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  • 1. Osvaldo Alfredo Dallera LOS SIGNOS EN LA SOCIEDADTitulo: "Los Signos en la Sociedad" ISBN Colección 958-9419-55-0ISBN "Los Signos en la Sociedad" 958-9419-62-3 Primera Edición, 1996© PROA Asociación Latinoamericana de Comunicación Grupa¡ Dirección General: Secretariado deApostolado Latinoamericano - SAL Revisión y Coordinación: Hna. Lucero Patiño H.S.P.Diagramación: Isabel Gómez PeñalozaCorrección de Estilo: Martha López ZuletaPortada: Rasgos© Instituto Misionero Hijas de San Pablo Cra. 32A No.161A-04.Teléfono: (1) 6711298 Fax 6706378 Santafé de Bogotá, D.C. COLOMBIA Prohibida sureproducción
  • 2. ...Comprendí que cuando no tenía una respuesta, Guillermo imaginaba una multiplicidad de respuestas posibles, muy distintas unas de otras. Me quedé perplejo. Pero entonces -me atreví a comentar-, aun estáis lejos de la solución... Estoy muy cerca, pero no sé de cuál. * ¿0 sea que no tenéis una única respuesta para vuestras preguntas? • 5i la tuviera, Adso, enseñaría teología en París. • ¿En París siempre tienen la respuesta verdadera? • Nunca, pero están muy seguros de sus errores. • ¿Y vos? -dije con infantil impertinencia- ¿Nunca cometéis errores? • A menudo -respondió-. pero en lugar de concebir uno solo, imagino muchos, para no convertirme en el esclavo de ninguno. Umberto EcoEl nombre de la rosa, pág. 290
  • 3. Antes de iniciar el análisis de la producción social de signos y discursosestudiaremos el marco o el contexto bajo el cual tiene lugar la producciónsocial de sentido. Para eso trataremos de establecer primero quéentendemos por comunicación desde una perspectiva cultural y luegoveremos qué entendemos por cultura desde una perspectivacomunicacional.La comunicación entendida culturalmente es un proceso de intercambiode producciones de sentido entre sujetos sociales. Es decir quecuando la gente se comunica lo que hace es intercambiar productos(un argumento, una historia, una imagen, etc.) que llevan consigo undeterminado sentido que el otro debe captar o entender. En eseproceso de intercambio se producen efectos, defectos, recortes, expansiones,distorsiones en virtud de las diferencias (y las similitudes) que existen entre laproducción y la recepción del producto. Guando digo algo, por ejemplo, cuandocuento o narro una historia no agoto el sentido de la historia, porque no puedoexpresar t o d o el significado de un texto. Lo que hago simplemente, esadoptar un recorrido, establecer recortes y orientar el sentido de mirelato.Al mismo tiempo, el que recibe ese texto, o ese discurso tampoco puedecaptar la totalidad del sentido de ese texto y, además Suele transformarloen el mismo acto de recepción, enriqueciéndolo (o empobreciéndolo) consus experiencias propias. Dicho brevemente, en el proceso de comunicaciónno se puede agotar ni acceder a la totalidad del sentido. La comunicación,podríamos decir, es el punto medio entre el extremo deseo de quererdecirlo todo (cosa naturalmente imposible porque produciría un efecto desaturación) y no poder decir nada (el otro extremo cuya muestra patológicasería el sujeto encerrado sobre sí mismo sin poder comunicarse con elmundo y con los otros).
  • 4. Esto es particularmente interesante porque da cuenta de laslimitaciones presentes que evitan el desarrollo de intercambioscomunicativos estáticos. Por ejemplo, es imposible desde todo punto devista que quien recibe el mensaje, lo reconstruya para el exactamente enlos mismos términos y con las mismas cualidades con que fue construidopor el emisor. Este desfase comunicativo da lugar, en principio, aldinamismo cultural que de este modo tiene su origen en la comunicación. La ropa de lar mujeres que aparecen en le fotografía, evidentemente es para abrigarse, pero para quien las ve (nosotros) esa misma ropa indica el frío que padecen, nos permite inferir la temporada por la que pasan y el lugar geográfico-cultural donde es usual vestir de esta manera, todo esto acentuado por los detalles arquitectónicos del ambiente que aparecen en la foto.Veamos ahora qué entendemos por cultura, desde un punto de vistacomunicacional:a. Las culturas son construcciones humanas que adquieren dimen-sión significante. Esto quiere decir que, para modelar un mundo quetenga sentido, cada cultura se ordena en torno a sistemas designificación que, facilitan a sus miembros relacionarse entre sí. Enotras palabras, la cultura es un orden generado arbitrariamente porlos miembros que pertenecen a ella y ejercido en sistemas designificación que hacen posible la convivencia en la comunicación.Cada cultura posee rasgos distintivos que la hacen diferente de lasotras por la forme en que organizan sus comportamientos, sus saberesy sus hábitos de vida.b. La cultura tiene por función ordenar el mundo cognoscitivo yactitudinal de sus miembros y dotar de sentido los hechos, saberes ylas conductas de las personas que forman parte de l a s o c i e d a d . Paraque sea posible «entender», es necesario que en el caso de múltiplesestímulos perceptibles se produzcan recortes que ordenen la producción yla recepción de mensajes. Con esos recortes comienza el ordencomunicativo. Pues bien, el lenguaje es «la tijera cultural» en cuyoscódigos, gramáticas y reglas se determina el campo de produccionessignificativas.
  • 5. c. En su despliegue histórico, la cultura es memoria colectiva. Como tal,contribuye a acrecentar los conocimientos de la comunidad a medida queésta se permite consolidarlos y fijarlos como propios en función de susnecesidades. Para que la memoria no conlleve a una saturación textual ni a uncaos por ausencia de orden (y por lo tanto ausencia de identidad eimposibilidad de discriminación), se autolimita por medio de la utilización delolvido como instrumento de recorte que, descartando aquellos textos que lacultura no valora ni utiliza, refuerza aquellos otros que confluyen para laconfiguración de la misma. La semiótica es una disciplina que se ocupa de explicar cómo se produce elsentido que circula socialmente, a partir de la descripción y de la clasificaciónde los elementos que componen los signos y los discursos sociales y del análisisele las reglas que se utilizan para articular dentro de un texto esoselementos. Dicho de otra forma, a la semiótica le interesa la composición internade signos y discursos sociales y la articulación de los elementos que componennos signos y esos discursos. La semiótica es un saber descriptivo que nos aporta un conjunto de instrumentos valiosos para entender cómo se genera socialmente el sentido que hace posible la comunicación.La historia contemporánea de la semiótica puede dividirse en dos grandesmomentos. El primer momento es el qué se denomina comúnmente el momento dela semiótica del signo. El periodo de la semiótica del signo es un períodoen el que la semiótica todavía está ligada de algún modo a lalingüística. Se estudian los sistemas de significación producidos a imagen ysemejanza de la lengua (sistemas de significación compuestos por unidadesdiscretas y por reglas sintácticas y gramaticales que se utilizan para producirsentido).En este periodo se centraliza el estudio de la construcción y composición delos distintos tipos de signos (insignias, carteles, señales, uniformes, etc.) yen los códigos que regulan la formación y utilización de los sistemas elesignificación. En resumen, en este periodo la noción de signo y su utilizaciónestá todavía muy ligada a las nociones de lengua y lenguaje.
