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POESIA VITAL 6
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POESIA VITAL 6

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  • 1. Dedicada con gran admiración a la Autora de los Poemas: Emma-Margarita POESÍA VITAL (6) Pasar diapositivas con el ratón
  • 2. POESÍAS DE LA PRESENTACIÓN Paz conventual Diap. 3 ¿Por qué me has desamparado? Diap. 4, 5 y 6 Una vez el mar Diap. 7 El valle del Lozoya Diap. 8 Tu ausencia Diap. 9 Amanecer de Adán Diap. 10 y 11 La verdad está penalizada Diap. 12 y 13 Empresarios Diap. 14 y 15 Trabajadores Diap. 16 La empresa Diap. 17
  • 3. PAZ CONVENTUAL Paz conventual de místico sosiego, de bóveda y jazmín, el aire huele a cielo, aletea en el claustro un querubín. El pensamiento vaga, denso caudal de esencia trascendente, por paisajes inéditos del alma ocultos a la mente. Está varado el tiempo en arcos ojivales de la vida, tiene voz el silencio, la idea delirante está dormida. Afuera grita el mundo decadente con la carne exaltada, que gime y se retuerce por la frivolidad desesperada. En la paz del convento toda la creación es poesía, es música armoniosa el universo   y el dolor, alegría.
  • 4. - I - ¡Oh!, madre, ¿por qué me has desamparado? Clamé en la noche por el nuevo día, por beber de tus pechos la ambrosía de tu amor, presentido y esperado. Sentí el mortal puñal en mi costado, taladró el corazón la mano fría, aplastaron mis huesos, mi alegría, como un despojo, madre, me han dejado. Derramaron mi sangre sin piedad. Una hambrienta jauría de mastines, ansiosa de dinero y de festines, descuartizaron vida en libertad. ¡Que indiferencia! ¡Cuánta atrocidad!. Yo soy un ser creado en tus confines por un Dios, para acometer los fines dispuestos por sagrada voluntad. Me han arrojado, madre, a la escombrera, soy del mundo uno más en la basura que acumula el pecado, es la locura, y tú me has abatido, ¡qué ceguera!. Adiós, madre, me alejo de tu vera, de tus brazos colmados de ternura, me uniré con el Padre de la Altura y rezaré por ti en mi dulce espera. - II - ¡Oh!, hijo mío, yo nunca te he olvidado, tu grito permanece en mis entrañas como un eco de luz. Llegaste en mal momento, cuando rondaba el sanguinario lobo y el mundo lo admitía. Quería y no quería acogerte en mis brazos, vacíos y anhelantes. Luchaban en mi pecho halcones y palomas sobre el nido desierto. Circunstancias humanas, presión social, temor, trabajo, desamparo, soledad, fueron tus asesinos. Y yo también te di mi puñalada, la mancha de tu sangre está en mis manos aún caliente y espesa. Recuerdo el mal momento, deseaba saber si tú eras niño o niña, me ahogaba la ansiedad de ciego olvido del vientre acuchillado en cobardía. Y aún te evoco, hijo mío, y me pregunto: ¿cuántos años hubieras granado para el fruto si en mi pecho encontraras protección?, ¿en qué te ocuparías? ¿cómo serías hoy?, ¿mi corona de espinas o mi flor?. ¡Oh!, hijo mío, te pido perdón por tu dolor y mi pecado. ¿POR QUÉ ME HAS DESAMPARADO? 1/3
  • 5.
    • III - ¡Oh! mundo, ¿por qué me has abandonado?. Soy tu Dios creador, tu Padre eterno, que sufrí por salvarte del infierno y fui, por tu ambición, crucificado. Confeccionas un ídolo dorado, te ciegas con fulgor de lo moderno, te envuelves con las nubes del invierno y asesinas el fruto fecundado. Algún día la cima alcanzarás, el lugar de la luz en la alborada, y escucharás la voz: ¡No matarás!. Triunfaré en la batalla a Satanás, te guiaré por la oscura encrucijada y en mi morada, ¡oh! mundo, habitarás.
