdadera esterilidad afectiva ha de sercorrelacionada también con la carencia deneurotransmisores encargados de la regulación de lossentimientos, y explica el porqué, como dice Horney, delDILEMA ENTRE LA INCAPACIDAD NEURÓTICADE QUERER Y LA ANGUSTIA DE SER QUERIDO, yobliga al enfermo emocional a creer en el amor como unsedante o paliativo de su angustia, sobrevalorando suimportancia en la vida de relación, y dándole un especial yequivocado lugar en búsqueda del sentido de su vida. Estaincapacidad la compensa el alcohólico y adicto con unacreciente habilidad para aparentar que ama y que semanifiesta en muchos casos, muy conocidos algunos,como capacidad para escribir, hacer poesía o componercanciones que hablen –sólo eso– de lo “mucho que ama”.
  • 12. 5. Homosexualidad latente Los alcohólicos y adictos muestran MENOR GRADO DEMASCULINIDAD de lo normal. Varias investigacionesparecen sugerir además que los alcohólicos y adictostienen problemas con su IDENTIDAD SEXUAL. Sin embargo, la experiencia al conocer los historiales decientos de compañeros ha ayudado a los AA a conocer,identificar y aceptar (aunque con alguna natural reticencia)este síntoma de su padecimiento y su muy natural yexplicable compensación, que no es otra cosa que lapromiscuidad y la hipersexualidad mostrada en su aspectopuramente físico, sin el menor componente emocional. Labisexualidad en el alcohólico y adicto también tiene unafrecuencia inusitada. El síntoma de homosexualidadlatente es mucho más frecuente en los alcohólicos yadictos varones que en las mujeres alcohólicas y adictas.
  • 13. 6. Labilidad o endebleza emocional La fragilidad o la nula capacidad del alcohólico y adicto para“gobernar” sus emociones e integrarlas correctamente a suspatrones conductuales de su vida es otra cosa característica delalcohólico y del adicto. El alcohólico y adicto por su ego débil,se siente constantemente “bombardeado por sensacionesinternas y externas, y está propenso, consecuentemente, asentir una inconformidad subjetiva”, que le hace sentirsevulnerable ante el medio y reacciona con violencia,compensatoria y desproporcionada, ante estímulos precariosdel exterior o ante pensamientos o sensaciones de su mente. Este síntoma podría ser llamado “DEBILIDAD DECARÁCTER”, que observan muchas madres en niños con lapredisposición al alcoholismo y que después, al ser víctimas oespectadoras de las explosiones del alcohólico y adicto ya en laadultez, llaman paradójicamente a estos aspavientos orespuestas desproporcionadas, “CARÁCTER FUERTE”.
  • 14. 7. Conducta impulsiva (Impulsividad) Esta misma deficiencia en la modulación de la intensidadde los estímulos y, sobre todo, la falta de control que tieneel alcohólico y adicto a las “ordenes” de su mente es,probablemente lo que genera “impulsos cortos” (actitudes yconductas cambiantes, y a veces impredecibles) delenfermo, y la falta de perseverancia para la consecuciónde sus logros emocionales, conductuales, académicos,intelectuales y laborales. Esto, que se refleja notoriamente en lo que en AA llaman“vida ingobernable”, se compensa paradójicamente conuna notable perseverancia para alguna actividad. Así, elalcohólico y adicto puede ser el mejor trabajadorcompulsivo (con la salvedad anterior), o el más “güevon”de la familia, o el mejor atleta o deportista (piénsese ennuestros campeones mundiales de boxeo o en algunosmedallistas olímpicos mexicanos de todos conocidos).
  • 15. 8. Angustia patológica o existencial (miedo a todo y a nada) La carencia de endorfinas hace del alcohólico yadicto un ser extraordinariamente vulnerable a susemociones. Dado que el miedo es la emoción naturalmás intensa y negativa en el ser humano, en elalcohólico y adicto esta sensación se encuentra aultranza, constituyendo una verdadera “sombra”que lo acompaña en cualquier actividad ocircunstancia, por intrascendente que ésta sea. Lacompensación o respuesta habitual –y quizá hasta“fisiológica” del miedo es la agresión o la hostilidad. Es de todos conocido cómo el alcohólico y adicto,lleno de miedo y alcoholizado, puede ser el máshostil o agresivo de los seres humanos.
