UNIDAD III<br />DESARROLLO SUSTENTABLE Y EVOLUCION DE LA LEGISLACION AMBIENTAL.<br />3.1 La planificación para el desarrol...
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Unidad iii

  1. 1. UNIDAD III<br />DESARROLLO SUSTENTABLE Y EVOLUCION DE LA LEGISLACION AMBIENTAL.<br />3.1 La planificación para el desarrollo.<br />Planificar es tener una visión hacia delante (pre-visión) sobre las reacciones a unas acciones o proyectos a realizar.<br />Planificar comprende mucho del aspecto voluntad humana para trazar su futuro, superando la predicción adivinatoria basada sólo en creencias y a veces en supersticiones; así entendida, la planificación puede manifestar la herencia divina suprema humana: la de CREAR cada vez con más certeza o menor margen de error mediante "formas mentales superiores" no egocéntricas sino holísticas o con visión integral o global.<br />Pensar, visualizar –el fin desde el principio (donde la imaginación constructiva hace su aporte), y ordenar la creación mediante el verbo actuante (pudiendo servir de guía el material escrito), son pasos previos para una creación resonante con nuestra primogenitura arquetípica o divina. Dicha planificación es un acto administrativo de recursos -en este caso son a la vez recursos naturales y humanos, íntimamente ligados a la industria turística. El efecto de un proyecto o sus acciones (dentro del área o círculo económico, al deber disponer de presupuesto o del dinero para llevarlas a cabo) se refleja ineludiblemente en otras dos áreas o círculos: en el Medioambiental (natural o físico), y en la Medioambiental socio-cultural. La intersección entre estas tres áreas o círculos comprende un área ideal para el mínimo daño a los medioambientes físico-natural y sociocultural, a la vez que ofrece servicios o impactos positivos humanos (empleo, autoestima e identidad, renovación cultural e impulso económico, entre otros); esta área corresponde al denominado "Desarrollo sostenible".<br />Desarrollo Sostenible (entre lo económico, lo ambiental natural, y lo social):<br />"Desarrollo Sotenible" es aquel que mientras permite el logro de beneficios económicos y socioculturales para satisfacer las necesidades de una localidad (comunidad o entorno) humana, tiene en cuenta la preservación ambiental y sociocultural de su herencia-legado (patrimonio natural y cultural) para las siguientes y futuras generaciones que lo recibirán para satisfacer sus propias necesidades también.<br />El "Turismo Sotenible" se desenvuelve de tal modo que puede mantenerse viable en una localidad por un tiempo indefinido. (Butler, 1993).<br />El turismo puede aportar grandes ventajas en el ámbito socioeconómico y cultural, pero también contribuye a la degradación medioambiental y a la pérdida de la identidad local, siendo una actividad ambivalente. Puede aportar en la promoción del acercamiento humano para sus correctas relaciones entre culturas y pueblos (y por ende, ser un promotor de paz), pero si no se hace correctamente puede producir efectos contrarios. Por ello, es conveniente –dentro de la planeación de los proyectos turísticos, para que sean sostenibles, analizar el IMPACTO del desarrollo que el sistema turístico generará. Es decir, no se trata de valorar sólo sus aportes, entradas o beneficios económicos, sino también los IMPACTOS sobre el medio ambiente natural y sobre la identidad de los pueblos, sitios de los destinos, tanto en sus aspectos negativos como positivos.<br />En el sentido AMBIENTAL NATURAL se ha de tener en cuenta el plan de acción de "La Agenda 21" y de los otros cuatro acuerdos (resultantes del mismo proceso): la Declaración de Rio 92, la Declaración de Prinicpios sobre el Uso de las Florestas (bosques o selvas), la Convención sobre la Diversidad Biológica, y la Convención sobre Cambios Climáticos (es lo ideal, pues ha de verificarse si la nación los ha ratificado y está dispuesto a hacerlos cumplir con una normatividad al respecto, al menos hasta los límites de la CAPACIDAD de CARGA, o si aún no hay voluntad política por ignorancia al respecto, o si está concentrada en otra problemática –como el de la seguridad democrática amenazada por el capitalismo salvaje dentro del narcoterrorismo de extremas izquierda y derecha).<br />El principal fundamento de dicha agenda es volverse un proceso, o aún, un instrumento de PLANIFICACION PARTICIPATIVA para el DESARROLLO SOSTENIBLE donde se guarde –como eje central, la SUSTENTABILIDAD, haciendo compatibles la CONSERVACION AMBIENTAL, la JUSTICIA SOCIAL y el CRECIMIENTO ECONOMICO (Nota: acá se consideran ideas de "La Carta del Turismo Sostenible" de Lanzarote-Islas Canarias-España, 1995).<br />El TURISMO SOSTENIBLE es un fenómeno creciente de alcance mundial donde se implica las más altas y profundas aspiraciones de los pueblos: incentivo para introducir a sus habitantes en una educación lúdica o con gusto por la importancia de saber interpretar sus sitios de atractivo, por hacer una retrospección sanadora histórica ("una nación que desconoce su pasado, carece de futuro", ya que reconociendo los errores pasados se pueden corregir en el presente, para tener un futuro no repetitivo o cíclico, sino renovador ascendente); de esta manera se puede lograr la IDENTIDAD local, nacional y más adelante mundial, y por la AUTOESTIMA, brota el optimismo y la esperanza con acciones planificadas renovadoras.<br />Este destacado aspecto SOCIAL es un ingrediente básico al partir del alma humana individual y grupal, donde la preservación ambiental y los beneficios económicos, serán tenidos en cuenta no como norma impuesta, sino aplicada gustosa y conscientemente.<br />El Punto 7 de la Carta para el Turismo Sostenible (Lanzarote-España, 1995) dice que "Para que sea compatible con el desarrollo sostenible, el turismo debe estar basado en la diversidad de oportunidades ofrecidas por las economías locales, pues debiera estar plenamente integrado en ellas y contribuir positivamente al desarrollo económico local".<br />Si ya entre un 30 y 40 % de los ingresos del turismo mundial son atraídos por el Turismo Cultural (especialmente visitas a ciudades patrimonio mundial, anotando que sigue en aumento el auge por el ecoturismo), es evidente que las ciencias sociales deben estar atentas a los aspectos benéficos (y el control o la superación de sus consecuencias negativas) que a través de él se pueden promover para la humanidad. El deterioro de los sitios atractivos causaría considerables pérdidas por lo tanto en diversos sentidos. La microeconomía se favorece localmente por el aumento de ventas de artesanías y otros negocios como restaurantes típicos donde pueden integrarse conjuntos musicales y de danzas regionales (afianzando la autoestima y el sentido de ser útil y productivo) y por el uso de recursos para la realización de la infraestructura de los destinos.<br />La infraestructura hotelera de viejos destinos tratará de ganar imagen en este sentido (así inicialmente sea sólo imagen que con el tiempo los podrá llevar a una mayor conciencia por sus beneficios reales) buscando certificados de marcas de este tipo de turismo. Quienes no lo hagan así, verán a sus clientes desplazarse a los nuevos sitios llevados a cabo bajo la normatividad vigente recomendada (planteada y aprobada –según el caso, por detenidas consideraciones científicas o por especialistas, si fueran en lugares frágiles ambientalmente).<br />La clave para el logro del Desarrollo Sostenible dentro de la industria turística, es la de incluir en los proyectos o planes de inversión económicos la EVALUACION de IMPACTO del desarrollo turístico, los posibles beneficios-perjuicios en lo ambiental y en lo socio-cultural que incidirán tarde o temprano también en lo económico. Se ha de estar dispuestos a que se puede llegar a una evaluación de impacto donde se considere que para el desarrollo sostenible de una localidad o sitio no sea conveniente el turismo, si hay otras opciones para generar empleo (por tener más vocación para la reforestación con incentivos, para el desarrollo agropecuario o con la industria de la confección) que no generen equivalentes perjuicios en caso de que la acción proyectada tenga costos sociales superiores a los beneficios. Lo anterior, en bien del sitio y la comunidad, y también en beneficio de la imagen del turismo sostenible en o de otros lugares.<br />El desarrollo sostenible (y por ende el turismo sostenible) busca mantener la calidad de la vida, permitir el acceso continuo a los recursos naturales, impedir el daño al medio ambiente. Aunque a corto plazo no se vea, más adelante sí. Desafortunadamente los empresarios y fabricantes esperan llegar al límite de la insostenibilidad para reaccionar y tomar medidas correctivas.<br />En la intersección entre las esferas o campos de los tres factores (las áreas: social, económica y natural) está el Desarrollo del Turismo sostenible, siendo este diplomado o curso de FUNIBER el marco conceptual para el proceso de decisiones de una sociedad.<br />3.1.1 Estilos de desarrollo<br />Definiendo “estilo” como la opción política, social y económica adoptada dentro de un sistema y estructura determinados. [1] En lo económico, Aníbal Pinto define el “estilo de desarrollo” como “la manera en que dentro de un determinado sistema se organizan y asignan los recursos humanos y materiales con el objeto de resolver los interrogantes sobre que, para quienes y como producir los bienes y servicios”.