    • - IV - Perdóname, Señor, yo no sabía que en mi interior habías santificado al hijo, al nuevo ser que en mí crecía. Le tejiste en mi seno, le has formado, desde la eternidad le conocías y yo rompí un designio tan sagrado
    Fui arrastrada por nuevas herejías y no quise aceptar el sacrificio cegada por humanas cobardías. ¡Evocar es desgarrador cilicio!. Sólo Tú eres el Dios de muerte y vida, tu Espíritu habitaba en su edificio. Para su alumbramiento fui elegida, por generoso amor en mí sembraste la divina semilla concebida. ¡Indúltame, Señor!. Tú condenaste sacrificar al vástago inocente. Quizá por mi dolor me perdonaste. Yo derramé su sangre, soy consciente de que dice tu ley "No matarás". Tu veredicto es merecidamente. Ahora sé que cuidándonos estás y respetas la libertad humana. Cometí un triste error. ¿Te apiadarás? Siento a mi hijo en la noche, en la mañana, en ráfagas dolientes del recuerdo, y me arrepiento, ¡oh, Dios!, pues fui inhumana. Si me condenas, Padre, estoy de acuerdo. ¿POR QUÉ ME HAS DESAMPARADO? 2/3
  • 6. - V - Yo soy tu único Dios, el Señor de la muerte y de la vida. ¿Quién eres tú para adueñarte de lo que yo formé en tu seno? Yo había consagrado el fruto vivo de tu vientre. Un porvenir que tú tronchaste en lozanía antes de amanecer en su trayecto. Tu pecado acrecienta tu delito, infanticidio injusto, crimen abominable. ¡No matarás!, te dije un día. Era un ser indefenso creciendo en el calor de tus entrañas, latiendo para amarte. Hoy sientes un vacío y un dolor que asciende hasta la cumbre de tu sediento corazón herido. Jamás lo olvidarás, ¡jamás!, tu pensamiento será tu carcelero, te mostrará tu culpa y tu tristeza, no podrás evadirte. Mas, por mi redención y tu esencial clamor atormentado, serás justificada. ¿POR QUÉ ME HAS DESAMPARADO? 3/3
  • 7. UNA VEZ EL MAR Una vez fue el principio: sobre el oscuro abismo de las aguas, en las olas perdidas en la noche, rieló la Palabra. Esa vez fue el origen, vientre feraz preñado de semillas. En sus blancas espumas milenarias amaneció la vida. Parió la hierba verde, los reptiles, las aves y las nubes. El tiempo es su latido en el espacio, navegante de luces. Esculpe las orillas en los acantilados del destino y brota de su pecho el manantial para la vid y el trigo. Una vez será el fin si las aguas corruptas bajo el cielo se extienden por paisajes de soberbia, de guerras y tormentos. Y esa vez, para siempre, será el mar de la muerte y del silencio en la tierra agostada, seca y fría, devastada en su fuego.
  • 8. Al contacto hogareño de la hacienda renace el ser consciente, la semilla que habita el interior de la materia. Las humanas raíces sensitivas arraigan en las cumbres de la sierra y trascienden el margen de la vida. El tiempo duerme auroras, mece sueños en las ondas tranquilas de su lago y ahoga la ansiedad, la prisa, el miedo. El ser, en la ciudad encarcelado, goza aquí de su régimen abierto en la paz natural del hombre sabio. EL VALLE DEL LOZOYA Encontrarse en el valle del Lozoya es placer sensorial, es dulce beso, es abrazo del agua y de la fronda, libertad de la luz sobre el otero. En el paisaje milenario brota la fuerza original del universo.
