Debe un cristiano asistir al cine
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Estamos viendo un aumento sin precedentes en la violencia y en la perversión sexual en la sociedad Norteamericana contemporánea. Diariamente escuchamos sobre esposos que asesinan a su pareja y a sus ...

Estamos viendo un aumento sin precedentes en la violencia y en la perversión sexual en la sociedad Norteamericana contemporánea. Diariamente escuchamos sobre esposos que asesinan a su pareja y a sus hijos y después se suicidan. Escuchamos sobre raptos y asesinatos, escuelas y tiroteos en lugares de trabajo, divorcios, abuso sexual de menores y un fuerte apoyo de la media a los matrimonios homosexuales. La sociedad parece estar corrompiéndose hasta su mismo núcleo. ¿Es posible que este aumento en la violencia y en el comportamiento inmoral se deba a lo que las personas están viendo y escuchando? La industria del entretenimiento niega que exista cualquier relación, y afirma que no hay estudios estadísticos serios para indicar que exista algún vínculo. Sin embargo, desde la masacre de Sandy Hook, varios de los mayores medios de comunicación han sugerido que debemos darle otra estudiada al asunto.

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Debe un cristiano asistir al cine Document Transcript

  • 1. Pág. 1 Reflexiones Sobre la Asistencia al Cinema Estamos viendo un aumento sin precedentes en la violencia y en la perversión sexual en la sociedad Norteamericana contemporánea. Diariamente escuchamos sobre esposos que asesinan a su pareja y a sus hijos y después se suicidan. Escuchamos sobre raptos y asesinatos, escuelas y tiroteos en lugares de trabajo, divorcios, abuso sexual de menores y un fuerte apoyo de la media a los matrimonios homosexuales. La sociedad parece estar corrompiéndose hasta su mismo núcleo. ¿Es posible que este aumento en la violencia y en el comportamiento inmoral se deba a lo que las personas están viendo y escuchando? La industria del entretenimiento niega que exista cualquier relación, y afirma que no hay estudios estadísticos serios para indicar que exista algún vínculo. Sin embargo, desde la masacre de Sandy Hook, varios de los mayores medios de comunicación han sugerido que debemos darle otra estudiada al asunto. La Mente y el Comportamiento.- Yo sí creo que una razón principal por lo que está sucediendo tiene que ver con lo que las personas están viendo y escuchando. Juegos de video violentos, películas inmorales, programas de televisión obscenos y música vil, están todos creando una generación impía similar a la raza anterior al diluvio. La inspiración registra la historia de esa sociedad: “El Eterno vio que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo sólo el mal”. Gén. 6:5. ¿Observó que la impiedad del hombre tuvo su origen en el ‘intento de los pensamientos de su corazón’? la palabra ‘intento’ viene del hebreo yetser, lo que significa ‘inclinación, tendencia o propósito’. Esto quiere decir, que una tendencia hacia la impiedad estaba en las mentes y en los corazones de los hombres antes que fuese manifestado en la conducta. El hombre sabio ciertamente dijo lo correcto cuando escribió: ‘Así como el hombre piensa en su corazón, así es él’. Prov. 23:7. Pero el acariciar pensamientos malos raras veces permanece en la mente. La impiedad del corazón y de la mente de los antediluvianos muy luego se tradujo en una acción. Se nos dice en Gén. 6:11-12 que toda la carne había corrompido ‘su camino’ en la tierra. La palabra ‘camino’ en las Escrituras se refiere al conductor o a las acciones: “A la vista de Dios, la tierra se había corrompido, y estaba llena de violencia. Miró Dios la tierra y vio que estaba corrompida, que la gente toda había corrompido su camino sobre la tierra”. Tan mala se había vuelto la sociedad en solo 1400 años después de la creación, que se nos dice a través de la inspiración que “Y al Eterno le pesó haber hecho al hombre en la tierra, y le dolió en su corazón”. Gén. 6:6. ¡Imagine eso! ¡Las cosas estaban tan mal que hasta Dios estaba apenado de haber creado al hombre! Ellen White, en su libro clásico, La Gran Controversia, explica cómo lo que nosotros colocamos en nuestras mentes impacta nuestro comportamiento: “Hay una ley de la naturaleza intelectual y espiritual según la cual modificamos nuestro ser mediante la contemplación. La inteligencia se adapta gradualmente a los asuntos en que se ocupa. Se asimila lo que se acostumbra a amar y a reverenciar”. CS:611. Refiriéndose específicamente a los antidiluvianos Ellen White escribió: “Contemplando el mal, los hombres fueron cambiados a su imagen, hasta que Dios no pudo más soportar su impiedad, y fueron barridos por el diluvio”. FEC:422. En este artículo me voy a concentrar en un tópico que se ha convertido en un pararrayos en algunos círculos de la IASD. Realmente, no debiera ser tan controversial porque es claramente mostrado como un principio en la Biblia y en detalle en el Espíritu de Profecía y en el Manual de Iglesia. Me estoy refiriendo a la asistencia al cinema.