[2] <br />En el ámbito teórico analizado se encuentran definiciones que sintetizan lo planteado, cuando en el punto de vista de la CEPAL hacia finales de los 70´, se plantea que “el desarrollo debe ser concebido como un proceso integral caracterizado por la consecución de metas económicas y sociales que aseguren la participación efectiva de la población en el proceso de desarrollo y en sus beneficios, para lo cual se hace necesario realizar cambios estructurales profundos en dicho ámbito como prerrequisito para el proceso de desarrollo integral a que se aspira”. <br />En esta línea de pensamiento, se coloca como algo esencial la necesidad de desplegar esfuerzos para el desarrollo de cambios cualitativos y estructurales de las estructuras tradicionales que limitan el progreso social y el desarrollo económico. También son cuestionadas las estructuras subyacentes que determinan esos fenómenos, refiriéndose al desarrollo y relaciones con los países imperialistas a partir del dominio de las relaciones capitalistas y el poder político de las oligarquías monopolistas. <br />Involucrar a las organizaciones comunitarias en la gestión de los parques nacionales y otras áreas protegidas. <br />Respaldar a la población local en el control de los inventarios de la biodiversidad y remunerar a los que tienen conocimiento tradicional para colaborar en la protección de uso sostenible de la biodiversidad. <br />Monitorear y publicitar las fuentes locales de contaminación. <br />Crear organismos de multi-interesados directos para la planificación sobre el uso local del suelo, inclusive el monitoreo y componentes de evaluación, vinculándolos a la planificación al nivel nacional, especialmente respecto a las áreas de recursos naturales tales como: minería, forestal, pesca y agricultura. <br />Involucrar a las organizaciones comunitarias en la gestión de los parques nacionales y otras áreas protegidas. • Respaldar a la población local en el control de los inventarios de la biodiversidad y remunerar a los que tienen conocimiento tradicional para colaborar en la protección de uso sostenible de la biodiversidad. <br />Crear organismos de multi-interesados directos para la planificación sobre el uso local del suelo, inclusive el monitoreo y componentes de evaluación, vinculándolos a la planificación al nivel nacional, especialmente respecto a las áreas de recursos naturales tales como: minería, forestal, pesca y agricultura. <br />3.1.2 El desarrollo sustentable. Conceptos<br />El término desarrollo sostenible, perdurable o sustentable se aplica al desarrollo socio-económico y fue formalizado por primera vez en el documento conocido como Informe Brundtland (1987), fruto de los trabajos de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas, creada en Asamblea de las Naciones Unidas en 1983. Dicha definición se asumiría en el Principio 3.º de la Declaración de Río (1992):<br />El ámbito del desarrollo sostenible puede dividirse conceptualmente en tres partes: ambiental, económica y social. Se considera el aspecto social por la relación entre el bienestar social con el medio ambiente y la bonanza económica.<br />Deben satisfacerse las necesidades de la sociedad como alimentación, ropa, vivienda y trabajo, pues si la pobreza es habitual, el mundo estará encaminado a catástrofes de varios tipos, incluidas las ecológicas. Asimismo, el desarrollo y el bienestar social, están limitados por el nivel tecnológico, los recursos del medio ambiente y la capacidad del medio ambiente para absorber los efectos de la actividad humana.<br />Ante esta situación, se plantea la posibilidad de mejorar la tecnología y la organización social de forma que el medio ambiente pueda recuperarse al mismo ritmo que es afectado por la actividad humana.<br />3.1.3 Indicadores de sustentabilidad.<br />En los últimos años se ha llegado a un consenso mundial acerca de la necesidad de un desarrollo sostenible. Además de un cambio de perspectiva acerca del desarrollo, el concepto del desarrollo sostenible implica nuevas demandas. Una de éstas es la producción de la información, la cual debe jugar un papel crítico, puesto que ella puede proveer de bases firmes al proceso de toma de decisiones y al seguimiento del desarrollo.  <br />Para responder a estas demandas, en 1995, el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) iniciaron un acuerdo de cooperación con el fin de elaborar indicadores para el monitoreo del desarrollo y el medio ambiente en América Latina y el Caribe como herramienta de apoyo a la toma de decisiones y a la planificación. Como resultado de dicha cooperación se inició el proyecto de Indicadores Ambientales y de Sustentabilidad: Una Visión para América Latina y el Caribe. En 1998, este esfuerzo colaborador fue fortalecido con la experiencia de la unidad de Economía e Indicadores Ambientales en el Banco Mundial. Con este nuevo aporte de la metodología de indicadores desarrollado desde el Banco Mundial para América Latina y el Caribe, fue aplicada y mejorada en América Central, los resultados pueden ser vistos en el Proyecto de Indicadores de Sustentabilidad Rural: Una Visión para América Central.<br />Los indicadores son importantes para el uso sostenible y el manejo de los recursos ambientales ya que pueden orientar la formulación de políticas al proporcionar una valiosa información acerca del estado actual de los recursos a evaluar y de la intensidad y la dirección de los posibles cambios, subrayando además, los temas primarios.<br />Los indicadores representan importantes herramientas para la comunicación de información científica y técnica ya que pueden facilitar el acceso a la misma por parte de diferentes grupos de usuarios permitiendo transformar la información en acción. De esta forma pueden desempeñar, una función activa para el mejoramiento de los procesos de formulación de políticas. Sin embargo, las iniciativas para desarrollar indicadores requieren de un cierto grado de "infraestructura" si se espera que produzcan la clase de cambios que buscan los usuarios.<br />El desarrollo de herramientas fáciles de usar y el empleo de un marco conceptual común para el desarrollo de indicadores, facilitan no sólo la transformación de datos en información útil, sino también la elaboración de estrategias para la elaboración de políticas y la planificación.<br />3.2 Enfoque ecológico del desarrollo sustentable<br />El término desarrollo sustentable reúne dos líneas de pensamiento en torno a la gestión de las actividades humanas: una de ellas concentrada en las metas de desarrollo y la otra en el control de los impactos dañinos de las actividades humanas sobre el ambiente <br />De acuerdo a lo establecido en el artículo 3° de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, en la fracción XI se define al desarrollo sustentable como “el proceso evaluable mediante criterios e indicadores de carácter ambiental, económico y social que tiende a mejorar la calidad de vida y la productividad de las personas, que se funda en medidas apropiadas de preservación del equilibrio ecológico, protección del ambiente y aprovechamiento de recursos naturales, de manera que no se comprometa la satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras”. <br />Inventario del ciclo de vida.- Es una herramienta para predecir la carga ambiental de un producto o Servicio en particular, es como un estado de cuentas o un balance de todas las entradas, en términos de recursos y energía; salidas en términos de emisiones al agua, aire y suelo. <br />El inventario del ciclo de vida utiliza varias estrategias que sirven para evitar o minimizar la contaminación ambiental, como el reciclado de materiales, el incinerado, compostaje, utilización de rellenos sanitarios, envases biodegradables, etc. <br />Entre los materiales que se pueden reciclar están el metal, vidrio, cartón etc.<br />La incineración es otra de las estrategias que utiliza el análisis del ciclo de vida, este método se utiliza frecuentemente para eliminar la basura inorgánica.<br />El compostaje es otra de las estrategias que utiliza el análisis del ciclo de vida y para el cual se utiliza basura orgánica como son los residuos de alimentos, pañales desechables, y otros restos orgánicos y del cual se pueden obtener abonos orgánicos para nutrir a los cultivos.<br />El relleno sanitario es otra forma de disponer de la basura orgánica y de esta forma minimizar la contaminación ambiental. <br />3.2.1 Inventarios del ciclo de vida<br />El análisis del Inventario del Ciclo de Vida (ICV) cuantifica los consumos de materias primas y energía junto con todos los residuos sólidos, emisiones a la atmósfera y vertidos al agua (las cargas medioambientales) derivados de todos lo procesos que están dentro de los límites del sistema. Los resultados de un estudio de ese tipo generan un inventario de las cargas medioambientales asociadas a la unidad funcional. <br />Como ejemplos de unidades funcionales más comúnmente utilizadas en el contexto de la gestión de residuos pueden citarse: <br />por peso unitario de residuos sólidos urbanos. <br />por número de unidades de equivalentes domésticos de residuos sólidos recogidos <br />cantidad de residuos sólidos recogidos de un área geográfica dada. <br />INVENTARIO DEL CICLO DE VIDA DEL MANEJO INTEGRAL DE RESIDUOS SÓLIDOS <br />ASPECTOS GENERALES <br />Una herramienta que ha sido de suma utilidad para llevar a cabo un manejo integral de los residuos sólidos (MIRS) es el Inventario de Ciclo de Vida (ICV). El ICV comienza en el momento en que un material se convierte en residuo (es decir, pierde su valor comercial), y termina cuando deja de convertirse en residuo y se convierte en un producto útil, en energía aprovechable o en un material inerte en el relleno sanitario. Las “entradas” o insumos en un sistema de MIRS son los residuos sólidos, la energía y otras materias primas. Las “salidas” o productos del sistema pueden ser materiales útiles “revalorizados” (reutilizados, reciclados, derivados a composta o incinerados con recuperación de energía), emisiones al aire o