Don Bernardo, un anciano agricultor de Campeche, ya no podía con las tareas del campo. Desde joven habíasido labrador y se...
EL BUEY TRABAJADOREn un hermoso establo de la estepas vivían juntos un buey y un burro. Mientras el burro flojeaba casi to...
LA ROCA MISTERIOSAEn aquel pueblo de África a nadie le gustaba trabajar. Daban las doce del día y la mayor parte de lasper...
La rana y la serpienteUn bebé rana saltaba por el campo, feliz de haber dejadode ser renacuajo, cuando se encontró con un ...
–Un bebé rana graciosísimo que conocí esta mañana. –¡Las ranas y las serpientes no pueden andar juntas!¡Qué vergüenza! ¡La...
La séptimacarreraEscocia tuvo un rey llamado Roberto. Su reino estaba amenazado por Inglaterra, cuyo monarca había enviado...
FRASESHay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienesluchan muchos años...
Copyright © 2011 fundaciontelevisa.org. Todos los derechos reservados.ContactoDE LOS APENINOS A LOS ANDES    Marco tenía o...
había traído de Europa. Éste lo presentó con otros camaradas genoveses que vivían allí, y entre todosreunieron el dinero p...
Albert Einstein sigue siendo una figura mítica de nuestro tiempo; más,incluso, de lo que llegó a serlo en vida, si se tien...
Albert Einstein en 1947En 1894, las dificultades económicas hicieron que la familia (aumentadadesde 1881, por el nacimient...
proporcionaba una explicación teórica, en términos estadísticos, delmovimiento browniano, y el segundo daba una interpreta...
divulgación por todo el mundo y popularizando su imagen de viajero dela tercera clase de ferrocarril, con un estuche de vi...
científicos que buscaban la manera de impedir el uso futuro de la bombay propuso la formación de un gobierno mundial a par...
AristótelesEn el año 367, es decir, cuando contaba diecisiete años de edad, fueenviado a Atenas para estudiar en la Academ...
Tras el asesinato de Hermias, en el 345, Aristóteles se instaló en Mitilene(isla de Lesbos), dedicándose, en compañía de T...
Platón y Aristóteles en La Escuela de Atenas, de RafaelLa amplitud y la profundidad de su pensamiento son tales que fue pr...
Tiranión el Gramático. De mano en mano, esas obras fueron sufriendosucesivos deterioros hasta que, en el año 60 a.C., fuer...
Lecturas
Upcoming SlideShare
Loading in …5
×

Lecturas

818 views
752 views

Published on

Published in: Education
0 Comments
0 Likes
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

No Downloads
Views
Total views
818
On SlideShare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
2
Actions
Shares
0
Downloads
2
Comments
0
Likes
0
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

Lecturas

  1. 1. Don Bernardo, un anciano agricultor de Campeche, ya no podía con las tareas del campo. Desde joven habíasido labrador y se había agotado en largas jornadas sin descanso. Con el fruto de su trabajo apenas habíalogrado construir una casita, donde vivía con Lola, su mujer.En el último año había sembrado apenas algunos cultivos para el alimento cotidiano y sus tierras se veíansecas y vacías. Sin embargo, ambos eran muy felices allí y amaban su pequeño mundo, veían el amanecer yel atardecer, cortaban flores silvestres, andaban despacito e iban a un pozo donde se filtraba el agua máspura y deliciosa del mundo.Una mañana vieron llegar a unos de a caballo. Al frente venía el poderoso cacique de la hacienda cercanaque cada vez agrandaba más su propiedad. ―¿Qué se le ofrece Don?‖ preguntó don Bernardo. El cacique leexplicó: ―Ya reporté al gobierno que su tierra está inútil y vengo a tomar posesión de ella. Ustedes los viejosya no tienen nada que hacer.‖ ―¡No es justo‖ replicó el anciano. Cuando doña Lola quiso intervenir, el caciquela interrumpió: ―Esto es cosa de hombres‖.Por la tarde él y su esposa fueron a ver al presidente municipal. Éste, que se había puesto de acuerdo con elcacique, confirmó la decisión. ―Así es. Tienen dos días para dejar libre el terreno.‖Cuando llegaron a casa, don Bernardo estaba llorando. ―No te agüites, viejo‖ dijo su mujer, mientrasacomodaba en la mesa de la cocina unos cigarrillos, un tarro de miel, un rollo de galletas, un plato con jícamapicada y una jarra con agua de horchata. ―¿A quién invitaste?‖, preguntó don Bernardo. ―Vámonos a dormir‖ lerespondió ella.Al día siguiente, cuando despertó, se asomó por la ventana para ver sus tierras por última vez antes deempacar. El terreno era ahora un vergel lleno de flores y árboles con fruta lista para cortar. Su esposa seacercó a la ventana y lo rodeó con su abrazo. ―¡Ay vieja, necesito lentes!‖ comentó don Bernardo. ―No miamor, lo que estás viendo es la purita realidad‖. ―¿Y quién hizo todo esto?‖ preguntó. ―Fueron los aluxes‖respondió ella.Doña Lola le explicó que los aluxes son miles de duendes indígenas que viven en la selva maya. Salen a jugara la luz de la luna, chapotean en el agua y ríen con voz cantarina. Si alguna persona los trata mal, le hacen lavida de cuadritos. Pero si los trata bien, le conceden sus deseos. Ellos habían sembrado la milpa de donBernardo.Cuando el cacique llegó a tomar posesión, supo que ya nada podía hacer; el plantío de don Bernardo era elmás bonito de todos. Sin decir palabra regresó a la hacienda. Nunca encontró la paz, los traviesos aluxes nolo dejan dormir: noche tras noche tiran piedritas contra sus ventanas, saltan sobre las teclas del piano y lejalan las cobijas.—Adaptación de un cuento original de Manuel Anzures incluido en el libro Suspira el viento(1914).Copyright © 2011 fundaciontelevisa.org. Todos los derechos reservados.Contacto
