Oficiosdelcomunicador
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×
 

Like this? Share it with your network

Share

Oficiosdelcomunicador

on

  • 387 views

Aqui podras encontrar en el texto los oficios del comunicador

Aqui podras encontrar en el texto los oficios del comunicador

Statistics

Views

Total Views
387
Views on SlideShare
387
Embed Views
0

Actions

Likes
0
Downloads
0
Comments
0

0 Embeds 0

No embeds

Accessibility

Categories

Upload Details

Uploaded via as Adobe PDF

Usage Rights

© All Rights Reserved

Report content

Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
  • Full Name Full Name Comment goes here.
    Are you sure you want to
    Your message goes here
    Processing…
Post Comment
Edit your comment

Oficiosdelcomunicador Document Transcript

  • 1. The tasks of the Journalist Los oficios del comunicadorThe present paper evaluates the diverse career choices En el presente ensayo se evalúan los oficios del comu-of a journalist in three problematic fields: competence nicador a la luz de tres ámbitos problemáticos: lasand trades, agencies of validation and the dynamics competencias y los oficios, las agencias de legitimaciónof transformation. y las dinámicas de transformación. Se defiende la tesis The article explores the implications of a qualitative de un cambio cualitativo, desde un comunicador-redefinition of a journalist’s role -from being a mere intermediario hacia un comunicador-mediador, quejournalist-intermediary to a journalist-mediator. The asume como base de su acción las asimetrías y lasjournalist is thus seen as one who assumes the asym- desigualdades sociales y culturales, al participar comometries as well as the social and cultural inequalities actor en la construcción de una sociedad democrática.as the basis of his profession while allowing him to be Se subraya en este contexto que, frente a las tecnologíasactively involved in the construction of a democratic incorporadas a los medios de comunicación, el ejerciciosociety. Finally, it is argued that journalists should del comunicador debe comportar más inquietudes edevelop a more critical and inquisitive attitude in the interrogantes que respuestas.light of their redefined role and the media’s increasinguse of technology.Keywords: Journalist-occupations, mediator, inter- Palabras clave: oficios del comunicador, mediador,mediary, communication technology, massmedia, intermediario, tecnologías de la comunicación, medioscommunication-democracy, communication-culture, de comunicación, comunicación y democracia, comu-communication-education. nicación y cultura, comunicación y educación.Search Tags: Occupational qualifications, Informa- Descriptores: Competencia profesional, Tecnologíastion and communications technologies, Sociology of de la información y la comunicación, Sociología de lacommunication. comunicación.Submission Date: March 28th, 2011 Recibido: Marzo 28 de 2011Acceptance Date: May 31st, 2011 Aceptado: Mayo 31, 2011Origen del artículoEste artículo fue publicado en el 2005, en Co-herencia, la revista de Humanidades de la Universidad EAFIT,Medellín, Colombia, en el número 002, de enero a junio, en las páginas 115 a 143. Por la pertinencia temáticay la relevancia del texto, se reproduce en este número de Signo y Pensamiento, con la autorización del autor yde los editores.18
  • 2. Jesús Martín-Barbero* Los oficios del comunicador Debemos realizar un acto de violencia: obligar a que el mundo tome en consideración cuestiones de las que ha sido inconsciente y rechazar o evitar que esta inconsciencia del mundo haga de él algo distante e incomunicado para nosotros. El intento de comunicar contravendrá su propósito. En este proceso de conversión f orzada reproduciremos la esperanza de la comunicación más remota. Zigmunt Bauman* Jesús Martín-Barbero. Español nacionalizado en Colombia. Es uno de los pensadores más importantes en el campo de la  comunicación, medios y cultura en América Latina. Doctorado en Filosofía, por la Universidad de Lovaina (Bélgica), y posdoc- torado en Antropología y Semiótica, por la Escuela de Altos Estudios (París, Francia). Se ha desempeñado como asesor de po- líticas culturales en la Organización de las Naciones Unidas para la Cultura, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y el Convenio Andrés Bello (CAB), y fue fundador y director del Departamento de Comunicación de la Universidad del Valle (Cali, Colombia). Su obra está compuesta por numerosos libros y artículos, entre los que sobresalen Comunicación masiva: discurso y poder (1978), De los medos a las mediaciones (1987) y Oficio de cartógrafo (2002). Doctor Honoris Causa en Comunicación, por la Pontificia Universidad Ja- veriana, en Bogotá, Colombia, y la Universidad Nacional de Rosario, en Argentina. Correo electrónico: jemartin@cable.net.co. 19
  • 3. Signo y Pensamiento 59 · Eje Temático | pp 18 - 40 · volumen XXXI · julio - diciembre 2011IntroducciónLo que sigue es un ensayo cruzado con un mani-fiesto1. Hablo de ensayo en su acepción teatral,aquella en que ensayar equivale a una previa puestaen escena de los gestos y los tonos, las figuras, lasposiciones y las acciones de una obra cuyo libretose halla escrito, pero debe convertirse en repre-sentación visible y audible. Manifiesto es aqueltipo de texto en el que se dibujan con libertad yradicalidad los trazos de un proyecto político y/ocultural. Los oficios del comunicador es ademásun texto en su más fuerte sentido, ya que se hallatejido con fragmentos de textos escritos y publi-cados a lo largo de muchos años, pero juntos aquípor primera vez, y reescritos en su conjunto parahacernos cargo de las preocupaciones actuales. El proyecto que moviliza esta reflexión es elque lleva del comunicador-intermediario —voz desu amo, ilusionista que cree poder hacer comunicara los que mandan con los que sufren sus abusos,o a los creadores y a los consumidores, sin queen esas relaciones de poder nada cambie; ilusoque se cree que comunicando a las gentes puedeahuyentar los conflictos y que todo siga igual— alcomunicador-mediador, que es aquel otro que cinantes proezas de la tecnología, que prometenasume como base de su acción las asimetrías, las el reencantamiento de nuestras desencantadas ydesigualdades sociales y culturales, que tensionan/ desazonadas vidas. Y, ¿qué estamos haciendo losdesgarran toda comunicación, y entiende su oficio responsables de su formación por salir al caminocomo el trabajo y la lucha por una sociedad en la de esas confusiones, desazones y fascinaciones?que comunicar equivalga a poner en común, o sea, Que nadie espere recetas. En lo que sigue, más quea entrar a participar y ser actores en la construcción puntuales respuestas, lo que se encontrará es unde una sociedad democrática. dibujo de los contornos de la situación y el esbozo No puede resultar extraño que, desconcerta- de algunas pistas.dos por la vastedad y gravedad de los problemasque hoy entrañan los procesos y medios de comu- 1. La inapelable, pero ambigua centralidadnicación, y tironeados por la multiplicidad de figu- de la comunicación en la sociedad actualras que hoy suscita su ejercicio —desde los magosde la publicidad y las vedettes de telenovela, hasta En nuestras sociedades experimentamos cada díalos animadores de los superprogramas, pasando con más fuerza que los logros y fracasos de los pue-por los periodistas estrella y los expertos enefectos especiales de audio o de video—, muchosaspirantes a comunicadores se sientan perdidos, 1.  Este artículo recoge las reflexiones llevadas a cabo por elconfundidos, apáticos ante la reflexión y tentados autor a lo largo de su trabajo como investigador, en rela-de dejarse seducir por lo que más brilla: las fas- ción con la condición del comunicador como profesional.20
  • 4. Jesús Martín-Barbero | Los oficios del comunicadorblos en lucha por defender y renovar su identidad cuencia bien rentables para empresas “nacionales”y autonomía se hallan ligados con las dinámicas y de la industria cultural, a las que la mediocridadbloqueos en la comunicación. Pero decir comuni- de sus producciones, o una mala administración,cación es hablar de procesos cargados de sentidos han llevado a la crisis. Así mismo, las posiciones deprofundamente antagónicos. Pues, por un lado, la indiferencia o de rechazo de la élite intelectual acomunicación significa hoy el espacio de punta de tomar en serio las transformaciones culturales quela modernización, el motor mismo de la renovación se producen desde los medios masivos encubrenindustrial y las transformaciones culturales que nos una obstinada y útil idea de cultura, con la quehacen contemporáneos del futuro, ya que, asociada legitiman el derecho a decidir lo que es cultura.con el desarrollo de las tecnologías de la información, La distancia que en el mundo desarrolladola comunicación nos proporciona la posibilidad de ha mantenido gran parte de la intelectualidadalcanzar al fin el tren de la definitiva modernización frente a las industrias culturales se ha convertidoindustrial, de la eficacia administrativa, de las innova- con frecuencia en nuestros países, periféricos yciones educativas, y hasta del avance democrático que dependientes, en una esquizofrenia que resultaentrañarían las virtualidades descentralizadoras de de responder al imperialismo norteamericano conla informática. Pero, por otro lado, la comunicación un complejo cultural de europeos, que se expresaes también hoy sinónimo de lo que nos manipula y en un extrañamiento profundo de los mestizajesengaña, de lo que nos desfigura políticamente como y las dinámicas culturales que viven las mayoríaspaís y de lo que nos destruye culturalmente como de nuestros países. La parte que le correspondepueblos. Asociada