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  • 1.  Bronquitis aguda : Es un proceso inflamatorio agudo que afecta principalmente a tráquea y bronquios, fundamentalmente causada por virus. En un 10% de los casos es por bacterias. El mecanismo de transmisión es de persona a persona por microgotas. Suele cursar con fiebre, obstrucción nasal, con rinorrea y dolor faringeo. Coincidentemente o a los 3-4 días, aparece el síntoma más frecuente, una tos intensa y mantenida, junto con expectoración mucosa o mucopurulenta y dolor retroesternal que aumenta con la tos y respiración. Pueden existir fiebre, mialgias y cefalea. El curso es autolimitado con una duración máxima de 2 semanas, aunque puede persistir tos seca hasta 4 semanas. La aparición de disnea rara. En ancianos puede suponer la descompensación de enfermedades cardíacas o pulmonares asintomáticas hasta ese momento. Su tratamiento es sintomático, con aumento de la hidratación, analgésicos, antitérmicos y antitusígenos. Si el esputo se vuelve purulento y/o la tos o fiebre persiste de forma intensa 4-5 días de iniciado el cuadro su médico le indicará un antibiótico. En cambio si persiste la clínica más allá de la duración esperada su médico descartará otros procesos.  Tuberculosis pulmonar : La infección por Mycobacterium Tuberculosis sigue siendo un problema de salud pública. Aproximadamente el 25-30 % de todos los casos aparece en personas mayores de 60 años. La tasa de infección en personas mayores de 65 años es de alrededor 20.6 casos por 100.000 habitantes. Justo 4 veces más proclives a padecerla que los jóvenes, multiplicándose por 12 en caso de ancianos institucionalizados. Aunque la propia inmunosenectud (envejecimiento del sistema de defensa) convierte a los ancianos sanos en población de riesgo existen otros factores predisponentes como la diabetes mellitus, el alcoholismo, la gastrectomía, la malnutrición, las neoplasias o el tratamiento con corticoides prolongados. Globalmente se considera, que entre 8-12 % de los ancianos infectados desarrollará la enfermedad tuberculosa con un periodo medio de 24 meses. Estimándose que la mayoría de las tuberculosis en ancianos, se produce por reactivación de lesiones latentes, cuya infección fue adquirida en la juventud. La vía de transmisión suele ser aérea, siendo el pulmón el órgano afectado en el 85% de los casos, aunque las personas mayores son frecuentes las forma extrapulmonares o diseminadas. Una característica predominante es la inespecificidad de los signos y síntomas, conociéndose como la gran simuladora. Puede presentarse de forma atípica con caídas, deterioros funcionales y cognitivos, cansancio crónico, fiebre de origen desconocido, confusión. Aunque la forma de presentación más frecuente es un síndrome constitucional. Por lo cual es frecuente el retraso en el diagnóstico. Las pruebas de laboratorio y la radiología pueden ser equívocas, por lo que el diagnóstico se basa en la demostración en el esputo y posterior crecimiento en cultivo del bacilo. La prueba de Mantoux o tuberculina es un test complementario, que no indica forzosamente que existe enfermedad tuberculosa ya que la reactividad
  • 2. disminuye con la edad, sirviendo para identificar a los individuos con mayor riesgo de reactivación de la enfermedad y reconocer aquellos que tras un contacto sufren una conversión y por tanto tienen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Por último ante un paciente en el que se sospecha una tuberculosis debe iniciarse el tratamiento sin demora. El tratamiento en el anciano es igual que en jóvenes, aunque su médico indicará la pauta más adecuada a sus condiciones, para asegurar un perfecto cumplimiento. De igual forma la prevención es muy importante, sobre todo en ancianos institucionalizados, estando indicada en sujetos Mantoux positivos y con factores de , así como, en pacientes con seroconversión, una vez descartada enfermedad activa. Presentación de las Enfermedades en el adulto mayor, características de la anamnesis y el examen físico A diferencia de pacientes jóvenes, el adulto mayor está afecto a muchos factores biológicos y psico-sociales, que alteran el proceso de reconocimiento de una enfermedad. Es por ello que no hay que esperar que un anciano consulte por síntomas y signos típicos de una enfermedad para sospecharla. Esta dificultad para reconocer la presencia de alguna enfermedad actual se debe principalmente a tres factores: la aceptación de la enfermedad como algo propio del envejecimiento, la forma atípica en que se manifiestan y la existencia de múltiples patologías concomitantes. Aceptación de Enfermedad Es común en nuestro medio que tanto el paciente mayor como las personas que lo rodean (familiares, cuidadores) consideren las manifestaciones de una enfermedad actual como un cambio normal del proceso de envejecimiento. Debido a esto, dejan pasar síntomas leves y sólo consultan en situaciones dramáticas o agudas tales como síncope, hemorragia, etc. Otro factor importante es que muchas veces, el adulto mayor se considera una “carga” para sus cuidadores, por lo que minimiza sus molestias. Además es frecuente encontrar ancianos con alteraciones de la memoria y/o dificultades para comunicarse, como sordera, ceguera e incluso compromiso de conciencia. En estos casos debe prestarse especial atención a cualquier cambio del estado basal del paciente, por pequeño que este sea. La suma de estos factores lleva a una demora en la consulta, lo que se ha demostrado que incide directamente en la eficacia del tratamiento médico. Es así como patologías simples que pueden ser solucionadas si son tratadas oportunamente, quedan sin tratamiento o sólo con manejo paliativo, contribuyendo así al deterioro y a mayor dependencia de ese adulto mayor. Enfermedades comunes de edad avanzada El envejecimiento es inevitable, pero el envejecimiento no siempre significa que usted debe conseguir enfermedades. Sin embargo, las enfermedades comunes de los ancianos se han vuelto más frecuentes en personas de la tercera edad y de edad avanzada, lo que podría debido a muchas razones. Pero muchos de los ancianos son la enfermedad crónica o progresiva, ya sea en la naturaleza y esto hace que estas personas
  • 3. dependen de su familia y los servicios de salud local. Aquí están algunas de las enfermedades de edad avanzada: • El cáncer es muy común entre las personas mayores. Casi dos tercios de todas las personas de edad son afectados por el cáncer en algún momento de sus vidas. Aunque existen diferentes tipos de cáncer, algunas son más comunes en personas mayores que otros. Por ejemplo, el cáncer de pulmón y el cáncer de mama. • La diabetes es una enfermedad común de los ancianos. Para la mayoría de las personas, la diabetes se debe a la mala vida, ya que consumen demasiada azúcar y grasas. Sin embargo, en las personas mayores se debe a que el cuerpo no secretan cantidades suficientes de insulina para mantener los niveles de azúcar en la sangre. La diabetes en personas mayores es incurable y sólo puede ser controlada a través de la medicación o la dieta. • La demencia es bastante común entre los ancianos. Se produce debido a la degradación de las terminaciones de los nervios que envían impulsos al cerebro. Hay alrededor de 100 tipos de demencia, pero la más común es la enfermedad de Alzheimer, demencia vascular y la demencia con cuerpos de Lewy, que