Proyecto lector "Leemos en casa"

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Proyecto para, en colaboración con las familias, promover el hábito lector entre nuestro alumnado.

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Proyecto lector "Leemos en casa"

  1. 1. PROYECTO“LEEMOS EN CASA”NOMBRE:APELLIDOS: C.E.I.P. GLORIA FUERTES - GUADIARO - CURSO 2009/10
  2. 2. ESTIMADAS FAMILIAS:Os invito a participar en un hermoso proyecto llamado “Leemos en casa”. ¿EN QUÉ CONSISTE? En leer a vuestro hijo/a cuentos y otros textos de la literatura infantil (adivinanzas, retahílas, trabalenguas, poesías, etc. ¿CUÁLES SON LOS OBJETIVOS? Potenciar el hábito de lectura en su hijo/a. Establecer vínculos afectivos entre padres/hijos. ¿CÓMO LO HAREMOS? Cada JUEVES el/la alumno/a se llevará a casa el portafolios con los textos. Los/las padres/madres elegiréis el mejor momento para llevar a cabo la lectura nueva (antes de acostarse viene muy bien porque les sirve para relajarse). Además, a lo largo del fin de semana podéis volver a leerles las que más les gusten. Es muy conveniente que antes de leérsela la hayáis leído vosotros, para que la lectura resulte más fluida. Los LUNES traerán los portafolios con todos los textos para guardarlos en clase hasta el siguiente fin de semana. En clase trabajaremos expresión oral sobre los textos leídos en casa. Podéis incluir algún texto que os guste especialmente y que deseéis compartir con el resto de la clase. Por último, solamente me queda agradeceros de antemano vuestraparticipación y colaboración.
  3. 3. DERECHOS DE LOS/LAS NIÑOS/AS A ESCUCHAR CUENTOS1.- Todo niño/a, sin distinción de raza, sexo, idioma o religión, tiene derecho aescuchar los más hermosos cuentos.2.- Todo niño/a tiene derecho a saber quiénes fueron ANDERSEN,CAPERUCITA ROJA, EL GATO CON BOTAS... y a crecer acompañado de“ÉRASE UNA VEZ”, que abre las puertas a la imaginación.3.- Todo niño/a tiene derecho a exigir que los adultos les cuenten cuentos acualquier hora del día.4.- Todo niño/a tiene derecho a escuchar cuentos sentado a las rodillas de susabuelos. Aquellos abuelos/as que carezcan de nietos deben acudir a lasescuelas, parques... para contar cuentos a los niños/as con ternura y amor.5.- Todo niño/a tiene derecho a inventar y contar sus propios cuentos, asícomo a modificar los ya existentes.6.- Todo niño/a tiene derecho a pedir que le cuenten el mismo cuento un millónde veces.7.- Todo niño/a tiene derecho a exigir a los adultos que le cuenten cuentosnuevos. Por ello, tenemos la obligación de nutrirnos permanentemente denuevos e imaginativos cuentos: largos o cortos, con príncipes o sin ellos, condragones buenos o dragones malos... Lo único obligatorio es que seanmaravillosos e interesantes.
  4. 4. 1.- ¡YO, LEÓN!Cuentan que un cazador iba un día caminando por esos montes, cuando se encontró unleón, un águila, un galgo y una hormiga. Los cuatro animales parecían estarpeleándose.- Buenas tardes, amigos. ¿Qué os pasa? ¿Por qué os estáis peleando? –preguntó elcazador.- Pues nada- contestó el león-, que nos hemos encontrado un borrego y no estamosconformes con la forma de repartirlo. Si usted quisiera ayudarnos...-¡Cómo no! –dijo el hombre-. Para ti, león, la carne. Para ti, galgo, los huesos. Para ti,águila, las tripas. Y para ti, hormiga, la cabeza, para que tengas donde comer y casadonde dormir.Quedaron conformes, y para agradecérselo, cada animal le entregó una cosa alcazador.-Yo te doy un pelo de mi melena –dijo el león-. Y cuando lo necesites, dices: “¡Yo,león!”, y ninguna fiera del mundo te podrá ganar.-Yo te doy una pluma de mis alas –dijo el águila-. Y cuando lo necesites, dices: “¡Yo,águila!”, y nada se te escapará volando.-Yo te doy un pelo de mis patas –dijo el galgo-. Y cuando lo necesites, dices: “¡Yo,galgo!”, y nada se te escapará corriendo.-Pues yo –dijo la hormiga –no sé que darte. Si te doy una pata me quedo cojita. Tedaré un cuernecito, que me hace menos falta. Y cuando lo necesites, dices: “¡Yo,hormiga!”, y en hormiga te convertirás.Los cuatro le dijeron que para volver a convertirse en hombre no tenía más que decir:“¡Yo, hombre!”.Siguió el cazador andando, andando, y llegó a un castillo solitario. “¡Qué raro, que nose ve a nadie!”, pensó en cazador. Y como no podía entrar, dijo: -“¡Yo, águila!”. Seconvirtió en águila y voló hasta una torre del castillo. Por la ventana vio a unahermosa dama, dormida en su lecho. Pero como la ventana estaba cerrada, dijo: -“¡Yo,hormiga!”. Se convirtió en hormiga y entró por una rendija. Cuando ya estaba dentro,dijo “¡Yo, hombre!”, y otra vez se convirtió en hombre.La dama, que era una princesa, le dijo que era prisionera de un terrible dragón quesolo la dejaría en libertad cuando alguien lograra vencerlo en una prueba de fuerza yvelocidad.El cazador buscó al fiero dragón, y cuando lo encontró dijo: “¡Yo, león!”, y así logróvencerlo en la prueba de fuerza. A continuación dijo: “¡Yo, galgo!”,y de esa formalogró ser el más rápido en la prueba de velocidad.Tras vencer al dragón y liberar a la princesa, dijo: “¡Yo, hombre!”, y de nuevo seconvirtió en hombre.La bella princesa y el cazador, que se habían enamorado, se fueron a vivir al castillodel rey, y fueron felices y comieron perdices, y al que no se lo crea, que nadie lo vea.
  5. 5. 2.- EL PIRATA MALAPATA pirata princesa timón hacer un agujero volcán ancla mar espada peces isla El Malapata, tenía muy mala suerte, y todo le salía mal. Un día secuestró a una , pero cuando se disponía a huir, le dispararon con un ,hundieron su y la pudo escapar. En otra ocasión, nuestro amigo el estaba al de su nuevo muy contento, porque tenía un gran . Pronto llegaron a una y se pusieron a hacer un donde escondieron el . Cuando se alejaban
  6. 6. de la en el se quedaron con la boca abierta, al ver como un lo sepultaba todo. Tiempo después, una enorme, le hizo caer del y como pudo, se sujetó del , pero cuando miró al vio como se acercaba un terrible que quería comérselo y no tenía su para defenderse. Del susto, dio un salto y volvió a subirse al . Cuando lo hizo, bajó la y harto de tanta mala suerte como , montó un negocio de venta de y se alejó de tanta aventura peligrosa. Y chocolate chocolatín, este cuento llegó a su fin, y al que no levanteel culo, se le queda pegado al cojín.
  7. 7. 3.- LA MUJER DE LOS BOLSILLOS.Aquella noche Raquel no quería dormir. No tenía nada de sueño y se pasó toda lanoche llamando a su madre: -¡Mamá, tráeme agua! ¡Mamá, tengo pis! ¡Mamá, no puedodormir!-¡Raquel, haz el favor de dormir, que mañana no te podrás levantar! ¡Mira que si no tecallas vendrá la mujer de los bolsillos!- ¿La mujer de los bolsillos? ¿Quién es esa mujer? - preguntó Raquel asustada.- La mujer de los bolsillos ha existido desde que yo era pequeña. Dicen que se paseapor las calles, y cuando oye a un niño llorar, gritar o protestar, se sube a las ventanasde las casas y se lo lleva dentro de uno de sus bolsillos.- ¿Y dónde vive la mujer de los bolsillos?- Creo que fue Jaime, el policía, el primero en ver su escondite. Una casa en ruinasjusto en medio del bosque de la Luna Pálida. Allí vive con diez gatos pelones, tresperros pulgosos, cinco gallinas desplumadas, una rana y una lagartija.- Mamá... ¿y cómo es la mujer de los bolsillos?- Yo no la he visto nunca, pero dicen que es una mujer muy sucia, tiene el cabellocolorado, largo y enredado, los ojos pequeños, la nariz larga, la cara llena de granos yle faltan la mitad de los dientes.- ¿Y porqué odia tanto a los niños?- Siempre ha sido muy antipática. Nunca le han gustado las criaturas. Desde que erapequeña, cuando iba a la escuela, todos se reían de su abrigo lleno de bolsillos. Erauna niña solitaria que sólo hablaba con los animales, y eso la convirtió en lo que ahoraes: una bruja.- "Mañana iré al bosque de la Luna Pálida a ver si todo lo que me ha dicho mamá esverdad" - pensó Raquel mientras su madre le daba un beso de buenas noches.Se lo diría a David, seguro que él le acompañaría.Y así fue. Al día siguiente los dos caminaron y caminaron por el bosque hasta que porfin, entre los árboles, encontraron la casa. Pero la casa ni estaba en ruinas ni
  8. 8. era tenebrosa. En la puerta había una mujer con un gatito en brazos, pero ni era feani parecía antipática. Hasta tenía cara de buena persona. Raquel y David se acercarona la mujer despacio y asustados, pero enseguida se dieron cuenta de que no erapeligrosa.- Bienvenidos a mi casa -dijo la mujer con una gran sonrisa.- ¿E...e... eres la mujer de los bolsillos?- Preguntó David balbuceando.La mujer dijo que sí con la cabeza.– “Pero tienes una casa muy bonita, y no pareces una bruja”, aseguró Raquel.- ¿Por qué todo el mundo te tiene miedo?- ¿Y te pones a los niños en los bolsillos?La mujer empezó a reírse sin parar, y les enseñó lo que llevaba dentro de losbolsillos: eran caramelos de todos los gustos, piruletas, chocolatinas, regaliz,bombones, todas las golosinas que os podáis imaginar. Qué equivocada que estaba sumadre. María, que así se llamaba, era la mujer más dulce que nunca había conocido.Raquel tenía que resolver aquella injusticia. María merecía ser conocida por todos enel pueblo, adultos incluidos, así nunca más asustarían a los niños con su persona.Lo primero que se le ocurrió fue reunir a todos los niños y niñas en la plaza mayorpara que la conocieran. María repartió caramelos y sonrisas a todos aquellos que se leacercaban, pequeños y grandes. Y a partir de aquel día, la mujer de los bolsillos fuequerida por todos, y ya nadie le tuvo miedo.FIN
  9. 9. 4.- TRABALENGUAS Y RETAHILAS TrabalenguasMe han dicho Si tu gusto gustara del gustoque has dicho un dicho, que gusta mi gusto,un dicho que he dicho yo, mi gusto gustaría del gustoese dicho que te han dicho que gusta tu gusto.que yo he dicho, no lo he dicho; Pero como tu gustoy si yo lo hubiera dicho, no gusta del gustoestaría muy bien dicho que gusta mi gusto,por haberlo dicho yo. mi gusto no gusta del gusto que gusta tu gusto. ----------------------- El trapero tapa con trapos la tripa del potro. ------------------------ Cuando cuentes cuentos, cuenta cuantos cuentos cuentas, porque si no cuentas cuantos cuentos cuentas, nunca sabrás cuantos cuentos cuentas tú. ----------------------------------- Parra tenía una perra. Guerra tenía una parra. La perra de Parra subió a la parra de Guerra. Guerra pegó con la porra a la perra de Parra.Y Parra de dijo a Guerra: ¿Por qué ha pegado Guerra con la porra a la perra de Parra? Y Guerra le contestó: Si la perra de Parra no hubiera subido a la parra de Guerra, Guerra no habría pegado con la porra a la perra de Parra.