  • 16. 9. Soledad existencial Del mismo modo como el alcohólico y adicto tiene miedo a todoy a nada, se siente solo siempre, así esté rodeado de una multitudo acompañado por sus pensamientos. Hay en él, como en el niño, una necesidad constante de estar encompañía de los seres que dice “querer” (dependencias), o de susamigos que le sirven de “compañía”, en la cual no se involucran lossentimientos de amistad, lealtad o incondicionalidad que soncaracterísticas de la amistad real y adulta, sino las exigenciasneuróticas de afecto y hasta de “posesión” del tiempo o del interésdel supuesto amigo, que naturalmente, sólo sirve de “comparsa” enla falsa relación que pretende el alcohólico y adicto. Esto se iniciadesde la infancia y continua durante la actividad alcohólica con sus“compañeros de bebetorias”. Las quejas de soledad del enfermo son muy conocidas por lasesposas de los alcohólicos, quienes al principio muestran sorpresaal escuchar tales requerimientos de quien siempre ha“presumido” de ser independiente y tener muchos “amigos” y“amantes”.
  • 17. 10. Mitomanía y mundo fantástico En los alcohólicos y adictos las mentiras crónicas aparecencomo un recurso indispensable para mostrar “seguridad” en símismo y en el trato con los demás. Su estado de ánimo variablemuestra, a través de este síntoma, el optimismo ingenuo conque ven la realidad. La valía y la importancia que se da elalcohólico produce relatos consecuentes a una “capacidad yvalor” en los que la regla sea el falsear la realidad. Su historialse caracteriza, entre otras cosas, por el énfasis que da a suiniciativa personal en aventuras y situaciones difíciles opeligrosas, para las que en todo momento su habilidad, decisióny valor son un alto mérito. Como cualquier mitomanía, llegana creer ellos mismos en los cuentos que se han imaginado,combinando la falsificación de la memoria con la fantasía. Esto es compensado con una aparente “SINCERIDAD” queraya en el CINISMO, al describir hechos desagradables, actos demal gusto o actos aberrantes, sobre todo cuando son narrados aseres queridos, a quienes invariablemente daña con su“HONESTIDAD”.
  • 18. 11. Tendencia a la manipulación Incapacitado para aceptar la realidad de su estado emocional, elalcohólico y adicto intenta “manejarla” de la misma manera que sumente lo maneja a él, es decir, a través del AUTOENGAÑO Y LAAUTOSUFICIENCIA. El alcohólico y adicto “aprende” a engañar,disimular, a fingir actitudes, a ser un verdadero histrión, paraconseguir sus fines primordiales. Al principio, busca simplementela satisfacción de sus necesidades emocionales de afecto primarias,ya en la adolescencia, sus crecientes necesidades de sexo, poder ydinero a costa de lo que sea y de quien sea, a pesar de lossentimientos de culpa que esto le genera en sus breves periodos de“conciencia moral”. Este síntoma está compensado si observamos cómo, en elhistorial de todo alcohólico y adicto, el “gran manipulador” (esdecir, él mismo) resulta el peor manipulado, pues su endeblezaemocional, que le impide decir que “no” a cualquier cosa que se lesugiera o se le pida manipuladoramente y sus constantessentimientos de culpa, por su manera de ser y después por su formade beber, hacen de él un ser frágil, susceptible y terriblementevulnerable.
  • 19. Los síntomas anteriores corresponden aun proceso de inmadurez emocional quepuede compartir con muchas otraspersonas; pero a partir de aquí, lossíntomas que se enumeran enseguida –obviamente aunados a los onceanteriores- le dan las característicaspatológicas de la personalidad alcohólica.Como se verá, además ya no sonsíntomas “compensados como losanteriores”
  • 20. 12. INCAPACIDAD PARA INTEGRARSE A LOS GRUPOS HUMANOS La falta de aceptación que el niño con personalidad alcohólica poseese debe tanto a su manera distorsionada y desproporcionada deconcienciar sus defectos de carácter, como a los constantes juicios ocríticas de que es víctima, no sólo por parte de sus familiares sino tambiénde sus compañeros de escuela o conocidos. Se le ha tachado de “raro”, de“diferente”, de “loco” y esto lo hace desconfiar de su capacidad para seraceptado por los demás. En la pubertad o al inicio de la adolescencia, el alcohólico “invierte” elorden de las relaciones interpersonales y entonces llega a la conclusión deque él no es el que está mal, sino que es un ser “TAN ESPECIAL” quelos demás (el resto de la humanidad) son un hato de retrasados mentalesque ignoran la clase de “genio” que la naturaleza a creado (él, obviamente),y que por lo tanto no son dignos de ser tomados en cuenta por él. Esto, no otra cosa, lo aísla emocionalmente y en forma fatal del restodel mundo: de sus padres, sus compañeros, su familia y más tarde de laesposa, los hijos, patrones o subordinado. Se siente incomprendido,menospreciado o subvaluado. Así, vive culpando a los demás sin repararque sus defectos de carácter o su sensación de malestar le pertenecenúnicamente a él. De esta manera, no se integra a nadie ni a nada hasta queencuentra el puente de comprensión con otro alcohólico idéntico a él, comocopia al carbón, en un grupo de AA.