  • 6. El segundo momento es el que, situándolo a mediados de los años Sesenta, seconoce con el nombre de semiótica de los discursos. Aquí comienza laprogresiva separación de esta disciplina de la lingüística y,consecuentemente, el ensanchamiento del terreno apropiado paradesempeñarse como saber autónomo. No sólo el signo lingüístico llama laatención de los semiólogos sino que muchos otros fenómenos de la vida social(las comidas, el vestido, los objetos de consumo, etc.) empiezan a analizarsedesde su dimensión significante, es decir como objetos que, además de cumplircon la función para la cual están específicamente hec hos (alimentarse,vestirse o brindar confort), representan (significan) algo distinto a ellosmismos. En este momento, la Semiótica le llamará discursos a todos losfenómenos sociales analizados en su dimensión significante. Este periodo coincide con el furor que causa el análisis de los productosque provienen de los medios de comunicación de masas. A partir de aquí elsemiólogo se interesa por la complejidad de los fenómenos sociales, peroanalizados desde su dimensión significante. Al semiólogo le interesa saber quécausa un fenómeno social complejo, cualquiera que sea, sea construidosiempre, más o menos del mismo modo y, al mismo tiempo, sea recepcionadopor los demás, asignándole un sentido que, en líneas generales, coincide con elSentido elaborado en el momento de la producción del fenómeno. Porejemplo, al semiólogo, a partir de este momento, le interesa saber qué recursos,qué rasgos son necesarios para construir un fenómeno social complejo quesignifique «saludo» y al mismo tiempo le interesa saber qué condiciones debendarse en el receptor del saludo para que éste capte el sentido delfenómeno como saludo y no, por ejemplo como insulto. Dicho en otraspalabras, (desde el saludo hasta el artículo periodístico, desde la situacióndentro de un aula que significa, por ejemplo, «gente estudiando en unaescuela», hasta la ubicación de un filme dentro del género al que pertenece).Dentro de este marco, la semiótica intentará dar cuenta de los rasgos quehacen que el saludo sea para esa sociedad un saludo y no otra cosa, ytambién de los rasgos que hacen que un filme sea un filme de suspenso y nouna comedia musical. En pocas palabras, el objeto de la semiótica de losdiscursos es el conjunto de todos los fenómenos sociales analizados como objetosque significan algo, que tienen sign i f i c a d o . ¿Qué quiere decir «tener significado»? En nuestra vida diaria,
  • 7. constantemente recibimos infinidad de estímulos. Sin embargo, no a todos lesprestamos la misma atención; es decir, muchos de ellos pasandesapercibidos. Bien porque no nos interesan, bien porque no representan nadapara nosotros. En cambio, un número relativamente reducido de estímulos (re-ducido si lo comparamos con la infinidad de estímulos posibles) se presentancomo portadores de sentido: significan. Esto se debe a que la sociedad en laque vivimos, para hacer posible la comunicación, usa aquellos estímulos,aquellas expresiones que le sirven para funcionar. Esto es vivido a diario, sin reflexionar sobre la cuestión. Cotidianamentepercibimos ruidos, luces, formas, olores, etc. Sin embargo, sólo un númeroreducido de todos esos estímulos son utilizados por nosotros. En otraspalabras, muy pocas percepciones «nos sirven». Determinadas señas que estánen lugar de objetos, situaciones o entidades abstractas ausentes de la percepcióndel sujeto que las utiliza, son usadas con la finalidad de instruirlo acerca de «algo»en particular. Todas esas señas, que son realidades concretas, materiales,adquieren una dimensión significante. Y ese «algo» representado, traído hacia elsujeto por aquel significante, es lo significado.Los signos cumplen con la función de significar. Ahora bien: todosigno es una cosa y toda cosa es un signo Si CUMPLE CON LAFUNCION DE SIGNIFICAR; es decir, sí en el tiempo y lugar que ocupa,tiene un sentido para alguien. Entonces, para que haya significación serán necesarios: a. Una cosa significante. b. Otra cosa significada. c. Una relación entre a y b establecida por un ser humano.
  • 8. Vemos entonces, que hablar de signo como de una cosa aislada no tienesentido, si no están los otros componentes. Comprender Surge por necesidad de Comunicarse Cualquier objeto sensible Sirve para sustituir cualquier otra CaracterísticasSigno cosa Ausente de nuestra percepción Cosa significante Establecida por Relación entre un ser humano Cosa significada Requiere ser interpretado Uno de los componentes del signo es aquello que lo expresa, es decir lo quedenominaremos la expresión del signo. El contenido del signo puede estarsostenido por diversos tipos de soportes expresivos; es decir, que laexpresión siempre es sensible; por lo tanto, captada por los sentidos. Deeste modo un mismo contenido puede ser expresado de distintas manerasy puede ser captado por distintos sentidos. En general, algo agradable odesagradable, verdadero o falso, puede ser expresado por un signo visual,fónico, táctil, etc.Cualquier cosa que usamos como signo, sin excepción, significa algo. Sinembargo, no siempre eso que es significado por el signo, tiene o tuvoexistencia concreta. Puede ocurrir, como de hecho ocurre que el contenido deese Signo sea una construcción específica para una situación específica. Porejemplo, «centauro» o «unicornio» son signos que no tuvieron ni tienen algoconcreto que significar, y no por eso decimos que no significan nada. Cadauno, en su caso designa una entidad, una producción de la cultura sinexistencia real concreta, sin denotado o referente (en nuestro ejemplo, sonconstrucciones de un universo mítico) pero también es posible generarcontenidos pertenecientes a mundos de ficción, o simplemente producirmentiras, significar algo que no tiene su correlativo en la realidad.