  2. 2. EL BUEY TRABAJADOREn un hermoso establo de la estepas vivían juntos un buey y un burro. Mientras el burro flojeaba casi todo eldía y se limitaba a transportar muy de vez en cuando a su amo, el buey vivía jornadas agotadoras deesfuerzo: labraba la tierra, llevaba en su lomo pesadas cargas y hasta tenía que ayudar a sacar el agua deuna noria. Una tarde llegó muy cansado al establo, comió una abundante ración de paja, bebió agua suficientey empezó a quedarse dormido cuando de repente se sobresaltó.—¿Qué te pasa? —le preguntó el burro.—Acabo de recordar que mañana tengo que levantarme muy temprano, pues debo ayudar a labrar el granterreno que hay pasando la laguna, y ya no aguanto la fatiga —respondió el buey.—No te preocupes, yo voy a enseñarte cómo puedes quedar libre de ese trabajo — dijo el burro.—¿Cómo?—Es muy fácil. Mañana, cuando el patrón venga por ti comienza a caminar sólo sobre tres patas. El amocreerá que tienes lastimada la cuarta y te dejará descansar todo el día —explicó el habilidoso jumento.Aquella noche el buey no logró conciliar el sueño pensando qué hacer al día siguiente. Así vio ocultarse laluna y salir el sol. Si ya de por sí estaba cansado, ahora tenía todavía menos energías.El gallo cantó y el patrón de los animales se acercó al establo para despertar al buey. Siguiendo los malosconsejos del burro, cuando éste se incorporó hizo como que cojeaba. El dueño del establo lo vio condetenimiento y le dijo:—Mmm… creo que has estado trabajando de más estas semanas y haré venir al veterinario para que terevise esa pata. Pero el terreno que hay pasando la laguna no puede quedarse sin labrar… ¡Ya tengo lasolución! En esta ocasión serás tú quien me ayude —dijo mirando al burro.Espantado por la perspectiva de trabajar todo un día el burro pegó un rebuzno que se oyó muy lejos y cuandorecuperó la compostura se dirigió al amo:—Patrón, patrón, el buey no está enfermo de la pata, yo le aconsejé que mintiera para no ir a trabajar —leexplicó.—¿De manera que le estuviste dando malos consejos para que sea igual de flojo que tú? —comentó el amo yse quedó pensando un largo rato.Ambos animales esperaban temerosos la decisión de su dueño hasta que éste finalmente habló.—Bueno, los dos podrían merecer una buena paliza por mentirme. Pero he tomado otra decisión. Tú, buey, tehas esforzado más de lo que puedes y mereces un descanso. Y tú, burro, necesitas hacer algo por cambiarde vida. Así que mientras el buey toma unas vacaciones me ayudarás a labrar la tierra —comentó.—¿Y cuando terminen las vacaciones? —cuestionaron los animales a coro.—Entonces todos los días iremos los tres a labrar para conocer juntos la alegría del esfuerzo (y también la deldescanso).—Cuento de Belarús
  3. 3. LA ROCA MISTERIOSAEn aquel pueblo de África a nadie le gustaba trabajar. Daban las doce del día y la mayor parte de laspersonas estaban acostadas. Todo estaba sucio y desordenado en sus casas que, por fuera, parecíanabandonadas. Aunque contaban con lo necesario para poner pequeñas granjas, eso era lo que menosquerían. Preferían comer cualquier cosa que encontraran tirada en el suelo. Las callejuelas estaban en totaldescuido. Habían crecido hierbas y arbustos en las banquetas. La basura se acumulaba en las esquinas yabundaban las serpientes, las ratas y los escorpiones.Entre todos ellos sólo había un hombre trabajador que había reunido una considerable fortuna. Ledesesperaba la situación y se cansaba de pedir a los demás que hicieran algo para vivir mejor. —¿Para qué? Si así estamos bien —respondían a coro y luego gritaban: —Tenemos sueño. Tenemossueño. Tenemos sueño. De repente iban cayendo al piso y quedaban profundamente dormidos.El hombre trabajador pensó en un plan para hacerlos reaccionar. Al pueblo sólo se llegaba por un camino.Pensó en obstruirlo y ver qué pasaba.Con la ayuda de dos amigos colocó una enorme piedra en medio del camino. ―Como ahora les resultará difícilpasar por aquí, con seguridad se empeñarán en moverla y así harán algo de ejercicio‖ pensó.Pero no fue así. Cuando los flojos habitantes del pueblo vieron la piedra preferían tratar de brincarla o deplano mejor no salir del pueblo. —¿Para qué queremos salir, si se duerme bien en todas partes? —decían.Pasó tanto tiempo que hasta crecieron plantas sobre la piedra que cada vez se acomodaba mejor en elterreno. Una tarde Totsi, un viajero que deseaba visitar a un familiar que tenía en aquel pueblo, recorrió elmismo camino. Al ver la piedra pensó que era un peligroso obstáculo y que sin duda alguien podría tropezarsecon ella.