  • 2. Pág. 2 El punto de vista de la iglesia con respecto a la asistencia al cinema.- Tradicionalmente, la IASD ha tomado una posición firme contra la asistencia al cinema. Tal como se ha declarado antes, la Biblia, el Espíritu de Profecía y el Manual de Iglesia claramente no promueven esta práctica, pero a veces escucho declaraciones como las siguientes: “¿Usted aun cree que no debemos ir al cinema? ¿No sabe que estamos viviendo en la segunda década del siglo XXI? ¿Usted no sabe que todos van al cinema hoy en día? Y entonces soy firmemente reprendido con palabras como: “Vamos, no sea tan legalista, póngase al día con los tiempos y déjese de vivir en la Edad de la Piedra”. Ocasionalmente escucho a algunos jóvenes y a algunos adultos jóvenes afirmar: Bien, no veo nada de malo en ello” a lo cual generalmente respondo: “Bien, ¿usted ve algo bueno en ello? O entonces suelo decir: Si usted no ve nada malo en ello, tal vez tenga que orar para que el Señor pueda arreglar su vista”. Tristemente, aun cuando algunos líderes jóvenes y pastores no solo condonan la práctica, ellos realmente van al cinema con sus jóvenes. Pero yo pregunto: Con el pasar del tiempo, ¿qué es lo que realmente ha cambiado? ¿Han cambiado las normas de la Biblia y del Espíritu de Profecía? ¿Han cambiado las películas o somos nosotros los que hemos cambiado? Excusas, excusas.- He escuchado diversas excusas que las personas usan para justificar la ida al cinema. Una de ellas es: ¿Cuál es la diferencia entre observar las películas en el hogar y observarlas en el cinema? Mi respuesta es: ¡No mucha! Pero el asunto principal es este: ¿Es aceptable a la vista de Dios justificar algo malo para poder hacer otra cosa mala? ¿Es esta la excusa que le vamos a dar a Jesús cuando estemos ante Su juicio? Otra excusa común es esta: Hay violencia, mentira, comportamiento sexual inmoral, y espiritismo en las historias de la Biblia, así es que, ¿cuál es la diferencia entre leerlas en la Biblia y observarlas en la pantalla grande? Y aun otra excusa es que lo que observamos en las películas nos dan un vislumbre del mundo real en que tenemos que vivir cada día y no el mundo sobreprotegido en el cual viven los Adventistas. Finalmente, algunos dicen: “Mi pastor dice que todos lo están haciendo y que no hay nada de errado en ello. Además me ha dicho que los consejos de Ellen White sobre el asunto están simplemente condicionados al tiempo y son un reflejo de la cultura puritana de sus días y que por lo tanto ya no se aplican hoy en día”. Argumentos tradicionales en contra de la asistencia al cinema.- Existen ciertos argumentos que tradicionalmente han sido usados contra la asistencia al cinema. Algunos de ellos son: • El lugar no es conducente con el crecimiento espiritual. • Es una pérdida de tiempo. • Es un gasto inadecuado de dinero. • Es formador de hábito – la persona termina enviciándose. • El contenido no es conducente con el crecimiento cristiano. Entre paréntesis, ha visto usted alguna película “buena” últimamente en el cinema?
  • 3. Pág. 3 Les garantizo que estos argumentos aparecen unos más fuertes que otros, pero sin embargo veremos que todos ellos poseen alguna validez en mayor o en menor grado. El medio ambiente.- Cuando se llega al asunto, aquellos que apoyan la ida al cinema argumentan más o menos así: “En los cinemas hoy en día las personas ya no pueden fumar, ni beber, ni usar un lenguaje sucio. Los cinemas poseen un agradable, confortable y tranquilo medio ambiente”. A este argumento yo respondería que el lugar, de por sí, no es el problema. El asunto crucial que hay que llevar en cuenta es lo que sucede en el local. ¿Es bueno ir a un lugar donde la mente es expuesta, en la pantalla, a sentimientos espiritistas, sexo ilícito, violencia, mentira, engaño, mundanalidad, materialismo, un lenguaje sucio, bebidas y lujuria? Si su respuesta es no, entonces el ir a ese lugar se ha convertido en un asunto moral. Si usted dice que no está errado, ¡entonces yo voy a orar por usted! Una serie de preguntas nos puede ayudar a centralizarnos en los asuntos envueltos: ¿Nos alegra el ir al lugar llamado iglesia tanto o más que lo que disfrutamos al ir al cinema o al observar TV? ¿Disfrutamos tanto o más al ir al lugar donde el pueblo de Dios Lo adora como cuando vamos al lugar donde nuestra mente está expuesta al mal? ¿Disfrutamos de ir al lugar donde se estudia la lección de la Escuela Sabática y al lugar donde el sermón es predicado, tanto como cuando vamos al lugar donde se muestran películas? ¿Podemos concienzudamente convidar a Jesús para que vaya al cinema con nosotros para ver lo que es presentado en ese lugar? Ellen White ha declarado clara y en forma no ambigua que: “El verdadero cristiano no tendrá deseos de entrar en ningún lugar de diversión ni participar de diversión alguna sobre los que no pueda pedir la bendición de Dios”. AFC:313.1 “Aquellos que, conociendo su peligro, van a atreverse a ir a lugares de divertimientos desmoralizantes, o que van a envenenar la mente con producciones literarias escépticas, o con producciones sensuales, son culpables de presunción. Dios no comisiona a sus ángeles para que protejan a aquellos que eligen caminar en caminos prohibidos”. ST, 18 de Mayo de 1882. El costo.