  • 9. Si yo utilizo un signo para expresar algo de la realidad, puedo decir que además de tener designado, ese signo tiene denotado o referente. Tener denotado implica que, si se diera la ocasión, yo podría estar en contacto con el fenómeno sustituido por el signo; es decir, el objeto, el hecho, o la circunstancia a la que el signo hace referencia.De esto puede deducirse que el contenido de un signo no es lo mismo que elobjeto denotado. No hay una correspondencia necesaria entre uno y otro. Elcontenido designado puede elaborarse artificialmente, sin un objeto realconcreto con que relacionarlo. En definitiva, e/ contenido no es más que unconjunto de propiedades rescatadas o relacionadas arbitrariamente yligadas a una expresión significante. Percepción del signo ¿Cómo es la expresión? (verbal, icónica, escrita, acústica) ¿Con qué está hecha? (materiales que la componen) Sobre la expresión ¿Cuál es su origen? ¿Cuál es el medio de difusión? ¿Tienen en sí mismos alguna connotación? ¿Cuál es el contenido de la expresión? (qué es lo que transmite) ¿Tiene denotado o sólo designado? ¿Cómo se elaboró? ¿Cuáles son las propiedades que lo conforman? Sobre el contenido ¿Quién o cómo se establece la relación con la expresión? ¿Qué denota o qué designa? En cualquier caso, ¿qué connota? (la connotación siempre presupone una denotación o designación precedente)Siempre sobre este tema podemos preguntarnos: ¿Quién relaciona y cómo serelaciona la expresión con el contenido? La vinculación de un plano con el otro esel resultado de la necesidad y la decisión gestada en lá misma cultura enla que aparece el signo. A partir de la necesidad que genera su aparición en lasociedad o en un sector de ella de expresar un contenido para establecerla comunicación, es esa misma sociedad la que elabora las reglas querelacionan la expresión con el contenido, para dar lugar a la aparición del Signo.
  • 10. En vez de hablar de significación es mejor hablar de sistemas designificación construidos socialmente para producir y reconocer Sentido. Las relaciones generadas por los miembros de una comunidad suponen eluso de recursos y procedimientos específicos para asignar y reconocer elsentido. Por eso, para relacionarse entre sí, las personas se sirven desistemas de significación. No hay un solo sistema de significación. Los s i s t e mas de significaciónson múltiples. Pero, ¿qué son los sistemas de significación y cómofuncionan? Cada sistema de significación es un conjunto de materiales expresivos articulados o relacionados entre sí a través de reglas, para que la sociedad pueda, mediante procedimientos, asignar y reconocer sentidoa. Selecciona determinadas marcas o rasgos sensibles de la materiasignificante. Materia significante es cualquier cosa que puede serrecepcionada por nosotros a través de nuestros sentidos y a la que leasignamos un significado determinado (un gesto, una imagen, una palabra, unsabor, etc., investidas de algún sentido o significado para alguien, seconstituyen en materias significantes). De la multiplicidad de estímulosperceptivos que circulan socialmente, la sociedad selecciona algunos quefuncionan como rasgos y se repiten en el uso para expresar siempre el mismosignificado (por ejemplo levantar la mano de una determinada manera es unrasgo que se repite habitualmente para expresar o significar un saludo).b. Esas marcas, esos rasgos se articulan entre sí del mismo modo cada vez quecon ellos se desea expresar el mismo sentido. Esa articulación «parecida»cada vez, es posible porque hay reglas gramaticales que regulan la manera derelacionar los rasgos entre sí. Esas reglas funcionan como gramáticas deproducción (o de reconocimiento) de sentido y son las que posibilitan que unamisma expresión pueda significar (y, por lo tanto, ser reconocida) de igual o
  • 11. de manera parecida, cada vez que se les usa. Siguiendo con el mismo ejemplo,levantar la mano y moverla de una determinada manera en una determinadacircunstancia puede significar «saludo». Pero con otro movimiento y en otracircunstancia puede querer significar otra cosa, por ejemplo, pedir «permiso parahablar».c. La sociedad confecciona los sistemas de significación (conjunto degramáticas y marcas dentro de un mismo lenguaje). Esto equivale a decirque es la sociedad misma la que genera estos sistemas que le sirven paraestablecer relaciones de comunicación entre sus miembros. Pensemos en elclásico ejemplo que propone Barthes: la alimentación, que en los procesosde comunicación, se establece entre las personas a partir de esas «cosas»entendidas formando parte de un sistema de significación, son utilizadas comorecursos para «decir» y «entender». Como se sabe, en este ejemplo como enotros (la ropa), Barthes trataba de establecer un paralelo entre estossistemas de significación y el sistema de la lengua aludiendo la relación que haydentro de este último entre lengua y habla: «La lengua de los alimentos está constituida: I. Por las reglas de exclusión(tabúes alimenticios); II. Por las oposiciones significativas de unidades próximos adeterminar (del tipo, loor ejemplo, salado/dulce); III. Por las reglas de asociación, seasimultánea (en el nivel de una comida) o s u c e s i v a (en el nivel de un menú); IV. Porlos protocolos de uso, que funcionan quizá como una especie de retórica de laalimentación. En cuanto al habla alimentaria, sumamente rica, contiene todas lasvariaciones personales (o familiares) de preparación o asociación (se podríaconsiderar la práctica culinaria de una familia como un dialecto). El menú, por ejemplo,ilustra muy bien el juego de la lengua y el habla: todo menú está constituido porreferencia a una estructura (nacional, regional y social), pero esta estructuraqueda determinada de manera diferente según los días y los usuarios, de la mismamanera en que una `forma língüística está determinada por las variaciones ycombinaciones libres que un hablante necesita para un mensaje particular». Barthes, Roland: Elementos de Semiología en la Aventura Semiológica. Paidós, Barcelona, España, 1990,página 32. Otra manera de estudiar los signos que usamos habitualmente esanalizar las relaciones que se establecen con ellos y entre ellos. Señalaremostres tipos de relaciones: a. Relaciones con otros signos. b. Relaciones con contenidos; es decir con aquello que designan.