―¿Qué haré? Parece muy pesada. Bueno, voy a intentar moverla‖ se dijo. Dejó su morral en el piso y comenzóa empujar. La piedra se mantenía firme en su lugar. Lo intentó una y otra vez durante todo el día, sin éxito.Por la noche comenzó a llover y se refugió en una cueva cercana.Al día siguiente, con la salida del sol, reanudó su tarea. El agua de la lluvia había aflojado la tierra así quepoco a poco logró mover la piedra y apartarla a un lado del camino.Para su sorpresa encontró que abajo de ella, enterrado en un agujero, había un cofrecillo lleno de zafiros. Losacó y lo miró con mucha atención preguntándose quién lo había puesto allí.—Fui yo —dijo el hombre trabajador que andaba casualmente por allí.—¿Y para qué? —preguntó Totsi.—Para enseñar a los habitantes de este pueblo que quien se empeña consigue una recompensa. Veo que noaprovecharon la lección, pero al menos tú me has demostrado que en este sitio sigue
  4. 4. La rana y la serpienteUn bebé rana saltaba por el campo, feliz de haber dejadode ser renacuajo, cuando se encontró con un sermuy raro que se arrastraba por el piso. Al principio se asustó mucho, pues jamás en su corta vida terrestrehabía visto un gusano tan largo y tan gordo.Además, el ruido que hacía al meter y sacar la lengua de su boca era como para ponerle la piel de gallina acualquier rana. Se trataba en verdad de un bicho raro, pero tenía, eso sí, los colores más hermosos que elbebé rana había visto jamás. Este vistoso colorido alegró inmensamente al bebé rana y le hizo abandonar deun momento a otro sus temores. Fue así como se acercó y le habló.–¡Hola! –dijo el bebé rana, con el tono de voz más natural y selvático que encontró–. ¿Quién eres tú? ¿Quéhaces arrastrándote por el piso?–Soy un bebé serpiente –contestó el ser, con una voz llena de silbidos, como si el aire se le escapara sincontrol por entre los dientes–. Las serpientes caminamos así.–¿Quieres que te enseñe?–¡Sí, sí! –exclamó el bebé rana, impulsándose hacia arriba con sus dos larguísimas patas traseras, en señalde alegría.El bebé serpiente le dio entonces unas cuantas clases del secreto arte dearrastrarse por el piso, en el queninguna rana se había aventurado hasta entonces. Luego de un par de horas de intentos fallidos, en los que elbebé rana tragó tierra por montones y terminó con la cabeza clavada en el suelo y sus largas patasagitándose en el aire, pudo por fin avanzar algunos metros, aunque de forma bastante cómica. –Ahora yoquiero enseñarte a saltar. ¿Te gustaría? –le preguntó el bebé rana a su nuevo amigo.–¡Encantado! –repuso el bebé serpiente, haciendo remolinos en el suelo, de la emoción.Y el bebé rana le enseñó entonces al bebé serpiente el difícil arte de caminar saltando, en el que ningunaserpiente se había aventurado hasta entonces. Para el bebé serpiente fue tan difícil aprender a saltar comopara el bebé rana aprender a arrastrarse por el piso. Fueron precisas más de dos horas para que el bebéserpiente pudiera despegar del suelo por completo su larguísimo cuerpo. Al fin lo logró, pero se veía tangracioso cuando se elevaba, y chapoteaba tan fuertemente entre el barro después de cada salto, que los dosamigos no podían menos que reírse a carcajadas.Así pasaron toda la mañana, divirtiéndose como enanos y burlándose amistosamente el uno del otro. Yhubieran seguido todo el día si sus respectivos estómagos no hubieran empezado a crujir, recordándoles queera hora de comer.–¡Nos vemos mañana a la misma hora! –dijeron al despedirse. –¡Hola mamá, mira lo que aprendí a hacer! –gritó el bebé rana al entrar a su casa. Y de inmediato se puso a arrastrarse por el piso, orgulloso de lo quehabía aprendido.–¿Quién te enseñó a hacer eso? –gritó la mamá rana furiosa, tan furiosa que el bebé rana quedó paralizadodel susto. –Un bebé serpiente de colores que conocí esta mañana –contestó atemorizado el bebé rana.–¿No sabes que la familia serpiente y la familia rana somos enemigas? –siguió tronando mamá rana–.Teprohíbo terminantemente que te vuelvas a ver con ese bebé serpiente. –¿Por qué?–Porque las serpientes no nos gustan, y punto. Son venenosas y malvadas. Además, nos tienen odio.–Pero si el bebé serpiente no me odia. Él es mi amigo –replicó el bebé rana, con lágrimas en los ojos.–No sabes lo que dices. Y deja ya de quejarte, ¿está bien? El bebé rana no probó ni una sola de las deliciosasmoscas que su mamá le tenía para el almuerzo. Se le había quitado el hambre y no entendía por qué. (Lo quepasaba era que estaba triste y no lo sabía). Cuando el bebé serpiente llegó a su casa, le ocurrió algo similar. –¿Quién te enseñó a saltar de esa manera tan ridícula? –le preguntó su mamá, parándose en la cola de larabia.