  • 9. Mi casa está colmada de tu ausencia. Se dibuja el recuerdo por las blandas paredes del olvido. Espinas de la tarde me acarician con la hiriente dulzura de tus manos. ¿Qué aflictivos senderos cruzarán el feliz horizonte de las lágrimas? ¿Dónde hallaré tu rostro?. Cae la luz en mis ciegos ventanales; la escarcha del ocaso enciende la nostalgia de la aurora; fustiga a mis corceles la indolencia. TU AUSENCIA Espejea en mis ojos el hueco de tu imagen; me ensordecen, me alocan, voces de tu silencio, y me estremece el tacto del vacío. Las horas pasan lentas sobre el rápido curso de la vida. Un musgo húmedo y verde alfombra mis pisadas por un pasillo rojo, llameante. Hoy estás más presente por tu ausencia, hoy lates en el ser de mi nada. Habitas en el aire de rincones desiertos y llenas mis estancias. Descubro la alegría y me acosa el dolor. Sigue en mí aunque lejano; eres la primavera de mi invierno cumplido; eres sol luminoso de mi noche. Renaceré en la muerte con tu presencia viva.
  • 10. AMANECER DE ADÁN 1/2 Domingo. Amanecer. El rocío humedece mis pestañas que se abren a la luz. Bautismo de cristales en la noche del tiempo para el brillo angular de mi destino. El sol hiere las débiles pupilas con sus grandiosos rayos, demasiado potentes a mis ojos, que estrenan mar y cielo. Descansa mi materia sobre la hierba azul. Diviso en la distancia un cúmulo de lágrimas para el rojo horizonte de mi carne. Dormidos a mis pies, sueñan con mis caricias los leones cansados de sus juegos inocentes. Las serpientes alargan sus colmillos intentando morderme los talones ilesos. Me levanto asombrado, observo mi contorno en soledad y grito en el silencio con el primer sonido del nacido a la muerte: suplico cercanía. Mi padre me completa desgarrando mi cuerpo. Ella lastima, duele, me seguirá punzando con su gris melodía de jugosos jazmines.
  • 11. AMANECER DE ADÁN 2/2 Paseo por mi parque, mi eterno territorio, el vergel de cipreses e inmaculadas rosas. Enlazo la cintura del ser que me acompaña y siento escalofríos en mi sangre caliente enloquecida. Ella ofrece la fruta de sus labios y me invita a reinar, a ser el tacto único que domine sus formas. Se enardece mi hombría desafiante, insurrecta, embriagada de orgullo. Vuelvo a gritar en mi interior opaco sin eco en la penumbra. El fuego se rebela contra la desnudez revestida de escamas y arrasa la dorada superficie que albergaba el nidal de la paloma. Errante, prisionero, cautivo de mí mismo, surco eriales de sombras arrastrando el deseo de aquel jardín florido. En mi carne proscrita alborea en ofrenda la Voz para la Vida, y otra vez humedece mis pestañas el rocío de luz que iluminó mis ojos en el día primero del origen. Saboreo armonía. La esperanza me acoge. Mi grito es hoy un místico ¡aleluya!.
  • 12. LA VERDAD ESTÁ PENALIZADA 1/2 La mentira se ceba en cobardías e intereses, en vanidad, orgullo y ambición. Los hombres orquestados interpretan necias marchas dictadas al compás de los panfletos. El canto monocorde, que corea la voz de los esbirros, ensordece los tímpanos incultos. Cubren los labios túnicas de esparto cuando golpea el rostro la letra envilecida. Los órganos sagrados, las cítaras templadas y las arpas, entonan inaudibles melodías del último destino. Una verdad desnuda cabalga por el cosmos y su eco es profanado en los salones. Delatores de gólgotas hacen enmudecer a los oráculos. Se ordena el holocausto desde el búnker alejado de cruces y de espinas. Regocija al poder organizado el fracaso de lenguas luminosas, incorruptas. La risa crece frente al llanto mudo de la inocencia herida, derrotada. No hay piedad para el hombre redimido que recuerda su origen.
  • 13. LA VERDAD ESTÁ PENALIZADA 2/2 El hastío se filtra por las grietas del hambre, humilla los vergeles sometidos, y triunfan las tinieblas que perfilan lápidas de palabras. La realidad oculta en las mazmorras corroe las aristas del silencio. La verdad sepultada bajo el atrio del mando espera el despertar de los volcanes. Hasta el momento azul, es preciso vaciarse de ideas y conceptos para flotar en el embalse inmundo creado por los hombres. En todos los Estados la verdad está penalizada. Al final del exilio, la historia encontrará los restos vírgenes en las ruinas de reinos destronados.