con la masificación que hacen a la dinámica y a la lógica de las comunicacio-los medios, la comunicación sigue significando, nes masivas en la conformación de los nuevospara buena parte de la izquierda, la punta de lanza modos en que experimentamos lo nacional o lodel imperialismo y la desnacionalización, y para la latinoamericano es cada vez mayor. Pues en losderecha, la expresión más visible de la decadencia medios de comunicación no solo se reproduce unacultural y la disolución moral. ideología, también se hace y se rehace la cultura de Desde ambas percepciones, la comunicación las mayorías; no solo se consagran formatos, sinoaparece como un espacio catalizador de grandes que se recrean géneros, en cuya trama narrativa,esperanzas y temores, de ahí que se haya convertido escenográfica y gestual trabajan bien mezcladosen el escenario de las convergencias más extrañas el imaginario mercantil y la memoria cultural.y de las complicidades más cínicas. Entre los que Por otro lado, nos encontramos envueltos porse proclaman defensores de los derechos colectivos un ambiente de intereses que, combinando desca-y los mercenarios de los intereses más privados — radamente el más grande optimismo tecnológicocomo es constatable cada vez que se intenta sacar con el más radical pesimismo político, convierte eladelante en nuestras instituciones legislativas unas poder de los medios en la omnipresencia media-mínimas políticas de comunicación realmente dora del mercado. Pervirtiendo el sentido de lasdemocráticas—, o entre los más aguerridos críti- demandas políticas y culturales, que encuentrancos de la manipulación y la alienación ideológica, de algún modo expresión en los medios, se deslegi-a nombre de los intereses de las mayorías, y los tima cualquier cuestionamiento de un orden socialdefensores del elitismo y el paternalismo más ran- al que solo el mercado y las tecnologías permitiríancio, como es comprobable cada vez que se reabre el darse forma. Interesado ambiente que nos sumergedebate sobre el sentido y el alcance de unas políticas en una creciente oleada de fatalismo tecnológico,culturales realmente públicas. frente al cual resulta más necesario que nunca Los gestos y los gritos de la retórica naciona- plantearse la pregunta sobre cómo asumir ellista, que satura los discursos contra la invasión de lo espesor social y perceptivo que hoy revisten lasextranjero en los medios masivos, resultan con fre- tecnologías comunicacionales —sus modos trans- 21
  • 5. Signo y Pensamiento 59 · Eje Temático | pp 18 - 40 · volumen XXXI · julio - diciembre 2011versales de presencia en la cotidianidad desde el nacionales o locales— en el espacio/tiempo deltrabajo al juego, sus espesas formas de mediación, mercado y las tecnologías globales.tanto del conocimiento como de la política—, sin En el mismo sentido, necesitamos estudiar elceder al realismo de lo inevitable que produce la lugar estratégico que ha pasado a ocupar la comu-fascinación tecnológica, y sin dejarse atrapar en la nicación en la configuración de los nuevos modeloscomplicidad discursiva que enlaza la moderniza- de sociedad, y su paradójica vinculación tantoción neoliberal —que proclama al mercado como con el relanzamiento de la modernización —víaúnico principio organizador de la sociedad en su satélites, informática, videoprocesadores—, comoconjunto— con el saber tecnológico, según el cual, con la desconcertada y contradictoria experienciaagotado el motor de la lucha de clases, la historia de la tardomodernidad.habría encontrado su recambio en los avatares dela información y la comunicación. 2. Notas para la construcción de un mapa La centralidad indudable que hoy ocupan de los oficios del comunicadorlos medios en nuestras sociedades resulta des-proporcionada y paradójica en países —como los Al tener como campo de referencia procesos estra-nuestros— con necesidades básicas insatisfechas tégicos de la vida política y cultural, los estudiosen el orden de la educación o la salud, y en los que de comunicación se hallan marcados por hechosel crecimiento de la desigualdad atomiza nuestras que rebasan la dinámica propia de las disciplinassociedades y deteriora los dispositivos de comuni- que los integran: por una parte, lo reciente de sucación; esto es cohesión política y cultural. Y, “des- constitución como campo académico y la fuertegastadas las representaciones simbólicas —afirma incidencia de la revolución tecnológica en la con-el politólogo chileno Norbert Lechner—, no logra- formación y acelerada transformación de sus obje-mos hacernos una imagen del país que queremos, tos de estudio; y, por otra, la constante interaccióny por ende, la política no logra fijar el rumbo de los entre las variaciones sociales, los cambios culturalescambios en marcha”. De ahí que nuestras gentes y políticos, y las modificaciones que en una pers-puedan con cierta facilidad asimilar las imágenes pectiva histórica van teniendo las comunicacionesde la modernización y no pocos, de los cambios en el mundo y en nuestros países. La formación detecnológicos, pero solo muy lenta y dolorosamente comunicadores se ha visto así permanentementepueden recomponer sus sistemas de valores, de desgarrada entre una tendencia fundamentalistanormas éticas y virtudes cívicas. Todo lo cual nos y otra practicista.está exigiendo pensar que lo que en los procesosy las tecnologías de comunicación está en juegoes la emergencia de una razón comunicacional,cuyos dispositivos —la fragmentación que dislocay descentra, el flujo que globaliza y comprime, laconexión que desmaterializa e hibrida— agencianel devenir mercado de la sociedad. Frente al “consenso dialogal” en el que Haber-mas ve emerger la razón comunicativa, descargadade la opacidad discursiva y la ambigüedad políticaque introducen la mediación tecnológica y mercan-til, lo que estamos necesitando pensar es la hegemo-nía comunicacional del mercado en la sociedad: lacomunicación convertida en el más eficaz motor deldesenganche e inserción de las culturas —étnicas,22
  • 6. Jesús Martín-Barbero | Los oficios del comunicador El recorrido de esos estudios en AméricaLatina muestra las dificultades que encuentra aúnla articulación de lo abordado en la investigacióncon lo tematizable en la docencia, así como lalenta consolidación en propuestas curriculares dela interacción entre avance teórico y renovaciónprofesional. Por otra parte, al no estar integradopor una disciplina, sino por un conjunto de saberesy prácticas pertenecientes a diversas disciplinas ycampos, el estudio de la comunicación presentadispersión y amalgama, especialmente visibles enla relación entre ciencias sociales y adiestramien-tos técnicos. De ahí la tentación tecnocrática desuperar esa amalgama fragmentando el estudio yespecializando las prácticas por oficios, según losrequerimientos del mercado laboral. Pero atender por una fragmentación que, apoyada en la simul-únicamente los referentes empíricos que parecen taneidad del hecho con la cámara, constriñe ladominar el mercado laboral nos ubica ante un mapa duración de los acontecimientos, en una actualidadprofesional no solo estrecho, sino engañoso, ya que que se devora cada día más velozmente a sí misma,en él no son directamente visibles los diferentes tipos por la equivalencia de todos los discursos, porde cambios que atraviesa la profesión y sus oficios. la interpenetración de los géneros —noticioso/ Donde el mercado señala la plana y persistente opinión/publicitario— y por una estética de lo efí-presencia de periodistas, publicistas y críticos o mero y lo light. Y todo ello mientras el periodismoalternativos, lo que necesitamos comprender es el de investigación se muere de muerte antinatural, essentido y alcance del terremoto que emborrona decir, cuando más lo están necesitando nuestrosy disloca las figuras profesionales, tanto desde países. Así, la crónica y el reportaje tienden ael ámbito de los saberes como de las prácticas. desaparecer, sustituidos por los nuevos discursosTomemos como ejemplo el periodismo. Una pista que posibilitan la teleinformación, y los livianos ydecisiva para entender lo que está pasando es la ágiles formatos que permite la edición electrónica.que proporciona la transformación del lenguaje Hay una sospechosa coincidencia de lay los discursos del periodismo en los últimos transformación informática del periodismo conaños. Hablo de transformación para señalar la la reorganización del mercado publicitario y laenvergadura de unos cambios producidos por el penetración del marketing editorial en las salasentrecruzamiento de las innovaciones tecnológicas, de redacción. El escenario de la informacióncon modificaciones de fondo en las formas de asiste a una paradójica “desprofesionalizaciónrepresentación política y con las nuevas media- del oficio”, afirma Mauro Wolf, pues el aumentociones que el mercado introduce en la fabricación electrónico de los flujos informativos dislocay escenificación de la noticia. Y partiendo de la seriamente la identificación y el uso de las fuentes.televisión como “modelo” del sentido que están El acrecentamiento de la cantidad no se traducetomando las transformaciones del lenguaje perio- en una mejor verificación ni en un aumento deldístico —porque en muchos aspectos también para control cruzado, que era la marca más cierta dela prensa y la radio el modelo lo está poniendo la la profesionalidad del periodista, sino que relaja eltelevisión—, lo que encontramos es la realización control, al convertir el contexto del evento en unde la profecía de Lyotard sobre la muerte de los mero collage de pedazos sacados de otros artículos“macrorrelatos”, en la versión de “relatos largos”, sobre el mismo evento. 23