  5. 5. –Un bebé rana graciosísimo que conocí esta mañana. –¡Las ranas y las serpientes no pueden andar juntas!¡Qué vergüenza! ¡La próxima vez que te encuentres con ese bebé rana, mátalo y cómetelo!–¿Por qué? –preguntó el bebé serpiente, aterrado.–Porque las serpientes siempre han matado y se han comido a las ranas. Así ha sido y tiene que seguirsiendo siempre. Ni falta hace decir cómo se sintió el bebé serpiente de sólo imaginarse matando a su amigo yluego comiéndoselo como si nada.Al día siguiente, a la hora de la cita, el bebé rana y el bebé serpiente no se saludaron. Se mantuvieronalejados el uno del otro, mirándose con desconfianza y recelo, aunque con una profunda tristeza en elcorazón. Y así ha seguidosiendodesdeentonces. —CuentotradicionalafricanoFRASES"¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio".—Albert Einstein"No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo. "— VoltaireCopyright © 2011 fundaciontelevisa.org. Todos los derechos reservados.Contacto
  6. 6. La séptimacarreraEscocia tuvo un rey llamado Roberto. Su reino estaba amenazado por Inglaterra, cuyo monarca había enviadoa un ejército para apropiarse de sus tierras. Los escoceses ya estaban cansadosy el reino poco a poco caía en la pobreza.Roberto quería hacer la paz, pero tomar las armas le parecía inadecuado. Así que un día envió un emisario ala corte del rey enemigo para proponerle que resolvieran todo mediante una competencia de caballos. SiRoberto ganaba, los invasores se irían de sus tierras. Si Roberto perdía, se las entregaría.La carrera se llevó a cabo. Roberto perdió, pero le pidió una nueva oportunidad al enemigo.—Piensa que mi patria está en juego —dijo al otro rey.Seguro de que Roberto no lo lograría, el enemigo le dio cinco oportunidades más.En todas lo venció.Una tarde de lluvia Roberto se refugió en una caverna, triste y sin esperanza. Entonces, sobre su cabeza vio auna araña muy pequeña que trataba de tejer su tela entre dos paredes. En seis ocasiones intentó tender elhilo de un extremo a otro, pero no lo logró. ―Pobre animalillo‖ pensó el rey ―tú sabes lo que son seis derrotasseguidas‖.Pero entonces notó que la araña lo estaba intentando de nuevo y observó con gran interés lo que ocurría.―¿Volverá a fallar?‖ se preguntó. Pero en la séptima ocasión la araña consiguió su objetivo y siguió tejiendo.Inspirado por ese hecho pensó: ―Si ella lo hizo ¿por qué no pruebo una vez más?‖Con ánimo renovado fue en busca del monarca inglés y le pidió una última oportunidad.—Si en esta ocasión pierdo, me iré para siempre a las montañas —le informó.—Pobre ingenuo. Te la daré para mostrarte que las tierras no son para ti —respondió, confiado, elcontrincante.En la séptima carrera Roberto puso todo su entusiasmo. Su caballo parecía compartirlo con él. Uno y otrodieron lo mejor que tenían de sí hasta casi perder el aliento. Para sorpresa de todos, fueron los primeros enllegar a la meta.El rey de Inglaterra admiró la perseverancia del contrincante. Como hombre de honor que era, poco despuésreconoció la independencia de Escocia. Hasta la fecha quienes viven allí recuerdan a la esforzada araña queinspiró la última carrera. —Leyendaescocesa
  7. 7. FRASESHay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienesluchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.—Bertolt BrechtLa gota horada la roca, no por su fuerza, sino por su perseverancia.—Publio Ovidio NasónPara que pueda surgir lo posible es preciso intentar una y otra vez lo imposible.‖—Hermann HesseVuelve a emprender veinte veces tu obra. Púlela sin cesar y vuélvela a pulir.—Nicolás BoileauLa victoria es del más perseverante.—NapoleónEl secreto de los grandes corazones se encuentra en una palabra: Perseverar—Víctor HugoPerseverar es perseguir alguna cosa y luchar contra todo.—Paul ValéryNada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.—Julio CortázarNo es la fuerza, sino la perseverancia de los altos sentimientos la que hace a los hombres superiores.—Friedrich NietzscheEl modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura.—Miguel de Unamuno