agua, y materiales inertes que se disponen en los rellenos sanitarios. <br />Una vez que se ha descrito el sistema de manejo de residuos, deben calcularse en términos cuantitativos las “entradas” y “salidas” de cada opción de tratamiento, utilizando datos fijos para cada tipo de tratamiento. La falta de datos confiables es un problema que se presenta en el ICV. <br />Los resultados de los modelos de ICV en el caso de los residuos sólidos se expresan como: consumo neto de energía, emisiones al aire, emisiones al agua, volumen de materiales dispuestos en rellenos sanitarios (inertes), materiales recuperados, cantidad de composta, tasa de recuperación de materiales y tasa de desviación de materiales que estaban destinados a rellenos sanitarios. <br />La utilidad del ICV en el manejo de los residuos sólidos se centra en la evaluación de la eficiencia ambiental. El ICV contribuirá a determinar la combinación óptima de manejo integrado de las opciones (compostaje, tratamiento térmico, rellenos sanitarios, etc.) que minimicen tanto el consumo de energía y materias primas, como la generación de emisiones al agua y aire así como la cantidad de materiales inertes que se disponen en los rellenos sanitarios. <br />También debe enfatizarse que un ICV no permite decidir automáticamente cual es la “mejor” estrategia de manejo de residuos sólidos. Un ICV enfocado al manejo de residuos sólidos proporcionará una lista de consumo de energía, emisiones al aire, agua y suelo y predecirá también las cantidades de productos útiles que se generan de los residuos, tales como composta, materiales secundarios y energía útil. El mejor sistema para cualquier región dependerá de las necesidades y prioridades locales, tales como la necesidad de reducir los requerimientos de los residuos, o la necesidad de reducir las emisiones al agua o aire. De este modo, el ICV es una herramienta que apoya la toma de decisiones, no una herramienta que automáticamente toma las decisiones. La selección del mejor sistema de MIRS para cada región requerirá que todavía se tome una decisión, pero el ICV proporciona información ambiental adicional y global que puede ser muy útil en el proceso de toma de decisiones. <br />3.2.3 Educación Ambiental. Redes de educación ambiental y desarrollo sustentable.<br />Los Informes Meadows (1972; 1992) sobre “los límites del crecimiento”, el Informe Brundtland (1988) sobre “nuestro futuro común”, las Conferencias de los Organismos Internacionales sobre el medio ambiente y el desarrollo han posibilitado que en las últimas décadas del siglo XX haya emergido con fuerza un nuevo concepto con pretensiones de solucionar los graves problemas ecológicos y sociales que por diversas circunstancias (crecimiento económico mal planificado, desarrollo de la sociedad de consumo, impactos negativos sobre el medio, injusticia social …) han sumido a la civilización actual en una profunda crisis ecológica y social. El siglo XXI ha comenzado apostando abiertamente por un desarrollo sostenible promotor de una reconfiguración económica, social, -también necesariamente educativa- sobre la base de una nueva ética basada en la responsabilidad y en la solidaridad entre los seres humanos y entre éstos y el resto de la naturaleza, desde una óptica intra e intergeneracional(2), ampliando el sentido de “comunidad ética” como comunidad de intereses, al conjunto de seres vivos. <br />La crisis global del planeta causada por procesos de desarrollo que están siendo insostenibles ya no es una tesis mantenida por unas minorías; es una constatación compartida por científicos, políticos y grupos sociales; pero las complejas dimensiones que la configuran, en las que están involucradas estrategias de comportamiento humano y de organización social, son difíciles de formular desde una perspectiva unidimensional. <br />El desarrollo es un proceso que está estrechamente relacionado con el cambio ambiental; no puede examinarse desde un punto de vista exclusivamente económico, sino también en relación con aspectos ecológicos, sociales y culturales. Cualquier concepción de desarrollo cuyas propuestas orienten la actividad económica y social hacia unos determinados objetivos ignorando el contexto ambiental del sistema social, lleva a corto o medio plazo a un proceso de deterioro del medio natural que incluso puede frustrar el logro de los objetivos socio-económicos. Las consideraciones de orden ambiental no pueden ser ignoradas a menos que el desarrollo se vea comprometido. Pero también una concepción estrictamente ecologista o ambientalista, que haga abstracción del sistema social, de sus conflictos, desigualdades y equilibrios, ocasiona un deterioro del medio ambiente, al no considerar los factores causales de orden social y económico que dan origen al desarrollo y al aplicar criterios de racionalidad ecológica ajenos a veces a los objetivos sociales. <br />El desarrollo sostenible es un concepto dinámico que requiere un conjunto de procesos de cambio en las relaciones entre los sistemas y procesos sociales, económicos y naturales propiciadores de una confluencia equilibradamente integrada entre el crecimiento económico, el progreso social, y el respeto por la diversidad biológica (Goodland, 1997), y la diversidad cultural. En los comienzos de este nuevo siglo parece que hay un amplio acuerdo en considerar que el desarrollo de una sociedad puede ser sostenible cuando pueda conservar los sistemas que hacen posible la vida y la biodiversidad, cuando pueda asegurar que el uso de los recursos renovables es menor que la capacidad del medio ambiente para renovarlos, cuando pueda minimizar la destrucción de los recursos no renovables y disponga de tecnología para sustituirlos; cuando pueda mantener la capacidad de transporte de los ecosistemas, y cuando pueda propiciar un equilibrio económico capaz de asegurar la justicia social (Moffat, I. 1996; Folch, R. 1999). <br />La sostenibilidad implica pues la búsqueda de una convergencia entre el crecimiento económico, la protección ambiental y el desarrollo social. Pero hace falta una voluntad política, una concienciación ciudadana y un compromiso social para iniciar una transición hacia formas más sostenibles del desarrollo. Para evaluar esa transición los Organismos e Instituciones internacionales tratan de construir un aparato teórico que fundamente la idea de la sostenibilidad del desarrollo a partir de análisis y experimentaciones contrastadas sobre su aplicación en contextos reales. La Comisión Europea ha evaluado un catálogo de los subsistemas que componen el desarrollo sostenible y la interacción existente entre las numerosas variables definidas para cada subsistema. Las Naciones Unidas promociona investigaciones tendentes a determinar los nuevos indicadores del desarrollo humano sostenible(3), teniendo en cuenta que la elección de los mismos no es un asunto exclusivamente técnico, sino una cuestión política que define el procedimiento en su determinación; lo cual influye en la formación de nociones sobre la propia forma de concebir la sostenibilidad y alerta sobre la importancia en la elección de los procedimientos de selección o definición de indicadores en base a procesos explícitos, abiertos y transparentes. Pero dado que la sostenibilidad tiene que ver con múltiples aspectos y variables de la realidad social, económica, ecológica y ética, es preciso determinar indicadores multivariados, fácilmente reconocibles como tales, fáciles de aplicar, y susceptibles de algún tipo de medida, que informen sobre el estado de desarrollo sostenible alcanzado en un momento dado en los diferentes ámbitos de interacción humana. El desarrollo no es reductible a un solo grupo de valores; es preciso combinar indicadores; esta información es de gran importancia en el ámbito político- social para tomar decisiones que orienten o reorienten el desarrollo alcanzado, y también en el ámbito de la educación, ya que a través de la mediación educativa, los ciudadanos pueden adaptar su comportamiento habitual a formas de comportamiento más sostenibles si tienen un referente -indicador- para evaluar sus acciones. <br />Los indicadores sirven para generar una mayor conciencia de lo que significa trabajar hacia la sosteniblidad a nivel global y a nivel local, a nivel colectivo y a nivel individual, por la coherencia que se puede dar a las actuaciones al interrelacionar ambos ámbitos; se seleccionan como elementos representativos de aspectos relevantes que visualizan la sostenibilidad en un contexto y en un tiempo determinado; son por lo tanto, una herramienta útil para la toma de decisiones, para su plasmación en objetivos de desarrollo sostenible y para la puesta en marcha de acciones para alcanzarlo (Almenar, R. 2002)(4); pero hace falta desarrollar y contrastar sistemas de indicadores internacionales standard como un medio de controlar los procesos globales de la sostenibilidad, desde la aplicación de políticas regionales y locales coherentes con los resultados de su aplicación(5). <br />Las primeras aplicaciones de indicadores son las que establecen la base desde la cual poder evidenciar el progreso conseguido. Visualizar “donde estamos” y “hacia dónde vamos” es importante para comprender cómo de sostenible es nuestro mundo. De ahí la importancia de la comunicación de los resultados de la aplicación de indicadores a través de los medios de comunicación o de audiciones públicas. Los índices de sostenibilidad muestran los aspectos positivos y negativos de las políticas aplicadas, y por tanto, representan una buena base para el desarrollo, análisis, ajustes y mejora de las políticas a aplicar. La comunicación pública de tales índices genera un mayor conocimiento sobre los aspectos del desarrollo que se requiere mejorar para reconducirlo hacia mayores niveles de sosteniblidad. <br />¿Una utopía? En cualquier caso una redefinición del concepto de desarrollo orientador de acciones políticas, sociales -educativas- y personales. Porque el cambio que requiere la búsqueda de soluciones a los problemas generados implica a la propia forma y estilo de vida de todos los habitantes del planeta; e implica a la educación por su influencia en el replanteamiento sobre la forma en que los seres humanos nos relacionamos con el mundo que nos rodea. Nuestras actitudes respecto al entorno y la forma en que desarrollamos nuestras relaciones entre grupos sociales y países son el resultado de unas preconcepciones que se explicitan en valores y criterios que aplicamos al actuar. La educación no puede quedar al margen de este centro de reflexión; la propia concepción de la escuela como motor de cambio social, subyacente en las propuestas ministeriales, obliga a redimensionar su papel en relación a los problemas involucrados en el desarrollo sostenible de la comunidad en la que esta ubicada, y a desarrollar acciones educativas para fomentar los valores de la sostenibilidad, la creación y/o modificación de actitudes que los desarrollen y la permanente actualización de comportamientos que los apliquen. <br />3.2.4 Ecoturismo y desarrollo sustentable.