  • 7. Signo y Pensamiento 59 · Eje Temático | pp 18 - 40 · volumen XXXI · julio - diciembre 2011 Estamos pues ante una carrera cuyo perfilacadémico y profesional —mal que les pese a losque siguen creyendo que el “verdadero oficio” delperiodista es uno solo, e idéntico al de hace cin-cuenta años— se está viendo sometido a tensionesmuy nuevas, provenientes tanto de una sociedaden la que la comunicación media hoy profundoscambios en la política y la cultura, como deempresas de comunicación que están perdiendoaceleradamente su perfil de empresas político-culturales, para convertirse en conglomeradoseconómicos, para los que lo que de veras cuentaes el rating, es decir, el negocio. Para captar las profundas transformacionesque presenta el mapa del campo profesional, campoque se halla sin duda estrechamente ligado con elmercado laboral —pero que no por ello se con- práctica que teórica y operan por medio de lasfunde con él—, necesitamos plantearnos al menos ideologías profesionales que cada escuela legitimatres ámbitos de cambio en su conformación; los de: y de los modelos pedagógicos que guían el proceso docencia/aprendizaje. Así:a.  ompetencias y oficios: qué saberes y destrezas C conforman el bagaje básico en las diferentes a.  as ideologías profesionales no son evidente- L figuras que hegemonizan el campo de la comu- mente una creación de la escuela, sino el lugar nicación en el país. de ósmosis entre las imágenes que sobre el oficiob.  gencias de legitimación: cuáles son las instan- A produce el mercado y proyectan los profesionales cias que promueven o devalúan esas competen- de la comunicación, y las expectativas de trabajo cias y oficios —las empresas de comunicación, que las universidades movilizan. Vamos a señalar las organizaciones gremiales, las instituciones las cuatro ideologías que nos parecen predomi- estatales, las universidades, etc.—, y ¿cuál es nantes en las escuelas de comunicación. La de el peso relativo de cada una de ellas? empleado, cuyo horizonte vital es el de la seguri-c.  inámicas de transformación: desde qué fuer- D dad laboral y el ascenso social, y cuya expectativa zas, movimientos y actores sociales —políticos, profesional es la de ejecución o administración. tecnológicos, educativos, intelectuales, artísti- La de investigador, que teniendo como ubicación cos— se activan cambios en las competencias ideal las instituciones académicas, identifica su del comunicador, y ¿cuáles son las líneas de trabajo primordialmente con el análisis, la crítica transformación y los rasgos principales de las y la docencia. La de animador o promotor, cuya figuras profesionales emergentes? ubicación suele encontrarse en las instituciones públicas o en las organizaciones comunales, y Ese primer mapa necesita ir acompañado de cuyo horizonte de trabajo es la planificación yuna cartografía que permita diferenciar y evaluar promoción de actividades que alienten la partici-los modelos de formación que no son legibles en pación comunitaria. La del artista o creador, cuyoel texto de los planes de estudio, ya que lo que horizonte primordial es el de la autonomía de suen ellos se encuentra son principios abstractos y trabajo, lo que, ya sea en la empresa privada o enadhesiones a valores generales. Los modelos de la institución pública, lo identifica con el diseño,formación tienen un modo de existencia más la experimentación y la producción innovadora.24
  • 8. Jesús Martín-Barbero | Los oficios del comunicador Si en las escuelas de comunicación el que predominó durante mucho tiempo fue el modelo humanista —las instituciones académicas de la Iglesia fueron pioneras en la implantación de los estudios de comunicación en América Latina, y su influencia pedagógica sigue siendo notable—, hoy asistimos a su desplazamiento, pero no por el modelo racionalista, sino por el tecnicista. De ahí que uno de los debates más importantes en nuestro campo sea el que se plantea en torno a si el pre- grado debe formar un comunicador “generalista” o especialista. Debate trucado en buena medida, ya que los defensores del generalista suelen mezclar muy válidas razones de formación con prejuicios y posiciones moralistas acerca del papel y poder de las tecnologías en la sociedad, al tiempo que Es obvio que en la vida esas ideologías se los defensores del especialista mezclan una visión mezclan y que en tiempos de contracción eco- más moderna de la racionalidad tecnológica y las nómica, como los que atraviesa la mayoría de exigencias de diferenciación de saberes y oficios, nuestros países, la dificultad de conseguir trabajo con una enorme miopía social y política. Pero lo y la inseguridad laboral permean fuertemente que hoy está en juego en ese debate se sitúa en cualquier posición o actitud, pero también es otro lugar: el de la capacidad de las escuelas de cierto que esas ideologías, en forma de las expecta- comunicación para pensar lo que significa que tivas que la escuela estimula y prestigia o descarta la actual revolución tecnocientífica tenga como y desvaloriza, constituyen un componente fun- ámbito central los procesos y dispositivos de la damental en la formación de los comunicadores. comunicación y la información. ¿Están nuestrasb.  os modelos pedagógicos son un lugar de inte- L escuelas asumiendo el replanteamiento del estatuto racción entre las lógicas internas de la enseñanza del conocimiento y del aprendizaje que esa revo- y las culturas del conocer predominantes en la lución entraña y la reorganización de los oficios sociedad. El modelo más antiguo, y en cierta que impulsa? Porque el problema de fondo tiene medida y ámbitos el más “noble”, es el humanista, que ver entonces con la posibilidad de diseñar un que da la primacía a la formación “integral” de la proceso de formación, en el que la consolidación persona por encima de la adquisición de destrezas de la comunicación como ámbito de oficios no se e, incluso, de saberes, y que tiende a supeditar cual- haga a costa de perder el sentido analítico y crítico quier razón científica o política a la razón moral. que debe vertebrar el trabajo del comunicador. El modelo racionalista tiene como eje el saber científico de talante, si no positivista, al menos 3. Los saberes indispensables empirista: identifica la formación con la disci- plina de la mente y la adquisición del rigor en el Consolidada en los últimos años la propuesta de desarrollo del conocimiento. El modelo tecnicista un comunicador productor de comunicación, a lo tiene en la base la fragmentación de los saberes, que ahora nos enfrentamos es a la neutralización de ahí que formar se identifique con especializar, de su perfil social y su carácter de servicio público. y la tendencia a valorar, sobre cualquier otra El debate teoría/práctica ha dejado de ser la lucha estrategia pedagógica, las técnicas de aprendizaje entre teoricismo y pragmatismo, y se desplaza hoy y el desarrollo de saberes instrumentales. hacia otro terreno: el de la hegemonía teórica del 25
  • 9. Signo y Pensamiento 59 · Eje Temático | pp 18 - 40 · volumen XXXI · julio - diciembre 2011 se dejan tratar tan unificada y totalizadoramente, pues necesitamos pensar las estructuras para que la inteligibilidad de lo social no se disuelva en la fragmentación que introduce la percepción de la pluralidad sociocultural y la nueva sensibilidad por la diferencia. La cuestión de las estructuras —de propiedad económica y de poder político— sigue siendo esencial no solo para entender las condiciones de producción en nuestros países, sino para imaginar alternativas que no se agoten en el esteticismo o se desangren en el marginalismo. Lógicas de producción Al menos dos: la de la acumulación/rentabilidad del capital y la del proceso industrial. Con fuertes lazos de complicidad entre ambas, pero distintas. Haberlas confundido fue lo que convirtió la críticasaber tecnológico. La idea de información —aso- en huida, pues si la racionalidad de la producciónciada con las innovaciones tecnológicas— gana se agota en la del sistema, no hay otra forma deoperatividad y legitimidad científica, mientras la escapar a la reproducción que siendo impro-de comunicación se opaca o desplaza, y se aloja ductivos. Lo que fue “traducido” por Adorno yen campos aledaños. Dicho de otra manera, el aplicado a nuestro campo al afirmar textualmenteproblema de fondo ya no es la ponderación del que en la era de la comunicación de masas “elpeso que en la formación del comunicador deben arte permanece íntegro cuando no participa en latener los diversos saberes y destrezas, sino qué comunicación”. Ahora sabemos, sin embargo, quetipo de reflexión teórica e investigativa pueden tanto la reproducción como las transformacionesarticularse al “hacer comunicación”, sin quedar de la comunicación pasan por complejas redes deabsorbidas o neutralizadas por la razón tecnológica ideologías profesionales y corporativas, por estruc-y la “expansión” de la lógica mercantil a modelo turas jerarquizadas de decisión y diferenciaciónde sociedad. En otras palabras: ¿qué mediaciones de los oficios, por rutinas cotidianas y técnicas dede pensamiento deben ser trabajadas para que el trabajo que no son emanación del capitalismo, sinoanálisis y la crítica puedan vincularse creativa- condiciones operativas y dispositivos organizativosmente con el trabajo productivo del comunicador? de la producción industrial.Al menos cuatro: las estructuras de poder, laslógicas de producción, las dinámicas culturales y Dinámicas culturaleslas gramáticas discursivas. Nos referimos a las dinámicas de incorporaciónEstructuras de poder de las mayorías a la modernidad de la cultura audiovisual —y de las minorías a la informática—,Tematizadas más en términos de determinación mediante el desplazamiento de la producción decausal que de mediación, su estudio fagocitó cultura de las comunidades hacia institucionesdurante muchos años el sentido de las relaciones y aparatos especializados, y a su vez insertadosentre comunicación y sociedad. Pero hoy ni las en el movimiento de integración a la economía-figuras de lo social ni los modos de comunicación mundo. Dinámicas de fragmentación del hábitat26