las células nerviosas en el cerebro obtener destruidos. Hasta hoy los investigadores están tratando de averiguar qué causa la demencia, ya que les permitirá tratarla. Pero a partir de hoy, es poco lo que se puede hacer para tratar la enfermedad. • La enfermedad de Parkinson afecta las células nerviosas que van al cerebro y la razón por la que se produce es todavía un misterio. De Parkinson es una enfermedad que afecta a las personas de edad avanzada y se caracteriza por temblores y agitación incontrolable. En las etapas posteriores, que afecta el cerebro. La diabetes en las personas mayores ¿Qué es la diabetes? La diabetes es una enfermedad grave. La gente contrae diabetes cuando los niveles de glucosa (niveles de azúcar) en la sangre están muy altos. La diabetes puede causar problemas de salud graves, como por ejemplo un ataque al corazón o un derrame cerebral. Las buenas nuevas son que la diabetes es una enfermedad que se puede controlar y cuyos problemas de salud relacionados se pueden prevenir. Si a usted le preocupa contraer diabetes, puede tomar ciertas medidas preventivas para reducir los riesgos. ¿Qué es la diabetes? Nuestro cuerpo cambia los alimentos que consumimos y los convierte en glucosa. Luego la insulina ayuda a transformar esa glucosa en la energía que “alimenta” nuestras células. Si usted padece de diabetes, eso significa que su cuerpo no está fabricando insulina o no la está utilizando correctamente. Como consecuencia, habrá demasiada glucosa en la sangre. Los médicos que se especializan en atender a las personas que sufren de diabetes se llaman endocrinólogos.
  • 4. Tipos de diabetes Existen dos tipos de diabetes. En la diabetes tipo 1, el cuerpo no produce insulina. Se desarrolla más a menudo en niños y adultos jóvenes aunque puede aparecer a cualquier edad. La diabetes tipo 2, es el tipo más común. Tal vez haya escuchado que se le conoce como diabetes del adulto. En este tipo de diabetes, el cuerpo fabrica insulina pero no la utiliza debidamente. La probabilidad de contraer la diabetes tipo 2 es más alta en personas con exceso de peso, personas que no hacen ejercicio físico o que ya tienen una historia de diabetes en la familia. Síntomas Algunas personas con diabetes tipo 2 no saben que padecen de la enfermedad. Las personas que no reciben un tratamiento para la diabetes se sienten cansadas, les da hambre o les da sed constantemente. Puede que pierdan peso, tengan necesidad de orinar con frecuencia o tengan problemas con la vista, como visión borrosa. También pueden contraer infecciones de la piel o tener cicatrizaciones lentas cuando se han cortado o lastimado. Consulte inmediatamente al médico si usted tiene uno o varios de estos síntomas. La diabetes puede afectar el funcionamiento del corazón, los vasos sanguíneos, la vista, los riñones, el sistema nervioso, los dientes y las encías. También es posible que las personas que padecen de diabetes tipo 2 tengan un mayor riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer. En la actualidad se están realizando estudios para comprobar la posible relación entre ambas enfermedades. Se desconoce mucho sobre la diabetes y la mejor forma de controlarla. Pero también se ha logrado obtener bastante información sobre la enfermedad. Por ejemplo, se sabe que controlando el peso, los niveles de glucosa, la presión arterial y el colesterol, se puede prevenir o retrasar la aparición de la diabetes y sus problemas afines. El ejercicio físico es también de gran ayuda. Pre-diabetes Muchas personas padecen lo que se denomina “pre-diabetes”. Esto significa que tienen niveles de glucosa superiores a los normales, pero no lo suficientemente elevados para diagnosticarlos como diabetes. Las personas que tienen pre-diabetes presentan un alto riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiacas y accidentes cerebro- vasculares (derrame cerebral). La pre-diabetes es un problema o condición grave, pero existen medidas que se pueden tomar para controlarla. Por ejemplo, reducir el peso mediante la actividad física y mantener una dieta sana pueden prevenir o retrasar la aparición de diabetes en los adultos mayores. Exámenes para la diabetes
  • 5. Si usted presenta síntomas de diabetes, su médico le realizará un examen de sangre para determinar los niveles de glucosa. El examen más común para detectar la diabetes es el análisis de glucosa en ayunas. Este examen de sangre determina la cantidad de azúcar o glucosa cuando la persona no ha comido ni bebido nada (es decir, está en ayunas) durante al menos ocho horas antes de la prueba y generalmente desde la noche anterior. Otro análisis de sangre, denominado prueba oral de tolerancia a la glucosa, analiza la cantidad de glucosa en la sangre estando la persona en ayunas desde la noche anterior, y haciéndole nuevamente un análisis dos horas después de beber una bebida azucarada. Su médico posiblemente le ordene hacerse el examen para el diagnóstico de la diabetes dos veces, con el fin de confirmar los resultados. Tratamiento de la diabetes Cuando usted padece de diabetes, su cuerpo no utiliza o produce insulina debidamente. Su médico le recetará píldoras, insulina, medicamentos inyectables o una combinación de todos éstos para ayudarle a controlar sus niveles de glucosa en la sangre. La insulina puede administrarse por medio de inyecciones, mediante una bomba de insulina o hasta en modalidad inhalada. Usted también puede controlar la diabetes tomando las siguientes medidas: • Controle sus niveles de glucosa. Los niveles de glucosa muy elevados o demasiado bajos (hipoglucemia) son considerados como estados de salud peligrosos y qué podrían requerir de atención urgente. Consulte con su médico que métodos existen para chequear los niveles de glucosa en casa. • Mantenga una alimentación sana. Infórmese de la manera en que distintos alimentos afectan los niveles de glucosa. Considere los alimentos que le gustan pero que también le ayudarán a perder peso. Pídale a su médico que le ayude a elaborar un plan alimenticio. • Realice actividades físicas. La actividad física diaria contribuye a mejorar los niveles de glucosa en las personas mayores que padecen de diabetes. Su médico puede ayudarle a elaborar un programa de ejercicios físicos. • Déle seguimiento a su tratamiento. Comparta con su médico los resultados que está obteniendo de su tratamiento para la diabetes. Es importante que usted sepa la debida frecuencia con que debe chequear los niveles de su glucosa. Es posible que su médico le aconseje que acuda a otros especialistas de la salud para atender otros problemas que surgen como consecuencia de la diabetes. También le facilitará información sobre las pruebas a las que tal vez deba someterse. Hable con él o ella acerca de las diferentes maneras de llevar una vida sana. Las siguientes son sugerencias para tener en mente y considerar: • Hágase exámenes anuales de los ojos. Detectar y tratar los problemas a tiempo puede ayudar a mantener sus ojos sanos. • Hágase exámenes anuales de los riñones. La diabetes puede afectar severamente a los riñones. Exámenes de orina y sangre detectan si sus riñones se encuentran en buen estado. • Vacúnese contra la gripe y la neumonía. Recibir una vacuna anual contra la gripe le ayudará a mantenerse saludable. Si usted tiene más de 65 años, vacúnese contra la neumonía. Pregúntele a su médico si es necesaria una segunda dosis.