  8. 8. Copyright © 2011 fundaciontelevisa.org. Todos los derechos reservados.ContactoDE LOS APENINOS A LOS ANDES Marco tenía once años y vivía en Génova, Italia. Su padre trabajaba en una fábrica, pero no ganabasuficiente y sus deudas crecían. Por esa razón, la madre decidió partir a Buenos Aires, Argentina, paraemplearse en la casa de una familia pues los sueldos que pagaban allí eran buenos. Pensaba ahorrar algunasuma y luego regresar. Aunque le dio tristeza separarse de los suyos, partió llena de esperanza. Por fortunaencontró un buen trabajo con los señores Mequínez. Cada mes escribía a Génova y les enviaba todas susganancias.En una ocasión les mandó una nota diciéndoles que se sentía enferma. Luego sus cartas dejaron de llegar.Ellos le escribieron, pero no tuvieron respuesta. Trataron de averiguar qué ocurría, mas nadie pudoinformarles. La única solución era ir a buscarla hasta Buenos Aires.Como ni el padre ni el hijo mayor podían abandonar su trabajo, Marcó se ofreció.—Iré a Buenos Aires. Estoy seguro de hallarla —dijo.Aunque su padre no estaba convencido, le dio permiso. Con escasas prendas de ropa y unas monedas,abordó el barco de un capitán amigo que se dirigía a Argentina.A bordo del navío tenía miedo y tristeza. Se sentía solo, alejado de sus seres queridos y rumbo a un destinoextraño. Comenzó a dudar, quizá su madre ya no vivía…El viaje duró 27 días. Al desembarcar se vio en una enorme ciudad llena de nombres raros. Preguntando llegóa la dirección de su madre. Tocó la campanilla y una señorita abrió la puerta.—¿Vive aquí la familia Mequínez? —preguntó Marco.—No, ahora somos otros los inquilinos —respondió ella.—¿Dónde han ido? Mamá trabaja con ellos —inquirió Marco.—Están en Córdoba.La señorita y su padre le explicaron cómo llegar allí, aunque era difícil pues quedaba muy lejos. Le regalaronalgunas monedas y le desearon suerte.Muy cansado, Marco abordó una barcaza de vela que transportaba fruta a lo largo de un río enorme ypeligroso. A veces pensaba en darse por vencido. Pero sus compañeros de viaje lo animaban:—¡Ánimo! Debes ser valiente y estar orgulloso de tu búsqueda.La barcaza llegó a Rosario. Aún lo esperaba un largo camino por tierra hacia Córdoba. Desesperado, se sentóa llorar en la calle. Entonces, por pura suerte, se encontró a un viejo marinero que conoció en el viaje que lo
  9. 9. había traído de Europa. Éste lo presentó con otros camaradas genoveses que vivían allí, y entre todosreunieron el dinero para comprarle un pasaje de tren.En el vagón Marco se sentía mareado y muy débil. Lo asustaba estar tan lejos de Génova. Creía que lasfuerzas no le alcanzarían para llegar. Pero una vez más lo logró.En Córdoba buscó la casa de la familia Mequínez, pero en ella le dijeron que se habían ido a su estancia deTucumán, a 500 leguas de allí.¿Cómo ir tan lejos? Una buena mujer le informó que al día siguiente un comerciante partiría rumbo a esazona. Tal vez podría llevarlo consigo en la carreta tirada por dos grandes bueyes.El carretero era un hombre duro, pero Marco lo convenció y así comenzó su nuevo viaje. A cambio de llevarlole exigían un trabajo agotador: cargar forraje e ir por agua para los animales. No lo trataban muy bien quedigamos. La situación se prolongó casi por un mes. No dormía, comía mal y en una ocasión hasta tuvo tantitacalentura.En un punto del camino le indicaron que se bajara, pues ellos no llegaban directamente a Tucumán.El pequeño siguió el resto del trayecto a pie. Las plantas le ardían de tanto andar y le parecía muy remota laposibilidad de hallar bien a su mamá.No estaba tan equivocado, pues la señora llevaba varias semanas en cama, enferma y angustiada porencontrarse lejos de su familia. A pesar de que los señores Mequínez la cuidaban con mucho cariño nadaparecía animarla y se resistía a la operación necesaria para curarla.Pero una mañana el pequeño Marco llegó a la casa donde se encontraba, casi descalzo y con su ropa rota. Alverlo, su madre no podía creerlo. Llena de felicidad por estar de nuevo junto a su pequeño, lo abrazó muyfuerte y le dio muchos besos. Admirando su ejemplo de templanza y tenacidad decidió aceptar la operación.Ésta fue todo un éxito. A los pocos días la señora se hallaba restablecida y feliz de tener a su hijo al lado.Marco se inclinó para darle gracias al doctor, pero éste le dijo:—Levántate muchacho. Eres todo un héroe. Tú fuerza la ha salvado y la aventura que viviste te dio el templenecesario para enfrentar la vida y sus desafíos.—Adaptación del cuento homónimo incluido en Corazón de Edmundo de Amicis.—Adaptación del cuento homónimo incluido en Corazón de Edmundo de Amicis.