  • 21. 13. INCAPACIDAD PARA ASIMILAR LAS EXPERIENCIAS En el alcohólico y adicto hay una probable carencia de beta-lipotropina, lo que impide que posea la capacidad natural pararecordar experiencias emocionales, esto es, para evocar elsufrimiento. Parece haber, además, una perturbación en la vivenciadel tiempo que impide que las experiencias anteriores tenganrepercusión en el pensamiento y dirección de la conducta, y que no sepuedan evocar circunstancias análogas –generadoras de sufrimiento–que, ya experimentadas, sirvan para que el alcohólico rija sutrayectoria con base en su aprendizaje. Es de gran interés observar que así como no asimila lasexperiencias dolorosas en los errores o el castigo, el alcohólicotampoco asimila las experiencias positivas de carácter emocional, porejemplo, el haber disfrutado de tranquilidad o de sobriedad, o de unarelación de pareja con una persona normal. Es entonces como un niñoincapaz de previsión en lo afectivo; por ello, a pesar de poseer unainteligencia normal o normal brillante, el alcohólico comete desdeniño una y otra vez el mismo error que lo conduce a sufrir. Es poresto que después de una “cruda” o síndrome de abstinencia alalcohol, el alcohólico vuelve a beber a pesar de haberse sentidounas horas antes al borde de la locura o de la muerte.
  • 22. 14. INCAPACIDAD PARA TOLERAR LA FRUSTRACIÓN Una característica de la personalidad alcohólica que nos confirma sudesviación mental y la fragilidad emocional que poseen, es la poca o nulatolerancia a la frustración y su respuesta impulsiva y violenta ante lamisma. Los alcohólico y adicto necesitan gratificaciones a corto plazo, siendoincapaces de tomar en consideración “recompensas diferidas” (a largoplazo) de sus acciones. El enfermo durante el desarrollo de su enfermedad, elabora un procesode respuesta a la frustración muy peculiar, que podríamos esquematizarasí: el alcohólico se frustra y de inmediato presenta una intensa respuestaemocional de resentimientos en contra de la vida, en seguida, la“concentra” en alguien (la esposa, el jefe, la autoridad, etc.); esteresentimiento crece en segundos hasta culminar y después inicia un“rebote” emocional, progresivo, creciente y aplastante, de sentimientos deculpa que lo “golpean como un boomerang”. Cuanto mayor es la frustración, mayor son los resentimientos y enconsecuencia los sentimientos de culpa; tanto así que estos últimos lollevan inexorablemente a la autoconmiseración , que no es otra cosaque los resentimientos hacia así mismo. El alcohólico frustradoculpable se castiga con el “látigo de la ira”.
  • 23. 15. INCAPACIDAD PARA TOLERAR EL SUFRIMINTO En el alcohólico hay una baja producción de endorfinasencefálicas, que precisamente entre sus efectos másdestacados tienen el de ayudar a resistir el sufrimientofísico y emocional. De esta forma, la constitución delalcohólico le hace imposible modular sus respuestas anteestímulos afectivos y responder con una gran ansiedadante la presencia de conflictos, o bien ante todo tipo dedisturbios, o simplemente de pensamientos negativos quele genera su mente y que le causan tensión. Todo esto le hace vivir en una constante lucha porresolver la dicotomía entre sufrir y dejar de sufrir, queda origen a los dos rasgos que siguen y que constituyen laculminación de su síndrome, antes de iniciar su carreraalcohólica o la fuga a través de alguna droga.