- Aquellos que asisten al cinema a menudo argumentan que el costo es mínimo. Esto puede muy bien ser verdad, pero hay más envuelto que apenas el costo mínimo. Debiéramos preguntarnos a nosotros mismos: ¿Tenemos dinero suficiente para gastar en cinema (aun cuando sea una cantidad mínima) pero no lo suficiente como para ser fieles en nuestros diezmos y ofrendas? ¿Estamos dispuestos a gastar nuestro dinero en entretenciones que contaminan la mente y la conducta, pero no estamos dispuestos a contribuir ni siquiera con un centavo en el presupuesto de la iglesia o en evangelismo? ¿Estamos dispuestos a gastar nuestro dinero (aun cuando sea una cantidad mínima)b para construir el reino de Hollywood en vez de hacerlo con el reino de Dios? Encuentro irónico que algunos miembros digan: “No quiero dar mis diezmos y ofrendas en la iglesia porque no confío en la manera en que son usados”, pero se dan vuelta y le dan su dinero a la industria de entretenciones y no piensan dos veces en cuanto a cómo es usado ese dinero. El reino de la entretención muy luego se va a destruir juntamente con todo lo que hayamos invertido en él. ¿Estamos colocando nuestros tesoros en el cielo donde estarán seguros para siempre, o estamos invirtiendo el dinero de Dios en una industria que está construida en la arena? Cuando gastamos dinero para asistir al cinema, le estamos privando a la iglesia de Cristo el dinero que podría ser usado para salvar almas y para construir el eterno reino de Cristo. Satanás quiere que coloquemos nuestro dinero en su banco. No importa cuán mínima sea la cantidad (y muchas cantidades 1 Nota del Traductor: Les sugiero leer todo el texto del 1 de Noviembre de “A Fin De Conocerlo”, el cual está en la página 313.
  • 4. Pág. 4 pequeñas se convierten en una gran cantidad) cuando dejamos nuestro dinero en la caja del cinema, estamos contribuyendo con el dinero que Dios nos ha dado para ayudar a construir a la industria del entretenimiento, para que pueda continuar erosionando los valores bíblicos. El poder de Hollywood se encuentra en la caja del cinema. Si Hollywood no tuviese dinero, no tendrían poder. Dios nos hará responsables por nuestra mayordomía. Jesús le dijo al mayordomo infiel: “Rinda cuenta de su mayordomía”. Tiempo.- Preguntémonos a nosotros mismos y seamos honestos: ¿Cuánto tiempo gastamos leyendo la palabra de Dios, orando, asistiendo a las reuniones de oración y testimoniando cuando lo comparamos con la televisión y el cinema? Disfrutamos el tiempo en que pasamos orando, estudiando la Palabra y contándoles a otros acerca de Jesús tanto o más del tiempo que gastamos asistiendo al cinema para entretenernos a nosotros mismos? ¿Llegamos siempre a ver la película a tiempo o sintonizamos siempre a tiempo nuestro programa favorito de televisión, pero siempre llegamos atrasados a la iglesia? La pregunta clave es esta: Si somos hijos de Jesús, ¿no nos gustará gastar nuestro tiempo tal como Él lo hizo? ¿El ir al cinema es tiempo perdido? ¡Claro que lo es! ¿Disfrutamos más con dos horas de una película que con una hora de sermón? ¿Nos sentaríamos en la punta de nuestra butaca cuando un partido de basketball va a tiempo extra, pero nos quejamos cuando el servicio de adoración va más allá de un par de minutos después de las doce? Contenido.- El lado más importante de asistir al cinema tiene que ver con el contenido. En 1 Juan 2:6 encontramos el principio básico que debiera guiarnos cuando decidimos si la asistencia al cinema es aceptable para el cristiano: “El que dice que está en él, debe andar como él anduvo”. En las Escrituras ‘andar’ es una metáfora para comportamiento o conducta. Nuestra norma para decidir cómo debiéramos vivir es QHJ, ‘¿Qué Haría Jesús’? Así es que hagamos algunas personas serias acerca de Jesús: ¿Puede imaginar a Jesús comprando una entrada para el Anfiteatro Romano o para el Coliseo? ¿Puede imaginárselo pasando horas escuchando cosas profanas, observando la lascivia de la sangre y la desnudez? La única diferencia entre entonces y ahora es que nosotros lo vemos en el tubo grande o en la pantalla grande, mientras que en Roma lo veían al vivo. Pero la influencia contaminadora de la mente y del comportamiento es la misma. Bien, alguien puede decir: la Biblia muestra sexo ilícito (el adulterio de David y el asesinato), violencia (Caín matando a Abel), mentira (Abraham), engaño (Labán), y