  10. 10. Albert Einstein sigue siendo una figura mítica de nuestro tiempo; más,incluso, de lo que llegó a serlo en vida, si se tiene en cuenta que suimagen, en condición de póster y exhibiendo un insólito gesto de burla,se ha visto elevada a la dignidad de icono doméstico, junto a los ídolos dela canción y los astros de Hollywood.Sin embargo, no son su genio científico ni su talla humana los que mejorlo explican como mito, sino, quizás, el cúmulo de paradojas que encierrasu propia biografía, acentuadas con la perspectiva histórica. Al Einsteincampeón del pacifismo se le recuerda aún como al «padre de la bomba»;y todavía es corriente que se le atribuya la demostración del principio deque «todo es relativo» a él, que luchó encarnizadamente contra laposibilidad de que conocer la realidad significara jugar con ella a la gallinaciega.Albert Einstein nació en la ciudad bávara de Ulm el 14 de marzo de 1879.Fue el hijo primogénito de Hermann Einstein y de Pauline Koch, judíosambos, cuyas familias procedían de Suabia. Al siguiente año setrasladaron a Munich, en donde el padre se estableció, junto con suhermano Jakob, como comerciante en las novedades electrotécnicas dela época.El pequeño Albert fue un niño quieto y ensimismado, que tuvo undesarrollo intelectual lento. El propio Einstein atribuyó a esa lentitud elhecho de haber sido la única persona que elaborase una teoría como lade la relatividad: «un adulto normal no se inquieta por los problemas queplantean el espacio y el tiempo, pues considera que todo lo que hay quesaber al respecto lo conoce ya desde su primera infancia. Yo, por elcontrario, he tenido un desarrollo tan lento que no he empezado aplantearme preguntas sobre el espacio y el tiempo hasta que he sidomayor».
  11. 11. Albert Einstein en 1947En 1894, las dificultades económicas hicieron que la familia (aumentadadesde 1881, por el nacimiento de una hija, Maya) se trasladara a Milán;Einstein permaneció en Munich para terminar sus estudios secundarios,reuniéndose con sus padres al año siguiente. En el otoño de 1896, iniciósus estudios superiores en la EidgenossischeTechnischeHochschule deZurich, en donde fue alumno del matemático HermannMinkowski, quienposteriormente generalizó el formalismo cuatridimensional introducidopor las teorías de su antiguo alumno. El 23 de junio de 1902, empezó aprestar sus servicios en la Oficina Confederal de la Propiedad Intelectualde Berna, donde trabajó hasta 1909. En 1903, contrajo matrimonio conMilevaMaric, antigua compañera de estudios en Zurich, con quien tuvodos hijos: Hans Albert y Eduard, nacidos respectivamente en 1904 y en1910. En 1919 se divorciaron, y Einstein se casó de nuevo con su primaElsa.Durante 1905, publicó cinco trabajos en los Annalen der Physik: elprimero de ellos le valió el grado de doctor por la Universidad de Zurich, ylos cuatro restantes acabaron por imponer un cambio radical en laimagen que la ciencia ofrece del universo. De éstos, el primero
  12. 12. proporcionaba una explicación teórica, en términos estadísticos, delmovimiento browniano, y el segundo daba una interpretación del efectofotoeléctrico basada en la hipótesis de que la luz está integrada porcuantos individuales, más tarde denominados fotones; los dos trabajosrestantes sentaban las bases de la teoría restringida de la relatividad,estableciendo la equivalencia entre la energía E de una cierta cantidad demateria y su masa m, en términos de la famosa ecuación E = mc², donde ces la velocidad de la luz, que se supone constante.Einstein con Elsa, su segunda esposaEl esfuerzo de Einstein lo situó inmediatamente entre los más eminentesde los físicos europeos, pero el reconocimiento público del verdaderoalcance de sus teorías tardó en llegar; el Premio Nobel de Física, que se leconcedió en 1921 lo fue exclusivamente «por sus trabajos sobre elmovimiento browniano y su interpretación del efecto fotoeléctrico». En1909, inició su carrera de docente universitario en Zurich, pasando luegoa Praga y regresando de nuevo a Zurich en 1912 para ser profesor delPolitécnico, en donde había realizado sus estudios. En 1914 pasó a Berlíncomo miembro de la Academia de Ciencias prusiana. El estallido de laPrimera Guerra Mundial le forzó a separarse de su familia, por entoncesde vacaciones en Suiza y que ya no volvió a reunirse con él.Contra el sentir generalizado de la comunidad académica berlinesa,Einstein se manifestó por entonces abiertamente antibelicista, influido ensus actitudes por las doctrinas pacifistas de RomainRolland. En el planocientífico, su actividad se centró, entre 1914 y 1916, en elperfeccionamiento de la teoría general de la relatividad, basada en elpostulado de que la gravedad no es una fuerza sino un campo creado porla presencia de una masa en el continuum espacio-tiempo. Laconfirmación de sus previsiones llegó en 1919, al fotografiarse el eclipsesolar del 29 de mayo; The Times lo presentó como el nuevo Newton y sufama internacional creció, forzándole a multiplicar sus conferencias de