  10. 10. Retahílas para sortear juegos Pata Sucia fue a la feria a comprar un par de medias. Como medias no había, Pata Sucia se reía, ja, je, ji, jo, ju, ¡Pata Sucia eres tú!Para quedarse con una cosa encontrada Una cosa me he encontrado cuatro veces lo diré, si su dueño no aparece con ella me quedaré. Para jugar al escondite Periquito Periquito se parece a su papá, por arriba, por abajo, por delante y por detrás. Que se escondan, que se escondan, que se escondan todos ya, el que no quiera esconderse que no vuelva nunca más.
  11. 11. 5.- GOTITA DE AGUA, COPITO DE NIEVEHabía una vez una gotita de agua que soñaba con llegar a convertirse en nieve ycubrir de blanco las praderas del campo. Pasó mucho tiempo, hasta que una gransequía bajó tanto el nivel de agua del lago en que vivía nuestra gotita que ésta seevaporó, subiendo arriba, arriba, hasta el cielo. Allí formó parte de una pequeñanube, y en cuanto hizo un poco de frío, buscó la primera campiña para dejarse caer ycubrirla de nieve.Pero sólo era un copito de nieve, y en cuanto tocó el suelo, apenas pasaron unossegundos antes de derretirse de nuevo. Allí le tocó esperar otra vez hasta que losrayos del sol vinieron a llevarla hasta una nube blanca y regordeta. Sin desanimarsepor su primer fracaso, la gota volvió a dejarse nevar en cuanto pudo, peronuevamente, al cabo de unos pocos segundos se había derretido completamente.Varias veces volvió a evaporarse, y otras tantas se convirtió en copito de nieve. Y lasmismas veces fracasó en su intento de cubrir los campos y laderas de las montañas.Finalmente, fue a parar a una gran nube, donde millones de gotitas de agua seagolpaban. Unas cuantas de gotas daban órdenes a todas las demás, haciendo que seapretujaran entre ellas:-¡Las gotas más grandes abajo, y las ligeras arriba! ¡Venga, venga, no hay tiempo queperder!La gotita pensó en dejarse caer otra vez, pero una gotita simpática y divertida lafrenó, diciéndole: -¿Dónde vas? ¿Es que no quieres participar?Al ver el gesto de sorpresa de nuestra gotita, le explicó que se estaban preparandopara una gran nevada.-A todas las gotitas que estamos aquí nos encanta ser copitos de nieve durantemuchos días, por eso nos hemos juntado en esta nube. Intenté varias veces nevar pormi cuenta, pero descubrí que no podía hacerlo sola. Y encontré esta nube genial,donde todas ayudamos un poquito. Y así hemos conseguido hacer las mejores nevadasdel mundo.Poco después, ambas gotitas volaban por el cielo en forma de copos de nieve,rodeadas de millones y millones de copos que cubrieron las verdes praderas.Y con inmensa alegría, nuestra gotita comprobó que cuando todos colaboran, puedeconseguirse hasta lo que parece más imposible.
  12. 12. 6.- Don ArbolónHabía una vez un colegio que se llamaba "Los Árboles”. ¿Sabéis porqué? Pues porquetenía su patio lleno de árboles. Los había chiquititos, también medianitos, grandes...Pero había uno que era enorme, un viejo árbol que estaba justo en mitad del patio. Sellamaba Don Arbolón y ocupaba aquel espacio desde mucho antes de que seconstruyera el colegio.Don Arbolón quería mucho a todos los niños que habían pasado por aquel colegio y losniños le querían mucho a él. Bajo su sombra, los niños descansaban, merendaban,jugaban a cromos, se contaban hasta sus secretos más grandes.... Y Don Arbolón,impasivo, siempre acariciaba con la sombra de sus ramas a aquellos niños que tantacompañía le hacían y tanto confiaban en él.Un día Don Arbolón apareció malito, con un gran agujero en su tronco y habiendoperdido todas sus hojas. Las señoritas y los maestros del colegio llamaron corriendoa unos señores jardineros, quienes con muy poco amor a la naturaleza y sólo conganas de ganar dinero, ni tan siquiera se preocuparon por Don Arbolón, y al verlo tanviejecito, propusieron arrancarlo y plantar en su lugar muchos árboles jóvenes.Los niños, cuando oyeron aquello, sin premeditarlo, se levantaron de golpe ycogiéndose de sus manitas rodearon a Don Arbolón cantando "Don Arbolón no se vadel colegio...Don Arbolón se queda aquí...porque todos los niños... queremos mucho aDon Arbolón".Las señoritas y los maestros inmediatamente echaron a aquellos señores y llamaron aun viejo jardinero que vino muy deprisa con una gran maleta. Cuando vio a DonArbolón, le tomó la temperatura, la presión, le miró la garganta.... y al ratito dijo, -"necesito tierra para prepararle su medicación". Los niños corriendo fueron a portierra y en un gran cubo se la trajeron. El viejo jardinero mezcló con la tierra jarabe,gotitas, unos polvos y lo extendió todo en el suelo, rodeando a Don Arbolón, dándoleunas cariñosas palmaditas en su tronco al marchar.Todos se fueron a casa preocupados por Don Arbolón y cuando llegaron al díasiguiente ¡sorpresa! Don Arbolón ya no tenía aquel enorme agujero en su tronco ytodas las hojitas habían vuelto a brotar en sus ramas. Los niños, muy contentos,rodearon nuevamente con sus manos a Don Arbolón y con mucha alegría cantaron: -"Don Arbolón ya no está malito, Don Arbolón se ha curado ya, todos los niñosqueremos mucho a Don Arbolón".Don Arbolón sonrió a su manera, haciendo un simpático movimiento de todas susramas, y el sol que iluminaba el patio del colegio brilló con mucha más intensidad,participando de aquella alegría que inundó aquella mañana el colegio "Los Árboles".FIN
  13. 13. 7.- EL GATITO MIEDOSOUn día de otoño, Gatito se asomaba por la ventana. Observaba cómo los días sehacían más cortos y la noche se apresuraba. Tenía miedo. Quería salir a la calle, perole aterraba la oscuridad y se escondía cerrando los ojos.Desesperado, contó su temor a Kant, un perro que vivía en su misma casa, y éste,dispuesto a ayudar a su amigo Gatito, propuso salir a dar un paseo por el bosque.¿Por el bosque? –dijo Gatito- No sé si tendré valor. Está muy oscuro.-¡Querido amigo, la única manera de vencer el miedo es descubriendo todo lo que terodea! Si oímos algún ruido en la noche y abrimos bien los ojos, podemos encontrarcosas maravillosas.Gatito, convencido por Kant, dijo que sí al paseo.Sigilosos y prudentes, los dos amigos emprendieron su camino, cuando de repente,oyeron un ruido: “-uuuh, uuuuh, uuuh...”Gatito, casi temblando, se para y cierra los ojos, mientras su amigo Kant le animadiciendo: -“Vamos, Gatito, tienes que mirar. Si aprendes a mirar en la oscuridad, elmiedo vencerás. Además, seguro será un búho ululando. Si nos acercamos, seguro quenos enseñará algo, pues lo búhos son muy sabios.Se acercaron y allí estaba el búho, saludando amablemente.Gatito, avergonzado por su miedo, le dijo: -“Disculpe, señor búho, pero tengo miedo ala oscuridad y me preguntaba si podría ayudarme”- Por supuesto que sí, para eso están los amigos. Te enseñaré algo que tal vez tumiedo no te ha permitido saber. Y es que los gatos tenéis ojos mágicos, que brillan enla oscuridad y alumbran como si fueran linternas. Eso te ayudará a no perderte denoche.Gatito le dio las gracias, y desde ese día, abría los ojos para ver qué le asustaba y asíir venciendo el miedo.Poco a poco, Gatito se hacía más valiente, y al llegar la noche, buscaba a su amigoKant para vivir nuevas aventuras. Unas veces descubrían una rana croando, otras a unmurciélago revoloteando, y así, infinidad de nuevos sonidos.Al fin aprendió a dormir feliz y tranquilo por las noches y sin ningún temor. Cuandooía algún ruido, abría muy bien los ojos, y veía alguno de sus amiguitos del bosque quele daban las buenas noches.No olvides que si aprendes a ver en la oscuridad, el miedo vencerás y tus temoresdesaparecerán.
  14. 14. 8.- LOS TRES CERDITOS casa ladrillo lobo casa derribó puerta chimenea fuegoEran que decidieron irse al bosque, y hacerse una cada uno. El pequeño se la hizo de paja, elmediano hizo su de madera y el mayor, queera el más trabajador, hizo su de . El pequeñoterminó muy pronto y se puso a descansar, pero... "Toc-toc"-¿Quién es? -Soy el y si no abres, soplaré y soplaréy tu derribaré. Entonces el sopló y sopló ysu , pero el consiguió escapar a casa de su hermano
  15. 15. mediano. Estaban los en la de madera cuando llegó el y dijo... –“Abrid la , o soplaré y soplaré y la derribaré” ... y sopló y sopló y su derribó, pero ellos pudieron escapar a de su hermano mayor. Al poco tiempo llegó el y repitió lo mismo...... “Abrid la o soplaré y soplaré y la derribaré”....Y sopló y sopló....y la casa no se derrumbó. Entonces el pensó entrar por la y los le prepararon una sorpresa. Cuando bajó el se quemó con el y salió aullando por el bosque. Los tres cerditos aprendieron la lección de que el trabajo bien hecho tiene su recompensa.Y colorín colorado, este cuento aquí se ha terminado, y al queno levante el culo, se le queda pegado.