  • 12. c. Relaciones con quienes los usan. En el primer caso, los signos nos interesan por lo que son,independientemente de lo que significan o de aquello que designan. Nosocupamos de ellos para saber cómo están formados, o bien para saber cómopodemos formar nuevos signos a partir de los que ya tenemos. En los doscasos utilizamos reglas que nos permiten formar los signos primitivos, otambién transformarlos en otros más complejos. Por ejemplo sabemos que lasletras son unidades elementales. Guando formamos una palabra,combinamos esas letras o unidades elementales para formar un Signo máscomplejo. Lo mismo sucede con las imágenes o signos icónicos. A partir deunidades elementales (puntos, rayas, curvas, etc.) podemos formar unaimagen más compleja, Según como combinemos esos elementos. Además, sípodemos combinar esos nuevos signos obtenidos con otros y elaborarexpresiones más complejas estaremos transformando aquellos en otrosnuevos. A esta dimensión, a esta manera de estudiar la relación que lossignos tienen entre sí la llamamos dimensión sintáctica. La segunda posibilidad nos permite estudiar el signo en otro tipo derelación: aquella que establece con la cosa o las cosas que designa, o sea consu contenido. Esta dimensión, llamada semántica, también tiene dos tiposde reglas que regulan la relación del signo con su significado. Mediantelas reglas de designación, asignamos a cada signo del sistema undeterminado designado, de manera que «yo» pueda saber a qué hagoreferencia cuando lo uso. Pero puede ocurrir también que pretenda verificar sila relación que establezco entre el signo y el designado sea verdadera. Paraeso, la dimensión semántica tiene reglas de verdad. La dimensión que queda es la pragmática. En este modo de estudiar lossignos nos vinculamos con todas aquellas características y circunstanciasque rodean y condicionan a quienes los usan. Las reglas pragmáticasenuncian las condiciones sociológicas, políticas, sicológicas, biológicas quese dan entre los usuarios y los signos. La importancia de esta dimensión radicaen que nos indica cómo debe interpretarse un signo a partir de lascondiciones que lo rodean, o bien cómo se debe proceder para verificar unenunciado del lenguaje. DIMENSIONES DE LOS SIGNOS
  • 13. i DIMENSION RELACION REGLAS SIRVE PARA ENTRE DE FORMACIÓN Formar nuevas SINTÁCTICA SIGNOS unidades, DE TRANSFOR- Formar expresio- MACIÓN nes más complejas. SIGNOS Y DE DESIGNACIÓN ESTABLECER el SEMÁNTICA significado de DESIGNADOS 0 cada signo: para CONTENIDOS DE VERDAD verificar o no, la relación establecida. PRAGMÁTICA SIGNOS Y PRAGMÁTICAS Para emplear USUARIOS (de uso) correctamente el signo. Tanto los signos como los discursos están compuestos porcaracterísticas que le son propias y que el trabajo del semiólogo las hacereconocibles. Por un lado nos encontramos con un conjunto de características enel plano del contenido. El conjunto de rasgos que configuran el contenido delsigno, los reconocemos como propiedades del significado. A ese conjunto decaracterísticas las llamamos marcas semánticas. Todos nosotros alguna vez hemos intentado hacer un crucigrama. Una delas características de este entretenimiento es que se dan como pistas unaserie de características de la palabra que expresa el contenido que debemosencontrar. Por ejemplo: 1. «recipiente, con asa, que sirve para beber»; 2. «dosátomos de hidrógeno más uno de oxígeno». El conjunto de características
  • 14. que definen o diferencian al contenido del signo son propiedades del significado.En el primer ejemplo, el conjunto de esas características conforman el contenidodel signo /taza/. A ese conjunto de características las llamamos marca. En elsegundo ejemplo, el contenido es /agua/ y sus marcas semánticas son dosátomos de hidrógeno más uno de oxígeno. Las marcas semánticas son rasgos distintivos del contenido y lasmamas sintácticas son rasgos distintivos de la expresión. Supongamos que nos encontramos frente a la siguiente frase: «El Salarioestá deprimida» Inmediatamente advertimos que aunque no nos suena bien,somos capaces de entender el significado. Reconocemos qué significa laexpresión por las marcas del contenido y por cierta coherencia sintáctica (queen este caso no es completa). Una expresión, para poder ser captada en susignificado debe estar elaborada respetando las reglas que esa cultura utilizahabitualmente para construir sus textos. Desde la construcción de una palabra(por ejemplo para escribir la palabra «casa» debemos poner las letras en elorden y la secuencia con que podemos reconocer el significado de esa palabra).Sí escribimos «ac as», los rasgos utilizados son los mismos pero la alteracióndel orden (es decir, el desvío de la regla), no nos permite reconocer mí construir elsentido. Esto mismo vale para textos más complejos y para el uso de cualquiertipo de lenguaje. En resumen, captamos el significado de los signos y el contenido de losdiscursos porque reconocemos las marcas del contenido y por ciertacoherencia sintáctica que advertimos en el plano de la expresión. Señalamosque además de necesit a r conocer las marcas semánticas que nos permitencomprender y tener acceso al contenido de un signo, también es necesarioque exista cierta coherencia interna, un reconocimiento de las marcas queparticipan en la composición de la expresión. Vale decir que para entender bienun mensaje, es necesario que se exprese de manera que podamos relacionarlas partes que lo componen (supuestamente el usuario posee y maneja lasreglas de las dimensiones que vimos en el parágrafo anterior), y además quepodamos rescatar las características de los signos que lo expresan. para queyo detenga el automóvil ante la luz roja del semáforo es necesario que la luzroja tenga un contenido, signifique algo «peligro» que yo pueda establecer larelación entre las dos cosas (expresión y contenido) y que ambas esténarticuladas dentro de un sistema de significación (el conjunto de luces quecomponen la idea de semáforo), mediante algunas reglas que gobiernan sufuncionamiento (secuencia del encendido y el apagado de cada luz).