  13. 13. divulgación por todo el mundo y popularizando su imagen de viajero dela tercera clase de ferrocarril, con un estuche de violín bajo el brazo.Durante la siguiente década, Einstein concentró sus esfuerzos en hallaruna relación matemática entre el electromagnetismo y la atraccióngravitatoria, empeñado en avanzar hacia el que, para él, debía ser elobjetivo último de la física: descubrir las leyes comunes que,supuestamente, habían de regir el comportamiento de todos los objetosdel universo, desde las partículas subatómicas hasta los cuerposestelares. Tal investigación, que ocupó el resto de su vida, resultóinfructuosa y acabó por acarrearle el extrañamiento respecto del resto dela comunidad científica.Einstein tocando el violín, una de sus aficiones favoritasA partir de 1933, con el acceso de Hitler al poder, su soledad se vioagravada por la necesidad de renunciar a la ciudadanía alemana ytrasladarse a Estados Unidos, en donde pasó los últimos veinticinco añosde su vida en el Instituto de Estudios Superiores de Princeton, ciudad enla que murió el 18 de abril de 1955.Einstein dijo una vez que la política poseía un valor pasajero, mientrasque una ecuación valía para toda la eternidad. En los últimos años de suvida, la amargura por no hallar la fórmula que revelase el secreto de launidad del mundo hubo de acentuarse por la necesidad en que se sintióde intervenir dramáticamente en la esfera de lo político. En 1939, ainstancias de los físicos Leo Szilard y Paul Wigner, y convencido de laposibilidad de que los alemanes estuvieran en condiciones de fabricaruna bomba atómica, se dirigió al presidente Roosevelt instándole aemprender un programa de investigación sobre la energía atómica.Luego de las explosiones de Hiroshima y Nagasaki, se unió a los
  14. 14. científicos que buscaban la manera de impedir el uso futuro de la bombay propuso la formación de un gobierno mundial a partir del embriónconstituido por las Naciones Unidas. Pero sus propuestas en pro de quela humanidad evitara las amenazas de destrucción individual y colectiva,formuladas en nombre de una singular amalgama de ciencia, religión ysocialismo, recibieron de los políticos un rechazo comparable a lascríticas respetuosas que suscitaron entre los científicos sus sucesivasversiones de la idea de un campo unificado.Aristóteles nació en el año 384 a.C. en una pequeña localidad macedoniacercana al monte Athos llamada Estagira, de donde proviene susobrenombre, el Estagirita. Su padre, Nicómaco, era médico de la cortede Amintas III, padre de Filipo y, por tanto, abuelo de Alejandro Magno.Nicómaco pertenecía a la familia de los Asclepíades, que se reclamabadescendiente del dios fundador de la medicina y cuyo saber se transmitíade generación en generación. Ello invita a pensar que Aristóteles fueiniciado de niño en los secretos de la medicina y de ahí le vino su afición ala investigación experimental y a la ciencia positiva. Huérfano de padre ymadre en plena adolescencia, fue adoptado por Proxeno, al cual pudomostrar años después su gratitud adoptando a un hijo suyo llamadoNicanor.
  15. 15. AristótelesEn el año 367, es decir, cuando contaba diecisiete años de edad, fueenviado a Atenas para estudiar en la Academia de Platón. No se sabe quéclase de relación personal se estableció entre ambos filósofos, pero, ajuzgar por las escasas referencias que hacen el uno del otro en susescritos, no cabe hablar de una amistad imperecedera. Lo cual, por otraparte, resulta lógico si se tiene en cuenta que Aristóteles iba a iniciar supropio sistema filosófico fundándolo en una profunda critica al platónico.Ambos partían de Sócrates y de su concepto de eidos, pero lasdificultades de Platón para insertar su mundo eidético, el de las ideas, enel mundo real obligaron a Aristóteles a ir perfilando términos como«sustancia», «esencia» y «forma» que le alejarían definitivamente de laAcademia. En cambio es absolutamente falsa la leyenda según la cualAristóteles se marchó de Atenas despechado porque Platón, a su muerte,designase a su sobrino Espeusipo para hacerse cargo de la Academia. Ensu condición de macedonio Aristóteles no era legalmente elegible paraese puesto.Alejandro Magno en el horizonteA la muerte de Platón, ocurrida en el 348, Aristóteles contaba treinta yseis años de edad, habla pasado veinte de ellos simultaneando laenseñanza con el estudio y se encontraba en Atenas, como suele decirse,sin oficio ni beneficio. Así que no debió de pensárselo mucho cuandosupo que Hermias de Atarneo, un soldado de fortuna griego (por másdetalles, eunuco) que se habla apoderado del sector noroeste de AsiaMenor, estaba reuniendo en la ciudad de Axos a cuantos discípulos de laAcademia quisieran colaborar con él en la helenización de sus dominios.Aristóteles se instaló en Axos en compañía de Xenócrates de Calcedonia,un colega académico, y de Teofrasto, discípulo y futuro heredero dellegado aristotélico.El Estagirita pasaría allí tres años apacibles y fructíferos, dedicándose a laenseñanza, a la escritura (gran parte de su Política la redactó allí) y a lareproducción, ya que primero se casó con una sobrina de Hermiasllamada Pitias, con la que tuvo una hija. Pitias debió de morir muy pocodespués y Aristóteles se unió a otra estagirita, de nombre Erpilis, que ledio un hijo, Nicómaco, al que dedicaría su Ética. Dado que el propioAristóteles dejó escrito que el varón debe casarse a los treinta y sieteaños y la mujer a los dieciocho, resulta fácil deducir qué edades debíantener una y otra cuando se unió a ellas.