  • 6. • Chequéese el colesterol. Hágase un análisis de sangre una vez al año, como mínimo, para determinar sus niveles de colesterol, así como el nivel de los triglicéridos. Los niveles elevados pueden aumentar el riesgo de tener problemas cardiacos. • Cuide de sus dientes y encías. Es recomendable acudir al dentista dos veces al año y someterse a una limpieza de dientes y encías para así evitar problemas graves en el futuro. • Conozca cuál es su nivel promedio de glucosa en la sangre. Dos veces al año, como mínimo, hágase el examen de sangre denominado prueba A1C. El resultado de la prueba le informará sus niveles promedios de glucosa durante los últimos dos o tres meses. • Proteja su piel. Mantenga limpia su piel y utilice cremas hidratantes para la piel seca. Preste atención a las cortaduras menores y a los moretones a fin de evitar infecciones. • Examínese los pies. Tome tiempo para examinarse los pies todos los días para detectar zonas de enrojecimiento. Acuda al médico si tiene llagas, cortes en la piel, infecciones o callos. Puede ser que su doctor le aconseje ver a un médico especialista de los pies llamado podólogo. • Preste atención a su presión arterial. Es recomendable tomarse la presión arterial periódicamente. Prevención y promoción Las medidas de prevención y promoción de la diabetes mellitus deben dirigirse principalmente a la población adulta mayor en mayor riesgo de adquirirla constituida por: - Obesos - Antecedentes familiares de diabetes - Hipertensos - Hiperlipidémicos - Mujeres menopáusicas La prevención primaria debe estar dirigida a combatir los factores de riesgo modificables como son la obesidad, sedentarismo, hiperlipidemias, hipertensión, tabaquismo y nutrición inapropiada, es decir fomentar un estilo de enveje- cimiento saludable. La prevención secundaria estará dirigida a los pacientes portadores de diabetes mellitus o intolerancia a la glucosa y tiene como objetivos a través del buen control metabólico de la enfermedad, prevenir las complicaciones agudas y crónicas. La prevención terciaria está dirigida a pacientes dia- béticos con complicaciones crónicas, para detener o retardar su progresión; esto incluye un control metabólico óptimo y evitar las discapacidades mediante la rehabilitación física, psicoló-gica y social, impidiendo la mortalidad temprana. Tanto la prevención secundaria como terciaria, requieren de la participación multidisciplinaria de profesio- nales especializados (7).
  • 7. HIPERTENSION ARTERIAL EN EL ANCIANO Dr. Claudio Marcelo Aguirre, Dr. Ricardo Ramón Meneses; Dr. Ricardo Soto, Sr. Juan Carlos Rusin La hipertensión arterial (HTA) es un problema frecuente en el anciano, que llega a alcanzar una prevalencia de hasta el 60 al 80% en esta población. (1) Los estudios realizados en los últimos años, han demostrado categóricamente los beneficios de la terapia antihipertensiva en éstos pacientes, tanto en la hipertensión arterial esencial así como su hipertensión sistólica aislada, la cual no debe considerarse como una manifestación normal del envejecimiento. También hay consenso en que debería ser cauteloso en el manejo del anciano hipertenso, proceder a su evaluación inicial completa a fin de detectar otros factores de riesgos y, si es necesario, el monitoreo ambulatorio de la presión y finalmente el ensayo del tratamiento no farmacológico antes de prescribir droga alguna. MATERIAL Y METODO Para la realización de la presente revisión bibliográfica, los autores procedieron a la búsqueda en Medline y Cardioglobal de artículos en lengua inglesa. Se utilizaron para ello las siguientes palabras claves: Hypertension- Arterial- Elderly- Epidemiology- Treatment. También se recopilaron artículos en español de Intermedicina usando las palabras claves: Hipertensión- Arterial- Anciano. CLASIFICACION DE LA HIPERTENSION EN EL ANCIANO Debe considerarse que la clasificación de la hipertensión arterial en el anciano es similar a la aplicada a las poblaciones más jóvenes (2): Presión arterial óptima < 120/ 80 mm Hg Presión arterial normal 120-129/ 80-84 mm Hg Presión arterial normal 130-139/ 85-89 mm Hg alta HTA ligera 140-159/ 90-99 mm Hg HTA moderada 160-179/ 100-109 mm Hg HTA severa > 180/ 110 mm Hg ¿Cuál es la meta terapéutica a alcanzar? Según el Joint National Committee VI(2) y las WHO- ISH Guidelines para el tratamiento de la hipertensión arterial(4), el objetivo es alcanzar cifras de presión arterial sistólica < 140 mm Hg y presión arterial diastólica < 90 mm Hg. Principios básicos del tratamiento de la hipertensión en el anciano.(1)
  • 8. Un principio básico y muy importante, es la reducción de la presión arterial en forma gradual, a fin de disminuir al máximo los riesgos de isquemia, principalmente en pacientes con hipotensión ortostática. Los recursos no farmacológicos como la disminución de peso, restricción de sal, ejercicio físico (modalidad isotónica con moderación), limitación de la ingesta de alcohol y abandono del hábito tabáquico (al menos la moderación o cambio de éste hábito) debe ensayarse antes del inicio de la terapia farmacológica, ya que ello puede disminuir la presión arterial en muchos de éstos pacientes. Conviene tener en cuenta que la cumplimentación de estos puede ser menor que en otras edades. A la hora de elegir el fármaco se deberán considerar las características del paciente (enfermedades asociadas: diabetes, insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal, arritmias, cardiopatía isquémica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma, etc.), así como el costo del tratamiento. Beneficios del tratamiento de la hipertensión en el anciano En un meta análisis reciente de estudios de las últimas décadas, se comparó el número de eventos agudos sufridos por los pacientes portadores de HTA que recibieron tratamiento y el correspondiente a los que no la recibieron durante un periodo de 5 años. En términos relativos se puede mencionar una reducción de AVE fatales y no fatales del orden del 36%, de los infarto agudo de miocardio (IAM) fatales y no fatales del 27%, de las enfermedades coronarias del 27% y de eventos cardiovasculares de todo tipo del 32% (Estudio SHEP).(5) (10) (11) Tratamiento farmacológico El tratamiento debe iniciarse con dosis farmacológicas bajas y aumentarlas en bajas cantidades en intervalos bien espaciados en caso de ser necesario. Esta conducta gradual da tiempo al reajuste de la autorregulación de flujo sanguíneo cerebral y mejora la tolerancia del tratamiento. La asociación de diferentes fármacos en dosis bajas es una alternativa muy válida en el anciano ya que permite un mayor efecto antihipertensivo sin sumar efectos colaterales. Los diuréticos tiazídicos en bajas dosis (hidroclorotiazida 12,5 mg) es un fármaco de eficacia indudable y a estas dosis se evitan los efectos metabólicos adversos. Constituyen una excelente asociación para otros fármacos antihipertensivo. Los beta bloqueantes son de primera elección en pacientes con cardiopatía isquémica.(1) El estudio INSIGHT demostró que la nifedipina de acción prolongada era tan efectiva y segura como los diuréticos en los hipertensos de alto riesgo, con menores efectos secundarios. (6) El estudio Syst- Eur mostró que la nitrendipina disminuía la morbimortalidad cardiovascular, así como el accidente vascular encefálico y la demencia. (7) El estudio HOPE demostró reducción de la mortalidad cardiovascular, infarto de miocardio no fatal y accidente vascular encefálico no fatal en pacientes tratados con ramipril. (8) Los resultados de varios estudios y en especial el STOP- Hipertensión 2 coinciden en que la eficacia para disminuir la mortalidad cardiovascular, los eventos cardiacos mayores y el accidente vascular encefálico, es bastante similar para los diuréticos, los beta bloqueantes, bloqueadores de los canales de calcio e IECA. (9)