  • 15. Hemos determinado la diferencia entre el contenido del signo y el referente.Así, mientras al referente o denotado le asignamos el carácter de un ente realconcreto (una cosa, un hecho, un estado de cosas), El contenido de los signosdecimos que son «cuasi-ideas», conceptos, conjuntos de propiedades(semánticas y sintácticas) que son agrupadas en un tiempo y espaciodeterminado, por los miembros de la comunidad en la que ese conjunto depropiedades, sirve para reconocer en la expresión significante, a la cosa, objetoo situación aludida. En otros términos cada vez que hablamos de signos no tenemos doselementos (signo y objeto), sino tres: el signo, el objeto, y esa «cuasi-idea»que nunca se identifica ni es equivalente al referente. A ese tercer elemento,Peirce le dio el nombre de interpretante: “se dirige a alguien, esto es, crea en lamente de esa persona un signo equivalente, o, tal vez, un signo aun másdesarrollado. Este signo creado es lo que yo llamo el interpretante delprimer signo. El signo está en lugar de algo, su objeto. Está en lugar de eseobjeto, no en t o d o s los aspectos, sino sólo con referencia a una suerte deidea...»2 Como se ve, mientras el signo cumple con su función de estar en lugar deotra cosa sólo «en algún aspecto o carácter», genera en el sujeto intérprete delsigno «otro signo» que es el interpretante. El interpretante, entonces, no es elintérprete, no es un sujeto que interpreta sino que es un producto, es unafunción, resultado del vínculo, de la relación que el sujeto-intérprete estableceentre el signo y los objetos. Modelo triádico de Peirce Signo objeto interpretante2. Peirce, Ch. S.: La Ciencia de la Semiótica. Ed. Nueva Visión, Bs. As., 1986, página 22. Ahora nos podemos preguntar a partir de qué mecanismos las personasavanzan en el conocimiento y la interpretación de los signos dando lugar al
  • 16. desarrollo del proceso semiótico. Podemos intentar responder a estapregunta, acudiendo a dos tipos de operaciones fundamentales para accedera la lectura de los signos: la abducción y la connotación. La abducción es una forma de razonamiento que nos permite construirhipótesis sobre la base de premisas inciertas que obtenemos cuandohacemos nuestro trabajo de denotación. Esa presunción la obtengo medianteuna abducción del tipo: “aquí no hay nadie. Sin embargo, en ese cenicero hay uncigarrillo que fue apagado hace poco tiempo. Por tanto, alguien pasó por aquíhace un instante”. Luego, la abducción pertenece a la lógica del descubrimiento,mientras que la inducción y la deducción nos permitirán probar o desmentir lashipótesis. El conocimiento obtenido a partir de interpretaciones hechas por abducciónes siempre aproximado y erróneo. Eso significa que puede corregirse yreformularse. De manera que debe tenerse en cuenta que la abducción noconduce a verdades absolutas, sino sólo a aproximaciones de la verdad. Peroése es justamente su objeto: hacernos ir más allá de lo que sabemos, a partir desucesivos descubrimientos.La connotación es otro mecanismo de lectura que hace posible el proceso dedesarrollo semiótico. Esta contribuye a la expansión del sentido del signo apartir de la competencia del sujeto para desprender otros sentidos una vezproducido el acercamiento denotativo. Para decirlo de una maneraesquemática, todo signo o todo discurso, tiene o admite dos niveles delectura: un nivel de superficie, y un nivel latente u oculto. Veo la fotografía de unacasa, lo primero que hago es denotar el significado inmediato del signo,reconociendo el objeto que representa, y digo «esa fotografía es la fotografía deuna casa». Sin embargo, este acercamiento resulta demasiado general. Puedo,a partir de otros detalles de la fotografía, ir un poco más lejos en mi lectura yconnotar por ejemplo, otras propiedades u otros atributos ligados a eseobjeto denotado, que dependerá del conjunto de conocimientos previos que yodisponga para elegir ese recorrido de lectura y no otro: así por ejemplo, puedo irmás lejos diciendo: «esa casa es una casa lujosa, y si es una casa lujosa, eldueño debe ser una persona muy rica. Y si es una persona muy rica, es porque esapersona ha trabajado mucho» (otro, haciendo otra lectura, podría decir «esuna persona muy rica porque es un explotador», etc.).
  • 17. Mencionaremos algunas características que forman parte de estemecanismo de lectura. En primer lugar y t a l vez ésta sea su característica más importante, losrasgos que se derivan de una lectura connotativa de un signo sonindependientes de las propiedades del objeto denotado. Es decir, en generalla connotación p u e d e ir tan lejos como le sea posible al sujeto que la practica.En este sentido él podrá derivar en su lectura rasgos que aparezcan «muyatrás» en la cadena asociativa, o que estén muy lejos de los rasgos más«inmediatos» del sistema denotado. Unos y otros son independientes del objeto,pero cuanto más alejados estén los rasgos que la connotación rescata, de losque la cultura le admite como propios al signo, más difícil será la tarea de justificarla operación, excepto en el caso del texto estético. Desde luego, esto nosintroduce en un terreno bastante complejo como es el de indagar sobre lapresunta objetividad de las propiedades que se le imputan a los referentes. Otra característica, sí se quiere independiente de la anterior, es que el númerode rasgos connotados que componen la cadena de interpretantes puede variar deuno a otro número; si no es infinito, por lo menos es indefinido. Por ejemplo, síescucho que en la terraza de mí casa algo se cayó, produjo un ruido muydefinido, puedo connotar, /objeto de vidrio/, en función del ruido quenormalmente hacen al caer, las botellas de ese material. Salvo alguna distorsiónauditiva, si el indicio es nítido será difícil connotar /madera/. Pero por otrolado, a partir de ese mismo ruido, por vía de una connotación asociativa, puedoconnotar «alguien camina en la terraza», «un ladrón pretende entrar en micasa», etc. Al vincular este ejemplo con la característica que señalamos enprimer término, de ningún modo podré connotar que acaba de producirse unainvasión de ballenas en la terraza de mi casa, so pena de ser calificado de loco. En tercer lugar, «en la connotación», el sentido es sugerido, y sudecodificación es más aleatoria, esto significa que t o d o aquello que sedesprende «explícitamente» del signo, pertenece al orden de la denotación; loconnotado resultará siempre difuso, subyacente, e implícito. Queda por agregar que la riqueza del trabajo de connotación se desprendede las múltiples funciones que ésta ejecuta al abordar cualquier texto. Entrelas más importantes de esas funciones, podemos rescatar las siguientes: a. Enriquece el material denotado: cuando el sujeto connota más allá de lo que el texto sugiere en su inmediatez, de alguna manera construye el objeto con el conjunto de matices que introduce en su configuración, aprovechando aquella independencia de los rasgos connotados respecto del objeto denotado. La resultante del proceso de connotación es ese «otro objeto» que habita en la mente del sujeto, al mismo tiempo tan lejos, y t a n cerca del objeto denotado.