<br />Turismo con el que se pretende hacer compatibles el disfrute de la naturaleza y el respeto al equilibrio del medio ambiente.<br />Se dice que el “ecoturismo” es una modalidad del desarrollo sustentable, afirmación que, tomada a la ligera, produce confusión y desorienta aún más a quienes tanto en el ámbito académico como en el público y en el nivel de gestión, se encuentran relacionados con esta actividad. Así, al llamado “turismo de aventura” o “turismo de naturaleza” o “espeleoturismo”, o tantas otras modalidades de la actividad turística, se les considera como “ecoturismo” partiendo de la idea de que el realizar una actividad en contacto con la naturaleza, es suficiente justificación para añadirle el prefijo eco. Lo primero que tendríamos que analizar es el concepto de desarrollo sustentable y luego el de ecoturismo, para comprender si el turismo sustentable existe y si el ecoturismo es una modalidad de este último. <br />Por lo que partiendo de la definición de desarrollo sustentable: “es el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.” podríamos afirmar que éste es una estrategia para alcanzar un nivel aceptable de calidad de vida, lo cual es un concepto totalmente antropocéntrico. Ya que el desarrollo sólo se da como consecuencia de la acción de los seres humanos, y la sustentabilidad es una estrategia planteada por estos mismos para lograr un nivel de vida satisfactorio tanto para las generaciones presentes como para las futuras propiciando un equilibrio social y ecológico en las relaciones de producción.<br />Esta afirmación parte de la idea misma de que el desarrollo es la consecuencia de la forma en que el hombre se apropia de los recursos en la naturaleza, los transforma y los convierte en bienes o satisfactores que incorpora a su vida cotidiana. Y como es evidente, en todo este proceso los recursos naturales tienen un papel pasivo, de insumo con un valor económico que, mientras más escaso es el bien, más alto es su precio en el mercado. Como ejemplos claros podemos citar el petróleo como un recurso no renovable y el agua para consumo humano, cuyo volumen es reducido para la satisfacción de una demanda cada día en aumento.<br />La ecología, entendida como “el total de relacione de los animales con sus medios ambientes orgánicos e inorgánicos” (2) ha prestado el prefijo eco a la actividad turística, dándole un significado interdisciplinario que, por lo tanto, debe ser enfocada desde diferentes ángulos a partir de dos disciplinas provenientes una, de las ciencias de la naturaleza, y la otra, de las ciencias sociales. Lo cual nos lleva hacia un objeto de estudio complejo que no se ubica sólo en el campo social o en el campo ecológico. El entender que el concepto de “turismo sustentable” es únicamente antrópico y el de “ecoturismo” es holístico, es condición básica para ubicar al turismo sustentable o al ecoturismo en su justa dimensión.<br />El peligro de este manejo confuso de conceptos y, por ende, de prácticas turísticas, es que se está utilizando como un “nicho de mercado” lo que es una de las principales motivaciones de la Humanidad a principios del siglo XXI, y que podríamos plantear como la necesidad de utilizar el tiempo libre de la demanda generada en los grandes centros emisores de turistas (entiéndase núcleos urbanos o ciudades) en actividades diferentes a las cotidianas, es decir, las que se llevan a cabo en ambientes naturales. Y en esta necesidad encontramos un amplio rango, desde quienes se solazan con la contemplación del paisaje hasta quienes en forma activa interactúan con destinos típicamente ecológicos, como puede ser el espeleobuceo o el rafting.<br />La visión reduccionista económica del proceso turístico lo lleva a convertirse en un bien altamente rentable cuando se le vincula con áreas naturales o culturas nativas, las que en estos tiempos de pobreza y dificultades económicas, necesitan aprovechar lo que queda en sus regiones de áreas naturales relativamente bien conservadas para crear empleos y mejorar su ingreso familiar. Visto de esta manera, el beneficio puede multiplicarse tanto en lo social como en lo ecológico evitando la emigración de mano de obra masculina y propiciando la conservación y el manejo sustentable de los recursos naturales en el destino ecoturístico de que se trate.<br />Para lograr lo anterior, el primer paso que se debe dar es entender que la planificación ambiental del desarrollo turístico con base en la sustentabilidad (3) es una condición sin la cual no podría alcanzarse esta última, ya que el análisis de la calidad de los recursos y de los objetivos que persiguen las comunidades anfitrionas como actoras del proceso turístico requiere de un diagnóstico que determine tanto el nivel de capacidad de carga como los posibles impactos ambientales que surgirían como consecuencia de la pérdida de del equilibrio de la capacidad de carga mencionada.<br />Es indudable que el turismo tiene entre uno de sus objetivos primordiales el económico, además del ejercicio del tiempo libre como una forma de prestación social del siglo XX, pero el no tener claro que el desarrollo sustentable propone <br />una relación justa en la utilización de los recursos naturales, <br />un beneficio económico equitativamente distribuido y <br />la conservación de estos recursos<br />Como requisito para la misma conservación de la vida sobre el planeta Tierra, puede convertir tanto a la propuesta del “turismo sustentable” como a la del “ecoturismo” en nuevas formas de depredación y enriquecimiento de unos cuantos en perjuicio de los dueños originarios del capital natural. Y, en el mediano plazo, en una calidad de vida precaria para la especie humana.<br />3.3 Enfoque tecnológico del desarrollo sustentable<br />Existen varios ejemplos que ilustran la preocupación por la sustentabilidad del desarrollo: Evaluación de los impactos que provocan estilos de desarrollo en el bienestar de las generaciones futuras Reconocimiento del rol decisivo que desempeña el capital o el patrimonio natural, mientras provee beneficios a la sociedad. <br />El concepto de sustentabilidad proviene de las ciencias biológicas, la forma de evaluar la conservación o depredación de un recurso consiste en incorporar criterios de trabajo a los patrones y características naturales de un recurso. <br />Los fenómenos exógenos son aquellos que operan al margen de los criterios de trabajo como los programas de protección de los bosques, di cierre d áreas de pastoreo y protección de esos recursos. <br />El enfoque de sustentabilidad se hace más complejo, ya que se suman criterios de trabajo que inciden en el manejo y uso de los recursos como participación ciudadana, políticas y de instituciones. <br />Ciertos proyectos de inversión tienden a desaparecer antes de que termine la vida útil que se previó al diseñarlos. <br />La sustentabilidad se analiza a nivel macro, ya que depende de factores sectoriales y macroeconómicos, por eso que la carga de deuda externa contribuye a que sea menor el apoyo a los programas ambientales de largo plazo, en razón de la escasez de recursos fiscales. <br />La sustentabilidad requiere un equilibrio dinámico entre todas las formas de capital o acervos que participan en el esfuerzo del desarrollo económico y social de los países, para que la tasa de uso del capital no exceda su propia tasa de reproducción. <br />La sustentabilidad ambiental depende de los sistemas de asignación de derechos de propiedad y tenencia de los incentivos económicos y sociales, del manejo de la economía y de los recursos, del rol del Estado, empresas y comunidades de distinto tipo y las personas. <br />En América se encuentra una transformación productiva que aumenta la participación de la sociedad a través de un ambiente más democrático que buscan explotar recursos naturales y así mejorar los niveles y condiciones de vida. No se puede mejorar la calidad de vida de la población a costa de su nivel de vida, es por eso que el capital natural es fundamental para lograr la transformación productiva con equidad. <br />Los procesos de desarrollo afectan la calidad del medio ambiente como la contaminación del agua y del aire ya que disminuyen la capacidad de los ecosistemas para entregar a la comunidad bienes y servicios Las políticas económicas no son neutrales con referencia a los recursos naturales, el avance tecnológico dinamiza las economías con el fin de reducir