  • 10. Jesús Martín-Barbero | Los oficios del comunicadorcultural de los pueblos y las naciones, mediante lafragmentación de los públicos, la multiplicaciónde los canales y la segmentación especializada delos consumos. Dinámicas de secularización delos mundos simbólicos, de desterritorializaciónde las demarcaciones culturales —culto/popular,moderno/tradicional, nacional/extranjero—, dehibridación de culturas y subculturas que danlugar a identidades nuevas, percibidas desde tem-poralidades más cortas y precarias.Gramáticas discursivasEntendiendo por tales las estrategias comunica-tivas en que se hace la ósmosis de las matricesestéticas y los formatos comerciales. Gramáticasconfiguradas por prácticas de enunciación deactores, situados tanto en la producción como enla recepción, y por formatos de sedimentación de exige transformar la docencia en un espacio desaberes narrativos, hábitos y técnicas expresivas. experimentación social, al posibilitar la aperturaGramáticas que dan lugar a una topografía de del trabajo académico a nuevos modos de relacióndiscursos movediza y en constante evolución, que con la “vida real”. Pues lo que torna “irreal”,viene exigida no solo por la renovación del capital especulativo y estéril el trabajo académico no esy las transformaciones tecnológicas, sino, también, la distancia indispensable que requiere la produc-por el movimiento permanente de las intertex- ción de conocimientos, sino la irrelevancia socialtualidades e intermedialidades que alimentan de los problemas que se abordan y el formalismolos diferentes géneros en los diferentes medios. de las soluciones tanto teóricas como prácticas.Gramáticas que son lugar de complejos entrama- Entendemos, entonces, por experimentación social,dos de residuos e innovaciones, de anacronías y las estrategias de encuentro de la escuela con lamodernidades de asimetrías comunicativas, que realidad comunicacional del país y la región, estoinvolucran, por parte de los productores, sofisti- es, la articulación de la docencia y la investigacióncadas “estrategias de anticipación”, y por parte de a proyectos de formulación de demandas socialeslos espectadores, la activación de competencias de y al diseño de alternativas.lectura y operadores de apropiación. Si la investigación formula las demandas, las También existe hoy un amplio consenso prácticas de producción podrán orientarse a daren las escuelas de comunicación en torno a la forma, o sea, a diseñar alternativas. Para adelan-necesidad de que la investigación supere el nivel tarnos a los malentendidos debemos aclarar quede la “generalidad denunciante”, para pasar a no estamos desconociendo la parte de aprendizajesser un ingrediente renovador del cómo y con técnicos y réplica de formatos en prensa, radioquién “hacer comunicación”. Se trata de una o televisión que requieren las prácticas. Lo queinvestigación que ayude a que la producción queremos plantear es que el productor de comu-responda a demandas de comunicación que, nicación que se forma en la universidad no puedeaunque mediadas por la industria cultural, den ser un mero ejecutor, sino algo bien distinto, unexpresión a necesidades colectivas y recojan diseñador, alguien capaz de concebir el procesomatrices culturales de raigambre popular. Lo que entero, que va desde la idea a la realización, 27
  • 11. Signo y Pensamiento 59 · Eje Temático | pp 18 - 40 · volumen XXXI · julio - diciembre 2011alguien que puede dar cuenta de lo que se quiere escuelas para asumir la dimensión productivacomunicar, de los públicos a quienes se dirige y de de la profesión, ¿no estaríamos devolviéndonoslos discursos en que deba expresarse. Pues el diseño a la época en que se confundía el estudio con latiene tanto de experiencia como de invención, no denuncia? Y bien, no. Lo que estamos propo-puede alimentarse de puro empirismo ni puede niendo es que, en la medida en que el espacio deconfundirse con el juego formal. la comunicación se torna cada día más estratégico, Y aclaremos también en qué sentido habla- decisivo para el desarrollo o el bloqueo de nues-mos de alternativas. Insisto en el plural para ir en tras sociedades, se hace más nítida la demandacontra de la tendencia a pensar que existe una social de un comunicador capaz de enfrentar laforma auténtica de lo alternativo. Es mucho el envergadura de lo que su trabajo pone en juego,esfuerzo por darles voz a los excluidos y por abrirle y las contradicciones que atraviesan su práctica,espacio a la expresión popular que hay detrás de la como lo revela la densa relación entre violenciallamada “comunicación alternativa”. Pero también e información, la incidencia de los medios enes mucho lo que ahí se ha agazapado de visión la legitimación de los regímenes de populismomaniquea y marginalista, cargada de residuos autoritario y la de las nuevas tecnologías en lapuristas y populistas: identificado con lo popular, reorganización de la estructura productiva, de lay esto a su vez con lo auténtico, lo alternativo sería administración pública e incluso en la “estructura”el mundo de la horizontalidad y la participación en de la deuda externa.sí mismas. Por eso, diseñar alternativas de comu- Y eso es lo que constituye la tarea básica delnicación es trabajar tanto por ampliar las voces intelectual: la de luchar contra el acoso del inme-y los géneros que caben en los medios masivos, diatismo y el fetiche de la actualidad, poniendocomo por potenciar la democratización que se contexto histórico, “profundidad” y distanciagesta en los proyectos de comunicación comuni- crítica, que le permita comprender y hacer com-taria. En uno u otro ámbito de lo que se trata es prender a los demás el sentido y el valor de lasde hacer efectiva la pluralidad, la diferencia que transformaciones que estamos viviendo. Frenteenriquece la sociedad y desde la que se construye a la crisis de la conciencia pública y la pérdida dela democracia. relieve social de ciertas figuras tradicionales del Todo lo anterior conduce a una propuesta que intelectual es necesario que los comunicadoresescandalizará a no pocos: los saberes que necesita hagan relevo y conciencia de que en la comuni-el comunicador son tanto los de su especializado cación se juega de manera decisiva la suerte de looficio como los generales y públicos del intelectual. público, la supervivencia de la sociedad civil y deDespués de todo el esfuerzo puesto en nuestras la democracia.28
  • 12. Jesús Martín-Barbero | Los oficios del comunicador4. Espacios y figuras del ejercicio profesional están reforzando —no creando, pues los medios sólo catalizan, refuerzan y alargan las tendenciasDelineo seguidamente la situación de algunos que vienen de los movimientos más profundos decampos de experiencia que son al mismo tiempo lo social— la sensación posmoderna de la muerteespacios laborales, en los que las transformaciones de las ideologías y de las utopías, porque ambasreplantean el sentido y el valor social de los oficios se hayan ligadas con otra temporalidad más larga,del comunicador. Son ellos el de la información, que hoy es emborronada por la pérdida de aquellala cultura y la educación. relación activa con el pasado que posibilitaba la conciencia histórica.La información: los desafíos del modelo hegemó- La autofabricación de presente por la informa-nico al periodismo independiente ción periodística está conllevando una profunda ausencia de futuro. Catalizando la sensación deFrente a la decisiva tarea que caracteriza la figura “estar de vuelta” de las grandes utopías, los mediosdel comunicador-mediador, la de saber tomar dis- se han constituido en un dispositivo fundamentaltancia de la prisa y el inmediatismo para introducir de instalación en un presente continuo, en unael análisis de lo que estamos viviendo, parecería secuencia de acontecimientos que, como diceque lo que los miedos e inseguridades del fin de Norbert Lechner, “no alcanza a cuajar en dura-siglo les solicitan a los medios es, por el contrario, ción”. En lugar de trabajar los acontecimientosfabricar presente. Y dedicados a ello, los medios como algo que sucede en un tiempo largo o pormasivos nos construyen un presente cada día más lo menos mediano, la información presenta losautista, que cree poder bastarse a sí mismo. Ello acontecimientos sin ninguna relación entre sí,significa en primer lugar que los medios están con- en una sucesión de sucesos —valga lo que ahítribuyendo a un debilitamiento del pasado, de la hay de redundancia como síntoma del autismoconciencia histórica, pues sus modos de referirse a de que hablaba antes— en la que cada aconteci-la historia son casi siempre descontextualizándola, miento acaba borrando al anterior, disolviéndoloreduciendo el pasado a una cita, y a una cita que no e impidiéndonos por tanto establecer verdaderases más que un adorno para colorear el presente con relaciones entre ellos. Y así se nos hace imposiblelo que Frederic Jameson ha llamado “las modas construir proyectos: “Hay proyecciones pero node la nostalgia”. proyectos”, añade Lechner; algunos individuos se El pasado deja de ser entonces parte de la proyectan, pero las colectividades no tienen dóndememoria, de la historia, y se convierte en ingre- asir el futuro. Sin proyectos, el futuro adquierediente del pastiche, esa operación que nos permite el rostro de la mera repetición, de la incesantemezclar los hechos, las sensibilidades y los textos reproducción del presente. Que es a lo que sede cualquier época, sin la menor articulación con refería ilusionada e ilusamente Fukuyama, conlos contextos y movimientos de fondo de esa época. su proclamación del “fin de la Historia”. Y sin unY un pasado así no puede iluminar el presente, ni mínimo horizonte de futuro no hay posibilidadrelativizarlo, ya que no nos permite tomar distan- de pensar cambios, haciendo entonces que lacia de lo que estamos viviendo en lo inmediato, sociedad patine sobre una sensación de sin-salida.con lo que contribuye a hundirnos en un presente Si la desesperanza de nuestra gente joven es tansin fondo, sin piso y sin horizonte. Los medios honda, es porque en ella se mixturan los fracasos 29