  16. 16. 9.- LA AVENTURA DE LOS TRES REYES MAGOSMelchor, Gaspar y Baltasar, los tres Reyes Magos, andaban de cabeza. Tenían quepreparar muchísimos juguetes que llevarían a todos los niños y las niñas: bicicletas,muñecas, pelotas, puzles... Los tenían ya metidos dentro de una caja azul grande,grande. Tan grande como una piscina. Esa caja era mágica. ¿Sabéis lo que hacía?Pues... ¡¡que volaba!! Iba volando detrás de los Reyes, que iban montados en suscamellos.Cuando todo estuvo preparado, los Reyes y la gran caja azul emprendieron el camino.Era un camino largo, largo. Los Reyes viven muy lejos de las casa de los niños y lasniñas.Anduvieron mucho, de día y de noche. No podían parar porque tenían que llegar atiempo y dejar en los zapatos de los niños y las niñas los juguetes que habían pedido.Cuando les quedaba muy poco para llegar al pueblo de Pablo y Marta, ocurrió algo:empezaron a caer unas gotitas de agua del cielo. ¡¡Estaba lloviendo!!Llovía y hacía mucho frío, tanto que se puso a granizar. El camello de Melchor se pusoa estornudar y a tiritar. Se había resfriado.Melchor le limpió los mocos y le puso una bufanda azul, pero seguía estornudando.Tenían que parar, pues no podían continuar con un camello enfermo. Y como la cajaazul era mágica, bajó hasta el suelo y se convirtió en una casa, para que los Reyes ylos camellos se metieran dentro. Le dieron al camello un jarabe y leche calentita,como hace mamá cuando nos resfriamos.Tendrían que esperar a que el camello se pusiese bueno para continuar el viaje. Lomalo es que no llegarían a tiempo para repartir los regalos.Pablo y Marta, cuando se despertaron, se encontraron con que no tenían regalos.- ¿Qué habrá pasado? –preguntó Pedro.Salieron a la calle y vieron que todo estaba blanco y había granizado.Había muchos niños y niñas y se pusieron todos a jugar. Y se lo estaban asando tanbien, que incluso olvidaron que n o tenían regalos de los Reyes Magos.Cuando entraron en casa, sonó el teléfono. Eran los Reyas Magos, diciendo que iban atardar un poco porque tenían un camello enfermo.Así que, si a vosotros alguna vez no os dejan regalos los Reyes, no os preocupéis,porque seguro que vendrán otro día.
  17. 17. 10.- ADIVINA ADIVINANZA.Son como bicicletas pequeñitas,y con ellas ves las cosas más claritas. (Las gafas)En una oscura cueva hay una rosa colorada, que llueva o no lluevasiempre está mojada. (La lengua)Adivina, adivinanza:¿Qué tiene el rey en la panza,igual que cualquier mendigo? (El ombligo)Un hombre muy blanco en medio del frío;que cuando sale el sol se convierte en río. (Muñeco de nieve)Nadie a mí me puede pegar, que a todos pego sin esperar. (El pegamento)Tengo agujas y no sé coser,tengo números y no sé leer. (El reloj)Te doy mi leche y mi lanay para hablar digo, ¡bee...!,si no adivinas mi nombre yo nunca te lo diré. (La oveja)Poco a poco, poco a poco,se fue haciendo su casita;y cuando de ella salió¡ya era mariposita! (El gusano)
  18. 18. Soy roja como un rubíy llevo pintitas negras;me encuentras en el jardín,en las plantas o en la hierba. (La mariquita)Roe que roe por los desvanes,buscando queso de aperitivo,atento siempre,que le conviene,a no encontrarse con su enemigo. (El ratón)Oro parece,plata no es.Si no lo adivina bien tonto es. (El plátano)Blanco es,la gallina lo pone,en la sartén se fríey por la boca se come. (El huevo)En este banco se sientansolos un padre y un hijo,el padre se llama Juan,el hijo ya te lo he dicho. (Esteban)Con sólo tres coloresordeno a cada uno.Si todos me respetanno habrá accidente alguno. (El semáforo)
  19. 19. Idea y enseñanza principal. Todos podemos conseguir grandes cosas, y tenemosen nosotros lo necesario para conseguirlas. No debemos darle importancia a labelleza exterior, y querer cambiar sólo por cómo nos vean los demás.11.- El hada feaHabía una vez una aprendiz de hada madrina, mágica y maravillosa, la más lista yamable de las hadas. Pero era también un hada muy fea, y por mucho que seesforzaba en mostrar sus muchas cualidades, parecía que todos estaban empeñadosen que lo más importante de una hada tenía que ser su belleza. En la escuela dehadas no le hacían caso, y cada vez que volaba a una misión para ayudar a un niño ocualquier otra persona en apuros, antes de poder abrir la boca, ya la estabanchillando y gritando:- ¡Fea!. ¡Bicho!. ¡Lárgate de aquí!.Aunque pequeña, su magia era muy poderosa, y más de una vez había pensado hacerun encantamiento para volverse bella; pero luego pensaba en lo que le contaba sumamá de pequeña:- Tú eres como eres, con cada uno de tus granos y tus arrugas; y seguro que eresasí por alguna razón especial...Pero un día, las brujas del país vecino arrasaron el país, haciendo prisioneras atodas las hadas y magos. Nuestra hada, poco antes de ser atacada, hechizó suspropios vestidos, y ayudada por su fea cara, se hizo pasar por bruja. Así, pudoseguirlas hasta su guarida, y una vez allí, con su magia preparó una gran fiesta paratodas, adornando la cueva con murciélagos, sapos y arañas, y música de lobosaullando.Durante la fiesta, corrió a liberar a todas las hadas y magos, que con un granhechizo consiguieron encerrar a todas las brujas en la montaña durante lossiguientes 100 años.Y durante esos 100 años, y muchos más, todos recordaron la valentía y lainteligencia del hada fea. Nunca más se volvió a considerar en aquel país la fealdaduna desgracia, y cada vez que nacía alguien feo, todos se llenaban de alegríasabiendo que tendría grandes cosas por hacer.
  20. 20. 12.- ADIVINA, ADIVINANZA.Zumba que te zumbarás, van y vienen sin descanso, de flor en flor trajinando ynuestra vida endulzando. LA ABEJAYo fui tu primer sonido cuando comenzaste a hablar y soy la primera letra que enel abecedario está. LA ASoy un color muy brillante que al azul no puedo ver, porque cuando estoy con él mepone verde al instante. EL AMARILLO Si dices mi nombre se rompe. EL SILENCIOUna señora muy aseñorada nunca afuera y siempre esta mojada. LA LENGUAEs alguien con el que pasas muchos ratos de tu vida, con el que juegas y corres yno le cuentas mentiras. EL AMIGOSon mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante. EL ARCOIRISTronco abajo, tronco arriba, luciendo mi larga cola, nadie en rapidez me gana;corriendo, me quedo sola. LA ARDILLALleva años en el mar y aun no sabe nadar. LA ARENA
  21. 21. Muy bonito por delante, muy feo por detrás, me transformo a cada instante eimito a los demás. EL ESPEJODe padres cantores provengo, pero no soy cantor, tengo el cuerpo blanco yamarillo el corazón. EL HUEVOEl burro la lleva a cuesta, escondida en un baúl, Yo no la tuve nunca, y siempre latienes Tú. LA LETRA USe parece a mi madrepero es más mayor,tiene otros hijos Solución:que mis tíos son. LA ABUELADe tus tíos es hermana,es hija de tus abuelosy quién más a ti te ama. Solución: MAMÁAl principio una camay una fiera después.¿Alguno de vosotrossabe qué animal es? Solución: EL CAMALEÓNLa jaula es su casa,su ropaje amarillo,con su canto alegraa todos los vecinos. Solución: EL CANARIOMe encuentras en la playaa la sombra y al sol,mi nombre tiene CARAy también tiene COL. Solución: EL CARACOL
  22. 22. 13.- El Rey Arturo.Hace muchos años, cuando Inglaterra no era más que un puñado de reinos quebatallaban entre sí, vino al mundo Arturo, hijo del rey Uther.La madre del niño murió al poco de nacer éste, y el padre se lo entregó al magoMerlín con el fin de que lo educara. El mago Merlín decidió llevar al pequeño alcastillo de un noble, quien, además, tenía un hijo de corta edad llamado Kay. Paragarantizar la seguridad del príncipe Arturo, Merlín no descubrió sus orígenes.Cada día Merlín explicaba al pequeño Arturo todas las ciencias conocidas y, como eramago, incluso le enseñaba algunas cosas de las ciencias del futuro y ciertas fórmulasmágicas. Los años fueron pasando y el rey Uther murió sin que nadie le conocieradescendencia. Los nobles acudieron a Merlín para encontrar al monarca sucesor.Merlín hizo aparecer sobre una roca una espada firmemente clavada a un yunque dehierro, con una leyenda que decía:"Esta es la espada Excalibur. Quien consiga sacarla de este yunque, será rey deInglaterra" Los nobles probaron fortuna pero, a pesar de todos sus esfuerzos, no consiguieronmover la espada ni un milímetro. Arturo y Kay, que eran ya dos apuestos muchachos,habían ido a la ciudad para asistir a un torneo en el que Kay pensaba participar. Cuando ya se aproximaba la hora, Arturo se dio cuenta de que había olvidado laespada de Kay en la posada. Salió corriendo a toda velocidad, pero cuando llegó allí, lapuerta estaba cerrada. Arturo no sabía qué hacer. Sin espada, Kay no podría participar en el torneo. En sudesesperación, miró alrededor y descubrió la espada Excalibur. Acercándose a laroca, tiró del arma. En ese momento un rayo de luz blanca descendió sobre él yArturo extrajo la espada sin encontrar la menor resistencia. Corrió hasta Kay y se laofreció. Kay se extrañó al ver que no era su espada.