espiritismo (la bruja de Endor). Es verdad. Pero debemos tomar dos cosas en cuenta cuando comparamos el registro bíblico con lo que vemos en televisión o en la pantalla grande. Primero, la Biblia jamás glorifica esas cosas, sino que siempre las muestra en una luz negativa, como algo que tiene que ser rehuido. Segundo, la Biblia siempre nos provee una norma con la cual podemos evaluar todo lo que vemos y escuchamos, y esa norma es Jesús y los Diez Mandamientos. En otras palabras, Jesús y los Diez Mandamientos es la vara de medida que tenemos que usar para tomar decisiones éticas correctas en nuestra vida. Tiene que ser subrayado que la Biblia nos habla en principios. Jamás encontraremos en la Biblia un texto que diga: “No debéis ver televisión o ir al cinema”. Algunos podrían usar la falta de un texto explícito como una excusa para ir al cinema. Pero si el ir al cinema violenta cualquiera de los Diez Mandamientos o es contrario a lo que Jesús haría, entonces eso está errado. Sea lo que fuere lo que veamos o escuchemos tiene que pasar por la norma de Jesús y por la norma de los Diez Mandamientos. En realidad, cuando analizamos esto más cuidadosamente, la norma de Jesús
  • 5. Pág. 5 y la norma de los Diez Mandamientos son la misma cosa. Usted puede ver, que los Diez Mandamientos son en realidad un reflejo escruto de lo que Jesús es, ellos nos dicen cómo es el carácter de Jesús. Se nos dice en relación a Jesús: “Él fue la encarnación de la ley de Dios, la cual es la transcripción de Su carácter”. Manuscrito 77, 1899. Hollywood y la industria de la televisión afirman que apenas están reflejando los valores de la sociedad, que apenas están proveyendo lo que la sociedad quiere. En otras palabras, los productores dicen: “Nosotros apenas reflejamos los valores de la sociedad, nosotros no los cambiamos ni los transformamos”. Pero esto es una mentira. Lo que la industria del entretenimiento ha hecho es infectar la sociedad con sus valores y después ha afirmado que ella apenas está reflejando esos valores. Es similar a lo que Lucifer hizo en el cielo. Él infectó a los seres celestiales con sus valores, y después que los seres celestiales habían abrazado esos valores, él afirmó que no eran apenas de él sino que también de ellos. ¿Por qué Hollywood y la industria de la televisión no enfrentan la cultura y la transforman para bien? La razón simple es atrevimiento, un gran atrevimiento. Las personas normalmente no van a ver películas que se concentren en los valores más finos de la vida. Las cosas como la lealtad en el matrimonio, la pureza sexual, la protección de la vida y el respeto por Dios no son atractivas. La naturaleza carnal del hombre caído desea los pecados de la carne y Hollywood lo sabe y lo alimenta. Razones para no ir.- ¿Qué razones tenemos entonces para no ir al cinema? 1.- La gran mayoría de las películas invierten lo que es realmente importante en la vida. Ellas concentran nuestra mente en el aquí y ahora, esto es, ellas hacen con que dejemos de mirar el cielo y nos concentremos en la tierra. Nos hacen pensar que las cosas terrenales son muy importantes. Lo externo, artificial y temporal se convierten en cosas primarias, y no se hace ninguna mención de la Biblia, de la oración, de la iglesia, del cielo ni de la verdad. Las películas y los shows de la televisión no son apenas cuestionables debido a lo que dicen, sino que también por lo que no dicen. 2.- Hollywood tiende a crear pensadores superficiales y a personas intelectualmente perezosas. A menudo la iglesia es culpada por el éxito de nuestra juventud. ¿Pero no debiera la industria de la entretención llevar una gran parte de la culpa? ¿Por qué la iglesia es tan aburrida para muchos de nuestros jóvenes? ¿Tal vez sea debido a la manera en que la mente fue educada? En las películas, las escenas cambian a cada segundo, y hay suspenso y excitación que mantienen a las personas en la punta de sus asientos. ¿Cómo puede la iglesia competir con algo así? La respuesta es que no se puede ni se debiera. La iglesia no debiera tratar de competir con la industria de la entretención, sino que ofrecer algo mejor, algo más elevado. ¿Y qué es eso de ‘algo mejor’ que puede realmente estimular el intelecto y expandir nuestra capacidad mental? ¡Pruebe con la Biblia! Se nos dice: “Como poder educador la Biblia no tiene rival. Nada impartirá tal vigor a todas las facultades como el exigir a los estudiantes que capten las estupendas verdades de la revelación. La mente se adapta gradualmente a los temas sobre los que se le permite detenerse. Si se la ocupa sólo con cosas comunes, con la exclusión de temas grandiosos y elevados, se empequeñecerá y debilitará. Si nunca se le exige que luche con problemas difíciles o se esfuerce por comprender verdades importantes, después de un tiempo casi habrá perdido el poder de crecer”. 1MCP:93. “En la contemplación reverente de las verdades presentadas en su Palabra, la mente del estudiante entra en comunión con la Mente infinita. Un estudio tal no sólo purifica y ennoblece el carácter, sino que inevitablemente amplía y fortalece las facultades mentales”. PP:648. “Además, en esto estriba la gran causa de la debilidad y deficiencia mentales. Al apartarse de la Palabra de Dios para alimentarse de los escritos de los hombres no inspirados, la mente llega a