  • 13. Signo y Pensamiento 59 · Eje Temático | pp 18 - 40 · volumen XXXI · julio - diciembre 2011de nuestros países en sus intentos de cambio con televisión valen lo mismo. Extraña economía laesa otra sensación, más larga y general, de impo- de la información en radio o televisión, según latencia, que la ausencia de futuro introduce en la cual su costo en tiempo implica que la informaciónsensibilidad fin-de-siglo. —como la actualidad— dure cada vez menos. Asistimos a una forma de regresión que nos Hasta hace un siglo “lo actual” se medía ensaca de la historia y nos devuelve al tiempo del tiempos largos, pues nombraba lo que permanecíamito, el de los eternos retornos, y en el que el único vigente durante décadas; pero después la duraciónfuturo posible es entonces el que viene del “más se fue acortando, estrechando, y acabó dándoseallá”; no un futuro por construir por los hombres como eje la semana, después el día, y ahora lo actualen la historia, sino un futuro por esperar que nos es el instante —incesantemente repetido— en quellegue de otra parte. Es de eso de lo que habla coinciden el suceso y la cámara o el micrófono. Oel retorno de las religiones, de los orientalismos quizá sea al revés: lo actual es el instante que lanueva era y los fundamentalismos de toda laya. cámara convierte en suceso. ¿Cómo diferenciarlos?Es la nueva edad media que atisbaron, y de la que Vivimos así inmersos en un presente cada vez másempezaron a hablar Eco y sus amigos al comienzo comprimido, pues uno de los logros mayores delde los años setenta. Un siglo que parecía hecho desarrollo tecnológico a partir de la fibra óptica esde revoluciones —sociales, culturales— termina la compresión (¡no confundir con comprensión!),dominado por las religiones, los mesías y los salva- pues de lo que se trata es de meter y hacer circu-dores: “el mesianismo es la otra cara del ensimis- lar el máximo de información en el mínimo demamiento de esta época”, concluye Lechner. Ahí espacio, en el mínimo de espesor material. Con loestá el reflotamiento descolorido, pero operante de que el modelo tecnológico de la información —lalos caudillos y los pseudopopulismos. compresión que posibilita unos computadores al Claro que hay mucho por matizar, pues mien- tiempo más pequeños y con mayor capacidad detras la prensa, alguna prensa al menos, intenta aún almacenamiento a partir de chips cada vez másenlazar los hechos, hilarlos, ponerlos en contexto; diminutos y potentes— es el que está dando lala radio, y especialmente la televisión, trabajan pauta a la hora de configurar los criterios con quesobre la simultaneidad de tiempos y la instanta- valoramos la información social, política, cultural.neidad de la información que, posibilitadas porlas tecnologías audiovisuales y telemáticas, se hanconvertido en perspectiva, esto es, en modo de very de narrar. Los medios audiovisuales aplastan latemporalidad sobre la instantaneidad. A lo quehoy llaman los medios actualidad es a la toma endirecto o sus equivalentes. Y esa simultaneidadentre acontecimiento e imagen, entre suceso ynoticia, es la que le exige a la radio o la televisióncortar cualquier programa para conectarnos conel presente de lo que está pasando —atencióna ese verbo pasar, pues se trata de un presenteque no tiene reposo, sino que pasa y pasa a todavelocidad—, exigiendo también que el tiempo enpantalla de cualquier acontecimiento sea ademásinstantáneo y equivalente: tanto dura una masacrede indígenas o campesinos como un suceso defarándula, pues en la economía del tiempo de la30
  • 14. Jesús Martín-Barbero | Los oficios del comunicador Lo que trasladado al campo de la memoria “No hay memoria sin conflicto” significa quesignifica que la que ahora vale ya no es la de “los por cada memoria activada hay otras memoriasviejos de la tribu”, la memoria cultural, que no es reprimidas, desactivadas, enmudecidas; por cadaacumulativa, sino conflictiva, articulada sobre los memoria legitimada hay montones de memoriastiempos largos de la historia y preñada de sentido, excluidas. Las madres de la Plaza de Mayo sonsino la que cabe en el computador, la memoria una memoria reprimida, sin legitimidad, conti-instrumental y operativa. Que es hoy la memoria/ nuamente devaluada por los medios, salvo algunosmodelo para los medios, la que funcionaliza el pocos que han sido capaces de acompañarlas desentido de los hechos a los intereses del tiempo ren- cuando en cuando. Incluso la mayoría de los inte-table, la conversión de la memoria en rentabilidad lectuales están hartos de las madres de la Plaza deinformativa, la transformación de la actualidad Mayo, hartos de esas “viejas que no son capacesen desmemoria. Pues la actualidad no soporta la de olvidar”. Ahí emerge el conflicto de memorias.memoria, y cuando la memoria es convertida en Pero lo que los medios buscan es la cuadratura delactualidad, lo que resulta es una traición a aquellos círculo: una memoria que suprima el conflicto, queen nombre de los cuales se dice hacer memoria. De no nos perturbe, una memoria que apacigüe, queesta manera, la memoria de las víctimas de nues- cierre la herida, una cicatrización en falso.tras “guerras” sociales y políticas es diariamente Hay muchas cosas que necesitamos olvidarconfundida con la cotidiana demanda colectiva de para poder convivir, pero la generosidad del olvi-morbo, de “hechos fuertes”, y condenada al flujo dar solo es posible después de recordar. “¿A costainvisibilizador de los sucesos. de qué olvidos recordamos?”, se pregunta Beatriz Como no hay posibilidad de un discurso que Sarlo. Plantearnos la densidad simbólica de nues-recuerde de verdad sin que la palabra guarde cica- tros olvidos equivale a darnos la posibilidad detrices, lo que hoy abundan son modos de recuerdo mirarnos unos a otros, de entrelazar memorias deque acaban siendo una forma de borrar el pasado, modo que podamos develar las trampas patrioterasde tornarlo borroso, difuso, indoloro. Y una polí- que nos tiende la memoria oficial, y hacer estallar,tica informacional no escrita en ningún manual de desde nuestro propio trabajo de comunicadores, laredacción o de partido parece sin embargo regular engañosa neutralidad que aparentan los medios.la forma en que el recuerdo debe circular para En sus últimos años, el filósofo Jacquesque no ofenda a nadie, esto es, no como memoria Derrida trabajó sobre eso: las relaciones entreviva, lacerante, conflictiva, sino como discurso imagen y espectros, o sea, sobre lo que desapareceneutro, indiferente, por más gestos dramáticos en lo que vemos. Dice textualmente:que adornen y “dramaticen” ese discurso. No haymemoria sin conflicto, porque nunca hay una sola El desarrollo de las tecnologías de comunica-memoria, siempre es una multiplicidad de memo- ción abre hoy el espacio a una realidad espectral.rias en lucha. Con todo, la inmensa mayoría de Creo que las nuevas tecnologías, en lugar de alejarla memoria de que dan cuenta los medios es una el fantasma —tal como se piensa que la cienciamemoria de consenso, lo que constituye la etapa expulsa la fantasía— abren el campo a una expe-superior del olvido. riencia de espectralidad en la que la imagen ya no es visible ni invisible. Y todo esto ocurre a través de una experiencia de duelo, que siempre anillé a la espectralidad en la que nos enfrentamos con la huella, con lo desaparecido, con la no presencia. No hay sociedad que se pueda comprender hoy sin esa espectralidad de los medios de comu- 31
  • 15. Signo y Pensamiento 59 · Eje Temático | pp 18 - 40 · volumen XXXI · julio - diciembre 2011nicación, sin su referencia a los muertos, a las la esfera científica y tecnológica, cuya desconexiónvíctimas, a los desaparecidos que estructuran hoy del ámbito de la cultura está favoreciendo la pér-nuestro imaginario social. Derridá nos da una dida por parte de la propia sociedad para definirclave preciosa para comprender en profundidad las opciones en ese terreno. La redefinición estáel desproporcionado peso social y político que ha afectando también lo tenido culturalmente porcobrado la televisión en nuestros países, y para popular, al desfolclorizarlo y darle entrada a la plu-que, frente al gesto grandilocuente de tantos ralidad y ambigüedad de lo urbano, a la revolturaintelectuales que hacen de la televisión el chivo de pueblo y masa en la ciudad, a las deformacionesexpiatorio de la degradación moral y cultural de y apropiaciones polimorfas de que están hechas lasnuestros países, entendamos que lo verdadera- prácticas y las expresiones urbanas.mente importante es luchar trabajando por una El segundo desplazamiento se sitúa del “otrotelevisión, y unos medios en conjunto, en los que lado”: de la cultura como actividad de apropiación;las imágenes de los desaparecidos, esto es, de los esto es, la posibilidad de una información y unexcluidos, los borrados, los muertos, nos ayuden trabajo culturales que activen en la gente tanto sude vez en cuando, al menos, a mirar aquello a lo capacidad de análisis como de fruición, de placer.que remite la relación de la imagen con lo