  23. 23. Arturo le explicó lo ocurrido. Kay vio la inscripción de "Excalibur" en la espada y selo hizo saber a su padre. Éste ordenó a Arturo que la volviera a colocar en su lugar.Todos los nobles intentaron sacarla de nuevo, pero ninguno lo consiguió. EntoncesArturo tomó la empuñadura entre sus manos. Sobre su cabeza volvió a descender unrayo de luz blanca y Arturo extrajo la espada sin el menor esfuerzo. Todos admitieron que aquel muchachito sin ningún título conocido debía llevar lacorona de Inglaterra, y desfilaron ante su trono, jurándole fidelidad. Merlín,pensando que Arturo ya no le necesitaba, se retiró a su morada. Pero no había transcurrido mucho tiempo cuando algunos nobles se alzaron enarmas contra el rey Arturo. Merlín proclamó que Arturo era hijo del rey Uther, porlo que era rey legítimo. Pero los nobles siguieron en guerra hasta que, al fin, fueronderrotados gracias al valor de Arturo, ayudado por la magia de Merlín. Para evitar que lo ocurrido volviera a repetirse, Arturo creó la Tabla Redonda, queestaba formada por todos los nobles leales al reino. Luego se casó con la princesaGinebra, a lo que siguieron años de prosperidad y felicidad tanto para Inglaterracomo para Arturo."Ya puedes seguir reinando sin necesidad de mis consejos -le dijo Merlín a Arturo-.Continúa siendo un rey justo y el futuro hablará de tí".Y así, de esa forma, el reino consiguió vivir en paz durante muchos años. FIN
  24. 24. 14.- El burrito descontento Érase que se era un día de invierno muy crudo. En el campo nevaba copiosamente, y dentro de una casa de labor, en su establo, había un Burrito que miraba a través del cristal de la ventana. Junto a él tenía el pesebre cubierto de paja seca. - Paja seca! - se decía el Burrito, despreciándola-. Vaya una cosa que mepone mi amo! Ay, cuándo se acabará el invierno y llegará la primavera, parapoder comer hierba fresca y jugosa de la que crece por todas partes, en el pradoy junto al camino!Así suspirando el Burrito de nuestro cuento, fue llegando laprimavera, y con la ansiada estación creció hermosa hierba verde engran abundancia. El Burrito se puso muy contento; pero, sinembargo, le duró muy poco tiempo esta alegría. El campesino segó lahierba y luego la cargó a lomos del Burrito y la llevó a casa. Y luegovolvió y la cargó nuevamente. Y otra vez. Y otra. De manera que al Burrito ya nole agradaba la primavera, a pesar de lo alegre que era y de su hierba verde. - ¡Ay, cuándo llegará el verano, para no tener que cargar tanta hierba del prado!- Vino el verano; mas no por hacer mucho calor mejoró la suerte del animal. Porque su amo le sacaba al campo y le cargaba con mieses y con todos los productos cosechados en sus huertos. El Burrito descontento sudaba la gota gorda, porque tenía que trabajar bajo los ardores del Sol. - Ay, qué ganas tengo de que llegue el otoño! Así dejaré de cargar haces de paja, y tampoco tendré que llevar sacos de trigo al molino para que allí hagan harina. Así se lamentaba el descontento, y ésta era la única esperanza que le quedaba, porque ni en primavera ni en verano había mejorado su situación. Pasó el tiempo... Llegó el otoño. Pero, qué ocurrió? El criado sacaba del establo al Burrito cada día y le ponía la albarda. - Arre, arre! En la huerta nos están esperando muchos cestos de fruta para llevar a la bodega. El Burrito iba y venía de casa a lahuerta y de la huerta a la casa, y en tanto que caminaba en silencio, reflexionaba
  25. 25. que no había mejorado su condición con el cambio de estaciones.El Burrito se veía cargado con manzanas, con patatas, con milsuministros para la casa. Aquella tarde le habían cargado con ungran acopio de leña, y el animal, caminando hacia la casa, ibarazonando a su manera: - Si nada me gustó la primavera, menosaún me agradó el verano, y el otoño tampoco me parece cosabuena. ¡Oh, que ganas tengo de que llegue el invierno! Ya sé queentonces no tendré la jugosa hierba que con tanto afán deseaba. Pero, al menos,podré descasar cuanto me apetezca. ¡Bienvenido sea el invierno! Tendré en elpesebre solamente paja seca, pero la comeré con el mayor contento. Y cuando por fin llegó el invierno, el Burrito fue muy feliz. Vivía descansado en su cómodo establo, y, acordándose de las anteriores penalidades, comía con buena gana la paja que le ponían en elpesebre.Ya no tenía las ambiciones que entristecieron su vida anterior. Ahoracontemplaba desde su caliente establo el caer de los copos de nieve, y al Burritodescontento (que ya no lo era) se le ocurrió este pensamiento, que todosnosotros debemos recordar siempre, y así iremos caminando satisfechos por lossenderos de la vida: Está bien que intentemos mejorar, pero nunca despreciandolo que ya tenemos.FIN
  26. 26. 15.- LA VERDADERA HISTORIA DEL RATONCITO PÉREZ.Pepito Pérez era un pequeño ratoncito de ciudad. Vivía con su familia en un agujeritode la pared de un edificio. El agujero no era muy grande pero era muy cómodo, y allíno les faltaba la comida. Vivían junto a una panadería, Y por las noches él y su padreiban a coger harina y todo lo que encontraban para comer. Un día Pepito escuchó ungran alboroto en el piso de arriba. Y como ratón curioso que era trepó y trepó por lascañerías hasta llegar a la primera planta. Allí vio un montón de aparatos, sillones,flores, cuadros..., parecía que alguien se iba a instalar allí.Al día siguiente Pepito volvió a subir a ver qué era todo aquello, y descubrió algo quele gustó muchísimo. En el piso de arriba habían puesto una clínica dental. A partir deentonces todos los días subía a mirar todo lo que hacía el doctor Miguel Ángel.Miraba y aprendía, volvía a mirar y apuntaba todo lo que podía en una pequeña libretade cartón. Después practicaba con su familia lo que sabía. A su madre le limpió muybien los dientes, a su hermanita le curó un dolor de muelas con un poquito demedicina... Y así fue como el ratoncito Pérez se fue haciendo famoso. Venían ratonesde todas partes para que los curara. Ratones de campo con una bolsita llena decomida para él, ratones de ciudad con sombrero y bastón, ratones pequeños, grandes,gordos, flacos... Todos querían que el ratoncito Pérez les arreglara la boca.Pero entonces empezaron a venir ratones ancianos con un problema más grande. Notenían dientes y querían comer turrón, nueces, almendras, y todo lo que no podíancomer desde que dejaron de ser jóvenes. El ratoncito Pérez pensó y pensó cómopodía ayudar a estos ratones que confiaban en él. Y, como casi siempre que tenía unaduda, subió a la clínica dental a mirar. Allí vio cómo el doctor Miguel Ángel le poníaunos dientes estupendos a un anciano. Esos dientes no eran de personas, pues loshacían en una gran fábrica para los dentistas. Pero esos dientes eran enormes y no leservían a él para nada. Entonces, cuando ya se iba a ir a su casa sin encontrar lasolución, apareció en la clínica un niño con su mamá. El niño quería que el doctor le
  27. 27. quitara un diente de leche para que le saliera rápido el diente fuerte y grande. Eldoctor se lo quitó y se lo dio de recuerdo. El ratoncito Pérez encontró la solución:"Iré a la casa de ese niño y le compraré el diente. Su diente es pequeño y sí leservirá a un ratón", pensó. Lo siguió por toda la ciudad y cuando por fin llegó a lacasa, se encontró con un enorme gato y no pudo entrar. El ratoncito Pérez esperó aque todos se durmieran y entonces entró a la habitación del niño. El niño se habíadormido mirando y mirando su diente, y lo había puesto debajo de su almohada. Alpobre ratoncito Pérez le costó mucho encontrar el diente, pero al fin lo encontró y ledejó al niño un bonito regalo a cambio de su diente. Pensó que eso era lo justo.A la mañana siguiente el niño vio el regalo y se puso contentísimo y se lo contó atodos sus amigos del colegio. Y a partir de ese día, todos los niños dejan sus dientesde leche debajo de la almohada. Y el ratoncito Pérez los recoge y les deja a cambioun bonito regalo.Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. FIN
  28. 28. 16.- LA ORUGAHubo una vez una oruguita a la que nadie quería, porque, según lagente, era muy fea. El sapo se reía cuando la veía arrastrarseviscosamente por donde él y sus amigos estaban, yendo a pasear y a porcomida, y aunque la pobre oruga intentaba no ser vista, jamás loconseguía.- ¿Adónde vas tan misteriosa, oruga?- decía el sapo.- Voy a por comida- respondía la oruga.- Pues la próxima vez avísanos para no verte. Nos da repelús ver cómote arrastras dejando ese reguero de babas por donde pasas... - reía elsapo, las ratonas y los demás animalillos del bosque. Y la pobreoruguita bajaba la cabeza y, ya sin ganas de comer, daba la vuelta y sedirigía a su casa. Y así pasaba todos los días.En su casa del árbol, un pequeño agujerito que compartía con otra orugaun poco más agraciada que ella, se pasaba los días sin salir, yendo apor comida cuando llegaba la noche y a expensas de que algún animal sela comiese, llorando a escondidas de su compañera que en muy poco laayudaba.- ¿Por qué lloras? Debería darte vergüenza andar con esas pintas por lavida, esos pelos tan mal peinados, siempre tan descuidada... Mírame amí y aprende. Hasta me adulan los escarabajos... No sé, ponte de vez encuando un poco de perfume de rosas, píntate los labios con el polen delas flores... ¡Ay, en fin, haz algo por ti misma, pero así no puedes irpor la vida! -.- Yo no soy tan agraciada como tú, así pues si hago lo que tú me dices,no aumentaré mi belleza, sino que el sapo y sus amigos cuando me vean,se reirán con mucha más razón que ahora.-Y la pobre oruguita estuvo sin comer tres días y tres noches. El sapo,que a parte de maleducado disfrutaba haciéndola sufrir y sometiéndolaal más inmenso de los ridículos, una noche entró en su casa y mientrasésta dormía, le pintó con polen de flores de todos los colores todo sucuerpo.A la mañana siguiente, su compañera, que se había aliado con el sapo,la despertó y le dijo que aquella mañana estaba más hermosa que nunca.Entonces la invitó a pasear y a almorzar semillas con miel. La oruga,que estaba hambrienta y que se sintió muy halagada por su compañera,accedió gustosamente y bajó del árbol muy contenta. Cuando estuvoabajo, cientos de animalillos la estaban esperando con un trozo decristal, donde sin saber cómo ni por qué, se vio reflejada al instante.Todos reían sin parar, y la pobre oruga, queriéndose morir, fue testigode las críticas e insultos que los animalillos imputaban hacia ellamisma. - ¡Vaya facha, oruga! ¿De dónde vienes, de un baile dedisfraces?- decían unos.- ¡Aunque la oruga fea se vista de seda, orugafea se queda!- decían otros.Y a todo esto, la pobre oruga no podía separar sus tristes ojitos deltrozo de cristal, donde veía por primera y última vez su rostroreflejado en él, rompiéndose por dentro como un pétalo de flor enotoño, o como eso, como un cristal. No obstante, la oruga no hizo nadaen unos minutos. No se movió. No les miró.