los efectos negativos y cambiarlos a positivos para el capital natural. <br />La base del desarrollo sustentable la constituyen estructura de incentivos, legislación, gestión y organización de actividades productivas. <br />La conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio ambiente y desarrollo principalmente se sustenta en la incorporación del progreso técnico con miras a lograr recientes niveles de productividad. En 1971 hubo una reunión con los expertos sobre el Desarrollo y el medio, donde se preparó un documento sobre el estado del medio ambiente humano y natural. <br />Algunos de los aspectos tratados con detalle fue la relación entre desarrollo y medio ambiente, comercio internacional, surgimiento de normas ambientales. <br />Se destacó que las consideraciones ambientales podrían beneficiar a ciertas regiones del mundo, según la relación entre capital natural y productos sintéticos y el grado de influencia del capital extranjero. <br />En el tema de recursos energéticos, gestión racional del agua y recursos minerales se dieron a conocer efectos negativos de la contaminación como resultado de procesos productivos o políticas inadecuadas sobre tratamiento y eliminación de desechos. <br />3.3.1 De la noción de crecimiento a la noción de desarrollo<br />Un objetivo de la actividad económica es la satisfacción de necesidades. Por eso, decimos que al realizar la actividad económica, se lleva a cabo un proceso de trabajo, en el cual el ser humano entra en contacto con la naturaleza. Podemos decir que ese proceso ha ocurrido desde el surgimiento mismo de la humanidad como especie. Imaginemos al mono-casi-hombre o al hombre-casi-mono, colgado de un árbol, tratando de alcanzar un fruto, sacudiendo alguna rama. Pensemos que en el siguiente momento, el tipo se desploma porque la rama estaba seca. En el suelo y lleno de coraje, empieza a dar brincos maldiciendo al árbol y golpeándolo con la rama seca a la que, inconsciente e instintivamente, todavía está aferrado. Con uno de esos movimientos, accidentalmente golpea el fruto que trataba de alcanzar y este cae sobre su cabeza, como si el árbol hubiera cedido ante la presión del maltrato y los golpes, o tal vez como si se hubiera compadecido del pobre tipo. <br />En ese momento, este antepasado nuestro habría realizado un gran descubrimiento. Estaría dándose cuenta de que para satisfacer su hambre, puede auxiliarse de algunos instrumentos, los cuales pueden ser tomados del medio que lo rodea. En el ejemplo que hemos introducido, el cual tiene mucho de fantasía, el individuo se estaría dando cuenta de que puede “alargar su brazo”, en una distancia igual a la longitud de la rama. Un descubrimiento de esta magnitud, llevaría al mismo individuo y a otros de su colectividad a buscar “auxiliares” para satisfacer sus necesidades, y esto lo haría observando con cuidado el medio circundante. <br />Es muy probable, que la humanidad haya pasado por este tipo de procesos. Es posible también que al buscar y rebuscar, haya comprendido que no siempre la naturaleza le proporcionaría de manera generosa herramientas o instrumentos para auxiliarse en sus tareas, sino que deberían fabricarse o construirse a partir de la experiencia acumulada en etapas anteriores de la especie. Así, los recursos del medio tendrían que ser transformados, con ayuda de la capacidad de razonar que es inherente al ser humano. <br />Con la misma lógica, podemos decir hoy, que Internet es una vía para “alargar la distancia a la que podemos ver”, pues con ayuda de ese instrumento es posible “ser testigos” de lo que está ocurriendo en otro continente e incluso podemos interactuar con personas de distantes lugares. Por supuesto, que la complejidad tecnológica de una computadora es enormemente mayor que la de una rama seca utilizada para “bajar” frutos de los árboles. Pero también es cierto, que el hombre primitivo no disponía de los conocimientos que se han acumulado a lo largo de la historia hasta llegar a nuestra generación. <br />La más importante lección de estos ejemplos, es que aún en la más primitiva actividad económica, además de la búsqueda de satisfactores para sus necesidades, el ser humano conoce mejor a su medio, descubre y desentraña los misterios de la naturaleza. En base a esto diseña y fabrica instrumentos y herramientas cada vez más sofisticados que le auxilian en sus actividades. Esto es lo que conocemos como avances de la Ciencia y la Tecnología. <br />3.3.2 Desmaterialización<br />Parece entonces que no valen la pena los esfuerzos de la Gestión Ambiental y la Eco-eficiencia para lograr producir con menor cantidad de materia prima y con menor impacto al medio ambiente. Aunque estos esfuerzos medidos de manera parcial representan una reducción en los costos y el aumento de la productividad sólo se encaminarían a una desmaterialización sostenible si se desligan de una manera radical de la producción. En la Figura 4, se puede apreciar como el consumo total de agua (m3) de la empresa PAVCO S.A., de Colombia. En PAVCO el consumo de agua, al menos en los últimos 9 años, no tiene relación ni directa, ni inversa con la producción anual (en toneladas). En este caso específico, la desmaterialización del consumo de agua es evidente, pero habría un límite económico y tecnológico para la misma; alcanzado esté límite la sostenibilidad de la estrategia comenzaría a depender del consumo; es decir, si yo he reducido el consumo de agua total por un factor de 5 pero con el tiempo consigo aumentar la producción por un factor de 5, es claro que sería altamente productivo y se estaría haciendo “más con menos” pero en términos de agua estaría igual que al principio, pero consumiendo 5 veces más materias primas como PVC, plásticos, trasporte, energía, etc. <br />Las estrategias de reducción de la contaminación, producción más limpia y en general de Gestión Ambiental han sido apoyadas siempre en el concepto de aumentar la productividad y la eficiencia empresarial generando empresas mas competitivas, pero, en términos de recursos planetarios y a largo plazo no cambian la tendencia a consumir todos los recursos hasta su agotamiento, para abastecer nuestro sistema productivo. La Gestión Ambiental entendida así hace esta tendencia simplemente más lenta. <br />Esto es lo que se conoce como PROBLEMAS DE LA DESMATERIALIZACION DE LA ECONOMIA <br />La Sostenibilidad Social es otro de los cuestionamientos a este tipo de estrategias, ya que la reducción en los flujos de materia y energía supone de alguna forma la reducción de la producción y esto significaría reducción en fuentes de empleo. En el mundo de los negocios supone una alta capacidad de innovación y que estratégicamente hay ciertos sectores que no se pueden desmaterializar con la misma intensidad de otros, para no causar un problema social inmediato en aras de la sostenibilidad a largo plazo. Además, se plantean problemas entre las naciones productoras de materias primas y energía donde una estrategia de desmaterialización en naciones industrializadas busca reducir, por ejemplo, dependencia de las políticas de los países productores de petróleo. <br />Bajo la perspectiva de un país productor de materias primas y exportador de petróleo como Ecuador, no todos parecen aceptar la desmaterialización, FALCONÍ (2000) afirma que la desmaterialización de la economía no está comprobada y además está en entredicho, especialmente cuando se estudia desde la valoración global de materiales y energía utilizados por las economías industrializadas o ricas y, desde el tipo de indicadores que se utiliza para medirla. El Doctor Falconí sostiene que la desmaterialización de la economía es apresurada y tiene una carga ideológica muy fuerte, recurriendo en su discusión al problema Norte-Sur, y “que a pesar de la sofisticación de algunos modelos y técnicas econométricas utilizadas aún no hay una evidencia empírica, peor aún una certeza física concluyente de este hecho” refiriéndose a la desmaterialización de las economías industriales. <br />3.3.3 Tecnología y producción limpias.<br />El objetivo esencial de una industria es transformar la materia prima en un producto comerciable. La generación de residuos y emisiones durante el proceso productivo puede ser considerada como una pérdida del proceso y un mal aprovechamiento de la materia prima empleada, por lo tanto, representa un costo adicional del proceso productivo. A su vez, la generación de residuos origina impactos económicos importantes asociados a los costos de tratamiento y disposición final de éstos. <br />El enfoque tradicional con que se ha abordado el control de la contaminación, considera como primera opción reducir los contaminantes después de que se hayan generado por los procesos industriales, exigiendo la aplicación de tecnologías de etapa final o “fin de tubo” (end of pipe), que muchas veces alcanzan costos elevados obstaculizando la competitividad de las empresas, especialmente en el caso de las PyMES. <br />La Producción Limpia invierte o reorienta la jerarquía de gestión de los contaminantes, considerando las oportunidades de prevención de la contaminación: <br />reducción de los residuos en el origen; <br />reutilización y reciclado; <br />tratamiento o control de la contaminación; <br />disposición final <br />Las tecnologías limpias están orientadas tanto a reducir como a evitar la contaminación, modificando el proceso y/o el producto. La incorporación de cambios en los procesos productivos puede generar una serie de beneficios económicos a las empresas tales como la utilización más eficiente de los recursos, reducción de los costos de recolección, transporte, tratamiento y disposición final. <br />Una tecnología de producción limpia (TPL) puede ser identificada de varias maneras: o permite la reducción de emisiones y/o descargas de un contaminante, o la reducción del consumo de energía eléctrica y/o agua, sin provocar incremento de otros contaminantes; o logra un balance medioambiental más limpio, aún cuando la contaminación cambia de un elemento a otro. Esto último supone evaluar la nueva tecnología sobre la base de las normas y estándares fijados por la legislación medioambiental. <br />En principio, la producción limpia podría entenderse como aquella que no genera residuos ni emisiones. En la realidad esto no es así. Primero, porque en el estadio actual de desarrollo son escasas las tecnologías económicamente viables que logren cero emisión. Segundo, porque si bien toda emisión puede generar una externalidad negativa (o pérdida de bienestar social sin compensación), el nivel óptimo de contaminación no es igual a cero, sino aquel en que los beneficios sociales marginales de minimizar residuos, sean equivalentes a los costos sociales marginales de lograr tales reducciones. <br />3.3.4 Eco diseños<br />El eco diseño es una versión ampliada y mejorada de las técnicas para el desarrollo de productos, a través de la cual la empresa aprende a desarrollarlos de una forma más estructurada y racional.