  • 14. EMPRESARIOS 1/2 A la mujer y al hombre de empresa Un día tras otro día, en un rincón de la esfera, te entregas con valentía a hacer de la mies cosecha. Eres el brazo bravío que fertiliza la tierra y en un terreno baldío creas verde sementera. Reinas sobre tierra y mar, agua y roca, espuma y fuerza, sobre el espacio estelar, sin límites, sin fronteras. En soledad dolorida persigues una quimera con el ansia incomprendida de realizar una idea, una idea que te absorbe, que te eleva y te encadena y no hay nada en todo el orbe que tuerza tu recta senda. Tienes alma de poeta, espíritu misionero, y vives como un asceta entregado a tu proyecto. Con tu fuerza y osadía creas trabajo, que engendra seguridad y alegría, el pan, la casa y la hacienda. Construyes obras gigantes, comunicas las aldeas, repatrias los emigrantes y destierras la pobreza. El paisaje es poesía que escribes con mano experta y consigues la armonía entre hombre y naturaleza.
  • 15. EMPRESARIOS 2/2 A la mujer y al hombre de empresa Con una sana ambición incrementas la riqueza, das tu vida a la ilusión de alcanzar la ansiada meta. Eres cual ola encrespada que contra el viento se eleva, tu inquietud es marejada de proyectos y de ideas, y en la costa, desgarrada, siembra su lluvia de perlas, fantasía realizada en la dormida materia. Al pueblo trabajador le angustia un futuro incierto, y su apoyo es tu bravura y su libertad, tu encierro, su refugio es tu osadía, su seguridad, tu miedo, su realidad, la agonía de tus horas de tormento. Conoces bien tu importancia para elevar hasta el cielo a aquel que, por tu constancia, es libre y vive sus sueños. Eres obrero sombrío. Aunque ignoren tu sendero, no te domine el hastío, ¡tú mueves el universo!
  • 16. Trabajador que madrugas para iniciar tu jornada en el mundo del trabajo, en el que tú eres el alma. Ganas el pan y la sal necesarios en tu casa y te empleas con esfuerzo a ser digno de tu paga. Produces con la ilusión de ofrecer tu obra acabada, de ser útil, competente, en la empresa en que trabajas. Día a día, hora tras hora, en la tarea te afanas y regresas a tu hogar, al reposo en paz, en calma. Con tu tarea cumplida te sientes como un monarca, un benefactor del pueblo, un militar en batalla, un luchador invencible ganador de una medalla, contribuyes a que el mundo sea lugar de bonanza. Incrementas la riqueza con frutos de tu constancia, ayudas a desterrar la escasez en las moradas. Sabes que eres necesario, que sin ti el mundo no avanza, y por esta gran razón te entregas en cuerpo y alma. TRABAJADORES A la mujer y al hombre del trabajo
  • 17. Con esfuerzo compartido, como familia benévola, trabajador y empresario, unidos hacia una meta, sirven a la sociedad creando grandes empresas. Empresas que han conseguido vencer riesgos y problemas, superar dificultades por la fusión en la brega, por la hermandad generosa de estas dos almas gemelas. Les mueve un común destino, el progreso de hombre y ciencia, el bienestar de los pueblos, una sociedad serena, una humanidad saciada, libre de antiguas carencias. Son los dos fuertes pilares para someter la tierra, han unido sus talentos, pues ambos se complementan, y hacen un mundo mejor, fraternidad y riqueza. LA EMPRESA Empresarios y trabajadores
  • 18. Autora de las poesías: Emma-Margarita R. A.-Valdés Todos los derechos reservados © Autor de la presentación: Vicente Sánchez Pino Música: Lives Of Innocence Ernesto Cortazar Fecha: 7-3-2008 Fotografías y filigranas: universoliterario.net y emma-arvo.net