  • 6. Pág. 6 empequeñecerse y degradarse. No se pone en contacto con los profundos y amplios principios de la verdad eterna. La inteligencia se adapta a la comprensión de las cosas con las cuales se familiariza, y al dedicarse a las cosas finitas se debilita, su poder decrece, y después de un tiempo llega a ser incapaz de ampliarse”. PVGM:23. Algunas veces escucho a la juventud decir: “La iglesia es aburrida”. Es un hecho simple que la iglesia no puede competir con el mundo de la entretención cuando se llega a la excitación y a la diversión, y por lo tanto la iglesia debiera ofrecer lo que no ofrece el mundo: valores espirituales, tales como la oración, el estudio de la Biblia y el compartir oportunidades. Tenemos que someternos a algunas condiciones con el hecho que el mayor problema está con nuestras propias mentes y no con el programa de la iglesia. Después de todo, las personas que son entrenadas a comer cosas dulces todo el tiempo, no les gusta el Tolú. ¡Pero el Tolú es mucho mejor para su salud que el azúcar! El estudio de la Biblia es aburrido no en primera instancia porque la Biblia sea aburrida o porque el instructor es aburrido, sino porque nuestras mentes han sido entrenadas a amar lo sensacional y lo excitante. El problema no es con la Biblia ni con la iglesia, sino que con nuestras mentes. Necesitamos una renovación de nuestras mentes, un cambio en nuestros apetitos espirituales: “Y no os conforméis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que podáis comprobar cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Rom. 12:2. 3.- La industria de la entretención alimenta nuestra naturaleza carnal (esta palabra quiere decir ‘no espiritual’), y se nos dice que los que están en la carne no pueden agradar a Dios. El apóstol Pablo escribió acerca de los peligros de poseer una mente carnal: “Porque los que viven según la carne, piensan en los deseos de la carne. Pero los que viven según el Espíritu, piensan en los deseos del Espíritu. Porque tener una mente inclinada a la carne es muerte, pero la inclinación del Espíritu es vida y paz. Porque la mente carnal es contraria a Dios, y no se sujeta a la Ley de Dios, ni tampoco puede. Así, los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”. Rom. 8:5-8, KJV. ¿Pero qué significa tener una mente carnal y cómo se fortalece la mente carnal? ¿Cuál es el resultado final de llenar la mente con pensamientos pecaminosos? El apóstol Pablo responde que los pensamientos pecaminosos producen frutos en actos pecaminosos: “Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, explosiones de ira, contiendas, divisiones, sectarismos, envidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas semejantes. Os advierto, como ya os previne, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. Gál. 5:19-21. ¿Esta lista se parece en mucho a lo que es observado en las películas y en la televisión hoy en día? La mayoría, sino todas, las películas que son producidas hoy, alimentan la naturaleza carnal. Por ejemplo, la frecuente exposición de nuestras mentes a sexo explícito, a menudo destruye nuestras vidas personales, nuestros matrimonios y nuestras familias. ¿Quién puede dudar que mucha de la depravación sexual y violencia en la sociedad de hoy se deben a ciertos tipos de video juegos, a programas de televisión, películas y músicas? El principio es simple: Si alimentamos nuestra naturaleza carnal, nuestra naturaleza carnal se va a fortalecer. Si alimentamos nuestra naturaleza espiritual, nuestra naturaleza espiritual se va a fortalecer. Tenemos que hacer morir la carne y alimentar nuestra naturaleza espiritual con un buen alimento espiritual. Cuando yo asistía a la Academia de Wisconsin (¡es asustador ver cuánto tiempo atrás fue eso!), las novelas de Tarzán estaban en boga. Yo desarrollé un buen apetito por ellas. La lectura de la Biblia se volvió aburrida. Después de todo, ¿cómo puede competir la Biblia con el hombre mono deslizándose entre los árboles en las junglas de África, peleando con nativos y siendo amigo del reino animal? Honestamente, me volví adicto a este tipo de material. Finalmente un día, el Espíritu me habló al corazón y me dijo: “Esta no es la manera en que fuiste enseñado por tus padres, tu vida está yendo en la dirección errada. Tiene que haber un cambio”.