  29. 29. Entonces fue cuando su compañera hizo un gesto de ¡se acabó! Todos secallaron, y tras unos minutos, la oruga dio media vuelta y subió denuevo por el árbol dirigiéndose a su casa. - ¡Oruga, era una broma! Note pongas así... -. Dijo su compañera, pero la oruga no hizo casoporque no oía, solo quería morirse. Así que entró en su casa, cerró lapuerta y ya no se le vio más.Abajo, todos los animalillos comenzaron a sentirse mal, todos menos elsapo. -¡Bah, no os preocupéis! Ya se le pasará... -. La otra oruga, quecomo los otros, fue consciente de que se habían portado muy mal conella, subió rápidamente hacia su también casa, pero descubrió que lahabía cerrado con llave. - ¡Oruga, oruga! Siento mucho lo que hapasado. Sólo queríamos gastarte una broma. Anda, abre la puerta.- Peronada se oía, ni nadie abrió la puerta.Tras muchos intentos, viendo llegar la noche y sin techo donde dormir,la otra oruga tuvo que desistir y marcharse con una lagartija que vivíasola en su madriguera. -¡Agghh, qué asco! Dormir debajo de la tierra...¡Bueno! al fin y al cabo, es solo una noche- Y así fue como se resignóa compartir madriguera con el reptil. Nadie pudo dormir aquella nochepensando en la oruguita, y hasta a buen recaudo sabemos que el sapotampoco pudo hacerlo. Pensaron que a la mañana siguiente la oruguitaasomaría su cabeza por su puerta, pero no fue así. Pasaban los días,las semanas, los meses, y nada se sabía de la oruga. - ¡Dios mío,oruga! ¡Abre la puerta te digo!- pero la rebeldía de la otra oruga noconseguía abrir la puerta. - ¿Se habrá muerto de pena?- decían unos.-Quizás esté enferma y necesite nuestra ayuda- decían otros, pero asíestaban las cosas.Después de dos meses, una mañana muy temprano, la otra oruga se enfadócon su compañera la lagartija porque se le estaban apagando los coloresde dormir bajo tierra y sus pelos se habían encrespado y arruinado deno poder peinárselos con su cepillo. .-¡Ya no aguanto más contigo! ¡Mira qué facha tengo! Muchas gracias porofrecerme cama y cobijo durante estos dos meses, pero ya no puedosoportar más vivir así... -.- ¿Serás desagradecida? ¡Vete de mi casa, presumida, y no vuelvas!-.Así pues, la oruga presumida se dirigió con mucha decisión y muyojerosa hacia su casa, y creyó divisar que la puerta estaba abierta. Seacercó más y más hasta que lo vio con seguridad, subiendo enérgicamentepor el tronco del árbol. Dentro estaba oscuro, muy oscuro, y allí a lolejos, algo se movió, algo que consiguió asustarla y que le hizo perderel equilibrio, cayendo rápidamente al suelo. -¡Socorro! ¡Socorro! ¡Hayalguien extraño en mi casa!-. A sus gritos, el sapo y todos loshabitantes de aquel lugar del bosque salieron en su auxilio,adelantándose el sapo y diciéndole: - ¿Se puede saber qué es lo que tepasa? ¿Y a dónde vas con esas pintas? Cada día estás más fea... -. Laoruga, muy irritada gritó: -¡Olvídate de mi aspecto, sapo idiota! ¡Ahíarriba hay alguien muy extraño!-. Cuando el sapo y los demás intentabantrepar por el árbol, algo con alas salió despedido por la puerta,tirándolos a todos al vacío. Era la oruguita fea, que se habíaconvertido en una hermosa mariposa de bellos y brillantes colores. Atodo esto, la mariposa bajó al encuentro de los animalillos y,posándose en una flor, les dijo: - Sabed que me habéis hecho muchodaño, pero he de perdonaros porque ahora soy yo la que puede reírse devuestra fealdad.Y la mariposa se fue volando y ya nunca más volvió.
  30. 30. Idea y enseñanza principal : Mostrar que la generosidad y el dara los demás suelen revertir en uno mismo de la forma másimprevista y más grandiosa.17.- El regalo mágico del conejito pobreHubo una vez en un lugar una época de muchísima sequía y hambre paralos animales. Un conejito muy pobre caminaba triste por el campocuando se le apareció un mago que le entregó un saco con variasramitas."Son mágicas, y serán aún más mágicas si sabes usarlas" Elconejito se moría de hambre, pero decidió no morder las ramitaspensando en darles buen uso.Al volver a casa, encontró una ovejita muy viejita y pobre que casi nopodía caminar."Dame algo, por favor", le dijo. El conejito no tenía nadasalvo las ramitas, pero como eran mágicas se resistía a dárselas. Sinembargó, recordó cómo sus padres le enseñaron desde pequeño acompartirlo todo, así que sacó una ramita del saco y se la dio a laoveja. Al instante, la rama brilló con mil colores, mostrando su magia.El conejito siguió contrariado y contento a la vez, pensando que habíadejado escapar una ramita mágica, pero que la ovejita la necesitabamás que él. Lo mismo le ocurrió con un pato ciego y un gallo cojo, deforma que al llegar a su casa sólo le quedaba una de las ramitas.Contó la historia y su encuentro con el mago a sus papás, que semostraron muy orgullosos por su comportamiento. Y cuando iba a sacarla ramita, llegó su hermanito pequeño, llorando por el hambre, ytambién se la dio a él.
  31. 31. En ese momento apareció el mago con gran estruendo, y preguntó alconejito: - ¿Dónde están las ramitas mágicas que te entregué? ¿qué eslo que has hecho con ellas?El conejito se asustó y comenzó a excusarse, pero el mago le cortódiciendo -¿No te dije que si las usabas bien serían más mágicas?. ¡Puessal fuera y mira lo que has hecho!Y el conejito salió temblando de su casa para descubrir que a partir desus ramitas, ¡¡todos los campos de alrededor se habían convertido enuna maravillosa granja llena de agua y comida para todos los animales!!Y el conejito se sintió muy contento por haber obrado bien, y porque lamagia de su generosidad hubiera devuelto la alegría a todos.
  32. 32. 18.- CUENTOS SOBRE LOS DERECHOS DE LOS NIÑOSCuando nacemos, llegamos al mundo sin ropa pero con derechos. No importa que seas muypequeño. Igual tienes derecho a expresarte, a jugar, a elegir, de acuerdo con tu edad y contus posibilidades. Los derechos no son un traje que te dan un día de golpe cuando teconviertes en grande. Los derechos son la ropa del alma… para toda ocasión y en todomomento.Historia de una Princesa, su papá y el Príncipe Kinoto Fukasuka de María Elena WalshSukimuki era una princesa japonesa.Vivía en la ciudad de Siu Kiu, hace como dos mil años, tres meses y media hora.En esa época, las princesas todo lo que tenían que hacer era quedarse quietecitas. Nada deayudarle a la mamá a secar los platos. Nada de hacer mandados. Nada de bailar con abanico.Nada de tomar naranjada con pajita. Ni siquiera ir a la escuela. Ni siquiera sonarse la nariz. Nisiquiera pelar una ciruela. Ni siquiera cazar una lombriz. Nada, nada, nada. Todo lo hacían los sirvientes del palacio: vestirla, peinarla, estornudar por ella, abanicarla, pelarle las ciruelas. ¡Cómo se aburría la pobre Sukimuki!Una tarde estaba, como siempre, sentada en el jardín mirando moscas, cuando apareció unaenorme mariposa de todos los colores.Y la mariposa revoloteaba, y la pobre Sukimuki la miraba de reojo porque no le estabapermitido mover la cabeza.–¡Qué linda mariposa! –murmuró al fin Sukimuki, en correcto japonés.Y la mariposa contestó, también en correctísimo japonés:–¡Qué linda Princesa! ¡Cómo me gustaría jugar con usted, Princesa!–No puedo –volvió a responder la Princesa haciendo pucheros.–¡Cómo me gustaría bailar con usted, Princesa! –insistió la mariposa.–Eso tampoco puedo –contestó la pobre Princesa.Y la mariposa, ya un poco impaciente, le preguntó:–¿Por qué usted no puede hacer nada?–Porque mi papá, el Emperador, dice que si una Princesa no se queda quieta, quieta, quietacomo una galleta, en el imperio habrá una pataleta.–¿Y eso por qué? –preguntó la mariposa.–Porque sí –contestó la Princesa–, porque las Princesas del Japón debemos estar quietecitassin hacer nada. Si no, no seríamos Princesas.–Entiendo –dijo la mariposa–, pero escápese un ratito y juguemos. He venido volando de muylejos nada más que para jugar con usted. En mi isla, todo el mundo me hablaba de su belleza.A la Princesa le gustó la idea y decidió, por una vez, desobedecer a su papá. Salió a correr ybailar por el jardín con la mariposa.En eso se asomó el Emperador al balcón y al no ver a su hija armó un escándalo de mildemonios.–¡Dónde está la Princesa! –chilló.