  • 18. b. Organiza redes de interpretantes: conforme se produce lo señalado en elpunto a, los interpretantes que se desprenden de la lectura connotativa, seencadenan en sistemas arbolados, abriendo paso a un número indefinido deramificaciones, t o d a s provenientes del mismo tronco -el objeto denotado-.c. Construye recorridos de lectura: esa misma organización de losinterpretantes desprendidos del trabajo de connotación, en subtroncos a lavez conectados por interpretantes comunes, va construyendo posibles víasde acceso en un sentido «casi completo» del signo, sin que esto constituya laposibilidad de agotarlo.d. Multiplica los planos y niveles de lectura: est a función de la connotacióndepende en alguna medida de la capacidad -competencia- del sujeto queejecuta el mecanismo de connotación. Sí vemos la apertura de múltiplesrecorridos de lectura como potenciales vías de desarrollo que se vandesplegando en una línea horizontal, cada una de éstas podrá a su vez adquirirmayores niveles de profundidad (y por lo tanto de alejamiento del núcleocomún), conforme vayan apareciendo más lejanos eslabones en la cadena deinterpretantes.e. Altera la legalidad de la lectura denotativa: si se quiere, la funciónconnotativa resulta ser una exigencia que brota del mismo texto y además de lanecesidad del destinatario de no quedarse sólo en el «qué d i c e » ; bucear enel «qué quiere decir» es de alguna forma romper el orden y la estabilidad de lasuperficie; es transgredir lo literal y arriesgarse en propuestas de sentidoque admitan la deriva en el recorrido.f. Relativiza la idea de un hipotético acceso objetivo al referente: de lodicho deducimos que parece inevitable arribar a resultados vinculados con lapérdida de la neutralidad con relación a quien recibe el texto. La toma de distanciarespecto del objeto representado en el discurso es una ilusión que sedesvanece en cuanto ese mismo discurso se deja atravesar por laconnotación; a partir de allí se explican las conexiones que ese discurso tienecon otros discursos, las limitaciones tanto como los alcances que le sonposibles al sujeto receptor en la tarea de extraer sentido del discurso objeto ycon todo esto, la pérdida de la posibilidad de permanecer en el sentido único.Resumiendo: Abducción hipótesis Connotación expansión del sentido Observemos cómo en el cuadro de la página siguiente, “signos de /a vidacotidiana, hechos o cosas reales adquieren la dimensión de signo a partirdel momento en que nosotros les conferimos el rol significante y les asignamosun significado, interpretando relaciones o vinculando datos:
  • 19. En general, cuando alguien busca entender el sentido de algúnobjeto discursivo, comienza la tarea tratando de responder a unapregunta implícita que genéricamente podría formularse en estostérminos: «A ver, ¿de que se trata esto?».Formulada la pregunta, empieza su tarea comprensiva, buscandoelementos (un personaje, un rasgo de un personaje, una circunstancia)que le proporcionen pistas, recorridos que le permitan en algúnmomento decir: « ¡Ah, se trata de...! » Pero claro, para que pueda hacer una exclamación semejante, elsujeto no pudo haber tenido contacto por primera vez con un personaje(el rol de héroe en una película) o en una circunstancia semejante (laluz roja del semáforo), en ese momento. Si verdaderamente pudoreconocer de; que se trata el asunto por medio de las pautas queescogió “para darse cuenta”, entonces esas pautas ya le eran de algúnmodo familiares. Quiere decir que en su ámbito cultural, esospersonajes, esas vicisitudes aparecen recurrentemente en distintasexpresiones discursivas significando lo mismo. De esa forma seconvierten en elementos estereotipados del discurso; en clichés queproporcionan indicios para dar cuenta del asunto que está siendotratado. Supongamos, por ejemplo, que una persona llega de trabajar y su familiaestá mirando una película por televisión. Mientras se acomoda escucha lamúsica de fondo que acompaña la escena: no sabe de música pero la identificacomo una melodía de tonos graves. Da una ojeada a la pantalla, y ve una nochecerrada, una calle oscura, el asfalto mojado, y un personaje de espalda,vestido de negro, con un cuchillo en la mano, alejándose de la cámara. A esteseñor, no le hace falta más para exclamar, en principio: «seguramente aquí huboo habrá un asesinato». El señor ha dado con el tema de la película. Muy bien, el asesinato es, en principio el tema de la película. Pero ¿y la nochecerrada?, ¿y el asfalto mojado?, ¿y los tonos graves de la música de fondo?, ¿y elcuchillo?, ¿y el sujeto vestido de negro y de espalda? Todos esos son motivosque, articulados dentro del texto, y porque aparecen muchas veces en textosde ese tipo, permiten configurar el asunto (tema) que lo recorre y lo atraviesa.Los motivos son unidades de significado menores que el tema y se les utilizarepetidas veces del mismo modo (con el mismo significado), articulados en unconjunto coherente para ayudar a definir o a construir los temas.