  • 9. CONCLUSION. No debe considerarse a la hipertensión arterial esencial ni a la hipertensión sistólica aislada del anciano como un proceso normal del envejecimiento. El tratamiento de la hipertensión arterial en el anciano demostró beneficios al reducir la morbimortalidad de los AVE y de los procesos cardiovasculares. A la hora de elegir el fármaco proceder a una evaluación inicial completa a fin de detectar enfermedades asociadas. Obesidad en el adulto mayor La obesidad en el adulto mayor es parte de un gran problema que en ocaciones lleva muchos años de malos habitos y de la acumulación de una gran cantidad de emociones y se convierte en uno de los problemas de salud más importantes que afronta el adulto mayor. Para atender el sobrepeso, se convierte en algo muy importante asistir con un profesional de la salud, en especial con un nutriologo para poder seguir sus recomendaciones y si no se puede asistir con el nutriologo se puede ver al médico general. La salud del adulto mayor normalmente se deteriora por una mala alimentación y el sobrepeso nos lleva a pensar que podemos dejar de comer y que podemos solo seguir las consignas populares para bajar de peso. Es muy importante que no dejemos de nutrirnos con los requerimientos diarios necesarios por lo que lo más peligroso es seguir dietas populares, que lo único que logran es desnutrirnos más. Uno de los aspectos más importantes es el aspecto emocional, para eso es importante comentar que existen grupos de apoyo que nos ayudan en este campo, algunos estan en este mismo sitio en la página “Sitios de interes para adultos mayores”. Es importante mencionar que el trabajo emocional se convierte en el aspecto más importante del adulto mayor ya que normalmente es donde más mal estamos por la
  • 10. acumulación de emociones y experiencias sin sentido, es necesario para alcanzar la plenitud que nos centremos en el desarrollo de nuestro ser interior, que limpiemos la casa y que iniciemos el camino hacia el final de nuestras vidas con la menor carga posible. MG - MedicinaGeriátrica – www.medicinageriatrica.com.ar – 04 de Febrero de 2005 Obesidad en el Anciano I Por Dr. Eduardo Stonski* Introducción: La obesidad es una forma común de malnutrición en el anciano. El excesivo aumento de peso está asociado a una reducción en la actividad física y una progresiva reducción en los requerimientos calóricos para mantener el peso corporal. La obesidad incrementa el riesgo de IAM, ACV, HTA, DBT 2, osteoartritis, várices y diferentes tipos de cánceres. Tanto la aproximación diagnóstica como el tratamiento tienen aspectos particulares en el anciano. Definición: La obesidad es una condición en la cual un exceso de grasa corporal determina un riesgo para la salud. Dicho exceso de grasa es el resultado de un disbalance entre la ingesta y el gasto de energía, perpetuado en el tiempo. Estimación : Son numerosos los métodos que intentan estimar la cantidad de grasa total. Entre ellos es conveniente seleccionar aquellos que correlacionan la masa grasa con la masa magra y hayan demostrado correlación con las comorbilidades y la mortalidad, que la obesidad determina. Es un método sencillo y práctico. Relaciona el peso actual del individuo con el peso ideal por altura y edad (en tablas), siendo de utilidad para el seguimiento. Utilizando este parámetro podemos definir como SOBREPESO a un peso > 120 % del Peso Ideal. Los más convenientes a tener en cuenta son: • Percentaje de peso ideal • Indice de Masa Corporal • Circunferencia de cintura • Pliegue tricipital %Peso Ideal = Peso Actual/Peso Ideal x 100 Porcentaje de Peso Ideal: Relaciona el Peso del individuo en Kilogramos con el cuadrado de la altura en Metros. Tiene una muy buena relación con la masa grasa corporal total y es utilizado para estratificar el riesgo de obesidad. Es un método sencillo que consiste en la medición de la circunferencia de cintura por encima de las crestas ilíacas. Con este método se puede diagnosticar la obesidad androide, estimar la grasa visceral, tener una estatificación del grado de obesidad y relacionarlo a su pronóstico. Nos da una idea de la cantidad de grasa periférica del individuo Un Pliegue Tricipital > 160% del deseado es indicador de Obesidad. I.M.C: Peso en Kg / Altura en m 2 I.M.C.: < 25 PESO NORMAL I.M.C: 25 A 29,9: SOBREPESO I.M.C: >30 OBESIDAD Circunferencia Abdominal > 102 cm en Hombre: OBESIDAD > 89 cm en Mujer: OBESIDAD Pliegue Hallado/Pliegue Standard x 100 = Pliegue tricipital
  • 11. Pliegue Tricipital: Circunferencia Abdominal: Índice de Masa Corporal: Etiología :Fisiopatológicamente podemos dividir a la obesidad como de causa primaria (multifactorial) o secundaria a enfermedades sistémicas (mayormente endocrinopatías). La obesidad de causa primaria se supone debida a un disbalance entre la ingesta y el gasto de energía sostenida en el tiempo. El gasto energético total es la resultante de la sumatoria del gasto energético basal (fuertemente relacionado a la masa magra), sumado al gasto atribuible a la actividad física, más el gasto de la acción dinámica específica, que es el gasto energético que el organismo realiza para digerir, absorber y almacenar los alimentos. En el anciano son múltiples los factores que influyen en este proceso. En primer lugar, con el envejecimiento tanto en el hombre como en la mujer hay un incremento de la masa grasa y una reducción de la masa magra. Esto determina una reducción del metabolismo basal y una menor demanda energética. A su vez, el gasto por actividad física se encuentra disminuido por la tendencia a una menor actividad (jubilación, pérdida de contacto social, aislamiento, mayor incidencia de enfermedades discapacitantes como la osteoartritis). Por lo general la ingesta se mantiene intacta así como la acción dinámica específica. Todo esto predispone a un balance energético positivo, causal de la acumulación de grasa en adipocitos. Los adipocitos aumentan de tamaño (hipertrofia) hasta un punto en el cual se activa la lipoproteinlipasa adipositaria generando la división celular del adipocito (hiperplasia) siendo las formas de depósito en el organismo. Si el balance positivo de energía se revierte, los adipocitos pueden perder