  33. 33. Y llegaron todos sus sirvientes, sus soldados, sus vigilantes, sus cocineros, sus lustrabotas y sus tías para ver qué le pasaba. –¡Vayan todos a buscar a la Princesa! –rugió el Emperador con voz de trueno y ojos de relámpago.Y allá salieron todos corriendo y el Emperador se quedó solo en el salón.–¡Dónde está la Princesa! –repitió. Y oyó una voz que respondía a sus espaldas:–La Princesa está de jarana donde se le da la gana.El Emperador se dio vuelta furioso y no vio a nadie. Miró un poquito mejor, y no vio a nadie. Sepuso tres pares de anteojos y entonces sí vio a alguien. Vio a una mariposita sentada en supropio trono.–¿Quién eres? –rugió el Emperador con voz de trueno y ojos de relámpago.Y agarró un matamoscas, dispuesto a aplastar a la insolente mariposa.Pero no pudo. ¿Por qué?Porque la mariposa tuvo la ocurrencia de transformarse inmediatamente en un Príncipe.Un Príncipe buen mozo, simpático, inteligente, gordito, estudioso, valiente y con bigotito.El Emperador casi se desmaya de rabia y de susto. –¿Qué quieres? –le preguntó al Príncipe con voz de trueno y ojos de relámpago. –Casarme con la Princesa –dijo el Príncipe valientemente.–¿Pero de dónde diablos has salido con esas pretensiones?–Me metí en tu jardín en forma de mariposa –dijo el Príncipe– y la Princesa jugó y bailóconmigo. Fue feliz por primera vez en su vida y ahora nos queremos casar.–¡No lo permitiré! –rugió el Emperador con voz de trueno y ojos de relámpago.–Si no lo permites, te declaro la guerra –dijo el Príncipe sacando la espada.–¡Servidores, vigilantes, tías! –llamó el Emperador.Y todos entraron corriendo, pero al ver al Príncipe empuñando la espada se pegaron un sustoterrible.A todo esto, la Princesa Sukimuki espiaba por la ventana.–¡Echen a este Príncipe insolente de mi palacio! –ordenó el Emperador con voz de trueno y ojosde relámpago.Pero el Príncipe no se iba a dejar echar así sin más. Peleó valientemente contra todos. Y loslustrabotas escaparon por una ventana. Y las tías se escondieron aterradas debajo de laalfombra. Y los vigilantes se subieron a la lámpara. Cuando el Príncipe los hubo vencido a todos, preguntó al Emperador: –¿Me dejas casar con tu hija, sí o no?–Está bien –dijo el Emperador –. Cásate, siempre que la Princesa no se oponga. El Príncipe fue hasta la ventana y preguntó a la Princesa: –¿Quieres casarte conmigo, Princesa Sukimuki? –Sí –contestó la Princesa entusiasmada.Y así fue como la Princesa dejó de estar quietecita y se casó con el Príncipe Kinoto Fukasuka.Los dos llegaron al templo en monopatín y luego dieron una fiesta en el jardín. Una fiesta queduró diez días . Y así acaba, como ves, este cuento japonés
  34. 34. 19.- El ratón sin dientesEsta historia que hoy os cuento Poco a poco y con esmerole sucedió a un ratón colocó la dentadura:que por zampar muchos dulces, cada diente en su agujerotodos los dientes perdió. y cada muela a su altura.Primero, los incisivos; Aunque tengas nuevos dientes,después fueron los molares; has de seguir mi consejo:los colmillos y paletas “A los dulces ¡ni los tientes!se le caían a pares. si quieres llegar a viejo”.Sus compañeros ratones Después de cada comida,se burlaban de su boca: cepillo y pasta en tus manos.“¿Qué comerás esta noche: Si tomas esta medida,zumo, leche, pan o sopa?” serás un ratón muy sano.Muy tieso y muy arregladoel ratón se fue al dentista, Y ya sabéis, amiguitos,médico muy afamado, lavaos siempre los dientes.doctor Conejo, un artista. ¡No seáis como el ratoncito!El doctor observó su bocay le dijo preocupado:“Le pondré unos dientes nuevosy podrá comer pescado”:
  35. 35. 20.- Peter PanWendy, Michael y John eran tres hermanos que vivían en las afueras de Londres.Wendy, la mayor, había contagiado a sus hermanitos su admiración por Peter Pan.Todas las noches les contaba a sus hermanos las aventuras de Peter. Una noche, cuando ya casi dormían, vieron una lucecita moverse por lahabitación. Eran Campanilla, el hada que acompaña siempre a Peter Pan, y elmismísimo Peter. Éste les propuso viajar con él y con Campanilla al País de NuncaJamás, donde vivían los Niños Perdidos...- Campanilla os ayudará. Basta con que os eche un poco de polvo mágico para quepodáis volar. Cuando ya se encontraban cerca del País de Nunca Jamás, Peter les señaló:- Es el barco del Capitán Garfio. Tened mucho cuidado con él. Hace tiempo uncocodrilo le devoró la mano y se tragó hasta el reloj. ¡Qué nervioso se pone ahoraGarfio cuando oye un tic-tac! Campanilla se sintió celosa de las atenciones que su amigo tenía para conWendy, así que, adelantándose, les dijo a los Niños Perdidos que debían dispararuna flecha a un gran pájaro que se acercaba con Peter Pan. La pobre Wendy cayóal suelo, pero, por fortuna, la flecha no había penetrado en su cuerpo y enseguidase recuperó del golpe. Wendy cuidaba de todos aquellos niños sin madre y, también, claro está de sushermanitos y del propio Peter Pan. Procuraban no tropezarse con los terriblespiratas, pero éstos, que ya habían tenido noticias de su llegada al País de NuncaJamás, organizaron una emboscada y se llevaron prisioneros a Wendy, a Michaely a John. Para que Peter no pudiera rescatarles, el Capitán Garfio decidióenvenenarle, contando para ello con la ayuda de Campanilla, quien deseabavengarse del cariño que Peter sentía hacia Wendy. Garfio aprovechó el momento
  36. 36. en que Peter se había dormido para verter en su vaso unas gotas de unpoderosísimo veneno. Cuando Peter Pan se despertó y se disponía a beber el agua, Campanilla,arrepentida de lo que había hecho, se lanzó contra el vaso, aunque no pudo evitarque la salpicaran unas cuantas gotas del veneno, una cantidad suficiente paramatar a un ser tan diminuto como ella. Una sola cosa podía salvarla: que todos losniños creyeran en las hadas y en el poder de la fantasía. Y así es como, gracias alos niños, Campanilla se salvó. Mientras tanto, nuestros amiguitos seguían en poder de los piratas. Ya estabana punto de ser lanzados por la borda con los brazos atados a la espalda. Parecíaque nada podía salvarles, cuando de repente, oyeron una voz:- ¡Eh, Capitán Garfio, eres un cobarde! ¡A ver si te atreves conmigo!Era Peter Pan que, alertado por Campanilla, había llegado justo a tiempo deevitarles a sus amigos una muerte cierta. Comenzaron a luchar. De pronto, un tic-tac muy conocido por Garfio hizo que éste se estremeciera de horror. Elcocodrilo estaba allí y, del susto, el Capitán Garfio dio un traspié y cayó al mar.Es muy posible que todavía hoy, si viajáis por el mar, podáis ver al Capitán Garfionadando desesperadamente, perseguido por el infatigable cocodrilo. El resto de los piratas no tardó en seguir el camino de su capitán y todosacabaron dándose un saludable baño de agua salada entre las risas de Peter Pan yde los demás niños. Ya era hora de volver al hogar. Peter intentó convencer a sus amigos para quese quedaran con él en el País de Nunca Jamás, pero los tres niños echaban demenos a sus padres y deseaban volver, así que Peter les llevó de nuevo a su casa.- ¡Quédate con nosotros! -pidieron los niños.- ¡Volved conmigo a mi país! -les rogó Peter Pan-. No os hagáis mayores nunca.Aunque crezcáis, no perdáis nunca vuestra fantasía ni vuestra imaginación. Deese modo seguiremos siempre juntos.- ¡Prometido! -gritaron los tres niños mientras agitaban sus manos diciendo adiós. Y colorín colorado, la historia de Peter Pan aquí se ha acabado, y yo espero queos haya gustado. FIN
  37. 37. 21.- El traje nuevo del Emperador.Hace muchos años había un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos, que gastaba todas susrentas en vestir con la máxima elegancia.Tenía un vestido distinto para cada hora del día.Un día llegaron dos truhanes que se hacían pasar por sastres, asegurando que sabían tejer las másmaravillosas telas. Dijeron que utilizaban telas que poseían la milagrosa virtud de ser invisibles atoda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente estúpida.-¡Deben ser vestidos magníficos! -pensó el Emperador-. Si los tuviese, podría distinguir entre losinteligentes y los tontos. Nada, que se pongan enseguida a tejer la tela y les den todo el dinero quepidan.Los truhanes montaron un telar y simularon que trabajaban; pero no tenían nada en la máquina. Apesar de ello, se hicieron suministrar las sedas más finas y el oro de mejor calidad, que seembolsaron bonitamente, mientras seguían haciendo como que trabajaban en los telares vacíoshasta muy entrada la noche.-“Enviaré a mi viejo ministro a que visite a los tejedores -pensó el Emperador-. Es un hombrehonrado y el más indicado para juzgar de las cualidades de la tela, pues tiene talento, y no hayquien desempeñe el cargo como él”.El viejo y digno ministro se presentó, pues, en la sala ocupada por los dos embaucadores, loscuales seguían trabajando en los telares vacíos. « ¡Dios nos ampare! -pensó el ministro para susadentros, abriendo unos ojos como naranjas-. ¡Pero si no veo nada!». Sin embargo, no soltópalabra. Los dos fulleros le rogaron que se acercase y le preguntaron si no encontraba magníficosel color y el dibujo. Le señalaban el telar vacío, y el pobre hombre seguía con los ojosdesencajados, pero sin ver nada, puesto que nada había. « ¡Dios santo! -pensó-. ¿Seré tonto acaso?Jamás lo hubiera creído, y nadie tiene que saberlo. ¿Es posible que sea inútil para el cargo? No,desde luego no puedo decir que no he visto la tela».-¿Qué? ¿No dice usted nada del tejido? -preguntó uno de los tejedores.-¡Oh, precioso, maravilloso! -respondió el viejo ministro mirando a través de los lentes-. ¡Quédibujo y qué colores! Desde luego, diré al Emperador que me ha gustado extraordinariamente.Los estafadores pidieron entonces más dinero, seda y oro, ya que lo necesitaban para seguirtejiendo. Todo fue a parar a sus bolsillos, pues ni una hebra se empleó en el telar, y elloscontinuaron, como antes, trabajando en las máquinas vacías.Poco después el Emperador envió a otro funcionario de su confianza a inspeccionar el estado de latela e informarse de si quedaría pronto lista. Al segundo le ocurrió lo que al primero; miró y miró,pero como en el telar no había nada, nada pudo ver.-¿Verdad que es una tela bonita? -preguntaron los dos tramposos, señalando y explicando elprecioso dibujo que no existía.«Yo no soy tonto -pensó el hombre-, y el empleo que tengo no lo suelto. Sería muy fastidioso. Espreciso que nadie se dé cuenta». Y se deshizo en alabanzas de la tela que no veía, y ponderó suentusiasmo por aquellos hermosos colores y aquel soberbio dibujo.