que ella Lo que implica una transformación del discursohace desaparecer: la necesidad del duelo que nos mediático, una “política del lenguaje” que hagapermita, como sociedad, elaborar las pérdidas y posible valorar las demandas y competencias deexpiar nuestros olvidos. las mayorías, sin caer en el populismo de las vul- garizaciones o el facilismo de las recetas; en otrosLa cultura es cuestión de comunicación cuando términos, que permita asumir la especificidad yactiva la apropiación y la creatividad complejidad de lo cultural sin hacer de la jerga de los especialistas la clave de la información, yLa ubicación del trabajo del comunicador en el que despierte el interés de la gente sin caer en elcampo cultural plantea algunos desplazamientos discurso paternalista.de entrada. El primero es la ampliación que atra-viesa la idea misma de cultura, su descentramientoen relación con el mundo de la cultura erudita,especializada, y su reubicación en el ámbito de lavida cotidiana y de la multidimensionalidad deaquello de lo que la vida se alimenta. Esa dobleoperación se hace ya visible en un periodismocuyo horizonte informativo no son solo las obrasde cultura, sino también las prácticas y las expe-riencias, incluyendo los diferentes usos sociales delas artesanías o de la música, de la televisión o delteatro. Pues las transformaciones culturales quehoy merecen el nombre de tales se hallan más cercade la precariedad y la plasticidad de la experienciaque de la estabilidad y la fijeza de las obras. Por otra parte, el espacio de la cultura empiezaa dejar de identificarse con lo literario (las humani-dades y las artes) y a incluir la producción científicay tecnológica. Inclusión cada día más necesariapara hacer frente a la autonomización creciente de32
  • 16. Jesús Martín-Barbero | Los oficios del comunicador Una comunicación que aliente la apropiacióndel “mundo” cultural por parte del lector, deloyente, del espectador, estará al mismo tiempoalentando la competencia creativa de los ciudada-nos, sus ganas de hacer cultura estará contribu-yendo a borrar la distancia aún aplastante entrecreadores y consumidores. Y un tercer desplazamiento es el que estánproduciendo los procesos de violencia, insolida-ridades e intolerancia que vivimos últimamentepor obra y gracia del neoliberalismo-ambiente,al hacer de la cultura un espacio estratégico dereconocimiento del otro, de los otros. Pues todaidentidad y todo sujeto social se construye en larelación, y no hay afirmación duradera de lo propio en relación de unos públicos con unas obras. Haysin reconocimiento de lo diferente. un perfecto ajuste entre esa concepción difusiva de La comunicación en la cultura pasa a ser las políticas culturales y el paradigma informacio-entonces un campo clave en la lucha contra todo nal, según el cual comunicar es hacer circular, congueto, contra toda secta, ya sea por ensimisma- el mínimo de “ruido” y el máximo de rentabilidadmiento narcisista o por repliegue provinciano. Y informativa, un mensaje de un polo a otro en una solaal abrirnos al reconocimiento de lo que producen dirección. Fieles a ese modelo, que el paradigmao gustan los otros —tanto las mayorías como las informacional ha venido a cargar de legitimidadminorías, tanto en lo culto y lo popular como en intelectual, las políticas culturales suelen confundirlo masivo—, la información y el trabajo cultural la comunicación con la lubricación de los circuitosestán poniendo a la sociedad, el país y la región y la “sensibilización” de los públicos, todo ello cona comunicar, es decir, se están fortaleciendo los el fin de acercar las obras a la gente o de ampliarprocesos de democratización. Pues la cultura es el acceso de la gente a las obras.el espacio de producción y recreación del sentido Existen, sin embargo, otros modelos dede lo social, en el cual el orden y los des órdenes comunicación, que desde las prácticas sociales a lasociales se vuelven significantes. El comunicador teoría han comenzado a posibilitar otras formastrabaja esa dimensión significante de la cultura de concebir y operar las políticas de comunicaciónen la medida en que luche contra la tendencia en la cultura. Lo que estos otros modelos tienenmás extrema de gueto y de repliegue que es hoy en común es la valoración de la experiencia y lael encerramiento en lo privado, la privatización de competencia comunicativa de los “receptores”, yla vida, al disolver el tejido colectivo, desvalorizar el descubrimiento de la naturaleza negociada yla experiencia social, al confundirla con el ámbito transaccional de toda comunicación. Frente a unade la agresividad, el anonimato y la inseguridad. política que ve en el público/ receptor únicamenteNo solo desde la política, también desde la cultura el punto de llegada de la actividad que contiene lapuede activarse lo que en el público hay de pueblo, obra, las mejores obras, y cuya opción no es otrade sentido comunitario y solidario. que la de captar la mayor cantidad posible de la En las relaciones entre cultura y comunicación, información que le aporta la obra, se va abriendoel modelo que resulta dominante es aún aquel camino otra concepción que tiene como ejes: lasegún el cual comunicar cultura equivale a poner en apropiación, esto es la activación de la competenciamarcha o acelerar un movimiento de difusión o pro- cultural de la gente; la socialización de la experien-pagación, que tiene a su vez como centro la puesta cia creativa, y el reconocimiento de las diferencias; 33
  • 17. Signo y Pensamiento 59 · Eje Temático | pp 18 - 40 · volumen XXXI · julio - diciembre 2011 los límites atribuidos a la política en el campo de la cultura provienen menos de lo político que de las concepciones de cultura y de comunicación que dieron forma a las políticas? La respuesta a ese nuevo interrogante nos devuelve a la necesidad de desplazar el análisis de las relaciones entre comu- nicación y cultura de los medios hacia la cuestión y el ámbito de las mediaciones. Pues aunque confundida con los medios —tecnologías, circui- tos, canales y códigos—, la comunicación remite hoy, como lo ha hecho a lo largo de la historia, a los diversos modos y espacios del reconocimiento social. Y es en relación con esos modos y espaciosla afirmación de la identidad que se fortalece que se hacen comprensibles las transformacionesen la comunicación —hecha de encuentro y de sufridas por los medios mismos y sus usos.conflicto— con el otro y con lo otro. ¿Cómo entender el movimiento de privatiza- La comunicación en la cultura deja entonces ción de la vida en el repliegue sobre la televisión o elde tener la figura del intermediario entre creadores video hogareños, sin vincularlo con la transforma-y consumidores, para asumir la tarea de disolver ción profunda de la comunicación implicada poresa barrera social y simbólica, al descentrar y los nuevos modos de habitar —el encerramientodesterritorializar las posibilidades mismas de la y aislamiento acarreados por las modernas “solu-producción cultural y sus dispositivos. ciones de vivienda”— y la disolución del espacio Es obvio que lo que estamos proponiendo no público y del tejido colectivo que implica la nuevaes una concepción y una política que abandonen concepción de la ciudad como espacio de flujos yla acción de difundir, de llevar y de dar acceso a de circulación, pero ya no de encuentros? ¿Cómolas obras —el segundo eje de la nueva propuesta desligar el sentimiento de inseguridad ciudadanatiene como base el reconocimiento de lo que hacen —casi siempre vinculado únicamente con el creci-los otros, las otras clases, los otros pueblos, las otras miento de la agresividad y la violencia urbana— deetnias, las otras regiones, las otras generaciones—, la pérdida del sentido de la calle o el barrio comosino la crítica a una concepción que hace de la ámbitos de comunicación? ¿Cómo entender losdifusión su modelo y su forma. Una propuesta de cambios en la comunicación cotidiana, y por tantopolíticas alternativas en las que comunicar cultura el papel de los medios en ella, sin comprender lano se reduzca a ampliar el público consumidor reconfiguración de las relaciones entre lo privadode buena cultura, ni siquiera a formar un público y lo público que produce la reorganización de losconsciente, sino capaz de activar lo que en el espacios y los tiempos del trabajar y el habitar?público hay de pueblo que haga posible la experi- La concepción hegemónica que define lamentación cultural, la experiencia de apropiación y comunicación como transmisión/circulación node invención, el movimiento de recreación perma- se queda en “teoría”, pues ella orienta también lanente de su identidad. Pero, ¿podrán las políticas política de conversión de los espacios públicos deplantearse ese horizonte de trabajo?, ¿no estarán la ciudad en lugares de paso, de fluida circula-limitadas aún en el campo cultural por su propia ción, aunque se presente como mera e inevitablenaturaleza de “políticas” a gestionar instituciones respuesta a la congestión. No es extraño entoncesy administrar bienes? que los nuevos movimientos sociales asuman La respuesta a esos interrogantes quizá no se como una dimensión fundamental de su lucha lahalle, sino en otro interrogante: ¿en qué medida cuestión cultural, y que esta se halle formulada en34