volúmen, pero no se reducen en número. Este es, se cree, uno de los mecanismos de perpetuación de la obesidad. Obesidad: En los ancianos la obesidad puede llegar a convertirse en una patología de base que acarrea otras múltiples alteraciones. Los últimos estudios indican que la obesidad puede acelerar el envejecimiento e incluso puede acelerar la mortalidad en este grupo de población. Los protocolos basados en dietas alimenticias adecuadas, así como ejercicio y modificación de hábitos, son capaces de revertir la situación. La obesidad está ligada directamente a un descenso de la calidad de vida, debido a las complicaciones metabólicas, unidas a la acumulación excesiva de grasa corporal. Este fenómeno, que se ha analizado en el curso de verano Obesidad, la enfermedad del siglo XXI en el mundo moderno, celebrado en la Universidad de Salamanca, se traduce principalmente en un mayor índice de mortalidad prematura en los obesos. Así lo ha manifestado Rafael Gómez Gómez, miembro del Instituto de Salud y Longevidad, que integra a investigadores de distintas universidades españolas y cuyos trabajos van dirigidos a la prevención de enfermedades en la vejez. Según el especialista, de la relación entre obesidad y envejecimiento se desprende que "los obesos envejecen menos, porque viven menos". Esta afirmación se basa en recientes estudios entre los que destaca uno noruego, que tras realizar un seguimiento a 1.700.000 personas durante diez años, "demuestra claramente que en las personas con un IMC superior a 29 - 30 el crecimiento de la mortalidad es exponencial, al igual que la aparición de complicaciones cardiovasculares, metabólicas e incluso neoplásicas".
  • 12. Complicaciones con la obesidad En este sentido, ha explicado que la obesidad implica dos tipos de alteraciones graves para el anciano. Por un lado, la complicación de enfermedades como la hipertensión arterial, que es 2,5 veces más frecuente en obesos, la cardiopatía isquémica, la diabetes mellitus e incluso ya hay estudios que hablan de una mayor prevalencia de las neoplasias en obesos. Además, existen una serie de alteraciones para la estética, e incluso psíquicas, que contribuyen a que el envejecimiento no sea satisfactorio, pues producen numerosas dificultades: trastornos venosos, linfáticos, edemas cutáneos. En cuanto al tratamiento, las particularidades del anciano desaconsejan, según Gómez, las dietas restrictivas, ya que "cualquier deficiencia nutriente puede tener más repercusiones negativas que el mantener una cierta obesidad". El cuerpo, con el paso de los años, sufre una serie de cambios fisiológicos que están directamente relacionados con el proceso de envejecimiento celular y con una tendencia a llevar una vida más sedentaria. Entre otros aspectos, disminuye el agua del cuerpo y la sensación de sed, generando un riesgo de deshidratación involuntaria. Aparecen problemas de la visión y el olfato, lo que hace menos atrayente la comida. Si a esto se suma la pérdida de las papilas gustativas y las dificultades para mascar y tragar, las personas mayores van dejando de lado su alimentación. En consecuencia, las dietas restrictivas terminan por ser una terapia desaconsejable. Finalmente, con el paso del tiempo se reduce la masa muscular, aumenta la grasa corporal y disminuye la absorción digestiva de los nutrientes esenciales. Estas particularidades, según el experto, obligan a optar por la terapia preventiva en detrimento de la curativa, y las medidas de prevención se deben centrar en el ejercicio físico adecuado a las características de cada paciente y en la educación sobre los hábitos alimenticios. Actuaciones contra la obesidad y el envejecimiento Esos dos pilares, ejercicio y educación alimentaria, centran el protocolo de seguimiento de la obesidad que se aplica en el Hospital Universitario Valle de Hebrón de Barcelona, y que ha sido presentado en Salamanca por Mercé Planas Vilá, coordinadora de la Unidad de Nutrición del centro catalán. Esta especialista ha señalado que el 50 por ciento de los pacientes sometidos a un seguimiento multidisciplinar y que cumplen unas determinadas pautas de ejercicio y alimentación alcanzan los objetivos de reducción de peso marcados por los expertos. El grupo, compuesto por facultativo, dietista y enfermera, en una primera fase valora cómo se encuentra el enfermo. Esto incluye revisión de la historia clínica, valoración antropométrica, encuesta dietética y pruebas de densitometría. En función de los resultados se indica una dieta y se pactan los objetivos (pérdida de medio kilo en 7 - 10 días) con el paciente, que seguirá acudiendo periódicamente a consulta. PARKINSON
  • 13. Nombre Científico : Parkinson Descripción : Es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central (cerebro) que se caracteriza por trastornos en el control del movimiento, tales como enlentecimiento, rigidez y/o temblor. Causas : La enfermedad de Parkinson produce la destrucción paulatina y progresiva de ciertas células nerviosas (neuronas), en un área del cerebro (sustancia negra). Estas neuronas producen una sustancia química cerebral (neurotransmisor) llamada dopamina. La dopamina es el mensajero responsable de transmitir las señales en el sistema cerebral, que regulan los movimientos. Se requiere de una pérdida del 80% o más de las células productoras de dopamina en la sustancia negra para que aparezcan los primeros síntomas de la enfermedad. La causa de la muerte de estas celular se desconoce. Signos y Síntomas más frecuentes : Los primeros síntomas de la enfermedad de Parkinson son sutiles y existe un largo periodo antes de que aparezcan los síntomas más característicos. El síntoma común a todos los casos, aunque no siempre resulta evidente, es la bradicinecia o enlentecimiento en el inicio y realización de los movimientos, que se traduce en una lentitud mayor para efectuar tareas cotidianas. Más evidente es el temblor -movimiento rítmico de un segmento corporal-. En muchos casos se inicia en la mano, se presenta preferentemente de reposo, habitualmente disminuye con la actividad motora, desaparece al dormir y aumenta con las emociones. No todas las personas que tienen temblor tienen Parkinson, ni todos los pacientes con Parkinson manifiestan un temblor. Rigidez: aumento de la resistencia que opone un segmento corporal al ser desplazado sobre otro. Trastornos del equilibrio: determinan cambios en la marcha y en algunos casos caídas frecuentes. Diagnóstico : El diagnóstico se realiza mediante la evaluación clínica del paciente. Se realizan estudios para descarta otras enfermedades que pueden causar cuadro clínicos parecidos denominados parkinsonismos. Tratamiento : En la actualidad, no hay cura para la enfermedad de Parkinson. Pero distintos medicamentos proporcionan alivio de los síntomas. El medicamento más relevante es la levodopa, sustancia que se transforma en dopamina en el cerebro. Existen otros que son de utilidad como los agonistas dopaminérgicos e inhibidores de la degradación de la levodopa.
