KTM, que hasta ahora se dedicaba al mundo de las ruedas, ha lanzado
este modelo que dice único: Una mezcla entre moto y coche, aseguran.
La presentación oficial fue en Ginebra.
La versión más básica del X-Bow incluirá un propulsor de origen Volkswagen
de 2 litros y 220 CV.
Su peso: Apenas 700 kilos gracias a su monocasco de fibra
de carbono. Ya te podes hacer una idea de todo lo que
ofrecerá en ruta.
El X-Bow incorpora un monocasco en fibra de carbono realizado por
Dallara, marca italiana experta en la fabricación de monocascos para F1.
Se destaca por su ligereza y seguridad, gracias al crashbox integrado
en la parte delantera del vehículo.
Su peso, alrededor de los 70 kgs., juega un papel crucial en el
espectacular comportamiento del deportivo austríaco. El sistema
de silenciador, situado en la parte trasera del vehículo, actúa
también como crashbox, sistema que en este caso, absorbe la fuerza de un
impacto trasero.
Diseñado en el estudio de Gerald Kiska, cada una de las partes del X-Bow
cumplen una función, la tecnología se ha dejado bien visible
y los elementos naranjas que matizan el coche se convierten en
elementos flotantes al igual que sucede con las motos.
Desde principios del 2008, se fabrica en Austria con una previsión
de 500 a 1000 unidades al año. El proyecto X-Bow involucra a un
total de entre 15 a 20 empresas europeas.
El precio previsto para el X-Bow será de 50.000 euros.
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