<br />El eco diseñó conduce hacia una producción sostenible y un consumo más racional de recursos. El concepto de eco diseñó está contemplado en la agenda de negocios de muchos países industrializados, y es una preocupación creciente en aquellos en desarrollo. <br /> <br />Reunir información es parte importante de la metodología para obtener una Perspectiva del contexto ambiental y económico. El análisis y la información reunida permiten respaldar las decisiones y posibilitan el control de ingresos<br />y egresos. Los proyectos de desarrollo de productos abarcan muchas consideraciones y el seguir un proceso estructurado dará confianza en las decisiones y estrategias escogidas. Otro aspecto innovador del eco diseñó es su enfoque sobre todo el ciclo de vida del producto, que es parte integral de su aplicación.<br />Pero el aprovechamiento de esta oportunidad implicará la reformulación de los productos a partir del diseño mismo y la actuación proactiva a lo largo de todo su ciclo de vida: desde la obtención de las materias primas –que en muchos casos son recursos naturales -, hasta su reintegro al ciclo mismo, al final de su vida útil. Integrando estas oportunidades como parte de un mismo esquema es posible obtener múltiples beneficios: minimizar los costos de producción y el consumo de materiales y recursos, optimizar la calidad de los productos, mejorar la vida útil de los productos, seleccionar los recursos más sostenibles o con menor contenido energético, buscar la utilización de tecnologías más limpias y minimizar los costos de manejo de residuos y desechos.<br />En términos generales, el término eco diseñó significa que ‘el ambiente’ ayuda a definir la dirección de las decisiones que se toman en el diseño. En otras palabras, el ambiente se transforma en el copiloto en el desarrollo de un producto. En este proceso se le asigna al ambiente el mismo ‘status’ que a los valores industriales más tradicionales: ganancias, funcionalidad, estética, ergonomía, imagen y, sobre todo, calidad. En algunos casos, el ambiente puede incluso resaltar los valores tradicionales del ámbito comercial. <br />3.4 Enfoque económico y normativo del desarrollo sustentable<br />Los instrumentos económicos se enmarcan en las políticas ambientales como una herramienta que actúa en el compartimiento de los agentes económicos a través de señales de mercado. Existe un amplio abanico de instrumentos económicos de posible aplicación a objetivos de política ambiental (tasas por contaminar, creación mercados de permisos transables, pago por servicios ambientales, etc.). <br />Se trata de esquemas que operan a nivel descentralizado y que aplican la lógica económica a la solución de los problemas ambientales. <br />Ya sea en sustitución de instrumentos de comando y control o conjuntamente con ellos, en la teoría, los instrumentos económicos presentan características de interés para mejorar el desempeño ambiental, internalizar los daños y beneficios ambientales (aplicación del principio contaminador-pagador; pago por servicios ambientales) y para conseguir objetivos de carácter ambiental al menor costo posible. <br />Por otro lado, teniendo en cuenta las limitaciones de recursos financieros a los que tienen que hacer frente las autoridades ambientales de los países, existen instrumentos económicos que tienen capacidad de, al mismo tiempo de corregir problemas ambientales, recaudar ingresos que pueden dedicarse también al área ambiental. <br />Algunos de los mecanismos de implementación contemplados en diversos Acuerdos Multilaterales Ambientales (por ejemplo, el Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto), tienen como base el uso de instrumentos económicos. <br />A pesar de las características mencionadas arriba y del potencial que presentan en teoría como instrumentos de política ambiental, su uso en la región ha sido bajo, como se detalla mas adelante. Es por ello que las actividades de las agencias del Comité Técnico Interagencial (CTI) que trabajan en esta área se han dirigido a: <br />Evaluar las lecciones extraídas de los casos de aplicación de instrumentos económicos que se han dado en los países de la región; identificando: i) los factores que están presentes en los casos de aplicación exitosa de instrumentos económicos en la región y las estrategias o circunstancias que han sido determinantes para lograr este resultado en el marco de la gestión ambiental; ii) las barreras que enfrenta la implementación de instrumentos económicos de gestión ambiental, dado el entorno jurídico-institucional y económico en los países de la región. <br />En base a la evaluación de las circunstancias locales en que deben operar estos instrumentos, desarrollar recomendaciones propositivas que le sirvan a los gobiernos en el futuro diseño y aplicación exitosa de dichos instrumentos en apoyo a sus políticas de gestión ambiental identificando posibles estrategias de implementación que pudieran seguir las autoridades ambientales de la región para superar estas barreras y explotar las ventajas potenciales de estos instrumentos en la gestión ambiental. <br />La promoción de los instrumentos económicos en apoyo a la gestión ambiental ha sido incorporada por varios foros y acuerdos globales. <br />3.4.1 Instrumentos económicos<br />Existe hoy un problema sin resolver... y es que al parecer, esos países que disfrutan de crecimientos inestimables en sus economías, y de ese modelo general de desarrollo industrializado productivista – consumista, que ha proliferado a un ritmo temeroso en las últimas décadas, no han tomado clara conciencia de la urgencia de armonizar el progreso monetario – mercantil, con el equilibrio ecológico y la equidad social, a pesar de los llamados y acuerdos tomados en cada Cumbre, en las convenciones internacionales, foros y demás eventos científicos.<br />Asimismo, la apertura de las economías altamente industrializadas a la competencia internacional, la actividad continua y ascendente del CapitalFinanciero y las nuevas tendencias de la Exportación de Capitales a nivel global, han inducido a un aumento inmoderado de la escala tecnológica y de producción; inadecuados modelos de desarrollo, con políticas macroeconómicas y sectoriales discriminatorias.<br />Si analizamos la relación que existe entre el carácter global de los problemas ambientales que más afectan a la humanidad y la creciente brecha socioeconómica que continúa agudizándose entre los países del Norte y del Sur, una solución largoplacista es sin dudas la reestructuración de las políticas económicas sobre bases de equidad y justicia social y ambiental respectivamente.<br />La Valoración Económico – Ambiental, la implementación de Instrumentos Económico – Ambientales con un carácter sistémico, la Gestión Económica Ambiental, son algunas de las políticas que necesitan ser llevadas a cabo, de manera que se respete el Rendimiento Máximo Sustentable en el manejo de los recursos naturales renovables, eso sin hablar de los no renovables, que ni siquiera debieran ser explotados y lo son. Para ello la voluntad política de los gobiernos y representantes de las organizaciones internacionales son un factor importante, aunque no el único.<br />El concepto de Desarrollo Sostenible ha sido estereotipado en los últimos veinte años por un sinnúmero de personas, instituciones y organizaciones que lo "utilizan" en función de sus propios intereses, a favor algunos, y otros no tanto, de la justicia social y ambiental en el planeta; demostrando su carácter ambiguo, lo cual ha condicionado la aparición de múltiples definiciones. <br />Mi objetivo no es hacerle una crítica al Desarrollo Sostenible en su marco conceptual, sino llevar a la reflexión sobre la ausencia de un profundo sentido de la realidad que hoy viven nuestros pueblos, y de prácticas verdaderamente impactantes, que contribuyan en un corto y mediano plazo, y con una visión largoplacista y ambiocéntrica, a la necesaria equidad que pide a gritos la sociedad mundial en particular y el Universo que nos rodea en general. <br />Al parecer, esos países que disfrutan de crecimientos inestimables en sus economías, y de ese modelo general de desarrollo industrializado productivista – consumista, que ha proliferado a un ritmo temeroso en las últimas décadas, no han tomado clara conciencia de la urgencia de armonizar el progreso monetario – mercantil, con el equilibrio ecológico y la equidad social. <br />El Desarrollo Sostenible, término aplicado al desarrollo económico y social que permite hacer frente a las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades; o al mejoramiento de la calidad de vida humana dentro de la capacidad de carga de los ecosistemas que la soportan; fue presentado como tesis, en el Informe Nuestro futuro común, de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo (WCED, 1987). <br />En la década de 1980, tanto el agravamiento de los problemas ambientales globales, como la agudización de los problemas socioeconómicos a nivel mundial, aceleraron la confluencia de dos vertientes que alimentaron el enfoque del Desarrollo Sostenible: (Pichs Madruga, 2004)<br />I. Las corrientes que han sometido a revisión el concepto de desarrollo económico y las políticas económicas prevalecientes; y<br />II. El surgimiento de la crítica ambientalista al modo de vida contemporáneo.