  • 14. Características clínicas El diagnóstico puede realizarse en aquellos individuos que presenten al menos 2 de 4 signos cardinales: • Temblor en reposo. • Rigidez muscular. • Bradicinesia (lentitud de los movimientos voluntarios). • Pérdida de reflejos posturales. El temblor en reposo está presente en ~85 % de los casos de EP. La ausencia de expresión facial, disminución del parpadeo y del movimiento de los brazos al caminar completan el cuadro clínico. [editar] Manifestaciones motoras • Bradicinesia. • Alteración de la motricidad fina. • Micrografía (estadio en que la letra en manuscrita del paciente cada vez se hace más pequeña e ilegible). • Hipofonía. • Sialorrea. • Temblor en reposo de 4 a 6 Hz. • Rigidez múscular. • Alteración de la postura. • Inestabilidad postural. [editar] Características no motoras • Depresión y ansiedad. • Alteraciones cognitivas. • Trastornos del sueño. • Alteraciones sensoriales y dolor. • Anosmia. • Trastornos de la función autonómica. [editar] Efectos secundarios La disfunción autonómica se acompaña de diversas manifestaciones: hipotensión ortostática, estreñimiento, urgencia miccional, sudoración excesiva, seborrea. La hipotensión ortostática puede ser ocasionada tanto por la denervación simpática del corazón como por efecto colateral de la terapia dopaminomimética. La depresión afecta a aproximadamente el 50% de los pacientes con enfermedad de Parkinson y puede presentarse en cualquier momento de evolución de la enfermedad, sin embargo se debe tener en cuenta que puede ser agravada por la administración de agentes antiparkinsonianos y psicotrópicos; otras causas de depresión refractaria a tratamiento incluyen: hipotiroidismo, hipogonadismo, déficit de vitamina B12.
  • 15. Los síntomas psicóticos (más que una genuina psicosis se trata de la semiología de una demencia) afectan a 6 – 40% de los pacientes, en etapas tempranas incluyen alucinaciones visuales, aunque la depresión y la demencia son los principales desencadenantes de la psicosis, también lo es la administración de gentes dopaminérgicos, anticolinérgicos, amantadina, selegilina.. [editar] Etiología Se desconoce la causa de dicha enfermedad. Han surgido múltiples hipótesis patogénicas. Entre las mejor fundamentadas se encuentran las que implican un factor tóxico, hasta ahora desconocido, y factores genéticos. Independientemente de cual sea la causa última, se conocen diversos procesos probablemente implicados en la producción del daño neuronal. Entre ellos la formación de radicales libres. Estos son compuestos inestables debido a que carecen de un electrón. En un intento por reemplazar el electrón que falta, los radicales libres reaccionan con las moléculas circundantes (especialmente metales tales como el hierro), en un proceso llamado oxidación. Se considera que la oxidación ocasiona daño a los tejidos, incluidas las neuronas. Normalmente, los antioxidantes, productos químicos que protegen a las células de este daño, mantienen bajo control el daño producido por los radicales libres. Las pruebas de que los mecanismos oxidativos pueden ocasionar o contribuir a la enfermedad de Parkinson incluyen el hallazgo de que los pacientes con la enfermedad tienen niveles elevados de hierro en el cerebro, en especial en la materia gris, y niveles decrecientes de ferritina, que sirve como mecanismo protector rodeando o formando un círculo alrededor del hierro y aislándolo. Otros científicos han sugerido que la enfermedad de Parkinson puede ocurrir cuando una toxina externa o interna destruye selectivamente las neuronas dopaminérgicas. Un factor de riesgo ambiental tal como la exposición a pesticidas, o una toxina en el suministro de alimentos, es un ejemplo de la clase de desencadenante externo que pudiera, hipotéticamente, ocasionar la enfermedad de Parkinson. La teoría tiene entre sus apoyos el hecho de que algunas toxinas, tales como 1-metil-4-fenil-1,2,3,6, -tetrahidropiridina (MPTP) inducen síntomas similares a los de la enfermedad de Parkinson así como lesiones en las neuronas de la materia gris en los seres humanos y en animales. Sin embargo, hasta la fecha, ninguna investigación ha proporcionado prueba definitiva de que una toxina sea la causa de la enfermedad. Una teoría relativamente nueva explora el papel de los factores genéticos en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson. De un 15 a un 25 por ciento de los pacientes de Parkinson tienen un familiar cercano que ha experimentado síntomas de Parkinson. Después de que los estudios en animales demostraran que MPTP interfiere con el funcionamiento de las mitocondrias dentro de las células nerviosas, los investigadores se interesaron en la posibilidad de que el deterioro en el ADN de las mitocondrias puede ser la causa de la enfermedad de Parkinson. Las mitocondrias son orgánulos esenciales que se encuentran en todas las células animales que convierten la energía de los alimentos en combustible para las células. Por último, otra teoría propone que la enfermedad de Parkinson ocurre cuando, por causas desconocidas, el desgaste de las neuronas productoras de dopamina normal, relacionado con la edad, se acelera en ciertas personas. Esta teoría se sustenta en el
  • 16. conocimiento de que la pérdida de mecanismos protectores antioxidativos está asociada con la enfermedad de Parkinson y el envejecimiento. Muchos investigadores creen que una combinación de estos cuatro mecanismos - daño oxidativo, toxinas ambientales, predisposición genética y envejecimiento acelerado - finalmente se identificarán como causas de esta enfermedad. [editar] Diagnóstico El diagnóstico de EP, que es puramente clínico (no existen marcadores biológicos), puede llegar a revestir una gran complejidad. Esta dificultad en la diagnosis es corriente que aparezca en los primeros estadios de la enfermedad, cuando los síntomas que el paciente presenta pueden ser atribuidos a otros trastornos. Consecuencia directa de esto hecho es la elaboración de diagnósticos erróneos. No existe ninguna prueba de laboratorio o estudio radiológico que permita diagnosticar la enfermedad, pero es frecuente que se realicen analíticas sanguíneas con el objetivo de descartar otros posibles trastornos, como el hipotiroidismo (al igual que EP, conlleva una ralentización