  • 24. 16. VIVIR SUFRIENDO Y SUFRIR VIVIENDO Los AA y algunos autores describen este fenómenoque está presente desde muchos años antes de iniciarla carrera alcohólica. Una alcohólica decía:“…mi carrera de alcohólica empezó muchos añosantes de ponerme a beber. Hasta donde alcanza mirecuerdo, mi personalidad ofrecía un terreno abonadopara mi carrera de alcohólica. Vivía enfadada contodo el mundo, iba a contracorriente con la vida, conla gente en general”Este malestar se caracteriza por dos sensacionesconstantes y tenaces en la vida afectiva del enfermo:“No hay alegría de vivir” y no está nunca“contento consigo mismo”.
  • 25. 16. VIVIR SUFRIENDO Y SUFRIR VIVIENDO Este vivir sufriendo y sufrir viviendo noconstituye un juego retórico, sino una descripciónconcreta de la incapacidad del alcohólico paradisfrutar por más que su circunstancia se encuentremuchas veces colmada de satisfactores emocionalesy materiales. El enfermo alcohólico siempre se siente mal, o dichode otra manera, nunca se siente bien con su manerade ser, de pensar y de actuar. Consecuentemente, nose acepta jamás como el ser defectuoso que hemosdescrito y se ve obligado a crear una imagen distinta desí mismo y de sus circunstancias. Por ello, desde muypequeño se aprecia en él la necesidad que se exponeen el siguiente síntoma.
  • 26. 17. TENDENCIA A LA EVASIÓN (FUGA) Desde su más tierna infancia, el alcohólico buscará las más precosas oprematuras formas de evasión; el niño o el joven con su predisposiciónal alcoholismo encontrará en la fantasía o el uso constante ydesproporcionado de la imaginación, la primera de sus grandes fugas.La lectura de cuentos o historias, el “soñar despierto”, el estudio, el deporte,los juegos constantes, etc., se convierte en elementos que no producen placerpor sí mismos, enseñanza o experiencia sino en caminos diversos paraevadir su malestar interior. Esa mezcla complaciente entre el sabersedefectuosos y creer que se engaña a los demás con la imagen de apto, deperfecto o de generoso y “dedicado”. Éstas son las máscaras que usa elalcohólico para sobrevivir hasta antes de encontraren su camino a lasdrogas o el alcohol, con todo lo que uno pueda imaginarse. El alcohólico usa o hace “lo que sea” con tal de no sentirse como sesiente y de no ser lo que es. Este desasosiego, esta inaceptación y sunecesaria compensación, el autoengaño, lo van llevando lenta, peroimplacablemente hasta la fuga final, hasta lo único que encuentra comopaliativo temporal, como “anestésico” para sus emociones: el alcohol; porello, inexorablemente el joven con predisposición al alcoholismo, con eltipo de personalidad que hemos descrito hasta aquí, tiene que beber.
  • 27. Estos son los 17 síntomas que presenta la personalidadalcohólica y, como consecuencia,el enfermo alcohólico desarrolla un rasgo más:
  • 28. 18. EL DROGARSE Éste será el único camino y a la vez la única meta que tendrá elenfermo. Al llegar aquí, se inicia la carrera o “actividad” en la que elenfermo tendrá que beber o drogarse a su capacidad (sea ésta muchao poca), mientras que el alcohol y sus efectos le sirvan parafugarse de su inaceptable realidad interior. Esta carrera durará el tiempo necesario para que el alcohol,llegado el momento, deje de servir como paliativo y anestésico (esdecir que ya no lo ayude a fugarse, tome lo que tome), o bien lecause trastornos físicos y/o psiquiátricos tan severos, comocompilaciones de la enfermedad que lo obliguen forzadamente adejar de beber por algún tiempo; pero es sólo cuando el alcohólicoquiere dejar de sufrir, porque ya detectó el sufrimiento“anestesiado” por años. Cuando ha “tocado fondo” y ha llegado allímite humano de resistencia al sufrimiento, querrá dejar de beberrealmente y para siempre, y esto lo logrará si tiene suerte o se da laoportunidad en un grupo de AA. El reconocimiento de estar enfermo es un paso importante paraque él mismo se pregunte: ¿Qué puedo hacer para recuperarme yllevar una vida sana?
  • 29. racias

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