<br />Es cierto que el estado del medio ambiente no puede aislarse del estado de la economía a nivel global; es un círculo cerrado; los problemas económicos causan o agravan expolios ambientales que, a su vez, dificultan las reformas económicas y estructurales. Sin embargo, la cuestión no es provocar una parálisis de la economía mundial actual, ni hacer que entren en una crisis socioeconómica los respectivos países, por hacer más sustentable la vida en la tierra y más eficiente el uso de los recursos naturales que la sostienen. <br />Es obligada la búsqueda de opciones y la propuesta de alternativas que generen un equilibrio entre ambas aristas de la vida del hombre, contribuyendo de igual modo a un beneficio social, pues valoramos al ambiente como un sistema de elementos abióticos, bióticos y socioeconómicos con que interactúa el ser humano, a la vez que se adapta al mismo, lo transforma y lo utiliza para satisfacer sus necesidades. Por lo que, toda acción a favor de la conservación y manejo sostenible del entorno, tiene una repercusión directa hacia las personas, sus condiciones y calidad de vida.<br />Tomando como punto de partida los conceptos de Desarrollo Sostenible, de la Comisión de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, y de Desarrollo Humano, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), pueden identificarse tres dimensiones básicas e interrelacionadas del desarrollo: Sostenibilidad económica, social y ambiental. Es válido aclarar que en el marco de la temática que nos ocupa y preocupa, el análisis de la problemática económica y social, además de la ambiental, fundamentalmente cuando se trate de países subdesarrollados, necesita hacerse en términos de sustentabilidad y con un enfoque integral y multidimensional, puesto que cada una de estas dimensiones resulta condición necesaria para la misma, sin excluir otras también importantes como la cultural, la tecnológica y la espacial. <br />¿De veras es creíble que se garantice la estabilidad y el aseguramiento de bienes y servicios ambientales, a las generaciones futuras con una mentalidad largoplacista, cuando aun se palpa tan vívida la ambición de la Oligarquía que dirige al Capitalismo Industrializado?<br />Resulta apremiante, sobre todo para los países desarrollados, que sean consecuentes con el reconocimiento acerca de que la protección ambiental y el desarrollo económico son problemas generalizados, que nos atañen a todos por igual y los cuales requieren soluciones globales. Un orden mundial donde un reducido número de países imponen las reglas del juego al resto de la comunidad internacional, resulta incompatible con el necesario enfoque integral y participativo que se requiere, máxime cuando se trate de instaurar compromisos universales en materia de cooperación internacional, lucha contra la pobreza, ayuda financiera a los países subdesarrollados, y transferencia de tecnologías idóneas desde el punto de vista de la reducción o prevención de la contaminación. <br />3.4.2 Normatividad ambiental<br />La normatividad ambiental en México es sobre una carta del Director General de Regulación Ambiental Instituto Nacional de Ecología por: José Luis Fajardo Chavira. <br />La expedición de normas constituye, sin duda, uno de los pilares de la política ecológica. Giner revisa el proceso normativo de los últimos años y presenta algunas consideraciones sobre el mismo. Muchas de las soluciones que se imponen a través de la normatividad ambiental son al final del tubo o de carácter paliativo. Sólo las inversiones en tecnologías limpias atacan la raíz del problema con una perspectiva de largo plazo. Sin duda, el poder promover este tipo de tecnologías será una manera de lograr mejores resultados a futuro, pero, al mismo tiempo, es necesario buscar nuevos caminos regulatorios. La Ley Federal sobre Metrología y Normalización modernizó y perfeccionó el esquema normativo de México. El proceso de elaboración de normas en materia ambiental contempla la necesidad de desarrollar rigurosos estudios técnicos y de análisis costo/beneficio. Además contempla la participación de diferentes sectores de la sociedad (universidades, el sector público y el privado) en el Comité Consultivo Nacional y la participación ciudadana directa. Este año se ha aumentado considerablemente la participación de sectores no- gubernamentales en el Comité, y se han fortalecido los grupos de trabajo y los Subcomités. La normatividad ambiental mexicana ha tenido un desarrollo bastante acelerado a partir 1988. Desde 1993 muchas normas técnicas mexicanas se transformaron, tras una revisión especializada y un análisis costo/beneficio serio, en Normas Oficiales Mexicanas. A la fecha hay 79 Normas Oficiales publicadas, y se encuentran en proceso de elaboración 64, de las cuales cinco son revisiones. Las 79 publicadas nos colocan a la cabeza de América Latina y superan los esfuerzos de normalización de muchos otros países. Lo anterior muestra el considerable avance que hay en materia normativa en nuestro país, reflejo de un esfuerzo concertado por fijar metas de calidad ambiental. Sin embargo, hay considerables lagunas por llenar y algunos traslapes, ya que parte de las normas se han desarrollado en respuesta a demandas puntuales y presiones, sin tener detrás un ejercicio de priorización ni de análisis de efectividad y costo. Esto ha conformado un cuerpo normativo que a menudo contempla estándares diferenciados por industria para un mismo medio y un mismo contaminante, y que sin ser laxa no siempre refleja metas de calidad ambiental. Así, el número de normas que se ha desarrollado no refleja al grado que sería deseable la existencia de un cuerpo normativo coherente ni suficiente, aunque entre ellas hay un número importante que son adecuadas. Cabe destacar, dentro de las normas recientemente publicadas, la NOM-085 en materia de prevención de la contaminación atmosférica, que contempla parámetros diferenciados por región, tamaño de fuente, burbujas regionales y lapsos de aplicación sujetos a la posibilidad de cumplimiento. Además, tiene la virtud de incorporar explícitamente un instrumento económico, el mercado de derechos de emisión de contaminantes, que puede permitir a la ciudadanía o a las autoridades “comprar” una mejor calidad de aire a través de competir con las empresas en el mercado secundario de derechos. Como toda innovación radical ha sido sujeto de múltiples críticas y es, sin duda, perfectible, pero marca un hito importante en el proceso de normalización. Se ha revisado también este año, la norma que establece el listado de residuos peligrosos, analizando los criterios de definición de este tipo de residuos, lo que agilizará sustantivamente su manejo, sin inducir a mayor riesgo. En materia de agua tenemos una gran diversidad de normas que a menudo establecen parámetros diferenciados para un mismo cuerpo receptor, que podrían resumirse y adecuarse en su aplicación temporal para constituir un sistema coherente y mucho más sencillo. En materia de procesos productivos agropecuarios y de utilización de recursos naturales hay un reducido grupo de normas. Esta laguna es particularmente grave ya que los impactos ambientales en estos ámbitos pueden alcanzar dimensiones alarmantes y son frecuentemente irreversibles. La normatividad tiene límites como instrumento de regulación ambiental. Muchas de las metas deseables son imposibles con la tecnología disponible. Adicionalmente cabe siempre considerar que si nuestro objetivo es la calidad ambiental pueden existir otros instrumentos de regulación que nos lleven, por sí mismos o en combinación con las normas, a alcanzar niveles más altos en plazos más breves y a menor costo. La incorporación de instrumentos económicos en las normas, o el complementarlas con ellos, puede ser un mecanismo para acercarnos a un desarrollo sustentable más rápidamente y mejor que la normatividad por sí sola. La normatividad expresa, por una parte, la voluntad de calidad ambiental pero, a la vez, impone parámetros que a menudo no son considerados convenientes por los afectados. Esto lleva a la necesidad de control y vigilancia, con costos administrativos, económicos y sociales muchas veces excesivos. Si las normas incorporan instrumentos que induzcan su cumplimiento, apelando al interés de los agentes, la necesidad de vigilar y controlar disminuye. Esto, que es deseable en cualquier circunstancia y lugar, es particularmente importante hoy en nuestro país. Coordinar las normas de emisión a la atmósfera, de descargas al agua y de manejo de residuos sólidos, inducirá a conductas que minimicen el uso de recursos y la contaminación de una manera mucho más directa que estableciendo normas independientes para cada medio. Es preferible una normatividad gradualista que se pueda cumplir y que plantee exigencias claras, definidas, que una normatividad estricta desde el principio que no se pueda cumplir. Se debe atender