en los movimientos), una disfunción hepática o patologías autoinmunes. Por otra parte, las técnicas de imagen cerebral, como son la resonancia magnética, la tomografía por emisión de positrones o la tomografía por emisión de fotón único, son eficaces a la hora de excluir otras dolencias que desencadenen síntomas parecidos a los de EP, como un accidente cerebrovascular o un tumor cerebral. Resulta habitual que los facultativos formulen preguntas al paciente con las que pretenden dilucidar si este consumió alguna clase de estupefaciente o si estuvo expuesto a virus o toxinas medioambientales, para así determinar si un factor específico pudo haber sido la causa de un parkinsonismo. Es objeto de observación la actividad muscular del paciente durante un periodo de tiempo, pues con el avance de la enfermedad los trastornos motores específicos se vuelven más evidentes. [editar] Tratamiento El tratamiento de la enfermedad de Parkinson consiste en mejorar, o al menos mantener o prolongar la funcionalidad del enfermo durante el mayor tiempo posible. En la actualidad, el tratamiento puede ser de tres tipos (aunque son viables combinaciones): farmacológico, quirúrgico y rehabilitador. Fórmula desarrollada de la dopamina. Muchos de los síntomas característicos de la enfermedad de Parkinson son debidos a una deficiencia de dopamina en el cerebro, pero el suministro de este neurotransmisor al paciente con el objetivo de reponer las reservas agotadas no resulta eficaz, puesto que la dopamina no puede pasar del torrente sanguíneo al cerebro. Por ello, los fármacos que se emplean en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson (fármacos anti- parkinsonianos) usan otras vías para restituir de forma temporal la dopamina en el citado órgano o bien, imitan las acciones de la misma. Pese al optimismo reinante en un principio, ninguno de los fármacos usados en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson actúa sobre la progresión de la enfermedad.
  • 17. En la actualidad, los fármacos más usados son levodopa y varios agonistas de dopamina, aunque también tienen cierta relevancia otros como la selegilina (inhibidor de la MAO-B), la amantadina (liberador de dopamina) o la benzatropina (antagonista del receptor muscarínico de la acetilcolina). [editar] Levodopa La levodopa, un fármaco oral que se introdujo en 1967 para tratar afecciones tales como la bradicinesia, la rigidez o el temblor, es el fármaco anti-parkinsoniano que reporta una mayor eficacia en la actualidad. Generalmente se combina con carbidopa o benseracida, lográndose con esto una reducción en las dosis necesarias y un amortiguamiento de los efectos secundarios periféricos. La estructura que la levodopa presenta permite que esta penetre en el cerebro, donde se sobreviene la transformación en dopamina, aunque cuando se administra En torno a un 80% de los pacientes tratados con levodopa manifiesta una mejoría inicial, sobre todo en lo referido a rigidez e hipocinesia, mientras que un 20% de las personas llega a recuperar por completo la función motora. [editar] Agonistas dopaminérgicos Fórmula desarrollada de la bromocriptina. La efectividad de los agonistas de la dopamina sobre el control de los síntomas, especialmente sobre la bradicinesia y la rigidez, es sensiblemente menor que la de la levodopa, pero esto queda en parte compensado por una vida media más larga y una menor incidencia de desarrollo de fenómeno «encendido-apagado» y discinesias.[Nota 2] Con la excepción de la cabergolina, el resto pueden usarse en monoterapia o asociados a levodopa. La utilización de estos fármacos se está estendiendo cada vez más como tratamiento único en los estadios tempranos de la enfermedad de Parkinson, siempre y cuando no se presente un predominio de temblor, con la finalidad de retrasar lo máximo posible la introducción de levodopa.[8] La bromocriptina, un derivado de los alcaloides del Claviceps purpurea, es un potente agonista de la dopamina en el sistema nervioso central. Inhibidor de la adenohipófisis, fue usado inicialmente para tratar afecciones como la galactorrea o la ginecomastia, pero con posterioridad fue constatada su eficacia en la enfermedad de Parkinson. Su acción se prolonga más en el tiempo que la de la levodopa, de modo que no es necesario administrarla con tanta frecuencia. Se esperaba que la bromocriptina fuese eficaz en aquellos pacientes que dejasen de responder a levodopa por pérdida de neuronas dopaminérgicas, pero este hecho todavía no ha sido confirmado. Entre sus efectos adversos sobresalen las náuseas y vómitos, pero también se pueden presentar otros tales como congestión nasal, cefalea, visión borrosa o arritmias.[9] Otros agonistas dopaminérgicos son la lisurida, cuyos efectos adversos son parecidos a los de la bromocriptina, su administración es parenteral y actualmente no esta aproada para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson en EUA solo en Europa; la pergolida, que es el más potente y uno de los que más vida media presenta, sin embargo este medicamento fue retirado en marzo del 2007 del mercado estadounidense por su asociación con valvulopatías cardiacas; el pramipexol, un compuesto no ergolínico que produce efectos clínicos de importancia sobre el temblor y la depresión; el ropirinol,
  • 18. que al igual que el anterior es un compuesto no ergolínico, pero a diferencia de este puede causar crisis de sueño; y la cabergolina, que es un derivado ergolínico, con una larga semivida de eliminación que permite administración única diaria. Cabe destacar que los tres últimos agonistas de los receptores de dopamina son los que más recientemente se han introducido en el panorama farmacológico. Qué es la osteoporosis? Es una enfermedad que se caracteriza por una disminución de la densidad de los huesos por pérdida del tejido óseo normal. El hueso está correctamente calcificado, pero existe menor cantidad de hueso por unidad de volumen. Esto conlleva una disminución de la resistencia del hueso frente a los traumatismos o la carga, con la consiguiente aparición de fracturas. El hueso es un tejido vivo, en constante renovación. Por un lado se forma hueso nuevo (formación ósea), y, simultáneamente, se destruye hueso envejecido (reabsorción ósea). Aparece osteoporosis cuando