  • 7. Pág. 7 El cambio no fue fácil al comienzo, porque yo tenía un apetito pervertido. Me tuve que aplicar a abrir mi Biblia y a estudiarla. ¡Tuve que orarle al Señor para que fortaleciera mi voluntad y para que me diera un apetito por un buen alimento espiritual! Al pasar el tiempo, mi mente fue entrenada nuevamente y desarrollé nuevos padrones de hábitos y nuevos gustos. Mi apetito cambió radicalmente y ahora no consigo entender cómo alguien puede preferir un alimento espiritual chatarra en vez de un alimento espiritual provisto por la santa Palabra de Dios. Ellen White ha provisto un consejo sabio acerca de la adicción y de la naturaleza degradante de asistir al cinema. Recordemos que el teatro en aquellos días era una representación al vivo, pero el principio es el mismo: “El teatro está entre las fuentes más peligrosas de placer. En vez de ser una escuela de moralidad y virtud, como tan a menudo se sostiene, es precisamente un semillero de inmoralidad. Debido a estos entretenimientos, se fortalecen y confirman hábitos depravados y propensiones pecaminosas. Cantos vulgares, gestos, expresiones y actitudes sensuales depravan la imaginación y degradan la moral. Todo joven que asiste habitualmente a esos espectáculos, se corromperá en principio. No hay en nuestro país una influencia más poderosa para envenenar la imaginación, destruir las impresiones religiosas y embotar el gusto por los placeres tranquilos y las sobrias realidades de la vida, que los entretenimientos teatrales. El amor por estas escenas aumenta cada vez que nos solazamos en ellas, así como el deseo de bebidas intoxicantes se fortalece con su uso. 4T:652-653 (1881). Los únicos entretenimientos seguros son aquellos que no ahuyentan los pensamientos religiosos y serios; los únicos lugares seguros adonde podemos acudir son aquellos adonde podemos llevar a Jesús con nosotros. NEV:286 (1883)”. EUD:88-89. 4.- La industria de la entretención no nos prepara para disfrutar los simples y santos placeres de la sociedad celestial. ¿Cómo será el cielo? ¿Habrá allí relaciones adúlteras, violencia, deshonestidad, lenguaje sucio, irreverencia y un énfasis en la necesidad de ser rico y famoso? No. Todo va a ser puro, santo y justo allí, y tenemos que prepararnos aquí para vivir allí. La Biblia afirma constantemente que la vida tiene que ser limpiada aquí para poder prepararnos para vivir allá: “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”. Heb. 12:14. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”. Mat. 5:8. “Todo el que tiene esta esperanza en él, se purifica a Sí mismo así como él es puro”. 1 Juan 3:3. Si encontramos aburridas las cosas espirituales aquí, ¿qué nos hace pensar que allá serán interesantes? Dios no va a cambiar nuestros gustos camino al cielo. Vencer estas cosas tiene que suceder en la tierra antes que se cierre la gracia. Apoc. 22:11 nos informa que el carácter va a permanecer para siempre como esté antes que Jesús venga. Cuando se cierre la gracia, se hará la espantosa declaración desde el Lugar Santísimo del santuario celestial: “El que es injusto siga siendo injusto, y el sucio siga ensuciándose. El justo siga siendo justo, y el santo siga santificándose”. Algunas veces escucho a jóvenes y adultos jóvenes decir que tenemos que aprender a vivir en el mundo real, refiriéndose obviamente al mundo de aquí y ahora. Pero este mundo no es el mundo real. El apóstol Pablo nos dice en 2 Cor. 4:17-18 que: “Porque esta leve y momentánea tribulación, produce una eterna gloria, que supera toda comparación. Así, fijamos nuestros ojos, no en lo que se ve, sino en lo que no se ve. Porque lo que se ve es temporal, pero lo que no se ve es eterno”. El apóstol Juan nos asegura bajo inspiración que el mundo va a pasar, va a desaparecer y se va a desvanecer (1 Juan 2:15-17). ¿Por qué deberíamos invertir nuestro tiempo, dinero, fuerza y talentos en un sistema que es ilusorio y que muy luego se va a disolver? Hollywood y la industria de la televisión promueven lo artificial y lo temporal – los aspectos del aquí y ahora de la vida – llamativo, glamoroso, hogares extravagantes, sexo, el estilo de vida del rico y famoso. Pero Jesús dijo: “¿De qué le sirve a un hombre ganar todo el mundo y perder su alma?” en el cielo no habrá mentira, engaño, adulterio, violencia, lenguaje sucio, robo, etc. Debiéramos estar entrenando nuestras mentes para la sociedad celestial en esta tierra.