  • 20. Las cosas adquieren la función del signo porque es esa misma sociedadcon sus prácticas, la que hace que esas cosas adquieren sentido.En los dos casos hablamos de «hacer». Hacer algo supone realizar unapráctica productiva. Para llevar a cabo esta producción hacen falta por lomenos tres elementos: el trabajo social, los materiales y las herramientas. El trabajo es siempre trabajo social humano. Es decir que en este caso haysignos y discursos porque hay una cultura, una sociedad que los necesita paraconstituirse en una cultura comunicada y comunicable por signos hechos en lamisma sociedad. Con esto estamos diciendo que también es trabajo socialatribuirle significado a las cosas.Los materiales de los signos son las marcas de las que hemos hablado en elpunto anterior. Podemos clasificar esas marcas desde distintos puntos devista. Sí como dejamos establecido, los signos son entidades sensibles,una clasificación posible sería esta:Materiales de Verbales Lenguajes naturaleslos signos Según su forma No verbales Imágenes, gestos, música, cosas, hechos Visuales Carteles, libros, películas Sonoros Música, sonidos Según el canal y el soporte por el que Táctiles Textura de los se transmiten materiales Olfativos Perfumes, malos olores Gustativos condimentos Según su Cosas de la naturaleza procedencia que usamos para Naturales
  • 21. significar Artificiales Hechos por el hombre Construidos Señales de tránsito, específicamente gestos para significar Según su finalidad Función Un lápiz, una corbata, significante un automóvil subsidiaria El recurso que utilizamos para producir sentido es un conjunto deoperaciones que denominamos operaciones retóricas. Las operacionesretóricas nos sirven para articular las marcas semánticas y sintácticas quemencionamos en los parágrafos anteriores. Esas marcas solas, separadas,aisladas no dicen nada, pero cuando se articulan mediante operacionesdeterminadas queda configurada una expresión (signo o discurso) con sentido. ¿Cuál es la manera de llevar a cabo este trabajo? En general se admite queel trabajo retórico se cristaliza gracias al uso de dos recursos: por un lado,como dijimos, están las operaciones. Las operaciones retóricas son, entotal, cuatro. Dos operaciones son las llamadas operacionesfundamentales: a. Operación de adjunción: La operación de adjunción consiste en agregar marcas (sintácticas o semánticas) con el propósito de lograr un efecto de sentido determinado (por ejemplo, repetir muchas veces lo mismo, exagerar un aspecto de la expresión, con operaciones de adjunción). b. Operación de supresión: De modo inverso, en las operaciones de supresión se eliminan marcas (sintácticas o semánticas) para lograr un efecto de sentido determinado. En publicidad, es frecuente observar que se retira por ejemplo un elemento relevante, justamente para llamar más la atención del receptor. Las otras dos son operaciones derivadas porque se realizan a partir del uso de las dos operaciones fundamentales. Las dos operaciones derivadas son: 1. Operación de sustitución: En las operaciones de sustitución se quitaun elemento (sintáctico o semántico) y se sustituye por otro que nopertenece a ese texto o no está presente en él. Por ejemplo cuando losjóvenes se saludan con la expresión «qué haces fiera», se realiza unaoperación de sustitución. Se suprime el nombre del sujeto saludado y seadjunta el apelativo de «fiera», con el propósito de colocar un efecto desentido diferente (poner más énfasis, denotar más amistad, sugerir un
  • 22. halago, etc.). No pertenece «literalmente» a ese texto, ni es el nombre delsujeto, pero provoca un efecto diferente al que hubiera provocado un saludorealizado en términos más «formales». En general, también los piropossuelen elaborarse mediante es t e tipo de operación. 2. Operación de intercambio: En el caso de las operaciones de intercambio,lo que se hace e s reemplazar pina marca (sintáctica o semántica) deldiscurso o del texto por otra marca que pertenece o está presente en eImismo texto. Es decir, hay un intercambio, en las posiciones o en los lugaresque ocupan dentro del mismo texto, para provocar un efecto de sentidodiferente. Un ejemplo (-le intercambio, puede ser, ver en una imagen, una mujervestida con ropa de varón y el varón vestido con ropa de mujer. Esteintercambio altera el sentido previsible del texto y genera un sentidodiferente que el lector de la imagen debe interpretar para hacer unalectura adecuada a los propósitos del mensaje. Dentro de e s t a s operaciones se pueden establecer cuatro tipos derelaciones entre las marcas que componen el texto: 1. Relaciones de identidad: Por ejemplo, repetir (adjuntar) muchas veces el mismo, objeto, dentro del mismo texto. 2. Relaciones de similitud: En este caso se agregan o se eliminan dos o más marcas que tienen en común rasgos parecidos. Pensemos por ejemplo, en el uso de la rima en la construcción de una poesía. 3. Relaciones de diferencia: De manera semejante al caso anterior, se busca resaltar las diferencias de las marcas (sintácticas o semánticas) que componen el texto. Pensemos por ejemplo, en la composición de un texto cuyo sentido global sea un sentido unitario (por ejemplo el párrafo de algún texto) escrito con diferentes tipos de letras, o la construcción del cuerpo de un sujeto, con miembros, cabeza, busto, etc., de sujetos diferentes. 4. Relaciones de oposición: Se trata de relacionar marcas con caracteres considerados socialmente antagónicos; blanco-negro, rico- pobre, bueno-malo.Como queda dicho, esas operaciones que tienen lugar a partir deestablecer relaciones, son posibles en los dos planos del texto: en laexpresión y en el contenido. Las operaciones que utilizamos para establecer las relaciones entre marcas no garantizan los vínculos reales entre la expresión y el contenido.
  • 23. Se comprende que de la combinación entre operaciones y relaciones en laforma y/o el contenido de una parte de un texto se producen múltiplesposibilidades que enriquecen la práctica del uso de los lenguajes.Muchas veces pueden establecerse relaciones no concordantes de maneraaccidental y otras veces, deliberadamente. Así, un documento deidentidad encontrado en el lugar donde se cometió el delito puede ser unsigno de la presencia del delincuente, pero también pudo ocurrir que eldelincuente haya dejado caer deliberadamente un documento cualquiera,para producir un sentido que busque (y logre) despist a r a losinvestigadores. La operación, en este caso, sería una operación de adjunción:se agrega al escenario del delito un signo con el objeto de provocar un sentidodeterminado.Esto nos lleva a darnos cuenta que el signo lleva consigo una carga decontenido que se actualiza según el contexto en el que aparezca (undocumento en las oficinas del registro civil, es un signo cuyo contenido seactualiza en un determinado sentido, distinto del sentido de esedocumento sí aparece el lugar de un delito) y cuando está ante nosotros ynosotros hacemos uso de él, para saber o comprender algo más acerca delasunto, hecho o situación presente.En sentido amplio podemos exigir de los fenómenos que caen bajo el dominiode la extensión de «signo», estos requisitos:a. El objeto de la semiótica cualquier cosa sensible que signifique algo paraalguien. Como dice Elíseo Verón refiriéndose a los discursos sociales, el objetode la semiótica es cualquier fenómeno social en su dimensión significante,es decir, en la medida en que ese fenómeno signifique algo para alguien.b. Entonces, la segunda característica es que estos objetos culturalesestán articulados por un conjunto de reglas que permiten clasificarlosdentro de (y reconocerlos como) propios de un sistema de significación.c. Estos fenómenos culturales portadores de sentido llevan consigo la