  16. 16. Tras el asesinato de Hermias, en el 345, Aristóteles se instaló en Mitilene(isla de Lesbos), dedicándose, en compañía de Teofrasto, al estudio de labiología. Dos años más tarde, en el 343, fue contratado por Filipo deMacedonia para que se hiciese cargo de la educación de su hijoAlejandro, a la sazón de trece años de edad. Tampoco se sabe mucho dela relación entre ambos, ya que las leyendas y las falsificaciones hanborrado todo rastro de verdad. Pero de ser cierto el carácter que suscontemporáneos atribuyen a Alejandro (al que tachan unánimemente dearrogante, bebedor, cruel, vengativo e ignorante), no se advierte rasgoalguno de la influencia que Aristóteles pudo ejercer sobre él. Comotampoco se advierte la influencia de Alejandro sobre su maestro en elterreno político, pues Aristóteles seguía predicando la superioridad de lasciudades estado cuando su presunto discípulo estaba poniendo ya lasbases de un imperio universal sin el que, al decir de los historiadores, lacivilización helénica hubiera sucumbido mucho antes.La vuelta a casaPoco después de la muerte de Filipo, Alejandro hizo ejecutar a un sobrinode Aristóteles, Calístenes de Olinto, a quien acusaba de traidor.Conociendo el carácter vengativo de su discípulo, Aristóteles se refugióun año en sus propiedades de Estagira, trasladándose en el 334 a Atenaspara fundar, siempre en compañía de Teofrasto, el Liceo, una instituciónpedagógica que durante años habría de competir con la Academiaplatónica, dirigida en ese momento por su viejo camarada Xenócrates deCalcedonia.Los once años que median entre su regreso a Atenas y la muerte deAlejandro, en el 323, fueron aprovechados por Aristóteles para llevar acabo una profunda revisión de una obra que, al decir de Hegel, constituyeel fundamento de todas las ciencias. Para decirlo de la forma más sucintaposible, Aristóteles fue un prodigioso sintetizador del saber, tan atento alas generalizaciones que constituyen la ciencia como a las diferencias queno sólo distinguen a los individuos entre sí, sino que impiden la reducciónde los grandes géneros de fenómenos y las ciencias que los estudian.Como él mismo dice, los seres pueden ser móviles e inmóviles, y almismo tiempo separados (de la materia) o no separados. La ciencia queestudia los seres móviles y no separados es la física; la de los seresinmóviles y no separados es la matemática, y la de los seres inmóviles yseparados, la teología.
  17. 17. Platón y Aristóteles en La Escuela de Atenas, de RafaelLa amplitud y la profundidad de su pensamiento son tales que fue precisoesperar dos mil años para que surgiese alguien de talla parecida. Ydurante ese período su autoridad llegó a quedar tan establecida eincuestionada como la que ejercía la Iglesia, y tanto en la ciencia como enla filosofía todo intento de avance intelectual ha tenido que empezar conun ataque a cualquiera de los principios filosóficos aristotélicos.Sin embargo, el camino seguido por el pensamiento de Aristóteles hastaalcanzar su actual preeminencia es tan asombroso que, aun descontandolo que la leyenda haya podido añadir, parece un argumento de novela deaventuras.La aventura de los manuscritosCon la muerte de Alejandro, en el 323, se extendió en Atenas una oleadade nacionalismo (antimacedonio) desencadenado por Demóstenes,hecho que le supuso a Aristóteles enfrentarse a una acusación deimpiedad. No estando en su ánimo repetir la aventura de Sócrates,Aristóteles se exilió a la isla de Chalcis, donde murió en el 322. Según latradición, Aristóteles le cedió sus obras a Teofrasto, el cual se las cedió asu vez a Neleo, quien las envió a casa de sus padres en Esquepsissólidamente embaladas en cajas y con la orden de que las escondiesenen una cueva para evitar que fuesen requisadas con destino a labiblioteca de Pérgamo.Muchos años después, los herederos de Neleo se las vendieron aApelicón de Teos, un filósofo que se las llevó consigo a Atenas. En el 86a.C., en plena ocupación romana, Sila se enteró de la existencia de esascajas y las requisó para enviarlas a Roma, donde fueron compradas por
  18. 18. Tiranión el Gramático. De mano en mano, esas obras fueron sufriendosucesivos deterioros hasta que, en el año 60 a.C., fueron adquiridas porAndrónico de Rodas, el último responsable del Liceo, quien procedió a suedición definitiva. A él se debe, por ejemplo, la invención del término«metafísica», título bajo el que se agrupan los libros VII, VIII y IX y quesignifica, sencillamente, que salen a continuación de la física.Con la caída del Imperio romano, las obras de Aristóteles, como las delresto de la cultura grecorromana, desaparecieron hasta que, bienentrado el siglo XIII, fueron recuperadas por el árabe Averroes, quien lasconoció a través de las versiones sirias, árabes y judías. Del total de 170obras que los catálogos antiguos recogían, sólo se han salvado 30, quevienen a ocupar unas 2.000 páginas impresas. La mayoría de ellasproceden de los llamados escritos «acroamáticos», concebidos para serutilizados como tratados en el Liceo y no para ser publicados. En cambio,todas las obras publicadas en vida del propio Aristóteles, escritas para elpúblico general en forma de diálogos, se han perdido. Inicio Buscador Índice alfabético Recomendar

×