  • 8. Pág. 8 El profeta Isaías explicó quién va a estar capacitado para vivir en la presencia de un Dios cuya santidad es un fuego consumidor: “Los pecadores en Sión se asombraron, espanto sorprendió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros habitará con el fuego consumidor? ¿Quién habitará con las llamas eternas? El que anda en justicia y habla lo recto, el que rehúsa la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa su oreja para no oír propuestas sanguinarias, el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; éste habitará en las alturas, la fortaleza de las montañas será su refugio; se le dará su pan, y su agua será segura”. Isa. 33:14-16. 5.- La cultura de Hollywood nos transforma a la imagen de Satanás, en vez de hacerlo a la imagen de Jesús. Tal como lo hemos declarado antes, nuestra mente es moldeada por lo que permitimos que entre en ella, y la condición de nuestra mente es lo que decide nuestras acciones o comportamiento. El apóstol Pablo expresó el principio: “Por tanto, nosotros todos, al contemplar con el rostro descubierto, como en un espejo, la gloria del Señor, nos vamos transformando a su misma imagen, con la creciente gloria que viene del Señor, que es el Espíritu”. 2 Cor. 3:18. “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en eso pensad”. Fil. 4:8. Ellen White explica: “Al contemplar a Cristo, al hablar de Él, al contemplar la belleza de Su carácter somos transformados. Transformados de gloria en gloria. ¿Y qué es gloria? Carácter, y él es transformado de carácter en carácter. Así vemos que hay una obra de purificación que se lleva a cabo contemplando a Jesús”. HHD:337. Pero el lado opuesto de la moneda también es verdadero. Si contemplamos aquello que exalta el reino de Satanás, el resultado es una obra de contaminación donde llegamos a reflejar su carácter. 6.- La Biblia deja suficientemente claro que Dios nos tendrá por responsables por nuestra mayordomía. Esto es, Él nos tendrá responsables por la manera en que usemos el tiempo, los talentos, la fuerza, la influencia y los recursos financieros. El apóstol Pablo dice en 1 Cor. 4:2. “Ahora bien, se requiere que cada administrador sea hallado fiel”. El profeta Isaías citó a Dios haciéndole una pregunta muy importante a Israel. “¿Por qué gastáis el dinero no en pan, y vuestro trabajo en lo que no satisface? Oídme con atención, y comed del bien, y os deleitaréis con algo sustancioso”. Isa. 55:2. Dios nos ha dado una mente para desarrollar, recursos para invertir en la causa, tiempo para dedicarle a la oración, la Biblia para estudiar y para testimoniar y talentos para desarrollar para Su gloria. Si no los usamos sabiamente, ciertamente seremos declarados impíos y siervos malos. 7.- Las películas y el mirar televisión muy a menudo son formadores de hábitos. Ellen White dice que exponer la mente a estas cosas se vuelve como un licor intoxicante: “El amor por estas escenas aumenta con cada participación en ellas así como el deseo de las bebidas intoxicantes se fortalece con su uso. La única conducta segura es evitar el teatro, el circo, y cualquier otro lugar dudoso de diversión”. MJ:378. A mí no me importa.- Una de las mayores tragedias en la iglesia hoy, no es que las personas no sepan la diferencia entre lo justo y lo errado, sino que realmente no se importan. Parece que le estamos diciendo a Dios: “¡Sale de mi vida y déjame vivirla en paz!” El mismo problema existió con Israel en los días de Isaías. Las personas estaban cansadas de ser reprendidas por los profetas debido a su comportamiento: “Ve, ahora, y escríbela en una tabla delante de ellos, asiéntalo en un libro, para que dure hasta el último día, por testimonio para siempre. Que este pueblo es rebelde,
  • 9. Pág. 9 hijos mentirosos que no quieren obedecer la Ley del Eterno. Dicen a los videntes: ‘No veáis’, y a los profetas: ‘No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras. Dejad el camino, apartaos de la senda, retirad de nuestra presencia al Santo de Israel’”. Isa. 30:8-11. ¿Es legalismo? Algunos afirman que todo esto es legalismo. Ellos dicen que predicar normas sobre comportamiento en cosas como la dieta, vestimenta y opciones de entretenimiento es juicio y legalismo. Ellos dicen que somos salvos por gracia a través de la fe y que nuestra conducta no tiene nada que ver con nuestra salvación. Es verdad que nuestras obras no nos pueden salvar, pero también es verdad que no podemos ser salvos sin un verdadero arrepentimiento que nos conduzca a odiar el pecado y a amar la justicia. Observe las dos declaraciones siguientes: “Aun cuando tenemos que estar en armonía con la ley de Dios, no somos salvos por las obras de la ley, pero no podemos ser salvos sin obediencia”. FO:95- 96. “El arrepentimiento incluye pena por el pecado, y un alejamiento de él. No vamos a renunciar al pecado hasta que veamos su pecaminosidad; hasta que nos alejemos de él de corazón, no habrá un cambio real