se rompe el equilibrio entre ambas, bien porque disminuya la formación de hueso nuevo, o bien porque aumente la reabsorción, o por ambas causas simultáneamente. ¿Cuáles son sus causas? Sólo en un pequeño porcentaje de los casos conocemos las causas de la osteoporosis. Son las osteoporosis secundarias, en las que ésta aparece como consecuencia de otra enfermedad. Es el caso de enfermedades endocrinológicas, como la diabetes, el hipertiroidismo o los hipogonadismos, enfermedades reumáticas, como la artritis reumatoide, enfermedades hematológicas como el mieloma o la mastocitosis, o los casos de osteoporosis relacionados con el uso de algunos fármacos como los corticoides o la heparina. Sin embargo, la gran mayoría de enfermos tienen una osteoporosis primaria, en la que distinguimos tres grandes grupos, la osteoporosis idiopática juvenil o del adulto, sin causa conocida, la osteoposis tipo I o postmenopáusica, en la que influye decisivamente la falta de estrógenos que se produce en la mujer en ese periodo de su vida, y la osteoporosis tipo II o senil, que es la producida por el envejecimiento. Existen también numerosos factores que aumentan la pérdida de masa ósea que acompaña la edad, y que, por tanto, multiplican el riesgo de padecer osteoporosis y sus consecuencias. Entre ellos cabe destacar la inmovilización o el sedentarismo, el tabaco y el alcohol. ¿A quién afecta esta enfermedad? Se trata de una enfermedad que puede afectar a cualquier persona. Con el paso de los años todas las personas van perdiendo masa ósea, por lo que la osteoporosis es especialmente frecuente a partir de los 70 años. También las mujeres en los primeros años después de la menopausia son un grupo especialmente afectado por esta enfermedad. ¿Cuáles son los síntomas que produce? La osteoporosis no produce síntomas, no duele ni causa ninguna alteración en sí misma. Sin embargo, al producirse gran fragilidad en los huesos, aparecen con gran frecuencia fracturas óseas, que son las que condicionan los síntomas en estos enfermos. Las fracturas más frecuentes en la osteoporosis de la mujer postmenopáusica son las fracturas vertebrales, que producen dolores muy agudos en la espalda y condicionan la aparición progresiva de deformidades de la misma, fundamentalmente disminución progresiva de la talla por aplastamientos vertebrales. Este dolor puede dar paso a un dolor sordo y más continuo, producido por microfracturas, y que muchas veces es el síntoma que lleva al diagnóstico. La osteoporosis del anciano produce típicamente fracturas en los huesos largos, sobre todo en la muñeca, y más aún en el fémur, siendo la responsable de las típicas fracturas de cadera de las personas mayores. ¿Cómo se diagnostica? No existen alteraciones de los análisis básicos que permitan hacer el diagnóstico. Aun cuando el diagnóstico de certeza se obtiene con el estudio de la biopsia del hueso, en la práctica habitual se utilizan diversas técnicas radiológicas para el diagnóstico, que además son también útiles para valorar la
  • 19. evolución de la enfermedad y la respuesta al tratamiento. Las más inespecíficas son las radiografías simples de los huesos afectados, que muestran osteoporosis cuando ésta ya está bastante avanzada. En los últimos años se han introducido los distintos modelos de densitómetros, que son capaces de medir la densidad del hueso respecto a un patrón determinado. ¿Cómo se trata la osteoporosis? Como medidas generales, es necesario hacer mención de la dieta, rica en calcio y baja en proteínas, la abstención de tóxicos como el tabaco y el alcohol, y el ejercicio físico habitual. Cuando la dieta no garantiza una cantidad adecuada de calcio, deben administrarse suplementos, teniendo en cuenta que las necesidades de calcio son de unos 1000 mg al día, y aumentan en el embarazo o en la menopausia. La vitamina D facilita la absorción y utilización del calcio, por lo que en muchas ocasiones se administra asociada al mismo. En el tratamiento de la osteoporosis, y también en su prevención, se utilizan fármacos que disminuyen la reabsorción de hueso. Entre ellos se encuentran la calcitonina y los bisfosfonatos. Los estrógenos, y también los moduladores selectivos de los receptores estrogénicos como el raloxifeno, se utilizan en la osteoporosis postmenopáusica, sólos o asociados a alguno de los anteriores. Aunque teóricamente el flúor es un fármaco que puede aumentar la formación de hueso, el hueso producido parece tener una menor calidad y, por tanto, una menor resistencia, por lo que su uso no se ha extendido y no existen en España preparados disponibles. Recientemente se ha introducido en el tratamiento un análogo de la hormona paratiroidea cuya acción es también el estímulo de la formación de hueso, y que está indicado en el tratamiento de la osteoporosis postmenopáusica. Es una enfermedad en la que el hueso se vuelve más poroso, aumentado el número y la amplitud de las celdillas que existen en su interior. Por este motivo, los huesos se vuelven más delgados y frágiles y resisten peor a los traumatismos, fracturándose con facilidad. Las localizaciones más frecuentes de fracturas son: muñeca, cadera y vertebras. ¿Se puede prevenir? La prevención tiene como objetivos conseguir un buen pico de masa ósea e intentar reducir la pérdida de masa ósea. El primer objetivo para prevenir la osteoporosis consistirá en alcanzar una buena cantidad de masa ósea al llegar a la época de la madurez esquelética (30-35 años). Alimentación: existe una serie de hábitos que suponen un factor de riesgo para la osteoporosis, como son el tabaco, alcohol, café, dietas ricas en proteínas y dietas vegetarianas. El calcio en la dietaparece ser de extraordinaria importancia en cuanto a los niveles de masa ósea desarrollada, dede el periodo de crecimiento hasta la tercera década de la vida. La ingesta de calcio debe ser adecuada, durante la época de crecimiento y consolidación ósea no debe ser menor de 1 g/día. Las fuentes naturales de calcio se encuentran en la leche, yogur, quesos, vegetales, etc. Cuando la dieta no aporta suficiente cantidad de calcio, entonces será necesario tomar suplementos de calcio, asociados o no a la vitamina D (vitamina que aumenta la reabsorción del calcio).

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