  • 18. Jesús Martín-Barbero | Los oficios del comunicador su modernización tecnológica. El problema de fondo es cómo insertar la escuela en un ecosistema comunicativo, que es a la vez experiencia cultural, entorno informacional y espacio educacional difuso y descentrado. Y cómo seguir siendo, en ese nuevo escenario, el lugar donde el proceso de aprender guarde su encanto: a la vez rito de iniciación en los secretos del saber y desarrollo del rigor del pensar, del análisis y la crítica, sin que lo segundo implique renunciar al goce de crear. Ubicada en esa perspectiva, la relación educación/ comunicación se desdobla en ambos sentidos: ¿qué significan y qué retos plantean a la educación lostérminos de comunicación: a una comunicación cambios en la comunicación?, ¿qué tipo de edu-hecha de meros flujos informativos y a una cultura cación cabe en el escenario de los medios?sin formas espaciales, los movimientos sociales Más que un conjunto de nuevos aparatos, deoponen “la localización de redes de comunicación maravillosas máquinas, la comunicación designabasadas en comunidades culturales y redes sociales hoy un nuevo sensorium, como diría Walterenraizadas en el territorio”. ¿Pueden llamarse Benjamin: nuevas sensibilidades, otros modos deentonces políticas de comunicación aquellas limi- percibir, de sentir y de relacionarse con el tiempotadas a reglamentar los medios y controlar sus y el espacio; nuevas maneras de reconocerse y deefectos, sin que nada en ellas apunte a enfrentar juntarse. Los medios de comunicación y las tecno-la atomización ciudadana, a contrarrestar la logías de información significan para la escuela endesagregación y el empobrecimiento del tejido primer lugar eso: un reto cultural que hace visiblesocial, a estimular las experiencias colectivas? ¿Y la brecha cada día más ancha entre la cultura desdepodrán llamarse políticas culturales aquellas que la que enseñan los maestros y aquella otra desde lase limitan a contrarrestar el pernicioso influjo de que aprenden los alumnos. Pues los medios no sololos medios masivos con la difusión de obras de la descentran las formas de transmisión y circulación“auténtica” cultura, sin que nada en esas políticas del saber, sino que constituyen un decisivo ámbitoactive la experiencia creativa de las comunidades, de socialización, de dispositivos de identificación/o lo que es lo mismo, su reconocimiento como proyección de pautas de comportamiento, estilossujetos sociales? vida y patrones de gustos. Es solo a partir de la asunción de la tecnicidad mediática como dimen-La educación en el nuevo ecosistema comunica- sión estratégica de la cultura que la escuela puedetivo: entre el palimpsesto y el hipertexto insertarse en los procesos de cambio que atraviesa nuestra sociedad. Para lo cual la escuela debeAntes que una cuestión de medios, el nuevo esce- interactuar con los campos de experiencia en quenario comunicativo debería ser para la educación hoy se procesan los cambios: desterritorialización/una cuestión de fines: ¿qué transformaciones nece- relocalización de las identidades, hibridaciones desita la escuela para encontrarse con su sociedad? la ciencia y el arte, de las literaturas escritas y lasPorque de lo contrario la mera introducción de audiovisuales; reorganización de los saberes desdemedios y tecnologías de comunicación en la escuela los flujos y redes por los que hoy se moviliza tanto—o la presencia de la escuela en los medios— la información como el trabajo y la creatividad, elpuede ser la más tramposa manera de ocultar sus intercambio y la puesta en común de proyectos,problemas de fondo tras la mitología efímera de de investigaciones científicas y experimentacio- 35
  • 19. Signo y Pensamiento 59 · Eje Temático | pp 18 - 40 · volumen XXXI · julio - diciembre 2011nes estéticas. E interactuar con los cambios en y de la independencia de pensamiento, frente ael campo/mercado profesional, es decir, con las unos medios, en especial los audiovisuales, quenuevas figuras y modalidades que el entorno no producen sino masificación, conformismo yinformacional posibilita, con los discursos y relatos consumismo—, está acarreando un serio procesoque los medios masivos movilizan y con las nuevas de marginación sociocultural: pues al no prepararformas de participación ciudadana que ellos abren sino para su “cultura normalizada”, la escuela dejaespecialmente en la vida local. a los sectores más pobres sin la menor posibilidad Pero esa interacción exige superar radical- de aprovechar tanto la oralidad como la experien-mente la concepción instrumental de los medios cia cultural, que constituye su modo propio dey las tecnologías de comunicación que predomina comunicación y organización como perceptiva yaún tanto en las carreras de comunicación como en expresiva del mundo, como esa otra cultura de lalas facultades de educación, en las prácticas de la visualidad electrónica, forma de “oralidad secun-escuela, en los proyectos educativos de los ministe- daria”, como acertadamente la ha denominadorios, y hasta en los discursos de la Organización de Walter Ong, gramaticalizada y semantizada porlas Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia el cine, la radio, el video, la televisión, los videojue-y la Cultura (UNESCO). gos, etc.; cuando es por ahí, en la complicidad/ En esa concepción los medios son herramien- compenetración entre esas dos culturas —oraltas completamente exteriores al proceso pedagó- y audiovisual— por donde pasa la especificidadgico mismo, capaces únicamente de modernizar, de la experiencia colectiva de modernidad enesto es, de ampliar la cobertura de transmisión y Latinoamérica.tecnificar la ilustración de lo que se transmite, y de ¿Cómo va a poder la escuela insertarse en laamenizar la inercia que erosiona tanto el sistema complejidad de los contemporáneos mestizajes —educativo (a pesar de la acumulación de reformas de tiempos y memorias, imaginarios y culturas—que los sucesivos gobiernos introducen sin que en anclada únicamente en la modernidad letrada eel fondo nada cambie), como la autoridad y las ilustrada, cuando en nuestros países la dinámicaprácticas cotidianas de maestros y alumnos. Con- de las transformaciones que calan en la culturacepción que se basa en, y retroalimenta la praxis cotidiana de las mayorías proviene básicamentecomunicativa de una escuela —desde la primaria de la desterritorialización y las hibridaciones quea la universidad— que aún se piensa a sí misma agencian los medios masivos y de “la persistenciacomo mera retransmisora de saberes por memo- de estratos profundos de la memoria colectivarizar y reproducir. Y de ese modo, una educación sacados a la superficie por las bruscas alteracionesque ve en los medios sus peores enemigos, acaba del tejido social que la propia aceleración moder-siendo su más perversa aliada: por más escandaloso nizadora comporta“ —en palabras de Giacomoque parezca, lo cierto es que nada empuja más a losadolescentes a dejarse absorber por los medios quela abismal distancia entre la actividad, diversidad,curiosidad, actualidad, apertura de fronteras quedinamizan hoy el mundo de la comunicación, y lapasividad, uniformidad, redundancia, anacronía,provincianismo que lastran desde dentro el modeloy el proceso escolar. Un modelo que, al enfrentar cotidianamentelos alumnos a un discurso maniqueo y esqui-zoide —la escuela sería el “último baluarte” dellibro y por tanto de la reflexión, del argumento36
  • 20. Jesús Martín-Barbero | Los oficios del comunicadorMarramao—? Un uso creativamente pedagógico transmite, sino de descifrar los cambios en lay crítico de los medios —televisión, video, com- experiencia social y en la narratividad cultural queputador, multimedia, Internet—, solo es posible ese medio cataliza. Y por otro lado, la televisiónen una escuela que transforme su modelo y su le interesa a la escuela menos como motivaciónpraxis de comunicación, esto es, que haga posible que como dispositivo específico de aprendizaje:el tránsito de un modelo centrado en la secuencia aprender de las imágenes en lugar de aprenderlineal —que encadena unidireccionalmente asig- por la imagen. Pues la estructura del discursonaturas, grados, edades y paquetes de conocimien- audiovisual puede y debe ser asumida como pro-tos—, a otro descentrado y plural, cuya clave es el ceso performativo, esto es, de estructuración del“encuentro” del palimpsesto —ese texto en el que pensamiento. Y dispositivo específico también enel pasado borroso emerge en las entrelíneas que otro sentido, el que permite explorar su capacidadescriben el presente— y el hipertexto: escritura no de proveer temáticas para la interacción social, desecuencial, sino montaje de conexiones en red, que abrir a otros modos de saber y a la adquisición deal permitir una multiplicidad infinita de recorridos actitudes, de estimulación imaginativa y afectiva.transforma la lectura en escritura. La otra vertiente de la relación comunicación/ El nuevo ecosistema comunicativo acerca educación, la presencia de programas educativoscomo nunca antes el oficio del educador al del en los medios, resulta aún más abierta al oficio delcomunicador, y viceversa. Y no es la desaparición comunicador. Desde el punto de vista histórico, ladel educador lo que ese ecosistema está produ- radio fue el primer medio con “vocación pedagó-ciendo, sino la transformación de su figura, que, gica”, y de ello tienen nuestros países una multi-de mero retransmisor de saberes, pasa a convertirse plicidad de experiencias. Por su parte, la televisiónen comunicador capaz de formular problemas nace en muchos países, desde Estados Unidos ay diseñar procesos, de provocar interrogantes y Europa, pasando por los nuestros, como proyectocoordinar equipos de trabajo, de sistematizar de “educación cultural y popular”, pensado desdeexperiencias y poner a conversar la memoria de un modelo de comunicación pedagógica, pero des-los adultos con la imaginación de los jóvenes. En graciadamente bajo un esquema de comunicaciónuna escuela así, hasta ese medio que representa vertical, en la cual los teleespectadores eran lospara ella la paralización mental, el secuestro de alumnos y los productores eran los maestros. Esla imaginación y la consagración de la banalidad, decir, fue la escuela la que le prestó a la televisión sula televisión, puede convertirse, por un lado, en paradigma de comunicación, iluminista y conduc-“terminal cognitivo”, cuya fragmentación y flujo tista, entre un polo emisor que detenta y transmiteexigen un nuevo modo de leer, capaz no solo de el saber y un polo receptor convocado únicamenteapropiarse críticamente de los contenidos que a captar el mensaje pedagógico y a reproducirlo de la manera más fiel posible. Consecuencia: el len- guaje de la televisión se subordinó miméticamente a cumplir el viejo rol de ilustrador en imágenes de los contenidos didácticos, lenguaje vigilado estrechamente por los educadores que desconfían de su polisemia distractora, y desaprovechado tanto estética como narrativamente. Un segundo momento va a permitir a la televisión educativa sacudirse la subordinación mecánica al modelo de comunicación transmisivo- escolar, y liberar hasta un cierto punto las posibili- dades pedagógico-expresivas propias de ese medio. 37