en la vida. El arrepentimiento es el único proceso a través del cual la infinita pureza refleja la imagen de Cristo en Sus redimidos”. ST, 28 de Junio de 1905. Ellen White ha declarado que aquellos que están verdaderamente convertidos manifestarán un cambio en sus vidas: “No hay evidencia de un arrepentimiento genuino a menos que opere una reforma”. CS:515. Piense en esto: Jesús murió por aquellas cosas pecaminosas que miramos en la televisión y en el cinema, cosas como lujuria, envidia, asesinato, adulterio, fornicación, robo, irreverencia, codicia, tomar el nombre del Señor en vano, engaño y mentira. Si la gracia tuvo que morir debido a estas cosas, ¿por qué deberíamos aun deleitarnos observándolas? Pablo estaba absolutamente en lo cierto: “¿Qué diremos, pues? ¿Perseveraremos en pecado para que abunde la gracia? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”. Rom. 6:1-2. La gracia no nos da una carta blanca para continuar en el pecado: “Pues, ¿qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera!”. Rom. 6:15. Después que el apóstol Pablo hace una lista, él nos asegura que los que practican estas cosas no entrarán en el reino de Dios (1 Cor. 6:10). ¿Realmente creemos que podremos decirle a Jesús: “Bien, Señor, yo en realidad no practiqué estas cosas, yo solamente las observé y las escuché”? Jesús subrayó que un pensamiento puede ser pecaminoso, aun antes de producir un acto pecaminoso. “Así cualquiera que mire a una mujer codiciándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón” (Mat. 5:27-28). Jesús caminó hacia la cruz por esas cosas que las personas están observando en la pantalla. ¿Disfrutaría Jesús viendo esas cosas que glorifican el pecado? ¿Disfrutaría el que dijo ‘no cometerás adulterio’, viendo a un hombre en la cama con la mujer de otro hombre? ¿Disfrutaría Jesús, que no vino a destruir la vida del hombre sino que a salvarla, el ir a un lugar adonde Sus amadas criaturas están siendo dispersadas hacia todos lados, si bien fingiendo que están bien? ¿Iría Jesús, que es la Verdad, con gusto a un lugar adonde la mentira es algo común? ¿Disfrutaría Jesús sentarse a ver una película que está llena de sentimientos espiritistas? ¿Se sentaría Jesús, que no tiene engaño en Su boca, para escuchar con agrado el crudo lenguaje y los gestos obscenos que son usados por los actores? ¿Se necesita realmente una respuesta para estas preguntas? Amor, solo amor.- He escuchado decir a algunos que el amor debería ser la norma de nuestras decisiones éticas y no las reglas ni los reglamentos. Yo no puedo concordar con esto, hasta que definamos correctamente lo que es amor. El amor no es un sentimiento sentimental, sino que es un principio divino que coloca en
  • 10. Pág. 10 primer lugar a Dios, a nuestros queridos compañeros humanos en segundo lugar, y a nosotros mismos en último lugar. ¿Existe alguna dicotomía entre amor y ley? Amor es una obediencia voluntaria del corazón hacia la santa Ley de Dios. Observe el equilibrio que fue provisto por Jesús, Juan y Pablo: “Si me amáis, guardaréis mis Mandamientos”. Juan 14:15. “Porque en esto consiste el amor de Dios, en que guardemos sus Mandamientos. Y sus Mandamientos no son gravosos”. 1 Juan 5:3. “El amor no hace mal al prójimo; así el amor es el cumplimiento de la Ley”. Rom. 13:10. La pregunta que tiene que ser hecha es esta: ¿Es nuestro respeto por el amor marital realzado cuando observamos a una persona yendo a la cama con la esposa de otro? ¿El amor a nuestro vecino aumenta cuando vemos a personas siendo tiradas por todos lados en la pantalla? ¿Aumenta el amor a Dios cuando consistentemente escuchamos el nombre de Dios siendo tomado en vano? Cualquier cosa que reduzca nuestro amor y la preocupación por nuestros compañeros seres humanos es pecado, porque la ley nos ordena amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. El fin del asunto: sugerencias prácticas.- Ore por poder para su voluntad: Si su voluntad es débil, ore para que el Señor la fortalezca y entonces, a través del ejercicio, se va a fortalecer cada vez más. Lugar: vaya a la iglesia en una base regular para el servicio de adoración, a las reuniones de oración y a las reuniones de la juventud. Tiempo: use su tiempo para leer la Biblia, buenos libros y para orar y testimoniar. Costo: Invierta su dinero en la causa de Dios, de tal manera que tenga tesoros en el cielo. Contenido: sea un observador crítico. Coloque delante de sus ojos solamente aquello que alimente a su naturaleza espiritual. Hábito: desarrolle hábitos que aumenten su deseo por las cosas espirituales. Coloque solamente cosas santas delante de sus ojos, y mientras más lo haga, más las va a disfrutar. QHJ: antes de observar o escuchar algo, pregúntese a sí mismo: ¿Vería o escucharía Jesús esto? ¿Podría yo convidarlo para que escuchara o viera esto conmigo? Autor: Pastor Stephen Bohr Extraído de la revista trimestral Secretos Desellados, del tercer trimestre del 2013.