el impacto total sobre el ambiente, con estándares diferentes por región, según el impacto marginal sobre el ecosistema particular. Podemos buscar estándares muy estrictos en zonas actualmente críticas, a la vez que damos tiempo a que otras zonas los alcancen paulatinamente. Lo mismo se aplica a tamaños de empresas, pudiendo ser, en general, más estrictos -en el corto plazo- con los grandes generadores que con los pequeños. Las normas deben ser lo más sencillas de cumplir y controlar, y en el largo plazo iguales para todos los agentes afectados, para no dar ventajas a alguno de ellos. Se debe prestar especial atención a ramas prioritarias, a través del diseño de un sistema de regulación de ramas de actividad económica específicas, enmarcado en metas generales de largo plazo. Este esquema regulatorio depende en gran medida de la normatividad, pero debe complementarse con esquemas de autorregulación y con instrumentos económicos para aumentar su efectividad. Es imprescindible atender las lagunas existentes y complementar la normatividad con otros instrumentos de regulación, buscando siempre las rutas que garanticen el mínimo costo social para alcanzar metas de corto, mediano y largo plazo. Deben, también, desarrollarse métodos alternativos de medición que sean aplicables a bajo costo, de manera que las empresas de escasos recursos puedan determinar si cumplen o no con la norma establecida. Por último, quisiera recalcar que el esfuerzo de normalización debe orientarse al desarrollo de tecnologías limpias, que es una de las vías disponibles para lograr un desarrollo sustentable. Por ello, se debe ofrecer certidumbre que permita planeación a largo plazo y que genere las condiciones para el desarrollo de un mercado vigoroso de tecnologías ambientales. primero, la dificultad técnica de determinar con certeza los costos del desarrollo de las actividades; el segundo, tiene que ver con los costes sociales o políticos de imponer una nueva carga o tributación fiscal. Por estas razones, es importante que la carga, derecho o impuesto, se fijen en un nivel adecuado. Tanto para alcanzar los objetivos ambientales, como para modificar las conductas; un impuesto demasiado bajo de su costo real no ayudará a corregir la distorsión de las fallas del mercado (externalidades negativas), mientras que uno demasiado alto sustituirá una distorsión por otra. Los criterios que pueden guiar la creación de figuras tributarias son la eficacia ambiental, la eficiencia económica, la incidencia distributiva y la viabilidad práctica para su implementación, operación y seguimiento. La aplicación adecuada de los instrumentos económicos presupone la existencia de mercados que funcionan razonablemente bien y la presencia de precios no distorsionados por subsidios. <br />Las ventajas de los instrumentos económicos son varias: el costo efectividad que permite alcanzar objetivos de manera menos costosa, al igualar el cargo o impuesto con los costos marginales de abatimiento; el ajuste automático, los niveles de emisión se ajustan automáticamente al impuesto o precio fijados; contienen intrínseco el principio ‘el que contamina paga’, de tal manera que los contaminadores se hagan cargo del daño ambiental que generan; reditúan en beneficios ambientales y económicos (doble dividendo), pues los ingresos se pueden utilizar para la conservación o mantenimiento de los recursos naturales, al mismo tiempo que modifican conductas que deterioran el ambiente, y; permiten integrar los aspectos ambientales en políticas sectoriales (Barde y Braathen, 2002; 62 y 63). <br />La política ambiental en nuestro país se ha sostenido en mayor proporción en los instrumentos de carácter normativo, también conocidos como “de comando y control”; la distinción entre normativos y económicos radica en que los segundos ofrecen un potencial recaudatorio, el cual puede tener un destino extra presupuestal. Si consideramos que los impuestos ambientales gravan determinadas actividades que impactan negativamente el ambiente. Entonces, se podría pensar que los recursos recaudados con motivo de esas actividades deberían tener ese “destino” o fin, con objetivos a corto, mediano y largo plazo. En el corto plazo se persigue disminuir el consumo o utilización de los bienes o servicios que causan mayor daño al ambiente; en el mediano y largo plazo se fomenta el cambio a tecnologías limpias, que posibiliten el crecimiento económico y al mismo tiempo reduzcan el deterioro ambiental. <br />La disposición legal de los instrumentos económicos está prevista en el párrafo primero del artículo 22 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), donde se definen como: “los mecanismos normativos y administrativos de carácter fiscal, financiero o de mercado, mediante los cuales las personas asumen los beneficios y costos ambientales que generen sus actividades económicas”. <br />En el artículo 21 del mismo ordenamiento legal se dispone que las autoridades de la Federación, los Estados y el Gobierno del Distrito Federal, diseñarán, desarrollarán y aplicarán los instrumentos económicos, en sus respectivas competencias, para incentivar el cumplimiento de los objetivos de la política ambiental. <br />Podemos resumir que los instrumentos económicos son tanto normativos como administrativos. Comprenden una gama amplia de figuras legales como: tarifas ambientales, impuestos ecológicos, subvenciones, derechos, licencias negociables, flexibilización normativa, depósitos reembolsables y pago de derechos para el uso y aprovechamiento de recursos naturales (casi siempre de acceso abierto). En éste último caso las modalidades de aplicación parten de diversas estrategias, según se trate de incentivar o inhibir determinadas conductas. primero, la dificultad técnica de determinar con certeza los costos del desarrollo de las actividades; el segundo, tiene que ver con los costes sociales o políticos de imponer una nueva carga o tributación fiscal. Por estas razones, es importante que la carga, derecho o impuesto, se fijen en un nivel adecuado. Tanto para alcanzar los objetivos ambientales, como para modificar las conductas; un impuesto demasiado bajo de su costo real no ayudará a corregir la distorsión de las fallas del mercado (externalidades negativas), mientras que uno demasiado alto sustituirá una distorsión por otra. Los criterios que pueden guiar la creación de figuras tributarias son la eficacia ambiental, la eficiencia económica, la incidencia distributiva y la viabilidad práctica para su implementación, operación y seguimiento. La aplicación adecuada de los instrumentos económicos presupone la existencia de mercados que funcionan razonablemente bien y la presencia de precios no distorsionados por subsidios. <br />Las ventajas de los instrumentos económicos son varias: el costo efectividad que permite alcanzar objetivos de manera menos costosa, al igualar el cargo o impuesto con los costos marginales de abatimiento; el ajuste automático, los niveles de emisión se ajustan automáticamente al impuesto o precio fijados; contienen intrínseco el principio ‘el que contamina paga’, de tal manera que los contaminadores se hagan cargo del daño ambiental que generan; reditúan en beneficios ambientales y económicos (doble dividendo), pues los ingresos se pueden utilizar para la conservación o mantenimiento de los recursos naturales, al mismo tiempo que modifican conductas que deterioran el ambiente, y; permiten integrar los aspectos ambientales en políticas sectoriales (Barde y Braathen, 2002; 62 y 63). <br />La política ambiental en nuestro país se ha sostenido en mayor proporción en los instrumentos de carácter normativo, también conocidos como “de comando y control”; la distinción entre normativos y económicos radica en que los segundos ofrecen un potencial recaudatorio, el cual puede tener un destino extra presupuestal. Si consideramos que los impuestos ambientales gravan determinadas actividades que impactan negativamente el ambiente. Entonces, se podría pensar que los recursos recaudados con motivo de esas actividades deberían tener ese “destino” o fin, con objetivos a corto, mediano y largo plazo. En el corto plazo se persigue disminuir el consumo o utilización de los bienes o servicios que causan mayor daño al ambiente; en el mediano y largo plazo se fomenta el cambio a tecnologías limpias, que posibiliten el crecimiento económico y al mismo tiempo reduzcan el deterioro ambiental. <br />La disposición legal de los instrumentos económicos está prevista en el párrafo primero del artículo 22 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), donde se definen como: “los mecanismos normativos y administrativos de carácter fiscal, financiero o de mercado, mediante los cuales las personas asumen los beneficios y costos ambientales que generen sus actividades económicas”. <br />En el artículo 21 del mismo ordenamiento legal se dispone que las autoridades de la Federación, los Estados y el Gobierno del Distrito Federal, diseñarán, desarrollarán y aplicarán los instrumentos económicos, en sus respectivas competencias, para incentivar el cumplimiento de los objetivos de la política ambiental. <br />Podemos resumir que los instrumentos económicos son tanto normativos como administrativos. Comprenden una gama amplia de figuras legales como: tarifas ambientales, impuestos ecológicos, subvenciones, derechos, licencias negociables, flexibilización normativa, depósitos reembolsables y pago de derechos para el uso y aprovechamiento de recursos naturales (casi siempre de acceso abierto). En éste último caso las modalidades de aplicación parten de diversas estrategias, según se trate de incentivar o inhibir determinadas conductas.<br />

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