  38. 38. -¡Es digno de admiración! -dijo al Emperador.Todos los moradores de la capital hablaban de la magnífica tela, tanto, que el Emperador quisoverla con sus propios ojos antes de que la sacasen del telar. Se encaminó a la casa donde parabanlos pícaros, los cuales continuaban tejiendo con todas sus fuerzas, aunque sin hebras ni hilados.-¿Verdad que son trajes admirables? -preguntaron los dos ladrones-. Fíjese Vuestra Majestad enestos colores y estos dibujos -y señalaban el telar vacío, creyendo que los demás veían la tela.«¡Cómo! -pensó el Emperador-. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tan tonto? ¿Acaso nosirvo para emperador? Sería espantoso».-¡Oh, sí, es muy bonita! -dijo-. Me gusta, la apruebo-. Y con un gesto de agrado miraba el telarvacío; no quería confesar que no veía nada.Todos los componentes de su séquito miraban y remiraban, pero ninguno veía nada; no obstante,todos exclamaban, como el Emperador: -¡oh, qué bonito!-, y le aconsejaron que estrenase losvestidos confeccionados con aquella tela en la procesión que debía celebrarse próximamente.El día de la fiesta llegó el Emperador en compañía de sus caballeros principales, y los dostruhanes, levantando los brazos como si sostuviesen algo, dijeron:-¿Quiere dignarse Vuestra Majestad quitarse el traje que lleva -dijeron los dos bribones- para quepodamos vestirle el nuevo delante del espejo?Quitose el Emperador sus prendas, y los dos simularon ponerle las diversas piezas del vestidonuevo, que pretendían haber terminado poco antes.-¡Dios, y qué bien le sienta, le va estupendamente! -exclamaban todos-.¡Es un traje precioso!-Muy bien, estoy a punto -dijo el Emperador-. ¿Verdad que me sienta bien? - y volviose una vezmás de cara al espejo, para que todos creyeran que veía el vestido.Y de este modo echó a andar el Emperador, mientras el gentío, desde la calle y las ventanas, decía:-¡Qué preciosos son los vestidos nuevos del Emperador! ¡Qué magnífica cola! ¡Qué hermoso estodo!Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz ensu cargo o por estúpido.-¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño.-¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! -dijo su padre; y todo el mundo se fue repitiendoal oído lo que acababa de decir el pequeño.-¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!-¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero.Aquello inquietó al Emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó: «Hay queaguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes, mientras todo el mundo se burlaba de él.
  39. 39. 22.-El Príncipe y El Mendigo E rase un principito curioso que quiso un día salir a pasear sin escolta. Caminando por un barrio miserable desu ciudad, descubrió a un muchacho de su estatura que era en todo exacto a él.-¡Sí que es casualidad! -dijo el príncipe-. Nos parecemos como dos gotas de agua.-Es cierto -reconoció el mendigo-. Pero yo voy vestido de andrajos y tú te cubres desedas y terciopelo. Sería feliz si pudiera vestir durante un instante la ropa que llevastú.Entonces, el príncipe, avergonzado de su riqueza, se despojó de su traje, calzado yel collar cuajado de piedras preciosas.-Eres exacto a mi -repitió el príncipe, que se había vestido, en tanto, con las ropasdel mendigo.Pero en aquel momento llegó la guardia buscando al personaje y se llevaron almendigo. El príncipe corría detrás queriendo convencerles de su error, pero fueinútil.Aquella noche moría el anciano rey y el mendigo ocupó el trono. Lleno su corazón derencor por la miseria en que su vida había transcurrido, empezó a oprimir al pueblo,ansioso de riquezas. Y mientras tanto, el verdadero príncipe, tras las verjas delpalacio, esperaba que le arrojasen un pedazo de pan.Contó en la ciudad quién era y le tomaron por loco. Cansado de proclamar inútilmentesu identidad, recorrió la ciudad en busca de trabajo. Realizó las faenas más duras,por un miserable jornal.Era ya mayor, cuando estalló la guerra con el país vecino. El príncipe, llevado del amor
  40. 40. a su patria, se alistó en el ejército, mientras el mendigo que ocupaba el tronocontinuaba entregado a los placeres.Un día, en lo más arduo de la batalla, el soldadito fue en busca del general. Conincreíble audacia le hizo saber que había dispuesto mal sus tropas y que el difuntorey, con su gran estrategia, hubiera planeado de otro modo la batalla.-¿Cómo sabes tú que nuestro llorado monarca lo hubiera hecho así?-Porque se ocupó de enseñarme cuanto sabía. Era mi padre.El general, desorientado, siguió no obstante los consejos del soldadito y pudo poneren fuga al enemigo. Luego fue en busca del muchacho, que curaba junto al arroyo unaherida que había recibido en el hombro. Junto al cuello se destacaban tres rayitasrojas.-¡Es la señal que vi en el príncipe recién nacido! -exclamó el general.Comprendió entonces que la persona que ocupaba el trono no era el verdadero rey y,con su autoridad, ciñó la corona en las sienes de su autentico dueño.El príncipe había sufrido demasiado y sabia perdonar. El usurpador no recibió máscastigo que el de trabajar a diario.Cuando el pueblo alababa el arte de su rey para gobernar y su gran generosidad élrespondía:-“Es gracias a haber vivido y sufrido con el pueblo por lo que hoy puedo ser un buenrey.” Fin
  41. 41. 23.- verano cesta bosque armario cazadorErase una vez una niña llamada . Una mañana de salió de sullevando una con pan, tortas y una jarrita de miel para su que estabaenferma y vivía en el corazón del . , en medio del , se encontró con el que la engañó para irpor el camino más largo y así él llegar antes a de la .El entró en de la y ella de un salto se escondióen el .El se disfrazó de y se metió en la , esperando a que llegara para comérsela. Cuando por fin llegó, muy asombrada exclamó:
  42. 42. - Ay! que más grandes tienes.Son para verte mejor, nietecilla.-Ay! que más grandes que tienes.Son para oírte mejor .- Ay! que más grande tienes.¡¡¡ Es para comerte mejor!!!De un salto, el se abalanzó sobre que salió gritando del susto, llamandola atención del y su que pasaban por allí.Rápidamente el con su disparó, ¡bang, bang!, dio su merecido al y fue tan grande el escarmiento que jamás volvimos a saber de él.Y colorín colorado, este se ha acabado. Fin
  43. 43. 24.- Simbad el marino.Hace muchos, muchísimos años, en la ciudad de Bagdag vivía un joven llamado Simbad.Era muy pobre y, para ganarse la vida, se veía obligado a transportar pesados fardos,por lo que se le conocía como Simbad el Cargador.- ¡Pobre de mí! -se lamentaba- ¡qué triste suerte la mía! Quiso el destino que sus quejas fueran oídas por el dueño de una hermosa casa, elcual ordenó a un criado que hiciera entrar al joven. A través de maravillosos patios llenos de flores, Simbad el Cargador fue conducidohasta una sala de grandes dimensiones. En la sala estaba dispuesta una mesa llena de las más exóticas viandas y los másdeliciosos vinos. En torno a ella había sentadas varias personas, entre las quedestacaba un anciano, que habló de la siguiente manera:-Me llamo Simbad el Marino. No creas que mi vida ha sido fácil. Para que locomprendas, te voy a contar mis aventuras..." Aunque mi padre me dejó al morir una fortuna considerable; fue tanto lo quederroché que, al fin, me vi pobre y miserable. Entonces vendí lo poco que me quedabay me embarqué con unos mercaderes. Navegamos durante semanas, hasta llegar a unaisla. Al bajar a tierra el suelo tembló de repente y salimos todos proyectados: enrealidad, la isla era una enorme ballena. Como no pude subir hasta el barco, me dejéarrastrar por las corrientes agarrado a una tabla hasta llegar a una playa plagada depalmeras. Una vez en tierra firme, tomé el primer barco que zarpó de vuelta aBagdag..." Llegado a este punto, Simbad el Marino interrumpió su relato. Le dio al muchacho100 monedas de oro y le rogó que volviera al día siguiente. Así lo hizo Simbad y el anciano prosiguió con sus andanzas... " Volví a zarpar. Un día que habíamos desembarcado me quedé dormido y, cuandodesperté, el barco se había marchado sin mí. Llegué hasta un profundo valle sembrado de diamantes. Llené un saco con todos losque pude coger, me até un trozo de carne a la espalda y aguardé hasta que un águilame eligió como alimento para llevar a su nido, sacándome así de aquel lugar." Terminado el relato, Simbad el Marino volvió a darle al joven 100 monedas de oro,con el ruego de que volviera al día siguiente... "Hubiera podido quedarme en Bagdag disfrutando de la fortuna conseguida, perome aburría y volví a embarcarme. Todo fue bien hasta que nos sorprendió una grantormenta y el barco naufragó. Fuimos arrojados a una isla habitada por unos enanos terribles, que nos cogieronprisioneros. Los enanos nos condujeron hasta un gigante que tenía un solo ojo y quecomía carne humana. Al llegar la noche, aprovechando la oscuridad, le clavamos unaestaca ardiente en su único ojo y escapamos de aquel espantoso lugar.
  44. 44. De vuelta a Bagdag, el aburrimiento volvió a hacer presa en mí. Pero esto te locontaré mañana..." Y con estas palabras Simbad el Marino entregó al joven 100 piezas de oro."Inicié un nuevo viaje, pero por obra del destino mi barco volvió a naufragar. Estavez fuimos a dar a una isla llena de antropófagos. Me ofrecieron a la hija del rey, conquien me casé, pero al poco tiempo ésta murió. Había una costumbre en el reino: queel marido debía ser enterrado con la esposa. Por suerte, en el último momento, logréescaparme y regresé a Bagdag cargado de joyas..." Y así, día tras día, Simbad el Marino fue narrando las fantásticas aventuras de susviajes, tras lo cual ofrecía siempre 100 monedas de oro a Simbad el Cargador. Deeste modo el muchacho supo de cómo el afán de aventuras de Simbad el Marino lehabía llevado muchas veces a enriquecerse, para luego perder de nuevo su fortuna. El anciano Simbad le contó que, en el último de sus viajes, había sido vendido comoesclavo a un traficante de marfil. Su misión consistía en cazar elefantes. Un día,huyendo de un elefante furioso, Simbad se subió a un árbol. El elefante agarró eltronco con su poderosa trompa y sacudió el árbol de tal modo que Simbad fue a caersobre el lomo del animal. Éste le condujo entonces hasta un cementerio de elefantes;allí había marfil suficiente como para no tener que matar más elefantes. Simbad así lo comprendió y, presentándose ante su amo, le explicó dónde podríaencontrar gran número de colmillos. En agradecimiento, el mercader le concedió lalibertad y le hizo muchos y valiosos regalos. "Regresé a Bagdag y ya no he vuelto a embarcarme -continuó hablando el anciano-.Como verás, han sido muchos los avatares de mi vida. Y si ahora gozo de todos losplaceres, también antes he conocido todos los padecimientos." Cuando terminó de hablar, el anciano le pidió a Simbad el Cargador que aceptaraquedarse a vivir con él. El joven Simbad aceptó encantado, y ya nunca más, tuvo quesoportar el peso de ningún fardo... FIN
  45. 45. 25.- EL PRÍNCIPE FELIZErase una vez que se era, sobre una alta columna, y dominando la ciudad, se alzaba laestatua del Príncipe Feliz. Recubierta de oro fino, sus ojos eran zafiros, y un granrubí rojo brillaba en su espada.Una noche de invierno, una golondrina llegó a la ciudad y se refugió a los pies de laestatua. Cuando se dispuso a dormir, una enorme gota de agua le cayó en la cabeza.“Qué raro”, -pensó- “no está lloviendo”. Cayó una segunda gota, y luego otra, y otra...Miró hacia arriba y vio que era el Príncipe Feliz que estaba llorando.- “¿Por qué lloras?” –le preguntó. El príncipe le contestó: -“Cuando vivía y teníacorazón humano, todo lo que veía en mi palacio era hermoso y alegre, pero ahora queestoy muerto y me han colocado en este sitio tan alto, puedo ver toda la miseria demi ciudad. Aunque tengo corazón de plomo, no puedo evitar llorar”.- “Ahora veo una casa pobre, y dentro una mujer y su hijo, que no tienen qué comer.Le duelen las manos, que bordan un pañuelo para una dama de palacio. Por favor,golondrina, ya que yo no me puedo mover, llévale tú el rubí de mi espada”.La golondrina así lo hizo, volviendo luego al pedestal de la estatua.- “¿Y ahora qué ves?” –preguntó la golondrina.- “En una buhardilla, veo a un joven que está escribiendo una obra de teatro paraniños, y se ha desmayado de hambre. Por favor, dale uno de mis ojos de zafiro, paraque pueda comer y terminar la obra”.