  • 21. Signo y Pensamiento 59 · Eje Temático | pp 18 - 40 · volumen XXXI · julio - diciembre 2011Ello sucede especialmente en la “educación conti- una televisión escolar “de enriquecimiento”, cuyonuada” de adultos, que al abordar un aprendizaje objetivo es proporcionar sensibilizaciones, ayudascasi desescolarizado de oficios y de capacitación o refuerzos al trabajo del maestro en el aula; unaen proyectos sociales y de renovación tecnológica televisión de “enseñanza directa” o “a distancia”,posibilitaba la diversificación de enfoques y una que sustituye al aula y que, aunque organizadamayor especialización del discurso audiovisual. curricularmente en su estructura y contenidos, El momento actual inscribe la televisión edu- introduce la autonomía de la televisión comocativa en un complejo conjunto de movimientos: medio de instrucción y formación, e instituye unade privatización de la mayoría de las cadenas públi- permanente interacción con los telealumnos, y unacas en Europa y América Latina, de concentración “televisión de contexto”, que se inserta explícita-creciente del sector de producción de programas y mente en la televisión-proyecto cultural, y rebasasu compra o anexión por parte de grandes conglo- lo curricular en la diversidad y libertad de susmerados empresariales, de comunicación unos, y temas, a la vez que expande su tecnicidad haciade producción y servicios otros, pero también de la organización multimedia, al experimentar yexpansión y fortalecimiento de los canales locales potenciar al máximo las formas de interactividad,de televisión comunitaria o municipal, de creci- no solo como estrategia estrictamente pedagógica,miento de los productores y redes independientes sino de educación ciudadana; esto es, de participa-de video. De ahí que la televisión educativa se ción y expresión de la comunidad y de innovaciónpluralice en una multiplicidad de modelos que cultural que busca en la experimentación delJosé Manuel Pérez Tornero ha sistematizado así: lenguaje audiovisual explorar los nuevos modos de ver y oír, de leer y narrar. 5. De los intermediarios a los mediadores El comunicador que conocemos es, en su mayoría, aquel que vive de la división entre emisores y receptores, productores y consumidores, creadores y públicos. División que con frecuencia es asumida como si formara parte de la naturaleza de la sociedad y no una histórica división social, y de la lógica del mercado. A partir de ese presupuesto, el comunicador define su función de intermediario, consistente en establecer relaciones entre actores o ámbitos que se afirman separados. Es precisamente en el campo del periodismo y de la animación sociocultural en el que esa función devela su más profunda paradoja. El esfuerzo por hacer accesibles las obras de cultura y elevar el nivel de la gente, loables objetivos sin duda, no hacen en la mayoría de los casos sino enmascarar lo que en ese proceso se produce: el subrayado y refuerzo de la separación de unos y otros, y la conversión del comunicador en oficiante de un culto, aquel en que la gracia de la creación artística o cultural puede tocar a los pobres (mortales) consumidores. Sea vulgarizando38
  • 22. Jesús Martín-Barbero | Los oficios del comunicadorlas grandes obras o elevando la “baja” capacidad de texto, sino la situación de la lectura, y la imbri-entendimiento de las gentes del común, el perio- cación en ella de factores sociales no puramentedista acaba siendo el protagonista, ya que es él quien culturales. Asumir esa perspectiva no va en mododa acceso y oficia los ritos de iniciación. La mejor alguno en detrimento de la especificidad de laprueba de que ese es el periodismo que más abunda información o la promoción cultural, es más bien(y el que más renta) es que la relación de sus lectores asumir que esa especificidad no está hecha solo deo espectadores con las obras —ya sean literarias o diferencias formales, sino, también, de referenciaspictóricas, escénicas o cinematográficas— sigue a los mundos de vida y a los modos sociales de uso.fiel a una relación, no de uso, de apropiación y de La especificidad de lo cultural no se pierde porgoce, sino de reverencia y culto. implicar en la comunicación la asimetría social que Al conservar como únicos criterios de validez ella tiende a ocultar, sino por identificar lo culturalla calidad en lo erudito y la autenticidad en lo con el espacio-tiempo de lo noticiable, vaciándolopopular —y no la significación de las prácticas, los de espesor para hacerlo consumible inocuamente,procesos de trabajo, los materiales, los sentidos (el masticable como chicle, sin necesidad de digestiónver, el oír, el oler, el tocar) y las sedimentaciones de y asimilación. A diferencia del intermediario,los saberes que son las técnicas—, ese periodismo el mediador se sabe socialmente necesario, peroescapa difícilmente a la tentación formalista y a su culturalmente problemático, en un oficio ambiguotrampa: nos acerca a unas obras que sin embargo y hasta contradictorio: trabajar por la aboliciónse cuida muy bien de mantener alejadas, que el de las fronteras y las exclusiones es quitarle pisolector o espectador seguirán sintiendo lejanas. La a su propio oficio, buscar la participación de lascalculada “oscuridad” del discurso que da acceso ala significación de las obras se encarga de mantenervivo su “secreto” y con él, su alejamiento. El intermediario se instala en la divisiónsocial, y en lugar de trabajar por disolver las barre-ras que alzan y refuerzan las múltiples formasde la exclusión sociocultural, defiende su oficio:establecer una comunicación que mantenga acada cual en su posición, una comunicación en laque los creadores no vayan a perder su distanciay el público, su pasividad. Porque de lo contrarioel que peligra es él. ¡Paradójico oficio el de un“comunicador” al que la lógica mercantil acabaconvirtiendo en su mejor cómplice, al reducir sutarea a la de empaquetador de productos culturaleso lubricador de los circuitos del mercado! El trabajo del comunicador-mediador partede hacer explícita la relación entre diferencia cul-tural y desigualdad social. No de la reducción dediferencia a desigualdad, sino de la imposibilidad depensarlas completamente por separado en nuestrasociedad. Ubicado en esa perspectiva, el comuni-cador descubre que la difusión de una obra o lacomprensión del sentido de una práctica no tienecomo únicos límites la densidad o complejidad del 39
  • 23. Signo y Pensamiento 59 · Eje Temático | pp 18 - 40 · volumen XXXI · julio - diciembre 2011mayorías en la cultura es acrecentar el número de — (1993), “Nuevos modos de leer”, en Revista delos productores, más que de los consumidores... Crítica Cultural, núm. 7.incluido el consumo de sus propios productos. — (1997), “Heredando el futuro. Pensar la edu- Mediador será entonces el comunicador que se cación desde la comunicación”, en Nómadas,tome en serio esa palabra, pues comunicar —pese a núm. 5.todo lo que afirmen los manuales y los habitantes — (1998), “Pistas para entrever medios y media-de la posmodernidad— ha sido y sigue siendo ciones” [prefacio], en De los medios a lasalgo más difícil que informar; es hacer posible mediaciones, 5.ª ed., Bogotá, C. A. B.que unos hombres reconozcan a otros, y ello en — (2000), “La formación del campo de estudios“doble sentido”: que les reconozcan el derecho a de comunicación en Colombia”, en Leal, F. yvivir y pensar diferente, y que se reconozcan como Rey, G. (ed.), Discurso y razón. Una historiahombres en esa diferencia. de las ciencias sociales en Colombia, Bogotá, Tercer Mundo.ReferenciasMartín-Barbero, J. (1980a), “La investigación en las facultades de Comunicación: una expe- riencia y un proyecto”, en Taller de Comuni- cación, núm. 1.— (1980b), “La investigación en las facultades de Comunicación: una experiencia y un proyecto”, en Signo.— (1982c), “Retos a la investigación de comunica- ción en América Latina”, en Comunicación y Cultura, núm. 9.— (1985), “De la comunicación a la cultura”, en Cuadernos del Norte, núm. 29.— (1986), “A cultura mediaçao entre política, comunicaçao, educaçao”, en Proposta, núm. 28.— (1987), “Crisis en los estudios de comunicación y sentido de una reforma curricular”, en Chasqui, núm. 13.— (1989), “Por unas políticas de comunicación en la cultura”, en Gaceta de Colcultura, núm. 1.— (1990), “Teoría/investigación/producción en la enseñanza de la comunicación”, en Diálogos de la Comunicación, núm. 28.— (1992a), “Enseñanza de la comunicación; la legitimación de una profesión como campo intelectual”, en Pedagogía y Saberes, núm. 3.— (1992b), “El oficio del comunicador”, en Una década de formación de comunicadores socia- les, Montevideo, Universidad Católica del Uruguay.40