  • 24. posibilidad (cuando no la necesidad) de ser «públicos» mediante diversossoportes expresivos, el más amplio sigue siendo el lenguaje verbal.d. A esta función sustituyente -estar en lugar de otra cosa- y a estecarácter sustituible -en tanto que puede ser reformulado por otroslenguajes-, puede agregarse otra función que podríamos llamar funcióngnoseológica, por cuanto sólo es posible acceder y expandir el conocimientoa partir del uso que hacemos de los signos en los procesos decomunicación.En definitiva, las cosas tienen significado para alguien en la medida en que sonobjetos que pertenecen a una cultura en la que ese alguien es capaz dereconocerlo y por lo tanto asignarle Sentido.Ejemplo de la pretensión de transmitir un mismo contenido, con formas expresivasdiferentes (aun cuando el uso de distintos lenguajes permite hacer aportes propios de cadauno al contenido, con las consiguientes alteraciones, modificaciones o enriquecimiento delmensaje)
  • 25. LA AVENTURA DE LOS LENTES DE ORO Stanley Hopkins sacó del bolsillo un paquetito envuelto en papel. Desdoblóéste y nos mostró unos lentes de oro, de los de presión o resorte, decuyo extremo colgaban dos pedacitos de cordón negro de seda. - Willoughby Smith gozaba de vista excelente -agregó Hopkins- y no cabela menor duda de que arrancó estas gafas de la cara a la persona que loasesinó. Sherlock Holmes cogió con una mano las gafas y las examinó con lamáxima atención e interés. Las colocó en su nariz, trató de leer con ellas, seacercó a la ventana y miró a la calle; miró y remiró los cristales a plena luz dela lámpara y, por último, gorgoriteando por lo bajo, tomó asiento frente a lamesa y escribió algunas líneas en una hoja de papel, que empujó hasta dondeestaba Stanley Hopkins. - No puedo hacer otra cosa mejor por usted, y quizá resulte de algunautilidad en la práctica El asombrado detective leyó la nota en voz alta. Decía así: "Se busca auna mujer de buena presencia y que viste como una dama. Es de nariznotablemente gruesa, tiene los ojos muy juntos y pegados a ambos lados deesa nariz. Es de frente abultada, expresión de miope, y tiene,probablemente, los hombros cargados. Hay indicios de que en los últimosmeses ha acudido por lo menos dos veces al oftalmólogo. Como suscristales son muy fuertes y como los oftalmólogos no abundan, no deberesultar difícil dar con ella". Holmes sonrió ante el asombro de Hopkins, reflejado seguramente en sucara, y dijo:- Créame: mis deducciones son la sencillez misma. Es difícil encontrar otroobjeto que ofrezca campo más delicado para las inferencias que un par degafas, especialmente cuando son tan notables como éstas. Deduzco que
  • 26. pertenecen a una mujer, en primer lugar, por su finura; y luego, como es natural,por las palabras del moribundo (*). O En cuanto a que se trata de una mujerrefinada y que viste bien, fíjese que la montura es de oro macizo, y no seconcibe que una persona que use tales gafas sea descuidada en otros as-pectos del vestir. Fíjese en que los bordes interiores de presión resultandemasiado anchos para su nariz; y con ello demuestran que la nariz de ladama en cuestión es muy ancha en su arranque. Esta clase de nariz sueleser corta y amplia, pero existe un número de excepciones losuficientemente grande para impedir hablar dogmáticamente o parainsistir en este detalle de mi descripción. Mi cara es estrecha, y aun asíno consigo que mis ojos coincidan con el centro, o cerca del centro, de estoscristales. Por tanto, los ojos de esta señora están muy pegados a amboslados de la nariz. Observe Watson, que los cristales son cóncavos y depotencia extraordinaria. Una mujer que durante toda su vida ha padecido deuna visión tan corta, tiene seguramente las características de esa clase de visión,que se observa en la frente, en los párpados y en los hombros.- Sí -dije-, y voy siguiendo cada uno de sus razonamientos. Sin embargo,reconozco que no logro comprender de qué manera llega usted a la afirmaciónde la doble visita al oftalmólogo.Holmes tomó en sus manos las gafas, y dijo:- Fíjese que los bordes interiores, que son los que ejercen presión, estánrevestidos de finas tiras de corcho con objeto de suavizar la fuerza queejercen sobre la nariz. Una de estas tiras se encuentra algo descolorida ygastada, mientras que la otra está completamente nueva. Es evidente que una deellas se desprendió y fue sustituida. Y yo calculo que la más vieja de las dos tirasde corcho no tiene más que unos pocos meses de uso. Y como ambascorresponden exactamente, calculo que esta señora encargó que le colocaranla segunda en el mismo establecimiento que la primera.( )* Antes de morir, la víctima pronunció das palabras “fue ella". Las aventuras de Sherlock Holmes. Conan Doyle, Tomo II, Editorial Aguilar, páginas 262-263 (Fragmento de "LA AVENTURA DE LOS LENTES DE ORO)1. ¿Cuál es el objeto sensible que se constituye en signo?2. ¿Cuál es el significante?3. ¿Cuál es el significado?4. ¿Quién establece la relación?5. Enumere los contenidos que Sherlock Holmes denota a partir delsignificante.6. ¿Qué fragmento del relato reconoce como información obtenida por el
  • 27. sistema de significación?7. Busque en el texto un ejemplo de dimensión sintáctica, otro de dimensiónsemántica, y otro de dimensión pragmática de la semiótica.8. El signo de este ejemplo, ¿tiene designado o denotado, o sólo designado?Explique su respuesta.9. Reconstruir por lo menos una de las abducciones que practica SherlockHolmes para escribir la nota que le entrega a Hopkins.10. ¿Qué denota y qué connota Holmes, a partir de su lectura del signo?11. ¿Qué propiedades reúnen las gafas, según su Forma sígnlca, el canal, elsoporte, la procedencia y la finalidad?
  • 28. Bibliografía* Barthes, Roland: «Elementos de semiología» en: la Aventura semiológicaPaidós Comunicación, Barcelona, 1990.* Eco Umberto: «La Estructura Ausente» Editorial Lumen, Barcelona, España,1975. * «Tratado de semiótica General» Editorial Lumen, Barcelona, terceraedición, 1985.* Greimas, A.J.: «Semántlca Estructural». Editorial. Gredos, Madrid,1976.* Grupo µ: «Retórica General». Paidós Comunicación, Barcelona, 1987.* Kerbrat-Orecchioni, Catherine: «La Connotación». Hachette, Buenos Aíres,1983.* Lotman, Jurij M. y Escuela de Tartu: «Semiótica de la Cultura». EdicionesCátedra, Madrid, 1979. Introducción de Jorge Lozano.* Peirce, Charles Sanders: «La Ciencia de la Semiótica». Ediciones NuevaVisión, Buenos Aíres, 1986.* Verón Elíseo: «Para una semiología de las operacionesTranslingüísticas» en Lenguajes, revista de lingüística y semiología N° 2,Buenos Aires, 1974. * «La Semiosis social. Fragmentos de una Teoría de laDíscursivídad». Editorial Gedisa, Buenos Aires, 1987.

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