  46. 46. La golondrina así lo hizo, volviendo luego al pedestal de la estatua.- “¿Y ahora qué ves?” –volvió a preguntar la golondrina.- “En la plaza hay una niña que vende cerillas. Se le han caído todas al agua y no puedellevar pan a su casa. Llévale mi otro ojo de zafiro, aunque me quede ciego”.La golondrina así lo hizo, volviendo luego al pedestal de la estatua.- “Ahora que estás ciego, no puedo abandonarte. Dime qué quieres que haga por ti”.- “Ve cortando todas las láminas de oro que cubren mi cuerpo, y ve dándoselas a lospobres que veas.La golondrina, muy cansada ya, lo fue haciendo hasta que la estatua quedó desnuda.Después, la golondrina cayó a sus pies.El alcalde, viendo el deterioro de la estatua, mandó fundirla para vender el plomo.Fue vendido todo menos el corazón y una pluma de golondrina.En ese momento, un ángel bajó del cielo, y se los llevó con él. Así, desde entonces ypara siempre, la golondrina y el Príncipe Feliz cuidan de todos los pobres.Y con esto llegamos al final y nos despedimos hasta otro día que contemos más. Adaptación del cuento de Lord Byron.
  47. 47. 26.- ASAMBLEA EN LA CARPINTERIACuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea.Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias.El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía querenunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y además se pasaba el tiempogolpeando.El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo, dijoque había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.Ante el ataque,el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija.Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.Y la lija estuvo de acuerdo, a condición que fuera expulsado el metro que siempre sela pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo.Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo.Finalmente la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble.Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación.Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo:Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el Carpintero trabajacon nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos.Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad denuestros puntos buenos La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, eltornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas yobservaron que el metro era preciso y exacto.Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad.Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.
  48. 48. No ocurre lo mismo con los seres humanos?Observa y lo comprobarás. Cuando el ser humano busca a menudo defectos en losdemás, la situación se vuelve tensa y negativa.En cambio, cuando tratamos con sinceridad de percibir los puntos fuertes de losdemás, es ahí donde florecen los mejores logros humanos.Es fácil encontrar defectos. Cualquier tonto puede hacerlo, Pero encontrarcualidades, eso es para los espíritus superiores que son capaces de inspirar todos loséxitos humanos.Fin
  49. 49. 27.- La princesa y el guisante.Erase una vez un príncipe que quería casarse con una princesa, pero teníaque ser con una princesa de verdad.Recorrió el mundo entero, y aunque en todas partes encontró princesas,siempre acababa descubriendo en ellas algo que no acababa de gustarle.De ninguna se hubiera podido asegurar con certeza que fuera unaverdadera princesa; siempre aparecía algún detalle que no era como esdebido. El príncipe regresó, pues, a su país, desconsolado por no haberpodido encontrar una princesa verdadera.Una noche se desencadenó una terrible tempestad: relámpagos, truenasy una lluvia torrencial. ¡Era espantoso! Alguien llamó a la puerta depalacio y el anciano rey fue a abrir.Era una princesa quien aguardaba ante la puerta. Pero, ¡Dios mío!, ¡Quéaspecto ofrecía con la lluvia y el mal tiempo! El agua chorreaba por suscabellos y caía sobre sus ropas, le entraba por la punta de los zapatos yle salía por los talones. Y sin embargo, ¡pretendía ser una princesaverdadera!"Bien, ya lo veremos", pensó la vieja reina, y sin decir palabra se dirigió ala alcoba, apartó toda la ropa de la cama y colocó un guisante en sufondo; puso después veinte colchones sobre él y añadió todavía otrosveinte edredones de plumas de ánade.
  50. 50. Allí dormiría la princesa aquella noche.A la mañana siguiente, le preguntaron qué tal había descansado.- ¡Oh, terriblemente mal!- respondió la princesa-. Casi no he pegado ojoen toda la noche. ¡Dios sabe qué habría en esa cama! He dormido sobrealgo tan duro que tengo el cuerpo lleno de cardenales. ¡Ha sido horrible!Así se pudo comprobar que se trataba de una princesa de verdad, porquea pesar de los veinte colchones y los veinte edredones de pluma, habíasentido la molestia de un guisante. Sólo una verdadera princesa podíatener la piel tan delicada.El príncipe, sabiendo ya que se trataba de una princesa de verdad, latomó por esposa y el guisante fue trasladado al Museo del Palacio, dondetodavía puede contemplarse, a no ser que alguien se lo haya llevado.¡Y sin más que contar, me despido diciendo que ésta sí es una historia deverdad!
  51. 51. 28.- JUAN Y LAS SEMILLAS MÁGICAS Juan madre vaca germinar castillo gallina ogro huevo vivía con su en una humilde casita y eran muypobres. Un día su le dijo que cogiese lay que la vendiera en el pueblo para así tener dinero paracomer. se puso en camino y pronto se encontró con unhombre que le propuso cambiar la por unas semillasque, según el señor, ¡ eran mágicas ! aceptó y fue corriendoa su casa, pero cuando su vio lo que traía, se puso a llorary se fue a dormir. ,muy triste, tiró las semillas por la ventana y se
  52. 52. quedó dormido. Por la mañana, las semillas comenzaron a ,ycrecieron tanto que llegaron hasta el cielo. se puso a treparpor ella y pronto llegó al final. Con sorpresa vio un y alentrar vio una y pensó tomarla para su , pero depronto vino un terrible que comenzó a perseguirlo ycomenzó a bajar por la planta a toda prisa y cuando llegó a sujardín, la cortó y el cayó desde lo alto dándose ungolpe mortal. entró la en casa y de pronto puso un Pero no era normal, era un de oro y desde esemomento, y su nunca más pasaron hambre.Y chocolate, chocolateado, este cuento aquí se ha terminado, y el que nolevante el culo, es porque se le quedó pegado.
  53. 53. EL ÁNGEL DE LOS NIÑOS EL ÁNGEL DE LOS NIÑOS Cuenta una leyenda que a un angelito que estaba en el cielo, letocó su turno de nacer como niño y le dijo un día a Dios:- Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra. ¿Pero, cómo vivir,tan pequeño e indefenso como soy? - Entre muchos ángeles escogí uno para ti, que te está esperando y que te cuidará. - Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír. Eso basta para ser feliz.- Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz. - ¿Y cómo entender lo que la gente me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres? - Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y con cariño te enseñará a hablar.- ¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo? - Tu ángel te juntará las manitas, te enseñará a orar y podrás hablarme. - He oído que en la tierra hay hombres malos. ¿Quién me defenderá?- Tu ángel te defenderá, aún a costa de su propia vida. En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo, pero ya se oían voces terrestres, y el niño, presuroso, repetía con lágrimas en sus ojitos... - ¡Dios mío, si ya me voy, dime al menos su nombre! ¿Cómo se llamami ángel? - Su nombre no importa, tú le dirás: MAMÁ
  54. 54. 30.- EL TRIÁNGULO QUE QUERÍA SER UN CÍRCULO.Erase una vez un triángulo llamado Pitágoras.Un día estaba pensando en cómo divertirse cuando observó a un niño que jugaba conun aro. Quedó asombrado al ver cómo lo rodaba por la calle empujándolo con un palo. Le pareció maravilloso aquel círculo corriendo y rodando por las calles del pueblo, siempre seguido y acompañado por un niño como amigo inseparable. Pitágoras, que no sabía cómo divertirse, decidió desde ese día dejar de ser un triángulo y dedicar todo su esfuerzo aconvertirse en un círculo. Así tendría más amigos, sería más útil y todo sería másdivertido.Día a día trabajaba duramente, intentandolimar sus vértices para transformarse. Setiró desde una alta montaña, creyendo querodando y saltando redondearía sus tresesquinas. Pero así solamente consiguió serun triángulo un poco raro. Para nadaconsiguió parecerse a un círculo, ni siquieraun poquito.No dándose por vencido, el triángulo testarudo continuaba con la idea de ser círculo.Subió a un árbol y allí se esforzaba en pensar cómo podría conseguirlo, pero no se leocurría ninguna forma.Mientras permanecía en el árbol observó a un pájaro carpintero que picoteaba eltronco, y pensó que si picoteaba sus vértices le ayudaría a cambiar de forma.Intentó acercarse, pero antes de que pudiera acercarse, el pájaro se marchó volando.
  55. 55. Pitágoras quedó decepcionado y comprendió que el pájaro sólo picoteaba el árbol paraconstruir su nido.Un poco triste se resignó a ser para siempre un triángulo, pero no dejaba de pesar enese círculo que tanto se divertía con el niño. Y decidió que desde ahora intentaríadivertirse y sentirse bien siendo él mismo. Al día siguiente, el pueblo amaneció nevado, y Pitágoras se lo pasó muy bien jugando con la nieve y deslizándose por las cuestas como si fuese un trineo. Cuando ya se iba para su casa, se asomó a una ventana y vio a un niño sentado en su escritorio. Estaba construyendo un barco, pero no sabía cómo dibujar las velas. Mirópor la ventana y descubrió a Pitágoras, y de pronto se le ocurrió una idea.Abrió la ventana y le dijo: -Triángulo, ¿quieres ayudarme a construir mi barco?Pitágoras aceptó y el niño lo cogió y lo usó como plantilla para dibujar sobre unacartulina las velas del barco. Después lo guardó en una caja, entre sus tesoros. Allíestaba el círculo que había visto rodando.Desde entonces, se sintió feliz con sus nuevos amigos, y nunca se separó deellos

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